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Biografía

Petra Martínez

Petra Martínez

76 años

Petra Martínez

Nació el 24 de Junio de 1944 en Jaén, España
Filmografía
Diarios de la cuarentena

2020 | Diarios de la cuarentena | Serie TV

En tiempos de cuarentena, por la crisis del COVID-19, Morena Films improvisa para TVE una serie rodada por los propios actores desde sus casas. Están al frente como realizadores y guionistas Álvaro Fernández Armero (Nada en la nevera) y David Marqués (Campeones). Recoge las peripecias durante la pandemia de diversos personajes confinados, como un neurótico casado con una mujer que trata de seguir con su trabajo a distancia, un maduro individuo un tanto hipocondríaco, dos abuelos que intentan iniciarse en las nuevas tecnologías, dos amigos que se conectan entre ellos para inventar posibles negocios con los que sacar provecho de la crisis, una adolescente y su familia, una pareja en crisis y un tipo que había pasado la noche con una desconocida, y por las circunstancias se ve obligado a quedarse en su apartamento durante el estado de alarma. Salvo por algún coqueteo con el humor grosero, sobre todo apuesta por un tono amable, pues tiene el objetivo de servir como entretenimiento y distracción, retratando a los españoles medios durante el durísimo encierro del coronavirus. Pese a estar elaborada en tiempo récord, y con medios rudimentarios, la telecomedia tiene un acabado técnico meritorio y algunos chascarrillos funcionan. El reparto coral acusa grandes diferencias de nivel, cumplen con soltura los veteranos marido y mujer Petra Martínez y Juan Margallo, el experimentado Carlos Bardem, el habituado a series de humor Adrià Collado (La que se avecina), el siempre eficaz Víctor Clavijo y su esposa, Montse Pla, los divertidos Gorka Otxoa y Carlos Areces, el solvente José Luis García Pérez, y el habitual realizador Fernando Colomo, que demuestra mucha gracia espontánea. Otros son más discutibles, como Fele Martínez y Mónica Regueiro. Por desgracia, salvo la trama de Clavijo y su ligue fugaz, Pla, el resto de situaciones no avanzan, por lo que acaba siendo una acumulación de gags aislados. Esto acaba agotando, y además, llegan en un momento en que muchos de los chascarrillos en los que se apoya, sobre la acumulación de papel higiénico, las teleconferencias en el teletrabajo con chaqueta y corbata por encima, y pantalón de pijama por debajo, etc., han sido sobreexplotados por la imaginación popular, sobre todo a través de memes de WhatsApp.

5/10
La vida era eso

2019 | La vida era eso

María y Verónica son dos inmigrantes españolas de diferentes generaciones que se encuentran en un hospital en Bélgica. Allí comienzan a forjar una relación de amistad e intimidad hasta que un inesperado acontecimiento llevará a María, la mayor, a emprender un viaje al sur de España en busca de la familia de Verónica. Una vez allí, María comenzará a cuestionarse sus más sólidos principios.

Petra

2018 | Petra

Historia contada a lo largo de siete capítulos, en que se introduce cierto desorden en dos de ellos con inteligencia, para anticipar o entender mejor las consecuencias de ciertos hechos. Petra, pintora, ha conseguido una estancia junto a un prestigioso escultor, Jaume. Ella busca en el arte la verdad, aunque quien debe ser su referente es un modelo de crueldad, egocentrismo y cinismo, de la que ha contagiado en parte a su esposa Marisa. Petra congenia con el hijo de ambos, Lucas, fotógrafo artístico al que Jaume desprecia considerándolo débil y sin personalidad. Tras morir su madre, Petra trata de averiguar la identidad de su padre, nunca desvelada. Se irá deshaciendo una madeja de mentiras y oscuros secretos, donde tal vez pueda asomar algo de verdad y belleza. Dura película de Jaime Rosales, apoyado en el guión por Michel Gaztambide y Clara Roquet, que indaga en los pliegues y repliegues de la naturaleza humana, donde anida lo mejor y lo peor. Contra lo que pudiera parecer, no es tanto una trama sobre el fatalismo, pues en lo que se nos cuenta hay una relación causa-efecto, las decisiones que se toman tienen consecuencias, que afectan no sólo a uno mismo, sino a terceros, dando lugar con frecuencia a injusticias de las que no se puede eludir o tratar de ignorar la responsabilidad. La verdad está ahí fuera, y hay que atreverse a buscarla. Rosales entrega su historia con sobriedad, con muchos silencios y sonido ambiente, lo que se apuntala con el recurso esporádico a una música de Kristian Eidnes Andersen, que subraya la condición especial y mistérica del ser humano y el uso que hace de la libertad. En las conversaciones hay reproches y omisiones, aunque se cultiva además un naturalismo que a veces se diría ha sido improvisado, lo que hace que algunos diálogos resulten un tanto insulsos, aunque sea en aras a que lo que se cuenta suene a auténtico y posible. La historia está muy bien ambientada con creaciones artísticas, esculturas y pinturas, que combinan con el ambiente rural, cierto clasismo y el atavismo primitivo que guía a veces a los personajes, en que por fortuna se abren resquicios de luz y esperanza, aunque sean escasos. Los actores están bien, Bárbara Lennie y Álex Brendemühl a la hora de imprimir normalidad a sus personajes, desazonados por la búsqueda y la sombra del padre, y Joan Botey entregando a su monstruoso artista progenitor, que nunca es una caricatura, sino un ejemplar que existe en la vida real, de tipo al que los demás, sencillamente, le resbalan, sólo le importa él mismo y lo que le causa satisfacción.

6/10
Palmeras en la nieve

2015 | Palmeras en la nieve

Adaptación del best-seller de Luz Gabás, que sigue la estela de María Dueñas y El tiempo entre costuras a la hora de plantear una historia exótica en la España colonial, con amores apasionados y secretos por descubrir. Como el original, la narración transcurre en dos tiempos. En 2003, y tras enterrar a su padre Jacobo en un pueblecito del Pirineo oscense, Clarence bucea entre los papeles de él y su hermano senil Kilian, que retrotraen al pasado, cuando vivieron años intensos en la isla de Fernando Poo, que pasaría a formar parte de Guinea Ecuatorial. De modo que la narración transcurre entre el viaje de ella para conocer mejor la peripecia de sus ancestros, y dicha peripecia, que arranca en 1953, cuando el ingenuo Kilian marcha a Guinea arrastrado por su algo juerguista hermano mayor Jacobo, con idea de reunirse con Antón, su progenitor, que regenta una próspera plantación para obtener cacao. El guionista de El orfanato y Lo imposible, Sergio G. Sánchez, se ha encargado de convertir la larga novela, más de 700 páginas, en libreto cinematográfico. Mientras que el director de cintas como Fuga de cerebros, Fernando González Molina, ha sido convocado para ponerse tras la cámara, seguramente por estar detrás de cintas de Mario Casas con almibaradas y más o menos intensas tramas románticas de Federico Moccia, hablamos de Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. El resultado es bastante discutible, se diría que el desafío les viene a ambos demasiado grande. El esfuerzo de Atresmedia y Telefónica es más que notable, y por ello se habría agradecido un resultado más satisfactorio, pero parece haber pesado en la producción una mirada muy conservadora, la divisa ha consistido en no arriesgar y dejarse guiar por los criterios comerciales más convencionales, hacer una película “bonita” aun a riesgo de que fuera “hueca”. Actores guapos y con tirón, canción de Pablo Alborán, tortugas en la playa, revolcones en la arena... Incluso a la parte histórica le falta un poco de fuste, las críticas al colonialismo, las actitudes racistas, la apelación a la espiritualidad indígena, resultan algo simplistas. La sensación es que bastantes cosas se han quedado en el tintero o en la mesa de montaje, y que el conjunto se ha armado para evitar que el espectador se haga demasiadas preguntas acerca de la debilidad argumental, el entramado no es para nada de hierro, comenzando por la escasa cohesión entre las dos líneas argumentales a las que separa medio siglo de distancia. Así, la escena de alcoba de arranque, muy de papel couché, Kilian y la nativa Bisila comparten catre, parece destinada a acallar esa parte del cerebro que te dice, 'pero qué me están contando'. Este amor apasionado nunca está justificado, más allá de aquello tan manido de 'amor a primera vista', y sorprende cómo el marido de ella es prácticamente ignorado en la narración, casi como si no existiera. La evolución de un Kilian-Mario Casas que parece un boy-scout, a otro experimentado y barbudo, no está lograda. Muchos interrogantes quedan sin respuesta. Citemos uno, no se trata de hacer aquí un recuento exhaustivo: Antón en el lecho de muerte nos habla del gran amor por su esposa, que está en España, pero al espectador se le pide un acto de fe sobre algo que no vemos, y de lo que no se nos ofrece prueba alguna. Entre los personajes femeninos, el más logrado sin duda es Julia, compuesto esforzadamente por Macarena García, al menos en ella vemos algún conflicto, los celos ante un mujeriego Jacobo que no sabe cuidarla, y la inclinación hacia Manuel, el médico que no la atrae inmediatamente, pero que tienen cualidades de las que el otro carece. En cambio la “exploradora” Clarence (Adriana Ugarte) y sus descubrimientos se antojan demasiado postizos, incluso con el relato de la anciana nativa, donde hasta llegamos a olvidar que se ha recurrido al flash-back, tan artificial resulta.

3/10
Hablar

2015 | Hablar

Audaz y original película española dirigida por Joaquín Oristrell, quien pergeña una insólita historia coral –de extraordinario reparto– que tiene lugar en tiempo real y que acontece en un radio de medio kilómetro, en los alrededores de la Plaza de Lavapiés, en Madrid, punto de inicio de un continuo travelling que va pasando de un personaje a otro y nos va acercando a su situación real, a las vivencias en esos 75 minutos de un grupo de habitantes, en su mayoría jóvenes desorientados, frustrados, que deambulan en la noche de agosto madrileña y hablan, discuten, cantan, piden, recitan... Ahí está la perorata de un “loco” que ve por todas partes una conspiración social; la cita telefónica de una enamorado; la entrevista de un reportero; las excusas de un jefe a una empleada a la que debe dinero; los lamentos de una joven madre hambrienta; los diferentes enfados de una chica obsesiva con varios interlocutores telefónicos; la compra callejera de un director de hotel; la frustración de una joven que busca trabajo; las explicaciones de un hijo a su madre sobre su adicción a la pornografía; las discusión entre dos limpiadoras de basura; los jóvenes que van de marcha; la canción de un artista; la actuación de unos actores... Teniendo en cuenta que toda la película ha sido rodada en un único plano y que el set es un entorno urbano real, calles transitadas habitualmente en el centro de Madrid, hay que reconocer el enorme mérito de una narración ejemplar en cuanto a la planificación y a la extraordinaria pericia al ajustar la entrada y salida del encuadre de los diferentes personajes y sus tramas. Sólo por este soberbio ejercicio de estilo la película merece admiración. Destaca en este sentido el número rimado que se marca un enorme Antonio de la Torre. A su vez, indudablemente planea sobre el conjunto un cierto aire irreal, generado por la artificiosidad de captar a cada hombre y a cada mujer en el preciso instante que se requiere para que sus conversaciones se entiendan, se sigan, se esperen... De fondo, hay en los personajes que aparecen en la película un halo de tristeza y frustración ante la adversidad, pues todos son perdedores y cargan con su personal saco de dificultades, económicas, laborales, afectivas, etc., y es fácil comprobar cómo la crisis financiera global enmarca cada una de sus pesadumbres y hace un poquito más difícil sus vidas. Sin embargo, también al conjunto puede achacársele cierta superficialidad, pues el somero vistazo social que es el film no puede entrar en honduras de entidad, ni ofrecer soluciones. Así las cosas sorprende mucho el logrado y sugestivo final, que, aunque efectista, no deja de ser un sentido homenaje al mundo del teatro, a la fuerza transformadora de las palabras, en donde los poemas de Blas de Otero sirven de catalizador y elevan la película hacia una suerte de desenlace filosófico-existencial que hace preguntarse a los actores sobre el sentido de su vida, de su libertad, de su destino, como si fueran protagonistas de la obra de un Creador (con mayúsculas) cuyo silencio interpela a todos, espectador incluido.

6/10
Las ovejas no pierden el tren

2014 | Las ovejas no pierden el tren

Tras ganar el Goya al mejor corto por El columpio, Álvaro Fernández Armero dedicó la década de los 90 a la comedia, con Todo es mentira, Brujas y Nada en la nevera, que pese a que no acaban de funcionar, tenían cierta frescura, algún momento cómico eficaz y pintaban a la juventud del momento. Tras buscar nuevos trenes a los que subirse en el terreno del thriller y el documental acabó refugiándose en la telecomedia, y desde la fallida Salir pitando, de 2007, no había vuelto a rodar para la gran pantalla. Ahora regresa con Las ovejas no pierden el tren, un film muy coral que pivota alrededor del matrimonio formado por Luisa, que regenta una modesta academia, y Alberto, escritor en crisis creativa y personal. Por sus problemas económicos se mudan con su hijo, Lucas, a una casa rural. Ambos arreglan una cita a la hermana de Luisa –que no acaba de encontrar al hombre de su vida–, con un periodista deportivo. Por otro lado, Juan, el hermano periodista de Alberto, se ha divorciado y sale con una chica mucho más joven, pero no contaba con que tienen gustos diferentes. Y el padre de Alberto y Juan sufre Alzheimer, por lo que la familia se plantea llevarle a una residencia. En su mejor película, lo que no es decir mucho, pero menos es nada, el también guionista Fernández Armero acierta al mezclar sus naturales diálogos y sus personajes espontáneos con varios elementos dramáticos, que dotan al film de algo de fondo, en torno a las relaciones familiares, los problemas de comunicación con los seres queridos, y las ventajas de una vida sencilla en una sociedad en la que las personas tienden a complicarse la vida. Además, ha contado con un reparto de lo más adecuado, en el que brillan Raúl Arévalo e Inma Cuesta, que tienen una buena vis cómica, y también Candela Peña, Jorge Bosch, la prometedora Irene Escolar (una convincente Juana la Loca en Isabel) y las veteranas Kiti Mánver y Petra Martínez como las respectivas madres de los protagonistas. Acaba resultando más ligera de lo que podría haber sido, y subyacen detalles de humor cutre característicos del director. Pero apunta cuál es el tren que debería coger Armero de cara al futuro. Además, se permite homenajear a su actor fetiche del pasado, Coque Malla, pues su conocido tema musical “Por las noches” da un toque nostálgico a la banda sonora.

5/10
El amor no es lo que era

2013 | El amor no es lo que era

Una pareja de edad avanzada se reencuentra después de muchos años, en el entierro de un amigo común. Un matrimonio adulto vive en crisis afectiva y ambos comprueban cómo se separan cada vez más. Dos jóvenes estudiantes se conocen por casualidad en un accidente en moto. Siguiendo la estructura de puzzle, Gabriel Ochoa debuta en la dirección entremezclando tres historias de relaciones entre hombres y mujeres. Hay silencios, palabras, encuentros, reencuentros, etc. Con un montaje eficaz, el guión coescrito por el propio Gabriel Ochoa junto con Ada Hernández y Rafael Cobos, une con talento todos los hilos narrativos, incluyendo algún punto de conexión –aunque sea leve– con las otras historias. Por su puesta en escena convencional y por las situaciones cotidianas que narra, quizá le falta fuerza al conjunto, pero hay un logrado realismo en la relaciones mostradas, todas ellas con una característica común: una especie de miedo de los personajes a consolidar el amor, a comprometerse, con la responsabilidad que conlleva. Aunque no emocione como era de esperar, el conjunto se deja ver más o menos, con instantes más contemplativos, siempre con esa idea de la necesidad que tenemos los seres humanos de ser amados, aunque algunas veces lo pongamos muy difícil y la intentona fracase. El elenco de actores es soberbio, con una Petra Martínez extraordinaria y unos eficaces Alberto San Juan y Aida Folch.

5/10
Todas las mujeres

2013 | Todas las mujeres

Todas las mujeres nació como una serie televisiva para TNT España, rodada en 2010, en torno a un hombre que se va encontrando progresivamente con las mujeres que marcan su vida, una por cada uno de los seis episodios. La idea recuerda a En tratamiento, también compuesta por diálogos, si bien el director, Mariano Barroso, asegura que se ha inspirado concretamente en el protagonista de Los Soprano y la relación con su terapeuta, así como en las obras teatrales de David Mamet y Sam Shepard compuestas por largas conversaciones entre pocos personajes. El montaje para cine de Todas las mujeres encadena uno tras otro los encuentros del protagonista con cada mujer. Nacho, cuarentón inmaduro, trabaja como veterinario para su suegro. Mantiene una relación extraconyugal con su becaria, Ona, que le ha convencido para robarle a su jefe unos novillos que pueden vender a buen precio en Portugal. El plan sale mal, y además a Nacho le abandona su mujer, harta de mentiras. Temeroso de ir a la cárcel, recurre a la ayuda de su madre, su ex que ejerce como abogada, su cuñada y una psicoterapeuta. Salvo en el caso de Éxtasis, el film más redondo de su carrera, el cine de Mariano Barroso se queda a medio camino. Por un lado, plantea temáticas interesantes, hace gala de algunas ideas, y consigue que sus actores compongan personajes tridimensionales. Pero por norma general le falta la chispa necesaria para rematar la jugada. Es lo que sucede también con Todas las mujeres, cuya estructura sorprende al principio, pero posteriormente resulta estar demasiado forzada, el metraje se alarga, y el espectador acaba temiendo que el protagonista llame también a su tía, su prima, etc. Todo gira en torno a la inmadurez del protagonista y a la necesidad de hacer frente a los problemas, en lugar de tomar atajos fáciles. Aunque su personaje está exagerado en su falta de miras, lo cierto es que Eduard Fernández logra hacerlo cercano y cotidiano, con aparente sencillez, como es habitual en su filmografía. Le rodean seis actrices de calidad, aunque se luce especialmente la gran Petra Martínez, como una madre carcomida por la culpabilidad, y la hasta ahora poco aprovechada por el cine Nathalie Poza (Días de fútbol, El otro lado de la cama), en el rol de la psicóloga.

5/10
Toledo

2012 | Toledo | Serie TV

Drama histórico español ambientado en el siglo XIII en la capital de la corte castellana de aquel entonces, Toledo. Bajo el reinado de Alfonso X El Sabio, Castilla pone fin a la guerra santa contra los musulmanes tras décadas de lucha. La decisión del monarca no es del agrado de algunos hombres poderosos cercanos a él, pero cuenta con el apoyo de uno de sus principales soldados: Rodrigo Pérez de Ayala, que convertido en magistrado de la ciudad intentará mantener la paz y hacer que judíos, musulmanes y cristianos convivan sin altercados. En este contexto histórico, el protagonismo recae especialmente en el magistrado y sus dos hijos, que luchan por intentar hacer una vida normal olvidando el pasado, en concreto el asesinato a manos de los musulmanes de la madre y el primogénito de la familia. Romances prohibidos, complots, traumas infantiles, ambición, egoísmo en una época donde la espada se imponía no pocas veces sobre la tolerancia. Toledo nos sitúa de lleno y desde el principio en un ambiente de sirvientes, vagabundos, comerciantes, recaudadores de impuestos, ricos caballeros, influyentes religiosos… toda una época dentro de los muros de una ciudad medieval fielmente reflejada gracias a una dirección artística notable que no escatima esfuerzos en vestuario y decorados. Lógicamente también se le saca jugo al escenario real, con calles empedradas rebosantes de vida y en donde aparentemente se respira la paz. Una paz que ni el alto clero ni la nobleza desean frente al rey y los soldados que sí apuestan por ella. He aquí cuando surge el conflicto, una trama con tintes novelescos, por momentos previsible, donde cada personaje, cuitas personales y vivencias paralelas aparte, aporta su granito de arena a la intriga que reina en palacio. Cabe destacar el excelente trabajo de Juan Diego (Los hombres de Paco) en la piel de un envejecido Alfonso X. No se quedan atrás una gran Patricia Vico (Hospital Central), la reina consorte Volante, y quizás el que más carácter imprime a su personaje, Eduard Farelo, el magistrado de la ciudad y principal hilo conductor de la serie. Es de alabar también las interpretaciones de dos jóvenes actores, Jaime Olías como el infante Fernando, y de la joven Paula Rego. Al guaperas de la serie, Maxi Iglesias (Física y Química), que da vida al hijo del magistrado, aún le queda un hervor.

4/10
Mientras duermes

2011 | Mientras duermes

El especialista en terror Jaume Balagueró vuelve a dirigir en solitario, tras el éxito de las dos entregas de [Rec], rodadas junto a Paco Plaza. En esta ocasión, el realizador se olvida de lo sobrenatural, para centrarse en un film sobre un personaje psicótico, en la línea de su cinta para televisión Para entrar a vivir, más cercana al thriller y al suspense. También está filmada de forma más convencional, tras la cámara en mano de la famosa cinta del edificio infectado por un virus. César, portero de un edificio aparentemente encantador, en realidad se aprovecha de que tiene todas las llaves de los vecinos para llevar a cabo un macabro 'juego'. César está obsesionado con Clara, una vecina que vive sola, a la que hace la vida imposible enviándole mensajes anónimos o llenando su piso de cucarachas. Pero también siente una enorme atracción por ella, y cada noche se esconde bajo su cama y con ayuda del cloroformo, acaba durmiendo a su lado. Aunque una niña, vecina de enfrente de Clara, sospecha algo porque ha visto salir del lugar a César, éste la tiene comprada con pequeños chantajes. A César se le descontrola el 'juego' con la llegada del novio de Clara, que hasta ese momento la tenía un tanto abandonada. Técnicamente impecable, Balagueró logra un enorme suspense, e imágenes impactantes del acoso del portero, de los insectos, etc. Cuenta a su servicio con una esmeradísimo Luis Tosar, que logra hacer creíble a un personaje muy oscuro, totalmente desquiciado, que hacia el exterior parece amable, pero que disfruta haciendo daño. Con otro actor menos brillante, la película naufragaría enseguida. Le acompañan selectos secundarios que realizan buenos trabajos, como Marta Etura, su novia en la vida real, con la que había rodado Celda 211, aunque resulta especialmente destacable el trabajo de Petra Martínez, como anciana solitaria. Sin embargo, el film resulta especialmente árido y retorcido. En todo momento, el punto de vista es el del psicópata, un tipo que no tiene ni un resquicio de humanidad. Parece que Balagueró se haya planteado el reto de que el espectador se descubra a sí mismo del lado de este tipo, lo que puede resultar bastante incómodo. Lo consigue parcialmente en algunas secuencias de tensión, en las que se espera que el personaje escape sin que le descubran, pero en general no es un King Kong o Frankenstein que consiga el apoyo del público, pues resulta demasiado mezquino. También se excede en violencia en algún tramo, por lo que el film acaba siendo sobre todo apto para los incondicionales del 'gore'.

4/10
Carmina

2011 | Carmina | Serie TV

Consciente de que sus obligaciones como esposa del matador le impiden satisfacer sus propias necesidades e incapaz de adaptarse a una vida en segundo plano, Carmina, madre de dos hijos, decide dar un giro radical a su vida: poner fin a su matrimonio para encontrase a sí misma y disfrutar plenamente de la vida.

4/10
La princesa de Éboli

2010 | La princesa de Éboli | Serie TV

Belén Rueda interpreta a doña Ana de Mendoza de la Cerda, princesa de Éboli, una de las mujeres más carismáticas de su época. Tras la muerte en 1573 de su marido, Ruy Gómez de Silva, con quien tuvo diez hijos, Ana de Mendoza mantiene una relación secreta con Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II. Les descubre Juan de Escobedo, secretario de don Juan de Austria... Miniserie de dos episodios que reconstruye con una ambientación lo suficientemente lograda una época clave de la Historia de España. Acompañan a la célebre protagonista Hugo Silva, como Antonio Pérez, y Eduard Fernández, en el papel de Felipe II. Aunque con elementos de interés, ofrece una visión paupérrima del monarca, que aparece como un conspirador maquiavélico consumido por los celos; tampoco resulta demasiado creíble el personaje de Rodrigo, hijo mayor de la princesa, y de quien se apunta su condición de bastardo del rey. Además, resulta completamente anacrónica la inclusión del personaje de una retratista de la corte lesbiana.

5/10
Nacidas para sufrir

2009 | Nacidas para sufrir

Octavo largometraje del alicantino Miguel Albaladejo, un director que a pesar de su consolidada carrera no acaba de encaramarse definitivamente en el nivel que alcanzara en su debut con La primera noche de mi vida. En este caso escribe y dirige una comedia, muy femenina y costumbrista, ambientada en un pueblo perdido de la España profunda. A sus setenta años lo que más teme la tía Flora es que sus sobrinas la recluyan en una residencia. Ella ha cuidado de las tres desde que eran pequeñas, pues sus padres murieron en un accidente, y Flora las acogió en su casa. Pero también se ocupó de la salud de sus propios padres y de otra tía mayor que ahora acaba de fallecer. Flora no se casó y siempre vivió para cuidar de los demás y ahora teme que sus sobrinas le quiten lo que es suyo, la paz, la casa, sus campos, etc. Tan sólo le queda Purita, la asistenta que vive en la casa, que le hace compañía todos los días y que le ayuda en todos los quehaceres del hogar. Flora ha llegado a quererla mucho y para que sus sobrinas no se salgan con la suya decide llevar a cabo una estrategia legal para asegurar su futuro. Es imposible no ver en Nacidas para sufrir cierta impronta ‘almodovariana’, con ese costumbrismo trasnochado y rancio, bastante auténtico por otra parte, y el total protagonismo femenino en la historia. Pero al contrario del estilo descarado y vitalista del manchego, Albaladejo se queda en este caso a medio camino y entrega un film soso, algo desconcertante y poco definido, que no acaba de encontrar el tono adecuado. Lo que narra es tragicómico, no cabe duda, pero apenas hay algún momento destacado en que la sonrisa aflora en el espectador. Todo es tan triste en las vidas, costumbres y cotidianidad de las situaciones de las protagonistas que es difícil implicarse con la trama. El film puede hacerse demasiado largo, y, al margen de contadas escenas (como la del pavo o las de la verbena), el resultado es anodino. Hay, sin embargo, una estupenda dirección de actrices y en especial un trabajo muy meritorio de Adriana Ozores, en el papel de la apesadumbrada Purita.

4/10
Herederos

2007 | Herederos | Serie TV

Concha Velasco encabeza el reparto de esta serie que quiere ser algo así como Falcon Crest a la española. La matriarca Carmen Oroz­co gobierna con mano férrea y convicción femenina a su familia y otras posesiones.

4/10
La soledad

2007 | La soledad

En Las horas del día, su debut como director, Jaime Rosales contaba con inusitada naturalidad la rutina del dueño de una tienda de ropa que resulta ser un asesino en serie. Su siguiente película está rodada con el mismo estilo, parecido al documental, aunque esta vez sus personajes son más normales, pues se centra en dos madres de familia, Adela y Antonia. Adela es bastante joven, tiene un niño de un año y se acaba de separar de su marido, que no sólo no le paga la pensión, sino que encima le pide dinero prestado. Decide abandonar su pueblo leonés, para probar fortuna en Madrid. Allí compartirá piso con Carlos e Inés, un agradable matrimonio. Un suceso inesperado destrozará su vida. Por contra, Antonia es mayor que Adela, regenta un pequeño supermercado y tiene tres hijas que superan la treintena. Una de ellas, Inés, es la compañera de piso de la citada Adela. Hace tiempo que Antonia enviudó, y ahora ha iniciado una relación con Manolo, un tipo de lo más jovial. Como ambos van a irse a vivir juntos, Antonia decide vender su piso de toda la vida, aconsejada por una hija que necesita que le preste dinero para comprarse un apartamento en la playa. Esto provocará un enfrentamiento familiar. Rosales se reafirma como un cineasta con voz propia, que se apoya en la utilización del fuera de campo, los silencios y la cámara fija. Esta vez usa un curioso recurso que consiste en partir la pantalla en dos, para mostrar sendas partes de la misma casa, por donde va pasando el mismo personaje, dos ángulos distintos del mismo lugar o incluso dos acciones paralelas. Su cine recuerda en cierta medida al inolvidable Robert Bresson, pues se detiene bastante tiempo en situaciones aparentemente insignificantes, como un personaje planchando, una mujer secándose en el baño, logrando una inusitada sensación de realismo e imágenes de gran valor costumbrista, que sin embargo alargan el film, y pueden llegar a agotar a los amantes del cine más convencional. Rosales se distingue asímismo por su extremada frialdad. Acontecimientos durísimos, como el que afecta a Adela, que en manos de otros realizadores estarían contados con tremenda intensidad dramática, en esta película se ven desde fuera, e implican poco al espectador. Todo esto no enturbia las valiosas interpretaciones naturalistas de los actores, que parecen estar improvisando en todo momento y se expresan como gente corriente. En un panorama cinematográfico español mediocre, destaca el cine contracorriente de Rosales, que afronta sin tapujos el sufrimiento ante la enfermedad y la violencia irracional, y la incomunicación del hombre, que lleva inexorablemente a la soledad, que da título al film. Sus personajes cotidianos, todos marcados por el desconcierto vital, tienen tres dimensiones. La película no se posiciona ni a favor ni en contra de ellos, pero a pesar de su austeridad, parece mostrarse optimista en cierta medida, en cuanto a la posibilidad humana de sobreponerse a la adversidad.

6/10
La noche de los girasoles

2006 | La noche de los girasoles

Ha nacido una estrella, una joven promesa para el cine español. Hasta ahora Jorge Sánchez-Cabezudo era conocido por su corto La gotera, nominado al Goya en 1997. Ahora lo será por este film, escrito y dirigido por él, de guión singularmente desestructurado, con ingredientes dramáticos y de thriller, y que funciona como un perfecto mecanismo de relojería. La historia está compuesta a base de piezas y saltos temporales, bien ejecutados e integrados. Está el viajante violador y padre de familia, de vida mediocre, que se diría pariente lejano del Willy Loman de Muerte de un viajante; el espeléologo que viaja con su esposa y un compañero para explorar una cueva recién descubierta, que podría animar un poco un pueblo en peligro de desaparición; los dos ancianos solitarios de campo, rivales ancestrales; y los dos guardias civiles, el agente y su jefe, unidos por lazos familiares: la hija del segundo está casada con el primero. Con estos personajes, una agresión sexual y un error fatal al que sigue una muerte, Sánchez-Cabezudo pergeña una trama apasionante, puzzle que permite ahondar en la psicología humana, sus grandezas y miserias. El joven cineasta no deja de señalar que los actos tienen consecuencias, y que existe el sentido de culpa, aunque lo hace con crudeza, de un modo desesperanzado y algo fatalista. Sorprende la madurez narrativa, la sabia combinación del suspense con consideraciones acerca de la agonía de la vida rural y sus intentos de supervivencia, o de la mediocridad en que fácilmente nos instalamos, y de la que a veces buscamos salir por atajos equivocados. El reparto es perfecto, pero puestos a destacar a alguien señalemos el trabajo de Celso Bugallo como veterano guardia civil.

7/10
Locos por el sexo

2006 | Locos por el sexo

Nono, un joven esquizofrénico, ingresa en un psiquiátrico. El director del centro aplica la peculiar `terapia´ de llevar a sus internos a un prostíbulo, donde Nono se enamora de Anita. El director de la comedieta Marujas asesinas es el responsable de esta cinta, que acumula sal gruesa y chistes en torno al sexo.

1/10
Policías, en el corazón de la calle

2000 | Policías, en el corazón de la calle | Serie TV

El inspector jefe Héctor Ferrer dirige una comisaría de Madrid. Serio y adicto al trabajo, considera que sus hombres son como de la familia, sobre todo Manuel, más conocido como el Ruso, su mano derecha. También tiene a sus órdenes al arriesgado Carlos Gándara, y la subinspectora Lucía Ramos, enamorada de éste último. Serie televisiva española, emitida entre 2000 y 2003. Los primeros capítulos cuentan con la presencia de la actriz Ana Fernández, si bien abandonó pronto la serie. Aborda todo tipo de temas relacionados con la delincuencia, como las drogas, la corrupción, y los asesinatos. El presupuesto es bastante amplio, en comparación con series similares, y cuenta con grandes actores, como Josep Maria Pou.

4/10
El invierno de las anjanas

2000 | El invierno de las anjanas

1898. Eusebio es un pescador que es requerido para partir a la guerra de Cuba. Creyéndole muerto, su enamorada Adelaida, de clase alta, casi enloquece de pena y tendrá que recibir tratamientos en un balneario. Romanticismo desesperado es lo que ofrece este film del debutante Pedro Telechea, quien contó con dos actores en alza por aquel entonces, los jóvenes Eduardo Noriega y la un poquito despechugada Elena Anaya. Pero narrativamente se trata de una historia pobre, torpemente contada, aunque contenga una notable fotografía, bellas localizaciones y los clásicos elementos trágicos de enamorados hasta el tuétano, a lo "Romeo y Julieta".

4/10
Entre rojas

1995 | Entre rojas

En la España de finales del franquismo, Lucía, una chica de buena posición poco interesada en la política, es recluida en la cárcel por verse involucrada en el activismo político de su novio. Su convivencia con mujeres comunistas, e incluso con delincuentes comunes y prostitutas, se convertirá en una particular experiencia iniciática. Azucena Rodríguez escribe y dirige con bastante corrección su ópera prima, basada en recuerdos personales. La mirada de la directora es claramente nostálgica, y consigue transmitir parte de sus emociones. Además, ha tratado de dar al relato un tono luminoso, aunque en alguna ocasión caiga en escenas de mal gusto. Especial habilidad demuestra en el retrato de una amplia galería de personajes femeninos. Entre las actrices que los interpretan sobresale María Pujalte, que ya llamó la atención en El baile de las ánimas. El principal problema de la película es su escasa trama argumental. Una vez que Lucía logra adaptarse al ambiente de la prisión, se ofrecen numerosas situaciones de relaciones entre los personajes, pero que no hacen avanzar la historia. O se cae en un esteticismo inútil, como el de la fotografía preciosista que muestra a Lucía practicando danza. El tópico de un intento de fuga tampoco resulta demasiado convincente.

4/10
Camada negra

1977 | Camada negra

Arriesgada película, sobre todo porque su estreno coincidió con un crispado clima político que se vivía en España con los asesinatos de los abogados laboralistas de la calle Atocha de Madrid por un grupo de extrema derecha, la noche del 24 de enero de 1977. Premiada en el Festival de Berlín, cuenta el germen del fascismo a través del devenir cotidiano de un grupo de jóvenes pertenecientes a una misma familia que se divierten destruyendo librerías y pegando palizas a los que consideran enemigos de la patria. Resguardados con su buena educación y camuflados como cantantes de bodas y entierros, sus actos van siendo cada vez más violentos. El protagonista de la cinta, que aún no ha entrado en el grupo, descubre el sexo a la vez que el fascismo. Ángela Molina ganó el Fotogramas de Plata a la mejor actriz.

7/10
Colorín colorado

1976 | Colorín colorado

Un elenco de primer orden, claramente lo mejor de la película, no es suficiente para levantar esta comedia costumbrista de la España posfranquista, dirigida con poca gracia por José Luis García Sánchez. La historia se centra en una pareja de ideas liberales y comunistas que desea vivir su amor libremente. Sin embargo, con el paso del tiempo se verán abocados a pasar por el aro en multitud de cuestiones hasta pasar a formar parte de la burguesía común. Destaca el gran José Sazatornil.

4/10

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