IMG-LOGO

Biografía

Stuart Dryburgh

Stuart Dryburgh

Stuart Dryburgh

Filmografía
Men in Black: International

2019 | Men in Black: International

Desde pequeña, Molly se ha sentido fascinada por el universo. Y también por conocer sus secretos y las distintas criaturas que lo pueblan desde que conoció siendo una niña a un simpático extraterrestre y presenció cómo borraban la memoria a su padres unos misteriosos hombres de negro. Años después la joven logrará cumplir su sueño de ser admitida en la famosa organización secreta que se ocupa del mundo alienígena y será enviada a la sección de Londres. Con el nombre de M formará equipo con el apuesto agente H, famoso por haber salvado el mundo de su destrucción. Siete años después de la última entrega, llega esta cuarta película de la franquicia de los Men in Black, en donde el artífice de la trilogía inicial, Barry Sonnenfeld, ejerce tan solo de productor. El relevo tras la cámara corre a cargo de un tipo hábil, F. Gary Gray (Fast & Furious 8), que aquí tampoco se estruja demasiado el cerebro para entregar escenas especialmente originales, aunque seguramente tenga bastante que ver el guión de Matt Holloway y Art Marcum, responsables de Iron Man, que no logran revitalizar una saga que ya daba pruebas de agotarse en el film anterior. Ni siquiera sorprende Men in Black: International con las transformaciones alienígenas marca de la casa, alguna pasable hay pero sabe a poco, y se abusa decididamente de parlamentos agotadores que rompen el ritmo de la acción en más de una secuencia. El resultado es correcto, pero quizá le falta al film tomarse un poco más en serio la aventura. Todo es tan ligero que acaba por no importar y en ningún momento se siente la amenaza del mal que presumiblemente va a acabar con el planeta. Los malos no tienen personalidad y así es complicado interesar demasiado. Hay escenas de acción apañadas y siempre quedan lógicamente los efectos especiales, como es habitual bien confeccionados, pero eso ya no es noticia. La gran novedad de fondo, obviamente, es la inclusión de “una” agente como protagonista, lo cual da lugar a más de una gracieta feminista (“mujeres de negro”, y tal), donde se agradece el tono paródico (grande Emma Thompson, que se luce en los dos minutos que tiene en pantalla). También funciona la composición de Chris Hemsworth, un actor que cada vez se ríe más de sí mismo y empieza a encontrar su propia personalidad. Tessa Thompson, sin embargo, no parece la opción más adecuada para su papel, le falta empatía y sentido del humor, algo que sí aporta con creces su diminuto y fiel compañero Peoncín (probablemente el mejor personaje del film), que regala el gag más eficaz y tronchante al referirse en un momento dado a la película El diario de Noa.

5/10
El regreso de Ben

2018 | Ben is Back

Holly Burns ultima los preparativos para celebrar la Navidad, con su marido Neal y sus hijos, la adolescente Ivy y los niños Lacey y Liam. Pero al regresar a casa con los chicos, se encuentra con la sorpresa de que les aguarda Ben, su hijo mayor, que está ingresado en un centro de rehabilitación por su adicción a las drogas, y se ha presentado inesperadamente para celebrar con ellos la Nochebuena. Asegura que su padrino considera que es una buena idea, pero la ansiedad que exhibe, la desconfianza familiar fundamentada en malas experiencias pasadas y la necesidad de control externo –su madre no le quita el ojo de encima–, invitan a pensar que la cosa puede acabar mal. Peter Hedges, director y guionista, ha demostrado en su filmografía previa –¿A quién ama Gilbert Grape?, Un niño grande, Mi mapa del mundo, Retrato de April, La extraña vida de Timothy Green– su interés y habilidad dramática para describir conflictos familiares, donde pueden surgir chispas, pero también el "pegamento" del amor, cara a lograr la ansiada unidad y cohesión, el estrechamiento de los lazos a pesar de las diferencias. Curiosamente El regreso de Ben coincide casi con el estreno de Beautiful Boy, de temática parecida y basada en hechos reales, aunque puestos a comparar, Hedges logra un film mejor, realista y abierto a la esperanza como el de Felix Van Groeningen, pero mejor resuelto. El director utiliza muy bien el telón de fondo navideño, presenta con convicción las tentaciones de Ben y el encuentro con "fantasmas del pasado" e imprime bríos al periplo que sigue a la asistencia familiar a la misa del gallo, un verdadero descenso a los infiernos en que la Nochebuena se convierte en Nochemala, con madre e hijo compartiendo experiencia. Julia Roberts compone una magnífica madre coraje, y hay química con Lucas Hedges, que da vida a Ben, y que en la vida real es precisamente hijo del director Peter Hedges, el joven se está labrando una carrera de prestigio tras asumir papeles secundarios en Tres anuncios a las afueras, Lady Bird y protagonismo en Identidad borrada. Los secundarios, familia, delincuentes y drogatas, están muy cuidados, se definen bien incluso los de menor presencia, los padres de una compañera de Ben, muerta de sobredosis.

6/10
New Amsterdam

2018 | New Amsterdam | Serie TV

Serie médica hospitalaria inspirada en la experiencia real del doctor Eric Manheimer como director médico del neoyorquino Bellevue Hospital, que ha dejado consignada en su popular libro "Doce pacientes". Este hospital, de titularidad pública, es el más antiguo de Estados Unidos, y fue fundado en 1736. La serie transcurre en la actualidad, y se cambian las identidades del hospital, que pasa a ser el New Amsterdam, y de su nuevo director, ahora el doctor Max Goodwinn. Por supuesto, la trama recuerda a otras populares series de este subgénero dramático, como Urgencias o House. Aquí la novedad principal estriba en las enormes dimensiones del hospital, y la variedad de sus pacientes, pues al estar en Manhattan igual acoge a inmigrantes que a dignatarios de la cercana sede de la ONU. El punto de partida es la llegada de Goodwinn al New Amsterdam, recién contratado, un hombre dinámico, que siempre plantea la pregunta “¿En qué puedo ayudar?”, que considera que también deben hacerse todos los empleados del hospital, desde médicos a celadores y responsables de la limpieza. Desde el principio supone un revulsivo, pues despide a los médicos cardiólogos que han priorizado la consigna de engordar las facturas de los pacientes, antes de la que de procurar atenderlos y curarlos del mejor modo posible. Otros médicos, como Lauren Bloom, de urgencias, Iggy Frome, psiquiatra, Floyd Reynolds, cirujano cardiovascular, o Vijay Kapoor, neurólogo, con más o menos confianza y escepticismo, empatizan con la idea de mejorar el sistema y dar lo mejor de sí. Tocará lidiar con los gerentes y patronato del hospital. Además, Goodwinn debe aceptar que tiene un cáncer de garganta, hecho que no se atreve a comunicar a su mujer, con un embarazo complicado, y que ha tenido que aguantar la hiperactividad profesional de su esposo. La serie sabe combinar, como es tradicional, los problemas personales del personal sanitario, con los distintos casos de los pacientes que ingresan en el hospital. Quizá exagera un poco en la capacidad del protagonista de estar en todas partes con su pijamilla de doctor, al tanto de todo lo que ocurre en el hospital, pero es una convención de médico superdoctor que funciona. David Schulner, creador de la serie a partir del libro de Manheimer, y su equipo de directores y guionista, sabe imprimir un ritmo brioso a la narración, con los doctores moviéndose a toda velocidad por los pasillos al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, y acompañando la banda sonora con elementos de percusión de jazz que se revelan muy adecuados. El reparto, compuesto de actores no excesivamente conocidos a los que encabeza Ryan Eggold, cumple bien con sus papeles.

6/10
La gran muralla

2017 | The Great Wall

Siglo XV. El mercenario inglés William Garin se traslada a China con su socio español, Tovar, y otros compañeros, para robar el polvo negro, invención de enorme potencial militar. Tras un desafortunado encuentro con una extraña criatura, los dos son capturados por miembros de la Orden de los Sin Nombre, fundada para hacer frente a monstruos como el que han visto, los taotie, que cada seis décadas asedian la Gran Muralla China, en realidad construida para contenerlos. Acabarán ayudando a este ejército, que tras la muerte de su general tendrá una nueva líder, la comandante Lin Mei. En una época en la que Hollywood estrecha relaciones con China, por su importante mercado, el veterano Zhang Yimou se pone al frente de esta coproducción, que cuenta con el mayor presupuesto jamás manejado en un film de su país. Resulta un tanto forzada su mezcla de reconstrucción histórica, con elementos fantásticos, pues da la impresión de que se ha renunciado al rigor histórico para justificar la presencia de occidentales en la época en la que transcurre la acción. De esta forma se le puede dar papel a estrellas internacionales. Visualmente impactante, con una deliciosa utilización de los colores, se echa de menos tanto el tono lírico de Hero y La casa de las dagas voladoras, como el dramatismo de los mejores títulos del realizador, pues por mucho que se las apañe para definir más o menos a sus personajes con escuetos diálogos, no tienen la profundidad de los protagonistas de Sorgo Rojo, El camino a casa o Ni uno menos. Ni siquiera Lin, lo que resulta llamativo, ya que siempre ha cuidado mucho los retratos femeninos, su gran especialidad. La culpa la tiene el guión, bastante pobre, a pesar de que han colaborado en su autoría hasta seis guionistas estadounidenses, entre ellos Tony Gilroy y Edward Zwick. El reparto internacional poco puede hacer, salvo mantener el tipo. Ocurre con Jing Tian, estrella china, en el citado papel femenino, con el estadounidense Matt Damon (Garin), y los secundarios, entre los que se encuentra el gran Willem Dafoe, como otro occidental que llegó a Oriente tiempo atrás.

6/10
Un don excepcional

2017 | Gifted

En un pueblecito costero de Florida, Frank Adler lleva una existencia sencilla junto a Mary, la pequeña de la que se hace cargo, con la ocasional ayuda de Roberta, una vecina. Cuando la niña se incorpora a la escuela, su maestra, Bonnie, se queda sorprendida por su increíble talento para las matemáticas. Todo indica que se trata de una superdotada, por lo que aconseja a Frank que la traslade a una escuela especial. Éste se niega rotundamente, pero entrará en escena la abuela, con un plan completamente opuesto. Tanto el realizador, Marc Webb, como el protagonista, Chris Evans, parecen estar huyendo de los superhéroes; el primero dirigió The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, el segundo ha sido La Antorcha Humana y el Capitán América. Aquí se unen para contar otra historia de habilidades especiales, pero sin elementos fantásticos, y añadiendo una interesante vuelta de tuerca, pues se defiende el derecho del ser humano a no destacar, para llevar una vida normal. Se denuncia el peligro de que los jóvenes con un talento excepcional sean víctimas de quien quiera aprovecharse de ellos, no siempre por dinero, en ocasiones por pura vanidad, lo que trae consigo que no maduren de forma correcta, jugando con otros niños o pasando momentos en familia. No se trata de un film estereotipado, la postura contraria está bien defendida por la abuela, gracias a un buen trabajo de la veterana escocesa Lindsay Duncan (Birdman), cuyo personaje esgrime sólidos argumentos. Al fin y al cabo, los grandes problemas de las matemáticas se han ido resolviendo gracias a personas con una inteligencia superior. De esta forma, sería una irresponsabilidad no cultivar el potencial de cada uno, aprovechando los recursos del sistema educativo. Se trata de dejar pensar al espectador, no darle todo mascado, como se puede comprobar en la mejor secuencia, cuando la chavala pregunta a su tutor por la existencia de Dios al atardecer. Se nota que Chris Evans se siente identificado con su personaje, que busca una vida mundana, al igual que él necesitaba una oportunidad fuera del universo Marvel, y destila química natural con la pequeña McKenna Grace, que ya fue hija de Kiefer Sutherland en Sucesor designado. A Octavia Spencer no le hace falta ni despeinarse para aportar la función de consejera sabia, aunque se la desaprovecha, el carismático gato tuerto tiene más secuencias que ella, y cumple Jenny Slate (Parks and Recreation) como profesora bienintencionada. No se trata de un film extraordinario y redondo, se han visto numerosas historias similares en la pantalla, pero Webb recupera parte de su don, la frescura esgrimida en su primer film, (500) Días juntos, que parecía haber perdido por la tiranía del mainstream.

7/10
Canción de Nueva York

2017 | The Only Living Boy in New York

Tras sus dos incursiones en el blockbuster con The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2: el poder de Electro, el realizador Marc Webb ha regresado a un cine más intimista con Un don excepcional, y esta cinta de iniciación amorosa juvenil, con puntos en común con (500) días juntos, su brillante debut. Tiene como protagonista a Thomas Webb, que se llama así no como referencia al director, sino que por lo visto se pretende homenajear a Charles Webb, autor de la novela en la que se basó El graduado, de temática similar, de hecho, este personaje acaba de graduarse, por lo que busca ocupación. En realidad quiere ser escritor, pero se opone su dictatorial padre, al frente de una potente editorial, que le consigue una cita con una solicitada orientadora, para asesorarle a este respecto. Mientras trata de conquistar a Mimi, la chica de sus sueños, descubre que su progenitor mantiene una aventura extraconyugal con una mujer con la que el chico también acaba liándose. Le confesará tan estrambótica historia a un enigmático vecino, un hombre maduro y desaliñado. Aborda las relaciones familiares, y la necesidad de encontrar apoyo, de abrirse a otras personas, pero los personajes resultan un poco lejanos tal y como están descritos; no ayudan los insulsos diálogos del guionista Allan Loeb (La era del rock). Les da algo de vida un ilustre plantel de actores, sobre todo roba la función Jeff Bridges, por su enorme carisma, pero están muy bien escogidos también los padres, Pierce Brosnan y Cynthia Nixon, o la amante, Kate Beckinsale, así como el joven actor principal, Callum Turner, que hasta ahora ha desarrollado su carrera como secundario. Y Webb dirige con frescura, lo que al menos logra que se visione con cierto agrado.

5/10
Amigos por siempre

2017 | The Upside

Remake del exitoso film Intocable del dúo francés Olivier Nakache-Eric Toledano, que a su vez se inspiraba en un caso real, la relación entre Philippe Pozzo di Borgo and Abdel Sellou, un cuadrapléjico anclado en su silla de ruedas y su improbable ayudante negro. Aquí se mantiene en líneas generales una gran fidelidad al original, aunque americanizando la historia con el telón de fondo de Nueva York, el ambiente de lujo de Manhattan, y de las galerías de arte, y metáforas de béisbo. Pero por supuesto, lo principal es el armazón argumental. Un millonario en silla de ruedas, Phillip, viudo, amargado por su situación; y un afroamericano, Dell, en libertad condicional, con problemas familiares, pero que acepta las cosas como vienen y tiene un optimismo a machamartillo. Cuando Yvonne, la eficaz mano derecha de Phillip, está buscando un asistente capaz de aguantarle, y entrevista a decenas de candidatos, el descaro de Dell cae en gracia al tetrapléjico, que lo ficha ante el estupor de ella. Comienza una curiosa relación de extraña pareja, en que uno recupera las ganas de vivir, y el otro va sentando la cabeza. El nuevo director, Neil Burger, mantiene el equilibrio de drama y comedia, con buenos sentimientos, y el trío actoral principal, Bryan Cranston, Kevin Hart y Nicole Kidman, parece que se lo pasan "pipa". Los puristas dirán lo típico de "remake innecesario y bla, bla, bla...", pero al final se trata de versionar una buena historia, como siempre se ha hecho en el arte escénico. Y la cosa funciona.

6/10
Alicia a través del espejo

2016 | Alice In Wonderland: Through the Looking Glass

Tras su inolvidable aventura en el País de las Maravillas, Alicia Kingsleigh es ahora una valiente capitana de barco, capaz de afrontar cualquier peligro: “Para hacer lo imposible sólo hay que creer que lo imposible es posible”, dice. Ya en tierra, sin embargo, constatará las dificultades económicas en que se encuentran ella y su madre, por culpa de que no aceptó un matrimonio con Lord Ascot, supuestamente ventajoso. En ese situación será “invitada” a atravesar un espejo de la mansión de Ascot y de repente se encontrará de nuevo en el País de las Maravillas acompañada de sus viejos amigos: la reina blanca, la liebre, los gemelos Tweedledee y Tweedledum, etc. Éstos entonces le pedirán ayuda a Alicia para salvar al sombrerero loco, que sostiene que su familia, muerta hace muchos años, está realmente viva. Para muchos Alicia en el País de las Maravillas pasa por ser una de las peores películas dirigidas por Tim Burton. No convencía la frialdad colorida de sus imágenes, adaptadas del relato de Lewis Carroll. En su favor hay que decir que el original literario es un libro verdaderamente extraño, un juego racional que resta continuamente la emoción que requerirían las aventuras de la protagonista. Seis años después llega Alicia a través del espejo, una impecable y entretenida producción con algunas diferencias importantes respecto de su predecesora. Para empezar Tim Burton da un paso atrás personal y se retira a la labores de producción, cediendo el testigo a James Bobin, hasta ahora conocido por la simpática El tour de los Muppets; y en segundo lugar la guionista Linda Woolverton deja de lado el texto original para idear una historia completamente nueva. Aunque es posible que los más puristas se sientan defraudados, lo cierto es que lo que vemos en pantalla no tiene ni una pizca del libro escrito por Carroll. Felizmente, quizás. Y es que visto que adaptar el cúmulo de situaciones rocambolescas, desconcertantes y surrealistas del texto literario era pinchar en hueso –recordemos que Woolverton escribió también la anterior película–, la guionista británica concibe una historia que, en su fondo, está en las antípodas de Carroll. El clasicismo de la aventura es patente, los conflictos comprensibles, las reacciones de los personajes normales y accesibles a todo tipo de público y, sobre todo, el guión pone en claro el objetivo que ha de perseguir la heroína, su misión es algo que no deja jamás de estar presente en una Mia Wasikowska que cuenta con una presentación modélica como intrépida capitana de barco, con un rol muy alejado de la dulce y curiosa Alicia de nuestra infancia. Esto no significa que el guión no ofrezca ideas muy “carrollianas”, como la inclusión del personaje del Tiempo (Sacha Baron Cohen) o el espectacular desenlace contrarreloj, nunca mejor dicho. Alicia a través del espejo es una trepidante película de aventuras, con el tono exótico del mundo “maravilloso” de Carroll pero esta vez sin confusión posible. La imaginería increíble ideada hace años por Burton se mantiene, al igual que los inolvidables personajes del País de las Maravillas vuelven a pulular alrededor de ella –el sombrero loco, la reina roja, la reina blanca, la liebre de marzo, el gato de Cheshire– pero ahora tan sólo como alentadores en su propósito de ayudar al sombrerero a recuperar a su familia, aunque eso implique peligrosamente retroceder hasta el pasado. Se elude en el film desviaciones de la trama principal así como la intrusión de momentos demasiado inquietantes que puedan dañar la imaginación infantil, al tiempo que se incide con fuerza en las cosas que verdaderamente importan en la vida, en primer lugar la familia –el amor del padre, de la madre–, pero también el sacrificio heroico por los amigos. Y quizá el pasado no pueda cambiarse (lo hecho, hecho está), pero siempre se puede aprender de él, perdonar o pedir perdón, y enderezar así el rumbo del futuro. Ni que decir tiene que el diseño de producción del film es absolutamente asombroso, y aunque en ciertas secuencias se abuse de técnicas digitales –los viajes con la cronosfera pueden resultar un tanto reiterativos–, los paisajes y la coloridísima ambientación están diseñados con un perfecto esmero, realzados en la versión 3D. El trabajo de los actores está ajustado: Mia Wasikowska ofrece una Alicia más cercana esta vez, mientras que el sombrerero loco tiene menos presencia con un Johnny Depp menos sobreactuado. Destaca además una más humana Helena Bonham Carter (la reina roja) y un Sacha Baron Cohen muy competente a la hora de encarnar a su difícil personaje temporal.

7/10
Blackhat. Amenaza en la red

2015 | Blackhat

Una central nuclear china sufre un accidente a resultas de un ciberataque. El mercado de la soja sufre una alteración que proporciona pingües beneficios a un astuto y anónimo hacker. Dawai Chen, el agente chino que investiga el caso detecta que han usado un código que idearon en su época universitaria él y Nick Hathaway, un cerebrito actualmente en prisión en una cárcel de Estados Unidos. Tras un acuerdo con Justicia, Hathaway colaborará para localizar al pirata informático, que posee lazos con violentos personajes, y parece tener en mente un nuevo ataque nada menos que en Yakarta, Indonesia. Entretenido thriller, pero que sabe a poco cuando uno se entera de que tiene como director a Michael Mann. El responsable de títulos como Heat y Collateral entrega vibrantes escenas de acción con mucha traca, y hasta logra que suspendamos la incredulidad en el clímax en un puente durante una fiesta religiosa en Yakarta, con degüellos sin que nadie del público pestañee. Pero la trama argumental resulta endeble, manida y sin demasiada garra, con una jerga informática que sonará a poca cosa al que sepa del tema, mientras que el neófito se perderá. Mientras, los lazos afectivos de los dos amigos, y la subtrama romántica que surge con Lien, la hermana de Dawai –ella misma experta ingeniera en redes que les ayuda en el caso–, están poco desarrollados, y ese trío actoral –Chris Hemsworth, Wang Leehom y Wei Tang– tampoco es exactamente el colmo de la expresividad. Secundarios como Viola Davis se limitan a cumplir. Al final queda un film impecable, pero demasiado frío y cerebral.

5/10
American Odyssey

2015 | American Odyssey | Serie TV

Entretenida serie televisiva, con una trama de las que propicia el escenario post 11-S, realizada casi 15 años después del ataque terrorista de Al-Qaeda. Está tejida con tres hilos argumentales que están relacionados con una misma conspiración de proporciones colosales. Por un lado tenemos la peripecia de la sargento Odelle Ballard, que tras el éxito del comando al que pertenece, que liquida a un comando terrorista en Mali, se encuentra con la sorpresa de que toda su unidad es liquidada por un dron excepto ella, y que el ataque no es yihadista, sino del propio Estados Unidos, a través de una empresa contratista con turbios negocios que implican la financiación del terrorismo. Ella será dada por muerta, pero hackers y miembros de grupos antisistema que operan en Nueva York capitaneados por Harrison Walters acceden a un correo electrónico que Ballard envió a superior señalando que ha sobrevivido, una información que ha sido ocultada. Finalmente, el abogado corporativo Harry Decker descubre datos sospechosos en una de las empresas a las que representan, justo la que Ballard y compañía han descubierto que tiene vínculos con los fanáticos islamistas. Con elementos conspiranaicos que enredan la madeja, Adam Armus, Nora Kay Foster y Peter Horton crean una estructura coherente y con capacidad de sorprender, con momentos tensos en que Ballard podría ser degollada ante las cámaras, o lapidada por unirse a una peregrinación de tuaregs a La Meca. La cinta trata de adoptar un tono realista, aunque imaginando escenarios políticos extremos, al estilo Homeland, más que 24. Los actores están bien, un ajustado reparto compuesto no de grandes estrellas, pero sí de eficaces intérpretes, donde los rostros más reconocibles son los de Peter Facinelli y Treat Williams.

6/10
La vida secreta de Walter Mitty, de Ben Stiller

2013 | The Secret Life of Walter Mitty

Walter Mitty es lo que se dice un ratón de biblioteca o, mejor, un ratón de filmoteca. Lleva 16 años trabajando en la sección de negativos de la revista LIFE, en Nueva York. Mitty es un hombre solitario, al que le cuesta relacionarse, y que tiene extraños vacíos mentales en los que escapa de la realidad imaginando que es un héroe, alguien que realiza proezas increíbles. Pero no es un tipo raro, es bueno, de gran corazón. Últimamente Cheryl Melhoff, una chica nueva de la oficina le hace tilín y él intenta aproximarse a ella. Pero quizá no tenga tiempo, porque se anuncia que LIFE pasará inminentemente a ser una revista exclusivamente on line, lo que acarreará múltiples despidos. Para la última portada impresa se requiere una fotografía para el recuerdo, que será obra del legendario reportero Sean O'Connell. Los problemas para Mitty llegarán cuando no encuentre el negativo. Aunque no se trate de la octava maravilla del mundo La vida secreta de Walter Mitty es, seguramente y con diferencia, la mejor película de Ben Stiller, muy superior a la mayoría de su filmografía. Resulta divertida y entrañable a un tiempo y no se queda en mero envoltorio sino que aporta ideas valiosas y a la vez no deja de ser en ningún momento muy original. Es una película que cae bien, vaya, con un tono capriano, de fábula optimista. Basada en un relato corto de James Thurber, se trata pues de un remake del film de idéntico título protagonizado en 1947 por Danny Kaye. Sin embargo, aunque mantiene la esencia de la historia, el guión de Steve Conrad (En busca de la felicidad) la renueva por completo y Ben Stiller se luce al dirigirla, le insufla de una modernidad que le sienta de perlas. La clave del éxito es quizá el equilibrio del conjunto, tanto del argumento como de los personajes, tanto del humor como del drama. No hay asomo del histrionismo típico de otras películas de Stiller. Su personaje de Walter Mitty es aquí muy real, nada exagerado y es fácil que el urbanita de pro se identifique vívamente con él, con su trabajo oscuro de oficina, tan importante y a la vez tan invisible, con sus torpes intentos de acercarse a la chica que le gusta, y sobre todo con sus tronchantes momentos de evasión, a veces alocados en su afán de protagonismo aventurero, y otras veces simples proyecciones de lo que realmente querría hacer, pero que la prudencia o las buenas maneras le impiden convertir en realidad. La vida misma. Por supuesto, en toda la película subyace de fondo la conocida idea de que la vida está para vivirla, no para contarla. Algo que está maravillosamente intrincado en la trama gracias al lema de la revista LIFE, varias veces mentado. Visualmente la película está muy cuidada, y Ben Stiller se esmera en su intento de transmitir belleza y colorido, especialmente en las preciosas localizaciones de Groenlandia, Islandia o el Himalaya. También hace un uso muy eficaz de los efectos de cámara en las ensoñaciones o en las imágenes al “ralenti”, al compás de la suave banda sonora de Theodore Shapiro. Funcionan muy bien los diálogos entre Mitty y Cheryl (dulce, muy dulce, la otras veces alocada Kristen Wiig), mientras que resultan menos conseguidas las escenas familiares con la madre (Shirley MacLaine). Donde quizá la trama puede chirriar más es en la relación entre el mítico fotógrafo Sean O'Connell (Sean Penn en plan filosófico) y el propio Mitty, que puede resultar irreal y relamida. Algo similar ocurre con ese desenlace tan explícito, aunque sea un precioso (y seguramente necesario) cumplido a las personas grises, a los trabajadores que están al otro lado de la valla, de las cortinas, para que los triunfadores se luzcan en todo su esplendor y se lleven los honores. En este sentido, sí funciona, con cierta nostalgia, el homenaje que se hace del periodismo de antes, el que hacía LIFE y tantas otras publicaciones, donde las fotografías contaban historias, donde no había trampa ni cartón (ni photoshop), donde el periodista tenía y podía ser auténtico. Donde no existía Internet.

6/10
Emperador

2013 | Emperor

Una buena muestra de cómo el cine puede ayudar a dar lecciones de historia. Basada en hechos reales, Emperador arranca al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos ejerce un protectorado sobre el derrotado Japón, y duda acerca de si el emperador Hirohito debería jugar un papel en la reconstrucción del país, manteniendo su cargo aunque despojado de su supuesto rango divino. Esta posibilidad depende del dato decisivo de si Hirohito ha estado involucrado en hechos susceptibles de ser considerados crímenes de guerra, y del papel que ha jugado a la hora de buscar una salida al conflicto bélico. El general Douglas MacArthur, al frente de las tropas de ocupación, confía al general Bonner Feller la investigación de los hechos, sabedor de que ciertos vínculos afectivos le unen a Japón, país que conoce bien, gracias a una relación amorosa del pasado. Se ve que Peter Webber es aficionado a tratar temas históricos a la hora de hacer películas, pues en La joven de la perla abordaba la figura del pintor flamenco Johannes Vermeer, imaginando las circunstancias que dieron pie al célebre cuadro que da título al film. También en Emperador emplea la lente de aumento para trata un "pequeño" asunto relativo a la Segunda Guerra Mundial, el modo en que se dilucidó el destino de Hirohito y la condición de emperador de Japón. La idea es interesante, y da lugar a pasajes apasionantes, especialmente el histórico encuentro de MacArthur con el emperador, magnífico clímax muy bien recreado, con un inmenso Tommy Lee Jones dando vida al carismático militar. E incluso teniendo muy poca presencia en pantalla, Takataro Kataoka está muy bien encarnando a Hirohito. Si la lección de historia es apasionante –recogida de testimonios de distintos personajes que han visto a Hirohito en acción durante la guerra–, donde la película no acaba de funcionar es en el esfuerzo para dar a Feller motivaciones a su investigación. Pues su antiguo idilio con una japonesa no aparece bien trenzado ni tiene toda la carga emotiva que sería de desear, e incluso sugiere comportamientos sorprendentes –evitar bombardear durante la guerra el lugar donde podría estar su amada–, que reales o no, resultan difíciles de aceptar en el marco de la trama del film. Matthew Fox hace un notable esfuerzo interpretativo, pero su personaje se nos antoja algo frío.

5/10
Tierra de asesinatos

2011 | Texas Killing Fields

Thriller estiloso y realista, que huye con acierto del morbo, lo dirige Ami Canaan Mann, hija del conocido cineasta Michael Mann, que también produce. Y, otro miembro del clan, la hermana de la primera e hija del segundo, Aran Reo Mann, se ocupa de la dirección artística. La película se inspira en hechos reales, pero interpretados libremente para la ocasión por un guionista ex policía, Donald F. Ferrarone, amigo de los personajes auténticos en que se basa la historia. La idea es que un par de detectives de la policía investigan una serie de asesinatos ejecutados a lo largo de tres décadas, siempre mujeres jóvenes, en general de mal vivir, cuyos cuerpos han ido apareciendo desperdigados por distintos puntos de la zona texana conocida como Killing Fields, los campos de muerte, unos cañaverales pantanosos. Souder es un policía de toda la vida de la pequeña localidad de Texas City, separado de su mujer, que ejerce el mismo oficio. Y Heigh es un recién llegado al lugar desde Nueva York, hombre de familia y piadoso católico, resuelto a dar con el culpable, aunque haya casos que no caen en su jurisdicción, como le recuerda su compañero. Quizá el mejor elogio que se puede hacer de la película a Ami Canaan Mann, es que no desmerecería en la filmografía de su padre como director. En su segundo largo -Morning no se ha distribuido en España- la directora prueba su habilidad para crear una atmósfera opresiva, y crea además modélicas escenas de acción. El relato de una historia dura no impide la contención en la violencia, el uso inteligente de la elipsis. En el personaje de Jeffrey Dean Morgan se encarnan las convicciones puestas a prueba por unos crímenes deleznables e irracionales. Mientras que el de Sam Worthington -que vuelve a emparejarse con la actriz de moda, Jessica Chastain, tras La deuda- refleja las dificultades actuales para mantener la unidad familiar. Aunque caso extremo de familia desestructurada es el de la adolescente Anne, con una madre y un hermano mayor que no saben ocuparse de ella.

6/10
Tentación en Manhattan

2011 | I Don't Know How She Does It

Tras la discreta acogida por parte del público de la excelente Historia de un crimen, sobre la relación de Truman Capote con los asesinos que le inspiraron para escribir "A sangre fría", Douglas McGrath cambia por completo de registro, y dirige una comedia romántica sin muchas pretensiones. Parte de un guión de Aline Brosh McKenna, que basándose en su propia experiencia personal escribió El diablo viste de Prada. En esta ocasión, McKenna adapta el libro de Allison Pearson que se editó en España como "La vida frenética de Kate". Casada y con dos hijos y también prolífica guionista, y aunque parte de un libro ajeno, se intuye que McKenna ha puesto también en esta ocasión mucho de sí misma en el libreto. Kate Reddy, ejecutiva de éxito de una importante empresa de gestión financiera, se ve obligada a hacer auténticos malabarismos para atender a su marido, arquitecto, y a sus hijos, a los que casi no puede ver por sus constantes viajes. Su situación se vuelve más complicada cuando tiene que ocuparse de un nuevo proyecto profesional junto con Jack Abelhammer, un tipo tan refinado como atractivo. Como pasa mucho tiempo con Jack, entre ellos surge cierta atracción, por mucho que Kate ni se plantea la infidelidad... Se puede argumentar en contra de esta cinta que todo es convencional, y excesivamente rutinario y previsible, y que el conflicto apenas despierta tensión dramática. Además, los personajes son claros clichés, y todo parece montado como vehículo de lucimiento facilón en torno a Sarah Jessica Parker, que viene a interpretar a una prolongación de su Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York con la variante de que se ha convertido en madre. McGrath, cuyo mayor logro es que ha sido uno de los pocos guionistas con los que ha colaborado Woody Allen, en concreto en Balas sobre Broadway, aspira también a retratar a neoyorquinos típicos con una puesta en escena que quiere recordar lejanamente a la de las películas del genial realizador y actor. No llega ni mucho menos a la altura, pero aunque se aparta del cine de su modelo en el tono, se agradece que sea extremadamente positivo en sus reflexiones sobre la conciliación entre trabajo y vida laboral. El film es poca cosa, pero contiene un sentido alegato a favor de la maternidad. Además, Sarah Jessica Parker es un actriz solvente, con gracia para la comedia y está rodeada de actores eficaces, como Pierce Brosnan (Abelhammer), Greg Kinear (el marido), la actriz de Mad Men Christina Hendricks (compañera de trabajo y amiga) y el inolvidable actor de Cheers y Frasier Kelsey Grammer (el gran jefazo).

5/10
La tempestad

2010 | The Tempest

Amelia

2009 | Amelia

Biopic de la piloto norteamericana Amelia Earhart, una de las mujeres más famosas de su tiempo, de quien ya se hizo una película con el título Amelia Earhart: el vuelo final. Si Charles Lindbergh alcanzó la celebridad el 20 de mayo de 1927 al ser el primer hombre que cruzó en solitario el Oceáno Atlántico en avión, Amelia ocupó idéntico puesto en cuanto al género femenino en 1932 –el mismo día en que se cumplían 5 años de la gesta de Lindbergh–, cuando voló en su pequeño monoplaza Lockheed Vega desde Newfoundland (Canadá) hasta tierras irlandesas. Amelia estuvo casada con el empresario y editor George Puttnam, quien le dio su primera oportunidad para cruzar el Atlántico en 1929 (aunque esa vez sólo en calidad de pasajera) y supo después cómo sacar mucho partido comercial y económico a las aventuras de su mujer, gracias al cual pudieron financierase numerosos vuelos en avión y otras actividades pioneras para las mujeres que deseaban ser pilotos. La directora india Mira Nair (La boda del monzón, La feria de las vanidades) dirige este film con corrección y elegancia, pero no puede evitar que resulte bastante aburrido. Quizá sea el guión sin sorpresas, quizá sean los personajes demasiado distantes, quizá sea el modo frío y decimonónico de narrar, pero el resultado carece por completo de garra. Se centra, claro está, en el personaje de Amelia, pero prestando especial atención a su faceta rebelde y feminista. El film muestra a una mujer que basa su libertad en la falta de compromisos, y en su ansia algo irracional y temeraria por volar, lo que acaba por resultar un poco superficial e incluso infantil. Hay una fotografía cuidada, una estudiada música de Gabriel Yared y algunas buenas tomas aéreas, pero todo está como 'embotellado' y también resultan empalagosas y artificiales las frases en off sobre la belleza, la libertad, la plenitud..., a propósito de la mirada de la piloto hacia el cielo, las nubes, las aguas del mar, etc. En cuanto al reparto, Hilary Swank se esfuerza como siempre, aunque esta vez en vano, y los personajes secundarios son más secundarios que nunca. Quizá Richard Gere da más el pego como el marido de Amelia, pero resulta muy banal el personaje encarnado por Ewan McGregor.

4/10
La isla de Nim

2008 | Nim's Island

Walden Media sigue consolidándose como productora de cine familiar con actores reales, un campo donde viene cobrando creciente ventaja. En esta ocasión el matrimonio de guionistas y directores formado por Jennifer Flackett y Mark Levin adoptan una novela de Wendy Orr, con claro formato de cuento. Jack es un científico que vive en una idílica y remota isla de los mares del sur, con la compañía exclusiva de su pequeña hija Nim. La madre murió tiempo atrás en un naufragio, pero los dos son muy felices: él realiza sus investigaciones y publica artículos, y ella disfruta con su poderosa imaginación, a la que ayudan las novelas de aventuras de Alex Rover, que devora con pasión, y la compañía de sus amiguitos animales, entre los que se cuenta un pelícano, un león marino y un dragón barbudo. Un día Jack parte solo con su pequeño velero, en una de sus habituales expediciones científicas. Atrapado por una tempestad, queda a la deriva. Nim, asustada por la ausencia paterna, contesta a un inesperado correo electrónico del ordenador de Jack. Resulta que, cosa que ignoraba Nim, Jack se cartea con el famoso Alex Rover, y hasta le asesora para ambientar sus historias. Así que Nim pide ayuda a Alex, pensando que es un intrépido aventurero. En realidad Alex es Alexandra, una neurótica mujer, aquejada de agorofobia, que nunca sale de su casa. Pero por ayudar a la niña aislada hará una excepción. Simpática película familiar, con algunas buenas ideas, que propician golpes humorísticos, y un trío actoral principal notable, el configurado por Abigail Breslin, Jodie Foster y Gerard Butler. La principal pega que se le puede poner es un punto un poquito infantiloide, por ejemplo en la triple casualidad de que, al mismo tiempo, se produzca el naufragio, el descubrimiento del correo electrónico y la llegada a la isla de modernos piratas, o sea, horteras turistas. Lo que ocurre es algo previsible, y cansan un tanto las gracias de los animalitos. En cambio funciona bien la idea del personaje imaginario del aventurero, que tiene los mismos rasgos de Jack -o sea, de Gerard Butler-, aunque ello invita a adivinar el final, por otra parte imaginable aun sin esta clarísima pista.

4/10
Shine a Light

2008 | Shine a Light

Que Martin Scorsese es un amante de la buena música de las bandas no se le escapa a nadie que haya estado atento al acompañamiento musical de sus filmes de ficción. Además esta afición la ha encauzado rodando documentales como El último vals, sobre el último concierto de The Band, No Direction Home, dedicado a Bob Dylan, e incluso respaldando una serie de títulos sobre el blues, de los que el dirigió The Blues: Nostalgia del hogar. Ahora le toca posar su cámara sobre los míticos Rolling Stones, con motivo de un concierto que dieron en el Beacon Theater de Nueva York, en otoño de 2006. Básicamente el film tiene un prólogo en blanco y negro, que habla de los preparativos de Scorsese para filmar el concierto, donde anticipa esa luz quemadora que surge, resplandeciente, de los focos, en el último tramo; y también presenta a unos espectadores de excepción, la familia del ex presidente Bill Clinton. Con un buen puñado de cámaras y su buen gusto por el encuadre y el montaje logra entregar con agilidad lo que dio de sí el vibrante concierto, donde Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood se muestran rebosantes de energía: quien tuvo, retuvo, a pesar del transcurso del tiempo. En los duetos participan Jack White, un momento muy emotivo, o la exitosa Christina Aguilera. Insertados a lo largo del metraje hay unos pocos clips que no pretenden ser el resumen de la carrera de los Rolling, pero que sí ayudan a entenderlos algo mejor, y a advertir que ni ellos daban un dólar por la permanencia de su grupo.

6/10
Sin reservas

2007 | No Reservations

Fiel adaptación estadounidense del notable film alemán Deliciosa Martha. El original de Sandra Nettelbeck era un título formidable, y el propósito de la versión de Scott Hicks (Shine, Mientras nieva sobre los cedros) parece no haber sido otro que el de dar a conocer la misma historia a un público más amplio. No nos engañemos: una película alemana, de directora y actores desconocidos (Sergio Castellitto es lo más próximo a un rostro popular que tiene el film de 2001) tiene un alcance bastante restringido. De modo que podrá gustar más o menos esta revisitación, que básicamente mimetiza la trama original con intérpretes americanos, pero está claro que logra sobradamente su objetivo. Por otra parte, no deja de tener gracia que clamen contra el “remake” los mismos que cantan la genialidad de títulos como el oscarizado Infiltrados de Martin Scorsese, adaptación de lo que califican –casi siempre sin haberlo visto– de película hongkonesa “menor”, Juego sucio (2002); lo cierto es que la comparación de ambos casos, Sin reservas e Infiltrados, no es, en absoluto, odiosa. La película sigue las andanzas de Kate, una experta chef neoyorquina, profesional de la cocina como “la copa de un pino”, que ha hecho de su trabajo una especie de coto que ocupa todo su tiempo, de modo que lo que podríamos llamar “vida privada” sencillamente no existe: los días transcurren así en lánguida y cómoda –aunque nunca del todo– soledad. Su trabajo le obsesiona hasta el extremo –si un comensal critica uno de sus platos le montará, sin dudar, un “numerito”–, de modo que la dueña del restaurante le paga sus sesiones con un psiquiatra, que le pueda aconsejar. La vida de Kate va a dar un giro de 180 grados cuando su hermana sufre un accidente de tráfico mortal. De pronto entra en su vida su sobrinita Zoe, de la que debe hacerse cargo. En el ínterim de asimilar la noticia y hacerse a la nueva situación, se incorpora al restaurante Nick, un excéntrico cocinero; el choque de caractereres entre Kate –fría y cortante– y él –de temperamento alocado, contagiado de la Italia donde se formó culinariamente– resulta inevitable, aunque también surge la atracción. El secreto de este film, que cuenta una emotiva historia dramática con inteligentes contrapuntos humorísticos, es su inmensa humanidad, que nos recuerda lo gratificante que es ocuparnos de los demás, dejando a un lado las manías personales que nos impiden “respirar”. Todo con un montón de ideas felices, como la cámara frigorífica en que Kate se desahoga, o el modo en que Nick consigue que Zoe vuelva a comer. Si de encontrar novedades con respecto a Deliciosa Martha se trata, pocas se pueden reseñar; quizá la composición de Catherine Zeta-Jones convierte a su personaje en más frágil y humano, frente a la dureza a machamartillo del original, quizá más entendible en alguien germánico; algunos temas musicales que funcionaban se repiten, pero está muy bien incorporada la nueva partitura de Philip Glass. La idea es que no se trata de reinventar, sino de ofrecer una nueva versión, y hace bien Hicks en tener bien clara esa idea. Puede no obstante permitirse alguna novedad menor en Kate –su compra del mejor pescado, sus partidas de monopoly y batallas de almohadas con su sobrina–, pero su propósito no es otro que rodar en inglés, con un atinado reparto –además de Zeta-Jones, los en alza Aaron Eckhart, Patricia Clarkson, Bob Balaban y Abigail Breslin– una historia de alcance universal. Ni más... ni menos.

6/10
El velo pintado

2006 | The Painted Veil

Inglaterra, hacia 1920. Kitti (Naomi Watts) es una mujer insatisfecha, presionada por un círculo familiar asfixiante para que se case pronto. El flechazo casi instantáneo que sufre el Dr. Walter Fane (Edward Norton) cuando la conoce en una fiesta, le empuja a pedirla en matrimonio. Los caracteres de ambos no pueden ser más distintos: ella es una niña mimada, nunca ha salido de su entorno, le gustan el baile y las reuniones sociales; él es un científico, bacteriólogo para más señas, concienzudo en su trabajo; es hombre tranquilo y de pocas palabras, se diría que la mayoría de las cosas que a otros importan a él le resbalan. Pese a tales diferencias, la boda se celebra, por el enamoramiento de él y los deseos de escapar de los lazos familiares de ella. Trasladados a China por la prefesión de Walter, la relación empieza a deteriorarse rápidamente, hasta el punto de que ella inicia una relación adúltera con Charlie Townsend, un hombre también casado y sin demasiados escrúpulos. Descubierta la infidelidad, Walter fuerza el traslado con ella a una zona recóndita del país, donde se ha desatado una mortal epidemia de cólera.La rica trama urdida por W. Somerset Maugham es perfectamente atrapada por el inteligente guión de Ron Nyswaner, que arranca con el matrimonio distante en medio de una jungla donde amenaza lluvia, con unos flash-backs que se deslizan con pasmosa naturalidad, para explicar cómo se ha llegado a tan insólita situación. Norton y Watts, que son además productores del film, se han sumergido a fondo en sus personajes, de modo que se entMarieiende perfectamente la desdicha de ese matrimonio que no se construyó sobre bases sólidas, lo que ha hecho que las distancias entre marido y mujer, lejos de acortarse, se agiganten. Pero surgirá la posibilidad de redención en ese lugar dejado –aparentemente– de la mano de Dios, donde Walter se refugia en su trabajo, y ella, sin nada que hacer durante todo el día, saldrá de su cascarón, viéndose afectada por el dolor que le toca palpar a su alrededor. De modo especial toca su alma el trabajo de unas monjas francesas, que realizan abnegadamente su trabajo de cuidar enfermos y atender un orfanato. No diremos que el film –ni Maugham– capta con todas sus luces el motor que para un católico supone, en la vida ordinaria, su fe; pero se acerca bastante, sobre todo en ese diálogo entre Kitti y la madre superiora donde ésta recuerda que “cuando el amor está unido al deber, eso es una gracia”. Y apuntar a que es posible reparar las grietas de un matrimonio infeliz, cuando hay esfuerzo por ambas partes, no es baladí en los tiempos que corren. John Curran (Ya no somos dos) demuestra una habilidad especial para encajar las distintas piezas del puzzle de su película. Sabe construir el drama intimista, transmite bien las angustias de la pareja protagonista. Pero además, el telón de fondo colonial y exótico es rico en contenido, nos habla de otra cultura y de los cambios sociales que están a punto de acontecer. La escena de ópera china, las trifulcas callejeras, las obras de saneamiento del agua, todo tiene un sentido en la narración, no se insertan por mero capricho, el deseo injustificado de empaque. Una preciosa fotografía, una banda sonora bella y que no se sobrepone a las imágenes, una gran recreación de época… He aquí una película de las que los estudios hacían antaño, con personajes secundarios mimados, como ese funcionario británico encarnado por Toby Jones. Sólo que en esta ocasión no hay un estudio detrás, sino el empeño de una serie de personas –entre ellas, los protagonistas– y compañías, por sacarla adelante.

8/10
Aeon Flux

2005 | Aeon Flux

Año 2400. Los únicos humanos que han sobrevivido a un virus devastador son los cinco millones de habitantes de Bregna, una amurallada ciudad-estado. Multitud de cámaras vigilan a sus habitantes, que tienen completamente prohibido salir de allí. El lugar está regentado por Trevor Goodchild, el despótico líder de la comunidad científica. Intentan derrocarle los monicanos, una organización clandestina a la que pertenece Aeon Flux, una asesina profesional. Tras el asesinato de toda su familia, la heroína recibe la misión de acabar con Goodchild. La directora Karyn Kusama se dio a conocer con la producción independiente Girlfight, sobre una neoyorquina que aspiraba a convertirse en campeona de boxeo. Aunque su segundo trabajo también está protagonizado por otra chica luchadora, lo cierto es que supone un cambio absoluto de registro, al tratarse de una historia de ciencia ficción apocalíptica, con muchos puntos en común con la reciente La isla. La directora parece preocupada sobre todo porque luzca palmito la atractiva actriz sudafricana Charlize Theron. La protagonista de Monster abusa de modelitos sensuales, pero por otra parte vuelve a demostrar que por encima de todo es una magnífica actriz. Karyn Kusama compone espectaculares secuencias de acción. Pero lo más interesante son sus reflexiones entre líneas, que advierten por enésima vez sobre los peligros de la clonación y la deshumanización a la que pueden llevar los avances científicos descontrolados. El guión se muestra bastante positivo, pues de él se deduce que la capacidad del ser humano de tener sentimientos sobrevivirá a cualquier intento científico de anularlos.

5/10
Un lugar maravilloso

2004 | The Beautiful Country

Uno de los hechos menos conocidos en relación con la guerra del Vietnam es que algunos soldados americanos experimentaron sinceros flechazos hacia mujeres vietnamitas, que les llevaron incluso al matrimonio. Este sensible film describe los esfuerzos del joven Bihn, considerado como “menos que polvo” por ser hijo de padre americano, por encontrar a su progenitor, del que no han vuelto a saber nada desde la retirada de EE.UU. de su país años atrás. Hans Petter Moland concibe la trama como la descripción de un largo viaje con mil penalidades, que permitirá al protagonista conocer no sólo a su padre, sino a sí mismo.

5/10
El refugio de mi padre

2004 | In My Father's Den

Paul es un experimentado y laureado reportero de guerra que vuelve al pequeño pueblo neocelandés donde nació con motivo de la muerte de su padre. Como suele ocurrir en estos casos, la vuelta a los orígenes después de tanto años de ausencia no será fácil, sin embargo, siempre hay algo positivo. En el caso de Paul se trata de Celia, una niña de 16 años. Resulta que es la hija de la que fuera su primera novia y los dos congenian enseguida. Celia está deseando conocer mundo, por lo que escucha embelesada las historias de Paul. Aún así, muchos no ven con buenos ojos la amistad que ha surgido entre el adulto y la niña, por lo que todo se complica cuando Celia desaparece. Paul pasa a convertirse en el principal sospechoso ya que, entre otras cosas, es el último que ha visto a la desaparecida. Conforme avanza la investigación, Paul se verá obligado a enfrentarse a la tragedia familiar y a la traición de la que huyó cuando era joven. El refugio de mi padre se basa en una novela de Maurice Gee, un importante escritor neozelandés. Su obra ha sido llevada a la pantalla en otras ocasiones, como en el thriller Fracture, salpicado también por los misterios y secretos familiares. Recientemente, San Neill ha rodado la última adaptación de Gee titulada Under the Mountain. Se trata de una aventura fantástica sobre unos chavales que lucha por destruir las fuerzas oscuras que se esconden en varios volcanes.

4/10
La prueba

2003 | The Recruit

Ojo, amigo lector, si eres una chica o chico espabilado. Porque un buen día puede acercarse a ti un tipo con cara de espía (y eso es, por supuesto, un espía), y proponerte que te unas al servicio de inteligencia, ahí es nada. Es lo que le ocurre a James Clayton, un geniecillo de la informática, a punto de ser fichado por una conocida empresa de ordenadores. Con idea de sumergirse en un trabajo más o menos rutinario (con perdón de los programadores y demás profesionales del ramo), a cambio de un buen sueldo, se le acerca Walter Burke, y le propone ingresar en la CIA. Clayton no está muy seguro de si quiere someterse al duro entrenamiento que exige ser espía, pero por aquello del desafío que supone, y en recuerdo a su padre, que por lo visto fue espía, se pone manos a la obra. Entre los muchos candidatos a espía profesional llamará la atención de Clayton (¡y de quién no!) una chica guapetona que se llama Layla. Peli de espionaje que muestra los entresijos de la CIA, institución necesitada sin duda de un lavado de cara después de fallar estrepitosamente en la detección de los atentados del 11 de septiembre. La parte más apasionante de la película es la del aprendizaje de los espías, con pruebas de todo tipo, una de ellas el clásico detector de mentiras. Por lo demás el apañado director australiano Roger Donaldson (No hay salida, Trece días) sabe dibujar bien la relación maestro-discípulo con aires paternofiliales entre Al Pacino (un actor que hace que todos los papeles parezcan fáciles) y Colin Farrell (el chico sigue subiendo como la espuma, tras Minority Report). Mientras que Bridget Moynahan, después de haber sido la novia de un espía en Pánico nuclear, ahora puede explayarse encarnando ella misma a una espía.

6/10
El diario de Bridget Jones

2001 | Bridget Jones's Diary

El diario de Bridget Jones nació como una columna de la periodista Helen Fielding, donde con ácido humor describía lo que se suponía era el punto de vista de una mujer treintaañera que todavía no ha dado con su lugar en el mundo. El éxito condujo a una novela aún más exitosa; el salto a la pantalla era un paso cantado, que se ha saldado igualmente con una calurosa acogida. El diario es la excusa para articular los pensamientos de Bridget Jones, quien es joven, niña y avejentada al tiempo; joven por edad física, niña por su frecuente comportamiento pueril, y avejentada por la desilusión que a menudo le domina. Muchos espectadores de su edad pueden verse reflejados en el personaje, bordado por Renée Zellweger. Superados por los altibajos emocionales, las ilusiones (a veces pura imaginación, sin visos de realidad) apenas les duran unos instantes. Sin una visión trascendente en la que anclar su vida, andan a la deriva, movidos por los volubles vaivenes de sus sentimientos. Estamos ante un film hijo de su época. Frívolamente divertido, con buenos gags y un triángulo amoroso donde Bridget, finalmente, encontrará a su príncipe azul. La desconocida Sharon Maguire dirige con oficio, y, entre bromas y veras, deja caer, aunque sea en forma de leves apuntes, algunas ideas críticas acerca del tonteo erótico en la oficina o la incapacidad de expresar los propios sentimientos.

6/10
Kate & Leopold

2001 | Kate & Leopold

Leopold, de sangre noble, vive en el tranquilo Manhattan de finales del siglo XIX. Kate, ejecutiva publicitaria, vive en el frenético Manhattan de principios del siglo XXI. Van a enamorarse. ¿Cómo es posible? Por una “falla temporal”, que permite a Leopold viajar a nuestros días. Ellos son Meg Ryan y Hugh Jackman, actores entre los que se establece la necesaria química, a pesar de su diferente carácter y background cultural. Esto sirve para presentar divertidos golpes de humor anacrónicos, pero también para criticar algunos de los males de nuestro tiempo. Así Kate es cínica y mal hablada, va deprisa a todas partes, se alimenta de comida basura; y, a la vez, es sincera y resuelta. Mientras que Leopold respeta a las personas (algo que se advierte a la hora de procurar la conquista de Kate), y no entiende que el trabajo de Kate (la publicidad), pueda usarse para cantar las falsas excelencias de un producto; y, al tiempo, su exquisita educación le dificulta comunicar sus auténticos sentimientos. Dando pruebas de asombrosa versatilidad, el director y guionista James Mangold pasó de la costumbrista Heavy al thriller policial Cop Land, y luego al melodrama puro y duro de Inocencia interrumpida, esa suerte de Alguien voló sobre el nido del cuco para adolescentes. Ahora prueba fortuna con la comedia romántica de aire clásico. Y lo hace dirigiendo con mismo a sus actores; entre los personajes, además de la pareja protagonistas, destaca el hermano de Kate (Breckin Meyer), uno de esos caracteres que por sí solos eleva la altura de una película.

5/10
Novia a la fuga

1999 | Runaway Bride

Una joven ha dejado ya plantados a tres novios ante el altar. El curioso hecho ha servido de tema a un prestigioso columnista del diario USA Today para un artículo. Pero algunas falsedades vertidas en el mismo provocan que sea puesto de patitas en la calle. Ahora se dirige al pueblo donde vive la peculiar novia, dispuesto a comprobar que la esencia de lo que escribió es cierto. Una nueva boda puesta en marcha por la insegura jovencita puede ser el test decisivo. El argumento es disparatado, permite un buen arranque. Pese a todo, Garry Marshall prefiere evitar riesgos en las posibilidades argumentales. Así que para hacer una buena comedia ha acudido a recursos de probada eficacia –la presencia de dos actores con tirón, secuencias románticas, muchas canciones evocadoras…– para asegurarse el agrado del gran público. En cualquier caso, el film que firma Garry Marshall es amable y huye de las estridencias. Se apoya sobre todo en la componente amorosa, a la que aportan su indudable química Julia Roberts y Richard Gere. Siendo así, y como debe hacer cualquier film que se precie de romántico, trata de ser una apuesta por ese amor duradero que todos anhelamos, “a pesar de las dificultades, que vendrán seguro”. La película procura jugar además con el contraste entre los dos protagonistas: él es un cínico de vuelta de todo; y ella, una enamoradiza, a la que falta confianza en sí misma. Conviene destacar, además, el excelente plantel de actores secundarios. Hector Elizondo y Rita Wilson (esposa, por cierto, de Tom Hanks, en la vida real) están muy bien, pero vale la pena resaltar el trabajo de esa magnífica actriz de comedia llamada Joan Cusack (Two Much, Nueve meses).

4/10
Una terapia peligrosa

1999 | Analyze This

Paul Vitti: un gángster neoyorkino, respetado y temido por sus colegas. Una crisis: Paul ya no es el matón que era; lloriquea sin motivo, no resuelve sus negocios como antes, le cuesta liquidar a sus oponentes... Definitivamente, algo no marcha. Así que Paul hace de tripas corazón y acude a Ben Sobel, un psiquiatra al que ha conocido de modo casual. El gángster querría que nadie supiera que ha tenido que recurrir a un loquero. Y éste querría no haber conocido nunca a un tipo tan peligroso; menos aún teniendo en cuenta que en pocos días va a contraer matrimonio. Harold Ramis ha demostrado tener una excelente mano para la comedia. Atrapado en el tiempo ha sido una de las mejores películas del género en los 90; y Mis dobles, mi mujer y yo, junto a los guiones de Los cazafantasmas, ofrecían algunos momentos memorables. Ahora acierta de nuevo juntando a dos actores muy distintos (estupendos Robert De Niro y Billy Crystal), que dan el contraste perfecto entre el gángster enloquecido y cabezón y el psiquiatra de vida ordenada y aburrida. El film contiene un buen puñado de escenas tronchantes y, más difícil todavía, están bien trenzadas: no da nunca la sensación de una acumulación de gags sin orden ni concierto. Hay parodia de films míticos de gángsters, como El padrino; pero con medida, sin caer en la simple farsa, o en el puro mimetismo de secuencias clásicas. Las escenas de sesiones de terapia, o el congreso de gángsters, tienen un "timing" perfecto, que provoca el efecto de la carcajada en el momento previsto. Aunque no se pretende una asombrosa construcción de personaje, éstos se revelan de una pieza. Incluso los puramente secundarios (el divetido y simple matón de Paul; el padre de Ben, también psiquiatra; Primo Sindone, el principal rival de Paul; la novia de Ben...) son un apoyo constante a la historia. A la vez se deslizan, sin estridencias, ironías y pullas sobre el psicoanálisis y el deseo de una vida cómoda y sin problemas; o el dibujo, muy atractivo, de lo que acaba siendo una sólida amistad.

6/10
Sexo en Nueva York

1998 | Sex and the City | Serie TV

Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda son cuatro amigas treintañeras muy diferentes que viven en Nueva York y que centran sus historias cotidianas en sus experiencias sexuales, sus relaciones con los hombres y su día a día con el sexo opuesto. La primera temporada de esta serie protagonizada por Sarah Jessica Parker tuvo bastante éxito, y se realizaron cinco temporadas más.

5/10
Poodle Springs

1998 | Poodle Springs

Es poco sabido que el novelista Raymond Chandler murió dejando a medias una novela (la terminó Robert B. Parker) donde imaginaba a su investigador privado Philip Marlowe ya madurito, felizmente casado con una atractiva millonaria. Pese a todo, Marlowe seguía con su trabajo, hasta implicarse en un turbio caso de homicidio, cometido en las esferas de la alta sociedad. Esta adaptación cuenta con un guión de Tom Stoppard (ganador del Oscar por Shakespeare enamorado), que toca con habilidad todas las teclas del género detectivesco; y, a la vez, se toma con humor los achaques de la edad, y la entrada de Marlowe en un ambiente (grandes mansiones, camisetas hawaianas, negocios a gran escala, ancianos jubilados) que no es el suyo. James Caan es un estupendo Marlowe maduro, y Bob Rafelson, responsable de El cartero llama siempre dos veces y Sangre y vino, demuestra una vez más que sabe de qué va eso del cine negro.

5/10
Retrato de una dama

1996 | A Portrait of A Lady

Interesante adaptación de la famosa novela de Henry James. Una joven y rica estadounidense intenta mantener su independiente personalidad en la rígida sociedad europea de finales del XIX. Las interpretaciones son muy buenas, en especial de la fascinante Nicole Kidman (Eyes wide shut) pero también del camaleónico John Malkovich (Las amistades peligrosas). La realización de Jane Campion (El piano), es muy moderna.

6/10
Lone Star

1996 | Lone Star

El estado de Tejas es conocido como “Lone Star”: la estrella solitaria. Allí, en un terreno propiedad del ejército, se descubre otra estrella, polvorienta y herrumbosa; y junto a ella, el esqueleto del hombre a que perteneció: un sheriff corrupto al que, según la leyenda local, obligó a abandonar el estado su ayudante Buddy, que le sucedió en el puesto transformado en héroe. Ahora Sam, hijo de Buddy y actual sheriff, tiene en su mano datos más que pausibles para cuestionar la historia tal y como ha sido popularmente conocida. John Sayles, autor Passion Fish y El secreto de la isla de las focas, escribe, monta y dirige este film de un modo que roza –si no toca claramente– la perfección. Dota a su historia de un magnífico hilo conductor –la investigación policial– y alrededor de él trenza los avatares de un puñado de personajes de raíces anglosajonas, hispanas y africanas, plenos de humanidad. El resultado es un rico tapiz, como la imagen detenida de un momento de la historia tejana, donde se dibujan algunas de sus constantes que miran a pasado, presente y futuro: la leyenda omnipresente y su relación con la historia –recordemos que Tejas nace en El Álamo–, la mezcla de razas y su difícil convivencia, los inmigrantes ilegales del otro lado del río Grande, la, hasta hace poco habitual, “ley del más fuerte”. Todo ello se aborda no de modo pesadamente didáctico, sino con personas de carne y hueso, vulnerables, de cuyas relaciones –padres-hijos, hombre-mujer, patrón-empleado, amigos– emergen, con naturalidad, estas cuestiones. Sayles sabe guardar sus cartas para mostrarlas sólo en el momento preciso, aunque en una ocasión marca una de ambigua inmoralidad teñida de fatalismo. Si el guión es modélico, lo mismo cabe decir de la puesta en escena, que en ningún momento embarulla la narración. Las transiciones del presente al pasado, resueltas en el mismo plano, traslucen una elegancia pocas veces vista en el flash-back. Las idas y venidas a uno y otro personaje nunca pecan de artificiosas. El reparto, plagado de magníficos actores, poco conocidos la mayoría, ninguno “primer espada”, ayuda a dar a la historia un adecuado tono de normalidad que, asombrosamente, casa bien, con el extraordinario hallazgo que la desencadena. Chris Cooper está muy bien como el investigador impasible, y hasta Kris Kristofferson, como un sheriff bravucón que podía haber dado lugar a excesos, resulta ajustado.

8/10
Cuando salí de Cuba

1995 | The Perez Family

La directora india Mira Nair se atreve a abordar una historia sobre la cultura latina, bastante distinta de la suya. A partir de una novela de Christine Bell, sigue a un cubano recién salido de las cárceles castristas (Alfred Molina). Allí ha pasado veinte años, y le han quitado todo lo suyo. En Florida se reencuentra con su esposa (Anjelica Huston) y su hija (Trini Alvarado). Esta trama la articula Nair en forma de triste comedia, donde se subraya el escaso amor que se tienen unos a otros entre la comunidad de los exiliados cubanos en Estados Unidos.

4/10
Guerreros de antaño

1994 | Once Were Warriors

En los suburbios de Auckland, la vida no es fácil. Allí, una mujer lucha para conseguir una vida mejor para sus hijos. Pero sus sueños se ven truncados en una sociedad donde sólo parece imperar la ley de la selva. El film nos adentra en la vida actual de una de las etnias más numerosa de Nueva Zelanda: los maoríes. Violencia, amor y desarraigo son los ingredientes de esta impactante historia. Lee Tamahori dirige esta producción de Nueva Zelanda, apoyado en la interpretación de Rena Owen, Temuera Morrison y Mamaengaroa Kerr-Bell, que realizan un increíble trabajo. El resultado es una película que vale la pena ver, y que nos alejará por un momento de las superproducciones norteamericanas.

4/10
El piano

1993 | The Piano

Ada se traslada en barco a la selva neozelandesa con su hija de nueve años. Allí se reunirá con un hombre con el que se ha casado por poderes. Éste se niega a llevarse su voluminoso piano por la selva y lo abandona en la playa. Ella intentará recuperar el instrumento, y es ayudada por un vecino amigo de los indígenas, que le permitirá tocar en su casa. Esta co-producción entre Australia, Nueva Zelanda y Francia fue uno de los grandes éxitos de taquilla del año 1993, y consagró a los tres grandes actores protagonistas: Holly Hunter, Harvey Keitel y Sam Neill. Asimismo, la magistral partitura de Michael Nyman, compositor habitual de Peter Greenaway, se convirtió en un número uno en ventas. El film se recrea en los pasajes eróticos de la pareja protagonista. Tuvo varios Oscar, dos de ellos para las actrices Holly Hunter y la jovencita Anna Paquin.

5/10
Un ángel en mi mesa

1990 | An Angel at my Table

La vida de la escritora neozelandesa Janet Frame, en tres actos. Primero se pinta su infancia, como niña gordita pelirroja con ricitos, en una familia modesta en el ámbito rural, donde ya empieza a desarrollarse su sensibilidad dentro de una personalidad tímida. A continuación la vemos partir del ámbito familiar, para prepararse profesionalmente para ser profesora; su talento sigue creciendo, pero se le diagnostica erróneamente una esquizofrenia que la mantendrá encerrada ocho años en un centro psiquiátrico. Finalmente la vemos ya libre en la calle, esforzándose en ganar en seguridad, y emprendiendo un viaje a Ibiza, España, donde tendrá su primera experiencia amorosa. Jane Campion se dio a conocer internacionalmente como directora con este sensible biopic que se aleja para bien de los tópicos con que se suele abordar fílmicamente la vida de una persona. Su mirada -a partir de un guión de Laura Jones-, es la de la protagonista, y en efecto, de algún modo la directora neozelandesa logra meter al espectador bajo su piel. Cada fotograma está impregnado de una atmósfera nostálgica muy adecuada, y se logra atrapar la capacidad poética de la protagonista, la tragedia que le supone la muerte de dos hermanas ahogadas, las amistades truncadas, la curiosidad sexual, los pequeños placeres en familia. Se atrapa además en una hermosa fotografía el paisaje que inspira a Frame, y la música está muy bien insertada en las distintas escenas.

7/10

Últimos tráilers y vídeos