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Biografía

Karin Viard

Karin Viard

54 años

Karin Viard

Nació el 24 de Enero de 1966 en Rouen, Seine-Maritime, Francia
Filmografía
Chanson douce

2019 | Chanson douce

Paul y Myriam tienen dos niños pequeños. Para que Myriam pueda volver a trabajar, emplean a Louise, una canguro con experiencia. Louise se entrega por completo a sus tareas, trabajando a conciencia y con buena voluntad, hasta el punto que su presencia ocupa un lugar central en la familia. Pero muy pronto, Louise comienza a reaccionar de manera extraña.

Les chatouilles

2018 | Les chatouilles

Voyez comme on danse

2018 | Voyez comme on danse

Vaya lío de familia... Julien nota que alguien le sigue todo el tiempo. Alex, su hijo, se acaba de enterar de que Eva, una estudiante de 17 años, no le ha dicho que va a ser padre. La madre de Eva, Vero, a quien nunca le ha ido bien en la vida, se imagina robándole a las ancianas para criar al futuro bebé. A Elizabeth, cuyo marido, Bertrand, se acaba de esfumar, la policía le registra su casa. Lucie, harta de la paranoia de su marido, Julien, está al borde de la crisis matrimonial. Serena, la amante de Julien, piensa que éste le miente. Julien no sabe que Serena le miente también. Loic, el hijo mayor de Vero, el único normal de la familia, no es tan normal como parece. Sin olvidar a otra persona, siempre presente aunque no se la vea...

Algo celosa

2017 | Jalouse

Nathalie, parisina divorciada y con una hija que acaba de cumplir los 18 años, empieza a experimentar sentimientos hasta ahora inéditos. No aguanta la felicidad de los demás. Es profesora de humanidades de un instituto y le molesta la simpatía de una nueva profesora. También le disgusta que su ex marido haya encontrado el amor con otra mujer y que su hija Mathilde sea cada día más guapa, que baile tan bien y que sea feliz con su novio. Lo malo es que su infelicidad llevará a Nathalie a cometer torpezas que la irán alejando cada vez más de sus seres queridos. Simpática comedia francesa servida con la elegancia habitual que acostumbra David Foenkinos, que dirige junto a su hermano mayor Stéphane. Como en su mayor éxito, La delicadeza, parten ambos de una novela escrita por David. Despliega el film una batería de sentimientos y situaciones graciosas, propiciadas por la convivencia y causadas por la situación anímica que vive la protagonista, incapaz de no sembrar la discordia allá por donde pasa. La mujer no deja títere con cabeza y mete la pata en el colegio, con su ex marido, con su mejor amiga, con una posible conquista, con su hija... Es vital en este punto la presencia de Karin Viard, una actriz con un talento innato para el humor, que compone a la perfección a una mujer cuyo comportamiento empieza a descontrolarse. Tras un arranque de lo más prometedor, el espectador es testigo de las decisiones de Nathalie con cierto regocijo y aunque la diversión domina todas las situaciones también el film busca a menudo un difícil equilibrio entre la comedia y el drama, aunque el tono es siempre amable, alejado de tremendismos. Supone la historia un acercamiento a las crisis de la edad que todos atravesamos, etapas de la vida en que las nubes lo cubren todo y corremos el riesgo de amargar a los demás con nuestras frustraciones. La solución, como siempre, es el amor y aquí lo hay a raudales, también en sus variantes maternales, amistosas y laborales, porque si algo abunda en la película son las buenas personas. Quizá tan sólo puede achacársele a la historia que no evolucione por derroteros más originales y no incluya mayores puntos de giro. El reparto, además de la protagonista, es estupendo con mención especial para la jovencita debutante Dara Tombroff en el papel de la hija Mathilde, y de Anne Dorval en el de la amiga Sophie.

5/10
Los visitantes la lían (en la Revolución Francesa)

2016 | Les visiteurs: La Révolution

Los visitantes no nacieron ayer (1993) se convirtió en todo un fenómeno en Francia, donde hasta se puso de moda repetir algunas expresiones del film en el habla coloquial. El realizador y coguionista, Jean-Marie Poiré, repitió con los dos protagonistas, Jean Reno y Christian Clavier (también coguionista de la saga), en Los visitantes regresan por el túnel del tiempo (1998), y los tres se encargaron de rodar el remake estadounidense, Dos colgados en Chicago (2001). Quince años más tarde, el trío vuelve con una nueva entrega que ha seguido recaudando dinero a mansalva en su país. Continúa la trama de la segunda, en cuyo desenlace, el caballero medieval Godofredo de Miramonte, y su fiel sirviente, Delcojón, trasladados por arte de magia al presente, trataban de regresar a su época, pero por un error acaban en 1794, en plena Revolución Francesa. Se unirán a los descendientes de Godofredo, prepotentes aristócratas, que tratan de huir después de que les haya confiscado su castillo un descendiente resentido de Delcojón, convencido revolucionario. Sin llegar a resultar memorable, la primera parte desataba alguna sonrisa incluso fuera de su país, mediante la enésima repetición de la fórmula “pez fuera del agua”, que tan buenos resultados lleva dando desde clásicos como Tarzán en Nueva York. Lo mismo ocurría con las siguientes. Sin embargo, esta tercera entrega ha perdido la inspiración, pues no consigue sacarle punta a las posibilidades de la época de Robespierre. Acaba resultando tan cansina que el espectador está deseando que acabe. Ni siquiera los apasionados de los personajes, franceses mayoritariamente, conectarán con una trama aburrida que no va a ninguna parte. Reno y Clavier parecen en esta ocasión poco entusiasmados. Y resulta algo simplona la justificación que el guión se saca de la manga de que ahora sus personajes envejezcan cada día varios años cuando están en el futuro, lo que explica que no haya pasado el tiempo para ellos, pero que los actores sí acusen los años transcurridos.

3/10
21 noches con Pattie

2015 | 21 nuits avec Pattie

Cinta adscrita al realismo mágico, que mira con un punto de humor muy desinhibido la desazón vital que atraviesan en la actualidad tantas personas. El punto de partida es el viaje de Caroline a un remoto pueblecito de sur de Francia, su madre Isabelle –localmente conocida como Zaza–, con la que apenas tenía relación –la dejó al cuidado de sus abuelos siendo niña, y siempre estaba viajando–, acaba de morir inesperadamente. Mientras está haciéndose cargo de los arreglos funerarios se encuentra con que el cadáver de Zaza ha sido robado, y surgen todo tipo de hipótesis, mientras se ve obligada a prolongar su estancia. Lo que significa una inmersión en un curioso mundo hedonista, que le haría recuperar el gusto por el placer sexual que habría perdido. Su particular guía es Pattie, una mujer que si no es ninfómana le falta poco –altamente promiscua con los hombres, habla de su experiencia sexual con detalle casi pornográfico–, y allí va tratando con distintos personajes que le invitan a fantasear sobre lo ocurrido, como el que parece un antiguo amante de su madre, y tal vez su padre, aunque también podría ser un chiflado necrófilo. Los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu vuelven a armar tras El amor es un crimen perfecto una trama con elementos desconcertantes, que invitan a preguntarse quién está más muerta, si Zaza o Caroline. Aunque no nos engañemos, su propuesta no entra en grandes vericuetos intelectuales, más bien parece una especie de juego o una broma, con abundantes elementos de comedia, que muchos espectadores encontrarán de dudoso gusto, al menos la insistencia en las perversiones sexuales resulta un tanto agotadora. Sin duda que los guionistas y realizadores se muestran habilidosos a la hora de hilar su discurso, conviven el realismo y la fantasía, el humor y el punto dramático, en cuidadoso equilibrio. E Isabelle Carré aguanta el protagonismo, y eso que acechan sobre todo dos actores, André Dussollier y Karin Viard, para robarle las escenas en que sus personajes cobran peso con sus respectivos excesos. Destaquemos también el trabajo de Laurent Poitrenaux, el gendarme, de breve presencia pero con indudable personalidad.

5/10
Grandes familias

2015 | Belles familles

Tras años de ausencia de Francia, Jerôme regresa a París con su novia china, con idea de anunciar a su madre viuda y a su hermano su próxima boda. Es un viaje relámpago, pues la pareja, colegas de trabajo, tienen pendiente una importante reunión de negocios en Londres. El caso es que Jerôme se entera que los planes de venta de la gran casa familiar en el campo están paralizados por un contencioso judicial del que se ocupa su amigo de la infancia Piaggi. Así que viaja sólo ahí, en lo que será una especie de regreso al pasado para afrontar el trauma de la relación con su padre, que nunca le mostró demasiado afecto. El encuentro con la querida de su progenitor, que tiene una hija, complicará las cosas. No se ha prodigado demasiado en la dirección de películas Jean-Paul Rappeneau después de cautivar a medio mundo con su Cyrano de Bergerac, de 1990. Después sólo ha hecho tres películas no muy apasionantes, y entre la que nos ocupa y la anterior media una docena de años. Ha sido con 83 años cuando Rappeneau ha decidido que aún tenía algo que decir, en relación a la familia, y lo ha hecho colaborando con sus hijos Martin, compositor, y Julien, coguionista. El caso es que esta historia de líos familiares, donde nadie es perfecto, a priori prometía, pero el cineasta estira la trama en exceso, e incluye extremos poco creíbles para justificar relaciones románticas, la más increíble que la hija de la querida de su padre, no sea también hija de su padre, sino de algún anónimo personaje, lo que permite jugar con un posible enamoramiento de Jêrome sin caer en el incesto. Aunque algo larga, la cinta es medianamente agradable, y tiene un ritmo aceptable y un reparto apañado, encabezado por Mathieu Amalric. Pero le falta chispa, resulta anodina, y algunos trucos de guión son demasiado obvios.

5/10
Lolo

2015 | Lolo

Violette y su amiga Ariane pasan unos días de vacaciones en Biarritz. Allí Violette conoce a un lugareño sencillo e ingenuo, Jean-René, con quien tiene un idilio que poco a poco se convierte en amor. Ya instalados en París, en donde él ha encontrado un trabajo de informático en un banco, los enamorados seguirán viéndose pero sufrirán diversas crisis. En realidad, todas las calamidades son provocadas por Lolo, el manipulador hijo de Violette, que pretende destruir la relación. La cantante y actriz Julie Delpy (Antes del atardecer), ha dirigido varias películas, todas ellas con un aire desenfadado que se acercan a la vida cotidiana con hechuras de tragicomedia, como Dos días en París o su secuela Dos días en Nueva York. De ese mismo estilo es Lolo, comedia romántica modernilla, es decir con personajes divorciados, vidas  desahogadas económicamente, trabajos sofisticados y glamourosos y anhelos de vivir una segunda juventud, preferiblemente con un idilio amoroso-sexual que cambie sus vidas. La originalidad en este caso es introducir el personaje del edípico hijo que no soporta compartir a su madre y se dedica ha hacer la puñeta al novio, algo que no está del todo bien servido en pantalla, pues los adultos parecen completos tontainas y no resulta verosímil que ignoren las habilidades psicópatas del dulce y simpático Lolo (Vincent Lacoste). Queda así la idea clara de la necesidad de empujar a los hijos a abandonar el nido, de cortar cadenas y obligarles a sacarse las castañas del fuego si no se quiere caer en sus redes para siempre. Salva un poco la película que se trata de una comedia sin grandes pretensiones y que se centra en un correcto trabajo actoral. Brilla más en esta ocasión Julie Delpy que el payasillo Dany Boon (Bienvenidos al norte), que aquí encarna a un personaje bastante romo, por no decir embobado, que sólo ofrece contados momentos para la risa. Sí que son graciosas las apariciones de esa gran actriz que se llama Karin Viard (La familia Bélier), aunque en este caso casi siempre sea para soltar soeces o chistes sexuales de calibre desmesurado. En fin, una lástima de película, porque el inicio fresco y ligero prometía mucho más.

4/10
Lulu femme nue

2014 | Lulu femme nue

La familia Bélier

2014 | La famille Bélier

Los Bélier son una familia muy unida y muy peculiar. De sus cuatro componentes, el padre –Rodolphe–, la madre –Gigi– y el hermano pequeño –Quentin– son sordomudos. A sus 16 años Paula lleva toda su vida haciendo de intérprete de su familia en la multitud de ocasiones en que han de relacionarse. Porque, lejos de ser apocados, los Bélier son una familia muy normal y llevan una vida muy activa, trabajan y gestionan su propia granja, elaboran y venden quesos en el mercado, etc. Son, en definitiva, personas muy conocidas en su tranquilo pueblo, Lassay. Sin embargo, algo va a cambiar en la familia cuando, con la ayuda de un profesor del colegio, Paula descubre que tiene un don para cantar. Amable comedia franco-belga dirigida por Eric Lartigau, más acertado que en su último film Los infieles. Aquí sabe manejar la idea rocambolesca de la historia y hacerla verosímil sin que se le desmadre lo insólito de la situación vivida en casa de los Bélier. Hay momentos en que la trama podría haber derivado en comedia descontrolada –esa subtrama en que el padre de familia pretende presentarse a alcalde en las elecciones–, pero poco a poco el eje conductor se endereza y queda claro que estamos ante una comedia dramática que habla, casi al modo de fábula, de la necesidad de dejar a los hijos volar en paz, ley de vida que muchas veces los padres frustran con un mal entendido amor posesivo. La ambientación bucólica de la historia, en donde el duro trabajo de la granja parece tan idílico, las interpretaciones de los simpáticos y expresivos Karin Viard y François Damiens (que ya trabajaron juntos en la graciosa Nada que declarar), junto con la original armonía reinante en el hogar familiar hacen que el resultado sea agradable. Por otro lado, la debutante Louane Emera se esfuerza con un papel nada fácil, en donde debe encandilar transmitiendo infelicidad, una sensación donde se ha de confundir el amor por su familia y la falta de libertad. La escena clave del concurso parisino resulta por eso tan ejemplar, muy cinematográfica y de enorme emotividad.

5/10
El amor es un crimen perfecto

2013 | L'amour est un crime parfait

Marc es un profesor de literatura en una universidad en el idílico marco de los Alpes suizos nevados. Admirado por los alumnos, lo es sobre todo por ellas, pues don juan impenitente, fácilmente acaban compartiendo catre. La desaparición de Annie, alumna de Marc con la que tenía una relación, produce la lógica inquietud en la comunidad educativa: La policía investiga a la par que aparece en escena Anne, la madrastra de Annie, por la que Marc siente enseguida una irremediable atracción, algo que no es bien visto por los superiores del profesor, ni por su hermana, con la que vive. Quizá el mayor mérito de los hermanos Arnaud Larrieu y Jean-Marie Larrieu en su adaptación de la novela "Incidences" de Philippe Djian consiste en aunar razonablemente thriller –el "polar" francés– con comedia negra, manteniendo razonablemente el interés, por cierta ambigüedad acerca de la culpabilidad o inocencia de Marc, intensificada por sus lapsus de memoria. Aunque algo reiterativo en los ejes por los que avanza la acción –la jovencita que tira los tejos a Marc, la madurita que ronda, la hermana celosa y la policía que investiga–, el film destaca por su atmósfera de suspense y un reparto acertado.

5/10
Nada que declarar

2011 | Rien à déclarer

1993. La puesta en marcha de la Eurozona está a punto de acabar con las fronteras. De este modo, los puestos fronterizos van a desaparecer y todas las infraestructuras derivadas de ello (gasolineras, tiendas, restaurantes, agentes de aduanas, policías) tienen los días contados. En un puesto de la frontera entre Francia y Bélgica el que lo lleva peor es el agente belga Ruben, enemigo patológico de todo lo que no sea belga y especialmente agresivo con los franceses (franchutes o gabachos para él). Pero Ruben no sabe que Mathias, su archienemigo y colega francés al otro lado de la frontera, es novio en secreto de su hermana Louise y que hará todo lo posible por conseguirla. Simpática película gala, obra de quien es la punta de lanza actual de la comedia francesa, el director, guionista y actor Dany Boon. Prosigue Boon con su modo de hacer cine amable, romántico, basando el humor en los diálogos y en los cómicos caracteres de los personajes, capaces de crear gags a cada minuto, y tocando temas referentes a la idiosincrasia de sus compatriotas. Si antes triunfó mostrando las diferencias entre el norte y el sur de Francia (Bienvenidos al norte), ahora retrata paródicamente el legendario enfrentamiento entre franceses y belgas. El resultado no alcanza quizá el de otras películas de Boon, como la antes mentada o Mi mejor amigo, dirigida por Patrice Leconte. Y es que el personaje de Pierre (Benoît Poelvoorde) es seguramente demasiado delirante, de modo que por momentos el espectador queda agotado del belga. Eso no quita para que haya escenas despiporrantes, como la del pobrecillo que ha de pasar por el detector de metales o algunos momentos "automovilísticos". También funciona la subtrama del matrimonio del restaurante, con los simpáticos Karin Viard y François Damiens.

5/10
Polisse

2011 | Polisse

La rutina diaria de la Brigada Policial de Menores en París. El film sigue a cerca de una decena de agentes que se ocupan de casos muy variados, muchos relacionados con delitos sexuales, a veces en el ámbito de la propia familia de la víctima, pero también de robos callejeros, incapacidad de los padres para cuidar de los menores. La mirada de Maïwen Le Besco es original, y no sólo porque además de dirigir y firmar el guión se reserva el papel de una fotógrafa, que documenta el trabajo de los policías para el ministerio del interior, sin ser ella agente, lo que permite cierta identificación con el espectador, también por la reserva inicial con que lo ve todo. Resulta también inteligente, y cala, la idea de pintar la vida personal de los policías, que tienen sus problemas: infidelidad, divorcio, discusiones conyugales, estrés, rencillas, impotencia ante los crímenes a los que se enfrentan día a día... Ellos no son ajenos a un caldo de cultivo social, donde abundan los prejuicios, la falta de integración, el sexo omnipresente, la frustración, la ignorancia, las adicciones... un cóctel que lo está cambiando todo y a cuya influencia resulta difícil, por no decir, imposible, sustraerse. Así las cosas, lograr un equilibrio personal y familiar resulta, cuando menos, complicado. Polisse, justo Premio del Jurado en Cannes, tiene la virtud de lograr una fuerte cohesión en su visión caleidoscópica del quehacer policial. Procura ofrecer una mirada objetiva, casi documental, sin juzgar a las personas, y donde domina el pesimismo ante un panorama poco halagüeño, donde crímenes como la pedofilia horrorizan, y en que al bando de “los buenos” también les falta el fundamento sólido que permite resistir sin venirse abajo. El título parece proponer un juego de palabras acerca de cómo suena en francés “policía”, pero también “educado” y “pulido”.

7/10
Potiche, mujeres al poder

2010 | Potiche

Suzanne es lo que se dice una mujer “potiche”, es decir una mujer florero. Efectivamente, cualquiera diría que está de adorno en su casa, y sin embargo ella ha asumido ese papel con humor, porque en realidad es una mujer sin complejos, feliz a su modo, independiente y descomplicada a pesar de que su marido Robert es un personajillo miserable que la desprecia y le es infiel. Además, Robert regenta la fábrica de paraguas que da de comer a la familia gracias a ella, pues heredó la fábrica de su suegro. El matrimonio tiene dos hijos adultos que les quieren, pero que no entienden cómo su padre trata con tanta desidia a su madre y sobre todo cómo ella siempre ha aguantado sin replicar todos los caprichos y desprecios de su marido. Pero las cosas van a cambiar en la familia con motivo de una huelga de trabajadores en la fábrica, los cuales echan en cara al dueño su pésima gestión. Por motivos de salud Robert habrá de ausentarse y será entonces la accionista mayoritaria, Suzanne, la que asuma el mando... Por una vez François Ozon se olvida de sus típicos dramones sórdidos, de sus familias insanas y de sus personajes desesperanzados (Swimming Pool, 5x2, El tiempo que queda, etc.) y se lanza a la comedia frugal y amable, y lo hace con acierto, pues la historia se sigue con una sonrisa en los labios. Para desarrollar el guión, el propio Ozon ha adaptado la obra teatral de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy y como resultado entrega una película muy francesa, esto es, repletita de diálogos y réplicas divertidas, y completamente asentada en la labor interpretativa de varias estrellas del cine francés. En verdad todo parece orquestado a la mayor gloria de la gran Catherine Deneuve (a la que ya pesan algo sus 67 años, todo hay que decirlo), quien parece sentirse muy cómoda con ese papel ambiguo de mujer pusilánime y superficial pero en realidad soberanamente independiente. Le da la réplica un siempre estupendo Fabrice Luchini (Confidencias muy íntimas), en uno de esos papeles llenos de comicidad que él clava tan bien, el de hombre patético que pretende aparentar más de lo que es. Por último, Gérard Depardieu cumple con oficio como el tercero en discordia.

5/10
Cena de amigos

2009 | Le code a changé

Varios amigos en torno a la cuarentena se reúnen para cenar: Marie y su marido Piotr, anfitriones de la velada; Juliette, hermana de Marie, que no se habla con su padre y que está enamorada de un hombre mucho mayor, Erwann; Lucas, compañero de trabajo de Marie, casado con Sarah, que sueña con escribir un libro; Alain, oncólogo, casado con Mélanie, ginecóloga, que engaña a su marido; Manuela, profesora de flamenco de Marie y paciente secreta de Alain... Entre conversaciones y risas somos testigos de la verdad y la mentira de sus vidas y de sus relaciones amorosas. El planteamiento podría haber dado para pergeñar una divertida película francesa, llena de enredos y de situaciones divertidas, con desenlaces alegres y tristes, rupturas y uniones. Lo que se dice una comedia sobre el mundo de la pareja. Algo de eso hay, pero muy poco. Es una verdadera pena el resultado conseguido por Danièle Thompson. Una pena por lo soso y lo poco atractivo de lo que se cuenta. No es una película mala, pero queda un regusto de gran decepción. Porque... ¡qué punto de partida tan interesante y qué guión tan ramplón! Con tanto personaje había que prestar especial atención a la definición de caracteres, cosa que brilla por su ausencia, y en el batiburrillo coral de las aventuras y múltiples diálogos de cada personaje falta chispa, complicidad, frescura. Al espectador le es muy fácil perderse o simplemente desconectar. Mala cosa. El conjunto es en definitiva una colección de estampas muy, muy frugales sobre las vidas y relaciones entre los diferentes personajes y tan sólo hay breves momentos en que la situación funciona, como el baile entre el padre de Juliette y el novio de ésta o la escena en que visionan la boda en el vídeo. El film, por tanto, acaba aburriendo por su poca originalidad, se olvida rápido e incomprensiblemente nada puede hacer para evitarlo el gran reparto, encabezado por la siempre cómica Karin Viard (Nada que declarar), el cara de bueno Dany Boon (Bienvenidos al norte) y la polanskiana Emmanuelle Seigner (Frenético), entre muchos otros.

4/10
París

2008 | Paris

El director francés Cédric Klapisch encontró el éxito con el film Una casa de locos en 2002, y repitió buenas críticas con la segunda parte, Las muñecas rusas en 2005. Cuatro años después no ha podido emular la altura de esas obras con París, la película que nos ocupa. Por primera vez se aleja del aire tragicómico de sus otros guiones y entrega un drama coral, de resultado correcto pero falto de la emoción y la vitalidad de sus otros filmes. El planteamiento es atractivo: se trata de ofrecer una visión coral de las vidas de unas cuantas personas que confluyen en París. El nexo de unión es Pierre, un joven a quien han diagnosticado una grave enfermedad de corazón. Ante la perspectiva de la muerte comienza a ver con otros ojos a las personas que le rodean. Ese es el resorte que le sirve a Klapisch para introducirnos en las existencias de un grupo de personajes mínimamente conectados, que pasan su días normalmente, que trabajan, sufren, ríen y buscan el amor: la hermana de Pierre, trabajadora social; el vendedor de fruta y verdura; una guapa vecina que estudia en la universidad; el profesor de ésta, enamorado como un quinceañero; el hermano arquitecto; un emigrante africano; la dependienta de una panadería, etc. Quizá el mayor defecto de la película es haber querido abarcar demasiado. Hay dispersión en la historia y aunque los personajes resultan verosímiles, apenas avanzan e interesan poco. Es cierto que hay algunos momentos logrados, magníficamente ambientados con la escogida música (uno de los puntos fuertes del cine de Klapisch), pero al final sólo planea la idea algo manida de la dura realidad de la muerte, que tarde ayuda a darnos cuenta de la maravilla de estar vivo. Lo mejor son los actores, con especial mención al formidable y cómico Fabrice Luchini y a la sempiterna Juliette Binoche.

4/10
El infierno

2005 | L' Enfer

Segunda película de la trilogía ideada por Krzysztof Kieslowski, en torno a los conceptos de cielo, infierno y purgatorio (al igual que dedicó otra a los colores de la bandera francesa) y que el cineasta polaco no pudo acometer al sorprenderle la muerte. El guión corre a cargo de su colaborador Krzysztof Piesiewicz. Danis Tanovic, el director de En tierra de nadie acierta en líneas generales a la hora de atrapar el modo de narrar y la estética de Kieslowski. El film describe la trayectoria vital de tres hermanas que apenas se ven, traumadas por un suceso del pasado cuyo contenido no se desvela por completo hasta bien avanzada la trama. Una de ellas, solterona, apenas hace otra cosa que visitar con asiduidad a su madre, recluida en una residencia, atada a una silla de ruedas y sin capacidad de habla; la segunda es una mujer casada consumida por el demonio de los celos: está segura de la infidelidad de su esposo, y el descubrir detalles sobre sus correrías amorosas se convierte en una obsesión que le destruye anímicamente; finalmente la tercera es una joven universitaria, sumergida en una relación con uno de sus profesores, hombre casado, y cuya hija es una buena amiga. Las tres mujeres viven su particular infierno, de llamas que no se apagan. A pesar de la innegable belleza formal del film, la historia es terriblemente desesperanzada, desoladora en suma. Algunos de los temas que surgen, como la pederastia, dan idea de los abismos de vileza en que puede caer el ser humano. Tragedia familiar terrible, la escena de la madre, fría como una Medea que ha arruinado la vida de sus hijas, es terrible. El plano final cenital y de tipo caleidoscópico de las cuatro mujeres reunidas, sugiere la mirada divina, desde el punto de vista de los cineastas una mirada cruel, distante, deformada, incapaz de intervenir para ayudar a los simples mortales.

6/10
Arcadia

2005 | Le couperet

Cuando pierde su trabajo por una reestructuración empresarial, Bruno Davert se queda tranquilo: su prestigio en el sector papelero es indiscutible. Pero pasan tres años y no encuentra trabajo, por lo que corre peligro el bienestar familiar. Tras dar vueltas a la cabeza, concluye que puede haber otros ejecutivos del gremio tan valiosos como él, rivales para un apetitoso puesto de trabajo. Así que con frialdad compone un macabro plan: enterarse de quiénes son y asesinarles. A partir de una novela de Donald E. Westlake, el greco-francés Costa-Gavras compone su mejor trabajo desde La caja de música, del 89. Especializado en cine de denuncia, Costa-Gavras critica el moderno mercado laboral, marcado por elementos del capitalismo salvaje, por el afán de éxito a cualquier precio, y por el individualismo. La historia parece exagerada, y contiene buenas dosis de humor negro, pero funciona a modo de parábalo, en gran parte por la impresionante interpretación del parisino de origen español José Garcia.

5/10
Soy un asesino

2004 | Je suis un assassin

El dinero es un motivo para muchas cosas. Un escritor de novelas policíacas asesina a la exmujer de otro escritor a cambio de una gran cantidad de dinero. Así se introduce en el crimen, pensando que puede salir cuando quiera, que solo es un paréntesis entre novelas. Historia de crimen y culpa narrada de una forma singular.  

5/10
Besen a quien quieran

2002 | Embrassez qui vous voudrez

Mientras su marido se queda en la ciudad con su amante, Elizabeth pasa unas vacaciones en una pequeña localidad, donde coincide con varias parejas de amigos. Comedia coral, sigue las tórridas relaciones amorosas de un variopinto grupo de personajes amorales. Esta adaptación de una novela del británico Joseph Connolly la escribe y dirige Michel Blanc, que también interpreta un papel, junto a otros grandes nombres del cine galo.

5/10
El empleo del tiempo

2001 | L' Emploi du temps

Vincent es un hombre de mediana edad que tiene una familia y que trabaja como asesor, por lo que contínuamente tiene reuniones de trabajo y debe ir y venir. Pero Vincent, en realidad, lleva años engañando a los suyos porque le despidieron hace mucho tiempo de su empleo y no ha sido capaz de contarlo. Mediante trapicheos va saliendo adelante pero el engaño y la mentira le conducirá a una espiral de la que no sabe salir. La historia se basa en los hechos reales que rodearon la vida de un tal Jean-Claude Romand en 1993. Laurent Cantet dirige un drama oscuro y angustioso de un hombre que construye una realidad fingida de cara a los demás y el miedo a ser descubierto le atormenta cada día más. Los protagonistas son solventes y Cantet recibió un galardón en el Festival de Venecia de 2001. En 2002, José Coronado protagonizó con éxito la versión española en La vida de nadie.

6/10
Delicatessen

1991 | Delicatessen

Uno de los mayores éxitos del cine francés de los últimos años, lo que se debe a su renovador estilo visual y a la gran imaginación que destila cada uno de sus planos. Además, crea un mundo propio, con unos decorados y vestuarios muy originales, que pueden ser parte de cualquier lugar del mundo. Retrata a los habitantes de un edificio, en cuya planta baja se sitúa una charcutería. El origen de la carne que allí se vende es desconocido. Con este largometraje debutaron los realizadores Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro (La ciudad de los niños perdidos). Obtuvieron un gran número de premios internacionales, entre los que destacan los cuatro del festival de Cinema Fantastic de Sitges de 1991. El film tiene pasajes de una rara y bella poesía.

7/10

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