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Biografía

Jeremy Irvine

Jeremy Irvine

Jeremy Irvine

El chico que susurraba a los caballos

09 Febrero 2012

Aunque era bastante desconocido, Steven Spielberg ha apostado fuerte por él al escogerle para interpretar al chico que doma al caballo protagonista en War Horse (Caballo de batalla), como en su día también se la jugó por Christian Bale. Pero el joven actor británico se dirige a galope tendido hacia un brillante futuro.

Nacido en 1990 en Gamlingay, un pueblo del condado británico de Cambridgeshire, Reino Unido, Jeremy Smith –su nombre real– es el más joven de los tres hijos de Chris, un ingeniero, y de Bridget, política local. A los seis años le diagnosticaron diabetes tipo 1, por lo que debe inyectarse insulina, pero por lo demás era un chico normal y corriente, apasionado de la historia militar, que coleccionaba armas de las guerras mundiales. En la escuela ya participaba en montajes teatrales, por lo que se animó a estudiar interpretación en el National Youth Theatre y en la London Academy of Music and Dramatic Arts.

Cuando empezó a actuar en el teatro decidió utilizar el apellido artístico 'Irvine', que proviene del nombre de pila de su abuelo. Participó en montajes de obras como "Dunsinane", con la Royal Shakespeare Company. A continuación le reclutaron para interpretar a uno de los jóvenes protagonistas de la serie Life Bites, de Disney Channel.

A pesar de su inexperiencia en el cine, se presentó al casting de War Horse (Caballo de batalla), adaptación de la novela de Michael Morpurgo. Ni se esperaba que Steven Spielberg le iba a escoger para interpretar a Albert Narracott, el chico que con mucha paciencia enseña al caballo protagonista, Joey, a arar los campos. Tras leer el guión, Irvine acabó emocionado porque su abuelo, que trabajó como médico en la Gran Guerra, compró su caballo de forma similar a como lo hace el padre de su personaje en el film. Aún conserva el recibo de la compra, y pagó la misma cifra que cuesta el equino en el film.

Puesto que Irvine no tenía ninguna experiencia con caballos, tuvo que recibir entrenamiento en equitación. Guarda buenos recuerdos del rodaje. "Spielberg me hizo sentir parte de una gran familia", comenta el actor.

Aunque se trata de un film muy coral, no hay duda de que Caballo de batalla ha colocado a Jeremy Irvine en el mapa. De momento no le va nada mal, pues ha protagonizado con Dakota Fanning el drama sobre una chica con leucemia Now is Good. También ha rodado con Ralph Fiennes y Helena Bonham Carter la nueva versión de Grandes esperanzas, de Charles Dickens, donde encarna al huérfano Pip.

A pesar del glamour de la industria del cine, donde Irvine se siente más a gusto es en su hogar. "No hay nada más bonito que regresar a mi pueblo, donde gente como los amigos de mi madre se 'cachondean' de mí. Prefiero eso que la locura de Hollywood", ha comentado.

Filmografía
Treadstone

2020 | Treadstone | Serie TV

Entretenida serie ambientada en el universo de las populares novelas de Robert Ludlum, pero con tramas creadas ex profeso. La narración transcurre en dos tiempos con continuos cambios temporales, pasando de los años 70, en plena guerra fría, a la actualidad, y siguiendo a varios personajes aparentemente inconexos. El lazo de unión es el supersecreto proyecto Treadstone, impulsado por la CIA estadounidense. Se trataba de formar mediante hipnosis y lavado de cerebro a supersoldados, que especialmente entrenados, ejecutarían todo tipo de misiones letales, con asesinatos incluidos, sin plantearse problemas morales. Bastaría un estímulo externo ideado previamente, como una nana infantil, para despertar a la “cigarra”, y que se aplicara con todas sus fuerzas a la misión asignada. En 2020 varias de estas “cigarras”, que no recuerdan nada de este entrenamiento, se ponen en modo operativo. Ahí están Doug McKenna, que trabaja en una plataforma petrolífera, o SoYun, mujer norcoreana cuyo marido trabaja en el programa nuclear. Por otra parte, un militar de Corea del Norte de alta graduación pide verse con la periodista Tara Coleman, que cayó en desgracia tras seguir la pista a una perdida cabeza nuclear de la antigua Unión Soviética. Tim Kring, conocido por ser el creador de Héroes, sabe dar nuevos bríos a la conocida trama de asesinos implacables sin memoria ideada por Ludlum, y atrapa la atención del espectador con la abundante intriga, los numerosos saltos temporales y geográficos, y las dinámicas –y bastante violentas– escenas de acción. Por supuesto, la meta principal de la serie es ofrecer un buen entretenimiento, pero también invita a reflexionar sobre los dudosos métodos de los servicios de inteligencia, cuando actúan como si estuvieran por encima del bien y del mal. Hay una apuesta por actores solventes, aunque ninguno pueda ostentar la vitola de superestrella, una decisión muy consciente. El más conocido es seguramente Jeremy Irvine, a quien Steven Spielberg dio un papel protagonista en Caballo de batalla.

7/10
The Last Full Measure

2019 | The Last Full Measure

Paradise Hills

2019 | Paradise Hills

Un futuro sin determinar. Uma se despierta en un lugar desconocido de la noche a la mañana: un misterioso islote en medio del mar que se asemeja a un vergel, en donde otras mujeres pulcras y vestidas de blanco pasan las horas en los jardines como si de diosas se tratara, servidas por elegantes jóvenes. Allí se respira una extraña paz. Pronto sabrá Uma que está en ese lugar para ser reeducada obligatoriamente durante dos meses, el tiempo necesario para que acepte la proposición de matrimonio que ha rechazado. Al poco tiempo se hará amiga de otras jóvenes que está allí encerradas por otros motivos. Tenía buenas hechuras este film de ciencia ficción distópica con elementos de terror y misterio. El punto fuerte es el planteamiento y una ambientación recargadísima al estilo jardín del Edén, verdor y flores por doquier, personajes envueltos en gasa y maquillaje, colores límpidos, luz clarísima, aspectos que dan como resultado una cárcel de seda, enigmática e inquietante. Se trata del primer largometraje de la española Alice Waddington (Bilbao, 1990), que rueda en inglés con actores extranjeros, aunque la producción es enteramente española. Desde luego, audacia no le ha faltado, aunque el resultado final no alcance cotas demasiado altas. La sensación con Paradise Hills es que se malogra una buena oportunidad de causar impacto. Se genera gran interés al principio, pero poco a poco la cosa se vuelve blandita, con un desarrollo más lento de lo conveniente y un giro de los acontecimientos que se ve venir, aunque el guión –en donde ha participado la propia Waddington y Nacho Vigalondo– no deje de ser original, con ideas que funcionan, como la de la división social en Uppers y Lowers, a la que por otra parte podría habérsele sacado mayor partido. Pero en general falta emoción y la tensión acaba estando muy por debajo de las expectativas. El conjunto es poco consistente. También se antoja un error de bulto la introducción de un importante elemento fantástico que desconcierta y resta credibilidad, además de ayudar a que la pesadilla distópica se diluya y tome derroteros más efectistas. Con todo, la película se deja ver. Aunque lo mejor, acaba siendo seguramente el cuidado diseño de producción a cargo de Laia Colet. Mientras que el trabajo de las actrices, en donde destaca una convincente Emma Roberts, es correcto, aunque probablemente se echa de menos una mayor presencia de Milla Jovovich.

5/10
Entre la razón y la locura

2019 | The Professor and the Madman

Notable debut en la dirección del cineasta nacido en Irán Farhad Safinia, que escribió para Mel Gibson el guion de Apocalypto. Adapta el libro de Simon Winchester, que documenta con magnífica recreación de la época y acertadísimo reparto, hechos reales acerca de la confección del Diccionario de Inglés de Oxford, una titánica tarea que llevó más de 50 años, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se centra sobre todo en cómo se cruzan los caminos de dos personajes que parecen completamente dispares: James Munray, editor del diccionario, sabio en lenguas a pesar de no tener titulación universitaria, feliz padre de familia numerosa y hombre de fe; y el doctor W.C. Minor, recluido en el manicomio de Crowthorne en Berkshire, enajenado mental que en un momento de manía persecutoria asesinó a un hombre. Cuando Munray pide la ayuda de miles de voluntarios desinteresados, para que documenten con citas de textos históricos el posible origen y uso de las palabras del diccionario, uno de los más activos resulta ser Minor; la tarea parece incluso servirle de terapia, al mismo tiempo que desea reparar el daño causado a la viuda e hijos del asesinado traspasándoles la integridad de su pensión. Safinia sabe manejar bien el libreto firmado por John Boorman, Todd Komarnicki y él mismo, que sabe tocar palos diversos con gran sabiduría. Así, habla de razón y locura, pero también de fe y ciencia, y de la fuerza del amor, el perdón y la reparación, conceptos muy presentes a lo largo de la narración, y que nunca están metidos con calzador o con la intención de ofrecer moralina barata. Late la capacidad del hombre, por muchos horrores que pueda cometer, de alcanzar la redención, tocado por la gracia y por la caridad de los que se mueven a su alrededor. Y además se pinta bien las dificultades con la que toca moverse en el mundo académico, donde la exigencia de resultados a toda costa, y los celos y rivalidades, pueden poner en peligro las empresas más honrosas. Da gusto ver lo bien que están introducidas las citas literarias, en la medida justa, y que ilustran no solo el origen de una palabra, sino también las situaciones que afrontan en un momento dado los personajes. El reparto está sencillamente espléndido, con dos colosos como Mel Gibson y Sean Penn, el profesor y el loco doctor, en los momentos en que comparten escena saltan las chispas de la emoción. Están también muy bien el resto de personajes secundarios: la viuda interpretada por Natalie Dormer, la esposa de Murray a la que da vida Jennifer Ehle, Eddie Marsan como el vigilante del manicomio que descubre el valor de la misericordia, o los distintos actores que dan vida a profesores y académicos, donde destaca Steve Coogan.

7/10
Mamma Mia! Una y otra vez

2018 | Mamma Mia! Here We Go Again

Diez años después de la película Mamma mia! y veinte después del musical creado para los escenarios por Catherine Johnson, inspirada en las canciones del grupo sueco Abba, llega esta secuela-precuela –que ambas condiciones presenta la cinta–, a través de una trama sencilla, simple excusa para el divertimento, las canciones y las coreografías, y el empeño, conseguido, por hacer que el espectador se sienta bien, porque triunfa el amor. Tras la muerte de su madre Donna, Sophie ha planificado la reapertura de su hotel, situado en Kalokairi, una idílica y perdida isla griega. Pero su amado Sky, arquitecto, está en Nueva York, y seguramente no se presentará en la inauguración, además de que le ha salido trabajo en la Gran Manzana; tampoco es previsible que se presenten dos de su tres padres –nunca supo cuál de los tres hombres a los que amó Donna es su padre biológico–, ni su abuela americana, excéntrica, una bruja. Pese a todo no ceja en los preparativos, a los que ayudan las otras dos componentes de Dynamo y amigas de Donna, Tanya y Rosie, y que están coordinados por Fernando, un gerente que es una joyita. El relato de esa puesta a punto se entrelaza con la narración de cómo una jovencita Donna recién graduada que viaja por Europa conoció a Harry, Sam y Bill, y llegó a la preciosa isla helénica. Ambas líneas acaban confluyendo en el clímax, pensado con inteligencia, un canto, nunca mejor dicho, a la maternidad. En esta ocasión el guión corre a cargo del también director Ol Parker, conocido sobre todo por los libretos de El exótico hotel Marigold y su secuela, y por Ahora y siempre, cinta romántica con enferma terminal. Aunque también figura acreditada Johnson, la autora del musical, y Richard Curtis, especialista en tramas ligeras que tocan el “cuore”, como Love Actually. Y captan la idea ligera, que es celebrar la “joie de vivre”, la “alegría de vivir”, algo a lo que contribuye poderosamente la selección de las canciones y su inserción en la narración de modo que no aparezcan postizas; ahí la intervención de Benny Andersson y Björn Ulvaeus se muestra también de enorme importancia. Todos los temas funcionan muy bien, aunque brilla especialmente la escena correspondiente a “Waterloo”, que transcurre en París, con Lily James y Hugh Skinner, de fantástica coreografía. También destaca el arranque de “When I Kissed the Teacher”, que transforma una formal ceremonia de final de curso en la universidad, en una auténtica fiesta. Parker sabe además ser visualmente elegante en algunas transiciones entre presente y pasado, o salvar distancias entre personajes, como las que separan a Amanda Seyfried y Dominic Cooper cuando cantan “One of Us”. Otro de los pasajes que eleva el corazón, es el de la llegada de una muchedumbre en barco, que se dirige a la inauguración del hotel, mientras escuchamos “Dancing Queen”. Con reparto de lujo, donde repiten muchos de los actores del film original, unos tienen mayor presencia que otros, pero todos da la impresión de que se lo han pasado en grande con sus apariciones; hasta Meryl Streep se ha apuntado a la fiesta, mientras que la presencia novedosa de Cher casi a los postres, sirve para que escuchemos su potente chorro de voz. De todos modos, si alguien brilla con especial intensidad en el film, ésa es Lily James, la versión juvenil de personaje de Streep: la actriz tiene la pasta de una auténtica estrella, canta y baila muy bien, y encarna a la perfección el idealismo ingenuo que se deja llevar por los sentimientos y por su afán de disfrutar de lo que le ofrece la vida, una óptica algo superficial, pero coherente con la idea de entretenimiento en que consiste el film. También están bien Jeremy Irvine, Josh Dylan y Hugh Skinner, Jessica Keenan Wynn y Alexa Davies, que ofrecen las composiciones jóvenes de los personajes de Pierce Brosnan, Stellan Skarsgård y Colin Firth, Christine Baranski y Julie Walters. Y Andy García sabe conceder empaque a su latino personaje.

6/10
El club de los jóvenes multimillonarios

2016 | Billionaire Boys Club

En 1983 Joe Hunt, experto financiero con gran visión para los negocios, y Dean Karny, jugador de tenis profesional con muchos contactos entre la alta sociedad de Los Ángeles, convencen a sus excompañeros de Harvard para crear un fondo de inversiones llamado Billionaire Boys Club (El Club de los Jóvenes Multimillonarios). Basado en un esquema piramidal fraudulento, el Club es un éxito rotundo y el grupo de amigos se enriquece con rapidez disfrutando de una vida de lujo propia del sueño americano...

This Beautiful Fantastic

2016 | This Beautiful Fantastic

La mujer de negro: El ángel de la muerte

2015 | The Woman in Black: Angel of Death

Daniel Radcliffe protagonizó en 2012 La mujer de negro, adaptación del terrorífico libro de Susan Hill, donde interpretaba a un abogado que a finales del XIX se trasladaba a la remota mansión de Eel Marsh, para arreglar los papeles de una anciana fallecida. La mujer de negro: el ángel de la muerte transcurre 40 años después, durante la II Guerra Mundial, y no recupera a Harry Potter, pero sí el mismo caserón, donde acuden en busca de refugio de los bombardeos nazis la joven maestra Eve Parkins, la directora de la escuela en la que trabaja, Jean Hogg, y un grupo de ocho niños evacuados que deben proteger. La presencia del grupo no tarda en despertar a la Mujer de Negro, la fuerza malévola que habita en el lugar. La primera parte supuso la resurrección del legendario sello británico especializado en terror Hammer Films. La productora también está detrás de La mujer de negro: el ángel de la muerte, que mantiene las señas de identidad de los clásicos de la compañía, sobre todo una esmerada ambientación gótica, para desarrollar una historia de fantasmas muy clásica. La absoluta desconocida Phoebe Fox apunta maneras como protagonista, y está acompañada por el eficaz Jeremy Irvine (Caballo de batalla) y un elenco de niños bastante naturales. Pero aunque se sigue con interés hasta el final, La mujer de negro: el ángel de la muerte se queda en un film de poco calado, sin muchas sorpresas, y que ni siquiera tiene secuencias realmente terroríficas.

5/10
Caza bajo el sol

2014 | Beyond the Reach

Un largo viaje

2013 | The Railway Man

Eric Lomax lo sabe todo sobre trenes y horarios ferroviarios en el Reino Unido. Deslumbrará con esta faceta y su indefinible encanto de “sabio despistado” a Patricia Wallace, una viajera de vacaciones, lo que conduce al amor y al matrimonio. Pero Eric no ha podido superar su trauma postbélico por la Segunda Guerra Mundial, cuando fue prisionero de los japoneses, y participaba en la construcción de la línea férrea que debía unir Tailandia y Birmania, empeño que dejó inmortalizado David Lean en El puente sobre el río Kwai. Las pesadillas le acometen y Patricia, que no sabe cómo ayudarle, recurre a los viejos compañeros de armas de su marido para pedir consejo. Una película basada en hechos reales, que el propio protagonista contó en su autobiografía. Dirige Un largo viaje el desconocido australiano Jonathan Teplitzky. Las intenciones son sin duda nobles, las de describir cómo un hombre debe lidiar con sus demonios interiores, la ayuda inestimable que puede prestar una esposa, y la necesidad el amor y el perdón como vías –nunca mejor dicho en esta cinta de trenes– que conducen a la cicatrización de las heridas del alma. Pero el resultado, trabado con idas y vueltas al pasado, es irregular, no se acaba de definir un tono, por así decir. Hay pequeñas incoherencias que descolocan, por ejemplo, da la impresión de que el matrimonio ha tenido lugar sin que Patricia supiera de los problemas psíquicos de Eric, y no estamos preparados para la salida en falso del viejo camarada de armas Finlay. El primer flash-back resulta completamente inesperado y aturde, quizá un efecto buscado, pero hay desorientaciones y desorientaciones, y la que ofrece aquí Teplitzky saca un tanto de la película. La sensación es que hay buenas piezas, pero no acaban de encajar para componer la deseada figura que debe dar todo puzzle. A Colin Firth le toca llevar el mayor peso de la trama, junto a Jeremy Levine en su versión juvenil. Los demás actores aportan su profesionalidad, aunque no dejan de ser roles secundarios, incluido el de la convincente Nicole Kidman.

5/10
Una noche en el viejo México

2013 | A Night in Old Mexico

Red Bovie es un anciano cowboy texano al que han quitado su rancho, su destino más probable es una residencia de la tercera edad, algo que no encaja con su arrolladora personalidad. Tal circunstancia coincide con la llegada de su nieto Gallie, un joven al que no conocía, que siempre ha vivido en la gran ciudad, y cuyo atuendo de vaquero parece más propio de una tienda de disfraces que de un auténtico cowboy. Ambos emprenden un viaje en coche al viejo México, y en el camino recogen a dos tipos mal encarados, a los que acaban echando del vehículo aprovechando una parada, lo que hace que sin saberlo llevan una bolsa rebosante de dinero. Después de Pájaros de papel, Emilio Aragón ha emprendido, como tantos cineastas españoles, su particular aventura americana, rodando en inglés y con un reparto donde sobresalen el oscarizado Robert Duvall, y el protagonista de War Horse (Caballo de batalla) Jeremy Irvine. Aunque la idea de Una noche en el viejo México es simpática –abuelo y nieto estrechando lazos, transmitiendo veteranía el primero, ganando experiencia y venciendo la bisoñez y la ingenuidad el segundo, con el ‘macguffin’ de una trama de dinero del narco, un modelo que tuvo como maestro en el western a John Wayne– y se ha contado con William D. Wittliff, uno de los guionistas de la mítica El corcel negro y varias cintas con vaqueros, el director no puede evitar cierta blandura en su película, no hay espacio para escenas verdaderamente dramáticas o de cierto impacto, todo resulta más que previsible, también en lo relativo a la subtrama amorosa. Así pues es una cinta amable, de buena factura en su diseño de producción, y se disfruta de la interpretación de Duvall; pero nunca logra sorprender o emocionar.  

5/10
Grandes esperanzas, según Mike Newell

2012 | Great Expectations

El desdichado huérfano Pip vive con su tiránica hermana mayor y su bondadoso cuñado herrero Joe. Cuando está en el cementerio ante la tumba de su madre irrumpe en la escena Magwitch, un preso fugado de aspecto amenazador que le pide algo de comer y una lima para romper sus cadenas. Asustado, pero también compadecido, le ayudará, aunque eso no impide que acabe detenido. En el futuro poco prometedor de Pip se abre una rendija a la esperanza cuando la excéntrica y amargada miss Havisham, encerrada siempre en su enorme mansión, le reclama a modo de entretenimiento, y le pide que juegue con su protegida Estella, una altiva chica de su edad, de la que se enamora. El contraste entre sus modales y educación y los de ella empujan a Pip a esforzarse por convertirse en un caballero. Cuidada adaptación de “Grandes esperanzas” de Charles Dickens, filmada en el año en que se cumple el bicentenario del escritor, y que ya había conocido potentes versiones cinematográficas, la mejor sin duda la firmada por David Lean, Cadenas rotas. Sorprende el enfoque realista que imprime a la historia Mike Newell, el director de Cuatro bodas y un funeral está lejos del tono de Harry Potter y el cáliz de fuego, y más cerca del cuento que filmó en 1992 con el título Escapada al sur. A la vez, su acercamiento en el diseño de producción y tratamiento visual no cae en los excesos de Cumbres borrascosas (Wuthering Heights) de Andrea Arnold, cuya estética sucia producía casi inevitablemente rechazo. El guión firmado por David Nicholls -One Day (Siempre el mismo día), donde adaptaba su propia novela- atrapa muy bien la idea que encierra el título original “Great Expectations”, de la que sería una traducción más exacta que la habitual la de “Grandes expectativas”, pues el film habla de eso precisamente, de las expectativas de los personajes, a veces ambiciones de corto vuelo -la de Pip de alcanzar una posición social, la de ayudarle que tiene su misterioso benefactor, la de la mujer recluida en su casa y que se proyecta en su protegidas...- que impiden ver el amor que están recibiendo y que podrían prodigar a los demás. Y sin embargo... la película no es redonda. Pese a la ambientación, pese a unos grandísimos actores -tanto los más conocidos, Ralph Fiennes, Robbie Coltrane y Helena Bonham Carter, como los emergentes Jeremy Irvine o Jason Flemyng, están muy bien...-, algo falla en el último tramo de la narración, donde los datos se embarullan y entregan de modo algo confuso y precipitado. Lo que no quita para que estemos ante una dignísima versión del clásico dickensiano que ayuda a que mantengamos “grandes esperanzas”.

6/10
Ahora y siempre

2012 | Now Is Good

Rodada en 2012, Ahora y siempre llega a las carteleras españolas a la vez que la cinta de dos años después Bajo la misma estrella, de temática muy similar, que ha obtenido un gran éxito en Estados Unidos. Ambas acercan la temática del dolor al público adolescente y se basan en material literario previo, en este caso la novela "Before I Die", de Jenny Downham. En Ahora y siempre, Tessa una chica de 17 años que padece leucemia terminal, para desesperación de sus padres divorciados, decide vivir sus últimos años haciendo realidad la lista de todas las cosas que no ha podido hacer, casi todas locuras adolescentes como probar las drogas o perder la virginidad. Aunque tiene una mala experiencia con un chico que parece interesado sólo en el sexo, poco después conoce a Adam, un joven vecino atractivo que demostrará una mayor sensibilidad. Por un lado Ahora y siempre tiene un tono optimista de afirmación de la vida, sin esconder el dolor de las enfermedades mortales. Además, Dakota Fanning reafirma el inmenso talento que ya había demostrado cuando era una niña prodigio vista en cintas como La guerra de los mundos, y está bien acompañada por Jeremy Irvine, Paddy Considine y Olivia Wilde. Pero el desarrollo de Ahora y siempre es tan tópico que incluso los diálogos se pueden predecir sin gran dificultad. Además, resulta demasiado aséptica al tratar la muerte sin ninguna mínima mirada a lo trascendente de la protagonista, pese a que le quede poco tiempo de vida. Y su historia de amor adolescente, aunque enganchará al público juvenil, parece una versión 'teenager' de las historias de Nicholas Sparks, y acaba resultando sensiblera y acaramelada.

5/10
War Horse (Caballo de batalla)

2011 | War Horse

Vísperas de la Primera Guerra Mundial en Inglaterra. El tozudo Ted Narracott se empeña en comprar un caballo pura sangre para las tareas de su granja pagando un elevado precio, por una estúpida rivalidad con el terrateniente que le arrienda sus tierras. Su joven hijo Albert se ocupará de domar a Joey para lograr lo que parece imposible, que sea capaz de arar un campo. Las dificultades económicas obligarán a vender al caballo al ejército, el primer paso de un emocionante periplo para el animal, que se prolonga a lo largo de toda la contienda. Notable adaptación de la novela de Michael Morpurgo, que estaba narrada con talento desde el punto de vista del caballo del título. Steven Spielberg y sus dos guionistas Richard Curtis y Lee Hall han renunciado a intentar trasladar esta óptica a la pantalla, un desafío del que seguramente podían haber salido escaldados, lo que no obsta para que en un buen puñado de escenas Joey sea protagonista principal, y exista una clara fidelidad al original. De modo que el film sigue un enfoque más tradicional, en la línea del western Winchester 73, en que vemos cómo el caballo pasa por distintas manos que se ocupan de él, la primera de ellas y la más importante la del joven Albert. Ello permite presentar distintos escenarios y personajes donde cambia el tono, pero siempre está presente la humanidad, seres de carne y hueso con ilusiones, y que al tiempo sufren diversas penalidades: los padres sufridores, el oficial de palabra, los adolescentes obligados a alistarse, el cuidador de caballos, el abuelo que se ocupa de su nieta enferma... Hay acierto en un reparto sin grandes estrellas pero sí con grandes actores. No se hurta el horror de la guerra y el inevitable miedo, pero no hay regodeo en mostrar sus peores efectos, prevaleciendo en cambio el tono épico, la idea del cumplimiento del deber y de la lucha como “brothers in arms”, en el combate todos son hermanos aunque hayan podido tener diferencias. Ayuda mucho a la atmósfera la formidable partitura musical de John Williams. En realidad gran parte del equipo habitual de Spielberg -el director de fotografía Janusz Kaminski, el montador Michael Khan, la productora Kathleen Kennedy...- ayudan a que la ambientación sea perfecta. Hay mucha cinefilia y maravilloso clasicismo en el film de Spielberg, mucho más logrado que su otro trabajo de 2011, la tarea imposible de llevar Tintín satisfactoriamente a la pantalla grande. Enmarcan el film pasajes deudores de John Ford, el desafío en la granja del primer acto, o la escena con el sol poniéndose con que se llega al final. Pero entre medias hay guerra, mucha guerra, la maravillosa carga de la caballería, o las trincheras que nos retrotraen a Stanley Kubrick y sus Senderos de gloria. Hay momentos maravillosos, que sólo el talento de un gran cineasta sería capaz de pasar satisfactoriamente del papel a la pantalla: destaca esa versión equina de la tregua de Feliz Navidad, o aquel que no es cuestión de destripar y que podríamos calificar de “milagroso”, con un “ciego que ve” y un incrédulo que no mete las llagas en ningún costado como Santo Tomás, pero casi.

8/10

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