Carlos Areces
50 añosEl raro de los raros
Actor, humorista, dibujante y cantante ocasional, Carlos Areces se ha convertido en una figura única dentro del cine y la televisión española. Capaz de pasar del humor más absurdo al drama más incómodo, su carrera es de esas difícil de catalogar. Lo suyo son los personajes extraños, incómodos, entrañables o directamente caóticos.
Carlos Areces nació el 27 de marzo de 1976 en Madrid. Estudió Bellas Artes y comenzó su carrera artística como ilustrador y dibujante, colaborando con revistas como El Jueves y El Víbora. Su trazo ácido y grotesco, lleno de ironía pop y referencias al mundo friki, ya dejaba entrever su fascinación por lo absurdo, lo marginal y lo culturalmente bastardo. Pero fue en el humor audiovisual donde su nombre empezó a resonar con más fuerza.
La televisión fue su primer gran escaparate. Se dio a conocer como parte del grupo humorístico La hora chanante, y más tarde en Muchachada Nui, junto a su grupo de amigos de la facultad, Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas y Julián López. Con ellos formó una especie de colectivo creativo que redefinió el humor televisivo español de los 2000, llevándolo al surrealismo, lo referencial y lo absurdo. En este entorno, Areces brilló con sus personajes excéntricos en los sketches que ya eran excéntricos por naturaleza.
Su salto al cine fue tan sorprendente como coherente. En sus primeros años participó junto a Nacho Vigalondo en su cortometraje Cambiar el mundo. En 2010 protagonizó Balada triste de trompeta, dirigida por Álex de la Iglesia, donde interpretó a Javier, un payaso triste con un pasado traumático y una mente al borde del colapso. Su actuación, marcada por una fisicidad desbordante y una carga emocional intensa, le valió una nominación al Goya como Actor Revelación. En varias entrevistas, Areces ha dicho que “hacer reír es más difícil que hacer llorar, pero lo realmente interesante es poder hacer las dos cosas a la vez sin que se note el truco”.
Desde entonces ha trabajado con algunos de los directores más destacados del cine español contemporáneo. Con De la Iglesia repetiría varias veces, en Las brujas de Zugarramurdi de 2013 y Mi gran noche en 2015. También ha formado parte del universo de Pedro Almodóvar en Los amantes pasajeros de 2013, donde interpretó a uno de los azafatos en una comedia que rozaba lo lisérgico. En todas estas películas, su capacidad para habitar lo grotesco sin perder humanidad ha sido su sello.
Además de sus trabajos en cine y televisión, Areces ha mantenido una estrecha relación con la música. Siendo cantante de Ojete Calor, junto a Aníbal Gómez, donde exploraban lo que ellos mismos definían como "subnopop", canciones que mezclan humor, crítica social y beats ochenteros, convertidas en fenómeno viral. Temas como “Mocatriz”, ya se han convertido en himnos de la cultura popular.
Tiene fama de esquivar los focos y la fama convencional, centrando sus entrevistas muchas veces en torno a su faceta como coleccionista de cómics. Ajeno a las modas y fiel a un estilo que mezcla lo culto con lo trash, Carlos Areces ha demostrado que se puede tener una carrera sólida sin renunciar al juego. Y en ese terreno, él se mueve como pocos.
