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Biografía

Oscar Isaac

Oscar Isaac

40 años

Oscar Isaac

Nació el 09 de Marzo de 1980 en Guatemala

Mirada impenetrable

04 Agosto 2015

A Oscar Isaac le define su gesto triste, sus personajes fríos, parcos en palabras y solitarios. Sin duda su mejor arma para convertirse en uno de los intérpretes más prometedores de los próximos años. Es un actor al que no le hace falta hablar para transmitir emociones.

De origen guatemalteco, Óscar Isaac Hernández Estrada nació un 9 de marzo de 1979, aunque rápidamente se mudó a Miami, Estados Unidos, donde se crió. Tiene raíces cubanas por parte de su padre, Óscar Gonzalo Hernández, y de Guatemala por parte de María Eugenia Estrada, su madre. Además tiene ascendencia europea de su abuela materna, que era francesa. Esta mezcla multicultural le otorga el beneficio de defenderse en inglés y en español. Durante su juventud se apasionó por la música y empezó a tocar la guitarra y a cantar en un grupo conocido como The Blinking Underdogs.

A los veintiséis años se graduó en la Escuela Juilliard, pero tres años antes, en 2002, debutó en la gran pantalla con un papel minúsculo en la nefasta Doble impacto mortal. También pudimos verle en un capítulo de la serie Ley y orden el mismo año en el que consiguió su primer papel protagonista en Natividad (2006), relato bíblico sobre María y José, por el que cosechó buenas críticas.  Sus próximos años se asemejan a la construcción de una pirámide, una ascensión lenta, sin fisuras y con la salvedad de trabajar en grandes producciones. Che, el argentino, Ágora yRobin Hood comenzaron a otorgarle algo de prestigio y sus papeles iban creciendo en importancia.

Su reconocimiento como actor no llegó hasta pasada la primera década del siglo XXI. En la exitosa y violenta Drive (2011) del danés Nicolas Winding Refn fue el marido convicto de Carey Mulligan; un año después apareció en El legado de Bourne, aunque su papel no fue trascendente; y por fin, en 2013, consiguió su papel, el personaje del que se apodera todo actor una vez en la vida. A propósito de Llewyn Davis fue uno de los mejores filmes de 2013 y Oscar Isaac lo bordó, nominación al Globo de Oro incluida. Hacía de cantante y guitarrista de folk, solitario e incomprendido, que trataba de encontrarse a sí mismo y cuya única manera de abrirse al mundo era la de interpretar sus canciones. Según las palabras del actor, "creo que estuve preparando esta película durante 33 años de mi vida". Aunque finalmente se fue de vacío de los Globos de Oro, para el recuerdo quedará su viaje a través de las frías calles de Nueva York con su gato Ulises.

Tras darse a conocer mundialmente, en 2014 estrenó dos nuevas cintas. Una fue Las dos caras de enero, un thriller ambientado en la Atenas en los años sesenta y a finales de ese mismo año volvió a colarse entre los grandes intérpretes con la cuidada y fría El año más violento. Su interpretación calmada de hombre imperturbable y recto en sus convicciones unió a la crítica en una misma dirección, la del elogio. El solo se comió la pantalla, aunque de nuevo se fue de vacío.  En 2015 se ha abonado a papeles en largometrajes de ficción y futuristas, como la aplaudida Ex Machina, La guerra de las galaxias. Episodio VII: El despertar de la Fuerza o X-Men: Apocalipsis, ambas actualmente en postproducción.

Lo que nadie duda es de que Oscar Isaac es un actor muy capacitado, con un gran carisma y un saber estar frente a las cámaras sin igual. Puede que en poco tiempo suene su nombre en la alfombra roja de Los Angeles, todo dependerá de su continua evolución.

Filmografía
Triple frontera

2019 | Triple Frontier

Santiago, miembro de las fuerza de élite de Estados Unidos en operaciones especiales, ha intervenido en varias operaciones contra el narcotráfico. Gracias a un contacto dentro de su organización, averigua la localización del cuartel general del jefe de un cártel Gabriel Martín Lorea, en plena selva en Brasil, en una zona fronteriza. En una operación privada con el visto bueno oficial pero sin que el gobierno asuma responsabilidades, Santiago reúne un grupo de asalto con antiguos compañeros, lo que incluye la recuperación de Redfly, retirado y con su hogar desestructurado. La operación consiste en liquidar a Lorea y arramblar con la fortuna que esconde en su casa. No faltarán dificultades en su ejecución. Entretenida cinta de acción dirigida por J.C. Chandor, aunque no alcanza el nivel de sus anteriores trabajos, Margin Call, Cuando todo está perdido y El año más violento. Maneja un guión coescrito con Mark Boal, que suele trabajar con la especialista en acción Kathryn Bigelow, para ella ha escrito los libretos de En tierra hostil, La noche más oscura y Detroit. De hecho ella figura en los créditos como productora ejecutiva, y el tipo de film se parece más a los realizados por esta directora. Funciona bien la idea de afán de aventuras combinado con la camadería masculina, bien representada por un estupendo reparto integrado por Oscar Isaac, Charlie Hunnam, Ben Affleck, Pedro Pascal, Adria Arjona y Garrett Hedlund. Y hay cierta habilidad en las escenas de acción, con marcos urbano, selvático y el montañoso de los Andes, y capacidad de sorprender, la trama no se reduce a describir el asalto de la casa-fortaleza de Lorea. No dejan de cuestionarse las actividades mercenarias, donde la pérdida de vidas sería lamentable pero incluible en los denominados "daños colaterales". Y es que aun revestidas del afán noble de terminar con un narcotraficante impresentable, no deja de señalarse el precio a pagar y el valor muy relativo del dinero, que a tantos ciega, un poco en la línea del clásico El tesoro de Sierra Madre. A veces quemarlo literalmente, o prescindir de él por una causa más noble, tiene un valor incalculable, mayor que el de vil metal. Y es que la amistad, los lazos humanos, el formar parte de una familia, vale más que todo el dinero del mundo.

6/10
Star Wars: El ascenso de Skywalker

2019 | Star Wars: The Rise of Skywalker

La película que cierra la tercera trilogía de la saga Star Wars, La guerra de las galaxias. Georges Lucas triunfó en 1977 con el título con que arrancó todo, y tras su éxito aseguró que aquello estaba concebido como tres trilogías, luego se desdijo diciendo que eran dos, ocupándose de hacer tres películas precuelas de la original, y al final, ya cansado y jubilado, y dueño Walt Disney de los derechos galácticos, J.J. Abrams dirigió El despertar de la fuerza, comienzo de la tercera trilogía que él mismo se ha ocupado de rematar con El ascenso de Skywalker. La dificultad de la empresa era grande, pues se trataba de culminar una saga muy amada por los fans, y donde las expectativas se encontraban particularmente altas. Y aunque el nuevo film consigue ser muy entretenido y no deja un minuto de respiro, la acción es trepidante, y el cambio de escenarios, apabullante, también se tiene la sensación de que no se desea dar tregua al espectador al estilo de las películas de Indiana Jones con el objetivo inconfeso de que no se ponga a pensar un poco y descubra que le ofrecen mucho ruido y pocas nueces. Figuran acreditados en el guion y argumento original de la película cuatro nombres, de los cuales tres –Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow, están recién llegados a Star Wars, sólo Abrams tenía experiencia en la saga, y con un libreto donde contó nada menos que con Lawrence Kasdan –que estuvo en la trilogía original– y Michael Arndt. O sea, se ha optado por inyectar savia nueva para imaginar algo novedoso, aun con el riesgo de que las ideas propuestas no acabaran de encajar del todo con lo que resulta familiar y se da por sentado. Espero que el lector impaciente perdone todo el preámbulo anterior, pero lo considero necesario para poner las bases de mi juicio acerca de un resultado que no resulta del todo satisfactorio, tal vez porque con frecuencia se producen en la trama situaciones y avances de la narración un tanto arbitrarios y hasta desconcertantes, con supuestas revelaciones sorprendentes y amagos para no dar, e incluso apariciones de personajes varios que no aportan mucho a la trama, pero que se supone que quedan “cool”, concesiones a la galería. Y encima, te encuentras con que Disney, te ruega, te pide, te implora, que no desveles las sorpresas, por favor, nada de “spoilers” –quién se inventaría la maldita palabreja–, algo bastante difícil de cumplir para el cronista, cuando ya en las tradicionales letras flotando en el espacio con que se inicia el film, se nos plantea una sorprendente e inesperada premisa, un tanto gratuita, conejo en la chistera algo traído por los pelos. De modo que sin destripar la trama demasiado, digamos que la galaxia podría correr más peligro que nunca, y que si nadie lo remedia la Primera Orden restaurará el Imperio, más poderoso y malvado que nunca, pues invocaría a los muertos recurriendo al ocultismo. Por lo que Rey, impaciente, interrumpirá su aprendizaje de jedi, y con sus fieles amigos Finn y Poe, intentará dar respuesta a una misteriosa grabación que apunta a una amenaza muy seria, el resurgir de los sith. En el camino se topa con los esfuerzos de Kylo Ren por atraerla al lado oscuro de la fuerza, mientras se acerca cada vez más a resolver el misterio de sus orígenes. Y es que en efecto, todo se estructura en torno a este triple interrogante. ¿Quién es Rey? ¿Es recuperable el hijo de Han Solo y la princesa-generala Leia? ¿Se salvará la galaxia del amenazante opresivo dominio del lado oscuro de la fuerza? Y alrededor tenemos todo lo demás, a la carrera, vistosos fuegos de artificio, algunos golpes de humor (los mejores alrededor de C3PO), e invitaciones a pensar que a partir de determinados personajes se podrían armar más historias del universo Star Wars. El visionado se hace largo, sin lograrse toda la implicación emocional que sería de desear, también por la paradoja de querer aplaudir la importancia en la lucha galáctica de la unión del pueblo, la visión buenista del esfuerzo colectivo, cuando en realidad, todo acaba dependiendo de las acciones de una o dos personas, no más... El film vuelve a jugar con los sentimientos nostálgicos del espectador talludito, con muchos guiños a las películas precedentes, incluida la partitura de John Williams, que cuando mejor suena es con los acordes de antaño, aunque hay algún tema nuevo en torno a Rey y a la oscura oscuridad. Al mismo tiempo introduce nuevas criaturitas digitales sorprendentes y hasta un droide bastante artesanal. E igual nos paseamos por una pintoresca feria interplanetaria, que nos hacen navegar un rato por un proceloso y agitado océano, o se nos ofrecen imágenes propias de una cinta de brujas y magos en el enfrentamiento decisivo con el Villano con mayúscula, casi como si estuviéramos en el Monte del Destino de El Señor de los Anillos, la idea consiste en ofrecer algunas imágenes nunca vistas en este lado de la galaxia; y aquí se lleva la palma el modo en que Rey se enfrenta por primera vez con un Kylo que viene volando en su nave espacial. Con la confirmación de que Daisy Ridley aguanta los primeros planos como nadie, transmitiendo su sufrimiento interior, y que Adam Driver igual hace de sufrido marido en Historia de un matrimonio que de torturado hijo de sus padres en la saga galáctica, mientras que John Boyega sigue siendo el pánfilo ex soldado imperial buenazo, enamorado de Rey, pero al que se le apunta un posible nuevo interés romántico, mientras que el piloto y pronto general carismático de Oscar Isaac apunta en la dirección de un nuevo Han Solo.

6/10
Aniquilación

2018 | Annihilation

Lena esta triste. Bióloga experta en genética y ex soldado, y muy enamorada de Kane, su marido militar, padece la ausencia de éste desde que partió en misión secreta hace más de un año. De pronto reaparece, pero se comporta de modo extraño, y enseguida sufre un colapso y pierde el sentido. Entonces le es revelado el motivo de su ausencia: debía explorar con otros soldados una zona de exclusión en que está teniendo lugar un extraño fenómeno, auténtica aberración de la naturaleza, que supone un peligro para todo el planeta. En continua expansión, en ese lugar las células sufren extrañas mutaciones al estilo de las que producen el cáncer, y están dando lugar a híbridos de vegetales, animales y personas, verdaderos monstruos. Un grupo de científicas que incluye a Lena toma el relevo de la primera expedición, para tratar de averiguar qué está ocurriendo. Adaptación de una novela de ciencia ficción de Jeff VanderMeer, a cargo del especialista Alex Garland, que brilló en su debut tras la cámara Ex machina, y compuesto los libretos de filmes interesantes como Sunshine y Nunca me abandones. Su segundo título como director resulta estimable y sugerente, como parábola acerca de la condición humana y su tendencia a autoinfligirse daño, pero no alcanza el estado de gracia de su predecesora. Funciona razonablemente la estructura de dobles flash-backs del guión, el relato de Lena de vuelta de su segunda expedición, y los recuerdos de la feliz vida conyugal con Kane, mientras la protagonista, una correcta Natalie Portman, se adentra en el misterio. Y Garland sabe crear tensión, con escenas de sustos que demuestran cierta imaginación, y alguna sorpresa argumental, sobre todo en el desenlace. Además, el diseño visual es atractivo, sobre todo en lo relativo a los híbridos. La pega principal estriba en que la mayoría de los personajes se encuentran bastante desdibujados, y algunos momentos muy autoconscientes de solemnidad -Lena entre lucecitas estilo 2001, sin palabras, un buen rato-, que siguen la estela de títulos recientes como La llegada, están algo pasados de rosca.

6/10
Operación Final

2018 | Operation Finale

Película basada en hechos reales, describe la localización y captura en Buenos Aires, Argentina, del criminal nazi Adolph Eichmann, conocido como "El Arquitecto del Holocausto", que se ocultaba con su familia bajo el nombre supuesto de Ricardo Klement. Con bastante fidelidad a lo ocurrido, describe la identificación casual de Eichmann cuando su hijo Klaus sale con una chica alemana judía, y el operativo montado por el Mossad, con un grupo de once hombres liderados por Peter Mankin, que perdió a su hermana en el holocausto. Chris Weitz (Un niño grande, La brújula dorada) se revela como director inesperado de este film dramático de corte histórico. La histora –que ya había sido llevada a la pantalla en La caza de Eichmann– atrapa, y Ben Kingsley y Oscar Isaac comparten un par de escenas eléctricas, en que se establece una inesperada conexión entre verdugo secuestrado y captor. Pero le falta algo de equilibrio, sobre todo por el contraste de las dos intensas escenas que comparten los protagonistas, en una de ellas hay un acercamiento, en la otra hay una cruedad que no se explica ni se logra entender. Del mismo modo, el dibujo del hijo de Eichmann, Klaus, resulta algo burdo, y la escena de una reunión nazi también se antoja algo caricaturesca.

5/10
Como la vida misma

2018 | Life Itself

Tras perder a su mujer, Will lucha por mantenerse a flote y acude a terapia. Su trágica historia irá entrelazándose en el futuro con personas de otros continentes. El norteamericano Dan Fogelman se ha labrado poco a poco una sólida carrera. Sus historias tocan a menudo el ámbito familiar de modo positivo, cosa que ha demostrado con los guiones de películas como Enredados o Crazy, Stupid, Love y en series como ¡Vaya vecinos! o la exitosa This Is Us. Ahora se pone también detrás de las cámaras por segunda vez (tras Nunca es tarde) para ofrecer un emotivo drama familiar, de amplio arco temporal, que nos traslada a distintas familias a ambos lados del atlántico para hablar de la tragedias de la vida, del amor y de las paradojas del destino. Fogelman estructura su narración en cuatro capítulos, cada uno de ellos centrado en las vicisitudes, a menudo dramáticas, vividas por personajes distintos. Al principio, esta opción narrativa sorprende un poco, también por el abrupto e inesperado final del primer tramo protagonizado por Oscar Isaac y Olivia Wilde, cuando el espectador todavía no se hace una idea general del film. Luego, poco a poco, se despliega el modo de proceder de Fogelman y nos vamos habituando a la visión de conjunto, al dar paso a la siguiente generación y trasladar la historia de Nueva York a tierras de Andalucía, etc. Como la vida misma resalta una idea clara y original (tomada de la tesis literaria que prepara uno de los personajes), la de que la vida es un narrador poco fiable. Esta afirmación tiene vertientes diferentes, como la de que, obviamente, lo que va a acontecer en el futuro es una incógnita; pero también la de que a menudo calificamos demasiado a la ligera a los héroes y a los villanos, percepciones subjetivas las más de las veces; o la de que la historia de cada individuo (su amor, su felicidad) es fruto de una larga cadena de sucesos anteriores, que pueden ser muy trágicos e incomprensibles pero que alcanzan sentido una vez contemplamos el conjunto. Aunque el metraje de más de dos horas quizá resulte excesivo, el film va claramente de menos a más, en cuanto a emotividad y riqueza de contenido, y el director y guionista apunta claramente a superar los traumas del pasado por medio del amor, de levantarse siempre cuando llegan inexorables los reveses de la vida. Producida por Estados Unidos y España, Como la vida misma reúne a una platea de intérpretes de renombre internacional, tanto americanos, como españoles. Todos están bien en sus roles, pero quizá destaquen, también por su peso en la trama, Oscar Isaac, Olivia Cooke y los españoles Laia Costa y Antonio Banderas.

6/10
Van Gogh, a las puertas de la eternidad

2018 | At Eternity's Gate

El pintor y director Julian Schnabel (La escafandra y la mariposa) entrega una película muy personal que indaga en el arte pictórico y más exactamente en la búsqueda de la belleza como programa de vida. Para mostrar esa íntima faceta humana se acerca a la vida de Vincent Van Gogh, uno de los pintores más universales y cuya controvertida existencia ha dado ya pie a numerosos libros y películas, recuérdese el clásico El loco del pelo rojo o la más reciente Loving Vincent. Van Gogh, a las puertas de la eternidad recorre los principales hitos de la vida del artista: su traslado de París a Arles; su estancia allí con Paul Gauguin; sus diversos internamientos en hospitales mentales; la automutilación de su oreja; los desvelos de su querido hermano Theo; su traslado a Auvers-sur-Oise. Pero el guión de Schnabel, escrito en colaboración con Jean-Claude Carrière y la debutante Louise Kugelberg, usa los hechos únicamente para adentrarse más y más en el interior del personaje. El director de Basquiat no centra su atención en la obra, sino sobre todo en el pintor, en los anhelos y fantasmas de un Van Gogh que se sabe presa de un don celestial, un estado casi de ansiedad y estupor por el que percibe la eternidad en la naturaleza, para él sinónimo de Dios, Belleza absoluta. El director quiere enfatizar esa urgencia artística con movimientos nerviosos de la cámara, vibraciones impacientes, que al espectador pueden resultar ligeramente molestos en algún momento. Con profusión de primeros planos e imágenes subjetivas, también asistimos a correrías del pintor por los campos, mirando al cielo, a las plantas, al horizonte, mientras suena con fuerza el piano de Tatiana Lisovkaia, al tiempo que se nos va mostrando la mente del artista cada vez más inestable, más insegura. El film puede resultar pesaroso y podría decirse que produce ante todo una "impresión" sobre Van Gogh, no tanto un itinerario vital, por lo que gustará especialmente a personas con sensibilidad artística interesados en la psicología del pintor holandés. Para tal fin, el actor escogido se antoja sencillamente perfecto, pues Willem Dafoe da el tipo de persona contradictoria, reflexiva, inquietante, sublime. Está bien acompañado por una platea de actores de primer orden que en algunos casos sólo cuentan con unos segundos en pantalla, entre los que destacan Oscar Isaac (Gauguin), Rupert Friend (Theo), Emmanuelle Seigner (Madame Ginoux) o Mathieu Amalric (Dr. Gachet).

6/10
Suburbicon

2017 | Suburbicon

  A finales de los años 50, la familia Lodge se ha mudado al teóricamente idílico barrio de Suburbicon, donde sin embargo existe una tensión racial creciente por la presencia en el vecindario de una familia negra. Componen el hogar de los Lodge Gardner, el padre, su esposa Rose, ligada perpetuamente a su silla de ruedas por la parálisis que siguió a un accidente automovilístico, su hermana gemela soltera Maggie, que muy solícita ayuda en las tareas domésticas, y el hijo pequeño y único Nicky. Una mala noche irrumpen unos ladrones en la casa, y la desgracia vuelve a cebarse con los Lodge. Una dosis excesiva de cloroformo se lleva por delante la vida de Rose. George Clooney director ha firmado los guiones de la mayoría de sus películas como director en compañía de Grant Heslov. En esta ocasión suma la colaboración en el libreto de los hermanos Coen, a cuyas órdenes interpretó O Brother!, Crueldad intolerable y Quemar después de leer. Y renuncia por primera vez a asumir un rol actoral. La trama bebe de varias fuentes. Se reconoce la huella de los Coen en los elementos de cine negro de la trama, Sangre fácil mayormente, que bebía de clásicos como Perdición y El cartero llama siempre dos veces, basados en James M. Cain, en lo relativo a crímenes impulsados por amantes y timos a las compañías de seguros; y Fargo en lo relativo a los momentos de crímenes sanguinolentos ejecutados chapuceramente. Por otro lado, el enfoque de los momentos de suspense tiene muy en cuenta el cine de Alfred Hitchcock, incluso en la banda sonora de Alexandre Desplat que claramente se inspira en algunos momentos en Bernard Herrmann. A esto se suma el componente social, que da la impresión de ser la aportación de Clooney, al poner como telón de fondo el racismo, que hace a los blancos clamar contra los indeseados negros del barrio, mientras ni siquiera imaginan los asesinatos que pueden producirse tras en el interior de lo que parecen hogares impolutos. La película resulta entretenida aunque algo artificial, Clooney acaba exagerando algunas situaciones, convirtiendo el conjunto en una especie de gran guiñol. Matt Damon entrega una interpretación diferente a las que nos tiene acostumbrados, como tipo frío y envarado. Mientras que a Julianne Moore le toca un doble papel, aunque la cabeza de la leona es su Maggie, con rasgos clásicos de aparente mujer abnegada pero posesiva y siniestra. Y Oscar Isaac asume con contundencia su rol de investigador de la agencia de seguros. Quien más sorprende es el chaval Noah Jupe, lo hace muy bien, como también ha demostrado en Wonder, donde tiene a otro chaval actor enfrente muy valioso, Jacob Tremblay.  

6/10
Star Wars: Los últimos jedi

2017 | Star Wars: The Last Jedi

La paz está lejos de poder darse por sentada en la galaxia, más bien ocurre todo lo contrario. La Primera Orden, sucesora del denostado imperio y encabezada por el Líder Supremo Snoke, pone en peligro los logros alcanzados por la República, se hace necesaria una Resistencia para no sucumbir a los embates de un poder donde domina el lado oscuro de la fuerza, que empieza a ser poderoso en Kylo Ren, el hijo de Han Solo y la general Leia. Con él nota una conexión especial Rey, chatarrera del planeta Jakku, que ha acudido a la isla donde se ha retirado el jedi Luke Skywalker, para pedirle su ayuda a los rebeldes, y que sea su maestro en el conocimiento de una fuerza que acaba de descubrir. Mientras, el antiguo soldado imperial Finn y el piloto Poe, intentan dar con el modo de despistar a los cruceros de la Primera Orden, anulando su sistema de rastreo. Después de que la fuerza despertara con nuevos bríos en el inicio de la tercera trilogía de Star Wars, ya sin George Lucas, gracias a la buena mano de J.J. Abrams, alguien menos obvio para apuntarse a la saga galáctica, Rian Johnson –ha dirigido dos cintas interesantes pero no de gran público, Brick y Looper–, toma doblemente las riendas como guionista y director. El resultado es notable, porque sigue nuevamente la senda marcada por su antecesor, o sea, se pliega en los aspectos conceptuales a la película de 1977 con que empezó todo y sus dos secuelas, con numerosos guiños, ecos y variaciones sobre lo que vimos entonces, y añade al mismo tiempo muchas sorpresas narrativas y elementos novedosos, susceptibles de atraer también a los espectadores más jóvenes. La combinación de adentramiento en terreno familiar capaz de satisfacer sentimientos nostálgicos, sin limitarse a dar más de lo mismo, junto a un ritmo vertiginoso en un hilos narrativos bien interconectados, asegura la diversión, a pesar de la larga duración de la película, más de dos horas y media de metraje. El niño que todos tenemos dentro, simbolizado en el chaval que vemos casi en el último plano con el anillo de la resistencia, y recordando al legendario Luke, queda más que satisfecho con este film. La esperanza. Las relaciones entre padres e hijos, maestros y discípulos, personas con mando y las que deben obedecer. El espíritu de iniciativa y la disposición a dejarse guiar. La capacidad de rectificar. El reconocimiento de las cualidades ajenas, y también de los defectos. El heroísmo hasta el sacrificio. Son mimbres con los que se componen las aventuras de los personajes y sus desafíos hábilmente, jugando con los ya conocidos, e incorporando otros nuevos, donde se vuelve a dar presencia a las mujeres, ahí tenemos aparte de a Rey y Leia -–a película está dedicada a la memoria de Carrie Fisher–, a Rose (Kelly Marie Tran), de rasgos orientales –más diversidad–, y atraída por Finn, y a la vicealmirante Oldo (Laura Dern), y a un original buscavidas, DJ (Benicio del Toro, que borda su breve papel). Los conflictos dramáticos tienen fuerza, sobre todo los que atañen a Luke, Ray y Kylo, los actores Mark Hamill, Daisy Ridley y Adam Driver ofrecen magníficas interpretaciones, saben atrapar sus luchas internas. A la vez, junto a los dilemas morales y las consideraciones sobre la fuerza y la sabiduría jedi, abundan los golpes humorísticos, breves y que percuten a toda velocidad. Hay mucha espectacularidad en las escenas bélicas de combate aéreo de las naves espaciales, y no llegan a cansar, porque visualmente se saben plantear de modo atractivo, con un lienzo amplísisimo y una gran sensación de fisicidad, también en el último tramo, con unas curiosas naves esquiadoras, los efectos visuales son muy realistas en líneas generales. No faltan además, como es de rigor, las peleas con sables láser, muy bien planteadas. Y se saben introducir nuevas criaturas, o jugar con escenarios curiosos, como esa especie de decadente Montecarlo ciudad del juego que retrotrae al saloon de La guerra de las galaxias, donde viven los cínicos que amasan fortunas vendiendo armas, a los buenos y a los malos, quizá la crítica más clara a un estado de cosas muy extendido en el mundo real.

7/10
X-Men: Apocalipsis

2016 | X-Men: Apocalypse

Tercera entrega de los X-Men en su versión más juvenil, aunque los años pasan, y surgen nuevos mutantes que ya ven como una veterana bregada en mil batallas a Mística, sin duda que la juventud tienen fecha de caducidad. Tras X-Men: Primera generación y X-Men: Días del futuro pasado, llega el apocalipsis, esto se acaba. En realidad debemos decir que Apocalipsis es un poderoso mutante, y remontarnos a sus orígenes supone volver al antiguo Egipto de las pirámides, cuando demostró que podía hacer bastante ruido. Pero luego quedó dormido varios milenios, hasta que ha despertado en los años 80 del pasado siglo, más enfadado que nunca. El punto álgido de la Guerra Fría le hace pensar que ha llegado el momento de sumar los poderes de los X-Men que hay dispersos por ahí, destruir el mundo tal y como lo conocemos y empezar de nuevo. Para ello atrae a su lado a Magneto, cuyos intentos por llevar una vida normal en el anonimato se han saldado con una desgracia familiar que le ha vuelto más sombrío que nunca. De todos modos el profesor Xavier y otros mutantes de buen corazón intentarán que cambie de parecer. Bryan Singer y Simon Kinberg, director y guionista, no sólo tienen apellidos que riman, sino que han unido sus carreras desde hace años al devenir de los populares superhéroes mutantes de Marvel. Y entregan una trama entretenida pero no memorable, con mucha acción aturullante, donde vuelven a probar que la acumulación de superhéroes dándose de bofetadas siempre es resultona, tendencia a la que ya se han abonado Los Vengadores y La Liga de la Justicia, entre otros grupos molones. Aunque se abusa de los efectos visuales, hay algún momento con fuerza, sobre todo cuando se mueve a toda velocidad el hijo que no sabe que tiene Magneto. Abundan las subtramas, y los pequeños guiños sorpresivos para hacer las delicias de los que conocen el universo mutante de cabo a rabo. La calidad interpretativa de Michael Fassbender, James McAvoy y Jennifer Lawrence eleva el nivel de algunos pasajes que de otro modo serían bastante tópicos, y se agradecen las peripecias de algunos X-Men, sobre todo Cíclope y Jean Grey, bien interpretados por Tye Sheridan y Sophie Turner. Otros en cambio son simple y quasi-ridícula presencia, pensamos por ejemplo en Tormenta y Mariposa Mental, qué desperdicio de Olivia Munn.

6/10
La promesa

2016 | The Promise

1914, en los albores de la Gran Guerra. En Siroun, pequeño pueblo al sur de Turquía, Michael Boghosian, recibe de la familia de su prometida, la joven Maral, el dinero necesario para completar sus estudios de medicina en Constantinopla; a cambio jura que regresará para contraer matrimonio. Pero una vez instalado en la capital del imperio, en la casa de su acaudalado tío, se fija en Ana Kheserian, elegante armenia que sin embargo mantiene un idilio con el estadounidense Chris Meyers, reconocido periodista de Associated Press. Éste será el primero en denunciar en la prensa que el gobierno está ‘cambiando de localización’ a los armenios, lo que suena a excusa para aniquilarles. Terry George reconstruyó el terrible genocidio de los tutsis a manos de los hutus en la excelente Hotel Rwanda. Ahora se atreve con otro de proporciones aún mayores, ya que se estipula que millón y medio de armenios cayeron por orden del gobierno de Turquía, que en la actualidad sigue negando lo ocurrido. Se diría que el astuto cineasta ha recurrido al viejo patrón de Doctor Zhivago, que divulgaba para el gran público la Revolución Rusa, y el choque entre el idealismo inicial y la cruda realidad posterior, pero centrándose en una historia de amor que vendiera entradas. Con varios puntos en común con el legendario film de David Lean, la jugada puede ser tachada de comercial –se trata de la primera superproducción de Hollywood sobre el tema–, pero tendrá más influencia a la hora de dar a conocer la realidad que otras propuestas más minoritarias, como Una historia de locos, Ararat o El destino de Nunik. De ambientación impecable, rodada a buen ritmo, no trata de ocultar la realidad, abundan las secuencias duras, como la del tren donde se hacinan los prisioneros, o la mujer aniquilada porque ya no puede caminar. A diferencia de otras historias de amor en tiempos difíciles (de Lo que el viento se llevó a Titanic) tiene más interés el relato histórico que las peripecias de los personajes. Oscar Isaac y Charlotte Le Bon realizan un trabajo impecable, aunque se luce sobre todo Christian Bale, que se ha quedado el papel con más matices. El film está lleno de actores reconocidos en papeles secundarios, como Shohreh Aghdashloo, o los llamativamente episódicos James Cromwell y Jean Renó. Tampoco tienen mucha cancha los españoles Luis Callejo, Abel Folk y Alicia Borrachero.

7/10
Mojave

2015 | Mojave

Show Me a Hero

2015 | Show Me a Hero | Serie TV

Inteligente miniserie de HBO basada en hechos reales que Lisa Belkin ha narrado en un libro de no-ficción, que encaja a la perfección con los intereses habituales del creador de The Wire, David Simon, y del director de Crash, Paul Haggis. Transcurre en 1987 en Yonkers, uno de los municipios del estado de Nueva York, próximo a la Gran Manzana. Allí los ediles se resisten a ejecutar una sentencia del juez Sand para llevar a cabo la construcción de 200 viviendas de protección social, pues la población actual, de mayoría blanca, teme la llegada de negros e hispanos que podrían traer consigo sus propios problemas de delincuencia y tráfico de droga. Esta circunstancia propicia la inesperada elección como alcalde del joven Nicholas Wasicsko gracias a que apeló en su día la decisión del magistrado Sand. Pero una vez rechazada la apelación, parece poco menos que inevitable el cumplimiento de la ley, lo que caldea aún más la presión social, algo parecido a una "guerra" podría estar a punto de estallar. El resultado, pese al detalle de la lucha política y legal, en el que puede perderse el espectador poco atento, es brillante. Se diría que estamos siendo testigos presenciales de los hechos, y el acompañamiento paralelo a las vicisitudes de los políticos de los ciudadanos de a pie, blancos, negros e hispanos, refuerza y hace más rico el cuadro general. No hay maniqueísmos facilones ni esquemas reduccionistas, de modo que se entiende la forma de proceder de los políticos, que se mueven entre hacer lo justo, contentar a sus electores y mirar a su poltrona; o la reacción airada de los ciudadanos de Yonkers, donde caben los prejuicios racistas toscos o un rechazo más inteligente y medido, que poco a poco se atempera. Y ver las dificultades una familia hispana y otra afroamericana ayuda a entender que un barrio mejor podría concederles nuevas oportunidades para salir de ciertos pozos de marginalidad. Resulta muy adecuada la paleta fotográfica de colores que maneja Andrij Parekh, la sensación es de regreso a los 80, en que los índices de criminalidad en Nueva York y el miedo consiguiente eran altos. El reparto es excelente, muy bien escogido, y donde cada uno tiene el mérito de que parece, por así decir, que ninguno está haciendo de sí mismo, en lo relativo a los nombres más conocidos, estupendos Oscar Isaac, Winona Ryder, Bob Balaban, Alfred Molina, James Belushi, Catherine Keener; mientras que detectamos nombres a retener, como el de Carla Quevedo.

8/10
Star Wars: El despertar de la fuerza

2015 | Star Wars: Episode VII - The Force Awakens

Casi 40 años después de la película original, vuelve la saga de La guerra de las galaxias, en esta ocasión por primera vez sin el concurso de George Lucas, pero con un formidable sucesor: J.J. Abrams, curtido en televisión con Alias y Perdidos, y en cine con Misión imposible y Star Trek. El resultado complacerá sin duda a los fans galácticos recalcitrantes, y captará nuevos adeptos entre las nuevas generaciones. El despertar de la fuerza narra acontecimientos posteriores a El retorno del jedi, cuando la siniestra Primera Orden ha sustituido al Imperio en el lado oscuro de la Fuerza, con un ejército más poderoso que nunca, y una alianza rebelde que hace lo que puede para hacerle frente. Rey, una joven sin familia, y Finn, un antiguo soldado imperial, con ayuda del droide BB-8, deberán intentar dar con el paradero del mítico jedi Luke Skywalker para, una vez más, salvar a la galaxia. Aletea la fuerza, como parece lógico, en esta película, que parece urdida con la idea de tomar lo mejor del film con que empezó todo en 1977, lo que puede verse como un guiño a los nostálgicos –indudablemente lo es–, pero también como una jugada inteligente, consistente en reconocer lo que subyugó a los espectadores de antaño, para entregarlo de nuevo a modo de auténtica reinvención y convenientemente dosificado. Casi podría hablarse de remake, sin haber nada peyorativo en el uso de esta expresión, para ser justos y evitar malentendidos digamos que se trata de variaciones sobre la lucha que no cesa entre el bien y el mal, con ecos de situaciones ya vistas que son lo mismo sin ser lo mismo. Firma el guión Abrams junto a Lawrence Kasdan –que participó en los libretos de El imperio contraataca y El retorno del jedi, y Michael Arndt, que estuvo en la cinta animada de Pixar Toy Story 3–, que asume y reinventa todos los elementos posibles del primer film. Abunda la acción y la aventura punteadas con golpes de humor, servidas con buenos efectos visuales en los combates entre naves espaciales, la recreación de planetas y diseño de criaturas, evitando al mismo tiempo el empacho digital de Lucas, que malogró en parte su trilogía de precuelas. Y hay espacio para las sorpresas argumentales de contenido dramático, que por supuesto, no desvelaremos en estas líneas. Están bien los ingenuos e idealistas personajes de Daisy Ridley y John Boyega, una chica guerrera y un soldado imperial converso negro que empiezan a sentir una clara atracción, más el en alza Oscar Isaac, un piloto de la alianza rebelde, y el villano de la función, buen trabajo de Adam Driver como Kylo Ren; los actores aportan juventud más el toque de mayor peso femenino y de diversidad racial. El nuevo robot BB-8 tiene encanto. Produce, por supuesto un agradable cosquilleo constatar el retorno de Han Solo, Chew, Leia y Luke, más los inefables androides que han estado en todas las películas de la saga, R2-D2 y C-3PO. Siempre da gusto ver a Max von Sydow, pero por desgracia su presencia no tiene la relevancia que han tenido veteranos como Alec Guinness, Peter Cushing o Christopher Lee en otras entregas de la saga galáctica, que en su nueva andadura promete pingües beneficios para Disney.

8/10
Las dos caras de enero

2014 | The Two Faces of January

Atenas, 1962. Rydal es un atractivo guía turístico americano, con un ramalazo pícaro que le permite completar todos los meses su sueldo. Conocerá a un sofisticado matrimonio compatriota, Chester y Colette MacFarland, y caerá rendido a sus encantos, a pesar de que él es un estafador, que se mete en un auténtico lío cuando un detective viene a reclamarle el dinero robado a sus clientes en inversiones bursátiles. Con Colette lo suyo se parece mucho a un flechazo de adolescente, mientras que en Chester, de más edad y con clase, pero fácilmente celoso,  encuentra una suerte de figura paterna capaz de sustituir al progenitor que falleció recientemente, y que nunca le quiso. Debut en la dirección del guionista Hossein Amini, iraní afincado en Reino Unido, que antes había adaptado a autores de la talla de Henry James (Las alas de la paloma) y Thomas Hardy (Jude), además de firmar el libreto de la notable Drive. En esta ocasión vuelve a acudir a una fuente literaria, Patricia Highsmith, aunque con una de sus obras menos conocidas, desde luego no tanto como la saga de Mr. Ripley. El período de gestación del film ha sido largo, y de hecho dos de sus padrinos, que estuvieron detrás de El talento de Mr. Ripley –Anthony Minghella y Sydney Pollack–, han fallecido en el ínterim; de todos modos se nota su huella en el film, en el elegante diseño de producción, y por la concepción de los personajes como americanos lánguidos cuya estancia europea afecta a su carácter sacando a la luz su lado más primitivo, con un encanto particular al más puro estilo fitzgeraldiano. Amini sabe dibujar muy bien a sus tres protagonistas, encarnados por un magnífico trío de actores, Oscar Isaac, Kirsten Dunst y Viggo Mortensen. De modo que a pesar de sus innegables defectos, se hacen querer porque son seres humanos, podemos entenderlos y empatizar con ellos. La alusión algo críptica del título a la doble cara del dios Jano queda así justificada en la duplicidad de unos personajes que tienen secretos, partes de su vida que no desean compartir con otros, e incluso lados oscuros que no se ponen en movimiento hasta que llega el momento de la prueba. Alfred Hitchcock fue uno de los directores fascinados por Higshsmith, de quien adaptó Extraños en un tren. Se nota su huella en Amini en las escenas de suspense, particularmente en la que tiene lugar en una aduana, o en la sutileza al tratar el triángulo amoroso o los momentos de violencia. También en la partitura musical del español Alberto Iglesias, que en algunos momentos emula con maestría a uno de los compositores habituales del mago del suspense, Bernard Herrmann. El director novato maneja bien influencias varias, el mágico telón de fondo griego, con su halo de misterio, por ejemplo en la escena en las ruinas de Creta, podría hacer pensar en Antonioni e incluso en el David Lean de Pasaje a la India. Resuelve además bien un final complicado, que en manos de alguien con menos talento habría podido ser un verdadero desastre.

6/10
El año más violento

2014 | A Most Violent Year

El año 1981 registra en Estados Unidos una de las más altas cotas de violencia nunca vistas en el país. Y Nueva York no es diferente. Allí dirige una empresa de suministro de gasoil Abel Morales, quien a pesar de ser un duro y calculador hombre de negocios se esfuerza en actuar de acuerdo con la legalidad, guiado por sólidos principios. Algo a lo que no se ciñen sus corruptos competidores, las prácticas de tipo mafioso en el ramo no han sido nunca una rareza. De hecho Abel controla su empresa gracias a que se casó con Anna, la hija de un gángster dueño del negocio, con quien tiene dos niñas. En cualquier caso, él ha hecho "limpieza", lo que está pagando con robos frecuentes de sus camiones cisterna, a mano armada, y otras prácticas intimidatorias; para colmo, el fiscal del distrito le está investigando, y varias acusaciones graves vienen a pesar sobre él, justo cuando está en medio de una delicada operación financiera, en la que ha comprometido toda su fortuna, y cuya conclusión requiere una liquidez adicional que ahora se le pondrá muy cuesta arriba. J.C. Chandor, director y guionista, vuelve a probar que es uno de los cineastas estadounidenses de mayor calado del momento. Igual que Margin Call y Cuando todo está perdido, El año más violento es una inteligente e inquietante parábola de cómo el sueño americano puede devenir en pesadilla, incluso cuando uno se deja guiar por unos principios morales, no es desde luego casualidad que Morales sea el apellido del protagonista, de procedendia hispanoamericana, y encarnado con talento por el guatemalteco Oscar Isaac. Su estupenda composición hace pensar a veces en el Michael Corleone de Al Pacino en El padrino. Chandor, componiendo con primor los personajes –qué bien están perfilados psicológicamente todos, incluso los que tienen menor presencia, y qué gran regalo para los actores que los encarnan, Jessica Chastain, Albert Brooks, Elyes Gabel, David Oyelowo, Catalina Sandino Moreno, Alessandro Nivola...–, muestra un aspecto oscuro de esa tierra de las oportunidades que es Estados Unidos, al final aquello parece "la selva" donde sólo los más fuertes sobreviven, un verdadero darwinismo social. Pues a la hora de hacer "lo correcto", muchos lo intentan, pero pueden asomar defectos, colaterales, o que no lo son tanto, ya sea debilidad de carácter, ceder en alguna ocasión, mirar a otro lado en un momento dado para poder "trepar", actuar de un modo determinado "por si acaso", no comunicar cierta información porque uno sabe cómo reaccionaría el otro... En la mirada hay una alabanza a la acción en conciencia frente a la pasividad, y aunque no se tenga la certeza de lograr el objetivo deseado. Tiene el film algo de resonsancias bíblicas –el nombre de pila del protagonista, Abel, tampoco parece casual–, y Chandor, además de un tono algo fatalista, resignado a que la naturaleza humana, aunque susceptible de mejora, es básicamente incorregible, imprime bríos a la narración: no faltan los momentos de suspense –se respira una atmósfera de miedo, de que algo malo puede ocurrir, todo el tiempo–, una persecución muy bien rodada y un desenlace impactante. La excelente fotografía cruda de Bradford Young evoca muy bien la época en que transcurre el film, un ochentero invierno neoyorquino.

8/10
Ex Machina

2014 | Ex Machina

Alan Turing, pionero de la inteligencia artificial, sostenía que si una máquina llegaba a ser lo suficientemente avanzada, sus actuaciones difícilmente serían distinguibles de las humanas. Poco después de Descifrando Enigma, biopic del matemático británico, desembarca en las pantallas Ex Machina, un film de ciencia ficción que desarrolla sus hipótesis, en cierta medida inquietantes. El joven pero valioso programador Caleb resulta elegido para realizar una importante tarea en la megacorporación para la que trabaja. Debe trasladarse hasta la remota y sofisticada residencia de Nathan, máximo responsable de la compañía, donde evaluará mediante el test de Turing a Ava, robot dotada de la inteligencia artificial más potente jamás creada. Ex Machina supone el debut como realizador del británico Alex Garland, escritor asociado a la filmografía de su compatriota Danny Boyle, que adaptó su novela La playa, y contó con él como guionista para 28 días después y Sunshine. No sólo en esta última Garland ha destacado en el terreno de la ciencia ficción, pues también fue el responsable del libreto de la notable Nunca me abandones, que versionaba la novela de Kazuo Ishiguro. La enésima revisión del mito de Prometeo engancha desde el principio, y cuenta con una cuidada estética, sugerente en su frialdad, lo que choca con otros guionistas reconvertidos en realizadores, que descuidan la parte visual. Lo mismo sucede con el reparto, muy bien escogido. Básicamente, tres son los actores que copan la mayor parte de la función, el guatemalteco Oscar Isaac, ideal para interpretar a un despótico científico con rasgos del dr. Frankenstein, el irlandés Domhnall Gleeson, demostrando que su eficaz trabajo en títulos como Una cuestión de tiempo no han sido fruto de la casualidad, y la sueca Alicia Vinkander, protagonista femenina de Un asunto real, que aúna atractivo físico con talento. Sin embargo, Garland fracasa un poco en su terreno, el desarrollo del guión, pues se alarga demasiado en algunos fragmentos. En otras ocasiones, los giros son demasiado previsibles. Además, su discurso en torno a la hipotética superación del ser humano por la máquina, y cómo éstas podrían seducir emocionalmente, se queda finalmente en lo ya visto en otros títulos como Metropolis, Blade Runner o Her. Lo mejor, sus advertencias en torno a lo que puede hacer una empresa surgida de un revolucionario buscador, que no duda en usar para sus fines los datos que ha registrado de sus usuarios. Y que conste que el film no nombra explícitamente a nadie.

6/10
A propósito de Llewyn Davis

2013 | Inside Llewyn Davis

1961. Una semana en la vida del cantante folk Llewyn Davis, joven apaleado por la vida, que trata de abrirse camino en el Greenwich Village neoyorquino, o viajar a Chicago para una prueba con el mítico productor Bud Grossman. Acostumbrado a dormir en sofás de casas ajenas, sin relaciones sentimentales duraderas, experiencias como la muerte de su compañero musical con el que grabó un disco, novias embarazadas que suponen un “problema” y un progenitor con demencia senil, conforman una vida triste, donde el éxito artístico no está, ni mucho menos, garantizado. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen, guionistas y directores de A propósito de Llewyn Davis, siguen dando pruebas inequívocas de la madurez artística alcanzada y de la coherencia de los temas que van conformando su rica filmografía, el Gran Premio del Jurado en Cannes, un festival que les ama, es muy merecido. Con el tema homérico del viaje del héroe –ya presente en O Brother!, al igual que el de la música folk– y el del talento artístico que se ahoga, no logra ser reconocido mientras se ve acompañado de mil penalidades –cuestión abordada en Barton Fink–, componen una película muy coherente y equilibrada. La estructura circular no suena a artificiosa, y el conjunto, con una fotografía de colores apagados, resulta muy adecuada para la historia de una vida cotidiana y depresiva, donde lo logrado no responde a las expectativas, incluidos momentos de corte casi surrealista. No buscan los Coen coartadas para el protagonista, simpatizan claramente con él pero no ocultan sus ramalazos de indudable egoísmo, incluidas situaciones que son un verdadero puñetazo en su rostro, no sólo los que le propina el tipo trajeado en el callejón, sino pasajes como el de la clínica abortista, donde los supuestos “problemas resueltos” asoman con una nueva e inesperada dimensión en el camino, las decisiones tomadas tienen consecuencias. Las canciones que salpican la narración de A propósito de Llewyn son maravillosas, muchas tradicionales –“si son viejas y suenan como nuevas, entonces son folk”–, con letras adecuadas a la situación vital del protagonista, y en muchos casos repletas de alusiones a conocidos temas y artistas que sabrán reconocer los iniciados. Oscar Isaac, cantante guatemalteco criado en Miami, y que había hecho sus pinitos en el cine, asume con poderío el papel del “perdedor” protagonista –¡cuántos perdedores de cine memorables han creado los Coen!–, cantando muy bien los diversas canciones. Le secundan perfectamente los secundarios, la mayoría desconocidos, aunque se puede ver a actores como F. Murray Abraham, Justin Timberlake, Carey Mulligan y John Goodman.

8/10
El legado de Bourne

2012 | The Bourne Legacy

Después de que el programa de espionaje Treadstone, del que era pieza clave Jason Bourne, escandalizara a la opinión pública, las agencias secretas de Estados Unidos quieren enterrar –o al menos, “hibernar”– todos sus planes de dudosa legalidad. Uno de ellos es el programa Outcome, que ha creado agentes prácticamente superinvencibles, con su cerebro y su cuerpo hiperestimulados, aunque al precio de depender de unos fármacos. Como elefante en una cacharrería, los hombres liderados por coronel retirado Byer eliminan a todos los agentes y científicos relacionados con el programa. ¿A todos? ¡Noooo! Sobreviven el duro agente Aaron Cross y la doctora Marta Shearing, que deben emprender una vertiginosa carrera hacia delante para eludir a sus perseguidores. Cuarta entrega de la saga Bourne, El legado Bourne encaja a la perfección en la saga ideada inicialmente por el novelista Robert Ludlum, y que en cine había contado con los directores Doug Liman y Paul Greengrass, y el protagonismo de Matt Damon. Tras la renuncia de Greengrass y Damon a seguir con nuevas películas, el guionista de los anteriores filmes, Tony Gilroy, se apoya en sus hermanos, los gemelos Dan Gilroy –coguionista– y John Gilroy –editor– para lograr la deseada continuidad. Y sí, verdaderamente hace honor al título, Jason Bourne deja un legado que permite prescindir de él... o recuperarle, si un día Damon se arrepintiera de su decisión. Hay un grandísimo trabajo de producción, Frank Marshall y compañía, buen ejemplo de lo que es capaz Hollywood cuando da lo mejor de sí. Tony Gilroy había demostrado su capacidad para dirigir en Michael Clayton, y tiene suficientemente probado que las historias sobre conspiraciones gubernamentales le sientan como un guante. En El legado Bourne maneja además muy bien esa idea del olvido del “factor humano” y el sentido moral en el trabajo de algunos que se autodenominan “patriotas”, pero que tienen en muy poco la dignidad de la persona humana, los individuos pueden ser prescindibles. Quizá una asignatura pendiente de Tony era probar que podía dirigir escenas de acción, y desde luego la nota que saca en El legado Bourne es sobresaliente: el ritmo es trepidante en todo momento, con momentos tan adrenalíticos y de suspense como la caza en Alaska, la locura en el laboratorio secreto o la persecución interminable de motocicletas en Manila. Además, trucos del buen guionista, sabe introducir giros ingeniosos en los momentos adecuados, o dotar de una gran seguridad y aplomo a Cross, bien interpretado por el relevo de Damon, por así decir, Jeremy Renner. También demuestra gran nivel interpretativo Rachel Weisz, que bien podríamos definir como una Hipatia trabajando para la CIA, si se nos permite la alusión a la protagonista de Ágora, ese personaje dedicado en cuerpo y alma a la ciencia de la cinta de Alejandro Amenábar. El resto del reparto está perfectamente escogido, incluso los actores con papeles pequeños pero importantes, pensamos en Louis Ozawa Chagchien, ideal para un personaje tipo Terminator.

8/10
No nos moverán

2012 | Won't Back Down

Dos madres solteras viven en las afueras de Pittsburgh, en una zona degradada socialmente. Ambas se dan cuenta de que el futuro de sus hijos es muy poco halagüeño debido a la escuela pública de la zona, en donde los alumnos salen prácticamente sin saber leer. Entre las dos –una de ellas es profesora– se propondrán cambiar la escuela y para ello tendrán que sudar la gota gorda, convencer a profesores, sindicatos, etc. Interesante film basado en hechos reales que muestra cómo el amor es capaz de trasladar montañas. No nos moverán toma partido por la educación como base para mejorar la sociedad, por muy difícil que parezca. El resultado, previsible, es también emotivo y eficaz, aunque quizá sobran algunos minutos de metraje. Hay muy buen reparto, pero destacan sin duda los dos trabajos de las actrices protagonistas, una vitalista Maggie Gyllenhaal y una sufridora Viola Davis.

5/10
For Greater Glory (Cristiada)

2012 | For Greater Glory: The True Story of Cristiada

Año 1926. México sufre una auténtica persecución religiosa instigada por el presidente Plutarco Calles y sus leyes que tratan de limitar la influencia de la Iglesia. El asesinato y las profanaciones están a la orden del día. Tras oponerse con medios pacíficos, un grupo de rebeldes, los cristeros, tratan de organizarse como un ejército requiriendo el liderazgo del general Gorostiega, que a pesar de no tener fe es un firme defensor de la libertad de credo que está siendo pisoteada con muertes y profanaciones. Cine histórico con aliento épico del debutante Dean Wright, hasta ahora técnico de efectos visuales y director de segunda unidad en sagas como El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia. For Greater Glory (Cristiada) se basa en hechos reales poco conocidos, sucedidos en torno a la revolución mexicana, cuando manifestar la propia fe podía tener un alto precio. El director sirve muy bien las escenas de acción, y ofrece escenas de personajes brillantes, como la Andy García, Gorostiega, asumiendo su liderazgo, o la del pequeño enfrentándose a la muerte. El reparto coral hace que algún personaje esté apenas esbozado, pero el conjunto tiene solidez y conmueve.

6/10
Ten Years

2011 | Ten Years

Sucker Punch

2011 | Sucker Punch

Tras la muerte de su madre, una joven sufre el odio de su malvado padrastro, que desquiciado por haber perdido la herencia, acusará a la joven injustamente de haber matado a su hermana pequeña. Finalmente, llegará a un acuerdo fraudulento con una institución mental para que den por loca a la joven y le practiquen una lobotomía. La chica tiene tres días para intentar escapar del horrible lugar e imaginará otras realidades paralelas para mantener intacta su libertad. En ese estado la joven adoptará el nombre de Baby Doll (muñequita).               Zack Snyder, uno de los cineastas modernos con mayor proyección debido a su impactante estilo visual, dirige este film de planteamiento rebuscado y efectos especiales apabullantes. Como ya hizo en 300 o Watchmen, Snyder se recrea –quizá excesivamente– en el envoltorio formal, ofreciendo imágenes de estilo muy personal, como si de un cómic realista se tratara, con una paleta de colores oscura, densa, irreal, que recuerda a la de otros filmes como Sky Captain y el mundo del mañana. Y la cámara lenta, las aceleraciones efectistas, la omnipresente música cañera a todo volumen, los movimientos de cámara a lo Matrix, etc., son el complemento a esas imágenes. Pero además Snyder se muestra muy audaz esta vez, pues el propio planteamiento le da la posibilidad de crear tres mundos distintos, cada uno con su look particular: el que se supone real, con su llegada a la institución mental; el imaginado por la protagonista, al transformar el manicomio en una especie de club de alterne en el que las reclusas reciben clases sobre el arte de entretener a los clientes; y finalmente, pero mucho más desconcertante y surrealista, el que Baby Doll imagina cuando actúa para los clientes, consistente en un inmenso escenario bélico, apocalíptico a lo Terminator, donde ella y otras reclusas, convertidas en guerreras expertas, deben cumplir con una misión para acabar con el enemigo, una especie de nazis en versión zombis-futuristas. Como se puede imaginar, el gran peligro de tal mejunje narrativo y visual es el desconcertar demasiado, de modo que el interés por el argumento acabe por desaparecer. Y eso ocurre, por desgracia. A mitad del film es inevitable preguntarse por qué esa parafernalia, por qué tantos fuegos artificiales para... nada. Snyder intenta, claro, rellenar la trama de sentido con algunas frases sugerentes, pero que suenan a eso, a puro relleno. Sólo se salva la idea principal, la de que, pase lo que pase, nadie nos puede arrebatar la libertad interior, el poder de nuestra imaginación para huir de la realidad. De cualquier forma, quizá el público más joven disfrute de este epatante espectáculo digital pero desde luego resulta un film vacío, fallido en su conjunto. También podría haber un serio fallo de casting en la elección de Emily Browning (Presencias extrañas) como protagonista; probablemente cualquiera de sus compañeras hubiera tenido más tirón: Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens e incluso Jamie Chung.

4/10
W.E.

2011 | W.E.

Drive

2011 | Drive

Un tipo lacónico y solitario, cuyo nombre jamás sabremos. Experto conductor de automóviles, compagina trabajar en un taller y ser especialista de películas en Los Ángeles. Pero además, por las noches, realiza única y exclusivamente el papel de chófer en golpes criminales, con increíble frialdad y habilidad fuera de toda duda. Aparte de su jefe en el taller, una especie de figura paterna, no parece haber demasiado lugar para el amor y los sentimientos en su vida. Hasta que se enamora de su vecina Irene, cuyo marido, un delincuente, está en la cárcel, y que tiene un niño, el simpático Benicio. Y le atrae no sólo ella, sino lo que significa tener tu propia familia. Por ello aceptará ayudar a Standard, el esposo, cuando sale de prisión y debe realizar un último golpe para que ciertos mafiosos le dejen en paz. Primer film en Estados Unidos del danés Nicolas Winding Refn, cuya dirección fue premiada en Cannes, con guión de un inesperado Hossein Amini, que hasta la fecha estaba especializado en la adaptación de clásicos literarios en títulos como Jude, Las alas de la paloma y Las cuatro plumas (2002). Refn continúa interesado por los bajos fondos criminales, donde el clavo ardiendo al que agarrarse para intentar algo parecido a la salvación sigue siendo la familia, la añoranza de un hogar. Y para hacerlo recurre, marca de estilo, a una violencia terrible, aunque muchas veces sea más sugerida que mostrada, lo que no impide que resulte por momentos sobrecogedora. Quizá lo novedoso en el film más logrado hasta la fecha de Nicolas Winding Refn es un primer tramo netamente romántico, contado con un estilo personalísimo maravilloso, casi llegamos a creer que el cineasta no acabará abordando sus temas con la crudeza habitual al estilo Los Soprano. Pero igualmente funciona la acción, el thriller, el tono fatalista por el que se señala que, o no hay redención, o hay que pagar un alto precio por ella. Resulta modélica la escena de apertura del primer golpe, un modo genial de plantear la trama; la escena junto a la orilla del mar; o el desenlace, nunca es fácil terminar una historia de este tipo. Ryan Gosling está perfecto como lacónico protagonista al estilo de los antihéroes de Jean-Pierre Melville, donde un leve gesto comunica todo lo que bulle en su interior. Pero también el resto de los actores secundarios, empezando por la siempre maravillosa Carey Mulligan, una de las grandes de su generación. No podemos dejar de mencionar el apartado musical, con una estupenda selección de canciones aparte de la partitura original de Cliff Martinez.

8/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.

6/10
Balibo

2009 | Balibo

El corresponsal de guerra Roger East (Anthony LaPaglia) y el joven Jose Ramos-Horta (Oscar Isaac) viajan a Timor este en 1975 para investigar el asesinato de los cinco de Balibo, un grupo de periodistas australianos. Desgarradora adaptación de los hechos sucedidos en Timor durante 1975. El buen hacer de los actores junto con un guión sólido, lograrán emocionar al espectador. Es una buena guía para conocer algunos de los hechos que transcurrieron en esos días. 

6/10
Ágora

2009 | Agora

Siglo IV. Hipatia de Alejandría, hija de Teón –el director de la Biblioteca– dirige una escuela filosófica donde imparte clases de esta disciplina, de matemáticas y de astronomía. Mujer brillante y entregada a la ciencia, por la que ha renunciado a casarse, le toca vivir una época convulsa. El imperio romano da signos de decadencia, la religión pagana va a menos, y en cambio ha surgido un pujante cristianismo, que ya no sufre la persecución de antaño. En tal tesitura la escuela de Hipatia es un remanso de paz, allí tiene estudiantes cristianos y no cristianos, y a lo que se dedican es a cultivar el saber, y a formarse para ser parte de la elite en un futuro próximo. Pero a la filósofa le han salido dos admiradores. Su discípulo y amigo Orestes, y el esclavo Davo. Alejandro Amenábar concibe su historia –basada en hechos históricos, pero con elementos de ficción– en dos actos separados por la segunda destrucción de la Biblioteca de Alejandría; de modo que la segunda parte mostraría cómo los distintos personajes alcanzan la posición que va a sellar el trágico destino de Hipatia. En términos de concepción, Ágora es una obra muy ambiciosa que no acaba de funcionar. Siguiendo los pasos de su muy admirado Stanley Kubrick en Espartaco, el director quiere conjugar una gran historia de época, con una trama dramática de personajes e ideas. Y algo chirría en la alternancia entre esos magníficos planos generales de la ciudad en todo su esplendor, perspectivas planetarias y planos cenitales, con las cuitas de Hipatia y compañía. Otro problema que presenta el guión de Amenábar y Mateo Gil es la no-evolución del personaje de Hipatia, quien permanece sabia y sin crecer durante todo el metraje, impertérrita ante los avances amorosos, lo que se trata de subsanar con la subtrama de sus estudios astronómicos, bien resuelta visualmente, pero metida un poquito ‘con calzador’, incluido el personaje de un esclavo testigo de sus descubrimientos, que se limita a asentir al entusiasmo de su ama. El director, dentro de su opción de cine comercial con contenido, sigue su línea de cuestionamiento del cristianismo, iniciada en Los otros con suavidad, y continuada de modo más agresivo en Mar adentro. Aquí recupera las formas suaves, su forma de tratar la compleja situación del cristianismo del siglo IV en Alejandría podría describirse como “mano de hierro en guante de terciopelo”. De modo que se alude a lo que puede resultar de atractivo en la fe –Cristo y sus bienaventuranzas, la caridad con los necesitados, el perdón...–, pero poniendo el foco sobre todo en lo que puede degenerar en fanatismo violento y lucha por el poder. En tal sentido queda especialmente mal parado el santo Cirilo de Alejandría. Pero también son cuestionables Orestes, con su cristianismo pragmático algo cínico, y el obispo Sinesio, que invita a Hipatia a bautizarse porque ella ya en el fondo es cristiana, aunque no crea. Por contraste, la inmaculada ciencia parece la solución a todos los problemas, la única capaz de dar acceso a la verdad. En tal sentido, se obvian las manipulaciones que pueden hacerse en nombre de ella. Es de aplaudir el esfuerzo de producción, la realización de una película de gran presupuesto y digna, algo no tan frecuente en el cine español. El propósito del diseño de producción, independientemente de alguna fantasía en el vestuario, es acentuar el realismo, también con la paleta de colores, que recuerda, y mucho, a la de La Pasión de Cristo. Incluso ese exceso de planos cenitales y miradas desde el espacio exterior parecen remitir al famoso plano de la lágrima-gota de lluvia cuando muere Jesús en la cruz, aunque con una idea completamente diferente, la de subrayar la insignificancia del ser humano frente al conjunto del universo. Toma una postura valiente Amenábar cuando apuesta por retratar a un personaje, Hipatia, que ha decidido vivir virgen por un gran ideal, su dedicación a la ciencia. En una sociedad hipersexualizada, donde tantos parecen vivir por y para el sexo, mostrar tal opción y no ridiculizarla tiene su mérito. Sobre el reparto, decir que hay un acierto en los actores, empezando por Rachel Weisz, pero que el film no se presta para su lucimiento, porque sobran ideas y faltan emociones. El que más difícil lo tiene es Max Minghella, pues su Davo evoluciona de un modo poco claro, aunque esa falta de nitidez se justifique por la confluencia de múltiples sentimientos contrapuestos.

5/10
Red de mentiras

2008 | Body of Lies

Ridley Scott aborda el espinoso tema del terrorismo islámico y el contraterrorismo, en esta interesante adaptación de una novela de David Ignatius, actual columnista de Washington Post, y veterano periodista, que ha cubierto informaciones sobre Oriente Medio y operaciones de la CIA. El texto ha sido adaptado por William Monahan, oscarizado por su guión de Infiltrados, que también contaba con el actor Leonardo DiCaprio. Esta vez, DiCaprio es otro ‘infiltrado’, Roger Ferris, agente de campo estadounidense que se hace pasar por árabe en diversos países para obtener información sobre radicales que cometen actos violentos. Ferris está a las órdenes del veterano Ed Hoffman (Russell Crowe), que organiza las operaciones desde un entorno tranquilo en Estados Unidos, pero está al tanto de lo que ocurre mediante imágenes captadas por satélite, y la más sofisticada tecnología. Ferris descubre que Al-Saleem, peligroso terrorista emergente que ha organizado una campaña de atentados, tiene un piso franco en Amán, por donde pasan sus sicarios, que podrían llevar a la CIA hasta su jefe. Deciden vigilar el lugar con la ayuda de la inteligencia jordana, puesto que la CIA no tiene suficientes agentes árabes que no llamen la atención allí. Mientras se lleva a cabo la operación, Ferris estrecha lazos con una enfermera jordano-iraní que le atiende de sus heridas. Si bien muchas veces ha partido de un guión mediocre que es incapaz de reconvertir en un buen film, el director de Blade Runner es un valor seguro cuando cuenta con un guión aceptable, que dice cosas. La inventiva visual del británico no tiene parangón, como lo demuestran las aparatosas secuencias de persecuciones con helicópteros y demás momentos clave del film. El nivel interpretativo es muy alto, pues Leonardo Di Caprio sorprende una vez más como intrépido espía capaz de sacrificarlo todo. No desentona Russell Crowe, que ha llegado a engordar más de 20 kilos para el papel, y brilla en las secuencias en que dirige operaciones complicadísimas a través del móvil mientras atiende a sus hijos. La gran revelación del film es el actor británico Mark Strong, que da vida a Hani Salaam, el refinadísimo pero a la vez amenazador jefe de la inteligencia jordana. Negarle la nominación al Oscar al mejor secundario sería un gran error. La trama atrapa al espectador, y quizás el único defecto del film es que a veces parece que se le podría haber sacado más partido. Ofrece una visión crítica de las actuaciones internacionales de la CIA, denuncia actuaciones inmorales y torturas, justificadas para evitar un mal mayor. La absoluta superioridad tecnológica de los estadounidenses a veces no sirve de mucho cuando compite con métodos sencillos pero ingeniosos. En este sentido, llama la atención una secuencia en la que unos terroristas en coche despistan a la vigilancia por satélite. También tiene una gran presencia en la trama el precio que pagan los hombres que se dedican a vigilar a los terroristas, cuyas relaciones familiares acaban siendo un desastre.

7/10
Che, el argentino

2008 | The Argentine

  Primera de las dos entregas que conforman el díptico sobre Ernesto ‘Che’ Guevara de Steven Soderbergh. La que nos ocupa se centra en la actividad desplegada por el Che, desde que se embarca para Cuba y se oculta en la selva, combatiendo contra las tropas gubernamentales, hasta el derrocamiento del presidente dictatorial Fulgencio Batista. El conjunto queda enmarcado por el encuentro en el exilio en México del Che con Fidel Castro, donde se decide la marcha clandestina a Cuba, y se ve punteado a lo largo del metraje con escenas en blanco y negro en torno a una entrevista periodística del líder revolucionario, y de su intervención ante la Asamblea de las Naciones Unidas, donde lanzará entre otras proclamas la célebre de “Patria o muerte”. Abordar un ‘biopic’ es siempre complicado. El deseo de abarcar muchos de los hechos de que es protagonista el biografíado puede jugar en detrimento del conjunto. En tal sentido hay inteligencia en el film de Soderbergh, que maneja un guión de Peter Buchman, que aplica una lente de aumento a la actividad del Che en la selva, lo que permite dibujar su personalidad, mostrarle como médico y guerrillero, la preocupación por sus hombres de a pie y por la gente sencilla, la relación con los otros líderes, fundamentalmente Fidel… De modo que lo relativo a la ONU sirve como amplificador o remache de quien ya se habría convertido en figura legendaria. Benicio del Toro, que además de encarnar al Che, produce la película, se ha implicado de lleno en el proyecto, y ciertamente se transfigura en su personaje, una interpretación que fue premiada en Cannes. Los otros actores están muy bien escogidos, pero vale la pena destacar a Demián Bichir, que entrega a un Fidel muy convincente, evitando el peligro de la caricatura, y a Jorge Perugorría, que escapa, al fin, de los tipos algo histriónicos y estereotipados que ha venido componiendo en el cine español. Una fuente fundamental del guión de la película son las memorias del Che. En tal sentido, es obvio que se nos ofrece el punto de vista del personaje, lo que pesa en la deseable objetividad; se nos antoja el Che algo mitificado, sin aristas o puntos demasiado oscuros. Combate con las armas y ordena fusilamientos, sí, pero lo hace con sentido de la humanidad, sin odio, con principios, e incluso en cierto momento se dejan caer palabras suyas auténticas acerca del amor, como motor de la conducta revolucionaria. Queda a un lado, casi siempre, la retórica marxista, y reluce la imagen romántica del hombre idealista, que lo deja todo por luchar en lo que cree. De algún modo, es como si un asesor de imagen del Che de nuestros días hubiera permitido a un reportero de su confianza filmar a su representado en los momentos en que proyecta una imagen más favorable. Ha rodado Soderbergh con cámaras digitales, y les saca todo su rendimiento en las localizaciones naturales, y en las escenas de combate. Se trata de un film didáctico, que tiene el mérito de evitar el didactismo groseramente manipulador, las obviedades ideológicas; aunque es cierto que los personajes del lado de Batista son algo borrosos, les falta tridimensionalidad. A veces la acción en la selva agota un tanto, ese ir y venir de aquí para allá, acampando, conviviendo... Seguramente la intención es hacer partícipe al espectador de la vida del combatiente guerrillero, pero lo cierto es que algunos pasajes resultan reiterativos.  

6/10
La vida ante sus ojos

2007 | The Life Before Her Eyes

Diana es una mujer felizmente casada, con una hija pequeña a la que adora. Pero Diana tiene problemas: le cuesta conciliar el sueño y sufre al recordar escenas del pasado que no querría rememorar, relacionadas con una terrible matanza ocurrida 15 años antes en su instituto. Por aquella época Diana era íntima amiga de Maureen. Ambas tenían un gran corazón, y aunque eran muy diferentes –Diana era rebelde y libertina, mientras que Maureen era más modesta y tradicional– congeniaban a la perfección y pasaban todo el tiempo juntas. Entonces fue cuando un estudiante se presentó en el instituto con una metralleta y asesinó a varios alumnos y profesores... Ahora, cuando se acerca la conmemoración de aquel trágico suceso parece que el mundo de Diana comienza a derrumbarse. La película, un drama con algunos toques de suspense, está estructurada en dos tiempos, que coinciden con las dos etapas vitales de Diana, la joven y la adulta. Mientras conocemos la vida adulta de Diana –profesora de arte y madre sufridora–, el director Vadim Perelman (Casa de arena y niebla) intercala la juventud de la chica y sabe intrigar con los hechos que ocurrieron en el instituto, cuando el alumno asesino se plantó delante de las dos amigas protagonistas, al tiempo que decidía lentamente a cuál de las dos mataba. Ahí parece estar la clave del desequilibrio de Diana... El guión de Emil Stern, basado en la novela homónima de Laura Kasischke, apunta algunas cuestiones interesantes acerca del desconcierto juvenil, del engaño de las relaciones sexuales sin compromiso, del trauma del aborto, del sentido de la vida, de la amistad verdadera, de la fragilidad del corazón, del arrepentimiento y de la búsqueda de la paz –"la conciencia es la voz de Dios", dice acertadamente un personaje– o de la mala influencia de una familia desestructurada. De todas maneras, el film no es para nada redondo pues todo es excesivamente sentimental, la historia de la Diana adulta resulta incluso aburrida e insulsa, con poca entidad (un papel poco agradecido para Uma Thurman), y el desenlace no deja de ser un poco tramposillo. Lo mejor son las interpretaciones de Evan Rachel Wood (Across the Universe), que encarna a la Diana joven, y de la desconocida Eva Amurri, que hace un excelente trabajo como Maureen. Sus conversaciones, sus risas, sus sufrimientos, sus deseos, sus diferencias y su amistad resultan del todo convincentes.

4/10
Natividad

2006 | The Nativity Story

Seguramente el interés que despertó Mel Gibson con La Pasión de Cristo, ha permitido la realización del film que nos ocupa. Si el primero abordaba los últimos momentos de Jesús de Nazaret en la Tierra, Natividad recrea los primeros. Ambas películas tienen la ventaja, frente a filmes que tratan de abarcar la vida entera del Señor, la focalización en unos sucesos concretos de enorme interés, lo que permite centrar mejor la trama. Así, la película dirigida por una inesperada Catherine Hardwicke (Thirteen, Los amos de Dogtown) arranca con la matanza de los inocentes ordenada por el rey Herodes en Belén, para de ahí retrotraerse a Nazaret un año antes, cuando una joven adolescente llamada María está a punto de recibir la misión mas extraordinaria que ha asumido jamás ser humano alguno: convertirse en la madre de Dios. Con buscada fidelidad al texto evangélico, el film describe la anunciación de Gabriel, la visita a la prima Isabel, las pruebas que pasa José, desposado con María, el viaje con ella encinta… No faltan las maquinaciones de Herodes, o los estudios y el largo viaje de los magos de Oriente, todo encaminado al momento climático que acontece en una gruta. Estamos ante un film de gran interés, de indudable didactismo y buenas intenciones, al que quizá se le puede reprochar la poca asunción de riesgos. Gibson, siguiendo la comparación con La Pasión de Cristo, demostraba ser un artista capaz de audacias, mientras que Hardwicke se queda en eficaz ilustradora. Lo que no es poco. Mike Rich, el guionista de Descubriendo a Forrester, tiene en primera línea la referencia lógica del Evangelio, y rellena huecos imaginando algunos posibles sucesos (el conocimiento generalizado en Nazaret de que María está encinta, las reacciones de los padres y José, el ataque de una serpiente cruzando el río…) más o menos razonables. Hay acierto en el reparto, pero tal vez por fallas en el guión, o por desconocimiento de Keisha Castle-Hughes, la Virgen, falta a este personaje una mayor hondura, nadie diría que es una mujer con una especialísima relación con Dios ya antes de su misión; más lograda está en ese sentido la figura de José, humana y entrañable, o la de los infatigables magos.

6/10
The Half Life of Timofey Berezin

2006 | The Half Life of Timofey Berezin

Timofey (Paddy Considine) es un trabajador de una planta nuclear que ha estado expuesto a la radicación. Tras ser despedido sin indemnización, decide robar plutonio para poder venderlo en el mercado negro y dejarle algo de dinero a su mujer (Radha Mitchell) y su hijo antes de morir. Es una producción de HBO que no tuvo mucha repercusión, pero que como muchas de sus películas, merece la pena su visionado. La historia engancha al espectador hasta el final con un guión muy bien escrito y sin fisuras. Emociona, divierte y entristece al mismo tiempo, y todo ello acompañado de unos actuaciones a la altura.

6/10
Doble impacto mortal

2002 | All About the Benjamins

Rutinaria comedia de acción que explota a la pareja formada por Ice Cube y Mike Epps, como un par de pendencieros que persiguen vivir a todo plan. Mucha acción y gags cómicos sin demasiados vuelos es lo que conforma la propuesta. Dirige la fanfarronada Kevin Bray (Frontera límite) y como secundaria destaca la actriz Eva Mendes, por entonces bastante desconocida.

4/10

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