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Biografía

Zeljko Ivanek

Zeljko Ivanek

62 años

Zeljko Ivanek

Nació el 15 de Agosto de 1957 en Ljubljana, Eslovenia
Filmografía
Tres anuncios en las afueras

2017 | Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Una historia impactante y devastadora, aunque también catártica, al estilo de Manchester frente al mar. Es una de esas películas de las que se agradece disponer sólo de la información justa acerca de su trama, antes de su visionado, para degustarla con la mayor intensidad posible. Mildred Hayes, una mujer de cierta edad, pasa a diario con su vehículo por una vieja carretera sin apenas tránsito automovilístico. Tres grandes vallas publicitarias destartaladas, donde nadie anuncia nada, a las afueras de Ebbing, Missuri, le sugieren una idea. Tras un acuerdo con la agencia que las gestiona, insertará en ellas tres incendiarias frases que van a revolucionar a la población, poniendo en jaque de modo especial a los agentes de la comisaría local, y en especial a su sheriff, Bill Willoughby, que padece una enfermedad terminal. El británico de origen irlandés Martin McDonagh da un paso hacia la madurez con Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, tras su prometedor debut en el largo con Escondidos en brujas, y el cine dentro del cine que contenía Siete psicópatas, que eran una curiosa mezcla de thriller y comedia al estilo Quentin Tarantino, aunque con personalidad propia y una cierta reflexión sobre la condición humana. Aquí, de nuevo asumiendo los roles de director y guionista, mantiene su interés por indagar acerca de aquello que mueve a las personas; y aunque no renuncia en ocasiones al recurso del humor negro, lo hace con acentos más dramáticos y terribles. Porque aborda el modo en que las personas encajamos las tragedias, que más o menos grandes, no faltan en la vida de cada uno. En el caso que nos ocupa, un suceso familiar terrible ha convertido el alma de Mildred en un hervidero de odio y desconfianza, un veneno que afecta también a sus seres queridos, su hijo y su ex marido, que solía maltratarla. No falta además la enfermedad que aqueja al sheriff Bill, incomprensible humanamente, cuando la suya es una familia feliz, su esposa y sus hijitas le quieren mucho; o la rabia del racista y violento agente Jason Dixon, asfixiado por la sombra de su dominante madre anciana, a la que le toca cuidar. Hay una especie de agotamiento y desesperanza ante las decepciones que nos producen las personas, y aunque al fondo late la idea de que sólo el amor nos redime y nos da la paz, su interiorización, se nos viene a decir, supone un camino largo y tortuoso, que no siempre se llega a recorrer con acierto. Sorprende la solidez de la trama urdida por McDonagh, que huye en todo momento de lo previsible a la hora de mostrar cómo evolucionan los acontecimientos, hace gala de la rara virtud de respetar la inteligencia del espectador, no recurre a trucos malabares difíciles de aceptar, y las explosiones o cambios en el carácter de los personajes resultan razonables, aunque a veces sean tremendos. La línea argumental principal, que nunca se pierde, sirve además para presentar una amplísima galería de tipos humanos, muy bien descritos con unos pocos rasgos. Estamos ante una de esas películas que merecerían un premio al conjunto de su reparto, todos los actores, aun los que tienen papeles pequeños, están sobresalientes: Frances McDormand es la mujer que parece una roca, aunque está rota, con un carácter arisco que recuerda a su composición de la insoportable Olive Kitteridge; Woody Harrelson, un actor que mejora con el paso de los años, interpreta a un sheriff lleno de humanidad, capaz de tomar una decisión terrible; Sam Rockwell atrapa a la perfección a quien podía ser un buen detective, y está cayendo en el abismo; e igualmente bordan sus interpretaciones, aunque tengan poca presencia en pantalla, Peter Dinklage, John Hawkes, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek, Abbie Cornish…

8/10
X-Men: Apocalipsis

2016 | X-Men: Apocalypse

Tercera entrega de los X-Men en su versión más juvenil, aunque los años pasan, y surgen nuevos mutantes que ya ven como una veterana bregada en mil batallas a Mística, sin duda que la juventud tienen fecha de caducidad. Tras X-Men: Primera generación y X-Men: Días del futuro pasado, llega el apocalipsis, esto se acaba. En realidad debemos decir que Apocalipsis es un poderoso mutante, y remontarnos a sus orígenes supone volver al antiguo Egipto de las pirámides, cuando demostró que podía hacer bastante ruido. Pero luego quedó dormido varios milenios, hasta que ha despertado en los años 80 del pasado siglo, más enfadado que nunca. El punto álgido de la Guerra Fría le hace pensar que ha llegado el momento de sumar los poderes de los X-Men que hay dispersos por ahí, destruir el mundo tal y como lo conocemos y empezar de nuevo. Para ello atrae a su lado a Magneto, cuyos intentos por llevar una vida normal en el anonimato se han saldado con una desgracia familiar que le ha vuelto más sombrío que nunca. De todos modos el profesor Xavier y otros mutantes de buen corazón intentarán que cambie de parecer. Bryan Singer y Simon Kinberg, director y guionista, no sólo tienen apellidos que riman, sino que han unido sus carreras desde hace años al devenir de los populares superhéroes mutantes de Marvel. Y entregan una trama entretenida pero no memorable, con mucha acción aturullante, donde vuelven a probar que la acumulación de superhéroes dándose de bofetadas siempre es resultona, tendencia a la que ya se han abonado Los Vengadores y La Liga de la Justicia, entre otros grupos molones. Aunque se abusa de los efectos visuales, hay algún momento con fuerza, sobre todo cuando se mueve a toda velocidad el hijo que no sabe que tiene Magneto. Abundan las subtramas, y los pequeños guiños sorpresivos para hacer las delicias de los que conocen el universo mutante de cabo a rabo. La calidad interpretativa de Michael Fassbender, James McAvoy y Jennifer Lawrence eleva el nivel de algunos pasajes que de otro modo serían bastante tópicos, y se agradecen las peripecias de algunos X-Men, sobre todo Cíclope y Jean Grey, bien interpretados por Tye Sheridan y Sophie Turner. Otros en cambio son simple y quasi-ridícula presencia, pensamos por ejemplo en Tormenta y Mariposa Mental, qué desperdicio de Olivia Munn.

6/10
Señora Secretaria de Estado (Madam Secretary) (3ª temporada)

2016 | Madam Secretary | Serie TV

Tercera temporada de la peripecia de Elizabeth McCord, Secretaria de Estado de Estados Unidos, casada con Henry, profesor universitario de teología y espía en sus ratos libres, y con tres hijos en torno a la adolescencia. La serie creada por Barbara Hall, arranca en esta ocasión con una mala noticia para el presidente Conrad Dalton, que acaba de perder las primarias de su propio partido cara a la reelección, un escenario insólito. Un flash-back permite conocer las circunstancias en que el idealismo de Elizabeth, que habría sido su compañera de ticket como vicepresidenta, dejaron espacio al triunfo del rival. De todos modos, surge una idea por la que Dalton y McCord volverán a estar en la carrera presidencial. Esta subtrama, junto a la del hackeo del ordenador de unos de los hijos, y los esfuerzos de Henry con los servicios secretos para recuperar piezas de arte que supuestamente destruye el Estado Islámico, aunque en realidad las vende en el mercado negro, conviven con otras episódicas, crisis que protagonizan países como China o Argelia. Una suerte de El ala oeste de la Casa Blanca más blanca, si se nos permite el juego de palabras, donde cobran protagonismo los problemas doméstico, resulta entretenida, aunque algunas de las crisis internacionales resultan algo increíbles, la escena de la ejecución del líder de la oposición argelino, ordenada por el presidente, ante los ojos de la Secretaria de Estado, roza el ridículo. Pero si se acepta que estamos ante una propuesta algo naïf, el show es altamente disfrutrable, gracias también a las interpretaciones de Téa Leoni, Keith Carradine y Zeljko Ivanek.

6/10
Señora Secretaria de Estado (Madam Secretary)

2014 | Madam Secretary | Serie TV

Elizabeth McCord trabajó como espía y analistas para la CIA, pero ahora lleva una vida tranquila con su marida, profesor de teología en la universidad, y sus dos hijos adolescentes. La inesperada muerte del Secretario de Estado hace que el presidente Conrad Dalton, que la conoce bien, le ofrezca reeemplazarle en el cargo. Ella se muestra incrédula ante la propuesta, pero acepta con la condición de no limitarse a ser una figura decorativa, ella quiere marcar la diferencia, ayudar a que el mundo sea algo mejor. Pero pronto choca con el jefe de gabinete, que dificulta su comunicación con el Comandante en Jefe. Pero ella, que por algo ha sido espía, logrará sortear tales obstáculos, y afrontará con aplomo su primer desafío, la caída en manos yihadistas de dos activistas americanos en Siria. Barbara Hall, la creadora una singular versión de Juana de Arco en Joan of Arcadia, es la responsable de esta serie que combina el día a día del gobierno de los Estados Unidos, al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, con la intriga política con conspiración de altos vuelos, y el toque feminista, donde Téa Leoni vendría a ser una versión glamourosa de una Hillary Clinton. Las tramas se inspiran en la más rabiosa actualidad política, con cuestiones como la guerra civil en Siria o el programa nuclear en Irán. No inventa la pólvora, pero se sigue con interés. Entre los datos curiosos de la serie destaca el papel de productor del actor Morgan Freeman.

6/10
El legado de Bourne

2012 | The Bourne Legacy

Después de que el programa de espionaje Treadstone, del que era pieza clave Jason Bourne, escandalizara a la opinión pública, las agencias secretas de Estados Unidos quieren enterrar –o al menos, “hibernar”– todos sus planes de dudosa legalidad. Uno de ellos es el programa Outcome, que ha creado agentes prácticamente superinvencibles, con su cerebro y su cuerpo hiperestimulados, aunque al precio de depender de unos fármacos. Como elefante en una cacharrería, los hombres liderados por coronel retirado Byer eliminan a todos los agentes y científicos relacionados con el programa. ¿A todos? ¡Noooo! Sobreviven el duro agente Aaron Cross y la doctora Marta Shearing, que deben emprender una vertiginosa carrera hacia delante para eludir a sus perseguidores. Cuarta entrega de la saga Bourne, El legado Bourne encaja a la perfección en la saga ideada inicialmente por el novelista Robert Ludlum, y que en cine había contado con los directores Doug Liman y Paul Greengrass, y el protagonismo de Matt Damon. Tras la renuncia de Greengrass y Damon a seguir con nuevas películas, el guionista de los anteriores filmes, Tony Gilroy, se apoya en sus hermanos, los gemelos Dan Gilroy –coguionista– y John Gilroy –editor– para lograr la deseada continuidad. Y sí, verdaderamente hace honor al título, Jason Bourne deja un legado que permite prescindir de él... o recuperarle, si un día Damon se arrepintiera de su decisión. Hay un grandísimo trabajo de producción, Frank Marshall y compañía, buen ejemplo de lo que es capaz Hollywood cuando da lo mejor de sí. Tony Gilroy había demostrado su capacidad para dirigir en Michael Clayton, y tiene suficientemente probado que las historias sobre conspiraciones gubernamentales le sientan como un guante. En El legado Bourne maneja además muy bien esa idea del olvido del “factor humano” y el sentido moral en el trabajo de algunos que se autodenominan “patriotas”, pero que tienen en muy poco la dignidad de la persona humana, los individuos pueden ser prescindibles. Quizá una asignatura pendiente de Tony era probar que podía dirigir escenas de acción, y desde luego la nota que saca en El legado Bourne es sobresaliente: el ritmo es trepidante en todo momento, con momentos tan adrenalíticos y de suspense como la caza en Alaska, la locura en el laboratorio secreto o la persecución interminable de motocicletas en Manila. Además, trucos del buen guionista, sabe introducir giros ingeniosos en los momentos adecuados, o dotar de una gran seguridad y aplomo a Cross, bien interpretado por el relevo de Damon, por así decir, Jeremy Renner. También demuestra gran nivel interpretativo Rachel Weisz, que bien podríamos definir como una Hipatia trabajando para la CIA, si se nos permite la alusión a la protagonista de Ágora, ese personaje dedicado en cuerpo y alma a la ciencia de la cinta de Alejandro Amenábar. El resto del reparto está perfectamente escogido, incluso los actores con papeles pequeños pero importantes, pensamos en Louis Ozawa Chagchien, ideal para un personaje tipo Terminator.

8/10
Argo

2012 | Argo

Argo, dirigida por Ben Affleck, es una buena película, tiene todas las papeletas para estar esta año en los Oscar. Entre los productores, además de Affleck, figura George Clooney. El film se basa en un caso real, una parte no excesivamente conocida de la crisis de los rehenes de la embajada americana en Irán, acontecida en 1979, en plena revolución del ayatollah Jomeini. Que gran parte del personal diplomático fue retenido y humillado durante cerca de un año, y que la tristemente célebre operación de “ResCarter” fue un fracaso sí suena. Pero el film se centra en seis personas que lograron salir de la legación y refugiarse en la embajada canadiense. Ante la falta de opciones para sacarles del país, un agente de la CIA alumbra la peregrina idea de simular que un equipo de cine canadiense, aliado con Hollywood, anda buscando localizaciones para una desopilante película de corte fantástico titulada precisamente “Argo”. El guión de Argo es obra del desconocido Chris Terrio, y Ben Affleck sabe dar al relato un aire setentero, lleno de emoción, pero también de las justas dosis de humor. El tempo es perfecto: la presentación al público de los antecedentes, las opciones de rescate, los preparativos, el caldeado ambiente en las calles de Teherán, las dudas de la administración Carter, la vida en la embajada canadiense... El riesgo de tomar este caso particular y dejar orillada la gran crisis de la embajada americana se sortea con éxito. Quizá el clímax es excesivo, muy peliculero y hollywoodiense, pero en general tenemos una de esas grandes producciones de las que puede enorgullecerse con razón el cine americano y con las que el espectador empatiza enseguida. El reparto es sencillamente perfecto, componen unos personajes creíbles, tanto en el mundo de los espías -el propio Affleck y Bryan Cranston...- como en el de Hollywood -John Goodman y Alan Arkin- y el diplomático -Tate Donovan, Victor Garber y Clea DuVall, entre otros-.

7/10
El ladrón de palabras

2012 | The Words

El escritor Clay Hammond comienza haciendo una lectura de su más reciente novela en un gran auditorio lleno de oyentes. El protagonista de su narración es un joven que desea triunfar como escritor, pero que no logra publicar su primera novela, ante la impaciencia de su mujer y la falta de ingresos. Por casualidad encontrará un antiguo manuscrito de cincuenta años atrás y decidirá plagiarlo y publicarlo con su nombre. Brian Klugman y Lee Sternthal, actores ocasionales y corresponsables de la historia de Tron Legacy, aúnan esfuerzos conjuntos en el guión y la dirección de El ladrón de palabras para sacar adelante un relato en torno a la creación literaria. El tema no es sencillo de llevar a puerto pues se corre el peligro de resultar muy tópico. No evitan del todo los autores ese obstáculo, de modo que no se les ocurre otra cosa que hacer encontrar al protagonista un manuscrito en una tienda de antigüedades de París... Pero además se dejan arrastrar por otras situaciones excesivamente fáciles, muy próximas al cliché, como la de la escritura compulsiva de la novela, el encuentro casual en New Jersey, la atormentada búsqueda de redención del plagiador e incluso el juego equívoco entre realidad y ficción. No hay duda de que en El ladrón de palabras hay un esfuerzo de guión y de montaje, con la intención de no resultar superficial a la hora de ofrecer reflexiones acerca de la creación y la autenticidad literaria, y de esa importante cuestión de saber aceptar las propias limitaciones camino de la madurez. Sin embargo, es innegable que a la postre la trama acaba pareciéndose desgraciadamente a una especie de melodramático culebrón metaliterario, con tres planos de profundidad (que no de hondura) de escasa originalidad y cuyo resultado no acaba dando con las claves para impactar o provocar algún tipo de emoción. Por lo que si El ladrón de palabras es un film correcto y más o menos llevadero es gracias al formidable elenco de actores, desde el protagonista Bradley Cooper (que intenta huir cada vez más de sus roles de payaso), hasta el maduro Jeremy Irons, pasando por la estupenda Zoe Saldana, el siempre competente Dennis Quaid o los jóvenes y menos conocidos Ben Barnes (Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian) y Nora Arnezeder (El invitado), que también hacen también unos trabajos meritorios.

4/10
Siete psicópatas

2012 | Seven Psychopaths

Martin McDonagh ya era un dramaturgo prestigioso cuando despuntó en 2008 con Escondidos en Brujas, singular y notable debut. Pero posteriormente el británico ha pasado cuatro años sin dar un golpe de claqueta, tiempo en el que únicamente ha aparecido en los títulos de crédito de un largometraje, como productor ejecutivo. Fue en El irlandés, otra meritoria ópera prima, firmada por su hermano, John Michael McDonagh. McDonagh vuelve a contar con Colin Farrell, que en esta ocasión interpreta a Marty, que intenta escribir un guión cinematográfico titulado Siete psicópatas. Le echa una mano su mejor amigo, Billy, un actor desempleado que junto con un cómplice, Hans, ha 'secuestrado' al perro de Charlie, un psicótico gángster. Los sucesos subsiguientes servirán de gran inspiración para que Marty describa a los asesinos de su obra, pero su vida correrá serio peligro... La única pequeña pega de Siete psicópatas es que ya no coge al espectador por sorpresa, pues el cineasta mantiene el tono, a medio camino entre el thriller y la comedia negra. El elemento un poco novedoso sería su carácter metacinematográfico, ya que el protagonista, Marty –que no por casualidad comparte el nombre de pila con el director– va componiendo el guión conforme transcurre el metraje, hasta que se mezclan realidad y ficción. Siguiendo el modelo del cine de Quentin Tarantino y Guy Ritchie –a ratos también recuerda a los hermanos Coen–, Siete psicópatas es un film de elaborados diálogos, y tiene un carácter muy coral. McDonagh aprovecha que ha contado con un reparto excepcional, en el que el citado Farrell está acompañado por un Sam Rockwell al que le viene al pelo un papel de desquiciado, el intachable Christopher Walken y un correcto Woody Harrelson. No desentonan en Siete psicópatas Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Gabourey Sidibe –la protagonista de Precious– y el veteranísimo Tom Waits, algunos en apariciones muy breves. La secuencia inicial homenajea a la serie Boardwalk Empire, con dos de sus protagonistas, Michael Pitt y Michael Stuhlbarg, como asesinos conversando sobre trivialidades.

6/10
Un golpe de altura

2011 | Tower Heist

Josh Kovaks lleva años siendo la mano derecha de un alto magnate de Wall Street llamado Arthur Shaw, propietario del edificio de apartamentos más lujoso de Nueva York. Allí trabaja Kovaks, quien con una impresionante competencia controla a todos los empleados, les trata bien y con justicia, es querido y conoce sus problemáticas, de modo que ejerce su trabajo con interés y dedicación. Pero todo se va a ir al traste cuando el FBI detiene a Shaw por delitos económicos. El gran hombre resulta ser un ladrón de millones de dólares. Lo terrible es que Kovaks y sus colegas pusieron sus ahorros en manos de Shaw para que invirtiera con ellos... Los empleados, con Kovaks a la cabeza, harán lo que sea para recuperar su dinero, aunque sea asaltar el edificio. Es muy probable que el equipo de guionistas se haya inspirado en filmes como Ocean's Eleven, pues la premisa responde bien al mismo planteamiento: un robo en un lugar en principio inaccesible –esta vez uno de los edificios más sofisticados de Nueva York–, llevado por una banda heterogénea de ladrones, con el objetivo de dar una lección (y vengarse) de un alto picatoste, clasista y sin escrúpulos. También el guión está configurado para intrigar al espectador, de modo que éste ignora cuáles son los pasos a seguir por el equipo. Dirige con un brío muy eficaz Brett Ratner, quien ya ha dado muestras de saber qué hacer con películas de acción y humor, tales como la trilogía iniciada con Hora punta. Aquí despliega ambos recursos, especialmente en la larguísima secuencia del robo del coche, cuyos efectos especiales son meritorios. El film tiene momentos para la risa e incluso la carcajada, y en general entretiene (la verdad es que hay que hacerlo muy mal para que un film de robos y tal y tal no lo haga). Aunque hay algunas serias carencias, como el soso y repentino desenlace, que olvida a personajes como el de la agente del FBI interpretado por Téa Leoni. Hay, sí, una cuestión importante que funciona: la definición de personajes. Los caracteres están trabajados, sin clichés ni lugares comunes, y todos tienen su aportación al conjunto (aunque seguramente Eddie Murphy podría haber dado para más). Esto es posible gracias al magnífico elenco de actores, con el comediante Ben Stiller a la cabeza y el cinismo del sarcástico Alan Alda como contrapunto.

5/10
El evento

2010 | The Event | Serie TV

Sean Walker, un joven normal y corriente, trata de averiguar la razón de que su prometida Leila haya desaparecido sin explicación. Sin darse cuenta, sus indagaciones empiezan a sacar a la luz el mayor caso encubierto de la historia de los EE.UU. Su búsqueda afectará también a las vidas de un ecléctico grupo de personas sin conexión aparente entre ellas.

John Adams

2008 | John Adams | Serie TV

Valiosa serie histórica de HBO basada en la obra sobre John Adams de David McCullough, que mereció el Premio Pulitzer. Entre sus productores se encuentra Tom Hanks, actor que ha respaldado muchos proyectos sobre la historia de los Estados Unidos, como Hermanos de sangre y The Pacific. Recibió numerosos galardones, sobre todo en los Emmy y en los Globos de Oro. Sigue los primeros 50 años de los Estados Unidos a través de uno de sus protagonistas menos conocidos, John Adams, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia, considerado con toda justicia padre fundador, y segundo presidente después del doble mandato de George Washington. La serie dirigida por Tom Hooper y escrita por Kirk Ellis presenta muchas virtudes, pero quizá la principal es su perfecto entrelazamiento entre los acontecimientos históricos y la peripecia personal de John Adams, lo que incluye la historia de amor, más de 50 años, con su esposa Abigail, y las satisfacciones, decepciones y sufrimientos deparados por sus cuatro hijos. Todo presentado con ajustado realismo y un formidable diseño de producción. Ha tenido la suerte Hooper de contar con un generoso presupuesto y con más de nueve horas para contar los hechos, pero eso no quita su mérito para pintar a un personaje con el que, evidentemente, simpatiza, pero del que también muestra sus limitaciones. Así, es muy interesante conocer su trayectoria inicial como abogado, en que asumió la impopular tarea de defender a los soldados británicos que dispararon a una muchedumbre soliviantada en la llamada matanza de Boston. La serie pinta a Adams como un verdadero patriota, una mente clara, y un hombre religioso y amante de su familia. Pero también aparece su falta de diplomacia para alcanzar los resultados deseados, cierta terquedad, y la dificultad de perdonar acciones que considera imperdonables. Si el trabajo de Paul Giamatti como Adams es formidable, no lo es menos de Laura Linney como mujer fuerte, que ha de soportar la separación de su esposo por largos períodos, y acometer difíciles decisiones para asegurar el bienestar de su prole. Sería prolijo mencionar al resto de un grandísimo reparto, pero quizá merece la pena destacar a David Morse como un George Washington como investido de aureola de héroe imprescindible de la revolución; a Stephen Dillane como un Thomas Jefferson decisivo en la redacción de la Declaración de Independencia, pero cuya adhesión a la causa de la Revolución francesa marca las distancias con Adams; y a Thomas Wilkinson como Benjamin Franklin, incomensurable como el político experimentado que ve con horror la falta de tacto de Adams en París. El trabajo de ambientación es increíble, con un hábil recurso de los efectos digitales, y el cuidado de los detalles más nimios en vestuario y decoración. También destaca la audacia de los numerosos encuadres inclinados, una forma muy visual de señalar los años convulsos en que se forja una nación recién nacida; y la épica partitura, que acompaña muy bien a las imágenes.

7/10
Escondidos en Brujas

2008 | In Bruges

El inglés de padres irlandeses Martin McDonagh escribe y dirige esta singularísima película, que supone también un más que correcto debut cinematográfico. McDonagh demuestra sobre todo un gran dominio a la hora de concebir escenas y perfilar a los personajes, no en vano es un dramaturgo de prestigio –galardonado dos veces con el premio Olivier y cuatro veces nominado al Tony–, cuyas obras han sido estrenadas en más de 40 países. Dos asesinos a sueldo van a pasar unos días a la ciudad de Brujas tras realizar su último trabajo. La idea es que esperen allí la llamada de su jefe. Mientras que Ray (Colin Farrell) se siente absolutamente fuera de lugar y no puede evitar los remordimientos terribles provocados por su último ‘trabajito’, su compañero Ken (Brendan Gleeson) está encantado con el arte y la belleza de la célebre ciudad medieval. Y así pasan los días: Ray entablará amistad con una bella chica llamada Chloë y Ken sentirá que ese ambiente cultural serena su mente y su alma. El tono de la película un poquito desconcertante, para bien y para mal. Y es que, si los protagonistas se encuentran fuera de lugar en Brujas –un continuo leitmotiv del guión–, el espectador puede sentirse igualmente perdido al no saber si tomarse en serio o en broma la historia, pues McDonagh busca un casi imposible equilibrio entre comedia y thriller. Hay momentos hilarantes logrados, pero éstos siempre surgen de situaciones nada cómicas, sino más bien patéticas, excesivas, que definen perfectamente el carácter perdedor de los personajes. El resultado es algo así como una tragicomedia negra que remite en parte al cine de Quentin Tarantino o Guy Ritchie, aunque sin su disparatado surrealismo. Aquí es todo mucho más sosegado, y también más gris y tristón. Y McDonagh rueda con un estilo mucho más clásico y contemplativo, recreándose en la fabulosa fotografía de Eigil Bryld y en las bellísimas localizaciones de Brujas, un lugar que parece verdaderamente parado en el tiempo. Este aire reposado de la espera, y el estado taciturno que despiden los personajes a lo largo de los días, crea situaciones improbables a priori, como la de que dos asesinos se pregunten por el más allá, por el bien y el mal, por Dios y por el castigo de sus pecados. Y sobre todo que lo hagan en serio, sin el sarcasmo que aportaría un Tarantino, por seguir con el ejemplo. En el aspecto artístico destaca mucho Colin Farell, cada vez más alejado de los papeles de chulito que le han dado fama. Su personaje sufriente recuerda tremendamente al de Cassandra's Dream, pues también aquí tiene serios problemas de conciencia debido a sus actos pasados. Y hay que hacer mención a la extraordinaria música de Carter Burwell, que es de lo mejorcito que se puede escuchar hoy en día.

6/10
Héroes (3ª temporada)

2008 | Heroes | Serie TV

Peter Petrelli viaja hacia atrás en el tiempo para cambiar la historia. Retrocede hasta el día en el que su hermano Nathan reveló al mundo la existencia de los superhéroes. Mientras, Hiro recibe instrucciones por parte de su padre, que dejó imágenes grabadas. Le pide que le ayude en un asunto relativo a la familia. ‘Villanos’ es el título del Volumen 3, de la serie. Regresó el guionista Bryan Fuller, clave en el éxito de la 1ª temporada. Y esto se nota muchísimo, la segunda fue muy inferior, por lo que se agradece el brío que aporta esta temporada. Continúan los giros en el guión que complicarán la trama por momentos, sobre todo en lo referente a La compañía y a Angela Petrelli. Los derroteros que toma el personaje de Sylar son de lo mejor de la temporada.

5/10
Daños y perjuicios

2007 | Damages | Serie TV

Intrigante serie televisiva de abogados, con crímenes de por medio y conspiraciones de altos vuelos. Sigue a Ellen Parsons, joven licenciada en derecho, que recibe una oferta muy atractiva para incorporarse al bufete que dirige con mano de hierro Patty Hewes. Eso sí, trabajar ahí supone en la práctica poco menos que 'casarse' con la empresa, lo que puede dificultar su vida personal. Enseguida se incorpora al equipo que trabaja en una acción judicial colectiva de los empleados de una multinacional contra su director general, el todopoderoso Arthur Frobisher, al que reclaman una cuantiosa indemnización. Éste no duda en recurrir a todo tipo de artimañas, para salir airoso del proceso que se lleva contra él. Pero tampoco Patty, pese a su supuesto amor por las 'causas justas' parece 'trigo limpio', juega con varias barajas, y podría haber contratado a Ellen para acceder a un testigo crucial para su caso. Glenn Kessler, Todd A. Kessler y Daniel Zelman saben crear intriga, y recurren a una narración desestructurada, en que Ellen aparece ensangrentada, lo que parece indicar su implicación en un crimen. Y las indagaciones con la policía se combinan con flash-backs que dan pistas de cómo se ha llegado a esa situación. Elemento esencial en la trama es la cultura de la sospecha en que se mueven los personajes, plasmada en el lema "No confíes en nadie". El reparto es estupendo, con una Glenn Close que encarna bien la ambigüedad de su personaje, una Rose Byrne que hace otro tanto con la combinación de inteligencia e ingenuidad, y Ted Danson, un villano con matices.

6/10
La jungla 4.0

2007 | Live Free or Die Hard

Más difícil todavía. De nuevo John McLane vuelve a estar en el lugar y en el momento equivocados, pero, cómo no, con sus expeditivos métodos de trabajo –un hombre analógico en un mundo digital–, logrará salvar al mundo mundial, y estrechar lazos con su joven hija, en la que descubrimos la verdad de aquello de “De tal palo, tal astilla”. Quienes demuestran no estar en el lugar equivocado al retomar la saga son Fox, la productora, y el director fichado para la ocasión, Len Wiseman, el responsable de la vampírica Underworld, otra franquicia hollywoodiense. Quien era un quinceañero cuando se rodó el primer film ofrece la mejor entrega “junglera”, si se exceptúa la original. La película, por supuesto, ofrece un ritmo vertiginoso y elaboradísimas escenas de acción. Son completamente disparatadas pero, ¿qué importa? Aceptada la premisa de la suspensión de la incredulidad, se disfruta sobremanera de auténticos momentos circenses, como el enfrentamiento de la autopista o cómo derribar un helicóptero con un automóvil, o el duelo en la autopista entre un enorme camión y un caza de combate, que invitan a que “el respetable” aplauda entusiasmado las proezas del héroe. Y las escenas del caos circulatorio explotan al límite lo que ya se apuntaba en otro buen film de acción, The Italian Job. Pero los efectos especiales y las coreografías no bastan. Hay además un guión inteligente de Mark Bomback, que toma como punto de partida un artículo periodístico de John Carlin, “A Farewell to Arms” (adiós a las armas), sobre la dependencia excesiva de la tecnología en la sociedad intelectual. La trama especula sobre qué ocurriría si, con piratas informáticos, se pudieran colapsar los equipos que regulan la circulación, el suministro energético, las finanzas, la seguridad nacional… Y el telón de fondo de los miedos post 11-S refuerza el planteamiento. Además presenta a un villano de envergadura (Timothy Olyphant) ejecutando un maquiavélico plan, con oscuros propósitos no desvelados de inmediato. Mientras, McClane debe llevar a cabo una tarea sencilla antes de irse a su casa –buscar en su domicilio a un hacker y ponerlo a disposición del FBI–, pero las cosas se complican cuando un equipo de terroristas trata de eliminar a su hombre. El film es fiel al espíritu de los anteriores, también en la añoranza del héroe por la vida familiar, y en el sacrificio y la renuncia, precio que debe pagar quien tan altas cualidades posee, para enfrentarse a los villanos de turno. Hay además mucho sentido del humor –impagables el gurú informático fan de La guerra de las galaxias de Kevin Smith, la puya a Spiderman o las bromas con “la chinita”–, buenas réplicas y guiños para McClane, inmenso Bruce Willis, cuando conversa con su “protegido”, su hija, el FBI o los “malos malotes”.

7/10
La gran estafa (2006)

2006 | The Hoax

Cuando todo parecía atado, y bien atado, el escritor Clifford Irving se lleva la sorpresa de que McGraw Hill, su editorial, ha decidido no publicar su último manuscrito. Este autor desconocido, que había publicado antes títulos como “Fraude”, decide forzar una reunión con sus editores, asegurando que anda trabajando en un auténtico “bombazo”. En realidad no tiene idea de que les va a contar al día siguiente… Hasta que se le ocurre que podría camelarles afirmando tener los derechos exclusivos de las memorias autorizadas del excéntrico Howard Hughes. El multimillonario, aviador y cineasta es bien conocido por sus rarezas, y no ha sido visto en público desde hace años; Clifford cuenta con ello para mantener el engaño y obtener pingües beneficios. Le ayudan en la tarea su esposa Edith, y su socio y colaborador Dick Suskind. La historia que narra Lasse Hallström es, curiosamente, real, y el mismo Howard Hughes llegó a decir que ni el guionista más calenturiento de Hollywood podía haber imaginado algo semejante. En efecto, los hechos se ven afectados por el efecto “bola de nieve”, en que nuevas mentiras requieren nuevas explicaciones, hasta que se fabrica un edificio cuya estructura podría venirse abajo en cualquier momento. De este modo el film, en lo que a timos se refiere, podría conectarse con títulos como El golpe o Nueve reinas, aunque quizá el que más se le aproxima es El precio de la verdad. Parte del mérito de Hallström, y de su guionista, William Wheeler, es conjugar drama y comedia. Hay situaciones muy disparatadas, casi de vodevil, como la del manuscrito que Clifford y Suskind birlan a un antiguo colaborador de Hughes. Pero también hay lugar para el drama, al abordar los problemas de fidelidad de los dos socios, o esa adopción de la personalidad de Hughes por parte de Clifford. Además se deja espacio para el suspense y el vértigo, como en los momentos de la llamada telefónica de Hughes o su llegada en helicóptero. E incluso hay cargas de profundidad contra el mundo editorial (el dinero manda), empresarial (el papel que acaba jugando Hughes en la historia) y el político (todo vale para seguir en el poder). El reparto está perfecto, tanto en los actores principales (un Richard Gere muy contenido, un Alfred Molina pletórico, divertido y humano) como en los secundarios.

7/10
Manderlay

2005 | Manderlay

Lars von Trier no engaña. Meses antes del estreno en cines de Manderlay, el controvertido director afirmó en una entrevista publicada en el diario danés Politiken que, tras su película, se crearía “una hermandad entre el Klu Klux Klan y los negros, porque ambos tendrán muchas ganas de matarme”. Estaba claro que el público debía de esperar una nueva dedada de brutalidad y genialidad, a partes iguales. Y eso justamente es lo que encontramos en esta segunda entrega de la trilogía sobre Estados Unidos. El inicio de la historia enlaza con el final de Dogville. Tras abandonar aquella población, acompañada de su padre y de sus matones, Grace (Bryce Dallas Howard) llega a una plantación del sur llamada Manderlay, un lugar donde la esclavitud aún no ha sido abolida. La joven ve con horror cómo azotan brutalmente a un hombre, y, ante esta visión, su buen corazón se estremece y, enfrentándose de nuevo al parecer de su padre, decide quedarse en Manderlay para luchar por mejorar la vida de sus habitantes y devolverles la libertad. Fiel a su estilo y a su inmisericorde visión de la existencia y del ser humano –una extraña mezcla de ternura, comprensión, autocompasión e insana complacencia en sus miserias– el director de Bailar en la oscuridad vuelve a estar a la altura de la genialidad que ofreció con Dogville, si bien es cierto que el resultado no alcanza probablemente la magnitud de la película protagonizada por Nicole Kidman. Quizá tenga algo que ver en ello que la puesta en escena al modo teatral, con localizaciones “imaginarias”, ya no sorprende. Es cierto que sigue resultando alucinante, pero es inevitable que haya algo en la atmósfera del film que suene a ya visto. Por otro lado, los esperados “regalitos” de Von Trier vuelven a golpear al espectador (brutalidad sexual, hipocresía, asesinato, traición), y aunque hay una menor galería de personajes emblemáticos y definidos, la Grace de Dallas Howard sigue resultando tan cercana como fascinante, aunque también de menor intensidad que la de Kidman.

7/10
El mensajero del miedo

2004 | The Manchurian Candidate

1991, durante la célebre Operación Tormenta del Desierto, de la Guerra del Golfo. El sargento Raymond Shaw y el comandante Benett Marco lideran un grupo de soldados que sufre una emboscada. Ambos son capturados por el enemigo. Diez años después, Shaw es un héroe de guerra que recibe la Medalla de Honor del Congreso. Además, es un político de éxito a punto de presentarse a las elecciones para ser elegido vicepresidente.  Por su parte, Marco no recuerda exactamente lo que ocurrió en aquel desafortunado episodio, y sufre extrañas pesadillas que le hacen suponer que les lavaron el cerebro durante el cautiverio. Todo esto le hace cuestionar si Shaw fue realmente un héroe y decide investigarle. Jonathan Demme, director de El silencio de los corderos, fracasó estrepitosamente con La verdad sobre Charlie, su desmejorado remake de Charada. Ahora vuelve a actualizar un clásico del cine de los 60, que se basaba en una novela de Richard Condon. Como suele ser habitual en su filmografía, Demme crea una atmósfera opresiva, y se apoya en actores de probada solvencia. Como es de suponer, Denzel Washington, Liev Schreiber y Meryl Streep logran dar credibilidad a sus personajes, a pesar de que la trama incluye elementos algo irreales, propios del cine de ciencia ficción. Como su predecesora, la cinta es una crítica a la manipulación electoral, los intereses ocultos, y la utilización del miedo para hacerse con el poder político. Y claramente se pueden entresacar del film paralelismos intencionados con algunas maneras de la administración Bush.

6/10
Dogville

2003 | Dogville

Tras su celebrada Bailar en la oscuridad, el danés Lars Von Trier prosigue con su búsqueda de los límites del arte cinematográfico. La originalidad de este director quizá raye lo temerario y desde luego su cine no deja indiferente a nadie. A algunos les parecerá pretencioso y cargante y a otros fascinante y genial, pero siempre resultará sorprendente. Y de lo que no hay duda es de que se trata de uno de los directores más audaces del cine actual. Esta vez se atreve a transformar el teatro en cine. Pero, entiéndase, no es que adapte una obra teatral –nada más lejos de la realidad–, sino que filma teatro y logra el milagro de transformarlo en cine puro. Estructurada en un prólogo y nueve capítulos introducidos por un narrador, la película cuenta la estancia de Grace en un pueblo de las Montañas Rocosas. Se trata de una bella, bondadosa y asustada mujer que llega a Dogville huyendo de la muerte. Tras algunas dudas, los habitantes acaban por darle cobijo gracias a la influencia de Tom, que pronto se enamora de ella. Grace quiere devolver la hospitalidad de aquellas gentes y se propone ayudar a cada uno con denodado empeño. Pero, poco a poco, y tras la cada vez más insistente búsqueda de Grace por parte de las autoridades, los habitantes de Dogville comienzan a dudar de la fugitiva y van arrogándose el derecho de disponer de ella a su antojo, hasta convertirla en una esclava. Otra vez Von Trier vuelve a hacer de las suyas: te encandila con imágenes increíbles –Grace en el camión de frutas, por ejemplo– y luego te estruja el corazón sin piedad. Las pasiones humanas, constantes en su cine, se trasladan también a Dogville: la bondad, el sacrificio, el egoísmo, la hipocresía, la traición, la lujuria, la venganza, acaban por dar vida a una parábola bellísima pero funesta y desesperanzadora sobre el ser humano. Somos, parece decir Von Trier, tan ruines y mezquinos que el camino del bien nos está vedado. Así es el brutal pesimismo de esta obra de arte.

8/10
Black Hawk derribado

2001 | Black Hawk Down

1993. Somalia es un país deshecho. Los señores de la guerra campan a sus anchas y no hay quien ponga un poquito de orden. Los americanos deciden intervenir. Una operación rápida, que descabece al tirano Mohamed Farrah Aidid de dos de sus lugartenientes. La intención es buena, pero el plan es un desastre. Dos helicópteros Black Hawk caen a tierra, y el rumbo de la operación cambia por completo: ahora de lo que se trata es de rescatar con vida a los soldados americanos atrapados. Los soldados de élite americanos, Ranger y Delta, se aprestan para la difícil papeleta. Durísimo film bélico basado en un libro de Mark Bowden, que sacrifica el retrato detallado de los personajes con la intención de mostrar, sobre todo, cómo las pasa uno en el fragor del combate. Las balas y los misiles silban, nunca hemos escuchado más de cerca las explosiones. Ridley Scott cambia los campos de batalla de Gladiator por unos más modernos pero no menos cruentos. Y en todo momento sabemos qué se cuence, dónde estamos situados en la batalla. Apoya al director inglés el especialista en superproducciones Jerry Bruckheimer, que ya apadrinó otro título bélico, Pearl Harbor. Como fue imposible rodar en Somalia, hubo que buscar otro marco adecuado, y el ideal resultó ser Marruecos.

7/10
Hannibal

2001 | Hannibal

Suspense y drama psicológico. Nueva vuelta de tuerca al estrecho vínculo que une a la agente del FBI Clarice Starling con el psicópata asesino Hannibal Lecter, que se mueve entre la feroz repulsa y la atracción magnética. Los corderos vuelven a chillar. Diez años después de los hechos narrados en El silencio de los corderos, Clarice es una agente al fin experimentada, que luchar por salvar vidas de gente inocente todos los días. En una operación en la que se ve envuelta, el resultado a primera vista es desastroso. Ella ha actuado con sensatez, pero sus jefes la tratan injustamente. Herida moralmente, acepta trabajar en el caso que podría congraciarle son sus superiores. Se trata de la búsqueda de Hannibal el caníbal, huido de la justicia, y sobre el que hay nuevas pistas aportadas por una antigua víctima del doctor: un multimillonario paralítico y de rostro deforme, que pretende una venganza a la altura de su ominoso oponente. Ha habido un consenso casi general en señalar que la novela de Thomas Harris en que se basa el film tenía más de un problema. Los productores Dino y Martha De Laurentiis así lo han entendido al confiar el guión a dos “pesos pesados”: David Mamet y Steven Zaillian. Ambos han tenido la virtud de conservar los mimbres de la historia –al fin y al cabo, su labor era adaptar–, pero realizando una ejemplar labor de poda en muchísimo elemento superfluo, y desechando el cochambroso final. El propuesto es ejemplar: no sólo porque guarda una imprescindible coherencia con la personalidad de los personajes, sino por conservar idéntica situación a la planteada en el libro y conseguir elevar el clímax, casi inesperadamente, a una altura insospechada. ¿Qué decir del reparto? Pues que está muy bien, aunque a Anthony Hopkins y Julianne Moore les faltan más momentos para dar lo mejor de sí mismos. Apenas comparten escena juntos, y el espeluznante juego del “quid pro quo”, que a tan intensos momentos daba pie en El silencio de los corderos, está ausente en el nuevo film; un "leiv motiv" que sustituye al de los corderos que no dejan de chillar, las palomas de vuelo alto y vuelo bajo, trata de cimentar su nueva relación; pero se revela más oscuro y traído por los pelos. Si dirigimos la atención a los nuevos personajes, podemos aplaudir a un sobrio Giancarlo Giannini al que ciega la ambición, a un irreconocible y vengativo Gary Oldman, e incluso al fugaz carterista Enrico Lo Verso.

6/10
24

2001 | 24 | Serie TV

Original serie de acción e intriga frenéticas, que transcurre en tiempo real. La idea es que cada temporada contiene 24 episodios de una hora cada uno (cortes publicitarios incluidos), de modo que lo que se narra transcurre a lo largo de un día. El marco es la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles (UAT en España, CTU en el original), una división ultrasecreta de agentes sofisticados que se enfrentan a complicadas crisis relacionadas con el terrorismo. Uno de los hombres más cualificados de la Agencia es Jack Bauer, que se verá enfrentado a un auténtico dilema cuando su mujer y su hija adolescente son secuestrados. Los captores desean la cooperación de Jack para eliminar a David Palmer, candidato a la presidencia del país, que de ganar las elecciones podría convertirse en el primer mandatario negro de EE.UU. La serie creada por Joel Surnow y Robert Cochran tiene el mérito del ritmo trepidante, con la espada de Damocles del reloj que marca el paso del tiempo. Aunque la acumulación de idas y vueltas de un lado para otro en tan sólo un día resulte inverosímil, todo está tan bien atado, que el espectador acaba convirtiéndose en cómplice de esa convención. Aquí, al tiempo que nos familiarizamos con múltiples personajes (Palmer, los jefes y compañeros de Jack, sus enemigos y su familia) 24 nos sorprende con la presencia de topos inesperados en la UAT y la tragedia que endurece a Jack –un Kiefer Sutherland fantástico–, de modo que quedan puestas, bien sólidas, las bases de lo que vendrá en temporadas sucesivas.

7/10
Bailar en la oscuridad

2000 | Dancer in the Dark

Pantalla en negro. Música. Un minuto, dos, ¿tres? Así empieza el último y galardonado film del danés Lars Von Trier. Una de las muchas audacias que se permite. Si nos contaran el argumento, diríamos: “es un melodrama.” Selma Jezkova; inmigrante checa, madre soltera de un niño de diez años; trabaja en una fábrica; se está quedando ciega y, lo que es peor, la enfermedad es hereditaria; su vecino policía tiene problemas; hay una amiga que la aprecia y comprende... Y sin embargo, no parece tal melodrama. Parece la vida misma. Von Trier, a la hora de contar la triste vida de Selma, se agarra, al menos aparentemente, a los principios del movimiento Dogma que él impulsó: ausencia de música, luz natural, espontaneidad... Y mueve la cámara compulsivamente, sin dejarla quieta un momento, como queriendo recalcar el estrés de nuestra época. Y de pronto... ¡milagro! ¡La película se convierte en un musical! Von Trier arroja los principios “dogmáticos” al cesto de los papeles. El director y guionista nos ha preparado un poco –la protagonista es forofa de los musicales de Hollywood–, pero en absoluto para que una noche en una lúgubre fábrica con ruidos anodinos se transforme en un animado número musical. Y es que Selma se evade con sus fantasías musicales de una realidad dura o, mejor, integra esa realidad con su imaginación y dotes musicales, haciéndola mejor, más pura, más como debiera ser. Björk compone y canta de modo asombroso. Los personajes de la película son auténticos. Magníficos Björk, Catherine Deneuve –la amiga fiel–, David Morse –el policía torturado–, Peter Stormare –prototipo de enamorado–, pero también los secundarios como la conmovedora Siobhan Fallon, vigilante del corredor de la muerte, o Jean-Marc Barr, patrón de la fábrica. Y hay conflictos de interés: la amistad mantenida a machamartillo, la custodia de un secreto, la comprensión del dolor ajeno, el sacrificio por el propio hijo... El desenlace, magistral, es el último capítulo que no es el último capítulo si uno no quiere que lo sea. Para entender esto último, ¡no dejes de ver esta joya!

8/10
Dash and Lilly

1999 | Dash and Lilly

Recreación de la relación amorosa que tuvieron los escritores Dashiell Hammett y Lillian Hellman durante los años dorados de Hollywood. Su turbulenta historia se enmarca en hechos históricos tan importantes como las dos Guerras Mundiales y la caza de brujas de McCarthy. Dashiell Hammett escribió la obra que dio pie a El halcón maltés, mientras que su compañera Lillian firmó importantes libretos como el de La jauría humana.

4/10
Mientras nieva sobre los cedros

1999 | Snow Falling on Cedars

Un juicio por asesinato conmociona a una pequeña población de pescadores de una isla del Pacífico. Un americano de origen japonés es acusado del asesinato de un pescador. El reportero que cubre el juicio se encuentra con la sorpresa de que la persona juzgada es el marido de la chica que amó en sus años mozos. Los sentimientos se agolpan en su interior: ¿debe tratar de probar la inocencia de ese hombre o dejarse llevar por el despecho? Fascinante película (la fotografía quita el aliento), adaptación de una novela de David Guterson y dirigida por Scott Hicks, que sorprendió con Shine, acerca de un genio de la música algo chiflado. Aquí se mezcla el thriller con el drama y el amor de un modo muy sugerente; las consideraciones acerca de cómo el amor debe superar los prejuicios racistas son un valor añadido del film. Con un poquito más de agilidad la peli sería para quitarse el sombrero, pero pese a la premiosidad, los actores (atentos a ese genio llamado Max Von Sydow) y la trama sostienen el interés del espectador en todo momento.

6/10
Acción civil

1998 | A Civil Action

Jan Schlichtmann es un cínico abogado, dispuesto a pisotear a quien sea para ganar los casos que lleva entre manos. Con otros tres socios regenta un prestigioso bufete. Un día llega lo que parece un caso más: un grupo de padres busca pleitear contra dos empresas responsables de la contaminación de un río, lo que ha tenido terribles consecuencias –nada más ni nada menos que leucemia– para sus hijos. Lo que empieza como rutina abordada con el cinismo habitual ("Nunca hay que desestimar el valor dramático de varios niños muertos", asegura) acaba involucrando personalmente a Jan. ¿Recuperara la humanidad que había extraviado? Impactante drama judicial basado en hechos reales y producido por Robert Redford. Steven Zaillian (director de En busca de Bobby Fischer y guionista de La lista de Schindler) cuenta con sobriedad los detalles del caso. Tiene la fortuna de contar con un estupendo John Travolta, un sobresaliente Robert Duvall, y unos eficaces William H. Macy y Sydney Pollack. La formidable fotografía tenebrista se debe al legendario Conrad L. Hall, que fue candidato al Oscar.

5/10
Donnie Brasco

1997 | Donnie Brasco

Joe Pistone es un joven agente del FBI que toma el nombre falso de 'Donnie Brasco' para acabar con una peligrosa banda de mafiosos. Para ello, hace amistad con Lefty Ruggiero, el líder de los Bonnano, y de este modo consigue infiltrarse entre ellos y recoger información. Basado en hechos reales, Mike Newell contó con Johnny Depp (Ed Wood) y Al Pacino (Pactar con el diablo) para los papeles principales. Destaca también la presencia de Bruno Kirby y Michael Madsen, correctos ambos, aunque se le acusa al director de haber contado con buen material y no lograr un film redondo sobre la mafia, como lo hubiera hecho Martin Scorsese, valgan las comparaciones.

6/10
Oz

1997 | Oz | Serie TV

Prestigiosa serie carcelaria producida por HBO que recoge la estancia de varios reclusos en una prisión de alta seguridad llamada Oswald State Correctional Facility. La serie se llama "Oz" en referencia al mágico mundo creado por L. Frank Baum, y de hecho uno de los módulos más significativos de la cárcel se llama Emerald City (Ciudad Esmeralda). Ahí hay un puñado de reclusos en un régimen experimental que ejemplifican todos los tipos humanos según razas, culturas, caracteres, religiones, etc. A lo largo de sus 56 capítulos, repartidos en 6 temporadas (1997-2003), la serie supone una denuncia clara del sistema penitenciario norteamericano, en donde parece generarse más corrupción que en libertad y donde la vida de los presos es terrible. En especial también se critica duramente la pena de muerte. Entre el reparto hay bastantes rostros conocidos, aunque no se trate de grandísimas estrellas. Destaca la presencia de la veterana Rita Moreno (West Side Story).

6/10
En honor a la verdad

1996 | Courage Under Fire

Impactante drama sobre el honor y el heroísmo y uno de los primeros que retrataron los impactos de la Guerra del Golfo. Después de destruir accidentalmente uno de sus propios tanques confundiéndolo con un vehículo enemigo, el teniente Nathan Serling (interpretado por Denzel Washington) regresa a su casa. La armada intenta ocultar el incidente para no perjudicar a su reputación y le asigna la arriesgada misión de investigar la extraña y reciente muerte de una piloto de Medevac (interpretada por Meg Ryan) que está a punto de convertirse en la primera mujer en recibir la medalla al honor. Varios testimonios falsos en su contra le obstaculizan en la búsqueda de la verdad cuando Serling intenta ahondar en los misterios que rodean su muerte. Comienza a interrogar a todas las personas que estuvieron cerca de ella, incluso a sus padres. Edward Zwick consigue una cuidadosa mezcla de drama y escenas de acción de altísimo nivel, en esta sabia historia que dosifica la intriga hasta el final, con guión de Patrick Sheane Duncan. Para ello cuenta con dos buenos actores como protagonistas. Meg Ryan (Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar) se aleja por una vez de las comedias con toque romántico que le han hecho famosa para interpretar un papel más dramático. Denzel Washington se mantiene en su línea habitual de calidad. Junto a ellos, en papeles pequeños, grandes actores como Matt Damon (El indomable Will Hunting) o Lou Diamond Phillips (La bamba). La música es obra del maestro James Horner (Willow).

5/10
Tormenta blanca

1996 | White Squall

Jeff Bridges es el capitán Skipper, quien emprende una aventura con ocho muchachos a los que quiere enseñar cómo es la vida en el mar. Basada en hechos reales, Tormenta blanca cuenta la experiencia en alta mar durante ocho meses de estos tripulantes que acaban inmersos en un grave peligro. El film tiene muchas características comunes con la exitosa El Club de los Poetas Muertos, sobre todo en lo que tiene que ver con el paso a la edad adulta, trasladándose la vida en la escuela a las lecciones en el mar. Habrá amistades, rebeliones, secretos que saldrán a la luz y momentos para el heroísmo y la tragedia. Fue uno de los primeros papeles en que destacó Ryan Phillippe (Banderas de nuestros padres). No es lo mejor de Ridley Scott, pero mantiene el interés.

6/10
Private School

1992 | School Ties

David Greene (Brendan Fraser) es un adolescente de clase media que ha conseguido una beca para estudiar en una escuela privada. Todo se debe a su enorme capacidad física para la práctica del deporte. Sus compañeros en la elitista escuela están interpretados por Chris O'Donnell, Matt Damon y Ben Affleck. Aunque levanta algunos recelos por su relación con una hermosa joven, interpretada por Amy Locane, no tienen problemas en su convivencia. Hasta que un día se descubre el secreto que tan cuidadosamente guardaba David: su condición judía. Esto plantea entre ellos una revisión de sus valores y de la manera de comportarse. En esta película se reúnen varios actores llamativos de los últimos años 90. Los cuatro saltaron al estrellato desde interpretaciones muy diversas, pero han demostrado sus excelentes cualidades para la interpretación. La película nos transporta a una época complicada, en un atractivo ambiente estudiantil. Una historia sobre la amistad y la tolerancia.

4/10
Nuestros hijos

1991 | Our Sons

Lágrimas en torno a la homosexualidad, el sida y la maternidad. En efecto, en la pareja gay que forman Donald y James, el primero está muriendo por la terrible enfermedad. De modo que el otro pide a su madre (Julie Andrews) que viaje a ver a la progenitora de su compañero (Ann-Margret), para contarle la situación; pues madre e hijo están muy distanciados. Del encuentro saltarán chispas. John Erman entrega este telefilm de interés humano, que se centra en el drama de la enfermedad, y en las cosas que separan a padres e hijos. Destaca el duelo de dos grandes actrices ya talluditas, Andrews y Margret.

5/10
Algo en que creer

1984 | Mass Appeal

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