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Biografía

Ray Winstone

Ray Winstone

63 años

Ray Winstone

Nació el 19 de Febrero de 1957 en Hackney, Londres, Reino Unido
Filmografía
Viuda Negra

2020 | Black Widow

Natasha Romanoff, alias Viuda Negra, se enfrenta a los capítulos más oscuros de su historia cuando surge una peligrosa conspiración relacionada con su pasado. Perseguida por una fuerza que no se detendrá ante nada para acabar con ella, Natasha debe lidiar con su historia como espía y con la estela de relaciones destruidas que dejó atrás mucho antes de convertirse en Vengadora.

Cats

2019 | Cats

Adaptación al cine del célebre musical de Andrew Lloyd Webber, estrenado en los escenarios de Londres en 1981, y que se inspiraba en unos poemas felinos de T.S. Eliot. La trama transcurre durante una noche, cuando la gata blanca Victoria es abandonada en un callejón por sus desaprensivos dueños. Allí conoce a los gatos jélicos, que viven entre cubos de basura, pero que se muestran orgullosos de quienes son por su triple nombre, el que les dan los dueños, el personal, y sobre todo el secreto que no se puede revelar. Uno de ellos ascenderá esa noche a la capa celestial, para gozar de una nueva vida gelical, y los aspirantes deberán mostrar los méritos que les hacen acreedores de tal privilegio. Quien no juega demasiado limpio es Macavity, que hace desaparecer a quien se interpone en su camino. Había grandes esperanzas en que Tom Hooper, que trasladó a la pantalla con éxito el musical Los miserables, hiciera otro tanto con Cats. Pero el resultado es tremendamente decepcionante, cabría parafrasear el refrán y asegurar que “gato maullador, poco arañador”, porque su film gatuno se muestra visualmente desvaído casi desde el principio, por el aspecto de los actores caracterizados para la ocasión y por una paleta de colores e iluminación que en muchos momentos contribuye a la atmósfera gris que recorre roda la narración. Tal vez hay que concluir que Hooper se encuentra más cómodo con historias de corte realista como la obra de Victor Hugo o El discurso del rey, que con la fantasía que maneja en esta ocasión. Da idea de sus problemas el número de Rebel Wilson con ratoncitos con rostro humano “The Old Gumbie Cat”, donde los efectos visuales son un poquito chapuceros y risibles, la gata Jennyanydots parece diminuta. El director no logra crear empatía con los personajes, porque aparecen y desaparecen sin que sus cuitas importen demasiado, unos y otros parecen inconexos, defecto que no se trata apenas de disimular. De modo que el que más emoción debía despertar, Grizabella, interpretada por Jennifer Hudson, que canta muy bien sus temas “The Glamour Cat” y “Memory”, sólo lo logra por la fuerza de la composición musical, pero no porque nos toque la fibra sensible la compasión que la ingenua Victoria –la más bien sosita Francesca Hayward– siente por ella. Lo mismo cabe decir de Bombalurina, que le sirve a Taylor Swift para debutar en la pantalla grande cantando un nuevo tema, “Beautiful Ghosts”, pero vamos, que lo suyo no ha sido como Lady Gaga en Ha nacido una estrella, no hay para ella un papel digno de ese nombre, todo indica que se ha querido añadir al tirón del musical el de la cantante, saliendo el tiro por la culata.

4/10
Rey de ladrones

2018 | King of Thieves

Minuciosa reconstrucción de los pormenores de un auténtico robo, perpetrado en Londres durante la Semana Santa de 2015, el objetivo eran las cámaras acorazadas de Hatton Garden, que albergaban diamantes, joyas, dinero y otros objetos preciosos. La particularidad principal de los cinco componentes de la banda de ladrones era su edad, se trataba de ancianos, su edad se movía en una horquilla entre 60 y 77 años, de hecho uno de ellos se desplazó al lugar del crimen en autobús, utilizando su abono de jubilado. Sólo uno de los asaltantes era joven. La película dirigida por James Marsh decepciona un tanto, sobre si tenemos en cuenta que hablamos del responsable de La teoría del todo. Aquí, a pesar de que el subgénero de robos perfectos resulta agradecido, y de que cuenta con un reparto de actores veteranos que da gloria verlos –Michael Caine, Jim Broadbent, Ray Winstone, Tom Courtenay, Michael Gambon– más el contrapunto juvenil de Charlie Cox, domina un punto de sosería. Y eso que se intenta ahondar un poco en lo personal de alguno de ellos, partiendo de sus diferencias, la viudedad que hace echar de menos a la esposa muerta, el choque generacional, o una suerte de relación paternofilial. Son elementos que podían haber dado juego, pero que apenas dan para intercambios dialógicos en que los intérpretes se esfuerzan en dar lo mejor de sí. Está claro que la opción escogida es la de dar todo el protagonismo a los ladrones, por lo que las averiguaciones policiales se entregan de un modo minimalista y sin palabras, son las imágenes las que hablan acerca de cómo los pasos en falso del asalto son detectados. El modo de hacer esto es hábil, pero el precio que paga es la frialdad, que contribuye a la falta de emociones genuinas.

5/10
Jawbone

2017 | Jawbone

Of Kings and Prophets

2016 | Of Kings and Prophets | Serie TV

Caza al asesino

2015 | The Gunman

La República Democrática del Congo. El nuevo ministro de minas podría dar al traste con los pingües beneficios que proporciona una trama de corrupción. Solución: matarlo. Lo hace un comando de francotiradores, que se ocupan supuestamente de la seguridad de una de las empresas de la zona, coordinado por Félix, un tipo que trabaja en una ONG. El ejecutor material es Terrier, que tras la operación debe desaparecer, lo que supone dejar atrás a su novia Annie, médico que realiza tareas humanitarias, y que acabará casada con Félix. Años después Terrier busca rehabilitarse trabajando en una ONG en África, pero unos tipos intentan liquidarle, y todo está ligado a su "trabajito" del pasado. Un auténtico despropósito de película, que acumula tópicos, personajes pésimamente dibujos y trucos de guión que no utilizaría el principiante menos preparado. Sorprende ver que Sean Penn, también productor y protagonista, figura además como coguionista, uno querría ser bien pensado e imaginar que ha tratado de tapar, sin éxito, los numerosos agujeros de un libreto que adapta una novela del desconocido Jean-Patrick Manchette. Y da un poco de vergüenza ajena el ejercicio de exhibicionismo muscular del actor, que muestra torso y poderosos bíceps en gran parte del metraje. El director francés Pierre Morel, que se inició con Luc Besson rodando Distrito 13, y que dio la campanada con Liam Neeson dirigiendo Venganza, se limita a rodar escenas de acción más o menos trepidante, algunas mejor resueltas que otras, como la delirante del clímax en una plaza de toros en España. Está bien que una cinta de puro entretenimiento adrenalítico trate de denunciar los abusos que se producen en África, de los que son víctimas principales los nativos. Y se agradece el enorme esfuerzo de producción donde han sumado fuerzas España, Francia y Reino Unido, incluidos actores de la talla de Penn, Javier Bardem e Idris Elba. Pero el resultado es tan inconsistente, algunas relaciones entre personajes tan absurdas –que Annie, la italiana Jasmine Trinca, aguante todo lo que aguanta a su novio y a su marido no tiene explicación posible, qué pobre retrato de mujer–, las diversas localizaciones tan caprichosas, que la película sólo puede ser calificada como tristemente fallida. 

2/10
Point Break. Sin límites

2015 | Point Break

El deportista extremo Johnny Utah, reciclado como agente del FBI, se infiltra en el grupo de atletas de élite que buscan el karma o algo así, y que lidera el emblemático Bodhi, pues los relaciona con una serie de actos delictivos. Si alguien no tiene clara la importancia de un buen director debería ver Le llaman Bodhi, y Point Break. Sin límites, su remake. Con la primera, Kathryn Bigelow triunfó en 1991 en un terreno que parecía exclusivo para hombres, el cine de acción, con un argumento, un tanto tópico, y protagonistas, Keanu Reeves y Patrick Swayze, no excesivamente grandiosos, sobre todo el primero. Una puesta en escena muy brillante, llena de aciertos como mostrar casi siempre entre sombras el rostro de Swayze, y unas secuencias de acción originales y vistosas, cuando aún no se utilizaba a mansalva la infografía, dieron pie a un film que 25 años después continúa resultando impactante, y en el que también se nota algo la mano de su productor ejecutivo, James Cameron, por entonces esposo de la realizadora. Ahora, Ericson Core (más experimentado como director de fotografía de títulos como Mumford que como realizador) cuenta a priori con las mismas cartas, pero su jugada deja mucho que desear. Sobre todo porque parece haberse concentrado únicamente en componer espectaculares secuencias de deportes de riesgo, con ayuda de efectos digitales, que a veces parecen sacadas de un anuncio de Cola Cao, pero que al menos harán las delicias del público menos exigente que tenga claro lo que va a ver. Por lo demás, el director no obra el milagro que consiguió Bigelow con sus protagonistas, pues Luke Bracey (La conspiración de noviembre) y Édgar Ramírez (El consejero) carecen de química, y la más eficiente Teresa Palmer está totalmente desaprovechada. Se salva dentro de lo que cabe Ray Winstone, un gran sustituto para Gary Busey como el poco ortodoxo agente Pappas. En cualquier caso, el mayor defecto de la revisión reside en un guión bastante plano del experto en revisiones Kurt Wimmer (Desafío total, El secreto de Thomas Crown), al que le falta un mínimo de profundidad en sus personajes, y una reescritura de sus torpes diálogos, y le sobra la agotadora y bastante ridícula motivación espiritual 'new age' de los delincuentes.

4/10
La leyenda de Barney Thomson

2015 | The Legend of Barney Thomson

Mientras todos sus vecinos andan aterrorizados por las actividades de un macabro asesino en serie, el tímido y gris Barney Thompson continúa con su rutina, marcada por un trabajo como peluquero en el que el jefe le ningunea y los clientes prefieren ser atendidos por alguno de sus compañeros. Soltero, vive con su dominante madre que termina de anularle por completo. Cuando su jefe le comunica que le va a despedir por su manifiesta incompetencia, ambos acaban discutiendo, con tan mala suerte que su superior acaba con las tijeras clavadas, muriendo en el acto. Aunque se trata de un homicidio involuntario, Barney teme que le consideren sospechoso de la oleada de crímenes… Descubierto por Ken Loach, que le dio su primer papel protagonista en Riff-Raff, y consagrado para el gran público con títulos como Trainspotting y Full Monty, a Robert Carlyle le surgen pocas oportunidades en cine en los últimos años, por lo que se refugia en series como Érase una vez. Para volver a la gran pantalla, él mismo se ha guisado y comido su tardío debut en el largometraje como realizador. Esta comedia negrísima adapta el libro “The Long Midnight of Barney Thompson”, de Douglas Lindsay, que inicia una saga de siete volúmenes sobre las peripecias del peluquero. Se diría que pretende recuperar el espíritu de comedias de la productora británica Ealing, estilo El quinteto de la muerte. Ligera, excesiva, brutal por momentos y poco ambiciosa a nivel técnico, el primerizo realizador consigue que funcione el ameno guión, lo que no es poco. A Carlyle le va bien el personaje central, y tiene cierta gracia (en el original) exagerando su acento escocés. Le acompañan correctos actores como Ray Winston, convincente como policía amargado. Pero en el conjunto sobresale con diferencia Emma Thompson, en una hilarante interpretación. Caracterizada como la anciana madre del protagonista, con abrigo de leopardo,  arranca risas y roba todas las escenas en las que aparece.

6/10
Zipper

2015 | Zipper

Noé

2014 | Noah

Vistosa película espectáculo de teología ficción, que parte de las páginas que el Génesis dedica a Noé y el diluvio universal para ampliar el lienzo. Ocho generaciones han transcurrido desde la pareja primigenia constituida por Adán y Eva. Después de que Caín matara a su hermano Abel, dos linajes pueblan la Tierra. El que viene de Caín es poco respetuoso con la naturaleza, son carnívoros y tienen en muy poca estima la vida humana. Mientras que los descendientes de Set, de los que quedan sólo unos pocos, se alimentan de plantas y sí tienen conciencia de que deben cuidar la creación. Noé, uno de ellos y patriarca de una familia, tiene una visión. Dios le anuncia la destrucción del mundo y le encomienda la construcción de una gran arca donde habrá parejas de todas las especies animales y que albergará también a su familia. Pero dentro de la libertad de acción que Dios le ha dejado, piensa que su misión es dejar que se extinga la estirpe humana, sólo debe pervivir el resto de la creación, donde no hay maldad ni pecado. Darren Aronofsky dirige y coescribe con su colaborador habitual Ari Handel esta película bíblica, alrededor de la cual se ha generado una polémica un tanto artificial acerca de si era suficientemente fiel a la fuente que la inspira, y de si respetaba las creencias de judíos, cristianos y musulmanes. Desde nuestro punto de vista la película no debería ser problemática en ese sentido. Pero el caso es que con muchos millones de dólares en juego, había temor al batacazo y al rechazo del público creyente, lo que parece notarse en un film algo frío y muy calculado, con estrategias demasiado obvias como la de tratar de conseguir el beneplácito del Papa acerca de la película. Más allá de estos elementos extracinematográficos –pero que han influido en el resultado final–, la película funciona en algunos aspectos y muestra su debilidad en otros. Lo más logrado es el carácter de Noé –bien Russell Crowe–, entre patriarcal y profético, investido de una misión, de ánimo apesadumbrado, y al que se le han insuflado rasgos de otros personajes bíblicos, hace pensar en Jonás a la hora de mostrar falta de compasión por el ser humano pecador, y en Abraham cuando se plantea sacrificar la vida de los de su propia sangre. Y alrededor de esto se suscitan cuestiones de carácter religioso de indudable interés, como la existencia del pecado, el castigo que merece, y las oportunidades que da el Creador, todo en un marco veterotestamentario, o sea, no vemos a un Dios personal interactuando con el hombre, a no ser a través de señales y visiones, y está ausente la idea de la oración. Ideas como la de escudarse en que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios para suplantar precisamente a Dios, resultan sugerentes. Igual que las consideraciones sobre el don de la libertad, y cómo se concilia la idea de justicia con la de misericordia. Pero en lo que es el puro entramado argumental, no todo funciona con igual eficacia. Por un lado el toque ecologista está algo pasado de rosca, no hace falta ser vegetariano para preocuparse del medio ambiente. Además, se quiere plantear un drama familiar y doméstico, y no todos los integrantes del clan tienen la misma fuerza. El abuelo Matusalén en plan ermitaño en una cueva anda algo perdido, y de los tres hijos de Noé, Sem y Jafet quedan muy desdibujados, sólo al rebelde Cam se le perfila un poco mejor, al igual que a los personajes femeninos de Naamé –Jennifer Connelly–, esposa de Noé, y la huérfana y suerte de hija adoptiva Ila –Emma Watson–. El villano de turno de linaje cainita se salva gracias al poderío de Ray Winstone, porque resulta demasiado arquetípico. Aronofsky es un director que visualmente siempre ha sido muy potente, pero aquí parece algo ahogado –si se nos permite la expresión– por los efectos especiales, llamativos –los bosques milagrosos, los animales que acuden al arca, el mundo cubierto por las aguas...­– pero no especialmente imaginativos. En tal sentido se llevan la palma una especie de ángeles de roca semicaídos, los Vigilantes, que parecen haber sido concebidos con el mismo software que los Transformers.  

6/10
Lords of London

2014 | Lords of London

Moonfleet

2013 | Moonfleet | Serie TV

Blancanieves y la leyenda del cazador

2012 | Snow White and the Huntsman

"Blancanieves", cuya versión más conocida es la de los hermanos Grimm, es uno de los cuentos de hadas más populares. Abundan las versiones televisivas y cinematográficas, que han abordado la inmortal historia con diversos enfoques, que van desde la fidelidad al original de Blancanieves y los siete enanitos, la adaptación animada de Walt Disney, sin duda la más conocida, hasta las versiones en clave de terror (Blancanieves: un cuento de terror, con Sigourney Weaver como madrastra), y el musical cómico (Blancanieves y los tres vagabundos, de Walter Lang). Esta nueva versión, Blancanieves y la leyenda del cazador, sigue libremente la trama original, en clave de fantasía medieval, cercana por momentos a la trilogía de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson. Ravenna, una malvada bruja, contrae matrimonio con el monarca viudo de un próspero reino, y tras asesinarle, usurpa el trono, y encierra a la heredera, Blancanieves, en una inhóspita torre. Cuando ésta logra escapar inesperadamente tras años de cautiverio recala en un bosque encantado del que casi nadie consigue volver. Para atraparla, Ravenna recurre a los servicios de Eric el cazador, un hombre desconsolado por la muerte de su esposa, que conoce el lugar. Pero cuando llega el momento de entregar a la joven, Eric se da cuenta de que está del lado equivocado. Prometedor debut en el cine de Rupert Sanders, de dilatada trayectoria como realizador de anuncios de videojuegos, licores, etc., muy alabados por los expertos del sector. Sanders deja claro con Blancanieves y la leyenda del cazador que tiene por delante mucha carrera componiendo imágenes de enorme potencia visual. Su film supera ampliamente a Blancanieves (Mirror, Mirror), la particular versión del indio Tarsem Singh, que se estrenó poco antes. Para empezar, las interpretaciones son más realistas. Cabe destacar el trabajo de la todoterreno Charlize Theron, como una madrastra más tridimensional y amenazadora que la encarnada por Julia Roberts en aquélla. Su maldad está más justificada, pese a que se supone que la otra narraba la historia desde su punto de vista. También la protagonista de Crepúsculo, Kristen Stewart, se revela en el papel de Blancanieves como una joven actriz de mayor proyección que Lily Collins. Asímismo, sorprende gratamente Chris Hemsworth, en un papel de héroe –el cazador– con más matices dramáticos que el Thor que le ha hecho famoso. El realizador aprovecha también que cuenta con un nutrido elenco de secundarios del que forman parte Toby Jones, Ian McShane, Ray Winstone, Nick Frost y Bob Hoskins. De ritmo dinámico y ambientación muy oscura, Sanders logra que funcionen las secuencias épicas, los momentos en los que predominan elementos de mitología en la línea de Legend y Cristal oscuro, y pasajes de intensidad dramática. Los personajes de Blancanieves y la leyenda del cazador están llenos de carisma, y a pesar de que el conjunto se inscribe en el género fantástico tiene un tono creíble y realista. Sorprende al espectador a pesar de seguir en líneas generales a los hermanos Grimm, de los que rescata por ejemplo el comienzo, con las gotas de sangre de la madre de la protagonista cayendo sobre la nieve.

6/10
Ashes

2012 | Ashes

La invención de Hugo

2011 | Hugo Cabret

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado. Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens. Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar. Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables. Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

8/10
Al límite

2010 | Edge of Darkness

Thomas Craven, un maduro policía de Boston, acoge en su casa a Emma, su única hija, a la que hace tiempo que no ve. Inesperadamente sufre en la puerta del hogar un ataque brutal donde Emma se lleva la peor parte. De modo no oficial Craven investigará quién está detrás del atentado; sus compañeros de la policía creen que se trata de la venganza de un criminal relacionado con alguno de sus casos, pero nuestro hombre empieza a sumar razones que apuntan a que el ataque tenía que ver más bien con su hija, ingeniera nuclear, que trabajaba con una empresa privada, contratista de Defensa. Poderosa adaptación de una miniserie británica de los 80, a cargo del mismo director, Martin Campbell. Se trata de un trepidante thriller que supone el regreso a la interpretación de Mel Gibson tras siete años de ausencia en las pantallas. Y recuerda a algunos títulos de Gibson, como Conspiración y Rescate. Destaca el ritmo endiablado, con golpes inesperados que te descolocan, y la composición de los personajes a base de lo que se diría trazos impresionistas, sin que tengamos en ningún momento su ‘foto completa’. El guión de William Monahan y Andrew Bovell funciona, crean una incómoda sensación de que fuerzas ocultas, con la connivencia de las autoridades, ponen en peligro la vida de los ciudadanos con métodos nada ortodoxos; una tupida telaraña de intereses y falta de escrúpulos, a la que debe enfrentarse el héroe corriente y moliente en solitario, el ‘amigo’ Mel, que compone bien su personaje. No estamos ante una película de tesis –las críticas a la industria armamentísticas o la falta de ética de determinadas instancias paragubernamentales, encarnadas por el villano de Danny Huston, no dejan de ser excusas argumentales–, aunque sí se subraya la necesidad de un código moral para funcionar por la vida, en el intercambio que tiene Craven con su compañero interpretado por Jay O. Sanders. En tal sentido también proporciona un interesante contrapunto la némesis de Craven, el ‘arreglaproblemas’ Jedburgh (Ray Winstone), que empieza a cuestionarse sus acciones.

6/10
13

2010 | 13

Ben-Hur (miniserie)

2010 | Ben-Hur | Serie TV

Judá Ben-Hur, hijo de un rico comerciante judío, tiene como mejor amigo a Messala, un tribuno romano. Tras un desencuentro entre ambos, Ben-Hur se niega a señalar a los enemigos judíos de Roma, y Messala se convierte en su encarnizado enemigo. Aprovecha que una teja de la casa de Ben-Hur se cae al paso del gobernador para acusar a la familia de atentar contra él. Judá es enviado a galeras y jura venganza. Adaptación televisiva de la legendaria novela de Lew Wallace, que ya había tenido varias adaptaciones, entre ellas la popular versión que protagonizó Charlton Heston en 1959, ganadora de 11 Oscar.

4/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
44 Inch Chest

2009 | 44 Inch Chest

Intenso (y rarito) film, cuya mayor peculiaridad es que parte de un planteamiento muy simple que se alarga en el tiempo hasta completar todo el metraje. El director Malcolm Venville debuta en el largo adaptando una idea original de los guionistas Louis Mellis (Blueberry) y David Scinto (Sexy Beast). La cosa va del insoportable dolor que produce en un hombre la infidelidad de su mujer. El mundo de Colin Diamond (gran papel de Ray Winstone) se viene abajo después de que su mujer le dice que sus veintiún años de matrimonio se han acabado porque se ha enamorado de otro hombre. El atribulado marido no da crédito a la noticia y cae en estado de desesperación. Cuatro camaradas suyos (los cinco forman una especie de banda gangsteril de tipos perdedores, desequilibrada, frívola y surrealista) darán caza al amante y en un cochambroso piso se dispondrán a hacerle pagar por su fechoría amatoria e incitarán a Colin para que le dé muerte poco a poco. Pero como todo depende de lo que quiera Colin, tendrán que esperar a su decisión. Él es el ofendido y él manda. Y en ese miserable cuartucho Colin sufrirá una verdadera tortura interior preguntándose las razones que le han llevado hasta ese lamentable estado. ¿Qué ha hecho para merecer algo así? ¿Amar demasiado a su esposa? ¿Y ahora ella le arranca el corazón y lo tira como si nada? La rabia y el dolor que siente son insuperables. La película (cuyo título podría entenderse como "Un metro de entrañas") tiene a su favor el atractivo planteamiento. Sin embargo, da la sensación de que Venville no sabe qué inventar para alargar el desarrollo de la historia: escenas oníricas, recuerdos varios, tanta charleta de los amigos, etc. Además, aunque no hay ninguna explicitud visual, el soez y constante vocabulario de los personajes es de una procacidad desagradable y, al fin, agotadora. En el plano formal hay un soberbio ejercicio de estilo, con un acertado uso de la cámara dentro de una puesta en escena realista, opresiva y violenta, donde la casi totalidad de los planos tienen lugar en una sola habitación. Eso, junto a la intensidad generada y al loable trabajo de los actores, todos ellos de grandísima reputación, con especial mención al protagonista, conforman lo mejor de la película.

4/10
Como locos... a por el oro

2008 | Fool's Gold

A Matthew McConaughey le fue bien con Sahara (2005), adaptación de una novela de Clive Cussler. Por eso, le han cortado a la medida esta producción, que imita al milímetro el mismo esquema, pues mezcla aventuras, comedia y romance. También remite inexorablemente al film Tras el corazón verde, surgido a rebufo de En busca del arca perdida. Esta vez, el actor interpreta a otro buscador de tesoros submarinos, Ben ‘Finn’ Finnegan, obsesionado por encontrar el tesoro que transportaba un navío español hundido en el siglo XVIII. Pero como el viejo barco que utilizaba se ha ido a pique, necesita la ayuda del multimillonario Nigel Honeycutt, que viaja con su hija en un lujoso yate en el que trabaja la esposa de Finnegan, que acaba de divorciarse porque éste parece más preocupado por sus tesoros que por ella. Finn tiene que darse prisa, antes de que le arrebaten el botín otros individuos que le pisan los talones. Se trata de una producción convencional, que haría aguas por todas partes si no hubieran puesto como capitán a Andy Tennant, director de Hitch, de 2005, que llevaba un tiempo en el dique seco, pues desde ese año sólo ha hecho el episodio piloto de una serie televisiva, The Wedding Album, que no debió salir adelante. El cineasta enriquece este encargo, pues por ejemplo ha colaborado en el guión, lo que se nota en algunas réplicas con cierto ingenio, y en personajes con aspectos divertidos, que caen simpáticos. Esto compensa en cierta medida que se recurra a veces a golpes de humor grosero o detalles soeces, que pueden ahuyentar al público familiar, lo que no se acaba de entender en un film cercano al cómic. Por lo demás, las secuencias de acción de Tennant funcionan, pero no son increíblemente espectaculares. McConaughey aguanta el tirón, aunque es posible que otros actores le hubieran sacado más jugo a su personaje, y está al frente de un reparto lleno de nombres solventes, como Kate Hudson o Donald Sutherland. Funciona muy bien su apuesta por las relaciones familiares padre-hija (Sutherland y Alexis Dziena) y marido y mujer (McConaughey-Hudson).

4/10
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

2008 | Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull

Los amantes del cine ‘Indy’ llevaban diecinueve años esperando que Spielberg se decidiera a retomar la saga de Indy, Indiana Jones, el más célebre arqueólogo del mundo. Pero el cineasta se ha resistido, pues en espera de un guión que le motivara llegó a echar por tierra uno escrito por el mismísimo Frank Darabont (Cadena perpetua). Al final se ha decantado por un libreto de David Koepp, que había escrito para él Parque Jurásico, muy acorde con lo que se esperaba. La trama transcurre en los años 50, la era del nacimiento del ‘rock and roll’, cuando un Indy envejecido ha sido retenido junto con Mac, antiguo colaborador suyo, por un grupo de soldados soviéticos liderados por Irina Spalko, una cruel mujer que fue el ojito derecho de Stalin. Irina necesita que Indiana Jones le ayude a encontrar una reliquia precolombina, depositada en una instalación secreta del ejército estadounidense... En la aventura subsiguiente en la que se ve envuelto el veterano aventurero recibirá la ayuda de Mutt Williams, arrogante muchacho que ha ido en busca de Indy para advertirle de que un amigo, el profesor Oxley, ha sido secuestrado. Y también reaparece la mismísima Marion Ravenwood, la compañera de Indy en la legendaria En busca del arca perdida. Desvelar más datos de la trama sería hacerle un flaco favor al espectador... La cuarta entrega de la saga no decepciona, a pesar de las grandes expectativas que ha levantado. Ya quisiera George Lucas haber mantenido el nivel tan alto en su resurrección de La guerra de las galaxias. Se le pueden sacar pegas, pero éstas son bastante menores. Por ejemplo, algunos diálogos explicativos son tan extensos que propician caídas de ritmo. También se puede resaltar que a pesar de la magia que tiene el regreso de Marion, Karen Allen es una actriz que no acaba de resultar muy convincente. La película está llena de guiños a los incondicionales por sus referencias al arca, al padre del protagonista, a Marcus, etc. Y también se homenajean a clásicos del cine de aventuras, como los protagonizados por Tarzán, o aquellas que tenían memorables duelos de espadas... Si el objetivo de las anteriores entregas era recuperar el sabor de aquellas películas para todos los públicos, ciertamente, Spielberg ha vuelto a conseguirlo. Gustará a los que crecieron con los clásicos del cine, a quienes eran unos niños cuando se estrenaron sus predecesoras, y también a las nuevas generaciones. Spielberg muestra desde luego que sigue en plena forma –aunque nadie lo dudaba, pues su anterior trabajo, Munich, es uno de sus grandes filmes–. Aprovecha la ambientación para trazar una descripción de la época de la Guerra Fría, con sus pruebas nucleares, su paranoia ante la amenaza comunista, y sus jóvenes rebeldes y roqueros. Se luce sobre todo en las secuencias de acción, algunas para el recuerdo, como la persecución en plena selva. Aunque ha necesitado más efectos especiales que en otras entregas, lo cierto es que los usa de forma tan inteligente que no desentonan. Las andanzas de sus personajes propician además una apología de la unidad familiar bastante sana, que el cineasta admite sin rubor. Por supuesto, es obligatorio citar el trabajo de John Williams, un colaborador esencial de la serie. El compositor favorito de Spielberg se luce, rememorando fragmentos musicales de antaño, y con pasajes nuevos brillantes, como el que acompaña a los soldados soviéticos, que suena a música rusa. El reparto está formado por grandes estrellas, en pequeños papeles, que cumplen con su cometido. Harrison Ford mantiene su intenso carisma; en pantalla parece que sigue en forma a pesar del paso del tiempo, y se nota que ha acumulado ya muchas tablas. Cede mucho protagonismo a Shia LaBeouf, sin duda un gran acierto, porque desprende el magnetismo de las grandes estrellas, y recuerda lejanamente al rey del género de aventuras, Errol Flynn, en quien parece haberse inspirado para encarnar a su personaje, un fanfarrón con encanto. Cuando ambos protagonistas aparecen en pantalla aprovechan bastante que los diálogos tienen cierto ingenio (‘has traído una navaja a un tiroteo’). ¿Son padre e hijo, como se rumoreaba antes del estreno del film? Para hallar respuesta al gran enigma cinematográfico de la temporada, lo suyo es no perderse la película.

6/10
Beowulf

2007 | Beowulf

Película inspirada, bastante lejanamente, en el poema épico anglosajón homónimo, situado en la Dinamarca del siglo VI, y que con sus 3.182 líneas es uno de los más importantes en inglés antiguo: no hay seguridad a la hora de datarlo, pero parece que se escribió entre el siglo VIII y el XI. La historia transcurre en Escandinavia, donde el rey Hrothgar ve amenazado su reino por las salvajes escabechinas que organiza una increíble criatura que responde al nombre de Grendel. Por suerte acude en su ayuda Beowulf, un valiente guerrero, acompañado de sus hombres. El combate será bestial, e incluso una vez finalizado, queda el reto de enfrentarse a la madre del "bicho". Como trama argumental, la cosa resulta bastante simple. Se trata de la misma épica que se quiso explotar en 300, muy grandilocuente, pero vacua, y donde las referencias literarias son mera excusa para ofrecer acción, mucha y bien rodada acción. Tenemos héroes muy valientes, dispuestos a arrostrar mil y un peligros, aunque sin ideales de entidad que los muevan. A cambio se nos ofrece una filosofía a lo Nietsche en versión barata, por la que se quiere contraponer la grandeza y valentía de los héroes paganos de antaño con los incipientes mártires cristianos, que se conformarían dócilmente con su muerte. Hay, sí, mucha violencia gore, con la sangre salpicando, claro está, algo que no sorprende si se tiene en cuenta que Robert Zemeckis dispone del guionista Roger Avary, un amiguete de Quentin Tarantino al que "le va la marcha". Y llama la atención un curioso culto al cuerpo, donde se juega a mostrar generosamente la anatomía de los protagonistas, pero sin traspasar ciertas fronteras escudados en que son "dibujos", a ver si cuela ante el censor de turno (coló en Estados Unidos parcialmente, pues le atizaron la calificación PG-13, de menores de 13 años acompañados, "por sus secuencias de violencia, algún material sexual y desnudos"). Esta película pasará a los anales de la historia del cine por ser el primer título estrenado de modo masivo en 3D, o sea, en tres dimensiones, en un nuevo intento de volver a convertir la experiencia de ver una película en sala en algo irrepetible, no comparable a visionarla en el salón de casa o en el ordenador. En Estados Unidos ha llegado en este formato a 800 salas, pero en otros países la oferta tridimensional es bastante menor (en España se puede ver en 6 salas). Sin duda que la filmación por el sistema de "motion capture" (se filma a los actores con uno sensores, y luego se les anima digitalmente en escenarios espectaculares) ha mejorado bastante desde Polar Express, también de Robert Zemeckis (el cineasta siempre ha sido un pionero en el uso de los efectos especiales, piénsese en Regreso al futuro, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Forrest Gump), y que se aprovecha el efecto 3D al máximo. Pero también es cierto que si se piensa bien, tampoco ha habido pasos que se puedan calificar de "revolucionarios" en lo tridimensional, seguimos con las gafitas de los años 50 más o menos mejoradas.

5/10
Sweeney Todd

2006 | Sweeney Todd

Truculenta versión de la historia de Sweeney Todd, el barbero de la calle Fleet que se dedica a asesinar a sus clientes. Se trata de una producción británica rodada para la televisión, pero que cuenta con un reparto sólido y una puesta en escena muy eficaz. Destaca sin duda el trabajo de Ray Winstone (La propuesta).

6/10
Infiltrados

2006 | The Departed

Cuatro años después de que Wai Keung Lau y Siu Fai Mak sorprendieran con el magnífico thriller hongkonita Juego sucio (2002), Martin Scorsese entrega un brillante remake. Ciertamente la historia le viene al pelo, como le hizo ver un avispado Leonardo DiCaprio, transformado en actor fetiche del cineasta –antes hicieron juntos Gangs of New York y El aviador–, heredero del Robert De Niro de antaño, y quien además le puso sobre la pista de la película. El film cuenta cómo la policía de Boston ha logrado infiltrar en una banda de la mafia irlandesa a uno de sus agentes, que se crió en el barrio donde opera; mientras que la mafia irlandesa ha hecho lo propio colocando a uno de sus hombres en un alto puesto de la policía. Las identidades de los topos sólo son conocidas por sus respectivos superiores. De modo que entre unos y otros acontece un verdadero juego del ratón y el gato, en que resulta imprescindible anticiparse. El guión de William Monahan sigue con fidelidad el original, aunque se aprovecha la coyuntura para introducir algunos nuevos elementos –el triángulo amoroso de los dos topos con la misma mujer, una psiquiatra, o alguna otra vuelta de tuerca en el desenlace– y enriquecer los diálogos. Se mantiene el tema de fondo de la esquizofrenia que supone mantener una doble vida presidida por la mentira y, por supuesto, el director ‘scorsesiza’ la película, lo que significa una inaudita violencia, un lenguaje altamente procaz, y algunos elementos irreverentes hacia el catolicismo completamente innecesarios. El film conserva un ritmo endiablado, Scorsese vuelve a demostrar que es un director de increíble fuerza visual. Acierta además con un reparto de primera, en el que nadie desentona. Leonardo DiCaprio se convierte en un serio candidato al Oscar, y en que actores como el otras veces inexpresivo Mark Wahlberg, el ‘presidente’ Martin Sheen, o la desconocida Vera Farmiga brillan con luz propia.

8/10
Breaking and Entering

2006 | Breaking and Entering

Will (Jude Law) lo tiene aparentemente todo para ser feliz. Pero no lo es. Arquitecto imaginativo, tiene una novia preciosa e inteligente (Robin Wright Penn). Eso sí, la hija de ella, nacida de una relación previa, es hiperactiva y nerviosa, la convivencia con ella es difícil… Pero sobre todo domina una vida rutinaria y de pocos alicientes, donde la pareja se muestra distante, y la profesión se convierte en particular refugio. Este frágil estado de cosas se va a quebrar cuando la nave-estudio que Will comparte con un socio es asaltada de noche por una sofisticada banda de ladrones de origen bosnio, que utiliza las habilidades de saltimbanqui de dos jóvenes para introducirse por el techo y desconectar la alarma en un ‘visto y no visto’. El disgusto por el robo de ordenadores y demás equipamiento no para aquí, pues la banda repite sus incursiones, motivo por el cual Will establece un puesto de vigilancia nocturno en su propio automóvil; una ‘aventura’ que le procurará nuevas emociones. Desde conocer a una prostituta (Vera Farmiga) que ejerce en la zona, a la identificación de uno de los jóvenes, buen tipo en el fondo, hijo de una sufrida y trabajadora madre, Amira (Juliette Binoche), que se desvive por sacar adelante a su hijo. Tan valiosa es la mujer, que Will, en vez de denunciar al chico, propicia el encuentro ‘casual’ con ella, que arregla trajes y vestidos en su propio domicilio.Anthony Minghella (El paciente inglés) escribe y dirige un drama con más de un punto de interés, acerca de la vida corriente de tantas personas, que se diría no es vida hasta que determinadas ‘rupturas’ obligan a mirarse dentro de uno mismo. Al tiempo ofrece una reflexión acerca de las dificultades de integración de los inmigrantes, no siempre bien aceptados (fácilmente son sospechosos de actividades delictivas) y con empleos precarios que facilitan el recorrido delictivo. Lo permite esa relación entre Will y Amira, que Minghella construye pacientemente, mostrando antes sus respectivos entornos e intereses. De tal modo que cuando Will ‘se lanza’ a conquistarla a ella con movimientos casi de adolescente peterpanesco, la reacción de Amira se comprende, es la propia de una madre que hará lo que sea por su hijo. Se agradece el esfuerzo de definición de personajes, un regalo para los actores; e incluso el de la prostituta, que se diría fuera de lugar, se entiende como pieza que resuena más tarde en Amira, puesta en una posición que le obliga, en cierta manera, a seguir sus pasos. También hay una apuesta por la capacidad de perdonar y pasar página, aunque a este respecto chirría alguna escena torpe (el personaje de Robin Wright Penn, estallando y apeándose del coche), incluida para justificar su inesperada magnanimidad en el juzgado.

6/10
La propuesta

2005 | The Proposition

Ambientada en Australia, hacia 1880, este durísimo western narra las vicisitudes de varios hermanos por sobrevivir a una lucha sin cuartel con los hombres de la ley, debido a una serie de sangrientos crímenes. Guy Pearce interpreta a Charlie Burns, uno de los hermanos forajidos, quien recibirá del capitán Stanley una alocada propuesta para acabar con el derramamiento de sangre: si mata a Arthur, su hermano mayor, salvará de la horca a Mike, su hermano menor. El director australiano John Hillcoat ha pergeñado un estupendo y violento film que trae a colación temas como la unidad familiar y la lealtad. El guionista Nick Cave (también autor de la preciosa banda sonora) ofrece una historia terrible, brutal, convulsa, que habla del avance de la civilización a través de las inmensas tierras áridas de Australia, un territorio muy similar al del oeste americano, con sus vastísimos espacios, la presencia de los colonos y los aborígenes, y el sempiterno axioma de la ley del más fuerte. Cave y Hillcoat trazan unos personajes impactantes, muy definidos, aunque es cierto que algunos de ellos tienen un papel demasiado escaso (como el cazarrecompensas o el jefe del pueblo), y saben aportar un excitante aliento épico al conjunto, con unos planos fabulosos, enormemente líricos, en donde la agresividad, la belleza y la desolación de la naturaleza se convierten en pieza clave del drama. El reparto es bastante notable, e incluye a varios actores de primera línea.

7/10
Perdida en Estambul

2004 | She's Gone

Harry Sands ha luchado mucho para sacar a su familia adelante. Todo marcha a la perfección, hasta que su hija Olivia desaparece sn dejar rastro en Estambul. Su padre no lo duda y sale corriendo en su busca. Este proceso le mostrará una cara de su hija que le era totalmente desconocida. Olivia le había dicho que era trabajadora social, pero la realidad es que trabajaba como bailarina en una discoteca. Poco a poco, Harry irá conociendo facetas de su hija que le eran completamente desconocidas y que lo obligarán a enfrentarse a sus propios prejuicios. Ray Winstone interpreta al padre coraje en busca de su hija. El actor intervino en la última entrega de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal.

4/10
El rey Arturo

2004 | King Arthur

Los hechos del rey Arturo, la ciudad de Camelot; la espada Excalibur; los poderes hechiceros de Merlín y Morgana; su matrimonio con Ginebra; su amistad con Lancelot y los amores de éste con la reina… han sido trasladados a la literatura y al cine numerosas veces. ¿Pero de dónde nace la figura legendaria de Arturo? El productor Jerry Bruckheimer parte de esta pregunta para elaborar otra de sus superproducciones, esta vez con la arriesgada idea de contar el origen del mito, la historia real del hombre detrás de la leyenda. En el siglo V, el imperio romano aún aguanta las embestidas de los bárbaros. Pero para dominar lugares tan hostiles y lejanos como las islas británicas cuentan con los servicios de los sármatas, famosos jinetes obligados a servir a Roma como pueblo conquistado. Su jefe, Lucius Artorius Castus, salvaguarda junto a sus caballeros el territorio romano de la isla, cuyos límites están marcados por la muralla de Adriano. Durante años han cumplido su cometido de mantener a raya a la tribu nativa de los woads, capitaneada por Merlín, y ya sólo les resta obtener la libertad por los servicios prestados. Pero Roma les pide una última misión, la de rescatar a un importante romano antes de que lleguen las hordas bárbaras del cruel sajón Cerdic. Artorius así lo hace, pero además libera a los presos, entre los que se encuentra una bella guerrera woad llamada Ginebra. Como una declaración de intenciones, la película –que en su versión en DVD se presenta con metraje extendido– se aleja del tono épico y fantástico para narrar los hechos con cierto aire oscuro, sin ápice de magia. Esa atmósfera la traslada a la pantalla con eficacia Antoine Fuqua (Día de entrenamiento), quien ofrece además algunas escenas espectaculares muy bien filmadas, como la del encuentro sobre el hielo o los prolegómenos de la batalla de Badon Hill. Hay matices interesantes, como el deseo de paz de los caballeros, su unidad, la historia del niño o las dudas interiores del protagonista. Y, en pro de la verosimilitud histórica, los personajes están desprovistos de su aura legendaria y, en especial, Clive Owen, en el papel de Arturo, se muestra seco y menos atractivo de lo que su personaje nos tiene acostumbrados. Destaca la vibrante banda sonora de Hans Zimmer.

6/10
Enrique VIII

2003 | Henry VIII | Serie TV

Miniserie que repasa la turbulenta vida sentimental del monarca inglés Enrique VIII que se casó en seis ocasiones. Todas y cada una de las esposas aparecen en esta historia, incluida la española Catalina de Aragón a quien le da vida Assumpta Serna.

5/10
El juego de Ripley

2002 | Ripley's Game

Tom Ripley. Cínico e inmoral, tiene una lujosa mansión, una guapa mujer, y un lucrativo negocio de falsificación de cuadros. Para él, matar es como beberse un vaso de agua, no le plantea ningún problema. Aburrido de la vida, se entretiene en un “juego” divertido (para él, al menos): se las arregla para corromper a un vecino, un buen tipo, al que han diagnosticado una enfermedad terminal. Sabiendo que su muerte es cuestión de tiempo, seguro que no le importará matar a un gángster, piensa Ripley; le pagarían un buen dinero, que aseguraría el futuro de su familia. Al principio, rehúsa la siniestra propuesta, pero poco a poco... Adaptación de la inquietante novela de Patricia Highsmith, una de las cinco que tienen como protagonista a Tom Ripley. La italiana Liliana Cavani asegura que “normalmente el suspense da la respuesta a la pregunta ‘¿Qué va a pasar?’ Pero aquí la pregunta es, ‘¿Cómo van a reaccionar los personajes?’. Eso es lo más fascinante de esta película.” Quizá por aquello de barrer para casa, la directora traslada la acción, que en la novela tiene lugar en Francia, a su Italia natal. Al fin y al cabo lo mismo hizo Wim Wenders con El amigo americano, su versión de la novela, que situó en Alemania.

6/10
Last Orders

2001 | Last Orders

Jack Dodd. Ha llevado una vida corriente, y algunos de sus mejores momentos los ha pasado con sus amigos, tomando pintas de cerveza en un pub londinense. Ahora ha muerto, y su última voluntad es que sus viejos compinches vayan con sus cenizas a Margate, para esparcirlas en el océano. El viaje de unas horas, que realizan en automóvil, sirve para despertar sus recuerdos, los buenos y los malos tragos, bromas, amores y oscuros secretos que han procurado tapar. Adaptación de una novela de Graham Swift, de quien también se ha llevado al cine El país del agua. El australiano Fred Schepisi logra un film agridulce, canto a la amistad, pero que no oculta las miserias y bajezas en que puede caer el ser humano. Da con el tono preciso para contar su historia, y cuenta con un maravilloso reparto, donde es difícil (e injusto) destacar a un actor por encima de los otros: Caine, Hoskins, Courtenay, Winstone, Hemmings, Mirren…

6/10
The Martins

2001 | The Martins

Singular comedia británica sobre una familia de perdedores. Robert es un tipo un poco patético. Está en paro, así que decide particpar en un concurso para ganar un viaje. Cuando todas sus esperanzas se esfuman decide que quizá pueda birlarles los billetes a los ganadores. El look del film es zarrapastroso e 'indie', a lo cual ayuda la caracterización del protagonista por parte del comediante Lee Evans. Entre los secundarios hay actores británicos de altura.

4/10
El sueño de Jimmy Grimble

2000 | There's Only One Jimmy Grimble

Para Jimmy, un adolescente que vive en Manchester con su madre (una mujer que no acaba de tener una relación estable con ningún hombre), el fútbol lo es todo. O casi. Y el caso es que el chaval es habilidoso con el balón. Pero sólo cuando está solo. Cuando tiene público, la confianza le abandona. Además, los compañeros del cole se burlan de él de modo inmisericorde. Pero un buen día una mujer andrajosa le regala un par de botas, que se supone son mágicas. Y el chico empieza a jugar mejor que el Raúl ese. Billy Elliot cambia el baile por el fútbol. Así podría definirse este film de sueños que acaban haciéndose realidad. El joven Lewis McKenzie compone bien al chaval inseguro, mientras que Robert Carlyle compone a un interesante entrenador, desilusionado por un algún misterioso hecho del pasado.

5/10
Sexy Beast

2000 | Sexy Beast

Gal, un ladrón, vive un dulce retiro con su mujer española en una casita de Almería. Tostarse al sol en la piscina es todo lo que hace durante el día. Pero un enorme pedrusco que casi le arrolla anticipa problemas. Y pronto recibe la visita de Don, antiguo compinche bastante bruto, que le presiona para que participe en un nuevo golpe. El personaje de Don es una perita en dulce que Ben Kingsley se apropia en un periquete. Resultado: fue candidato al Oscar al mejor actor de reparto.

5/10
La zona oscura

1999 | The War Zone

El adolescente y tímido Tom se acaba de mudar a un pueblecito llamado Devon junto a sus padres, su hermana mayor y su recién nacida hermanita, pero en esta familia de clase media no todo es tan idílico como parece. El joven pronto descubrirá el secreto que guarda su padre sobre los continuos abusos sexuales que le propina a su hermana mayor. El actor Tim Roth (Reservoir Dogs) hizo su debut en la dirección con esta opresiva película sobre secretos familiares, que contaba con un excelente guión de Alexander Stuart, autor de la novela. El ambiente oscuro y lluvioso de la película favorece ese entorno de desconfianza y distanciamiento entre los personajes, donde el joven protagonista es el inocente espectador del morboso secreto que rodea a la familia. Algunos momentos se hacen lentos debido a prolongados silencios, tan solo ocupados por la interpretación de los actores, y ciertas escenas de sexo explícito no dejarán indiferente al espectador sensible. Entre los intérpretes, destaca un cínico Ray Winstone, el joven Freddie Cunliffe y la inquietante Tilda Swinton.

5/10
Agnes Browne

1999 | Agnes Browne

Agnes Browne, madre de siete hijos, acaba de enviudar. Con un modesto puesto de frutas en Market Street en Dublín, su posición económica no es, precisamente, desahogada. Los costes del entierro de su esposo le han obligado a pedir un préstamo a un usurero. Así, entre los esfuerzos por sacar adelante a su numerosa prole, la amistad con una buena amiga, a la que diagnostican un cáncer, y los esfuerzos por librarse de las deudas, va pasando la vida. Una vida llena de sentido, pese a las dificultades: el amor (a Dios, a los hijos, a sus amigas, ¿a un posible esposo nuevo?) lo hace posible. Anjelica Huston (directora, productora y actriz principal), con Jim Sheridan en la producción, adapta la novela "The Mammy" de Brendan O'Carroll, inspirada en unos seriales radiofónicos de la Irlanda de los años 60. El film, entrañable, conjuga el drama de la vida, con las relaciones y metas que hacen que valga la pena tener un papel en dicho drama. La directora construye un personaje de una pieza: fuerte y frágil, brusco y tierno, conocedora de lo que es la calle, y empeñada en cuidar de su hogar. Las escenas de su amistad con Marion Monks son un prodigio de sensibilidad; ese hablar de la enfermedad sin nombrarla, de lo que han sido años de ilusiones y amarguras compartidas; las salidas nocturnas o la obligada parada diaria a la puerta de una iglesia… Lo mismo ocurre con las de los chicos, que pueden equivocarse, reñir o tener un detalle con su madre, todo ello con gran naturalidad. Esos momentos suenan a auténticos, son retazos de realidad. Esta notable película se llevó con justicia el Premio de la Juventud en San Sebastián.

6/10
Martha conoce a Frank, Daniel & Laurence

1998 | Martha Meets Frank, Daniel & Laurence

Hay películas que te pillan por sorpresa. Su visión constituye un inesperado placer. Más en verano, cuando las carteleras españolas suelen ocuparlas subproductos varios de muy escaso interés. Las distribuidoras suelen aprovechar la canícula para dar salida a títulos que 'deben' estrenar, aunque su confianza en ellos sea nula; deben confiar en que algún despistado se cuele en la sala, aunque sólo sea en busca del alivio del aire acondicionado. Por ello algo se revolvía en mi interior cuando me disponía a ver una película que la publicidad presentaba como "la comedia inglesa más romántica y divertida". Presentimiento completamente errado. Martha conoce... es una estupenda comedia, con 'más chicha' de lo que cabría esperar. Destaca en primer término la estructura narrativa del film, deudora del Pulp Fiction de Quentin Tarantino. Nick presenta de un modo desordenado las piezas de un puzzle; se consigue así el efecto de intrigar al espectador y captar su interés; el reto, de sobras superado, es lograr que esas piezas acaben conformando una historia sólida. Así que la visita de Laurence (Joseph Fiennes) a un psiquiatra sirve de excusa para que comience a contarle el caso que le inquieta. El nervioso personaje explica cómo su larga amistad con Frank (Tom Hollander) y Daniel (Rufus Sewell) se halla en serio peligro. Los tres amigos han conocido casualmente, y por caminos diferentes, a la misma mujer, Martha (Monica Potter); y los tres se han enamorado. Los diferentes encontronazos con Martha no siguen un orden cronológico; lo que sirve para salpicar el relato, aquí y allá, de eficaces sorpresas. Se podría reprochar cierto artificio en este caprichoso orden narrativo (se trata de justificar, en la medida en que Laurence cuenta lo que le ha pasado centrándose en sus amigos –primero en Frank, luego en Daniel­– y en último lugar en él); pero sea como fuere tal decisión presta una gran agilidad al relato. Sirve, en primer lugar, para dar a conocer a fondo a los personajes. Mientras Martha es la constante chica dulce y desconcertada en país extraño (Inglaterra), donde desea dar un nuevo rumbo a su vida, los tres amigos son las variables que introducen novedades en su vida. Frank es el dinero, el lujo, la fama y el poder; Daniel es el derrotismo, la envidia y la visión cínica; mientras que Laurence se presenta como el amor inexplicable unido a la inseguridad para pasar a la acción. Estamos ante una comedia. Muy divertida. Con buenos golpes de humor, que saben arrancar la risa. Y con un excelente reparto. El cine británico está recuperando posiciones en este difícil género, y en muy pocos años ha dado títulos tan estimables como Full Monty, Tocando el viento, Como pez en el agua y Notting Hill. Pero el que nos ocupa no se queda, sólo, en el muy legítimo deseo de hacer pasar un buen rato. Es una manifestación de una cierta nostalgia: nostalgia del amor verdadero. Un amor, que aunque pueda presentarse "por azar", exige actuar: hay que reconocerlo cuando pasa cerca, tomar riesgos, darse del todo. No es mal programa para los cínicos tiempos que corren.

7/10
La toma final

1998 | Final Cut

Ha muerto en extrañas circunstancias Jude, un famoso escritor. Tras asistir a su funeral, once amigos del difunto son invitados por la viuda a visionar una extraña película que había estado filmando Jude, y que recoge todos los trapos sucios del grupo. Comenzarán entonces los amargos reproches entre unos y otros.   Film que llega a España con seis añitos de retraso, los suficientes para que Jude Law se haya labrado una justa fama. El film tiene un ritmo inquietante, y la atmósfera es tensa. Como curiosidad, señalar que los personajes responde al nombre de pila de los actores que los interpretan.

2/10
El rostro (1997)

1997 | Face

Una banda de atracadores planea el robo perfecto. Pero algo sale mal, y sólo obtienen un pequeño botín. Para colmo ese poco dinero desaparece de modo misterioso; y cada uno de los ladrones comienza a sospechar que los otros pueden ser unos posibles traidores. A la vez, sufren el agobiante acoso de la policía, que cada vez estrecha más su cerco. Antonia Bird dirige un film que recuerda, en planteamiento, al mítico Reservoir Dogs que lanzó a la fama a Quentin Tarantino. Lo protagoniza Robert Carlyle, que alcanzó el estrellato gracias a su trabajo en Full Monty.

5/10
Ladybird, Ladybird

1994 | Ladybird, Ladybird

Es sabido que Ken Loach parte habitualmente en sus películas de situaciones límite. Pero quizá nunca había presentado un conflicto dramático tan desgarrador como el de Ladybird, Ladybird. La fuerza de la historia aumenta cuando, al inicio del film, se dice que está basado en un hecho real. Maggie (Crissy Rock) es una mujer inestable, madre de cuatro hijos de distinto padre. Debido a una negligencia en su domicilio, los cuatro están a punto de perecer en un incendio. La Asistencia Social une este incidente a otros puntos negativos del pasado de Maggie, y decide retirarle la custodia de los hijos. A partir de aquí se produce el hundimiento moral de la protagonista, levantado parcialmente por Jorge (Vladimir Vega), un refugiado paraguayo que podría ser el amor de su vida. El director cuenta con un guión muy bien bosquejado por Rona Munro, cuyo principal mérito es lograr que te interesen los personajes. Cómo se conocen Maggie y Jorge, el discurrir de su relación amorosa entrelazado con el descubrimiento de la tragedia de ella, está magníficamente narrado. Loach continúa con su característico estilo de cine documental ‑tipo de fotografía, actores no profesionales‑ que logra imprimir el apetecido aspecto realista y profundamente duro del relato. También sigue Loach ‑¡cómo no!‑ con esa particular guerra que parece librar con el aparato del Estado británico. En esta ocasión el centro de sus iras es la Asistencia Social, de la que hace un cuadro en el que faltan las luces ‑sólo hay sombras‑, y que carece por tanto de auténtica perspectiva. Los funcionarios se convierten así en autómatas sin sentimientos, capaces de arrebatar un hijo a Maggie al poco de haberlo dado a luz. Plantea el film, de todos modos, una interesante cuestión. ¿A partir de dónde puede establecerse la incapacidad de unos progenitores para educar a sus hijos, de modo que se haga necesaria la intervención del Estado para buscar unos nuevos padres? Tan claro como el amor de Maggie por sus hijos, lo son su incapacidad de escuchar, su agresividad. En definitiva no es la madre ideal, no alcanza el aprobado. Pero quizá su caso no sea tan diferente al de muchas personas que no atienden a sus hijos del modo debido. Tienen evidentes descuidos, culpables sin duda, pero unidos a un vago deseo de querer lo mejor para sus hijos. Lo que no saben es cómo convertirlo en realidad. Arbitrar medios para ayudarles en su tarea educativa ha de ser tarea primordial, antes de recurrir a lo que ha de ser la última opción: la separación de padres e hijos, y la consiguiente tutela estatal.

7/10
Robin Hood (1984)

1984 | Robin of Sherwood | Serie TV

Serie sobre el popular proscrito inglés Robin Hood. Con la premisa de robar a los ricos para dárselo a los pobres, el protagonista y sus compañeros del bosque ayudaban a todos sus vecinos que vivían asfixiados por los impuestos y exigencias de la corte. La novedad de esta serie de tres temporadas es el toque un tanto fantástico y místico que se le da a la historia.

5/10
Quadrophenia

1979 | Quadrophenia

Durante la primera mitad de los años 60, un joven que pertenece a la tribu urbana de los Mods conduce su Scooter entre drogas y alcohol. Sus padres no pueden comprender su forma de vida. Tras los enfrentamientos con otra tribu urbana, los rockers en las playas de Brighton, sus compañeros de borrachera comienzan a cambiar. Basado en sucesos reales, este drama sobre la juventud de los años 60 es todo un clásico y se basó en un disco del célebre grupo The Who.

4/10

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