IMG-LOGO

Biografía

David Thewlis

David Thewlis

57 años

David Thewlis

Nació el 20 de Marzo de 1963 en Blackpool, Lancashire, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 1 Festival de Cannes

Ganador de 1 premio

Filmografía
Estoy pensando en dejarlo

2020 | I'm Thinking of Ending Things

Sorprendente película de corte existencialista, que se interroga acerca del sentido de la vida y de por qué hacemos las cosas de un modo originalísimo, reflexionando sobre el paso del tiempo y cómo nos afecta, porque a veces parece que estemos atrapados por un inmovilismo paralizante. Adapta la primera novela del columnista canadiense Iain Reid, emparentado con el presidente de Islandia Guðni Th. Jóhannesson, su hermana Eliza esta casada con él. Se trata de un material perfecto para el guionista de Adaptation. El ladrón de orquídeas, ¡Olvídate de mí! o Cómo ser John Malkovich, que también ha dirigido títulos en la misma línea, Synecdoche, New York, y la animada Anomalisa. La bizarra narración sigue el punto de vista de una joven que viaja por carretera con su novio Jake por un paisaje nevado, azotados por la ventisca y sin que dejen de caer los copos de nieve. Una voz en off nos comunica sus impresiones acerca de la relación, lo que incluye su intención de romper en algún momento, aunque de momento van a conocer a los padres de él, que viven en una remota granja. Se trata de un matrimonio muy particular, acogedor pero con múltiples manías y capaz de verbalizar las ideas más inoportunas. De vez en cuando se intercalan en el relato las imágenes de un bedel de instituto ya mayor, que realiza tareas de limpieza por los pasillos. Los protagonistas, interpretados por unos estupendos Jessie Buckley y Jesse Plemons, tienen múltiples intercambios dialógicos muy trabajados, con unas cuidadas escenas del viaje, con la mayoría de los planos en el interior de su automóvil, el director de fotografía polaco Lukasz Zal (Ida, Cold War) realiza un trabajo muy meritorio con una fotografía nocturna, y los efectos de los copos y el viento en la iluminación. Y es que de este modo ese viaje físico sobre ruedas luchando con la climatología deviene en eficaz metáfora de la existencia de cada uno como viaje... ¿hacia dónde? El film contiene momentos muy surrealistas, sobre todo durante el encuentro con los padres de Jake, bien interpretados con su punto de locura senil y paleta por Toni Collette y David Thewlis, con comportamientos que harían sonrojar a cualquier hijo, por bueno que sea y tendente a disculpar. Pero también en la pausa para tomar un... ¡helado! en una oscura y gélida noche, otra forma de expresar el modo paradójico en que se suele comportar el ser humano, o el tramo final en el instituto donde Jake estudió. Por supuesto que la película puede irritar al espectador convencional, que desea entenderlo todo a la perfección con un relato de hechuras clásicas, pero el que esté abierto a la aventura, quedará gratamente sorprendido, porque al final lo que cuenta es, aunque no lo parezca, como la vida misma.

7/10
Guest of Honour

2019 | Guest of Honour

Rare Beasts

2019 | Rare Beasts

Belleza eterna

2019 | Eternal Beauty

Una película pintoresca, incómoda, que trata de atrapar en sus imágenes de un modo diferente y tragicómico el estado mental inherente a la esquizofrenia. Craig Roberts, director y guionista, sigue las evoluciones de Jane, una mujer que padece esta enfermedad psíquica. De un modo deslavazado, nos entrega piezas para entender el puzzle que hay en su cabeza, donde vemos a su familia, padres y hermanas, y una boda del pasado que se truncó, junto a las visitas al psiquiatra, y la historia de amor con un peculiar músico, Mike. El conjunto no es de fácil digestión, a veces hace pensar en títulos psicodélicos complicados, como los filmes de Terry Gilliam, donde el lirismo y la fuerza visual no bastan pare crear emociones verdaderamente genuinas, aunque hay una escena, la de la cena romántica, en que Jane se acerca a la cordura, que tiene fuerza. El protagonismo lo asume Sally Hawkins, que parece haberse especializado en roles raritos, o al menos los de Happy, un cuento sobre la felicidad y La forma del agua son los que más fama le han dado, cuando intenta productos comerciales, Godzilla: Rey de los monstruos, la jugada no le sale.

5/10
Un océano entre nosotros

2018 | The Mercy

En los últimos años abundan en la pantalla los personajes que tienen que arreglárselas ellos solos a bordo de un barco, en títulos como En solitario, Cuando todo está perdido o A la deriva. Se suma a la lista este drama biográfico, que se desarrolla en 1968, cuando Donald Crowhurst trata de ganarse la vida vendiendo un aparato de invención casera para que los navegantes puedan conocer su posición en medio del mar. Para asegurar el futuro de sus hijos, y de su esposa, Claire, decide participar, pese a su inexperiencia marítima, en la Golden Globe Race, competición que premia al primero que logre dar la vuelta al mundo en una embarcación sin escalas, y también al más rápido. Se disfruta mucho más si se desconoce la historia real que ha escogido esta vez para llevar a la pantalla el realizador James Marsh. En el arranque, parece que las piezas que se colocan sobre el tablero darán lugar a un relato con el mismo esquema que su anterior trabajo, La teoría del todo, también sobre un hombre que lucha por lograr sus sueños, venciendo a sus propias limitaciones, con la ayuda indispensable de una mujer fuerte. Pero pronto da un giro radical, hasta el punto de que acaba resultando una historia opuesta, mucho más oscura. Como resultado, aquí no se habla ni mucho menos de superación personal; no acaba siendo una cinta inspiradora, más bien tiende a resultar un poco indignante. Se habla, eso sí, de las consecuencias de la soledad –el ser humano es social, necesita tener cerca a otros, sobre todo a la familia–, de sacrificio para sacar adelante a los vástagos, de la lucha del hombre contra la naturaleza, y sobre todo del lado oscuro del orgullo, y de la dificultad para hacer frente a las decepciones. Buena reconstrucción de la época, pese a que el presupuesto parece ajustado. De nuevo Colin Firth se trabaja a su personaje, tiene el mérito de sostener él solo la mayor parte del metraje. Durante gran parte de la narración, no se entiende del todo que una actriz de la talla de Rachel Weisz haya escogido un papel que no tiene la cancha que debería, pero se desquita con un intenso discurso final. Del resto del reparto destaca David Thewlis como director de un diario.

6/10
Wonder Woman

2017 | Wonder Woman

Traslación a la pantalla de Wonder Woman, el personaje de cómic creado por William M. Marston, a quien ya pudimos ver en Batman v Superman: El amanecer de la justicia, donde se congregaban unos cuantos superhéroes, pero que aquí deviene en protagonista absoluta. Por sus orígenes en la mitología griega, podríamos decir que es el equivalente de DC Comics a Thor, de la factoría Marvel, que se inspira en la mitología nórdica. Aunque aquí con el añadido elemento femenino y feminista, que convenientemente amplificado por el aparato de marketing de Warner, ha logrado una resonancia mediática y en la opinión pública sencillamente impresionante. Lo que tiene sentido, pues es una película sólida, en que la heroína desprende magnetismo y encanto –no es la Catwoman de Halle Berry, de triste memoria–, y en que la batuta de la dirección la maneja una mujer, Patty Jenkins, quien realmente no había vuelto a llamar la atención desde que filmara en 2003 Monster. La llegada a las manos de Diana Prince, en la actualidad, de una foto tomada durante la Primera Guerra Mundial, despierta los recuerdos de su infancia, cuando vivía en una isla rodeada de valientes guerreras, las amazonas, en paz y armonía, aunque siguiendo un severo entrenamiento para el combate, el dios de la guerra Ares, podía surgir en cualquier momento, insatisfecho por la decisión de Zeus de crear a los hombres. La ingenuidad de Diane comenzará a despertar al mundo real, cuando llega a la isla un hombre, el piloto estadounidense Steve Trevor, después de que su avión haya sido derribado. Tras él vienen pisándole los talones los alemanes. Y es que fuera de la isla el mundo está en guerra. Y Diane decidirá afrontar su destino, que piensa que no es otro que localizar a Ares y terminar de una vez para siempre con el horror de las masacres bélicas, dándole muerte con la espada matadioses. Pero puede que las cosas sean más complicadas de lo que se imagina. Lo primero que cabe destacar es un guión bien pergeñado por el televisivo Allan Heinberg, donde han aportado ideas también Jason Fuchs y Zack Snyder, y que bebe de los clásicos de aventuras, con cita expresa y obligada a Edgar Rice Burroughs. Es cierto que algunas escenas de lucha archetípicas, donde no faltan los rayos y centellas en el tramo final, pueden resultar cansinas, pero en general el ritmo es agilísimo, y se combina bien la acción, el drama, la denuncia del horror bélico, el suspense y la comedia romántica. Y los efectos son resultones, si se exceptúa el entorno de la isla donde la creación digital se nota en exceso, y se acepta que el relato mitológico puede tener ese aspecto cruce entre el videojuego y los títulos de crédito de la primera temporada de The Leftovers, sería una opción estética legítima. La trama viene atravesada por conceptos universales que cualquier espectador acepta con agrado, el amor que remueve todos los obstáculos, la necesidad de creer, el lado oscuro del ser humano junto a las grandes obras que es capaz de realizar, incluido el sacrificio.  A la vez se sabe insertar con inteligencia el mensaje feminista, al ser Diana una especie de "extraterrestre" en la sociedad en la que de pronto aterriza, el Londres de la Primera Guerra Mundial para empezar a entonarse, ella puede afirmar su independencia y personalidad en un mundo dominado por los varones, sin que suene a cliché metido con calzador. Y en fin, aunque con medida que desea no espantar a determinados espectadores, pero con clara intención, se muestra la extrañeza de Diana cuando Steve le explica las normas que definen el matrimonio, mientras ella afirma, en su erudición, que la mujer no necesita al hombre para el placer, sólo para la procreación. El reparto está muy bien escogido. Gal Gadot soporta bien el peso protagónico, da el tipo de mujer hermosa, madura y con acendrada personalidad, pero todavía con poco mundo, su visión maniquea del mundo va a ser puesta a prueba. Hay química con Chris Pine, el espía americano. Y luego hay toda una pléyade de secundarios, que funcionan bien: las amazonas Robin Wright y Connie Nielsen, la villana hispana Elena Anaya, y su jefe, el oficial alemán encarnado por Danny Huston, más el alto mando británico David Thewlis, la probable sufragista Lucy Davis, y el grupo de compañeros mercenarios de buen corazón y multiétnico que incluye a Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock.

6/10
Fargo (3ª temporada)

2017 | Fargo | Serie TV

Noah Hawley vuelve a demostrar haber captado plenamente la filosofía Fargo de los hermanos Coen en esta tercera entrega de la serie televisiva, donde se atreve a entregar una historia compleja, con múltiples ramificaciones, alguna incluso apartándose de lo que sería la trama principal. Es el caso del tercer episodio que nos lleva a Hollywood, con una subtrama sobre un personaje novelista de ciencia ficción y la película que se puso en marcha a partir de su obra. Otro divertimento hace que un narrador compare a los personajes con los distintos instrumentos de una orquesta. Dos hermanos gemelos, Emmit y Ray Stussy, mantienen diferencias irreconciliables. Uno, Ray, es policía, agente de la condicional, que se ha enamorado de la delincuente Nikki Swango, que está a su cargo. El otro, Emmit, tiene mucho dinero, regenta un próspero negocio de aparcamiento. Al negarse a concederle un préstamo para casarse con Nikki, Ray planea robar al otro hermano, con el desastroso resultado de la muerte de otro tipo de apellido Stussy, que resulta ser padrastro de la jefa de policía local Gloria Burgle. Curiosamente, y con resonancias bíblicas, un deudor gangsteril de Emmit, procedente de Alemania del Este, al no recibir de vuelta lo que había prestado, se convierte en su socio a la fuerza. De nuevo tenemos una historia provinciana con personajes mediocres a la hora de dejarse llevar por las pasiones más elementales, y una mujer policía pletórica de sentido común. Tiene mérito el doble papel fraterno de Ewan McGregor, pero están igualmente bien los otros componentes del reparto, con mención especial para Carrie Coon, Mary Elizabeth Winstead y David Thewlis.

7/10
Deep Water

2016 | Deep Water

Regresión

2015 | Regression

Una historia de ritos satánicos ambientada en los Estados Unidos de los años 90, y basada vagamente en casos reales. Alejandro Amenábar vuelve a rodar en inglés, él escribe y dirige este film, que cuenta con un atractivo reparto internacional encabezado por Ethan Hawke y Emma Watson; y vuelve un poco a sus orígenes, el thriller inquietante, capaz de incomodar al espectador. Las snuff-movies de Tesis y los fantasmas de Los otros dejan paso en Regresión a los demonios. Y de nuevo el cineasta demuestra que se encuentra instalado en su personal bucle melancólico, el de quien educado en el catolicismo, desembocó primero en el agnosticismo y luego en el ateísmo, posturas especialmente nítidas en Mar adentro y Ágora. Una vez más, los creyentes no salen demasiado bien parados en su cine, aunque aquellos personajes de su film que logran racionalizar su terrible experiencia no podrían describirse exactamente como felices o satisfechos, su “sabiduría” no deja de provocarles una terrible desazón, la de la imposibilidad de alcanzar certezas. Quizá lo más novedoso es que amplía todavía más el campo de la desconfianza. Bruce Kenner es un detective de la policía que investiga los supuestos abusos sexuales sufridos por la joven Angela Gray de parte de su padre en una pequeña población de Pensilvania. Un psicólogo, el doctor Raines, ayuda a Bruce aplicando su terapia de regresión al presunto verdugo y a su víctima para averiguar la verdad. Todo indica que el caso está ligado a terribles y sangrientos ritos satánicos, en los que se habría visto enredada la familia Gray, que para solucionar los problemas de su hogar desestructurado se habría refugiado en la fe, con la ayuda del pastor de su iglesia. Amenábar cineasta es como una esponja que ha sabido “chupar” lo mejor del cine de terror psicológico, huellas de La semilla del diablo, El exorcista o el primer cine de su coetáneo M. Night Shyamalan se detectan en su película, cuyo mejor logro es la creación de una atmósfera desasosegante. De todos modos lo que pierde al cineasta es su carga ideológica demasiado obvia; y no nos referimos sólo a la cuña “sodomita”, el caso es que no puede haber demasiado margen para la sorpresa en las tramas que orquesta si se trata de lanzar puyas a los seguidores de una religión, y en cambio loas a los capaces de sobreponerse a semejante lastre. De todos modos procura ofrecer el pertinente desenlace más o menos sorprendente, un tanto abrupto, que tiene algo de truco de trilero, y riza el rizo de la incredulidad. La religión, la ciencia, las personas, de mente y voluntad frágiles, ¿en quién se puede creer? ¿En el individuo? ¿En uno mismo? ¿Cómo saber que no nos engañamos? Sólo quedan la oscuridad, el vacío y el miedo, y procurar sobrevivir con ellos.

5/10
Legend

2015 | Legend

Historia basada en hechos reales, las andanzas de los gángsteres londinenses de baja extracción social y hermanos gemelos Reggie y Ronald Kray, el primero de mente despejada, el otro poco menos que retrasado mental, homosexual pervertido y muy violento, y, desde luego, con innegables problemas psíquicos. Está contada desde el punto de vista de Frances, la esposa de Reggie, un poco artificiosamente, con el recurso puntual de su voz en off. La cinta la escribe y dirige Brian Helgeland, que ganó un Oscar por su guión de L.A. Confidential, lo que a priori era una garantía de que habría cuidado esta nueva trama criminal. Pero algo le pasa a este film, que a pesar del cuidado reparto, y del glamour que suele rodear el subgénero gangsteril, resulta un tanto insulso. Se sigue, tiene un pase, pues este tipo de tramas es agradecido, aunque veamos en el East End de Londres las típicas escenas de siempre de enfrentamiento entra bandas, cobro de comisiones, discusiones sobre el modo de llevar los negocios, acuerdos con los "primos" americanos. Algún momento, no obstante, resulta grotesco, como la foto del policía con los gemelos, para ponerle en evidencia, hay como cierta desgana en su entrega, que no invita al espectador a creer lo que ve. Tom Hardy se desdobla encarnando a los dos gemelos, pero falta fuerza a estos personajes, tanto al cuerdo y supuestamente sensato, como al chiflado niñoide; no pueden describirse, como los que vemos en El padrino, como "bigger than life", a pesar de que podamos verlos un poco marcados por su destino. Hay algo de irreal en la narración, y tampoco resulta atractiva la historia romántica de Frances y Reggie, o los celos de Ronald hacia la novia y luego esposa.

5/10
Macbeth

2015 | Macbeth

Con mucha diferencia, las obras de William Shakespeare son las que más veces han sido llevadas al cine. Entre cortometrajes y largometrajes superan el millar. La tragedia de "Macbeth" es una de las más repetidas, pese a tratarse de una de sus obras más oscuras y violentas, con pasajes no del todo claros, un desarrollo a veces confuso o acelerado y una temática para nada reconfortante. Como es sabido, se trata de una historia sobre la ambición, sobre el afán de dominio y la codicia del poder, capaz de arrastrar como una droga hacia el crimen, la traición y el asesinato. Alentado por las profecías de tres brujas y por las insidias embaucadoras de su mujer, el barón escocés Macbeth asesinará al rey Duncan y usurpará el trono, convirtiéndose en un cruel tirano. Probablemente, la versión más lograda sobre el trágico magnicida sea la de Orson Welles de 1948, pero desde luego quedará para siempre en la mente de los aficionados esta impresionante versión del australiano Justin Kurzel (Snowtown). La razón es que pocas veces se ha visto en pantalla una potencia visual tan asombrosa, asentada en la alucinante labor fotográfica de Adam Arkapaw. Y lo es hasta el punto de que puede resultar exagerada. Kurzel se recrea sobremanera en planos nebulosos de los páramos escoceses, en las escenas de brutalidad bélica, de muerte en el campo de batalla, explicitud violenta de cromatismos cárdenos que él atempera con extensas ralentizaciones, que aportan una indudable belleza estética y que a la vez restan repugnancia a las atrocidades. Desde luego sus planificaciones están cuidadas hasta el mínimo detalle y en ocasiones resultan especialmente modélicas, como ese pavoroso plano en que la cámara en movimiento nos lleva lentamente desde al mar hasta la playa, en donde el fuego consume a una familia por obra del tirano. Por su procedencia y su naturaleza textual es verdad que por momentos seguir los discursos de los personajes puede exigir un esfuerzo extra, pues los guionistas han decidido conservar diálogos originales, a menudo metafóricos y velados. Ese aspecto discursivo hace que la acción avance lentamente, aunque también muchas de las palabras logran un magnetismo impresionante (“ese corazón tan blanco” de Lady Macbeth...). Más discutible es la opción elegida a la hora de concebir algunas escenas, como esa sutil insistencia en unir maldad y religión, con esos sempiternos crucifijos de fondo, o la decisión de engendrar definitivamente el acto ignominioso de Macbeth al tiempo que los esposos desfogan sus cuerpos. Son de todas formas aspectos que entran con cierta lógica dentro de este macabro y excesivo cuento de brujería, superstición y maldad, cuya ambientación del siglo XI cuadra como un guante con la oscura visión de la época medieval transmitida por la historia. Como es habitual, Michael Fassbender logra una mimesis perfecta en el asesino Macbeth. Con él se puede creer que exista alguien tan atroz y sanguinario. Menos impacto tiene Marion Cotillard como Lady Macbeth, aunque su composición sea igualmente cuidadosa. El resto del reparto cumple. Y de fondo funciona la banda sonora densa y ambiental, poco colorida, de Jed Kurzel, hermano del director.

7/10
La teoría del todo

2014 | Theory of Everything

El director James Marsh, autor de interesantes documentales como Man on Wire o Proyecto Nim, dirige este cuidado biopic sobre el físico británico Stephen Hawking (1942), uno de los científicos más reconocidos del siglo XX. Cuando se hallaba haciendo el doctorado en la Universidad de Cambridge en 1963 a Hawking se le diagnosticó la enfermedad de la motoneurona, que causaba la atrofia progresiva del movimiento voluntario de los músculos. Aunque le dieron sólo dos años de vida, Hawking sobrevivió y, pese a sufrir una severa minusvalía, ha sido capaz vivir una vida académica de gran relieve y de publicar varios best sellers sobre Astrofísica, entre ellos el célebre “Breve historia del tiempo”. La teoría del todo, de desarrollo clásico, tiene la fuerza de la propia historia humana vivida de Hawking. Su superación es indudablemente fruto de una gran fuerza de voluntad, pero no es entendible, sin embargo, sin la tremenda y sacrificada dedicación de Jane, su primera mujer, con quien estuvo casado desde 1965 hasta 1991 y con quien tuvo tres hijos. La película, basada precisamente en las memorias de Jane, es conmovedora al tratar hondamente de ese amor, de sus alegrías y dificultades, con algunas secuencias muy logradas, especialmente al inicio de la relación, con ese momento en que ella le hace ver que su amor vencerá los obstáculos. Asimismo es significativo que, en palabras del mismo Hawking, el gran triunfo de su vida fueran sus tres hijos. Por otra parte el pensamiento de Hawking es controvertido por su vehemencia a la hora de declararse ateo y de haber dedicado su vida a buscar una explicación material sobre el mundo –esa “teoría del todo” a que alude el título– y sobre el origen del universo, como una prueba científica plausible que niegue la existencia de Dios. La película no elude este tema peliagudo, más bien incide en él, aunque lo hace sin un enfoque aleccionador o partidista. De hecho, hay cierto equilibrio al mostrar que la primera que le discute su postura atea es su mujer, creyente evangélica. Formalmente la película es primorosa, con un tratamiento de la fotografía excelente y una acompañamiento musical suave, adecuado. Pero sin lugar a dudas el gran premio se lo lleva el capítulo interpretativo. Sobresale por encima de todo el trabajo de Eddie Redmayne (Mi semana con Marilyn), que bien podría merecer el Oscar, pues su metamorfosis en el personaje es absoluta, y en este sentido recuerda a otro oscarizado personaje real, el Christy Brown de Mi pie izquierdo, interpretado por Daniel Day-Lewis. También produce un gran impacto la composición de Felicity Jones (La abadía de Northanger), actriz de una belleza y expresividad extraordinarias, sin paliativos.

6/10
Reina y patria

2014 | Queen and Country

Casi tres décadas después de rodar Esperanza y gloria (1987), el octogenario John Boorman vuelve a acometer una película de ribetes autobiográficos donde su alter ego se llama Bill (o William, como se empeña en llamarla su "Ophelia") Rohan. De nuevo con mirada nostálgica y agridulce seguimos al que entonces era un niño que sufría los bombardeos londinenses en compañía de su madre y su hermana mayor, mientras el padre hacía la Segunda Guerra Mundial. Ahora Bill es un joven de 19 años al que la patria le reclama para hacer el servicio militar, en los años en que se desarrolla otra guerra, la de Corea. Pero en vez de tocarle combatir se convierte en sargento instructor con su compañero Percy Hapgood. Son tiempos en que le apasiona el cine, surgen las primeras atracciones amorosas, y se cuestionan esas "vacaciones pagadas por el ejército", con un cumplimiento del reglamento al grito de ordeno y mando que a veces adquiere tintes surrealistas, lo que invita a la rebeldía o al escaqueo puro y duro. Existía el riesgo de que esta continuación se convirtiera en innecesaria y fallida revisitación de una época por quien fue su protagonista y que viviría anclado de algún modo en sus recuerdos del pasado; pero no, Reina y patria pasa a ser la otra tabla de un poderoso díptico que sabe pintar bien una época, la de la juventud donde todavía aletean esas esperanza y gloria a que aludían el título del otro film. El acierto es pintar seres humanos con virtudes y defectos, siempre anhelantes de amor y felicidad, aunque no siempre sepan cómo alcanzarlos, lo que produce una inevitable tensión que lleva al sufrimiento. Hay risas de buena ley, sin caer en el trazo grueso de la caricatura cuartelera, Boorman sortea los riesgos de lo grotesco: de modo que reímos, aunque algo haya de patético, en el perezoso profesional con hernia Redmond, o en el robo del reloj urdido por Hapgood; mientras que del sargento que sólo vive para el código militar, acabaremos teniendo datos para considerar que no deberíamos juzgarle precipitadamente, cada uno a su manera es víctima de los odios que conducen a las guerras. Y aunque hay amor en el seno de la familia Rohan, las heridas nunca acaban de cicatrizar del todo, y ahí aletean las experiencias de la madre durante la guerra, o de la hermana que se convirtió en madre siendo poco más que una adolescente. El guión que firma el propio Boorman sabe entralazar las historias de cuartel, con las de familia, y los romances, incluida la misteriosa Ophelia, que permite abordar los dramas de esas clases altas cuyo destino en los años 50 empieza a estar en entredicho. La paleta fotográfica de colores ocres, la música, ideas como la retransmisión televisiva de la coronación de Isabel II, ayudan a dar al film el tono deseado algo crepuscular de final de una época. El reparto está muy bien escogido, las piezas encajan aunque el único actor que se mantiene del original es David Hayman, el padre del protagonista. A Callum Turner le toca llevar el peso del film, su peripecia es la del director, y lo hace bien. Otros actores con los que el espectador tal vez no esté familiarizado, como Pat Shortt y Caleb Landry Jones, dan el tipo de esa clase de soldado cobarde y divertido, o del insensato para unas cosas y timorato para otras.

7/10
Asylum: El experimento

2014 | Eliza Graves

The Zero Theorem

2013 | The Zero Theorem

Un Londres futurista. Qohen -que no Quinn- es un genio de la informática, que vive en una iglesia abandonada, haciendo programas para una gran corporación que trata de tranquilizar a sus clientes, para que la existencia les sea más llevadera. Y anda muy angustiado por las presiones que padece para demostrar el llamado “teorema cero”, que permitiría descubrir el sentido de la existencia con un cien por cien de seguridad, o lo que es lo mismo, con un cero por ciento de posibilidades de equivocarse. Y aunque logra resultados por el 99 y pico por ciento, aquello no es suficientes. Terapias telefónicas, la tentación de los placeres carnales o paraísos virtuales no acaban de lograr calmar el agobio de Qohen. Otro delirio fílmico de Terry Gilliam, quien ya hiciera integrado en Monty Python treinta años atrás El sentido de la vida, en aquel caso en clave disparatadamente cómica. Aquí recrea con barroquismo exuberante la imaginería de la capital de Inglaterra dentro de unos años, con un Christoph Waltz pasado de rosca, al que rodean personajes a cada cual más estrambótico, desde el fantasmal jefe encarnado por Matt Damon, al supervisor David Thewlis, la psicóloga telefónica Tilda Swinton y la “experta en placeres” Mélanie Thierry. Con un guión del totalmente desconocido Pat Rushin, seguramente Gilliam quiere hacernos en The Zero Theorem, dentro del contexto psocial ostmoderno, un sesudo planteamiento existencial sobre Dios -véase el crucificado descabezado de la iglesia-, y las cosas que nos permiten hacer la vida más llevadera. Pero lo que entrega es un pastel bastante indigesto, con pasajes francamente aburridos, y algún que otro personaje rozando el histrionismo. Doce monos y Brazil eran filmes en la misma línea, pero el cineasta lograba un equilibrio que aquí se le escapa.

4/10
El quinto poder

2013 | The Fifth Estate

La historia de WikiLeaks y su principal impulsor, Julian Assange, que hizo temblar a las altas esferas del poder con la publicación masiva en internet, gracias a fuentes anónimas, de actuaciones secretas inmorales o fuera de la legalidad. El film de Bill Condon, que se basa en los libros "Inside WikiLeaks: My Time with Julian Assange at the World's Most Dangerous Website" –del antiguo socio de Assange, Daniel Domscheit-Berg– y "WikiLeaks: Inside Julian Assange's War on Secrecy" –de Luke Harding y David Leigh–, apunta al nacimiento de un quinto poder de rasgos todavía difusos, que habría sobrepasado a los medios de comunicación, por el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para propagar desde un website material sensible que atañe al resto de los estamentos de poder, y que podría configurar a una especie de nuevo “perro guardián”, pero también a un “Gran Hermano” de los vaticinados por George Orwell. La idea es que se ha abierto una “caja de Pandora” que lo está cambiando todo. Estamos ante una cinta que maneja abundante información y puntos de vista sobre un episodio de la historia reciente, y el guión de Josh Singer, bregado en la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca, se las arregla para que no nos perdamos en la maraña de información, y disfrutemos de un relato que puede hacer pensar en Todos los hombres del presidente, o más reciente en el tiempo, y también con la revolución tecnológica bien presente, La red social. Junto a una foto bastante completa de lo ocurrido, hay una buena definición de personajes, y jugadas inteligentes, como la escena final, en que el propio Assange (su “alter ego” Benedict Cumberbatch) opina sobre la película y los libros publicados sobre WikiLeaks. Quizá el principal acierto del film es no erigirse en juez implacable de unos y otros. De modo que se pinta el idealismo que mueve a los activistas de WikiLeaks, aunque sin dejar de señalar el vértigo que les proporciona su recién estrenado poder, que puede conducir a egocentrismo algo despiadado –el retrato de Assange en tal sentido no es demasiado amable, y se apunta a secretos del pasado que habrían marcado su personalidad– o a plantearse la necesidad de marcarse ciertos límites –el dilema de Daniel Domscheit-Berg, al que da vida Daniel Brühl imprimiéndole humanidad–. Se señalan las consecuencias que puede tener la publicación de información confidencial, incluso en lo relativo a poner vidas en peligro. O se plantea la redefinición de los medios de comunicación tradicionales por la llegada de nuevos agentes informativos que operan con reglas nuevas, y ante los que cabría exhibir ciertos estándares de superioridad moral aplicados en el pasado, prácticas como el contraste de la información con varias fuentes y su protección.

6/10
Red 2

2013 | Red 2

Red, de 2010, adaptación del cómic de Warren Ellis y Cully Hamner, obtuvo un enorme éxito, sobre todo porque contaba con un reparto de primera fila. La secuela era inevitable. En Red 2, el agente de la CIA Fran Moses (Bruce Willis) intenta llevar una vida tranquila tras su jubilación, pasando los días con Sarah (Mary-Louise Parker), su novia. Pero se expande el rumor en internet de que Moses y su equipo de viejas glorias están relacionados con un viejo proyecto armamentístico, lo que les convertirá en objetivo de oscuros individuos, y les forzará a volver a entrar en acción. Se nota que no vuelve a estar tras las cámaras Robert Schwentke (Plan de vuelo: Desaparecida), que dirigía con mayor dinamismo. Le sustituye Dean Parisot (Héroes fuera de órbita) cuya realización no pasa de correcta, y en ocasiones resulta incluso insulsa. Pero Red 2 cuenta con un guión esforzado de los hermanos Jon y Erich Hoeber, los mismos del film anterior. Además, el innegable carisma de las estrellas reunidas en el reparto levanta lo suficiente esta producción, ya que repiten Bruce Willis, Mary-Louise Parker, John Malkovich y Helen Mirren (falta esta vez Morgan Freeman), y se suman a la fiesta Anthony Hopkins y Catherine Zeta-Jones. Por lo demás no pretende ser más que un entretenimiento bastante ligero.

5/10
The Lady

2011 | The Lady

Anonymous

2011 | Anonymous

El conde de Oxford está triste. En primer lugar, porque siendo un escritor de talento, no puede hacer público su don, pues se supone que componer poemas y obras de teatro es oficio propio de plebeyos. Motivo por el cual se busca un hombre de paja para que firme sus obras, que debía ser Ben Jonson, pero que acaba siendo el tosco actor, que no sabe escribir la “o” con un canuto, William Shakespeare. Por si éste fuera poco pesar, Oxford se encuentra atrapado en un matrimonio sin amor con una mujer que le emparenta con la todopoderosa familia Cecil, consejeros de la reina Isabel I, de quien realmente nuestro caballero está enamorado. Roland Emmerich sorprende a propios y extraños alejándose del género catastrofista al que debe la fama ( Independence Day, El día de mañana) para hacer una inmersión en el drama isabelino, en algo que bien podríamos denominar “historia ficción”, subgénero que ha dado joyas cinematográficas como Amadeus, referencia obvia del film: casualmente ambos títulos empiezan por “A” y acaban por “us”, pero sólo en este detalle y en el tipo de historia coinciden, pues la película de Milos Forman está a años luz de lo logrado por un Emmerich con ínfulas de iconoclasta. Resulta curioso que el guión del film se deba a John Orloff, que firmó el libreto de Un corazón invencible, que se basaba en una historia real. Aquí se parte de las dudas de los académicos acerca de la autoría de la obra de Shakespeare para orquestar una trama que no acaba de funcionar. Seguramente el principal problema, que Emmerich no sabe solventar, es que en realidad está contando dos historias que no tienen mucho que ver entre sí, son como el aceite y el agua: por un lado está el talento literario oculto del conde de Oxford, atribuido a un patán, con los celos entre unos y otros autores; y por otro las intrigas palaciegas y el drama familiar y afectivo del protagonista. Aunque se intenta relacionarlas –el subtexto de las obras de teatro aludiría a la situación política, los problemas de Oxford conformarían una gran tragedia que supera con creces la ficción...–, lo cierto es que cada una va un poco por su lado, torpemente. Si en Amadeus Mozart tenía rasgos que lo hacían insoportable, aquí se cargan más las tintas: Shakespeare es un tipo mediocre, a lo que suma su condición de ambicioso, mujeriego, asesino y traidor, y su nula capacidad de escribir; por si fuera poco, a la reina Isabel, al menos en los pasajes en que presenta una edad avanzada, se la pinta como una ridícula vieja chocha con algún escaso momento de lucidez, con alguna escena gratuita como aquella en la que un noble irrumpe en sus estancias sorprendiéndola con sus doncellas en paños menores. Tal acumulación de trazos grotescos no hacen ningún favor al film, que está exigiendo al espectador una suspensión de la incredulidad, una complicidad a la que resulta difícil responder afirmativamente. De modo que todo se queda en un intento fallido de Emmerich por desencasillarse, donde un competente reparto no tiene mucho que hacer por los trazos demasiado simplones de sus personajes. Pero en fin, siempre queda el empaque de la época, algunos fragmentos de la obra de Shakespeare, y sobre todo los impactantes prólogo y epílogo pronunciados por un contemporáneo Derek Jacobi, todo un guiño a la idéntica función que ejercía el actor en el Enrique V (1989) de Kenneth Branagh.

4/10
War Horse (Caballo de batalla)

2011 | War Horse

Vísperas de la Primera Guerra Mundial en Inglaterra. El tozudo Ted Narracott se empeña en comprar un caballo pura sangre para las tareas de su granja pagando un elevado precio, por una estúpida rivalidad con el terrateniente que le arrienda sus tierras. Su joven hijo Albert se ocupará de domar a Joey para lograr lo que parece imposible, que sea capaz de arar un campo. Las dificultades económicas obligarán a vender al caballo al ejército, el primer paso de un emocionante periplo para el animal, que se prolonga a lo largo de toda la contienda. Notable adaptación de la novela de Michael Morpurgo, que estaba narrada con talento desde el punto de vista del caballo del título. Steven Spielberg y sus dos guionistas Richard Curtis y Lee Hall han renunciado a intentar trasladar esta óptica a la pantalla, un desafío del que seguramente podían haber salido escaldados, lo que no obsta para que en un buen puñado de escenas Joey sea protagonista principal, y exista una clara fidelidad al original. De modo que el film sigue un enfoque más tradicional, en la línea del western Winchester 73, en que vemos cómo el caballo pasa por distintas manos que se ocupan de él, la primera de ellas y la más importante la del joven Albert. Ello permite presentar distintos escenarios y personajes donde cambia el tono, pero siempre está presente la humanidad, seres de carne y hueso con ilusiones, y que al tiempo sufren diversas penalidades: los padres sufridores, el oficial de palabra, los adolescentes obligados a alistarse, el cuidador de caballos, el abuelo que se ocupa de su nieta enferma... Hay acierto en un reparto sin grandes estrellas pero sí con grandes actores. No se hurta el horror de la guerra y el inevitable miedo, pero no hay regodeo en mostrar sus peores efectos, prevaleciendo en cambio el tono épico, la idea del cumplimiento del deber y de la lucha como “brothers in arms”, en el combate todos son hermanos aunque hayan podido tener diferencias. Ayuda mucho a la atmósfera la formidable partitura musical de John Williams. En realidad gran parte del equipo habitual de Spielberg -el director de fotografía Janusz Kaminski, el montador Michael Khan, la productora Kathleen Kennedy...- ayudan a que la ambientación sea perfecta. Hay mucha cinefilia y maravilloso clasicismo en el film de Spielberg, mucho más logrado que su otro trabajo de 2011, la tarea imposible de llevar Tintín satisfactoriamente a la pantalla grande. Enmarcan el film pasajes deudores de John Ford, el desafío en la granja del primer acto, o la escena con el sol poniéndose con que se llega al final. Pero entre medias hay guerra, mucha guerra, la maravillosa carga de la caballería, o las trincheras que nos retrotraen a Stanley Kubrick y sus Senderos de gloria. Hay momentos maravillosos, que sólo el talento de un gran cineasta sería capaz de pasar satisfactoriamente del papel a la pantalla: destaca esa versión equina de la tregua de Feliz Navidad, o aquel que no es cuestión de destripar y que podríamos calificar de “milagroso”, con un “ciego que ve” y un incrédulo que no mete las llagas en ningún costado como Santo Tomás, pero casi.

8/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª parte)

2011 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part II

Colofón de las aventuras de Harry Potter y sus amigos, basada en la serie de siete libros escrita por la británica J.K. Rowling. Todo tiene su final, y tras diez años en que las pantallas de cine han ido acogiendo las películas del joven mago con regularidad, llega el desenlace de la que ha sido probablemente las saga cinematográfica más importante de la historia. Después de Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte) –película que conviene tener fresca antes de disfrutar de esta segunda parte– Harry, Hermione y Ron prosiguen con su empeño de encontrar los horrocruxes que les faltan, para destruirles y poder acabar así con la vida de Voldemort. Entretanto, en Hogwarts se ha instalado el reino del terror con el ascenso de su nuevo director Severus Snape, asesino de Albus Dumbledore. Y por supuesto, Voldemort busca denodadamente el enfrentamiento personal con su archienemigo Harry Potter, pues sabe que si le destruye ya nadie podrá hacerle sombra y se convertirá en dueño y señor del mundo. Ante todo hay que tener en cuenta que esta película corresponde esencialmente a una conclusión, y se nota (no sólo porque tenga la menor duración de las ocho precedentes). El guión ha de leerse en sintonía con el film anterior, pues aquí la trama se desarrolla de modo absolutamente unívoco, desembocando en el único hilo argumental posible: el de la lucha final. Esto trae como consecuencia que hay muchas menos “distracciones” que en anteriores entregas, nada de hechizos nuevos, de introducción de personajes sorprendentes (aunque alguno leve hay), de grandes diálogos, de momentos de humor o relax... No, aquí sólo parece importar el material previo y eso hace pensar si, lamentablemente, no fue un craso error desdoblar en dos películas la última novela. Lo que más llama la atención de esta última parte es su oscuridad. Argumentalmente es comprensible, pues las fuerzas del mal se abaten cada vez más sobre el mundo, y parece que sólo un milagro podrá ya detenerlas, pero donde la falta de luz es más agobiante es sencillamente en el tratamiento fotográfico del portugués Eduardo Serra. Todo el metraje se desarrolla en una penumbra excesiva, de modo que a veces resulta hasta cansino mirar la pantalla, donde las imágenes siempre están en perpetua oscuridad. Por supuesto, y como era de esperar hay unos maravillosos efectos especiales, y es de justicia afirmar que la larga secuencia del ataque a Hogwarts es un espectáculo impresionantemente desde el punto de vista técnico. Por lo demás, en esta película no hay grandes alardes de los personajes, incluso Hermione y Ron tienen pocos momentos de gloria, más allá de las muestras de amor que se profesan. Aunque hay excepciones, y alguna conmovedora: muy logradas están las escenas protagonizadas por una imprevista y aguerrida profesora McGonagall (Maggie Smith), por el archiconocido y tenebroso profesor Snape (Alan Rickman) y por las heroicas apariciones del alumno Neville Longbottom (Matthew Lewis). Y hay, claro, una presencia eminente de Voldemort (Ralph Fiennes) y de Harry Potter, quien descubrirá su pasado de una vez por todas... A partir de ahora lo que falta es ver cómo se desenvolverán en el futuro los jóvenes actores Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, que tendrán que emprender caminos separados. Pero eso ya es otra historia. La película, en fin, pone la guinda de despedida a una saga de ocho películas que han ofrecido una imaginería espléndida de personajes y mundos fantásticos, una creación de amplísima magnitud que, a través del mundo de la magia como excepcional metáfora, ha contado en definitiva lo más clásico entre lo clásico: la sempiterna lucha entre el bien y el mal, entre las virtudes y los pecados que pueblan el corazón y los actos humanos.

6/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte)

2010 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I

Tras la muerte de Dumbledore, y la caída de la ‘careta’ de Severus Snapes, las cosas están más oscuras que nunca, tanto en el mundo de los magos como en el de los muggles. La vida de Harry Potter corre serio peligro, y sus amigos están dispuestos a arriesgar las suyas para ponerle a salvo, pues saben que él es la única opción para derrotar a Valdemort. Con la ayuda de Hermione y Ron tratará de dar con los horrocruxes, pedazos del pasado de tan poderoso enemigo, cuya destrucción resulta vital. Serán herramientas poderosas en tan desigual combate las que Dumbledore ha legado a los tres amigos en su testamento. Séptima entrega de la saga Harry Potter en cine, y primera parte de la última novela de J.K. Rowling “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, pues se ha tomado la decisión de extraer de ella dos películas. A estas alturas resulta evidente que la adaptación al cine tiene a una legión de incondicionales que irán a verla, los fans de los libros, pues con unos actores ya conocidos y una trama de la que es celosa guardián la propia Rowling, muy mal deberían pintar las cosas para que se produjera una deserción de estos espectadores. Y es claro que básicamente el film cumple, hay una cuidada producción y elementos para entretener y atrapar el interés, gracias a un libreto del guionista habitual Steve Kloves. En el haber del film está una atmósfera que sigue creciendo en oscuridad, con la escuela Hogwarts dejada en el baúl de los recuerdos y los protagonistas puestos seriamente a prueba. De modo especial Ron, con su complejo de inferioridad y sus celos –le gusta Hermione, pero cree que ella le desprecia a favor de Harry–, que le invitan a dejar a sus amigos en la estacada. Y hay pasajes logrados, como a añagaza de un conjuro que nos muestra a múltiples Harry Potter, para proteger al auténtico. Sin embargo, continúan los síntomas de agotamiento en la saga, que ya se detectaban en Harry Potter y el misterio del príncipe. El director David Yates da la impresión de ser un director ‘a las órdenes de lo que digan los jefes’, y no resulta muy imaginativo en el uso de la parafernalia de efectos digitales –véase la enésima persecución fílmica en autopista en sentido contrario, sin nada vibrante que aportar–, además de empantanarse en los pasajes en que los personajes se encuentran como perdidos, como si él mismo se hubiera contagiado de dicha desorientación. De modo que aburre. Tampoco ayudan los personajes fugaces, con los que resulta difícil empatizar, de modo que ciertas muertes no producen el deseado efecto dramático; concretamente una casi se nos comunica de pasada, de modo que a la mayoría del público le importará sencillamente un bledo. Curiosamente, si Ron adolece de complejo de inferioridad, los impulsores de este film parecen estar aquejados del complejo de película no-adulta. Así parece explicarse la introducción de una imagen amorosa, fantasía y tentación provocada por los celos de Ron, suavizada y transfigurada eso sí, para evitar protestas de los que no la vean demasiado adecuada para la saga.

5/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
Mr. Nice

2010 | Mr. Nice

Físico nuclear, profesor de escuela, escritor, filósofo, monologuista, blanqueador de dinero, gentleman, fugitivo, espía…. y el más grande traficante de marihuana del planeta. Mr. Nice cuenta el increíble viaje de Howard Marks. Desde el pequeño pueblo de Kenfig, Sur de Gales en1945, hasta la Universidad de Oxford, Alemania, Londres, Irlanda, Pakistan, Amsterdam, Tailandia, Ibiza, Mallorca, Manila, América y la cárcel. Tuvo contactos con la mafia, CIA, IRA y MI6. 43 alias, 4 hijos, 89 líneas de teléfono, 25 empresas a través del mundo y más de un millón de libros vendidos.

Harry Potter y el misterio del príncipe

2009 | Harry Potter and the Half-Blood Prince

Sexta entrega de las aventuras del famoso mago, y segunda dirigida por David Yates, responsable de Harry Potter y la Orden del Fénix, que además fue el artífice de la excelente serie televisiva La sombra del poder (2003). Curiosamente ha recuperado al guionista Steve Kloves, que se encargó de la adaptación de las cuatro primeras, es decir de todas menos de la anterior. Su tarea no era nada fácil, ya que estamos ante una novela extensa y compleja. Esta vez Harry Potter ayuda a Dumbledore, el director de Hogwarts a reclutar al profesor de pociones Horace Slughorn, que aunque está retirado, al ver al chico acepta, por su fama y su enorme potencial para la magia. Dumbledore pretende también que Harry le sonsaque a Slughorn sobre su participación en un oscuro hecho del pasado. El profesor Slughorn entrega a Harry Potter un viejo libro de magia que una vez perteneció a alguien llamado el Príncipe Mestizo, y que será muy útil para el joven mago. Mientras tanto, Draco Malfoy ha recibido instrucciones para llevar a cabo una misteriosa y malvada misión, bajo la protección del profesor Severus Snape. Harry Potter y el misterio del príncipe cuenta con todos los ingredientes mágicos que hicieron funcionar a las anteriores entregas: un gran presupuesto que permite reconstruir con todo lujo de detalles el universo de J.K. Rowling, un director bastante competente, convincentes efectos especiales y un nutrido plantel de actores de primera. Esta vez, se incorpora Jim Broadbent, que logra una sentida interpretación del atormentado Horace Slughorn. Destaca también el trabajo de los chicos protagonistas, que conocen al dedillo a sus personajes. Se luce especialmente Rupert Grint, pues esta vez Ron Weasley tiene mucho papel. Todo esto bastará para contentar a un amplio sector del público, pues es cierto que estamos ante una producción de cierta calidad. Sin embargo, Harry Potter y el misterio del príncipe está muy lejos del nivel de otros títulos de la saga, especialmente de Harry Potter y el prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón, quizás la cinta más brillante hasta la fecha. Además, no se puede hablar de una buena adaptación literaria. David Yates no logra plasmar ni de lejos la tensión de la trágica novela, sobre todo por culpa de que el cineasta recurre en exceso al humor. Era difícil condensar la esencia de la obra original en las dos horas y media que suele durar cada film, lo que se agrava porque en las anteriores entregas ya se suprimieron detalles que luego cobraban gran importancia conforme se iban sucediendo las novelas. Se comete un grave error al hacer hincapié sobre todo en las relaciones adolescentes con el sexo opuesto. Ron se echa novia, para desesperación de Hermione, que se siente celosa al tiempo que intenta ocultar sus sentimientos. Mientras tanto, Harry se siente atraído por Ginny Weasley, la hermana de Ron. Todo esto proporciona en un primer momento varios gags divertidos, pero acaba agotando, y afectando gravemente al dramatismo de la cinta, que se convierte por momentos en una especie de culebrón juvenil estilo Sensación de vivir.

6/10
El niño con el pijama de rayas

2008 | The Boy in the Striped Pyjamas

Traslación a la pantalla de la homónima novela superventas de John Boyne. Ambientada en los años de la Segunda Guerra Mundial, describe el traslado de Bruno y su familia a una mansión cercana a un campo de concentración, de la que el padre ha sido nombrado comandante. Bruno es un niño de ocho años de poderosa imaginación, que se aburre en casa todo el día, pues su hermana mayor Gretel es un poco tostón, y las demás personas que pululan alrededor son mayores. En tal tesitura capta su atención lo que él cree que es una granja vecina, muy rara eso sí, ya que todos los trabajadores visten un poco convencional pijama de rayas. Ilusionado con ser explorador, y sin que lo sepan sus padres, logra acercarse a la alambrada del campo, donde conoce a un chico de su edad, Shmuel, internado ahí dentro. Ninguno de los dos entiende lo que ocurre, pero entre ambos, y en secreto, surge una amistad.Se trata de una digna adaptación de la obra original, una especie de fábula cruel, cuya principal dificultad era preservar el punto de vista del niño, cuya ingenuidad aguanta el papel, pero que en imágenes podía resultar difícil de aceptar. Además, la sobrevalorada novela resultaba un tanto reiterativa en la acumulación de equívocos. Por todo lo dicho el director y autor del guión adaptado, Mark Herman (Tocando el viento, Little Voice), juega con la idea de que el pequeño protagonista se acerca un poco más al horror de la verdad, que lo que permitía traslucir el libro; también se amplía el protagonismo de la madre, de modo que también una adulta empieza a desembarazarse de su ceguera. El film se sigue con interés, sobre todo a través del niño, estupendo Asa Butterfield. Algo estereotipados se nos antojan el padre y un malvado nazi, o la simpleza con que es retratada la hermana. También falta sutileza al desenlace, muy sobrio en el original, por lo que la impresión en el lector era muy fuerte; aquí se opta por un tratamiento demasiado hollywoodiense, con vibrante montaje paralelo, lluvia, desesperación, el niño por un lado, la familia y los soldados por otro, lo que hace el patético subrayado irónico demasiado evidente.

6/10
Harry Potter y la Orden del Fénix

2007 | Harry Potter and the Order of the Phoenix

Han pasado cinco años desde que Harry Potter ingresó en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, al que se accede desde el andén 9 y 3/4. Ya no es un niño, ni tampoco sus fieles amigos Hermione y Ron, y las aventuras y peligros con los que se tienen que enfrentar están más acorde con su mayor madurez. Después de la terrible aventura del pasado año, en la que Harry tuvo que enfrentarse al malvado Voldemort, la sorpresa del chico de la cicatriz es que a su vuelta nadie cree que “el que no debe ser nombrado” haya regresado al mundo de los magos para establecer su tiranía de terror. Por otra parte, el Ministro de Magia, temeroso de que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, le birle el puesto, nombra a una nueva profesora de Defensa contra las Artes Oscuras, Dolores Umbridge, que apenas enseña a defenderse a los alumnos. Al sentirse desvalido ante la inminente lucha, Harry comprende que tendrá que prepararse por su cuenta y decide fundar el llamado “Ejército de Dumbledore”. Tras la cuatro primeras entregas, un nuevo director –el inglés David Yates– toma el mando en la adaptación a la pantalla de esta quinta novela de J.K. Rowling. Además se despide el guionista Steve Kloves y debuta en la serie Michael Goldenberg, responsable de los libretos de Contact o Peter Pan. Yates ha seguido la estela de sus predecesores Mike Newell y Alfonso Cuarón, al imprimir un gran ritmo al film y dotarlo de una atmósfera muy oscura y tenebrosa. Destaca en este aspecto el espléndido y sobrecogedor comienzo en el parque despoblado y el posterior ataque de los dementores. Quizá pueden achacarse al guión algunos descuidos al dejar o sugerir cabos sueltos, y también que en torno al desenlace reine un poco la confusión respecto a la profecía y al papel que juegan algunos personajes. Por lo demás, es interesante comprobar las evoluciones en la vida de Harry: a la vez que nota que los años no pasan en balde y que se siente cada vez más atraído por la bella jovencita Cho Chang, descubrirá que en el amor no es oro todo lo que reluce. Y también se llevará una enorme sorpresa al descubrir ciertos aspectos desconocidos de la vida de su padre, en una original escena que arroja luz a la hora de comprender los modales del profesor Snape. Por otro lado, aunque Hermione y Ron tienen menos protagonismo en la aventura, su profunda amistad se revelará esencial para el mago de cicatriz. Y hay que elogiar a la actriz Imelda Staunton, que ofrece una fantástica, divertida y repelente composición de la profesora Umbridge.

6/10
La vida interior de Martin Frost

2007 | The Inner Life of Martin Frost

Esta película de Paul Auster recuerda a los esbozos y borradores de los grandes maestros, o a los escritos inéditos, inacabados, del novelista, que se publican de modo póstumo. Rara vez presentan la genialidad de las grandes realizaciones –piénsese en las muchas obras póstumas que le han salido a J.R.R. Tolkien, el autor de “El Señor de los Anillos”–, y es lógico, pues por alguna razón su autor no las había entregado para su publicación. La vida interior de Martin Frost nace de la novela de Paul Auster “El libro de las ilusiones”. Allí el protagonista descubría las películas geniales de Hector Mann, un cineasta cómico de la época muda; a medida que investigaba en su obra, llegaba a conocer una película que se distanciaba mucho en tono del resto de su producción, “La vida interior de Martin Frost”. Y es esta película imaginaria la que Auster se ha propuesto convertir en realidad fílmica. Estamos ante una película pequeña, con tan sólo cuatro personajes. Martin Frost (David Thewlis) acaba de publicar su última novela, y como es su costumbre, ha decidido retirarse al campo, lejos del mundanal ruido. Le ha prestado su casa un matrimonio amigo, y allí espera encontrar paz y tranquilidad. Pero una mañana se despierta con una mujer en su cama. La sorpresa de ambos es mayúscula. La desconocida se presenta como Claire (Irène Jacob), sobrina de los dueños del lugar, que tenía llaves de la casa y que ignoraba que hubiera un invitado. Martin se siente molesto, pero ella le asegura que no le molestará; ella está escribiendo su tesis en filosofía sobre Berkeley, y también necesita aislamiento y concentración. Así que comienza la convivencia, que termina en pasión amorosa. El misterio surge cuando una llamada telefónica revela que Claire no es quien dice ser. Quiere ser ésta una exploración sobre la inspiración y la creación artísticas, y los sacrificios que conllevan. Hay detalles bonitos sobre el afecto manifestado en cosas pequeñas, la delicia de una vida sencilla y hasta cierto punto, contemplativa, y las consecuencias del amor. La intencionalidad simbólica permite variadas lecturas, se puede sacar punta a lo que ven nuestros ojos. La declaración de que es más importante el amor que la obra de arte –ésta debería ser de algún modo una declaración de amor, o no sería tal obra de arte– es valiente, más en un artista reconocido como Auster. Pero dicho esto, el film no deja de transmitir la sensación de un trabajo menor, donde su autor da vueltas sin avanzar a lo que ha dicho y hecho otras veces. Es como si ante una casa ya existente hubiera decidido remozar el tejado, o pintar las paredes de los pasillos. Hay buenos hallazgos, como la imagen de la rueda. Y la idea de “la musa encarnada”, con la que son tocados los aspirantes a escritores, propicia también la entrada en escena de los personajes de Michael Imperioli (un fontanero, que escribe en sus ratos libres novelas horribles, y que tiene cierta conexión con el personaje de Harvey Keitel en Smoke, como el de Thewlis la tiene con el de William Hurt en ese mismo film) y Sophie Auster. La presencia de la hija del director es algo caprichosa, parece que nos haya querido mostrar lo guapa que es y lo bien que canta. Recuerda a la decisión de Francis Ford Coppola de fichar para El padrino III a su hija Sofia, algo que le valió la acusación de nepotismo, y que frenó algo la carrera cinematográfica de Sofia Coppola, ahora sí, definitivamente catapultada. Esperemos que no le pase lo mismo a Sophie.

5/10
Instinto básico 2. Adicción al riesgo

2006 | Basic Instinct 2

Catorce años han pasado desde que Sharon Stone encandilara al personal con su cruce de piernas en el thriller erótico de Paul Verhoeven Instinto básico. Mucho ha llovido desde entonces, y la languideciente carrera de la actriz pedía un éxito a gritos. Éste no acababa de llegar, de modo que Stone ha acabado cediendo a los cantos de sirena que le reclamaban interpretar una vez más a la escritora Catherine Tramell. Ahora su personaje anda por Londres metida en carreras nocturnas de alta velocidad mientras practica el sexo. Y en vez del policía encarnado por Michael Douglas, es un psiquiatra quien acaba mezclando la profesión –atender a Tramell– con el placer –acostarse con ella–. Michael Caton-Jones intenta repetir la fórmula del original. La cosa no acaba de funcionar del todo, y uno llega a preguntarse si quizá el original se sobrevaloró en su día. En cualquier caso, el guión de Leora Barish y Henry Bean –Joe Eszterhas no ha participado– se esfuerza en crear intriga. Y Stone prueba que es una gran actriz, a la que su imagen de 'sex-symbol' pesa como una losa.

2/10
La profecía (2006)

2006 | The Omen

Antaño había en Hollywood directores que eran maestros. También estaban los artesanos, que aportaban su indudable profesionalidad, para filmar cualquier historia. Se diría que John Moore ha inaugurado una nueva categoría: los clonadores. Tras revisitar en El vuelo del Fénix el clásico de Robert Aldrich, sin aportar apenas nada nuevo, vuelve a la carga con La profecía, de Richard Donner. No es exageración decir que el film es un calco del original, del que nadie debería hacer lecturas teológicas demasiado serias. Con el mismo guionista, David Seltzer, la idea es ofrecer sin rubor lo mismo, sólo que con mejores efectos especiales, y un sonido más inquietante, cara a las nuevas generaciones. Añadir copos de nieve a la escena del cementerio, o lluvia al encuentro en el puente, no parece el colmo de la originalidad. Por no hablar del prólogo y epílogo ‘vaticanos’, un cardenal explicando al Papa el cumplimiento de no se sabe qué profecía, y la agonía del Pontífice, algo grotescos. Sigue funcionando, claro está, la idea del Anticristo en forma de niño encantador, al que sus padres empiezan a temer. Y algunas escenas son ciertamente terroríficas, con un toque gore. Y el reparto funciona medianamente, aunque Liev Schreiber no es Gregory Peck, Mia Farrow parece tomarse su papel de niñera un poco en broma, y Pete Postlethwaite no cuadra como sacerdote iluminado.

5/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10
All the Invisible Children

2005 | All the Invisible Children

Colección de siete notables cortometrajes en torno a la infancia, varios de ellos dirigidos por cineastas de prestigio mundial. Se trata de un proyecto humanitario y artístico promovido por la organización UNICEF, con la idea de que las ganancias económicas sean destinadas a entidades dedicadas a la protección de los niños. No es difícil colegir que todos estos cortometrajes se centran en las experiencias tremendamente duras que han de vivir muchos menores en los diversos países del planeta. Así, las historias están ambientadas en África, los Balcanes, Estados Unidos, China, Brasil e Italia, y todas tienen como protagonistas a niños con edades comprendidas entre los diez y quince años. Algunas de ellas son más intensas y dramáticas que otras, pero todas ofrecen una reflexión honda y ponen en la picota la indefensión de los niños y las injusticias que muchos de ellos tienen que vivir. Entre las historias más duras están “Tanza”, sobre un niño de la guerra en un país africano, dirigido por Mehdi Charef, y “Los niños de Jesús de América”, durísimo corto, al más puro estilo Spike Lee, acerca de la marginación que sufre una niña de Brooklyn, inteligente y alegre, que descubre la terrible enfermedad que ha heredado de sus padres drogadictos. Son pesarosos también los cortometrajes “Ciro”, del italiano Stefano Venaruso, sobre un chaval que malvive robando en Nápoles ante la absoluta despreocupación de sus padres, o el extraño y onírico “Jonathan”, dirigido por Ridley Scott y su hija Jordan Scott, sobre un fotógrafo de guerra que, incapaz de superar su atroz experiencia, se refugia en una idílica y fantasiosa infancia el día en que tiene que volver a realizar su trabajo. Mucho más divertido se muestra Emir Kusturica, cuyo “Blue Gypsy” destaca por su imaginería tragicómica. El director serbio ofrece de nuevo el jolgorio gitanesco tan recogido ya en sus largometrajes, esta vez a través de la dura experiencia del simpático Uros, un chaval internado en un reformatorio. Pero sin duda las mejores historias son las que vienen de Brasil y de China. La directora Kátia Lund –colaboradora de Fernando Meirelles en la magistral Ciudad de Dios– enternece con la preciosa historia de "Bilu y João", dos simpáticos hermanos que luchan por sobrevivir en una favela de Sao Paulo. Su alegría, su bondad y su destreza para descubrir cualquier oportunidad de ganar unas perrillas es sencillamente encantadora y llena de esperanza. Por su parte, en "Song Song y la pequeña Cat" el hongkonés John Woo ofrece una emotiva historia sobre dos niñas chinas muy diferentes, una rica y triste, y otra paupérrima y bondadosa hasta el extremo. Es llamativo cómo Woo, un cineasta célebre por sus películas de acción, logra conmover con su sensible y poética mirada a la infancia.

6/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
Harry Potter y el prisionero de Azkaban

2004 | Harry Potter and the Prisioner of Azkaban

Harry Potter crece. La saga del niño mago también. Estrena nuevo director, el mexicano Alfonso Cuarón (Chris Columbus quedó agotado con las dos primeras entregas), aunque manteniendo al guionista Steve Kloves, y contando con el necesario "placet" de J.K. Rowling, la madre de la criatura. Tercer curso en Hogwarts. La incorporación de Harry, Hermione y compañía trae consigo una novedad. Ha escapado de prisión Sirius Black, un poderoso mago relacionado con la muerte de los padres de Harry. Las medidas de seguridad en la escuela se han extremado, sobre todo con los dementores, siniestras criaturas policiales, capaces de introducirse en la cabeza del que tienen delante, y cuyos interrogatorios mentales Harry no soporta nada bien. Como puede verse, la imaginación de Rowling depara nuevas sorpresas, y sólo presentamos la punta del iceberg. Cuarón asume el mundo de Potter, utilizando lo mejor de su capacidad de cuentacuentos (recuérdese que dirigió La princesita), y evitando el error de pasarse de listo (su fallida adaptación contemporánea de Grandes esperanzas de Dickens); apunta lo justo la entrada en la adolescencia de Harry (la rabieta con sus tíos, que le lleva a hacer magia en el mundo de los "mugles", algo archiprohibido), y da un toque un pelín más oscuro a la saga. Los personajes más mimados son Harry y Hermione entre los niños, y el profesor Lupin (estupendo David Thewlis) entre los adultos. Donde el mexicano se gana un diez es en el capítulo visual. El autobús que recoge a Harry, el sortilegio de conjurar los miedos con un pensamiento ridículo, la clase sobre el hipogrifo, el viaje en el tiempo o los terroríficos dementores, resultan deslumbrantes. También hay asombrosas transformaciones (atención al hombre lobo, o las sorpresas que depara Scabbers, la rata de Ron), y hechizos que dan pie al humor, como aquel con que Harry castiga a la tía Marge, conviertiéndola en una auténtica mujer-globo. Concretamente Cuarón se esforzó en la creación de los dementores, según explica el productor, David Heyman: “Alfonso quería que los dementores tuviesen una cualidad completamente distinta de las restantes criaturas míticas de la historia. Comenzó el proceso de diseño experimentando con movimiento a cámara lenta. Y luego reprodujo el movimiento a cámara lenta al revés, como si los dementores fueran por delante de un personaje al entrar en una habitación, en lugar de seguirlo.” Y sí, dan miedo estas criaturas, que recuerdan un poco a los Jinetes Negros de El Señor de los Anillos.

6/10
Timeline

2003 | Timeline

El joven Chris se integra en el equipo de arqueólogos de su padre, el profesor Edward Johnson, que trabaja para desenterrar unas ruinas del siglo XIV. Pero Chris descubre un mensaje de ayuda de su padre, cuando entra con otros estudiantes y el profesor adjunto en una sala que lleva cerrada seiscientos años. Para resolver el misterio, los chicos viajan al último sitio donde saben que acudió el profesor, la sede de ITC, la corporación que financiaba el proyecto, donde se ha inventado una máquina del tiempo que ha enviado a Johnson a la Edad Media. Chris y sus compañeros se ofrecen voluntarios para una expedición de rescate. El veterano director de Superman y la saga de Arma Letal, Richard Donner, adapta una exitosa novela de Michael Crichton. Al igual que en Parque Jurásico, la novela más conocida de este autor, las teorías científicas y la ciencia ficción se mezclan con un argumento propio del cine fantástico y de aventuras. Parece que el cineasta no ha contado con un presupuesto demasiado holgado, por lo que le ha quedado una cinta con factura propia de serie B, en la que ha concentrado sus escasos recursos en la secuencia del asedio a un castillo, donde intervienen multitud de extras. Está protagonizada por Paul Walker, que adquirió cierta popularidad con las dos entregas de A todo gas.

5/10
Dinotopía. El país de los dinosaurios.

2002 | Dinotopía | Serie TV

El avión de Frank Scott sufre un accidente, y sólo sobreviven sus hijos Karl y David, que se encuentran perdidos en un continente donde no rigen las normas de nuestro mundo: Dinotopía, lugar idílico donde hombre y dinosaurios conviven pacíficamente. Adaptación a la pequeña pantalla de los libros de ilustraciones de James Gurney, el film combina actores reales con efectos especiales y animatronics, dentro de una historia muy trabajada. Dirige Marco Brambilla, reponsable de Demolition Man.

4/10
Gangster No. 1

2000 | Gangster No. 1

Historia de un gángster desde sus inicios y ascensión progresiva en la parte Este de Londres, hasta nuestros días. Se trata de un film violento, con escenas intensas y bien dirigidas por Paul McGuigan. Sorprende el nutrido reparto de rostros conocidos.

4/10
Asediada

1998 | Besieged

Un caserón romano. Dos seres solitarios, vecinos. Él es inglés, introvertido, pianista. Ella africana, dolorida por la prisión que sufre su esposo en su país de origen, sometido a una dictadura. Historia de sus encuentros y desencuentros: ella le limpia la casa, para ganarse un dinero, y comienza una extraña atracción entre ambos. Bernardo Bertolucci vuelve a un cine intimista después de despliegues como el de Pequeño Buda o incluso, en cierto modo, el de Belleza robada. La historia tiene fuerza agridulce, y los actores (buen tándem el de Thandie Newton y David Thewlis) la hacen creíble. Sólo desconcierta un poco el final.

5/10
Divorcing Jack

1998 | Divorcing Jack

La paz parece haber llegado a Irlanda del Norte. Pero el juerguista reportero Dan Starkey, bastante escéptico, no está muy convencido. Tras una noche muy movida con una jovencita, se despierta por la mañana con un cadáver ensangrentado. Comienzan así una serie de persecuciones, asesinatos y secuestros cada vez más disparatados, a los que resulta difícil encontrar una explicación. Humor negro, crítica política, ritmo trepidante... Estos son los elementos que David Caffrey mete en su coctelera para añadir un título al bastante pujante cine irlandés.

4/10
American Perfekt

1997 | American Perfekt

Un psiquiatra criminalista emprende un viaje al azar. Con ayuda de una moneda, decide a cara o cruz hacia donde va a ir. En el camino encuentra a una joven que se siente fascinada por su actitud. Ambos entablan una relación que terminará en varios asesinatos. Un elenco de destacados intérpretes protagoniza este thriller que mezcla la típica "road movie" con el cine de psicópatas. Destaca el veterano Paul Sorvino (Uno de los nuestros).

4/10
Siete años en el Tíbet

1997 | Seven Years in Tibet

Heinrich Harrer es un escalador y alpinista decidido a subir el pico Nanga Parbat, situado en el Himalaya. Deja a su mujer embarazada, sin él saberlo, e inicia su aventura. En el camino le acompaña Peter (David Thewlis), y ambos son testigos del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Los británicos les detienen y les hacen prisioneros en la India, pero logran escapar a través de las montañas y llegar al Tíbet. La película está basada en el libro autobiográfico del propio Heinrich Harrer, alpinista austriaco que llegó a conocer el Tíbet como la palma de su mano. El guaperas Brad Pitt interpreta al protagonista en esta aventura a través de hermosos paisajes orientales, y con los que el director se deleita. Pero se le acusa de olvidarse de los personajes y trazar una trama en ocasiones absurda y fuera de lugar, como cuando Pitt enseña a bailar a unos monjes tibetanos. La parte en que éste se hace íntimo del niño Dalai Lama es graciosilla a la par que incoherente, pues no es muy lógico que una personalidad para los budistas como el Dalai Lama se vaya codeando con cualquiera, por muy niño que sea éste. De todos modos, Jean-Jacques Annaud (Enemigo a las puertas, Dos hermanos) hace un esfuerzo por mostrar el cambio que sufre Harrer en el transcurro de su viaje fuera del hogar y cómo las experiencias vividas hacen mella en él espiritualmente. Destaca también una banda sonora preciosa a cargo del maestro John Williams.

6/10
Dragonheart (Corazón de dragón)

1996 | Dragonheart

Film de aventuras medievales pensado para todos los públicos. Narra las andanzas de Bowen, un caballero que, desengañado tras ejercer de tutor del malvado rey Einon, quiere acabar con todos los dragones del mundo. El motivo es la convicción de que uno de ellos envenenó el corazón del rey. Pero, contra todo pronóstico, se hace amigo de un dragón y ambos se dedican a recorrer los pueblos cercanos para estafar a sus habitantes, hasta que deciden volver al reino natal del caballero, que pretende recuperar su honor. Entretenida historia llena de humor y fantasía, al estilo de los cuentos infantiles, donde se hallan presentes casi todas las claves del género: sempiterna lucha entre el bien y el mal, leyes de caballería, romance, humor, espíritu de sacrificio y... la original amistad entre un hombre y un dragón. Unos magistrales efectos especiales consiguen hacer que el protagonista del film, Draco, el dragón, parezca real y sin duda se trata del mejor dragón cinematográfico cuando se rodó el film. Además, en la versión original, el mítico Sean Connery prestó su voz al dragón, mientras que en la versión española hizo lo propio el extraordinario Francisco Rabal, por lo que el personaje se convierte en entrañable.

5/10
La isla del Dr. Moreau

1996 | The Island of Dr. Moreau

Tercera versión de la clásica novela de H.G. Wells, donde un científico loco habita en una isla experimentando con seres humanos a los que transforma en animales salvajes. Anteriormente se habían rodado La isla de las almas perdidas (1932) y La isla del Dr. Moreau (1977), ésta última con Burt Lancaster como científico. Ahora el protagonismo recae en Marlon Brando, a quien pesaban años y kilos en una interpretación indigna de su trayectoria donde lo mismo aparecía con la cara pintada de blanco como ofrecía un pase de trajes horrorosos con un enano subido a su hombro. Él solito se bastó para enfangar una película ya de por sí bastante espesa, confusa e histérica, que dejaba el prestigio de la novela por los suelos. Por las imágenes también andaban algo despistados: Val Kilmer, la salvaje Fairuza Balk y Ron Perlman, quien no necesitaba maquillaje.

2/10
Vidas al límite

1995 | Total Eclipse

Hacia 1870 un adolescente Arthur Rimbaud vivió su período creativo más rico como poeta. La cosa coincidió con su apasionada relación homosexual con Paul Verlaine, un tipo mayor y mucho más mediocre a la hora de componer versos. El film, dirigido por la polaca Agnieszka Holland y con guión del británico Christopher Hampton, incide en los aspectos más autodestructivos de la relación, que incluyen la adicción a la absenta y la locura violenta.

5/10
Restauración

1995 | Restoration

El período de la Restauración comenzó en Inglaterra en 1660. Después de unos cuantos años de austero dominio del puritanismo, la nación entró en una nueva época dominada por el espíritu de la Ilustración. Así comenzó una época de avances científicos, artísticos, y de grandes descumbrimientos. En ese ambiente, Robert Merivel (Robert Downey Jr.) es un destacado estudiante de medicina, llamado por el rey Carlos II para formar parte de su corte. Rodeado del libertinaje que impera en el palacio, Merivel se dejará llevar, abandonándose a sus más bajas pasiones. Sólo despertará a la realidad cuando es expulsado por el rey y, despojado de sus tierras, casas y títulos.  Lo mejor de la película es la grandiosa reconstrucción del período histórico que muestra. El vestuario, el maquillaje y la ambientación son fabulosos. Está basada en la novela homónima de Rose Tremain. Una monumental película histórica, que nos introduce en una sugerente época. Excelentes interpretaciones del protagonista Robert Downey Jr., de Meg Ryan y de Hugh Grant.

5/10
Un caballo llamado Furia

1994 | Black Beauty

Notable adaptación de la famosa novela escrita por Anna Sewell, que ha conocido varias versiones cinematográficas, tanto en dibujos animados como en imágenes reales. Aquí la directora Caroline Thompson logra un entretenido film familiar y cuenta para ello con algunos rostros de actores consagrados.  La historia, ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, se centra en un precioso caballo negro. Junto a los humanos vivirá mil y una aventuras a lo largo de dos décadas.

6/10
El proceso de Kafka

1993 | The Trial

Adaptación de la célebre novela de Franz Kafka que se estrenó a título póstumo. En ella Joseph se despierta un buen día y descubre a dos tipos que le dicen que está detenido. Nadie le dice cuáles son los cargos que se han presentado contra él. Además, su detención resulta muy extraña, pues tiene permiso para salir. Interpreta al desdichado protagonista Kyle Maclachlan, quien venía de triunfar en televisión como el agente especial Cooper en la serie creada por David Lynch, Twin Peaks.

4/10
Naked. Indefenso

1993 | Naked

Johnny, un inmoral y cínico con la lengua muy suelta, acaba de llegar a Londres desde Manchester, con una bolsa como todo equipaje. Se presenta en casa de una antigua novia, Louise, y allí altera con su comportamiento la vida de los que le rodean. Empieza por la yonki Sophie con la que mantiene un sexo compulsivo, casi sadomasoquista. No será la única. Se irá topando con personajes variopintos, desde una camarera a un guardia de seguridad, pasando por una exhibicionista y un tipo que se dedica a fijar carteles. Por supuesto se mete en líos, y acabará recibiendo una solemne paliza. Mike Leigh (Secretos y mentiras) está al frente de esta película que, para sorpresa de algunos, obtuvo premios al mejor director y al mejor actor en Cannes. El británico recoge una galería de personajes tremendamente enfermizos, y en el mejor de los casos solos, tremendamente solos. Lo hace con gran vigor, una energía inusitada que se plasma en una realización de un estilo muy particular, de cuidada fotografía e inteligente uso de la partitura musical. El problema es la historia, ya de por sí, floja y poco interesante, reiterativa en exceso, dura y tan limitada como los personajes que la llenan. Al premiado David Thewlis se le ha podido ver en Timeline, Harry Potter y el prisionero de Azkaban o El reino de los cielos.

5/10
Journey to Knock

1991 | Journey to Knock

Comedia de humor picaresco que sigue el viaje de tres personajes inútiles debido a una enfermedad degenerativa, desde el norte de Inglaterra hasta una lejana capilla. El itinerario será una especie de prueba de su fe. Lo más destacable es la presencia de actores de actores británicos renombre, como John Hurt (Manderlay) o David Thewlis (La vida interior de Martin Frost).

5/10
La vida es dulce

1990 | Life Is Sweet

Desventuras de una familia inglesa modesta, el matrimonio y dos gemelas jovencitas. El padre, cocinero, piensa en remozar una vieja caravana como puesto de comida ambulante; la madre trabaja en una guardería y vendiendo ropa infantil; y de las dos hijas gemelas, una trabaja como fontanera y viste como un chico, y la otra no se aclara, es anoréxica y siempre está protestando de todo; lo que hace que ambas sean muy diferentes, pues una es sensata y trabajadora y la otra es rebelde y se muestra enfadada con el mundo. Mike Leigh dirige este drama que en ocasiones tiene puntos de humor, pero la historia no engancha demasiado por esa visión algo irreal que da de la familia, y los personajes son, por momentos, caricaturescos y absurdos. No obstante, cuenta con la bella música de Rachel Portman (Sólo tú, Emma, Aprendiendo a vivir, Chocolat).

5/10
Resurrected

1989 | Resurrected

Cinta con la que Paul Greengrass debutó en el largometraje de ficción, se basa en la historia real de un soldado británico que fue dado por muerto en la Guerra de las Malvinas, y al que le dieron todo tipo de honras fúnebres. Su aparición vivo semanas después incomodará a las autoridades.

5/10
La pequeña Dorrit

1988 | Little Dorrit

Extensísima producción cinematográfica de seis horas de duración, que adapta la novela homónima de Charles Dickens. Se trata de una cuidadísima producción británica que tuvo dos nominaciones al Oscar, una para Alec Guinness como el mejor actor secundario y otra para Christine Edzard por el guión adaptado. Narra la historia de Arthur Clement, que regresa a Londres tras muchos años en el extranjero. En la ciudad se involucra en los problemas de la costurera de su madre, Amy Dorritt, y también encuentra una nueva posibilidad de negocio. Sin embargo, las cosas no le van tan bien como se presuponía. La historia está vista a través de los ojos de la pequeña Dorritt.

6/10
Sin pelos en la lengua

1987 | The Short & Curlies

Divertimento en forma de corto del británico Mike Leigh. Sigue a un jovencito parlanchín, siempre gastando bromas, que busca ligar con la chica que despacha en una farmacia. Ésta siempre está cambiando de look capilar en una peluquería donde la mujer que la atiende no para de hablar. Le da mil consejos, pero no se fija mucho en la hija taciturna que tiene en casa. Diálogos dinámicos de gente vulgar de clase trabajadora, con alguna ironía punteando siempre, constituyen un film sin más pretensiones.

4/10

Últimos tráilers y vídeos