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Biografía

Rosemarie DeWitt

Rosemarie DeWitt

48 años

Rosemarie DeWitt

Nació el 26 de Octubre de 1971 en Flushing, Queens, Nueva York, EE.UU.

Más que una bohemia

08 Junio 2015

Conocida sobre todo como una de las innumerables novias de Don Draper, en "Mad Men", Rosemarie DeWitt (Flushing, Queens, New York, Estados Unidos, 1971) es algo más que una cara bonita. Tras una larga carrera dedicada al teatro, la televisión y el cine, ha ido haciéndose poco a poco un nombre.

Comenzó a actuar desde muy joven en las obras de su instituto, el Whippany Parks en Hanover Township, New Jersey. Tras graduarse asistió al New College de la Universidad de Hofstra donde obtuvo su título en estudios creativos. Durante esta etapa también acudió al Centro de Actores de Nueva York para “ adquirir experiencia y ver cómo lo hacían el resto de actores”.

La primera parada en su carrera fueron los teatros, donde interpretó numerosos papeles en el circuito alternativo de Nueva York conocido como Off-Broadway. Destacan sus actuaciones en "Danny and the Deep Blue Sea" en el Second Stage Theatre, "Small Tragedy", por la que ganó un premio Obey, o "Family Week" por la que cosechó buenas críticas, y donde estuvo a las órdenes de Jonathan Demme, para quien trabajaría después también en el cine.

Tras varios años detrás de los telones hizo su aparición en televisión en Ley y Orden. Después le vendrían pequeños papeles en otras series como Sexo en Nueva York, Love Monkey y Rescue Me: Equipo de rescate.

La gracia, el estilo y el encanto de Rosemarie le llevo a encarnar uno de sus papeles más recordados, Midge Daniels, la amante bohemia de Don Draper en la producción de AMC Mad Men. Con Ron Livingston, su marido desde 2009 en la vida real, protagonizó la serie Standoff: Los negociadores (2006) donde encarna a Emily Lehman, una negociadora del FBI. Tres años más tarde aparecería en la comedia United States Of Tara.

Debutó en la gran pantalla en 2005 con Cinderella Man: El hombre que no se dejó tumbar de Ron Howard, curiosamente basada en la vida del abuelo de la actriz, el ex boxeador Jimmy Braddock. Continuó interpretando papeles pequeños en Off the Black, The Wedding Weekend o Purple Violets, hasta que en 2008 le llegó uno de sus trabajos más laureados. Bordó especialmente su personaje de Rachel, hermana de Anne Hathaway en la película de Jonathan Demme La boda de Rachel.

Durante su carrera DeWitt se ha codeado con grandes estrellas de la actuación. En 2011 actuó en Margaret junto a Matt Damon, Mark Ruffalo o Anna Paquin. Protagonizó junto a Emily Blunt y Mark Duplass la película de Lynn Shelton El amigo de mi hermana. El papel le valió a DeWitt el premio Gotham de 2012 al mejor reparto. Apareció en el drama de Gus Van Sant Tierra prometida junto a Matt Damon y John Krasinski. Volvió a formar equipo en 2013 con la directora Lynn Shelton en Touchy Feely, donde interpreta a Abby, una masajista terapéutica que desarrolla una aversión al contacto físico.

En 2014 protagonizó junto a Jennifer Garner y Adam Sandler Hombres, mujeres y niños y compartió pantalla con Jeremy Renner en Matar al mensajero, interpretando a una mujer policía. También ha encabezado el reparto del remake del clásico ochentero de terror Poltergeist en 2015, donde interpreta a la madre de una familia acosada por espíritus siniestros.

Filmografía
Pequeños fuegos por todas partes

2020 | Little Fires Everywhere | Serie TV

Shaker Heights es una impoluta zona residencial de Cleveland, donde se supone que sus moradores llevan una vida casi perfecta. Elena Richardson, blanca y rubita, casada con Bill y madre de cuatro hijos que rondan la adolescencia, se las arregla además para trabajar en un periódico local. Intenta mantener una buena relación con todos, aunque le cuesta conectar con Izzy, que está sufriendo algo parecido al bullying. Y tiene un club de libro con sus amigas, donde hacen lecturas tan “atrevidas” como “Los monólogos de la vagina”. Al lugar llega la afroamericana Mia Warren, madre soltera de Pearl, artista e independiente, con un pasado oscuro, no ha desvelado nunca a su hija las circunstancias de su nacimiento, quién es su padre. Elena, guiada por su buen corazón, alquila una casa a Mia en muy buenas condiciones, y Pearl empieza a frecuentar la amistad de Moody, uno de los hijos de la casera. Adaptación de la novela homónima de Celeste Ng. Al menos en su versión en forma de miniserie, no resulta excesivamente sutil en su dibujo de personajes y situaciones, y en su mirada a prejucios y diferencias sociales parece seguir los pasos de otras producciones donde domina el punto de vista femenino, como Mujeres desesperadas o Big Little Lies. El desarrollo corre a cargo de Liz Tigelaar, responsable de Una vida inesperada. La idea de fondo es que bajo la superficie de una vida idílica, arden pequeños fuegos de frustración y engaños capaces de chamuscar a cualquiera, una imagen que tiene su reflejo físico en los primeros compases, cuando vemos que la preciosa casa de los Richardson ha sido pasto de las llamas, y se nos explica acudiendo al flash-back a lo largo de los capítulos cómo se ha llegado a tal situación. Hay algo de impostado en el dibujo de las típicas discusiones madre-hija, y en el deseo de las primeras por modelar a las segundas, sin respetarlas lo suficiente como personas libres. Aunque con innegables valores de producción, y reparto con competentes actores, tanto los ya veteranos Reese Witherspoon, Kerry Washington, Joshua Jackson y Rosemarie DeWitt, como los jovencitos y más desconocidos Lexi Underwood, Jade Pettyjohn y compañía, no puede evitarse la caída en el cliché y en los estereotipos con momentos muy de culebrón y casi risibles. Se lleva la palma todo lo relativo al bebé chino entregado en adopción, pero no le andan a la zaga las dificultades de Izzy para sobrellevar el acoso escolar en que sus “compis” la tachan de bollera.

5/10
The Professor

2019 | The Professor

Song of Back and Neck

2018 | Song of Back and Neck

Sweet Virginia

2017 | Sweet Virginia

Tres hombres juegan a las cartas en un garito por la noche. El establecimiento está cerrado pero un desconocido entra e insiste en que le sirvan el menú. Ante la negativa primero abandona el local y luego regresa y la emprende a tiros contra los tres, la muerte es es el resultado inevitable. Lo que parece obra de un loco resulta ser el trabajo de un "profesional", la viuda de uno de esos hombres le había contratado para librarse de un marido que le ponía los cuernos, pero el tipo se ha excedido. Las cosas se complican porque la parte contratante pensaba pagar al asesino con la herencia, pero resulta que el marido estaba arruinado. Por otra parte Sam, antiguo campeón de rodeo, regenta el motel donde se aloja el asesino. Y mantiene una relación con una de las viudas. Thriller violento que trata de ofrecer el perfil de una serie de hombres y mujeres rotos psicológicamente por distintas circunstancias. Se esfuerza en combinar la intriga de cómo acabará resolviéndose todo, con un asesino frío, pero de instintos agresivos, con el drama de las carencias afectivas de los personajes. Jamie M. Dagg dirige con cierto estilo, pero la trama urdida por los hermanos China no da para mucho, en literatura lo suyo sería un relato corto. Los actores, correctos en su laconismo.

5/10
Black Mirror (4ª temporada)

2017 | Black Mirror | Serie TV

Cuarta tanda de episodios de la serie del “espejito negro” de las nuevas tecnologías, donde nuevamente se juega con el planteamiento de fábula, cuentos de advertencia acerca de lo que aguarda ante un futuro oscuro que es casi presente, combinado con el suspense y la sorpresa, a veces en forma de broma macabra o vengativa, donde las dan las toman. Quizá, si cabe, la mirada es más pesimista que en ocasiones anteriores. Aunque detrás de las tramas se encuentra una misma persona, Charlie Brooker, como suele ocurrir en estos casos de historias completamente independientes, el resultado es desigual, algunos episodios son mejores que otros. Por otra parte, el esfuerzo de desarrollar seis nuevas historias, tras tres temporadas y un especial navideño, resulta cada vez más arduo, quizá por eso en esta ocasión la sensación es de inicio de agotamiento de la fórmula, lo que no significa que los resultados logrados estén exentos de interés. Evitando por supuesto destripar los episodios y revelar sorpresas, damos unas pistas mínimas de las premisas de cada episodio, con lo que aguarda al espectador. Quizá el capítulo más logrado es USS Callister, coescrito por Brooker y William Bridges, que juega con el concepto de los mundos virtuales de un modo bastante original. Sigue al desarrollador de un videojuego basado en un viejo serial televisivo tipo Star Trek, que aunque brillante como programador es ninguneado por sus compañeros de trabajo; el tipo descarga su frustración haciendo una copia digital de ellos a partir de su ADN e introduciéndoles como personajes en el videojuego, donde él es su capitán y les maneja como poco menos que marionetas; hasta que una recién llegada a la oficina no acepta semejantes reglas del juego. La trama tiene más de un punto de contacto con San Junípero, uno de los episodios más comentados de la pasada temporada. En esta línea de jugar con la realidad virtual, hay variaciones en Black Museum, una especie de museo de los horrores en medio del desierto, que recuerda casos en que se han trasladado a otro experiencias de las personas, lo que funciona como espectáculo ferial, con atracciones como la pena de muerte, tendrá un inesperado final. Mientras que Hang the DJ trata de llevar aún más lejos los programas informáticos de parejas perfectas, con un software que elige compañero o compañero a los candidatos a buscar máxima compatibilidad, con diversos períodos de prueba hasta alcanzar el que debe ser el marido o esposa ideal para toda la vida. John Hillcoat dirige Cocodrilo, donde un caso de atropello involuntario ocultado vuelve ante los responsables quince años después, acumulándose los posibles indicios para ser descubiertos como una bola de nieve. Una herramienta usada por las compañías de seguros, que permite explorar la memoria de testigos de los casos de indemnización, es la excusa tecnológica de un tipo de historia bastante clásica. También responde a un canon, el de argumento de “caza del hombre” (en este caso, la mujer), Cabeza de metal, rodado en blanco y negro en un paisaje apocalíptico. La irrupción en una fábrica para hacerse con un misterioso material se salda con la persecución implacable de un perro-robot, al más puro estilo Terminator. Es acción y suspense puros, con bastante violencia y sofisticados efectos visuales. Finalmente tenemos el episodio dirigido por Jodie Foster, y que cuenta con la actriz más conocida, Rosemarie DeWitt, en una temporada donde no hay grandes estrellas. En Arkangel se explora la sobreprotección malentendida que algunos padres ejercen sobre sus hijos. Marie, una madre, siempre ha ido de sobresalto en sobresalto con su hija Sara, desde el día en que vino al mundo. Para mayor tranquilidad le instalan un dispositivo de control parental que permite, no sólo ver todo lo que ella ve, sino pixelar las escenas del mundo real que puedan ser consideradas inconvenientes, como aquello que la pueda asustar, el sexo o la violencia. La chica no crecerá de un modo sano, cuando no se corre el riesgo de la libertad, se maleduca, como podrá comprobarse. La premisa, como se ve, es atractiva, pero no acaba de estar bien desarrollada. En general todos los episodios manejan alguna idea interesante, pero con la excepción tal vez de USS Callister, se echa en falta un hervor en las propuestas.

6/10
La ciudad de las estrellas (La La Land)

2016 | La La Land

Nostalgia. Añoranza del musical clásico de Hollywood. Cinemascope. Colores primarios vivos, crepusculos. Amores descubiertos y contrariados en la actualidad, a lo largo de las 4 estaciones, invierno, primavera, verano, otoño y, nuevamente, invierno. En la ciudad de las estrellas, la ciudad de Los Ángeles, en La La Land. Mia es una aspirante a actriz, que mientras llega su momento, trabaja como camarera en la cafetería de un gran estudio. Apasionado del jazz, Seb toca el teclado, y su sueño pasa por convertirse en propietario de un local donde haya sesiones en vivo, aunque a los jóvenes ahora parece que les va otra música. Coinciden casualmente en atascos, en una cafetería, en una fiesta, donde poco falta para que se tiren los trastos a la cabeza. Pero surge el amor, el inevitable flechazo, un entusiasmo que les lleva mutuamente a apoyar los respectivos sueños, aunque las cosas no son tan sencillas… Tras arrasar en los Globos de Oro, llevándose los 7 premios a que aspiraba, todo un récord, La la land, traducida absurdamente por La ciudad de las estrellas, por una vez que estaba más que justificado mantener el título original, tiene todas las papeletas para triunfar en los Oscar. Porque es un musical como los de antes –a diferencia de títulos como Los miserables o Chicago–, con coreografías y planteamientos que hacen pensar en Vincente Minnelli, Stanley Donen, Gene Kelly, Jerome Robbins y Jacques Demy, pero con personalidad propia. Lo que se nota sobre todo en la inclusión, con gran naturalidad, del jazz, y del uso de ruidos cotidianos que enlazan con los temas musicales, como en el memorable arranque, un largo plano secuencia en una autopista de Los Ángeles, que hace pensar en filmes como West Side Story. Damien Chazelle, director y guionista, confirma la magnifica impresión causada con Whiplash, donde también estaba presente la música, concretamente el jazz. Sorprende su sentido del ritmo, una puesta en escena majestuosa, con algunos momentos mágicos, maravillosamente coreografiados por Mandy Moore, el pasaje del planetario, y el del clímax que tiene lugar por la noche en un café, sobresalen especialmente. La música de Justin Hurwitz es fantástica, con maravillosas canciones, algunas interpretadas por la pareja protagonista, Emma Stone y Ryan Gosling encantadores, en verdadero estado de gracia, difícil decantarse por un tema, aunque además de la muy presente “City of Stars”, está muy bien esa incursión jazzística cantada por John Legend “Start a Fire”. En el casting de Stone, uno no puede dejar de pensar que ha influido su papel en Magia a la luz de la luna de Woody Allen, que tenía una escena importante justamente en un planetario. Llama la atención como se manejan los sentimientos agridulces y decididamente románticos, en una trama sencilla, donde hay espacio para el drama y el humor evitando las estridencias y salidas de tono, en que se habla de la importancia de tener sueños y poner medios para hacerlos realidad arriesgando, pero aceptando, también, la realidad de la vida, las sendas que acabamos escogiendo con sus consecuencias. Y el recurso a la cinefilia, ese Rebelde sin causa, esos cines de antaño que cierran, la pasión por la creatividad y el hacer aquello en que crees, en contraposición a las conversaciones triviales y vacías, en que se llena la existencia de una fantástica nada.

9/10
Poltergeist

2015 | Poltergeist

La familia Bowen acaba de mudarse de casa. Y aunque el padre, Eric, se encuentra en paro, todos están ilusionados con estrenar su nuevo hogar, una casa amplia, con varias alturas, muy luminosa, grandes habitaciones, en una zona residencial. Y sin embargo, una presencia siniestra se esconde ahí. Lo nota primero el pequeño Griffin, con el descubrimiento de una extraña colección de muñecos payasos, y luego está el encendido espontáneo de la televisión, extraños ruidos. Todas estas señales de que el lugar está encantado tienen que ver con que la casa se construyó encima de un antiguo cementerio, y los muertos no descansan en paz. Hasta el punto de que se llevan a la pequeña de la familia, Amy, con la esperanza de que les guíe hacia la luz. Remake de Poltergeist, el clásico producido por Steven Spielberg y dirigido por Tobe Hooper, en esta ocasión esos roles son asumidos por Sam Raimi y Gil Kenan, éste muy acertado en la animada Monster House –con la que Poltergeist tiene alguna clara conexión– y la fallida City of Ember, ambos títulos familiares. El que nos ocupa también lo sería en cierta medida por su tono amable, aunque por los abundantes sustos y temas paranormales no sea indicado para los espectadores más jóvenes y/o impresionables, que puede que no se atrevan a coger una taladradora en su vida. A diferencia de otras revisitaciones anodinas, la que nos ocupa está llena de energía y la disfrutarán sobre todo los que desconozcan el original, pues en tal sentido, la película no aporta muchísimas novedades, más allá de unos efectos visuales corregidos y aumentados. Quizá la principal sea mostrar de un modo gráfico, pero a la vez sugerido, el submundo de los muertos. Aunque también se podría mencionar la introducción argumental de un dron de juguete, los tiempos adelantan que es una barbaridad, piénsese que las televisiones son de plasma y existen los iPhone, incluso de color rosa para la adolescente hija mayor. Hay un gran acierto en el reparto, brillando especialmente los niños pequeños, grandes y encantadores Kyle Catlett y Kennedi Clements. También tiene su punto de gracia el "cazafantasmas" interpretado por Jared Harris, que aporta un contrapunto humorístico que se agradece.

6/10
Reencontrando el amor

2015 | Digging for Fire

Matar al mensajero

2014 | Kill the Messenger

Matar al mensajero reconstruye la historia real del periodista Gary Webb, ganador de dos premios Pulitzer. Adapta su libro "Dark Alliance", y el estudio sobre su trabajo de Nick Schou "Kill the Messenger: How The CIA’s Crack-Cocaine Controversy Destroyed Journalist Gary Webb", de donde ha salido el título del film. Matar al mensajero presenta a Webb cuando tras un trágico suceso se ha mudado con su familia a California, donde trabaja en el San Jose Mercury News, un diario relativamente pequeño. Pero la novia de un traficante de cocaína le proporciona un documento que vincula a la CIA con el contrabando de cocaína. Sus investigaciones posteriores sacarán a la luz que la administración estadounidense al menos miró hacia otro lado cuando los rebeldes nicaragüenses de la Contra impulsados por la propia CIA introducían droga en territorio estadounidense para financiar sus actividades. En una línea que recuerda más a sus logrados episodios de Homeland que a sus cintas 'indies' L.I.E. y El fin de la inocencia, el valioso realizador Michael Cuesta recupera el tono y el espíritu de los films setenteros sobre la prensa de Alan J. Pakula El último testigo y Todos los hombres del presidente. Aporta además una sutil defensa del periodismo de investigación en un tiempo en el que la crisis de los medios parece haber acabado con él por completo. Cuesta consigue una enorme intensidad a pesar de que la historia transcurre por caminos conocidos, y aprovecha el talento de los destacados secundarios con los que cuenta, como Tim Blake Nelson (abogado de un capo del crack), Oliver Platt (el redactor jefe), Andy García (un pez gordo mafioso 'encarcelado'), Michael Sheen (ideal para componer a un político), Ray Liotta (un oscuro confidente) y la española Paz Vega (la stripper que desencadena la trama). Pero sobre todo se lucen Jeremy Renner, en uno de sus mejores trabajos en la piel del protagonista, y Rosemarie DeWitt (su esposa, Sue). Matar al mensajero se compone de momentos destacables, como la conversación del personaje central con su hijo. Reivindica el papel del llamado Cuarto Poder en la sociedad democrática, al tiempo que explora la dificultad para ceñirse a la responsabilidad profesional, y mantener los deberes familiares, cuando se sufren grandes presiones y una campaña de descrédito.

7/10
Olive Kitteridge

2014 | Olive Kitteridge | Serie TV

Miniserie basada en la obra homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzter, y que en su versión televisiva tiene muchas papeletas para acaparar premios. Lo que sobre el papel consistía en un conjunto de relatos más bien independientes, con Olive Kitteridge como protagonista, en el sólido y bien estructurado guión de Jane Anderson se convierte en el amargo retrato de un matrimonio –Olive y Henry, que viven con su hijo, Christophe, en Maine–, a lo largo de 25 años. Ella es una maestra de escuela sin pelos en la lengua, siempre hiriente con los demás y que sólo ve lo negativo en las personas; lo contrario de él, farmacéutico, siempre risueño, pero que continuamente está recibiendo bofetones dialécticos de parte de su mujer. Con un reparto formidable –Frances McDormand y Richard Jenkins están sublimes–, domina un pesimismo existencial a la hora de pintar cómo determinadas actitudes vitales de las personas próximas pueden hacer un daño tremendo a cónyuges e hijos. Lo que conduce a soterradas vías de escape extramatrimoniales, a veces pura fantasía o deseos no convertidos en realidad, lo que no contribuye precisamente al equilibrio. La mirada de Strout y la directora Lisa Cholodenko –mucho mejor que en sus anteriores trabajos fílmicos –La calle de las tentaciones, Los chicos están bien– viene a ser como un puñetazo en el estómago, pues aunque en muchas actitudes pueda asistir la razón y hasta hay amor, éste se mezcla con rencores y reproches que como mínimo acaban ahogándolo, sino matándolo. La partitura musical de Carter Burwell y la fotografía de un paisaje como desangelado ayudan a crear la deseada atmósfera que invita a pensar que la vida es poco más que una broma pesada.

7/10
Hombres, mujeres & niños

2014 | Men, Women & Children

Mientras el Voyager sale del sistema solar, y manda su última fotografía de la Tierra en 2012, un diminuto punto azul sobre fondo oscuro, un grupo de padres y adolescentes de instituto desamorados trata de sobrellevar su infelicidad en tiempos de internet y mensajes de texto. Y ahí anda Tim, con su padre –la madre les abandonó y se fue a California con un hombre–, que ha dejado el equipo de fútbol americano y anda enganchado a los videojuegos; le hace tilín Brandy, una chica sensible pero a la que controla su sobreprotectora madre Patricia, que la ata corta con el ordenador y el móvil, todo un mundo de podredumbre, a su entender; en lo que algo de razón podría tener si nos atenemos al caso del "teenager" Chris, tan enganchado a las perversiones porno de internet que ya no responde a estímulos sexuales ordinarios, cuyo padre lo sabe en parte porque comparte sus aficiones, lo que le lleva a él y a su esposa a caer en la infidelidad; también está Hannah, que sueña con ser actriz, y su madre soltera comercia con su imagen sexy en internet de modo poco responsable, por decirlo suavemente; y luego está Allison, próxima a la anorexia para gustar a su chico, con el que acabará acostándose mientras sus padres están en la inopia, como puede suponerse. Adaptación de una novela de Chad Kultgen, de entrada se agradece que en esta historia coral se ahonde en los síntomas de una sociedad enferma, que nunca estuvo más conectada gracias a la tecnología, y a la vez, y paradójicamente, más desconectada emocionalmente a la hora de entender al prójimo y cultivar la capacidad de amar desinteresadamente. Se trata de un film que visto por un público maduro, tal vez sirva para desplegar un abanico de temas para el debate entre padres, profesores y adolescentes. El problema estriba en la cortedad de miras, una pobre comprehensión antropológica, al final todo se reduce a saber que somos poco más que polvo de estrellas –la cita de Carl Sagan como pozo de sabiduría–, y una apelación a que deberíamos hacernos la vida lo más amable y llevadera posible. En tal sentido la deprimente película de Jason Reitman no resulta del todo satisfactoria, se mete el dedo en la llaga y poco más, apenas se deja algún resquicio a la esperanza, aunque algo es algo, y al menos no se anda con paños calientes a la hora de señalar el actual deterioro moral. Lo cierto es que el cineasta arrancó su carrera con fuerza, gracias a tres películas muy redondas, Gracias por fumar, Juno y Up in the Air, pero luego, pese a que aborda siempre temas de interés –hay que reconocerle que nunca es frívolo–, su cine se ha desinflado un tanto con Young Adult, Una vida en tres días y el film que nos ocupa. Una lástima porque en general dirige con personalidad, e integra adecuadamente los recursos de internet, videojuegos y mensajes, además de saber escoger y dirigir a los actores, aquí están muy bien los desconocidos jovencitos y unos adultos contenidos y en su sitio, como Adam Sandler.

5/10
Tierra prometida (Promised Land)

2013 | Promised Land

McKinley, un pequeño pueblo de Pensilvania. Tierras verdes, pastos frescos, casitas y granjas desperdigadas a lo largo y ancho de un bucólico panorama. Hasta allí llegan Steve y Sue, trabajadores de Global Crosspower Solutions, una enorme compañía energética que desea extraer gas en aquellas tierras. Steve es un experto vendedor, conoce la psicología de las personas, y sabe usar los argumentos precisos para convencer. Su misión es comprar acres de terreno a sus diversos propietarios con la promesa de llevarse un porcentaje de las ganancias de la empresa. Económicamente muchos lugareños ven rentable la llegada del gas a su pueblo, pues traería dinero y prosperidad; otros, sin embargo, comprenden que si ceden su terruño –tal como es–, desaparecerá para siempre. La llegada de un activo ecologista pondrá las cosas aún más difíciles a Steve y Sue. Gus Van Sant, uno de los grandes adalides del cine independiente estadounidense, filma la que es sin duda su película más clásica, más convencional incluso, tanto desde el punto de vista del planteamiento como del estilo formal. Tierra prometida (Promised Land) responde al viejo tema de la propiedad de la tierra, tan característico de la colonización del medio oeste norteamericano, cuando unos pocos acres de terreno se convertían en el tesoro más preciado de cualquier pionero. Ahora, sin embargo, en pleno siglo XXI, el dinero y la generación de la riqueza funcionan de modo distinto y los rendimientos que antaño daban de comer a las familias pueden ya ser insuficientes para el mundo moderno. La vida del campo está en extinción, sobrevivir es una hazaña. Y aquí es justo donde entran los usos capitalistas de las grandes corporaciones industriales, empresas que operan a miles de kilómetros pero que tienen el poder de acabar de un plumazo con la tradición y el trabajo de generaciones rurales. El guión de Tierra prometida (Promised Land) está escrito por Matt Damon –en colaboración con John Krasinski–, quien ganó el Oscar al mejor guión en 1997 precisamente con otro libreto propio que dirigió también Gus Van Sant, El indomable Will Hunting. En este caso los dos guionistas –que se reservan también los papeles principales– plantean la cuestión de la tierra, de la propiedad, del futuro del campo, etc., de modo realista, pues el quid de la cuestión es que, por mucho que uno lo niegue, el mundo ha cambiado. En este sentido, el film no intenta dar gato por liebre. Sin embargo, este “no vender la moto” es compatible con que Van Sant descuide un poquito la mesura a la hora de retratar el pueblo en cuestión, un lugar tan absolutamente idílico que la más mínima injerencia industrial resultaría un crimen hasta para el más urbanita. A nadie se les escapa que no todos los pueblos son así... Tampoco resultan muy sutiles, aunque sean muy reales, las manipulaciones y mentiras que pergeñan las empresas cuando lo único que importa es el dinero. De cualquier forma, el guión interesa y en general Tierra prometida (Promised Land) ofrece una valiosa visión del trabajo, de la herencia familiar, del cuidado de la naturaleza, valores que no se pueden comprar porque no tienen precio. Queda entonces la libertad del hombre para decidir si el dinero es la única razón de sus decisiones. Dentro del clásico planteamiento, muy ceñido a posturas y decisiones personales de los personajes, el trabajo de los actores es ajustado, verosímil, especialmente el doble enfrentamiento –en el trabajo y en el amor–, entre Matt Damon y John Krasinski, así como su relación laboral con la estupenda Frances McDormand. Pero hay también un gran acierto al prestar atención a los personajes secundarios, con mención especial para el veterano Hal Holbrook y la risueña Rosemarie DeWitt. Por lo demás Tierra prometida (Promised Land) desprende una sencillez en la historia y en la planificación que recuerda al último Clint Eastwood, mientras que el desarrollo de la trama es sobrio y sereno, agradablemente predecible.

6/10
Los amos del barrio

2012 | The Watch

Los amos del barrio nos llevará a un barrio en el que se crea una patrulla de vigilancia tras aparecer asesinado uno de sus habitantes. Al final, sus integrantes terminarán descubriendo una trama alienígena para destruir el mundo.

La extraña vida de Timothy Green

2012 | The Odd Life of Timothy Green

Cindy y Jim reciben con enorme dolor la noticia de que no pueden ser padres. Viven en Stanleyville, un pueblecito precioso, son buenas personas, jóvenes y sanas, y su mayor deseo era tener un hijo. Ahora, en su desconsuelo imaginan cómo habría sido ese niño, qué cualidades tendría, cómo sería... Su sorpresa será mayúscula cuando al despertar después de una noche de tormenta encuentren a un chavalín en su casa. Dice llamarse Timothy y en realidad procede del jardín, en donde la noche anterior el matrimonio había enterrado una caja con las características de su hijo ideal. Diríase que Timothy ha salido del huerto como un vegetal más –incluso tiene hojas en las piernas–, y lo más increíble es que les llama papá y mamá. Tras las dos notables Retrato de April y Como la vida misma, el director Peter Hedges repite detrás de las cámaras para volver a sus tema predilecto: la familia. La extraña vida de Timothy Green es una bella historia sobre las relaciones paternofiliales y el amor familiar, pero con un salto significativo respecto a los otros dos filmes, pues aquí el elemento fantástico es clave. Y al fin la narración acabará trascendiendo el relato –prerrogativa de los grande cuentos– para convertirse en una hermosa y optimista fábula acerca de cómo ha de ser el amor de los padres por los hijos, pues han de aprender a educar bien, aceptando las limitaciones de los niños, cediendo a veces, dejando el espacio necesario para que los hijos puedan crecer libremente y comprendan correctamente el cariño de sus padres. También es un modo eficaz de hablar de la vida como un don y de que hay que aprovechar las propias cualidades para hacer felices a los demás. Respira toda la película una inusitada ternura, que en algún momento puede ser excesiva, pero que a la vez queda salvada por la sencilla atmósfera de cuento familiar en el que –y así se dice explícitamente– todas las cosas son posibles. Es cierto que bajo la agradable perspectiva de relato fantástico se abusa quizá del planteamiento inicial, un hecho tan prodigioso que rechina un poco, y también que en algunos momentos, el tiempo narrativo resulte desconcertante, al igual que la mayoría de las reacciones de los diferentes personajes ante la presencia de un niño que ha salido de la nada. De cualquier forma, esos simplismos definen los propios límites de la película, aunque también amplían por otro lado el horizonte de su público a los más jóvenes. Además, para contar su relato familiar Hedges elige un entorno casi de cuento de hadas, un pueblecito rural que vive de una pequeña fábrica de lápices (lo cual ya parece sacado de la mente de los hermanos Grimm) y que, dentro de las normales discordias, goza de mucha camaradería entre los habitantes. En el aspecto formal destaca sin lugar a dudas la idílica fotografía del maestro John Toll (Braveheart, La delgada línea roja), especialmente en sus preciosistas imágenes otoñales del bosque y sus alrededores. En cuanto al reparto es una buena noticia volver a ver en plena forma a Jennifer Garner, muy bien secundada Joel Edgerton, mientras que el trabajo del chaval protagonista, CJ Adams, funciona.

6/10
Nobody Walks

2011 | Nobody Walks

Margaret

2011 | Margaret

Lisa Cohen es una joven inteligente de 17 años. Vive en Nueva York con su madre, actriz de teatro divorciada, y con su hermano pequeño. Un día, por una frivolidad distrae reiteradamente a un conductor de autobús, quien sin querer se salta un samáforo en rojo. Las consecuencias son fatales, pues una mujer es arrollada y tras unos minutos angustiantes morirá en brazos de la propia Lisa. Desde entonces la joven ya no será la misma. Interesante película del guionista y director Kenneth Lonergan, quien tras más de una década ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras después de la estupenda Puedes contar conmigo. En el caso de Margaret, el resultado no ha sido tan redondo, aunque está a años luz de las propuestas frívolas de gran parte del cine norteamericano. Por su planteamiento, Margaret es un film de personajes, con aire independiente, una película que dice cosas serias y que incide en las situaciones peliagudas, las crisis vitales que nos golpean, momentos a los que de una u otra forma todas las personas habrán de hacer frente alguna vez. El propio título de la película, Margaret, hace referencia a un poema del poeta jesuita británico Gerard Manley Hopkins, considerado una de las cumbres de la lírica del siglo XIX. En ese poema Hopkins habla con sus versos de la pequeñez humana, de que pase lo que pase a nuestro alrededor, los seres humanos llevamos dentro el sufrimiento, la orfandad, y en realidad por lo que las personas lloramos es siempre por nosotros mismos. El sentimiento antropológico de esta propuesta, Lonergan lo traslada a la historia de la protagonista, Lisa, una joven en crisis de madurez que experimenta en su propia vida las implicaciones morales de una mentira. Lonergan ofrece sin lugar a dudas una válida visión de cómo el mal moral puede acabar por destruir a una persona o arrastrarla por derroteros sin salida, oscuros, cuando aún no está preparada para enfrentarse con el mundo de los adultos. Un mundo, dice Margaret, donde hay que ser humilde, donde no todo tiene una explicación perfecta, donde lo blanco y lo negro no existe, donde las reglas no las podemos cambiar, donde lo correcto y lo incorrecto se confunden a menudo y donde simplemente hay que sobrevivir muchas veces al dolor, a los golpes de la vida, aceptarla y seguir adelante buscando no herir a los demás. No están mal estas reflexiones para los tiempos que corren... Sin embargo, Margaret tiene también un defecto considerable. A Kenneth Lonergan le ha faltado esta vez mayor contención. Comienza con fuerza inusitada pero con el paso de los minutos va enmarañándolo todo un poco. A la hora de mostrar la crisis que embarga a Lisa (excelente aunque un poco desbocado papel de Anna Paquin), ofrece un ahondamiento demasiado reiterativo en su conducta inestable, en su desconcierto y crueldad en el trato con los demás y en su comportamientos sexuales desatados, en el fondo destructivos, una desesperada y estéril huida del dolor. Es verosímil, sí, pero también podría haber sido más sobrio, más sutil. Igualmente Lonergan debería haber ahorrado muchos minutos al metraje para centrarse más en el suceso clave y no liarse con subtramas más superfluas, como todas esas escenas de la parafernalia legal, etc. Entre el reparto de Margaret, además de la Paquin es imprescindible destacar, y mucho, el grandísimo trabajo de J. Smith-Cameron (a la sazón esposa del director en la vida real), inconmensurable en su papel de madre.

5/10
El amigo de mi hermana

2011 | Your Sister's Sister

Jack no soporta los elogios fúnebres a su hermano, fallecido hace un año, y antiguo novio de Iris, la chica a la que quiere, aunque no se lo confiese. Su carácter está tan enrarecido que Iris invita a Jack a alejarse una temporada del mundanal ruido, invitándole a que vaya solo a una casita en una isla, un retiro que seguro que le vendrá la mar de bien. Pero resulta que en la casa está Hannah, la hermana lesbiana de Iris, algo deprimida tras poner fin a una relación. Con unas cuantas copas de más, Jack y Hannah se acuestan, una situación la mar de incómoda, sobre todo cuando Iris se presenta inesperadamente en la isla al día siguiente. Peliculita “indie”, algo rebuscada en sus artificios, y que exige al espectador la suspensión de su incredulidad ante una serie de casualidades demasiado casuales: la casa no está vacía, el plan de soledad queda olvidado, surge el plan de la maternidad por arte de birlibirloque. A pesar de algunos baches, El amigo de mi hermana tiene su ritmo, la guionista y directora Lynn Shelton muestra cierto pulso narrativo, saca partido a un presupuesto escaso y maneja bien a sus tres actores: a Mark Duplass, con el que ya había hecho Humpday, y a las féminas Emily Blunt y Rosemarie DeWitt. La historia de El amigo de mi hermana es hija de su tiempo. Es decir, adultos que no acaban de madurar, desorientación sexual y afectiva, y la propuesta de que existen muchos y variados modelos de familia que surgen con espontaneidad, no habría que estar cerrado a nada, todo vale si se quieren, parece decir Shelton. El título de El amigo de mi hermana es cuando menos, una traducción curiosa del original “Your Sister’s Sister”, que aludiría, pensamos, a que la relación inicial entre Jack e Iris es de “amigos” o “hermanos”.

5/10
Un pedacito de cielo

2011 | A Little Bit of Heaven

Marley (Kate Hudson), una hermosa joven y prometedora publicista de Nueva Orleans, ha vivido toda su vida sin creer en el amor, sorteando las relaciones y evitando involucrarse sentimentalmente. Pero cuando de forma inesperada su médico (Gael Garcia Bernal) le diagnostica una grave enfermedad, su vida da un giro de 360 grados, dando lugar al inicio de un gran amor.

The Company Men

2010 | The Company Men

Aunque su nombre no es demasiado conocido, John Wells es un peso pesado de la televisión. Ha sido productor ejecutivo y guionista de series de altura, como El ala oeste de la casa blanca y Urgencias, cocreador de la serie Turno de guardia, e incluso ha llegado a ser presidente del Sindicato de Guionistas de la Costa Oeste. En esta ocasión, Wells debuta como director de largometraje con un film también escrito por él que explora las consecuencias de la crisis económica internacional. Casualmente, la trama es una especie de versión americana de Los lunes al sol, pues sigue los pasos de varios trabajadores de los astilleros que se quedan en el paro. La diferencia con el film de Fernando León de Aranoa es que los protagonistas son ejecutivos de sólida posición. La cinta dedica más tiempo a Bobby Walker (Ben Affleck), acostumbrado a jugar al golf, y a presumir de Porsche, que tras encontrarse repentinamente en la calle tiene que acostumbrarse a reducir gastos, se da cuenta de que no se lo rifan las otras empresas como imaginaba en un primer momento, y hasta tiene que reconvertirse ocasionalmente en obrero de la construcción al aceptar un trabajo con su cuñado (Kevin Costner). La cinta también sigue el periplo de uno de sus compañeros, Phil Woodward (Chris Cooper), que aunque dura un poco más en la empresa también acaba despedido, y de Gene McClary (Tommy Lee Jones), su jefe, que también acaba fuera. Se nota la procedencia televisiva del cineasta, pues la realización es más propia de un telefilm de sobremesa. Todo resulta excesivamente convencional y previsible. Los personajes son planos, aunque les insuflan bastante vida los actores, ya que Wells ha contado con un reparto de excepción en el que sobresalen, como era de suponer, Chris Cooper y Tommy Lee Jones, aunque sus personajes están desdibujados. En cualquier caso, la cinta cumple sus objetivos, y avisa de las consecuencias de obsesionarse con las apariencias y el dinero. Además, acaba resultando muy positiva en su reivindicación de la unidad familiar en tiempos duros, y en su reflexión sobre la necesidad de ingeniárselas para seguir adelante como sea.

5/10
La boda de Rachel

2008 | Rachel Getting Married

Magnífica película de Jonathan Demme, muestra perfecta de cómo una trama sencilla bien llevada puede producir resultados altamente estimulantes. La cosa arranca con la joven Kym saliendo del centro de rehabilitación donde está internada para superar su adicción a las drogas. Su hermana Rachel se casa, y por supuesto ella va a asistir al gran acontecimiento. Aunque su padre y su madrastra, al igual que Rachel, la acogen con cariño, hay una distancia, un algo nunca pronunciado, que permiten intuir que la relación es tensa y difícil. El padre adopta una actitud de preocupación constante por Kym, algo que saca de quicio a Rachel, que querría ser “reina por un día”, siquiera sea el día de su boda. Por otro lado la madre, casada en segundas nupcias con otro hombre, tarda en aparecer, y hay algo de calculada frialdad en el trato con Kym. En tal tesitura Kym mantiene una actitud desabrida, de contestaciones punzantes y sarcásticas a cualquier requerimiento. Sí, algo bulle en su alma, que no deja de atormentarla; lo que no impide un esfuerzo sincero por seguir su camino de rehabilitación, acudiendo a reuniones de adictos anónimos. Honesta película acerca del sufrimiento y las dificultades en las relaciones familiares. Jenny Lumet, hija del veterano cineasta Sidney Lumet, se estrena como guionista con un libreto de esquema sencillo pero muy eficaz, que imbrica bien los preparativos de la boda -una serie de pasajes muy naturales y reconocibles por cualquiera que haya acudido a un enlace matrimonial- con el descubrimiento de cómo es Kym, el suceso doloroso que no le abandona ni un solo día de su vida, y la mirada de sus familiares ante el mismo. Demme rueda con un adecuado estilo documental, con mucha cámara en mano, lo que ayuda a dar a la historia el deseado tono realista. Hay verismo en las acciones y reacciones, y de fondo una gran humanidad y amor detrás del dolor y los reproches, donde no falta una mirada trascendente, ayuda inestimable para salir adelante. Algunas escenas son muy poderosas en su intenso dramatismo, véase la del padre acometiendo el desafío de llenar el lavaplatos en tiempo récord con toda la vajilla sucia, o la que comparten madre e hija, en que acaban a bofetón limpio. Película dura y desgarradora, pero también catártica y esperanzada, contiene unas interpretaciones maravillosas, empezando por la de una actriz que va a más, Anne Hathaway.

8/10
Afterschool

2008 | Afterschool

Mad Men

2007 | Mad Men | Serie TV

Lo más importante son las ventas. Eso lo saben a la perfección en Sterling Cooper Advertising, una puntera empresa de publicidad. Primera temporada de esta original serie, creada por Matthew Weiner, que hace un retrato del día a día en una empresa de publicidad de los años 60, con sus manipulaciones, sus prejuicios sexuales, sus escándalos, etc. En aquella época se produjo un despegue de este sector y los creativos se convirtieron en estrellas de la noche a la mañana. Guiones trabajados y reparto desconocido.

6/10
Asignatura pendiente

2006 | Off the Black

A un tipo solitario y alcohólico le diagnostican poco tiempo de vida, momento en el que cae en la cuenta de lo vacía que ha estado siempre su vida. Su arbitraje de un partido de béisbol, en que pita contra el equipo del joven Dave, lo que hunde sus esperanzas en el campeonato, va a propiciar una singular relación paternofilial entre el enfermo y el chico. Sobre todo porque el padre de Dave, un auténtico perdedor, no sabe apoyarle en los momentos difíciles. Interesante drama, buena muestra de cine independiente, al que se prestan dos actores de la categoría de Nick Nolte y Timothy Hutton. Se trata de una exploración convincente del tema de la madurez, y de los palos que trae consigo la vida. El film muestra sin tapujos los perniciosos efectos del divorcio, tanto en el caso de Dave -él y su hermana tienen una perpetua mirada triste, se han visto obligados a crecer antes de tiempo, por la marcha de la madre de casa- como en el del propio árbitro de béisbol, él mismo con un hogar roto por razones innombradas, ser solitario que no deja de beber cervezas y de enviar cintas de vídeo con mensajes para su hijo, sin saber si son o no vistas y apreciadas. Una película triste, nada sensiblera, que hace pensar, y que por su consciente falta de enfatismo, no cierra las puertas a la esperanza.

6/10
Cinderella Man

2005 | Cinderella Man

Película basada en la vida del púgil Jim Braddock, que se ganó el apodo de ‘Cinderella Man’, o sea, ‘El Ceniciento’, por las escasas probabilidades que le concedían los expertos para conseguir el título mundial de los pesos pesados. El guión de Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman recoge los hechos que vivió entre 1928 y 1935, en plena depresión, y que culminaron en espléndida realización del sueño americano en tiempos difíciles. No es éste un film de boxeo, o no exclusivamente, aunque el clímax lo constituya un largo combate con aires de epopeya. Trata sobre todo de los esfuerzos de un hombre sin cualificación profesional por sacar adelante a los suyos, cuando le despojan de su licencia de boxeador profesional. Jim debe buscar alternativas al boxeo en época de crisis. Las adversidades podrían hundirle en la miseria, pero conserva siempre la dignidad y la esperanza, no pierde su sentido moral, cuida la educación de sus hijos. Mantiene las amistades (su preparador Joe Gould), y cultiva otras nuevas (su compañero en el muelle, con inquietudes sindicalistas). Si su fe flaquea alguna vez (Jim es católico, de origen irlandés), no faltarán las plegarias de su esposa Mae, aunque apunten en direcciones inesperadas. Ron Howard, un artesano todoterreno, ha sabido integrarse desde hace años en un equipo sólido, del que forman parte el productor Brian Gazer y el citado guionista Goldsman. No es un genio y lo sabe –se cubre rodando mucho, y llama la atención a veces en su cine cierta torpeza al montar los planos–, pero tiene un punto fuerte, que domina como pocos: sus difíciles equilibrios en la frontera de la sensiblería. De este modo crea emoción genuina, que se intensifica cuando se inspira en hechos reales, véase Una mente maravillosa y Apolo 13, pues les aplica, paradójicamente, un aura de irrealidad, como de cuento de hadas. Es el caso en Cinderella Man, excesivamente en el primer tramo del film, en que el hogar de Jim Braddock parece la caricatura de una obra de Dickens, y con más medida en el resto del metraje. Además Howard, actor en su juventud, se encuentra cómodo dirigiendo al trío Russell Crowe-Renée Zellweger-Paul Giamatti, que le entrega un ramillete de espléndidas caracterizaciones.

7/10
Fresh Cut Grass

2004 | Fresh Cut Grass

Zac Peace (David Wike),un joven recién graduado vuelve a su casa de Long Island. Deprimido por la muerte de su padre, se dedica a pasar el tiempo cortando el cesped. Para calmar sus sentimientos decide escribir cartas a su padre muerto, lo que hará que cambie su vida.  Primer filme de Matthew Coppola, gran opera prima con un guión lo suficientemente original como para llamar al atención del espectador

6/10

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