Kurt Russell
75 añosEl último pensamiento de Walt Disney
Tiene casi un centenar de títulos en su filmografía, pero sobre todo ha dejado huella como Snake Plisken, y sus demás papeles a las órdenes de John Carpenter. Resulta difícil encontrar un papel que haya desaprovechado el gran Kurt Russell.
Nacido en Springfield, Massachusetts, el 17 de marzo de 1951, Kurt Vogel Russell es hijo de un actor, Bing Russell, y una bailarina, Louise Julia Russell. Tras mudarse a California, sus progenitores empezaron a presentarle a castings variopintos hasta que le dieron un pequeño papel en Puños y lágrimas, donde hacía de niño que le daba una patada al protagonista, el mismísimo Elvis Presley.
Tras varios papeles en series, la factoría Disney se fijó en el chaval para el bizarro musical Una banda loca, loca, donde daba vida a un chico cuya familia sueña con convertirse en una banda musical para tocar en la convención del partido demócrata. Durante el rodaje conocería a Goldie Hawn, entonces debutante, destinada a convertirse en el amor de su vida, tras reencontrarse 16 años después. Le siguieron otros títulos familiares de la factoría, en concreto El hombre más fuerte del mundo, El caballo del traje gris, Mi cerebro es electrónico, Un ejecutivo muy mono, Las locas aventuras de superpapá, Te veo y no te veo y Veinte docenas de hijos. Además, le puso la voz al sabueso de caza Copper, en el clásico animado de la casa Tod y Toby. Durante ese período desarrolló una intensa amistad con el propio Walt Disney, que bajaba a veces al set de rodaje para hablar un rato con él. “Era como un abuelo entrañable”, recuerda.
Su nombre fue lo último que escribió en un papel Walt Disney, no se sabe bien por qué, lo que muchos han aireado como un gran misterio sin resolver. ¿Sería hijo secreto del creador de la compañía? En realidad, todo indica una motivación más prosaica, como que el productor quería indicar que quería al actor para una película determinada. “Un par de años después de su muerte, me llevaron a una oficina, y una mujer, que no tenía pinta de ser su secretaria, señaló el papel y preguntó si sabía de qué se trataba”, recordaba el propio actor. “Yo le respondí que no y entonces me contaron que era lo último que había escrito. No supe qué responder".
Le recicló para el cine adulto John Carpenter, en una de sus pocas incursiones fuera del género fantástico, pues le convirtió en Elvis Presley, con quien había trabajado, en Elvis, logrado biopic televisivo del Rey del Rock’n’Roll, que logró estupendas críticas. Después de convertirle en el duro mercenario Snake Plissken, reclutado para salvar al presidente de Estados Unidos, en 1997, rescate en Nueva York, encarnaría al científico McReady, atrapado en una base polar acosada por una criatura alienígena, en La cosa, y al camionero fanfarrón Jack Burton en Golpe en la pequeña china. En 1996, diez años después de este título, el realizador lo repescó para 2013: Rescate en Los Ángeles, donde repetiría como Plissken.
Divorciado en 1983 de la actriz Season Hubley, con quien tuvo un hijo, Boston, se uniría a la citada Goldie Hawn, con quien se reencontró en el rodaje de Chicas en pie de guerra. Con ella, tendría otro retoño, Wyatt Russell, aparte de convertirse en padrastro de los dos que ya tenía la actriz, Kate Hudson y Oliver Hudson. “Estaba bebido y le pedí que fuéramos a cenar. Contra todo pronóstico funcionó, y al final estuvimos bailando swing. Después, ella me invitó a su nueva casa, y resultó que no tenía la llave. Entramos como pudimos, con tan mala suerte de que los vecinos llamaron a la policía. Así fue nuestra primera cita”, recuerda el actor.
Aparte de trabajar con Carpenter, Russell dio vida al vendedor de coches de segunda mano Rudy Russo, en Frenos rotos, coches locos, segundo largometraje de Robert Zemeckis, al novio activista de la trabajadora de una central nuclear en Silkwood, al periodista Malcolm Anderson en Llamada a un reportero, al carpintero aprovechado en Un mar de líos, al amigo de un narco arrepentido en Conexión Tequila, al duro policía Cash de Tango y Cash, al heroico bombero Stephen McCaffrey en Llamaradas y al adinerado Michael Carr en Falsa seducción. También fue el coronel Jack O’Neill, en Stargate: puerta a las estrellas, un singular lobo de mar en Capitán Ron, heroico sheriff en Tombstone: La leyenda de Wyatt Earp, un camionero que sufre un accidente, en Breakdown, delincuente salido en libertad condicional, en Los reyes del crimen, y un psicólogo en Vanilla Sky.
“Nunca sé muy bien qué papeles míos aprecia más el público. Por ejemplo, durante años creía que nadie había visto Capitán Ron, pero de repente me encuentro un montón de gente que me dice que le ha encantado esa película. Lo mismo con Breakdown o Silkwood. Lo bueno de haber variado mucho es que siento que siempre he conseguido tocar el corazón de alguien”, recuerda Kurt Russell. Más asociado a papeles de acción, con la llegada del siglo XXI, su carrera languidece. Le devuelve al cine el mismísmo Quentin Tarantino, convirtiéndole en un siniestro especialista en Death Proof, un forajido en Los odiosos ocho, y un coordinador de escenas de riesgo en Érase una vez en... Hollywood. Brilla también como el agente gubernamental Mr. Nobody en Fast & Furious 7, 8 y 9, y como Ego, padre del heroico Peter Quills, en Guardianes de la galaxia, Vol. 2.
