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Biografía

Pat Shortt

Pat Shortt

Pat Shortt

Filmografía
Animals

2019 | Animals

Calvary

2014 | Calvary

Un hombre acude al confesionario del padre James, en un pueblecito perdido de Irlanda. El anónimo penitente le espeta que sufrió abusos sexuales continuados de un sacerdote siendo niño, y que aquello le ha destrozado la vida. Invitado a denunciar los hechos, el otro le explica que su verdugo ya ha muerto, y que ha decidido vengarse matando a cura "bueno", o sea, a él, el próximo domingo. Mientras transcurre esa semana, aparte de comunicar la amenaza a su obispo, continúa con su vida normal, lo que significa lidiar con unos feligreses nada fáciles, y en los últimos tiempos más resabiados, desde que saltaron a los medios las noticias sobre curas pederastras: así trata con un anciano que desea morir, casos de adulterio y malos tratos, personajes cínicos de distinta ralea, visita a un psicópata asesino en prisión... Le cuesta relacionarse con otro sacerdote, al que ve poco centrado. Y luego están sus cuestiones personales, un alcoholismo que ha procurado dejar atrás, y una hija ya adulta, que tuvo cuando estuvo casado –antes de enviudar y seguir su camino al sacerdocio– y que ha intentado suicidarse. Notable drama del irlandés John Michael McDonagh, guionista y director, que vuelve a recurrir a Brendan Gleeson como protagonista tras El irlandés, Su película, de ritmo perfecto, y que demuestra un amplio conocimiento de la psicología humana, sus virtudes y debilidades, no es nada fácil, porque parte de unos hechos terribles: los abusos a menores cometidos por algunos miembros del clero irlandés, que han minado enormemente la credibilidad de la Iglesia en ese país. Y muestra el hondo daño padecido por las víctimas, al arrancar la trama con una que no sólo no puede perdonar y pasar página, sino que quiere desatar su rabia en alguien inocente, para mandar una especie de elocuente mensaje a una sociedad, a menudo indiferente y pasiva ante las desgracias ajenas. Además, pinta el periplo personal de un sacerdote, el padre James, un hombre de fe, piadoso, que no es perfecto pero se deja la piel en el desempeño de su ministerio, atendiendo a los demás; y aunque puede haber algún momento gratificante, que lleva a pensar que merece la pena esa entrega, abundan las situaciones de auténtico calvario –como señala el título del film–, en que las humillaciones y las actitudes cínicas invitan a tirar la toalla. El contraste en la fotografía de los enigmáticos exteriores del paisaje irlandés con los opresivos interiores, más la hermosa banda sonora, ayudan a crear un mood de búsqueda de lo bello en medio de aquello que afea el mundo. A lo largo del film se citan explícitamente Retorno a Brideshead y los curas descritos por Georges Bernanos, y no son, desde luego, menciones casuales. La mirada que recorre la cinta es de cierto pesimismo existencial, el silencio de Dios presenta una extraña elocuencia. Y al mismo tiempo, de modo misterioso la gracia actúa, hay espacio para la conversión, y ejemplos de personas que pueden llevar al perdón. Cinta dura y nada complaciente, conmovedora en más de un pasaje pero no sentimentalista, pinta muy bien las relaciones humanas, y cómo puede estropearlas el ensimismamiento, el empeñarse en estar uno a solas consigo mismo; el atrevido desenlace parte el alma, pero al mismo tiempo nos señala que nunca deberíamos desesperar, Dios escribe con renglones torcidos.

8/10
Reina y patria

2014 | Queen and Country

Casi tres décadas después de rodar Esperanza y gloria (1987), el octogenario John Boorman vuelve a acometer una película de ribetes autobiográficos donde su alter ego se llama Bill (o William, como se empeña en llamarla su "Ophelia") Rohan. De nuevo con mirada nostálgica y agridulce seguimos al que entonces era un niño que sufría los bombardeos londinenses en compañía de su madre y su hermana mayor, mientras el padre hacía la Segunda Guerra Mundial. Ahora Bill es un joven de 19 años al que la patria le reclama para hacer el servicio militar, en los años en que se desarrolla otra guerra, la de Corea. Pero en vez de tocarle combatir se convierte en sargento instructor con su compañero Percy Hapgood. Son tiempos en que le apasiona el cine, surgen las primeras atracciones amorosas, y se cuestionan esas "vacaciones pagadas por el ejército", con un cumplimiento del reglamento al grito de ordeno y mando que a veces adquiere tintes surrealistas, lo que invita a la rebeldía o al escaqueo puro y duro. Existía el riesgo de que esta continuación se convirtiera en innecesaria y fallida revisitación de una época por quien fue su protagonista y que viviría anclado de algún modo en sus recuerdos del pasado; pero no, Reina y patria pasa a ser la otra tabla de un poderoso díptico que sabe pintar bien una época, la de la juventud donde todavía aletean esas esperanza y gloria a que aludían el título del otro film. El acierto es pintar seres humanos con virtudes y defectos, siempre anhelantes de amor y felicidad, aunque no siempre sepan cómo alcanzarlos, lo que produce una inevitable tensión que lleva al sufrimiento. Hay risas de buena ley, sin caer en el trazo grueso de la caricatura cuartelera, Boorman sortea los riesgos de lo grotesco: de modo que reímos, aunque algo haya de patético, en el perezoso profesional con hernia Redmond, o en el robo del reloj urdido por Hapgood; mientras que del sargento que sólo vive para el código militar, acabaremos teniendo datos para considerar que no deberíamos juzgarle precipitadamente, cada uno a su manera es víctima de los odios que conducen a las guerras. Y aunque hay amor en el seno de la familia Rohan, las heridas nunca acaban de cicatrizar del todo, y ahí aletean las experiencias de la madre durante la guerra, o de la hermana que se convirtió en madre siendo poco más que una adolescente. El guión que firma el propio Boorman sabe entralazar las historias de cuartel, con las de familia, y los romances, incluida la misteriosa Ophelia, que permite abordar los dramas de esas clases altas cuyo destino en los años 50 empieza a estar en entredicho. La paleta fotográfica de colores ocres, la música, ideas como la retransmisión televisiva de la coronación de Isabel II, ayudan a dar al film el tono deseado algo crepuscular de final de una época. El reparto está muy bien escogido, las piezas encajan aunque el único actor que se mantiene del original es David Hayman, el padre del protagonista. A Callum Turner le toca llevar el peso del film, su peripecia es la del director, y lo hace bien. Otros actores con los que el espectador tal vez no esté familiarizado, como Pat Shortt y Caleb Landry Jones, dan el tipo de esa clase de soldado cobarde y divertido, o del insensato para unas cosas y timorato para otras.

7/10
Garage

2007 | Garage

Josie es más simple que una mata de habas. Regenta una gasolinera en la campiña irlandesa, donde apenas tiene trabajo en todo el día. El tipo cae bien en la gente por su perpetua sonrisa y su falta de maldad. Él se contenta con poca cosa, por ejemplo en fijarse en lo bonita que es Carmel, la mujer que regenta una tienda de ultramarinos. Un día el dueño de su negocio le pide que tenga de ayudante para los fines de semana a un adolescente, David. Surgirá algo parecido a la amistad entre Josie y el introvertido chaval. De modo que nunca faltarán unas latas de cerveza, también para compartir con los amigos de David. Sin embargo, un malentendido complicará las cosas. Minimalista film irlandés, con guión de Mark O'Halloran y dirección de Leonard Abrahamson, pareja que ya había colaborado en Adam & Paul. Al parecer su trabajo es muy celebrado en Irlanda, pero a nosotros se nos antoja poquilla cosa, esforzado en el mejor de los casos. Está bien rodado, el retrato del "pobre diablo" protagonista es atinado, y Pat Shortt hace una buena composición. Pero el conjunto deja un regusto amargo por su injustificado fatalismo, rematado con un brusco final.

4/10
De profesión solteros

2000 | The Closer You Get

Un pueblecito irlandés. Un grupo de solterones. Como no acaban de encontrar a la mujer de sus sueños, ponen un anuncio en un diario de Miami, para que acudan guapas chicas americanas a una fiesta local. Al final descubrirán que lo que ansían que venga del otro lado del Atlántico lo tienen en su propia casa. Se trata de una amable comedia costumbrista en torno a la búsqueda del amor. Se agradece su asumida modestia. La partitura de Rachel Portman es bellísima.

5/10

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