IMG-LOGO

Biografía

Carter Burwell

Carter Burwell

64 años

Carter Burwell

Nació el 18 de Noviembre de 1955 en Nueva York, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 2 nominaciones)

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Filmografía
Space Force

2020 | Space Force | Serie TV

Mark R. Naird recibe su cuarta estrella de general, está seguro de que se va a cumplir su sueño de comandar la Fuerza Aérea. Pero no, el presidente de Estados Unidos ha decidido crear un nuevo cuerpo militar, la Fuerza Espacial, y ponerle al frente. La meta es dominar el espacio militarmente frente al creciente poderío chino y ruso, y colocar de nuevo al hombre en la Luna en 2024. Naird no es muy feliz con el nuevo puesto: tendrá enfrente a su eterno rival, el general Kick Grabaston, al frente de la Fuerza Aérea. Y debe mudarse con su familia a una base supersecreta en medio del desierto en Colorado, con el agravante de que su esposa acaba en la cárcel, y le cuesta entenderse con su joven hija, que está saliendo con un militar ruso que colabora en el proyecto. Además, la relación con el científico de la base, el Dr. Adrian Mallory es un continuo tira y afloja, y hay que lidiar además con los burócratas de Washington a la hora de logar que les aprueben presupuesto. No he visto mejor definición de esta serie que la que ha hecho Jimmy O. Yang, uno de sus actores, al asegurar que es como The Office –no el balde sus creadores son Greg Daniels y Steve Carell, esta también protagonista–, pero con el presupuesto de una película de Marvel. En efecto, la idea es entregar una comedia con episodios de media hora aproximadamente, tomándose a guasa la Fuerza Espacial creada bajo la presidencia de Donald Trump, que así se convirtión en la sexta rama de las Fuerzas Armadas. Pero con un esfuerzo de producción muy notable, con enormes decorados de las instalaciones de la base y los proyectos espaciales. Y aunque en efecto hay bromas a cuenta de los tuits del presidente, o la propuesta de diseños de uniformes de la primera dama, existe la suficiente inteligencia para no aparentar tirria antiTrump, además de que se reparte también estopa a los políticos de Washington en general, incluidas féminas congresistas con nombres como Pitosi (que recuerda a Nancy Pelosi) o Anabela Ysidro-Campos Based (claramente inspirada en Alexandria Ocasio-Cortez). Aunque hay momentos muy divertidos –la misión espacial para reconstruir un satélite con ayuda de un mono resulta desternillante–, otros no lo son tanto: la relación de Neird con su hija, la piloto de helicópteros, la esposa en la cárcel, son circunstancias que no aportan gran cosa, ni siquiera buenos chistes. Y la misión de simular una estancia en la luna desconcierta un poco, porque de pronto surge un tono algo serio, que trata de explicar las presiones que padece el protagonista, invitando a construir momento a momento las relaciones humanas con los seres queridos y los colegas de trabajo. La convivencia de esto con momentos más alocados no tiene el equilibrio que sería de desear. Carell tiene una gracia innata, pero el juego de contraponerle a un John Malkovich serio, con pose de persona paciente ante las locuras del otro, no acaba de funcionar.

5/10
Mr. Link. El origen perdido

2019 | Missing Link

Sir Lionel Frost, pintoresco aventurero británico, fracasa cuando trata de fotografiar al monstruo del lago Ness. De vuelta a su hogar, propone a los miembros de la Sociedad Geográfica una singular apuesta que ganará si encuentra a la criatura conocida como Sasquatch. Sus rivales le envían a un tipo para que se encargue de obstaculizar la aventura, pero Frost recibirá la ayuda inesperada de Adelina, viuda de un antiguo conocido, que tiene el mapa que puede llevarle hasta su objetivo. Resulta tan difícil como encontrarse con el Yeti avistar una producción en stop-motion tan cuidada como las de Laika, compañía responsable de las excelentes Los mundos de Coraline, Kudo y las dos cuerdas mágicas y El alucinante mundo de Norman. Chris Butler, co-autor de esta última, escribe y dirige esta nueva producción, más colorista y sin el toque siniestro de las anteriores, pero que mantiene la principal seña de identidad de la casa, una animación artesanal que destila encanto. Sus personajes tienen atractivo, sobre todo el Sasquatch, y la hostil líder del pueblo ‘yeti’. Por el contrario, quizás le falte algo de inspiración y originalidad a la historia, una mezcla de las novelas de Jules Verne –sobre todo de “La vuelta al mundo en 80 días”– con las películas clásicas de aventuras de los años 30, y Horizontes perdidos (1937), de Frank Capra. Le sobran bromas facilonas, y no logra que tenga entidad su mensaje, en torno a la necesidad de comunicarse y la posibilidad de que nazca la amistad en individuos de procedencias muy variopintas, y la importancia de luchar para perseverar y hacer realidad los sueños. En cualquier caso, el film cumple como espectáculo de entretenimiento.

7/10
La gran mentira

2019 | The Good Liar

Roy Courtnay y Betty McLeish son dos ancianos que viven en Londres, ambos viudos, que conciertan una cita tras conocerse en internet. Aunque escépticos acerca de que el encuentro pueda resultar bien, congenian casi al instante. Y poco a poco van estrechando lazos, disfrutando de la compañía mutua. El que desconfía de Roy es Stephen, el nieto de Betty, a quien no deja de recordarle que es un desconocido. Y hay motivos para recelar, pues Roy es un estafador profesional, que con su socio Vincent acaba de orquestar un timo para inversores ambiciosos. En el caso de Betty, la meta es hacerse con el control de sus abundantes bienes. Bill Condon adapta una novela de Nicholas Searle con guion de Jeffrey Hatcher, que ya escribió un libreto con célebre detective entrado en años, Mr. Holmes. El film se ve con agrado gracias a su genial pareja protagonista, Ian McKellen y Helen Mirren son dos actores estupendos. Por lo tanto, todo el juego envolvente de Roy, junto a la credulidad de Betty, se acaba aceptando, aunque algo se subleve en el imaginario del espectador, al que dan ganas de gritar en más de un momento a la protagonista, "pero por favor, ¡no seas idiota!". En los tiempos que corren, como es de suponer, no se puede concebir que una mujer con papel principal en una película sea tonta, por lo cual, se adivina que en algún momento Condon se sacará algún conejo de la chistera y se volverán las tornas. Y quizá aquí radica el principal problema del film, que tal conejo resulta bastante tramposo. Se supone que el hecho de que el nieto Stephen esté escribiendo su tesis sobre un conocido nazi anticipa la sorpresa del pasado de timador y timada, pero verdaderamente está traído todo bastante por los pelos, y al final acabamos asistiendo a la enésima historia de venganza –en Hollywood y alrededores desconocen palabras como "perdón" o el concepto de "pasar página" o de "acudir a los tribunales"–, en que uno acaba tomándose la justicia por su mano.

6/10
The Morning Show

2019 | The Morning Show | Serie TV

Alex Levy y Mitch Kessler han formado hasta la fecha una de las parejas más populares de los informativos de la televisión de los Estados Unidos. Pero en tiempos sensibles con el #MeToo y las conductas sexuales inapropiadas con compañeras de trabajo rueda la cabeza de Mitch, un escándalo nacional, que por otra parte deja conmocionada a Alex, que sabe que tras 15 años de asociación puede ver terminada bruscamente su carrera, si no sabe reconducir la situación. Los hechos coinciden con la creciente popularidad, cortesía de las redes sociales, de la reportera provinciana Bradley Jackson. En efecto, se ha convertido en una celebridad gracias a un vídeo grabado cuando cubría unas manifestaciones de protesta por el cierre de una mina: el modo en que se encaraba con uno de los que ahí protestaban, mostrando una gran autenticidad, ha cautivado al público. Interesante serie sobre el mundo de la televisión y los entresijos que hay detrás, con ejecutivos dispuestos a lo que sea para mantener o recuperar audiencias, y reporteros que temen por sus puestos o ven una oportunidad para escalar posiciones. Creada por Jay Carson –que participó en House of Cards y en la película El candidato– y Kerry Ehrin –en cuyos créditos figura Bates Motel–, refleja bien la deshumanización creciente de los medios de comunicación, en primer lugar porque los propios profesionales sacrifican su vida personal en aras a unas ambiciones que les dejan literalmente vacíos. Tal idea están bien plasmada por la deshecha pareja de presentadores, a los que encarnan Jennifer Aniston y Steve Carell, quiene apenas se examinan, al menos en un primer momento, acerca de si su conciencia, en lo profesional y en lo personal, no tiene algo que reprocharles. El contraste, por supuesto, lo ofrece el personaje con posibilidades de ascender, interpretado por Reese Witherspoon, todavía no maleado, aunque nunca se sabe. Uno de los aciertos de serie de Apple TV+ es el completo reparto, con muchos personajes secundarios que tienen que aportar algo al conjunto de la narración.

7/10
La balada de Buster Scruggs

2018 | The Ballad of Buster Scruggs

Revisitación del western a cargo de los hermanos Coen, después de su espléndido logro en Valor de ley, demuestra la maravillosa condición que poseen de contadores de historias, justamente reconocida en el Festival de Venecia con el premio al mejor guión. A modo de exquisitos trovadores, articulan una antología de relatos de frontera del lejano Oeste, dotándola de una perfecta unidad, lo que tiene un mérito enorme, porque se trata de narraciones muy diferentes, aunque compartan el tono de añoranza, elegíaco, donde también asoma el humor y la ironía. Con el recurso de un libro, cada historia viene precedida de una página ilustrada con una frase significativa, e igualmente se termina con la última página de ese capítulo, ello comenzando con "La balada de Buster Scruggs" que da título al film, que nos señala la importancia que van a tener en el conjunto, al modo de O Brother!, las canciones folclóricas populares y la música, donde resulta esencial el trabajo de su colaborador habitual Carter Burwell. Y así, el amplio lienzo de esos seis relatos recoge todo el catálogo imaginable de los elementos que configuran las típicas historias del Oeste, sin nunca transmitir la sensación de caer en lo manido: la llegada del forastero a la ciudad, el saloon, las partidas de póker, los duelos; los asaltos a los bancos, la justicia rápida en forma de linchamiento, los ataques de los indios, la conducción de ganado; los charlatanes y cómicos que entretienen a la gente; los buscadores de oro, la comunión con la naturaleza; la marcha al Oeste, las caravanas, los guías, los matrimonios concertados, la concesión de tierras a los colonos, las personas temerosas de Dios; los viajes en diligencia, los cazarrecompensas. Merece la pena entretenerse en entregar esta larga lista, porque lejos de lo que pudiera imaginarse, los Coen no se limitan a acumular las ideas citadas, sino a construir sólidas historias y a ponerlas en escena con insólita perfección. De la capacidad de riesgo de los hermanos cineastas da idea ya la primera historia, con el protagonista, Buster Scruggs interpretado por Tim Blake Nelson hablando y cantando al espectador con un ridículo traje blanco, y con la surrealista idea angelical que remata su peripecia. Pero es que igual optan por una seca violencia, que emocionan con una delicada y pragmática declaración de amor, o plantean el asesinato de un discapacitado con una increíble socarronería. Manejan además un reparto coral fantástico, donde citar a todos los implicados se antoja tarea imposible, por la injusticia que sufrirían los no nombrados. Aunque en muchos casos los minutos en pantalla sean escasos, las composiciones son perfectas.

8/10
Tres anuncios en las afueras

2017 | Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Una historia impactante y devastadora, aunque también catártica, al estilo de Manchester frente al mar. Es una de esas películas de las que se agradece disponer sólo de la información justa acerca de su trama, antes de su visionado, para degustarla con la mayor intensidad posible. Mildred Hayes, una mujer de cierta edad, pasa a diario con su vehículo por una vieja carretera sin apenas tránsito automovilístico. Tres grandes vallas publicitarias destartaladas, donde nadie anuncia nada, a las afueras de Ebbing, Missuri, le sugieren una idea. Tras un acuerdo con la agencia que las gestiona, insertará en ellas tres incendiarias frases que van a revolucionar a la población, poniendo en jaque de modo especial a los agentes de la comisaría local, y en especial a su sheriff, Bill Willoughby, que padece una enfermedad terminal. El británico de origen irlandés Martin McDonagh da un paso hacia la madurez con Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, tras su prometedor debut en el largo con Escondidos en brujas, y el cine dentro del cine que contenía Siete psicópatas, que eran una curiosa mezcla de thriller y comedia al estilo Quentin Tarantino, aunque con personalidad propia y una cierta reflexión sobre la condición humana. Aquí, de nuevo asumiendo los roles de director y guionista, mantiene su interés por indagar acerca de aquello que mueve a las personas; y aunque no renuncia en ocasiones al recurso del humor negro, lo hace con acentos más dramáticos y terribles. Porque aborda el modo en que las personas encajamos las tragedias, que más o menos grandes, no faltan en la vida de cada uno. En el caso que nos ocupa, un suceso familiar terrible ha convertido el alma de Mildred en un hervidero de odio y desconfianza, un veneno que afecta también a sus seres queridos, su hijo y su ex marido, que solía maltratarla. No falta además la enfermedad que aqueja al sheriff Bill, incomprensible humanamente, cuando la suya es una familia feliz, su esposa y sus hijitas le quieren mucho; o la rabia del racista y violento agente Jason Dixon, asfixiado por la sombra de su dominante madre anciana, a la que le toca cuidar. Hay una especie de agotamiento y desesperanza ante las decepciones que nos producen las personas, y aunque al fondo late la idea de que sólo el amor nos redime y nos da la paz, su interiorización, se nos viene a decir, supone un camino largo y tortuoso, que no siempre se llega a recorrer con acierto. Sorprende la solidez de la trama urdida por McDonagh, que huye en todo momento de lo previsible a la hora de mostrar cómo evolucionan los acontecimientos, hace gala de la rara virtud de respetar la inteligencia del espectador, no recurre a trucos malabares difíciles de aceptar, y las explosiones o cambios en el carácter de los personajes resultan razonables, aunque a veces sean tremendos. La línea argumental principal, que nunca se pierde, sirve además para presentar una amplísima galería de tipos humanos, muy bien descritos con unos pocos rasgos. Estamos ante una de esas películas que merecerían un premio al conjunto de su reparto, todos los actores, aun los que tienen papeles pequeños, están sobresalientes: Frances McDormand es la mujer que parece una roca, aunque está rota, con un carácter arisco que recuerda a su composición de la insoportable Olive Kitteridge; Woody Harrelson, un actor que mejora con el paso de los años, interpreta a un sheriff lleno de humanidad, capaz de tomar una decisión terrible; Sam Rockwell atrapa a la perfección a quien podía ser un buen detective, y está cayendo en el abismo; e igualmente bordan sus interpretaciones, aunque tengan poca presencia en pantalla, Peter Dinklage, John Hawkes, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek, Abbie Cornish…

8/10
Wonderstruck. El museo de las maravillas

2017 | Wonderstruck

Se diría que Todd Haynes, con esta mágica aventura familiar, tan distinta a su anterior cine, sigue las huellas de Martin Scorsese con La invención de Hugo, pues también lleva a la pantalla una obra de Brian Selznick de corte dickensiano y con homenajes al cine mudo, en este caso contando además con el propio novelista para la adaptación. La trama discurre en dos tiempos separados por medio siglo de distancia, y presentados en color y en blanco y negro, donde los saltos de uno a otro hilo narrativo, hasta que quedan claras sus interconexiones, se producen con soltura, con tramos a veces de cierta duración, y en otras ocasiones de sorprendente brevedad, pero que sorprendentemente nunca chirrían. Por un lado tenemos en los años 70 del siglo XX a Ben, un chico del medio Oeste, que nunca ha llegado a saber quién era su padre, y al que un marcapáginas de su fallecida madre, bibliotecaria, le llevará a tratar de resolver el misterio de la identidad de su progenitor en Nueva York. Mientras que en los años 20, una niña, Rose, acude a ver a su madre en las pantallas de cine mudo, pues es actriz de la gran pantalla, que no se deja ver mucho por su hija en el mundo real. La película respira una magia muy especial, donde el mundo de la cultura, de los libros y los museos, de los dioramas y las maquetas, del cine, invita a la curiosidad por el conocimiento que crea lazos con los demás. Y la intuición de que los chicos de una y otra época podrían compartir algo más que cierta sordera –toda una metáfora de una sociedad de "sordos" inmersos en la verborrea insulsa, incapaces de escuchar y amar a los demás como son–, introduce un elemento de intriga que engancha. Además se introducen elementos propios del cine mudo en la narración que funcionan muy bien. El film es un canto a la familia y a la amistad, capaz de sobreponerse a las dificultades que se dan en la vida, donde hay momentos para la aventura, la risa y la emoción genuinas. En el reparto destacan los chicos protagonistas, Oakes Fegley y Millicent Simmonds, más una de las musas de Haynes con doble papel, Julianne Moore.

7/10
Adiós Christopher Robin

2017 | Goodbye Christopher Robin

Los libros del oso Winnie the Pooh y sus compañeros del bosque de cien acres, escritos por A.A. Milner, e ilustrados por su amigo E. H. Shepard, han inspirado a numerosas generaciones de niños de todo el mundo, especialmente en el mundo anglosajón, dando también pie a versiones animadas cinematográficas. Este film describe cómo tal creación marcó de un modo especial a Milner y a su familia, su esposa Daphne, y el único hijo de ambos, Christopher Robin, chaval de gran imaginación, gracias al cual surgieron Winnie y sus amigos. Hollywood es muy aficionado a hacer al mismo tiempo dos películas sobre el mismo personaje, y la que nos ocupa, que firma Simon Curtis (La dama de oro, Mi semana con Marilyn, películas basadas en hechos reales), se ha adelantado por poco a la que dirige Marc Forster para Disney. Se entiende el interés de este segundo director, aunque corre el riesgo de repetirse un poco tras firmar Descubriendo Nunca Jamás, donde también pintaba a un autor de gran imaginación y que conectaba con el público infantil, el coétaneo de A.A. Milner J.M. Barrie, con el que comparte rasgos de atravesar dificultades en la vida familiar. La versión de Curtis, muy atinada y con momentos francamente emotivos, sabe usar la carta del rechazo y traumas de la Primera Guerra Mundial, que marcan a A.A. Milner y a su esposa, y pinta con naturalidad una vida familiar no perfecta, aunque padre, madre e hijo se quieran, y donde juega un precioso papel la niñera Olive Brockwell. Ésta está interpretada por una maravillosa Kelly Macdonald, la mejor de un reparto donde están todos bien, incluido el niño Will Tilston. En el guión se nota la presencia de Frank Cottrell Boyce, que firmó para Danny Boyle el guión de Millones, otra mirada al mundo infantil, y el modo de relacionarse con el de los adultos. Tiene encanto el dibujo de la distinta fuerza de los lazos que crea Christopher Robin con los tres adultos determinantes en su infancia, y también cómo el chaval inspira a su padre para su gran creación infantil. Los apuntes de realismo mágico y los juegos en el campo guardan un certero equilibrio, nunca resultan empalagosos o un despliegue de recargados efectos visuales. Los conflictos alrededor del vértigo de la fama, el deseo de simplemente pasarlo bien, sin pensar en los demás, aparece en todos los personajes, de modo que su pequeños y grandes egoísmos parecen hablarse unos a otros, en un logrado juego de ecos. Quizá la transición a la adolescencia de Christopher Robin, que nos encamina a un clímax que remite al arranque enigmático de la película, puede ser algo brusca, pero funciona y permite rematar la faena con buena fortuna.

6/10
¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
El fundador

2016 | The Founder

1954. Ray Kroc es un viajante, que recorre Estados Unidos a lo largo y a lo ancho tratando de colocar sus batidoras de varias cabezas con escaso éxito. Tampoco antes le ha ido mucho mejor vendiendo vasos, mesas plegables, o el producto que le parece que puede triunfar en el mercado. Cincuentón, con una paciente esposa que soporta sus frecuentes ausencias y sus quimeras, lo que no falta es entusiasmo y constancia. Un pedido inusual, 6 batidoras que se convierten en 8, le llevan a San Bernardino, quiere conocer “in situ” a su cliente. Resultan ser dos hermanos, Dick y Mac McDonald, que han ideado una hamburguesería que tiene gran afluencia de público: el servicio es ultrarrápido, se cuida la calidad, hay mil detalles que explican la buena acogida. Ray ve una posibilidad de negocio, crear franquicias, pero los McDonald firmarán un meditado contrato, no quieren que la cosa se le vaya de las manos, conceptualmente y en lo relativo a la calidad. Feliz asociación de John Lee Hancock, director, y Robert D. Siegel, guionista, que han ido a más en sus respectivos trabajos, el segundo también probando en la dirección. Hancock ha mostrado ya su gusto en películas basadas en personajes reales y genuinamente americanas, como las notables The Blind Side (Un sueño posible) y Al encuentro de Mr. Banks, mientras que Siegel firmó para Darren Aronofsky el libreto de El luchador. El fundador es una especie de parábola sobre Estados Unidos, con un ritmo formidable, que presenta la particularidad de que McDonald’s es una marca muy real, bien conocida y familiar en el mundo entero. Funciona como entusiasmante relato de lo que puede dar de sí una buena idea de negocio, la mentalidad emprendedora que ha hecho grande a los Estados Unidos; y al mismo tiempo no se deja de señalar el lado oscuro de las aventuras capitalistas en que se dejan jirones del alma, traicionando lealtades, sacrificando principios si es que alguna vez se tuvieron, la paradoja del individualismo atroz en que todo vale, o casi, a la vez que se ofrece trabajo, oportunidades y felicidad a miles y miles de personas. Resulta irónico el descubrimiento de que un equipo ideal para el negocio es el matrimonio bien conjuntado, y que se asegure que McDonald’s es para las familias, mientras tras esa fachada su principal impulsor tiene problemas y su particular visión de la cuestión. Verdaderamente ésta es una de esas películas que deberían proyectarse en las escuelas de negocios, por su eficacia narrativa –se explican estupendamente los problemas financieros y su resolución– y el debate que puede generar. ¿Qué es lo más importante para emprender? ¿La idea, el talento, la educación, la suerte, la constancia, de todo un poco? Visualmente es brillante, se aprovechan muy bien los populares arcos de McDonald’s, y es muy gráfica la primera explicación que hacen los hermanos de su negocio, con los planos cenitales de pizarra, la estudiada coreografía del restaurante, y el momento en que acompaña Kroc al piano a la esposa de un posible futuro franquiciado, con la melodía “Pennies from the Heaven” tiene algo de mágico. El reparto está muy bien escogido. Michael Keaton da el tipo de vendedor entusiasmante, al que acecha el fracaso, pero que tiene a su favor la perseverancia, nunca se rinde. A su lado, todos los demás actores vienen a ser secundarios, pero qué bien están Nick Offerman y John Carroll Lynch como hermanos McDonald de caracteres complementarios, Laura Dern como la gris esposa, Patrick Wilson y Linda Cardellini como un matrimonio que impulsa una nueva franquicia, B.J. Novak como un astuto consultor.

7/10
La hora decisiva

2016 | The Finest Hours

Emotiva película de aire épico, protagonizada por personas normales sometidas a una situación límite, que se basa en un caso real. El 18 de febrero de 1952, en Chatham, en la costa estadounidense de Nueva Inglaterra, se partieron por la mitad dos petroleros debido a una fuerte tormenta. El film se centra en la misión de rescate de uno de ellos, el Pendleton, donde gracias a la pericia de unos de sus hombres una de las mitades del gran barco encalla en un arrecife; una pequeña embarcación de la Guardia Costera, con cuatro tripulantes a bordo, en unas condiciones imposibles, intenta dar con su paradero. Craig Gillespie logró destacar como director en 2007 con una historia muy humana, pero con ciertos tintes de surrealismo, Lars y una chica de verdad. Después de entregar en 2014 un drama deportivo en el mundo del béisbol que partía de hechos auténticos, El chico del millón de dólares, de algún modo reincide con este tipo de historia, ambas muy humanas, aunque como puede imaginarse, pegadas a la realidad, aunque pueda ser extrema. El film responde a los cánones del cine catastrofista en lo que se refiere a espectacularidad, las escenas en el mar, luchando contra los elementos, de modo especial la salida de puerto de la pequeña embarcación superando un banco de arena, ponen al espectador con el corazón en un puño. A esto suma las historias humanas de personas sencillas, buenos tipos, capaces de un heroismo cotidiano en su vida profesional, y también de perder los papeles por el miedo. Es bonita la camaradería entre los hombre de mar, y no se hace sangre ante los errores productos de la prepotencia. La subtrama romántica resulta eficaz desde el arranque, con los mimbres justos entendemos lo que les toca pasar a Bernie Webber, guardia costera comandante de la embarcación, y su prometida Miriam, una mujer de carácter. Hay un gran acierto en el casting, con interpretaciones medidas de unos eficaces Chris Pine, Casey Affleck, Ben Foster, Eric Bana, Holliday Grainger, John Ortiz...

6/10
Carol

2015 | Carol

Therese Bilvet es una joven aspirante a fotógrafa, que de momento se gana la vida como dependienta en la sección de juguetes de unos grandes almacenes, mientras vive un noviazgo con el que no parece demasiado entusiasmada. Un día atiende a Carol Aird, una distinguida dama con mucha clase y de más edad, que busca un regalo para su hijita. Algo electrizante ocurre entre las dos mujeres. Carol, en proceso de divorcio, ya ha tenido alguna experiencia amorosa con mujeres, pero para Therese ese tipo de atracción resulta una verdadera novedad. En una época, los años 50 del siglo XX, en que las relaciones lésbicas no se podían ni mencionar, su relación irá creciendo paulatina y discretamente, pero en Carol pesa lo que ocurrirá con su hija si estrecha lazos con Therese. Adaptación de "El precio de la sal", novela de Patricia Highsmith, de cuya obra es muy conocida toda la serie de Tom Ripley –muy llevada al cine– y Extraños en un tren, que versionó en la pantalla Alfred Hitchcock La escritora, ella misma lesbiana, publicó inicialmente la obra con el seudónimo de Claire Morgan, aunque la reivindicó años después con su nombre y apellido. Se trata de un material perfecto para Todd Haynes, al que siempre le ha interesado abordar en su cine la homosexualidad, y que ha encontrado en el marco de los aparentemente felices años 50 con sus colores pastel tan característicos del cine de Douglas Sirk, un lugar ideal para expresarse a gusto, ahí están para demostrarlo las historias de mujeres reprimidas por el puritanismo de la época de Lejos del cielo y Mildred Pierce. En el haber del Carol de Haynes puede ponerse cierta delicadeza y el evitar un enarbolamiento demasiado obvio de la bandera de la causa LGBT. Pero tampoco es la obra maestra que algunos pretenden. La historia que se cuenta, con su cuidado envoltorio de época con aura irreal y como de ensueño, es sencilla, una "love story sui generis", con el esquema "chica conoce a chica", etc, con los obstáculos de un marido celoso, y el bien de una niña en juego. Pero se alarga en exceso, sensación acrecentada por la partitura musical de Carter Burwell, que aunque inspirada, se adueña demasiado de la película, se hace notar. Cate Blanchett y Rooney Mara son dos grandes actrices, que contribuyen a mantener la credulidad del espectador, frente a otros aspectos más flojos, como son los muy desdibujados personajes masculinos, e incluso las razones que mueven a Therese y Carol, tan atrapadas por su flechazo que parecen olvidar otras cuestiones que deberían ser importantes en su vida. Sobre todo en el caso de Carol, donde la maternidad parece considerarse como un simple derecho propietario –a tener la custodia de la hija, o a determinadas visitas– obviando que se trata de una importantísima responsabilidad, la de educarla, que viene incluida en el "pack" de haberla traído al mundo.

6/10
Mr. Holmes

2015 | Mr. Holmes

Sherlock Holmes ya ha alcanzado la respetable edad de 93 años. Después de una estancia en Japón, regresa a su residencia de campo en Sussex, con la única compañía de su ama de llaves y el hijo de ésta. Mientras inicia al chaval en los secretos de la apicultura, el detective desafiará ciertos atisbos de senilidad que no le permiten recordar el desenlace de su último caso, acontecido veinte años atrás, cuando un cliente le contrató para vigilar a su esposa. Lo ocurrido entonces motivó que se retirara definitivamente. Tras dejarse absorber por el 'mainstrean' de Hollywood, Bill Condon recaló en musicales como Dreamgirls, las superproducciones juveniles Crepúsculo. Amanecer Parte 1 y Parte 2, y la impersonal El quinto poder. En busca de sí mismo, retoma la esencia de uno de sus primeros trabajos, Dioses y monstruos, su tercer largometraje de cine, pues en Mr. Holmes se repiten diversos elementos de aquél. Aquí, Mr. Holmes también se centra en la relación entre una vieja gloria, y un joven –en este caso un niño– de procedencia humilde, fascinado por él. Adaptación de la aguda novela publicada por Mitch Cullin en 2005 "Un sencillo truco mental", en Mr. Holmes su director hace gala de una elegante puesta en escena, y sabe adentrar con sutilidad al espectador en la mente deductiva del célebre detective, que no parece estar en el mismo plano de existencia de los demás. Recapacita a lo largo del metraje sobre el pensamiento científico, muy útil si está al servicio de las personas, pero que también puede resultar deshumanizador. Se habla también de la soledad de quien no logra empatizar con los demás por su brillantez, y aunque está muy presente la desesperación ante la pérdida de habilidades con los años, por otro lado muestra la posibilidad de superación del ser humano incluso a una edad avanzada, pues por mucho que hayan pasado los años es posible seguir progresando en el entendimiento del mundo. Lo demuestra el actor septuagenario decidido a seguir mejorando (si esto es posible) Ian McKellen, que entrega uno de sus mejores trabajos en una carrera ya de por sí larga y brillante. Sólo por contemplar su trabajo, merecería la pena pagar la entrada. Lo eclipsa todo, pese a que está muy bien acompañado por la siempre excelente Laura Linney y el expresivo niño Milo Parker, al que no en vano se ha apresurado a reclutar Tim Burton para El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares. Puede decepcionar a quienes esperen grandes misterios (aunque depara alguno que otro), pues se aparta del sendero del thriller. Por contra, la disfrutarán especialmente los 'holmesianos' –apasionados del personaje central–, pues abundan los guiños y las vueltas de tuerca a la obra de Sir Arthur Conan Doyle y otras aproximaciones (impagable el cameo de Nicholas Rowe, protagonista de El secreto de la pirámide, encarnando de nuevo al detective).

8/10
Anomalisa

2015 | Anomalisa

¿Qué es norma y que es anormal? ¿Hemos convertido la anormalidad en la norma normal de nuestra vida? En torno a esta idea articula el “rarito” Charlie Kaufman su primera incursión en el terreno de la animación, una turbadora y singular historia para adultos de corte existencialista –se busca sentido a la vida, si alguien lo encuentra por favor, que avise y no lo suelte–, más audaz de planteamiento sugerente que de resultados logrados, al final su propuesta es de cortos vuelos, véase la escena acusatoria de la conferencia, o el regodeo innecesario en un encuentro sexual. De algún modo se apunta a la estela de otros directores de cine con actores de carne y hueso que incursionan en las películas animadas, como Richard Linklater con Waking Life. Sigue con la técnica de stop-motion las evoluciones de Michael Stone, un tipo en plena crisis existencial, casado y con un hijo pero insatisfecho con su vida familiar, que viaja a Cincinatti para dar una conferencia sobre técnicas de venta, tema en el que es un especialista admirado por sus colegas. Su mediocre vida, tan rutinaria como los hoteles y las personas con que se topa a diario –no encuentra ni en unos ni en otros diferencias, todo es lo mismo–, podría dar un vuelco gracias a Lisa, una chica que es una anomalía en un mundo de personas adocenadas, se trata de “alguien”, no se confunde con las masas despersonalizadas. Kauffman –destacado sobre todo como el guionista de Cómo ser John Malkovich y Adaptation, aunque dirigió Synecdoche, New York– ha buscado la colaboración de alguien familiarizado con el mundo animado, y que pudiera conectar con su peculiar cosmovisión, y el escogido ha sido el más bien desconocido Duke Johnson, que codirige con él el film. En los primeros compases de la cinta, Kauffman atrapa con trazos tragicómicos y cierto punto surrealista la vida gris y el hastío que no pueden satisfacer a nadie, pero a medida que avanza la narración aumenta el desconcierto por su idea de que todos los personajes masculinos y femeninos, a excepción de Michael y Lisa, tengan la misma voz de un actor varón: un recurso poco nítido, que seguramente quiere subrayar el riesgo de perder la libertad y conformarse con representar el papel obligatorio a que obliga el uso social, lo mismo que esas máscaras que igualan a unos y otros personajes donde se confunden los sexos. En cualquier caso, no hay una propuesta clara para alcanzar la deseada libertad, el egocentrismo y la desazón vital pesan demasiado.

5/10
Legend

2015 | Legend

Historia basada en hechos reales, las andanzas de los gángsteres londinenses de baja extracción social y hermanos gemelos Reggie y Ronald Kray, el primero de mente despejada, el otro poco menos que retrasado mental, homosexual pervertido y muy violento, y, desde luego, con innegables problemas psíquicos. Está contada desde el punto de vista de Frances, la esposa de Reggie, un poco artificiosamente, con el recurso puntual de su voz en off. La cinta la escribe y dirige Brian Helgeland, que ganó un Oscar por su guión de L.A. Confidential, lo que a priori era una garantía de que habría cuidado esta nueva trama criminal. Pero algo le pasa a este film, que a pesar del cuidado reparto, y del glamour que suele rodear el subgénero gangsteril, resulta un tanto insulso. Se sigue, tiene un pase, pues este tipo de tramas es agradecido, aunque veamos en el East End de Londres las típicas escenas de siempre de enfrentamiento entra bandas, cobro de comisiones, discusiones sobre el modo de llevar los negocios, acuerdos con los "primos" americanos. Algún momento, no obstante, resulta grotesco, como la foto del policía con los gemelos, para ponerle en evidencia, hay como cierta desgana en su entrega, que no invita al espectador a creer lo que ve. Tom Hardy se desdobla encarnando a los dos gemelos, pero falta fuerza a estos personajes, tanto al cuerdo y supuestamente sensato, como al chiflado niñoide; no pueden describirse, como los que vemos en El padrino, como "bigger than life", a pesar de que podamos verlos un poco marcados por su destino. Hay algo de irreal en la narración, y tampoco resulta atractiva la historia romántica de Frances y Reggie, o los celos de Ronald hacia la novia y luego esposa.

5/10
The Family Fang

2014 | The Family Fang

Olive Kitteridge

2014 | Olive Kitteridge | Serie TV

Miniserie basada en la obra homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzter, y que en su versión televisiva tiene muchas papeletas para acaparar premios. Lo que sobre el papel consistía en un conjunto de relatos más bien independientes, con Olive Kitteridge como protagonista, en el sólido y bien estructurado guión de Jane Anderson se convierte en el amargo retrato de un matrimonio –Olive y Henry, que viven con su hijo, Christophe, en Maine–, a lo largo de 25 años. Ella es una maestra de escuela sin pelos en la lengua, siempre hiriente con los demás y que sólo ve lo negativo en las personas; lo contrario de él, farmacéutico, siempre risueño, pero que continuamente está recibiendo bofetones dialécticos de parte de su mujer. Con un reparto formidable –Frances McDormand y Richard Jenkins están sublimes–, domina un pesimismo existencial a la hora de pintar cómo determinadas actitudes vitales de las personas próximas pueden hacer un daño tremendo a cónyuges e hijos. Lo que conduce a soterradas vías de escape extramatrimoniales, a veces pura fantasía o deseos no convertidos en realidad, lo que no contribuye precisamente al equilibrio. La mirada de Strout y la directora Lisa Cholodenko –mucho mejor que en sus anteriores trabajos fílmicos –La calle de las tentaciones, Los chicos están bien– viene a ser como un puñetazo en el estómago, pues aunque en muchas actitudes pueda asistir la razón y hasta hay amor, éste se mezcla con rencores y reproches que como mínimo acaban ahogándolo, sino matándolo. La partitura musical de Carter Burwell y la fotografía de un paisaje como desangelado ayudan a crear la deseada atmósfera que invita a pensar que la vida es poco más que una broma pesada.

7/10
El quinto poder

2013 | The Fifth Estate

La historia de WikiLeaks y su principal impulsor, Julian Assange, que hizo temblar a las altas esferas del poder con la publicación masiva en internet, gracias a fuentes anónimas, de actuaciones secretas inmorales o fuera de la legalidad. El film de Bill Condon, que se basa en los libros "Inside WikiLeaks: My Time with Julian Assange at the World's Most Dangerous Website" –del antiguo socio de Assange, Daniel Domscheit-Berg– y "WikiLeaks: Inside Julian Assange's War on Secrecy" –de Luke Harding y David Leigh–, apunta al nacimiento de un quinto poder de rasgos todavía difusos, que habría sobrepasado a los medios de comunicación, por el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para propagar desde un website material sensible que atañe al resto de los estamentos de poder, y que podría configurar a una especie de nuevo “perro guardián”, pero también a un “Gran Hermano” de los vaticinados por George Orwell. La idea es que se ha abierto una “caja de Pandora” que lo está cambiando todo. Estamos ante una cinta que maneja abundante información y puntos de vista sobre un episodio de la historia reciente, y el guión de Josh Singer, bregado en la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca, se las arregla para que no nos perdamos en la maraña de información, y disfrutemos de un relato que puede hacer pensar en Todos los hombres del presidente, o más reciente en el tiempo, y también con la revolución tecnológica bien presente, La red social. Junto a una foto bastante completa de lo ocurrido, hay una buena definición de personajes, y jugadas inteligentes, como la escena final, en que el propio Assange (su “alter ego” Benedict Cumberbatch) opina sobre la película y los libros publicados sobre WikiLeaks. Quizá el principal acierto del film es no erigirse en juez implacable de unos y otros. De modo que se pinta el idealismo que mueve a los activistas de WikiLeaks, aunque sin dejar de señalar el vértigo que les proporciona su recién estrenado poder, que puede conducir a egocentrismo algo despiadado –el retrato de Assange en tal sentido no es demasiado amable, y se apunta a secretos del pasado que habrían marcado su personalidad– o a plantearse la necesidad de marcarse ciertos límites –el dilema de Daniel Domscheit-Berg, al que da vida Daniel Brühl imprimiéndole humanidad–. Se señalan las consecuencias que puede tener la publicación de información confidencial, incluso en lo relativo a poner vidas en peligro. O se plantea la redefinición de los medios de comunicación tradicionales por la llegada de nuevos agentes informativos que operan con reglas nuevas, y ante los que cabría exhibir ciertos estándares de superioridad moral aplicados en el pasado, prácticas como el contraste de la información con varias fuentes y su protección.

6/10
Amanecer (Parte 2)

2012 | Breaking Dawn - Part 2

El matrimonio formado por Bella (Kristen Stewart) y Edward Cullen (Robert Pattinson) es feliz con su hija Renesmee, a la que todos los vampiros Cullen adoran y que cuenta además con la protección lobuna de Jacob (Taylor Lutner). Pero el peligro de la destrucción se acerca cuando Alice Cullen advierte que los Vulturis se disponen a eliminarlos a todos. La causa es que piensan que Renesmee es una niña inmortal, algo que está completamente prohibido para ellos y que lleva consigo el aquelarre de los responsables. Se acabó... ¿O no? Quién sabe, porque aunque con Amanecer (Parte 2) se cierra la saga iniciada con Crepúsculo allá por 2008, basada en la tetralogía escrita por Stephenie Meyer, lo cierto es que el desenlace ofrece un final totalmente abierto. Es fácil por eso que alguien se lance a proseguir esta historia de vampiros y hombres lobo, de buenos y malos, de amor y romanticismo exacerbados. Que nadie espere grandes novedades en este colofón. Al hilo del film anterior, también dirigido por Bill Condon, todo el argumento es unívoco, lineal y muy simple, aunque el desarrollo narrativo contenga alguna sorpresa lograda. La familia Cullen está muy preocupada por lo que pueda acontecerles debido a la amenaza de los Vulturis, y planean el encuentro final. El film es así como una larga espera, dimes y diretes, opiniones contrapuestas, silencios y temores, que desembocará en un enfrentamiento en el campo nevado. Para dar un poquito de contenido se introduce un nuevo elemento en la historia, que es el de los diversos poderes que tienen los vampiros. Este hecho ya estaba apuntado en películas anteriores, con las premoniciones de Alice (Ashley Greene), la fuerza mental de Jane (Dakota Fanning), etc., pero aquí se convierte en un aspecto principal que dirimirá el curso de los acontecimientos. Junto a ello se introducen nuevos personajes, aunque más bien sirven para distraer puesto que no aportan absolutamente nada al conjunto. Por lo demás, están presentes todos los elementos por los que han suspirado tantísimos espectadores adolescentes durante años, especialmente el apasionado amor entre Bella y Edward, que ahora cuenta con personificación de ese amor en su hija Renesmee. Tan acaramelado aspecto de la saga ya es conocido en el mundo entero, pero eso no quita que los más adultos suelten la mejor de sus carcajadas en algún momento de extrema ridiculez, como cuando el exhibicionista Taylor Lautner decide enseñarle sus “poderes” al padre de Bella. La preciosa música de Carter Burwell se encarga de rellenar los evocadores huecos entre miradas y desvelos, en los frecuentes encuentros amatorios entre los dos protagonistas o en las tertulias vampíricas de sala de estar, mientras que también se ofrece una vibrante batalla en el que los efectos especiales, todo hay que decirlo, están a la altura. Los actores cumplen, sin que se exija de ellos gran cosa. Si acaso destaca Michael Sheen en su papel de Aro, el rey de los Vulturis.

4/10
Siete psicópatas

2012 | Seven Psychopaths

Martin McDonagh ya era un dramaturgo prestigioso cuando despuntó en 2008 con Escondidos en Brujas, singular y notable debut. Pero posteriormente el británico ha pasado cuatro años sin dar un golpe de claqueta, tiempo en el que únicamente ha aparecido en los títulos de crédito de un largometraje, como productor ejecutivo. Fue en El irlandés, otra meritoria ópera prima, firmada por su hermano, John Michael McDonagh. McDonagh vuelve a contar con Colin Farrell, que en esta ocasión interpreta a Marty, que intenta escribir un guión cinematográfico titulado Siete psicópatas. Le echa una mano su mejor amigo, Billy, un actor desempleado que junto con un cómplice, Hans, ha 'secuestrado' al perro de Charlie, un psicótico gángster. Los sucesos subsiguientes servirán de gran inspiración para que Marty describa a los asesinos de su obra, pero su vida correrá serio peligro... La única pequeña pega de Siete psicópatas es que ya no coge al espectador por sorpresa, pues el cineasta mantiene el tono, a medio camino entre el thriller y la comedia negra. El elemento un poco novedoso sería su carácter metacinematográfico, ya que el protagonista, Marty –que no por casualidad comparte el nombre de pila con el director– va componiendo el guión conforme transcurre el metraje, hasta que se mezclan realidad y ficción. Siguiendo el modelo del cine de Quentin Tarantino y Guy Ritchie –a ratos también recuerda a los hermanos Coen–, Siete psicópatas es un film de elaborados diálogos, y tiene un carácter muy coral. McDonagh aprovecha que ha contado con un reparto excepcional, en el que el citado Farrell está acompañado por un Sam Rockwell al que le viene al pelo un papel de desquiciado, el intachable Christopher Walken y un correcto Woody Harrelson. No desentonan en Siete psicópatas Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Gabourey Sidibe –la protagonista de Precious– y el veteranísimo Tom Waits, algunos en apariciones muy breves. La secuencia inicial homenajea a la serie Boardwalk Empire, con dos de sus protagonistas, Michael Pitt y Michael Stuhlbarg, como asesinos conversando sobre trivialidades.

6/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
Amanecer (Parte 1)

2011 | Breaking Dawn - Part 1

Bella y Edward se van a casar. Jacob acepta el hecho a duras penas. Bella está muy emocionada por la boda, pero también tiene el susto metido en el cuerpo. Mientras que Edward siente temor por las consecuencias de ese amor prohibido que siente por una humana. Las respectivas familias reciben el hecho con gran alegría... Pero lo más delicado llegará durante la luna de miel, ya que un embarazo de Bella podría tener consecuencias muy peligrosas y totalmente irreparables. Primera parte del colofón final de la saga comenzada con Crepúsculo, y continuada con Luna nueva y Eclipse. En este caso la adaptación del cuarto y último libro de la serie literaria creada por Stephenie Meyer ha sido desdoblado en dos películas –artimaña que ya ocurrió con la serie de Harry Potter–, sin duda para sacarle un mayor partido comercial. Toma el mando tras la cámara el prestigioso director Bill Condon (Dioses y monstruos), pero que a decir verdad tampoco aporta su identidad personal al resultado, ni a la puesta en escena ni al tono de la historia. Si acaso se nota su mano en la insistencia de los encuentros sexuales entre Edward y Bella (aunque manteniendo el aire de los demás filmes, Condon se esfuerza en no mostrar desnudeces explícitas). De todas formas, no lo ha debido tener fácil el director ya que toda la trama de la guionista habitual, Melissa Rosenberg, es en este caso absolutamente lineal, también con diálogos poco inspirados. Apenas hay espacio para nada que no sea el amor y las dudas entre Edward y Bella, y para las miradas que ambos entrecruzan con Jacob. Es la historia más plana de las que se han rodado hasta ahora, pues prácticamente todo sucede entre cuatro paredes y, salvo unas pocas imágenes, apenas hay secuencias de acción dignas de ese nombre. En general, poca, muy poca evolución aporta el film tras haber presenciado los primeros minutos y tras haber dejado claro cuál es la clave que vertebra la historia: las consecuencias de un embarazo vampírico en Bella. A este respecto, y siguiendo con el singular enfoque de la serie, se podría traer a colación el planteamiento ético del respeto absoluto por la vida engendrada por las madres, cuando todo les empuja a deshacerse de sus bebés (en el film se desecha explícitamente el término de “feto”, mucho más ambiguo), ya sea por la presión social, la oposición de los seres queridos o el riesgo de perder la propia vida. Por otra parte, es posible que los amantes del libro queden decepcionados, debido al leve peso de muchos personajes secundarios. Tan sólo hay uno que toma cierta relevancia con respecto a otros filmes, el de Rosalie (Nikki Reed), pero todos los demás se diluyen dentro del meollo principal y apenas si tienen una frase de diálogo.

4/10
Mildred Pierce

2011 | Mildred Pierce | Serie TV

Glendale, Estados Unidos. Los años de la Depresión. Mildred Pierce es un ama de casa, madre de dos hijas, la niña Ray y la adolescente Veda. Su esposo Bert, cuya empresa no va bien, la engaña con otra mujer, ante lo que la muy determinada Mildred Pierce le pide que abandone el hogar. Tendrá que arreglárselas sola para sacar a sus hijas adelante, lo que supone dejar la vida relativamente acomodada que ha llevado hasta entonces y ponerse a trabajar. Encontrar un empleo de su gusto no resulta fácil para Mildred Pierce, y convertirse finalmente en camarera lo considera una humillación; sobre todo por lo que pudiera pensar su muy consentida hija Veda, acostumbrada a que no le falte de nada, estudiante de música y muy, muy estirada. Ocultará su profesión a las hijas, aunque Mildred Pierce está dispuesta a hacer lo que sea por Veda, a la que considera muy talentosa, y de la que se traga humillación tras humillación. A pesar de que Mildred Pierce, trabajando duro, se convierte en empresaria de restauración, nunca acaba de conseguir la deseada aprobación por parte de Veda. Ésta interpreta las relaciones amorosas de su madre torcidamente, y aplica a su comportamiento las pautas que cree reconocer en el de Mildred. Cuidada miniserie que adapta la novela homónima de James M. Cain, ya llevada al cine en 1945 con el título español de Alma en suplicio bajo la batuta de Michael Curtiz y con el protagonismo de Joan Crawford como madre sufridora. Como ya ocurriera con El cartero siempre llama dos veces (1946) de Tay Garnett, que fue revisitado por Bob Rafelson en una nueva versión más explícita en lo referente al sexo, aquí Todd Haynes sigue el mismo recorrido con Mildred Pierce, algo en lo que por otra parte es experta la productora del canal de cable HBO, que presume de incluir escenas que no pueden dar las televisiones americanas en abierto. En cualquier caso, el director de Lejos del cielo -otra película de época sobre ama de casa que debe tomar las riendas de su vida-, ofrece en la miniserie Mildred Pierce una ajustada adaptación de la tragedia que subyace en esa variante de “el amor es ciego” que rezaría “el amor de madre es ciego”. Porque todo lo que hace en la vida Mildred Pierce lo subordina a respaldar a su hija Veda, a apoyarla sin importar su ingratitud extrema o que merezca su ayuda incondicional; un amor dibujado con complejidad, porque tiene algo de narcisista, de alguna forma Mildred Pierce se mira en Veda como en un espejo, ella querría el mismo reconocimiento social que busca desesperadamente su hija. En lo desagradable que ve en su hija, podría haber algo de ella misma, igual que los reproches de Veda de Mildred Pierce podrían tener alguna conexión con la realidad, por muy injustos que a primera vista parezcan. El reparto de esta miniserie es magnífico, hay matices en cada personaje, y uno se hace una buena idea de la situación socioeconómica de Estados Unidos en los años 30. Pero resulta obligado destacar a la actriz que encarna a Mildred Pierce, una Kate Winslet soberbia, nada histriónica, que en cada plano muestra de modo asombroso el drama interior de su personaje. La ambientación de época es excelente, y hay un inteligente uso de la dedicación operística de Veda, que da empaque a más de una escena. La banda sonora es de Carter Burwell, el compositor habitual de los hermanos Coen, muy influenciados precisamente por James M. Cain en sus películas Sangre fácil y El hombre que nunca estuvo allí.

7/10
Valor de ley (True Grit)

2010 | True Grit

Mattie Ross, una adolescente, se hace cargo del cadáver de su padre, asesinado por Tom Chaney, un forajido. Dispuesta a que se haga justicia, y desconfiada de los cauces habituales, contrata a Rooster Cogburn, un borrachín alguacil cazarrecompensas, para atrapar al criminal. Se unirá a la caza del hombre LaBoeuf, un ranger texano, que también busca a Chaney por el asesinato de un senador. Adaptación de la novela de Charles Portis, ya llevada al cine con fortuna por Henry Hathaway con John Wayne en el papel protagonista que le valió su único Oscar. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen entregan un western de maravilloso clasicismo, género para el que apuntaban claramente maneras en No es país para viejos. Aunque la trama tiene tono crepuscular, no hay lugar para el cinismo, siguen vigentes los eternos valores del bien, la justicia y el temor de Dios, que empujan a hacer lo correcto, aunque no dejen de cometerse errores. Los Coen aciertan en cómo perfilan el personaje de Mattie, una jovencita creíble: no especialmente agraciada, inteligente y testaruda, en cuyas acciones le guía más un sentido acendrado de lo justo que la simple visceralidad de la venganza. Su relación con los hombres que la ayudan en su propósito, y el encuentro con el villano, están muy bien descritos. La debutante Hailee Steinfeld supone todo un descubrimiento, y aguanta bien el hecho de estar omnipresente en la pantalla, pues la mirada del espectador es en cierto modo la suya. También brilla el resto del reparto, con menciones especiales para Jeff Bridges, genial con su ronca voz, y un irreconocible Matt Damon, los dos hacen que nos creamos el creciente respeto de sus personajes por Mattie. Da idea de la madurez que han ido adquiriendo los Coen su contención visual, son menos apabullantes de lo habitual, lo que no significa que renuncien a los riesgos, más bien todo lo contrario. Así tenemos planos generales bellísimos que no nos extrañaría ver en cineastas clásicos como John Ford, Howard Hawks o el mentado Hathaway, pero a la vez se atreven, sin llamar la atención, con otros más complicados, como los que componen la escena en que hallan a un hombre ahorcado, o la del pozo de las serpientes. En cambio, en lo relativo a la violencia, no dejan de caer en la tentación de presentarnos una secuencia tarantinesca, la que sucede en la cabaña de los tramperos.

7/10
Los chicos están bien

2010 | The Kids Are All Right

Nic y Jules son lesbianas y acudieron a un donante de esperma para formar una familia normal. De ese modo tuvieron dos retoños, ahora ya crecidos adolescentes: la joven Joni, que está a punto de entrar en la universidad, y su hermano menor Laser. Los cuatro forman una familia unida, acomodada, tan feliz como cualquier otra, que atraviesa las situaciones corrientes de cualquier familia. Pero, claro, con los años el amor se agrieta un poco, y hay que cuidarlo, tener paciencia y fortaleza para que las cosas no desemboquen en una crisis que eche por tierra la unidad familiar, la vida en común. Es lo normal en todas las familias... Además, como en cualquier familia los hijos adolescentes ya no son tan fáciles de manejar, reclaman su espacio y su libertad de decisión. Tanto es así que un día deciden por su cuenta conocer a su padre biológico, que resulta ser un tipo de lo más agradable y sensato, de modo que se integra poco a poco en la familia. Pero tal situación acaba suponiendo un pequeño terremoto en la convivencia, sobre todo en lo que se refiere a la relación entre Nic y Jules. Apología de la ideología de género, con cuatro nominaciones al Oscar (película, guión actriz y actor secundario), y que además ha recibido numerosos premios de renombre, como el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical para Annette Bening. Dirige el alegato Lisa Cholodenko (1964), quien sin duda sabe de lo que habla, pues es lesbiana y madre de un hijo concebido con esperma de donante. A lo largo de su carrera, Cholodenko ha demostrado que lo suyo son las películas sobre relaciones personales, a menudo tormentosas y difíciles, véase High Art o La calle de las tentaciones. No cabe duda de que la directora californiana tiene gran sensibilidad para ello. Posee capacidad para perfilar caracteres verosímiles, crear diálogos realistas y situaciones de lo más naturales, y en Los chicos están bien destacan las interpretaciones. Lo de Julianne Moore no sorprende, pues es manifiesto su gusto por encarnar a mujeres, digamos, poco convencionales (Savage Grace, Chloe, Boogie Nights...), y desde luego la Bening está fantástica, como tantas otras veces. ¿Pero que hace diferente esta película de otras con temática homosexual, al estilo de Brokeback Mountain, Las horas o Un hombre soltero? Sencillamente que busca obviar cualquier diferencia con cualquier otra familia, es decir, intenta no ser una “película gay” que retrate traumas y dificultades de sus protagonistas. Es más, aquí todo el mundo es de lo más normal, empezando por los hijos, verdaderamente ejemplares, educados y equilibrados (muy sutil la contraposición con sus respectivos amigos, uno loco y violento, y la otra continuamente obsesionada con el sexo). Y ésa es precisamente la mayor defensa de la denominada ideología de género, según la cual la diferencia entre hombre y mujer no existe, de modo que lo que llamamos “género” (es decir, la identidad sexual) no sería más que una traslación nominalista de las cultura social. Cambiemos por tanto la mentalidad de la sociedad y reduzcamos el género –la diferencia entre hombre y mujer– a puro deseo sexual, a pura atracción. El género o la identidad se transforman en “tendencia”, en la “opción sexual” que cada uno elija. Puro juego erótico. Aún así a Cholodenko se le escapan situaciones algo incoherentes, como la inquietud que causan las sospechas por la homosexualidad del hijo o la referencia a la aventura heterosexual de Jules. También hacia el final, el film se deja llevar por situaciones que rezuman almíbar y que no cuadrarían demasiado en otras familias.

4/10
The Blind Side (Un sueño posible)

2009 | The Blind Side

La historia auténtica de Michael Oher, que se convirtió en jugador de la liga profesional de fútbol americano cuando todos los elementos jugaban en su contra. La cosa se inicia con Big Mike, un adolescente afroamericano que ha crecido en un ambiente familiar desestructurado. En tal tesitura resulta milagroso que no se haya convertido en un delincuente y un holgazán. Eso sí, es un chico callado y retrasado en los estudios, y sin hogar. De modo sorprendente le admiten en una escuela cristiana, donde una maestra se esfuerza en ayudarle, pero no faltan las dificultades. El revulsivo definitivo en su vida será que Leigh Anne, la madre de dos chicos que estudian en el mismo colegio, se fije en él. De ofrecerle su casa para dormir una noche, pasará, de acuerdo con su esposo y los dos hijos, a adoptarlo. Y vistas sus excepcionales condiciones físicas, le apoyarán en su posible carrera deportiva. Una película genuinamente americana, sí. Pero con valores universales, que se entienden en Tennessee y en Pekín, para entendernos. No estamos ante una de esas tramas deportivas llenas de partidos incomprensibles, a no ser para los aficionados al fútbol americano. Basta la introducción del film para que entendamos la posición de defensa de Oher frente a la de ataque de un ‘quaterback’, explicada muy gráficamente con una comparación inmobiliaria: si el ‘quaterback’ paga la hipoteca de la casa, el ‘tackle’ o bloqueador es el seguro de la misma. Y no falta un importante y emocionante partido, aunque no tanto por el resultado, audaz planteamiento. Pero sobre todo, estamos ante una trama de personajes, de superación, y de amor, mucho amor, en el que sobresale la relación maternofilial que surge entre Leigh Anne y Michael. Y donde se señala el papel que la fe juega a la hora de ayudar al prójimo, y que tiene emotivos pasajes, la comida de acción de gracias, o cierta conversación entre los esposos. Verdaderamente el papel de Leigh Anne es una prueba de fuego de la que Sandra Bullock sale perfectamente airosa, lo que incluye el Oscar por su composición. Es necesario señalar que tiene escenas muy bien resueltas, las que comparte con su hijo, pero también esa visita a la madre biológica de Michael, o la del entrenamiento. Está muy bien el resto del reparto, de rostros no demasiado conocidos, a no ser el de Kathy Bates. Sobresale Quinton Aaron, que entrega una interpretación muy contenida del introspectivo Michael.

6/10
Donde viven los monstruos

2009 | Where the Wild Things Are

Adaptación del clásico cuento infantil homónimo, escrito e ilustrado por Maurice Sendak. Como el original es tremendamente simple -unas pocas líneas, y los dibujos que las ilustran-, se ha hecho necesario desarrollar una trama un poquitín más compleja.Max es un chaval de tremenda imaginación, pero que echa mucho de menos a su padre, al que suponemos fallecido. Vive con su madre, que trabaja mucho y trata de entablar una nueva relación, y una hermana mayor no demasiado sensible. La 'destrucción' de su refugio-iglú, propiciada por la hermana, más la mirada reprobatoria a los devaneos amorosos de la madre, propician una huida del chico en medio de la noche, con su disfraz de lobo. Entonces toma una barca que le lleva a una misteriosa isla habitada por monstruos. El guión de David Eggers y Spike Jonze -éste también director- es menos claro, con respecto al libro, acerca del carácter imaginario de las aventuras 'monstruosas' de Max; en efecto, en el original era su propia habitación, donde permanece castigado, el lugar donde transcurrían sus peripecias, mientras que en el film la huida a la isla parece real, con lo cual se propicia cierta ambigüedad. De hecho uno de los temas que plantea la película, a sabiendas o no, es el del recurso a la imaginación como modo de evadirse de una realidad incómoda. Lo que puede ayudar a sobrellevar los problemas, pero no constituye, desde luego, sur solución. Hay grandes aciertos en la aproximación estética, aunque cansa un poco el continuo recurso a la cámara en mano. La idea es aportar a la película grandes dosis de realidad, aunque se mueva en el terreno de la fantasía. Por supuesto en el primer tramo, que recoge el entorno cotidiano de Max, de fotografía naturalista. Y luego en la isla, por el uso de una paleta de colores nada llamativos. Tiene también gran mérito el diseño de los monstruos -la creación de trajes para actores y animatronics corre a cargo de la factoría de Jim Henson-, que evoca bien las ilustraciones de Sendak: esultan creíbles y se supera el riesgo de lo empalagoso. Quizá en este sentido, evitar lo dulzón, Eggers y Jonze se equivocan al pintar los conflictos y discusiones entre los monstruos, algo complejos y reiterativos, y que tal vez los espectadores de menos edad no entenderán.

6/10
Un tipo serio

2009 | A Serious Man

A pesar de su título, este trabajo de los hermanos Coen no es nada serio. El tono se acerca más a Quemar después de leer que a No es país para viejos. Por lo demás, es una película un poco atípica en la filmografía de los cineastas, pues han contado con un presupuesto muy bajo. También llama poderosamente la atención que hayan renunciado por completo a incluir estrellas en el reparto. De hecho, el film está protagonizado por Michael Stuhlbarg, secundario de títulos como Red de mentiras, y que tuvo su papel más destacado en el film La zona gris. El resto del reparto esta compuesto por actores sin tirón comercial, pero buenísimos, como Richard Kind (Vías cruzadas), Fred Melamed (habitual del cine de Woody Allen) y el veteranísimo Adam Arkin (Hitch). Los Coen vuelven a demostrar su capacidad para seleccionar, no se sabe cómo, a actores de lo más expresivo, hasta para los papeles anecdóticos. Esta vez siguen a una familia judía, encabezada por Larry Nidus, marido modélico, padre afectuoso y profesor de matemáticas comprometido con su trabajo. Sin embargo, atraviesa una mala racha. Su mujer le anuncia que tiene un amante y que quiere que se vaya de casa, en el trabajo tiene problemas con un estudiante coreano que pretende sobornarle, alguien envía anónimos que comprometen su futuro profesional, su hermano se ha instalado en su casa, su hija le roba billetes de la cartera para operarse la nariz, su hijo fuma marihuana, etc. Los Coen se han convertido en un valor seguro. Nunca decepcionan, e incluso se diría que su película menos lograda, Ladykillers, mantiene cierto nivel. Esta vez tampoco se sentirá defraudado ningún espectador del tipo que sea. Los hermanos cineastas han tejido una comedia negra, más surrealista aún que otras cintas de su filmografía, pues incluye algunos sueños y un comienzo desconcertante. Pero sobre todo es cínica, aunque mantiene un tono elegante. En tal sentido recuerda mucho más a las comedias de Billy Wilder que a los últimos éxitos del género. Es cierto que los Coen miran la religión con sarcasmo –especialmente las costumbres judías: sólo ellos, judíos, podrían haber hecho un film así–, pero lo hacen con tanto estilo que nadie se sentirá ofendido. En el fondo, el tono se asemeja a las bromas de Woody Allen al respecto. El modo de abordar la cuestión contrasta con la irreverencia que impregna las películas de algunos cineastas procedentes del catolicismo. No será recordada como uno de los grandes trabajos de los hermanos, pero bajo su apariencia ligera oculta interesantes consideraciones en torno a la serenidad y la resignación. El protagonista está inspirado en la paciencia del bíblico Job, pues el guión se centra sobre todo en sus esfuerzos por salir adelante frente a las más disparatadas adversidades inesperadas. Algunos momentos dan que pensar en asuntos como el egoísmo en las relaciones personales y familiares, o la desintegración familiar.

6/10
Escondidos en Brujas

2008 | In Bruges

El inglés de padres irlandeses Martin McDonagh escribe y dirige esta singularísima película, que supone también un más que correcto debut cinematográfico. McDonagh demuestra sobre todo un gran dominio a la hora de concebir escenas y perfilar a los personajes, no en vano es un dramaturgo de prestigio –galardonado dos veces con el premio Olivier y cuatro veces nominado al Tony–, cuyas obras han sido estrenadas en más de 40 países. Dos asesinos a sueldo van a pasar unos días a la ciudad de Brujas tras realizar su último trabajo. La idea es que esperen allí la llamada de su jefe. Mientras que Ray (Colin Farrell) se siente absolutamente fuera de lugar y no puede evitar los remordimientos terribles provocados por su último ‘trabajito’, su compañero Ken (Brendan Gleeson) está encantado con el arte y la belleza de la célebre ciudad medieval. Y así pasan los días: Ray entablará amistad con una bella chica llamada Chloë y Ken sentirá que ese ambiente cultural serena su mente y su alma. El tono de la película un poquito desconcertante, para bien y para mal. Y es que, si los protagonistas se encuentran fuera de lugar en Brujas –un continuo leitmotiv del guión–, el espectador puede sentirse igualmente perdido al no saber si tomarse en serio o en broma la historia, pues McDonagh busca un casi imposible equilibrio entre comedia y thriller. Hay momentos hilarantes logrados, pero éstos siempre surgen de situaciones nada cómicas, sino más bien patéticas, excesivas, que definen perfectamente el carácter perdedor de los personajes. El resultado es algo así como una tragicomedia negra que remite en parte al cine de Quentin Tarantino o Guy Ritchie, aunque sin su disparatado surrealismo. Aquí es todo mucho más sosegado, y también más gris y tristón. Y McDonagh rueda con un estilo mucho más clásico y contemplativo, recreándose en la fabulosa fotografía de Eigil Bryld y en las bellísimas localizaciones de Brujas, un lugar que parece verdaderamente parado en el tiempo. Este aire reposado de la espera, y el estado taciturno que despiden los personajes a lo largo de los días, crea situaciones improbables a priori, como la de que dos asesinos se pregunten por el más allá, por el bien y el mal, por Dios y por el castigo de sus pecados. Y sobre todo que lo hagan en serio, sin el sarcasmo que aportaría un Tarantino, por seguir con el ejemplo. En el aspecto artístico destaca mucho Colin Farell, cada vez más alejado de los papeles de chulito que le han dado fama. Su personaje sufriente recuerda tremendamente al de Cassandra's Dream, pues también aquí tiene serios problemas de conciencia debido a sus actos pasados. Y hay que hacer mención a la extraordinaria música de Carter Burwell, que es de lo mejorcito que se puede escuchar hoy en día.

6/10
Quemar después de leer

2008 | Burn After Reading

Farsa menor de Joel y Ethan Coen, tras su triunfo en los Oscar con No es país para viejos. Los hermanos se toman a broma el mundo del espionaje al situar su trama en Washington. La acción se inicia en el cuartel general de la CIA en Langley, donde el analista Osborne (John Malkovich) es puesto de patitas en la calle. Su esposa Katie (Tilda Swinton) no parece demasiado amargada por el tema, pues desprecia al marido, quien opta por holgazanear todo el día mientras escribe sus memorias e ingiere cantidades desmesuradas de alcohol; además le engaña con Harry (George Clooney), un agente del tesoro casado con una autora de libros infantiles, que a su vez sale con mujeres variadas. Una será Linda (Frances McDormand), que trabaja en un gimnasio, y está obsesionada por someterse a cirugía para mejorar su físico; el hallazgo casual de un cedé con las memorias de Osborne, de supuesto contenido sensible, anima a Linda y a Chad (Brad Pitt) a ofrecer su devolución a cambio de una importante suma de dinero. Las descripción del enredo urdido por los traviesos cineastas podría alargarse más, pero lo dicho en el párrafo anterior debería bastar. Los Coen retratan a un grupo de mediocres perdedores, con vidas amorosas insatisfactorias, obsesionados por el aspecto físico y el dinero, cierto bienestar o felicidad que ignoran cómo alcanzar. Lo que sirve para entregar un buen puñado de situaciones divertidas -la llamada telefónica a Osborne, la incursión en la embajada rusa, las surrealistas conversaciones en Langley...-, pero también algún pasaje zafio, de humor facilón. El reparto es estupendo, y los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el ganso, en una película sin demasiadas pretensiones, donde su crítica a ciertas actitudes contemporáneas, que miran demasiado a ras de suelo, resulta limitada por el propio planteamiento del film.

6/10
Crepúsculo

2008 | Twilight

La directora Catherine Hardwicke continúa indagando en la vida y los sentimientos de la juventud, tras sus dos logradas películas Thirteen (1999) y Los amos de Dogtown (2001). Ahora lleva a la gran pantalla la novela "Crepúsculo", la primera de una saga literaria escrita por la americana Stephenie Meyer, que en poco tiempo se ha convertido en un fenómeno editorial tanto en Estados Unidos como en otros países. Podemos estar ante el nacimiento de un mundo cinematográfico no pequeño, del estilo de los iniciados con Harry Potter y la piedra filosofal o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. Pero si entonces eran magos y diferentes criaturas fantásticas las que poblaban la pantalla, ahora la cosa va de vampiros. Bella Swan es una joven de diecisiete años que se ve obligada a mudarse de la casa de su madre en la cálida y seca Arizona hasta la de su padre, en el húmedo y lluvioso estado de Washington. Los comienzos en el pueblo de Forks no son fáciles, apenas conoce a nadie y su padre, a la sazón jefe de policía de la pequeña localidad, no es que sea muy comunicativo. Pero pronto el mundo de Bella cambia. Entre los alumnos hay uno que se ha fijado en ella, y también la joven ha quedado atrapada por la misteriosa y reconcentrada personalidad del compañero. Se trata del pálido Edward Cullen, cuyo atractivo también es la parte visible de un secreto bien guardado. Edward es un vampiro y tanto él como su familia poseen diversas características y habilidades en mayor o menor medida: inmortalidad, fuerza, rapidez, visión futura, telepatía, etc. Entre Bella y Edward se abre un inmenso abismo. Sin embargo, el intenso amor nacido entre ellos ya es imparable. No pueden vivir el uno sin el otro y eso les deparará numerosos peligros. Como se ve, no estamos ante una película de vampiros al uso. La razón es que se trata principalmente de una historia de amor, y no sólo eso, sino de la narración de un enamoramiento ferviente, juvenil. No hay aquí escenas sangrientas, colmillos goteantes y doncellas asesinadas. Nada de eso. Es cierto que los elementos de terror o de acción están presentes en una subtrama que introduce a unos vampiros malvados, pero también lo es que a la postre son sólo escenas que completan el verdadero núcleo de la trama: el amor imposible surgido entre Bella y Edward. Y en este aspecto cabe hacer una lectura más antropológica, pues en cómo viven su propia relación estriba la idea esencial de la película: el autodominio por amor. La directora logra magistralmente dar forma a esa difícil cuestión al establecer un bello paralelismo entre vampirismo y sexualidad. Si ya desde siempre estos dos temas han sido amplia y morbosamente relacionados, ahora se trata de darle otra vuelta de tuerca: mantener intacto (sano-puro) al ser amado. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el film va dirigido a un público joven, y eso se nota. En algunos momentos, se excede demasiado en los planos románticos, las imágenes idílicas y en el juego de miradas, a veces con ralentizaciones chirriantes e incluso cursis. De ese modo el amor de los protagonistas corre el riesgo de devaluarse en simple flechazo. También se nota demasiada simpleza en la definición de los personajes secundarios (los amigos del instituto, la familia Cullen, etc.) y otros están algo desaprovechados, como el padre de Bella. Está lograda en cambio la atmósfera del film, con una hermosa y sombría fotografía de los boscosos parajes de Oregón, donde se rodó la película. También es muy elogiable la interpretación de Kristen Stewart, tan joven como grandísima actriz, que encarna con mucha intensidad a la protagonista. Le secunda con corrección el menos conocido Robert Pattinson, quien sin embargo asombra con su talento musical al interpretar al piano la pieza "Bella's Lullaby", evocador tema de amor de la película compuesto por el maestro Carter Burwell.

5/10
No es país para viejos

2007 | No Country for Old Men

En algún lugar de la frontera entre Estados Unidos y México, no muy lejos de Río Grande... Una operación de narcotráfico ha terminado en río de sangre, compradores y vendedores no han sabido entenderse... Al desértico lugar donde realizaban el intercambio llega por casualidad Llewelyn Moss, un peón soldador, y encuentra cerca a un tipo recién fallecido que tenía consigo un maletín con dos millones de dólares. La tentación de quedárselo es demasiado grande, aunque Llewelyn no es un ingenuo. Desde el momento en que deja desgraciadamente una pista que permite identificarle, un sádico asesino al servicio de los narcos, Anton Chigurh, le pisa los talones. Pero decide afrontar el riesgo de retener el dinero. Así que pide a su esposa que se vaya a casa de su madre, mientras intenta aguantar él solito la caza de que empieza a ser codiciada presa. Al tiempo, también el sheriff local, Ed Tom Bell, miembro de una familia con varias generaciones al servicio de la ley, intenta dar con su paradero.Extraordinaria película de los hermanos Joel y Ethan Coen, quizá la mejor de su valiosa filmografía, y prueba de la plena madurez que han alcanzado como cineastas. No es que antes hubieran dejado de demostrar su talento, allí están títulos tan redondos como Muerte entre las flores o Fargo. Pero es cierto que les podía su vertiente gamberra, se hacían demasiado reconocibles con sus bromas y su estilo visual. En la obra del escritor Cormac McCarthy han encontrado temas y personajes con los que pueden identificarse, y con los que, en efecto, se han identificado. Así que se benefician de la gran humanidad con que McCarthy pinta a sus personajes de la frontera, tipos lacónicos, habituados a la vida dura; y de algún modo depuran lo que en otros de sus filmes resulta exagerado. Y la combinación Coen-McCarthy resulta perfecta. Porque hablar de una historia con asesinos pasados de rosca (estupendo Javier Bardem, y también Woody Harrelson, con menos presencia), y tipos duros, supervivientes natos (los personajes de los magníficos Josh Brolin y Tommy Lee Jones, uno al que atrae el dinero, pero que tiene un código moral que le lleva, por ejemplo, a llevar agua a un tipo al que dejó malherido, el otro con un claro sentido de la justicia, pero cansado de ver cómo el mal y la crueldad dominan con frecuencia el mundo), es hablar claramente del universo Coen; pero la aproximación por la senda McCarthy ayuda sobremanera a la credibilidad de lo narrado. Y no sólo en los protagonistas, sino también en tipos humanos de la América profunda, un vendedor, el encargado de un motel... Gente corriente y moliente, que se suelen ver poco en las películas, y a la que los Coen ya se habían acercado en títulos como Fargo.Resulta increíble la impecable caligrafía cinematográfica que presenta este trabajo de los Coen. La historia salta de uno a otro personaje con naturalidad, y la tensión del "duelo", por así decir, entre Llewelyn y Anton, alcanza niveles altísimos, ya sea en medio del desierto, esa dinámica persecución hasta el río; en el motel de carretera; o en México. Hay violencia, dura e impactante, desagradable si se quiere, aunque tampoco se busca el regodeo. Funciona muy bien la sobriedad de los personajes, e incluso el que se prestaba más al histrionismo, el de Bardem, está contenido en su justo punto. Hay reflexiones apuntadas, sobre la libertad y la responsabilidad (esa moneda caprichosa de Anton no le exime de lo que es una crueldad salvaje y deliberada), el anhelo de un hogar tranquilo, y la implantación de un orden justo que no llega. Incluso se alude al universal deseo del encuentro con Dios en la vida de uno, del que se aguarda a veces a que haga su aparición cuando uno ya es de edad avanzada, quizá olvidando que ese encuentro tiene algo de búsqueda, que no puede dejarse a la pura providencia, aunque ésta cuente, y mucho.

9/10
Antes que el diablo sepa que has muerto

2007 | Before the Devil Knows You're Dead

Andy y Hank son dos hermanos con problemas. El primero, casado y sin hijos, es un ejecutivo de buena posición, pero que ha venido costeando últimamente su adicción a las drogas tomando prestado, temporalmente y sin decirlo, dinero de su empresa. El otro es un pobre diablo sin ocupación estable, divorciado, aunque amante de su hijita; sus apuros económicos le hacen retrasar el pago mensual de la correspondiente pensión. En tal tesitura, Andy proponer a su hermano un plan: robar la joyería de sus padres. Éstos no saldrán perjudicados, pues el seguro cubrirá todo; y ellos, que conocen bien el establecimiento, podrán tapar sus agujeros financieros. Lógicamente, pretenden que todo transcurra sin violencia. Pero Hank, encargado de ejecutar materialmente el atraco, no se atreve a hacerlo personalmente, y recurre a un tercero, que acude a la joyería armado. Se producirá un enfrentamiento entre el atracador y la madre, a resultas del cual muere el primero, mientras ella queda en coma. El título original del film alude a una frase hecha, que completa dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", o sea, "media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Y precisamente se recoge ese espacio de tiempo infernal, en que el paraíso de los problemas superados y la felicidad no se da en absoluto, mientras los personajes deambulan como cadáveres ambulantes, antes de que, en efecto, el diablo se los cobre como piezas. El guión que dirige el veterano Sidney Lumet -83 años, 50 haciendo películas, éste hace su título número 44-, escrito por el novato Kelly Masterson, presenta una perspectiva completamente desesperanzada y fatalista, de personajes encerrados en una ratonera, y que se diría se empeñan en agravar las heridas producidas por la trampa en que se han metido. La estructura narrativa deconstruida, con los puntos de vista de distintos personajes -los dos hermanos y el padre- se revela eficaz, también por la vigorosa realización de Lumet, de hechuras muy clásicas y muy sólidas. Resulta impactante la escena del atraco, así como el resto de escenas de la parte que podríamos denominar criminal. Pero además hay personajes sólidos, con sus dramas bien atrapados, las miserias y mezquindades, las consecuencias no previstas, las decepciones y el afán de venganza. En tal sentido la película es muy cruda, porque los personajes carecen de cualquier tipo de asidero al que agarrarse: los hermanos han ido soltando amarras de las cosas que importan -sus respectivas familias-, para encadenarse a adicciones o incluso a una relación adúltera y secreta con la mujer del hermano; y el padre, una vez su esposa se encuentra en coma, sólo vive para dar con los cómplices del asesino. La película es plenamente coherente con la filmografía lumetiana, por ejemplo con Tarde de perros en su dibujo de una pareja de perdedores sin salida, que tratan de superar sus problemas con una acción criminal. Y coincide con una especie de 'revival' del cine de los años 70, que tiene actualmente representantes en títulos como Michael Clayton o American Gangster; de este período se hereda, además de ciertas temáticas y el escenario urbano (la amada Nueva York de Lumet), la violencia seca, el intenso dramatismo de las situaciones y ciertas concesiones gruesas y gratuitas al sexo (la escena de arranque y otras), que parecían superadas en el cine reciente. Están muy bien los actores: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, y Albert Finney, pues dominan los hombres sobre las mujeres, aunque Marisa Tomei y Rosemary Harris tenga un par de escenas de lucimiento, la confesión y el atraco respectivamente.

7/10
La gran estafa (2006)

2006 | The Hoax

Cuando todo parecía atado, y bien atado, el escritor Clifford Irving se lleva la sorpresa de que McGraw Hill, su editorial, ha decidido no publicar su último manuscrito. Este autor desconocido, que había publicado antes títulos como “Fraude”, decide forzar una reunión con sus editores, asegurando que anda trabajando en un auténtico “bombazo”. En realidad no tiene idea de que les va a contar al día siguiente… Hasta que se le ocurre que podría camelarles afirmando tener los derechos exclusivos de las memorias autorizadas del excéntrico Howard Hughes. El multimillonario, aviador y cineasta es bien conocido por sus rarezas, y no ha sido visto en público desde hace años; Clifford cuenta con ello para mantener el engaño y obtener pingües beneficios. Le ayudan en la tarea su esposa Edith, y su socio y colaborador Dick Suskind. La historia que narra Lasse Hallström es, curiosamente, real, y el mismo Howard Hughes llegó a decir que ni el guionista más calenturiento de Hollywood podía haber imaginado algo semejante. En efecto, los hechos se ven afectados por el efecto “bola de nieve”, en que nuevas mentiras requieren nuevas explicaciones, hasta que se fabrica un edificio cuya estructura podría venirse abajo en cualquier momento. De este modo el film, en lo que a timos se refiere, podría conectarse con títulos como El golpe o Nueve reinas, aunque quizá el que más se le aproxima es El precio de la verdad. Parte del mérito de Hallström, y de su guionista, William Wheeler, es conjugar drama y comedia. Hay situaciones muy disparatadas, casi de vodevil, como la del manuscrito que Clifford y Suskind birlan a un antiguo colaborador de Hughes. Pero también hay lugar para el drama, al abordar los problemas de fidelidad de los dos socios, o esa adopción de la personalidad de Hughes por parte de Clifford. Además se deja espacio para el suspense y el vértigo, como en los momentos de la llamada telefónica de Hughes o su llegada en helicóptero. E incluso hay cargas de profundidad contra el mundo editorial (el dinero manda), empresarial (el papel que acaba jugando Hughes en la historia) y el político (todo vale para seguir en el poder). El reparto está perfecto, tanto en los actores principales (un Richard Gere muy contenido, un Alfred Molina pletórico, divertido y humano) como en los secundarios.

7/10
Retrato de una obsesión

2006 | Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus

Diane Arbus es una de las más prestigiosas fotógrafas estadounidenses del siglo pasado. Empezó trabajando para revistas de moda con su marido, el también fotógrafo Allan Arbus, pero influida por la película La parada de los monstruos, de Tod Browning, y por su maestra, la austriaca Lisette Model, acabó especializándose en tomar imágenes inquietantes de personajes fuera de lo común. Su fotografía de un gigantesco muchacho judío con sus padres dio la vuelta al mundo. Desgraciadamente, Arbus sufrió una fuerte depresión que le llevó al suicidio en 1971. Un año más tarde se convertía, a título póstumo, en la primera fotógrafa estadounidense seleccionada para la Bienal de Venecia. A partir del libro sobre su vida 'Diane Arbus, a Biography', el director Steven Shainberg, sobrino de uno de los grandes amigos de la artista, ha construido esta imaginaria recreación del momento en que ella decide especializarse en las imágenes de individuos bizarros que la hicieron famosa. Aunque se basa en algunos hechos reales, la mayoría de sucesos que narra el film son inventados, incluido el eje de la trama, su relación con Lionel, un misterioso tipo totalmente recubierto de pelo, que se muda junto al matrimonio Arbus. El personaje podría haber dado lugar a un film lleno de interés, pero Shainberg sigue la línea de su anterior trabajo, Secretary, pues ha contado con la misma guionista, Erin Cressida Wilson. Nuevamente recrea una atmósfera malsana, describe a personajes estrafalarios y realiza una descarada apología del hedonismo en las relaciones sexuales. Sus imágenes sugieren que la inspiración suprema en el arte la alcanzarán aquellos con una mente abierta a la  experimentación y a las relaciones adúlteras, capaces de romper todas las convenciones. El film se hace lento, pesado y carente de interés, y no se entiende cómo han aceptado protagonizarlo Nicole Kidman y Robert Downey Jr., dos actores con un enorme sentido del riesgo, pero que suelen acertar más al involucrarse en cada nuevo proyecto. Tampoco parece afortunado el título que le han puesto en España, pues de "Fur" (piel) ha pasado a titularse Retrato de una obsesión, cuando ya se titulaba así un film muy superior, protagonizado por Robin Williams.

2/10
El Álamo (2004)

2004 | The Alamo

Tras los desgraciados sucesos del 11-S, recibió luz verde en Disney este proyecto, la realización de una gran película épica repleta de heroísmo, que se suponía ayudaría a sostener los sentimientos patrióticos de una nación unida por la dolorosa tragedia. Curiosamente, y a pesar de lo bien hecha que está, la acogida estuvo un poco por debajo de las expectativas. Quizá pesó la existencia de otro título legendario, dirigido 44 años antes por un John Wayne a quien asesoró el maestro John Ford, que contaba estos mismos hechos. La trama se centra en los hechos acontecidos en la primavera de 1836, cuando apenas doscientos hombres soportaron durante dos semanas el terrible asedio del ejército mexicano, mandado por el general Antonio López de Santa Ana. La desproporción numérica era innegable (había miles de soldados mexicanos), pero los ocupantes del fuerte de El Álamo en San Antonio de Bexar, que creían en su causa, aguantaron el tirón, y su heroica hazaña daría bríos para la formación del estado de Texas. El film está contado con detallado realismo, mostrando los puntos de vista de uno y otro bando, y los preparativos de Sam Houston para acudir al lugar en el momento adecuado. Frente a las opciones recientes de presentar numerosos ejércitos a golpe de efecto digital, se apuesta por un retrato de la guerra más tradicional, con actores, especialistas y explosiones controladas. El film tiene un adecuado tono épico: entre los actores, correctos, destacan Patrick Wilson, que da vida con convicción al idealista con un punto de ingenuidad William Travis, y Billy Bob Thornton, sin duda el rey de la función, un estupendo David Crockett que nada tiene que ver con John Wayne, pero que es maravilloso.

5/10
Kinsey

2004 | Kinsey

Entre 1948 y 1950, el biólogo estadounidense Alfred Kinsey aplicó sus métodos estadísticos de observación de moscas a los hábitos sexuales de hombres y mujeres. Los resultados del Informe Kinsey contribuyeron así a la llamada ‘revolución sexual’, al defender que el comportamiento únicamente heterosexual y monógamo es anormal, producto de inhibiciones culturales y condicionamientos sociales. Este film, escrito y dirigido por Bill Condon (Dioses y monstruos), ofrece un perfil de Kinsey con luces y sombras, alternando pasajes en blanco y negro en que es entrevistado, con otros en color, donde se aborda su singular historia. Así, se aplaude su oposición al puritanismo y los tabúes sexuales, pero al tiempo se cuestionan sus estudios sesgados (las personas que responden a sus tests son las más promiscuas, y adolecen de graves patologías) y la insensata infidelidad a su esposa, que acaban produciendo rechazo incluso entre sus más estrechos colaboradores. El film está bien rodado, y tiene un selecto reparto, aunque es difícil adivinar adónde quiere ir a parar, su visión de la sexualidad humana carece de una adecuada base antropológica.

4/10
Ladykillers

2004 | The Ladykillers

La fiebre de hacer cine puede más que la carencia de ideas originales. Los prolíficos Joel y Ethan Coen echan mano, no sólo del espíritu de las comedias de la Ealing (estos cinéfilos hermanos recurrieron antes al cine negro o al cine de Capra y Sturges para imaginar sus películas), sino que ejecutan un remake de su título más célebre: El quinteto de la muerte. Quizá es el principal reproche que se puede hacer a su film: que ya existiera previamente, que sea una variación sobre el mismo tema. Pero este inconveniente no obsta para que personalicen la trama original, logrando una divertidísima traslación al Sur de los Estados Unidos. Allí Marva, una anciana negra, viuda y que vive sola, acepta como inquilino al muy pedante profesor G.H. Dorr. Dice que necesita tranquilidad, y le resulta muy conveniente el sótano de la vivienda, donde se reunirá con cuatro compinches, en teoría para tocar música. En realidad están cavando un tunel para acceder a un barco-casino anclado en el río Mississippi, que pretenden desvalijar. Tom Hanks cambia de registro y hace una perfecta composición del profesor, cuyos modales relamidos contrastan fuertemente con el carácter directo y enérgico de la anciana, una estupenda Irma P. Hall que fue premiada en Cannes. Los Coen explotan brillantemente el humor negro, orquestan con gracia los momentos de enredo, por ejemplo en la sesión de poesía. Los miembros de la banda, cada uno con su tipismo, están bien caracterizados, y permiten el recurso al absurdo (el General chino, que oculta sus cigarros bajo la lengua; el coronel con su robusta novia, la Chica de la Montaña…). Su poderío visual sigue siendo notable, como prueban los planos en que los cadáveres son arrojados al río.

6/10
Crueldad intolerable

2003 | Intolerable Cruelty

Miles Massey (George Clooney) es un abogado especializado en divorcios, inventor de una cláusula matrimonial infalible, pensada para solteros de oro que no desean ser esquilmados por potenciales pretendientes depredadores. A él acude un marido pillado "in fraganti" con otra mujer, cuya esposa, Marilyn Rexroth (Catherine Zeta-Jones), solicita el divorcio. El descubrimiento de que Marilyn se casó por dinero, facilita a Massey la defensa de su cliente; pero con lo que no podía contar es con enamorarse de esa increíble mujer, que volverá a cruzarse en su vida. Con la excusa de una comedia más o menos alocada, con pareja de intensidad y química sorprendentes (magníficos George Clooney, al que cada vez le viene menos grande la comparación con Cary Grant, y Catherine Zeta-Jones, bellísima y muy contenida), los hermanos Joel y Ethan Coen sirven una aguda crítica a una sociedad en que los divorcios están a la orden del día, y donde los repartos de bienes enriquecen a picapleitos y cónyuges ambiciosos. Los acuerdos que tienen en cuenta el “por si acaso”, o los pactos por los que “no me enfadaré si sales con otro”, hablan a las claras, con un divertido toque cínico, de matrimonios donde hay de todo menos amor. Los Coen apuestan en esta ocasión por una narración muy clásica, donde la cámara apenas se hace notar. Siguen presentes los detalles surrealistas que les han hecho célebres (las apariciones con fondo negro de un abogado mentor enchufado a un gotero, el genial asesino asmático, el marido maltratado haciéndose una foto Polaroid de sus lesiones…), pero más integrados en la historia. Al fondo de una línea asumidamente disparatada, donde la exageración es norma, late sin moralinas el anhelo de un amor verdadero y para siempre, como lo único capaz de satisfacer a las personas. A Massey le sale el dinero por las orejas, y Marilyn tiene una fortuna al alcance de su mano: pero no les basta, lo saben y están insatisfechos. De un modo quizá menos brillante que en otras ocasiones pero eficaz, los Coen entregan un film entretenido, en el que funciona el juego del ratón y el gato. Desentonan un par de detalles zafios, aunque se incluyan con la intención de subrayar las patéticas infidelidades conyugales de algunos personajes.

7/10
S1m0ne

2002 | S1m0ne

Viktor Taransky. Un director de cine con ínfulas de autor. En su día fue candidato al Oscar, pero el pobre en la actualidad hace lo que puede, que no es mucho. Va dando tumbos sin que su ex mujer, presidente de un gran estudio cinematográfico, le conceda muchas oportunidades. Hasta que un día aparece en su vida un informático al que parecen faltarle un par de tornillos. El tipo, antes de morir, confía a Taransky un sofisticado programa de software gracias al cual podrá dar vida a Simone, una actriz virtual, que conquista al público y a la crítica. Todo el mundo anda loco por esta hermosa y sensible actriz, pero nadie, excepto Taransky, sabe que la chica se reduce, en realidad, a un puñado de bits. Andrew Niccol repite el tema, brillamente entonado en su sobresaliente guión de El show de Truman, del creador apegado a su criatura, que trata de manejar a su entojo, y que finalmente escapa a su control. Aquí tenemos a un director que, a modo de moderno doctor Frankenstein, dedica toda su obra a una excepcional actriz. Lo que tiene efectos inesperados, pues llega un momento en que el público parecer adorar más a Simone que a su excéntrico y ególatra director; y éste debe “hacer el pino” en un disimulo constante, para que nadie descubra su superchería. Niccol advierte nuevamente de los peligros de una sociedad deshumanizada (tema central en Gattaca), incapaz de distinguir a las personas de sus sucedáneos, y que aplaude una película horrorosa, hecha para destrozar a su actriz (Soy una cerda, genial título para el debut en la dirección de Simone). La crítica social está combinada con un afilado sentido del humor, que da lugar a gags muy hilarantes, e incluso con un giro insospechado en el último tramo de la historia. De este modo, Niccol se pregunta: «¿Qué importa si los famosos son reales o no? De todas formas, nuestra cultura de la fama es incapaz de percibir la diferencia. Nuestra capacidad para fabricar fraudes es superior a nuestra capacidad para detectarlos.» En el reparto destaca Al Pacino como el director que vive sólo para sí mismo, y Catherine Keener como su antigua mujer.

6/10
Adaptation. El ladrón de orquídeas

2002 | Adaptation

Un buen día el guionista Charlie Kaufman recibió el encargo de escribir un guión para el cine basado en "El ladrón de orquídeas", libro de Susan Orlean surgido de un artículo que ella misma escribió para The New Yorker. Narraba allí la pintoresca vida de John Laroche, que se aprovechaba de los derechos de los indios seminolas para recoger orquídeas protegidas en los pantanos. En vez de acometer una adaptación al uso, Kaufman escribió un libreto sobre sus dificultades al acometer dicho guión. El resultado es un juego de “muñecas rusas”, donde se entrelazan realidad y ficción. Kaufman, asociado de nuevo con el director Spike Jonze, entrega un film original e inclasificable, como lo era Cómo ser John Malkovich. Aunque mantiene el tono de comedia oscura, hay un alejamiento de la veta surrealista, y mayor anclaje en la realidad. Para describir el bloqueo creativo y la angustia vital, Charlie inventa a un hermano gemelo, que como él, también desea escribir para el cine. Donald es como su antítesis: seguro de sí mismo, con éxito entre las mujeres, sin ínfulas de artista. El guión comercial de Donald sobre un "serial killer", lejos en intenciones de Adaptation, tiene la ventaja de estar escrito sin aires de superioridad, con entusiasmo no exento de ingenuidad. De la historia se escapa un aire de insatisfacción, muy presente en la hornada fílmica más reciente (Las horas, Lejos del cielo, A propósito de Schmidt, Chicago (2002)…). Los personajes, descontentos con sus vidas, no saben salir del atolladero (cuando lo hacen, es una salida limitada, cuando no errónea): se refugian en sus fantasías sexuales, o buscan el estímulo de la droga. Además, Kaufman entrega un juego de espejos interesante: si el angustiado Charlie encuentra en Donald la persona que da sentido a su vida (magníficos la conversación en el pantano, “lo importante no es quién te quiere, sino a quién quieres”, y los matices que Nicolas Cage da a ambos hermanos), la aburrida Susan hace lo propio con el excéntrico John (estupendos trabajos, también, de Meryl Streep y Chris Cooper).

7/10
The Rookie

2002 | The Rookie

Jim Morris. El entrenador del equipo de béisbol de un instituto en Texas. Tiempo atrás, soñó con ser jugador profesional de este deporte. Pero una inoportuna lesión en el hombro le dejó fuera del camino. Ahora, cuarentón, casado y con dos hijos, su viejo sueño podría convertirse en realidad. Para incentivar a los chicos de su equipo, que son un poco paquetes, se ha comprometido a presentarse a una pruebas de selección de la primera división, si ellos logran ganar el campeonato regional. Contra todo pronóstico, los chicos cumplen su parte del trato. Así que Jim acude a la convocatoria… y sorprende a todos con su potente brazo, que hace de él un lanzador excepcional. Puede ser el inicio de una gran carrera… aunque a la vez debe seguir atendediendo a su familia. Película del agradecido subgénero deportivo, basada en hechos reales, que muestra con orgullo el cumplimiento del sueño americano. Con tenacidad, fe y un poquito de buena voluntad, las metas más arduas pueden verse realizadas. Con tono épico (y hasta un toque de cuento mágico al inicio de la historia), subrayado por la luminosa fotografía de John Schwartzman y la música vibrante de Carter Burwell, el film produce emociones de buena ley. Dennis Quaid da vida al vetereno jugador, mientras que Rachel Griffiths es la entregada ama de casa, en un papel en el que resulta difícil reconocer a la problemática y malsana mujer a la que da vida en la serie A dos metros bajo tierra.

6/10
El hombre que nunca estuvo allí

2001 | The Man Who Wasn't There

La palabra mágica es "chantaje". Una carta anónima dirigida al amante y jefe de su esposa, reclamando una importante suma de dinero a cambio de su silencio, puede cambiar su suerte. Con las pasta conseguida través de este procedimiento, Ed piensa invertir en un negocio importante que acaba de pasar ante sus narices. Los hermanos Coen pergeñan una película pequeña en apariencia, pero que funciona con ejemplar perfección. La construcción del personaje de Ed, patético náufrago existencial, está perfectamente sostenida por la interpretación del camaleónico Billy Bob Thornton, y por el recurso a una voz en off que nunca llega a cargar. Joel imprime un adecuado ritmo, acorde con la anodina vida de Ed. La elección de un glorioso blanco y negro para las imágenes y el acopañamiento musical de las sonatas de piano de Benethoven ayudan a componer una atmósfera de agotamiento vital, teñida de fatalismo. Las cosas no acaban de salir como uno quiere, vienen a decir los hermanos de Minnesota. Los Coen se inspiran con toda claridad en la novela negra, sobre todo en James M. Cain, cuyos relatos más célebres, El cartero siempre llama dos veces y Perdición, juegan con elementos como el chantaje, la avaricia y la indidelidad.

6/10
Destino de caballero

2001 | A Knight's Tale

Las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana. Es lo que le ocurre a William, hijo de campesinos. Sirviente de un caballero, el día en que éste debe participar en un torneo muere repentinamente. Entonces se le ocurre... usurpar la identidad de su señor, y luchar en el torneo. Así cumplirá la ilusión de su vida. Y demostrará que eso de ser caballero, más que cuestión de sangre, depende del corazón y la fuerza de voluntad. Entretenidas aventuras medievales rodadas en Praga, y que sirve con cintura Brian Helgeland, ganador de un Oscar por su guión de L.A. Confidential. ¿Quién dijo que la Edad Media es una época oscura? Helgeland demuestra que nada de eso, al mostrar cómo William y sus amigos –entre los que se encuentra el futuro escritor Geoffrey Chaucer–, se lo pasan en grande en unos lances que nada tienen que envidiar a los del deporte moderno. Por supuesto no falta el villano de turno, encarnado por el carismático y taciturno Rufus Sewell. Heath Ledger es el valiente protagonista, que debe conquistar a Jocelyn, la chica de alta cuna que tiene el bello rostro de Shannyn Sossamon. Los duros entrenamientos a que se sometieron Ledger y Sewell quedan reflejados en la autenticidad de las escenas de combate.

5/10
¿De qué planeta vienes?

2000 | What Planet Are You From?

Un lejano planeta está en peligro de extinción. Sus habitantes necesitan urgentemente procrear, y para ello uno de ellos, Harold, es enviado a la Tierra en misión especial. Debe encontrar a la hembra adecuada y ponerse manos a la obra. Pero tiene algunos problemillas con su aparato reproductor. Disparatada comedia marciana de Mike Nichols, con situaciones delirantes. La mayoría de sus gags giran en torno al sexo, por los problemas que su protagonista tiene para relacionarse. El reparto es espectacular. Quizá demasiado, para el resultado final. Pero si uno tiene la risa floja, reirá.

3/10
Hamlet (2000)

2000 | Hamlet

Revisitar o no revisitar "Hamlet". Un dilema que Michael Almereyda resuelve con brillantez. Su aproximación a Shakespeare, un hombre para todas las estaciones, adapta el original... al comienzo del tercer milenio. En Nueva York el reino de Dinamarca se transforma en una empresa multinacional. A partir de ahí el crimen y el infame matrimonio de Claudio y Gertrudis, las dudas y la fingida locura de Hamlet, los amores por Ofelia... funcionan como un perfecto mecanismo de relojería. La audacia de acercar la obra de Shakespeare a la época actual, como hicieron en su día Baz Luhrmann, Richard Loncraine o Kenneth Branagh, no es en absoluto banal. Y demuestra que los temas inmortales tratados por el genial bardo son, ciertamente, eternos. Buen Trabajo de Hawke y de quien fuera hace tiempo el actor fetiche de Lynch, Kyle MacLachlan.

6/10
El libro de las sombras: BW2

2000 | Book of Shadows: Blair Witch 2

El proyecto de la bruja de Blair era una película modesta e ingeniosa. Concebida por dos directores principiantes, se sustentaba bien en el juego realidad-ficción y en un terror casi siempre sugerido. Se benefició además de una inteligente promoción a través de internet. La secuela, rodada con más medios, recurre en cambio a un esquema más próximo al usado en Scream. Así, seguimos las andanzas de unos jóvenes que se aprovechan del circo mediático montado en torno al bosque donde discurrían los hechos de la primera entrega. Roto el hechizo de la novedad, tenemos un título de terror que gustará a los amantes del género que no sufran empacho con los excesos sanguinolentos.

3/10
Antes que anochezca

2000 | Before Night Falls

“Tomé todos aquellos papeles y los envolví en unos nailons negros que yo me robaba cuando iba a plantar bolsas de café alrededor de La Habana, en lo que entonces se llamó el cordón de La Habana...” Así cantaba el poeta cubano Reinaldo Arenas en su obra Antes que anochezca, que da título a esta película sobre su vida. El norteamericano Julian Schnabel aborda las andanzas del escritor: su sensibilidad artística, la represión del régimen castrista, su homosexualidad... Lo mejor de este film algo farragoso viene de la mano del camaleónico Javier Bardem, que borda el papel de Arenas, por el que fue candidato al Oscar este año.

6/10
Cómo ser John Malkovich

1999 | Being John Malkovich

Craig Schwartz es un titiritero, cuyo arte no está reconocido. Tampoco por su esposa Lotte, con la que lleva diez años casado, y que dedica sus esfuerzos a una tienda de animales. Con los bolsillos vacíos, decide aceptar un empleo como archivero. Cuando sube a la planta siete y media donde está situada su nueva oficina, se encuentra un paisaje surrealista: los techos son bajos, uno tiene que andar encorvado. Pero más sorprendente es el descubrimiento de una portezuela, oculta por un archivador, que conduce a… ¡la cabeza del actor John Malkovich! Original. Al fin un argumento diferente. Ésta es la gran baza de Cómo ser John Malkovich, una comedia de tintes surrealistas, con un buen puñado de situaciones divertidas. Kafka se sentiría identificado con las andanzas de Craig en su alucinante oficina. Se entiende que llamaran la atención el guión de Charlie Kaufman y la dirección de Spike Jonze, ambos nominados a los Oscar. Uno de los terrenos que el film abona para el disparate es el afectivo. Los personajes se enredan en sus anhelos amorosos. Craig se enamora de Maxine, una compañera de oficina, con la que decide explotar comercialmente las visitas a la cabeza de John Malkovich. Lotte también se enamora de Maxine, y para satisfacer sus deseos sexuales no se le ocurre otra cosa que meterse dentro de John Malkovich, mientras el actor alterna con Maxine. Esta serie de aventuras inmorales perjudican a la historia, le hacen perder algo del fuelle del sorprendente inicio. En el aspecto visual hay que señalar las escenas con marionetas, muy cuidadas, y las entradas y salidas a Malkovich, mostradas con gracia y brillantez.

6/10
Mystery, Alaska

1999 | Mystery, Alaska

Los habitantes del pueblecito Mistery, en Alaska, son unos apasionados del hockey sobre hielo. El enfrentamiento del equipo local con los legendarios Rangers de Nueva York, va a desatar muchas artimañas y pasiones. El director de Austin Powers y Los padres de ella orquesta una comedia desmadrada, donde destaca el carisma del 'gladiator' Russell Crowe.

5/10
The Corruptor

1999 | The Corruptor

A Nick Chen, un detective de la comisaría 15, que combate la delincuencia en Chinatown, le es asignado un nuevo compañero, blanco, que responde al nombre de Wallace. Su relación no es fácil, sobre todo porque Nick, con el buen fin de combatir el crimen, ha comenzado a aceptar ciertas corruptelas en su trabajo. Y es que la línea que separa lo que está bien y lo que está mal puede ser, a veces, muy delgada. Film policial con muchas vueltas y revueltas, producido por Oliver Stone. Ambientes sórdidos, corrupción, violencia... En estas charcas infectas deben moverse los defensores de la ley: Chow Yun-Fat (The Killer) y Mark Wahlberg. La peli contiene un buen puñado de explosiones y persecuciones.

4/10
Tres reyes

1999 | Three Kings

Durante la Guerra del Golfo, un grupo de soldados estadounidenses en Irak siente la terrible tentación de robar el oro kuwaití, en manos del tirano Sadam Hussein. Esta ambición inicial se ve frenada por la miseria de la que son testigos, que les lleva a arriesgar sus vidas para ayudar a un grupo de rebeldes iraquíes que luchan contra el régimen de Bagdad. La experiencia cambia la vida de los “tres reyes”. David O. Russell (Flirteando con el desastre) ha logrado una interesante película, con una fotografía del desierto deslumbrante y un ritmo sencillamente frenético. El tono irónico que preside la ambición de los soldados (entonadísimos George Clooney, Mark Wahlberg e Ice Cube) recuerda a aquella magnífica adaptación de Kipling llevada a cabo por John Huston en El hombre que pudo reinar. George Clooney está de acuerdo en que el film tiene “un buen mensaje, transmitido de forma inteligente y divertida”; sin embargo se muestra bastante crítico con la intervención americana en esa guerra, al asegurar que “nunca le dimos una oportunidad a Sadam Hussein”.

6/10
La hija del general

1999 | The General's Daughter

Una mujer militar, hija de un célebre general con aspiraciones a la vicepresidencia de los Estados Unidos, aparece brutalmente violada y asesinada. La cuestión es delicada, y si se filtrara a la prensa el escándalo podría ser mayúsculo. Paul Brenner, oficial de la División de Investigación Criminal del Ejército, es el encargado de llevar la investigación con eficacia y discreción. Pero cuanto más ahonda en el caso, más obstáculos encuentra para descubrir la verdad pura y dura. El director, Simon West, abandona la acción de Con Air para adentrarse por la senda del thriller. La adaptación de una novela de Nelson DeMille, un autor de best-sellers, ha corrido a cargo del prestigioso guionista William Goldman (Marathon Man, Dos hombres y un destino, Todos los hombres del presidente, La princesa prometida), lo que es garantía de solidez. John Travolta dice de su personaje, el militar investigador, que “es un hombre que ha visto mundo, ha estado en la guerra, ha ganado medallas. Ha visto la muerte cara a cara, pero sabe afrontar los horrores que le toca presenciar con algo de ligereza. (...) Su dilema es hasta dónde debe llegar para proteger a los peces gordos.”

5/10
Dioses y monstruos

1998 | Gods and Monsters

El director de cine James Whale vive un tranquilo retiro en una lujosa mansión. Pura apariencia. Su estado de salud es delicado, tras una apoplejía. La llegada a casa de Boone, apuesto jardinero, parece animar a un Whale que no oculta su homosexualidad. Enseguida le propone que pose para una serie de dibujos; mientras, el joven podrá escuchar fascinantes historias del viejo Hollywood. Bill Condon, director y guionista, adapta la novela El padre de Frankenstein de Christopher Bram. Su libreto, brillante, ganó un Oscar. El artificio de presentar a Whale como nuevo doctor Frankenstein que está diseñando en Boone un monstruo, es sólido. Condon también acierta en la realización: agilidad, buena partitura, planos llenos de poesía como el último del film, en que Boone imita al monstruo A esto suma una magnífica definición de personajes y relaciones, donde dominan amistad (la dedicatoria “Clayton Boone, ¿amigos?” es muy clara) y lealtad: no es extraño que Ian McKellen fuera premiado en San Sebastián por su papel de Whale; o que Lynn Redgrave, como asistenta del cineasta, haya recibido un Globo de Oro; también vale la pena llamar la atención sobre Brendan Fraser, tras ese film ligero llamado George de la Jungla. La película respira romanticismo por el mundo del cine, tal y como ocurría con Ed Wood. Sólo que donde ahí había optimismo a toda costa, aun en medio de las penas, aquí se agarra la vena de la tragedia y del cansancio de vivir. Uno de los planos del film, tomado prestado de El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder, deja bien sentado por donde van los tiros.

8/10
El gran Lebowski

1998 | The Big Lebowski

El Nota, un hippy vago como pocos, es confundido con un multimillonario. El error sirve para que el magnate le confÍe el rescate de su mujer, secuestrada por unos indeseables de los que sólo el Nota conoce el rostro. Secuestros, confusión de identidades, tipos estrafalarios: con tales elementos los Coen han hecho películas muy distintas entre sí. Aquí orquestan un film delirante, que combina comedia, cine negro, musical, surrealismo y todo lo que se les ocurre, con la referencia literaria de Raymond Chandler. El reparto, fantástico, cuenta con todos los nombres habituales de los hermanos de Minnesota. Del reparto, destaca un pequeño cameo de uno de sus actores fetiche, John Turturro, que fue el protagonista de otro de sus éxitos, Barton Fink.

6/10
Hi-Lo Country

1998 | Hi-Lo Country

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El Viejo Oeste americano, donde la frontera todavía existe. Peter Calder y Big Boy, viejos compadres, se reúnen tras años de separación. Ambos desean cooperar en un negocio de ganado, en el que desafían a los grandes propietarios. Paralelamente, corren sus asuntos del corazón: la pasión de Peter por Mona, una mujer casada; las relaciones con su fogosa novia de toda la vida; el descubrimiento de que es finalmente Big Boy el que tiene una aventura con Mona; etcétera, etcétera. Todo entre cabalgada y cabalgada, atención a las reses y nubes de polvo. Sam Peckinpah quiso filmar la novela de Max Evans Hi-Lo Country. No pudo ser, pero Martin Scorsese se hizo con los derechos, y le ofreció la posibilidad de hacer la película al británico Stephen Frears. Enfrentamiento entre débiles y poderosos, grandes espacios, afán de independencia y libertad… están ahí. Aunque faltan los clásicos referentes morales que han hecho grande al western. Frears se llevó un Oso de Plata en Berlín a la mejor dirección.

4/10
Velvet Goldmine

1998 | Velvet Goldmine

Arthur (Christian Bale), un joven reportero, investiga el asesinato de Brian Slade (Rhys Meyers), un conocido cantante de 'glam rock', que murió durante uno de sus conciertos. Decide entrevistarse con las personas que le rodeaban en sus últimos tiempos. Todd Haynes (Lejos del cielo) es el autor de este drama ficticio, pero inspirado en parte de la vida de auténticas figuras del rock como David Bowie e Iggy Pop. El film dio a conocer a Jonathan Rhys Meyers, que posteriormente ha estado en títulos como Match Point.

4/10
Novio de alquiler

1997 | Picture Perfect

Una joven ejecutiva tiene dificultades para ascender en su trabajo. Al ser soltera, sus jefes creen que puede dejarles en cualquier momento. Para que cambien de idea, se fija en un compañero de oficina; el problema es que sólo liga con chicas comprometidas, con lo que ha de inventarse un nuevo novio. Debido a un equívoco, se hace una foto con un desconocido, y le propone que se haga pasar por su prometido. Comedia de enredo que protagoniza la actriz en alza Jennifer Aniston. A pesar de ser una historia simple y algo vista, tiene algunos momento tiernos y otros muy divertidos.

4/10
La trama (1997)

1997 | The Spanish Prisoner

Joe Ross ha concebido un invento que dará a su empresa grandes beneficios. Pero sus jefes le dan largas cuando pide un aumento de sueldo, e incluso muestran una asombrosa desconfianza, temerosos de que filtre información a la competencia. En éstas Joe conoce a Jimmy Dell, multimillonario encantador, que le envuelve con su amabilidad, hasta ganarse su amistad. En cambio Susan, su secretaria, le comunica sus dudas sobre este personaje. La entrada en escena del FBI, que advierte a Joe sobre la posibilidad de que esté siendo víctima del timo conocido como “el prisionero español”, complica aún más las cosas. David Mamet, guionista y director del film, organiza un complejo y apasionante argumento. Cada pieza del puzzle encaja con la contigua hasta formar un cuadro donde no hay agujeros: la película se sigue sin grandes esfuerzos y los extremos más inverosímiles se aceptan dentro del increíble vértigo a que se ve sometido el protagonista. La película tiene el encanto de films como La huella o El golpe, donde priman ingenio y sorpresa. Mamet ha seguido la estela de Casa de juegos, su debut en la dirección, al centrar su film en un timo. Mamet se ha preocupado también de dar entidad a sus personajes. El protagonista, un acertado Campbell Scott, transmite los sentimientos de desasosiego, susceptibilidad, dudas, que se suponen a su personaje. Y el resto de actores –con Steve Martin a la cabeza– contribuyen, con sus fachadas de estudiados buenos modales, a la pretendida ceremonia de la confusión.

7/10
Chacal (1997)

1997 | The Jackal

'Remake', muy libre, del clásico de Fred Zinnemann, sobre un asesino profesional que prepara un magnicidio, que a su vez adaptaba un best-seller de Frederick Forsyth. Hay varias escenas de acción espectaculares, y el guión es más o menos verosímil, si quitamos el retrato de una terrorista vasca. Del reparto, destaca Diane Venora, que da vida a una agente rusa. Este film supuso el encuentro entre dos grandes estrellas: Richard Gere y Bruce Willis.

4/10
Assassin(s)

1997 | Assassin(s)

Película generacional, que narra los esfuerzos de un asesino profesional que va a pasar el testigo de su ocupación a un veinteañero en quien cree ver algo distinto a los demás jóvenes en los que no reconoce el código de honor por el que solía moverse. Matthieu Kassovitz adaptó su propio corto de 1992 tras el éxito de El odio. Este film y Assassin(s) son sin duda sus trabajos más personales, luego haría películas que intentan llegar a un público amplio y que han sido menos valoradas.

5/10
Conspiración

1997 | Conspiracy Theory

Jerry es un excéntrico y algo paranoico taxista de la ciudad de Nueva York, que aburre a sus clientes con sus historias acerca de la existencia de tremendas conspiraciones para dominar el mundo. Sólo una persona parece escuchar sus fabulosos relatos: Alice (Julia Roberts), una abogada del departamento de justicia. Un descubrimiento de Jerry hará que ambos se vean perseguidos por un grupo de agentes de la CIA. Partiendo de un original planteamiento, algo humorístico, Richard Donner (Superman, Arma Letal, Asesinos...) nos introduce en un espléndido thriller en el que la acción y el suspense están garantizados. El ritmo es sobresaliente y la pareja protagonista realiza una magnífica interpretación: Donner sabe aprovechar la química existente entre los dos astros de la pantalla.

7/10
Fargo

1996 | Fargo

Si algo puede salir mal, saldrá mal. Que se lo digan a un torpe vendedor de coches, que monta el secuestreo de su propia esposa. Ocurre en Minnesota en pleno invierno, y todo lo hace para sacar pasta a su suegro. Lo malo es que acude a dos matones tan torpes como él. Lo contrario que la sheriff Marge, esposa perfecta, embarazada, y que investigando resulta ser más lista que el hambre. Formidable e inclasificable film de los Coen, que mezcla el thriller con el humor negro y el dibujo costumbrista de la América profunda del Medio Oste. Si patético resulta el vendedor de coches interpretado por William H. Macy, el contrapunto lo da el matrimonio de la sheriff y su esposo, aparentemente anodino, pero que disfruta con su vida ordinaria, y con el encargo que él logra de diseñar un sello de 3 centavos, remate final del film. Para el recuerdo queda el plano de la trituradora, marca de la casa. Tuvo dos merecidos Oscar (guión y actriz, Frances McDormand) y premio al mejor director en Cannes. La fotografía blanquecina del film es prodigiosa.Y los extras, muy completitos.

8/10
Pasión obsesiva

1996 | Fear

Típica jovencita rebelde decide salir con el chico que no le conviene. Su padre se opone, pero nadie le hace caso. Finalmente, el chico resulta ser un peligroso psicópata. Si James Foley patinó con Cámara sellada, aquí se estrella estrepitosamente. No consigue en ningún momento el aire inquietante que se espera de un thriller, y se queda en un pobre remedo de El cabo del miedo, de Martin Scorsese, sobre todo en la parte final. Las relaciones sexuales entre adolescentes se presentan de modo ciertamente irresponsable.

4/10
Cámara sellada

1996 | The Chamber

Correcta adaptación de la novela de John Grisham sobre un joven abogado que intenta salvar a su abuelo de la cámara de gas. Cuando quedan tan sólo 28 días para la ejecución, Adam Hall (Chris O'Donnell) se dispone a reconstruir los hechos hasta llegar al crimen por el que Sam (Gene Hackman) fue condenado. El guión de William Goldman y Chris Reese articula con brillantez este alegato contra el racismo y la pena de muerte; pero la puesta es escena de James Foley –Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio)– ralentiza en exceso la acción.

6/10
Goofy e hijo

1995 | A Goofy Movie

Goofy sufre un conflicto generacional con su hijo cuando éste triunfa en el instituto imitando a un popular cantante de rock y no quiere irse de vacaciones con su padre. Al final accede a irse con él y se reconciliarán en su viaje por todo Estados Unidos. Con una impactante banda sonora, la Disney dio un giro hacia un tipo de cine adolescente, con un personaje muy parecido a los chicos de entre catorce y dieciséis años, con un modo de comportarse muy parecido incluso en la forma de hablar.

6/10
Malas compañías

1995 | Bad Company

Es ésta una película inusual y provocativa que cuenta con dos de los actores más inquietantes del panorama cinematográfico: Laurence Fishburne (Causa Justa, The Matrix) y Ellen Barkin (Melodía de seducción). Nelson Crowe (Laurence Fishburne) es un agente secreto del gobierno que tiene que realizar una difícil y arriesgada misión, la de infiltrarse en la mayor organización de espionaje industrial. Allí formará equipo con la sensual y dura Margaret Welles (Ellen Barkin), una mujer obsesionada con su carrera. Juntos deberán chantajear, sobornar e incluso asesinar para conseguir hacerse con el control de la compañía. Película dura sobre el espionaje moderno, con unas buenas interpretaciones y eficaces dosis de suspense. Para habituales de la vida dura.

4/10
Two Bits

1995 | Two Bits

El guionista de la hitchkockiana Psicosis escribe este drama de iniciación ambientado en la Filadelfia de 1933, en plena depresión. Un chaval de 12 años necesita dinero para ir al cine, y trata de ingeniárselas aquí y allá para reunir el precio de la entrada; su abuelo tiene una moneda de un cuarto de dólar, pero no se lo dará hasta que le haga un pequeño favor, relacionado con una mujer del pasado. La película tiene un atractivo aire nostálgico, acentuados por la fotografía, la dirección artística y la partitura, y ahonda en los descubrimientos de un adolescente en el que su visita a una recién inaugurada sala de cine va a coincidir con su ingreso en la vida adulta, acelerado por hechos tan traumáticos como la extraña solicitación de una mujer y su posterior suicidio. Aunque la presencia de estos temas suene a enfoque desgarrado para adultos, James Foley logra una agradecible contención, y presenta de modo atractivo la fe católica de la familia italoamericana del pequeño. Al Pacino, que hace un meritorio papel como el abuelo, comentaba que Foley, con el que trabajó antes en Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio), no acertó con el film. Pero añadía: "Disfruté con este personaje, era la viva imagen de mi abuelo. No era exactamente así, pero si tuviera que pintarlo, así es como lo haría."

6/10
El celuloide oculto

1995 | The Celluloid Closet

Original documental que recoge secuencias de famosas películas de la historia del cine, y la evolución a lo largo de ésta del tratamiento de la homosexualidad, así como los cortes de la censura y los problemas y curiosidades surgidos entre los actores. Dirigido por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, se basa en un libro escrito de Vito Russo. El reparto es interminable, compuesto de estrellas como Tony Curtis, Whoopi Goldberg y Tom Hanks.

6/10
Rob Roy. La pasión de un rebelde

1995 | Rob Roy

Rob Roy fue la punta de lanza de los numerosos filmes épicos de aventuras. Relatos exóticos ambientados en tiempos pretéritos, buenos y malos, lealtad y traición, amores imperecederos... Los grandes productores inventan poco menos que la pólvora al descubrir que con estos ingredientes se puede confeccionar un plato al gusto del gran público. Rob Roy MacGregor (Liam Neeson), jefe del clan de los MacGregor en las tierras altas de Escocia, consigue con esfuerzo y duras condiciones un préstamo del marqués de Montrose (John Hurt). Dos esbirros del marqués, a espaldas del mismo, trazan un plan para robarle el dinero prestado. Ello provoca el enfrentamiento entre Rob Roy y su señor; entre las salvajes represalias se cuenta la violación brutal de la mujer de Rob Roy, Mary (Jessica Lange), por el malvado y sádico Cunningham (Tim Roth). El film se basa en un personaje real que vivió en el siglo XVIII, y que inspiró una novela de Sir Walter Scott, el autor de Ivanhoe. El guión de Alan Sharp, aunque conserva el tono heroico del novelista, trata de dar una mayor dosis de realismo mal entendido: lo cual se traduce en más sangre, algo de erotismo, y el recuerdo de las necesidades fisiológicas más elementales. También adolece de una cierta arritmia. A pesar de estos defectos y de un metraje excesivo —más de dos horas—, el film cumple su objetivo de entretener. El director, Michael Caton-Jones ofrece unas cuantas secuencias espectaculares, dirige bien el clímax del duelo, y armoniza eficazmente los distintos elementos de un producto complejo. Entre los intérpretes, Tim Roth —muy bien en su papel de malvado— roba la función al resto del cuidadísimo reparto.

5/10
El gran salto

1994 | The Hudsucker Proxy

Los hermanos Coen homenajean, a la vez que lo caricaturizan, el cine clásico de Frank Capra. Y lo hacen a través de la historia de Norville Barnes (Tim Robbins), un ingenuo joven recien licenciado en empresariales, que es contratado por una empresa el mismo día que su fundador se ha suicidado saltando desde la ventana de la Sala de Juntas en el piso 44. Sidney J. Mussburger, brazo derecho del fallecido, decide elegir como nuevo presidente de la compañía a Norville Barnes, al que considera un idiota, para conseguir que bajen los precios de las acciones de la compañia. El resultado es una brillante comedia, con grandes golpes de humor. Tambien es de destacar el efecto visual conseguido por los Coen, en particular el peliculiar "look" del Nueva York de los años 50. La película cuenta con grandes secuencias tales como las impresionantes caídas desde el rascacielos.

6/10
Te puede pasar a ti

1994 | It Could Happen to You

Charlie es un honrado policía que está casado con Muriel, su exigente y chillona esposa que sólo piensa en enriquecerse y dejar el humilde barrio en el que viven. Un día, en una cafetería, Charlie conoce a una agradable camarera llamada Yvonne y le hace la promesa de que si sale su número en el sorteo de la lotería, él compartirá el premio con ella. La suerte corre de su lado y es el mismísimo billete el que sale premiado con la fabulosa cantidad de cuatro millones de dólares. El policía cumple su promesa a regañadientes de su esposa lo que hará que la vida empiece a cambiar para los tres en otros muchos sentidos. Andrew Bergman (Luna de miel para tres, Hasta que la muerte los separe ....) dirige esta romántica comedia donde une al pelín empalagoso Nicolas Cage y a la encantadora Bridget Fonda en una historia de buenos sentimientos, donde muestra que la riqueza de las personas se encuentra realmente en los valores humanos y no en el dinero que se acumule. La hispana Rosie Perez pone el toque cómico interpretando a la extravagante esposa de Cage.

5/10
Cabezas huecas

1994 | Airheads

The Lone Rangers es una banda de rock and roll compuesta por tres amigos que ensayan continuamente en la ciudad de Los Angeles con el objetivo de convertirse algún día en estrellas. Han compuesto una canción que en su opinión les dara la fama, e intentan mostrar su talento en todas las compañías discográficas a las que tienen acceso. Sin embargo, los directivos de estas empresas no coinciden con ellos en su opinión acerca de su calidad musical, por lo que, aun habiendo hecho todo lo posible, no consiguen ser contratados. Será entonces cuando decidan tomar una pequeña emisora local para conseguir que su canción se emita. Esta comedia dirigida a un público juvenil basa su eficacia en los excelentes actores protagonistas, entre los que destaca Steve Buscemi (Reservoir Dogs), actor fetiche de Quentin Tarantino y de directores del cine independiente norteamericano. Junto a él un sólido elenco que incluye a un casi primerizo Brendan Fraser, que después despuntaría con papeles dramáticos en películas como Dioses y monstruos, un jovencísimo Adam Sandler (Un papá genial) y el veterano Joe Mantegna. El resultado es una amena descripción del mundillo que rodea a los grupos de música moderna.

4/10
Vida de este chico

1993 | This Boy's Life

En 1989 el novelista norteamericano Tobias Wolff publicó “Vida de este chico”. El autor relataba sus recuerdos de infancia y adolescencia, allá por los años cincuenta, marcados por el divorcio de sus padres, la vida itinerante junto a su madre, y las relaciones con Dwight, su padrastro. Lo hacía en primera persona, en un tono entrañable, como si de un cruce entre Dickens y Twain se tratara. Aunque no faltaban los momentos duros en ese período vital de Wolff, el modo de contar, detallista y repleto de sentido del humor, limaba esas aristas. La labor de Michael Caton-Jones (Memphis Belle, Doc Hollywood), traspasar el espíritu de la novela de Wolff al celuloide, no se presentaba sencilla. Es cierto que él y Robert Getchell, el guionista, han vertebrado bien la película. No han inventado, aunque haya una explicitud en diálogos soeces o erotismo, no presente en el libro de Wolff. Han debido optar, eso sí, por unas cuantas de las anécdotas que conforman la novela, y omitir otras. E hilarlas de vez en cuando con la voz en off del protagonista. Pero a pesar de esto último, la película pierde esa mirada en primera persona, la ternura propia de la evocación. Y los hechos se muestran desnudos, el humor que les acompaña es demasiado irónico, casi negro. El tinte que adquiere la historia es, decididamente, desgarrado y poco atractivo. La película tiene aciertos parciales. Fija bien su atención en las insensateces que es capaz de cometer un adolescente, más si la atención que le prestan sus padres no es toda la debida. Está bien tratados los intentos de una madre desorientada por comunicar con su hijo; y la amistad entre éste y Arthur, el chaval ‘mariquita’, más auténtica que la tiene con su pandilla. También se subrayan los esfuerzos del protagonista por ingresar en un instituto. El esfuerzo de producción ha sido notable ‑por eso uno esperaba más‑, con mención especial a la fotografía de David Watkin. En el capítulo de interpretación destacan Ellen Barkin y Leonardo DiCaprio. En cambio, aparece claramente pasado de rosca Robert De Niro. El personaje de Dwight se prestaba a los excesos y el actor ha sido incapaz de contenerse un poco.

5/10
Kalifornia

1993 | Kalifornia

Un periodista especializado en crónicas de sucesos, que está escribiendo un libro sobre asesinos en serie, viaja con su esposa, una fotógrafa profesional, recorrieno los lugares donde se han cometido los más terribles crimenes. La casualidad hará que compartan el viaje con otra pareja, en la que el hombre resulta ser un psicópata asesino. Con este planteamiento argumental, arranca Dominic Sena, que trata de elaborar un perfil psicólogico de sus personajes, así como investigar en las motivaciones que llevan a una persona a convertirse en un asesino. Destaca el trabajo de los actores, en especial la inteligente interpretación de Brad Pitt, en el pápel de psicópata asesino, a él le acompañan Juliette Lewis, David Duchovny, conocido en el medio televivo por la Serie Expediente X y Michelle Forbes. Sólo lamentar la utilización de una excesiva violencia y un erotismo gratuito.

5/10
En el filo de la duda

1993 | And the Band Played On

En el verano de 1981 un equipo de médicos se trasladan a África para investigar la enfermedad que causa tantísima mortandad en la población. Basada en un best seller en Estados Unidos de Randy Shilts, la película es una cruda perspectiva de una de las enfermedades que más preocupan hoy en día: el SIDA. La cinta fue filmada a modo de docudrama y los actores y conocidos que participan en ella, lo hicieron sin cobrar, como aportación a su lucha particular contra esta enfermedad. El ritmo es ágil y los sucesos, fechas, nombres... están extraídos de la vida real. La película expone las distintas reacciones y opiniones de diferentes sectores de la sociedad. Matthew Modine (La chaqueta metálica) lleva casi todo el peso de la trama, pero también se pueden ver otros rostros conocidos como Richard Gere, Anjelica Huston, Lily Tomlin, o incluso el cantante Phil Collins.

6/10
Una mujer peligrosa

1993 | A Dangerous Woman

Martha (Debra Winger) es una joven extraña, algo retrasada, que vive con su tía Frances (Barbara Hershey). En sus vidas comienzan a acumularse acontecimientos. Martha es despedida de la tintorería donde trabaja. Frances participa en la campaña electoral de Steve, un político local del que es amante. Colin, un forastero, se ofrece a reparar el porche de la casa de Frances, destrozado por la engañada esposa de Steve. Stephen Gyllenhaal (El país del agua) consigue dar unidad al guión de su esposa Naomi Foner (Un lugar en ninguna parte). Pero la historia está tan traída por los pelos, el director la conduce con tal exasperante lentitud, es a veces tan descarnada... Resulta curioso que Kathleen Kennedy, productora habitual de Spielberg, se haya involucrado en el proyecto, poco comparable a otros en los que ha participado. Sin duda que lo más atractivo es el personaje central, muy bien interpretado por Debra Winger. A pesar de que Martha es brusca, destacan su sinceridad, su amor a la verdad y a la justicia, su lealtad. Ello puede verse en el suceso que desencadena su despido: no puede dejar de decir a un cliente que su chaqueta no ha sido lavada en seco, aunque eso suponga enfrentarse con su jefe. Precisamente esa inocencia algo inconsciente es la que atrae irresistiblemente a Colin. Pero dará lugar también a trágicos sucesos.

4/10
Wayne's World 2. ¡Qué desparrame 2!

1993 | Wayne's World 2

Wayne y Garth continúan con su programa de televisión. Pero la rutina pronto desaparece cuando Wayne tiene un sueño en que Jim Morrison le dice que debe poner en marcha un festival de música llamado Waynestock. Secuela de Wayne's World: ¡qué desparrame!, donde el componente musical vuelve a jugar un papel importante. En esta ocasión, esta peculiar pareja de amigos friquis deja el mundo de los programas radiofónicos y televisivos para poner en marcha un macrofestival, lo que les acarreará todo tipo de problemas.

3/10
El país del agua

1992 | Waterland

Tom, un profesor de historia, imparte sus clases en un colegio de Pittsburg, (Inglaterra), donde se instaló con Mary, su mujer, huyendo de un complejo pasado. Tom atormentado por los recuerdos, decide contar la historia de su vida a sus alumnos. Sentimientos, ilusiones, amores e incluso un asesinato se dan cita en la turbulenta vida de este profesor ingles. Jeremy Irons, da vida a este personaje, que parece especialmente escrito para él, y así al igual que hiciera en la famosa serie de televisión Retorno a Brideshead (1981) nos hace reañozar un viaje al pasado donde la nostalgia y la melancolía también están presentes. Le acompañan en el film Ethan Hawke y Sinéad Cusack. El film cuenta con una elaborada fotografía a cargo de Robert Elswit. La película fue seleccionada para la edición del 93 del festival de Berlín.

6/10
El peso de la corrupción

1992 | Storyville

Cray es un joven político con buenas ideas que tiene gran ambición. Pero poco a poco se verá envuelto en unos asuntos turbios y tendrá que investigar si el suicidio de su padre estuvo relacionado con un supuesto fraude del pasado. Craig descubrirá secretos ocultos y se dará cuenta de que muchas veces nada es lo que aparenta. James Spader (El color de la ambición) protagoniza este thriller oscuro, pesimista y confuso. A pesar de cierta carga de violencia, la cinta en general tiene carácter y resulta entretenida. Para incondicionales del género.

5/10
Barton Fink

1991 | Barton Fink

Un autor teatral de éxito escucha el canto de sirenas de Hollywood. Y allí descubre que no todo el monte es orégano, pues le encargan absurdas películas de lucha libre. Al tiempo, extraños personajes del motel donde se aloja le ayudarán a su temido enfrentamiento con la página en blanco de la máquina de escribir. Genial acercamiento de los Coen al momento creador, los hermanos mezclan sabiamente géneros e influencias fílmicas, introducen personajes excéntricos, y nos intrigan con cierta misteriosa caja. 

8/10
Doc Hollywood

1991 | Doc Hollywood

Ben Stone, un ingenioso y encantador médico, es destinado a un pequeño pueblo de Carolina del Sur, habitado por gentes sencillas. Una de las comedias más exitosas de Michael J. Fox, que homenajea al cine de Frank Capra.

5/10
Muerte entre las flores

1990 | Miller's Crossing

Años de la prohibición. Dos bandas, una liderada por un irlandés, la otra por un italiano, pelean por dominar una ciudad innombrada. En medio de la refriega está Tom Reagan, que en principio trabaja para Leo, el irlandés. Pero se le ocurre tontear con Verna, la chica de su jefe, lo que tiene las previsibles consecuencias. Para acabar de enrevesar las cosas está Bernie, hermano de Verna, y por lo que parece, un traidor redomado. Probablemente la mejor de las películas firmadas por los hermanos Coen. Toman lo mejor de la novela negra –Dashiell Hammett sobre todo– y del cine gangsteril, y lo tamizan con una puesta en escena barroca y abundantes dosis de humor negro (las escenas del italiano con su hijo son memorables). A la magnífica dirección y recreación de época, y a los violentos tiroteos, se suman las interpretaciones. Destaca Gabriel Byrne como el lacónico Tom, que mide cada uno de sus pasos para lograr sobrevivir.

8/10
Arizona Baby

1987 | Raising Arizona

Un atracador de tiendas es detenido por una policía. Cuando ésta le lleva a comisaría para ficharle, ambos se enamoran, por lo que ella deja el cuerpo para compartir su vida. Poco después descubren que no pueden tener hijos, por lo que no se les ocurre otra cosa que el disparatado plan de secuestrar a un bebé. Eligen para ello a un quintillizo, pues piensan que cuando los padres se den cuenta, podrán consolarse con los otros cuatro. Ya desde sus primeros trabajos, los hermanos Coen pusieron en práctica su particular mezcla de géneros, que ha dado películas como (Fargo, El gran salto o El gran Lebowski). Joel aparece como director mientras que Ethan lo hace como productor, si bien en realidad, ambos escriben el guión y se reparten las tareas de realización. Para esta divertida historia contaron con un reparto privilegiado y los papeles protagonistas estuvieron interpretados por dos actores que, poco a poco, se convirtieron en dos celebridades de Hollywood: Holly Hunter (El piano) y Nicolas Cage (Leaving Las Vegas).

7/10
Psicosis III

1986 | Psycho III

Un Anthony Perkins de capa caída debutó como director, dirigiéndose a sí mismo, en esta tercera parte de la película de Hitchcock que le hizo famoso, rodada más de veinticinco años atrás. El argumento es simplista hasta decir basta. Norman Bates regresa a su casa y esta vez se enamora de una ex monja. Pero tendrá que seguir luchando con su demencia y el deseo de mantener intacto el cadáver de su madre.

3/10
Sangre fácil

1984 | Blood Simple

Abby no soporta a su aburrido marido Marty, dueño de un bar de Texas. Así que busca consuelo en los brazos de un amante: Ray, un camarero empleado en el bar. Cuando Marty se entera de la aventura que se traen entre manos, contrata a un detective, matoncillo y de muy baja estofa, para que asesine a ambos. La película con la que debutaron los hermanísimos Joel y Ethan Coen en 1984 es ya un clásico por derecho del cine negro. Está protagonizada por Frances McDormand, que pronto se convertiría en la esposa de Joel y que en el futuro colaboraría en muchas de sus películas. La enorme fuerza visual de sus planos (el director de fotografía es Barry Sonnenfeld) ya apuntaba lo que vendría después con títulos como Muerte entre las flores o Fargo. El guión es primoroso, tremendamente original, con personajes inolvidables, aunque lo que más llama la atención es el modo en que los Coen transforman la historia en imágenes. Los hermanos de Minnesota dan muestra de ese humor gamberro y bruto que se convertiría con los años en marca de fábrica. Y también se adivinan los temas que se repetirán en otros muchos de sus filmes: ambientes opresivos de la América profunda; tipos patéticos y perdedores; mentiras y engaños a tutiplén; y una ácida y algo cínica visión del matrimonio, fuente de traiciones y punto de partida de historias sangrientas. Todo ello mostrado con un sentido envidiable del ritmo y un estilo visual muy atractivo, heredero del cine y la novela negra de los años 40, lleno de detalles significativos. En este film, queda para el recuerdo la escena surrealista en que, desde la tumba donde va a ser enterrado vivo, un moribundo levanta su pistola y aprieta el gatillo, aprieta el gatillo, aprieta el gatillo...

7/10

Últimos tráilers y vídeos