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Biografía

Pepe Martín

Pepe Martín

87 años ()

Pepe Martín

Nació el 07 de Septiembre de 1932 en Barcelona, España
Falleció el 07 de Junio de 2020 en Madrid, España

El Conde de Montecristo

En la España de finales de los 60, donde sólo existían dos canales, en blanco y negro, causó furor la emisión de "El conde de Montecristo". Su protagonista quedó ligado a ese personaje. Pepe Martín falleció el 7 de junio de 2020, a los 87 años, en Madrid, como consecuencia de una patología cardíaca.

Nacido el 7 de septiembre de 1932 en Barcelona, José Martín Balcells se licenció en Derecho, y después cursó durante tres años Derecho Internacional en París, pero allí se daría cuenta de que prefería dedicarse a la interpretación, y debutó con el Teatro Nacional Popular Francés, compañía con la que colaboraría en varios montajes. De regreso a España, debutó en televisión con El galán del bosque petrificado.

Su popularidad le llegó con el popular espacio Novela, dentro del que se emitió El conde de Montecristo, versión de la célebre novela publicada por Alexandre Dumas en el "Journal des débats", dirigida por Pedro Amalio López, que tuvo una enorme repercusión en 1969. Pese a las limitaciones de presupuesto, tenía momentos logrados, como la fuga del protagonista. En cine participó en títulos como La araucana, La iniciación en el amor,  A la pálida luz de la luna y en el último tramo de su carrera en La conjura de El Escorial

 

Casado con Silvia Lagos, Pepe Martín prefería sobre todo trabajar en el teatro. Protagonizó espectáculos de éxito, como "El beso de la mujer araña", de 1981, donde compartía el escenario con Juan Diego.

Filmografía
La conjura de El Escorial

2008 | La conjura de El Escorial

El especialista en comedias ligeras Antonio Del Real (Los hombres nunca mienten) cambia por completo de registro. En esta ocasión reconstruye un episodio de la historia de España, con muchísimas posibilidades cinematográficas: el asesinato de Juan de Escobedo, secretario personal de don Juan de Austria, gobernador de los Países Bajos durante el reinado de su hermanastro Felipe II. Escobedo reunió pruebas de que el poderoso hombre de confianza del rey Antonio Pérez apoyaba a los rebeldes flamencos junto con su amante, la princesa de Éboli. Éstos decidieron ordenar su muerte, antes de que les denunciase al rey. El guión ha sido coescrito por el propio Del Real, al frente de un equipo que incluye a la novelista Marta Rivera de la Cruz. Y lo cierto es que se han esforzado por ser fieles a los hechos históricos, engarzando la trama a través de las peripecias de Damiana, una morisca sin recursos, que entra a servir en casa de Escobedo por recomendación del sacerdote Mateo Vázquez y del noble vienés Tiépolo, a los que ha despertado cierta simpatía a pesar de que les ha intentado robar. Ésta es ajusticiada después de que la acusen de intento de asesinato, por servir una sopa envenenada a Escobedo. Su novio, el alguacil Espinosa, con ayuda del sacerdote Vázquez, trata de esclarecer el asunto, porque intuye que Damiana es inocente, y que los verdaderos culpables son personajes poderosos. Del Real dispone del presupuesto suficiente para una reconstrucción de la época más o menos convincente. También se ha podido permitir un reparto internacional con algún nombre que suena. Es un cineasta con oficio, que consigue que el relato se sostenga, lo que dadas las dificultades del género histórico es digno de elogio. Por otro lado sus personajes reales son un poco esquemáticos, pero al menos se alejan de ciertas caricaturas lamentables que hemos podido ver en la pantalla. Sin embargo, los defectos son muchos, lo que da al traste con el enésimo intento del cine español de aprovechar la rica historia del país para ofrecer un espectáculo memorable, tras casos sobradamente conocidos, como Los Borgia, Alatriste o Tirante, el blanco, de calidad desigual. Y es que la sensación general es de estar asistiendo a un film mediocre. La mayoría de los diálogos son forzados o grandilocuentes: “Y esto es de lo que es capaz el Duque de Alba por su rey”, dice el noble personaje tras matar a un perro enfurecido, que amenaza súbitamente al monarca. Otras veces llegan a ser ridículos: “¿Quién es la chica más guapa del mundo?”, dice la morisca al reunirse con su amado. La cámara se mueve con torpeza y la puesta en escena es demasiado sencilla, como queda de manifiesto en secuencias como aquella en que Escobedo atraviesa despreocupadamente una puerta abierta y se topa con Antonio Pérez y la princesa de Éboli en la cama, por lo que se entera de que están liados, un momento propio de culebrón televisivo de tercera. El film incluye desnudos y secuencias de sexo gratuitas, y también escenas de acción, pero estas últimas son tan poco convincentes que deberían haberlas reducido al mínimo en el montaje. El reparto es bastante desigual. Se salva algún actor solvente, como Jürgen Prochnow (protagonista de El submarino), que encarna al alguacil Espinosa, y al que poco se le puede reprochar, pues se ha tomado bastante en serio su trabajo. Tampoco decepcionan los siempre solventes Julia Ormond (la princesa de Éboli), Joaquim de Almeida (Escobedo), Rosana Pastor (la esposa de Antonio Pérez) e incluso Juanjo Puigcorbé (Felipe II). Pero otros son tan notablemente ineficientes que bajan el nivel, sobre todo Blanca Jara (Damiana) y Jordi Mollà (el sacerdote), últimamente muy exagerado, aunque está mejor que en Elizabeth: La edad de oro, de temática similar, donde era un Felipe II lamentable.

4/10
A la pálida luz de la luna

1985 | A la pálida luz de la luna

Crónica de la España de los 80, en clave de comedia y a través de las vicisitudes de varias familias. Julio (José Sacristán) está todavía enamorado de su mujer (Fiorella Faltoyano), que le ha dejado por otro hombre (Héctor Alterio). Su amigo César (Emilio Gutiérrez Caba) es un experto en ordenadores, que empiezan a ser pieza clave en la sociedad. Paco (Agustín González) y Charo (Esperanza Roy) están a la gresca. Don Federico (Luis Escobar) y su sirviente Benito (Rafael Alonso) hacen trapicheos para llevarse pasta de la seguridad social, etc. El guión es más interesante –por su costumbrismo, su nostalgia y sus gags humorísticos– que la dirección plana y algo anquilosada de José María González Sinde. Desde luego destaca el espléndido reparto de rostros conocidos del cine español.

5/10
La iniciación en el amor

1976 | La iniciación en el amor

Dafnis es un pastor, hijo de un rico terrateniente. Abandonado, será criado por una cabra y finalmente se enamorará de Chloe, otra pastora. Pobre versión del mito griego a cargo del director Javier Aguirre, quien resalta el sesgo erótico de la historia.

3/10
La araucana

1971 | La araucana

Verano de 1540, imperio de Carlos V. España domina medio mundo. En América, los conquistadores van extendiendo el imperio español. Entre ellos, algunos soldados profesionales, algunos idealistas, alguna misionera de buena fe; pero la mayoría de los aventureros y hombres peligrosos, para los que la muerte y el crimen son algo sin importancia. A Cuzco, la capital del Virreinato del Perú, regresa Don Pedro del Valdivia con cinco soldados; todos van mal heridos. Son los únicos supervivientes de una desastrosa y desafortunada expedición hacia el Sur.

El conde de Montecristo (serie)

1969 | El conde de Montecristo | Serie TV

Edmond Dantès, segundo de abordo de un navío, arriba a Marsella después de haber asumido el mando del barco por la muerte del capitán Le Clerk. Éste le encomendó antes de morir hacer de mensajero con Napoleón, desterrado en la isla de Elba, lo que le hace sospechoso de bonapartista, sobre todo cuando es acusado anónimamente por los que creía amigos. Dará con sus huesos en el castillo de If, del que parece imposible fugarse, pero providencialmente conocerá a otro preso, el abate Faria, lo que le cambiará la vida. Una de las series míticas de Televisión Española, emitida en el espacio "Novela" en 1969, son 17 capítulos de menos de media hora de duración, que recrean fielmente el folletín "El conde de Montecristo", publicado por entregas por Alexandre Dumas père en el "Journal des débats". Bajo la dirección de Pedro Amalio López, y afrontando razonablemente las limitaciones que imponía el medio televisivo de la época, se saca gran partido al trágico destino de Edmond Dantès. Es cierto que algunos pasajes pueden ser algo estáticos, casi teatro filmado, pero los actores encarnan muy bien a sus personajes, y hay momentos muy logrados, como el de la emocionante fuga de Dantès. En el reparto es obligado mencionar al omnipresente Pepe Martín, que da vida al protagonista y sabe encarnar perfectamente los sentimientos encontrados que embargan a Dantès.

6/10
Cuando tú no estás

1966 | Cuando tú no estás

Cansado de no alcanzar el éxito y de recorrer teatros de pueblos pequeños, un cantante abandona su compañía de variedades y se marcha a Madrid. Allí conoce a una famosa periodista. Subproducto al servicio de las canciones del protagonista, que reventaba las taquillas.

3/10

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