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Biografía

Anders Thomas Jensen

Anders Thomas Jensen

Anders Thomas Jensen

Filmografía
La torre oscura

2017 | The Dark Tower

Teniendo en cuenta que Stephen King es uno de los autores que cuenta con más adaptaciones cinematográficas, llama la atención que hasta 2017 no se hubiera llevado a cabo una traslación de "La Torre oscura", una saga de ocho novelas que King escribió a lo largo de treinta años, en la que el autor estadounidense ha creado una amplia epopeya en donde caben diversos mundos, criaturas fantásticas, viajes interdimensionales, personajes terroríficos. Que la producción de este mismo film haya tenido un azaroso desarrollo (se llegó a pensar en hacer tres películas bajo la producción de Ron Howard e incluso una serie de televisión) habla de las dificultades para trasladar a la pantalla esta monumental creación que mezcla numerosos géneros, como la ciencia ficción, el terror, las aventuras, la fantasía o el western. Los padres de Jake Chambers, un chaval adolescente que vive en Nueva York, están preocupados por él. Jake tiene pesadillas extrañas en donde ve cómo unas malvadas criaturas, ocultas bajo piel humana y lideradas por Walter, un demoniaco hombre de negro, secuestran niños en la Tierra y los utilizan para destruir una altísima torre situada en un universo desconocido. Esos seres parecen tener un sólo enemigo, el “Pistolero” Roland, un hombre inmune a las hechicerías del diabólico Walter. Cada vez que la torre se tambalea en las visiones de Jake, la Tierra sufre fuertes terremotos, prueba de que ambos mundos están conectados. Parece claro que el argumento del film es poca cosa si se tiene en cuenta la dimensión de la saga original. El equipo de guionistas, todos ellos pesos pesados, entre los que se encuentran Akiva Goldsman o Anders Thomas Jensen, ha cogido elementos de aquí y de allá, de una novela y de otra, y ha pergeñado un libreto quizá simple en sus planteamientos, pero que, una vez asumido que se tratará de una sola película, con las limitaciones que eso conlleva, tiene a su favor el gran dinamismo logrado. Porque La torre oscura es notablemente entretenida, mantiene siempre el atractivo, está bien narrada, dirigida con brío por el danés Nikolaj Arcel (Un asunto real) y ofrece elementos de interés (el uso de los propios dones, el cumplimiento de la misión, el peligro de la seducción de la venganza, la ausencia del padre), aunque la cuestión de fondo principal y la que aporta un tono apocalíptico al conjunto no es otra que la de la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad. La Torre oscura recuerda a otras producciones en donde los humanos son arrancados de su hábitat y deben asumir un importante papel en otros mundos. Son argumentos propuestos por filmes tan dispares como Matrix, Harry Potter y la piedra filosofal, Percy Jackson y el ladrón del rayo, El corredor del laberinto. El tema exige que el héroe esté a la altura. En este sentido, el trabajo del protagonista, el hasta el momento desconocido Tom Taylor, es muy convincente, pero sobre todo está flanqueado por dos lugartenientes cuyo antagonismo hace crecer la película, un Idris Elba que rebosa presencia y oficio, y un extraordinario Matthew McConaughey que borda su perverso personaje.

6/10
El reino de Dunark

2015 | Skammerens datter

Dina ha heredado la habilidad sobrenatural de su madre, que le permite ver dentro del alma de las personas y también lograr que se sientan avergonzados de si mismas. Tras la muerte de los monarcas, su hijo, heredero al trono, se convierte en el principal sospechoso. La madre de Dina acude a Dunark, la capital del reino, para adentrarse en la mente de éste, y descubrir la verdad. Sin embargo, la toman prisionera, por lo que la muchacha tratará de rescatarla. Producción danesa que adapta una novela de Lene Kaaberbøl. Descaradamente presenta una versión femenina de Harry Potter, en un mundo fantástico. Acusa la falta de presupuesto, y la trama a veces resulta un tanto ingenua. Pero resulta amena para el público de corta edad.

4/10
Una segunda oportunidad

2014 | En chance til

La danesa Susanne Bier se ha labrado una sólida filmografía, cuyo mejor título es sin duda En un mundo mejor. Siempre pinta situaciones extremas, ella misma confiesa que le gusta llevar a los personajes al límite, les hace sufrir y pone ante ellos dilemas morales nada fáciles, que obligan a tratar de buscar las respuestas correctas. Pero, y esto es importante, en todas sus historias aletea la esperanza, ella misma asegura que a la hora de hacer un film necesita imperiosamente ese asidero, lo mismo que les ocurre a la mayoría de los espectadores. La segunda oportunidad no es la excepción a esta regla, aunque Bier fuerza un tanto las cosas argumentalmente: las piezas acaban encajando al final, pero durante gran parte del metraje el comportamiento de uno de los personajes resulta altamente chocante. Enseguida la directora, con su guionista habitual, Anders Thomas Jensen, nos muestra a dos matrimonios con un bebé de pocos meses, el único rasgo que comparten. Pues Andreas es un policía muy enamorado de su mujer, Anne, mientras que Tristan y Sanne son una pareja de yonkis. La repentina muerte de Alexander, el bebé de Andreas, y la reacción extemporánea de Anne, empujan al policía a un siniestro plan: el intercambio del niño muerto por Sofus, el hijo de los drogatas, esperando que éstos no se den cuenta y se pueda achacar el óbito a su negligencia. La razonada sinrazón le dice a Andreas que el bebé estará mejor con ellos, pero sólo ha encendido una mecha que pone en marcha nuevas acciones de los otros: el alcohólico compañero policía de Andreas, las madres –cada una a su manera sabe que tal o cual bebé no es el suyo–, el padre yonki que asegura que Sofus ha sido secuestrado para no tener que asumir su supuesta muerte. El planteamiento es muy interesante, porque Bier plantea que la redención de las personas puede adoptar caminos no previstos, que los juicios precipitados llevan a conclusiones erróneas, y que todos, por muy rectos que nos podamos creer, somos capaces de las mayores torpezas, forma parte de la condición humana, igual que de la esperanzadora rectificación, borrón y cuenta nueva. Nikolaj Coster-Waldau aguanta meritoriamente el protagonismo, casi siempre seguimos su punto de vista, pero algo dificulta la entera consistencia del conjunto, en cualquier caso se agradece que Bier asuma riesgos y desafíos para provocar noblemente al espectador.

6/10
The Salvation

2014 | The Salvation

Un singular western al estar dirigido y coescrito por el danés Kristian Levring, y contar una historia de inmigrantes de su país en el viejo Oeste. Jon y Peter Jensen son dos hermanos que abandonaron Dinamarca hacia 1870, hartos de la guerra con los prusianos. Tras varios años de separación, Jon va a reunirse al fin con su esposa y su hijito, que quedaron en Europa. Pero lo que debía ser un tranquilo viaje en diligencia hasta su rancho se convierte en pesadilla, pues los dos viajeros que les acompañan resultan ser unos canallas que intentan agredir sexualmente a la mujer. Lo que desencadena varias muertes y una historia de venganzas y contravenganzas, donde los habitantes del pueblecito de Jon demuestran ser una comunidad poco unida y cobardica. Levring imprime a la narración cierto aire fatalista y trascendente, que lo conecta en parte con el cine nórdico en la tradición de un Ingmar Bergman. Pero a la vez, el estilo enfático y operístico, incluidos primeros planos y rasgueos de guitarra, junto a una abundante violencia con una verdadera ensalada de muertos, evoca también el spaghetti-western al que dio forma Sergio Leone, y su imitación por Sam Raimi y Quentin Tarantino; y por supuesto, la presencia del pueblo sin redaños remite a Solo ante el peligro, el clásico de Gary Cooper. El reparto está muy bien, encabezado por el danés Mads Mikkelsen.

6/10
Amor es todo lo que necesitas

2012 | Den skaldede frisør

Tras ganar un merecidísimo Oscar a la mejor película extranjera con la redonda En un mundo mejor, la danesa Susanne Bier –también autora entre otros títulos de Hermanos y Después de la boda– cambia radicalmente de localizaciones, pues Amor es todo lo que necesitas transcurre casi por completo en majestuosas localizaciones de Italia. Cuando parece a punto de ganar la dura batalla contra el cáncer, Ida sufre un inesperado revés al descubrir in fraganti a su marido con otra. A pesar de la desesperación que le invade, decide acudir como tenía previsto a la boda de su hija en la pequeña ciudad italiana de Sorrento. Mientras conduce al aeropuerto colisiona con el coche de un amargado individuo. Resulta ser Philip, el padre del novio, un hombre amargado por la pérdida de su esposa, por el que sin embargo Ida empezará a sentirse atraída durante los preliminares de la ceremonia. Pierce Brosnan viaja a un idílico lugar europeo rodeado de mar para una boda filial. Aunque esta vez el actor no canta, casi se diría que Amor es todo lo que necesitas es el reverso de Mamma Mia!, porque con elementos que en otras manos habrían dado lugar a un film frívolo y ligero, quizás a una comedia romántica de las más bobaliconas, Susanne Bier construye un film sólido. En comparación con su filmografía precedente, viene a ser lo más parecido a un divertimento que quizás pueda llegar a rodar la danesa, que empezó su carrera con el dramón Te quiero para siempre y desde entonces ha dejado poco espacio a la carcajada. Pero aunque logra hacer reír en ocasiones, tiene un trasfondo de drama que da pie a la reflexión sobre las relaciones familiares, la enfermedad, la infidelidad y la necesidad del amor. Viene a ser como si la realizadora quisiera demostrar que su dominio de la realización da de sobra para rodar secuencias de comedia, pero no desea olvidar que la vida también es trágica. Quizás Amor es todo lo que necesitas no llega a ser tan redonda como las anteriores películas de Susanne Bier, pero ésta lleva al espectador hacia donde quiere con maestría. No sólo Brosnan está a años luz de otros de sus trabajos, más real y humano que de costumbre. Le rodea un reparto de lo más ajustado, en el que sobresale Trine Dyrholm, una de las grandes del cine escandinavo, cuyo personaje protagonista, Ida (fuerte frente a la enfermedad, pero necesitada de cariño), tiene muchos más matices y presencia en pantalla que aquella esposa separada del médico que interpretó en el anterior trabajo de la cineasta.

7/10
En un mundo mejor

2010 | Hævnen

En un mundo mejor la protagonizan dos niños y sus respectivas familias. Elias es un chico acosado por sus compañeros en el colegio, hasta que recibe la ayuda inesperada de Christian, otro chico, recién llegado a Dinamarca para vivir con su progenitor, pues su madre ha muerto de cáncer.  Christian amenaza con un cuchillo al cabecilla de los matones de la clase para que deje en paz a Elias. Poco después, el padre de este último, Anton, un médico comprometido que ejerce en el Tercer Mundo, viene de visita y se ve agredido por un energúmeno delante de los chicos, aunque él opta por ignorarle y no pelear. Elias, y en mayor medida Christian, no acaban de entender la postura del médico, lo que está a punto de desencadenar una gran tragedia. Susanne Bier, que junto a Lars Von Trier y Thomas Vinterberg conforma el triunvirato de los más reputados directores daneses de la actualidad, salió airosa de su aventura americana con la interesante Cosas que perdimos en el fuego, protagonizada por Halle Berry y Benicio del Toro. Ahora, la cineasta vuelve a su país natal con esta cinta, que ha ganado el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Como es habitual en su filmografía, se trata de un drama descarnado sobre temas duros. Bier ofrece una profunda reflexión sobre las respuestas del ser humano ante la violencia, y la dicotomía entre la sensatez y el caos. Aunque lo más duro queda fuera de campo, no escatima la autora secuencias de gran dureza emocional, sobre todo en lo relativo a un líder africano que sistemáticamente abre con un cuchillo los vientres de mujeres embarazadas... Se entiende en todos los casos que sus personajes se vean tentados ante la posibilidad de la venganza, mientras que la racionalidad, la salida más civilizada, es más difícil de poner en práctica, y también tiene sus pegas, pues a veces no impide que el agresor siga con sus actividades... No ofrece la película ninguna respuesta a los dilemas morales que plantea, sino que parece que se ha querido dejar la puerta abierta a la reflexión. Bier ofrece una visión del mundo muy atroz, y como en todos sus trabajos, estamos ante un drama lacrimógeno, pero lo cierto es que la realizadora arroja cierto optimismo, viene a apostar a pesar de todo por la capacidad de redención de las personas. Trata también sobre el drama de la desestructuración familiar, que intensifica los problemas de los más jóvenes. Una de sus peores consecuencias es que entorpece la comunicación paternofilial –un problema “técnico” da al traste con una conversación que puede evitar un desastre–. No faltan secuencias muy brillantes, como el enfrentamiento verbal del doctor ante el jefe violento que le pide tratamiento. Curiosamente, a pesar de que se han rodado a la vez en países alejados, recuerda muchísimo a una escena también muy intensa, del mismo corte, en la redonda De dioses y hombres. El nivel interpretativo es altísimo, lo que se extiende a los expresivos niños protagonistas. Destaca la economía de medios del actor Mikael Persbrandt (el padre médico), una celebridad en Dinamarca, pero muy desconocido en otros países (ha fichado para interpretar a Beorn, el hombre que se transforma en oso, en El hobbit). El momento en el que muestra a los chicos que encarar al violento no es una opción cobarde, acudiendo a su encuentro para dejar que éste le golpee, puede parecer un tanto artificioso e irreal, pero visto en pantalla resulta creíble. 

8/10
Anticristo

2009 | Antichrist

Resulta difícil reseñar una película como Anticristo, de Lars von Trier. Sobre todo desde el momento en que su responsable admite que la rodó a modo de terapia, tras sufrir una depresión. Sin reglas, sin razones, sin entusiasmos, asegura el director: “No tengo ninguna excusa para Anticristo, sólo mi profunda fe en la película, la más importante de toda mi carrera profesional”.Estructurada con un prólogo, cuatro actos -“Desconsuelo”, “Dolor”, “Desesperación” y “Los tres mendigos”- y un epílogo, todo arranca una noche en que, mientras un matrimonio hace el amor, su niño se mata accidentalmente al caer desde una ventana. Rotos ambos de dolor, la peor parte la lleva ella, sumida en una profunda depresión. Él, que es psiquiatra, opta porque los dos solos se retiren a una cabaña que tienen en el bosque, donde ella estaba escribiendo un extraño libro sobre la mujer y los prejuicios religiosos. Allí saldrán a flote los temores y reproches mutuos, en lo que parece una lucha entre el tranquilo raciocinio y el salvaje que late dentro de todo ser humano.Lars von Trier tiene una gran capacidad visual, por ejemplo en sus pasajes a cámara lenta, de rara belleza, acompañados de la preciosa música de Händel, y sí, logra un film inquietante. Pero también caótico, peculiar ejercicio de estilo, con pasajes muy explícitos que entran dentro de lo pornográfico, y otros de violencia inaudita, que parecen más propios de la saga Saw que de la filmografía del danés. Hay metáforas ocurrentes, una mirada al lado oscuro de la naturaleza, el reverso tenebroso del paraíso terrenal con unos protagonistas que parecen un trasunto actual de Adán y Eva. No teme el director ofrecer una imagen transgresora y políticamente incorrecta de la mujer, como tentadora irracional e histérica, que lleva al abismo a su esposo. Tampoco importa demasiado la lógica interna de la trama, la alusión a la naturaleza como santuario de Satán, porque se quiere jugar con miedos inefables, lo que el subconsciente esconde. Y aunque al final Von Trier dedica su film a Andrei Tarkovsky, recuerda más a las películas más crípticas de Ingmar Bergman, no a Secretos de un matrimonio, que el danés ha citado en entrevistas, sino a otras tan oscuras e irracionales como La hora del lobo. La película produjo un gran desconcierto en el Festival de Cannes, lo que no impidió que su protagonista femenina, Charlotte Gainsbourg, fuera premiada como mejor actriz.

4/10
Den du frygter

2008 | Den du frygter

La película danesa Den du frygter adquiere por momentos tintes de humorada negra, con el claro propósito de poner en la picota a una sociedad sin rumbo, demasiado acomodada en su triste vaciedad. Su director, Kristian Levring, vinculado al movimiento Dogma, es conocido sobre todo por The King Is Alive. En su nuevo trabajo, producido por Zentropa, la compañía de Lars von Trier, sigue la pista a Mikael, un tipo casado y con una hija adolescente, que se ha presentado como voluntario para probar un nuevo fármaco antidepresivo, aunque él mismo no cree padecer esa enfermedad. El caso es que desde que toma las pastillas se siente un hombre nuevo, seguro de sí mismo, capaz de trazar con pulso firme su trayectoria vital. De modo que cuando le dicen que deje de tomar tales pastillas, por el inesperado efecto secundario de las reacciones violentas de otros pacientes, él decide seguir tomándolas en secreto. En tal tesitura crece en él la paranoia de haberse convertido en una especie de superhombre, lo que va a poner en peligro la estabilidad familiar.¿Adónde quiere ir a parar Levring con esta extraña película, de un humor muy nórdico? ¿Es esto una fábula o qué? Digamos en su favor que él y su coguionista Anders Thomas Jensen pergeñan un sólido libreto, con varios elementos introducidos con mucho sentido, todo está atado y bien atado, incluido cierto ingenioso golpe de efecto que va a dejar al protagonista en estado de shock. Otra cosa es el interés mismo de la historia, lo irregular de la propuesta. Resulta válida, sí, la crítica a esa confianza ciega en la ciencia médica para resolver los problemas, o a la mediocridad insulsa en que está instalada la esposa. Pero algunas de las locas acciones de Mikael agotan, por ejemplo con la joven a la que obliga a una loca carrera nocturna en su coche.

5/10
La duquesa

2008 | The Duchess

1772, Inglaterra. Con diecisiete años, Georgiana se promete con el duque de Devonshire, a instancias de su madre, lady Spencer. Ingenua e ignorante de las cuestiones de la vida, ella está encantada con este matrimonio, que supondrá una desahogada posición, y ser el centro de las relaciones sociales de su esposo. Pero realmente se diría que en lo que a su matrimonio se refiere, Georgiana ha sido tratada poco menos que como ganado, una hembra cuya función principal sería la de procurar descendencia masculina al duque, un heredero del título. Algo que no acaba de llegar, pues irán naciendo niñas. Lo que intensifica la frialdad e indiferencia con que el duque trata a Georgiana, lo que conduce a todo género de humillaciones, como la obligarle a criar como si fuera suya a una hija ilegítima, o la de convertir a Bessie, la mejor amiga de Georgiana, en su amante. Toda esta experiencia supone un proceso de maduración para Georgiana, que busca consuelo y distracción en las reuniones sociales. Película basada en hechos reales, contados por Amanda Foreman en su premiada biografía, que ha servido para confeccionar el guión. El desconocido Saul Dibb entrega un film que sabe atrapar la desdicha de un matrimonio concertado, sobre todo porque el marido no pone nada de su parte para que funcione la vida conyugal. Aunque se critica la discriminación de la mujer de antaño, y se juega a la contraposición entre lo que es una boda pactada y un amor natural y sincero, el director tiene la honradez de apuntar que lo primero podría funcionar si ambas partes se esforzaran, y que lo segundo puede ser aparcado cuando intereses superiores –los hijos– demandan tal sacrificio; no se cae en la frivolidad en tal aspecto, y ello contribuye a dar consistencia a la trama. De modo que se siguen con interés los altibajos sentimentales, las cuitas amorosas y las infidelidades, los dilemas que conllevan la atención de los propios retoños. Keira Knightley es perfecta como protagonista, se convierte en solidísima columna vertebral de la película. Y hay un buen respaldo de secundarios, entre los que destacan el perpetuamente distante Ralph Fiennes, y la pragmática madre encarnada por Charlotte Rampling; los menos conocidos Dominic Cooper y Hayley Atwell, variables añadidas al juego amoroso, cumplen. Por supuesto, se pinta con minucioso esmero la vida cortesana, prestando atención a las convulsiones políticas de la época, concretamente a luchas del partido whig al que el duque respalda. La dirección artística esta mimadísima a la hora de pintar las reuniones sociales, y no extraña que el vestuario de Michael O’Connor ganara un Oscar en la edición de 2009, pues los modelos que luce Keira Knightley son deslumbrantes, con especial atención para sus sombreritos –o mejor sería decir, sombrerazos–, una preciosidad.

6/10
Después de la boda

2006 | Efter brylluppet

Jacob vive en la India, donde dedica todo su tiempo a los proyectos de ayuda a los más desfavorecidos de una organización no gubernamental. Pero si algo no sobra allí, son los fondos de financiación. De modo que cuando Jørgen, un gran empresario danés, muestra su disposición para donar una importante cantidad a la organización de Jacob, éste no tiene más remedio que seguir las “reglas del juego” y viajar a Dinamarca para explicarle su labor, ponerle un vídeo, etc. Jacob no se siente cómodo en ese ambiente donde el dinero a menudo se derrocha, y anhela cumplir la promesa que hizo a un niño de un orfanato, de estar de vuelta en una semana, para celebrar su cumpleaños. Y sólo por compromiso acepta asistir a la boda de Anna, la hija de Jørgen y Helene, que coincide con su visita a Copenhague. El caso es que un brindis de la novia tras la ceremonia va a llevar la historia por cauces inesperados. La directora danesa Susanne Bier ya había apuntado maneras de buena cineasta en la ‘dogmática’ Te quiero para siempre, y en la reflexión sobre la guerra Hermanos. Ahora, con este film nominado al Oscar a la mejor película extranjera, confirma sus dotes de gran narradora de historias, gracias a un guión coescrito con Anders Thomas Jensen, que contiene magníficos quiebros y requiebros, que lejos de estar forzados, se producen con naturalidad. Parece que Bier nos está contando inicialmente, con agilísimo ritmo, una historia sobre las diferencias entre los países pobres y la opulenta sociedad occidental, y sí, esto está también presente; pero sobre todo construye cuatro grandes personajes –el matrimonio (Rolf Lassgård y Sidse Babett Knudsen), la hija (Stine Fischer Christensen), el visitante (Mads Mikkelsen, visto como villano en la bondiana 007 Casino Royale)– y sus interrelaciones, de gran solidez, que además de producir en el el espectador emociones genuinas, empujan a la reflexión de que hay que ayudar a los que están lejos… y a los que están cerca. Apuntes como la sinceridad y transparencia como bases de un amor sólido y fiel, en el matrimonio y en la paternidad-filiación tienen un enorme valor antropológico. También está muy bien compuesto el discurso de cumpleaños, en que los comentarios tópicos de un empresario con planes de futuro están precedidos por una declaración de amor a los suyos, y la invitación a aprovechar el bien preciosísimo del tiempo. 

8/10
Las manzanas de Adam

2005 | Adams æbler

Un neonazi debe cumplir una condena de trabajos sociales en una iglesia. El recién llegado está dispuesto a todo para quebrantar el optimismo y fe del pastor acerca de la posibilidad de redención de cualquier persona. Con un sentido del humor muy particular y un buen reparto, Anders Thomas Jensen explora los recovecos más oscuros de la naturaleza humana.

6/10
Hermanos

2004 | Brødre

Dos son los hermanos a los que alude el título. Michael, es un tipo ejemplar, brillante militar y padre de familia ideal con su esposa Sarah y sus dos hijas. Por contra, su hermano menor Jannik es todo lo contrario, pues aunque en el fondo tiene buenos sentimientos, es un vividor que se emborracha continuamente y acaba de salir de la cárcel. Un día, Michael es enviado a Afganistán en una misión de Naciones Unidas, pero el helicóptero en que viaja sufre un accidente y se le da por muerto. Mientras Sarah intenta superar su pérdida y ayudar a Jannik, resulta que Michael ha sido hecho prisionero por un grupo de talibanes, y vivirá una experiencia extrema que le cambiará para siempre.

7/10
Rembrandt

2003 | Rembrandt

Un equipo de ladrones, padre e hijo, roban un cuadro en un museo. Pero se equivocan de objetivo y roban una obra maestra de Rembrandt. Los siguientes pasos a dar no están nada claros. Con estos mimbres se sirve un apañado enredo.

5/10
Te quiero para siempre

2002 | Elsker dig for evigt

Joachim y Cecile son una joven pareja enamorada que está a punto de casarse. Por su parte, Niels y Marie son un matrimonio con hijos. Joachim tiene un accidente que le deja inválido y Cecile acaba buscando consuelo en los brazos de Niels. Ambos se enamorarán hasta el punto de pensar en dejarlo todo por amor. Drama intenso y triste de la danesa Susanne Bier (Después de la boda), y buena muestra de su particular estilo Dogma, influido muy posiblemente por su compatriota Lars von Trier. Los cuatro personajes, cuyas vidas se mezclan debido a un hecho inesperado, les hace entrar en una espiral de dolor, engaño y autodestrucción de la que no saben muy bien cómo salir.

5/10
Wilbur se quiere suicidar

2002 | Wilbur Wants to Kill Himself

No es una película Dogma, pero la directora danesa Lone Scherfig vuelve a retratar el mismo tipo de personajes insatisfechos, buscadores de la felicidad o agotados por una existencia a la que no encuentran sentido, que ya mostró en Italiano para principiantes, la exitosa película que la situó entre los valores más sólidos del cine nórdico. Esta vez traslada su historia a Escocia y narra las diferentes actitudes vitales de dos hermanos treintañeros. Wilbur sólo piensa en el suicidio. Es un tipo listo y despierto, con éxito entre las mujeres, pero su desidia vital le empuja constantemente a desear acabar con su vida. Harbour, por el contrario, es un optimista nato, con una ingenuidad infantil y un corazón de oro que le lleva a pensar continuamente en los demás, especialmente en Wilbur. Tras su enésimo intento de suicidio, Harbour propone a su hermano que se vaya a vivir con él a la librería que regenta. Un día una madre soltera aparece en la tienda y conectará a la perfección con los dos hermanos. Scherfig cuenta en realidad una historia dura, con personajes solitarios, sin horizonte trascendente y donde el sufrimiento y la muerte son pieza principal. Sin embargo, la directora cifra la esperanza en el amor y rebaja la tensión trágica –marca de la casa del cine nórdico– con situaciones entrañables (la niña está sublime) o verdaderamente cómicas, siempre servidas con una asombrosa naturalidad. Gran mérito del buen resultado final es la interpretación del reparto, en especial de Jamie Sives y Shirley Henderson.

7/10
Brothers (Hermanos)

2009 | Brothers

Jim Sheridan se toma cada nuevo proyecto con suma tranquilidad. Cuatro años después de la absolutamente fallida Get Rich or Die Trying, el irlandés rueda un remake de Hermanos, coescrita y dirigida por la danesa Susanne Bier. Cuenta con un guión del prestigioso David Benioff (Cometas en el cielo, La última noche) que ha introducido pocos cambios con respecto al original, pues básicamente ha adaptado la historia a los Estados Unidos. Así, esta vez tenemos al capitán Sam Cahill, militar modélico, felizmente casado con Grace, su novia del instituto, con la que tiene dos hijas. Por contra, su hermano menor Tommy Cahill es la oveja negra de la familia, que acaba de salir de la cárcel en libertad condicional. Cuando el helicóptero en el que viaja Sam es derribado por los talibanes durante una misión en Afganistán, Tommy estrecha su relación con la esposa de su hermano, y poco a poco se convierte en su sustituto en el hogar. Además, Grace y Tommy se sienten atraídos el uno por el otro. Tenía Sheridan todas las papeletas para triunfar nuevamente, pues se basa en un film muy sólido, y cuenta con un reparto de primera. Además, la historia da pie al director de En el nombre del padre y En América para incidir en el tema más importante de su filmografía: las relaciones familiares. Como en esas dos películas citadas, le interesan en particular las relaciones paternofiliales, así que aunque el tema central son los hermanos, presta especial atención a la relación de las niñas con su padre, y del hermano díscolo con el suyo. Es además un film sobre las secuelas de la guerra, en línea con El cazador o El regreso. El tema está en los momentos de las producción de desgraciada actualidad, por el recrudecimiento de la guerra de Afganistán. Pero el resultado es un film excesivamente convencional, mil veces visto, y mucho menos impactante que su versión danesa. Su resolución es poco brillante, faltan ideas en la puesta en escena y todo se vuelve demasiado previsible. Desde luego no está a la altura de la brillante filmografía de Sheridan, que parece que empieza a acusar cierto cansancio en los últimos años. Levantan un poco la función los actores. Realiza un gran esfuerzo Tobey Maguire, aunque su interpretación resulta un poco forzada, y su look deliberadamente desmejorado no ayuda a hacer creíble a su personaje. Resultan mucho más naturales Natalie Portman y Jake Gyllenhaal, así como los sobresalientes secundarios, Sam Shepard, Mare Winningham y sobre todo las niñas Bailee Madison y Taylor Geare, enormemente expresivas.

5/10
Red Road

2006 | Red Road

La creatividad nórdica siempre va a la búsqueda de nuevos caminos que explorar. Esta película es fruto de esa inquietud, ya que se trata del primer trabajo enmarcado en el singular proyecto ""Advance Party", consistente en realizar tres películas diferentes partiendo de los mismos personajes. Los directores escribirán el guión y la historia transcurrirá en Escocia. Red Road está escrita y dirigida por Andrea Arnold, que debuta en el largometraje. Jackie es una mujer de mediana edad, callada y solitaria, que dedica sus horas a vigilar concienzudamente las pantallas municipales que recogen lo que filman las cámaras del ayuntamiento repartidas por la zona. Un día ve a un hombre que no esperaba volver a ver. Tras investigar un poco se entera de que ha salido de la cárcel por buena conducta. Jackie irá en su busca con intenciones poco claras. El film de Arnold es de una tremenda dureza, amargura e intensidad, no apta para todos los paladares, filmada con esa aire independiente de cámara en mano, primeros planos, encuadres abiertos y tonos oscuros, que bien podría ser una mezcla del Lars Von Trier de Rompiendo las olas y el Michael Winterbottom de Wonderland. Jackie es un personaje sufriente que transmite una soledad enorme y desde el inicio sugiere llevar encima el peso de una gigantesca tragedia. El realismo social de la puesta en escena es contundente a la hora de mostrar la depauperada “vida de barrio”, donde sobre todo hay supervivencia, dolor, ausencia, con personajes al borde del abismo, y algunas imágenes se tornan innecesariamente brutales, como en la explícita y larga escena de sexo, de crudeza pornográfica. También se le puede achacar al film una excesiva demora en arrancar, tan lentos y tediosos son los días de la protagonista que la primera media hora de metraje puede aburrir. Por lo demás, Red Road tiene hondura y al fin esperanza, y contiene unas interpretaciones sobresalientes, con una trabajo extraordinario de Kate Dickie, una conocida actriz de televisión británica que debuta en la gran pantalla. El film ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2006, así como los más importantes premios BAFTA y otros galardones.

6/10
Las manzanas de Adam

2005 | Adams æbler

Un neonazi debe cumplir una condena de trabajos sociales en una iglesia. El recién llegado está dispuesto a todo para quebrantar el optimismo y fe del pastor acerca de la posibilidad de redención de cualquier persona. Con un sentido del humor muy particular y un buen reparto, Anders Thomas Jensen explora los recovecos más oscuros de la naturaleza humana.

6/10

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