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Biografía

Édgar Ramírez

Édgar Ramírez

43 años

Édgar Ramírez

Nació el 25 de Marzo de 1977 en Caracas, Venezuela
Filmografía
Jungle Cruise

2021 | Jungle Cruise

Inspirada en la famosa atracción del parque temático Disneyland, muestra una expedición a la selva amazónica repleta de aventuras. Está protagonizada por Dwayne Johnson como el carismático capitán del barco fluvial y Emily Blunt que encarna a una decidida exploradora en una misión de investigación.

355

2021 | 355

Cinco espías internacionales (Jessica Chastain, Lupina Nyong’o, Diane Kruger, Penélope Cruz, Fang Bingbing) se unen, superando sus conflictos personales, para utilizar sus talentos y experiencia para evitar que una poderosa organización adquiera una peligrosa arma. En el camino, se convertirán en camaradas y amigas, formando un nuevo grupo cuyo nombre en clave es "355", nombre que adoptan de la primera mujer espía en la Revolución Americana.

The Undoing

2020 | The Undoing | Serie TV

Grace y Jonathan Fraser (Nicole Kidman y Hugh Grant) viven las vidas que siempre soñaron para sí mismos. Pero de un día para otro se abre un abismo: una muerte violenta que desencadena una serie de terribles revelaciones. Abandonada y horrorizada por las consecuencias de no seguir sus propios consejos, Grace debe desmantelar una existencia acomodada y crear, desde cero, una vida nueva para su hijo (Noah Jupe) y su familia.

Resistencia

2020 | Resistance

La auténtica y sorprendente historia de Marcel Marceau, el mimo más conocido y admirado, quien fue un héroe secreto que salvó las vidas de muchos niños judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Los últimos días del crimen

2020 | The Last Days of American Crime

Adaptación de la novela gráfica de Rick Remender y Greg Tocchini, con grandes dosis de violencia. Imagina un futuro distópico en que Estados Unidos se dispone a lanzar la IPA, Iniciativa para la Paz Americana, gracias a la cual los crímenes y delitos desaparecerán de todo el país, por la ingeniosa emisión de una señal que evita en las personas acciones contrarias a la legalidad. Antes de que esto ocurra, Bricke, un criminal, se asocia con el vástago de una familia mafiosa, para dar un golpe audaz en la Casa de la Moneda. Aunque al mismo tiempo quiere vengar la muerte en la cárcel de su querido hermano Rory. El francés Olivier Megaton, colaborador en sagas de acción como Venganza y Transporter, entrega una película estilosa en su concepción visual, pero hueca, muy hueca, todo se confía a un esteticismo muy artificioso, donde tiene gran importancia la violencia y el sexo. La cinta parte de una idea usada con mejor fortuna por Stanley Kubrick en La naranja mecánica, en que se señala que no se puede arrebatar la libertad, por mucho que encadenes a una persona para que no cometa un crimen. También recuerda a las populares películas de la saga de La purga. Llama la atención la absoluta falta de valores de la trama, un nihilismo verdaderamente deprimente donde los actores dan vida a personajes sin alma.

4/10
La red Avispa

2019 | Wasp Network

Película que parte de hechos reales ocurridos en la década de los 90 del siglo XX. Ha caído el muro de Berlín. Los intentos de salir de Cuba se multiplican, los famosos balseros, la economía de la isla sufre los efectos del embargo económico, y la oposición y movimientos anticastristas se afianzan en Miami, donde se afincan los exiliados. Entre los huidos hay personas como René González, piloto que huye en una avioneta dejando atrás a su esposa Olga y a su hijita. Sus conocimientos, al igual que los de otros pilotos, atraen enseguida la atención de los grupos que se oponen a Castro, y que les invitan por amor a la patria a unirse a la causa en operaciones de vigilancia del océano. Algunas acciones, donde pueden detectarse lazos con el narcotráfico o el terrorismo –se quiere dañar la industria turística cubana–, suscitarán dudas a los que participan en ellas. Olivier Assayas no es ajeno al cine político, lo que se detecta sobre todo en Carlos, aunque su fuerte son las historias de familias como la magnífica Las horas del verano. Aquí cuenta con una historia que le permite trenzar ambos planteamientos, también con un punto de intriga, pues el espectador no avisado se llevará alguna que otra sorpresa, las cosas no son lo que parecen, y puede verse tan engañado como el personaje que interpreta estupendamente Penélope Cruz, con un trabajado acento cubano. Probablemente uno de los aciertos sobre cómo enfoca el film Assayas es no caer en el didactismo político facilón, ponerse a contar una maniquea historia de buenos y malos. Quizá está claro dónde residen sus simpatías, pero sabe tomar distancias, y capta el interés a lo largo de todo el extenso metraje, más de dos horas. Como es clásico en películas de espionaje y dobles vidas, late al fondo la pregunta de si verdaderamente existen causas por las que se debe sacrificar, no sólo la propia individualidad, sino la de la familia o la de otra personas, a las que toca pagar el alto precio de las supuestas heroicas decisiones. El film cuenta con un estupendo reparto de actores iberoamericanos, además de Cruz están Edgar Ramírez, Gael García Bernal, Wagner Moura y Ana de Armas.

6/10
American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace

2018 | American Crime Story: The Assassination of Gianni Versace

Tras la buena acogida de American Crime Story: The People v. O.J. Simpson, la segunda tanda de capítulos reconstruye otro caso real de enorme repercusión mediática, el asesinato a tiros en 1997 del diseñador Gianni Versace a manos del prostituto de lujo Andrew Cunanan, que también acabó con la vida de otras cuatro personas. Utiliza el libro "Vulgar Favors: Andrew Cunanan, Gianni Versace, and the Largest Failed Manhunt in U.S. History", de Maureen Orth, como fuente principal de material. Apuesta por narrar los hechos al revés, defendiendo la tesis de que el triste suceso se podría haber evitado, si el sistema funcionara. Cuenta con un buen plantel de actores, en el que destaca Édgar Ramírez, en el rol del diseñador, la española Penélope Cruz como la hermana de éste, Donatella Versace, y sobre todo Darren Criss, que ya trabajó con el creador del show, Ryan Murphy, en Glee, en la piel del asesino en serie. 

6/10
La quietud

2018 | La quietud

El anciano Augusto sufre un colapso, cuando le acompañaba su hija Mia en un despacho de abogados. Lo que supone el regreso desde París de Eugenia, y el reencuentro de dos hermanas que siempre han estado muy unidas. Prácticamente paralizado, sin capacidad de habla y de recuperación incierta, Augusto vuelve a casa, su magnífica e imponente hacienda de "La Quietud", van a acompañarle y cuidarle, aparte del servicio y enfermeras de guardia, las dos hijas, y la esposa Esmeralda. La película escrita y dirigida por el argentino Pablo Trapero responde al arquetipo de familia acomodada que se reúne ante situación de crisis, lo que facilita que salgan a la luz oscuros secretos y sentimientos no reconocidos. Pero a pesar de la habilidosa puesta en escena, y del buen trabajo del reparto, la trama no deja de ser un tremendo e inverosímil culebrón, donde se quiere combinar de modo muy artificial el dramón –madre que se lleva fatal con la hija pequeña, hija embarazada pero liado con otro hombre, la otra hermana liada con su cuñado...–, con cuestiones políticas, un expolio realizado en tiempos de la dictadura militar. Todo resulta muy retorcido, desde la escena casi en el arranque de confidencia entre hermanas, muy sensual y de rasgos lésbicos e incestuosos, la única manera de anticipar cosas que vendrán después, y que sorprenderían al mismísimo doctor Freud; tampoco resulta mucho más fácil de aceptar el tipo de relación que tenían el enfermo y su esposa, o el odio entre madre y Mia, con esa discusión estúpida pero violenta acerca del año en que ocurrió no se sabe qué. Es una cinta en la que resulta imposible suspender la incredulidad, incluido lo que, hemos de suponer, es un "happy end".

4/10
Bright

2017 | Bright

Una realidad alternativa. La acción transcurre en Los Ángeles, en la actualidad, pero en un mundo donde los humanos conviven con orcos y elfos. Los primeros son algo cercano a la escoria de la sociedad, confinados en la marginalidad, mientras que los elfos en general conforman la elite. El departamento de la policía ha tratado de cambiar esto admitiendo a un orco en sus filas, Jakoby. Pero el pobre se encuentra entre dos aguas, pues los suyos le desprecian, no es un pura sangre y les habría traicionado, mientras que los hombres muestran actitudes racistas. Es también el caso de su compañero policía Ward. Pero acabarán estrechando lazos cuando acuden a un escenario criminal donde se encuentran con la elfa Tikka, y cae en su poder una varita mágica. Dicha varita trata de ser recuperada por la rama mágica del FBI, y también por la villana de turno, la elfa Leilah. A pesar de su intrigante premisa, una decepcionante cinta de acción policial con elementos fantásticos, dirigida por David Ayer. Cabía esperar que un especialista en películas policíacas –Ayer es responsable como guionista o director de títulos como Training Day, Dueños de la calle y Sin tregua–, saliera airoso del reto de aunar los rasgos típicos de estos filmes con el elemento fantástico –de algún modo, esto ocurría en Escuadrón suicida, con superhéroes–, pero estos funcionan como el agua y el aceite, y el conjunto se convierte en un rutinario ejercicio ejecutado sin gracia. Hay muchas peleas, tiros y explosiones, pero también un desganado y malhumorado Will Smith que no parece creerse nada de lo que le ocurre a su personaje, y un solemne Joel Edgerton, quizá lo mejor de la función, que se esfuerza lo indecible para hacer creíble lo que no lo es, a la hora de componer a un pobre orco que desea ser respetado como persona. La saga Underworld casi parece genial al lado de lo que se anuncia ya como saga Bright, pues ya está en marcha la secuela, nada más estrenar Netflix este film. Max Landis, hijo de John Landis y creador de la serie Dirk Gently, Agencia de investigaciones holísticas, también de Netflix, entrega una cinta rutinaria, y en que el poco humor está metido con calzador, y sin que pegue mucho, véase las hadas-moscardones y la bromita de Shrek, donde parece asumirse lo ridículo de la entera propuesta. Además, como presunta parábola sobre las desigualdades sociales, apenas desarrolladas, no hay nada memorable, en lo que haya cierta épica: el poder de la varita en acción en un momento dado es puro "deus ex machina" gratuito, un truco barato de guionista sin imaginación.

3/10
Manos de piedra

2016 | Hands of Stone

Biopic un tanto insípido del boxeador panameño Roberto Durán, conocido popularmente como “Cholo” o Manos de Piedra”. La película muestra cómo el legendario entrenador Ray Arcel interrumpe su retirada para prepararle en su búsqueda del título de campeón mundial en las categorías de peso ligero y welter. Una propuesta de su preparador Carlos Eleta que de entrada no le agrada, odia a los yanquis ya que su padre lo era, y abandonó a su madre cuando él era pequeño. La película, escrita y dirigida por por cineasta venezolano de origen polaco Jonathan Jakubowicz (Secuestro Express), va insertando en el metraje distintos flash-backs: la infancia de Durán durante la nacionalización del Canal de Panamá, cómo conoce al amor de su vida, Felicidad Iglesias, primeros combates, etc. Ello mientras sigue la trayectoria de la relación profesional entre Durán y Arcel. Le falta un hervor a la película que entrega Jakubowicz. Pese a las vistosas escenas de masas de los combates, donde se recrea el marco del Madison Square Garden, se echa en falta el tono épico que requieren las peleas del subgénero de las películas de boxeo, no se vibra ni se sufre en exceso. Edgar Ramírez, Robert De Niro, Rubén Blades, Ana de Armas, están correctos, pero tampoco se esfuerzan demasiado, porque sus personajes no tienen excesivos matices, y desde luego no hay demasiada sutileza a la hora de resaltar el “sex appeal” de la actriz de origen cubano.

5/10
La chica del tren

2016 | The Girl on the Train

Rachel Watson no logra superar su divorcio, lo que le ha generado graves problemas con el alcohol. Cada mañana viaja en un tren que pasa junto a la urbanización donde residía con Tom, su ex marido, que ahora vive con Anna, otra mujer. Para evadirse en cierta medida de su depresiva existencia, se entrega al pasatiempo de imaginar la vida, aparentemente idílica, de un matrimonio que vive cerca, al que puede observar a diario desde la ventanilla. Poco después de descubrirla con otro hombre, la esposa desaparece... Tras conciliar a crítica y público con la excelente Criadas y señoras (The Help), el actor reconvertido en realizador Tate Taylor consiguió alabanzas, pero un rotundo fracaso en taquilla con I Feel Good, biopic del cantante James Brown. En esta ocasión, consigue casi lo contrario, críticas desiguales, pero de nuevo una recaudación millonaria con la adaptación de la novela superventas de Paula Hawkins, que venía a ser una actualización de las novelas de misterio de Agatha Christie, pero añadiéndole secuencias de sexo a la mínima, que se supone que es lo que demanda el mercado. La versión fílmica sigue siendo subida de tono, pues realiza pocos cambios con respecto al texto, quizás el más significativo que la acción ha pasado de Londres a Nueva York, pese a contar con una protagonista, Emily Blunt, británica. No acaba de funcionar que se hayan tratado de respetar los cambios temporales y de punto de vista procedentes de la novela, lo que quizás sobrecargue de datos a los espectadores que desconozcan el libro original. En cualquier caso engancha, como suele suceder con el género que Alfred Hitchcock denominaba ‘whodunit’, donde importa sobre todo quién es el autor del delito. En gran medida por el esfuerzo de Blunt, que hace creíble a la depresiva protagonista. La rodea un reparto competente, pues aprueban Tom (Justin Theroux) y su nueva pareja (Rebecca Ferguson), y el matrimonio observado desde el ferrocarril (Haley Bennett y Luke Evans). El espectador que se suba a bordo en busca de un film de consumo más rápido que el AVE habrá quedado satisfecho al final del viaje.

5/10
Gold, la gran estafa

2016 | Gold

Una película inspirada, al parecer,por hechos reales. Sigue la trayectora de Kenny Wells, que hereda la empresa minera familiar en los años 80 del pasado siglo, y que ve cómo entra en declive. Decide entonces jugarse todo a una carta, la que le presentó tiempo atrás el aventurero Michael Acosta, que le asegura que el subsuelo de una zona remota de Indonesia alberga preciado oro. Contra pronóstico, tienen éxito, de modo que se desata la codicia de las empresas de Wall Street y de las autoridades gubernamentales indonesias. También la nueva situación afecta a la relación amorosa de Kenny con su amada Jenny, una mujer adorable pero vulgar. Estamos ante una trama que promete, pero a la que un errático guión hace un flaco favor. Curiosamente ha eludido la tarea de escribirlo su director, Stephen Gaghan, que ganó el Oscar por el libreto de Traffic, además de conseguir la nominación por el de Syriana, cinta que también dirigió. Aquí la tarea la han asumido los televisivos Patrick Massett y John Zinman, conocidos por series como The Blacklist. Y no acaban de centrar el tiro, hay dispersión a la hora de mostrar los aspectos aventureros –las prospecciones en Indonesia–, los movimientos en Estados Unidos para conseguir inversores, la amistad con Acosta y la subtrama romántica de Kenny y Jenny. Gagan además no es brillante como realizador, y se nota en la composición de algunos planos y escenas, poco trabajados. En la producción figuran nombres como el de los hermanos Weinstein y Paul Haggis, y también el de los mencionados guionistas, pero entre todos destaca el de Matthew McConaughey, que asume además el papel protagonista. El actor se toma su composición muy en serio, no sólo por su físico –luce una prominente tripa, y su cabellera tiene pronunciadas entradas–, sino también por la personalidad de Kenny, muy trabajada: estamos ante un soñador –"si vendes tus sueños, ¿qué te queda?"–, con la obsesión de la fiebre del oro, pero no tanto por su valor de mercado, como por el hecho de encontrarlo y compartir el hallazgo, dando rienda suelta a su pronunciado narcisismo, que le impide valorar a la que debería ser la mujer de su vida. El resto del reparto está muy bien seleccionado –se nota la labor de la veterana Avy Kaufman–, obligado es mencionar a Édgar Ramírez y Bryce Dallas Howard como el socio minero y la novia ingenua y tosca, respectivamente. Del resto, hay algunos bien conocidos, pero que apenas tienen presencia, como Bill Camp, quizá la mayor parte de su trabajo se ha quedado en la sala de montaje.

5/10
Point Break. Sin límites

2015 | Point Break

El deportista extremo Johnny Utah, reciclado como agente del FBI, se infiltra en el grupo de atletas de élite que buscan el karma o algo así, y que lidera el emblemático Bodhi, pues los relaciona con una serie de actos delictivos. Si alguien no tiene clara la importancia de un buen director debería ver Le llaman Bodhi, y Point Break. Sin límites, su remake. Con la primera, Kathryn Bigelow triunfó en 1991 en un terreno que parecía exclusivo para hombres, el cine de acción, con un argumento, un tanto tópico, y protagonistas, Keanu Reeves y Patrick Swayze, no excesivamente grandiosos, sobre todo el primero. Una puesta en escena muy brillante, llena de aciertos como mostrar casi siempre entre sombras el rostro de Swayze, y unas secuencias de acción originales y vistosas, cuando aún no se utilizaba a mansalva la infografía, dieron pie a un film que 25 años después continúa resultando impactante, y en el que también se nota algo la mano de su productor ejecutivo, James Cameron, por entonces esposo de la realizadora. Ahora, Ericson Core (más experimentado como director de fotografía de títulos como Mumford que como realizador) cuenta a priori con las mismas cartas, pero su jugada deja mucho que desear. Sobre todo porque parece haberse concentrado únicamente en componer espectaculares secuencias de deportes de riesgo, con ayuda de efectos digitales, que a veces parecen sacadas de un anuncio de Cola Cao, pero que al menos harán las delicias del público menos exigente que tenga claro lo que va a ver. Por lo demás, el director no obra el milagro que consiguió Bigelow con sus protagonistas, pues Luke Bracey (La conspiración de noviembre) y Édgar Ramírez (El consejero) carecen de química, y la más eficiente Teresa Palmer está totalmente desaprovechada. Se salva dentro de lo que cabe Ray Winstone, un gran sustituto para Gary Busey como el poco ortodoxo agente Pappas. En cualquier caso, el mayor defecto de la revisión reside en un guión bastante plano del experto en revisiones Kurt Wimmer (Desafío total, El secreto de Thomas Crown), al que le falta un mínimo de profundidad en sus personajes, y una reescritura de sus torpes diálogos, y le sobra la agotadora y bastante ridícula motivación espiritual 'new age' de los delincuentes.

4/10
Joy

2015 | Joy

Historia inspirada con algunas licencias en la vida de Joy Mangano, inventora de una "fregona milagrosa", retráctil y con su cabeza desmontable y lavable en la lavadora, que popularizó a través de un programa de teletienda. La película describe a una familia italoamericana verdaderamente disfuncional, cuya alma es Joy: separada y con dos niños, el ex marido venezolano Tony, cantante frustrado, vive en el sótano; con ellos vive también la abuela y la madre, ésta en la cama todo el día y pegada a la televisión donde está viendo todo el tiempo culebrones; y viene a vivirse el padre, Rudy, separado de la madre, que compartirá temporalmente el sótano con Tony. Joy ha trabajado de todo para sacar a la familia a flote, pero la ocurrencia feliz un día de la mentada fregona, le anima a tratar de hacer realidad sus sueños. Para ello pedirá ayuda a su padre, que ha encontrado una nueva novia, una viuda adinerada que podría financiar el invento. La cinta podía haber derivado en mejunje intragable, por la mezcla diversa de tonos, pues conviven drama y humor, el dibujo de una singular aventura empresarial, y un tono reivindicativo del papel fundamental que la mujer juega y debe jugar en la sociedad. Por fortuna, el guionista y director es el solvente David O. Russell, que sabe manejar y cohesionar rítmicamente todos los elementos, que casi nunca chirrían (alguna excepción hay, pero, ya se sabe, nadie es perfecto, e incluso las alabanzas a Darryl F. Zanuck, legendario jefe de la Fox, compañía productora de la cinta, son aceptables). En el buen funcionamiento del film, tiene buena parte Jennifer Lawrence, gran actriz y creíble como mujer de carácter, ocurrente y con personalidad, pilar de la peculiar familia cuyas andanzas seguimos. Momentos como el de su primera incursión en el programa de teletienda dan la medida de su enorme talento. El resto de personajes pueden considerarse como secundarios, y todos funcionan bien, por supuesto los otros actores russellelianos, Robert De Niro y Bradley Cooper; quizá la que chirría un poquito es Isabella Rossellini, porque a veces es realista, y otras tiene un punto algo caricaturesco. Los obstáculos que debe superar, incluso los propiciados por sus parientes, están bien integrados en el hilo narrativo y mantienen el interés.

7/10
Líbranos del mal

2014 | Deliver Us from Evil

El sargento de policía Ralph Sarchie es uno de los mejores agentes del Bronx neoyorquino. Dotado de lo que él llama el “radar” para captar los casos más desesperados, trabaja en horas nocturnas con su colega Butler, aunque ello le supone descuidar el amor por su mujer y su pequeña hija. Acostumbrado a ver lo peor de las personas, se topará con la petición de auxilio de una mujer maltratada por un marido aparentemente loco y acabará relacionando el caso con el del cadáver de un hombre encontrado en el sótano de una casa y con el de otra mujer demente que ha intentado asesinar a su bebé. Aunque para Sarchie no es más que un caso más, la llegada del padre Mendoza le hará dudar acerca del verdadero origen maligno de esos sucesos. ¿Y si el demonio fuera el responsable directo? El director Scott Derrickson se ha ido especializando en filmes de terror, de componentes sobrenaturales. Su gran éxito ha sido El exorcismo de Emily Rose, que alcanzaba momentos espeluznantes y cuyo impacto ha sido comparado con El exorcista, sobre todo por su seriedad a la hora de tratar los temas demoniacos. Ahora, tras incidir en el mundo de los espíritus con la tétrica Sinister, regresa a territorio seguro en Líbranos del mal, film que vuelve a centrar la cuestión en la posesión diabólica, para entregar una de esas historias que quieren hacer comprender al respetable que el Mal (así, con mayúsculas) existe verdaderamente. Se habla en el film del mal ordinario, cosa de hombres, para distinguirlo del mal primario, un horror que va mucho más allá de lo natural. Derrickson, coguionista del film, ha basado su historia en el libro escrito por el propio Ralph Sarchie, protagonista de la película, en donde narra su experiencia real. Hay en Líbranos del mal una mezcla de géneros que gustará más a unos y menos a otros. Es una película de terror, qué duda cabe, pero está narrada al modo policiaco, pistola en mano –buen trabajo de Eric Bana–, un poco al estilo Seven, con una puesta en escena perpetuamente nocturna, propicia al susto fácil y al aire insano, con trama detectivesca un poco superficial. Salvando algunas escenas de estilo clásico, muy logradas –la niña, en su habitación con los peluches–, se aleja por tanto de otras películas de género “puro”, digamos, como Expediente Warren, por citar un ejemplo emblemático de buen cine de terror que trata con rigor temas espirituales desde el punto de vista católico. Pero la forma narrativa de Líbranos del mal, esa acción con atmósfera de thriller oscuro, no puede despistar de su tema central: el demonio y su presencia en el mundo. También aquí Derrickson deja de lado cualquier frivolidad al hablar de la posesión diabólica, de la existencia de Dios, del bien y del mal, de la fe y del pecado, realidades y conflictos a las que han de enfrentarse personalmente el poli Sarchie y el sacerdote Mendoza, ambos hombres con miserias y fantasmas interiores. Para salir airoso de esa prueba hace falta humildad y tomar partido de una vez por todas, dirá el sacerdote, porque “un santo no es un hombre sin pecados sino alguien capaz de dar luz a los demás”. 

5/10
La noche más oscura (Zero Dark Thirty)

2013 | Zero Dark Thirty

El 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió para siempre. Pero sobre todo cambió el modo en que Estados Unidos se iba a enfrentar al terrorismo a partir de entonces. Eliminar a los responsables de las masacres se convirtió en el primer objetivo de un país encolerizado y fuera de sí. Millones de dólares, de recursos y de agentes se pusieron manos a la obra. Diez años después las noticias del mundo entero se hicieron eco de la muerte de Osama Bin Laden, el jefe de Al Qaeda. Este film es una crónica de más de dos horas y media acerca de esos años. El hilo conductor es Maya, una joven agente de la CIA que es enviada desde Washington hasta Pakistán para obtener pistas acerca del paradero de Bin Laden. Una vez allí los esfuerzos de Maya se centrarán en la búsqueda de un hombre, Abu Ahmed, presumiblemente el correo de Bin Laden. Maya está segura de que encontrándole a él podrán llegar hasta su objetivo número uno. La noche más oscura tiene un comienzo discreto, quizá poco imaginativo, que remite a las típicas películas de denuncia, con esas primeras secuencias tan sucias, tan desagradables, de las torturas que los estadounidenses infligen a los presos para sacarles información; sin embargo, tal impresión inicial es un espejismo, porque poco a poco todo va adquiriendo una inusitada intensidad, una visión más amplia, más traumática, hasta llegar al impactante clímax final, ya en escenario bélico, visión nocturna de por medio, con el objetivo claro de abatir al hombre más buscado del mundo. Entre medias, muchos días, años, de pesquisas, de interrogatorios, de testigos, de decisiones, de muertes, de atentados en diferentes países. Después de En tierra hostil, la oscarizada Kathryn Bigelow vuelve a demostrar que se ha convertido en una directora muy, muy seria. Sigue buscando el hiperrealismo, que en este film está remarcado con la efusión con movimientos de cámara a menudo nerviosos y una planificación cuidadísima para que parezca “descuidada”, real, como si viéramos un trozo de lo que ocurre en el enorme puzzle de los conflictos bélicos, del terrorismo, del mundo de los agentes, de las cárceles secretas e inhumanas, de las reuniones de despacho, etc., con encuentres abiertos y una tendencia enorme a cambiar de localizaciones, no vaya a ser que la cosa resulte aburrida o previsible... En este aspecto destaca el buen uso temporal de la historia, que no acusa debilitamiento alguno pese a abarcar desde 2001 hasta 2011, y que va situando al espectador en numerosos lugares del planeta –aunque centre su base de operaciones en Pakistán y Estados Unidos–, mostrando los hechos que en ese momento suceden, sus investigaciones y avances en cuanto a las pistas que llevan hacia el posible paradero de Bin Laden. Para realizar el film, el equipo de Bigelow ha contado con información privilegiada acerca de los hechos reales que llevaron a la localización y muerte del jefe de Al Qaeda. Y parece bastante lógico que todo lo que se cuenta sea más o menos lo que ocurrió. Porque hay en La noche más oscura algo que llama mucho la atención: el poco interés que se presta a la investigación propiamente dicha. En el fondo, todo el film es una investigación, pero a Bigelow no le interesa mostrar las migas de pan que llevan al objetivo, ni trasladar al espectador una serie razonamientos que ofrezcan a lo Sherlock Holmes la solución matemática de la ecuación. Para Bigelow y su guionista Mark Boal (que ya trabajó con ella en En tierra hostil) cuenta la intensidad de esa investigación (que en realidad es la obsesión de todo un país, y así se enfatiza), las vivencias traumáticas de sus personajes protagonistas, la presión a la que están sometidos, sus tomas de postura, sus crisis, sus enfrentamientos, su frustración. Resulta genial el dibujo a trazo grueso que hace del organigrama de la CIA, donde cada uno cree una cosa, donde todo son dudas y la presumible infalibilidad del mejor sistema de espionaje del mundo se desmorona al revelarse simplemente como ineficiente. Y donde, al final, quien tiene el poder de decisión es capaz de doblegarse ante una sola persona con verdadera seguridad en sí misma. Jessica Chastain ofrece excelentes secuencias con este enfoque gracias a su portentosa interpretación de Maya, de una altura que raya la perfección. El Oscar llama a su puerta. Pero, lógicamente, para que La noche más oscura pueda ser tenida en consideración ha de poner en la picota toda la sucia realidad de la lucha contra el terrorismo. Aquí no hay casi nada para la galería. Todo es directo, despiadado, frío. No se esconden las intenciones inmorales, asesinas, de la CIA, a quien sólo interesa llegar a hasta su objetivo, da igual las vidas que siegue en su camino. Se muestra la falsedad de la Casa Blanca, pero Bigelow lo hace con enorme displicencia y a la vez sabe enfocar (o desenfocar) la mirilla para huir del puro maniqueísmo y, así, muestra, por ejemplo, cómo la inhumanidad de la tortura también acaba pasando factura a los verdugos. Visualmente el film está tan cuidado como todo lo demás aunque hay momentos destacados y de un atroz realismo, como en la escena del atentado del restaurante o en la incursión final en Abbottabad. Desde luego lo más llamativo es ese peculiar aire documental que se imprime a toda la narración, hecho que adquiere mayor entidad a la hora de sembrar la historia de numerosos personajes, sin que ninguno, salvo la Maya de Chastain, se lleve la gloria. Así, con un elenco de actores excelentes en papeles menores –Jennifer Ehle, Stephen Dillane, Mark Strong, James Gandolfini, etc.– la narración aumenta en verosimilitud a la hora de ofrecer una trama equilibrada que quiere acercarse lo más posible a lo que ocurrió en la realidad.

8/10
El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
Libertador

2013 | Libertador

El actor más reconocido de Venezuela, Édgar Ramírez, protagoniza esta ambiciosa reconstrucción de la vida de Simón Bolívar, que contaba con un presupuesto de 50 millones de dólares, bastante elevado para un cinta de estas características. Pese a que el guión trata de humanizarle, en lugar de ensalzarle gratuitamente, acaba resultando demasiado inconsistente, y no logra mantener el interés del público. Como curiosidad, cabe citar que durante el rodaje la actriz protagonista, la española María Valverde, conoció al compositor, Gustavo Dudamel, con el que acabaría contrayendo matrimonio. 

4/10
Ira de titanes

2012 | Wrath of the Titans

Después de acabar con el Kraken, Perseo lleva una vida retirada, oculta su condición de semidios, en un pueblo de pescadores. Pero los dioses están perdiendo su influencia porque la gente no les reza, de modo que Hades y Ares hacen una alianza con Cronos para evitar perder su inmortalidad, lo que les lleva a traicionar a Zeus, padre de Perseo. Éste, para salvar a la humanidad, no tendrá más remedio que usar sus poderes para descender a las profundidades del infierno donde está cautivo Zeus. Cuenta con la ayuda de Agenor, hijo de Neptuno, y de la reina Andrómeda. Secuela de Furia de titanes, Ira de titanes rodada como ésa en 3D. De nuevo tenemos vistosas aventuras, con elaborados efectos especiales, en algunos casos rutinarios, en otros pasablemente originales. El problema del film, como a su precedente, es que le falta alma. Se ha querido armar la trama con un mínimo de dramatismo, a cuento de las relaciones paternofiliales y los sentimientos que surgen en ellas, donde no faltan el amor, los rencores y el perdón. Pero en general el guión es endeble: no emociona, y francamente, ignoramos las diferencias entre dioses y humanos, más allá de que los primeros son más poderosos. El mismo desconocimiento deben tener los autores de la historia, que llegan a decirnos que las almas de los hombres perviven para siempre, mientras que los dioses pueden terminar en el terrible vacío de la nada y el no ser. El porqué de tal diferencia es un misterio. Sobre el reparto, poco hay que decir, ya que los rasgos de los personajes son mínimos. Pero en fin, destaquemos el esfuerzo de Liam Neeson y Ralph Fiennes por dar cierta majestuosidad a Zeus y Hades, a ejemplo de lo que, en Furia de titanes (1981), hacían Laurence Olivier y compañía en lo que, como aquí, no dejaba de ser una serie B.

4/10
Carlos

2010 | Carlos

La historia de Ilich Ramírez Sánchez, alias Carlos, el famoso terrorista revolucionario venezolano, que tuvo en jaque a policía y servicios secretos de todo el mundo durante dos décadas, entre 1974 y 1994. Rodada por Olivier Assayas (Las horas del verano) como una miniserie televisiva de 6 horas de duración, también cuenta con un montaje para estrenar en salas de cine de casi 3 horas, que es el que aquí comentamos. Al estilo de la reciente R.A.F. Facción del Ejército Rojo, la película sigue con frío estilo documental la enigmática trayectoria de Carlos, un personaje muy comprometido con llevar a cabo la revolución a escala planetaria, con unos planteamientos de corte marxista donde el individuo no cuenta, las vidas son prescindibles en aras al bien colectivo. De modo que le vemos contactando con terroristas palestinos, ejecutando su primer atentado, y con planteamientos de soldado que cumple órdenes pero piensa por cuenta propia cuando debe afrontar acciones casi suicidas. Una de las más espectaculares, que ocupa gran parte del metraje, es la del secuestro de los ministros del petróleo de la OPEP en Viena, y su traslado en avión a Argel. La apuesta de Assayas es por la mirada objetiva y bien documentada que no juzga. Muestra a un Carlos convencido de lo que hace, pero claramente sobrepasado y manipulado por otros en sus erráticos atentados, que evidentemente no van a cambiar el mundo. Destaca el realismo violento con que se muestra todo, gran mérito del director es que el espectador tiene la sensación de ser testigo directo del modo de funcionar del protagonista. Puede sobrar algún elemento exhibicionista del creíble Edgar Ramírez, aunque sea con el propósito de mostrar su evolución física, le vemos en plena forma física, y también en un estado del lamentable abandono. Se echa en falta un poco más de atención al lado humano del personaje, apenas llegamos a saber que Carlos tiene una hijita, y desconocemos si verdaderamente ha amado a alguien plenamente, o si su único amor, por así decir, ha sido la causa revolucionaria.

6/10
Che, el argentino

2008 | The Argentine

  Primera de las dos entregas que conforman el díptico sobre Ernesto ‘Che’ Guevara de Steven Soderbergh. La que nos ocupa se centra en la actividad desplegada por el Che, desde que se embarca para Cuba y se oculta en la selva, combatiendo contra las tropas gubernamentales, hasta el derrocamiento del presidente dictatorial Fulgencio Batista. El conjunto queda enmarcado por el encuentro en el exilio en México del Che con Fidel Castro, donde se decide la marcha clandestina a Cuba, y se ve punteado a lo largo del metraje con escenas en blanco y negro en torno a una entrevista periodística del líder revolucionario, y de su intervención ante la Asamblea de las Naciones Unidas, donde lanzará entre otras proclamas la célebre de “Patria o muerte”. Abordar un ‘biopic’ es siempre complicado. El deseo de abarcar muchos de los hechos de que es protagonista el biografíado puede jugar en detrimento del conjunto. En tal sentido hay inteligencia en el film de Soderbergh, que maneja un guión de Peter Buchman, que aplica una lente de aumento a la actividad del Che en la selva, lo que permite dibujar su personalidad, mostrarle como médico y guerrillero, la preocupación por sus hombres de a pie y por la gente sencilla, la relación con los otros líderes, fundamentalmente Fidel… De modo que lo relativo a la ONU sirve como amplificador o remache de quien ya se habría convertido en figura legendaria. Benicio del Toro, que además de encarnar al Che, produce la película, se ha implicado de lleno en el proyecto, y ciertamente se transfigura en su personaje, una interpretación que fue premiada en Cannes. Los otros actores están muy bien escogidos, pero vale la pena destacar a Demián Bichir, que entrega a un Fidel muy convincente, evitando el peligro de la caricatura, y a Jorge Perugorría, que escapa, al fin, de los tipos algo histriónicos y estereotipados que ha venido componiendo en el cine español. Una fuente fundamental del guión de la película son las memorias del Che. En tal sentido, es obvio que se nos ofrece el punto de vista del personaje, lo que pesa en la deseable objetividad; se nos antoja el Che algo mitificado, sin aristas o puntos demasiado oscuros. Combate con las armas y ordena fusilamientos, sí, pero lo hace con sentido de la humanidad, sin odio, con principios, e incluso en cierto momento se dejan caer palabras suyas auténticas acerca del amor, como motor de la conducta revolucionaria. Queda a un lado, casi siempre, la retórica marxista, y reluce la imagen romántica del hombre idealista, que lo deja todo por luchar en lo que cree. De algún modo, es como si un asesor de imagen del Che de nuestros días hubiera permitido a un reportero de su confianza filmar a su representado en los momentos en que proyecta una imagen más favorable. Ha rodado Soderbergh con cámaras digitales, y les saca todo su rendimiento en las localizaciones naturales, y en las escenas de combate. Se trata de un film didáctico, que tiene el mérito de evitar el didactismo groseramente manipulador, las obviedades ideológicas; aunque es cierto que los personajes del lado de Batista son algo borrosos, les falta tridimensionalidad. A veces la acción en la selva agota un tanto, ese ir y venir de aquí para allá, acampando, conviviendo... Seguramente la intención es hacer partícipe al espectador de la vida del combatiente guerrillero, pero lo cierto es que algunos pasajes resultan reiterativos.  

6/10
En el punto de mira

2008 | Vantage Point

Ashton, presidente de Estados Unidos, acude a España para asistir a una cumbre contra el terrorismo y pronunciar un discurso en la Plaza Mayor de Salamanca. Al acontecimiento acuden por causas diversas turistas y curiosos, como Howard Lewis, un turista afroamericano que filma el evento para enseñárselo a sus hijos. Otros pasan por allí por motivos profesionales, como Rex Brooks, productora televisiva que cubre el evento para CNN. El agente del servicio secreto Thomas Barnes es uno de los hombres que deben proteger al presidente, pero tras resultar herido en un atentado tiempo atrás se ha convertido en un paranoico que ve amenazas con todas partes. El compañero de Barnes, Kent Taylor, está muy estrechamente unido a él, como si fuera prácticamente un hijo. Cuando el presidente está a punto de empezar a hablar, es abatido por un disparo... En Omagh, el británico Pete Travis reconstruyó las consecuencias del trágico atentado ocurrido en Irlanda del Norte, en 1998. Ahora, el cineasta filma otro acto terrorista, que por suerte es totalmente ficticio. La historia está narrada varias veces, desde la perspectiva de varios de los protagonistas del suceso, al estilo de Rashomon, el clásico de Akira Kurosawa. Salvo que en esta ocasión el punto de vista subjetivo desaparece en el último tramo, contado a la manera de un narrador omnisciente, que lo sabe todo y nos informa de todo, de forma más convencional. Este abandono de la visión subjetiva ofrece la sensación de experimento fallido, al menos en parte. Además, acumula demasiados giros a veces un tanto increíbles, y desentona algún que otro elemento sentimentaloide, como la subtrama en que el personaje de Whitaker se encariña con una niña que vuelve a encontrarse más veces por casualidad. A pesar de todo, el director cuenta con trabajos convincentes de veteranos como Dennis Quaid, Sigourney Weaver y Forest Whitaker, mientras que algunos actores con menos periplo, como Matthew Fox, también inducen a pensar que se han tomado muy en serio sus papeles. Mantiene el suspense y cuenta con alguna persecución más o menos espectacular. Denuncia por un lado adónde puede llevar el fanatismo. Pero también recoge con sutilidad y elegancia la desinformación, e incluye testimonios de quienes piensan que Estados Unidos ha ejercido una política discutible en relación con este asunto. Entrevista a Matthew Fox Entrevista a Forest Whitaker Entrevista a Eduardo Noriega Entrevista a Pete Travis

5/10
El ultimátum de Bourne

2007 | The Bourne Ultimatum

Perfecto colofón a la saga del desmemoriado ex asesino profesional Jason Bourne, inspirada, bastante libremente, en las novelas de Robert Ludlum. En esta ocasión Bourne va a llegar hasta el final a la hora de averiguar cómo se convirtió en agente de la CIA, dentro de un proyecto supersecreto del gobierno estadounidense; el primer eslabón de la cadena que le guiará a la verdad es un periodista de The Guardian, que está publicando en el diario londinense un reportaje sobre el caso Bourne; sus diversas averiguaciones llevarán a Bourne desde Moscú a París, Londres, Madrid, Tánger y Nueva York. De modo que la trama se convierte en una especie de increíble y vertiginosa montaña rusa, integrada por peleas, persecuciones y explosiones, con algunas “paradas de contacto humano”, momentos no precisamente de relax. En efecto, esas “paradas”, lejos de disminuir el ritmo de la cinta, contribuyen a reforzar su atmósfera desasosegante, pues casi siempre son tensas conversaciones, telefónicas o “vis-à-vis”, donde los interlocutores tratan de averiguar las intenciones del otro, al modo de una caza del ratón y el gato, donde no se sabe exactamente quién juega qué papel. Como ya hiciera en El mito de Bourne, Paul Greengrass imprime un tono realista –por así decir– a la historia, acudiendo a los recursos de documentalista que tan buenos resultados le dieron en Domingo sangriento. Lo que significa un vibrante montaje, que ayuda a hacer bueno el inteligente guión de Tony Gilroy y compañía, y un buen uso de la cámara en mano, que resulta especialmente eficaz, contra pronóstico, en los primeros planos, donde el temblequeo, más perceptible de lo normal, contribuye a aumentar el nerviosismo del espectador. Lo que significa al final un ritmo casi siempre excelente, con un manejo maestro del suspense, aunque alguno de los “pasajes humanos”, como la visita de Bourne al hermano de su novia muerta, poco aporten a no ser a la extensión de la humanidad del protagonista. A cambio, hay que reconocer que hay cierta capacidad de riesgo en el encuentro final entre Jason y su "creador", que habla de la responsabilidad de las personas en sus acciones, más allá de argumentos falaces como el de "la obediencia debida". Dentro de la eficaz intriga, subyace un claro mensaje de contenido político, que se puede resumir en un “no todo vale a la hora de combatir el terrorismo”, “hay unas reglas básicas que las personas con conciencia saben que deben respetar”. Una idea claramente patente en el enfrentamiento de los personajes de David Strathairn y Joan Allen. El reparto cumple de nuevo a la hora de encarnar a sus personajes, tanto los viejos conocidos –por supuesto Matt Damon, al que le van “al pelo” estos personajes ambiguos–, como las nuevas incorporaciones, entre las que destacan, además de la del citado Strathairn, las de Albert Finney y Paddy Considine.

7/10
Domino

2005 | Domino

Aturullado film de acción, con planos brevísimos, cámara con Parkinson y alto nivel de ruido. Prueba de que la carrera de Tony Scott (Marea roja, Spy Game) sigue en peligroso declive. Se cuenta el caso real de Domino Harvey, quien, deseosa de llevar una vida ‘entretenida’, se unió a un equipo de cazarrecompensas que detenía a delincuentes por razones pecuniarias.

4/10
Punto y raya

2004 | Punto y raya

La historia de Pedro y Cheíto, dos soldados, uno colombiano y otro venezolano, que se encuentran en la frontera que separa ambos países. Al principio, son enemigos por su nacionalidad, y librarán una pequeña pero brutal batalla entre sí. Pero ante el acoso de la guerrilla, los narcos y otros indeseables, unirán fuerzas. Film muy actual, dadas las diferencias existentes entre la Venezuela del mandatario populista Hugo Chávez y la Colombia que preside Álvaro Uribe, azotada por el terror y la droga. El enfrentamiento y unión de los dos protagonistas deviene así en voluntariosa parábola sobre la necesidad del entendimiento.

4/10

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