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Biografía

Chris O'Dowd

Chris O'Dowd

40 años

Chris O'Dowd

Nació el 09 de Octubre de 1979 en Sligo, Irlanda
Filmografía
How to Build a Girl

2020 | How to Build a Girl

The Cloverfield Paradox

2018 | The Cloverfield Paradox

La científica Hamilton toma la dura decisión de dejar a su familia para formar parte de la tripulación internacional de una estación espacial. Ésta trabaja en un experimento avanzado con un acelerador de partículas que podría servir para solucionar la grave crisis energética que amenaza la Tierra, y que está a punto de provocar una guerra mundial. Tras dos años de prueba, la máquina parece funcionar, pero la instalación interestelar se traslada a un punto perdido de no se sabe qué galaxia, mientras que los miembros del equipo descubren a una extraña desconocida, atrapada entre los cables de una de las paredes. Hasta ahora las dos entregas de la saga Cloverfield, producidas por J.J. Abrams, sólo tenían en común la misma filosofía, pues tanto Monstruoso como Calle Cloverfield 10 son filmes muy baratos de ciencia ficción, promocionados con tácticas novedosas. Ahora se intenta unificar la saga argumentalmente con la tercera entrega, que sin embargo costó a Paramount más de lo esperado, sobre todo porque requiere de mayores efectos especiales y tiene un reparto formado por actores de caché. Ante el riesgo de estrellarse en los cines, la compañía ha decidido vendérsela a Netflix, que realizó una maniobra de marketing eficaz al estrenarla por sorpresa para todos sus suscriptores, anunciando su llegada en la Superbowl. Por desgracia, el film no está a la altura de esta jugada publicitaria, lo que explica con creces que la productora inicial no confiara en ella. Al parecer se intentaron limar algunos detalles e introducir cambios en el guión tras la tibia respuesta de los primeros pases de prueba, lo que en lugar de solucionar nada ha provocado una mayor sensación de caos. Tras un comienzo más o menos prometedor, los extraños sucesos que se ven en pantalla ni tienen interés, ni logran su objetivo de inquietar, ni transmiten una mínima sensación de originalidad, parecen sacados o bien de Alien, el octavo pasajero o de Horizonte final. Sólo el personaje de Gugu Mbatha-Raw está más o menos desarrollado, el resto son clichés de individuos de diferentes nacionalidades, que los actores no logran defender. Fracasan incluso los normalmente brillantes Daniel Brühl y David Oyelowo. Especialmente desesperante resulta el que le ha tocado en suerte a Zhang Ziyi, que habla en mandarín pero nadie la contesta. El director del film, hasta ahora autor de un único largometraje, el poco conocido The Girl Is in Trouble, ni siquiera logra su objetivo de explicar lo que ocurría en las anteriores entregas. Quizás al espectador le inundarían las nuevas preguntas, en caso de que le hubiera interesado mínimamente este film. Pese a todo, se anuncia una cuarta, Overlord, para la que se ha reclutado a un guionista de primera, Billy Ray (Capitán Phillips) a ver si logra remontar este desaguisado.

3/10
Christopher Robin

2018 | Christopher Robin

Hace tiempo que Christopher Robin abandonó al oso Winnie the Pooh y al resto de amiguetes del Bosque de los Cien Acres, para estudiar en un internado. Concluida la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en un adulto gris, que ejerce como contable de Winslow, compañía de maletas en Londres. Durante un fin de semana debe elaborar un plan urgente para recortar gastos, lo que implica renunciar a salir de la gran ciudad, con Evelyn, su esposa, y Madeline, su hija. Una vez solo, un frasco de miel que se le cae provoca por arte de magia la visita del pequeño plantígrado de su infancia. En una filmografía de lo más variopinto, donde sobresalen la adaptación literaria Cometas en el cielo, el drama que le dio a conocer, Monster’s Ball, el film de zombies Guerra Mundial Z y el Bond Quantum of Solace, Marc Forster había integrado dos ejercicios metaliterarios de enorme interés sobre el valor de la imaginación, Más extraño que la ficción y Descubriendo Nunca Jamás. Ahora, completa una especie de trilogía añadiendo esta continuación de las peripecias de Winnie the Pooh, y el resto de personajes infantiles creados por A.A. Milne. Ha llegado al público meses después de Adiós, Christopher Robin, biopic de este escritor, centrado en la relación con su hijo, que inspiró al niño de sus libros. A diferencia del resto de revisiones de personajes clásicos de Walt Disney reconvertidos en personajes de imagen real, Christopher Robin no parece tener como ‘target’ al público familiar, como Maléfica, o La Bella y la Bestia. Entretendrá más o menos a los niños, pero se dirige más al público adulto, por su tono nostálgico, algo amargo en el arranque. También por el tema central del inteligente guión, coescrito por Tom McCarthy (Spotlight), que expone con frescura la necesidad de recuperar en la mediana edad lo que verdaderamente importa, sin dejar en segundo plano a la familia. Sin duda que Ewan McGregor ha sido una buena elección para el rol protagonista, pues no defrauda; tienen menos presencia pero no desentonan Hayley Atwell (la esposa) y Bronte Carmichael (la joven hija), aunque quienes cautivan por completo son los simpáticos Winnie, Tigger, Piglet y el resto de animales digitales, integrados mediante asombrosos efectos visuales, que pueden tomarse como metáfora de la inocencia perdida al dejar atrás la infancia. Su mezcla de elementos de Hook, Mary Poppins y el cine de Frank Capra va ganando en intensidad hasta desembocar en un emotivo desenlace.

7/10
Juliet, desnuda

2018 | Juliet, Naked

Annie vive en un pueblecito de la costa británica, Sandcliffe, en donde se ocupa de un pequeño museo local. Vive con Duncan, con quien de mutuo acuerdo ha convenido no tener hijos. Él es profesor en la pequeña universidad de la zona, aunque su mayor dedicación la tiene puesta en Tucker Crowe, un músico de rock desaparecido hace décadas, con un éxito fulgurante pero efímero. Duncan lo sabe todo sobre él y su obsesión le ha llevado a crear un blog de fans. El destino sin embargo es caprichoso, y será Annie la que un día contactará inesperadamente con el mismísimo Tucker y las vidas de los tres se podrán patas arriba. El director Jesse Peretz (Fast Track), autor de cuatro largometrajes y bregado ampliamente en series televisivas como New Girl, Divorce o Girls, acomete esta quinta película de su filmografía amparado en una novela de Nick Hornby, un autor cuyas historias han tenido a menudo gran reconocimiento en la pantalla, véanse Alta fidelidad y Un niño grande. En este caso también la música –complemento habitual de las obras de Hornby– tiene importancia en una trama que se sigue con interés y que, como acostumbra el autor británico, toca también algunos temas familiares de calado, que hacen referencia a cómo el individualismo entendido de diversas formas puede igualmente conducir a la misma soledad. Tras una premisa un tanto original, presenta Juliet, desnuda –en el que han intervenido tres guionistas de prestigio– dos personajes maduros cuyas vidas han sido totalmente opuestas: por un lado, un músico que ha tenido innumerables hijos de variadas relaciones, sin estabilidad ni sosiego, que ahora malvive con la conciencia de que no puede cambiar su pasado desordenado, lleno de errores; por otro, la directora de un pequeño museo de pueblo, que ha vivido una existencia rutinaria y cómoda, pero sin alicientes ni aventuras, que se arrepiente de no haber arriesgado, de no haber sido madre. El encuentro entre ambos servirá para que cada uno de ellos se replanteé su futuro. Hay por supuesto un enamoramiento, pero sabiamente se trata con sobriedad y realismo, no se eluden las dificultades. Se dialoga, se ríe, se llora, se duda, dentro de un marco adecuado de comedia dramática, en donde también caben ciertas reflexiones en torno a la creación artística y algún conseguido momento musical, como la improvisación del protagonista en la exposición. El conjunto es inferior al de otras películas de Nick Hornby antes mencionadas, aunque Jesse Peretz no sale del todo mal parado (la escena del hospital, por ejemplo, es brillante). Y tiene la suerte de contar con unos intérpretes estupendos, aquí especialmente con Rose Byrne. La actriz australiana está inmensa, hace un trabajo comedido y equilibrado, que transmite veracidad y ternura. También Ethan Hawke parece sentirse muy a gusto con su personaje grunge y despreocupado, un bala perdida de buen corazón, estilo de personaje que ha encarnado en numerosas ocasiones.

5/10
Molly's Game

2017 | Molly's Game

Debut en la dirección del creador de El ala oeste de la Casa Blanca, y guionista de títulos como La red social y Moneyball. Como en las dos películas citadas, Aaron Sorkin parte de hechos reales que le interesan para trazar la historia de un personaje complejo, Molly Bloom, que fue conocida como “la princesa del póker” por organizar partidas de cartas clandestinas con apuestas altas e invitados de postín, entre ellos conocidas estrellas de Hollywood como Tobey Maguire, Leonardo DiCaprio y Ben Affleck, aunque ninguno de los nombres de estas “celebrities” aparece citado tal cual en el film. Curiosamente, la estructura del guión de Molly's Game se asemeja bastante al de otro título reciente protagonizado por la misma actriz, Jessica Chastain, me refiero a El caso Sloane. Como en esa película, se combinan los trazos biográficos de Molly Bloom, desde su carrera truncada como esquiadora acrobática y la relación difícil con su padre, entrenador y psicólogo, hasta su ascenso organizando partidas de póker cuyas ganancias personales declara puntualmente al fisco, con la preparación de su defensa después de que el FBI irrumpa en su casa, le embargue su cuenta corriente, y le acuse de conspiración por la organización de esas timbas en que habrían participado miembros destacados de la mafia rusa. Desvalida, acudirá al abogado Charlie Jaffey, célebre por su integridad, para que la represente. En él encontrará una suerte de nueva figura paterna, no en balde lo primero que Molly descubre en Charlie es el cuidado con éste sigue la educación de su hija adolescente, recomendándole valiosas lecturas. Se nota inmediatamente que un guionista está detrás de la película, Sorkin maneja un libreto de hierro, muy bien armado a partir de las memorias escritas por la propio Bloom, lo que evidentemente significa que ella queda bastante bien, a pesar de lo discutible de su profesión, que se explica por diversos condicionamientos familiares, y destaca la preocupación por sus clientes, cuando empiezan a excederse en sus apuestas, o su firme determinación de no proporcionar datos que puedan exponer su vida privada y destrozar a familias enteras. Hasta hay una especie de ética profesional que impide ligues con los clientes –se viste sexy, o se flirtea, pero ahí queda todo–, o entrar en turbios negocios de prostitución, o de connivencia con la mafia; y si hay abusos de sustancias o alcohol, se reconoce como lo que es, un error garrafal. Quizá en los tecnicismos de las partidas el neófito puede perderse, pero tampoco es de vital importancia. La narración es ágil, los saltos entre hilos narrativos coherentes, el uso de la voz en off el justo. Hay drama intenso y un puntito de intriga. Y los personajes secundarios, como algunos de los jugadores, están cuidados, aunque a veces sea con unos pocos trazos. Además de que Jessica Chastain sabe apropiarse de su personaje, ofreciendo una gran interpretación, como alguien deseosa de tocar poder, conocedora de las reglas del juego donde se ha sumergido, pero a la que falta un afecto en su vida actual. Aunque las carencias familiares, o el trato con el abogado llenan un poco ciertas lagunas, resulta extraña la ausencia de una vida personal en Molly adulta digna de ese nombre, e incluso la aparición del padre en cierto momento resulta un tanto postiza.

6/10
Loving Vincent

2017 | Loving Vincent

  Sorprendente cinta de animación, que logra lo que parece imposible, meter al espectador en el la obra pictórica de un artista de la talla de Vincent Van Gogh. En este sentido, el logro de los codirectores, la polaca Dorota Kobiela y el británico Hugh Welchman es sencillamente asombroso, una verdadera carta de amor al pintor holandés. Rodando primero con actores reales en escenarios aproximados a los de los cuadros más célebres de Van Gogh, y pintando luego fotograma a fotograma, hasta 65.000, con una animación posterior que presenta un leve efecto temblequeante, muy adecuado al agitado mundo interior del artista, el resultado final deslumbra. El único referente que viene a la cabeza, de integrar cuadros en una cinta animada es Le tableau, otro título notable. En tal sentido, la excusa argumental, auténtico mcguffin, es casi lo de menos, aunque funciona para vertebrar una narración. En el verano de 1891 Armand ha recibido un encargo de su padre, el cartero Joseph Roulin: entregar la última misiva de Vincent Van Gogh, dirigida a su hermano Theo. En París se entera de que el pintor ha muerto en Auvers-sur-Oise, tras pegarse un tiro y permanecer dos días entre la vida y la muerte. De modo que se dirige la villa, pensando que dará con el hermano, donde se entera de su posterior muerte, por enfermedad. Intrigado, trata de descubrir las tristes circunstancias de los fallecimientos, sobre todo porque hay elementos suficientes para durar del supuesto suicidio. Y se entrevista con los lugareños, incluidos el doctor Gatchet y su hija Marguerite, o la joven hija de los dueños de la pensión donde se alojaba, Adeline Ravoux. Los directores acuden puntualmente al blanco y negro para introducir algunos flash-backs del pasado de Van Gogh, donde hay más libertad en las imágenes, aunque siempre inspiradas en la obra del pintor. Y en el presente nos movemos en el entorno donde vivió su última etapa, donde resulta todo un ejercicio reconocer los cuadros originales y encontrar las diferencias que se introducen, por necesidades narrativas. Hay inteligencia al introducir a personajes reales, y otros de “background” ficticio, pero en que se crean unas circunstancias verosímiles de cómo pudieron interactuar con Vincent.  

7/10
El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

2016 | Miss Peregrine's Home for Peculiar Children

Vuelve el mejor Tim Burton, el director entrega un cuento de calidad con una maestría que no se le veía desde Big Fish y La novia cadáver, de 2003 y 2005 respectivamente. Se trata de la adaptación de la novela juvenil homónima de Ransom Riggs, que en su estructura de un adolescente que viaja a un mundo fantástico, todo un proceso de maduración, tiene mucho en común con Alicia en el País de las Maravillas, pero aquí los logros de Burton son mayores, consigue cierto realismo en el mundo mágico que nos pinta, nos creemos lo que vemos. Jake es hijo único, en el colegio le toman el pelo, su padre tiene la cabeza literalmente llena de pájaros (es ornitólogo, o eso pretende) y no le hace mucho caso. En cambio tiene una conexión especial con su abuelo Abe, que de pequeño le contaba apasionantes cuentos. Una noche le llama por teléfono alarmado, necesita su ayuda, está siendo atacado por alguien, y le da unas pistas sobre un lugar en el que habría estado en 1943, la casa de Miss Peregrine para niños peculiares, una suerte de, nunca mejor dicho, "peculiar" orfanato. Cuando llega lo encuentra muerto, y la versión oficial es que algún animal le atacó. Pero Jake queda afectado hasta el punto de que acuden a una psicoterapeuta, que acepta la sugerencia del chico de viajar a Gales, donde estuvo ese orfanato que fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. Allí encontrará una puerta que le lleva a un mundo fantástico, de niños peculiares, o sea, con un don, custodiados por miss Peregrine; el mismo Jake va a enterarse de que es un niño peculiar; y que sus nuevos amigos viven en un bucle, en una especie de "día de la marmota", donde en cada jornada toca protegerse de terribles enemigos, Barron, los Huecos y diversos monsturos. Lo mejor que puede decirse de la película es que nunca deja de sorprender. Llama la atención el guión sin fisuras ni caídas de ritmo urdido por Jane Goldman, acostumbrada a las lides de las tramas fantásticas y acción, pues escribió los libretos de títulos como Stardust y La mujer de negro, Kingsman y su secuela, y dos entregas de X-Men. Su alianza con Burton resulta perfecta, pues el director se encuentra muy a gusto con una amplísima galería de personajes estrambóticos e inadaptados, buenos y malos, y puede dar rienda suelta también a su sentido del humor, esos ojos que anhelan tener los Huecos, o el Barron compuesto por un delirante Samuel L. Jackson, verdaderamente genial. Además de que la narración es agilísima, visualmente el film es muy original, en decorados y diseño del aspecto de los personajes y su vestuario, con magníficos efectos especiales, donde destaca la batalla de los gigantes y los esqueletos, todo un deslumbrante homenaje nada disimulado a Ray Harryhausen.

8/10
The Program

2015 | The Program

El ciclista norteamericano Lance Armstrong pasa por haber protagonizado el mayor fraude deportivo de la historia. Durante años se sometió a un meticuloso programa de dopaje que le alzó a la más alta cumbre del ciclismo, deporte en donde llegó a ganar siete Tour de Francia entre los años 1999-2005. Pero en 2012, tras muchos meses de investigaciones, le fueron retirados todos sus títulos ganados a partir de 1998 y fue suspendido de por vida por dopaje sistemático. Fue la caída de un icono deportivo de la que el mundo del ciclismo internacional –profesionales, aficionados y opinión pública– aún está intentando reponerse. Ésta es la historia que cuenta con mucha soltura The Program (título que hace referencia a la planificación de dopaje que seguía el corredor), donde el veterano Stephen Frears sabe evitar soflamas latosas e innecesarias sobre sustancias, porcentajes, análisis farmacológicos, etc., aunque algo de esto hay, gracias a un guión accesible a todo tipo de público, de modo que las evidencias de las trampas llevadas a cabo por Armstrong son claras como la luz del día, mostradas en pantalla con implacable contundencia. En este sentido, el director inglés no se anda con chiquitas y desnuda la personalidad de Armstrong como la de un tramposo sin moral, cuya ambición por ganar llegó a rozar lo enfermizo y que le llevó a una espiral de mentiras que arrastró al abismo a muchas otras personas. The Program está basado especialmente en el libro que escribieron en 2004 –por tanto ocho años antes de que sancionaran al corredor– los periodistas del The Sunday Times David Walsh y Pierre Ballester, que contenía algunas entrevistas con conocidos de Armstrong que arrojaban sospechas sobre sus costumbres antideportivas. Y también se han usado los informes de la investigación llevada a cabo por diferentes organismos oficiales, como la USADA (Agencia Antidopaje de Estado Unidos) o la UCI (Unión Ciclista Internacional). Pero el guión de John Hodge (Trainspotting) es inteligente al enfrentarse a tan ingente material, pues elude terrenos pantanosos y escoge lo justo, para centrarse casi exclusivamente en la vida cotidiana del ciclista en época de competición, en sus métodos de dopaje y en sus interacciones con un reducido grupo de allegados (el médico Michele Ferrari, su director de equipo Johan Bruyneel, su compañero Floyd Landis, su abogado Bill Stapleton). De este modo se deja de lado casi totalmente cualquier faceta de Armstrong que haga referencia a su vida privada, y sólo se recrean algunos momentos que dedica a Livestrong, su fundación contra el cáncer, terreno en donde el deportista muestra su lado más humano y solidario. Acierta Frears al adoptar la historia con un estilo que tiene mucho de reportaje deportivo, hay ritmo, imágenes de carreras con look televisivo, ruedas de prensa, etc., pero también, aunque en segundo plano, supone otro homenaje más al periodismo de investigación (como Todos los hombres del presidente o Spotlight), donde se presenta al personaje de Walsh como un adalid de la verdad que se juega su carrera al oponerse a las mentiras de Armstrong. Pese a tratar hechos más o menos conocidos, este enfoque dinámico aporta agilidad a la historia, que se sigue siempre con interés, incluso con un punto de intriga. El reparto que maneja Frears está muy equilibrado, aunque brillan especialmente un estupendo Ben Foster (El único superviviente) en el papel protagonista y Chris O'Dowd (Calvary) en el del periodista David Walsh.

6/10
St. Vincent

2014 | St. Vincent

Al menos en apariencia, el maduro Vincent dista mucho de lo que se podría considerar un santo. Cascarrabias, adicto al alcohol, habitual apostador, también mantiene encuentros regulares con Daka, una prostituta embarazada. Pero su nueva vecina, la divorciada Maggie, debe trabajar muchas horas, por lo que no tiene más remedio que reclutarle para que cuide durante unas horas de su hijo Oliver... Parece que Theodore Melfi, productor y cortometrajista, tenía muy pensado su primer largo como realizador y guionista. Con St. Vincent presagia una interesante carrera, pues se trata de una pequeña comedia, sin muchas pretensiones, pero que da que pensar sobre la falta de modelos positivos a los que seguir, en un mundo actual donde muchos niños pertenecen a familias desestructuradas, no tienen cerca a sus progenitores por las exigencias laborales, e impera el cinismo, pues no está de moda reconocer los buenos sentimientos. También refleja St. Vincent el abandono general de los valores religiosos, a través del colegio de curas católico al que acude el protagonista, donde confluyen alumnos de todas las confesiones y también ateos, pero todos ellos unidos por una enorme desorientación y desconocimiento. Demuestra además el debutante Melfi talento para la puesta en escena, componiendo secuencias a veces próximas al surrealismo, pero siempre con cierta fuerza. Esto se mezcla con su habilidad para sortear el sentimentalismo en el que podía haber derivado St. Vincent, sobre todo en las partes referentes a la esposa del protagonista, o en el tramo final. Acierto absoluto con el reparto. El selectivo Bill Murray borda uno de esos personajes peculiares que tiende siempre a escoger. El otro gran protagonista es el niño, el expresivo Jaeden Lieberther, que debutaba con St. Vincent, pero que ya ha sido reclutado por Cameron Crowe para su siguiente trabajo. En roles secundarios brillan Melissa McCarthy –en un personaje con un fuerte componente dramático distinto a los que suele interpretar– y Naomi Watts –que exhibe un impecable acento ruso en su rol de 'stripper'–. También convence el habitual secundario irlandés Chris O'Dowd (que ya trabajó con McCarthy en La boda de mi mejor amiga), como sacerdote que mantiene el optimismo a pesar de la situacion, y que sabe despertar a sus alumnos el interés por los santos.

7/10
Calvary

2014 | Calvary

Un hombre acude al confesionario del padre James, en un pueblecito perdido de Irlanda. El anónimo penitente le espeta que sufrió abusos sexuales continuados de un sacerdote siendo niño, y que aquello le ha destrozado la vida. Invitado a denunciar los hechos, el otro le explica que su verdugo ya ha muerto, y que ha decidido vengarse matando a cura "bueno", o sea, a él, el próximo domingo. Mientras transcurre esa semana, aparte de comunicar la amenaza a su obispo, continúa con su vida normal, lo que significa lidiar con unos feligreses nada fáciles, y en los últimos tiempos más resabiados, desde que saltaron a los medios las noticias sobre curas pederastras: así trata con un anciano que desea morir, casos de adulterio y malos tratos, personajes cínicos de distinta ralea, visita a un psicópata asesino en prisión... Le cuesta relacionarse con otro sacerdote, al que ve poco centrado. Y luego están sus cuestiones personales, un alcoholismo que ha procurado dejar atrás, y una hija ya adulta, que tuvo cuando estuvo casado –antes de enviudar y seguir su camino al sacerdocio– y que ha intentado suicidarse. Notable drama del irlandés John Michael McDonagh, guionista y director, que vuelve a recurrir a Brendan Gleeson como protagonista tras El irlandés, Su película, de ritmo perfecto, y que demuestra un amplio conocimiento de la psicología humana, sus virtudes y debilidades, no es nada fácil, porque parte de unos hechos terribles: los abusos a menores cometidos por algunos miembros del clero irlandés, que han minado enormemente la credibilidad de la Iglesia en ese país. Y muestra el hondo daño padecido por las víctimas, al arrancar la trama con una que no sólo no puede perdonar y pasar página, sino que quiere desatar su rabia en alguien inocente, para mandar una especie de elocuente mensaje a una sociedad, a menudo indiferente y pasiva ante las desgracias ajenas. Además, pinta el periplo personal de un sacerdote, el padre James, un hombre de fe, piadoso, que no es perfecto pero se deja la piel en el desempeño de su ministerio, atendiendo a los demás; y aunque puede haber algún momento gratificante, que lleva a pensar que merece la pena esa entrega, abundan las situaciones de auténtico calvario –como señala el título del film–, en que las humillaciones y las actitudes cínicas invitan a tirar la toalla. El contraste en la fotografía de los enigmáticos exteriores del paisaje irlandés con los opresivos interiores, más la hermosa banda sonora, ayudan a crear un mood de búsqueda de lo bello en medio de aquello que afea el mundo. A lo largo del film se citan explícitamente Retorno a Brideshead y los curas descritos por Georges Bernanos, y no son, desde luego, menciones casuales. La mirada que recorre la cinta es de cierto pesimismo existencial, el silencio de Dios presenta una extraña elocuencia. Y al mismo tiempo, de modo misterioso la gracia actúa, hay espacio para la conversión, y ejemplos de personas que pueden llevar al perdón. Cinta dura y nada complaciente, conmovedora en más de un pasaje pero no sentimentalista, pinta muy bien las relaciones humanas, y cómo puede estropearlas el ensimismamiento, el empeñarse en estar uno a solas consigo mismo; el atrevido desenlace parte el alma, pero al mismo tiempo nos señala que nunca deberíamos desesperar, Dios escribe con renglones torcidos.

8/10
Girls (2ª temporada)

2013 | Girls | Serie TV

En esta temporada, Hannah sigue adelante con sus actividades de escritura y comienza a ver a alguien nuevo, pero su entusiasmo es moderado por la responsabilidad que siente por su actual ex, Adam, (Adam Driver), que está convaleciente tras ser atropellado por un camión en el final de la primera temporada. Decepcionada por el trabajo y todavía sola después de dejarlo con Charlie (Christopher Abbott), Marnie (Allison Williams) necesita, más que nunca, a su mejor amiga y antigua compañera de habitación, pero una persistente incomodidad y algunos giros sorprendentes, tendrán lugar entre ellos.

Thor: El mundo oscuro

2013 | Thor: The Dark World

La antigua raza de los elfos oscuros, liderada por el siniestro Malekith, pretende sumir el universo en la oscuridad con la ayuda de una misteriosa sustancia llamada Éter. Mientras la científica Jane Foster se encuentra investigando campos gravitatorios en la Tierra el éter se apoderará de ella. Malekith irá en su busca y Thor será el único obstáculo entre el elfo y Jane. Aunque no repiten los directores y guionistas de Thor (2011), esta secuela mantiene y aún quizá supera a su predecesora. Tiene a su favor que la acción no cesa, ya que nos mete en harina desde la primera imagen y elude con virtuosismo presentaciones más o menos ingeniosas o dramáticas. Detrás de las cámaras se ha situado esta vez Alan Taylor, acostumbrado al medio televisivo y últimamente curtido en la serie Juego de Tronos, mientras que el remodelado equipo de guionistas está encabezado por Christopher Yost, especialista en la adaptación de comics, seguido de Christopher Markus y Stephen McFeely, los cuales formaron ya equipo en Capitán América: El primer vengador y en las tres primeras películas que adaptan “Las crónicas de Narnia” de C.S. Lewis. Por encima de cualquier otro elemento, el film sobresale por su excelente factura visual, con preciosistas imágenes de planetas, como la de Asgard, y unos efectos especiales sencillamente perfectos que, esta vez sí, la tecnología en 3D abrillanta sin lugar a dudas. Toda esa imaginería está al servicio sobre todo de la acción, momentos apabullantes que tienen un poco de todo, desde las clásicas peleas a puñetazos hasta persecuciones de naves al más puro estilo de La guerra de las galaxias. Pero hay muchos otros elementos que hacen de Thor: El mundo oscuro una buena película de superhéroes. El guión dedica a los diferentes personajes su espacio propio, aunque Thor (Chris Hemsworth) y la científica Jane Foster (Natalie Portman) se lleven el protagonismo. A los momentos álgidos para la reina Frigga (Rene Russo), el rey Odín (Anthony Hopkins), el vigilante del puente de Bifrost (Idris Elba), la luchadora asgardiana Sif (Jaimie Alexander) o los terrícolas Darcy (Kat Dennings) y el Dr. Selvig (Stellan Skarsgård), se suma el que es verdaderamente el plato fuerte del guión: la fascinante presencia del hermanastro de Thor, el alocado y peligroso Loki (excelente Tom Hiddleston). El dúo Thor-Loki es sin duda lo mejor del film y, además de acción y enfrentamientos entre dos caracteres tan opuestos, se despacha un excelente sentido del humor, con numerosos gags –alguno de ellos tremendamente osado– que funcionan a la perfección, además de alguna que otra sorpresa... Tan atractivo resulta el duelo fraterno que el malvado Malekith pierde fuerza y se convierte en un personaje un tanto tópico, de nula profundad. A esto se suman también algunas invenciones poco logradas, como el modo en que el éter entra en Jane o ciertas coincidencias de cuchufleta. De todas formas, el conjunto no se resiente demasiado de estos leves traspiés y cumple como vehículo para el entretenimiento. Dicho esto, es pertinente avisar a los espectadores que, al término del film, permanezcan en sus asientos escuchando la banda sonora de Brian Taylor hasta que se enciendan las luces. Y no sólo para disfrutarla sino para no perderse dos secuencias de la película escondidas entre los títulos de crédito.

6/10
The Sapphires

2012 | The Sapphires

Cuatro talentosas chicas aborígenes saldrán de la oscuridad de la escuela de una misión remota en Australia en 1968, para formar un dinámico grupo musical que es enviado a Vietnam para entretener a las tropas.

Si fuera fácil

2012 | This Is 40

Especie de “spin-off” de Lío embarazoso, Si fuera fácil sigue a los personajes de Pete y Debbie, felizmente casados y padres de dos niñas, que acometen la temida crisis que supone cumplir los 40 años. El film escrito y dirigido por Jude Apatow, y protagonizado por su esposa Leslie Mann y sus dos hijas Maude Apatow e Iris Apatow, hace una apuesta por mirar a la cotidianeidad familiar y de pareja, tomada con suave humor irónico, y las acostumbradas -y reiterativas- bromas sexuales. Ya sean la obsesión por mantener el tipo físico, los agobios económicos por apuestas profesionales que no acaban de cuajar, el temor a no resultar atractivo al marido o la mujer, la preocupación por los hijos y sus artilugios tecnológicos, más las peculiaridades del padre de él -sexuagenario, tiene niños trillizos- o el de ella -médico exitoso, rompió la relación siendo ella una cría de ocho años-, sirven para configurar una trama que se antoja larga, demasiado. Falta un punto de naturalidad a lo que vemos en Si fuera fácil, lo que no deja de ser un fallo importante para un film que quiere dibujar “la vida normal” de quien se convierte en cuarentón. Si existe una crítica a las cada vez más complejas estructuras familiares, se diluye en un conjunto de escenas llenas de referencias a la cultura cinéfila y musical popular, y en los intercambios entre la pareja protagonista, Leslie Mann y Paul Rudd, que parecen demasiado autoconscientes de sus papeles, como si estuvieran interpretando un número de Saturday Night Live ante el público en directo, y esperaran escuchar sus risas de complacencia.

4/10
3,2,1... Frankie Go Boom

2012 | 3,2,1... Frankie Go Boom

Comedia disparatada sobre dos hermanos que tratan de borrar en internet, con ayuda de un hacker, toda evidencia de un vídeo de contenido sexual humillante, antes de que la descubra su padre, estrella del mundo del cine.

4/10
Pétalo carmesí, flor blanca

2011 | The Crimson Petal and the White | Serie TV

Sugar tiene diecinueve años y ejerce la prostitución desde los trece. William Rackham es un caballero de treinta y un años, educado en Oxford, condenado a suceder a su padre en la industria familiar, pero que siempre ha deseado llevar una vida de goces refinados e intelectuales. Su hermosa (y blanca) esposa, que odia el sexo y abomina de la maternidad, vive encerrada en un mundo de anorexia y terrores. Un día William llega a un famoso prostíbulo de Londres donde conoce a Sugar, que jamás se niega a nada. Se produce el encuentro, y la jovencita seduce a William con su nada convencional belleza, su cultura, su absoluta disponibilidad. Y él decide no compartirla con nadie, aunque para eso tenga que dividirse entre el pétalo carmesí y el blanco...

Un plan perfecto (Amigos con hijos)

2011 | Friends with Kids

Jennifer Westfeld escribe, dirige, produce y protagoniza esta comedia que pretende, sin conseguirlo, ser una reflexión sofisticada e ingeniosa sobre las razones por las que funciona una relación de pareja. Sigue en Nueva York a tres parejas, inicialmente solteras, pero enseguida han pasado cuatro años, y dos de ellas se han casado y tienen hijos. En cambio Jason y Julie mantienen una relación la mar de peculiar: son amigos, y él un mujeriego que le cuenta sus cuitas con sus mujeres; pero visto el ejemplo de los otros, tienen la idea de tener un hijo juntos, pero sin los inconvenientes del matrimonio, pues entre ellos no hay compromiso y no están enamorados. Todo el entramado argumental intenta sostenerse sobre una idea completamente artificial, imposible de ser aceptada por el espectador. Sólo puede calificarse de "ocurrencia disparatada" la idea que tienen Jason y Julie para ser padres. A partir de ahí, todo lo que se cuenta son un conjunto de lugares comunes para dirigir las cosas hacia ahí donde incluso el espectador más obtuso puede imaginarse. El film cuenta con un reparto apañado, pero nadie parece acabar de creerse lo que Westfeld tiene entre manos. Y muestra sus limitaciones el "partner" de la directora y coprotagonista, Adam Scott.

4/10
La boda de mi mejor amiga

2011 | Bridesmaids

La vida de Annie es un completo desastre: sexo sin compromiso con un tipo odioso, un trabajo que no le gusta nada, y una tremenda capacidad para herir a los que tiene alrededor. La noticia de que su prima y mejor amiga Lillian se casa le llena de satisfacción, y sueña con hacer del día de la boda el más feliz de su vida, ocupándose de los preparativos. Pero entre las damas de honor se encuentra Helen, a quien Lillian ha conocido hace apenas ocho meses, y que ha ocupado un puesto de gran amiga; lo que provoca los celos de Annie, pues su rival es la típica mujer perfecta, con las mejores y más originales ideas para la organización del enlace. Divertido film del subgénero comedia con boda, pergeñado en la factoría del prolífico Judd Apatow, que aquí ejerce de productor. En realidad el alma de la cinta es la coguionista y protagonista Kristen Wiig, todo un descubrimiento, respaldada por la también guionista Annie Mumolo y el director Paul Feig. Como cabe imaginar, contiene algunas de las señas de identidad de las comedias Apatow, como el lenguaje obsceno, con la particularidad en esta ocasión de que está en boca de mujeres. En lo visual hay en cambio cierta contención, sin duda con vistas a recibir una calificación por edades benigna; no es tan salvaje como Resacón en Las Vegas, de la que se ha venido a decir que era su versión femenina, una indudable simplificación. Aunque algunas bromas son bastante elementales, groserías del tipo “caca-culo-pis” –véanse los efectos secundarios de comer en un restaurante brasileño–, hay un buen puñado de pasajes desternillantes que funcionan, como el “duelo” en la cena de pedida entre Annie y Helen, o los intentos desesperados de Annie por recabar la ayuda del agente Rhodes, un policía por el que siente cierta atracción no confesa. Por tanto un guión bien escrito, más un personaje central bien construido –el de Annie–, más buenos secundarios –qué divertida resulta, por citar un ejemplo, la dama de honor “mulier fortis” Megan, compuesta por Melissa McCarthy–, más un disparatado sentido del humor, componen una película razonable, que funciona, y que incluso los tópicos de las películas de bodas –los obstáculos que amenazan que que el día clave no sea tan feliz como se espera, los mil y un preparativos...– sabe retorcerlos, riendo de las cursiladas que pueden surgir en tales ocasiones.

6/10
Los viajes de Gulliver

2010 | Gulliver's Travels

El irlandés Jonathan Swift publicó en 1726 “Los viajes de Gulliver”, un libro de gran contenido satírico que criticaba a la clase política. 300 años después, el personaje central sigue siendo muy popular, gracias a las numerosas adaptaciones y versiones para niños en distintos formatos que se han realizado, aunque el texto original es bastante desconocido, sobre todo los viajes a Bainarbi, Lugnagg o Houyhnhnm. En esta ocasión, el argumento de la novela –al menos los viajes a Lilliput y en menor medida a Broddingnag, el país de los gigantes– sirve como base para una comedia que se desarrolla en la actualidad, al servicio de las dotes para el humor de Jack Black. El cómico interpreta a un moderno Lemuel Gulliver, un tipo que trabaja repartiendo la correspondencia en una empresa, y que en secreto está enamorado de Darcy, una jefa de viajes, que trabaja allí. Un día trata de invitarla a salir, pero no se atreve a decirle nada, y acaba pidiéndole un impreso para solicitar un puesto de redactor. Tras engañarla copiando unos textos de internet, Darcy cree que es un buen escritor y le envía en un barco al Triángulo de las Bermudas, donde Gulliver naufraga tras encontrarse con un extraño tornado. Despierta en Lilliput, un lugar habitado por diminutos individuos que han conseguido atarle... Rob Letterman (El espantatiburones) dirige esta cinta que toma como modelo Noche en el museo, que también contaba con un popular cómico, Ben Stiller, en una historia en la que primaban los efectos especiales, dirigida al público familiar. Letterman opta por dar rienda suelta a Jack Black. Éste ofrece un recital de sus muecas, y a pesar de algún pequeño exceso “gamberro” pero intrascendente, aprovecha muy bien algunos hallazgos divertidos del guión, como los momentos en los que organiza representaciones de pasajes de su vida, que en realidad están calcados del argumento de películas como El imperio contraataca y Titanic. Los efectos especiales son impecables, aunque son poco originales y recuerdan por momentos a películas como Transformers. De refilón, aporta pequeñas pero positivas reflexiones sobre las consecuencias de la mentira, los complejos de inferioridad –no hay trabajos pequeños, sino personas pequeñas, se dice en un momento de la cinta– y una simpática advertencia sobre los efectos de quedarse estancado en la vida y no asumir ningún riesgo.

5/10
Radio encubierta

2009 | The Boat That Rocked

El director Richard Curtis (1956) es un enamorado de la música, como pudimos comprobar en su primera película detrás de las cámaras, la hiperromántica Love Actually. En esta segunda película, el director neozelandés afincado en Inglaterra, se deja llevar por esa pasión –y, la verdad, durante demasiado tiempo– para pergeñar una historia que gira completamente en torno a la música de su juventud. Lo que se cuenta es lo de menos, una mera excusa bastante peregrina; aquí lo que importa es simplemente recordar e idealizar nostálgicamente los felices años sesenta, las canciones que sonaban entonces y los sueños despreocupados de la juventud. 1966. Los adolescentes y jóvenes del Reino Unido viven entusiasmados con el 'rock and roll' y con la nueva música que escuchan en las emisoras de radio. Pero se trata de emisoras piratas, que eluden las licencias del gobierno. Y es que la nueva música es una manifestación más de la relajación de las costumbres y de la máxima juvenil imperante de vivir sin reglas ni censuras. Y el gobierno, claro, no aprueba esa actitud, por lo que decide cerrarlas. La emisora más famosa, pesadilla del ministro Dormandy (Kenneth Branagh), es Radio Rock, que emite desde un barco que flota en el Mar del Norte y cuya programación ininterrumpida es seguida por millones de personas. Hasta allí llega el joven Carl (Tom Sturridge), que ha sido expulsado del colegio. Su madre le envía a pasar una temporada con su padrino Quentin (Bill Nighy), que resulta ser el dueño de la emisora. Carl conocerá en el barco a todos los hombres que trabajan en Radio Rock, tipos de todo pelaje con una única cosa en común: su fanatismo rockero y pasión por las nuevas bandas que hacen furor en el público. Entre ellos destacan el grueso Dave (Nick Frost), inteligente y con un cruel sentido del humor; el buenazo de Simon (Chris O'Dowd), que busca un amor de verdad; y los norteamericanos Gavin (Rhys Ifans) y el Conde (Philip Seymour Hoffman), que compiten por ser las estrellas de la emisora. La película es indudablemente divertida. Es fácil imaginarse qué tipo de situaciones pueden darse entre un grupo de hombres encerrados en un barco, y Curtis sabe sacar partido con frecuencia a chistes fáciles de temática sexual, alardeados con el lenguaje procaz tan propio de su estilo (y algunas imágenes más explícitas cuando suben las mujeres al barco). Sin embargo, toda esa picante diversión, aderezada con la mejor música, cae a menudo en la patochada y corre el riesgo de resultar muy reiterativa, ya que Curtis prácticamente abandona lo que mejor sabe hacer: el romanticismo de sus otros guiones, como los de Notting Hill o El diario de Bridget Jones. Y es una pena, porque al quedarse sólo con el ambiente coral del barco, descuida demasiado a cada personaje, se centra en lo anecdótico y olvida más que otras veces los detalles importantes (no hay ni una sola escena memorable, ni tronchante ni emotiva). Y así resulta demasiado fácil caer en los lugares comunes de una época idealizada hasta la saciedad, con topicazos que agotan porque uno se los sabe de memoria. Capítulo aparte merece la música, a todas luces extraordinaria. Curtis se emplea a fondo y procura que esté muy presente en casi todas las escenas. El espectador podrá disfrutar de una amplia representación de los mejores músicos de los sesenta, desde The Rolling Stones, los Beatles y The Who, hasta Jimi Hendrix, Leonard Cohen, The Supremes o The Kinks, por nombrar sólo a unos pocos. En cuanto a los actores, destaca sin lugar a dudas el poderoso talento de Philip Seymour Hoffman.

4/10
El secreto de Vera Drake

2004 | Vera Drake

El inglés Mike Leigh es considerado uno de los directores más prestigiosos de Europa, sobre todo a raíz de Secretos y mentiras, film que obtuvo cinco nominaciones al Oscar y la Palma de Oro en Cannes en 1996. Leigh sabe hablar con hondura de la condición humana, de los conflictos individuales de las clases sociales bajas, de las miserias y esperanzas ocultas en los corazones. En este caso, cuenta una historia dura y seca, ambientada en el Londres de 1950 y ciertamente más oscura de lo que acostumbra, pues esta vez no hay luz al fondo del túnel. Vera Drake es una mujer madura, bondadosa, de clase obrera, esposa y madre ejemplar de dos hijos ya adultos. Trabaja de limpiadora en casas de ricos. Pero Vera también ayuda a abortar a jóvenes embarazadas. Es algo que nadie sabe, y ni siquiera ella parece enterarse del alcance moral de sus actos. Cuando la policía lo descubre, su mundo y el de su familia se derrumba. Imelda Staunton (nominada al Oscar) compone magistralmente a Vera, con una contención admirable e incluso agobiante. Cabe poner en entredicho la ambigüedad moral de la propuesta, ya que Leigh redime al personaje al convertirlo en víctima, y casi mártir, de una sociedad hipócrita. La película, densa, con una atmósfera algo deprimente, diálogos ricos y personajes definidos, está sabiamente narrada.

6/10

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