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Biografía

Marc Streitenfeld

Marc Streitenfeld

Marc Streitenfeld

Filmografía
Come Sunday

2018 | Come Sunday

La trayectoria del pastor pentecostalista afroamericano Carlton Pearson, que llena su iglesia en Tulsa, Oklahoma, todos los domingos, gracias a sus sentidos sermones, a su carisma y a la preocupación sincera por los miembros de su congregación, hasta el punto de que ocupan sus bancos en armonía blancos y negros. Casado y con niños, en 1998 su fe va a pasar por una dura prueba, cuando rehúsa ayudar a su tío septuagenario Quincy, que está en prisión, y que necesita una carta de recomendación para que no le nieguen la libertad condicional. Su actitud estricta y poco misericordiosa empujan al otro al suicidio. Es el detonante de una crisis interior que le hace cuestionar la existencia del infierno, y que sea necesario creer en Jesús y hacer buenas obras para alcanzar la salvación eterna. Al trasladar sus dudas a su congregación, se produce un tremendo revuelo entre sus superiores, los fieles y su propia familia. Joshua Marston sorprendió en 2004 con su película independiente María, llena eres de gracia, pero luego ha seguido una trayectoria algo errática. En el film que nos ocupa parte de una historia real, convertida en guión por el desconodido Marcus Hinchey, que quizá llame la atención al público cristiano protestante, pero que al no creyente puede desconcertar, y también al católico. Pues la idea de que la redención de Cristo tiene un alcance universal, y se dirige por tanto a todos los hombres, también a los no bautizados, que encontrarán a Jesús por caminos inesperados sin ser tal vez conscientes de ello, es doctrina común, por lo que las terribles dudas del protagonista causan cierto estupor, aunque seguramente se ajustan a cierto cristianismo muy atado a la literalidad de la Biblia, y que hacen más hincapié en la infinita justicia de Dios, que le llevaría a castigar al pecador, que en su también infinita misericordia, por la que nunca niega su perdón. En cualquier caso, y aunque intenta ser riguroso y el acercamiento es respetuoso, el film acaba limitándose a dar vueltas a estas dudas teológicas y al drama humano consiguiente, que encarnan bien Chiwetel Ejiofor, el pastor, Condola Rashad, su esposa, Jason Segel, un fiel ayudante, Martin Sheen, el mentor, Danny Glover, el tío Quincy. Quizá está metido algo con calzador la subtrama del pianista gay, con sus dilemas entre serlo y comportarse como tal, y el miedo a que el cielo le esté vedado, o las alusiones al genocidio de Ruanda.

5/10
All I See Is You

2016 | All I See Is You

Poltergeist

2015 | Poltergeist

La familia Bowen acaba de mudarse de casa. Y aunque el padre, Eric, se encuentra en paro, todos están ilusionados con estrenar su nuevo hogar, una casa amplia, con varias alturas, muy luminosa, grandes habitaciones, en una zona residencial. Y sin embargo, una presencia siniestra se esconde ahí. Lo nota primero el pequeño Griffin, con el descubrimiento de una extraña colección de muñecos payasos, y luego está el encendido espontáneo de la televisión, extraños ruidos. Todas estas señales de que el lugar está encantado tienen que ver con que la casa se construyó encima de un antiguo cementerio, y los muertos no descansan en paz. Hasta el punto de que se llevan a la pequeña de la familia, Amy, con la esperanza de que les guíe hacia la luz. Remake de Poltergeist, el clásico producido por Steven Spielberg y dirigido por Tobe Hooper, en esta ocasión esos roles son asumidos por Sam Raimi y Gil Kenan, éste muy acertado en la animada Monster House –con la que Poltergeist tiene alguna clara conexión– y la fallida City of Ember, ambos títulos familiares. El que nos ocupa también lo sería en cierta medida por su tono amable, aunque por los abundantes sustos y temas paranormales no sea indicado para los espectadores más jóvenes y/o impresionables, que puede que no se atrevan a coger una taladradora en su vida. A diferencia de otras revisitaciones anodinas, la que nos ocupa está llena de energía y la disfrutarán sobre todo los que desconozcan el original, pues en tal sentido, la película no aporta muchísimas novedades, más allá de unos efectos visuales corregidos y aumentados. Quizá la principal sea mostrar de un modo gráfico, pero a la vez sugerido, el submundo de los muertos. Aunque también se podría mencionar la introducción argumental de un dron de juguete, los tiempos adelantan que es una barbaridad, piénsese que las televisiones son de plasma y existen los iPhone, incluso de color rosa para la adolescente hija mayor. Hay un gran acierto en el reparto, brillando especialmente los niños pequeños, grandes y encantadores Kyle Catlett y Kennedi Clements. También tiene su punto de gracia el "cazafantasmas" interpretado por Jared Harris, que aporta un contrapunto humorístico que se agradece.

6/10
La mano de Dios

2014 | Hand of God | Serie TV

Un thriller algo deslavazado, creado por el más bien desconocido Ben Watkins, que consiguió reunir bajo su ala a algunos directores de prestigio, empezando por el responsable del piloto de la serie, Marc Forster. Sigue las vicisitudes del juez Pernell Harris, considerado un hueso duro de roer en los tribunales, pero que parece algo obnubilado después de que su cuñada fuera violada, y su hijo esté en coma tras haber tratado de volarse la tapa de los sesos. En su confusión mental parece haber ingresado en una extraña iglesia, que más bien parece una secta, donde habría renacido en Cristo su fe en Dios. Pero los tejemenajes y chanchullos del reverendo creador de esa "Mano de Dios" no parecen demasiado celestiales. Falta verosimilitud a lo que se narra, la seducción de una dama que acompaña a un cura a un banco para cobrar un cheque al directivo de turno es risible; y los padres de PJ, el tipo en coma, que habla a su progenitor, o eso parece, con el pensamiento, son poco creíbles, no presentan el agobio que se espera en una situación así, ni tampoco la frialdad de quien "pasa", si de eso se trata. En general la cosa deja frío, quizá a Ron Perlman le viene grande ser protagonista dramático, si le falta el maquillaje de un Hellboy.

4/10
Infierno blanco

2012 | The Grey

Un grupo de trabajadores de una explotación petrolífera en Alaska toma un vuelo de la compañía, para disfrutar de unos días de asueto. El avión sufre un accidente cayendo en medio de ninguna parte; los supervivientes, siete hombres, dudan entre quedarse esperando un hipotético rescate, o ponerse en marcha. El acecho de una manada de lobos acelera la decisión, deberán huir del territorio dominado por estos animales. Lidera la expedición Ottway, que precisamente en la explotación se ocupaba de matar o ahuyentar a los animales salvajes que ponían en peligro la vida de los trabajadores. Una trama de supervivencia a cargo de un director vigoroso, Joe Carnahan, que ha contado con el respaldo en la producción de los hermanos Ridley Scott y Tony Scott. Infierno blanco está bien rodada, y el cineasta logra captar la atmósfera de una naturaleza hostil, junto al instinto por sobrevivir de los personajes, con sus discusiones, momentos de abatimiento, recuerdos, reproches a Dios... El gran problema es que acaba siendo reiterativa, y su esquema tipo Diez negritos, en que uno a uno van cayendo los miembros de la expedición, resulta algo elemental y previsible. También hay cierto abuso de los sustos y situaciones angustiosas, con su gráfica violencia.

5/10
Prometheus

2012 | Prometheus

Ridley Scott retoma el universo de Alien, el octavo pasajero, más de treinta años después del estreno. Prometheus viene a ser una precuela que explica interrogantes de la trama de aquel film, uno de los más influyentes en el terreno de la ciencia ficcion y el terror de finales del siglo XX. Una pareja de investigadores realiza un sorprendente descubrimiento en una excavación arqueológica, en la que encuentran un mapa hacia un planeta lejano en el que todo parece indicar que se podrían encontrar pistas sobre el origen de la humanidad. La corporación Weiland envía al lugar a la astronave exploradora Prometheus, con numerosos tripulantes a bordo, lo que incluye a los investigadores, Janek –el capitán–, David –un androide que aprende qué es la humanidad visionando secuencias de Lawrence de Arabia– y la misteriosa Meredith Vickers, máxima representante de la empresa a bordo. En Prometheus, Ridley Scott vuelve a demostrar una vez más su potencia visual en secuencias como la apertura, que presenta el enigmático sacrificio de un gigantesco ser extraterrestre, o la terrible cesárea del personaje de Noomi Rapace. Se sigue con interés, pues despierta cierta intriga, cortesía del guión de Jon Spaihts (La hora más oscura) y Damon Lindelof, alma matter de Perdidos (si bien como ocurría en la serie, la resolución no acaba de estar a la altura de las expectativas). El conjunto apela a la nostalgia de los que tienen un buen recuerdo de Alien, por sus numerosos elementos rescatados de aquélla, como las cámaras de criogenización, los diseños biotecnológicos de H.R. Giger, etc. Remite también a 2001: una odisea del espacio, por su tono de ciencia ficción metafísica y especulativa, y por algún detalle del argumento (un hallazgo arqueológico conduce a la humanidad a un lugar remoto del universo, las similitudes entre el androide y Hal 9000, etc). Y curiosamente apunta reflexiones sobre los temas centrales de la otra gran película fantástica de Ridley Scott, Blade Runner, es decir, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, y la búsqueda del creador. El cineasta, que también prepara una revisión de aquel film, estrena Prometheus con 74 años, por lo que su preocupación por estos asuntos parece explicable y humana. Sin embargo, Prometheus se salda finalmente con una sensación de cierto desencanto. Su apelación a los asuntos trascendentales citados se queda finalmente en poca cosa, sus explicaciones sobre los aliens se antojan excesivamente arbitrarias y enmarañadas, apenas aporta secuencias que parezcan novedosas, y se circunscribe al esquema del primer Alien, por lo que muchos momentos clave ya se han visto. Pero el principal defecto de Prometheus es la falta de profundidad de los personajes. Poco se sabe sobre la práctica totalidad de la numerosa tripulación de la nave, pues el film de Ridley Scott sólo parece describir con la suficiente hondura a Elizabeth, el personaje interpretado a la perfección por Noomi Rapace, que puede quitarse el encasillamiento como Lisbeth Salander. También se entiende más o menos a David, con el que Michael Fassbender demuestra que no hay personaje difícil para él, aunque sea un androide inhumano. Los demás, aparecen tímidamente apuntados, como el que encarna la siempre solvente pero esta vez algo perdida Charlize Theron, representante de los oscuros intereses de la corporación que podría haber dado mucho más juego. Del capitán que interpreta el correcto Idris Elba se sabe que es jocoso y poco más, el abuelo Peter Weyland (Guy Pearce con un exceso de maquillaje) es un personaje unidimensional, y el resto se queda en mera comparsa. La consecuencia es que los momentos que deberían ser cruciales (muertes o heroicos sacrificios) carecen por completo de dramatismo.

5/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.

6/10
Welcome to the Rileys

2010 | Welcome to the Rileys

Red de mentiras

2008 | Body of Lies

Ridley Scott aborda el espinoso tema del terrorismo islámico y el contraterrorismo, en esta interesante adaptación de una novela de David Ignatius, actual columnista de Washington Post, y veterano periodista, que ha cubierto informaciones sobre Oriente Medio y operaciones de la CIA. El texto ha sido adaptado por William Monahan, oscarizado por su guión de Infiltrados, que también contaba con el actor Leonardo DiCaprio. Esta vez, DiCaprio es otro ‘infiltrado’, Roger Ferris, agente de campo estadounidense que se hace pasar por árabe en diversos países para obtener información sobre radicales que cometen actos violentos. Ferris está a las órdenes del veterano Ed Hoffman (Russell Crowe), que organiza las operaciones desde un entorno tranquilo en Estados Unidos, pero está al tanto de lo que ocurre mediante imágenes captadas por satélite, y la más sofisticada tecnología. Ferris descubre que Al-Saleem, peligroso terrorista emergente que ha organizado una campaña de atentados, tiene un piso franco en Amán, por donde pasan sus sicarios, que podrían llevar a la CIA hasta su jefe. Deciden vigilar el lugar con la ayuda de la inteligencia jordana, puesto que la CIA no tiene suficientes agentes árabes que no llamen la atención allí. Mientras se lleva a cabo la operación, Ferris estrecha lazos con una enfermera jordano-iraní que le atiende de sus heridas. Si bien muchas veces ha partido de un guión mediocre que es incapaz de reconvertir en un buen film, el director de Blade Runner es un valor seguro cuando cuenta con un guión aceptable, que dice cosas. La inventiva visual del británico no tiene parangón, como lo demuestran las aparatosas secuencias de persecuciones con helicópteros y demás momentos clave del film. El nivel interpretativo es muy alto, pues Leonardo Di Caprio sorprende una vez más como intrépido espía capaz de sacrificarlo todo. No desentona Russell Crowe, que ha llegado a engordar más de 20 kilos para el papel, y brilla en las secuencias en que dirige operaciones complicadísimas a través del móvil mientras atiende a sus hijos. La gran revelación del film es el actor británico Mark Strong, que da vida a Hani Salaam, el refinadísimo pero a la vez amenazador jefe de la inteligencia jordana. Negarle la nominación al Oscar al mejor secundario sería un gran error. La trama atrapa al espectador, y quizás el único defecto del film es que a veces parece que se le podría haber sacado más partido. Ofrece una visión crítica de las actuaciones internacionales de la CIA, denuncia actuaciones inmorales y torturas, justificadas para evitar un mal mayor. La absoluta superioridad tecnológica de los estadounidenses a veces no sirve de mucho cuando compite con métodos sencillos pero ingeniosos. En este sentido, llama la atención una secuencia en la que unos terroristas en coche despistan a la vigilancia por satélite. También tiene una gran presencia en la trama el precio que pagan los hombres que se dedican a vigilar a los terroristas, cuyas relaciones familiares acaban siendo un desastre.

7/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
Un buen año

2006 | A Good Year

Max Skinner fue un niño encantador, que disfrutaba sobremanera de los veranos en casa del tío Henry –una finca con un viñedo en la Provenza francesa–, aunque ya apuntaba maneras ladinas. Y, cosas de la vida, se convirtió en un ‘tiburón’ de la bolsa londinense, adicto al trabajo y sin escrúpulos morales, con un corazón de piedra. La muerte del tío Henry y la herencia del viñedo provocan un viaje a Francia, que espera será breve, lo que tarde en vender la propiedad y sumar el montante a su cuenta corriente. Pero las cosas se le complican, al tiempo que surge, oh-la-lá, ‘l’amour’, o sea, el amor. Agradable comedia sin demasiadas pretensiones, en que el viaje a un lugar de atmósfera casi mágica y el despertar de los recuerdos, hacen cambiar a un tipo cínico y sin amigos. En la línea de títulos como French Kiss de Lawrence Kasdan, muestra cómo una vida sencilla, aunque carezca de lujos y del vértigo del poder, puede ser mucho más enriquecedora que esa otra por la cual uno acaba dejando jirones importantes de su alma. Un humor suave y un enfoque que exige la complicidad del espectador, están respaldados por el buen hacer de los actores. Russell Crowe cambia acertadamente de registro al protagonizar una comedia romántica, y el niño Freddie Highmore demuestra que todavía le queda frescura actoral, esperemos que por unos cuantos años.

6/10

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