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Biografía

Niels Schneider

Niels Schneider

33 años

Niels Schneider

Nació el 18 de Junio de 1987 en París, Francia
Filmografía
El reflejo de Sibyl

2019 | Sibyl

Una de esas películas pretenciosas en sus juegos metaliterarios y metacinematográficos, que se supone que quiere decir muchas cosas sobre la perversa naturaleza del ser humano y el narcisismo en boga, y que acaba siendo tremendamente hueca. Sigue a la psicoterapeuta Sibyl, que ha decidido dejar el ejercicio de su profesión para convertirse en escritora, únicamente mantendrá a algunos pacientes a los que no puede dejar de golpe. Sin embargo, empujada por la curiosidad, atiende a Margot, una actriz que la llama recomendada por el hospital donde colaboraba. El motivo es que encuentra en su nueva paciente material que le parece perfecto para la novela en la que anda metida. Aunque se obsesionará tanto con Margot, sus cuitas amorosas y su intención de abortar, que ella misma acabará enloqueciendo, traspasando todo tipo de fronteras deontológicas, lo que incluye acudir a uno de los rodajes de la actriz. Justine Triet, también coguionista, narra su historia de modo confuso, puede resultar irritante para el espectador su visionado, pues sólo avanzado el metraje se hará cargo de lo que se le quiere contar, que la protagonista se reconoce en parte en su paciente. Por otro lado el personaje de Sibyl se hace odioso en todo momento, y no acabamos nunca de entenderla. Por ejemplo, vemos que es madre y está casada, aunque nada nos aclara si acaso está separada, por el despego con que se mueve en todo momento. Acude ella misma a un terapeuta, pero tampoco sabemos las razones. En el fondo, todo el entramado argumental parece artificioso y gratuito, incluidos los tórridos encuentros sexuales de Sibyl. Los conocidos actores Virginie Efira, Adèle Exarchopoulos y Gaspard Ulliel poco pueden hacer con unos personajes inverosímiles.

4/10
Curiosa

2019 | Curiosa

1897. El padre de la joven Marie de Heredia acumula numerosas deudas, por lo que arregla un matrimonio de conveniencia de ésta con el adinerado Henri de Régnier. A ella no le disgusta, pero tampoco le resulta atractivo, por lo que iniciará una relación adúltera con Pierre Louÿs, el poeta decadentista obsesionado con la fotografía erótica, que a su vez mantiene un idilio con la argelina Zohra. Debut en el largometraje de Lou Jeunet, hasta ahora directora y guionista televisivo, que reconstruye la tórrida relación real entre Louÿs y Régnier, como es sabido dos grandes figuras del decadentismo francés, como excusa para posicionarse a favor de quienes desafían a la moral de su época, no sólo la que se retrata, se diría que habla también de cualquier otra. Sobre todo se centra en la figura de Marie, a quien presenta como una heroína feminista por no resignarse a adoptar el papel que le tenía reservada la sociedad, en un momento histórico en el que la mujer tenía muy restringidos sus movimientos. Cuenta con correctos trabajos actorales, sobre todo por parte de Noémie Merlant, que protagonizó Retrato de una mujer en llamas, y Niels Schneider (Un pueblo y su rey), pese a que sus personajes se diría que avanzan poco pese a lo que les ocurre. Por desgracia, la anécdota histórica da poco de sí, por lo que no hay mucho que contar, más allá de la infidelidad, y la pasión por retratar a modelos desnudas del protagonista masculino. De hecho el film se detiene bastante en mostrar cuerpos femeninos y masculinos, se diría que con vocación de escandalizar, aunque más bien las imágenes producen hastío.

4/10
El cuaderno negro

2018 | O caderno negro

En 2010, la adaptación de un obra de Camilo Castelo Branco dio pie a Misterios de Lisboa, que valió al chileno Raoul Ruiz la Concha de Plata al mejor director en San Sebastián. El premio era justo, pues lograba dotar a una historia decimonónica de particular encanto, la acercaba a la sensibilidad actual sin renunciar a sus señas de identidad. Ahora es la viuda de Ruiz Valeria Sarmiento quien intenta de nuevo la misma empresa con otra folletinesca novela de Castelo Branco, pero los resultados alcanzados son decididamente inferiores. No es fácil señalar el porqué, quizá es simplemente cuestión de talento y capacidades. Aquí la narración fluye artificiosamente, los elementos melodramáticos se detectan casi de inmediato, y chirrían, con cambios continuos de escenario y de temperamento de los personajes. El envenenamiento de un conde a manos de un cardenal, al más puro estilo de los Borgia, sigue la adopción de Sebastián, un niño que tutelaba el conde por un marqués, sin que se sepa de quién era hijo. El chaval era cuidado por una niñera, Laura, que el marqués acepta en su casa y convierte en su amante, hasta que se compromete con una dama de la alta nobleza, amiga de la reina María Antonieta. Llega la revolución francesa, se descubren unos padres inesperados de Laura. Y en fin, se recurre a detalles mil de este tipo de historias, como el criado negro espía, las conversaciones escuchadas al azar, los mensajes leídos por quien no debería. El cuaderno negro del título aparece al principio, desaparece como si siguiéramos el curso del río Guadiana, para ser rescatado al final, sin que al final no importe demasiado su contenido, pocas veces se ha usado con menos talento un mcguffin. Las burdas escenas de catre también sorprenden por lo innecesario de las mismas, incluida la no-reacción del niño que descubre a su querida Laura con su tutor en plena faena.

4/10
Un amor imposible

2018 | Un amour impossible

Adaptación de la novela homónima de Christine Angot, de trazos en parte autobiográficos, coescrita y dirigida por otra mujer, Catherine Corsini. Está puntuada por una voz en off, que se hace notar demasiado, la de la hija de la protagonista, que vendría a ser el “alter ego” de Christine Angot. Describe, a lo largo de cinco décadas la trayectoria, de la joven mecanógrafa Rachel Schwartz, hija de judío y católica, que ha llevado una vida provinciana sin grandes complicaciones en la pequeña población de Châteauroux. Allí conoce al cosmopolita traductor de la base americana Pierre, cuya familia goza de buena posición social, y que enseguida despierta su fascinación y del que se enamora. La introducirá en un mundo de vertiginosa sensualidad, y en las lecturas que han conformado su pensamiento, como Friedrich Nietzsche, y ambos mantienen una relación donde Pierre dicta las condiciones, nunca se casarán, y, más o menos, él hará lo que le plazca. Tal individualista modo de proceder pasa por su primera prueba cuando tienen una hijita, Chantal. Las ausencias de Pierre se harán más y más prolongadas, además de que rehúsa reconocerla oficialmente como suya. Sin embargo, cuando Chantal crezca, los lazos de esta extraña familia se estrechan de un modo nada convencional. Estamos ante una deprimente y nihilista historia de frustrados anhelos de un amor que se muestra demasiado elusivo, en grandísima medida por el egocentrismo de quien debía ejercer como esposo y padre, pero también por el modo algo pasivo de llevar las cosas de Rachel, lo que acaba teniendo terribles consecuencias en Chantal. La alusión del título a un amor imposible se puede referir a muchas de las relaciones descritas en el film, en que el cuidado y la preocupación no son necesariamente sinónimos o rasgos del amor. Se pinta sin duda la entrega de una mujer a su hija, y el modo en que logra sacar adelante una carrera profesional siendo madre soltera, para educarla; pero hay algo de enfermizo en la relación de Rachel con Pierre, y, al menos tal y como se muestra, también de culebrón en el modo en que evoluciona la relación de Chantal con sus padres cuando se convierte primero en una adolescente y luego en una adulta. Los reproches sobre la ceguera de Rachel y los síntomas de depresión de ésta cuando cree haber perdido el afecto de Chantal, datos sobre el suicidio de la madre de Pierre o el atropello accidental que protagonizó éste y que le llevó a la cárcel, o una historia de abusos sexuales, producen el efecto de acumulación de información, pero hay que reconocer a Corsini y a Laurette Polmanss cierta habilidad en su incorporación al relato. Los actores están bien, tanto Virginie Efira en el papel de protagonista enamorada, como Niels Schneider dando vida a una pareja bastante impasible que se construye su propia moral (o falta de ella), y las cuatro actrices que dan vida a Chantal a distintas edades.

6/10
Dalida

2017 | Dalida

 

Bella durmiente

2016 | Belle Dormant

Año 2000. En el reino de Letonia, Egon, el joven príncipe, está obsesionado con dos cosas: tocar la batería, y encontrar a la Bella Durmiente, la princesa que según la leyenda quedó aletargada junto a sus padres, los reyes, y todos sus súbditos,tras pincharse con una rueca. Su padre se opone a que lo intente, pues no cree en cuentos de hadas. El madrileño Adolfo Arrieta (antes Udolfo Arrieta, pero ahora firma como Ado Arrieta) llevaba sin rodar un largo desde Berlín, de 1991, ocupado con cortos y otras creaciones. Cuarto de siglo después continúa en el terreno del cine experimental con Bella durmiente, revisión onírico-surrealista de la historia de los hermanos Grimm. El cineasta y pintor trata de dar al relato el aire poético de La bella y la bestia, de Jean Cocteau, su gran punto de referencia, al tratarse de otro artista multidisciplinar. Pero carece del enorme talento de su predecesor, por lo que sus imágenes tienen sello propio, pero más que sugerentes se quedan en estrafalarias, algo ‘naifs’. Le ha dado un tono inocente al relato que no resulta creíble, pero tampoco tiene encanto. Por primera vez en su carrera cuenta con un presupuesto digno (cerca de un millón de euros), que le ha permitido contar con actores de cierto renombre, como Niels Schneider (Primavera en Normandía), el príncipe, y el gran Mathieu Amalric (La escafandra y la mariposa), su tutor. Pero no logran remontar unos personajes insólitos, pero sin construir del todo. En cualquier caso, seguro que la crítica francesa alaba el trabajo de este vanguardista, que no es profeta en su tierra española, pero que allí arranca una enorme admiración.

4/10
Polina, danser sa vie

2016 | Polina, danser sa vie

Reencontrar el amor

2014 | Une rencontre

Elsa y Pierre se conocen en la Feria del libro de Rennes, cuando un amigo común les presenta. Ambos andan cerca de la cincuentena. Ella es escritora de éxito, en proceso de divorcio y con varios hijos; y él un prestigioso abogado criminalista, felizmente casado y también con hijos. Con una celeridad poco común se establece entre ellos una irresistible conexión. Lisa Azuelos imagina una especie de fábula acerca del amor y de sus posibilidades, de sus sueños y sus renuncias. Con gran soltura nos presenta las vidas de dos personas adultas, cada una con sus rutinas, que de la noche a la mañana ven cómo su corazón da un vuelco tremendo. El flechazo del amor puede calar muy hondo por mucha edad que se tenga y convertir a personas de cincuenta años en felices adolescentes de quince. El amor tiene esas cosas, pero ojo con sus peligros. Como ya demostró con su anterior f¡lm –LOL (Laughing Out Loud) ® y su secuela americana–, Azuelos maneja bien los resortes de la comedia ligera, con aspectos modernos que aquí se trasladan especialmente al elemento visual, como en esos fondos imaginarios u oníricos o esas eficaces transiciones que quedan la mar de bien, jugando con las acciones paralelas de la narración. Pero, al margen de los aspectos técnicos, la directora (que en este film se reserva un interesante papel) incide en la “creación” en su más amplio sentido, de modo que esos elementos formales sirven en realidad a un propósito de fondo de mayor calado. A la postre, Azuelos declara que hay que evitar “jugar” al amor en ciertas circunstancias. De todas formas, aun con su interés, Reencontrar el amor es un film ligerito, servido con ritmo, frívolo en sus planteamientos y fácil de ver, que tiene su mayor aliciente en las dos composiciones de los protagonistas, unos estupendos François Cluzet y Sophie Marceau.

5/10
La voz en off

2014 | La voz en off

El chileno Cristián Jiménez sigue explorando tras Bonsái formas narrativas que le sirven para abordar el problema de la comunicación o la falta de ella. En La voz en off nos introduce en una familia, cuatro generaciones. La intención de mostrar que no se vive una situación idílica se apunta desde la primera escena, el vídeo de unas imágenes muy gráficas del parto de Ana, que acaba de dar a luz su primer bebé, y que a su padre le parecen insoportables. Ana, con una envidiable trayectoria profesional, ha vuelto de Francia con su marido Antoine a Valdivia, Chile. Su hermana Sofía es una actriz de rumbo errático, separada de su marido hindú y madre de dos hijos, y que tiene una aventura con un hombre casado que no puede tener mucho recorrido. La justificación ante su padre del divorcio inspira a éste para dejar a su mujer tras 35 años de matrimonio. Buscando razones, Sofía y Ana van reuniendo rumores de que su progenitor era un mujeriego, que incluso fue acusado de acoso sexual en el pasado, descubrimiento que cambia la imagen que tenían de él. La madre trata de sobrellevar la inesperada ruptura, teóricamente temporal, sin dramatismos, pero la procesión va por dentro. La mami, bisabuela, siempre trabajando y atenta con todos, y los niños, con la mayor chinchando al pequeño, completan el paisaje familiar. El director logra tejer un tapiz consistente con todos los personajes, con las revelaciones a las que poco a poco van accediendo, y las confidencias y secretos que se van sabiendo, y que nunca acaban de estar completos, lo que exigiría abstenerse de juzgar al otro. Las conversaciones entre los personajes se convierten con frecuencia en voz en off de otros planos en ellos dejan de estar presentes, así hasta que las locuciones en off de Sofía actriz se convierten en metáfora del deseo de tener una explicación objetiva de lo que sucede a nuestro alrededor, explicación que no existiría al entender de Jiménez. La voz en off no deslumbra pero tiene interés por el modo en que se cuentan las cosas. Y con el "voto de silencio" de Ana, que no quiere usar ni internet ni móvil para comunicarse con el otro, hace referencia irónica a un mundo más conectado que nunca, y a la vez, más desconectado que nunca.

6/10
Primavera en Normandía

2014 | Gemma Bovery

Martin aspiraba a ser editor de libros en París, pero se volvió a su pueblo en la campiña de Normandía, a ocuparse del negocio familiar, una panadería. Casado y con un hijo adolescente más interesado por los videojuegos, sin embargo no ha abandonado su amor a la literatura, y en el matrimonio de sus nuevos vecinos ingleses cree empezar a ver reproducida en la vida real la historia de "Madame Bovary", de su amado Gustave Flaubert, de hecho se da la coincidencia de que ella se llama Gemma Bovery. Aunque la idea de la novela que adaptan Anne Fontaine y Pascal Bonitzer constituye un buen punto de partida, aquello de que la vida imita al arte, o viveversa, la película se queda en poco más que homenaje sentido a Flaubert –se diría que el personaje de Fabrice Luchini es como su "alter ego" con un punto humorístico de casi enamorado y celoso adolescente–, y su mirada a la burguesa mujer aburrida, que no sabe disfrutar de la vida ni encontrar el verdadero amor. Decididamente la narración se estanca en las escenas eróticas, y algunos pasajes no están demasiado logrados, sobre todo el desenlace, que parece una broma mal contada. Además falta definición a los personajes, que a veces parecen versos sueltos. Luchini y Gemma Arterton están bien, pero los secundarios parecen meros convidados de piedra.

5/10
Les rencontres d'après minuit

2013 | Les rencontres d'après minuit

La era atómica

2012 | L'âge atomique

Los amores imaginarios

2010 | Les amours imaginaires

 

Yo maté a mi madre

2009 | J'ai tué ma mère

El joven Hubert Minel, con sólo 16 años, desprecia a su madre. Sólo se fija en sus defectos, sus jerseys pasados de moda, su decoración kitsch y el ruido que hace al comer. Por encima de esto está la manipulación y culpabilidad a la que le tiene sometido su progenitora. Confuso, Hubert vive su adolescencia, a la vez marginal y típica, descubriendo el arte, experiencias poco recomendables, nuevas amistades y sexo.

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