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Biografía

Nicola Pecorini

Nicola Pecorini

Nicola Pecorini

Premios: 1 Festival de San Sebastián

Ganador de 1 premio

Filmografía
El hombre que mató a don Quijote

2018 | The Man Who Killed Don Quixote

Más de 25 años ha tardado Terry Gilliam en ver hecho realidad su sueño de hacer una película inspirada por el Quijote de Miguel de Cervantes. Las múltiples dificultades previas, que parecían gigantes invencibles más que molinos de viento, quedaron recogidas en el documental Perdidos en La Mancha de Keith Fulton y Louis Pepe. Ahora por fin culmina su personal visión del caballero de la triste figura, que deja atrás a los actores elegidos antes para encarnar a Alonso Quijano, Jean Rochefort y John Hurt, es un ajustado y meritorio Jonathan Pryce el que ha ocupado su lugar. El tiempo transcurrido ha hecho que las expectativas en torno a la película, elegida para clausurar el Festival de Cannes, fueran altas, y en tal sentido la cinta de Gilliam, aunque sea coherente con su filmografía –aquí sobre todo con Las aventuras del barón Munchausen y El rey pescador, de 1988 y 1991 respectivamente–, sabe un tanto a decepción. El arranque tiene fuerza, la escena de los molinos de viento, que resulta formar parte de un rodaje. Luego nos enteramos de los esfuerzos de un director de cine, Toby, por llevar la obra de Cervantes a la pantalla antaño, y que ahora rueda anuncios respaldado por un productor que a su vez trata de satisfacer a un oligarca ruso con mucho dinero. Y ello se entremezcla con los flash-backs acerca del rodaje estudiantil en blanco y negro llevado a cabo por el mismo Toby años atrás, una etapa idealista en que conoció a una quinceañera que hizo las veces de Dulcinea, mientras un zapatero local encarnaba a don Quijote. De este modo, y con reminiscencias autobiográficas sobre sus esfuerzos creativos, Gilliam habla de un periplo que sería relativamente paralelo al suyo, y de alguien que perdió el juicio al igual que don Quijote, la actualidad estaría mostrando en las vivencias de Toby la vigencia del personaje que ocupa su película. La idea como base argumental es válida, pero no está bien ejecutada, algo chirría por culpa de estereotipos y personajes grotescos. Le pierde al cineasta su gusto por los excesos delirantes, hay momentos bastante pasados de rosca, sobre todo los relativos a los amoríos y lances sexuales de Toby –un Adam Driver que no acaba de hacerse con su personaje, que sería una especie de Sancho Panza sin serlo del todo, que antaño fue Quijote–, con la amante de su productor y con aquella adolescente ya crecida que ahora está con el ruso.

5/10
Incompresa

2014 | Incompresa

The Zero Theorem

2013 | The Zero Theorem

Un Londres futurista. Qohen -que no Quinn- es un genio de la informática, que vive en una iglesia abandonada, haciendo programas para una gran corporación que trata de tranquilizar a sus clientes, para que la existencia les sea más llevadera. Y anda muy angustiado por las presiones que padece para demostrar el llamado “teorema cero”, que permitiría descubrir el sentido de la existencia con un cien por cien de seguridad, o lo que es lo mismo, con un cero por ciento de posibilidades de equivocarse. Y aunque logra resultados por el 99 y pico por ciento, aquello no es suficientes. Terapias telefónicas, la tentación de los placeres carnales o paraísos virtuales no acaban de lograr calmar el agobio de Qohen. Otro delirio fílmico de Terry Gilliam, quien ya hiciera integrado en Monty Python treinta años atrás El sentido de la vida, en aquel caso en clave disparatadamente cómica. Aquí recrea con barroquismo exuberante la imaginería de la capital de Inglaterra dentro de unos años, con un Christoph Waltz pasado de rosca, al que rodean personajes a cada cual más estrambótico, desde el fantasmal jefe encarnado por Matt Damon, al supervisor David Thewlis, la psicóloga telefónica Tilda Swinton y la “experta en placeres” Mélanie Thierry. Con un guión del totalmente desconocido Pat Rushin, seguramente Gilliam quiere hacernos en The Zero Theorem, dentro del contexto psocial ostmoderno, un sesudo planteamiento existencial sobre Dios -véase el crucificado descabezado de la iglesia-, y las cosas que nos permiten hacer la vida más llevadera. Pero lo que entrega es un pastel bastante indigesto, con pasajes francamente aburridos, y algún que otro personaje rozando el histrionismo. Doce monos y Brazil eran filmes en la misma línea, pero el cineasta lograba un equilibrio que aquí se le escapa.

4/10
Ra.One

2011 | Ra.One

La prima cosa bella

2010 | La prima cosa bella

La historia de la familia Michelucci, un matrimonio con dos hijos, en dos tiempos. En los años 70 del pasado siglo, cuando Anna es reconocida como la madre más guapa del verano, ante el embarazo del niño Bruno, el entusiasmo de la pequeña Valeria, y los celos dominantes del marido Mario. El deterioro del matrimonio empujará a Anna a dejar el hogar con sus hijos, pero, algo ligera de cascos, su modo de salir adelante es algo errático e irresponsable, lo que deja huella en Bruno y Valeria. Estos sucesos setenteros se combinan con la actualidad, en que la vitalista Anna padece una enfermedad terminal, motivo por el cual Valeria ha pedido al misántropo Bruno que aparque unos días su trabajo de profesor universitario, para ir a verla. Lo hará a regañadientes, temiendo el reencuentro con una madre que tanto le ha condicionado la vida. Inspirado film de Paolo Virzì, que logra algo muy difícil, la naturalidad en una historia que podía aproximarse muy peligrosamente al culebrón o a la sensiblería empalagosa. En cambio, se diría que el cineasta italiano consigue hablarnos de la vida misma, tomando algunos elementos autobiográficos, manejados muy libremente: del amor como la fuerza capaz de dar sentido a la existencia, pero también de las equivocaciones de los padres que terminan pagando sus hijos, del peligro de dejarse dominar por el abatimiento que impide avanzar, de los vaivenes del corazón que hieren a los seres queridos... Acierta Virzì en no proporcionar coartadas a unos personajes, a los que por otra parte tampoco pretende juzgar, y que claramente tienen virtudes y defectos. Simplemente, y no es poco, nos invita a conocerles, a empatizar con ellos, a compartir unas alegrías y unas penas que conforman unas vidas en las intentan, como cualquiera, encontrar la felicidad. La agridulce película de Virzì fue escogida por Italia para acudir a los Oscar, y ganó 3 David de Donatello, para el guión y para los actores Valerio Mastandrea (el hijo Bruno adulto) y Micaela Ramazzotti (la madre Anna joven, y esposa de Virzì en la vida real). Lo cierto es que todo el reparto está perfecto, y contribuye a las intenciones de la película de proyectar luz sobre la vida gris. Algo que se nota en el desenlace, donde en efecto hay luz, pero también sombras, el regusto de la amargura que no cesa.

7/10
El imaginario del Doctor Parnassus

2009 | The Imaginarium of Doctor Parnassus

El doctor Parnassus presenta en Londres su espectáculo de feria, que consiste en un espejo mágico que traslada a quien lo desee a otra dimensión, en la que se hacen realidad sus deseos. Parnassus viaja con su hija Valentina, que según asegura él va a cumplir 12 años, aunque en realidad se aproxima a los 16. El padre sabe que está a punto de pasar a ser propiedad de Mr. Nick –en realidad el mismísimo demonio–, con el que hizo un pacto años atrás. A cambio de la juventud y la inmortalidad, Parnassus le dará sus hijos a Mr. Nick en cuanto éstos lleguen a los 16. Cuando Mr. Nick se presenta a por la chica, Parnassus hace una apuesta con él. Para poder ganar y quedarse con su hija contará con la ayuda de Tony, un tipo que se esconde de unos rusos que le persiguen. Al visionario director Terry Gilliam no le acompaña la suerte. Tras los problemas que dieron al traste con el rodaje de The Man Who Killed Don Quijote, en este film tuvo que afrontar la inesperada muerte del protagonista, Heath Ledger, que acababa de interpretar al Joker en El caballero oscuro. Finalmente optó por mantener las secuencias que llegó a rodar Ledger y sustituirle cada vez que su personaje, Tony, se adentra en el espejo y se transporta a otro mundo. Se prestaron a ello los actores Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law, que donaron el salario a la hija de Ledger. Parece que llegó a rodar con Ledger las suficientes imágenes como para que los cambios de actor no sean demasiado bruscos, por lo que la jugada no le ha salido del todo mal. Destaca el carismático Johnny Depp, aunque su breve intervención sabe a poco. Como es habitual en su filmografía, Gilliam ofrece imágenes deslumbrantes y sugerentes. Visualmente apabullante, y rica en referencias a clásicos del género fantástico como “Alicia a través del espejo” o “Fausto”, es cierto que esta fábula fantástica se excede en surrealismo, y le falta describir mejor a los personajes y lograr hacerlos atractivos. Esto aleja al film del gran público, y reduce su alcance a los apasionados de Gilliam y a quienes busquen un tipo de cine diferente. Pero es muy superior a la fallida Tideland, el anterior trabajo de Gilliam, y  por momentos recuerda a la potencia visual de Brazil y los mejores trabajos del ex Monty Python. Sugiere una reflexión sobre el escapismo, la fantasía y también la responsabilidad personal, pues los personajes acaban recogiendo lo que ellos mismos han cosechado. También tienen su interés sus críticas al cinismo en el mundo de las organizaciones benéficas, pues el personaje de Ledger aspira a ser reconocido como un abnegado filántropo únicamente por la gloria que esto le proporciona, no porque tenga ningún interés en ayudar a los demás.

6/10
Tideland

2005 | Tideland

Alicia en el país de las maravillas en versión yonqui y desquiciada, de la mano de Terry Gilliam. Una cría vive con unos padres enganchados a la droga. Tras la muerte de la madre de una sobredosis, padre e hija viajan a casa de la abuela, en medio del campo. Ahí el padre también muere, aunque su presencia continúa primero en forma de cadáver putrefacto, y luego de ‘muñeco’ momificado. La presencia de unos vecinos estrafalarios –Dickens, como el conejo de Alicia, una especie de reina bruja– son un par de elementos más para justificar la conexión con Lewis Carroll, pero el conjunto es un film estrafalario y desmedido, juguete de una mente pelín enfermiza que, cuando pierde el norte (recuérdese Miedo y asco en Las Vegas), no levanta cabeza. El poderío visual del cineasta no basta para sostener una película interminable y delirante, cuya proximidad a la necrofilia y la pedofilia deberían hacer reflexionar acerca de la responsabilidad social del cine, ignorada con demasiada frecuencia. Eso sí, los incondicionales ya le han puesto la etiqueta de título de culto. Ellos sabrán por qué.

2/10
Devorador de pecados

2003 | Sin Eater

Muchos cineastas se ven fascinados por la belleza de la liturgia y el arte católicos. Sin duda que personajes con traje talar y alzacuellos, o escenarios de vidrieras y altares, dan un buen juego visual. El director (Destino de caballero) y guionista (L.A. Confidential, Mystic River) Brian Helgeland es consciente de ello a la hora de entregar este peculiar film de terror, que con sus sectas y misteriosos asesinatos desea emular a títulos como El nombre de la rosa. Aquí tenemos a un Alex, un sacerdote perteneciente a la orden de los carolingios, mal vista en el Vaticano. El padre Alex es llamado a Roma cuando el superior de la orden es asesinado en extrañas circunstancias. La muerte podría deberse a un “Comedor de pecados”, gente que con extraños ritos asume los pecados de los moribundos, que así podrían acceder limpios a la vida eterna. El film no puede considerarse como modélico tratado teológico, ni mucho menos (en realidad, parece ignorar que en la Iglesia existe una cosa llamada “sacramento de la confesión”, algo conocido por cualquier chiquillo que se prepara para la primera comunión…). Así que sólo si se prescinde de esto, puede uno quedarse con la historia de miedo, repleta de exorcismos, espectros y sicarios varios, con los sustos correspondientes. Heath Ledger es el improbable sacerdote protagonista.

3/10
Las flores de Harrison

2000 | Harrison's Flowers

Particular odisea de una mujer estadounidense que se adentra en medio del polvorín del conflicto yugoslavo en busca de su marido, un fotógrafo que ha sido dado por muerto. 1991. Harrison es un reportero de guerra de la revista Newsweek. Su buen hacer le ha valido la fama, pero él está cansado de presenciar tantas muertes y desea retirarse, estar más con su familia y dedicarse a su verdadera pasión: el cuidado de las flores. Antes de su retiro deberá viajar a Yugoslavia para cubrir “los inicios de un conflicto menor”. Harrison promete a su mujer que estará de vuelta para el cumpleaños de su hijo, pero llega la fecha y no regresa. Al poco tiempo es dado por muerto. Sin embargo, su mujer, Sarah, no lo tiene nada claro, y decide viajar a los Balcanes para traérselo de vuelta. Su objetivo es llegar a Osijek, el pueblo donde Harrison desapareció. Chouraqui divide la película en dos partes bien diferenciadas, una de ellas ambientada en América, donde muestra la vida familiar del matrimonio, la relación de Harrison con sus colegas y la posterior incertidumbre de su desaparición. Cuando parece estancarse la narración, ésta da un giro inesperado y nos muestra la escalofriante odisea de un grupo de reporteros en plena guerra civil. Elie Chouraqui no tiene compasión a la hora de mostrar escenas de brutal violencia, con una fascinante puesta en escena que alcanza cotas de gran realismo y es capaz de helar la sangre al espectador (aviso: el asesinato de los niños en Vukovar no es apto para pieles sensibles). A todo este atroz conjunto ayuda la soberbia interpretación de Andie MacDowell, quizá en el mejor papel de su carrera. Las flores de Harrison obtuvo la Concha a la Mejor Fotografía en el Festival de San Sebastián y fue galardonada con el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC).

6/10
Reglas de compromiso

2000 | Rules of Engagement

Embajada de Estados Unidos en Yemen. Una multitud enardecida se manifiesta ante la sede diplomática. El ambiente se caldea progresivamente, hasta el punto de que un equipo de marines procede a evacuar al embajador y a su familia. En un momento de máxima tensión el coronel Childers toma una dura decisión: ordena abrir fuego sobre los manifestantes, lo que provoca decenas de muertos. Como consecuencia, se convoca un consejo de guerra para juzgar si Childers violó las reglas de compromiso al disparar a civiles desarmados. Un viejo amigo le defiende, y ambos se topan con una tupida red de intereses políticos, poco interesados en descubrir la verdad. William Friedkin, que ganó el Oscar con French Connection (Contra el imperio de la droga) y asustó a medio mundo con El exorcista, dirige este film con firme pulso. El veterano director comenta que habla de "amistad y leatad, y sobre el papel que le toca jugar al militar moderno". Las escenas de acción son impecables, y el pulso interpretativo que mantienen Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson merece ser visto.

5/10
Miedo y asco en Las Vegas

1998 | Fear and Loathing in Las Vegas

Años 70. Por una carretera cercana a las Vegas viajan dos individuos en un coche rojo lleno de todo tipo de drogas. Su labor es hacer un reportaje de la carrera de motos que tiene lugar en el desierto, pero ni siquiera acuden al encuentro. El reportero Raoul Duke y su abogado, el Dr. Gonzo, que así se llaman, dedican el tiempo a consumir pastillas, hierbas alucinógenas y marihuana, y a meterse en todo tipo de embrollos, mientras se cruzan con otros variopintos personajes. Terry Gilliam, el niño travieso de Hollywood, y autor de Los caballeros de la mesa cuadrada o El sentido de la vida, dirige este inclasificable film. Su estilo es inconfundible y la mezcla de personajes estrambóticos dentro de situaciones inverosímiles es su sello de identidad. Los protagonistas son dos tipos, drogados hasta las patillas, convencidos de vivir su auténtico sueño americano, y que ven su realidad según la percepción que les causa las drogas. Las escenas ilógicas y las alucinaciones encadenan las secuencias del film, y tan solo se interrumpen con la intervención de los demás personajes. Los frenéticos Johnny Depp y Benicio del Toro encabezan el reparto, pero también Tobey Maguire, Gary Busey o Christina Ricci se van encontrando con ellos a lo largo de la cinta. La película es una historia transgresora y delirante, y una crítica, al fin y al cabo, de ese mundo tramposo que engancha y mata a la vez.

5/10

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