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Biografía

Jean-Claude Larrieu

Jean-Claude Larrieu

Jean-Claude Larrieu

Premios: 0 Goya (más 2 nominaciones)

Goya
2018

Nominado a 1 premio

Goya
2016

Nominado a 1 premio

Filmografía
Nieva en Benidorm

2020 | Nieva en Benidorm

Peter Riordan es un hombre solitario, maniático y metódico, obsesionado por los fenómenos meteorológicos. Cuando le dan la jubilación anticipada en el banco de Manchester en el que ha trabajado toda su vida decide visitar a su hermano, Daniel, que vive en Benidorm. A su llegada a la ciudad descubre que su hermano ha desaparecido y que éste era propietario de un club de burlesque donde trabaja Alex, una misteriosa mujer que ejerce una poderosa fascinación sobre él. Peter y Alex intentan averiguar qué ha sido de Daniel, ayudados por una policía obsesionada por la presencia de Sylvia Plath en los años cincuenta en Benidorm. La ciudad de Benidorm, con su increíble geografía de calas, rascacielos y su peculiar mezcla de británicos de vacaciones y jubilados españoles en pos de un merecido carpe diem es un personaje más de este thriller romántico en el que un hombre descubre que la vida, la verdadera vida, puede empezar en cualquier momento, incluso cuando creíamos que ya no era posible. Pero si nieva en Benidorm, es que cualquier cosa es posible.

Foodie Love

2019 | Foodie Love | Serie TV

Primer acercamiento de la directora barcelonesa Isabel Coixet al mundo de las series de televisión. Compuesta de episodios de media hora, esta producción de HBO describe cómo evoluciona la relación entre dos treintañeros que se han conocido a través de internet, se supone que ambos comparten ciertos gustos culinarios, y que tienen histoiras amorosas atrás que no han terminado bien. En cada capítulo se citan en un establecimiento, primero para un café, en otro se trata de tomar una copas, luego toca ir a un japonés a comer ramen... Aunque él y ella (Laia Costa y Guillermo Pfening, pero nunca se proporciona al espectador el nombre de sus personajes) son los protagonistas, alrededor, en cada episodio pulula algún personaje, desde otras parejas, o los camareros y los que atienden la barra, hasta una escritora pelirroja con su portátil pergeñando historias, que se diría cita autorreferencial de Coixet. Con bonito envoltorio visual, pues la fotografía está cuidada, todo consiste en las supuestamente ingeniosas conversaciones, en realidad muy banales, con elementos de flirteo erótico no demasiado sutiles, que acaban agotando. Y los "bocadillos" de tebeo, u otras veces la voz en off, son recursos utilizados de modo irregular para expresar lo que piensan y sus intenciones en el juego de la seducción en el que se mueven.

5/10
Normandía al desnudo

2018 | Normandie nue

Los vecinos de Mêle-sur -Sarthe, pequeño pueblo de Normandía que vive de la ganadería, se han visto profundamente afectados por la crisis que vive el sector, y por la posición de dominio absoluto de la carne extranjera en el mercado nacional. Mientras buscan una forma de protestar que capte la atención, el alcalde recibe una curiosa propuesta de Blake Newman, artista estadounidense que se ha encaprichado de un prado del lugar, donde pretende captar una fotografía de los vecinos posando desnudos. El galo Philippe Le Guay se ha especializado en pequeñas comedias costumbristas, algunas realmente eficaces, como Las chicas de la sexta planta o Molière en bicicleta. Ahora sigue la estela de Full Monty y Las chicas del calendario, títulos corales de planteamiento ligero, con protagonistas corrientes que se desnudan por una buena causa, en el primer caso para denunciar el desempleo, en el segundo por la lucha contra el cáncer. A Le Guay le funciona la jugada a ratos, gracias a su descripción del estado de la Francia agraria, pero también por el buen hacer de actores como François Cluzet, estrella de Intocable, aquí el primer edil, o el todoterreno Toby Jones (Historia de un crimen), como el fotógrafo yanqui. Y también por algún momento ‘capriano’ conmovedor, como la resolución de un conflicto de propiedad. Pero pronto el rey se queda desnudo, por la sobredosis de personajes, algunos poco interesantes, o que poco aportan al conflicto central, o por algunos diálogos o situaciones con poco gancho.

5/10
Mi hija, mi vida

2018 | Tu vivras ma fille

La pequeña Bianca padece una rara enfermedad degenerativa que se manifiesta al poco de nacer. Sus padres quedan desolados. Pero Nathalie, la madre, emprenderá entonces una denodada lucha por conseguir un tratamiento que salve a su hija. No hay medios ni investigaciones sobre la enfermedad, pero Nathalie y su marido intentarán adquirir los fondos y llevar a cabo los trámites necesarios para lograrlo. Correcto telefilm francés que narra una historia de amor y superación, basada en los hechos reales que llevaron a Karen Aiach a abandonar su trabajo y crear una empresa biotecnológica en 2009 para salvar a su hija.

5/10
La librería

2017 | The Bookshop

Una encantadora película, adaptación de la novela homónima de Penelope Fitzgerald, que habla de modo tremendamente original y desde una óptica femenina del amor por los libros. Resulta muy apropiado que también sea una mujer directora de cine, la española Isabel Coixet, la que haya hecho la correspondiente traslación a la pantalla. Contiene bastantes elementos autobiográficos de la propia autora, como su trabajo en una librería y su dedicación a los libros tras quedar viuda de un antiguo soldado de la Segunda Guerra Mundial. En efecto, la protagonista, Florence Green, acaba de recalar en Hardborough, un pueblecito británico costero, con un sorprendente plan: restaurar un histórico edificio local y convertirlo en librería, la primera del lugar. Viuda y sin hijos, sabe que los libros son lugares en los que es posible habitar, y que hacen formidable compañía, y querría compartir esa pasión con sus nuevos vecinos. No va a ser tarea fácil, pues aparte de los escasos hábitos de lectura allí existentes, Violet Garmet, una de las fuerzas vivas del lugar, tiene otros planes, como la apertura de un centro cultural, y ve en la recién llegada a una rival que debería cederle el local y plegarse a sus ideas. Esta mujer y otros lugareños, como Milo North, un insustancial periodista de la BBC, van a poner las cosas difíciles a Florence, que en cambio puede que encuentre un aliado en el taciturno señor Brandish, gran lector, pero que vive recluido en su caserón. Aunque el planteamiento puede ser un poco naif, y el final algo brusco, la película de Coixet funciona en líneas generales como fábula sobre las dificultades para integrarse en una comunidad cerrada que excluye a los que no se pliegan a ciertos modos de funcionar. Tiene momentos realmente encantadores, sobre todo gracias al audaz corazón de oro de Florence, una bondadosa mujer con gran fuerza de voluntad y fibra moral a prueba de bombas, estén a la altura o no de la confianza que deposita en sus vecinos, nunca les responderá con vileza; Emily Mortimer sabe encarnar con convicción estos valores, un auténtico coraje que no dejará indiferentes a Violet -Patricia Clarkson prueba lo gran actriz que es al no convertirla en personaje de cartón piedra-, Milo o el señor Brandish -magnífico Bill Nighy-, o a la niña que echa una mano en la tienda por las tardes. Se habría agradecido una mejor integración de la pasión los libros en la narración, aunque se citan algunos autores, sólo dos tienen auténtico peso específico, Ray Bradbury y sus famosas obras de anticipación, y Vladimir Nabokov con su escandola “Lolita”, y si el espectador no sabe de qué van no entenderá su inclusión en la trama. De todos modos sí tiene encanto esa selección y recomendación de libros, y la petición de consejo, que hace pensar en otra película basada en una novela sobre amor a los libros, La carta final, que adaptaba “84 Charing Cross Road”, la novela de otra escritora, Helene Hanff.

6/10
Julieta

2016 | Julieta

Julieta. Una mujer en la cincuentena. Independiente y resuelta, se dispone a dejar Madrid e irse a vivir con su pareja, Lorenzo, a Portugal. Pero un encuentro casual con Bea, amiga de la infancia de su hija Antía, supone un mazazo, los recuerdos de un pasado que ha querido olvidar, sepultándolos en el silencio, regresan con fuerza, y a modo de exorcismo, emprende la escritura de un diario, donde recuerda su época de profesora de literatura clásica, y cómo conoció al padre de Antía, un pescador llamado Xoan, en un viaje nocturno en tren. La mejor película de Pedro Almodóvar desde Volver, de 2006. Se basa, con cierta libertad, como suele cuando maneja materiales ajenos, en tres relatos de la canadiense Nobel de Literatura Alice Munro, “Silencio”, “Destino” y “Pronto”. Y se trata de una obra de madurez, donde deja atrás algunos de sus habituales excesos folletinescos, y en que temas que se prestaban al barroquismo –la secta, la relación entre Julieta y Bea, o del padre de Julieta con su asistente extranjera–, se dejan simplemente apuntados; lo mismo cabe decir del ejemplar final, e incluso en las bromas, pocas, se muestra especialmente sobrio. Está presente esa carnalidad que no puede evitar, es su carácter, en las escenas de sexo, pero también aletea cierta espiritualidad en el drama, se palpa la vida interior y el sufrimiento reconocibles de los personajes, y especialmente de la protagonista, Julieta. El formato es quizá a ratos de cuento, pero se ancla mucho en la realidad. Y para ello nada mejor que subrayar la maternidad, las madres siempre nos ayudan a mantener los pies en la tierra. La angustia existencial, donde tiene especial peso el sentido de culpa, y la incomunicación que tanto daño hace, pueden emparentar el film al cine de Ingmar Bergman. Pero el misterio acerca de lo que ha ocurrido y su tratamiento tonal, con el viaje de noche y ensueño sobre raíles, la convivencia de Eros y Tánatos, la desconexión que se produjo entre madre e hija, la asistenta chismosa de Rossy De Palma, el mar y la noche de tormenta, las despedidas y sus premoniciones, asistidos por la música de Alberto Iglesias y el dinámico montaje de José Salcedo, emparenta el film con Alfred Hitchcock, de algún modo da Vértigo, y se obedece a un mandato, Recuerda. En cualquier caso, esta combinación de elementos funciona para mostrar al cineasta manchego en estado de perplejidad, desnudando como siempre en sus películas su propia alma, y descubriendo a alguien que ve que el tiempo pasa y que no ha encontrado las respuestas a las grandes preguntas existenciales, tal vez porque no sabe cómo plantearse dichas preguntas. Los actores hacen un buen trabajo, pero sobresalen las mujeres, y sobre todo Emma Suárez, aunque también Adriana Ugarte, que componen a las Julietas mayor y joven; aunque el momento en que se intercambian sorprende un poco; la voz en off de Suárez, su relato, está bien utilizada, no cansa. La paleta cromática está cuidada con esmero, aunque en la dirección artística se detecta la decisión de incluir algunos elementos, por el hecho de que apetece que estén, la decoración del piso de Julieta, las esculturas de la amiga Ava... Es igual que algunos guiños, como los libros que la protagonista quiere llevarse a Portugal, o la mención a las obras de Patricia Highsmith, Almodóvar no puede resistirse a la tentación de tales referencias, que se nota, le encantan.

7/10
Nadie quiere la noche

2015 | Nadie quiere la noche

Película inspirada en personajes y hechos reales, en los alrededores de la última expedición del estadounidense Robert Peary para llegar al Polo Norte en 1908. Cuenta la peripecia de su esposa Josephine, que se planta en uno de los campamentos base, y se empeña en acercarse a las proximidades del lugar donde se encuentra él tratando de cumplir su meta. Algo desaconsejado por todos los exploradores del lugar, por ser la peor época del año, se acerca el invierno polar. Pero ella, tozuda, ordena al guía Bram Trevor que se ponga al frente de este nuevo grupo, del que también forman parte dos esquimales. Tras diversas penalidades Josephine llega a una cabaña donde conoce a Allaka, una mujer esquimal inuit, que le va a deparar unas cuantas sorpresas. Isabel Coixet vuelve a rodar en inglés con un atractivo reparto encabezado por Juliette Binoche, y en el que están también Gabriel Byrne y Rinko Kikuchi. Los tres componen bien sus personajes, y nos creemos sus nacionalidades, aunque se traten realmente de una francesa, un irlandés y una japonesa. Su película fue además escogida para inaugurar el Festival de Berlín en 2015. El guión lo firma Miguel Barros, y su temática existencialista conecta con su anterior libreto para Mateo Gil en el western Blackthorn, ambas historias transcurren en la frontera en un mundo salvaje, que se aleja de lo que llamamos civilización. A pesar del meritorio y duro rodaje en tierras heladas con bajísimas temperaturas, y del gran trabajo actoral en torno a unos personajes fuertes, sobre todo de Binoche y Kikuchi, el film es irregular. Resultan reiterativos los momentos en que Josephine se comporta, a pesar de su enorme determinación, como una mujer "fina", dispuesta en todo momento a aparecer con aspecto impecable y hacer gala de su puritanismo. De modo que el choque, primero con Bram, de vuelta de casi todo, que no quiere cruces en su vida, y luego con Allaka, la inocencia de la vida sencilla en comunión con la naturaleza, también se diría compuesto de escenas que abundan siempre en lo mismo. Es cierto que la trama depara un par de sorpresas, que ayudan a sostener el interés, y que subyuga la fotografía de la nieve helada, metáfora del nihilismo y la sencillez frente a la sofisticación impostada. Pero en general el ritmo es cansino, el viaje del espectador se hace demasiado largo, y no parece válida la excusa de que también la protagonista pasa por ese agotamiento que acaba aproximándola a Allaka. La historia propuesta por Coixet en esta ambiciosa producción de Mediapro es hermosa, y el film contiene puntos de interés, pero, insistimos, no es redondo.

5/10
Floride

2015 | Floride

Mi otro yo

2014 | Another Me

La adolescente Fay atraviesa una etapa difícil. Su padre sufre esclerosis múltiple y está anclado a una silla de ruedas. Su madre no lo lleva bien, aunque se esfuerza, y podría estar buscando otro consuelo amoroso. Y su elección para el papel principal de la representación en el colegio de "MacBeth" ha despertado la envidia de una compañera. Por si fuera poco, empiezan a acosarle extraños sucesos paranormales que se dirían están relacionados con su hermana gemela, muerta cuando ella nació, y de la que desconocía su existencia. Sorprende a priori encontrarse a Isabel Coixet detrás de un film de terror adolescente, aunque la directora se esfuerce en darle un envoltorio de complejidad psicológica, en cuyo tono parece tener de referente a El otro, de Robert Mulligan. Está claro que hay que vivir, y Mi otro yo tiene cierta cualidad de producto alimenticio, aunque la directora ha puesto en juego todo su buen hacer profesional, incluso asumiendo el guión, que adapta una novela de Cathy MacPhail. Tal vez para ella el film tiene algo de desafío, después de que toda una hornada de directores españoles, desde Alejandro Amenábar a Rodrigo Cortés, Paco Cabezas, Juan Antonio Bayona y compañía, hayan demostrado que el thriller y el terror se da bastante bien por estos páramos. De todos modos, y a pesar de la gran tradición en estos géneros en las cuestiones de gemelos, duplicidades y desdoblamientos de personalidad, no se la acaba de ver a Coixet muy a gusto con su film. Juega a entregar escenas de suspense, se esmera en el ejercicio de estilo en que consiste el film, pero al mismo tiempo incide en muchos clichés y trucos para captar al público juvenil, con actores guapitos, celos muy evidentes y sustos fáciles, más personajes prescindibles como la anciana vecina a la que da vida Geraldine Chaplin. En realidad todo en la trama resulta bastante caprichosa, en relación a la cuestión de la gemela y el porqué surge cuando surge y no diez años antes o diez años después, por poner un poner.

4/10
Unos días para recordar

2014 | Bon rétablissement!

Una noche fatídica, Pierre cae al parisino río Sena y un tipo le salva de morir ahogado. En lo que se diría una especie de vendetta mafiosa, Pierre fue atropellado por alguien que se dio a la fuga, aunque en realidad, aparte de ser un tipo gruñón, viudo y sin hijos, ya talludito, es un tipo bastante normal, y no recuerda las circunstancias de su curioso accidente, en cualquier caso parece dudoso que alguien le quisiera algún mal. En los días de obligada convalencia hospitalaria, se ve obligado a convivir con una amplia galería de personas, que aparte de sus evidentes defectos, sacan también de él lo mejor, la capacidad de ver individuos con sus características peculiares, más allá de que en algún caso puedan ser más o menos cargantes. Esto, de algún modo, le obliga a hacer un personal examen de conciencia de lo que ha sido su vida hasta ahora, para encarar lo que vendrá después. El octogenario Jean Becker sigue dando grandes muestras de vitalidad con un cine profundamente humano: como ocurría en sus anteriores filmes –La fortuna de vivir, Conversaciones con mi jardinero, Mis tardes con Margueritte...–, sabe trenzar, a través de tramas muy normales y cotidianas, el drama con el humor, y es que a la postre la vida de cada uno no es sino una gran comedia de la que somos protagonistas y donde, a pesar de nuestras personales limitaciones, hemos de saber representar dignamente nuestro papel. Es de algún modo la sabiduría que asume paulatinamente Pierre –estupendo Gérard Lanvin, columna vertebral de la película–, que de una posición del típico enfermo quejica de hospital, pasa a ir conociendo a otros pacientes y personal sanitario, más las visitas que acuden a verle, incluido el hombre que le salvó la vida, un chapero que a priori le produce repulsa, pero en el que aprende a ver, como en los otros, a personas valiosas e irrepetibles, a las que no toca a él juzgar. Tal vez este "purgatorio" hospitalario es lo que necesita para descubrir el "paraíso" en el devenir cotidiano.  Quizá pueda reprocharse al film su indudable ligereza, no pretende plantear sesudos problemas existenciales, pero lo cierto es que está sembrado de detalles de humanidad, piénsese en el policía que se preocupa del hombre atropellado porque le recuerda a su padre, o de la adolescente negra y gordita, que quizá no sea una diplomada en relaciones públicas a la hora de pedir a Pierre su ordenador. Y Becker se muestra hábil en las siempre difíciles transiciones del inspirado humor a meter el dedito en la llaga de algunos hábitos egoístas a los que tan acostumbrados estamos.

6/10
Molière en bicicleta

2013 | Alceste à bicyclette

Con ocasión de un montaje teatral de “El Misántropo” de Molière, el afamado actor Gauthier Valence –popular ahora gracias a una exitosa serie médica en televisión– acude a su viejo compañero de armas Serge Tanneur, también actor veterano, que vive retirado en la Isla de Re desde hace años. Su intención es que acepte trabajar con él en la representación. Muy reticente al principio, Serge irá sin embargo sintiendo de nuevo el gusanillo de la interpretación y sin dar una respuesta definitiva, los dos viejos colegas iniciarán unos días de ensayos en los papeles de Alcestes y Filinto. El francés Philippe Le Guay (Las chicas de la sexta planta) pergeña una pequeña e inspirada comedia en torno al mundo de la interpretación. Lo hace de modo costumbrista, planeada no sobre las tablas sino en la fascinación que ejercen las grandes creaciones sobre las vidas de los actores, los cuales van desplegando sus ensayos en medio de sus vidas cotidianas, a modo de réplicas y diálogos que saben casi de memoria, como si de un perpetuo “tête a tête” se tratara. Los leves matices de la actuación están muy, muy logrados, al igual que el mundo, digamos, vanidoso del actor, pleno de rencillas y rivalidades, como una vocación tan implícita como abiertamente competitiva. Hay en este sentido, leves golpes de humor que funcionan y resultan sintomáticos, como la susceptibilidad a la crítica, los accidentes de bicicleta, la irrupción de los móviles, etc. En este homenaje al mundo de la representación, de la interpretación en cualquiera de sus formas –teatro, cine, televisión– brillan de modo superlativo precisamente los actores. Tanto Lambert Wilson (De dioses y hombres) como Fabrice Luchini (En la casa) demuestran ser unos de los mejores actores franceses del momento y bordan a sus personajes, tipos muy normales incapaces de comportarse a veces como adultos, caprichosos y aun mezquinos, inermes por ejemplo ante la irrupción de una mujer bella. Aunque es verdad que en este sentido el contrapunto del personaje de Francesca (Maya Sansa) resulta algo forzado, aunque sirva al director para determinar el colofón de la función.

6/10
Las chicas de la sexta planta

2011 | Les femmes du 6ème étage

París, años 60. Jean-Louis vive una cómoda y anodina vida burguesa en un edificio donde las habitaciones de la sexta planta están ocupadas por mujeres españolas que trabajan en el servicio doméstico. Casado y con dos chicos que están en un internado, y director de una empresa de inversiones bursátiles, nunca ha prestado la más mínima atención a las féminas de la sexta planta. Hasta que su muchacha de toda la vida, una mujer de la Bretaña, ofendida, deja su hogar. Acabará contratando a la recién llegada María, eficientísima y joven empleada del hogar española, que lleva a Jean-Louis a abrir los ojos a la vida y las cosas que merecen la pena, pues empieza a ver personas en las españolas, quienes a pesar de las estrecheces con que viven, son básicamente felices. Simpática comedia gala del más bien desconocido guionista y director Philippe Le Guay, que funciona la mayor parte del tiempo, es una lástima que descarrile un tanto en su tramo final. Las chicas de la sexta planta demuestra que con una buena idea, algo de talento y un acertado reparto se puede hacer buen cine capaz de traspasar fronteras, ahí está el ejemplo coetáneo de la celebrada Intocable. En efecto, la idea del protagonista, que se convierte en mejor persona gracias a sus vecinas, un acertado Fabrice Luchini, funciona. Y este grupo de hispanas, más allá de alguna idea estereotipada, está concebido con inteligencia, desde la tía protectora, inmensa Carmen Maura, a la “roja” Lola Dueñas, pasando por la “beata” Berta Ojea, o la encantadora Natalia Verbeke, además de Nuria Solé y Concha Galán. También Sandrine Kiberlain tiene el mérito de lograr que el espectador pueda empatizar con su personaje de aburrida y “muerta” esposa. La ventaja de un cineasta francés es que no tiene complejos para pintar personajes de las dos Españas, o puede permitirse decir que “Franco no durará eternamente” sin que suene ajuste de cuentas. Las chicas de la sexta planta se goza con una sonrisa, y la pena es que Le Guay no le haya sabido dar un buen desenlace en la subtrama amorosa. El epílogo de “Tres años después”, una vez se precipitan los acontecimientos, parece una broma de mal gusto, donde se pierde la coherencia de que había hecho gala previamente la narración.

6/10
Mapa de los sonidos de Tokio

2009 | Map of the Sounds of Tokyo

Tokio, en la actualidad. El señor Nagara, un poderoso empresario, está roto de dolor por el suicidio de su hija Midori. Culpa de la tragedia a su novio David, un español que tiene un negocio de vinos. Su fiel empleado Ishida, enamorado en silencio siempre de Midori, le dice que él se "ocupa" de todo. Lo que significa que va a contratar a una asesina a sueldo para matar a David. Ella es Ryu, una mujer que lleva una doble vida: trabaja por las noches en el mercado de pescado, pero se gana un sobresueldo asesinando a gente por encargo. No cuenta con el inesperado afecto que va surgir en ella hacia la potencial víctima. Y alrededor del relato, que puntea con su voz en off, está un ingeniero de sonido, que inició una singular amistad con Ryu, pidiéndole que le dejar grabar el ruido que hacía al comer. Una película de atmósfera, donde enseguida se detecta la mirada de su directora, fascinada por la cultura oriental. Casi se diría que rodar en Tokio es un pretexto, un deseo al fin satisfecho. Isabel Coixet juega a ser Wong Kar Wai. Pero no es Wong Kar Wai. Se esfuerza en atrapar el "mood", el estado de ánimo de los personajes, todos con el corazón roto, llevando a cuestas consigo su melancolía. David no necesita que el señor Nagara le culpe de la muerte de Midori, él mismo asume esa tarea. Es egoísta en la relación que inicia con Ryu, y lo sabe; también ella lo sabe, pero acepta la situación, porque parece que tal tesitura es lo más cerca que se ha sentido de estar viva en mucho tiempo. Hay momentos en que verdaderamente Coixet contagia al espectador de la tristeza de los personajes; pero a la vez, en muchos pasajes la "música" suena a falsete. Resulta difícil aceptar que el "encargo" asesino devenga en extraña, compleja relación, con encuentros en un motel donde la directora se detiene con morosidad erótica excesiva, que pretende homenajear a cierto cine erótico nipón expresamente citado; sin llegar a los extremos ridículos de Caótica Ana de Julio Medem, hay algún momento en que se roza tan peligroso terreno de perder cierto sentido de la realidad; y el final teñido de fatalismo tiene cierta belleza, pero también está susurrando al espectador la petición de la suspensión de la incredulidad. Hay cierta intención de decir "qué cantidad de cosas trascendentes estoy contando", sobre la incomunicación, el amor, el dolor, y a la vez, no se deja de transmitir la sensación de que todo es demasiado leve, que no se atisba siquiera la complejidad de la entrega al otro, del sacrificio, del amor en suma. Estéticamente, la película es un regalo para los sentidos, ya sea en el apartado visual, ese Tokio nocturno de subyugante belleza, o en el sonoro, de gran importancia, y donde se distinguen y cobran gran importancia los ruidos del agua, un tranvía, el roce de un papel o de un vestido, el que se hace al beber o al masticar, un motor, etc., a la hora de componer la atmósfera de la soledad en la que están inmersos los personajes. Hay un buen trabajo actoral, sobre todo de Rinko Kikuchi, aunque se trata, sobre todo, de un ejercicio de estilo de la directora.

6/10
Queen to Play

2009 | Joueuse

Más que interesante film franco alemán protagonizado por una gran  Sandrine Bonnaire (La vida), que interpreta a camarera francesa en la isla de Córcega. Ella, que ha sido limpiadora en la casa Kröger, de un médico norteamericano (Kevin Kline en su primer papel de habla francesa), empieza a desarrollar un gran interés por el juego del ajedrez. El médico la ayudará a mejorar su técnica.

5/10
Como los demás

2008 | Comme les autres

Los tiempos cambian que es una barbaridad. Este film francés así lo quiere hacer notar con un planteamiento de lo más “moderno” y todo lo políticamente correcto que uno se pueda imaginar. Manu y Philippe son gays, están enamorados y viven juntos en el barrio parisino de Belleville. Ambos son cuarentones, buena gente, tienen buenos trabajos y aparentemente son felices. Sin embargo, un día la pareja discute porque Manu quiere tener un hijo y Philippe prefiere no oír hablar del tema. Pero como Manu está dispuesto a hacer todo lo que esté en su mano para lograrlo, deciden separarse. La solución para Manu pasará por una boda de conveniencia con Fina, una joven argentina, atractiva y sin papeles, que está dispuesta a alquilar su vientre a Manu para que tenga al hijo deseado. La película dirigida en clave de comedia por Vincent Garenq no esconde su aire amablemente reivindicativo a la hora de mostrar lo normal que es ser homosexual, llevar una maravillosa vida gay y tal y tal. De hecho, el título es muy claro a este respecto: la ideología de género ha de incluir también la cuestión de la adopción. Manu y Philippe son como cualquier otra pareja heterosexual que se quiere, discute, etc., o incluso parecen más sensatos y equilibrados, ya que ellos son ejemplares en sus trabajos –Manu es pediatra, nada menos– y la relación con sus familias, padres, tíos, cuñados y sobrinos, es todo lo idílica que uno puede desear. Son la pareja perfecta, como dice uno de los personajes. La historia no aporta demasiado, pero los responsables han hecho lo posible por vender su idea satisfactoriamente y sin acritud. Y así han dado entrada a un sentido del humor simpático y a un lenguaje decididamente poco agresivo, lo cual se agradece, y también el guión retuerce el planteamiento de la ‘homoparentalidad’ hasta extremos tan exagerados, que la historia se transforma en un auténtico culebrón al más puro estilo Almodóvar, aunque ciertamente mucho más elegante de lo habitual en el cineasta manchego. Por lo demás, hay un buen trabajo interpretativo, con Lambert Wilson a la cabeza, y también destaca el papel de la española Pilar López de Ayala, aunque no deje de ser una comparsa. De todas formas, quien sorprende con los mejores momentos del film es quizá la actriz Anne Brochet (Cyrano de Bergerac), quien en sus pocas apariciones está llena de comicidad y ternura.

4/10
Elegy

2008 | Elegy

Isabel Coixet sigue con su costumbre ya casi inveterada de rodar en inglés –el español lo reserva para los spots políticos–, aunque en este caso la novedad es que lo hace con capital estadounidense en su totalidad, aportado por la compañía Lakeshore. Otro elemento inédito en la directora catalana es que no firma el guión, escrito por Nicholas Meyer a partir de la novela “El animal moribundo”, de Philip Roth. Aunque ciertamente los temas abordados, amor y desamor, enfermedad y dolor, sentido de la vida y la sombra de la muerte, son plenamente coherentes con el resto de la filmografía coixetiana. David es un profesor universitario de literatura, divorciado hace años y con un hijo médico adulto que no le perdona el abandono del hogar. Brillante en sus clases magistrales y en el ejercicio de la crítica literaria en los medios de comunicación, se trata de un cínico de pies a cabeza que no cree en el amor. Está acostumbrado a relaciones ocasionales nada comprometedoras, de las que se surte a veces entre ex alumnas jóvenes –hay que evitar posibles demandas por acoso sexual, nunca se sabe–; a la vez, mantiene desde hace tiempo una relación con Carolyn, una mujer de su edad, ejecutiva, con la que disfruta del gusto de cierta rutina, con ella no tiene que fingir; y es un gran amigo de George, de puntos de vista parecidos, aunque él compatibiliza su trato con jovencitas con el mantenimiento, por así decir, de su matrimonio. Un día David conoce a Consuela, una alumna de origen cubano de deslumbrante belleza. Acabado su curso comenzará la ceremonia de la seducción, pero esta relación parece diferente a las otras que ha mantenido hasta la fecha. David se siente tan torpe como un adolescente, y planea sobre él la duda de si eso no será, a la postre, amor. La cineasta trata temas de indudable interés, relacionados con el hastío de tanto intelectual de Occidente, que tras su postiza postura de tener las cosas muy claras, de cierta seguridad y aplomo, ocultan una terrible fragilidad, por carecer de asideros sólidos que les permitan caminar por el mundo. Así, y dentro de la ausencia de la cuestión trascendente, algo típico en Coixet, el anhelo de felicidad y la belleza de contar con el apoyo de los seres queridos en los malos tragos, son los elementos que pueden hacer más llevadero este “valle de lágrimas”. En cambio, elementos como la pura belleza física se revelan insuficientes y efímeros. Coixet es una directora sólida, pero esto no impide una morosidad excesiva en la historia, con abundantes reiteraciones sobre lo mismo, sin desbrozar el terreno y avanzar, por así decir. Tampoco resulta demasiado convincente contraponer al escepticismo de David el supuesto amor puro de Consuela… que no es al fin y al cabo tan puro, ni revela demasiado contenido, hasta el último tramo del film. O el salpicar el relato de escenas íntimas, con esa insistencia en señalarnos que Penélope Cruz es como la reencarnación de la maja pintada por Goya. Cuenta el film con un buen reparto, lo que supone dos protagonistas de altura –Ben Kingsley o la perfección del cinismo, Penélope Cruz o una belleza diferente– más tres secundarios –Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard– muy competentes.

5/10
Paris, je t'aime

2006 | Paris, je t'aime

Mosaico formado por dieciocho historias cortas, rodadas por cineastas excepcionales, que giran en torno al amor. Cada una transcurre en un barrio de París diferente, que sirve como título a cada segmento. El principal escollo es que los cineastas tienen entre cinco y seis minutos por corto, lo que supone un reto para muchos de ellos, acostumbrados a desarrollar sus historias. Sintetizar un relato no es tarea fácil, menos en el cine moderno, en el que por ejemplo son necesarias tres horas de King Kong para contar lo mismo que la película clásica, de 100 minutos. Esta dificultad deriva en que pocos de los autores son capaces de desarrollar una historia de entidad, y los que salen mejor parados son en su mayor parte los que se decantan por narrar una anecdotilla. Es el caso de Joel y Ethan Coen, que mezclan suspense y comedia en ‘Tuileries’, aunque no muestran París, pues transcurre en su totalidad en la estación de metro. Steve Buscemi interpreta a un turista que descubre a una pareja magreándose en el andén de enfrente, lo que causará imprevistas reacciones de los observados. Tiene también su gracia ‘Tour Eiffel’, en la que Sylvain Chomet reivindica el derecho a la diversidad, a través de la historia de amor de dos mimos. Isabel Coixet realiza su primera incursión en el género cómico, pues en ‘Bastille’ parodia sus propios dramones lacrimógenos, a través de la historia de un hombre a punto de dejar a su mujer por una amante más joven. Resulta al menos curiosa ‘Père Lachaise’, en la que el especialista en terror Wes Craven  cuenta con simpatía la visita de una pareja a la tumba de Oscar Wilde. El propio Craven interviene brevemente como actor en ‘Quartier de la Madeleine’, donde Vincenzo Natali convierte a Elijah Wood en protagonista de una historia de vampiros. Esto no significa que no hayan tenido éxito algunos cineastas que han optado por la vía dramática. Destaca Gurinder Chadha, con ‘Quais de Seine’, que apunta con pocos trazos una historia de amor interracial. En ‘Loin du 16ème’, los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas han elegido una entrañable historia de amor maternal, recordando que el amor puede ser de diferentes clases. Frédéric Auburtin se ha encargado de rodar imágenes de París, que sirven de transición entre los cortos, y de ‘Quartier Latin’, homenaje al cine de John Cassavetes, con dos de los actores habituales del neoyorquino, su esposa Gena Rowlands y Ben Gazzara. Como en todos los trabajos colectivos, es inevitable que el nivel sea desigual. Desentonan parcialmente algunos pasajes, como ‘Porte de Choisy’, relato surrealista en torno a unas peluquerías chinas. Lo mismo le ocurre a ‘Le Marais’, pues a pesar de la fuerza visual de Gus Van Sant, su narración de un encuentro que podría dar lugar a una relación homosexual no acaba de arrancar. 

5/10
Habana Blues

2005 | Habana Blues

Ruy y Tito, dos músicos cubanos, tratan de triunfar en el mundo discográfico. Su sueño podría hacerse realidad cuando una pareja de productores españoles, deslumbrados por su talento, les propone un contrato. Benito Zambrano se ha ido a Cuba a rodar su segundo largo, en el que prima la música, aunque también incluye interesantes descripciones costumbristas. El film ha sido demasiado vapuleado por la crítica, decepcionada al esperar una obra del calado de Solas. Es justo reconocer que Zambrano rueda con soltura, y describe muy bien las relaciones interpersonales. También es cierto que a su historia le falta contenido. Sobre todo, llama la atención que Zambrano y su coguionista, el cubano Ernesto Chao, hayan optado por obviar por completo referencias a la situación política. De esta forma, no se entiende muy bien por qué algunos personajes quieren huir de la isla, o que el grupo piense en ir a España para triunfar.

5/10
La última señal

2005 | The Last Sign

Kathy, una joven viuda, vive despreocupadamente en una enorme mansion con sus tres hijos. Necesitada de dinero, alquila una de las habitaciones, que servía  como consulta a su marido, a un atractivo arquitecto francés. Desde ese día, empieza a recibir misteriosas llamadas telefónicas a la misma hora y a ver misteriosas señales que le hacen sospechar que detrás puede estar su difunto marido. La muerte no parece haber separado al matrimonio protagonista de esta inquietante cinta de terror. Tim Roth se luce interpretando al villano de la función, el fantasma del marido, que en vida era un maltratador con problemas con el alcohol. Andie MacDowell trata de recuperar el terreno cinematográfico perdido, pues desde Las flores de Harrison, se la ve mucho más como modelo publicitaria.

3/10
La vida secreta de las palabras

2005 | The Secret Life of Words

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho. Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista. Como explica Coixet “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros –de silencio, de cinismo­– que hay entre ellos”. El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar “la ternura y sentido del humor insospechados” que Tim Robbins imprime a su personaje y la “capacidad de metamorfosis” de Sarah Polley que hace que su Hannah “pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora”. Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.

8/10
El vientre de Juliette (Le ventre de Juliette)

2003 | Le ventre de Juliette

Juliette, una chica de veinte años se queda embarazada. Mathias –el padre– quiere que aborte, pues se siente incapaz de asumir su paternidad por su juventud. La madre de Juliette y su hermana mayor también quieren que interrumpa el embarazo. Pero ella toma la firme decisión de seguir adelante. Bienintencionada pero fallida comedia que supone el segundo trabajo de Martin Provost (Tortilla y cinema).

4/10
Mi vida sin mí

2003 | My Life Without Me

Ann. 23 años. Casada, con dos niños. Lleva una vida sencilla, sin grandes alardes. De hecho, vive en una caravana, en el jardín de la casa de su madre. A pesar de su juventud, una espada de Damocles pende sobre su cabeza. Los médicos han sido tajantes: le han anunciado que tiene un cáncer de útero; sólo le restan dos meses de vida. ¿Qué hacer en todo ese tiempo? La primera decisión de la joven, es no decir nada a sus seres queridos. No quiere que compartan su sufrimiento. Lo siguiente es hacer una lista con todas las cosas que, a su entender, merece la pena hacer en el poco tiempo que le queda. Isabel Coixet sigue transitando por esos terrenos intimistas en los que acostumbra, de personas necesitadas de amor, en un mundo demasiadas veces hostil. Y como hiciero en Cosas que nunca te dije, rueda en inglés, al más puro estilo del cine independiente norteamericano. Parece encontrarse la directora catalana más cómoda en esta atmósfera, que en esa Galicia rural y romántica en la que situó A los que aman. De nuevo rueda en inglés, y a través del personaje encarnado con poderío por Sarah Polley, nos habla de la angustia que la atenaza, y de su deseo de dejar algunas cosas bien atadas. Hay detalles entrañables que se ha propuesto (decir a las personas a las que ama, muchas veces, que las quiere; pensar en quién podría sustituirla cuando falte –¿será Leonor Watling?–, para que su familia no se quede sola) con otras sacadas de quicio (el tener una aventura con alguien distinto a su marido, por la sola razón de tener esa experiencia antes de morir, parece un pelín disparatado). El film, producido por Almodóvar, ha acaparado un buen puñado de nominaciones en los premios Goya.

7/10
Confessions d'un Barjo

1992 | Confessions d'un Barjo

Barjo (Hippolyte Girardot), un artista loco y simplón, dado a un cuaderno de diálogos se ve obligado a irse a vivir con su hermana Fanfan (Anne Brochet) y su marido Charles (Richard Bohringer). Basada en la novela " Confesiones de un artista de mierda" de Philip K. Dick, nos muestra una lucidez cómica dentro de la locura. den

4/10
Bille en tête

1989 | Bille en tête

Un joven llamado Virgile, adolescente de dieciséis años, vive semi abandonado por sus padres, a menudo ausentes. Virgile tan sólo tiene la presencia y los consejos de su abuela, hasta que conoce a una mujer de treinta años llamada Clara. Ésta, casada con un marchante de arte, enseñará al joven a hacerse adulto. Basada en la novela de Alexandre Jardin, lo mejor de este film francés es su reparto, con dos actrices de primera, Kristin Scott Thomas (Hace mucho que te quiero) y Danielle Darrieux (Madame de...).

4/10

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