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Biografía

Anne Consigny

Anne Consigny

57 años

Anne Consigny

Nació el 25 de Mayo de 1963 en Alençon, Orne, Francia
Filmografía
Madre

2019 | Madre

En 2007 Rodrigo Sorogoyen rodó un corto tremendamente eficaz e impactante, titulado igual que este film, Madre, que entre otros logros fue nominado al Oscar. Transcurría casi en su totalidad en el interior de un apartamento, donde Elena, una angustiada madre, separada, mantenía contacto telefónico con su hijo pequeño Iván, el padre le había dejado solo en una playa desierta, donde se adivinaba que corría peligro, por la aparición de un extraño, tal vez un pervertido. Ahora Madre debería titularse “Madre 2”, porque viene a ser la secuela de ese corto. Lo que ocurre es que esta nueva Madre puede permitirse el lujo de engullir el corto, que se convierte en prólogo o detonante de la nueva trama, vuelto a rodar, eso sí, con la misma actriz, la murciana Marta Nieto. La idea es dar respuesta a la pregunta de qué fue de esta madre, tras la tragedia de la desaparición de su hijo, sobre todo en lo relativo a restañar sus hondas heridas afectivas. Para ello nos trasladamos diez años después del suceso a la pequeña población playera donde el pequeño fue visto por última vez, allí, en el País Vasco francés, Elena se ha afincado, trabajando como encargada de un pequeño restaurante, con la secreta esperanza de volver a ver un día a su pequeño. Ahora que ha conocido a Joseba, ese nuevo amor podría permitirle pasar página. Pero la llegada con su familia de un veraneante francés, Jean, un adolescente con la edad que ahora tendría su hijo, produce una conmoción y maraña de complejos sentimientos en Elena. Quizá la pega del nuevo film escrito por Sorogoyen con su habitual coguionista Isabel Peña es haber hecho un largo muy largo, donde las complicaciones amorosas pueden ser algo retorcidas, mientras se juega la carta de la ambigüedad, no siendo muy explícitos acerca de lo que bulle en la cabeza de los personajes, toca al espectador imaginarlo. ¿Ve Elena en Jean un sustituto de su hijo, o aquello es algo más… “complicado”? ¿A Jean le da pena “la loca de la playa” –así han conocido a Elena durante años los lugareños–, o se ha despertado un amor adolescente por una hermosa mujer madura, que en efecto, podría ser su madre? Las dudas planean en la narración, pero entretanto no acaba de convencer la actitud de Joseba como convidado de piedra, o la de la familia de Jean, pintados como burgueses timoratos que no expresan a las claras lo que piensan, hasta que llegue el momento de explotar. El director sigue demostrando que es muy potente visualmente, su cámara sabe aprovechar el gris paisaje playero, que contagia al espectador el “mood” triste de la protagonista, que se está iluminando por un nuevo “sol” levemente. Y dirige bien a los actores, que resultan convincentes, tanto Nieto –tremenda la escena con su ex marido, donde destila toda su amargura–, como el recién llegado Jules Porier, o el veterano todoterreno Álex Brendemühl.

6/10
Van Gogh, a las puertas de la eternidad

2018 | At Eternity's Gate

El pintor y director Julian Schnabel (La escafandra y la mariposa) entrega una película muy personal que indaga en el arte pictórico y más exactamente en la búsqueda de la belleza como programa de vida. Para mostrar esa íntima faceta humana se acerca a la vida de Vincent Van Gogh, uno de los pintores más universales y cuya controvertida existencia ha dado ya pie a numerosos libros y películas, recuérdese el clásico El loco del pelo rojo o la más reciente Loving Vincent. Van Gogh, a las puertas de la eternidad recorre los principales hitos de la vida del artista: su traslado de París a Arles; su estancia allí con Paul Gauguin; sus diversos internamientos en hospitales mentales; la automutilación de su oreja; los desvelos de su querido hermano Theo; su traslado a Auvers-sur-Oise. Pero el guión de Schnabel, escrito en colaboración con Jean-Claude Carrière y la debutante Louise Kugelberg, usa los hechos únicamente para adentrarse más y más en el interior del personaje. El director de Basquiat no centra su atención en la obra, sino sobre todo en el pintor, en los anhelos y fantasmas de un Van Gogh que se sabe presa de un don celestial, un estado casi de ansiedad y estupor por el que percibe la eternidad en la naturaleza, para él sinónimo de Dios, Belleza absoluta. El director quiere enfatizar esa urgencia artística con movimientos nerviosos de la cámara, vibraciones impacientes, que al espectador pueden resultar ligeramente molestos en algún momento. Con profusión de primeros planos e imágenes subjetivas, también asistimos a correrías del pintor por los campos, mirando al cielo, a las plantas, al horizonte, mientras suena con fuerza el piano de Tatiana Lisovkaia, al tiempo que se nos va mostrando la mente del artista cada vez más inestable, más insegura. El film puede resultar pesaroso y podría decirse que produce ante todo una "impresión" sobre Van Gogh, no tanto un itinerario vital, por lo que gustará especialmente a personas con sensibilidad artística interesados en la psicología del pintor holandés. Para tal fin, el actor escogido se antoja sencillamente perfecto, pues Willem Dafoe da el tipo de persona contradictoria, reflexiva, inquietante, sublime. Está bien acompañado por una platea de actores de primer orden que en algunos casos sólo cuentan con unos segundos en pantalla, entre los que destacan Oscar Isaac (Gauguin), Rupert Friend (Theo), Emmanuelle Seigner (Madame Ginoux) o Mathieu Amalric (Dr. Gachet).

6/10
Hipócrates

2018 | Hippocrate | Serie TV

Abundan las series médicas, por lo que se han probado todo tipo de fórmulas, como el joven superdotado que llega a médico (The Good Doctor), el malhumorado con dotes detectivescas (House), o la reconstrucción de épocas pasadas (The Knick). Esta producción francesa de ocho capítulos logra la necesaria frescura al poner como protagonistas a cuatro estudiantes recién incorporados, los residentes Alyson, Chloé y Hugo y el forense Arben, que deberán hacerse cargo del hospital Raymond-Poincaré, donde trabajan, después de que una epidemia confine en un hotel a los titulares, que a partir de ese momento sólo pueden darles consejo por teléfono. Al menos cuentan con enfermeras experimentadas. Tiene detrás a Thomas Lilti, médico antes de realizador y guionista, que fue responsable del largometraje homónimo, del que no se repiten personajes, y ni siquiera transcurre en el mismo lugar. Sí abundan las situaciones similares, por ejemplo la llegada de nuevos profesionales, los problemas de falta de personal o lo que ocurre cuando el doctor tiene un vínculo familiar con el paciente. Rodados con enorme realismo, los diferentes episodios describen los problemas del sistema hospitalario galos, reproducen muy bien los entresijos del centro donde se desarrolla la acción, y muestran las diferentes clases sociales de los pacientes. Abundan las secuencias logradas, como la de la anciana que busca su dentadura, por lo que la ficción engancha rápido a cualquier espectador, aunque conectará sobre todo con el público veinteañero, pues habla de la incorporación al mercado laboral, y otros asuntos típicos de ese tramo de edad. Los actores realizan correctos trabajos. Cabe destacar a Louise Bourgoin (Familia a la fuerza) como la brillante residente Chloé, y Zacharie Chasseriaud (La buena vida), en la piel de Hugo Wagner, joven a la sombra de su madre, uno de los pesos pesados del centro, al ser la jefa del servicio de reanimación.

6/10
Elle

2016 | Elle

Una de esas películas malsanas, enfermizas, depravadas, que muestran el bajo concepto que tiene el holandés Paul Verhoeven de la naturaleza humana, animalidad dizque evolucionada y poco más, en tal sentido es completamente coherente con el resto de su filmografía. Adapta con el brío y la energía fílmica que tan bien maneja una novela de Philippe Djian. Es su primer trabajo en francés y lo protagoniza una Isabelle Huppert que hace pensar en La pianista de Michael Haneke. Juega en los primeros momentos del film al desconcierto, dosificando la información, para irnos introduciendo paulatinamente en las interioridades de un auténtico zoo humano de personajes desgarrados, donde el "animal" principal es Michèle, la "Elle" del título, una mujer que sufre en su casa una salvaje agresión sexual. Pero todo es tan raro en los primeros compases de la narración, que llegamos a dudar acerca de si se trata de una violación, o de una especie de extraño acuerdo con alguien para ser atacada por sorpresa: pues no hay denuncia policial, luego recibe a su hijo Richard, que viene a pedirle dinero, como si tal cosa... Cierto que cambia las cerraduras de su casa, y luego finalmente lo cuenta en una cena a su ex marido y a un matrimonio amigo, de un modo sin duda chocante. El guión es de David Birke, con quien Verhoeven no había trabajado anteriormente. Pero sea como fuere, el film orbita en la galaxia del holandés, por su extrema dureza, visual al mostrar sexo y violencia, y también psicológica, pues tenemos una serie de personajes con múltiples desviaciones sexuales, que se justifican por un suceso del pasado relacionado con el padre de Michèle, pero que no dejan de ser absolutamente demenciales. Y se apuntan condicionamientos sociales –el apunte al mundo de los videojuegos con un punto sadomasoquista, en el que trabaja Michèle–, el peso de las relaciones familiares y amistosas, el gusto por el morbo, y en definitiva un algo oscuro que alberga el interior de toda persona. Curiosamente, no obstante, en este tortuoso film parece que la añoranza de algo que pudiera ser llamado esperanza sólo puede despuntar en una especie de inconsciencia santurrona, la de la esposa católica del vecino, que todo parece encajarlo con una bobalicona sonrisa angelical.

6/10
7 minutos

2016 | 7 minuti

96 heures

2014 | 96 heures

Vous n'avez encore rien vu

2012 | Vous n'avez encore rien vu

Antoine d'Anthac, famoso autor dramático, convoca desde el otro mundo a todos sus amigos que interpretaron su pieza "Eurídice". Estos actores tienen como misión ver una grabación de esta obra interpretada por una compañía joven, La Compagnie de la Colombe. ¿El amor, la vida, la muerte o el amor después de la muerte siguen teniendo sentido sobre el escenario de un teatro? Son ellos quiénes deben decidir. Y las sorpresas apenas acaban de comenzar...

Lo que el día debe a la noche

2012 | Ce que le jour doit à la nuit

Lo que el día debe a la noche adapta la novela homónima de Yasmina Khadra, seudónimo femenino del prestigioso autor argelino Mohammed Moulessehoul, que escribe sus obras en francés. Dirige el veterano realizador galo Alexandre Arcady (Asalto al banco de Montreal), mucho más desconocido fuera de su país que su hijo, el especialista en terror Alexandre Aja (Las colinas tienen ojos). Por sus graves agobios económicos, un padre de familia argelino debe confiar la custodia de su pequeño hijo Younès a su hermano, próspero farmacéutico, casado con una francesa, totalmente integrado en la comunidad gala de Orán. Después de que le cambien el nombre por Jonas, que suena más europeo, el chaval tiene un encuentro trascendental con una niña, Émilie, con la que conecta a la perfección. Años después, cuando Jonas se ha convertido en un joven que forma parte de un grupo de amigos inseparables, se reencuentra con Émilie, convertida en una irresistible joven de la que se enamora perdidamente. Pero surgirá un obstáculo aparentemente insalvable al tiempo que se consolida el nacionalismo argelino. Salvando todas las distancias, Lo que el día debe a la noche pretende recuperar el espíritu de Doctor Zhivago o Lo que el viento se llevó, producciones clásicas que narran una historia de amor que se desarrolla en medio de grandes cambios históricos. El tal Alexandre Arcady rueda con corrección –aunque carece de la brillantez y el presupuesto de David Lean o Victor Fleming– y le saca partido a actores como los desconocidos protagonistas, los jóvenes Nora Arnezeder (El invitado) y Fu'ad Aït Aattou (Une vieille maîtresse), que realizan un buen trabajo, y a secundarios con mayor veteranía como Anne Parillaud –Nikita (1990)– y Vincent Pérez (Cyrano de Bergerac). A favor de Lo que el día debe a la noche se puede decir que explica la guerra de la Independencia de Argelia intentando entender todos los puntos de vista y superar las heridas que aún hoy siguen abiertas, en especial para la población francesa que tuvo que abandonar el país. Reflexiona sobre la necesidad de superar el rencor, la tolerancia para facilitar la convivencia y otros temas. Por desgracia, el argumento resulta demasiado folletinesco, con giros artificiosos, y sus 162 minutos de metraje resultan a todas luces excesivos.

5/10
Las malas hierbas

2009 | Les herbes folles

A Marguérite Muir le roban el bolso. George Palet encuentra su cartera en el parking de un centro comercial. Y se desata un deseo irracional en este cincuentón casado y sabelotodo por conocer a esa mujer de su misma edad, que tiene un carnet de piloto privado. Así que a pesar de entregar su hallazgo en la comisaría, comienzan las llamadas telefónicas de uno y otra, una serie de encuentros y desencuentros, el anhelo de la aventura.En vísperas de cumplir noventa años, el francés Alain Resnais demuestra ser un maestro del cine. Sólo alguien de su categoría es capaz de tomar esta trama ligera y caprichosa, como una mágica composición musical, y entregar un maravilloso film, divertimento que al tiempo sienta cátedra sobre el estado anímico de tantos, cansados de su aburrida vida, no en balde llega a decir en un momento el protagonista “Estoy cansado de esta mierda de vida”.El director adapta con excelente pulso una novela de Christian Gailly y la dota de una maravillosa musicalidad, maneja perfectamente una fotografía muy luminosa y quemada. E igual se atreve a usar profusamente la voz en off de un narrador y distintos personajes, que a jugar a la intriga de quién es quién, y a las dudas de hasta qué punto es todo una fantasía, a hacer una declaración de amor por la lectura y el cine, o a usar la aventura de volar como metáfora de un utópico estado de dicha absoluta. Otro símbolo potente son las hierbas, más locas que malas –la precisión corresponde al título original–, que se empeñan en crecer de modo sorprendente en el asfalto.En Las malas hierbas hay toda una serie de decisiones estéticas brillantes –no mostrar el rostro de Marguérite en los primeros minutos de cinta en que compra zapatos y le roban, la visita de los policías con sus preguntas a George reverberando con un eco que parece no tener fin...–, riesgos que se puede permitir quien tiene un perfecto dominio de la narración fílmica. Los actores, y de modo especial André Dussollier y Sabine Azéma, apoyan a la perfección la motivación de unos personajes que, según el director, “despliegan una vitalidad increíble en lo que puede considerarse una carrera hacia el error”.

7/10
Le dernier pour la route

2009 | Le dernier pour la route

John Rabe

2009 | John Rabe

La historia real de John Rabe, uno de esos héroes desconocidos por la gran mayoría de las personas pero cuyas decisiones y actos supusieron la salvación de 250.000 personas. Durante la época nazi, el alemán Rabe era un hombre de negocios que operaba en China. Aunque convivía con el mundo nazi, la humanidad de Rabe estaba por encima de ideologías y cuando los japoneses invadieron China y provocaron la masacre de Nanking en 1937, Rabe no se quedó de brazos cruzados y se jugó la vida por salvar a todas las personas posibles. Sin ser una gran superpoducción, la película está sólidamente dirigida por Florian Gallenberger y ofrece un gran esfuerzo en el diseño de secuencias de difícil composición, sobre todo en las del movimiento de las masas y en las escenas de los ataques de la aviación japonesa. El reparto está muy bien ajustado, comenzando por Ulrich Tukur, que aporta verosimilitd al protagonista, y siguiendo por secundarios muy solventes, como Steve Buscemi, Daniel Brühl o Anne Consigny.

6/10
Un cuento de Navidad (2008)

2008 | Un conte de Noël

Junon Vuillard, madre de familia francesa de clase media-alta, padece una grave enfermedad, que en el pasado también sufrió un hijo que falleció prematuramente. Junon está necesitada de un transplante de médula ósea, aunque tiene muchas posibilidades de que éste no sirva de nada. La familia decide reunirse en Navidad, en un caserón que les pertenece, donde también acudirá Henri, un hijo conflictivo que siempre se metía en líos. Su hermana Elizabeth, reputada autora teatral, aceptó pagarle sus deudas –por las que había sido llevado a juicio– a cambio de que no volvieran a verle jamás. En la práctica, Henri ha quedado prácticamente desterrado, pero acepta volver con su nueva novia, ante la enfermedad de la madre, y también ha decidido someterse a las pruebas que determinarán si es un donante compatible. Arnaud Desplechin – director francés desconocido fuera de su país – es el responsable de este drama sobre las relaciones familiares. Parte de una estructura curiosa, pues está dividido en capítulos que comienzan con los personajes reencuadrados en círculos negros como en las películas mudas. Aunque se trata de un drama descarnado, Desplechin ha optado por suavizarlo ligeramente, con oportunos golpes de humor y algún detalle surrealista que acaba resultando, eso sí, un tanto pretencioso. Se decanta Desplechin casi siempre por un tono poético en su tratamiento de los desencuentros familiares y la reconciliación. Por ejemplo, compara el regreso del hijo pródigo a su familia con el transplante de médula que necesita la madre, un órgano que tiene muchas posibilidades de ser rechazado por el resto del organismo, pero es la única esperanza de salvación. Estamos ante un film de grandes contrastes. Momentos descarnados dan paso rápidamente al humor; la banda sonora está compuesta por temas de estilos muy distintos; a veces los personajes se tratan con crudeza (la hija que destierra a su propio hermano, la madre que asegura que no le guarda rencor a la nuera, porque le ha quitado precisamente al hijo que no quiere) pero también hay lugar para varios momentos emotivos y entrañables. A pesar de que dura dos horas y media, el ritmo tiene cierta agilidad –gracias al imaginativo montaje–, y los personajes van ganando en matices, por lo que se sigue con interés. Como es una historia coral, propicia el lucimiento de todos los actores, aunque sobresale el veterano Jean-Paul Roussillon –el patriarca–, la ilustre Catherine Deneuve y su hija en la vida real, Chiara Mastroianni.

6/10
Le grand alibi

2008 | Le grand alibi

Un individuo aparece asesinado en la casa del senador Henri Pages, donde ha ido a pasar el fin de semana. La esposa de la víctima parece ser la culpable, pues tenía en su poder un revólver. El teniente Grange, que investiga el caso, descubre que todos los invitados tenían motivos para desear la muerte de la víctima. Correcta, pero poco más, esta adaptación de una novela de Agatha Christie cuenta con varias estrellas del cine francés en el reparto, como Miou-Miou y la veterana Emmanuelle Riva.

4/10
Largo Winch

2008 | Largo Winch

Nerio Winch, uno de los más importantes magnates del mundo de origen bosnio, ha muerto ahogado. Su imperio empresarial corre el riesgo de caer en manos de tipos con pocos escrúpulos, pero el previsor Wich, al que se suponía sin herederos, adoptó años atrás a un niño huérfano en su país. De modo que el aventurero Largo Winch, quien nunca tuvo una relación fluída con su padre –se veía como una pieza en sus planes–, es quien en teoría controla el conglomerado, pero un traficante de armas que quiere dedicarse a negocios honorables lanza una oferta de compra hostil que puede complicar mucho las cosas. Adaptación de las aventuras del cómic de Jean Van Hamme y Philippe Francq. Aunque se trata de una producción vistosa, con diversos escenarios internacionales y animadas (y bastante violentas) peleas, y las intrigas empresariales captan el interés, el balance es más bien negativo. El romo protagonista encarnado por Tomer Sisley carece de chispa, y las motivaciones de los villanos, con sus traiciones y demás, no están justificadas, resultan bastante gratuitas; es curioso que ni siquiera los lazos afectivos con la familia que cuidó de Largo siendo niño conmueven lo más mínimo.  Tampoco una actriz de la talla de Kristin Scott Thomas es capaz de elevar la película por encima de su innegable medianía.

4/10
La escafandra y la mariposa

2007 | Le Scaphandre et le papillon

Una película inolvidable, para darle muchas vueltas en el coco, tan rica es la historia y su tratamiento estético. Le valió a Julian Schnabel el premio al mejor director en Cannes, con toda justicia. Cuenta la historia real de Jean-Dominique Bauby, un periodista que tras sufrir un infarto masivo queda completamente paralizado, sólo puede mover un ojo y su párpado. Y con tan escasos medios, logrará comunicarse con el mundo exterior, los seres queridos y el médico, la logopeda..., e incluso escribir un libro. Es una historia conmovedora, que huye del sentimentalismo fácil. Aborda con valentía temas como el sufrimiento, el deseo de morir y de vivir, la atención de los enfermos de este tipo, el sentido de la vida, la espiritualidad... Y sobre todo, es originalísima la realización, los planos subjetivos del enfermo, la decisión de no mostrarle hasta bien avanzado el metraje, las escenas oníricas en que entra en juego la imaginación, el buen uso de la voz en off... Se trata de un título que roza, sino alcanza, la absoluta perfección. Resulta muy meritorio el trabajo de todos los actores, pero se trata de un gran trabajo de director. Julian Schnabel demuestra ser un artista integral, un gran creador que conjuga el contar una buena historia, el elaborar modos estéticos novedosos, la colaboración con artistas como el director de fotografía Janusz Kaminski, o con los productores Frank Marshall y Kathleen Kennedy, la decisión de rodar en francés, la luminosidad… El cineasta aporta mucho de su cosecha, pero a la vez sabe jugar con los símbolos originales imaginados por Bauby, como el de sentirse atrapado dentro de un claustrofóbico traje de buzo, o la capacidad de expresarse moviendo los párpados, como si del batir de las alas de una mariposa se tratara.

10/10
No estoy hecho para ser amado

2005 | Je ne suis pas là pour être aimé

Jean-Claude, cincuentón y divorciado, se dedica a ejecutar impagados y ordenar embargos, una profesión que le ha vuelto insensible. Le ha preparado en parte la relación con su padre, que vive en una residencia de ancianos: el hombre nunca tiene una palabra amable para él, y no le comunica lo que bulle en su interior. Tal herencia familiar podría transmitirla Jean-Claude a su hijo, que acaba de empezar a trabajar con él. Las cosas cambian cuando Jean-Claude se apunta a clases de tango; la excusa se la da su médico, que le ha recomendado hacer ejercicio. Allí conoce a Françoise, joven prometida que desea poder bailar el día de su boda con su novio. Éste es un tipo mediocre y egoísta, centrado en la novela que está escribiendo, y que podría dejar escapar a su presunto amor. Porque va a surgir un afecto profundo entre la joven y Jean-Claude. Film bien estructurado por Stéphane Brizé, que define con trazos firmes a los dos protagonistas (buen trabajo de Patrick Chesnais y Anne Consigny), y los sostiene bien con los personajes secundarios. Se trata de una historia amable –los romances en torno al baile de salón están inspirando muchos títulos como ¿Bailamos? o Déjate llevar–, en la línea de Para todos los gustos, de personajes desorientados que tal vez logren centrarse. Las dosis de sentimentalismo están medidas, y se evita un apoyo excesivo en el tango.

6/10
El extraño

2004 | L' équipier

Camille viaja a la remota isla bretona de Ouessant para arreglar la casa familiar antes de venderla. Sin embargo, una vez allí encuentra un libro que narra acontecimientos del pasado totalmente desconocidos para ella, cuando en 1963 un hombre extranjero, Antoine Cassendi, lisiado tras la guerra en Argelia, llegó hasta allí para trabajar junto a su padre en el solitario faro de La Jument, situado en medio del mar. El desconocido fue bien recibido por los padres de ella, Mabé e Yvon, pero le costó granjearse la amistad de los lugareños, muy reacios a abrirse a la gente del interior. Hermosa película francesa, rodada en bellas localizaciones y con el aire romántico y sutil de las pequeñas grandes historias, esas que hacen más referencia a lo que acontece en los corazones de los protagonistas que a los hechos que realmente vemos en pantalla. El director Philippe Lioret logra situaciones muy creíbles y naturales y sabe hacer progresar la narración con pequeñas pinceladas –el acordeón, el reloj, los trayectos en bici–, especialmente gráficas en la relación con Yvon (excelente Philippe Torreton) en el faro marino. Igualmente, salvo en algún momento más explícito, el amor se expresa por miradas y gestos, llenos de sentido gracias al soberbio y natural trabajo de Grégori Derangère y sobre todo de la luminosa Sandrine Bonnaire (La vida, Confidencias muy íntimas), una actriz de expresividad extraordinaria. La historia, delicada y pequeña, tiene también la fuerza de las grandes pasiones secretas, provincianas y universales, con un tono bucólico y lleno de nostalgia, realzado por la preciosa partitura musical de Nicola Piovani.

7/10
El zapato de raso

1985 | Le soulier de satin

Adaptación de una obra de Paul Claudel, describe los amores del matrimonio formado por Don Rodrigue y Doña Prouhèze en el cambio del siglo XV al XVI, que sufren la prueba de la distancia y de la historia, por la exploración del nuevo mundo y el enfrentamiento del protagonista con el rey de España. Planos larguísimos con largos parlamentos son la nota distintiva de este film de Manoel de Oliveira.

5/10

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