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Biografía

Claire Mathon

Claire Mathon

Claire Mathon

Filmografía
Retrato de una mujer en llamas

2019 | Portrait de la jeune fille en feu

Una película de época, ambientada en el siglo XVIII, pero con contenidos que claramente pretenden incidir en las ideologías del siglo XXI, donde al fin se habría alcanzado la libertad para construir la propia identidad a la carta, el radical triunfo de lo dinosíaco sobre lo apolíneo si seguimos la dualidad griega que inspiró a Friedrich Nietzsche, aunque el precio sea el del angustioso vacío existencial. La mirada de la guionista y directora Céline Sciamma a la pasión amorosa que se va a desarrollar entre las dos mujeres protagonistas no se encuentra muy lejos de la que arrojó 25 años antes otra mujer, Jane Campion, en El piano, aunque en este caso se nos hablara de la relación entre un hombre y una mujer, eso sí, curiosamente en ambas películas había al fondo un matrimonio concertado. Marianne, una mujer pintora, asume en una casa perdida en la costa de la Bretaña la misión en la que previamente un colega fracasó: pintar un retrato de Heloïse, que iba para monja, pero que tras la muerte de su hermana en circunstancias poco claras, ha sido exclaustrada para casarse con un joven milanés, siguiendo los planes que ha trazado para ella su viuda madre, una condesa. Debe ocuparse del encargo disimuladamente, fingiendo haber sido contratada como dama de compañía. Y en efecto, en los frecuentes paseos, capta todos los detalles posibles del físico y personalidad de Heloïse, para hacer el cuadro. Pero al mismo tiempo se enamora de ella, un sentimiento que también hace mella en la modelo. Estamos ante una película de indudable militancia feminista radical, incluso con la muy consciente decisión de que la presencia de los hombres brille por su ausencia, hasta el último tramo no se deja ver ninguno; aunque con la inteligente decisión de no forzar hasta el límite lo que sería aceptable socialmente en la época descrita. La narración está articulada con habilidad en su primer tramo, en que se juega con los silencios y lo que no se dice para hablar de la falta de libertad de entonces, con unas Marianne y Heloïse que ocultan lo que bulle en su interior, y que da pie a un retrato pictórico que ambas consideran superficial; aun así, ya se apunta un burdo rechazo de la trascendencia en las referencias al convento, ni una mención a lo que ha podido suponer Dios para Heloïse en ese período, donde lo más interesante habría sido frecuentar la biblioteca y la música “para muertos” en la capilla. Sea como fuere, el film patina en su segunda parte, más lenta y obvia, en que la condesa sale de viaje y deja solas a las dos mujeres con la sola compañía de la sirvienta Sophie, lo que sirve para hacer el discurso ideológico más explícito, tanto en lo relativo a la relación amorosa entre las dos mujeres, como en su decisión de ayudar a abortar a la encinta Sophie, que no quiere tener a su criatura. La idea es mostrar este período de recién descubierta libertad como una auténtica “montaña mágica”, una suerte de hermandad femenina con fecha de caducidad. Probablemente lo más grotesco es el pasaje en que una mujer debe ayudar a Sophie en su propósito abortivo, rodeada de niños. De todos modos, una Sciamma esteticista y primorosa sabe imprimir cierto ritmo a la narración, y sacar partido al hieratismo de los personajes, de modo que cuando se tornan más comunicativos, nos interesan. En el apartado “artístico” destacan la progresión en los retratos, el paisaje costero de la Bretaña, la metáfora de las llamas ardientes y la casi completa ausencia de la música que hace que, cuando surge –una reunión nocturna de mujeres, y la escena final del teatro, eco de un momento compartido por Marianne y Heloïse– se muestre harto elocuente. Las actrices Adèle Haenel y Noémie Merlant están bien, y se establece la necesaria complicidad entre ellas, también en su juego de miradas arrobadas.

5/10
Atlantique (Atlantics)

2019 | Atlantique

Exótica muestra de cine procedente de Senegal, con directora y coguionista cuyos ancestros pertenecen a ese país, Mati Diop, aunque ella nació y se educó en París. En el Festival de Cannes decidieron darle el Gran Premio del Jurado, galardón que quizá, y perdón por el juego de palabras, le viene “grande”, aunque sin duda se quiso reconocer el esfuerzo de una nación con escasa producción cinematográfica. De todos modos, no conviene engañarse, este film africano con cineasta negra tras la cámara, ha sido posible gracias al respaldo occidental, de compañías potentes que apuestan por el cine autoral y de procedencias poco habituales, como Arte (Association Relative à la Télévision Européenne). Ada, que pertenece como la mayoría de la población senegalesa a la etnia wólof, y es musulmana, está comprometida por imposición familiar con Omar, hombre adinerado considerado por todos como un buen partido. Aunque a ella el hombre que le atrae es Souleiman, que trabaja con otros compañeros en la construcción de la Torre, un gran rascacielos. Tras demoras inexcusables en los pagos, deciden lanzarse al Atlántico en una patera, en busca de una vida mejor, rumbo a España. Lo que de entrada parece cine social, injusticias e imposiciones matrimoniales, toma una deriva fantástica inesperada, cuando corre el rumor de que los “viajeros” se han ahogado en el océano. Porque llegado el día de la boda de Ada, se produce un extraño fenómeno, un incendio sin causa aparente en el lecho matrimonial. Y nuevos fenómenos apuntan al regreso de los “ahogados” a modo de zombies, mientras algunas jóvenes del lugar se ven aquejadas de extrañas fiebres. Estamos ante un film de ritmo tranquilo, que puede irritar a parte de los espectadores, y con elementos fantasmagóricos que hacen evocar Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, un film tailandés que produjo las delicias de los cinéfilos más sesudos, aunque se trataba en realidad de una obra bastante plúmbea y críptica. No deja de resultar curioso observar cómo en sociedades descreídas como la occidental, en que tienen fuerte presencia el ateísmo y el agnosticismo, producen gran atracción obras como Atlantique, que apuntan a la trascendencia con elementos semimágicos o animistas. Al final, cabe deducir, prevalece un anhelo de perdurar en estos espectadores intelectuales, que andan a tientas buscando asideros a los que agarrarse en las procelosas aguas de la existencia. También parece claro que ideas como la de un amor capaz de superar barreras, y la de la mujer que toma las riendas de sus vidas, forman parte del pensamiento dominante, y se premia así que un film africano incida en ellas de una forma poco habitual.

6/10
Raoul Taburin

2018 | Raoul Taburin

Mi amor

2015 | Mon roi

La actriz Maïwenn en su faceta como guionista y directora no resulta nada acomodaticia. Lo probó en Polisse, donde describía la rutina diaria de la brigada policial de menores, y vuelve a hacerlo aquí con una singular historia de amor, que descoloca inicialmente en sus modos narrativos, hasta que el espectador entiende que la trama discurre en dos tiempos. Por un lado tenemos a Tony, una mujer que ha sufrido una importante lesión de rodilla mientras esquiaba, da la sensación de que hasta cierto punto autoprovocada; y la seguimos en sus esfuerzos de rehabilitación, mientras permanece ingresada en un centro. Mientras que el otro hilo narrativo nos retrotrae al pasado, cuando ella, abogada, acompañando a su hermano y a su novia en una fiesta, conoce al irresistible Georgio, dueño de un restaurante y de arrolladora personalidad, con el que enseguida inicia una relación que la lleva al matrimonio, pero que dista mucho de ser sencilla. La película de Maïwenn está atravesada de una enorme vitalidad, extrema incluso, su pareja protagonista –bien Vincent Cassel, pero aún mejor Emmanuelle Bercot– parece deseosa de vivir eufóricamente su relación, y de tener un hijo. Pero, leit-motif de la película, lo que les acerca es lo que les aleja, pues en los excesos se odian hasta distanciarse el uno de la otra, momento en que, desde cierta lejanía, vuelven a sentirse atraídos, acción-reacción donde se hace presente un amor inmaduro, que no se sabe adónde les puede conducir. La directora procura mantener ella misma una distancia, sin duda que tiene simpatía por los dos personajes principales, pero no oculta sus defectos, de algún modo subraya unos anhelos de felicidad inefables, que asoma en momentos sencillos como en las salidas de Tony con sus compañeros de rehabilitación, y en cambio puede cobrar formas groseras dictadas por cierta superficialidad y el consumo de sustancias que acaban pasando factura.

6/10
Comme un avion

2015 | Comme un avion

El desconocido del lago

2013 | L'inconnu du lac

Verano. Un lago en una de cuyas márgenes se practica el nudismo y el ligue homosexual. Franck frecuenta el lugar todos los años, y se siente atraído por el fornido nadador Michel. Lo que no impide que esté a gusto con Henri, nuevo en el lugar, que ha roto con su novia, y que ocupa un lugar retirado para evitar estar con la gente y que nunca se mete en el agua. El hallazgo de un cadáver en el lago provocará una investigación policial. Alain Guiraudie, director y guionista, sabe crear una atmósfera envolvente en ese lago donde el tiempo pasa lánguidamente, y aquéllos que pasan ahí el tiempo buscan llenar afectivamente sus vidas de algún modo, con relaciones cargadas de sexo pero que no comprometen a nada. Es triste lo que pinta el cineasta, existencias sin alicientes, pasiones con un punto de irracionalidad, y el asomo de la amistad, de lo que sería un trato más puro, en que baste la sola compañía, el tener al lado a alguien. El mérito de Guiraudie es atrapar el anhelo de algo inefable, pero en el viaje la carga homoerótica puede llegar a hacerse insoportable.

4/10
El amor de Tony

2010 | Angèle et Tony

Angèle, una joven salida de prisión en libertad condicional, arriba a un pueblecito pesquero de Normandía. Mató accidentalmente a su esposo, y su hijo Johan, un niño, vive con los abuelos paternos. Ella responde a un anuncio de Tony, un pescador que vive con su madre -el padre desapareció en el mar por una tormenta-, que le ofrece trabajo y una posible relación. Embrutecida, Angèle se ofrece torpemente a Tony, quien la rechaza de entrada, pues tiene una idea diferente del amor. Debut en el largometraje de la francesa Alix Delaporte, que ejerce también de guionista. Plantea una historia minimalista, de estudio de personajes. Aunque cumplan su función, está claro que el niño, los abuelos, la madre y el hermano de Tony, la amiga española de Angèle, el agente de la condicional, la juez, son meros comparsas frente a la pareja protagonista, que debe emprender el camino hacia la confianza mutua. De modo que con sobriedad, sin más palabras que las justas, intuimos el dolor de Angèle, el rumbo errático que tomó su vida tras la muerte del esposo, y que podría llegar a buen puerto si cuajara su relación con Tony. Y de éste observamos su soledad, la vida dura de los hombres del mar, sin tiempo para cultivar el trato humano, y que anhela amor de verdad, y no pura compañía femenina con la que aplacar instintos básicos. Clotilde Hesme y Grégory Gadebois han captado bien la esencia de sus personajes y ofrecen estupendas composiciones, en las que se agradece la contención, rasgo de su trabajo que reclama el tono del film. La realización de Delaporte es correcta, aunque da la impresión de que podía haber engarzado mejor algunos elementos en la trama -las flores para la fiesta, la representación teatral de Blancanieves...-, o haber sido menos tosca en algunos momentos -el morreo en los preparativos de la obra de teatro...-.

5/10
Pardonnez-moi

2006 | Pardonnez-moi

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