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Biografía

Dev Patel

Dev Patel

30 años

Dev Patel

Nació el 23 de Abril de 1990 en Harrow, Londres, Reino Unido

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

  • Actor de reparto Lion
Filmografía
The Personal History of David Copperfield

2019 | The Personal History of David Copperfield

Hotel Bombay

2018 | Hotel Mumbai

El padre de familia Arjun se incorpora a su trabajo como camarero del Hotel Taj Mahal, uno de los mejores establecimientos para alojarse en Bombay. Allí se hospedan Vasili, arrogante hombre de negocios procedente de Rusia, y el arquitecto David, con su esposa Zahra y su bebé recién nacido, al que dejan bajo la custodia de su niñera, mientras bajan a cenar. Todos ellos ignoran que se acaban de desembarcar en la ciudad terroristas con siniestros planes. El australiano Anthony Maras debuta con esta cuidada reconstrucción de los trágicos acontecimientos que tuvieron lugar el 26 de noviembre de 2008 en Bombay, cuando varios atentados dejaron en la ciudad india un trágico saldo de 173 muertos y más de trescientos heridos. En concreto, se centra en lo ocurrido en el Taj Mahal, donde varios hombres armados muy jóvenes ocuparon el hotel durante cuatro días, asesinando a sangre fría a clientes y empleados –muchos se escondieron donde pudieron, asistidos por el personal del hotel– y buscando rehenes entre los huéspedes occidentales. El film recuerda a trabajos similares rodados por Paul Greengrass, como United 93, con un estilo cercano al documental, y explícitas secuencias que muestran rápidamente, pero con brutalidad la violencia que se desató. Se intercalan imágenes auténticas de lo ocurrido, que aparecen en algunos televisores presentes en las localizaciones. Maras brilla al dar entidad a los atacantes, que presenta como pobres diablos, a quienes les han lavado el cerebro. Se ha tomado la opción de mezclar personajes reales, con otros inventados, pero que deben ser muy similares a los que vivieron los hechos. Forman parte de este último grupo los encarnados por Jason Isaacs (Vasili), Dev Patel (Arjun, representante de los auténticos camareros sij del establecimiento), Armie Hammer (David) y Nazanin Boniadi (Zahra), vista en Homeland, que realiza un trabajo especialmente bueno.

6/10
Lion

2016 | Lion

Tras una serie de desdichas, un niño mendigo de La India se separa primero de su madre, y después de su hermano. Acaba en un orfanato, donde le recoge una familia australiana que decide adoptarle. Años después, nacerá la inquietud de reencontrarse con los suyos. El australiano Garth Davis, forjado en el ámbito de la publicidad y en series como Top of the Lake, debuta con buen pie en la realización cinematográfica, versionando una historia real, recogida por el propio protagonista en su libro “A Long Way Home”. Habrá que seguir los pasos de esta joven promesa, que convierte un film que funciona como excelente publicidad de Google Earth –herramienta que ayuda bastante al protagonista en la trama– en un drama de primer orden, con algunos momentos conmovedores. Se le perdona que atraviese un pequeño bache hacia la mitad del metraje, pues aborda con sobriedad temas como la identidad personal, y la necesidad de conocer las raíces. Por un lado Dev Patel se consagra como actor adulto, años después de Slumdog Millonaire, tras una serie de papeles bien ejecutados, como el protagonista de El hombre que conocía el infinito. No sólo mantiene su fotogenia con el paso del tiempo, sino que cada vez interpreta mejor. Choca más que Nicole Kidman vuelva a trabajarse un personaje, defendiendo con vigor a la madre adoptiva, en sus escasas escenas. Por encima de ellos, se convierte en rey de la función el debutante Sunny Pawar, comunicativo niño que interpreta en el primer tramo al protagonista. El relato tiene puntos en común con Rastros de sándalo, si bien resultaría extraño que sus responsables conocieran el film español.

7/10
El nuevo exótico Hotel Marigold

2015 | The Second Best Exotic Marigold Hotel

Con la inestimable ayuda de su huésped y socia Muriel Donnelly, Sonny Kapoor acaricia sueños de expansión del exótico Hotel Marigold, con la muy probable compra de un nuevo local e inversión extranjera de un importante grupo. Lo que supone un visitador anónimo que debe evaluar las posibilidades del proyecto, y que Sonny cree que es un nuevo cliente de su establecimiento, Guy Chambers, con quien se muestra en extremo obsequioso, lo que contrasta en el modo en que trata a la recién llegada Lavinia, que se aloja ahí pensando en traerse en algún momento a su anciana madre. Todo ocurre mientras Sonny hace los preparativos de su inminente boda, que conlleva un gran festejo, y los celos por un presumido primo, que se muestra demasiado amable con la novia. Por otra parte a Evelyn Greenslade le surge una oportunidad laboral vendiendo ropa, mientras Douglas Ainslie sigue mostrándose enamorado de ella, aunque hay una timidez mutua que impide la comunicación de sentimientos. Secuela de El exótico Hotel Marigold, orquestada por el mismo director, John Madden, y el mismo guionista, Ol Parker, y la mayor parte del reparto original, casi todos actores veteranos que hacen sus papeles casi con ojos cerrados. Confirma la impresión del original de que se podrían orquestar historias sin fin en torno al establecimiento y sus ocupantes y gestores, a modo de serie televisiva, y que puede ejercer un claro atractivo en el público adulto de cierta edad, que se repite con razón que la jubilación o ciertas limitaciones físicas no suponen el final de la vida, o que ésta empiece a carecer de sentido, si se ponen en funcionamiento los talentos personales y la preocupación por los demás. Cinta de relaciones y altibajos amorosos, que combina las sonrisas y lágrimas, tiene las mismas virtudes y defectos que el film que le precedió. La cinta se ve con agrado –aunque su metraje se hace largo–, pero la mirada al ser humano y sus intereses vitales resulta demasiado epidérmica, los buenos sentimientos que la atraviesan se antojan un tanto superficiales, les falta calado, aunque para eso está el buen hacer de actores como Maggie Smith, Judi Dench o Richard Gere. Acaba resultando algo cargante Dev Patel, con su sempiterna actitud atolondrada.

5/10
Chappie

2015 | Chappie

Año 2016. Una fuerza policial de robots patrulla las calles de Sudáfrica. Deon Wilson, ingeniero de la empresa que ha desarrollado estos modelos, inventa un sistema de inteligencia artificial, que probará en una unidad que ha sufrido un percance durante un tiroteo. Pero le asaltan unos criminales callejeros necesitados de dinero que se quedarán con el androide, al que bautizan como Chappie. Tercer trabajo del sudafricano Neill Blompkamp, que vuelve a situar la acción en su natal Joburg (como se ve en la cinta, palabra coloquial para referirse a Johannesburgo), como en District 9, tras el paréntesis de Elysium. De nuevo hace gala de su puesta en escena realista, cercana al documental, donde los efectos digitales quedan muy bien integrados, aunque su estética recuerda demasiado a sus trabajos anteriores, lo que le quita frescura a la cinta. Este cruce entre Robocop y las peripecias del desertor mecánico de Cortocircuito apunta alguna idea interesante, como la relación entre el protagonista, Chappie, y su creador, donde se esbozan en cierto modo reflexiones sobre la fugacidad de la existencia y la libertad. También logran la atención del espectador las secuencias del robot con su madre adoptiva, interpretada por la debutante Yo-Landi Visser, cantante junto al también presente en el film Ninja del grupo sudafricano Die Antwoord. Pero el libreto, coescrito por el propio Blomkamp con Terri Tatchell, su coguionista habitual, navega sin rumbo a la hora de plantear la “humanidad” superior de Chappie a la de muchos que se autodenominan seres humanos, cayendo incluso en la contradicción a la hora de hablar de inteligencia artificial, conciencia y máquinas; se nota sobre todo en el desenlace, y en el desdibujamiento de la mayoría de personajes. Todo esto influye en las interpretaciones, pues salvo la citada Visser, el resto no sabe bien por dónde tirar, por ejemplo en el caso del que le ha tocado a Hugh Jackman, pues aunque se intuye cierta justificación de sus actos, acaba siendo un villano estereotipado, mientras que el de Dev Patel resulta demasiado ingenuo, y ni siquiera acierta la publicitada a los cuatro vientos Sigourney Weaver, en su escasa presencia en pantalla.

5/10
El hombre que conocía el infinito

2015 | The Man Who Knew Infinity

La apasionante historia de un genio de las matemáticas, el indio Srinivasa Ramanujan, que sin recursos ni una educación formal, se formó de modo autodidacta en Madrás, en la segunda década del siglo XX, hasta plantear complicados teoremas y ecuaciones. Su talento natural no dejó de llamar la atención del profesor G.H. Hardy, cuando el otro le escribió enviándole parte de sus primeras investigaciones, de modo que se lo trajo al Trinity College en la elitista Universidad de Cambridge, en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Aunque contaba con la comprensión de otro colega, Littlewood, las autoridades académicas recibieron al recién llegado con un escepticismo y unos prejuicios no exentos de connotaciones raciales. El desconocido Matt Brown escribe y dirige un film que atrapa, a partir de la biografía de Robert Kanigel. Aunque su puesta en escena no sea deslumbrante, tiene entre manos un material magnífico, al que dan alma dos actores magníficos, Dev Patel (que se dio a conocer con Slumdog Millionaire) y, sobre todo, Jeremy Irons, un actor que nunca defrauda, aunque a veces se involucre en películas que no están a la altura de su talento (por fortuna, no es el caso de la que nos ocupa). La película obra el milagro de que el interés no decaiga, con un tema de entrada tan abstracto como son las matemáticas. Lo consigue no enredándose tratando de razonar mil complejos teoremas, pero al tiempo se arriesga ofreciendo discusiones que pueden herir el ego de los implicados, y alguna sencilla explicación muy pedagógica, como la relativa a las particiones. De modo que entendemos la belleza y la pasión por los números que subyugan al piadoso Ramanujan, que encuentra en ellos a Dios, y que también encandilan al en principio ateo Hardy, que no puede dejar de reconocer algo extraordinario en esa armonía objeto de su estudio, de la que su pupilo es un estudioso asombroso. Los que se dediquen a la investigación no dejarán de vibrar con un film que recuerda que en la ciencia no basta la intuición, por muy genial que ésta sea, sino que hay cultivar también una metodología que justifique los hallazgos, que no basta simplemente enunciar. La cuestión profesional convive con la relación humana, aspecto bien trabajado. Lo que podría ser una relación de conveniencia profesor-discípulo va a crecer, gracias también a la calidad humana de Ramanujan, que lo pasa mal lejos de India, sin su esposa, que ha dejado de momento atrás, y con un mentor que se muestra demasiado frío y rigoroso. En tal sentido Littlewood, amigo de Hardy, bien interpretado por Toby Jones, hace de eficaz contrapunto que puede humanizar el trato. Todos los personajes secundarios ofrecen interés, incluido el famoso Bertrand Russell, al que da vida Jeremy Northam. Además se encajan bien en la narración las penalidades de la guerra, la delicada salud del protagonista, y lo que ocurre en la India mientras él está fuera.

7/10
The Newsroom (3ª temporada)

2014 | The Newsroom | Serie TV

Will McAvoy y MacKenzie McHale andan de preparativos para su boda, pero la actualidad informativa manda, y durante varios días apenas dormirán por la necesidad de cubrir informativamente el atentado en la maratón de Boston del 15 de abril de 2013, siendo muy cuidadosos en lo que emiten, tras el escándalo Genova, donde metieron la pata hasta el fondo. La ACN sigue con problemas de audiencia, y una empresa podría pensar en comprar la cadena. Quizá aumente el número de espectadores la filtración de un montón de dossieres secretos del gobierno, que llegan a manos de Neal Sampat, pero ante la posibilidad de un delito de espionaje, el FBI irrumpirá en las oficinas del canal televisivo. Tercera y última temporada de The Newsroom, donde se nota de nuevo la buena mano de Aaron Sorkin, que construye historias sólidas sobre el mundo de la información televisiva, cruzando la realidad noticiable reciente con la ficción de la cadena y los que trabajan en ella. Buenos diálogos, a los que corresponden buenas interpretaciones, más interesantes dilemas éticos y elementos como la pujante fuerza de las redes sociales, las nuevas tecnologías, y una trama inspirada en Snowden, configuran una serie sólida, que se ve con gusto.

6/10
The Newsroom (2ª temporada)

2013 | The Newsroom | Serie TV

Después de haber ofendido al Tea Party y a los republicanos -aunque él mismo se declara de ese partido- Will McAvoy y su televisión, la ACN, sufren un boicot, lo que se nota especialmente a la hora de acceder a información en la campaña para designar al candidato presidencial. Una dudosa operación militar con armas químicas, conocida en clave como Génova, obliga a los miembros del equipo de noticias a conseguir fuentes que la confirmen. La moralidad y legalidad de los drones, o el movimiento "ocupa Wall Street" ocupan la actualidad informativa. Y mientras cada uno sigue con sus problemas sentimentales, Will y Mackenzie con la especialista en chismorreos Nina de por medio, Maggie traumatizada por su estancia en África, y su ruptura con Jim, a la que se suma un vídeo viral en YouTube, etc, etc. Aaron Sorkin sigue demostrando una gran habilidad para la escritura de guiones basados en la actualidad, como demostrara en El ala oeste de la Casa Blanca, con diálogos bien perfilados. Aunque quizá en esta segunda temporada de The Newsroom introduce demasiados elementos próximos al culebrón, y carga las tintas contra todo aquello que huela a conservador, con menos sutileza que en otras ocasiones. En cualquier caso engancha, y saca el máximo partido al inspirado reparto, donde sobresalen Jeff Daniels y el veterano Sam Waterston.

6/10
The Newsroom

2012 | The Newsroom | Serie TV

El reputado guionista Aaron Sorkin (El Ala Oeste de la Casa Blanca, La red social), regresa a la televisión, a una de las grandes por cierto (HBO), para ofrecer un drama sobre el mundo del periodismo en la serie The Newsroom. Protagonizada por unos estupendos Jeff Daniels y Emily Mortimer, los dos sublimes, la serie narra el día a día en una redacción de informativos en la que todo son prisas y la audiencia junto a los intereses empresariales y políticos mandan por encima de la moral y la calidad de información. En este estado de la situación, MacKenzie McHale (Mortimer) llega a la redacción como nueva productora ejecutiva pretendiendo crear unos informativos diferentes donde las historias y la forma de contarlas sea lo que verdaderamente importe. Con un planteamiento tan idealista, especialmente con los tiempos que corren para el periodismo, chirría un poco la voluntad tanto de la productora como del resto del equipo que en seguida aceptan la proposición de hacer algo nuevo, diferente y arriesgado. Pero este inico susceptible de contemplarse con escepticismo, se deja de lado inmediatamente de la mano de unos protagonistas de arrebatodora fuerza, capaces de engatusarte con su decidida forma de actuar. El buque insignia de la cadena, Jeff Daniels que interpreta al presentador estrella Will McAvoy, es un tipo altivo, seguro de sí mismo y que mantuvo en el pasado una relación con su productora. Sorkin nos lo traza perfectamente, al mismo tiempo que abre una veta en su personalidad para acentuar ricos matices, donde es posible, como en todo buen personaje, descubrir vericuetos de su carácter, su lado más positivo y aquellos defectos propios de quien se ha curtido en mil batallas con no pocas heridas. En él llama la atención el cambio, la capacidad de reciclarse en pos de una buena causa relacionada con su pan de cada día. Aunque con ciertas dudas, McAvoy decide seguir la pauta de su compañera para impulsar un giro profesional complejo y que supone un desafío para todos. Y así se convierten en los abanderados de un periodismo diferente, de calidad, cercano a la gente y a los intereses de ésta, que lucha contra los poderes que dominan la sociedad y por supuesto a los medios de comunicación. Con un ritmo frenético, diálogos brillantes, estupendas interpretaciones y la narración de noticias que realmente han ocurrido, The Newsroom se convierte en una propuesta interesante, entretenida y distinta en cada capítulo, en la creación de expectativas y nuevos estímulos.

6/10
El exótico Hotel Marigold

2011 | The Best Exotic Marigold Hotel

Unos cuantas personas infelices, en edad madura e incluso cerca de la ancianidad, deciden hacer un viaje desde Inglaterra hasta la India para intentar cambiar el rumbo de sus últimos años de vida. Aunque ninguno de ellos se pone de acuerdo, resulta que coinciden en el Hotel Marigold, que pese a publicitarse como un lugar idílico, resulta ser un cochambroso edificio milenario, casi en ruinas, situado en la ciudad de Jaipur. Allí cada personaje vivira su pequeña gran historia: un matrimonio mal avenido, un solitario picarón, un magistrado soltero, una anciana egoísta, una viuda desconcertada ante el futuro, una soltera que busca un novio... A las cuitas de esos huéspedes hay que sumarle las del dueño del hotel, un joven cuya relación sentimental con su novia no es aprobada por su madre. El exótico Hotel Marigold es una historia amable y llevadera, que acumula una gran cantidad de tópicos y cuyo atractivo no está precisamente en el guión, ligerito y previsible. Ahí están clichés como el de ir a buscar el cambio interior en un país exótico, el del recuerdo de un amor traumático (y prohibido) del pasado, el del personaje egoísta que de la noche a la mañana se transformará, el del joven enamorado y la madre intolerante que recibirá su propia medicina, etc. Asimismo, el planteamiento de fondo está imbuido de puro sentimentalismo, los diálogos adolecen de falta de intensidad y algunas situaciones son de una ingenuidad tremenda, como la charlita de la viuda con el jovencito indio. Aunque también hay escenas que funcionan, como la dura discusión entre el marido pusilánime y su mujer deprimida o la del fresco ligue entre el solterón y la mujer del bar. Igualmente, algunos gags humorísticos o instantes especialmente emotivos también se salvan. De cualquier forma, al margen del deficiente guión, lo más destacado de El exótico Hotel Marigold es sin duda el estupendo reparto coral. El británico John Madden ha sabido rodearse de la crême interpretativa de su país para encarnar a los personajes de la novela de Deborah Moggach, y les da a todos su momento de gloria, de protagonismo. En especial, repite con una de sus actrices fetiche, una inconmensurable Judi Dench (Su majestad Mrs. Brown), logra que Maggie Smith dé lo mejor de sí misma en su divertido y casquivano papel, y consigue que Bill Nighy borde su rol de marido débil. Pero todos los demás realizan también un meritorio trabajo.

5/10
Airbender: El último guerrero

2010 | The Last Airbender

Giro radical en la carrera de M. Night Shyamalan, que aunque se mantiene en el género fantástico, renuncia a su tono adulto habitual, así como a reservarse, como hasta ahora, un papel. Por primera vez parte de un material ajeno. En concreto, el realizador adapta Avatar: The Last Airbender, una serie animada de Nickelodeon. El director de El sexto sentido la descubrió porque la seguían sus hijas, y se declara también seguidor incondicional. Airbender: El último guerrero está concebido como el inicio de una saga, y de hecho se limita a ser el arranque de la historia con final abierto. A pesar de que la serie es americana, su estética y argumento beben de las series de animación manga. Se desarrolla en un mundo dividido en cuatro reinos: Aire, Agua, Tierra y Fuego. En cada lugar, hay maestros capaces de controlar el elemento correspondiente. La Nación del Fuego trata de conquistar las otras tierras, aniquilando a todos los que se resistan. La Nación del Aire ha sido invadida, y está a punto de correr la misma suerte la del Agua. Allí, la joven maestra del agua Katara y su hermano Sokka practican tranquilamente sus técnicas cuando descubren en el hielo a un niño, Aang, que asegura ser el Avatar, personaje al que aluden las profecías. El Avatar es el único que puede controlar a los cuatro elementos, y gracias a esto podría detener el avance de la Nación del Fuego y recuperar el equilibrio... Es posible que Shyamalan haya aceptado ceñirse al juego de las superproducciones para cambiar de aires, tras las habituales críticas negativas que le han caído, sobre todo en Estados Unidos, cuando ha rodado películas muy personales de altura. Quizás ha pensado que podría complacer a Nickelodeon con una adaptación muy fiel del original, y al tiempo ofrecer reflexiones sobre la superación personal y el sacrificio. Pero en la práctica, Shyamalan no ha logrado preservar sus señas de identidad, y su película es más plana que una tabla de planchar. Sus personajes son arquetipos de héroes o malvados, sin ningún atisbo de humanidad. Hablan con frases grandilocuentes, de tebeo barato, que Tarantino podría parodiar en sus películas. Así las cosas, ningún actor consigue resultar creíble, ni siquiera Dev Patel, que tan buen sabor de boca dejó como protagonista de Slumdog Millionaire. El argumento es pueril, repetitivo, y sobre todo aburrido. Su supuesto fondo se reduce a bocanadas de misticismo oriental y new age bastante superficiales. Y lo que es más grave, fallan sus coreografías, supuestamente espectaculares, que podrían haber salvado el conjunto. Ninguna de ellas sorprende, y están filmadas en una cámara lenta que llega a resultar tediosa.

4/10
Slumdog Millionaire

2008 | Slumdog Millionaire

  El inglés Danny Boyle se dio a conocer al gran público en 1996, tras dirigir Trainspotting, impactante película sobre el mundo de las drogas. Fue el comienzo de una filmografía no demasiado extensa, pero sí bastante sólida en cuanto a calidad y respuesta comercial. Ha tocado diferentes géneros, pero en general, su cine se caracteriza por tratar temas serios y por imprimir un estilo visual contundente, muy imaginativo, envoltura perfecta para historias a menudo dramáticas sobre personas en situaciones límite. Así ocurre con Slumdog Millionaire, un film difícil de olvidar y probablemente la cumbre creativa de su director, y en el que, como ya hiciera en su simpática película Millones, vuelve a incidir en el tema del dinero. La crítica ha sido muy favorable, hasta el punto de que el film ha logrado 10 nominaciones al Oscar. Ya sólo el arranque de la película ilustra el modo de proceder de Boyle, pues asistimos, por un lado, a la emisión del programa “¿Quieres ser millonario?”, en su versión india, en donde un joven llamado Jamal Malik está a punto de ganar el mayor premio de la televisión de su país; y por otro, a las torturas a que es sometido el mismo concursante por ser sospechoso de hacer trampa. Con la excusa del interrogatorio de la policía, de modo muy inteligente y a pequeñas dosis, Boyle va introduciendo entonces la historia de Jamal y de cómo ha sido posible que contestara a todas las preguntas que se le han hecho hasta ese momento. Con esos primeros minutos, el director inglés consigue atrapar enormemente la atención del espectador y además le sorprende con la constatación de que no va a ver precisamente una comedia, sino un film altamente dramático y angustiante. Porque, desde su más tierna infancia, la vida del protagonista ha sido como una horrible pesadilla. El dramatismo aumenta gracias al uso estudiado de las angulaciones, a la potencia del sonido y la música, y al vivo montaje, a veces muy agresivo, que recuerda de alguna manera el estilo de Fernando Meirelles en Ciudad de Dios. Ciertamente, la imagen de la India no sale muy bien parada en este film. Jamal Malik es lo que se llama un “perro de chabola” (el “slumdog” del título), un absoluto paria que se ha criado junto a su hermano en la más deplorable miseria en los suburbios de Bombay (actualmente Mumbai). Y como ellos hay millones de personas que harían lo que sea por llevarse alimento a la boca... Por si esto fuera poco, el guión de Simon Beaufoy, adaptación de la novela de Vikas Swarup, habla de las mafias que dominan la enorme metrópoli y que someten con engaños a los inocentes niños condenándoles así a la más cruel esclavitud. Esto, dicho sea de paso, da lugar a una de las escenas más estremecedoras que se recuerdan y que habla de los extremos de vileza a los que puede llegar el ser humano. De todas maneras, Boyle no busca regodearse en la violencia ni en la degradación moral, sino que centra su atención en la capacidad casi infinita del protagonista por superar los obstáculos, por conseguir el amor y por lograr una vida digna, aun cuando todo eso parece cosa de ciencia ficción. Realmente, como dice uno de los personajes, él nunca se rinde. Y eso reconforta. La película reitera, de modo muy hermoso, la idea oriental del destino del hombre, de que su itinerario vital está escrito. Sin entrar en casuísticas filosóficas, esa convicción fundamenta la enorme esperanza que respira el protagonista del film, y por momentos hace olvidar la máxima “Nothing is written”, mítica frase pronunciada por el occidental Peter O'Toole en Lawrence de Arabia. También son atractivas las dualidades del film: el difícil equilibrio entre los hermanos, y el continuo juego entre verdad y mentira, es decir, entre la vida real, a menudo llena de sufrimiento, y el mundo de la televisión, lleno de falsedad y apariencias. Por supuesto se ofrece asimismo una bella reflexión acerca de que la verdadera riqueza, más que en el dinero está en el amor y en la integridad. El clímax final, montado por acciones paralelas, es absolutamente gráfico en este aspecto. Por último, hay que destacar la soberbia interpretación de Dev Patel, un actor con cara de pánfilo y prácticamente debutante, pero que hace un trabajo extraordinario. Y se agradece el homenaje final del director al cine de Bollywood, con ese ‘fantasioso’ número musical en la estación, divertido broche final lleno de esperanza.  

8/10

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