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Biografía

John Ortiz

John Ortiz

52 años

John Ortiz

Nació el 23 de Mayo de 1968 en Brooklyn, Nueva York, EE.UU.
Filmografía
Mesías

2020 | Messiah | Serie TV

Una serie intrigante, que especula con la necesidad que todo ser humano tiene de encontrar sentido a su existencia, y de la búsqueda de redención, necesitamos ser salvados, reconocer el mal que hemos hecho, pedir y recibir perdón. Tiene detrás nombres de cineastas interesados por el tema de la fe, entre ellos productores Mark Burnett y Roma Downey, que impulsaron una exitosa serie sobre la Biblia, el creador Michael Petroni, que escribió el libreto de El rito, y el director James McTeigue, que dirigió V de Vendetta, una reflexión sobre una sociedad enferma y desorientada. La trama arranca en Siria, donde una milagrosa tormenta de arena impide una sangrienta acción bélica del Estado Islámico. Se atribuye el logro a un misterioso hombre que comienza a ser conocido como Al-Masih, el Mesías, un hombre muy espiritual y sosegado, cuya sola mirada conmueve a los que se acercan a él. Reunirá tras de sí a dos mil hombres que caminan y acampan en la frontera de Israel. Los servicios secretos judíos, preocupados por este hombre, le detienen para interrogarlo, y el duro agente Aviram Dahan, separado y con una hijita, queda impactado por alguien que parece leer en su corazón. Sigue también el caso la agente de la CIA Eva Geller, viuda y con una mala relación con su padre judío. Entre los afectados por quien pronto se convierte en personaje mediático global a través de las redes sociales se encuentra un pastor protestante, de familia desestructurada, que estaba a punto de quemar su iglesia, y una madre desesperada por el cáncer que padece su pequeña. Petroni logra atrapar al espectador, pero su planteamiento tiene el problema de qué dirección tomar hasta alcanzar un resultado satisfactorio. Porque se trata de jugar con las dudas –¿es Al-Mahih un profeta, el mismo Jesús en su segunda venida, o un impostor hinchado por las redes sociales?– y la catarsis e interrogantes que produce entre las personas a nivel planetario, hasta el mismísimo presidente de Estados Unidos se siente interpelado. Y la apuesta es tan alta, que cualquier solución, por sugerente e imaginativa que resulte, tiende a ser insatisfactoria. Con lo que se va prolongado algo innecesariamente la trama, aportando elementos traumáticos de los personajes, o proporcionando algo de “background” sobre Al-Masih, lo que tiene efectos paradójicos, porque sí, responde a la curiosidad del espectador, pero a la vez esa información puede parecerle banal o al menos insatisfactoria. Evidentemente no estamos ante un sesudo tratado teológico, y no debería esperarse una gran ortodoxia en la propuesta. La serie, respetuosa con las creencias religiosas, no es al fin y al cabo otra cosa que una suerte de parábola para tiempos descreídos y superficiales en que, sin embargo, anhelamos la trascendencia y la vida espiritual. El reparto está muy bien escogido. Acierta Mehdi Dehbi, en su hierática composición con leves rasgos para mostrar su cariño y afecto. Mientras que el resto del elenco –Michelle Monaghan, Tomer Sisley, John Ortiz, Stefania LaVie Owen, Sayyid El Alami...– encarnan bien variadas situaciones en que sus personajes se debaten entre la esperanza y sus demonios interiores.

6/10
Horse Girl

2020 | Horse Girl

Cinta bastante marciana, lo que probablemente nunca ha estado mejor dicho, que juega al desconcierto con el espectador emulando el cine de David Lynch. Sigue a Sarah, una agradable joven que trabaja en una tienda de objetos artísticos, le encanta una serie televisiva llamada “Purgatorio”, y va con frecuencia a un rancho a ver cómo montan un caballo que antaño le perteneció. A pesar de lo bien que trata a los clientes, y de lo que la aprecian sus compañeras de trabajo, y de clase de zumba, es bastante asocial. Su compañera de piso trata de darle un empujoncito, concertándole una cita con un amigo de su novio. El director Jeff Baena ha coescrito la cinta con su protagonista, Alison Brie, y ambos son productores y han contado con el respaldo de los hermanos Mark y Jay Duplass. Su historia se hace antipática de ver, porque obliga al espectador a interpretar lo tiene ante sus ojos, de algún modo se quiere que comparta el extraño estado en que se encuentra Sarah, que tiene miedo de haber heredado una enfermedad psíquica, que le lleva a tener sueños muy raros, sonambulismo, y la sensación de en su vida se producen saltos temporales que no controla. Hasta llega a creer que podría haber sido abducida por extraterrestres. Como puede imaginarse esta situación no le ayuda a consolidar el comienzo de una relación amorosa. El batiburrillo argumental que entrega a Baena exige la complicidad del público, lo que tal vez sea experar demasiado.

4/10
Ad Astra

2019 | Ad Astra

Un futuro no muy lejano. Roy McBride ha seguido los pasos de su legendario padre, Clifford McBride, con su dedicación profesional como astronauta. El progenitor dedicó su vida a la búsqueda de vida extraterrestre más allá del sistema solar, pero supuestamente perdió la vida en la misión conocida como Proyecto Lima. Ahora una extrañas tormentas eléctricas están sacudiendo a la Tierra, y todo apunta a que este preocupante fenómeno tiene su origen en Saturno, el lugar donde se perdió el contacto con Clifford años atrás. De modo que encomiendan a Roy viajar a Marte, para enviar desde ahí un mensaje a su padre, en lo que es una misión ultrasecreta. Con apenas media docena de títulos, James Gray ha demostrado ser uno de esos cineastas a los que merece la pena seguir la pista. Tiene un sentido innato de la narración, y no teme tomarse su tiempo, o emplear elocuentes silencios, para contar sus historias. Aunque se inició con cintas policiales (Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra), pronto quedó claro que le interesaba indagar en los dilemas morales y vicisitudes de las personas, lo que se vio en la cinta romántica Two Lovers, pero también en su mirada a la inmigración al nuevo mundo en El sueño de Ellis, y en la cinta aventurera de exploración de ignotas tierras en Z, la ciudad perdida. Es también el caso de Ad Astra, donde con un guión coescrito con Ethan Gross –apenas conocido por su contribución a la serie Fringe– se mueve como pez en el agua –o nave en el espacio- con una aventura galáctica de ciencia ficción, que presenta elementos que recuerdan al cine de Terrence Malick. No parece casual en tal sentido que el protagonismo recaiga en un excelente Brad Pitt, que también ejerce de productor a través de su compañía Plan B, y que hizo con Malick El árbol de la vida. La película combina sabiamente el drama colectivo –la Tierra corre peligro, el ser humano está en decadencia– con el personal –Roy es un gran profesional, pero está solo, no ha sabido formar una familia, y corre el peligro se seguir los pasos de su padre en su individualismo revestido de preocupación por el bien común–, lo que lleva a la reflexión acerca de la deshumanización de la sociedad –los astronautas que se limitan a cumplir órdenes, sin interrogarse acerca de las razones de sus actos–, y la creciente tendencia al aislamiento, algo paradójico en un mundo tan mediático, donde supuestamente son tan fáciles las comunicaciones, y que contrasta con la búsqueda casi obsesiva de vida extraterrestre. La mirada antropológica abierta a la trascendencia es rica, y gran mérito de Gray estriba en no transitar nunca por caminos tediosos: la voz en off de Roy se introduce con oportunidad y no cansa, y algunos episodios de acción –la parada en la Luna, la atención a una llamada de rescate de una nave...– se convierte en inteligente y no forzado respiro para el espectador impaciente. Pitt sabe sostener la narración, presente en casi todos los planos del film, pero se encuentra bien respaldado por el resto de los actores, claramente en roles secundarios, pero que cumplen a la perfección: Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland, los más conocidos, especialmente.

7/10
The Cloverfield Paradox

2018 | The Cloverfield Paradox

La científica Hamilton toma la dura decisión de dejar a su familia para formar parte de la tripulación internacional de una estación espacial. Ésta trabaja en un experimento avanzado con un acelerador de partículas que podría servir para solucionar la grave crisis energética que amenaza la Tierra, y que está a punto de provocar una guerra mundial. Tras dos años de prueba, la máquina parece funcionar, pero la instalación interestelar se traslada a un punto perdido de no se sabe qué galaxia, mientras que los miembros del equipo descubren a una extraña desconocida, atrapada entre los cables de una de las paredes. Hasta ahora las dos entregas de la saga Cloverfield, producidas por J.J. Abrams, sólo tenían en común la misma filosofía, pues tanto Monstruoso como Calle Cloverfield 10 son filmes muy baratos de ciencia ficción, promocionados con tácticas novedosas. Ahora se intenta unificar la saga argumentalmente con la tercera entrega, que sin embargo costó a Paramount más de lo esperado, sobre todo porque requiere de mayores efectos especiales y tiene un reparto formado por actores de caché. Ante el riesgo de estrellarse en los cines, la compañía ha decidido vendérsela a Netflix, que realizó una maniobra de marketing eficaz al estrenarla por sorpresa para todos sus suscriptores, anunciando su llegada en la Superbowl. Por desgracia, el film no está a la altura de esta jugada publicitaria, lo que explica con creces que la productora inicial no confiara en ella. Al parecer se intentaron limar algunos detalles e introducir cambios en el guión tras la tibia respuesta de los primeros pases de prueba, lo que en lugar de solucionar nada ha provocado una mayor sensación de caos. Tras un comienzo más o menos prometedor, los extraños sucesos que se ven en pantalla ni tienen interés, ni logran su objetivo de inquietar, ni transmiten una mínima sensación de originalidad, parecen sacados o bien de Alien, el octavo pasajero o de Horizonte final. Sólo el personaje de Gugu Mbatha-Raw está más o menos desarrollado, el resto son clichés de individuos de diferentes nacionalidades, que los actores no logran defender. Fracasan incluso los normalmente brillantes Daniel Brühl y David Oyelowo. Especialmente desesperante resulta el que le ha tocado en suerte a Zhang Ziyi, que habla en mandarín pero nadie la contesta. El director del film, hasta ahora autor de un único largometraje, el poco conocido The Girl Is in Trouble, ni siquiera logra su objetivo de explicar lo que ocurría en las anteriores entregas. Quizás al espectador le inundarían las nuevas preguntas, en caso de que le hubiera interesado mínimamente este film. Pese a todo, se anuncia una cuarta, Overlord, para la que se ha reclutado a un guionista de primera, Billy Ray (Capitán Phillips) a ver si logra remontar este desaguisado.

3/10
Bumblebee

2018 | Bumblebee

Michael Bay se toma vacaciones como director de la saga Transformers, lo que le sienta divinamente, porque la progresiva decadencia de los filmes basados en los juguetes de Hasbro era evidente para cualquiera con ojos en la cara. El nuevo film, que tiene detrás a Travis Knight, director de un film animado de culto, Kubo y las dos cuerdas mágicas, es muy disfrutable, palomitero puro, en la línea de las producciones de Steven Spielberg de los 80, de nuevo el Midas de Hollywood figura en los créditos como productor ejecutivo, y es de suponer que con más gusto que en las últimas entregas "transformeras". De hecho Bumblebee ha acertado con una trama bastante independiente de las anteriores escrita por la desconocida Christina Hodson, que incluso prescinde en su título de lo que se ha convertido, casi, en una palabra maldita: Transformers. Estados Unidos, los años de la presidencia de Ronald Reagan. Charlie, a punto de cumplir los 18 años, se siente a disgusto con el mundo. Añora a su padre, muerto de un infarto, con el que estaba estrechamente unido. Y no logra conectar con su padrastro, y tampoco con su madre y su hermano pequeño. Lo único que hace sus días más llevaderos es su pasión por la mecánica y los motores, que heredó de su progenitor. Precisamente por su cumpleaños logra que su tío Hank, que tiene una chatarrería con muchos coches de desguace, le deja quedarse con un Escarabajo Amarillo que se diría que nunca podrá arrancar. Contra pronóstico, ella lo logra, aunque lo más sorprendente es que se trata de un autobot, B-127, que durante la guerra desarrollada en el planeta Megatron con Optimus Prime y compañía en la resistencia, fue enviado a la Tierra. Allí, por diversos avatares, quedó desconectado y sin memoria, ahora es casi como un bebé que tiene que aprenderlo todo, y a la que Charlie bautiza como Bumblebee, o sea, Abejorro. Entretanto, malvados decepticons tratan de dar con el paradero de B-127, para ganar la guerra en su planeta. Hailee Steinfeld es perfecta por su aspecto para dar vida a esta adolescente desubicada, en un hogar desestructurado que recuerda a los de Spielberg, de hecho hay muchos guiños al cine de éste, desde el científico de John Ortiz que asegura que siempre quiso tener un encuentro con extraterrestres, a la entrañable relación que se desarrolla entre Charlie y Bumblebee, al más puro estilo E.T., el extraterrestre. El conato de romance con Memo tiene su gracia, y hay una buena combinación de acción y humor, con bastante equilibrio, se evitan afortunadamente los aburridos excesos de cacharrería. Por ejemplo Knight es consciente que son mucho más "cool" las transformaciones de automóviles y aviones en robots, que las peleas entre robots, de modo que como si fuera un mago, nos deja siempre boquiabiertos con las transformaciones del Escarabajo. Y se juega bien con el carácter tímido de Bumblebee, y su aprendizaje para comunicarse a través de las canciones, lo que sirve introducir temas de la época en que transcurre la acción, incluyendo bromas acerca de los gustos musicales. Hasta ocurrencias como el posible origen de internet, sorprenden para bien.

6/10
Matar o morir (Peppermint)

2018 | Peppermint

Riley North concilia su trabajo en un banco con la dedicación a su hija, Carly, y a su esposo Chris. Como la familia no llega a fin de mes, el marido baraja unirse a un amigo suyo en un plan para estafar a un capo de la droga. Pero aunque se echa atrás en el último minuto, el mafioso no se lo toma demasiado bien, así que ordena asesinarle, junto a la niña. El desconsuelo de Riley aumenta hasta límites insospechados cuando constata que pese a que la policía tiene claro quiénes son los culpables, no se les puede condenar. A Jennifer Garner se le da muy bien la acción, como demostró en Alias, la serie que la convirtió en una celebridad. Sin embargo, no suelen reclutarla para el género, quizás por el desastre en las taquillas que supuso Elektra, no por culpa suya, sino por un mal guión. A sus 46 años la recupera para este terreno Pierre Morel, realizador que hizo lo propio con un maduro Liam Neeson en Venganza, film que también resucitó el género de vigilantes urbanos, al estilo de Charles Bronson en El justiciero de la ciudad. Aquí se ofrece la variante femenina, en tiempos del #MeToo. La protagonista sale airosa del reto, pues exhibe una excelente forma física, como si el tiempo no hubiera pasado, pero también demuestra sus habilidades para los momentos dramáticos, logrando que el espectador empatice con su personaje, por ejemplo en una secuencia en la que ayuda a una niña, con la que logra conmover. Su trabajo es lo mejor en un largometraje que sin embargo flaquea por otros sitios, pues sin ir más lejos los secundarios no están a la altura, Juan Pablo Raba (Narcos) compone un villano tópico, mientras que John Gallagher Jr. (The Newsroom) no resulta convincente como el detective que lleva el caso. Además, a las peleas y tiroteos les falta algo de frescura. Pero lo que verdaderamente desespera es un guión de Chad St. John (Objetivo: Londres) bastante pobre, con frases muy limitadas, estilo “pon a esta perra en una caja antes del amanecer”, y que omite muchas de las partes interesantes del relato, a las que se alude en noticieros o frases sueltas, por ejemplo el entrenamiento con el que el personaje central pasa de madre a experta en lucha, la muerte de algunos de sus enemigos, o la forma en la que se convierte en el ángel de la guarda del barrio en el que se esconde. Es como si a ratos, este escritor no tuviera ganas de trabajar.

5/10
Nostalgia

2018 | Nostalgia

Réplicas

2018 | Replicas

Will Foster es un científico que trabaja en un laboratorio de alta tecnología. Allí pretende incorporar humanidad a un robot electrónico trasladando la consciencia de una persona recién fallecida. hasta el momento todas los intentos han fallado, pero cuando su mujer y su hija fallecen en un accidente de coche, Will intentará lo imposible: replicarlas en cuerpos de carne y hueso creados en incubadoras. Una película con llamativos aires de serie B, en donde la historia hace aguas precisamente por tratar el argumento de modo simplón e infantil, sin el más mínimo de credibilidad. Parece que pronunciar dos o tres términos científicos y manejar unos cuantos números en la consola es suficiente para crear réplicas humanas de la noche a la mañana. A este respecto el personaje del compañero científico (Thomas Middleditch) es realmente caricaturesco, sus decisiones y reacciones dan lugar a momentos ridículos. Pero, en fin, una vez entrados en materia, al menos la cosa mejora un poco al virar hacia el thriller de acción, aunque tampoco eso da para mucho. No se aprovecha el reparto, con un Keanu Reeves muy poco inspirado y una Alice Eve que no deja de ser una comparsa durante todo el metraje. Una película claramente fallida de Jeffrey Nachmanoff, director de la sólida Traidor.

4/10
Un golpe con estilo

2017 | Going in Style

Mientras Joe le echa en cara a un empleado las condiciones engañosas de la hipoteca de la casa donde vive con su hija y su nieta, unos atracadores irrumpen en la sucursal bancaria, desvalijando la caja. Poco después descubre que su antigua empresa le ha congelado el plan de pensiones, por los que propone a sus dos mejores amigos,Willie y Al, jubilados en su misma situación, un plan para dar un golpe, semejante al de los ladrones a los que ha visto actuar. Remake del film homónimo, al menos en lo que respecta al título original, Going in Style, de 1979, lograda comedia dramática al servicio de tres grandísimos veteranos de entonces, George Burns, Art Carney y Lee Strasberg. Aquí les sustituyen otros tantos actores maduros, que han logrado sortear el convertirse en viejas glorias desempleadas, pues pese a su avanzada edad Michael Caine (en la trilogía de Batman), Morgan Freeman (Ben-Hur) y Alan Arkin (Argo) ejercen habitualmente como secundarios de lujo. Juntos reúnen el talento suficiente como para levantar un guión convencional, pese a haber sido revisado por Theodore Melfi, autor de la memorable St. Vincent. Éste cuenta al menos con la suficiente dosis de crítica social, pues denuncia el trato injusto a la tercera edad, en el caso concreto de Estados Unidos, donde el que no tiene un plan privado de pensiones está perdido. También se pone en solfa la poca claridad hacia sus clientes de algunos bancos, que maquillan los datos a la hora de explicar un producto financiero a quienes lo desconocen por completo, o por su edad parecen fáciles de engañar. Resulta sencillo que el espectador se ponga en su contra, sintonizando con los ladrones, por lo que se pasa por alto que la realización de Zach Braff (Algo en común), no pase de correcta. Al excepcional trío de ases que encabeza el reparto le acompañan profesionales de categoría, como el cada vez más olvidado Matt Dillon, el siempre resultón Christopher Lloyd, doctor de Regreso al futuro, y hasta la legendaria Ann-Margret, en un papel breve, pero que permite recordar el buen hacer de la inolvidable hija de Bette Davis en Un gángster para un milagro.

6/10
Kong: La Isla Calavera

2017 | Kong: Skull Island

1971, cuando Nixon anuncia que las tropas estadounidenses se repliegan de Vietnam. El científico Bill Randa convence a un senador con el que mantiene amistad de que le financie una expedición a una isla inexplorada del Pacífico, donde han desaparecido aviones y barcos. Contará con el respaldo del coronel Preston Packard, al mando de un pelotón del ejército. Al grupo también se unen James Conrad, ex militar británico reconvertido en rastreador, y Mason Waer, fotógrafa pacifista. Reinicio de la franquicia del monstruo gigante más popular. El proyecto nació como una precuela de King Kong, pero no se sabe muy bien de cuál; no puede serlo del film de 1933, ni de la versión de Peter Jackson, que también transcurre en los años 30. En todo caso, de la versión rodada por John Guillermin en 1976. En busca de frescura, las productoras Warner y Legendary, han puesto al frente de este proyecto a Jordan Vogt-Roberts, que debutó en 2013 con The Kings of Summer, sobre adolescentes que huyen de casa. Logra un montaje dinámico, momentos memorables, como la contraposición entre las figuras de Kong y Packard a contraluz, y utiliza con inteligencia los efectos especiales, que dan pie a secuencias de acción no demasiado convencionales, entre las que destaca el enfrentamiento final. Hasta llama la atención sobre la importancia del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a todo esto el espectador pasará por alto los numerosos defectos de Kong: La isla calavera, por ejemplo que no se sabe a dónde quiere ir. En su arranque abundan los homenajes a Apocalypse Now, con helicópteros equipados de altavoces, pues todo indica que se busca la denuncia de la violencia de este film, y de la novela en la que se inspira, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, hasta el punto de que uno de los protagonistas se llama Conrad. Luego se convierte en un film de aventuras de monstruos prehistóricos en la línea de La tierra olvidada por el tiempo y Parque Jurásico. El guión ha sido revisado por cuatro profesionales, entre ellos Dan Gilroy (Nightcrawler). Pero tras la llegada a la isla, se estanca por completo, mientras que las motivaciones de los personajes dejan de estar claras, por lo que se acaba metiendo con calzador una historia de obsesión por la venganza a lo Moby Dick. Lo peor, su indefinición de los personajes, que no pasan de arquetipos. De ahí que se desaproveche a dos actores de primera, Tom Hiddleston, y Brie Larson, sobre todo a esta última, mera comparsa. Tampoco acaba de convencer Samuel L. Jackson, que imprime a su militar un aire de cómic, propio de film de Quentin Tarantino. En todo caso, se salva John C. Reilly, que se lleva a su personaje, un náufrago, al terreno del humor.

6/10
Tu mejor amigo

2017 | A Dog's Purpose

Ethan y su madre salvan al perro Bailey, a punto de morir deshidratado en el coche en el que le han dejado encerrado. Lo trasladan a su casa, donde se lleva muy bien con el niño, pero traerá problemas al padre, un hombre que cae en el alcoholismo, al no conseguir que en su empresa deje de ser viajante para asumir un puesto de oficina. Al sueco Lasse Hallström le fascina el mejor amigo del hombre, pues contó el amargo drama de un niño que perdía a su perra al mismo tiempo que a su madre, en Mi vida como un perro, y la historia de un animal muy unido a su dueño en Siempre a tu lado. Hachiko, revisión de un film japonés. Ahora completa la trilogía perruna con Tu mejor amigo, adaptación de un best-seller de W. Bruce Cameron que ha arrasado, sobre todo en Estados Unidos. Resuelta con bastante simpleza, funciona porque los actores, sin resultar memorables dan la talla, sobre todo el veterano Dennis Quaid, y porque se han usado para el rodaje animales bastante expresivos. Capta muy bien la conexión entre el amo y su mascota, por lo que caerá bien en el sector del público que haya tenido alguna. Pero incluye una reflexión ‘new age’ sobre el karma de los animales que a pesar de su tono positivo, resulta demasiado pueril. Así, el can protagonista se reencarna cada vez que muere, conociendo a amos diferentes, hasta que encuentre su propósito en la vida.

5/10
La hora decisiva

2016 | The Finest Hours

Emotiva película de aire épico, protagonizada por personas normales sometidas a una situación límite, que se basa en un caso real. El 18 de febrero de 1952, en Chatham, en la costa estadounidense de Nueva Inglaterra, se partieron por la mitad dos petroleros debido a una fuerte tormenta. El film se centra en la misión de rescate de uno de ellos, el Pendleton, donde gracias a la pericia de unos de sus hombres una de las mitades del gran barco encalla en un arrecife; una pequeña embarcación de la Guardia Costera, con cuatro tripulantes a bordo, en unas condiciones imposibles, intenta dar con su paradero. Craig Gillespie logró destacar como director en 2007 con una historia muy humana, pero con ciertos tintes de surrealismo, Lars y una chica de verdad. Después de entregar en 2014 un drama deportivo en el mundo del béisbol que partía de hechos auténticos, El chico del millón de dólares, de algún modo reincide con este tipo de historia, ambas muy humanas, aunque como puede imaginarse, pegadas a la realidad, aunque pueda ser extrema. El film responde a los cánones del cine catastrofista en lo que se refiere a espectacularidad, las escenas en el mar, luchando contra los elementos, de modo especial la salida de puerto de la pequeña embarcación superando un banco de arena, ponen al espectador con el corazón en un puño. A esto suma las historias humanas de personas sencillas, buenos tipos, capaces de un heroismo cotidiano en su vida profesional, y también de perder los papeles por el miedo. Es bonita la camaradería entre los hombre de mar, y no se hace sangre ante los errores productos de la prepotencia. La subtrama romántica resulta eficaz desde el arranque, con los mimbres justos entendemos lo que les toca pasar a Bernie Webber, guardia costera comandante de la embarcación, y su prometida Miriam, una mujer de carácter. Hay un gran acierto en el casting, con interpretaciones medidas de unos eficaces Chris Pine, Casey Affleck, Ben Foster, Eric Bana, Holliday Grainger, John Ortiz...

6/10
Blackhat. Amenaza en la red

2015 | Blackhat

Una central nuclear china sufre un accidente a resultas de un ciberataque. El mercado de la soja sufre una alteración que proporciona pingües beneficios a un astuto y anónimo hacker. Dawai Chen, el agente chino que investiga el caso detecta que han usado un código que idearon en su época universitaria él y Nick Hathaway, un cerebrito actualmente en prisión en una cárcel de Estados Unidos. Tras un acuerdo con Justicia, Hathaway colaborará para localizar al pirata informático, que posee lazos con violentos personajes, y parece tener en mente un nuevo ataque nada menos que en Yakarta, Indonesia. Entretenido thriller, pero que sabe a poco cuando uno se entera de que tiene como director a Michael Mann. El responsable de títulos como Heat y Collateral entrega vibrantes escenas de acción con mucha traca, y hasta logra que suspendamos la incredulidad en el clímax en un puente durante una fiesta religiosa en Yakarta, con degüellos sin que nadie del público pestañee. Pero la trama argumental resulta endeble, manida y sin demasiada garra, con una jerga informática que sonará a poca cosa al que sepa del tema, mientras que el neófito se perderá. Mientras, los lazos afectivos de los dos amigos, y la subtrama romántica que surge con Lien, la hermana de Dawai –ella misma experta ingeniera en redes que les ayuda en el caso–, están poco desarrollados, y ese trío actoral –Chris Hemsworth, Wang Leehom y Wei Tang– tampoco es exactamente el colmo de la expresividad. Secundarios como Viola Davis se limitan a cumplir. Al final queda un film impecable, pero demasiado frío y cerebral.

5/10
Steve Jobs

2015 | Steve Jobs

Inteligente adaptación de la voluminosa biografía autorizada del fundador de Apple, donde su autor Walter Isaacson gozó de acceso a Steve Jobs, y libertad para dar su punto de vista entrevistando a los principales personajes de su vida, antes de su prematura muerte por el cáncer. El hábil guión de Aaron Sorkin –creador de El ala oeste de la Casa Blanca, y guionista de otro acercamiento biográfico a un empresario de las nuevas tecnologías, Mark Zuckerberg de Facebook, en La red social– evita seguir manidas estructuras al uso, en simple orden cronológico, desde su nacimiento hasta su muerte, con algún elemental flash-back. Aquí, aunque sigue una estructura clásica de tres actos –que facilitaría, por cierto, una hipotética adaptación teatral–, lo hace alrededor de la presentación de 3 productos importantes para la trayectoria de Jobs: el Macintosh de 1984, el NeXTcube de 1988 cuando había sido expulsado de la compañía por él creada, y el iMac de 1998, en su regreso, por así decir, a "casa". El gran mérito del film, que dirige Danny Boyle con un dinamismo comparable a la de la mencionada El ala oeste, consiste en condensar en esos 3 momentos, gracias a unos diálogos inteligentes, y a una buena definición del resto de los personajes, la personalidad y trayectoria vital de Steve Jobs, encarnado por un magnífico Michael Fassbender, verdaderamente transfigurado en el genial, singular y con frecuencia insoportable protagonista, por su personalidad cerrada, maniática y arrolladora, capaz de crear a su alrededor el famoso "campo de distorsión de la realidad" que se le solía atribuir. Hay un increible esfuerzo de condensación a la hora de aportar datos sobre Jobs, pero lo importante, más que apabullar con información, es ofrecer un retrato cabal, plausible, de ese gran empresario flautista de Hamelín, innovador y visionario, pero que como los productos Apple se caracteriza también por una arquitectura cerrada, por la que tiene serias dificultades de comunicación y empatía con las personas que tiene a su alrededor. Algo en lo que se incide a la hora de hablar de su hija Lisa, a la que no reconocía inicialmente –y a la que vemos crecer en el film–, y al modo despreciativo de referirse a su antigua novia y madre de su hija, Chrisann. O de las relaciones de sus colaboradores, como el ingeniero Woz o el presidente de la compañía John Sculley, hace falta gente con mucho aguante como su fiel colaboradora Joanna Hoffmann para no abandonar el barco, y buscarse a otro jefe. Estos personajes –y otros– están muy bien compuestos por Seth Rogen, Jeff Daniels, Kate Winslet y compañía.

7/10
Rake

2014 | Rake | Serie TV

  Keegan Deane es un heterodoxo abogado, muy hábil en sacar adelante los casos a favor de sus clientes, pero un desastre en su vida personal. De lengua afiladísima, y con un don especial para conocer la naturaleza humana, está divorciado, tiene deudas de juego, recurre de modo habitual a los servicios de una prostituta, y parece incapaz de mantener relaciones duraderas. Se diría que añora una vida normal, formar una familia, pero que es tal desastre que semejante paisaje no parece compatible con su personalidad. Peter Duncan adapta la serie homónima con la que triunfó en Australia al entorno estadounidense de Los Ángeles. Greg Kinnear se revela como la elección perfecta para encarnar al protagonista, una especie de versión picapleitos del cínico médico con corazón de oro, o casi, de House. Alrededor se mueven varios personajes interesantes, como la ex mujer de Keegan, su secretaria, un matrimonio amigo donde la esposa es ayudante del fiscal del distrito y ocasional rival en los tribunales, etc. En cada episodio Keegan asume un caso, al tiempo que vamos conociendo un poco mejor su vida privada. Tras los episodios hay directores de prestigio como Sam Raimi, y dentro de cierto tono irónico, con bromas de doble sentido y piruetas para no dar nunca la impresión de que se está vendiendo moralina, se sirve una serie inteligente y bastante divertida.  

6/10
La entrega

2014 | The Drop

Adaptación de un relato corto de Dennis Lehane, cuyas novelas han dado pie a las oscuras Mystic River, Adiós pequeña adiós y Shutter Island, el guión corre a cargo del propio autor. Sigue a Bob y su primo Marv, que llevan un bar de los bajos fondos neoyorquinos, tapadera del blanqueo de dinero de la mafia chechena. Un robo a mano armada en la caja, perpetrado por tipos enmascarados, no hará gracia a los grandes capos, que no se andan por las ramas a la hora de sus expeditivos métodos violentos para dar escarmientos. El film con que debuta en Hollywood el belga Michaël R. Roskam acude a la metáfora de un cachorro de pitbull, de tierna apariencia, para mostrar a toda una galería de personajes –los dos primos, uno dicharachero, el otro callado y simplón, una sencilla camarera, su ex novio matón, un policía irónico y perspicaz...– de los que podemos hacernos de entrada una idea equivocada, nunca hay que fiarse de las primeras impresiones, nos viene a decir Roskam. La narración es ágil, y el tono decididamente oscuro. El director sabe crear en La entrega una atmósfera desasosegante, aunque cargan la violencia y el tono pesimista y desesperanzado, donde los principios morales están reducidos a la mínima expresión, y en que se nos viene a decir que todos andamos un poco “grillados”. Están muy bien los actores, Tom Hardy, el fallecido James Gandolfini y Noomi Rapace.

6/10
El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook)

2012 | Silver Linings Playbook

Se diría que David O. Russell –realizador y guionista que ha amasado un gran prestigio aunque se prodiga poco– va buscando cambiar de género en cada uno de sus títulos. Tras la hilarante Flirteando con el desastre, la bélica Tres Reyes, la surrealista Extrañas coincidencias, y la pugilística The Fighter, recupera el tono tragicómico de Spanking the Money, su prometedor debut, en El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook). Pat Solatano (Bradley Cooper) sale de una institución mental tras pasar ocho meses entre sus paredes, por haber perdido los estribos al sorprender a su esposa con otro hombre. Forzado por las circunstancias, puesto que perdió el trabajo y la casa, Pat se ve obligado a vivir con sus padres, y sigue estando alterado, pues habla sin parar y tiene reacciones extrañas. Con ayuda de Tiffany, una adicta al sexo con numerosos problemas pero clara voluntad de regenerarse, Pat tratará de recuperar a su esposa aunque pesa sobre él una orden de alejamiento. El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbooks) adapta una novela de Matthew Quick. Retrata con frescura y una factura típica del cine indie americano el desconcierto que ha provocado la obsesión por el sexo en la sociedad. En un panorama actual bastante sombrío, resultan reconocibles unos personajes traumados, que sufren todo tipo de problemas psiquiátricos, como los protagonistas de este film. El guión del propio Russell huye de maniqueísmos y trata de acercar al público (que no de justificar) la postura del personaje de Bradley Cooper, que tuvo desafortunadamente una reacción violenta al enterarse de golpe de que su mujer le era infiel, y por eso ha perdido cualquier tipo de apoyo, pese a que él fue el engañado. El realizador equilibra muy bien comedia y drama, imprime un tono romántico que se agradece y se luce en secuencias tan logradas como la del baile amateur. Pero sobre todo acierta en el tono positivo y casi siempre elegante. No en vano, el título original alude a la frase de John Milton "cada nube tiene un revestimiento plateado", que vendría a significar "no hay mal que por bien no venga". David O. Russell ha convertido en su marca de fábrica las destacadas interpretaciones de sus actores. En El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook) sobresale especialmente Jennifer Lawrence. Como viuda problemática, promiscua sexualmente que encuentra a su media naranja, la joven actriz realiza una interpretación magistral que la consagra por completo tras sorprender al público en Winter's Bone, y realizar trabajos más convencionales pero efectivos en Los juegos del hambre y X-Men: Primera generación. Junto a ella, un eficaz Bradley Cooper aprovecha su capacidad para los gags divertidos que le hizo famoso tras Resacón en Las Vegas, pero también demuestra que vale para los momentos dramáticos. Cooper y Lawrence están arropados por secundarios de primera categoría, como Robert De Niro, que por una vez en los últimos años escoge la película indicada, y que le saca tajada al tipo obsesionado por el deporte, padre del personaje de Cooper. También llama la atención la madre del mismo, la excelente Jacki Weaver, candidata al Oscar a la mejor secundaria por Animal Kingdom. El resto del reparto no tiene fisuras, con actores como Chris Tucker y Julia Stiles esforzándose en papeles más episódicos.

7/10
Luck

2011 | Luck | Serie TV

El apasionante mundo de las carreras de caballos. Los hipódromos y las cuadras son los principales escenarios de este drama en el que los engaños, las traiciones y las trampas están a la orden del día. El dinero, el poder y la ambición mandan.De la mano de Dustin Hoffman (Rain Man, Kramer contra Kramer) y un gran elenco de secundarios de la talla de Nick Nolte (El príncipe de las mareas) y Dennis Farina (Snatch. Cerdos y diamantes), Luck es un producto HBO y, tal y como nos tienen acostumbrados, es impecable desde un punto de vista técnico. Las carreras de caballos son totalmente espectaculares, consiguen trasladar la emoción al espectador que se ve, igual que los personajes, animando a su caballo desde el sofá de su casa. La luz, el ritmo, el poderío de estos animales, hasta la música de la cabecera, hacen que sea imposible apartar la vista de la pantalla.Con Michael Mann (Enemigos públicos, Collateral) en la dirección del episodio piloto y David Milch (Deadwood) como creador de la historia, la serie va camino de convertirse en título de culto, si este pura sangre ganador no se desfonda y sigue cabalgando en su arriesgada apuesta de hacer atractivo lo que para la mayoría es desconocido, gracias a que está urdido de forma irresistible, entre luces y sombras.No obstante, las cifras en EE.UU. no han acompañado. Y es que si hay que poner una pega a la serie es que el primer episodio es narrativamente complejo. Aparecen muchos personajes y no están claras las relaciones entre ellos o sus intenciones. Hay que sumar además que el mundo de las carreras de caballos tiene bastantes aristas y en algunos puntos de la serie el espectador puede estar preguntándose ¿qué es lo que está ocurriendo? Sin embargo a pesar de estas dificultades, la serie va avanzando y desvelando secretos, detalles y sorpresas que hacen que las piezas del puzzle vayan encajando. Ayuda mucho un plantel de actores que lo borda. Hoffman es siempre una garantía y en su primer trabajo en la televisión -74 años le contemplan- demuestra que sigue siendo uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Sus acompañantes, entre ellos un Nick Nolte casi irreconocible, refuerzan el apartado interpretativo de una serie que hará las delicias de los aficionados a las historias con enjundia.

8/10
Una cita para el verano

2010 | Jack Goes Boating

Philip Seymour Hoffman debutó como director con esta adaptación de una obra teatral de Robert Glaudini, una pequeña pieza de cámara que invita a pensar acerca de a quién debemos considerar una persona equilibrada, un concepto no tan nítido como pudiera pensarse a primera vista. Se centra en dos parejas neoyorquinas: el matrimonio aparentemente sólido que conforman Clyde (John Ortiz) y Lucy (Daphne Rubin-Vega), él conductor de limusinas, ella empleada de una funeraria; y la relación "en construcción" entre Jack (Hoffman) y Connie (Amy Ryan), que trabajan respectivamente en las empresas de los otros, y que emocionalmente son frágiles, arrastran dudas e inseguridades. Jack y Connie han concertado una cita para el verano, pero claro, es diciembre, y aún queda mucho tiempo para ese encuentro, tal vez habría que acelerar las cosas. Estamos ante una película de actores (muy bien el cuarteto protagonista y el resto de secundarios), a partir de una trama que ahonda en la psicología de los personajes, su vulnerabilidad y sentido moral, los miedos y fobias, los rencores y la dificultad de perdonar. Es verdad que la mirada que ofrece a las relaciones hombre-mujer es limitada –más allá de estar bien juntos y quererse, se omite cualquier idea de proyecto común en dirección a tener hijos, hacer que la familia crezca–, pero hay sentido narrativo, buen manejo de los momentos de tensión dramática en la secuencia de la cena, y un buen recurso fílmico, la idea de "visualizar" las metas que uno desea ver cumplidas, en la piscina y otros lugares, una metáfora sobre la idea de no estancarse y avanzar en la vida. El film muestra también los efectos perniciosos de las adicciones, un tema que a Hoffman le afectaba, como es sabido, enormememente.

6/10
Fast & Furious. Aún más rápido

2009 | Fast & Furious

La carrera de Vin Diesel pegó un gran acelerón con A todo gas, de 2001, un insustancial pero aparatoso espectáculo de acción, que apasionó sobre todo a los espectadores jóvenes. Con la vista puesta en otros proyectos que pudieran darle proyección en otros sectores del público, Diesel rechazó rodar la secuela, A todo gas 2, y se limitó a hacer un cameo en A todo gas. Tokyo Race, la tercera parte. En su lugar, decidió decantarse por títulos como Un canguro superduro, Declaradme culpable y Babylon, que no tuvieron la repercusión esperada, por lo que en la práctica han supuesto un frenazo para las aspiraciones de Diesel. Necesitado de público, el neoyorquino se ha apresurado a volver a subirse en marcha a la saga automovilística, en una cuarta parte que le reúne con el resto del tándem original: Paul Walker, Michelle Rodríguez y Jordana Brewster. De nuevo, Diesel vuelve a meterse en la piel del ex convicto Dominic Toretto, que comete espectaculares robos, y se refugia de la policía en una cabaña junto a la playa, en Santo Domingo. Pero un día recibe la noticia de que Letty, su novia, ha sido violentamente asesinada en Los Ángeles. Decide volver allí –a pesar de que corre el riesgo de ser inmediatamente detenido–, y rápidamente averigua que los culpables son los hombres de un narcotraficante que pasa drogas a Estados Unidos a través de la frontera con México. Persigue también al mismo narcotraficante el agente Brian O’Conner, que en el pasado dejó escapar a Toretto. Repite como director el taiwanés Justin Lin, responsable de la entrega anterior, preocupado sobre todo por lograr un ritmo frenético y que la película vaya ‘a todo gas’. Se luce en un par de espectaculares secuencias automovilísticas, como el robo del principio y una angustiosa persecución final en unos túneles, muy influida por los videojuegos de acción. Por lo demás, los actores cumplen, a pesar de que sus personajes están desdibujados, y el film ofrece lo que se esperan sus potenciales espectadores, los apasionados de los coches de lujo ‘tuneados’. Uno de los momentos supuestamente más dramáticos y emotivos, cuando Toretto acude a visitar la tumba de su novia Letty, resulta involuntariamente hilarante para los espectadores españoles, por el nombre completo de la fallecida, que aparece en la lápida. Posiblemente para el guionista no hace alusión a ningún personaje público que él conozca.

4/10
Enemigos públicos

2009 | Public Enemies

Nueva incursión en el mundo de los forajidos al margen de la ley del veterano Michael Mann, que debutó en el cine con la notable Ladrón, y ha indagado sobre el tema en títulos como Hunter, Heat, Collateral y Corrupción en Miami (2006). Esta vez se basa en hechos reales, recogidos en el libro ‘Public Enemies: America’s Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-34’, de Bryan Burrough. Recoge las peripecias de John Dillinger –personaje auténtico ya llevado al cine con desiguales resultados por John Milius (Dillinger), Lewis Teague (La dama de rojo) y Max Nosseck (Dillinger (1945))–. Fue el más afamado ladrón de bancos de todos los tiempos, a pesar de la competencia, pues vivió en una época prodiga en criminales míticos, como Baby Face Nelson o Pretty Boy Floyd. El guión –que remite a cintas como Bonnie and Clyde y Los intocables de Eliot Ness– sigue los pasos de John Dillinger durante 14 meses, a partir de su salida de la cárcel, en julio de 1934. Inicia entonces una oleada de atracos que le convirtieron en una presencia habitual de los periódicos. En ese tiempo, se enamora de Billie Frechette, una humilde empleada de un guardarropa. Dillinger debe esquivar a los hombres del agente federal Melvin Purvis, un experto tirador encargado de atraparle. Michael Mann se luce con una esmerada reconstrucción de la época, y hace hincapié en la lucha de J. Edgar Hoover, porque el congreso le dote de los medios legales y financieros suficientes para perseguir a los delincuentes que cometieran robos en un lugar y después cambiaran de estado. Uno de los puntos de interés es la lucha de Hoover por transformar el Bureau of Investigation que dirigía por aquel entonces en el actual FBI: Por otro lado, el cineasta transmite muy bien la fascinación que sentían los ciudadanos medios, en plena época de la Gran Depresión, por los grandes gángsteres y ladrones de bancos, que por entonces tenían mucha presencia en los medios de comunicación. Dillinger se convirtió en una especie de ídolo, en una época donde ciudadanos incapaces de saltarse una señal de tráfico admiraban a aquellos que habían solucionado sus problemas desafiando la ley. Como los bancos eran extremadamente impopulares, el asaltante Dillinger era aclamado como una especie de Robin Hood. Mannn ha sabido reflejar todo esto en muchos detalles, como la sesión de preguntas de unos periodistas emocionados con Dillinger, tras ser detenido, o en la pasión que despertaba el actor especializado en mafiosos James Cagney –al que imita un compinche de Dillinger– y películas como El enemigo público nº 1, que cobra gran importancia en el desenlace de este film. Sorprendente es la interpretación de Johnny Depp, en un registro más realista de lo habitual, que sabe transmitir la elegancia de su personaje, a pesar de sus métodos violentos, y añade un toque romántico que recuerda a alguna película de gángsteres de Humphrey Bogart, como El bosque petrificado o El último refugio. Es un personaje con muchos matices, descritos con sutileza en el guión, pues tuvo una infancia desgraciada, y a pesar de vivir al margen de la ley, tiene una especie de código de honor y valora la amistad por encima de todo, como los viejos personajes de las películas de Sam Peckinpah. Le secunda con convicción el prolífico Christian Bale, como un policía obsesionado por su presa, pero en el fondo honrado. Cuenta también el film con ilustres secundarios en papeles a veces muy menores, como Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff y la casi olvidada Leelee Sobieski, que a pesar de su calidad, aquí casi no tiene papel. En su relato de ascensión y caída de un gángster, Michael Mann parte de viejos esquemas, que tan buenos resultados le dieron a Howard Hawks, en Scarface, el terror del hampa. Un planteamiento clásico filmado con el moderno estilo eminentemente visual del director de El dilema, un montaje trepidante y una sabia utilización de las cámaras digitales. Muchos son los momentos deslumbrantes, aunque cabe destacar el último atraco al banco, la huida de la posada y una surrealista y poco probable visita de Dillinger a la oficina desde donde se dirige su busca y captura. También se anota un tanto Michael Mann a la hora de integrar las canciones de la época en la trama.

8/10
Cuestión de honor

2008 | Pride and Glory

  Cambio absoluto de registro del cineasta Gavin O'Connor (El milagro), que ha coescrito el guión en el que también ha colaborado Joe Carnahan (Narc). A pesar de la calidad de la cinta, ha tardado mucho en estrenarse por razones curiosas. Ha llegado a los cines un año después de la fecha inicialmente prevista, porque la distribuidora se echó atrás alegando que tendría menos éxito porque iba a competir en las carteleras con otros trabajos de Edward Norton (El increíble Hulk) y Colin Farrell (Escondidos en Brujas). El director ha realizado declaraciones criticando duramente esta decisión. Ray Tierney, agente de la policía de Nueva York, acepta a regañadientes un encargo de su padre, un alto cargo del departamento. Deberá resolver la muerte de cuatro compañeros del cuerpo, abatidos a tiros cuando iban a detener a unos narcotraficantes. Ray no le puede decir que no a su padre, porque los agentes eran conocidos suyos, estaban a las órdenes de su propio hermano (también agente), y servían junto a Jimmy Egan, que es el marido de su hermana. Pero cuando Ray empieza a investigar, descubre que alguien del departamento informó a los sospechosos de que iban a ser detenidos, por oscuros intereses en el negocio de la venta de drogas. El asunto parece que salpica a su hermano y a su cuñado... Estamos ante un violento film, que describe el lado oscuro de la ley y la corrupción policial, en una línea que se parece al mundo nebuloso del novelista James Ellroy (L.A. Confidential), pero en la época actual. También recuerda a cintas sobre este tema como Sérpico, pero con una trama mucho más descarnada, que no escatima detalles turbios. En este sentido cabe mencionar una brutal secuencia con un menor, que si bien no muestra nada –sólo sugiere– no dejará indiferente ni al espectador más insensible, en la línea de la secuencia más dura de American History X, también con Edward Norton. ¿Es quizás la marca de la casa de este actor? El film cuenta con un conjunto de actores de primera fila, con el citado Norton en el papel más difícil, pues su personaje se enfrenta a un duro dilema moral al debatirse entre la lealtad a su familia y la ética profesional. No desentona un actor en línea ascendente desde hace algunos títulos, Colin Farrell, al que se le da tan bien el rol de ‘poli malo’ que llega a hacerse bastante odioso.  

6/10
Two Lovers

2008 | Two Lovers

Es muy posible que, más allá de su argumento y calidad, este film sea recordado como el último que dijo que rodaría Joaquin Phoenix, ya que tras su conclusión, en octubre de 2008, el actor anunció que sería su canto del cisne frente a las cámaras. Luego se supo que esa retirada formaba parte de un montaje... Se trata de su tercera colaboración con el director James Gray, con quien antes había rodado La otra cara del crimen y La noche es nuestra, dos películas que, como Two Lovers, reflejan un mundo poco esperanzado, con personajes atormentados que viven crisis de identidad. Leonard padece un estado semi depresivo e inestable, desde que él y su prometida se separaron porque eran incompatibles genéticamente para tener hijos. Es un tipo muy sensible, que disfruta haciendo fotografías artísticas en blanco y negro, pero que, como consecuencia de su desarreglo emocional, ha intentado suicidarse más de una vez. La vida con sus padres dista mucho de ser alegre en su casa de Brooklyn, con la única compañía de algunos amigos judíos de sus padres y el empleo poco halagüeño en el negocio de tintorería familiar. Un día conoce a Sandra, hija de un amigo de su padre. Ambos se atraen y se diría que forman una pareja perfecta. Sin embargo, una tercera variable entra en liza cuando Leonard se enamora de su atractiva vecina Michelle, que está atormentada por su relación con un hombre casado. Película tristona, de argumento poco atractivo y cuya evolución dramática resulta tópica y no acaba de ser muy satisfactoria. Gray ofrece una puesta en escena muy urbana, casera, llena de intención en sus encuadres cerrados en interiores, luz mortecina, y con ambiente exterior apagado, neblinoso. La propia historia y el estado interior del protagonista hacen el resto. Se trata, sobre todo, de un film de actores, de primeros planos. Por eso, quizá, lo único que mantiene el interés del conjunto es el trabajo del espléndido reparto, en donde sobresalen el atormentado Phoenix, sus dos amores Vinessa Shaw y Gwyneth Paltrow, y la veterana Isabella Rossellini en una comedido y efectivo papel de madre.

4/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
Aliens vs. Predator 2

2007 | Aliens vs. Predator: Requiem

Segunda entrega de la idea consistente en enfrentar a las dos criaturas alienígenas más letales creadas por el cine: Alien y Depredador. La primera cuenta con cuatro películas como protagonista, desde la dirigida por Ridley Scott en 1977, y la segunda con dos, la primera de ellas con Arnold Schwarzenegger como oponente. En 2004, el director y guionista Paul W.S. Anderson decidió enfrentarlos por primera vez en Alien vs. Predator, en cuyo guión colaboró Dan O'Bannon, guionista de Alien, el octavo pasajero. Tras el inesperado éxito de aquel experimento llega esta secuela, que no recupera a ningún personaje de la precedente, y que se dedica a ofrecer sustos, roturas de externones y muertes sanguinolentas para todos los gustos. En una nave espacial donde un depredador experimenta con aliens –los cuales parecen ser sus enemigos ancestrales–, sucede lo que tenía que suceder. Hay una lucha, como consecuencia de la cual la nave se estrella en el planeta Tierra, en un pueblecito de Estados Unidos. El depredador muere y los aliens escapan y comienzan a sembrar el terror, primero con su famoso y horripilante organismo parásito que se pega a la cara, y luego matando a todos los seres humanos que se encuentran, con la idea de construir su nido con ellos. Pero del espacio llega otro depredador, que ha sido alertado de la situación, y hace acto de presencia aniquilar a su especie enemiga. Y en medio de este enfrentamiento inhumano, unos cuantos personajes –el sheriff, su amigo ex convicto, el hermano de éste y la chica guapa, una madre aguerrida y su hijita, todos ellos interpretados por un reparto desconocido– se verán con el agua al cuello y serán testigos de cómo toda la población va muriendo atrozmente. Los desconocidos hermanos Colin Strause y Greg Strause recuperan la atmósfera oscura y tenebrosa que dio fama a la saga de “Alien”. Y entre los muchos minutos de un guión tópico, repleto de diálogos simplones y reacciones inverosímiles, hay algunas escenas logradas, como la que sigue al histerismo de la rubia, corriendo por el túnel del alien, o la aparición de éste en el dormitorio de la niña. Por otra parte, sorprende que un solito ejemplar de depredador pueda enfrentarse a todo un enjambre de aliens, por muy experto cazador que sea. Los fans de la criatura diseñada por el pintor surrealista H.R. Giger, "un organismo perfecto", como decía el androide Ash, sin duda se sentirán defraudados.

4/10
Déjate llevar

2006 | Take The Lead

Antonio Banderas interpreta a un personaje real, Pierre Dulaine, curioso individuo chapado a la antigua, que en Estados Unidos puso en marcha un programa de clases gratuitas de baile. Convencido de las propiedades educativas de esta actividad para ayudar a chicos conflictivos, Dulaine se presenta en uno de los institutos más problemáticos de Nueva York y propone a la directora que le deje impartir lecciones a los peores alumnos. Éstos, un grupo de chulitos de barrio apasionados del hip hop, no pueden ni creerse que un tipo pretenda  aficionarlos al tango y al baile tradicional. Si avanzan lo suficiente, Dulaine les llevará a un concurso de baile que premia al ganador con una generosa cantidad de dinero. El film supone la ópera prima de Liz Friedlander, neoyorquina de enorme prestigio en el campo del videoclip. Sigue el esquema típico de las películas de jóvenes problemáticos, cuyo educador les fija un objetivo, en este caso el concurso de baile, y ellos acaban volviéndose sensibles y responsables. El malagueño Antonio Banderas sabe hacer creíble y encantador a su personaje, un profesor carismático y en el fondo entrañable. Como en otras películas similares, la autoconfianza y el afán de superación son algunos de los temas propuestos.

4/10
El cantante

2006 | El cantante

Biopic del cantante de salsa Héctor Lavoe (1946-1993), que llega desde Puerto Rico a Nueva York, dispuesto a triunfar en el mundo de la música. Pero como saben los que se meten en aventuras como ésta, la fama tiene un precio. El cineasta cubano Leon Ichaso firma esta cinta, que da la perspectiva de la mujer del cantante, Puchi, que en el año 2002 echa la mirada atrás para recordar como fue la trayectoria musical y vital de su esposo. Da vida a Puchi Jennifer López, mientras que Héctor es encarnado por Marc Anthony, marido en la vida real de la López.

4/10
Corrupción en Miami (2006)

2006 | Miami Vice

Michael Mann lleva al cine Corrupción en Miami, legendaria serie televisiva de los 80 en que ejerció de productor ejecutivo. El argumento es el típico de cualquier episodio de la serie que la memoria acierta a recordar. Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, agentes de la brigada antivicio de Miami se enfrentan a una banda de narcotraficantes. Para obtener pruebas contra ellos, se hacen pasar por traficantes de armas. Una vez metido en el submundo del hampa, Sonny Crockett se enamora de Isabella, la novia de Montoya, uno de los malos (esto le suele suceder también a James Bond). El pobre Crockett se debate en un terrible dilema moral, pues si detiene a los narcos, no sabe si dejar escapar a su amada. Los del FBI se ponen nerviosos porque los de antivicio tardan demasiado, pero el duro Castillo, jefe de Crockett y Tubbs, da la cara por sus hombres. Por supuesto, Michael Mann vuelve a lucirse con el manejo de la cámara, sobre todo en los tiroteos. Pero éstos tardan en llegar, y todo es demasiado rutinario. Además, los protagonistas son esquemáticos, comparados con los personajes de otras películas de Mann, como los de El dilema, o sin ir más lejos, el asesino inquietante y el taxista bonachón de Collateral, su trabajo anterior. Don Johnson, que se hizo una gran estrella con su papel de Sonny Crockett, ha sido sustituido por un joven actor de moda, Collin Farrell, que empezó con buen pie, pero que tras criar buena fama, parece haberse echado a dormir. El siempre eficaz Jamie Foxx, que encarna a su compañero, Tubbs, tiene poco papel, así como Gong Li, musa del cine oriental. Y nuestra aportación nacional, Luis Tosar, ha aceptado un papel de cuatro escenas en las que tiene que poner cara de duro inexpresivo.

5/10
De madrugada

2001 | 3 A.M.

Hershey, un jugador de baloncesto retirado, comienza a ejercer de taxista nocturno en Nueva York. Pero un peligroso psicópata amenaza a sus compañeros de profesión, por lo que tras la muerte de uno de ellos, Hershey se une a dos colegas para tratar de detener ellos mismos al asesino. Debut como realizador del afroamericano Lee Davis, que antes ejercía ocupaciones variopintas en las películas de su mentor, Spike Lee. Está protagonizada por Danny Glover, coprotagonista de Arma Letal, al que acompaña alguna vieja gloria, como Pam Grier (Jackie Brown).

2/10
Amistad

1997 | Amistad

Año 1839. Los esclavos que transporta el barco español Amistad, encabezados por Cinque, se amotinan y exigen ser llevados de vuelta a África. Pero la nave acaba recalando en aguas estadounidenses. Comienza un juicio donde pesan los cargos de asesinato, además de la reclamación de la propiedad de los esclavos por parte de un terrateniente, al que apoya la corona española. Un grupo de abolicionistas se hace cargo de la compleja defensa, viendo una ocasión de oro para avanzar en la supresión del comercio con seres humanos. Si la veta de cine fantástico y de aventuras que hizo popular a Steven Spielberg parece algo agotada -Parque Jurásico y El mundo perdido: Parque Jurásico 2 son un alarde técnico y de dirección, pero se echa en falta la imaginación de su autor- no sucede así con sus películas adultas. El director asume la responsabilidad de provocar la reflexión del espectador -en primer lugar la de sus hijos, ha asegurado-, lo que no está nada mal ante un panorama de películas en cuya degustación parece condición indispensable no pensar en absoluto. No deja de ser paradójico que él y George Lucas recuperaran el cine de aventuras cuando nadie lo cultivaba, y que ahora que abundan los films de simple entretenimiento sea Spielberg el que proponga temas que apelan a la conciencia. Como todos los filmes de Spielberg, Amistad es muy visual; magnífica es la fotografía de fuertes contrastes, en que los personajes parecen bañados en luz. Y la historia, auténtica en sus líneas maestras, interesa. Quizá sea algo larga, con alguna caída de ritmo, y algún personaje poco desarrollado, como el de Morgan Freeman. Pero magníficas ideas de guión mantienen la atención. Una es la dificultad del idioma. Los esclavos no hablan inglés ni castellano, no pueden expresarse bien. Eso mantiene las distancias, y logra que esa consideración de seres inferiores, sin derechos, se acepte más fácilmente. De modo que cuando los defensores, siguiendo los consejos del ex presidente John Quincy Adams –formidable Anthony Hopkins-, tratan de ver no 'cosas' sino 'personas' con su historia, y logran comunicarse, la perspectiva cambia de modo muy efectivo. También el paralelismo entre la odisea de los esclavos y el relato del Evangelio que cautiva a uno de ellos ayuda a dar un sentido a los sinsabores que padecen.

6/10
Rescate

1996 | Ransom

Apasionante película protagonizada por el oscarizado actor australiano Mel Gibson (Braveheart). En ese caso da vida a Tom Mullen, un hombre que tiene todo lo que desea. Sin embargo la vida se le viene abajo cuando lo que más quiere, su hijo, es secuestrado. Para recuperarlo ha de acceder a entregar una fuerte suma de dinero; sin embargo, una vez planeado el rescate la operación sale mal. Tom decide entonces jugarse el todo por el todo, y para salvar al chaval, no duda en poner en peligro tanto a su hijo como a su propio matrimonio. Ron Howard es un director que sabe contar historias a la perfección; lo demostró en Willow y en Apolo 13 y ahora vuelve a hacerlo en esta película trepidante y muy humana. Mel Gibson y Rene Russo (Arma letal 3, En la línea de fuego) hacen una interpretaciones sobrias y magníficas, muy bien acompañadas de la banda sonora compuesta por el experto James Horner. Cine de acción de primera categoría.

6/10
Atrapado por su pasado

1993 | Carlito's Way

Tras haber pasado cinco años en prisión, un antiguo matón llamado Carlito Brigante (interpretado por Al Pacino) regresa a su barrio, el Harlem de Nueva York. Intenta emprender un camino honrado, pues siente que se le ofrece una segunda oportunidad en la vida, y pretende refugiarse en un lugar tranquilo con Gail, la mujer que ama. Sin embargo, su amigo David Kleinfeld, que fue su abogado defensor le propone un asunto ilegal que en un principio no parece peligroso pero que, poco a poco, se complicará más de lo debido. Muchos años después de la exitosa El precio del poder, Brian de Palma (Corazones de hierro) vuelve a dirigir en este film al brillante actor Al Pacino en uno de sus típicos thrillers, lleno de escenas de suspense parecidas a las del declarado maestro del realizador, Alfred Hitchcock.

8/10

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