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Biografía

Guy Pearce

Guy Pearce

52 años

Guy Pearce

Nació el 05 de Octubre de 1967 en Ely, Cambridgeshire, Reino Unido

Interpretación a discreción

03 Abril 2008

Guy Pearce no es uno de esos grandes nombres del cine que a todos suenan, aunque no será por falta de talento. Pero no hay que compadecerse, pues no todos necesitan ser una estrella para ser felices, ya que a algunos, con amar su trabajo les basta.

Guy Pearce nació el 5 de octubre de 1967 en Cambridgeshire (Inglaterra) y cuando tenía 3 años toda su familia se mudó a Australia. El cambio de residencia estuvo motivado por el trabajo de su padre, que era piloto neozelandés. La vida de los Pearce cambió drásticamente cuando cinco años después de haber llegado a Australia el padre murió en accidente aéreo. Un hecho que podría haber motivado la vuelta a Inglaterra de la familia; pero sin embargo, optaron por quedarse en su nuevo hogar, donde acabaron haciendo su vida. Guy todavía era muy pequeño, pero ya mostraba mucho interés por el arte y la música, así que con 11 años se unió a un grupo teatral con el que representó obras como “El mago de Oz” o “Alicia en el País de las Maravillas”.

Ya por aquel entonces, Guy no era un niño muy seguro de sí mismo, como confiesa que le ocurre en la actualidad. Motivado por estas inseguridades, decidió compaginar su faceta interpretativa con el mundo del culturismo, donde llegó a ganar algún premio. Sin embargo, no siguió los pasos de otros compañeros de profesión como Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger. Él pronto se decantó por la actuación, y en 1985 consiguió un papel en la popular serie de televisión Neighbours, donde fue Mike Young, un estudiante convertido en profesor. Su paso por la serie le propició fama, especialmente entre los adolescentes.

Su primer papel en el cine llegó en 1990 con el thriller Friday on My Mind, un género que se ha repetido bastante a lo largo de su carrera. A partir de ese momento trabajó en varios títulos intrascendentes, hasta que se le presentó la oportunidad de coprotagonizar Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994), donde fue un alocado travesti de gira de conciertos por Australia. Con este papel demostró su calidad como actor, cosa que ha vuelto a hacer posteriormente. Hasta aquel momento, su carrera se desarrollaba en Australia, donde tenía su hogar pasado y futuro, pues en 1997 se casó con su amor de juventud Kate Mestitz, con la que vive en Melbourne. A pesar de este justificado apego australiano que continúa hasta hoy, el caramelo de Hollywod es tentador, y Guy no rechazó encarnar al teniente Ed Exley en la fabulosa cinta de cine negro de Curtis Hanson L.A. Confidential (1997). En compañía de Kevin Spacey, Russell Crowe y Kim Basinger, Pearce bordó a su oficial de policía novato deseoso de limpiar el corrupto cuerpo de policía. Su personaje, a la vez horrendo y entrañable, ha sido el mejor trabajo del actor hasta la fecha. Esta buena actuación, sin embargo, no estuvo seguida de títulos memorables. En 1999 se convirtió en una estrella del pop en A Slipping-Down Life, lo que le posibilitó mostrar al público su talento como músico, ya que Guy es un apasionado y canta, toca el piano, la guitarra y el saxo. En esta línea de trabajos más desconocidos está la peculiar Ravenous, también de 1999, una cinta de época sobre el canibalismo. Un año después volvió a tener la oportunidad de demostrar sus buenas dotes como secundario del drama militar Reglas de compromiso, que protagonizaron Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson.

Entonces llegó su momento más comercial, de la mano del inquietante thriller Memento (2000) de Christopher Nolan, donde encarnó a un hombre sin memoria a corto plazo que trataba de resolver la muerte de su esposa. A pesar de este punto más comercial, de llegar a un público más amplio, la vida profesional y personal de Guy está ligada a la discreción. Y la fama del comienzo de su carrera no se ha desmadrado, algo que le complace, pues como él mismo afirma, “no quiero ser una celebridad. La pequeña cantidad de fama que tuve en el pasado estuvo muy bien, pero cuando la has conocido te das cuenta de que realmente no la quieres volver a tener”. Y así es precisamente como es su vida actual, pues a pesar de su valía como actor, no es especialmente conocido a nivel mundial.

Si bien Guy ha conseguido hacerse una carrera en Hollywood, no se ha olvidado de su querida Australia, donde ha continuado protagonizando títulos como el western La propuesta (2005). Entre sus trabajos más recientes se encuentran dos en los que se ha convertido en un personaje real. Para la ocasión ya tenía experiencia, pues su primer papel protagonista fue en Flynn (1996), un drama biográfico sobre el actor Errol Flynn. Recientemente ha sido Andy Warhol en Factory Girls (2006), una biografía dramatizada sobre Edie Sedgwick, musa del artista, y Houdini en El último gran mago (2007), que llega ahora a los cines, aunque esta vez el personaje es real, pero los hechos no. La historia de amor que vive en pantalla con Catherine Zeta-Jones choca con una de las últimas imágenes que Pearce había dejado en la retina del público. Fue en el desasosegante thriller First Snow (2006), marcado por la fatalidad del destino. Este género ha continuado dándole trabajo a Pearce, que acaba de rodar How to Change in 9 Weeks, sobre la muerte de una adolescente, The Hurt Locker, aderezado con notas bélicas, y Traitor, que aúna el thriller militar de las dos anteriores, pero esta vez con unas gotitas de espionaje. Actualmente rueda junto a Viggo Mortensen y Charlize Theron el título apocalíptico La carretera, basado en una novela de Cormac McCarthy. Lo que no falta es trabajo a discreción para este discreto hombre de negocios.

Filmografía
Bloodshot

2020 | Bloodshot

Un terrorista secuestra al soldado de élite Ray Garrison para interrogarle. Si no canta, asesinará a sangre fría a su novia, a la que también ha capturado. Puesto que Garrison ni siquiera conoce la información que se le requiere, su enemigo acaba aniquilando a ambos. Le resucita la corporación Rising Spirit Technologies (RST), que ha utilizado nanotecnología para convertirle en un supersoldado con una fuerza descomunal, reflejos sobrehumanos y una enorme capacidad de regeneración. Para controlarle mejor, en teoría han borrado sus recuerdos, pero éste no ha olvidado del todo lo que le ha ocurrido, por lo que alberga deseos de vengar su muerte. Está preocupado Vin Diesel porque como protagonista sólo triunfa en las taquillas con las numerosas entregas de Fast & Furious. También le pone voz a Groot, un personaje del Universo Marvel, en películas de personajes de Marvel como Guardianes de la galaxia, por lo que ha pensado que la clave del éxito reside hoy en día en apuntarse a la moda de superhéroes procedentes del cómic. Así que ha escogido un personaje de la editorial independiente Valiant, que apareció por primera vez en 1992, apreciado por los incondicionales de las viñetas. Supone la ópera prima como realizador de largometrajes de Dave Wilson, hasta el momento dedicado al sector de los videojuegos. Se nota porque parece poco interesado en aspectos como el desarrollo de personajes, por lo que no logra remontar un libreto demasiado convencional, con diálogos que no pasarían un examen de primero de escritura de guiones; en todo caso le preocupan los efectos visuales y las secuencias de acción. Sin embargo, nada de esto resulta al menos un poco fresco, hasta la premisa recuerda demasiado a títulos como RoboCop. Al frente del reparto, Vin Diesel no decepciona, pues suple las carencias del film a base de carisma, pero su Ray Garrison no se desmarca demasiado del resto de papeles que le han dado la fama. No hacía falta un actor de la valía de Guy Pearce para interpretar al científico que crea al personaje central, un rol idéntico al que encarnó en Iron Man 3. Desentona sobre todo Lamorne Morris (New Girl), como científico que se supone que debe ser el contrapunto cómico, lo que no consigue en ningún momento. Sony planeaba convertir Bloodshot en una nueva franquicia, por lo que algunos de los actores han firmado para dos partes más, pero se ve que el material no da ni para una entrega.

5/10
Cuento de Navidad

2019 | A Christmas Carol | Serie TV

Adaptación del clásico cuento de Navidad de Charles Dickens en forma de lujosa miniserie, cuenta con la producción del cineasta Ridley Scott, y del actor Tom Hardy. Fiel al esquema del original, y con elementos que hacen pensar en ¡Qué bello es vivir!, film también influido por el inmortal cuento del escritor británico, aporta como principal novedad las siniestras razones por las que Ebenezer Scrooge se ha convertido en un auténtico desalmado. En efecto, se acerca la Nochebuena, y Scrooge ve la inminente fiesta de Navidad como bobadas y paparruchas para que afloren supuestos buenos sentimientos de brevísimas duración. Y no perdona las últimas horas de trabajo que le quedan a su empleado Bob Cratchit, que debería estar tranquilamente con su familia, gozando de la celebración, a pesar de que tienen poco dinero, y que su pequeño hijo Tim es un lisiado. El socio de Scrooge, Jacob Marley, despierta de su tumba, se encuentra en una especie de purgatorio, y su salvación está unida misteriosamente a la de Scrooge, de modo que con los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras, le conviene que su antiguo compañero encuentre el camino a la redención. Steven Knight está acreditado como creador y guionista de la serie, y se nota que los elementos más adultos de esta versión son obra de quien escribió Amazing Grace, Promesas del Este, o la serie Peaky Blinders. En efecto, asoman cuestiones como los abusos sexuales en la infancia, la explotación obrera sin consideración por la vida de las personas, o el chantaje que conduce a la degradación, aunque tratadas con delicadeza, como exige un cuento que siempre se ha considerado familiar, pese a las presencias espectrales. El mismo arranque, en que alguien al que Marley le jugó una mala pasa orina en su tumba, no es el enfoque habitual en otras versiones del cuento. A ratos da la sensación de que la trama está estirada en exceso, pero se hace para crear una atmósfera intrigante. Se recuerda además acertadamente que en la Navidad se celebra el nacimiento de Jesús, una obviedad que en los últimos tiempos omiten algunos en las celebraciones para la ocasión. Y aunque el director Nick Murphy no es excesivamente brillante, se nota el despliegue visual en las fantasmagorías, y la cuidada dirección artística. En el reparto Guy Pearce compone un Scrooge inesperado, frío y calculador, interiormente torturado, al que le cuesta encontrar el clavo ardiendo al que necesita con urgencia agarrarse, pues está vacío y desesperanzado. También destaca Andy Serkis, interpretando a su socio Marley.

6/10
Domino

2019 | Domino

Christian y Lars, agentes de policía de Copenhague, acuden a investigar una llamada rutinaria motivada por lo que parece una pelea doméstica. Pero se encuentran a un violento terrorista del ISIS, de larga barba, que ha torturado a un tipo hasta matarle, que acaba también con la vida de Lars, y consigue zafarse de Christian. Este tratará de dar con el asesino con ayuda de Alex, una nueva compañera que había mantenido un idilio con Lars. Para Brian de Palma sacar adelante un nuevo proyecto se ha convertido en una Misión imposible, lejos han quedado los tiempos en los que dirigió el meritorio blockbuster al servicio de Tom Cruise. Tras Passion, su único proyecto de la década –que no se estrenó en muchos países, entre ellos España– ha tenido muchos problemas de financiación a la hora de rodar este film, que parte de un guión del noruego Petter Skavlan, escritor de Kon-Tiki. En principio, se entiende por qué le ha interesado el libreto al veterano italoamericano, pues combina elementos del thriller, género en el que ha brillado con Doble cuerpo y Vestida para matar, con los conflictos internacionales, temática de Corazones de hierro y Redacted. Por desgracia, no se sabe qué es peor, si la rutinaria parte de suspense, o la puerilidad de la subtrama política, que no pasa de recordar la maldad de los terroristas islámicos y poco más. A De Palma no le asusta partir de una trama endeble, pues en otras ocasiones lo ha arreglado componiendo dos o tres momentos impactantes. Aquí lo ha intentado, pero por falta de presupuesto, sus escenas clave acaban resultando ridículas, sobre todo una persecución por los tejados que quiere homenajear la que abre Vértigo, de Alfred Hitchcock, su película preferida, un atentado en un festival de cine visto a través de la cámara que lleva la fanática que va a cometer el atroz acto, o el final, en la plaza de toros de Almería, donde los protagonistas ven lo que ocurre con binoculares al estilo de La ventana indiscreta, y que pese a levantar buenas expectativas acaba en poca cosa. El cineasta hace gala de algunos de sus personalísimos toques de estilo, por ejemplo, partiendo la pantalla. Podían haber tenido interés sus reflexiones sobre la era de los vídeos en internet, con terroristas obsesionados por la imagen que ofrece lo que cuelgan online. Pero se acaba cayendo en el absurdo, véase por ejemplo al protagonista comentando lo que han enviado los villanos, no parecen preocuparle las víctimas, ni la investigación, sino el valor de las tomas rodadas por drones, como si en lugar de policía fuera un crítico de cine. Su compositor habitual, Pino Donaggio, no se ha complicado mucho la cabeza a la hora de articular una banda sonora que tenga una mínima frescura. Al menos, Domino cuenta con un reparto sólido que se esfuerza por sacar adelante a los personajes, sobre todo dos actores sacados de Juego de tronos, Nikolaj Coster-Waldau (Christian) y Carice Van Houten (Alex), a los que se suma Guy Pearce (el agente de la CIA Joe Martin). No logran remontar el desastre.

4/10
El catcher espía

2018 | The Catcher Was a Spy

Película basada en hechos reales, que a priori suenan a sugestivos, pero que al menos tal y como se desarrollan, resultan finalmente algo insulsos. El título original suena a juego de palabras, "The Catcher Was a Spy" se parece mucho a "The Catcher in the Rye", o sea "El guardián entre el centeno", la famosa novela de J.D. Salinger, con la que el film no tiene nada que ver. La trama sigue la trayectoria del enigmático jugador de béisbol Moe Berg, que durante la Segunda Guerra Mundial trabaja en el OSS, el servicio de inteligencia estadounidense, como espía, en una cuestión muy delicada, el desarrollo de la bomba atómica por parte de los alemanes, donde sería pieza clave el célebre físico ganador del premio Nobel Werner Heisenberg. A Berg le toca averiguar hasta que punto el científico tiene desarrollada la investigación, y su grado de cooperación con los nazis, pues en determinados supuestos, su misión sería asesinarle. El guión corre a cargo de Robert Rodat, a partir de la obra de Nicholas Dawidoff, lo que parecía una buena opción dada su experiencia en libretos de corte histórico como los de Salvar al soldado Ryan, El patriota, y más recientemente, Kursk. Pero se pone tanto el acento en la personalidad misteriosa de Berg –imposible saber si es homosexual o bisexual, y por qué parece incapaz de comprometerse o empatizar con alguien, sus alardes de intelectualidad acaban conformando una actitud impostada algo irritante– y en su cometido secreto –¿será capaz de intentar matar a alguien a sangre fría?–, que no se cubren las expectativas, el espectador acaba con la sensación de que le han estafado. También puede haber pesado  en el resultado final insatisfactorio la personalidad del director Ben Lewis, que escribió y dirigió Las sesiones, y a quien parecen interesar la psicología indescifrable y sexualmente ambigua de ciertos personajes. Sea como fuere, lo que se cuenta, o el magnífico reparto de actores en pequeños papeles, no bastan para dar suficiente consistencia y solidez a la historia, que se acerca a la nadería.

5/10
Falsa evidencia

2018 | Spinning Man

Evan Birch es un hombre de familia, felizmente casado, que trabaja como profesor en la universidad. Cuando una joven desaparece, su esposa empieza a sospechar de él, pues es habitual que Evan estreche demasiados lazos con sus alumnas. A esas pesquisas se unen las sospechas del detective de la policía Malloy. Entretenido thriller dirigido por el sueco Simon Kaijser, con amplia experiencia televisiva, que juega bien las bazas del supuesto "falso culpable" sembrando la duda durante todo el metraje. Basado en el libro de George Harrar, aquí todo gira en torno a la investigación del caso y al hostigamiento que sufre el sospechoso, un tipo magníficamente interpretado por Guy Pearce en una buena elección de casting. El veterano Pierce Brosnan hace un trabajo sólido en esta especie de duelo de personalidades. Y el resto del reparto incluye algunos rostros conocidos, como el de Minnie Driver en el papel de la esposa de Birch o el de la joven en alza Odeya Rush.

5/10
The Innocents

2018 | The Innocents | Serie TV

En un recóndito lugar de Noruega, el científico Holvorson estudia la curiosa condición de un grupo de mujeres que posee un don especial. Por otro lado, en Inglaterra, seguimos a dos jovencitos enamorados, June y Harry. La primera vive bajo el exagerado control paterno, que no la deja ni a sol ni a sombra, y la gota que colma el vaso es que pretende llevársela junto a su agorofóbico hermano a una isla de Escocia, para perpetuar ese estado de prisión. Mientras que Harry se encuentra agobiado por cuidar a su padre, en una especie de cataléptico estado, tal vez, intuimos, ha sufrido en algún momento un ictus; en cualquier caso, esto y el trabajo de su madre policía no hacen su vida muy feliz, por lo que decide fugarse con su amada June. Entretanto, un tal Steinar, ayudado por un colega, acosa a June y a Harry, so pretexto de entregar a la primera un mensaje de su madre, que abandonó el hogar cuando ella era una niña. Una de esas series con punto de partida intrigante, de las que juegan a "no hagan spoiler, por favor", para ocultar una enorme vacuidad. En cuanto se establecen las premisas de la trama, todo se reduce a persecuciones por partida múltiple, con un amor adolescente poco estimulante. Sus creadores son los desconocidos Simon Duric y Hania Elkington. En el reparto apenas se puede reconocer a un actor que suene, Guy Pearce, lejos de su época de esplendor en L.A. Confidential y Memento. No creo destripar demasiado si digo que el don que June ha heredado de su madre es el de transformarse tomando el aspecto físico de personas próximas, cuando se encuentra excitada por algún motivo: las personas con tal poder son conocidos como "cambiantes". Una vez conocido este hecho, la serie se reduce a un conjunto de tópicos bastante previsible: los acaramelados "tortolitos" ingenuos que se caen del guindo, y la búsqueda de los mismos por los secuaces de Holvorson, el padre y el hermano de June, la madre de Harry.

4/10
María, reina de Escocia

2018 | Mary Queen of Scots

Fastuosa película de corte histórico, con una magnífica ambientación y un exquisito cuidado en todo lo relativo a maquillaje, peluquería y vestuario. La fotografía de John Mathieson es fantástica, y la banda sonora de Max Richter, con una progresión ascendente que nunca se acaba muy característica, se funde bien con la música sacra y cortesana de la época que asoma puntualmente. Describe el reinado de María Estuardo en Escocia, desde su regreso ahí en 1561 tras enviudar Francisco, rey de Francia, hasta su decapitamiento en 1587, acusada de conspirar contra Isabel I de Inglaterra, su prima. Adapta una biografía de John Guy, y firma el guión Beau Willimon, conocido sobre todo por Los idus de marzo y por ser el creador de la serie de intriga política House of Cards. Tras la cámara se encuentra una mujer, Josie Rourke, que debuta como directora, y que hasta ahora era conocida sobre todo como directora artística de la prestigiosa compañía teatral británica Donmar Warehouse, lo que se nota de sobras en el film. Enseguida resulta evidente la complejidad de la historia que maneja Rourke, y las dificultades para darle la necesaria coherencia y unidad dramática. Por ejemplo, apenas logran definirse bien las diferencias por las guerras de religión, entre la postura protestante y la católica, más allá de las críticas con sermones incendiarios del predicador John Knox contra María, ni siquiera la supuesta profunda devoción de ella se logra atrapar. Hay además una insistencia excesiva, casi risible, en mostrar la complicidad femenina entre María y sus damas de compañía, que a veces parecen unas simples y traviesas colegialas. Y se echa en falta una mayor fuerza a la hora de pintar los lazos entre las "primas": parece que se quiera hacer una declaración feminista, dos mujeres condenadas a no entenderse en un mundo de impresentables hombres, pero incluso en esta visión falta un poco de coherencia y sobra simplismo, casi se viene a decir que Isabel falla a María por... ¡comportarse como un hombre! En lo relativo al tratamiento de la sexualidad hay un tratamiento moderno que no deja de chirriar en algunos pasajes. La gran suerte que tiene la directora, es que tiene a dos formidables actrices bajo sus órdenes, sobre todo Saoirse Ronan, verdaderamente regia, que hace medianamente creíbles las ideas de su personaje de que el amor va por delante de los asuntos de estado, aunque el libreto del film las presente confusamente. Por su parte, Margot Robbie logra perfilar la soledad de Isabel, cada vez menos libre en sus decisiones, como obligada a actuar por imperativos fatales. En un período histórico, la Inglaterra isabelina y la Escocia de María del siglo XVI, en que se suceden las conspiraciones, no es fácil pergeñar una trama consistente, donde todos los puntos de vista, lealtades y traiciones, queden nítidamente trazados; al final lo único que está claro es que María se postula con derecho a reclamar el trono de Inglaterra, si Isabel no tiene descendencia. No es fácil saber si la responsabilidad en el naufragio parcial del relato hay que achacársela a Willimon, a Rourke, o a la fuente histórica de la que principalmente beben, pero los vaivenes de bandos, los protestantes que sirven a la católica María, o la posición de los Estuardo que están en la corte de Isabel, no logran entenderse bien. Lo que incluye también el modo en que se aborda el matrimonio de María con Enrique Estuardo, en que conviven casi de seguido un enamoramiento con el descubrimiento de una sexualidad "abierta" del esposo que descoloca bastante. También parece que hay más de una licencia histórica en lo relativo al malhadado secretario David Rizzio.

5/10
Alien: Covenant

2017 | Alien: Covenant

Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.

6/10
When We Rise

2017 | When We Rise | Serie TV

Brimstone

2016 | Brimstone

El editor de libros

2016 | Genius

Año 1929, Nueva York. Dos hombres muy diferentes, casi opuestos; Maxwell Perkins, editor de Charles Scribner's Sons, sosegado, trabajador constante, generoso, de costumbres grises y rutinarias, casado y padre de cinco hijas; y Thomas Wolfe, aspirante a escritor, compulsivo, en diálogo constante y nervioso, actividad exterior agotadora, malvive en un discreto piso con una mujer que ha abandonado a su familia. Maxwell decide publicar el primer libro de Wolfe, pero antes habrán de poner en marcha un laborioso trabajo de corrección, de pulimentación, de simplificación. La razón es que el manuscrito tiene miles de páginas. Es muy difícil hacer una película en torno a la literatura, al mundo interior y creativo que hay detrás de un autor. Sin ser la séptima maravilla del mundo esta película de corte muy clásico cuenta de manera sencilla, bella y nada ampulosa el mundo de la edición tal y como era allá por los años 30 del siglo XX. Para ello el gran guionista John Logan (Gladiator, La invención de Hugo, Skyfall) se ha basado en el libro de A. Scott Berg, que narra la historia real acaecida entre los personajes. Así, logra ofrecer luz clara acerca del talento de Thomas Wolfe (1900-1938), prestigioso escritor norteamericano fallecido prematuramente, y la clave quizá es precisamente que se aleja de “argumentos literarios” para centrar el guión en su editor, Maxwell Perkins, lo que por otra parte supone un precioso homenaje a esas personas anónimas que con su trabajo callado y constante logran que millones de personas disfruten de las historias ajenas, a la vez que lidian constantemente con ese genio tan complicado –"Genius" es el título original del film–, a menudo egocéntrico y displicente, que es el caprichoso carácter del autor de éxito. Al final, El editor de libros –y no deja de ser curioso que el título castellano se refiera al otro personaje– acaba siendo una película muy humana, sencilla, sí, pero nada discursiva o pesarosa, porque en realidad trata de la amistad de dos hombres muy diversos, capaces de compenetrarse, de escucharse y de entenderse más allá de las páginas impresas. Aparte de la modélica aunque algo efectista corrección del primer capítulo, algunas otras escenas son memorables, como en la que Wolfe enseña a Maxwell a apreciar la improvisación del jazz, a abrirse a la frescura de la vida más allá de su monotonía enlatada o, como contrapartida, cuando Maxwell le explica que el oficio de escritor no tiene nada de frívolo, pues contar historias forma parte de la identidad humana. Detrás de El editor de libros se sitúa el hasta ahora desconocido Michael Grandage, que debuta en la dirección tras haber trabajado como actor secundario en diversas series de televisión y películas como La locura del rey Jorge. Su trabajo es notable y consigue transmitir una soñadora atmósfera del Nueva York de la Depresión gracias a un cuidadoso tratamiento de la luz y la tonalidad grisácea, ocre o azulada, que impregna la ciudad y sus alrededores. Esa fotografía de Ben Davis es un rasgo del film que le aporta mucha personalidad y también un punto de nostalgia por esa época donde las noticias de última hora se buscaban en periódicos y los despachos eran polvorientos y lúgubres, llenos de manuscritos, máquinas de escribir Underwood y papelajos que podían esconder verdaderas joyas literarias. Y con el reparto Grandage ha hecho a su vez un magnífico trabajo. Colin Firth y Jude Law están magníficos, si bien es cierto que llega más la seguridad y protección casi paternal del editor que la personalidad de Wolfe en la piel de Law, que puede resultar algo exagerada y cargante. Memorable está Nicole Kidman como amante sufriente de Wolfe; en un par de brillantes escenas la actriz parece haber recuperado su magnetismo. Pero a este trío principal hay que sumar otros trabajos perfectamente acoplados, naturales en la trama, como el de Laura Linney, como la paciente y cariñosa esposa de Maxwell o las apariciones puntuales de Guy Pearce (Scott Fitzgerald) o Dominic West (Hemingway), ambos espléndidos.

7/10
Results

2015 | Results

Equals

2015 | Equals

The Rover

2014 | The Rover

Hateship Loveship

2013 | Hateship Loveship

Iron Man 3

2013 | Iron Man 3

En esta ocasión, Tony Stark recibe la visita de Maya Hansen, una mujer de su pasado, brillante científica que quiere advertirle del llamado Virus Extremis, que en las manos equivocadas pondrá en apuros al frívolo millonario. Éste ha desarrollado diversas armaduras con las que protegerse, y cuenta con la ayuda de su mejor amigo, el coronel Rhodey, capaz de manejarlas con la misma pericia que él, y de Pepper Potts, su novia. Mientras tanto, un siniestro villano conocido como El Mandarín perpetra terribles atentados. Aunque Jon Favreau, director de las dos primeras entregas de Iron Man, estaba dispuesto a encargase en un primer momento de la tercera, decidió renunciar a la silla teóricamente por disconformidad con la decisión de unir la franquicia con Marvel Los Vengadores. También se dice que pedía demasiado dinero, por lo que decidieron sustituirle. En cualquier caso, Favreau se ha quedado como productor ejecutivo, y como actor secundario retomando el papel del guardaespaldas Happy Hogan. Le pasa el testigo nada menos que a Shane Black, toda una leyenda entre los guionistas del cine de acción, por sus influyentes libretos al servicio del productor Joel Silver, sobre todo la saga de Arma letal. Supone su segundo trabajo como realizador tras Kiss Kiss, Bang Bang, también protagonizada por Robert Downey Jr., que muy posiblemente habrá tenido algo que ver en su fichaje. Fiel a su estilo, Black se limita a enlazar secuencias de acción, con numerosos toques de humor tendente al surrealismo. Ha seguido el sendero trazado por Favreau, lo que significa efectos especiales cuidadísimos a mansalva. Esto propicia –como era de esperar– diversas secuencias de enorme espectacularidad, como un rescate aéreo colectivo, el ataque de las armaduras, el atentado contra la mansión del protagonista, los villanos aparentemente humanos normales que parecen quemarse por dentro, etc. En Iron Man 3 los actores están todos en su papel, pues Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow y Don Cheadle parecen conocerse a sus personajes al dedillo, mientras que aportan aires nuevos los recién llegados Rebecca Hall (la científica), Guy Pearce en un registro de antagonista sin escrúpulos y sobre todo un Ben Kingsley que aporta cierta gracia a su personaje. ¿Se echa de menos algo de fondo en la película? Más allá de la típica advertencia pro buen uso de la tecnología, poco hay detrás de las imágenes de Iron Man 3, por lo que gran parte del público que no busque efectos a mansalva se puede sentir un tanto desplazado. Lo mejor, todas las referencias a la muy superior Marvel Los Vengadores, como el niño seguidor del grupo, y una secuencia de propina también relacionada con aquel film que se hace esperar tras unos títulos de crédito interminables.

5/10
Breathe In

2013 | Breathe In

Prometheus

2012 | Prometheus

Ridley Scott retoma el universo de Alien, el octavo pasajero, más de treinta años después del estreno. Prometheus viene a ser una precuela que explica interrogantes de la trama de aquel film, uno de los más influyentes en el terreno de la ciencia ficcion y el terror de finales del siglo XX. Una pareja de investigadores realiza un sorprendente descubrimiento en una excavación arqueológica, en la que encuentran un mapa hacia un planeta lejano en el que todo parece indicar que se podrían encontrar pistas sobre el origen de la humanidad. La corporación Weiland envía al lugar a la astronave exploradora Prometheus, con numerosos tripulantes a bordo, lo que incluye a los investigadores, Janek –el capitán–, David –un androide que aprende qué es la humanidad visionando secuencias de Lawrence de Arabia– y la misteriosa Meredith Vickers, máxima representante de la empresa a bordo. En Prometheus, Ridley Scott vuelve a demostrar una vez más su potencia visual en secuencias como la apertura, que presenta el enigmático sacrificio de un gigantesco ser extraterrestre, o la terrible cesárea del personaje de Noomi Rapace. Se sigue con interés, pues despierta cierta intriga, cortesía del guión de Jon Spaihts (La hora más oscura) y Damon Lindelof, alma matter de Perdidos (si bien como ocurría en la serie, la resolución no acaba de estar a la altura de las expectativas). El conjunto apela a la nostalgia de los que tienen un buen recuerdo de Alien, por sus numerosos elementos rescatados de aquélla, como las cámaras de criogenización, los diseños biotecnológicos de H.R. Giger, etc. Remite también a 2001: una odisea del espacio, por su tono de ciencia ficción metafísica y especulativa, y por algún detalle del argumento (un hallazgo arqueológico conduce a la humanidad a un lugar remoto del universo, las similitudes entre el androide y Hal 9000, etc). Y curiosamente apunta reflexiones sobre los temas centrales de la otra gran película fantástica de Ridley Scott, Blade Runner, es decir, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, y la búsqueda del creador. El cineasta, que también prepara una revisión de aquel film, estrena Prometheus con 74 años, por lo que su preocupación por estos asuntos parece explicable y humana. Sin embargo, Prometheus se salda finalmente con una sensación de cierto desencanto. Su apelación a los asuntos trascendentales citados se queda finalmente en poca cosa, sus explicaciones sobre los aliens se antojan excesivamente arbitrarias y enmarañadas, apenas aporta secuencias que parezcan novedosas, y se circunscribe al esquema del primer Alien, por lo que muchos momentos clave ya se han visto. Pero el principal defecto de Prometheus es la falta de profundidad de los personajes. Poco se sabe sobre la práctica totalidad de la numerosa tripulación de la nave, pues el film de Ridley Scott sólo parece describir con la suficiente hondura a Elizabeth, el personaje interpretado a la perfección por Noomi Rapace, que puede quitarse el encasillamiento como Lisbeth Salander. También se entiende más o menos a David, con el que Michael Fassbender demuestra que no hay personaje difícil para él, aunque sea un androide inhumano. Los demás, aparecen tímidamente apuntados, como el que encarna la siempre solvente pero esta vez algo perdida Charlize Theron, representante de los oscuros intereses de la corporación que podría haber dado mucho más juego. Del capitán que interpreta el correcto Idris Elba se sabe que es jocoso y poco más, el abuelo Peter Weyland (Guy Pearce con un exceso de maquillaje) es un personaje unidimensional, y el resto se queda en mera comparsa. La consecuencia es que los momentos que deberían ser cruciales (muertes o heroicos sacrificios) carecen por completo de dramatismo.

5/10
Lawless (Sin ley)

2012 | Lawless

Los años de la Ley Seca. Los hermanos Bondurant, Forrest, Howard y Jack, trafican con alcohol en el condado de Franklin, en Virginia, y no están dispuestos a pagar "peaje" al recién llegado y corrupto fiscal del distrito, como el resto de sus vecinos. Charlie Rakes, violentísimo agente especial a las órdenes del fiscal, utilizará métodos nada sofisticados para hacer entrar en razón a los hermanos, empezando por su líder, el hermano mayor, Forrest, al que sus sicarios dan por muerto tras rebanarle el pescuezo. Comenzará una espiral de violencia en progresión creciente, mientras el hermano pequeño, Jack, fascinado por la riqueza que genera el alcohol, trata de demostrar a Forrest que tiene madera de contrabandista; lo que trata de hacer compatible con cortejar a la hija del pastor de la iglesia local. John Hillcoat no brilla a la misma altura que en La carretera, con esta historia basada en hechos reales. Maneja un guión de Nick Cave, que se basa en los recuerdos recogidos por Matt Bondurant, descendiente de la familia retratada en el film. Entrega un film exageradamente violento, muy gráfico sin que venga demasiado a cuento; no parece valer la excusa de que está desmitificando con el despojo de toda gloria en las acciones violentas. Los hermanos aparecen más bien deshumanizados, empezando por el Forrest de Tom Hardy. Más comprensible es Jack, una suerte de niño grande, que encaja con el aspecto imberbe de Shia LaBeouf. Y desde luego el sádico personaje de Guy Pearce se acerca a la caricatura, a su lado hasta el Al Capone de Robert De Niro en Los intocables parece humano. También las actrices parecen algo descolocadas en el film, aportan su buen hacer, pero los personajes de Jessica Chastain y Mia Wasikowska son demasiado limitados, sólo en un par de escenas logran brillar. Queda la estupenda recreación de época, el buen sentido del ritmo y la gran fotografía de Benoît Delhomme, por ejemplo los encuadres de la escena final en el túnel.

5/10
MS1: Máxima seguridad

2012 | Lockout

El francés Luc Besson sigue produciendo a mansalva cintas de acción, casi siempre de escasa entidad. En esta ocasión avala el debut en el largometraje como realizadores de James Mather y Stephen St. Leger, con los que ha escrito el guión, que se basa en una idea del autor de El profesional (León). La trama de MS1: Máxima Seguridad tiene lugar en un futuro estilo El quinto elemento, donde Snow, detenido por asuntos de espionaje, negocia su libertad a cambio de cumplir una complicada misión. Deberá introducirse en una prisión de máxima seguridad en órbita sobre la Tierra, donde los presos se han amotinado, con el objetivo de liberar a una de sus rehenes. Los captores ignoran por el momento que se trata de la mismísima hija del presidente de Estados Unidos. El espectador que tenga en mente anteriores productos con Besson como productor, tendrá una idea aproximada de lo que va a ver en MS1: Máxima Seguridad, personajes de escasa entidad y predominio de las secuencias de acción, en la línea de Transporter, Wasabi y demás. A pesar de eso y de un guión bastante intrascendente, los directores hacen un trabajo digno, con efectos especiales eficaces. A ratos se diría que tenían en mente rodar Jungla de cristal en el espacio, con Guy Pearce como héroe sarcástico a lo John MacClane, y lo cierto es que el actor cumple, pero sus diálogos están muy por debajo de los del impactante film de John McTiernan, y el personaje tiene mucho menor atractivo que el que interpretó Bruce Willis. La rehén vuelve a ser la competente Maggie Grace, a la que ya secuestraron en Venganza, otra cinta 'bessoniana' superior a ésta, mientras que Peter Stormare (Fargo) da el tipo como villano.

5/10
No tengas miedo a la oscuridad

2011 | Don't Be Afraid of the Dark

Sally es una chiquilla introvertida, hija de padres divorciados, que debe irse a vivir con su padre Alex y la novia de éste, Kim, a un viejo caserón que están restaurando, propiedad de un famoso pintor del siglo pasado. La situación de su nueva familia no le agrada, y para colmo en el sótano oculto de la casa moran escondidas unas extrañas criaturas, que aparentemente quieren hacerse amigas de Sally, pero en realidad son maléficas y les encantan los dientes de niño. Cuando Sally quiere advertir a Alex y Kim sobre las presencia de estos “bichejos”, se topa con su incredulidad. Remake de un telefilm de 1973, coescrito y producido por el mexicano especialista en fantaterror Guillermo del Toro, y que dirige el debutante en el largo Troy Nixey. Se trata más que nada de un ejercicio de estilo, la clásica historia de casa encantada mil veces vista, en que la pequeña protagonista testigo de tremendos sucesos es tomada por mentirosa y chiflada, hasta que se llega a un punto de no-retorno. Tras un brutal prólogo de época, se pasa a hechos contemporáneos, donde los sustos son más o menos eficaces aunque algo reiterativos; curiosamente hay algún momento en que se produce más risa que miedo, y es que el ama de llaves y el jardinero responde a la perfección al tópico en su peor cara. Las criaturas, una especie de desagradables gremlins ratunos, están bien diseñados, y se juega gradualmente con su aparición. Las interpretaciones de Guy Pearce y Katie Holmes resultan bastante convencionales, aunque lo cierto es que no dan para mucho. Mientras que la niña Bailee Madison soporta bastante bien la obligación de llevar el peso de la trama.

4/10
Mildred Pierce

2011 | Mildred Pierce | Serie TV

Glendale, Estados Unidos. Los años de la Depresión. Mildred Pierce es un ama de casa, madre de dos hijas, la niña Ray y la adolescente Veda. Su esposo Bert, cuya empresa no va bien, la engaña con otra mujer, ante lo que la muy determinada Mildred Pierce le pide que abandone el hogar. Tendrá que arreglárselas sola para sacar a sus hijas adelante, lo que supone dejar la vida relativamente acomodada que ha llevado hasta entonces y ponerse a trabajar. Encontrar un empleo de su gusto no resulta fácil para Mildred Pierce, y convertirse finalmente en camarera lo considera una humillación; sobre todo por lo que pudiera pensar su muy consentida hija Veda, acostumbrada a que no le falte de nada, estudiante de música y muy, muy estirada. Ocultará su profesión a las hijas, aunque Mildred Pierce está dispuesta a hacer lo que sea por Veda, a la que considera muy talentosa, y de la que se traga humillación tras humillación. A pesar de que Mildred Pierce, trabajando duro, se convierte en empresaria de restauración, nunca acaba de conseguir la deseada aprobación por parte de Veda. Ésta interpreta las relaciones amorosas de su madre torcidamente, y aplica a su comportamiento las pautas que cree reconocer en el de Mildred. Cuidada miniserie que adapta la novela homónima de James M. Cain, ya llevada al cine en 1945 con el título español de Alma en suplicio bajo la batuta de Michael Curtiz y con el protagonismo de Joan Crawford como madre sufridora. Como ya ocurriera con El cartero siempre llama dos veces (1946) de Tay Garnett, que fue revisitado por Bob Rafelson en una nueva versión más explícita en lo referente al sexo, aquí Todd Haynes sigue el mismo recorrido con Mildred Pierce, algo en lo que por otra parte es experta la productora del canal de cable HBO, que presume de incluir escenas que no pueden dar las televisiones americanas en abierto. En cualquier caso, el director de Lejos del cielo -otra película de época sobre ama de casa que debe tomar las riendas de su vida-, ofrece en la miniserie Mildred Pierce una ajustada adaptación de la tragedia que subyace en esa variante de “el amor es ciego” que rezaría “el amor de madre es ciego”. Porque todo lo que hace en la vida Mildred Pierce lo subordina a respaldar a su hija Veda, a apoyarla sin importar su ingratitud extrema o que merezca su ayuda incondicional; un amor dibujado con complejidad, porque tiene algo de narcisista, de alguna forma Mildred Pierce se mira en Veda como en un espejo, ella querría el mismo reconocimiento social que busca desesperadamente su hija. En lo desagradable que ve en su hija, podría haber algo de ella misma, igual que los reproches de Veda de Mildred Pierce podrían tener alguna conexión con la realidad, por muy injustos que a primera vista parezcan. El reparto de esta miniserie es magnífico, hay matices en cada personaje, y uno se hace una buena idea de la situación socioeconómica de Estados Unidos en los años 30. Pero resulta obligado destacar a la actriz que encarna a Mildred Pierce, una Kate Winslet soberbia, nada histriónica, que en cada plano muestra de modo asombroso el drama interior de su personaje. La ambientación de época es excelente, y hay un inteligente uso de la dedicación operística de Veda, que da empaque a más de una escena. La banda sonora es de Carter Burwell, el compositor habitual de los hermanos Coen, muy influenciados precisamente por James M. Cain en sus películas Sangre fácil y El hombre que nunca estuvo allí.

7/10
El pacto

2011 | Seeking Justice

El australiano Roger Donaldson no ha llegado a la altura de otros compatriotas de su generación como Peter Weir o Baz Luhrmann, pero a lo largo de su dilatada carrera ha rodado una veintena de títulos que más o menos han captado el interés del gran público, como Motín a bordo o Un pueblo llamado Dante's Peak. Ha tardado siete años desde la irregular Burt Munro: un sueño, una leyenda en poner en marcha un nuevo proyecto: El pacto. Mientras espera conmocionado en un hospital a conocer el estado de su mujer, agredida sexualmente de un modo brutal, Will Gerard, profesor de instituto, entabla una conversación con un misterioso individuo que se dirige a él para hacerle una insólita proposición. Pertenece a una organización que podría tomarse la justicia por su mano, ahorrándose un largo y traumático proceso judicial que podría no conducir a ninguna parte. A cambio, Gerard tendrá que hacer pequeños favores a su organización. Inspirado claramente en la muy superior Extraños en un tren, de Alfred Hitchcock, el arranque de este thriller tiene cierta fuerza, pero después El pacto se diluye por culpa de un desarrollo excesivamente convencional y un guión tan inverosímil como carente de garra. Nicolas Cage no se esmera demasiado, como viene siendo habitual desde hace unos años, aunque esta vez al menos está bien respaldado por los competentes January Jones (Mad Men) y Guy Pearce.

4/10
Animal Kingdom

2010 | Animal Kingdom

Tras morir su madre de una sobredosis, el joven J Cody se va a vivir con su abuela y sus tíos, que conforman un peculiar clan ligado al mundo del crimen. La intención del chico consiste en no meterse en líos y vivir su vida, pero la convivencia diaria le conduce a ser involuntario testigo de los tejemanejes de su familia, enzarzada en una guerra sucia con la policía. En una operación J es detenido e interrogado, lo que empieza a levantar suspicacias entre los suyos, que temen que les delate. La lucha por la supervivencia, el deseo de hacer lo correcto y los límites de la lealtad a su familia le ponen en una situación extremadamente complicada. Sólida película gangsteril australiana, ganadora del Gran Premio del Jurado en Sundance. El desconocido David Michôd, director y guionista, orquesta una original trama del mundo de los bajos fondos, que no se parece a sus equivalentes ingleses, italianos y estadounidenses, la cosa posee su propia idiosincrasia. La historia se cuenta desde el punto de vista de J –gran trabajo de James Frecheville, perfecto en su laconismo, que acentúa el momento en que su emoción se desborda–, ya desde el poderoso arranque que aúna mediocridad cotidiana con los estragos de cierto submundo. En efecto, lo que parece una anodina escena de madre e hijo viendo un estúpido programa televisivo, se torna en desgracia por la muerte de ella, cargada de droga hasta las cejas, sin que tal hecho conmueva a nadie. Sorprende el excelente tempo narrativo, lo bien trenzadas que están la parte familiar –la familia propiamente dicha, y la novia y sus padres–, los manejos criminales y la presión policial para que J colabore. La forma de contar es asumidamente abrupta, con una violencia seca e impactante, que deja huella aunque se use con acierto el fuera de campo. Aparte del mentado protagonista, y estando todos los actores bien, destaca la interpretación de Jacki Weaver, la abuela.

7/10
El discurso del rey

2010 | The King's Speech

Década de los 30 del pasado siglo. Reina en Inglaterra Jorge V, y soplan aires de guerra. Su segundo hijo, Albert, padece una pronunciada tartamudez desde que era niño. Los muchos expertos que han tratado de ayudarle con su problema han fracasado. Lo que no tendría demasiada importancia, de no ser por la muerte de su padre y lo poco adecuado que es David, el heredero, para asumir la función de monarca. Los avatares del destino le obligan a llevar la corona... y sus súbditos, en tiempos difíciles, necesitan oír la voz del rey. Un heterodoxo logopeda, el australiano Lionel Logue, podría ser la solución a tan reales dificultades. Formidable película dirigida por el británico Tom Hooper, que tiene a sus espaldas un magnífico currículum de películas y series televisivas basadas en personajes auténticos, ya sean regios (Elizabeth I), presidenciales (John Adams) o futboleros (The Damned United). Tiene a su disposición un guión de lujo firmado por un sorprendente David Seidler, quien hasta ahora sólo había descollado, y eso muy relativamente, con libretos de películas animadas (El rey y yo, La espada mágica. En busca de Camelot), y con uno escrito para Francis Ford Coppola, el de Tucker, un hombre y su sueño. Los hermanos Weinstein, productores, vuelven por la puerta grande a la lucha por los Oscar, y desde luego el conjunto del reparto de este film es de los mejores que se han visto en los últimos tiempos. Los personajes son magníficos y los actores que los representan les sacan todo su jugo, está increíble, sensacional, Colin Firth, pero también Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi, Michael Gambon, Jennifer Ehle, Anthony Andrews... Una trama basada en la relación profesor-alumno, por así decir, es algo muy visto. Caer en el tópico es muy, pero que muy fácil. Porque hay elementos que inevitablemente se repiten, ya sea el choque de caracteres, la no comprensión de lo que el profesor pretende, el no-respeto por las capacidades del alumno, etcétera. Pero Seidler y Hooper se las arreglan para sortear una y otra vez estas dificultades ascendiendo a cotas de brillantez excepcionales. Un elemento de originalidad lo introduce, obviamente, el hecho de que uno pertenezca a la realeza y el otro sea un plebeyo, y que éste, para aplicar con éxito su método, exija una relación de igualdad, e incluso de amistad. Pero la razón de que esta película sea casi un milagro no estriba sólo en eso, pues hay mil y un detalles, perfectamente cuidados, que contribuyen a reforzar lo que se cuenta. Así, podemos entender de dónde viene la inseguridad de Albert y la confianza de Lionel, aprendemos a conocer y contrastar los respectivos entornos familiares y sus distintas responsabilidades. Y hay escenas redondísimas, que producen emociones genuinas: no quisiéramos hacer el listado de las mismas, pero vale la pena destacar la de la primera consulta de Albert, la que tiene lugar en Westminster cuando ensayan la coronación y, por supuesto, la del climático discurso tras la declaración de guerra. Es muy inteligente la partitura musical, tanto los temas originales de Alexandre Desplat, como el uso de música clásica, Beethoven y su séptima sinfonía en un momento clave. Y la fotografía, con lentes cortas, y el recurso a picados y contrapicados, resulta muy apropiada para resaltar la soledad de la función real, aunque, paradójicamente, uno se encuentre en buena compañía.

10/10
The Road (La carretera)

2009 | The Road

Cine de altura, inolvidable, brutal. Por su sencilla historia, por su hondura antropológica, por su impactante puesta en escena. Ha tenido suerte el escritor Cormac McCarthy en las dos últimas adaptaciones de sus libros. Si el chasco fue monumental en 2000 cuando Billy Bob Thornton rodó la discreta Todos los caballos bellos a partir de una novela extraordinaria, hay que reconocer la gran maestría con que los hermanos Coen filmaron No es país para viejos y también ahora la impresionante simbiosis conceptual que ha logrado el director John Hillcoat al convertir en imágenes la novela The Road, ganadora del Premio Pulitzer en 2007. Un gran cataclismo ha asolado el planeta. Un padre y su hijo arrastran sus enseres en un carrito de la compra a través de un paisaje siniestro, desértico, oscuro, muerto, plagado de piedras y de troncos desnudos de árboles podridos, un lugar inhóspito que suponemos que un día fue un bosque lleno de colorido, donde miles de animales vivían en libertad y llenaban el aire con sus trinos y sus variados sonidos. Antes era un lugar normal, como tantos otros. Ahora no queda nada. Padre e hijo arrastran sus cuerpos, envueltos prácticamente en harapos. Viajan hacia el sur, hacia donde se supone que está el mar. En su camino sobreviven sin comida, ingiriendo de cuando en cuando algún insecto insignificante que aún existe, un trozo de miga de pan que han recolectado en unas ruinas... Por el camino, lleno de casas y ciudades deshabitadas, hay muchos peligros. El mayor de todos está en el acecho de “malos”, hombres que se han convertido en caníbales, pero también es inmisericorde el frío húmedo que cala hasta los huesos, el hambre insoportable, la enfermedad, la tentación del suicidio. También hay algunos encuentros con vagabundos. Y entretanto el padre lucha por no desmoronarse e insufla esperanza a su hijo, aunque también guarda en su poder una pistola con dos balas. Quién sabe si tendrá que utilizarla. Un relato sencillo. Un viaje. Una odisea con destino incierto. Una increíble fábula sobre la dignidad humana. Sobre la lucha entre el bien y el mal en el mundo y en el corazón del hombre. Eso es The Road. Eso es también la vida, podría decirse. Y, aún así, quizá alguien opine que el guión es pobre, que en la trama apenas suceden cosas y que el periplo interminable de los protagonistas suena a repetitivo, a poco inspirado. Es posible. Sí. Pero también es cierto que el sentido del film es tan poderoso y está tan perfectamente resuelto en pantalla que convierte en mínimos detalles esas posibles deficiencias. Sólo el planteamiento le deja al espectador anonadado, sobrecogido. Es la supervivencia en medio del horror. El impacto es mayor gracias al trabajo estelar de Viggo Mortensen, escalofriante, que está muy bien secundado por el pequeño Kodi Smit-McPhee y por un elenco de grandes actores –Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce– que apenas cuentan con unos breves minutos en pantalla. Asombroso resulta el paisaje infernal que John Hillcoat ofrece en el film. Los que han visto su película La propuesta ya saben el talento que tiene este director para colocar la agresividad del ambiente en primer plano, y al igual que en ese film, en The Road también la música atmosférica de Nick Cave y Warren Ellis parece salir de la tierra, de su transpiración. Pero aquí es especialmente terrorífico el mundo que describen las imágenes, un universo irrespirable que parece sacado del apocalipsis, donde no hay luz que pueda irradiar esperanza. Con esa fotografía gris, del color de la ceniza y de la muerte, el maestro español Javier Aguirresarobe logra que el corazón del espectador quede inmerso en el horror. Es el color de la desesperación, del miedo, de la tristeza. Y sin embargo, sin embargo... Y sin embargo, ¡oh paradoja del arte y de la belleza!, hay pocas historias tan optimistas como la concebida por Cormac McCarthy y ofrecida por Hillcoat con absoluta fidelidad al original. La película rebosa amor. El amor de un padre por un hijo, el amor de un hijo por un padre. El amor al bien y a la conciencia moral –ese eterno “fuego” que llevan en sus corazones– y a la postre el amor hacia el ser humano, la inmortal esperanza de que donde hay un hombre no está todo perdido. “Si fuera Dios habría creado este mismo mundo, no uno diferente”, dice el padre en un momento trágico del film. Al final, el verdadero amor puede con todo.

8/10
Fragmentos

2008 | Winged Creatures

Una cafetería de Los Ángeles. Un tipo irrumpe en su interior, y sin razón alguna la emprende a tiros con su pistola, apuntando a todo 'bicho viviente'. Muere uno de los clientes, y el propio agresor se suicida. El resto de la película se dedica a seguir a varios de los supervivientes: Doris y Anne, esposa e hija de la víctima, la primera desconsolada, la otra fríamente agarrada al consuelo religioso; Charlie, enfermo de cáncer y ludópata, que después de sobrevivir milagrosamente se dedica a jugar aprovechando la racha de 'buena suerte'; Jimmy, amigo de Anne, que no ha vuelto a decir palabra desde la desgracia; Carla, camarera y madre soltera con serios problemas afectivos; y el doctor Bruce, cliente de la cafetería, y que atendió en el hospital a los heridos.El poco conocido Rowan Woods (Little Fish) entrega una película irregular. Después de un arranque fuerte, el desarrollo de los problemas que arrastra cada personaje no acaba de interesar, de modo que se acude al recurso fácil de flash-backs con las impresiones de uno y otro del momento del tiroteo. En el fondo se nos escamotean las razones de las 'patologías' de los protagonistas, de modo que, por ejemplo, las creencias religiosas se presentan sin matices como una dificultad, más que una ayuda, a la hora de afrontar las desgracias. Los distintos 'juegos' a que se agarran algunos personajes -búsqueda de relaciones íntimas, la suerte del juego, el heroísmo del buen creyente, los sabios consejos del buen doctor...- configuran una trama demasiado artificial y poco cohesionada, que sólo salva, en parte, el esfuerzo actoral de un conjuntado reparto.

4/10
Traidor

2008 | Traitor

Roy Clayton y Max Archer –agentes del FBI– investigan una serie de atentados de radicales islámicos, que han hecho estallar artefactos explosivos en la Costa del Sol española y otros lugares del globo. Interrogan al principal sospechoso, Samir Horn, un devoto musulmán negro, criado en Chicago, que fue oficial del ejército, pero ahora parece estar relacionado con los terroristas. Ignoran que Horn ha sido víctima de las circunstancias y que está muy lejos de ser un despiadado asesino... Jeffrey Nachmanoff –guionista de El día de mañana– dirige este thriller que también ha escrito él mismo a partir de una idea original del cómico Steve Martin (paradójicamente el mismo Steve Martin de Doce en casa, si bien se trata de un film dramático de mayor calado que sus típicas comedias). Estamos ante una producción de factura muy televisiva, y una puesta en escena convencional, que repite muchos elementos de otros recientes filmes sobre terrorismo islámico, como Syriana y Red de mentiras. Asímismo, los personajes están muy desdibujados, y probablemente no se sostendrían de no ser porque están interpretados por grandísimos actores, como Don Cheadle, Guy Pearce y Jeff Daniels, que muestran una vez más su enorme solvencia. A pesar de todo es un título de interés, con un ritmo aceptable y sorpresas y giros de guión, que aunque no son precisamente inesperados, sí que resultan eficaces. Aportan gran realismo algunos detalles como la forma que tiene el personaje de Don Cheadle de dejar mensajes a los terroristas, o el escalofriante plan para poner en marcha un atentado que conmocione a la opinión pública. Sus pequeñas notas sobre el sacrificio y el heroísmo anónimo aportan algo de fondo. Además, resulta en cierta manera original el hecho de que el personaje de Don Cheadle, el que tiene más peso en la trama, sea un musulmán muy piadoso, que siente la necesidad de rezar antes de los momentos difíciles. Su visión pacifista es muy positiva, alejada de los extremistas que usan el Corán como coartada para justificar tremendos actos de barbarie.

6/10
Más allá de los sueños

2008 | Bedtime Stories

Skeeter trabaja como mantenedor de un hotel de lujo, perteneciente a un gran grupo. El dueño prometió al padre de Skeeter que un día éste dirigiría el hotel. Pero el tipo parece haber olvidado su promesa, y cuando anuncia un nuevo complejo hotelero, Skeeter es relegado, y se escoge en cambio a un impresentable como gerente. Mientras Wendy, la hermana de Skeeter, va a quedarse sin trabajo pues el ayuntamiento ha aprobado la demolición del colegio del que es directora. Mientras busca nuevo empleo, Wendy pide a Skeeter que se encargue de sus dos críos Barry y Violet; le ayuda en la tarea Jill, una vecina. Para tener entretenidos a los chicos, Skeeter les cuenta cuentos antes de acostarse, adaptando su situación del hotel a marcos fantásticos de la antigua Roma, la Edad Media, el lejano Oeste y las aún más lejanas galaxias. Para su sorpresa, algunas de las ideas que los chicos aportan a sus tramas se hacen realidad. De modo que pergeña un plan para que Barry y Violet imagen un final feliz para su plan de dirigir el nuevo hotel.Al tratarse de un film Disney, el director Adam Shankman adopta la línea contenida de títulos familiares como Un canguro superduro y Doce fuera de casa, y procura atar en corto al otras veces 'zafiete' Adam Sandler, que aunque apunta algún chiste en el filo de la navaja, se ciñe a lo que se espera de él. Hay que reconocer que hay un gran despliegue de producción, con buenos efectos especiales y algunas bromas divertidas, como el del camarero haciendo de intérprete galáctico de Skeeter. Así que el conjunto puede describirse como 'resultón'. No obstante se habría agradecido un mayor esfuerzo en el guión, donde muchos elementos son caprichosos, y no se explican suficientemente; los guionistas Matt Lopez y Tim Herlihy tal vez se agarrarán a la excusa de que, como en los cuentos de los niños, ellos se apuntan a la arbitrariedad. Pero no parece suficiente, por ejemplo, para relacionar la construcción del nuevo hotel con la demolición de la escuela, o para culpabilizar al protagonista de lo segundo, y resolver luego la cosa con un auténtico 'deus ex machina' sacado de la manga; tampoco la historia de amor es precisamente un prodigio de imaginación.

5/10
En tierra hostil

2008 | The Hurt Locker

La mejor película hasta la fecha sobre la guerra de Irak. Sigue las labores cotidianas en Bagdad de tres marines estadounidenses, que conforman una unidad de artificieros especialistas en desactivar bombas. Ellos son Will, muy individualista, que parece no conocer lo que es el miedo, y ha desarmado cientos de artefactos; Sanborn, un afroamericano muy racional, que piensa que la seguridad pasa por el trabajo en equipo; y Owen, el más joven, al que el conflicto está afectando, y que recibe ayuda psicológica de un coronel médico. Sus distintas misiones sirven para ahondar más en sus personalidades: tocamos su humanidad, también en lo que se refiere a los lazos familiares, buceamos en sus temores, y llegamos a atisbar un poco el daño tremendo que hace la guerra, en primerísimo lugar a los propios combatientes.Kathryn Bigelow es una excelente directora de escenas de acción, lo que atestiguan filmes como Le llaman Bodhi, Días extraños y K-19: The Widowmaker. Aquí suma a su talento para las secuencias adrenalíticas -todas sobresalientes, con una atmósfera de tensión casi insoportable, y sin maquillar jamás el horror bélico- el manejo de un sólido guión de Mark Boal, que ya había puesto previamente su granito de arena en el libreto de En el valle de Elah. Y el resultado de tal conjunción es muy notable. Ya la secuencia de apertura es modélica para explicar en qué consiste el infierno de Bagdad: soldados patrullando por todas partes y sus inevitables bromas procaces, civiles suspicaces, el pánico ante las amenazas de bombas, la desconfianza de unos y otros... y el traje de artificiero, que parece propio de un cosmonauta, y subraya la idea de que los marines están verdaderamente en otro planeta, cuyas claves de inteligibilidad se les escapan. Otros pasajes recuerdan al western, duelo al sol en el desierto bajo un calor infernal, lo que se subraya con la partitura de Marco Beltrami y Buck Sanders, suavemente evocadora de los filmes de Sergio Leone y Ennio Morricone. Gran mérito del film es su huida constante del tópico. No estamos ante el elemental heroísmo de tantas películas bélicas. Tampoco se cae en la simple desmitificación típica de los títulos sobre Vietnam, opción seguida por Redacted de Brian de Palma o la miniserie Generation Kill. Es todo más complejo, y por ello, más creíble. Con inteligencia, se deja de lado la cuestión política -no se menciona a Bush en ningún punto del metraje-, optando por entregar hechos harto elocuentes, que permitirán al espectador sacar sus conclusiones. Como la detención de un taxista con un arma apuntándole a la cabeza, con la ironía que explica en gran parte la tragedia de la ocupación americana, de que “o era insurgente, o ha pasado a serlo”. Tampoco se cae en la tentación de mostrar a unos mandos lerdos, que no se enteran de nada. Y los protagonistas están lejos de ser unos tarados: son personas normales, auténticos camaradas, con familia, capaces de congeniar con Beckham, un chaval nativo; no desprovistos de problemas, tal vez adictos a las emociones fuertes, o su contrario, intentan evitarlas, pero ni una cosa ni otra les llena de orgullo, simplemente procuran hacer lo que mejor saben, encajar en el puzzle iraquí. El reparto es perfecto, está hecho con inteligencia. El trío de actores principales resulta bastante desconocido -genial Jeremy Renner, que compone un personaje muy poliédrico; totalmente en su sitio Anthony Mackie y Brian Geraghty-, una astuta opción, como lo es la de apuntar a nombres que suenan para papeles pequeñitos -Guy Pearce, Ralph Fiennes-.

8/10
El último gran mago

2007 | Death Defying Acts

Las películas de magos han tenido recientemente dos ilustres representantes, El ilusionista y El truco final. También el célebre escapista Harry Houdini ha tenido presencia en el celuloide, con títulos como el biopic El gran Houdini, protagonizado por Tony Curtis, o Un cuento de hadas, que centra su atención en el interés auténtico que él y Arthur Conan Doyle sostuvieron por unas supuestas fotografías de hadas. Aquí estamos ante una historia amorosa en torno a Houdini totalmente imaginada por los guionistas, Tony Grisoni y Brian Ward. Mary es una hermosa gitana, madre de una adolescente, Benji, con la que representa un modesto número de adivinación en un teatro de Edimburgo. Viven (o mejor, malviven) en una choza junto al cementerio. Desde luego, no les sobra el dinero. Y les vendrían muy bien los 10.000 dólares que el famoso Harry Houdini ofrece a quien sea capaz de adivinar las últimas palabras que le dirigió su madre en el lecho de muerte. Con ocasión de una vista del mago a Edimburgo, se presentan muchos impostores a “adivinar” las secretas palabras, pero tanto Houdini como su representante, Sugarman, detectan los engaños al instante. Hasta el momento en que se presenta Mary, que con su especialísima personalidad, se gana el respeto de Houdini, hasta el punto de que le da un margen de unos días para desvelar el enigma, ante un grupo de especialistas en ocultismo. Mientras llega la fecha, surge la pasión amorosa, aunque Houdini es un hombre casado, y su esposa le espera en Estados Unidos. La niña Benji también admira al mago, pero empieza a tener celos, con lo que se establece cierta complicidad con el desconfiado Sugarman. La australiana Gillian Armstrong entrega una película agradable de ver -la magia tiene algo especial, que ayuda siempre a la puesta en escena-, con un magnífico cuarteto actoral, que borda sus interpretaciones. La pena es un guión un tanto irregular, demasiado punteado por la voz en off de la narradora Benji, cuyo punto de vista domina la película: comienza intrigando, contiene varios momentos mágicos (si se nos permite la expresión), y lo supedita todo con pillería a una inesperada sorpresa. Sin embargo, el planteamiento del romance es francamente desconcertante, jugando incluso al complejo edípico, y no acaba de conducir a ninguna parte. También tiene uno la sensación de que el film presenta un doble final, y si el primero funcionaba medianamente, el segundo, que se sirve de las circunstancias reales de la muerte de Houdini, tiene algo de forzado.

5/10
Factory Girl

2006 | Factory Girl

Biografía de Edie Sedgwick, musa de Andy Warhol, fallecida prematuramente por una sobredosis de barbitúricos, en 1971, cuando tenía 28 años. Sedgwick pertenecía a una familia de clase alta. Aunque se convirtió en la favorita de Warhol, éste acabó renegando de ella. La película muestra el ambiente depravado y vacío de la llamada The Factory, una especie de empresa creada por el excéntrico artista, bajo la cual rodaba sus películas y creó su propio personaje. La protagonista está interpretada por la joven Sienna Miller (Stardust), que se pone a las órdenes de George Hickenlooper (La gran rueda del poder). El músico Bob Dylan -que estuvo relacionado con la propia Sedgwick- exigió que no se le nombrara en el film como estaba previsto.

4/10
First Snow

2006 | First Snow

Digno debut como director de Mark Fergus, coguionista de Hijos de los hombres, que retoma como protagonista a un personaje gris que, enfrentado a las circunstancias, acaba comportándose como un héroe. Jimmy es un vendedor que durante un viaje para reunirse con un cliente sufre una avería, por lo que debe permanecer en un pueblo desolado mientras le arreglan el coche. Para pasar el rato, acaba entrando en la caravana que sirve de consulta a Vacaro, un hombre que asegura que es capaz de leer el futuro. Jimmy se muestra escéptico y no se cree nada de lo que le dice Vacaro, que pronostica varios asuntos menores pero también intuye algo tan negativo que no quiere ni manifestárselo a su cliente. Transcurren unos días, y en vista de que las profecías se están cumpliendo, Jimmy se obsesiona con el tema. Decide regresar en busca de Vacaro que le confiesa la verdad. Está convencido de que morirá en cuanto llegue la primera nevada del año. Avisado de lo que le espera, Jimmy intentará cambiar su vida para librarse de la muerte. Se trata de un honesto thriller, en torno a la fatalidad y el destino sin grandes pretensiones, que ofrece exactamente lo que promete y está rodado con una factura que remite al mejor cine independiente estadounidense. Su autor juega bien la carta de mantener en todo momento el equilibrio entre una interpretación fantástica y otra realista, en la que el futuro no se puede predecir y al protagonista le han engañado. Además, Guy Pearce, estrella absoluta de la función, realiza un correcto trabajo.

5/10
La propuesta

2005 | The Proposition

Ambientada en Australia, hacia 1880, este durísimo western narra las vicisitudes de varios hermanos por sobrevivir a una lucha sin cuartel con los hombres de la ley, debido a una serie de sangrientos crímenes. Guy Pearce interpreta a Charlie Burns, uno de los hermanos forajidos, quien recibirá del capitán Stanley una alocada propuesta para acabar con el derramamiento de sangre: si mata a Arthur, su hermano mayor, salvará de la horca a Mike, su hermano menor. El director australiano John Hillcoat ha pergeñado un estupendo y violento film que trae a colación temas como la unidad familiar y la lealtad. El guionista Nick Cave (también autor de la preciosa banda sonora) ofrece una historia terrible, brutal, convulsa, que habla del avance de la civilización a través de las inmensas tierras áridas de Australia, un territorio muy similar al del oeste americano, con sus vastísimos espacios, la presencia de los colonos y los aborígenes, y el sempiterno axioma de la ley del más fuerte. Cave y Hillcoat trazan unos personajes impactantes, muy definidos, aunque es cierto que algunos de ellos tienen un papel demasiado escaso (como el cazarrecompensas o el jefe del pueblo), y saben aportar un excitante aliento épico al conjunto, con unos planos fabulosos, enormemente líricos, en donde la agresividad, la belleza y la desolación de la naturaleza se convierten en pieza clave del drama. El reparto es bastante notable, e incluye a varios actores de primera línea.

7/10
Dos hermanos (2004)

2004 | Two Brothers

Una familia de tigres (los padres y dos cachorros) vive en un templo budista en ruinas, en medio de la selva, en la Indochina francesa de los años 20. Tras diversas peripecias, los dos hermanos caen en la cautividad: uno pasa a ser propiedad de un circo, el otro se convierte en mascota de un niño, hijo del gobernador, hasta que el animal crece… Conviene dejar atrás cualquier prejuicio hacia las películas con animalitos. Porque Jean-Jacques Annaud –director de la estupenda El oso– es garantía de entretenimiento. Y en efecto, el guión de Annaud y Alain Godard, de ribetes kiplingnescos, es ágil, de modo que la historia atrapa. Se evitan los maniqueísmos habituales en este tipo de filmes (los animales suelen ser encantadores, y los humanos unos brutos sin escrúpulos), y se dibuja con matices al cazador interpretado por Guy Pearce, un tipo noble, y al resto de seres humanos (el gobernador y su familia, la gente del circo, el príncipe, indígenas de la zona…). El film plantea además cuestiones como la convivencia entre civilizaciones, que surge por la situación colonial. Gran mérito técnico tienen las escenas rodadas con los tigres (se utilizaron treinta de estos animales), de gran naturalidad gracias al uso de versátiles cámaras de alta definición.

4/10
Till Human Voices Wake Us

2002 | Till Human Voices Wake Us

Sam y Silby son dos adolescentes que se profesan una gran amistad. Un buen día, ambos están en el agua cuando Silby desaparece de repente, sin dejar rastro. Por mucho que Sam la busca, no da con ella. Con el paso de los años, él vuelve a su pueblo donde conoce a Ruby, una mujer que le recuerda tremendamente a la desaparecida Silby. Guy Pearce llega a estar tan perdido ante la que cree es la reencarnación de su amor de juventud, como lo estuvo su personaje en Memento. El espectador tendrá que tener paciencia para entender la propuesta de Petroni.

4/10
El gran golpe (2002)

2002 | The Hard Word

Al salir del talego bajo fianza, tres hermanos son convencidos por su abogado y antiguo cómplice de que vuelvan a cometer atracos, según su norma habitual de no herir a nadie. Antes de retirarse, intentan el golpe definitivo, pero alguien traicionará al grupo. Típica cinta de robo planeado hasta sus últimos detalles y que al final no sale tan bien como se esperaba. El debutante Scott Roberts incorpora golpes de comedia, y cuenta con un reparto sorprendente.

5/10
La máquina del tiempo

2002 | The Time Machine

Un genial inventor del siglo XIX. Despistado, absorto por su trabajo. El amor le empuja a sentar la cabeza. Pero ocurre una desgracia, que le va a dejar profundamente deprimido. ¿Por qué ha tenido que pasar? Buscará la respuesta con su último invento: una máquina que le permite viajar en el tiempo. Simon Wells, biznieto de H.G. Wells y codirector del film animado El príncipe de Egipto, adapta el clásico "La máquina del tiempo", del que conocíamos la versión El tiempo en sus manos de George Pal. Con estupendos efectos visuales, y algunas escenas trepidantes –la primera aparición de las criaturas mutantes tiene un brío notable–, Wells entrega un buen film de aventuras, que sólo se resiente del subterráneo tramo final, con la aparición decepcionante de un Jeremy Irons irreconocible. Una brillante idea de guión es el divertido personaje virtual de Orlando Jones, interface futurista de una biblioteca pública.

5/10
La venganza del Conde de Montecristo

2002 | The Count of Montecristo

“Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va”, dice la popular canción sevillana. No digamos nada, si ese amigo te traiciona y te roba a tu chica. En tal caso, el alma sufre una puñalada mortal. Es lo que le pasa a Edmundo Dantès, injustamente condenado a prisión de por vida. Pasan los años, y lo único que mantiene vivo a Edmundo son los deseos de venganza. Gracias a eso, y a la ayuda inestimable de otro prisionero, logra escapar. Entretenida y cuidada adaptación del clásico de Alejandro Dumas padre, dirigida por un incondicional del cine de aventuras, Kevin Reynolds, que ya entregó Robin Hood, príncipe de los ladrones. Según él, la película “incluye todos los elementos de la historia perfecta: amistad y traición, amor y desengaño, acción y aventura”. Apasionantes son los duelos de espadas, pero también hay lugar para la reflexión sobre el descenso a los infiernos del protagonista y sus deseos de venganza. Como dice el personaje del prisionero anciano, magnífico Richard Harris, la venganza “es un plato que se cocina muy a menudo, pero que raras veces se come”.

6/10
Reglas de compromiso

2000 | Rules of Engagement

Embajada de Estados Unidos en Yemen. Una multitud enardecida se manifiesta ante la sede diplomática. El ambiente se caldea progresivamente, hasta el punto de que un equipo de marines procede a evacuar al embajador y a su familia. En un momento de máxima tensión el coronel Childers toma una dura decisión: ordena abrir fuego sobre los manifestantes, lo que provoca decenas de muertos. Como consecuencia, se convoca un consejo de guerra para juzgar si Childers violó las reglas de compromiso al disparar a civiles desarmados. Un viejo amigo le defiende, y ambos se topan con una tupida red de intereses políticos, poco interesados en descubrir la verdad. William Friedkin, que ganó el Oscar con French Connection (Contra el imperio de la droga) y asustó a medio mundo con El exorcista, dirige este film con firme pulso. El veterano director comenta que habla de "amistad y leatad, y sobre el papel que le toca jugar al militar moderno". Las escenas de acción son impecables, y el pulso interpretativo que mantienen Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson merece ser visto.

5/10
Memento

2000 | Memento

Un hombre tiene una rara enfermedad, consecuencia de la violación y asesinato de su esposa. Padece una amnesia por la que sólo recuerda: 1) los hechos de su vida previos al citado acontecimiento traumático; y 2) lo ocurrido en los últimos diez minutos. De modo que toma notas en papelitos, hace fotos polaroid, y se tatua el cuerpo, con las pistas que le pueden llevar a descubrir al responsable de su estado. Thriller desasosegador, de complejísima estructura. Tiene dos líneas de narración, una, en color, avanza hacia atrás; y la otra, en blanco y negro, hacia delante. Así hasta llegar a un justo medio en el que se comprenden todas las claves de la historia. La originalidad del planteamiento tiene su cara y su cruz. Resulta indudable el riesgo tomado, y todo encaja bien, hasta un desenlace sorpresa cargado de cinismo. Pero la narración resulta algo artificiosa. El ritmo es trepidante, y el montaje impecable. A destacar el trabajo de la pareja protagonista, Guy Pearce y Carrie-Anne Moss.

7/10
Ravenous

1999 | Ravenous

Año 1847. El capitán John Boyd es un capitán de la caballería de los Estados Unidos, decepcionado después de su participación en la guerra con Méjico. Sus superiores no le ven con buenos ojos y le envían a un destino situado en la otra punta del mundo: un fuerte en Sierra Nevada, California. El destacamento lo forman tan sólo cinco personas, a cada cual más chiflado. Un día se presenta Colqhoun, superviviente de una expedición que fue sepultada por una avalancha de nieve. Los pocos que sobrevivieron se refugiaron en una cueva, y ante la falta de alimentos comenzaron a devorarse unos a otros. Ahora el ejército se dispone a comprobar la historia, y a rescatar a los que queden vivos. Antonia Bird juega con el terror y la locura en este film ambientado en el viejo Oeste. Se recomienda haber hecho bien la digestión antes de enfrentarse a esta historia de canibalismo, donde se puede ver a actores de talla, como Robert Carlyle, Guy Pearce y David Arquette.

5/10
L.A. Confidential

1997 | L.A. Confidential

Basada en la novela de James Ellroy, L.A. Confidential es una auténtica obra maestra que nos devuelve el esplendor de las películas de cine negro de los años cuarenta. La película narra cómo el cuerpo de policía de Los Angeles ha de enfrentarse a la ola de crimen y corrupción que asola a la ciudad. Asesinatos, prostitución, mafia policial, políticos corruptos y periodistas sin escrúpulos son los elementos que componen el intrincadísimo hilo argumental de esta historia. Curtis Hanson (La mano que mece la cuna, Jóvenes prodigiosos) dirige este fascinante film con un gran acierto, logrando sintetizar la complicada y extensa novela de Ellroy. Cuenta para ello con la ayuda de Brian Helgeland, (Oscar al mejor guión adaptado). Perfecta es la recreación de la ciudad de los Angeles de los años cincuenta, para lo que no se han escatimado gastos en vestuario, decorados, automóviles etc. La interpretación de los actores también es magnífica, destacando Kevin Spacey, James Cromwell, Guy Pearce y Danny DeVito. Mención aparte merece la actuación de una estupenda Kim Basinger, que recibiría el Oscar en la categoría de mejor actriz secundaria. La película obtuvo en total nueve nominaciones a los Oscar.

8/10
Las aventuras de Priscilla, reina del desierto

1994 | The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert

Dos drag queens y un transexual han sido contratados para actuar en una zona desértica de Australia. Y van a descubrir que la ex mujer de una de ellos es la que mueve el concierto. Con esta premisa argumental se hace una apología de la ideología de género, donde la "nueva" moral sirve para ridiculizar a la de siempre. Lo mejor son las canciones.

4/10
La saga de los McGregor

1993 | Snowy River: The McGregor Saga | Serie TV

Drama familiar sobre el vaquero más influyente de una zona montañosa cercana a Melbourne. Es viudo y en su quehacer diario tendrá que lidiar con los problemas propio del hombre más rico de la comarca, así como con cada uno de sus hijos. Serie que estuvo en antena durante tres años. Tiene el privilegio de haber contado con actores australianos de reconocimiento internacional en algunos de sus capítulos. Guy Pearce participó en todos los episodios, mientras que Josh Lucas trabajó en 15 y Hugh Jackman participó en cinco en 1996.

5/10

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