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Biografía

Ruben Santiago-Hudson

Ruben Santiago-Hudson

Ruben Santiago-Hudson

Filmografía
Billions (2ª temporada)

2017 | Billions | Serie TV

Después de ser derrotado hábilmente, el brillante rey de los fondos especulativos Bobby ‘Axe’ Axelrod se ocupa y usa sus enormes recursos para vengarse del despiadado fi scal de distrito Chuck Rhoades. Chuck se encuentra bajo investigación, pero a pesar de las difi cultades, el fi scal todavía tiene algunas cartas que jugar y pronto Axe entenderá que el dinero no puede comprarlo todo.

Billions

2016 | Billions | Serie TV

Ambiciosa serie de intriga empresarial y política de Showtime situada en Nueva York, que supone el enfrentamiento entre dos hombres poderosos, encarnados por actores carismáticos. Bobby Axe es un popular empresario multimillonario, que discretamente ha ayudado a las familias de sus empleados que murieron en los ataques del 11-S y fue capaz de remontar el golpe que supuso la muerte de su socio, un auténtico crakc en la bolsa con los fondos de inversión privados. En su actividad empresarial podría no haber jugado limpio, algo que de destaparlo supondría un espaldarazo a la gestión del fiscal general, Chuck Rhoades. Pero el fiscal duda sobre cómo actuar, sobre todo porque su esposa, eminente psiquiatra, viene desempeñando tal función para los empleados de Axe, incluido este mismo, lo que podría suponer un conflicto de intereses. El trío compuesto por Brian Koppelman, David Levien y Andrew Ross Sorkin saca adelante una trama en las altas esferas del poder, en que se mueve mucho dinero, y donde destacan los dos protagonistas, Paul Giamatti y Damian Lewis, que comparten el deseo de llegar a lo más alto con el hecho de ser hombres de familia. Con un puñado de directores de primerísimo nivel, saben sacar partido a los conflictos profesionales y familiares, y los intercambios dialécticos son muy ágiles e ingeniosos. En las distintas situaciones que afrontan chocan la ambición con el deseo de hacer lo correcto y con justicia, aunque a veces se quede la humanidad en el camino.

6/10
Public Morals

2015 | Public Morals | Serie TV

Serie policia gangsteril creada, escrita, dirigida y protagonizada por Edward Burns, que cuenta con Steven Spielberg en la producción ejecutiva. Sigue las andanzas de un grupo de la división de moral pública de la policía de Nueva York, que se mueve entre el cumplimiento de la ley y los chanchullos para mantener lo que acontece en el mundo de la prostitución y el juego dentro de ciertos límites, a modo de peculiares "caseros", según una autodescripción policial. Sus componentes son tipos duros, formados en lo barrio, y que tienen parientes en el mundo criminal. Es el caso de Terry Muldoon, un hombre de familia, casado y con tres hijos, y que deberá tomarse el asesinato a balazos de su tío gángster como un asunto personal que no puede quedar impune, aunque podría derivar todo en una guerra de bandas de imprevisibles consecuencias. La serie están bien ambientada, y sabe pintar la ambigüedad moral de los variopintos personajes, lo borrosa que es la línea que separa lo admisible de lo que no lo es. Cuenta con un buen equipo de actores, y atrapa la descripción del mundo policiaco y criminal de origen irlandés, que tanto gusta a Burns, a la que se dota de ciertos aires padrinescos. Hay pasajes violentos y de apareamiento algo cansinos, aunque se evita ser demasiado gráfico.

6/10
Castle (3ª temporada)

2010 | Castle (Season 3) | Serie TV

El escritor Richard Castle continúa ayudando a la agente de policía Kate Beckett a resolver diversos casos, como el de un joven matemático abatido por una bala de 200 años de antigüedad, o el del asesinato de un hombre con poderes psíquicos. Además, intenta escribir una nueva novela con el personaje de Nikki Heat. En la tercera temporada de la serie se intenta perfilar más a los personajes secundarios, ya que anteriormente sólo tenía presencia el protagonista. Los guiones están bastante trabajados.

5/10
Castle (2ª temporada)

2009 | Castle (Season 2) | Serie TV

Castle y Beckett –magnífica la química entre los actores Nathan Fillion (Serenity) y Stana Katic (The Spirit)– siguen resolviendo misteriosos crímenes en los 24 capítulos de esta temporada. El escritor no lo tendrá nada fácil con los nuevos casos que ha de resolver, pero tampoco será moco de pavo mantener equilibrada su relación con su compañera Beckett. Además tendrá que compaginar esa situación detectivesca con la paternidad y sus peculiares peligros.

5/10
Castle

2009 | Castle | Serie TV

Ciudad de Nueva York. Un asesino ejecuta sus crímenes inspirado por los asesinatos del popular escritor de best-sellers policiales Rick Castle. Investiga el caso la detective policía Kate Beckett, que contará con la heterodoxa ayuda de Castle, que queda encantado con la experiencia. Tanto que gracias a sus influencias en las altas esferas consigue acompañar a Beckett en nuevos casos, pues dice estar preparando una nueva serie de libros que serán protagonizados por una mujer policía; y justamente Beckett es la musa que le inspira. Original serie policial con elementos dramáticos y de comedia, que combina los casos a resolver, con la “extraña pareja” formada por Castle y Beckett, que permite plantear una divertida guerra de sexos, pues los dos son muy diferentes. El escritor es todo un playboy: divorciado y mujeriego, vive en un inmenso apartamento con su sensata hija adolescente, y con su alocada madre viuda, de tal madre tal astilla; tiene las dotes de observación e inteligencia de los personajes de sus novelas, pero es algo metomentodo, indisciplinado e incapaz de acatar órdenes, con tendencia a la improvisación; mientras que la policía trata de ser la horma de su zapato: sabemos que algún hombre la ha herido sentimentalmente en el pasado, es metódica y rigurosa en el trabajo, inteligente e ingeniosa. El contraste funciona bien, aunque a veces se peca de frivolidad -hay bromas que parecen fuera de lugar en los serios crímenes que acontecen-, y los actores Nathan Fillion y Stana Katic dan el tipo perfecto de sus personajes. Básicamente en cada episodio se resuelve un caso, mientras se avanza en la descripción de los personajes. Muchos de los crímenes juegan con la idea de la hipocresía social, como gente 'bien' oculta trapos sucios, ya sean políticos supuestamente intachables con líos de faldas, o jovencitos de buena posición que trapichean con droga y otros asuntos en busca de emociones fuertes, ante la vaciedad de sus vidas.

6/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
Mr. Brooks

2007 | Mr. Brooks

En 1947, Charles Chaplin, que hasta ese momento sólo había interpretado a personajes entrañables, dio un giro radical en su carrera al dirigir y protagonizar Monsieur Verdoux, una criticadísima obra maestra, en la que interpretaba a un asesino de mujeres, que a pesar de los horribles crímenes que cometía, era también un hombre de familia que caía bien en cierta medida a los espectadores. El film, aparentemente sencillo, es muy complicado de elaborar. Está bastante lejos de la genialidad de Chaplin el cineasta y guionista Bruce A. Evans, que como director sólo había rodado la mediocre Kuffs, poli por casualidad, y que intenta hacer una jugada parecida –hasta el título se parece– convirtiendo a Kevin Costner en un asesino que a la vez es un padre de familia que debe caer bien. El protagonista de JFK es un buen actor, casi siempre en papeles heroicos, pero que con un trabajo impecable logró que el público conectara con su personaje, un delincuente que secuestra a un niño, en Un mundo perfecto, un film mucho mejor construido que el que nos ocupa. Costner interpreta esta vez a Earl Brooks, empresario que ha logrado mucho éxito con su empresa fabricante de cajas. Aparentemente, es un hombre feliz, casado, con una hija adolescente, eso sí, bastante rebelde. Sin embargo, Brooks sufre alucinaciones pues se le aparece constantemente Marshall, un amigo imaginario. Éste le incita a regresar al crimen, pues aunque lleva mucho tiempo inactivo, Brooks en realidad es el ‘Asesino de las huellas’, un peligroso psicópata que aniquila parejas en pleno acto sexual. Durante uno de sus crímenes, deja la ventana abierta, por lo que no puede evitar que le fotografíe un individuo que le va a chantajear: Si no quiere que envíe las fotos a la policía, deberá llevarle consigo a su próximo asesinato. Mientras, una policía que se está divorciando de un impresentable investiga el asunto. El film es un correcto thriller que se sigue más o menos con cierto interés. Pero no acaban de funcionar las secuencias de Costner conversando con Marshall, su lado oscuro, encarnado por William Hurt. Esta dualidad del protagonista recuerda demasiado peligrosamente a El club de la lucha, un film superior. Tampoco es gran cosa la trama de la policía, en parte por el nefasto trabajo de la actriz que la interpreta, Demi Moore, pero también porque su historia introduce demasiadas subtramas que entorpecen el ritmo (se divorcia de ella un vividor que quiere exprimirla, sale de la cárcel un tipo al que encerró que pretende eliminarla). Se supone que el film intenta establecer cierta conexión entre la perseguidora y el perseguido, pero no lo consigue. Llega a resultar especialmente ridículo que el protagonista asista a las sesiones de Alcohólicos Anónimos (AA) a ver si consigue superar su adicción, dando pie a una odiosa comparación entre la patología del protagonista con el alcoholismo, que sinceramente no tiene sentido. De hecho, el protagonista invoca continuamente la famosa oración que se suele usar en AA (“Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que si puedo y sabiduría para distinguir la diferencia”). Es evidente que la cinta pretende ser un entretenimiento muy ligero, pero llama mucho la atención que el contenido esté tan descuidado que no resista el mínimo análisis crítico. Por ejemplo, en esta película la maldad se transmite hereditariamente, como el color de los ojos, lo que nos remite a las teorías biologicistas, desfasadas desde la década de los 30.

4/10
Shaft

2000 | Shaft

El detective Shaft tiene lo que hay que tener. Sus métodos son algo heterodoxos, pero en un ambiente de violencia y corrupción policial hay que echar a los casos un par de narices. Es lo que hace cuando Walter, un joven rico “hijo de papá”, se carga a un negro sin ningún motivo. Mientras trata de reunir pruebas, el tipo se larga a otro país. Al cabo de dos años vuelve y Shaft le echa el guante. Pero el caso se las trae, pues la principal testigo del caso se encuentra en paradero desconocido. La película retoma el personaje del detective Shaft, un clásico del cine denominado “blackexplotation”, que dio un film innovador de Gordon Parks en 1971. Con un guión donde ha intervenido el célebre Richard Price, seguimos la investigación de un hombre sin complejos a la hora de buscar hacer justicia. Es de justicia destacar la ambientación (debida a esa gran directora artística llamada Patrizia Von Brandenstein) y el look del personaje (con ropa elegantísima de Armani).

6/10
Pactar con el diablo

1997 | The Devil's Advocate

Kevin (Keanu Reeves) es un joven abogado de prestigio que se acaba de mudar con su mujer Mary Ann (Charlize Theron) a Nueva York, pues ha aceptado trabajar en un bufete de abogados con muy buenas referencias. Pronto descubrirá que nada es lo que parece, pues el bufete está al frente de John Milton (Al Pacino), un misterioso y embaucador caballero que no es otro que el mismísimo diablo. Poco a poco los hechos ocurridos alrededor de Kevin y Mary Ann empiezan a poner en peligro su propia vida y la de sus almas. Brillante thriller con un reparto de campanillas. Al Pacino, siempre genial, hace alarde de su buen hacer como actor y regala unos monólogos para quitarse el sombrero. El joven Keanu Reeves acierta en su rol de ambicioso muchacho con deseos de triunfo que peligra caer en las redes del demonio; y la guapa Charlize Theron, como la abnegada esposa y parte importante de la historia, aporta también gran dramatismo. Dirige Taylor Hackford (Prueba de vida, Ray), basándose en una novela de Andrew Neiderman.

6/10

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