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Biografía

Jonah Hill

Jonah Hill

36 años

Jonah Hill

Nació el 20 de Diciembre de 1983 en Los Angeles, California, EE.UU.

Algo pasa con este graciosillo

15 Noviembre 2010

Se está convirtiendo en rostro habitual de comedietas adolescentes más o menos gamberras. Pero si uno escarba, puede que encuentre a un actor destinado a metas más altas en el mundo del cine. El tiempo lo dirá.

Jonah Hill nació el 20 de diciembre de 1983 en Mill Valley, California. Su entorno familiar se movía en el show business, pero no como artistas, pues su progenitor era contable de Guns N' Roses. También su hermano Jordan sería manager de varias bandas musicales. Ya de jovencito Johan era un chico gracioso y con ganas de actuar, y parece que en el instituto escribía sus propias obras teatrales y gags cómicos, que más tarde interpretó en un bar del East Village neoyorquino, cuando estudiaba teatro en la Universidad de Nueva York.

Quiso la fortuna que Hill se hiciera amigo de unos tales Rebecca y Jake Hoffman, a la sazón hijos de Dustin Hoffman. Gracias a ellos conoció al célebre papá, que consiguió que le convocaran para un casting en Extrañas coincidencias. Allí, en 2004, arranca su carrera de actor, bastante notable en lo que a no parar se refiere, pues ha trabajado en una veintena de películas en apenas siete años.

Las cualidades de chico gordito con infantil cara de pasmado y acné le convirtieron en intérprete ideal para comedias gamberras, donde se jugaba con cierta inocencia e ingenuidad para subrayar más las situaciones disparatadas y zafias donde se veía inevitablemente enredado. Judd Apatow, el nuevo “maestro” por así decir de este tipo de filmes, sucesor también por así decir de los “reyes” hermanos Farrelly, lo ha fichado para un puñado de filmes escritos, dirigidos y/o producidos por él, empezando por Virgen a los 40. En general le han caído papeles secundarios, pero que permitían su lucimiento, aunque tuvo más peso en Supersalidos (2006), película de adolescentes con las hormonas disparadas, donde coincidió con otro joven con cara de pasmado, el inefable Michael Cera.

En general, en títulos como Hazme reír (2009), su función ha sido precisamente, la de despertar las risas del respetable con los gags que se le adjudicaban; por ello era inevitable que fuera convocado para hacerse el gracioso en el célebre programa televisivo americano Saturday Night Live. El actor utiliza muchas referencias cinematográficas para componer sus películas, así afirma que para Todo sobre mi demadre revisó Mi año favorito y Huida a medianoche.

Sin duda su papel más importante hasta la fecha es el de Cyrus (2010), donde es hijo enmadrado de Marisa Tomei, que se empeña en sabotear la relación amorosa que ella ha iniciado con un tipo divorciado. La doble cara del personaje permite constatar que en Hill hay más madera de actor de lo que parece a simple vista. Además, logró un crédito como productor ejecutivo en la zafia Brüno de Sacha Baron Cohen, tarea que repite en The Sitter, donde actúa. También se dispone a debutar como guionista en 21 Jump Street, que no llegará hasta 2012.

Filmografía
The Beach Bum

2019 | The Beach Bum

Moondog es un desarrapado vividor de Florida que se dedica a holgazanear, practicar sexo, reír y beber. Parece que sus poemas tienen cierto prestigio y él vive a cuerpo de rey gracias a que su mujer es millonaria. Aunque hace vida por libre en los cayos, irá de visita a la gran mansión familiar situada en tierra firme, pues se casa su hija Heather. Un producto absolutamente delirante, obra del director y guionista Harmony Korine. Como es habitual en este iconoclasta cineasta, autor de subproductos de culto como Gummo o Spring Breakers, el resultado es desagradable, rebelde, guasón y bastante grosero. El guión propone una mínima historia, muy estrafalaria, que se desarrolla bastante anárquicamente. Casi todo el film consiste en ver al protagonista bebiendo cerveza, borracho, haciendo todo tipo de tonterías, con letras y canciones sonando de fondo. De vez en cuando se cruza en su camino algún conocido (interpretados por actores célebres, como Jonah Hill, Zac Efron o Martin Lawrence), le dan al palique un rato y poco más. De fondo, la propuesta de Korine es mostrar a alguien que se mueve fuera del sistema, que vive en completa libertad. Si lo que desea es atraer a ese tipo de vida, lo cierto es yerra completamente el blanco. Por su parte, Matthew McConaughey está completamente desfasado en la piel del protagonista. Un desperdicio, la verdad.

2/10
No te preocupes, no llegará lejos a pie

2018 | Don't Worry, He Won't Get Far on Foot

Pese a lo que pueda parecer a priori, las vidas de ilustradores reales dan juego en pantalla, como lo demuestran American Splendor (2003), Miss Potter (2006) y hasta la española El gran Vázquez (2010). Cuando rodaron juntos El indomable Will Hunting, el desaparecido Robin Williams (a quien se rinde reconocimiento en los títulos finales) propuso al realizador Gus Van Sant que le reclutara para interpretar a John Callahan, dibujante bastante grosero, que recurría al humor negro o a la irreverencia anticatólica sin ningún pudor. El cineasta ha repescado el proyecto tras el fallecimiento del biografiado en 2010, y después de centrarse en capítulos de series, y en un par de trabajos para la gran pantalla (Tierra prometida y  El bosque de los sueñosl bosque de los sueños), que pese a su interés no han tenido ni de lejos la repercusión de sus filmes de antaño. Alcohólico desde los 13 años, Callahan deambula sin rumbo por la vida hasta que conoce en una fiesta a Dexter, un tipo que le propone ir en coche a otra celebración más animada. Al conducir en estado de embriaguez, éste empotra el vehículo contra un árbol, y aunque él sale casi ileso, Calahan no volverá a caminar. La depresión que sigue a este suceso no hace sino potenciar su afición al alcohol, encerrado en su apartamento, hasta que en una visión, su madre, que le entregó en adopción al nacer, le convence de que ha llegado el momento de rehabilitarse. Contará con la ayuda de Donnie, terapeuta homosexual de estética hippy. Se puede tachar a la cinta de reiterativa en algunos momentos, y en otros de volverse tan caótica como el personaje al que retrata. Pese a su tono sarcástico y gamberro, acaba resultando tan positiva como el film de Van Sant sobre el joven genio de las matemáticas, pues el personaje recorre un camino opuesto al de Ramón Sampedro en Mar adentro, pese a haber quedado postrado a una silla de ruedas luchará por su propia superación personal, aquí se impone salir a tierra firme y no ahogarse. No te preocupes, no llegará lejos a pie tiene también interés cuando apunta otros temas, como la necesidad de aprender a perdonar al prójimo, y también a uno mismo. Abundan las escenas que recuerdan la veteranía de Van Sant, algunas sencillas, como cuando a Callahan le rescatan unos encantadores chiquillos patinadores, otras en momentos clave, como un reencuentro con Dexter, o la última en la que aparece con Donny. Joaquin Phoenix, que finalmente ha reemplazado a Williams, ofrece todo un recital, pues su personaje atraviesa un amplísimo arco de evolución. No desmerecen Jack Black (Dexter), en un registro muy alejado de la comedia, su género favorito, ni Rooney Mara, como angelical psicoterapeuta en pocas escenas. Pero resulta especialmente llamativa la labor de Jonah Hill, totalmente irreconocible en el rol de Donnie.

7/10
Maniac

2018 | Maniac | Serie TV

Nueva York, en un futuro cercano. A Owen, que padece esquizofrenia, su familia le extorsiona para que mienta en su declaración para favorecer a su hermano en un juicio por acoso sexual. Maltratada por su madre, que se siente culpable por la muerte en accidente de su hermana, Annie ha perdido la capacidad de conectar con otras personas. Los caminos de ambos convergen cuando ambos se presentan voluntarios para un experimento de una empresa farmacéutica, que en tres fases les enfrenta a sus traumas mediante realidad virtual. Pintaba bien esta miniserie de Netflix, pues se ocupa de los diez capítulos Cary Fukunaga, que ya dirigió para la compañía la interesante Beasts of No Nation, y que ha sido cocreador de lo que define como un proyecto muy personal, junto a Patrick Somerville (The Leftovers). También porque cuenta con un buen plantel de actores. La idea central podía dar juego, como parece en los primeros minutos, en los que todo indica que será una reflexión sobre los efectos de la soledad, y la necesidad de conectar con otros seres humanos. Sin embargo, su estética retro-futurista –ciencia ficción con aparatos que parecen arcaicos– carece de frescura. Por otro lado, no acaba de dar con el tono, a ratos parece una comedia alocada bastante paranoica, pero otras veces quiere parecer poesía surrealista, al estilo de Olvídate de mí. Sólo funcionan algunos apuntes dramáticos, y sus paralelismos iniciales con “Don Quijote de la Mancha”, cuando parece que el protagonista masculino tiene similitudes con el ingenioso hidalgo, mientras que su compañera podría ser una especie de Sancho. Al final no se le saca jugo a esta idea. Acaba siendo un suplicio en cuanto muestra los mundos inventados que visitan los protagonistas, uno similar a “El Señor de los Anillos”, otro al estilo de James Bond, etc., pues apenas hacen avanzar la acción. Resulta significativo que por ejemplo Fukunaga introduzca, en el capítulo nueve, un largo plano secuencia de acción que recuerda al aplaudido segmento similar en su serie True Detective. Aunque demuestra el mismo dominio técnico, no logra hacer vibrar al espectador igual, ya que para entonces está completamente desconectado de la trama. Pese a su eficacia habitual, tanto Jonah Hill como Emma Stone sobreactúan, pero ni la mitad que Justin Theroux como el doctor. En cualquier caso, resulta especialmente cansina una exageradísima Sally Field, que pese a su veteranía esta vez fracasa estrepitosamente. Se salva más o menos Gabriel Byrne, aunque su personaje aparece poco. Por suerte, el propio Fukunaga ha avisado de que no rodará una segunda temporada, y todo apunta a que no tendrá un sustituto que lo haga por él.

4/10
¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
Juego de armas

2016 | War Dogs

Película que sirve al gamberro Todd Phillips para abordar por primera vez un tema serio sin renunciar a su alocado sentido del humor. Se basa en una historia real que fue documentada por Guy Lawson en un artículo para la revista Rolling Stone. Sigue a dos amigos veinteañeros residentes en Miami, David Packouz y Efraim Diveroli, que tras años sin verse coinciden en el funeral de un conocido. David tiene pareja, va a ser papá, y se gana la vida dando masajes, y vendiendo sábanas a residencias de ancianos; mientras que Efraim, que ha hecho negocios vendiendo armas en internet a pequeña escala, ve una oportunidad de negocio en las licitaciones públicas de armamento que el Pentágono debe ofertar con claridad, tras algunas protestas por la opacidad del pasado: ahí se mueven millones de dólares por las intervenciones en Irak y Afganistán, y aunque son los peces gordos los que se llevan los mejores contratos, con las "migajas" se puede hacer bastante dinero. Los dos amigos se asocian y empiezan a hacer fortuna, aunque David no se atreve a ser claro con su novia Iz, a la hora de explicarse su nueva actividad laboral... Como cabe imaginar, se trata de una cinta denuncia, a la que se imprime un aire cínico, a los protagonistas parece importarles muy poco el patriotismo, la lucha contra el terror, o cualquier otra motivación un poco noble, de lo que se trata es de hacer fortuna, aunque sea con dinero de sangre; y parte de la diversión es el subidón de adrenalina, el juego en definitiva, con sus trapicheos y situaciones imposibles. El responsable de Resacón en Las Vegas nos ofrece así otro ejemplo de ebriedad, el vértigo del poder y el dinero, que conecta en parte con El lobo de Wall Street, donde intervenía uno de los actores, Jonah Hill. Tanto él como Miles Teller hacen un buen trabajo, les va bien a ambos la personalidad de sus personajes, a Hill el de farfollas muy seguro, a Teller el alguien tímido y poco claro. Phillips imprime a la narración un buen ritmo, que incluye pasajes de corte cercano al surrealismo, por lo disparatado de los líos en que se meten los protagonistas, la idea es señalar los extremos a los que pueden llegar las personas, cuando les ciega la ambición. Por supuesto también en lo relativo a mantener una amistad, hasta el punto de que pueden surgir dudas acerca de su alguna vez existió tal amistad. El film está producido por Bradley Cooper, que se reserva un pequeño papel, y también podemos ver a Ana de Armas haciendo la aventura hollywoodiense, con un papel quizá algo convencional, pero que resuelve sin problemas.

6/10
Una historia real

2015 | True Story

Michael Finkel es uno de los reporteros mimados del New York Times, sus historias han ocupado en diez ocasiones la portada del suplemento dominical. Pero cuando sale a la luz que ha distorsionado los hechos en su último reportaje, cae en desgracia; y su esposa Jill se siente incapaz de llegar hasta él, ensimismado en su voluntario retiro en Montana. La posibilidad de estar de nuevo en el candelero se la brinda Christian Longo, un tipo acusado de haber asesinado a su esposa y a sus tres hijos pequeños, y que adoptó falsamente la identidad de Finkel en su huida a México. Una vez puesto a disposición de la justicia, la curiosidad de Finkel por Longo le lleva a visitarle en la cárcel, y en su intento por entenderle y averiguar si es inocente o culpable, ve la posibilidad de escribir un libro sobre tan pintoresco personaje, tal vez soñando en emular a Truman Capote. El novato y desconocido Rupert Goold dirige este film basado en hechos reales, a partir de un guión escrito por él mismo y basado en la obra que firmó Finkel sobre el caso Longo, y que tituló “True Story”, “Una historia verdadera”. El título original se ajusta más a las pretensiones de la película, aunque quizá a la hora de presentarla al público español ha pesado el temor de confudirla con Una historia verdadera, una de las obras maestras de David Lynch. El caso es que el film es un fascinante intento por mostrar las limitaciones a que se enfrenta el periodismo contemporáneo –y lo mismo ocurre en tantas otras disciplinas– para buscar la verdad, los hechos desnudos tal como suceden en la realidad, sin adaptarlos a la mentalidad del público, o cayendo en una mentalidad relativista –da igual A o B mientras consigamos la meta C–; Finkel no ha digerido las razones por las que ha perdido su buena estrella, y ese espejo de un falso Finkel manipulador le haces descubrir cosas feas de sí mismo, mientras intenta una especie de redención en la búsqueda de una verdad objetiva que se le escurre de las manos. El problema es que Goold tal vez peca de ambicioso, la cinta está recorrida por una extraña ambigüedad en la que no acabamos de entender las intenciones de los personajes, no nos metemos dentro de ellos. Y si quizá esto lo podemos entender en el caso de los dos Finkel, el auténtico y el falso, que se encuentran atrapados en la espiral de sus propias contradicciones, resulta un tanto extraño en el caso de Jill, una esposa que se nos antoja fría, deseamos que le suelte un par de frescas a Michael, y por eso cierta explosión de su carácter cuando el film se acerca a su final, nos resulta algo artificial. Una de las apuestas curiosas y arriesgadas de Una historia real, es la de la elección de sus dos principales protagonistas, ya que a Jonah Hill y James Franco les hemos visto compartir planos en dos comedias descerebradas como son Superfumados y Juerga hasta el fin, de un tono muy diferente al que nos ocupa. El caso es que ambos encarnan bien sus respectivos papeles, con una estudiada contención. Felicity Jones hace lo que le han dicho que debe hacer, pero a ella le toca bailar con el personaje más incómodo.

6/10
Infiltrados en la universidad

2014 | 22 Jump Street

Secuela de Infiltrados en clase, en donde los protagonistas, como puede colegirse del título, cambian las aulas del instituto por las de la universidad. La esperpéntica pareja de policías compuesta por el inseguro y gordito Schmidt y el fornido y chuleta Jenko, tendrán un cometido casi calcado al de la primera parte, pues su misión es infiltrarse entre los estudiantes de la universidad local y descubrir a los responsables de la circulación de una peligrosa droga de diseño llamada Whipy, por la que ha muerto una estudiante. Tras hacer un interesante paréntesis animado con La Lego película, los directores Phil Lord y Christopher Miller vuelven a ofrecer nuevas aventuras de una de las parejas de polis más estrafalarias que se pueda imaginar. El resultado es una patochada sin cuento, en donde las sucesión de chistes y gags de lo más tonto es inagotable, con tendencia, claro, por la gracieta grosera y el humor escatológico y verdulesco. Entre medias una mínima trama de acción y un conflicto de lo más ridículo entre los personajes protagonistas, que sufren su propia crisis de compañerismo y están a punto de perderse el uno al otro. Pero en realidad hay muy poco más que decir de Infiltrados en la universidad, como no sea que absolutamente todo es una excusa para hacer reír, cosa que sabe hacer bastante bien, la verdad sea dicha, el talentoso y patoso de Jonah Hill, mientras que Channing Tatum le sigue muy por detrás.

3/10
El lobo de Wall Street

2013 | The Wolf of Wall Street

La trayectoria real del corredor de bolsa Jordan Belfort, desde sus inicios como principiante en Wall Street, cuando está casado con una sencilla peluquera, hasta el momento en que alcanza la cúspide del poder, la riqueza y el placer, al precio de una vida desquiciada y sin principios, y del acoso del FBI. Enseguida su entrada en el mundo profesional supone una inmersión en la depravación moral, a partir de las lecciones que le imparten sus superiores sobre su trabajo y los -a su entender-, necesarios hábitos sexuales y de consumo de drogas para no perder el paso en la vertiginosa actividad de compraventa de acciones. Lo que parece un bache en su andadura laboral se convertirá en la construcción de un imperio gracias a la venta de activos de muy dudoso valor, primero a incautos paletos, luego a gente adinerada que puede permitirse el lujo de perder dinero. Martin Scorsese adapta las memorias de Belfort, convertidas en guión por Terence Winter, uno de los responsables de la gangsteril serie televisiva Los Soprano, que colaboró luego con el italoamericano en Boardwalk Empire, también centrada en el mundo criminal y de los políticos corruptos. Lo hace con tono de comedia esperpéntica muy pasada de vueltas y no exenta de cinismo, usando la voz en off de Belfort al modo en que lo ha hecho en tantas ocasiones a lo largo de su filmografía, de un modo especial en Uno de los nuestros, con la que mantiene no pocos puntos de conexión, con su atractivo reparto de múltiples personajes, lo dinámico de la narración, las canciones de la banda sonora, y también con en el modo en que finalmente se resuelven –es un decir– las cosas. Sorprende la larga duración de la cinta, tres horas, con muchos paisajes reiterativos, que no hacen más que ofrecer más de lo mismo, en forma de discursos estimulantes para empleados, engaños a compradores codiciosos, desmadres orgiásticos mostrados muy gráficamente y subidones procurados con el recurso a la droga. De un algún modo Scorsese conecta con el discurso de otras cintas de su filmografía en que muestra el lado feo de América, el capitalismo insolidario y egocéntrico llevado hasta sus últimas consecuencias, donde en realidad nada importa, más allá de satisfacer las pulsiones más primarias. Por supuesto, el italoamericano es un gran virtuoso, las imágenes y el ritmo muestran en bastantes ocasiones el poderío que le conocemos a este astuto prestidigitador, lo que no impide que acabe produciendo finalmente hastío. En su momento el Gordon Gekko de Wall Street de Oliver Stone –citado en un momento del film– se convirtió en referente popular de aspirantes a yuppies, para sorpresa de propios y extraños. Resulta difícil pensar –aunque nunca se sabe– que pueda ocurrir lo mismo con El lobo de Wall Street, más en tiempos de crisis en que se estrena el film, algo posteriores a los hechos narrados, donde los productos financieros y sus creadores se miran con lógica desconfianza y repulsa. El personaje encarnado por Leonardo DiCaprio resulta tremendamente antipático, sólo piensa en sí mismo y su supervivencia, incluso su familia no parece tener una entidad mayor que otra cualquiera de sus posesiones, como su yate de recreo. Por supuesto la amistad y la lealtad no existen en su mundo de “lobos”, los otros depredadores son en el mejor de los casos socios útiles y compañeros de francachelas. Poco hay en Belfort del granuja impresentable y nada modélico, al que, no se sabe por qué, se le acaba mirando con indulgencia, el personaje es odioso, patéticamente odioso. A Scorsese no le van las narraciones con advertencias morales, muestra al emperador desnudo pero no hay ni un amago de cómo volver a vestirle para que recupere su dignidad. Quien busque moralejas o alguna indicación de cuál es el camino a emprender cara a la redención, puede seguramente esperar sentado largo tiempo. Ya que le hemos citado, podemos decir que el modo de presentar las cosas de Scorsese recuerda un tanto a Salvajes, de Oliver Stone: de algún modo se pinta un mundo frenético de delincuencia criminal, el espectador participa en un adrenalítico viaje de puras sensaciones, pero al final no queda nada. Como mucho, una sensación de que ‘éste no es el camino’, pero la alternativa, viajar oliendo a sudor en el metro, la experiencia del agente del FBI, no resulta mucho más atractiva.

6/10
Juerga hasta el fin

2013 | This Is the End

Jay Baruchel viene a pasar una temporada a Los Ángeles y se aloja en casa de Seth Rogen. Como éste ve al otro un poco bajo de tono le anima a acudir a una fiesta que da en su recién inaugurada lujosa mansión James Franco. Por ahí pululan Craig Robinson, Michael Cera y Emma Watson, entre otros actores famosetes. Ninguno sospecha que lo que arranca como un tremendo terremoto es nada menos que el apocalipsis. Comedia gamberra perpetrada por Seth Rogen y Evan Goldberg. Se supone que la gracia de Juerga hasta el fin se fundamenta en dos extremos: 1) Los actores hacen de sí mismos, y no tienen ningún reparo en dibujarse como tipos vanidosos e impresentables, obsesionados por el sexo, el alcohol y las drogas, que van a su bola 2) Hacer parodia de las películas catastrofistas, apocalípticas, de demonios y posesiones, e incluso de comedias celestiales, al estilo Aterriza como puedas pasado por el filtro de la modernidad tipo Judd Apatow (el hombre no figura en los créditos, pero no habría sorprendido ver ahí su nombre) El film sólo gustará a los varones incondicionales con complejo de Peter Pan. En realidad este humor frívolo y supuestamente transgresor suena a rancio, y resulta sintomático del estado de decadencia en que se encuentra la comedia americana, a pesar del talento de algunos actores, que son indudablemente graciosos. Pero ser gracioso no basta, de ahí la paradoja de que quien mejore está en el film es Emma Watson, la más seria de la función.

2/10
Los amos del barrio

2012 | The Watch

Los amos del barrio nos llevará a un barrio en el que se crea una patrulla de vigilancia tras aparecer asesinado uno de sus habitantes. Al final, sus integrantes terminarán descubriendo una trama alienígena para destruir el mundo.

Infiltrados en clase

2012 | 21 Jump Street

Schmidt y Jenko fueron rivales en el instituto. El primero era el típico pringado empollón, mientras que el otro, un guaperas, se llevaba a las chicas de calle. Contra pronóstico se hacen grandes amigos años más tarde cuando coinciden en la Academia de Policía. Convertidos en agentes, son asignados a un grupo especial con sede 21 Jump Street, especializados en infiltrarse en ambientes juveniles aprovechando su aspecto imberbe: y su primera misión es volver al instituto de antaño, para desarticular una red de tráfico de una nueva droga de diseño. Ambos descubrirán que las cosas han cambiado un tanto desde su época estudiantil. Adaptación con puesta al día de la serie televisiva de los 80, en la que estuvo un juvenil Johnny Depp. Firman el guión Michael Bacall, y uno de los protagonistas, el especialista en comedia Jonah Hill; tras la cámara tenemos al dúo director de la cinta animada Lluvia de albóndigas, o sea, Phil Lord y Chris Miller (II). La cinta está en línea con el clásico cine adolescente de instituto, donde los gags giran en torno al sexo, las drogas, las fiestas y el contraste entre distintos tipos de alumnos; a ello se suma la abundante acción del cine policial de las películas de pareja de colegas tipo Arma letal, donde se convierten en objeto de broma sus típicas persecuciones y explosiones, las situaciones que afrontan los agentes ocultos, los moteros macarras, etc. No podemos negarlo, la cinta contiene un puñado de momentos tronchantes, algunos en torno a las ideas actuales sobre lo políticamente correcto. Y funciona bien la “extraña pareja” compuesta por los supuestamente hermanos a los que encarnan Hill y Channing Tatum. Pero también es cierto que la trama acaba siendo reiterativa, se suceden las situaciones parecidas sin que avance la acción, y que el recurso facilón a lo zafio agota al espectador mejor dispuesto.

5/10
Moneyball

2011 | Moneyball

"Resulta difícil no enamorarse del béisbol", dice el personaje de Brad Pitt hacia el final del metraje de este film. Los que no estén de acuerdo con esta afirmación, que abundan más fuera de los Estados Unidos, convendrán en que Hollywood ha sido capaz a lo largo de los años de producir buenas películas sobre esta disciplina deportiva, capaces de convencer a los no apasionados de los bates que ni siquiera entienden las reglas, desde la legendaria El orgullo de los yankees hasta títulos como El mejor o Campo de sueños. Moneyball se centra en la hazaña real de Billy Beane, manager de los Athletics de Oakland, equipo condenado al fracaso porque su presupuesto está a años luz de los grandes clubes, en un sistema injusto donde el poder económico lo marca todo. Con ayuda de Peter Brand, un joven licenciado en Economía por Yale, pone en marcha un sistema innovador para fichar a jugadores infravalorados por su comportamiento, su estética, o prejuicios variopintos, pero que anotan muchas más carreras que otros que cobran un dinero exorbitante. Gracias a eso el equipo va a sorprender bastante a los aficionados y periodistas... Estamos ante un film más difícil de lo que parece a simple vista. Por un lado, se basa en un libro de Michael Lewis, "Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game", que no es una novela, y que si bien documenta al milímetro la gesta de Beane, es más un estudio con muchos datos sobre el mercado del béisbol. Además, la historia real no se presta a priori a rodar un título convencional sobre este deporte, pues no va sobre un jugador o un entrenador, que es lo típico, sino básicamente sobre la persona que realiza los fichajes. Así las cosas, era todo un reto para dos de los pesos pesados de los guiones de la actualidad, Steven Zaillian y Aaron Sorkin –de nuevo emparejados tras Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres–, que junto con el debutante Stan Chervin, han logrado una justa nominación al Oscar al guión adaptado. Su trabajo es modélico, sobre todo porque se centran en explicar bastante bien para el público de toda condición en qué consistían básicamente las maniobras del manager de los Athletics, y además logran dar emoción a las negociaciones. No muestran ningún partido de continuo hasta que llega el momento decisivo, ya que el personaje real tenía la norma de no ver jugar a su equipo. En esencia, se ciñen al esquema del cine deportivo sobre superación personal (equipo en crisis remonta a base de trabajo), al tiempo que le dan un aire de bastante frescura. Bennett Miller, director que llevaba seis años de inactividad desde que dio la campanada con Truman Capote, aprovecha un buen guión en torno a la importancia del elemento humano, frente a la frialdad de los métodos científicos, y hace gala de una puesta en escena clásica que funciona a la perfección. El film, técnicamente impecable, ha logrado otras cinco candidaturas indiscutibles en las categorías de película, edición, mezcla de sonido, actor (Brad Pitt) y secundario (Jonah Hill). En su línea, Pitt resulta bastante creíble como el personaje central, un tipo con gran capacidad de riesgo que consagra su vida a su trabajo excepto por los ratos que pasa con su pequeña hija. Sorprende más, por ser su primer papel realmente serio, Jonah Hill, ideal para encarnar a un friqui prodigio de los números. Quizás están un tanto desaprovechados Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, por su reducida presencia.

7/10
El canguro

2011 | The Sitter

Noah Griffith, pésimo estudiante de la universidad, se compromete a cuidar de tres traviesos niños para hacer un favor a su madre. Pero también debe llevar cocaína a la chica que quiere conquistar, por lo que no se le ocurre otra cosa que atravesar media ciudad en busca de la droga con los chavales... El antaño prometedor David Gordon Green, responsable del sensible drama romántico All the Real Girls, ha cambiado por completo de registro tras la comedia alocada Superfumados, y la fallida parodia del género fantástico Caballeros, princesas y otras bestias. Confirma su estancamiento esta zafia cinta de medio pelo que es El canguro, concebida para el lucimiento de Jonah Hill, en un registro de joven inmaduro en la línea de su trabajo en Supersalidos. Entre los secundarios destaca Sam Rockwell, con un estrafalario personaje.

4/10
Cyrus

2010 | Cyrus

John es un tipo maduro, que atraviesa una mala racha. Su ex esposa, de la que se divorció seis años atrás, va a casarse próximamente. Lo que le recuerda que él no está centrado... hasta que en una fiesta conoce a Molly, un encanto de mujer, con la que se lleva estupendamente. Aquello podría ser una segunda oportunidad para ser feliz. Pero el noviazgo incluye un “extra”: Cyrus, hijo de Molly de 22 años. El padre abandonó el hogar al poco de nacer, y él está muy unido a su madre. Tanto que de modo insidioso torpedea la relación, no desea que nada le aparte de su querida mamá. Original película de los hermanos Jack Duplass y Mark Duplass, típica muestra de cine americano independiente, aunque la cinta está respaldada en la producción por otros hermanos, los británicos Ridley Scott y Tony Scott. Hay que reconocer que la premisa tiene su gracia, y que se trata de una narración contenida, cuando se prestaba a todo tipo de excesos al estilo La guerra de los Rose. El reparto al completo está bien, pero llama la atención Jonah Hill, que cambia de registro –por una vez no le tenemos en una “chorrada” zafia para adolescentes descerebrados–, y lo borda como veinteañero enmadradado, incapaz de cortar el cordón umbilical con su madre aunque ya sea un adulto. Por supuesto, estamos ante una comedia, pero con elementos dramáticos, el film habla de las dificultades que surgen en las relaciones entre las personas, lo arduo que resulta encontrar la felicidad, más en una época donde dominan los desencuentros afectivos y los miedos de diversa índole. Quizá donde se les va la mano a los hermanos directores en su puesta en escena. Por un lado la película tarda en arrancar, deberían haber puesto sus principales cartas sobre la mesa con más agilidad. Por otro, carga su decisión de rodar cámara en mano, cambiando constantemente la distancia focal con zooms que distraen. En cambio hay que agradecer la sobriedad con que se cuenta todo; aciertan con el desenlace, y en una película como ésta encaja bien aquello de que “a buen final, no hay mal principio”.

6/10
Todo sobre mi desmadre

2010 | Get Him to the Greek

Nicholas Stoller dirigió Paso de ti, producida por Judd Apatow, especialista en alocadas comedias con un punto grosero, y por regla general también algún tipo de mensaje de interés. Ahora, ambos vuelven a desempeñar la misma función en el spin-off de la citada cinta, que recupera al personaje de Russell Brand, el roquero que le había quitado la novia al protagonista. Le acompaña otro de los actores habituales de la factoría Apatow, Jonah Hill (Supersalidos), que aunque en aquella cinta interpretaba a un camarero, ahora ha cambiado de personaje. Esta vez, Hill encarna a Aaron Greenberg, ambicioso representante de una discográfica, que debe viajar a Londres para recoger al tal Aldous Snow, que aunque fue un icono del rock and roll, anda de capa caída tras el fracaso absoluto de uno de sus discos. La misión de Greenberg consiste en llevar a Snow a Los Ángeles para dar un concierto que puede resucitar su carrera. Pero esto no será tan fácil como parece, porque Snow es un adicto al sexo y a las drogas, y además pretende ir a visitar a una ex novia antes del concierto para tratar de recuperarla. Menos inspirada que otras comedietas similares, apenas tiene algún hallazgo que provoque una media sonrisa, y se queda en muy poca cosa. Los protagonistas podrían tener cierta gracia, si les hubieran dado un guión mejor. El film basa su comicidad en la zafiedad de sus secuencias y en la sal gruesa, lo que da al traste con el hecho de que efectivamente tiene algo de fondo, pues finalmente elogia la vida sencilla y la monogamia frente al ‘desmadre’ que ha predominado a lo largo de todo el metraje, a base de orgías y el uso de todas las drogas imaginables (marihuana, heroina, polvo de ángel, peyote y hasta la absenta).

3/10
Increíble, pero falso

2009 | The Invention of Lying

El mundo, tal y como lo conocemos en la actualidad, pero con una 'pequeña' diferencia: la gente no miente, dice siempre lo que piensa. Lo cual no significa, ni mucho menos, que la gente sea buena, pues suelta lo que le ronda por la cabeza, por terrible y ofensivo que pueda parecer, sin consideración hacia las personas que tenga delante. En tal tesitura Mark es un cuarentón gordito, enamorado de Anna, quien no le toma en serio, pues piensa que no está a su altura; ni física ni profesionalmente, pues él es un guionista de cine a punto de quedarse sin empleo. El caso es que en un momento de apuro, en que necesita dinero para pagar el alquiler, dice la primera mentira de la historia. A partir de entonces se da cuenta que él es la única persona del mundo capaz de no decir la verdad, lo que empieza a utilizar en su favor, para prosperar en el trabajo y hacerse rico. Reconozcámoslo. La premisa de esta película escrita y dirigida por el tándem Ricky Gervais-Matthew Robinson es original, y da lugar a escenas hilarantes, un poco al estilo de Atrapado en el tiempo, donde también surgen las dudas al protagonista de qué uso debe dar al peculiar 'don' de la mentira. Por ejemplo, tendrá claro que no puede mentir para conseguir el amor, se trata de algo demasiado valioso para hacer trampas. Ideas como que las películas consisten en tipos que leen, ya que no existen actores que puedan fingir una ficción, tienen su gracia. En cambio, lo que es una mentira 'piadosa' –decir en el lecho de muerte a su madre que le espera una felicísima vida eterna–, no resulta tan problemático para el protagonista, que a modo de nuevo Moisés contará ocurrencias sobre el bien y el mal a la gente, supuestamente comunicadas por 'El hombre del cielo'. En estos pasajes el film adopta una línea comparable a Como Dios, pero late en el fondo una idea peligrosa, por mucho que se quiera invocar el tono de comedia disparatada de la película para justificarla: la religión es mentira, un invento para consolarse ante la nada a la que todos estamos destinados. Sin duda que tal planteamiento puede ahuyentar, como es lógico, al público creyente. Y es una pena tal enfoque 'seudoteológico', al igual que algunas bromas verbales sobre sexo que no pegan mucho en un film que podía ser, simplemente, la típica fabulilla divertida. Cierto es que algún momento la narración se atranca, pero la simpatía de Ricky Gervais –también protagonista– y de su amada Jennifer Garner ayudan a que la cosa al menos no agote, lo que no es poco en tiempos en que la comedia resulta muy poco imaginativa.

5/10
Hazme reír

2009 | Funny People

Sorprendente comedia de Judd Apatow, para empezar por su inusual duración, casi dos horas y media. Sigue a George Simmons, un importante actor de comedia, al que le acaban de diagnosticar una enfermedad terminal. Hecho polvo, y sin nadie a quien contárselo, va a un local donde suelen acudir aspirantes a comediantes a hacer sus monólogos, con el deseo de hacerse un hueco en el difícil mundo de los profesionales de la risa. Allí le caen en gracia Ira y Leo, dos novatos, hasta el punto de que al día siguiente llama a Ira para que le componga gags cara a sus actuaciones en vivo, al tiempo que se convierte en una suerte de secretario y confidente. Primero en saber del grave estado de salud de George, le aconsejará que aproveche el tiempo que le queda para estar con sus seres queridos.Judd Apatow se ha convertido en el comediante de moda en Hollywood, combinando según le da los roles de guionista, director y productor. Aquí aúna los tres, en una trama con buen ritmo y cierta moraleja, como ocurría en Lío embarazoso, aunque el contexto sea conscientemente frívolo, sobre todo en su limitada mirada al sexo, donde no faltan las zafiedades de rigor. A veces da la impresión de que Apatow lleve a cuestas el complejo de que le tachen de moralizante. Porque lo cierto es que dentro del humor bestial que le ha dado fama, plantea la idea de qué cosas son las que hacen que la vida merezca la pena. George ha alcanzado las cotas más altas en su profesión, posee todo lo que el dinero puede comprar, se ha acostado con mujeres hermosas... Pero se ha alejado de su familia, y nunca se casó, dejó escapar a la mujer de su vida, la aventura de tener hijos. Curiosamente es la cercanía de la muerte lo que hace que se replantee las cosas, aunque un inteligente giro de guión invita a reflexionar sobre la sinceridad de ciertas resoluciones.Un grupo de actores cómicos con los que Apatow se siente muy a gusto, representan la función. Adam Sandler es el protagonista al que acecha la muerte, un rol con su lado un poquitín serio, tiene algo de su trabajo en En un lugar de la memoria. A Seth Rogen le toca hacer de “Pepito Grillo”, él es el inesperado amigo con ciertos principios, que asume su obligación de decir las cosas a las claras. Y luego están esos personajes cuya función principal es hacer reír, como Jonah Hill y Jason Schwartzman.De justicia es reconocerlo, aunque el film en parte sea una mirada al propio ombligo -el ombligo cómico de Apatow y compañía, al que se le perdonan todos sus excesos- contiene un buen puñado de gags que funcionan. Está, por supuesto, esa especie de homenaje a los profesionales de la comedia, y el tono es más festivo que el de otro título de estas características, El rey de la comedia de Martin Scorsese. Y una cierta capacidad de reírse de uno mismo, no tomarse demasiado en serio, una receta siempre eficaz, y que tiene un buen botón de muestra en ese intercambio entre Ira y el auténtico cantante James Taylor: “¿No te cansas de cantar siempre las mismas canciones?”, le dice el primero, a lo que el otro repone “¿No te cansas de hacer siempre bromas con la p.....?”.

5/10
Paso de ti

2008 | Forgetting Sarah Marshall

Peter es un músico, compositor de la banda sonora de una exitosa serie televisiva de investigación forense. La actriz principal, la guapísima Sarah Marshall, es su novia, y en fin, llevan viviendo juntos cinco años, se diría que se trata de una relación bien consolidada. ¡Craso error! El caso es que cuando Peter sale a recibir a su chica al vestíbulo de su piso en “traje de Adán”, Sarah empieza con medias palabras a anunciar el final de su común “historia de amor”: ha conocido a otro y… Peter queda literalmente destrozado, su corazón está hecho añicos. Su hermano Brian le recomienda distraerse, lo que traducido a su modo de ver las cosas significa olvidar a Sarah y practicar el sexo en relaciones descomprometidas; como no levanta cabeza, Peter opta por irse de vacaciones a Hawai, un lugar con el que soñaba su ex. Y, como no podía ser de otra manera, se va a encontrar allí con Sarah, a la que acompaña el popular e impresentable cantante Aldous Snow, su nueva pareja. Lo razonable sería quitarse de en medio, pero el orgullo de Peter le impide hacerlo; y aunque el hotel está completo, la encantadora recepcionista Rachel le va a dejarse instalarse gratis en la mejor suite, que sólo ocupan megaestrellas de postín y está ahora mismo libre. Nuevo producto de la factoría de Judd Apatow, que a juzgar por el ritmo de producción que lleva –18 largometrajes en 6 años– se diría que está explotando su gallina de los huevos de oro –un modelo de comedia gamberra y juvenil, que en su zafiedad parece empeñada en dejar atrás a los hermanos Farrelly–, antes de que la suerte se acabe. Si con Lío embarazoso parecía detectarse un cierto cambio de rumbo, un intento de decir algo interesante, aunque fuera envuelto en la marca de fábrica supuestamente inoclasta que le caracteriza, aquí se vuelve a las andadas de títulos como Virgen a los 40 y Supersalidos. Hay que reconocer soltura narrativa en el guión, escrito por el también protagonista Jason Segel, que contiene algunos gags divertidos, por ejemplo los relativos al sucedáneo televisivo tipo CSI o los consejos del hermano vía ordenador. Pero domina un sentido del humor muy americano y tontorrón, con una obsesión que acaba cansando, la relativa a los omnipresentes chistes sexuales y chabacanos. En tal sentido tal vez Segel, Apatow y el director Nicholas Stoller consideren un hallazgo la “audacia” de incluir desnudos frontales masculinos, apechugando con la inevitable calificación restrictiva de público en Estados Unidos. Desde luego en Europa tal recurso no sorprende a nadie, más parece una chiquillada de “niños grandes”. En cuanto al tópico de que un matrimonio de recién casados con convicciones religiosas no será capaz de mantener relaciones sexuales normales, por ignorancia supina en la materia… es una gran bobada, como si hubiera que hacer un máster en el tema, vamos. ¿Es ésta una película con críticas a mojigatos y obsesos sexuales a partes iguales? ¿Se quiere poner en solfa los comportamientos inmaduros y egoístas en las relaciones amorosas, y humanas en general? ¿Es un puro entretenimiento? Sería mucho conceder responder afirmativamente a estas tres cuestiones. La sensación es que hay un equipo de personas que se lo pasan bien pergeñando historias así, y una de las razones no menos desdeñables es la de los ingresos que les generan. Y como de momento los gastos no se disparan demasiado –un modo de funcionar muy inteligente es el recurso a actores no demasiado caros y desconocidos, basta que sean más o menos guapillos y tal, y acertar en los secundarios–, la cosa va marchando.

4/10
Naturaleza a lo bestia

2008 | Strange Wilderness

Peter y Fred son dos amiguetes que presentan un programa televisivo sobre naturaleza y vida salvaje. Como éste cada vez tiene menos audiencia, deciden buscar algún tipo de documental que pueda devolverles el éxito. Al final, se decantan por ir a Los Andes, en busca del legendario Bigfoot. Si logran imágenes del monstruo, su programa se hará muy popular. Steve Zahn (Sahara) protagoniza esta versión cinematográfica de una serie de sketches que aparecieron originalmente en el programa Saturday Night Live. Parodia los documentales de naturaleza televisivos.

4/10
Sigo como Dios

2007 | Evan Almighty

Secuela de Como Dios, una divertida comedia protagonizada en su día por Jim Carrey, que no quiso repetir en esta ocasión, cediendo el testigo a Steve Carell. Éste interpretaba en aquella un papel secundario, el presentador televisivo Evan Baxter, aquí ascendido a protagonista de la función. Evan deja su trabajo en la pequeña pantalla cuando le entran inquietudes políticas, se presenta a las elecciones al Congreso, y puesto que resulta elegido, se muda con su mujer y sus tres hijos a una urbanización cercana a Washington, a donde llega con ganas de cambiar el mundo. Sus sueños filantrópicos chocan frontalmente con los planes del ambicioso congresista Long, que le enreda para que apoye una ley injusta y antiecológica, de la que piensa sacar una buena tajada. Aunque Evan tiene un poco dejada de lado la religión, por pura desidia, un día se anima a rezar para pedir ayuda divina. Poco después, recibe la inesperada visita del mismo Dios, que le pide que construya un arca, como hiciera en tiempos bíblicos Noé, para recoger una pareja de cada especie animal, con el fin de que sobrevivan a un nuevo Diluvio Universal. La vecindad le toma por loco, y su familia no sabe si apoyarle o no. Quizás es de rigor señalar el defecto que tiene esta película desde el punto de vista estrictamente financiero, en lo relativo al planteamiento de producción. Sigo como Dios ha costado la friolera de 175 millones de dólares, convirtiéndose en la comedia más cara de la historia, un disparate de inversión porque no se puede gastar un presupuesto similar al de Misión imposible III, en un film de corto alcance, al servicio de Steve Carell, cada vez más en alza pero que no tiene ni de lejos el tirón de Tom Cruise. Y aunque el film fue número uno en la taquilla americana, no llegó a recaudar lo que se esperaba. Por contra, desde el punto de vista cinematográfico y creativo, todo es bastante distinto. El principal acierto de los guionistas es que no pretenden copiar al milímetro la primera parte, como hacen casi todas las secuelas, sino que se aventuran a seguir otros derroteros. Repite como director Tom Shadyac, que vuelve a acercarse al tono del cine de Frank Capra, una opción apropiada teniendo en cuenta que el argumento es una comedia celestial cercana a ¡Qué bello es vivir!, con elementos que parecen sacados de Caballero sin espada. Al igual que Capra, Shadyac no duda en introducir moralejas valiosas, en torno a la unidad familiar, al valor del servicio a los demás, y sobre todo a la aceptación de los designios divinos. Shadyac acumula gags efectivos, no recurre nunca al humor grueso, tan de moda últimamente, y sus referencias al Génesis de la Biblia y a la religión son tan positivas como divertidas. Además, el amplísimo presupuesto se nota en los eficaces efectos especiales y en una secuencia final catastrofista que sin alcanzar la espectacularidad de El día de mañana, está bien realizada. Steve Carell demostró que podía contenerse en la estupenda Pequeña Miss Sunshine, y en esta ocasión vuelve a la comedia histriónica, con una interpretación divertida que recuerda más a su trabajo en la serie The Office. Además, está muy bien secundado por Lauren Graham, la actriz de Las chicas Gilmore, que encarna a su mujer, y sobre todo por Morgan Freeman, la mejor elección que podían haber hecho para encarnar a Dios, y que aprovecha que tiene las mejores frases del guión.

5/10
Supersalidos

2007 | Superbad

Judd Apatow arrasa en la taquilla en el terreno de la comedia –sobre todo en Estados Unidos– con cada película que dirige (Virgen a los 40), escribe (Dick y Jane: Ladrones de risa) o produce (Pasado de vueltas). Su sello de fábrica es su gusto redomado por un humor soez que recuerda al de los hermanos Farrelly (Algo pasa con Mary). Esta vez, produce una comedieta de adolescentes descerebrados, incapaces de pensar en otra cosa distinta del sexo, en la línea de American Pie, y la muy superior Desmadre a la Americana, de John Landis, que marcó las pautas del subgénero. Dirige el mediocre Greg Mottola (The Daytrippers). El título español le viene al pelo, pues los protagonistas son dos supersalidos, en la edad del pavo, a punto de graduarse en el instituto. Evan ha conseguido entrar en una buena universidad, por lo que tendrá que separarse de Seth, un chico con problemas de peso, que es amigo suyo desde la infancia. Dos chicas quedan con ellos en una fiesta de graduación, que ofrece una en su casa. Pero Seth se ha ofrecido a conseguir para la ocasión bebidas alcohólicas, una misión imposible, teniendo en cuenta que son menores de edad. Seth cuenta con la colaboración de un conocido, que se ha hecho fabricar un carnet de conducir falso. La cosa se complicará más de lo previsto. Desde el punto de vista de la producción, se trata de una ‘superjugada’, pues superó los 100 millones de recaudación sólo en Estados Unidos y costó sólo 20. ¡Sus beneficios quintuplican la inversión! Desde el punto de vista cinematográfico, la cosa es mucho menos brillante. Los jóvenes que describe son bastante habituales en la sociedad moderna, pero el director es incapaz de criticar sus actitudes salvajes, y cuando intenta sacarles rasgos positivos –en una escena en la que los protagonistas elogian su amistad– llega al ridículo más absoluto. Ni siquiera queda para el recuerdo ninguna secuencia memorable, mientras que los dos policías ‘juerguistas’ resultan tan torpes que en lugar de hacer reír ponen nervioso al espectador.

2/10
Playboy, el rey del mando

2006 | Grandma's Boy

Alex, un treintañero que trabaja como probador de videojuegos, es desahuciado. Decide instalarse en casa de su abuela. Alocada comedia con reparto semidesconocido y una breve intervención del pazguato Rob Schneider. (¡Este cuerpo no es el mío!).

2/10
Accepted (Admitido)

2006 | Accepted

Bartleby ha acabado en el instituto. Debería ir a la Universidad, pero como era un estudiante mediocre, las ocho universidades en las que ha intentado entrar le han rechazado. Si sus padres se enteran, será una tragedia, por lo que pone en marcha un complejo plan para engañarles. Para ello, alquila un psiquiátrico abandonado, en el que cuelga un cartel que avisa de que es una universidad. Con eso, es capaz de convencer a sus padres de que estudia en la ilustre South Harmon Institute of Technology (S.H.I.T.). Pero corre el rumor de que en esta universidad admiten a todo tipo de estudiantes, por lo que se presentan decenas de candidatos que pretenden matricularse. Fue John Landis quien popularizó las comedias estudiantiles subidas de tono, con Desmadre a la Americana. Tras American Pie, que actualizaba el esquema, llega la enésima repetición de los mismos tópicos: fiestas salvajes, chicos más interesados en el sexo que en estudiar. Pero a pesar de alguna secuencia subida de tono, el guión es menos grosero y un poco más inteligente que otras comedias similares. 

4/10
Lío embarazoso

2006 | Knocked Up

Alison, que vive con su hermana casada Debbie, madre de dos hijos, es una joven con una prometedora carrera en el mundo de la televisión. Recién promocionada con un ascenso, sale a celebrarlo con Debbie a una discoteca. El alcohol corre, y Ben, el típico gandul simpatiquillo, se muestra amable con ella, le consigue una cerveza, y hay "buen rollito" y tal... Hasta el punto de que se acuestan. Al día siguiente, Alison sobre todo, ven las cosas de modo muy distinto. La joven se da cuenta de que ha mantenido relaciones sexuales con un "pringadillo" sin ocupación fija, y bastante tosco a la hora de expresarse, por decirlo finamente. Su idea es no volver a verlo nunca más. Pero pasan unas semanas y descubre que está embarazada. El aborto no es una opción que contemple, de modo que Alison llama a Ben, y ambos deciden ocuparse del bebé por venir, y mientras tratarán de conocerse mejor, para ver si el matrimonio es una opción posible. Esta comedia escrita, dirigida y producida por Judd Apatow tiene más enjundia de la que podría extraerse de una mirada superficial. Y resulta bastante sintomática de los tiempos actuales en que es moneda corriente el sexo sin compromiso. La película tiene la honradez de señalar que las relaciones de pareja tienen consecuencias, como la posible llegada un hijo, y que no pueden ser abordadas con frivolidad. También retrata a esa especie de comuna, a la que pertenece Ben, un grupo de veinteañeros con complejo de Peter Pan vicioso, que viven en la misma casa, y que han tenido la "gran idea" de hacer una página web que señale los pasajes guarros de las películas, para que los viciosos como ellos puedan solazarse con las imágenes procaces; piensan que puede ser un buen negocio, aunque ni siquiera en tan dudosa tarea se esmeran demasiado. Por otro lado tenemos el matrimonio de Debbie, donde lo que une son sobre todo los hijos, pues esposa y marido han perdido en confianza y cariño, cada uno tiene sus particulares refugios. No viene mal recordar que Apatow es el director de Virgen a los 40, lo que da alguna pista acerca de que tampoco cabe esperar del film ideas nítidas sobre los temas señalados en el párrafo anterior. La escapadita a Las Vegas, o los comentarios de Debbie a Alison sobre los hábitos sexuales de su marido en solitario, son sintomáticos de la dispersión y ligereza del cineasta. Pero al menos plantea cuestiones de interés, lo que ya es algo. No faltan algunos pasajes innecesarios de sexo, o bromas zafias a lo Farrelly, aunque justo es señalar que también hay gags de buena ley. El conjunto, pues, es un batiburrillo, en el que resulta difícil separar el "oro" de la "ganga".

6/10
Dame 10 razones

2006 | 10 Items or Less

Morgan Freeman, que ha ejercido varias veces como productor ejecutivo, y llegó a dirigir una película (Bopha!), es el máximo impulsor, a través de su pequeña productora, de este film de bajo presupuesto. Según los títulos de crédito, Freeman se interpreta a sí mismo. Aunque no le llaman por su nombre, su personaje es una gran estrella de Hollywood, que se ha cansado de protagonizar thrillers comerciales, así que ha aceptado interpretar al encargado de un supermercado en una producción independiente. Para preparar el personaje, acude a un supermercado de un suburbio de Los Ángeles, similar al de la película. Allí le dejan literalmente abandonado, pues el encargado que le iba a atender no está, ni viene nadie a recogerle. La única que habla inglés y que parece dispuesta a echarle una mano es Scarlet, la cajera que parece sostener el negocio, y que le llevará a su casa, a pesar de que antes tiene que acudir a una entrevista de trabajo. Es la primera vez que el director Brad Silverling (Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket, El compromiso, Casper) se pone al frente de un proyecto independiente. Y sin embargo, obtiene de los actores, muchos no profesionales, esa espontaneidad de las películas americanas rodadas al margen de Hollywood. Casi todas las secuencias parecen improvisadas y el argumento es sencillo, un simple encuentro entre dos personajes variopintos, que acaban aportándose el uno al otro más de lo que esperaban. Reivindica el valor de la autoconfianza, y algunas secuencias son divertidas, sobre todo aquellas en que Freeman se toma con humor a sí mismo.

4/10
Click

2006 | Click

Michael es un arquitecto de gran proyección, que apenas consigue compaginar el trabajo con sus responsabilidades familiares. Un día acude a comprar un mando a distancia universal, y acaba adquiriendo un sofisticado aparato que le permite manejar su propia vida a su antojo: saltando capítulos, deteniéndola, avanzando rápido o rebobinando. El director Frank Coraci y el actor Adam Sandler empezaron con buen pie, colaborando juntos en la inteligente comedia El chico ideal. Pero después han ido bajando el nivel, con la fallida El aguador, y esta nueva comedia. El prometedor arranque va desembocando poco a poco en un desarrollo previsible –Capra lo bordó hace ya más de sesenta años– y, al margen de algunas divertidas excepciones, el film se diluye por culpa de una sucesión de chistes soeces o simplemente “tontarros”, que no llegan a funcionar. Lástima también que se desaproveche el trabajo de Kate Beckinsale, aquí convertida en simple comparsa. Sandler, eso sí, mantiene intactas sus dotes de comediante. Aunque nunca pierde el tono de comedia, a mitad del metraje se añaden elementos con cierta carga dramática, que resaltan la importancia de la familia, a veces relegada a un segundo plano frente a otras cosas que no son tan importantes como parecen. Entre los secundarios destaca la presencia de David Hasselhoff, legendario protagonista de Los vigilantes de la playa, que se ríe de sí mismo y de su imagen de chulito.

4/10
Virgen a los 40

2005 | The 40 Years-Old Virgin

Andy es un cuarentón adorable, dependiente de una tienda y aficionado a los cómics. Pero le tiene obsesionado el hecho de no haber mantenido relaciones sexuales. Una noche de póker, Jay y Clay, compañeros de trabajo, descubren su secreto y deciden presentarle a varias mujeres. Steve Carell, cómico que protagonizó El reportero, con Will Ferrell, llamó la atención del productor de la misma, Judd Apatow, por su sentido del humor. Éste decidió dirigirle en esta alocada comedia, que al menos no es tan grosera como el título permite suponer, se sigue con interés –quizás por la presencia de Catherine Keener, muy superior al producto-, tiene momentos jocosos y recoge la desmedida obsesión por el sexo de la sociedad moderna.

4/10
Extrañas coincidencias

2004 | I Heart Huckabees

Albert, joven obsesionado con la ecología que intenta salvar una zona verde que va a ser edificada, acude a una pareja de ‘detectives existenciales’, para que solucionen el caos existencial en el que vive. Poco después, conoce a Tom, un bombero obsesionado por la utilización del petróleo. David O. Russell dirigió la interesante Tres reyes, en cuyo reparto figuraba el actor y director Spike Jonze. El nuevo trabajo de Russell supone un cambio absoluto de registro y parece imitar en cierta forma el tono surrealista de Jonze en películas como Adaptation. El ladrón de orquídeas, pero con secuencias más absurdas y humorísticas. Aunque cuesta encontrarle sentido al film, este tono absurdo sirve para realizar una crítica del mundo moderno, de la que se deduce que algunas de las cosas que hacemos son absurdas, y que el nihilismo que impregna la sociedad no lleva a ninguna parte. En un reparto repleto de estrellas destacan Dustin Hoffman y Lily Tomlin como excéntricos detectives y Naomi Watts, una modelo que prefiere ir vestida de pobre.

4/10
En los 90

2018 | Mid90s

Los Ángeles, a mediados de los 90. El adolescente de 13 años Steve pertenece a una familia disfuncional, formada también por su hermano, Ian –que no duda en golpearle con brutalidad–, y Dabney, la madre soltera. Necesitado de compañía, el chico acaba formando parte de una pandilla de aficionados al monopatín, todos mayores que él. Infravalorado por la crítica cuando protagonizaba comedias, casi siempre groseras, como Supersalidos, Jonah Hill dejó boquiabierto al auditorio cuando empezó a despuntar en papeles más serios, logrando incluso dos nominaciones al Oscar por El lobo de Wall Street y Moneyball, en las que salía airoso del reto de compartir la pantalla con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, respectivamente. Ahora, demuestra que puede tener una sólida carrera como realizador con una ópera prima que si bien dista de ser redonda, tiene numerosos puntos de interés. Por momentos parece la repuesta masculina a Lady Bird, de Greta Gerwig. A Hill se le da muy bien la reconstrucción de la década previa a la generalización de internet, y capta a la audiencia cuando habla de la necesidad de construir la propia identidad, lo que lleva a muchos jóvenes a integrarse en un grupo, en busca de una meta en la vida, pero también a imitar a su hermano, o tratar de distanciarse (al menos de cara al exterior) de sus progenitores. Sabe describir muy bien la edad del pavo, cuando los chicos se sienten obligados a ocultar sus sentimientos. Muestra con crudeza aspectos como los problemas del alcohol y las drogas, y la iniciación sexual, sin ocultar las consecuencias, pero sin juzgar ni buscar referentes morales. El film sale ganando porque tiene como protagonista a Sunny Suljic, que ya fue un ‘skater’ en una secuencia de No te preocupes, no llegará lejos a pie, de Gus Van Sant, con Hill como actor. Le secundan muy bien actores como Lucas Hedges (Manchester frente al mar), que da vida a Ian, o Katherine Waterston, la madre. Aunque la cinta está bien llevada, se echa de menos alguna secuencia memorable, y algún momento un poco más optimista.

6/10
¿Tenía que ser él?

2016 | Why Him?

Comedia navideña gamberra que, por esos caprichos difíciles de entender de las distribuidoras, se estrena en cines en España terminada la Navidad. Si bien, admitámoslo, la cuestión navideña es un telón de fondo con escasa presencia. El matrimonio Fleming, Ned y Barb, se lleva una sorpresa monumental cuando, celebrando el cumpleaños de él, conectan con su hija universitaria Stephanie por Skipe para recibir su felicitación. De sopetón se enteran de que tiene novio desde hace meses, y de que se trata de un tipo bastante... desinhibido, por decirlo suavemente. En medio de una acuciante preocupación profesional –el negocio de imprenta de Ned no marcha demasiado bien en un mundo donde internet y las nuevas tecnologías mandan–, son invitados, con su hijo adolescente Scotty, a pasar la Navidad con Stephanie. De ese modo podrán conocer a Laird Mayhew, que resulta ser un multimillonario empresario tecnológico, muy mal hablado y excéntrico, pero claramente enamorado de Stephanie. En la producción tenemos los nombres de Ben Stiller y Shawn Levy, en el guión ha metido mano el actor Jonah Hill, tras la cámara está John Hamburg, que fue guionista de Los padres de ella y secuelas. Para el conocedor, estos datos pueden ayudar a hacerse una idea del tono del film, con situación familiar donde los candidatos a suegros no están demasiado felices con el zafio novio de su hijita, su princesita, tan mona, tan encantadora, con tan buen corazón, y que podría tener a quien le diera la gana como marido, ha elegido a quien ven como un auténtico impresentable. La cinta, tontorrona y de buenos sentimientos, con esa moralina que a veces suena a pura convención, es claramente irregular, con demasiados chistes procaces de gracia escasa, que tanto daño han hecho a la comedia americana antaño sofisticada, la sombra de los Farrelly y Apatow es alargada, y la frivolidad con que se habla de sexo y droga resulta no sólo irresponsable, sino cansina. Pero también hay algún momento divertido, y Bryan Cranston demuestra tener dotes para el género, lo que ya sabíamos de James Franco, que tiene algunas bromas divertidas con Keegan-Michael Key, emulando sin disimulo (homenaje, plagio, ¿qué más da?) las peleas del inspector Clouseau y su criado Cato en la saga de La pantera rosa. Entre las chicas, Zoey Deutch tiene encanto con un papel, el de la hija, que podía ser ingrato, y la televisiva Megan Mullally como la madre está en su sitio.

4/10
Infiltrados en la universidad

2014 | 22 Jump Street

Secuela de Infiltrados en clase, en donde los protagonistas, como puede colegirse del título, cambian las aulas del instituto por las de la universidad. La esperpéntica pareja de policías compuesta por el inseguro y gordito Schmidt y el fornido y chuleta Jenko, tendrán un cometido casi calcado al de la primera parte, pues su misión es infiltrarse entre los estudiantes de la universidad local y descubrir a los responsables de la circulación de una peligrosa droga de diseño llamada Whipy, por la que ha muerto una estudiante. Tras hacer un interesante paréntesis animado con La Lego película, los directores Phil Lord y Christopher Miller vuelven a ofrecer nuevas aventuras de una de las parejas de polis más estrafalarias que se pueda imaginar. El resultado es una patochada sin cuento, en donde las sucesión de chistes y gags de lo más tonto es inagotable, con tendencia, claro, por la gracieta grosera y el humor escatológico y verdulesco. Entre medias una mínima trama de acción y un conflicto de lo más ridículo entre los personajes protagonistas, que sufren su propia crisis de compañerismo y están a punto de perderse el uno al otro. Pero en realidad hay muy poco más que decir de Infiltrados en la universidad, como no sea que absolutamente todo es una excusa para hacer reír, cosa que sabe hacer bastante bien, la verdad sea dicha, el talentoso y patoso de Jonah Hill, mientras que Channing Tatum le sigue muy por detrás.

3/10
Infiltrados en clase

2012 | 21 Jump Street

Schmidt y Jenko fueron rivales en el instituto. El primero era el típico pringado empollón, mientras que el otro, un guaperas, se llevaba a las chicas de calle. Contra pronóstico se hacen grandes amigos años más tarde cuando coinciden en la Academia de Policía. Convertidos en agentes, son asignados a un grupo especial con sede 21 Jump Street, especializados en infiltrarse en ambientes juveniles aprovechando su aspecto imberbe: y su primera misión es volver al instituto de antaño, para desarticular una red de tráfico de una nueva droga de diseño. Ambos descubrirán que las cosas han cambiado un tanto desde su época estudiantil. Adaptación con puesta al día de la serie televisiva de los 80, en la que estuvo un juvenil Johnny Depp. Firman el guión Michael Bacall, y uno de los protagonistas, el especialista en comedia Jonah Hill; tras la cámara tenemos al dúo director de la cinta animada Lluvia de albóndigas, o sea, Phil Lord y Chris Miller (II). La cinta está en línea con el clásico cine adolescente de instituto, donde los gags giran en torno al sexo, las drogas, las fiestas y el contraste entre distintos tipos de alumnos; a ello se suma la abundante acción del cine policial de las películas de pareja de colegas tipo Arma letal, donde se convierten en objeto de broma sus típicas persecuciones y explosiones, las situaciones que afrontan los agentes ocultos, los moteros macarras, etc. No podemos negarlo, la cinta contiene un puñado de momentos tronchantes, algunos en torno a las ideas actuales sobre lo políticamente correcto. Y funciona bien la “extraña pareja” compuesta por los supuestamente hermanos a los que encarnan Hill y Channing Tatum. Pero también es cierto que la trama acaba siendo reiterativa, se suceden las situaciones parecidas sin que avance la acción, y que el recurso facilón a lo zafio agota al espectador mejor dispuesto.

5/10
En los 90

2018 | Mid90s

Los Ángeles, a mediados de los 90. El adolescente de 13 años Steve pertenece a una familia disfuncional, formada también por su hermano, Ian –que no duda en golpearle con brutalidad–, y Dabney, la madre soltera. Necesitado de compañía, el chico acaba formando parte de una pandilla de aficionados al monopatín, todos mayores que él. Infravalorado por la crítica cuando protagonizaba comedias, casi siempre groseras, como Supersalidos, Jonah Hill dejó boquiabierto al auditorio cuando empezó a despuntar en papeles más serios, logrando incluso dos nominaciones al Oscar por El lobo de Wall Street y Moneyball, en las que salía airoso del reto de compartir la pantalla con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, respectivamente. Ahora, demuestra que puede tener una sólida carrera como realizador con una ópera prima que si bien dista de ser redonda, tiene numerosos puntos de interés. Por momentos parece la repuesta masculina a Lady Bird, de Greta Gerwig. A Hill se le da muy bien la reconstrucción de la década previa a la generalización de internet, y capta a la audiencia cuando habla de la necesidad de construir la propia identidad, lo que lleva a muchos jóvenes a integrarse en un grupo, en busca de una meta en la vida, pero también a imitar a su hermano, o tratar de distanciarse (al menos de cara al exterior) de sus progenitores. Sabe describir muy bien la edad del pavo, cuando los chicos se sienten obligados a ocultar sus sentimientos. Muestra con crudeza aspectos como los problemas del alcohol y las drogas, y la iniciación sexual, sin ocultar las consecuencias, pero sin juzgar ni buscar referentes morales. El film sale ganando porque tiene como protagonista a Sunny Suljic, que ya fue un ‘skater’ en una secuencia de No te preocupes, no llegará lejos a pie, de Gus Van Sant, con Hill como actor. Le secundan muy bien actores como Lucas Hedges (Manchester frente al mar), que da vida a Ian, o Katherine Waterston, la madre. Aunque la cinta está bien llevada, se echa de menos alguna secuencia memorable, y algún momento un poco más optimista.

6/10

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