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Biografía

Ed Stoppard

Ed Stoppard

45 años

Ed Stoppard

Nació el 16 de Septiembre de 1974 en Londres, Inglaterra, Reino Unido
Filmografía
Knightfall

2017 | Knightfall | Serie TV

Serie de acción y aventuras con el telón histórico de la orden de los templarios, los monjes guerreros que defienden los lugares santos en Jerusalén y alrededores a finales del siglo XIII. Está presentada por History Channel y sus creadores, los desconocidos Don Handfield y Richard Rayner, son prácticamente unos debutantes. Aunque algo primaria, resulta pasablemente entretenida, a cambio de no exigir demasiado rigor en relación a los hechos reales –lo del reino de Cataluña es de traca–, y si se hace abstracción de unos códigos morales que con frecuencia brillan por su ausencia. En el fondo se trata de un esquema semejante al de las aventuras de los tres mosqueteros en la época de Luis XIII de Francia, donde los espadachines son sustituidos por los templarios, el monarca citado por Felipe IV de Francia, y hasta objetos como el collar de la reina tendrían un sustituto en otro evidentemente mucho más reverenciado, el santo grial. Tras la pérdida de Acre, y áun más grave, la del santo grial, el cáliz usado por Jesús en la última cena, los templarios tienen sus cuarteles generales en París, y ya arrancando el siglo XIV, se van a ver perseguidos por mortales enemigos. El gran maestre de la orden de los templarios captó una pista de por dónde podría estar el santo grial, supuestamente hundido en el mar, pero su asesinato precipita la sucesión, será su discípulo predilecto, Landry, quien se ponga el frente. Aunque valiente guerrero, que sabe que la muerte sólo es el paso al otro lado, no es muy ejemplar en lo que se refiere al voto de castidad, pues está enamorado y se acuesta en secreto con una mujer. Para más inri, traición de lesa majestad, se trata de la reina Juana de Francia. El Papa Bonifacio, recién llegado a la capital del reino, deberá mediar en la delicada cuestión del matrimonio de la hija del rey, aunque más le inquieta el paradero del santo grial. Rodada con medios –aunque los efectos digitales se notan, todo hay que decirlo–, hay una buena ambientación, y cuidadas escenas de combates. Hay cierta intriga que atrapa en torno a las intrigas por las luchas de poder, y el paradero de la preciada reliquia de Cristo. Y el reparto es correcto, se reconoce a Tom Cullen y Jim Carter, ambos vistos en una serie muy distinta, Downton Abbey.

5/10
La juventud

2015 | La giovinezza

El compositor y director de orquesta británico Fred Ballinger, ya retirado, pasa sus vacaciones en un hotel-balneario de lujo en los Alpes suizos. Le acompaña su amigo del alma y coetáneo Mick Boyle, director de cine, que junto a un pequeño equipo están inmersos en la preproducción de su nueva película. La hija del anciano Fred, Lena, que ejerce de asistente, se hunde en la miseria cuando su esposo le anuncia que la deja porque está encandilado por una joven cantante pop. Se diría que es un capricho de divo, pero Fred rehúsa atender el requerimiento de un enviado de la mismísima reina de Inglaterra para que dirija un concierto. Entretanto pasa el tiempo lánguidamente, con huéspedes del lugar variopintos, desde un grueso futbolista que se parece mucho a Diego Armando Maradona, a una despampanante e inteligente Miss Mundo, pasando por un actor que está preparando un personaje, una adolescente que le reconoce, un niño que toca el violín, un matrimonio mayor que nunca hablan entre sí... El italiano Paolo Sorrentino rueda en inglés, lo que no significa un cambio en lo referente a las claves estilísticas y temáticas de su anterior film La gran belleza. De nuevo estamos ante un subyugante ejercicio esteticista, un canto a la sensualidad y a la búsqueda del cumplimiento de los deseos, de ritmo perfecto, y hermosas fotografía y música. De algún modo se diría que sigue el modelo de “La montaña mágica” de Thomas Mann para pintar una suerte de lugar en que el tiempo parece haberse detenido, y que invita a la indolencia y al hedonismo, limitarse a estar, dejar que la vida pase disfrutando de los placeres que brinda, y acotando posibles males, la próstata o lo que sea; y aunque lleguen noticias del exterior capaces de agitar a los personajes, la tentación de seguir en la burbuja, aunque sólo sea durante las vacaciones, resulta demasiado poderosa para no caer en ella. Juventud, vejez, ¿cuáles son sus rasgos distintivos? ¿Existen principios irrenunciables en la vida? ¿Hay que estar dispuestos a hacer cualquier cosa en la propia profesión artística, ya se llame música, interpretación, cine? ¿Dónde acaban la sinceridad y franqueza, y empiezan el despecho y la desconsideración? Son algunas de las preguntas que plantea el film de Sorrentino, cuya antropología tal vez sea limitada, pero sin duda que resulta plenamente sugerente, e invita con inteligencia a la reflexión. El director cautiva. Las limitaciones humanas de sus personajes –grandes Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano, Rachel Weisz, Jane Fonda, pero también los secundarios– no impiden la concepción de escenas grandiosas, creíbles paradójicamente en la atmósfera irreal y mágica de la montaña donde hasta podría levitar un monje tibetano. Imposible e innecesario hacer una enumeración exhaustiva de tales momentos, pero citemos la bajada de la montaña, Venecia, y el precioso clímax que cierra el film.

7/10
Zen

2011 | Zen | Serie TV

Su matrimonio se acaba de romper y su carrera profesional va a la deriva; Aurelio Zen no está viviendo los mejores días de su vida. Considerado por todos como un detective formidable, siempre ha sido honesto y no ha tratado de destacar más de la cuenta. Pero su actitud cambia con la incorporación al equipo de Tania, una agente tan lista como atractiva. La ambición de Zen por conquistarla se acaba de encender, pero debe dar un paso adelante. Con confianza renovada, Zen decide aceptar un caso de altos vuelos que le puede catapultar. Sus investigaciones le llevan de la bulliciosa Roma a la campiña italiana a medida que desenmaraña una trama de asesinatos a lo largo de los tres episodios. Se verá obligado a plantar cara a la autoridad y a usar algún que otro método poco ortodoxo para que se haga justicia.

Retorno a Brideshead

2008 | Brideshead Revisited

“Retorno a Brideshead”, de Evelyn Waugh, es una de las obras maestras literarias del siglo XX. Su traslación a la pequeña pantalla, Retorno a Brideshead (1981) es una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. Por ello hace falta cierto valor para abordar de nuevo material tan valioso. Julian Jarrold, el director de La joven Jane Austen, se atreve, con un guión de Andrew Davies y Jeremy Brock. Por desgracia, el resultado es bastante mediocre, y no cabe achacarlo sólo a los 133 minutos de metraje, que palidecen ante los 659 de que dispuso la serie de televisión. El film describe la toma de contacto de Charles Ryder, estudiante en Oxford, que desea ser pintor, con la familia Flyte. La cosa ocurre de modo casual, después de que Sebastian Flyte vomite en el alojamiento de Charles, suceso que les lleva a estrechar lazos. En una ocasión Sebastian lleva a Charles a su magnífica mansión en el campo, y éste queda fascinado, pese a que su amigo pone todo tipo de obstáculos para que no conozca a su familia. Existen diferencias, no sólo de clase social (Charles es un tipo normal, ellos son nobles y adinerados), sino de religión, pues los Flyte son católicos, y lady Marchmain, la madre, se toma los asuntos de fe muy en serio. En cualquier caso, Charles queda atrapado por la atmósfera encantadora que rodea al clan, pero hay muchas cosas que no entiende, además de producirse una colisión entre su amistad con Sebastian, y el atractivo que su hermana Julia ejerce sobre él. La nueva versión no atrapa nunca el espíritu de la novela de Waugh. Se puede entender el afán de simplificar, pero no el de vulgarizar. Y al final todo queda reducido a un elemental triángulo amoroso, cuyos vértices son Charles y los hermanos Sebastian y Julia. Sebastian sentiría una atracción homosexual por Charles, pero éste estaría más interesado en una relación con Julia, lo que va a producir la decepción y los celos del amigo. Esto se describe en las escenas del carnaval de Venecia, no demasiado inspiradas. La otra cuestión donde se yerra, es en el tratamiento de la religión, que pesa de modo trascendental en los personajes. Lo que en la historia original era un elemento esencial, incómodo a veces, quizá insoportable incluso, pero necesario, en el film se transforma en carga arrojada sobre los hombros de los hijos por una despiadada e integrista madre, presentada como poco menos que una arpía. Desaparece la idea de se trata de una historia que describe la acción de la gracia sobre unos personajes. Queda así reducida la fe a un elemento casi de superstición -todo el tratamiento del regreso de lord Marchmain a casa para morir allí, que lleva a absurdas promesas-, y hasta se escamotea la emocionante oración atea de Charles ante el moribundo. No, ciertamente Waugh es sometido a un triste ejercicio de reinterpretación, donde Charles sería el hombre que desea mirar a los nuevos tiempos, pero que queda atrapado por los últimos coletazos de un orden antiguo, destinado a desaparecer. Incluso lo que Waugh veía como mediocridad de los nuevos tiempos, simbolizada por la despreocupación y el atolondramiento del soldado Hooper, aquí se torna en esperanza ante una nueva generación que no estaría condicionada por la religión; el final de esa vela ardiendo ante la Virgen de la capilla, y que Charles opta por no apagar, puede ser más o menos ingenioso, pero se diría que habla de alguien que, magnánimo desde su posición de hombre ilustrado, deja un espacio para los crédulos, un simple guiño nostálgico a algo que ya es pasado. Quien no conozca la novela o la serie, tal vez disfrute con este film por su empaque, una historia de amor fatal. Pero lo cierto es que hay mucha torpeza narrativa y que le pesan sus referentes, algo que se nota en la decisión de emplear el mismo escenario para la casa de Brideshead, en el uso de un actor, Matthew Goode, que intenta evocar a Jeremy Irons, o en el intento de crear una partitura emotiva, cosa que ciertamente no se logra.

4/10
Miss Marple (3ª temporada)

2007 | Agatha Christie's Marple

Cuatro capítulos rodados en 2007, 2008 y 2009 componen esta temporada sobre los casos detectivescos de Miss Marple (Geraldine McEwan), que adapta las novelas protagonizadas por el célebre personaje de Agatha Christie. Como es habitual cada episodio tiene una estructura y duración de película independiente, corresponde a una novela y reúne interpretes de cierto renombre. En "En el hotel Bertram" Miss Marple pasa unos días de asueto en un lujoso hotel londinense, pero la atmósfera es siniestra y tiene lugar un asesinato; en "Inocencia trágica", un hombre llegado del extranjero siembra la inquietud en la familia Argyle, al dar algunos datos sobre la muerte de la matriarca; en "Hacia cero" una mujer y su abogado son asesinados mientras daban una fiesta en Devon con familiares y amigos; y en "Némesis" Miss Marple y su sobrino Raymond West viajan en autocar visitando propiedades inglesas mientras se topan con un caso de asesinato no resuelto.

6/10
El pianista

2002 | The Pianist

Que la guerra es un completo horror, lo sabe todo hijo de vecino. Pero sin duda que hay horrores y horrores, y el que le toca padecer a la familia Szpilman es de los que hacen época. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente ocupación de Polonia por los nazis, sigue la insidiosa persecución de los judíos. Y el gran crimen de Wladyslaw Szpilman y sus padres y hermanos, que viven en Varsovia, no es otro que el de ser judíos. Aunque Wladyslaw es un pianista de prestigio, esto no le libra ni a él ni a los suyos de lo que comienzan siendo vejaciones, sigue con el ghetto y el asesinato indiscriminado, y llega hasta a la amenaza de “la solución final”, o sea, el holocausto. Una narración clásica, que funciona, basada en rigurosos hechos reales, narrados por Wladyslaw Szpilman en sus memorias. A pesar de que el territorio del holocausto está más que trillado por el cine (con esa esa obra maestra de Spielberg, La lista de Schindler, como magnífico fruto), Roman Polanski hace una aportación original. Curiosamente, lo que da su enorme personalidad al film es el desapasionamiento, el esfuerzo por ofrecer el punto de vista de Szpilman sin aspavientos innecesarios, confiando en la fuerza de su tragedia, del horror de que es involuntario testigo y protagonista. Hay más acierto en este film que en Rebelión en Polonia de Jon Avnet que, al poner el acento en la resistencia judía en el guetto, distorsiona ligeramente el conjunto de los hechos; o que en Amén de Costa-Gavras, intento nada disimulado de culpabilizar a la Iglesia por el holocausto. Polanski gradúa la presentación de los elementos de la historia, sabe hacerla crecer en interés. Define bien los personajes, una familia judía de lazos muy estrechos. Y muestra cómo los acontecimientos históricos les sobrepasan: la invasión nazi, los bombardeos, la discriminación racial, que aumenta progresivamente hasta llegar al guetto y los campos. Viene entonces el punto de inflexión de la película, que conduce a una reflexión acerca de la soledad, de la capacidad de aguante del espíritu humano. Cómo se va minando la vida del alma lo muestra muy bien esa escena en que Szpilman está ensayando un posible salto suicida desde la ventana, para no caer en manos de los nazis. El piano que Szpilman no puede tocar físicamente, pero sí con la mente, habla de lo más noble que tiene el hombre, que a pesar de la crueldad y la persecución implacables es capaz de conservar. Esa segunda mitad del film es un prodigio de sensibilidad. Las escenas del protagonista entre las ruinas de la ciudad son de una fuerza enorme, parece que nos encontremos en un paisaje lunar, donde todo es piedra. Sin apenas palabras en su etapa de soledad, el desconocido y recién oscarizado Adrien Brody aguanta el peso de la narración con su mirada de animal acorralado a la que queda un resto de humanidad, que agradece las ayudas inesperadas. Magnífica resulta la aparición providencial del oficial alemán, un personaje que da un giro insospechado a la trama, y que nos recuerda lo ingenuo que resulta querer convertir la Historia en un relato de buenos y malos, o el confiar sólo en las propias fuerzas.

7/10
El pequeño vampiro

2000 | The Little Vampire

Todos tenemos la idea de que los vampiros son seres maléficos, que chupan la sangre de los humanos con ocasión y sin ella. Pero Uli Edel, a partir de los libros infantiles de Angela Sommer-Bodenburg, nos descubre que no, que algunos vampiros son bastante amistosos, y hasta se conforman con chupar sangre de vaca. De esto mismo se entera Antón, quien con sus padres acaba de mudarse a Escocia desde Estados Unidos. A la dificultad de adaptarse (los chicos del cole se burlan del "americano") se suman unas pesadillas en torno a los vampiros. Pero pronto advierte que esto último sólo revela su afinidad con los vampiros; Antón tiene un don especial que puede ayudar a Rudiger –un chaval vampiro de su misma edad–, y a su familia, los Sackville-Bagg. Un amuleto y el paso de un cometa pueden ser la solución que la familia vampiro necesita para conjurar el maleficio que pesa sobre ellos, y convertirse así en una familia normal. Simpática película para toda la familia, que dibuja con acierto el mundo infantil: secretos que explorar, pesados compañeros de escuela, cementerios misteriosos, enigmas que resolver, aventuras sin fin. Estupendos son los efectos especiales sobre las vacas "vampiro".

5/10

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