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Biografía

Velibor Topic

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Filmografía
The Witness

2018 | The Witness

Rescate en la Kasbah

2015 | Never Let Go

Durante unas idílicas vacaciones, el hijo de Lisa Brennan (Angela Dixon) ha sido secuestrado. Ella se da cuenta que el asesinato de un hombre puede tener que ver con la desaparición de su pequeño. Desesperada, hará todo lo posible por encontrar a su hijo y castigar a los culpables. Thriller de acción coproducido por varios países, entre ellos España, que narra una inquietante y movidita historia con madre coraje de armas tomar. Aunque los medios no son para echar cohetes el resultado es correcto.

5/10
Kingsman: Servicio secreto

2014 | Kingsman: The Secret Service

Sorprendente cinta de acción, que sabe dar una vuelta de tuerca a las típicas tramas de espías al estilo James Bond, que en sus versiones de agentes juveniles suelen tener un aire excesivamente naïf. Aquí la base argumental, un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, sirve para entregar un film ágil y vigoroso, con una violencia paródica e intenciones transgresoras, deudoras de Quentin Tarantino, no podemos olvidar que dirige el film el británico Matthew Vaughn, productor de Snatch. Cerdos y diamantes y Lock & Stock. Como en los referentes citados, el film arranca con una vistosa escena de apertura, una operación contra mujaidines llevada a cabo por los hombres de Kingsman, un servicio secreto, muy, pero que muy secreto. En la operación muere uno de los hombres, por salvar al resto, y al jefe, Harry Hart le toca comunicar la noticia a la viuda y a su hijo Eggsy. Pasados los años, Eggsy es un jovenzuelo problemático, al que Harry decide dar la oportunidad de suceder a su padre en Kingsman, será uno de los candidatos a ingresar en este exclusivo servicio secreto, superando difíciles pruebas. Entretanto, los jefes de Kingsman, presididos como en un moderno Camelot por Arthur, y con una mesa... rectangular, donde virtualmente se sientan Galahad y otros caballeros, detectan una amenaza para el mundo mundial: tiene la cara de Valentine, un multimillonario tecnológico estilo Steve Jobs, muy preocupado por el cambio climático, que ofrece gratis una tarjeta SIM a todo el que la solicite para acceder gratis a servicios de telefonía e internet... aunque, ya se sabe, nadie da nada gratis. Verdaderamente Vaughn ofrece elevadas e imaginativas dosis de acción, jugando con algunas ideas como la de que cualquiera puede morir a lo largo del metraje, nadie tiene la supervivencia asegurada. Se puede reír descaradamente del "product placement" con el que a veces se financian en parte las películas –véanse las hamburguesas de McDonald's–, pero usarlo, claro está, incluir a una letal asesina con prótesis en las piernas que dan mil vueltas a las del atleta Oscar Pistorius, hacer cecear a Samuel L. Jackson y reírse de los villanos de películas e incluir referencias cinéfilas de muy diverso porte. Algunos tópicos muy "british" –los pubs, la elegancia en el vestir...– se caricaturizan con inteligencia, y aun algún elemento decididamente zafio –Vaughn es el director también de Kick Ass. Listo para machacar–, tiene su punto ocurrente, la princesa sueca. Hay mucha ironía en el adrenalítico metraje, no se deja títere con cabeza, literalmente, en el clímax en que la complicidad de poderosos de todo tipo con el villano queda al descubierto de un modo sorprendente. Aunque la capacidad de riesgo tiene sus límites, y al concebir una escena clave de agresividad, en un espacio de oración, no se escoge, por supuesto, una mezquita o una sinagoga, sino una iglesia de "terribles" fundamentalistas cristianos... de los que no se teme una reacción violenta o quejas excesivas, por la película. Hay violencia, sí, hasta con su punto de gore, y a la vez un intento de contención, no ahuyentar al público más sensible parece importante para los responsables del film, que sin duda aspiran a romper la taquilla ofreciendo algo que no sigue cauces hipertrillados, lo que es de agradecer. El reparto cuenta con veteranos excelentes, como Colin Firth, Mark Strong y Michael Caine, y el jovenzuelo Taron Egerton supone todo un acierto. Todo apunta a que ha nacido una nueva franquicia de espías, y que ha nacido para quedarse.

6/10
Mea culpa

2014 | Mea culpa

Hace un tiempo que Simon dejó a tras su carrera de policía y ahora trabaja en una empresa de seguridad. Su vida se fue al traste cuando, borracho al volante, tuvo un accidente y mató a dos personas. Una temporada en la cárcel no ha servido para devolverle la paz y se siente incapaz de “llegar” hasta su mujer Alice y su hijo Théo, que le adora. Cuenta también con el afecto y el apoyo de Franck, su compañero de la policía, quien hace lo posible para que su amigo enderece su vida, reaccione, regrese del estado insensible en que se encuentra. Las cosas cambiarán cuando el pequeño Théo presencia un ajuste de cuentas de la mafia rumana. Su vida pende de un hilo. Tras cambiar de tercio en la desdeñable comedia Los infieles, el francés Fred Cavayé vuelve en este film a lo que mejor sabe hacer: contar historias criminales con ritmo y atmósferas realistas en donde los personajes se ven sometidos a una presión que no pueden controlar. Así lo hizo en Cruzando el límite –de la que hubo una estimable versión hollywoodiense titulada Los próximos tres días– y en la adrenalítica Cuenta atrás. Ahora, en Mea culpa reúne a los dos actores de sus dos mejores películas –Vincent Lindon y Gilles Lellouche– y entrega un más que apañado thriller con bastante enjundia, gracias a un guión que atrapa e interesa, aunque el punto de partida se haya visto en multitud de ocasiones, la más célebre de ellas quizá en Único testigo. Más allá de la acción, que la hay considerable, Cavayé crea una ambientación muy realista (las peleas son muy, muy verosímiles), y no sólo con esa fotografía apagada, nublada, sino en cuanto al interior de los personajes y las cuestiones que les mueven, esa “mea culpa” que los define. Y es que el trauma del protagonista es una constante que afecta a todos: a su colega Franck y, sobre todo, a su sufriente mujer Alice (magnífica la actriz y directora libanesa Nadine Labaki) y al chiquillo al que ha de proteger, de modo que además de intentar solucionar la angustiosa situación tiene por delante algo mucho más difícil: recuperar una vida echada a perder. Vincent Lindon es el perfecto actor para interpretar al traumado Simon, tipo de pocas palabras, pero de ideas claras; mientras que Gilles Lellouche convence cómo el amigo dispuesto a hacer lo que sea para no volver a perder a Simon.

6/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.

6/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
Breaking and Entering

2006 | Breaking and Entering

Will (Jude Law) lo tiene aparentemente todo para ser feliz. Pero no lo es. Arquitecto imaginativo, tiene una novia preciosa e inteligente (Robin Wright Penn). Eso sí, la hija de ella, nacida de una relación previa, es hiperactiva y nerviosa, la convivencia con ella es difícil… Pero sobre todo domina una vida rutinaria y de pocos alicientes, donde la pareja se muestra distante, y la profesión se convierte en particular refugio. Este frágil estado de cosas se va a quebrar cuando la nave-estudio que Will comparte con un socio es asaltada de noche por una sofisticada banda de ladrones de origen bosnio, que utiliza las habilidades de saltimbanqui de dos jóvenes para introducirse por el techo y desconectar la alarma en un ‘visto y no visto’. El disgusto por el robo de ordenadores y demás equipamiento no para aquí, pues la banda repite sus incursiones, motivo por el cual Will establece un puesto de vigilancia nocturno en su propio automóvil; una ‘aventura’ que le procurará nuevas emociones. Desde conocer a una prostituta (Vera Farmiga) que ejerce en la zona, a la identificación de uno de los jóvenes, buen tipo en el fondo, hijo de una sufrida y trabajadora madre, Amira (Juliette Binoche), que se desvive por sacar adelante a su hijo. Tan valiosa es la mujer, que Will, en vez de denunciar al chico, propicia el encuentro ‘casual’ con ella, que arregla trajes y vestidos en su propio domicilio.Anthony Minghella (El paciente inglés) escribe y dirige un drama con más de un punto de interés, acerca de la vida corriente de tantas personas, que se diría no es vida hasta que determinadas ‘rupturas’ obligan a mirarse dentro de uno mismo. Al tiempo ofrece una reflexión acerca de las dificultades de integración de los inmigrantes, no siempre bien aceptados (fácilmente son sospechosos de actividades delictivas) y con empleos precarios que facilitan el recorrido delictivo. Lo permite esa relación entre Will y Amira, que Minghella construye pacientemente, mostrando antes sus respectivos entornos e intereses. De tal modo que cuando Will ‘se lanza’ a conquistarla a ella con movimientos casi de adolescente peterpanesco, la reacción de Amira se comprende, es la propia de una madre que hará lo que sea por su hijo. Se agradece el esfuerzo de definición de personajes, un regalo para los actores; e incluso el de la prostituta, que se diría fuera de lugar, se entiende como pieza que resuena más tarde en Amira, puesta en una posición que le obliga, en cierta manera, a seguir sus pasos. También hay una apuesta por la capacidad de perdonar y pasar página, aunque a este respecto chirría alguna escena torpe (el personaje de Robin Wright Penn, estallando y apeándose del coche), incluida para justificar su inesperada magnanimidad en el juzgado.

6/10
En territorio enemigo

2005 | Second In Command

Sam Keenan es un veterano soldado de los Navy Seals estadounidenses destinado a un país convulso del Este de Europa. Allí, se encuentra con que rebeldes dotados de sofisticado armamento han asesinado al embajador estadounidense, y amenazan con derrocar al actual presidente, elegido democráticamente. Cinta de acción en la línea de los grandes éxitos de un Jean-Claude Van Damme en horas bajas, que trata de recuperar al público perdido. Ofrece explosiones, y trepidantes secuencias de acción que harán las delicias de sus incondicionales.

2/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10

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