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Biografía

Craig Brewer

Craig Brewer

Craig Brewer

Filmografía
Coming 2 America

2020 | Coming 2 America

Dolemite Is My Name

2019 | Dolemite Is My Name

Rudy trabaja en una tienda de discos, al tiempo que trata de abrirse camino como showman, pero sus anticuadas canciones de rhythm and blues, que ha grabado de forma artesanal, no convencen a nadie, ni tampoco sus mediocres actuaciones cómicas en un club nocturno. Un día descubre a un vagabundo que cuenta historias groseras protagonizadas por Dolemite, un proxeneta de los bajos fondos. Tras investigar todo lo que puede sobre él, le convierte en su propio personaje, un malhablado que arrasa en locales de diversas ciudades. Pero Rudy siente envidia de las estrellas de cine. Tras estrepitosos fracasos comerciales, Eddie Murphy estaba de capa caída cuando le sobrevino una nominación al Oscar, en 2006, como secundario de Dreamgirls, musical en el que interpretaba con gran solvencia un papel serio. Tampoco ha levantado cabeza desde entonces, pero aquí demuestra de nuevo su talento al frente de un biopic de Rudy Ray Moore, comediante muy popular en Estados Unidos, aunque fuera de allí no tanto, que en 1975 produjo, escribió y protagonizó Dolemite, considerado un film de culto. El artesanal Craig Brewer (Hustle & Flow) le saca el suficiente partido al inspirado y positivo guión, firmado nada menos que por Scott Alexander y Larry Karaszewski, especialistas en personajes reales, que brillaron sobre todo con Ed Wood, dirigida por Tim Burton. De nuevo vuelven a hablar de superación personal, de la necesidad de luchar contra viento y marea para lograr los objetivos, y de cine dentro del cine, de hecho lo mejor vuelve a ser la filmación de una película mala, con ayuda de una cohorte de personajes variopintos e inadaptados. Junto al propio Murphy, destacan todos los secundarios, pero sobre todo otro actor en horas bajas, Wesley Snipes, genial como D'Urville Martin, reclutado por el protagonista como realizador, pero al que se le ha subido a la cabeza que interpretó un papelillo en La semilla del diablo. El film también tiene un toque de cine social, por su descripción de la vida de los desfavorecidos en un gueto, mientras que la fotografía homenajea claramente al blaxploitation, subgénero de los 70 que daba a los afroamericanos los papeles protagonistas. Lo mejor, la secuencia en la que los personajes van a ver Primera plana, de Billy Wilder, pero llegan a la conclusión de que es para blancos.

6/10
Footloose (2011)

2011 | Footloose

Tras la muerte de su madre, sin padre que le acoja, el joven Ren MacCormack llega al pueblo del sur llamado Bomont para vivir con sus tíos. Pronto se da cuenta de que en ese pueblo las cosas no funcionan de modo normal: hay toque de queda para los adolescentes, no pueden organizar bailes, escuchar música a alto volumen está prohibido... La explicación tiene que ver con un accidente trágico acaecido tres años atrás por el que perdieron la vida varios jóvenes, entre ellos el hijo del pastor de la localidad, el Sr. Moore. Desde entonces se tomaron el pueblo normas estrictas respecto al ocio de la juventud. Pero el pastor comprueba que es muy difícil dominar a su propia hija, una joven que le ha echado el ojo al recién llegado. Remake prácticamente calcado de Footloose, la versión protagonizada por Kevin Bacon y Lori Singer en 1984 y convertida en producto de culto juvenil a la manera de otros productos musicales de la época, como Grease. La presente versión está modernizada mínimamente (en los bailes, donde domina el ritmo 'breakdance', en la sexualización femenina de los movimientos, etc.), pero ni siquiera se han cambiado los nombres de los personajes, ni el del pueblo, ni prácticamente la puesta en escena... Lo mejor son los bailes, pero desgraciadamente tan sólo podemos disfrutar de apenas tres o cuatro momentos para ellos, entre los que destaca el del tema musical que da título al film. El resultado es discreto, entretiene más o menos, se mueve por derroteros amables, nostálgicos e hiper-idílicos (¡ese beso con puesta de sol!), aunque también previsibles y a veces poco creíbles (la conversación en la iglesia). Los actores, todos, están correctos, desde el desconocido y joven protagonista, Kenny Wormald, que baila como los ángeles, hasta la chica Julianne Hough (Burlesque), pasando por el veterano Dennis Quaid. Pero es una lástima que la presencia de Andie MacDowell sea completamente testimonial.

4/10
Black Snake Moan

2006 | Black Snake Moan

Después del éxito logrado por Hustle & Flow, el director Craig Brewer vuelve a ofrecer un film que podríamos calificar de estridente y pasado de vueltas. Igual que en la película anteriormente mencionada, aquí nos mete de lleno en una historia sórdida, de dolor y redención, ambientada en un innombrado pueblo sureño de Tennessee, en donde el sufrimiento de sus habitantes parece encontrar perfecta expresión por medio del blues. Tres personajes, tres dramas. Lazarus es un antiguo guitarrista que ha perdido la esperanza y la alegría tras el abandono de su mujer, que para más señas se ha marchado con su hermano. Rae y Ronnie están enamorados y son una verdadera tabla de salvación mutua. Él tiene un serio problema de ansiedad que le impide progresar en la vida y ella padece una enfermiza ninfomanía, derivada al parecer de los abusos que sufrió de niña. Cuando Ronnie marcha al ejército, Rae se desmorona y reemprende su vida viciosa y disoluta. Un día aparece medio muerta en una cuneta cercana a la casa de Lazarus. Es una pena que Brewer sea tan, digamos, excesivo. Cuenta las cosas con demasiada desvergüenza, sin ninguna contención al mostrar comportamientos inmorales, y el tono del film recuerda en ciertos aspectos al cine de Tarantino, por su lenguaje procaz y la rara mezcla de drama, violencia, los personajes marginales y las situaciones esperpénticas. Así, en este film lo mismo se habla con tino y buen juicio de hacer el bien al prójimo o de pedir perdón a Dios por los pecados, como se muestra hasta qué extremos de bajeza humana y desprecio personal puede llegarse. Hay en la película un sentido positivo de fondo, con un marcada frontera entre el bien y el mal –ejemplar cuando se habla del aborto–, aunque esto no evite para nada la falta de contención en otros aspectos. Destacan igualmente algunas ideas argumentales con gran sentido metafórico, como esas cadenas que sujetan la lujuria de Rae, y que en algún momento dan la ocasión al director para ofrecer planos visualmente muy impactantes. Samuel L. Jackson está en su salsa, con un personaje que recuerda al recitador de la Biblia de Pulp Fiction, y Christina Ricci hace un trabajo colosal, aunque es una pena que elija papeles tan estrafalarios, desagradables y poco ejemplares.

4/10
Hustle & Flow

2005 | Hustle & Flow

Le hemos visto en Ray, Crash, Cuatro hermanos, Get Rich or Die Tryin'… Y lo confirma sobradamente en Hustle & Flow, trabajo por el que fue nominado al Oscar. Terrence Howard es un gran actor. En este film cobra protagonismo absoluto, al dar a la vida a Djay, un tipo marginal, camello y chulo de putas, que podría encontrar un modo de redimirse con su talento para la música rap. Así contada, la trama suena a tópica. Pero el director y guionista Craig Brewer sabe sacarle punta, gracias en gran medida al trabajo del actor. Historia sórdida, que transcurre en ambientes degradados, intenta apuntar al espíritu de superación. Lo mejor es el encuentro del protagonista con Skinny, un célebre rapero, que años atrás no era nadie. En él puede ver los efectos de la fama y la riqueza mal llevadas: Skinny salió de un arroyo para caer en otro tal vez peor.

6/10
La leyenda de Tarzán

2016 | The Legend of Tarzan

Hace mucho tiempo desde la llegada de Tarzán a la civilización y ahora vive una vida feliz en Londres junto a su esposa Jane. Pero aunque actualmente es Lord John Clayton III, uno más entre los ceremoniosos aristócratas ingleses, su pasado como “Rey de los monos” sigue muy vivo entre la sociedad. Por eso, su presencia en el Congo será solicitada por el rey belga como aliado para hacer prosperar el país. En realidad, se trata de un ardid con el que el lugarteniente del rey, el capitán Rom, pretende hacerse con unos valiosos diamantes a cambio de entregar a Tarzán a un antiguo enemigo. Tarzán es uno de esos personajes a los que el cine siempre recurre cada poco tiempo. Creado por Edgar Rice Burroughs ha contado con interpretaciones ya legendarias, la más recordada la de Johnny Weissmuller. Ahora, La leyenda de Tarzán vuelve a confirmar el tirón que tiene este personaje, criado entre los monos, capaz de entenderse con los animales y, sobre todo, dueño de un corazón íntegro que no ha sido corrompido por la civilización. Elementos, quizá, que nos remueven porque retrotraen al Jardín de Edén y tienen algo de una vida más auténtica y sencilla que ya sólo podemos anhelar. El guión de Adam Cozad y Craig Brewer acierta al ofrecer una historia novedosa, que imagina una especie de segunda parte de Greystoke, consistente en el retorno del héroe al hogar, la odisea a la selva –su Ítaca particular– de un hombre que en el mundo civilizado lo ha tenido todo: dinero, casa, relaciones y prestigio social. Y en su periplo, gracias a cuidados flashbacks, conocemos los hitos más relevantes de su pasado: su relación con los primates, su encuentro con Jane –luego convertida en esposa–, su amistad con los kubas y su rivalidad con la tribu del líder Mbonga. Por otra parte, se ha hablado de que el director David Yates salpica el film con detalles antirreligiosos. Es verdad. Ese rosario del que no se separa el indeseable Rom –“me lo regaló mi párroco”, dice– protagoniza burdas pero claras metáforas anticatólicas, como si fuera el arma secreta para someter a los pueblos, cual malvado amuleto del esclavismo. En todo caso, queda suficientemente claro que sería la cadena que ahoga a los inocentes y de la que habría que liberarse. Son muestras de la visión indigenista y simplona de un film, que por ende reivindica (aunque sin insistir, es cierto), la visión idílica de la vida natural –sexo y apareamiento son lo mismo–, que ve en el progreso de occidente el origen de todos los males que hay que combatir. Pero no todo lo ocupan estas cuestiones, porque La leyenda de Tarzán, hay que decirlo claramente, es ante todo una película de aventuras y una espectacular producción, visualmente asombrosa, con efectos especiales muy logrados, sobre todo en las imágenes con animales. Lo suyo es entretener, y vaya si lo hace, con escenas de gran impacto, como la de la lucha contra el hermano primate, o la de la brutal estampida final. No faltan momentos de humor y, claro está, guiños típicamente tarzanescos, como uso de las dianas como frenético medio de desplazarse, el clásico grito a voz en cuello o la presencia de elefantes y cocodrilos. Una vez metidos en harina, el ritmo no decae, pero la narración es ágil, no se aturulla, y como ya se ha comentado se insertan bien las imágenes del pasado para enriquecer el contenido. Ayuda también la resonante banda sonora de Rupert Gregson-Williams y el tema final interpretado por Hozier. Entre las interpretaciones quienes mejores funcionan son sin duda una guapísima Margot Robbie en su papel de Jane, que no tiene nada de damisela, y el carismático Samuel L. Jackson, cuyo personaje sirve para dar la visión norteamericana de los abusos del poder esclavista y además ofrece un contrapunto magnífico de hombre con los pies en la tierra (nunca mejor dicho) con respecto al poco expresivo Alexander Skarsgård, cuyo correcto Tarzán no dejará mucha huella. Tampoco lo hace esta vez Christoph Waltz, no porque no haga un eficaz trabajo, sino porque repite otra vez un personaje que ya le hemos visto encarnar demasiadas veces. Hasta la escena de la comida recuerda a su odioso Hans Landa de Malditos bastardos.

5/10
Footloose (2011)

2011 | Footloose

Tras la muerte de su madre, sin padre que le acoja, el joven Ren MacCormack llega al pueblo del sur llamado Bomont para vivir con sus tíos. Pronto se da cuenta de que en ese pueblo las cosas no funcionan de modo normal: hay toque de queda para los adolescentes, no pueden organizar bailes, escuchar música a alto volumen está prohibido... La explicación tiene que ver con un accidente trágico acaecido tres años atrás por el que perdieron la vida varios jóvenes, entre ellos el hijo del pastor de la localidad, el Sr. Moore. Desde entonces se tomaron el pueblo normas estrictas respecto al ocio de la juventud. Pero el pastor comprueba que es muy difícil dominar a su propia hija, una joven que le ha echado el ojo al recién llegado. Remake prácticamente calcado de Footloose, la versión protagonizada por Kevin Bacon y Lori Singer en 1984 y convertida en producto de culto juvenil a la manera de otros productos musicales de la época, como Grease. La presente versión está modernizada mínimamente (en los bailes, donde domina el ritmo 'breakdance', en la sexualización femenina de los movimientos, etc.), pero ni siquiera se han cambiado los nombres de los personajes, ni el del pueblo, ni prácticamente la puesta en escena... Lo mejor son los bailes, pero desgraciadamente tan sólo podemos disfrutar de apenas tres o cuatro momentos para ellos, entre los que destaca el del tema musical que da título al film. El resultado es discreto, entretiene más o menos, se mueve por derroteros amables, nostálgicos e hiper-idílicos (¡ese beso con puesta de sol!), aunque también previsibles y a veces poco creíbles (la conversación en la iglesia). Los actores, todos, están correctos, desde el desconocido y joven protagonista, Kenny Wormald, que baila como los ángeles, hasta la chica Julianne Hough (Burlesque), pasando por el veterano Dennis Quaid. Pero es una lástima que la presencia de Andie MacDowell sea completamente testimonial.

4/10
Black Snake Moan

2006 | Black Snake Moan

Después del éxito logrado por Hustle & Flow, el director Craig Brewer vuelve a ofrecer un film que podríamos calificar de estridente y pasado de vueltas. Igual que en la película anteriormente mencionada, aquí nos mete de lleno en una historia sórdida, de dolor y redención, ambientada en un innombrado pueblo sureño de Tennessee, en donde el sufrimiento de sus habitantes parece encontrar perfecta expresión por medio del blues. Tres personajes, tres dramas. Lazarus es un antiguo guitarrista que ha perdido la esperanza y la alegría tras el abandono de su mujer, que para más señas se ha marchado con su hermano. Rae y Ronnie están enamorados y son una verdadera tabla de salvación mutua. Él tiene un serio problema de ansiedad que le impide progresar en la vida y ella padece una enfermiza ninfomanía, derivada al parecer de los abusos que sufrió de niña. Cuando Ronnie marcha al ejército, Rae se desmorona y reemprende su vida viciosa y disoluta. Un día aparece medio muerta en una cuneta cercana a la casa de Lazarus. Es una pena que Brewer sea tan, digamos, excesivo. Cuenta las cosas con demasiada desvergüenza, sin ninguna contención al mostrar comportamientos inmorales, y el tono del film recuerda en ciertos aspectos al cine de Tarantino, por su lenguaje procaz y la rara mezcla de drama, violencia, los personajes marginales y las situaciones esperpénticas. Así, en este film lo mismo se habla con tino y buen juicio de hacer el bien al prójimo o de pedir perdón a Dios por los pecados, como se muestra hasta qué extremos de bajeza humana y desprecio personal puede llegarse. Hay en la película un sentido positivo de fondo, con un marcada frontera entre el bien y el mal –ejemplar cuando se habla del aborto–, aunque esto no evite para nada la falta de contención en otros aspectos. Destacan igualmente algunas ideas argumentales con gran sentido metafórico, como esas cadenas que sujetan la lujuria de Rae, y que en algún momento dan la ocasión al director para ofrecer planos visualmente muy impactantes. Samuel L. Jackson está en su salsa, con un personaje que recuerda al recitador de la Biblia de Pulp Fiction, y Christina Ricci hace un trabajo colosal, aunque es una pena que elija papeles tan estrafalarios, desagradables y poco ejemplares.

4/10
Hustle & Flow

2005 | Hustle & Flow

Le hemos visto en Ray, Crash, Cuatro hermanos, Get Rich or Die Tryin'… Y lo confirma sobradamente en Hustle & Flow, trabajo por el que fue nominado al Oscar. Terrence Howard es un gran actor. En este film cobra protagonismo absoluto, al dar a la vida a Djay, un tipo marginal, camello y chulo de putas, que podría encontrar un modo de redimirse con su talento para la música rap. Así contada, la trama suena a tópica. Pero el director y guionista Craig Brewer sabe sacarle punta, gracias en gran medida al trabajo del actor. Historia sórdida, que transcurre en ambientes degradados, intenta apuntar al espíritu de superación. Lo mejor es el encuentro del protagonista con Skinny, un célebre rapero, que años atrás no era nadie. En él puede ver los efectos de la fama y la riqueza mal llevadas: Skinny salió de un arroyo para caer en otro tal vez peor.

6/10

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