IMG-LOGO

Biografía

Clint Mansell

Clint Mansell

Clint Mansell

Filmografía
Rebecca

2020 | Rebecca

Titanes

2019 | Titans | Serie TV

Tras independizarse de Batman, cuya obsesión casi demencial por combatir el crimen le parece exagerada, Dick Grayson, alias Robin, trata de construirse una nueva vida como agente de policía. Acaba formando equipo con Starfire, extraterrestre que lanza fuego por las manos, y Gar Logan, alias Beast Boy, con capacidad de convertirse en cualquier animal, para ayudar a descubrir sus orígenes a Raven, adolescente con poderes de empatía, perseguida por extraños sectarios. Tras llevar al terreno de las series televisivas a diversos personajes de DC, como The Flash, Arrow y Supergirl, Greg Berlanti hace lo propio con el popular grupo de superhéroes, una especie de versión juvenil de la Liga de la Justicia, con toques de X-Men, serie de Marvel, la temida competencia. Los protagonistas habían dado lugar a un largometraje animado, ¡Jóvenes Titanes en acción! La película, dirigida a los más peques, pero aquí se cambia por completo el tono, pues acaba siendo una ficción oscura y violenta. Ha sido la primera que ha debutado en el servicio de ‘streaming’ DC Universe, puesto en marcha por Warner primero en Estados Unidos, aunque en el resto del mundo ha sido estrenada por Netflix. No aporta demasiado al archimanido género de superhéroes. Pero el veterano Brad Anderson (El maquinista), que dirige los dos primeros episodios, marca un ritmo dinámico, y consigue hacer creíbles a los protagonistas en su presentación. Por otra parte, el relato central que vertebra la primera temporada, en torno a la verdad sobre Raven, logra mantener la atención del respetable, y sus paralelismos bíblicos están bien aprovechados. Brenton Thwaites, que fuese el príncipe de Maléfica, sobresale como Grayson en un reparto correcto. Todo ello permite pasar por alto que a veces se nota la falta de presupuesto, y que los efectos visuales podrían ser un poco más convincentes.

6/10
Mute

2018 | Mute

Out of Blue

2018 | Out of Blue

Loving Vincent

2017 | Loving Vincent

  Sorprendente cinta de animación, que logra lo que parece imposible, meter al espectador en el la obra pictórica de un artista de la talla de Vincent Van Gogh. En este sentido, el logro de los codirectores, la polaca Dorota Kobiela y el británico Hugh Welchman es sencillamente asombroso, una verdadera carta de amor al pintor holandés. Rodando primero con actores reales en escenarios aproximados a los de los cuadros más célebres de Van Gogh, y pintando luego fotograma a fotograma, hasta 65.000, con una animación posterior que presenta un leve efecto temblequeante, muy adecuado al agitado mundo interior del artista, el resultado final deslumbra. El único referente que viene a la cabeza, de integrar cuadros en una cinta animada es Le tableau, otro título notable. En tal sentido, la excusa argumental, auténtico mcguffin, es casi lo de menos, aunque funciona para vertebrar una narración. En el verano de 1891 Armand ha recibido un encargo de su padre, el cartero Joseph Roulin: entregar la última misiva de Vincent Van Gogh, dirigida a su hermano Theo. En París se entera de que el pintor ha muerto en Auvers-sur-Oise, tras pegarse un tiro y permanecer dos días entre la vida y la muerte. De modo que se dirige la villa, pensando que dará con el hermano, donde se entera de su posterior muerte, por enfermedad. Intrigado, trata de descubrir las tristes circunstancias de los fallecimientos, sobre todo porque hay elementos suficientes para durar del supuesto suicidio. Y se entrevista con los lugareños, incluidos el doctor Gatchet y su hija Marguerite, o la joven hija de los dueños de la pensión donde se alojaba, Adeline Ravoux. Los directores acuden puntualmente al blanco y negro para introducir algunos flash-backs del pasado de Van Gogh, donde hay más libertad en las imágenes, aunque siempre inspiradas en la obra del pintor. Y en el presente nos movemos en el entorno donde vivió su última etapa, donde resulta todo un ejercicio reconocer los cuadros originales y encontrar las diferencias que se introducen, por necesidades narrativas. Hay inteligencia al introducir a personajes reales, y otros de “background” ficticio, pero en que se crean unas circunstancias verosímiles de cómo pudieron interactuar con Vincent.  

7/10
High-Rise

2015 | High-Rise

Ahora que las distopías juveniles están tan de moda, con las sagas de Los juegos del hambre y compañía, llega una cinta adulta de ese corte, High-Rise, que adapta una novela del británico J.G. Ballard. Pero son más interesantes los recuerdos autobiográficos de infancia de ese autor, plasmados en la pantalla por Steven Spielberg en El imperio del sol, que su mirada a una sociedad enfermiza de un corte futurista que a veces ya es presente, y que ha dado pie a obras como el Crash de David Cronenberg. El tiempo en que transcurre la acción de High-Rise se diría indeterminado, quizá un futuro muy parecido a la actualidad, donde la sociedad se ha degradado hasta el extremo. El doctor Robert Laing, que aún llora la reciente muerte de su hermana, se acaba de mudar a un enorme edificio de apartamentos, donde en los pisos bajos habitan personas de inferior condición social, mientras que en los altos vive la élite. Precisamente en la azotea habita el arquitecto, Royal, aunque el gobierno del rascacielos –que cuenta con piscina, gimnasio y supermercado, entre otras comodidades, aún mayores para él, su esposa ha montado una suerte de parque con animales arriba del todo–, no es sencillo. “Sexo y paranoia”, diagnostica uno de los personajes en un momento dado, a modo de resumen de las obsesiones de una sociedad decadente. Y es que los habitantes conforman un auténtico zoo humano, con personas animalescas, promiscuas, chismosas y superficiales, con obsesiones de todo tipo, ya sean más o menos famosetes. Los suministros de luz, agua y alimentos empiezan a fallar, y la locura se desata, mientras se sucede la violencia y las fiestas orgiásticas. Todo se sirve con una cuidada imaginería alucinada, e irritante casi siempre, que hace pensar en el cine de Terry Gilliam: el film de Ben Wheatley querría ser algo así como Brazil y 12 monos, pero su demencial locura que agota al espectador más paciente se aproxima más a Miedo y asco en Las Vegas o The Zero Theorem. Da pena que un reparto con Jeremy Irons o Sienna Miller sirva para esto.

4/10
Man Down

2015 | Man Down

Filth

2014 | Filth

Edimburgo. Bruce y sus compañeros policías se disputan un ascenso, lograr el puesto de inspector. La resolución del asesinato xenófobo de un estudiante japonés podría ayudarles. Aunque Bruce recurre también a las malas artes, o sea, a poner piedras –cuando no auténticas "bombas"– en su camino, que destrocen sus posibilidades. A medida que avanza la narración descubriremos que en realidad Bruce es un auténtico psicópata, apartado de su familia por razones que ignoramos, y al que quedan muy pocos restos de humanidad por su egocentrismo enfermizo que necesita urgentemente ayuda. Adaptación de una novela de Irvine Welsh, cuya obra previa dio pie a un gran película, Trainspotting, gracias entre otros a su director, Danny Boyle. La que nos ocupa, escrita y dirigida por el desconocido Jon S. Baird, adolece de un serio problema: que su protagonista resulta absolutamente repulsivo –qué desperdicio de talento, el de James McAvoy–, y sólo muy avanzado el metraje puede despertar en el espectador algo parecido a la compasión, porque le entendemos un poquito. De modo que todo se reduce a ser testigos de una trayectoria sumamente desagradable –sólo un atisbo de bondad en medio de un comportamiento traicionero y manipulador–, con un componente alucinatorio que agota, a veces hace pensar en el peor Terry Gilliam. Tampoco se entiende la obsesión con el sexo, muy reiterativa y sin gracia, por mucho humor negro que se nos pretenda ofrecer. El protagonista quizá esté como "las maracas de Machín", pero los otros personajes no parecen demasiado equilibrados, piénsese en el jueguecito de fotocopiarse los genitales.

4/10
Noé

2014 | Noah

Vistosa película espectáculo de teología ficción, que parte de las páginas que el Génesis dedica a Noé y el diluvio universal para ampliar el lienzo. Ocho generaciones han transcurrido desde la pareja primigenia constituida por Adán y Eva. Después de que Caín matara a su hermano Abel, dos linajes pueblan la Tierra. El que viene de Caín es poco respetuoso con la naturaleza, son carnívoros y tienen en muy poca estima la vida humana. Mientras que los descendientes de Set, de los que quedan sólo unos pocos, se alimentan de plantas y sí tienen conciencia de que deben cuidar la creación. Noé, uno de ellos y patriarca de una familia, tiene una visión. Dios le anuncia la destrucción del mundo y le encomienda la construcción de una gran arca donde habrá parejas de todas las especies animales y que albergará también a su familia. Pero dentro de la libertad de acción que Dios le ha dejado, piensa que su misión es dejar que se extinga la estirpe humana, sólo debe pervivir el resto de la creación, donde no hay maldad ni pecado. Darren Aronofsky dirige y coescribe con su colaborador habitual Ari Handel esta película bíblica, alrededor de la cual se ha generado una polémica un tanto artificial acerca de si era suficientemente fiel a la fuente que la inspira, y de si respetaba las creencias de judíos, cristianos y musulmanes. Desde nuestro punto de vista la película no debería ser problemática en ese sentido. Pero el caso es que con muchos millones de dólares en juego, había temor al batacazo y al rechazo del público creyente, lo que parece notarse en un film algo frío y muy calculado, con estrategias demasiado obvias como la de tratar de conseguir el beneplácito del Papa acerca de la película. Más allá de estos elementos extracinematográficos –pero que han influido en el resultado final–, la película funciona en algunos aspectos y muestra su debilidad en otros. Lo más logrado es el carácter de Noé –bien Russell Crowe–, entre patriarcal y profético, investido de una misión, de ánimo apesadumbrado, y al que se le han insuflado rasgos de otros personajes bíblicos, hace pensar en Jonás a la hora de mostrar falta de compasión por el ser humano pecador, y en Abraham cuando se plantea sacrificar la vida de los de su propia sangre. Y alrededor de esto se suscitan cuestiones de carácter religioso de indudable interés, como la existencia del pecado, el castigo que merece, y las oportunidades que da el Creador, todo en un marco veterotestamentario, o sea, no vemos a un Dios personal interactuando con el hombre, a no ser a través de señales y visiones, y está ausente la idea de la oración. Ideas como la de escudarse en que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios para suplantar precisamente a Dios, resultan sugerentes. Igual que las consideraciones sobre el don de la libertad, y cómo se concilia la idea de justicia con la de misericordia. Pero en lo que es el puro entramado argumental, no todo funciona con igual eficacia. Por un lado el toque ecologista está algo pasado de rosca, no hace falta ser vegetariano para preocuparse del medio ambiente. Además, se quiere plantear un drama familiar y doméstico, y no todos los integrantes del clan tienen la misma fuerza. El abuelo Matusalén en plan ermitaño en una cueva anda algo perdido, y de los tres hijos de Noé, Sem y Jafet quedan muy desdibujados, sólo al rebelde Cam se le perfila un poco mejor, al igual que a los personajes femeninos de Naamé –Jennifer Connelly–, esposa de Noé, y la huérfana y suerte de hija adoptiva Ila –Emma Watson–. El villano de turno de linaje cainita se salva gracias al poderío de Ray Winstone, porque resulta demasiado arquetípico. Aronofsky es un director que visualmente siempre ha sido muy potente, pero aquí parece algo ahogado –si se nos permite la expresión– por los efectos especiales, llamativos –los bosques milagrosos, los animales que acuden al arca, el mundo cubierto por las aguas...­– pero no especialmente imaginativos. En tal sentido se llevan la palma una especie de ángeles de roca semicaídos, los Vigilantes, que parecen haber sido concebidos con el mismo software que los Transformers.  

6/10
Stoker

2013 | Stoker

India Stoker se encuentra desconsolada, pues justo el día que cumplía 18 años, su padre, al que estaba muy unida, ha muerto accidentalmente, carbonizado en su coche. Su madre Evelyn es una mujer frívola y desustanciada, que poco le ayuda a sobrellevar la situación. Para colmo de males ha aparecido por sorpresa en las honras fúnebres el tío Charlie, hermano de su padre, y cuya existencia India simplemente ignoraba. Aparentemente encantador, el tío Charlie decide quedarse en el hogar de India y Evelyn una temporada, lo que la joven que acaba de inaugurar su mayoría de edad no acaba de llevar demasiado bien. Debut hollywoodiense del coreano Park Chan-wook, rarito cineasta al que chiflan las historias malsanas, y responsable de títulos como Oldboy y Simpathy for Mr. Vengeance. Para la ocasión maneja un guión escrito por Wentworth Miller, el protagonista de Prison Break, que se estrena en labores de pergeñar libretos de película. Stoker parece material ideal para Chan-wook, y que seguramente ha hecho más suyo todavía de lo que era sobre el papel; en el film llaman la atención los numerosos guiños hitchcockianos, pues además del tío Charlie que remite a La sombra de una duda, y que físicamente recuerda al Norman Bates de Psicosis, tenemos una cabina deudora de Los pájaros, y una chorro de agua de una ducha, entre otras referencias innegables. El cineasta coreano rueda muy bien, y crea en Stoker una de esas atmósferas inquietantes en las que es especialista. Resulta muy plástico, esas florecillas salpicadas de sangre, aunque no faltan tampoco los toques algo sádicos, como Mia Wasikowska reventándose una ampolla del pie. Pero la trama en torno al mal y/o la locura es poca cosa, en realidad pura excusa para entregar un ejercicio de estilo tirando a vacuo, donde la sorpresa es, como mucho, relativa.

5/10
El caso Farewell

2011 | L'affaire Farewell

Unión Soviética, 1981. Son los últimos días del régimen de Brezhnev y la Guerra Fría entre los dos bloques a un lado y al otro del telón de acero es todavía una realidad. Sin embargo, los contactos, las traiciones y el espionaje son frecuentes. Por casualidad, el francés Pierre Froment, empleado en una multinacional en Moscú, recibe el encargo de su jefe galo de recoger unos documentos importantes de la mano de un tal Grigoriev, prestigioso coronel del KGB. Ese será el primer contacto entre los dos hombres, el primero de una serie de citas que significarán un amplio trasvase de información hacia Occidente, con el que esperan contribuir al fin de la Unión Soviética. El trato entre ambos hombres se irá haciendo cada vez más frecuente, más cordial, al tiempo que van tomando conciencia del riesgo que corren sus vidas y las de sus mujeres e hijos. El director Christian Carion ha dado muestras de ser un cineasta fino, que narra historias humanas de interés, sin plegarse a superficialidades comerciales. Con ese esquema triunfó en La chica de París, y sobre todo en la original Feliz Navidad, donde narraba un suceso histórico acontecido en las trincheras de la I Guerra Mundial. En este film, el director galo vuelve a basarse en hechos reales para entregar una película de espías de corte clásico y muy realista. Ese clasicismo tiene tanto que ver con el aspecto formal –la cámara nunca despista ni juega con el espectador–, como con el hecho de que trata muy genuinamente el tema del espionaje. Aquí no hay tramas intrincadas, ni líos de nombres, ni giros sorprendentes, ni, por supuesto, agentes todopoderosos al estilo James Bond o similares. Ni tan siquiera se ve una pistola. Simple y llanamente se trata de una película de con dos hombres normales que un buen día asumieron un papel activo como espías, una decisión difícil y únicamente impelida por sus conciencias, al margen de aventuras y romanticismos huecos. Sabían que se jugaban la vida y asumieron ese riesgo. Por otra parte, a pesar de su "autenticidad" este planteamiento arquetípico, donde la trama se desarrolla naturalmente, es también demasiado simple y desnudo, apuntalado por una triste y fría ambientación de Moscú. Y aunque al final planea una severa crítica hacia un Occidente cínico y sin escrúpulos, donde al fin y al cabo sólo interesan los fines políticos, en general da la sensación de que Carion no quiere liarse durante la narración, y por eso decide no inventar nada; sin embargo, esa decisión –perfectamente comprensible– también le obliga a repetirse en escenas anodinas, sin demasiado brío. Ejemplo de esa dirección sin nervio es la escena de la frontera con Finlandia, que debiera haber sido de altísima intensidad y resulta torpe y desaprovechada. Así que el plato fuerte de Carion hay que buscarlo en los personajes, que son los que mantienen el film a flote. Comprendemos bien cómo crece la amistad entre los espías, cómo sufren por sus familias, cómo dudan. En este sentido, lo mejor de la película es probablemente la relación entre Grigoriev y su hijo, muy verosímil. Los actores protagonistas están correctos, tanto Guillaume Canet como un inusual Emir Kusturica en labores de interpretación. Y llaman la atención los breves cameos de actores como Willem Dafoe, Diane Kruger o Benno Fürmann.

6/10
Código fuente

2011 | Source Code

Segundo trabajo del realizador hasta ahora especializado en ciencia ficción Duncan Jones, que dejó un buen sabor de boca a los aficionados con Moon. En esta ocasión se nota que tiene un poco más de presupuesto, lo que le ha permitido contar con un renombrado protagonista, Jake Gyllenhaal, y secundarios de cierto peso. De nuevo, Jones propone una pequeña historia de ciencia ficción que recuerda a los viejos episodios de Twilight Zone. Colter Stevens (Gyllenhaal), un piloto estadounidense que combate en la guerra de Afganistán, despierta inesperadamente en un tren de cercanías al que no sabe cómo ha llegado. Descubre que va acompañado por una mujer que le llama por otro nombre y que tiene documentación de otra persona. De repente, una explosión destruye el tren, pero Stevens no muere, sino que recupera la consciencia en una unidad de aislamiento de alta tecnología. Una militar y un científico le explican que le devolverán a la escena del atentado, 8 minutos antes de la explosión, y que en ese tiempo debe cumplir una importante misión: averiguar la identidad del terrorista que ha colocado la bomba. Código fuente viene a recordar a Atrapado en el tiempo, pero en clave de thriller. Duncan Jones le saca mucho jugo a la idea central y añade un elemento romántico que recuerda en cierta medida a Destino oculto, otra cinta de ciencia ficción que se ha gestado más o menos al mismo tiempo, donde también la historia de amor iba cobrando importancia conforme transcurría el metraje. Como pasaba en su ópera prima, cae bien su falta de pretensiones y que en lugar de recurrir a la típica sobredosis de efectos especiales –el principal mal que aqueja al género en los últimos años–, los utilice únicamente como apoyo de la historia.

6/10
United: La leyenda de los Busby Boys

2011 | United

1958. Los jóvenes jugadores de fútbol del Manchester United son la sensación del Reino Unido, además de estar descollando en las competiciones de Europa. Todas las capas sociales de la industrial ciudad de Manchester se unen y olvidan sus problemas y diferencias para vibrar con los partidos. El escocés Matt Busby ha logrado un equipo muy conjuntado, todos comparten una auténtica camaradería. Pero el malhadado 6 de febrero un accidente del avión que les llevaba de vuelta a casa tras jugar en Belgrado marca su destino. La tragedia sacude a todos, pero impulsados por el ayudante del míster, James Murphy, el equipo resurgirá de sus cenizas. James Strong ha forjado su carrera de director en la BBC, con series televisivas de prestigio como Doctor Who y Downton Abbey. Aquí entrega su primer trabajo para el cine, una vibrante película basada en hechos reales que conmovieron a la opinión pública del mundo entero. El también televisivo guionista Chris Chibnall firma esta muestra un tanto atípica del subgénero del drama deportivo, por el hecho de que no vemos directamente ningún enfrentamiento deportivo. Como mucho vemos alguna filmación de la época en un noticiario proyectado en los cines, o los instantes previos en el vestuario y en el pasillo de salida al campo. La idea, pues, es centrarse en los personajes, y en el desafío que deben afrontar. La trama ofrecida invita a la superación de las circunstancias adversas, sin empeñarse en buscar a toda costa una respuesta al interrogante de por qué unos chavales estupendos y llenos de talento, pueden ver segadas tan bruscamente sus vidas. También sugiere que en una situación extrema ninguno sabemos cómo podemos reaccionar, algo que hace sufrir al jovencito y luego legendario Bobby Charlton, que ve que la condición de héroe puede tener muchos rostros diferentes. Strong seguramente no ha dispuesto de muchos medios, pero aprovecha los que tiene, y dirige un buen puñado de escenas conmovedoras, en torno al mismo accidente, y también en el hospital. Destacan las virtudes humanas de jugadores y técnicos, su esfuerzo por no caer en el ensimismamiento, y la generosidad de innumerables voluntarios que ayudan a que se produzca el milagro de que el Manchester United siga siendo uno gloriosa realidad. El reparto lo componen un puñado de estupendos actores ingleses –el más veterano es Dougray Scott–, entre ellos Bill Fellows y Sam Claflin, y el protagonista de Doctor Who, David Tennant.

6/10
Sólo una noche (Last Night)

2010 | Last Night

Massy Tadjedin, guionista de The Jacket, debuta como directora con este drama de llamativo reparto. Podría dar que hablar en el futuro a juzgar por algunas cualidades de la cinta, que es una opera prima prometedora. Joanna está felizmente casada con Michael, el marido aparentemente ideal. Pero cuando ambos acuden juntos a una fiesta de la empresa en la que él trabaja, Joanna detecta que Michael le presta una descarada atención a Laura, una despampanante compañera. A la mañana siguiente, casualmente, Michael se tiene que ir de viaje de empresa con un tipo y con Laura. Al enterarse Joanna, mantiene una sonora discusión con Michael, que se marcha de todas formas. Mientras que a espaldas de su esposa, Michael acaba intimando con Laura, ella se reencontrará casualmente cuando va a tomar café con Alex, su gran amor del pasado con el que sigue habiendo mucha química. Estamos ante un film de interés, por su tratamiento de temas de alcance, como la tentación de la infidelidad, la confianza en la pareja y los celos. El problema es que acaba resultando un tanto superficial, y la relación entre la esposa y su antiguo novio parece una versión descafeinada de Antes del amanecer, pero sin la brillantez de los diálogos, la trascendencia y la fuerza del film de Richard Linklater. La banda sonora es insistente y machacona, mientras que la reiterativa exhibición de las actrices principales en ropa interior acaba resultando un tanto cargante, y no se entiende sino es como una forma fácil de llamar la atención. A pesar de todo, lo cierto es que se sigue con interés, sobre todo por el buen trabajo de los actores principales. Keira Knightley –que madura poco a poco bastante bien– y Guillaume Canet (director de Pequeñas mentiras sin importancia) ofrecen mucha pasión, y se llevan la palma. Tampoco decepciona Eva Mendes, que siempre cumple con las expectativas, mientras que Sam Worthington, sin decepcionar del todo, no acaba de emocionar en un registro muy distinto al que ofrecía en Avatar, el film por el que se le conoce fundamentalmente.

5/10
Sed de venganza

2010 | Faster

Adrenalítica película de acción, con guión más plano que un tranchete (por mucho que se quieran colar algunas reflexiones), pero con una agresividad en las imágenes capaz de despertar al espectador más narcolépsico. La historia se cuenta en una sola frase: un hombre corpulento sale de la cárcel, en donde ha permanecido diez años, y en apenas tres días va en busca de los asesinos de su hermano, a los que se va cargando sin compasión. La película está dirigida por George Tillman Jr., que obtuvo cierta notoriedad con Notorious (no es un juego de palabras). La puesta en escena, como todo en el film es oscura, con imágenes violentas y abundancia de primeros planos con música y sonidos atronadores. Todas las imágenes están diseñadas para el lucimiento de Dwayne Johnson, que aporta músculos y malas pulgas como nunca lo había hecho, y que ofrece su cara menos expresiva posible. Destacan entre el reparto una galería de experimentados secundarios, con especial atención a Billy Bob Thornton en uno de esos papeles ambiguos de perdedor que tanto le gustan. Ah, y hay un buen papel para el desconocido Oliver Jackson-Cohen, que puede tener un futuro prometedor.

4/10
Cisne negro

2010 | Black Swan

Nina, una joven bailarina, aspira a ser escogida como protagonista de “El lago de los cisnes”, con el reto adicional de que se trata de un doble papel, no sólo debe representar al puro cisne blanco de Odette, sino también al cisne negro Odile que trata de arrebatarle su amor. Para ello trabaja muy duramente, impelida por su posesiva madre Erica y por Thomas, el exigente director de la producción. Intensa película sobre el mundo de la danza, aunque muchas de sus ideas pueden aplicarse a cualquiera de las bellas artes. El guión de Mark Heyman, John J. McLaughlin y Andres Heinz a partir de una idea de este último, incide en el cariz obsesivo que pueden cobrar unas legítimas aspiraciones profesionales de llegar a lo más alto. Obsesión que gana en intensidad con la sombra de una madre frustrada, que quiere realizarse en su “niña”, y con los métodos de trabajo de Thomas. En efecto, frente a la vieja idea de algunos actores que dicen no llevarse sus personajes a casa, aquí prevalece, por la presión de Thomas, el planteamiento de que para componer el cisne negro es necesario rebuscar en la parte más oscura de uno mismo, “explorando” en la propia sexualidad y “dejándose llevar”. Esta doble influencia, más su propia sensibilidad y ambición, que le hacen ver en la recién llegada Lily una rival, conforman en Nina un cóctel verdaderamente explosivo. En lo último, y en una diva venida a menos, se detecta la huella imborrable de un clásico sobre el teatro, Eva al desnudo, aunque la película que nos ocupa tiene su propia originalidad. El crudo film, a modo de arriesgada fábula, habla de la fragilidad del artista y los excesos enfermizos por alcanzar su sueño, tomando pie de la propia trama de “El lago de los cisnes”. Lo hace con dureza a veces desagradable, por la exigencia física –esos sarpullidos, el modo en que se trabajan los pies–, o por el camino de desenfreno que Nina emprende en una noche loca y alucinada, donde resulta difícil distinguir la realidad de lo que es una proyección de una mente que empieza a enloquecer, a no pisar suelo firme. Darren Aronofsky dirige con inusitado vigor, una energía que se palpa en las elaboradas escenas del propio ballet, así como en el dinámico montaje de imágenes y sonido, también musical, que muestra el descenso a los infiernos de Nina, su dolorosísima y fatal transformación en cisne negro. Natalie Portman entrega una interpretación valiosísima, verdaderamente muestra una gran variedad de registros en su atormentado personaje. En general hay un gran acierto con todo el reparto, buenos trabajos de Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder y Mila Kunis.

7/10
Blood, el último vampiro

2009 | Blood: The Last Vampire

Saya pertenece a una organización secreta. Esta entidad mantiene una guerra encubierta con una nueva raza de vampiros, que habita entre los humanos. Saya deberá infiltrarse en una base militar estadounidense situada en Japón, para investigar una serie de muertes. Adaptación en imagen real de un conocido cómic japonés que también dio lugar a un film animado y a un videojuego.

3/10
Moon

2009 | Moon

Prometedor debut como director de Duncan Jones, hijo del celebérrimo cantante David Bowie. El guionista es otro primerizo, Nathan Parker, que se ha basado en una historia del propio Jones. Aunque sólo ha pasado por festivales menores, como el de Edimburgo y el de Seattle, lo cierto es que allí se ha llevado algún premio, y ha obtenido una buena respuesta de la crítica. Sam es un astronauta que lleva tres años en la Luna, como supervisor de unas cosechadoras que recolectan un gas que se usa como energía en la Tierra. Una avería en un satélite le impide comunicarse en directo, aunque a veces recibe mensajes en vídeo de sus superiores o de su esposa, en los que también puede ver a su hija de tres años. Pero su única compañía real es Gerty, un robot programado para ayudarle a sobrevivir. Durante una misión de rutina, Sam sufre un accidente con el vehículo lunar... Contar más del argumento sería estropear un poco la película, que dosifica muy bien la intriga. Duncan Jones le saca mucho partido al presupuesto, ya que no ha necesitado grandes excesos, y tiene los efectos especiales justos. Tampoco se ha gastado mucho en actores, ya que salvo alguna aparición puntual de algún que otro personaje, y la voz del robot –que en la versión original pertenece a Kevin Spacey–, lo cierto es Sam Rockwell aguanta el peso de la película prácticamente en solitario, y realiza un buen trabajo. Se agradece asimismo que Moon no pretenda tener los planteamientos profundos de 2001: una odisea del espacio, ni la espectacularidad de las cintas tipo La guerra de las galaxias. Se queda en una pequeña gran cinta de género, con reflexiones más que interesantes sobre los recuerdos y la ética empresarial. La única pega es que recuerda demasiado al citado film de Kubrick, a Blade Runner y a otros títulos, por lo que le falta un poco más de entidad propia.

6/10
Mi segunda vez

2009 | The Rebound

El director Bart Freundlich prosigue con su intento de lograr una digna carrera cinematográfica. Algo ha adelantado desde la decepcionante Ellas & Ellos, pero aún le queda mucho camino que recorrer para entregar una comedia romántica como Dios manda. Aquí busca darle la vuelta al convencionalismo romántico del padre solitario que se enamora de la niñera, cuyo máximo exponente es sin duda Sonrisas y lágrimas. Sandy (Catherine Zeta-Jones) es una atractiva cuarentona, amante del deporte y madre de dos hijos, que, tras ser engañada por su marido, decide divorciarse. Para romper lazos con el pasado se muda a Nueva York con sus dos hijos y empieza a buscar trabajo. Encuentra un puesto en una cadena de televisión y alquila un pequeño piso. Precisamente es Aram (Justin Bartha), el joven de 25 años propietario del apartamento, quien se ofrece para ser canguro de los niños. Sandy aprovecha la ocasión y muy pronto Aram demuestra su gran don para tratar a los chavales. Pero lo que no estaba previsto es que Sandy y Aram empiezan a enamorarse pese a la diferencia edad. Mi segunda vez se desarrolla con cierta gracia, pero se ve sin mucho entusiasmo. El problema es el guión, que no acaba de funcionar, de enganchar. Todo resulta un poquito enlatado, muy poco creíble de tan tópico. Apenas hay escenas que sorprendan o resulten inspiradas, pese a que se buscan a veces con retorcimiento, como ésa en que se muestra la terapia femenina de golpear a un hombre para sacar a relucir la ira acumulada por las frustraciones. Hay también un aire cansino de humor grueso que resta inevitablemente el deseado encanto romántico. Lo más destacable es sin lugar a dudas el gran trabajo de Justin Bartha (La búsqueda), un actor convincente y que sabe hacerse enormemente cercano y simpático sin hacerse el gracioso.

3/10
Definitivamente, quizás

2008 | Definitely, Maybe

El guión tiene un punto de originalidad: Will Hayes, padre de familia a punto de divorciarse, acude al colegio a recoger a su hija Maya, de diez años. Ésta ­­–desesperada ante la desestructuración familiar– se siente intrigada por cómo se conocieron y se enamoraron sus padres. Aunque Will se muestra en un principio reacio a explicarle los detalles, finalmente acepta hacerlo. Pero propone a su hija una especie de juego. Le contará con pelos y señales sus devaneos con tres mujeres variopintas cuando se mudó a Nueva York para trabajar en la campaña electoral del aspirante a presidente Bill Clinton. Will cambia los nombres de las chicas, y Maya tendrá que adivinar cuál de las tres se corresponde con su madre. El planteamiento, que ofrece una dosis de suspense a una architípica comedia romántica, tenía posibilidades. Pero el británico Adam Brooks, artífice de algunos episodios de Mr. Bean, no logra evitar que el espectador tenga una sensación de ‘déjà-vu’, como si ya hubiera visto antes cada uno de los tres romances. Quizás porque el realizador intenta que no parezca muy evidente con cuál de las tres candidatas se va a quedar al final el protagonista, lo cierto es que la impresión es que el personaje de Ryan Reynolds no tiene química con ninguna de ellas. El desenlace es decepcionante, y pasa de puntillas por el asunto que parece más interesante: las consecuencias de la ruptura matrimonial. Tampoco aprovecha que la acción se desarrolla en el mundillo de la política, lo que podía haber dado cierto juego, si se le hubiera sacado punta a algunas situaciones. Hasta la aparición ‘sorpresa’ del propio Clinton –en realidad se trata de un doble-, carece de la gracia deseada. Tampoco le hace ningún favor a la cinta el toque grosero que supone poner a la niña Abigail Breslin a hablar de sexo, porque ha recibido clases de educación sexual en la escuela. 

4/10
El luchador

2008 | The Wrestler

Cuarto trabajo del ‘marciano’ Darren Aronofsky, que aunque fue el impulsor del proyecto, decidió –por primera vez en su carrera– mantenerse totalmente fuera del guión, y encargárselo a Robert Siegel, que fue editor de The Onion, famosa revista satírica estadounidense. Aronofsky ha conseguido una hazaña inesperada, pues ha sido el primero en ganar el León de Oro en Venecia con una producción íntegramente estadounidense, o sea, sin contar coproducciones. Randy ‘The Ram’ Robinson es un luchador de wrestling que se hizo muy famoso en los 80, sobre todo por su combate contra un rival conocido como ‘el Ayatolah’. Veinte años después, se ha retirado. Vive en un humilde remolque cuyo alquiler apenas puede pagar con su trabajo en el almacén de un supermercado. Los fines de semana se saca un dinero extra reapareciendo como luchador, en combates de segunda fila para viejos admiradores. Tras uno de esos combates, sufre un ataque al corazón que obliga a los médicos a realizarle un bypass. Como consecuencia, le prohíben seguir inyectándose esteroides, y volver a pelear. Randy se replantea su vida, intenta sobrevivir como charcutero, recuperar el cariño de su hija que se distanció por completo de él, y conquistar a Cassidy, una madura bailarina de striptease, madre soltera. Acierta Aronofsky al describir en este drama el estrafalario mundo del wrestling, la lucha libre americana, un auténtico filón narrativo. Se trata de una mezcla de deporte y actuación, con gigantones que interpretan los papeles de exageradísimos héroes o villanos, pero que tienen que estar en plena forma, pues aunque amañan las peleas, ejecutan coreografías que tienen su complejidad. Y aunque siempre siguen un guión muy similar –el malo empieza ganando y provoca al público, hasta que el bueno se recupera milagrosamente y gana el combate–, cientos de miles de espectadores siguen los combates con pasión, como si fueran absolutamente reales, y aclaman a los luchadores como auténticos dioses. Resulta difícil imaginar qué hubiera sido de este film sin Mickey Rourke, pues interpreta a un personaje con el que tiene muchos puntos en común: una vieja gloria que ha perdido el estrellato. El actor se ha trabajado muchísimo su interpretación, hasta el punto de que entrenó con auténticos luchadores. Están a su altura la también madura Marisa Tomei y la joven Evan Rachel Wood. Consciente de que tenía entre manos un guión de primera fila, de gran valor humano, sobre la lucha por la dignidad de un auténtico perdedor –también lo es la bailarina–, Aronofsky ha sabido renunciar a sus excesos estilísticos habituales. La fotografía y la puesta en escena son realistas y muy brillantes, pero a diferencia de otras ocasiones, Aronofsky ha sabido contenerse. Por una vez, ha colocado su maestría al servicio de una historia que logra llegar al espectador, a pesar de varios momentos de gran sordidez. Se luce especialmente al describir el combate del protagonista contra su propia soledad, de la que sólo parece hacerse consciente cuando se da cuenta de que no ha podido contarle a nadie que ha estado a punto de morir, lo que provoca la decisión de acercarse a su hija y a la bailarina.

7/10
Escalofríos

2007 | Wind Chill

En vísperas de Navidad, una joven universitaria piensa en volver a casa en autobús. Pero un chico que está "coladito" por ella organiza las cosas para ir juntos en su coche, mediante un "casual" ofrecimiento en el tablón de anuncios de la facultad. El viaje por una carretera nevada transcurre más o menos anodinamente, mientras salen a flote las diferencias de caracteres de ambos, él tímido y amante de la filosofía, ella brusca y acostumbrada a llevar la voz cantante, más inclinada por las ciencias. Un accidente en medio de ninguna parte dispara los temores, más aún por la unas fantasmagóricas apariciones. A lo que parece, el lugar del incidente es conocidos por haber sido escenario de numerosos accidentes mortales, en lo que se diría una especie de "eterno retorno". Curioso ejercicio de cine de terror, que cuenta en la producción con los nombres de Steven Soderbergh y George Clooney, que ya respaldaron a Gregory Jacobs en Criminal, remake fallido de Nueve reinas. La totalidad del peso del film recae en los dos actores protagonistas, una Emily Blunt de moda tras El diablo viste de Prada, y el menos conocido Ashton Holmes, con unos personajes bien perfilados. Resulta un error la introducción en el film de consfusos elementos espectrales, pues la trama es ya suficientemente inquietante en el apartado de personajes contrapuestos que aprenden a apreciarse, enfrentados a una naturaleza hostil.

5/10
Ases calientes

2006 | Smokin' Aces

Buddy ‘Ases’ Israel, un cantante de medio pelo, ha logrado crearse un nombre en el mundo del espectáculo gracias al respaldo de la mafia. Tan creído se lo tiene el tipo, que piensa que él mismo puede comportarse con modos gangsteriles, liderando una banda, y llevando sus propios y sucios negocios. Pero no piensan lo mismo los que le apoyaron en otro tiempo, que creen que ha llegado la hora de quitarle de en medio. Entretanto la policía le tiene pillado, y lo retienen ‘hiperprotegido’ en un hotel, mientras negocian un acuerdo a cambio del cual él testificará contra importantes mafiosos. Este cúmulo de circunstancias justifica que el hotel esté a punto de convertirse en un sanguinario ‘camarote de los hermanos Marx’, donde distintos grupos de asesinos y cobradores de apuestas, cada uno por su cuenta, comparten el mismo objetivo: llegar hasta la lujosa suite de Buddy para matarlo, o lo que sea… Hace cuatro años Joe Carnahan llamó la atención con Narc, un duro y realista film sobre el tráfico de drogas. Aquí, inicialmente, parece optar también por un estilo visual pegado al mundo real. Pero la impresión dura poco, pues este vertiginoso film, pródigo en acción y violencia, enseguida sigue sendas ‘tarantinescas’, con personajes como las dos negras asesinas a sueldo, bromas como la fugaz presencia de Ben Affleck, y ensaladas de tiros cercanas al spaghetti-western, singularmente la que acontece en torno a un ascensor. Así, todo deviene en puro juego con apañado reparto, muy movidito, de lealtades y deslealtades, con alguna que otra increíble (?) sorpresa. O sea, tenemos un aplicado ejercicio, de cineasta que sabe rodar, pero que no tiene qué rodar, o al menos ese ‘qué’ es bien poca cosa.

6/10
Doom

2006 | Doom

Adaptación cinematográfica del videojuego homónimo, que revolucionó el sector. Apenas tenía argumento, por lo que los guionistas han compuesto una historia completamente nueva. Los miembros del ETRT, un escuadrón de marines armados hasta los dientes, investigan una estación espacial ubicada en Marte, horas después de perderse el contacto con los científicos que la habitan. Encuentran el lugar desierto, y acechado por criaturas pesadillescas. El polaco Andrzej Bartkowiak, especialista en acción, ha tenido éxito con títulos como Romeo debe morir. En esta ocasión, compone un predecible refrito de grandes éxitos de la ciencia ficción –a los guionistas de Alien habría que pagarles derechos de autor–, que sirve sobre todo para el lucimiento de The Rock, últimamente uno de los reyezuelos del género.

3/10
La fuente de la vida

2006 | The Fountain

Es ésta una de esas películas que se aman o se odian, resulta difícil mantener un término medio. Cierto es que el cine de Darren Aronofsky se caracteriza por su hermetismo (Pi, Réquiem por un sueño), pero es que en esta ocasión el cineasta neoyorquino da un triple salto mortal con tirabuzón en lo que a rarezas y extravagancias se refiere. El film arranca en la América de los conquistadores españoles, donde un grupo de exploradores cae en una emboscada de los nativos, y el líder de los hispanos trata de huir subiendo la larga escalinata de una pirámide maya. Esto convive con las escenas de un tipo calvo, el doctor Tom Creo (Hugh Jackman) flotando por el espacio como si de un buda feliz se tratara, y con este mismo doctor investigando un tratamiento contra los tumores de cáncer en un mono. Al fin averiguamos que la mujer del doctor, su muy amada y dulce Izzie (Rachel Weisz), está enferma, y que Tom está obsesionado con encontrar un remedio a su mal; mientras que Izzie se dedica en sus ratos libres a escribir un libro, “La fuente de la vida”, situado en la España de los conquistadores, a modo de parábola de los esfuerzos investigadores y románticos de su marido. Una vez entregadas todas las piezas del puzzle, y más o menos reconocidas por el espectador, según su capacidad de aguante, tenemos un cuento apasionadamente romántico, muy cuidado en el aspecto visual, pero que se hace eterno –el final remite a 2001: una odisea del espacio–, y que en ocasiones se mueve entre lo empalagoso y lo risible. Hugh Jackman y Rachel Weisz son dos grandes actores, y Darren Aronofsky sabe rodar, pero el conjunto resulta excesivo. Tampoco es muy afortunada la alegoría “española”, con escenas absurdas de un inquisidor flagelándose, y una reina Isabel servida por un caballero, interpretados éstos también por Weisz y Jackman; habría sido más inteligente inventarse un reino imaginario, en vez de mostrar España como un exótico país sobre el que Aronofsky exhibe una preocupante ignorancia.

6/10
Ellas & ellos

2005 | Trust the Man

Superproducciones como El día más largo acumulaban en el reparto grandes actores, que dejaban apabullado al espectador. Éste contemplaba el tráiler ilusionado pensando que cuantos más actores de primera coincidieran en el film, mayor sería la calidad del mismo. Pues bien, ésta película demuestra que no tiene por qué, ni mucho menos. David Duchovny, Eva Mendes, Julianne Moore, Maggie Gyllenhaal y Billy Crudup son actores de solvencia probada, que sin embargo, esta vez son incapaces de sacar adelante personajes mal construidos, que se expresan con diálogos ridículos, casi siempre en torno a cuestiones escatológicas. Su presencia en el film sólo se explica porque su máximo responsable, el mediocre escritor y cineasta Bart Freundlich (Misión sin permiso) es marido de Julianne Moore y amiguete de los demás. Freundlich sigue los pasos de Tom, escritor que sufre una inexplicable adicción al sexo, y acaba siendo infiel a su esposa, Rebecca, una actriz que prepara un estreno teatral. Tobey, el hermano menor de Rebecca, es un tipo perezoso e inmaduro, obsesionado con su coche, que irrita a su novia de toda la vida, Eleine. Así que ésta le deja plantado, y él hará todo lo posible para recuperarla. Parece que Freundlich pretende tomar como modelo producciones recientes que hablan de males endémicos de la sociedad moderna: la obsesión por la pornografía y el sexo, el miedo al compromiso, la infidelidad, etc. Pero sus personajes no despiertan ninguna empatía y toman decisiones estúpidas. El tono tragicómico y las localizaciones neoyorquinas pretenden recordar a Woody Allen, pero el film está a años de luz de cualquier trabajo del creador de Annie Hall. 

2/10
Sahara (2005)

2005 | Sahara

Penélope Cruz afianza su andadura americana con esta ambiciosa producción que mezcla aventuras, comedia y romance, por este orden, y que bebe sin secretos de la herencia de Indiana Jones. La actriz española es la intrépida doctora Eva Rojas, que en su trabajo solidario en tierras africanas acaba de descubrir una extraña infección mortal que se está propagando por la indefensa población. En su intento por llevar la salud a los afectados se topa con un simpático explorador norteamericano, llamado Dirk Pitt, quien junto a su desmelenado amigo Al Giordino se dedica a recorrer el mundo subacuático en busca de tesoros antiguos. Ahora, Pitt y Giordino han encontrado una valiosa moneda de oro procedente de la época de la Guerra de Secesión americana, un tesoro corriente para ellos si no fuera porque no están precisamente en el río Mississippi, sino un poquito más al Este, junto al cauce del río Níger, ¡en pleno desierto del Sahara! Una vieja leyenda de aquellas tierras de fuego dice que hace muchos años un barco recaló por allí, el llamado “Barco de la muerte”… Y, según la historia, un tesoro se ocultaba en esa nave y Pitt quiere recuperarlo. Entretenido film dirigido por Breck Eisner, basado en las peripecias de Dirk Pitt, el personaje literario creado por el escritor Clive Cussler y protagonista de múltiples de sus libros. La película, que ha contado con un presupuesto de 130 millones de dólares, resulta visualmente espectacular en sus desérticos escenarios, y el guión esquemático se enriquece con vibrantes y constantes secuencias de acción (fantástica la escena del río). El McConaughey y su Cruz se complementan bien, y a Steve Zahn le toca ser el graciosillo de turno (la verdad es que sus chistes son un verdadero acierto). Entre los secundarios destacan Delroy Lindo y, sobre todo, el incomparable William H. Macy.

4/10
Sospechoso cero

2004 | Suspect Zero

Thomas, un curtido agente del FBI, investiga una serie de asesinatos perpetrados por un ‘serial killer’, que va dejando extrañas pistas. Lo curioso es que ninguno de los muertos parece un angelito precisamente. ¿Es quizá el criminal una especie de justiciero vengador que va por libre? Cualquiera sabe, pero entre que Thomas tiene un extraño don, que no quiere reconocer, y el hecho de que se ve obligado a trabajar con una antigua novio, el tipo no anda muy contento que digamos. Este film con ribetes parapsicológicos quiere ir en la línea de Seven y compañía, y aunque querer no siempre es poder, al menos cuenta con un reparto apañadito, donde destacan Ben Kingsley y Carrie-Anne Moss.

5/10
CSI: NY

2004 | CSI: NY | Serie TV

El detective Mark Taylor perdió a su esposa en los atentados del 11 S. Aunque se trata de un hombre atormentado, dirige con suma eficacia un equipo que se completa con Stella y Danny. Juntos estudian las pruebas de los más complicados casos de asesinatos, vilaciones y bandas de atracadores. Tercera serie de CSI, creada por Anthony E. Zuiker, que ha declarado que pretendía 'profundizar en los personajes' con esta entrega neoyoquina. Está protagonizada por Gary Sinise. (Apolo 13).

6/10
11:14. Destino fatal

2003 | 11:14

Prometedor debut de Greg Marcks, joven director recién salido de la Escuela de cine de Florida, que parte de un curioso punto de partida. Middleton, una pequeña ciudad estadounidense de provincias. A las 11:14 de la noche, Jack, un joven conductor borracho, atropella a un muchacho con su coche. Se pone tan nervioso que decide fugarse sin llamar a la policía. Mediante la técnica del "flash-back", el cineasta retrocede para narrar la curiosa cadena de acontecimientos que condujeron a este accidente. En los hechos, están involucrados heterogéneos personajes. Cheri, una joven manipuladora, intenta convencer a su novio de que cometa un crimen. Tres adolescentes gamberros arrojan objetos a los vehículos de la carretera desde su camioneta.  Buzzy resulta herida durante un atraco en la tienda donde trabaja como cajera. En realidad, Marcks cuenta cinco veces la misma historia, aunque desde puntos de vista diferentes. Su humor, macabro, en ocasiones resulta grosero. Pero mantiene el interés en todo momento, compone gags visuales sorprendentes, y describe situaciones propias de la América profunda, con personajes característicos de la zona. Además, todas las piezas del puzzle encajan, por lo que se puede decir que el cineasta sale airoso de esta opera prima, que llevaba algunos años rodada, y que se ha estrenado en nuestro país para aprovechar que Hilary Swank ganó el Oscar este año. Su trabajo como mojigata dependienta es excelente.

6/10
Sonny

2002 | Sonny

Debut en la dirección de Nicolas Cage, quien incomprensiblemente elige esta deprimente e insana historia sobre un gigoló que se gana la vida (es un decir) vendiendo su cuerpo a las mujeres del barrio francés de Nueva Orleans, y como es lógico es incapaz de alcanzar el amor. Impresionante reparto, variadas escenas muy subidas de tono y nulo horizonte vital.

2/10
Asesinato... 1-2-3

2002 | Murder By Numbers

Dos adolescentes. Listillos e inadaptados. Planean un asesinato al azar, por el puro placer de cometerlo, y con el incentivo de confundir a la policía con falsas pistas. Pero no cuentan con tener en frente a Cassie, una superpolicía, dura como pocas, pero que arrastra algún pequeño trauma, que repercute en sus relaciones con los hombres. Barbet Schroeder hace un nuevo lazo inconfeso con La soga de Patrick Hamilton, que Alfred Hitchcock manejó en plano único en 1948. Su aportación –o la del guión de Tony Gayton–, es combinar la trama de los dos “superhombres” que demuestran no serlo tanto (Ryan Gosling y Michael Pitt, un par de adolescentes que pasan de listillos), con el dibujo de la fragilidad de la policía “rocosa” (Sandra Bullock, tratando de deshacer de su imagen de chica dulce y modosita). Schroeder, acostumbrado al thriller (Mujer blanca soltera busca, Antes y después, Medidas desesperadas), firma una película correcta e intrigante, que sirve a la Bullock para ensayar nuevos registros interpretativos.

6/10
La desaparición de Embry

2002 | Abandon

Katie es una brillante estudiante universitaria, a punto de terminar la carrera. Mientras se plantea su futuro más inmediato, con sus primeras entrevistas de trabajo, la visita de Wade, un detective, la deja inquieta. En efecto, el agente investiga el paradero de Embry, un antiguo novio de la chica, que desapareció sin dejar rastro hace ahora dos años. Las indagaciones coinciden con señales, inequívocas para Katie, de que Embry está vivo y la espía. Esforzado thriller, con el protagonismo reservado a la veinteañera Katie Holmes, una actriz de talento probado en Retrato de April. La trama del film, basada en una novela de Sean Desmond, descansa en un par de sorpresas, en apariciones casi espectrales, y en el conato de romance entre la joven y el investigador. Razonablemente entretenida, aunque está lejos de inventar la pólvora.

4/10
The Hole

2001 | The Hole

Una psicóloga de la policía interroga a Liz, una adolescente, que empieza a recordar la terrible experiencia que ha vivido con tres compañeros, dos chicos y una chica. Los cuatro han pasado dos semanas enteritas encerrados en un agujero. La idea era una mezcla de “simpático experimento” y “quién sabe si juerga”; y a Liz se le presentaba la oportunidad de conquistar a Mike, un guaperas por el que anda coladita. Pero cuando tratan de salir del búnker en que se han recluido, y que está situado en medio de un bosque solitario, no pueden. Al principio mantienen la sangre fría, pero la cosa pronto degenera, mostrando cada uno su lado más animal. Film discreto de terror adolescente, en cuyo reparto destacan Thora Birch, vista en films de la envergadura de American Beauty y Ghost World, Keira Knightley (cuando la actriz británica aún no era célebre) y Embeth Davidtz (Junebug).

3/10
Lluvia (2001)

2001 | Rain

Ellen lleva una vida monótona en un pequeño pueblecito donde vive junto a su infiel marido Paul, que le engaña con Patsy, la esposa del sheriff. También ella mantiene una relación adúltera con un joven. Una mañana Ellen mata a Paul y oculta el cadáver. Drama rural, ambientado en la América profunda, sobre un grupo de personas con oscuros secretos y una protagonista que decide acabar drásticamente con su infelicidad. La directora rueda una cinta sórdida y desasosegante, en un ambiente caluroso de un verano cualquiera en Iowa, y emplea una realización muy cuidada donde destacan los planos largos y los silencios impacientes. Una necesitada lluvia, llena de significado, empapará las vidas de los protagonistas.

5/10
Ajuste de cuentas

2001 | Knockaround Guys

“Por ‘fa’, papá, dame un trabajito”. Es la petición de Matt a su progenitor, un importante ejecutivo… ¡de la mafia! El padre se resiste un poco. Piensa que su hijo es todavía un poco pardillo, no le ve preparado para la vida gangsteril. Pero tanto insiste la criatura, que acepta que él y otros tres amigos hagan un trabajo fácil: transportar cierta cantidad importante de dinero. El caso es que ni una cosa tan sencilla saben hacer: los jóvenes pierden la bolsa con la pasta, y han de darse prisa para recuperarla, “antes de que se entere papá”. Entretenido thriller, del que no se ha hablado demasiado, y que sin embargo tiene su interés. En él, debutan en la dirección los también guionistas Brian Koppelman y David Levien, que urden una historia de ribetes clásicos, con principiantes, veteranos y aprovechados entre unos personajes que han decidido ponerse al otro lado de la ley. Presenta un buen reparto; entre los jóvenes destaca el entonces cada vez más en alza Vin Diesel (A todo gas), y entre los que peinan canas, el siempre malévolo John Malkovich.

5/10
Réquiem por un sueño

2000 | Requiem for a Dream

La droga. Un infierno que no cesa. Madre e hijo. Ella está enganchada a la tele, y pronto también a unas “pildoritas” para estar en forma. Él, con su novia y con un amigo, quiere forrarse con el negocio de la droga. Darren Aronofsky, que demostró su capacidad de dibujar atmósferas de pesadilla en Pi, nos hace descender a un abismo de inmoralidad y desesperación donde las personas casi dejan de serlo. Con gran ritmo y originalidad visual (sobre todo al mostrar reiteradamente la ingestión de las dosis), Aronofsky "engancha" al espectador en esta huida al infierno. Magníficos los trabajos de la veterana Ellen Burstyn (nominada al Oscar) y de Jared Leto.

5/10
Pi

1998 | Pi

Original thriller rodado en blanco y negro y ambientado en el mundo de las matemáticas. Un joven y experto matemático está a punto de descubrir la clave del modelo que rige el caos del mundo de la bolsa. La cosa parece estar relacionada con esa especie de número mágico llamado Pi, ó 3’141596... Pero hay gente muy poderosa que hará la vida imposible al joven sabio. El singularísimo Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño), con cuatro duros y quintales de talento narra una historia que provoca mucho desasosiego. El director define el resultado como “una pesadilla numérico-apocalíptica-urbano-paranoica”, y no le falta razón. La estética expresionista del film es apabullante.

6/10
Pi

1998 | Pi

Original thriller rodado en blanco y negro y ambientado en el mundo de las matemáticas. Un joven y experto matemático está a punto de descubrir la clave del modelo que rige el caos del mundo de la bolsa. La cosa parece estar relacionada con esa especie de número mágico llamado Pi, ó 3’141596... Pero hay gente muy poderosa que hará la vida imposible al joven sabio. El singularísimo Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño), con cuatro duros y quintales de talento narra una historia que provoca mucho desasosiego. El director define el resultado como “una pesadilla numérico-apocalíptica-urbano-paranoica”, y no le falta razón. La estética expresionista del film es apabullante.

6/10

Últimos tráilers y vídeos