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Biografía

Vincent Macaigne

Vincent Macaigne

41 años

Vincent Macaigne

Nació el 19 de Octubre de 1978 en París, Francia
Filmografía
Un médecin de nuit

2020 | Un médecin de nuit

Blanche comme neige

2019 | Blanche comme neige

Fête de famille

2019 | Fête de famille

Dobles vidas

2018 | Doubles vies

"Todo debe cambiar, para que todo siga igual". La cita de Tomasi de Lampedusa en "El gatopardo" se ha convertido en algo cercano al cliché, se nos recuerda en Dobles vidas, pero recurrir con frecuencia a ella prueba su vigencia, y como se remacha en el film, viene como anillo al dedo, más en unas épocas que en otras. Y en tiempos de cambios tecnológicos, en que con facilidad tenemos cargando 3 ó 4 dispositivos electrónicos, y donde se discute si el libro en papel camina a su extinción, la cultura de lo gratis, y si los caminos de la ficción empiezan a encontrarse agotados, la frase viene sin duda al pelo. Porque a pesar de todo, los seres humanos no hemos cambiado tanto, seguimos buscando la felicidad, pero nos engañamos y engañamos a los otros, aunque a lo postre lo que anhelamos es el equilibrio, la paz, en algo que podamos llamar hogar y familia. Sorprende la capacidad de Olivier Assayas, director y guionista, para imbricar con naturalidad en su relato la reflexión, en forma de conversación continua entre los personajes, de adónde nos lleva la revolución tecnológica, con sus altibajos sentimentales y existenciales. Alain Danielson es el director de una editorial venerable, que se plantea cómo encarar un futuro digital que ya es presente. Está casado con una actriz, Selena, a la que cansa llevar ya tres temporadas actuando en una popular serie policíaca, y ambos tienen un niño. Uno de los autores de la casa, Léonard Spiegel, le ha entregado su última novela, como todas las anteriores con muchos elementos autobiográficos. Pero no acaba de convencerle. Léonard está con la jefa de prensa de un político, pero desde hace tiempo tiene una aventura con Selena. A su vez, Laure, la asesora en cuestiones digitales de Alain, es algo más que eso. En su particular coctelera, Assayas sabe introducir y agitar muchos elementos, y servir una bebida con sabor genuino. Somos capaces de empatizar con unos personajes humanos, del mundo intelectual, que disfrutan con las ficciones escritas o audiovisuales, pero que a la vez atraviesan crisis personales hondas, una suerte de aburrimiento vital de ir tirando, del que no hablan abiertamente. Es una suave angustia, a veces atemperada con algo parecido al amor, que pasaba antaño y que no cambia en tiempos digitales y de "fake news"; los engaños, políticos o personales, siempre han existido, y siempre existirán, nos dice el cineasta francés; como también el "mirar a otro lado", la aceptación de ser engañados, por miedo a que la confrontación genere una pérdida mayor de la que ya se padece. Por la película pululan muchos personajes, presentes en veladas de diverso corte, que sirven para crear esa atmósfera en que se habla de lo divino y de lo humano. Pero el peso recae sobre todo en las dos parejas protagonistas del adulterio, pasiva o activamente, con buenas interpretaciones de Guillaume Canet, Juliette Binoche, Christa Théret, Vincent Macaigne y Nora Hamzawi.

7/10
C'est la vie!

2017 | Le sens de la fête

¿Cuál es el colmo a la hora de traducir el título original de una película? Cambiarlo y no traducirlo, conservando el idioma punto de partida. Será por eso del acento circunflejo que se menciona en uno de los muchos gags del film... Le sens de la fête, “El sentido de la fiesta”, que en España se conocerá como C'est la vie!, “Así es la vida”, viene a demostrar que Intocable no fue un espejismo a la hora de ofrecer un comedia bien orquestada. Punto clave de la carrera de Éric Toledano y Olivier Nakache, que enganchó con todo tipo de públicos, y ha dado pie hasta la fecha a dos remakes, la pareja de directores decepcionó un tanto con Samba, que quería presentar un punto de vista más dramático. Sin embargo aquí logran algo muy difícil, una comedia coral con un timing perfecto, amable como la que les dio fama, y donde los gags nunca se detienen y nunca agotan. El film narra los preparativos de una boda de alto copete, principalmente y sobre todo desde el punto de vista de sus organizadores, la logística para que sea una velada perfecta, una auténtica fiesta. Lo que no significa que los novios y su familia no tengan una cierta presencia, sobre todo el pelmazo que va a casarse. En tal sentido podríamos ver el planteamiento al estilo de las populares series Arriba y abajo y Downton Abbey, aunque la preponderancia se concede a los planificadores, animadores, camareros, fotógrafo, etcétera, y a los obstáculos y desafíos que se les presentan durante el festejo: un novio ególatra y perfeccionista, que quiere dar un gran e interminable discurso, las desavenencias sentimentales del jefe de la empresa, que debería dar por acabado su deteriorado matrimonio para oficializar su amor con una de sus empleadas, el fotógrafo que debería preguntarse por qué sólo le llama a cubrir bodas una única persona, etcétera, etcétera. Estamos ante una trama ligera y divertida, que no pretende desarrollar grandes filosofías, pero que invita a reírse de uno mismo, y afrontar las dificultades de la vida con buen ánimo, todo se puede sortear, incluso una intoxicación alimentaria o que los planes sorpresivos del novio no salgan exactamente como los tenía previstos. Con sentido positivo y optimista, de fiesta, se puede concluir que la vida es bella. El reparto es excelente, pero sobresale Jean-Pierre Bacri, muy, muy convincente como jefe capaz de abordar los problemas laborales, siempre ayudando a todo el mundo, pero que en lo personal no sabe muy bien cómo actuar.

7/10
Des plans sur la comète

2017 | Des plans sur la comète

Michel y Franck, dos hermanos bricoladores y negociantes, llegan a la ciudad para trabajar en una nueva obra y buscar otros negocios interesantes. Cuando Michel conoce a Michèle, quien les ha encargado la renovación de una casa, es el flechazo total. Al menos de su lado. Ello, sin contar con Franck, a quien le gustan tanto los líos y los chanchullos que siempre está poniendo en peligro a este dúo de aventureros. Sobre todo cuando decide asociarse con una joven vendedora, que se ha peleado con el dueño de una tienda de bricolaje y que sueña con ser libre y viajar por todo el mundo.

Las inocentes

2016 | Les innocentes

Polonia, diciembre de 1945. Mathilde es una joven doctora francesa que trabaja en la Cruz Roja. Un día una monja aparece en el improvisado hospital de campaña y pide su ayuda desesperadamente. Sin entender bien el idioma, la doctora será conducida clandestinamente a un apartado convento, en medio del campo nevado. Allí Mathilde deberá asistir a una monja que está a punto de dar a luz, y pronto se dará cuenta de que no es un caso aislado. Dura película de producción polaco-francesa que tiene bastantes paralelismos con la oscarizada Ida. Ambas tienen lugar en Polonia, las protagonistas son monjas católicas, se centran en las trágicas consecuencias de la II Guerra Mundial, si bien Las inocentes está ambientada inmediatamente después del conflicto, en el invierno de 1945, y por último los dos filmes cuentan con la presencia de la actriz Agata Kulesza. La seriedad de la propuesta asombra sobre todo al saber que detrás está Anne Fontaine, quien anteriormente sólo había entregado películas irregulares, cuyo enfoque morboso les restaba interés, tal es el caso de Dos madres perfectas o la más reciente Primavera en Normandía. En este caso, la directora francesa recrea una historia terrible –basada en hechos reales–, pero evita cualquier asomo de espectáculo malsano, de frivolidad, para centrarse en el núcleo de la cuestión: la devastadora experiencia sufrida por un grupo de monjas al ser violadas por soldados rusos. Se agradece el cuidado con que el equipo de guionistas se acerca a tamaño crimen. Físicamente, las consecuencias son lógicamente los múltiples embarazos que surgen en el convento, y se describen bien las diferentes reacciones, el rechazo, el instinto de maternidad, el estupor generalizado ante esos hechos. Pero, paralelamente, el daño psicológico de la situación es lo más terrible entre las monjas, en su mayoría chicas jóvenes que han quedado terriblemente afectadas. Ante la tragedia vivida, surge obviamente la pregunta: ¿por qué Dios lo ha querido? La fe entonces se tambalea, la desesperación llama a la puerta, la vocación se esfuma o se conserva, la duda acompaña. En ese estado de shock, de completa confusión, se pueden tomar incluso decisiones terribles, equivocadas, aunque sean un intento desesperado de evitar el escándalo, la vergüenza, la disolución de la comunidad. El film aúna con gran merito dos modos diferentes de entender el mundo. Sin duda el maravilloso personaje de Mathilde encarna la bondad, la misericordia, el heroísmo en medio del caos, una suerte de santa laica al más puro estilo Albert Camus y su personaje de Reux en “La peste”. Gentes con un corazón de oro capaces de sacrificarlo todo por los demás. Por otro, está el mundo de la fe, de la entrega a Dios, que muchas veces no obtiene respuestas ante la tragedia y que resulta igual de heroico, si no más. Qué hermoso modo de explicarlo tiene Sor María cuando habla de que somos como niños a los que Dios suelta de la mano. La fe se convierte entonces en veinticuatro horas de duda y en un minuto de esperanza. Mathilde y María (magníficas Lou de Laâge y Agata Buzek) son como las dos caras de una moneda que brilla maravillosamente. En verdad es emocionante la profundísima relación que surge entre esas dos mujeres tan distintas, y sin embargo ya siempre tan unidas. Y esa es una característica que hace especialmente reconfortante una película como Las inocentes (aquí el género, por una vez, no habría que haberlo especificado, un simple "inocentes" hubiera sido más exacto). El amor está presente en los personajes, pero también en el modo en que Fontaine se acerca a ellos, con ternura, con compasión, como en la escena en que Mathilde escucha extasiada cantar a las monjas el Rorate Coeli. Ambos mundos son tratados con honradez, sin idealismos simplistas o caricaturas fáciles. Y, misteriosamente, esas diferencias, al igual que los males y los sufrimientos, pueden ser transformados y dar lugar a cosas muy hermosas.

7/10
Des nouvelles de la planète Mars

2016 | Des nouvelles de la planète Mars

Eden

2014 | Eden

El hermano de la cineasta francesa Mia Hansen-Løve, Sven, ha sido DJ durante más de dos décadas, y de esa experiencia ha surgido su notable película Eden. Seguimos las andanzas de Paul desde principios de los 90 hasta la actualidad, compartiendo su pasión artística por la música Garage, que le lleva a emprender una difícil carrera de DJ con la formación del dúo Cheers junto a su mejor amigo. Paul es bueno en su trabajo, pero tal dedicación profesional tiene su lado oscuro, como el consumo de drogas, la dificultad de establecer relaciones duraderas, la liquidación paulatina de la herencia paterna y el recurso a ayudas periódicas de una madre que siente ver a su hijo así. Además los gustos musicales evolucionan, el garage se pasa de moda, y la música electrónica pide a gritos que le abran paso. Eden tiene un ritmo notable, con modos suaves logra interesar incluso a los no iniciados, e integra bien la música, elemento por supuesto esencial, que se encuentra bien sostenido por la intervención de auténticos profesionales. Se nota para bien que la narración parte de una experiencia personal, y se acierta al no caer ni en la fácil autoindulgencia ni en el lamento estéril ante las limitaciones de los personajes y las dificultades para ver cumplidos sus sueños, que se topan con la dura realidad y obligan a madurar. Aguanta bien el protagonismo Félix De Givry, y los demás actores componen con naturalidad, con unos pocos rasgos, sus roles.

6/10
2 otoños, 3 inviernos

2014 | 2 automnes 3 hivers

Tercer largometraje del realizador y guionista francés Sébastien Betbeder, tras las poco conocidas fuera de su país Nuage y La vie lointaine, y diversos cortos y telefilmes. Arman, treintañero licenciado en Bellas Artes sin perspectivas vitales, decide reencauzar su vida, y entre otras cosas correr por el parque los sábados. El primer día, el sol no le deja ver a otra chica que también practica deporte con la que se choca. Aunque le dice que se llama Amélie, se despiden sin darse los teléfonos. Pero el destino querrá que se reencuentren... El tal Betbeder parece haber visto mucho cine de directores que cita continuamente a través del metraje (al igual que escritores y pintores), y pretende actualizar los presupuestos de la Nouvelle Vague, utilizando recursos como que los personajes hablen espontáneamente a la cámara. Consigue cierta frescura, y sus actores, los poco conocidos Vincent Macaigne, Maud Wyler y Bastien Bouillon consiguen resultar naturales. La puesta en escena parece muy rudimentaria, con grano en las escenas de noche, lo que confiere a la cinta un aspecto de filmación casera. Lejos de resultar redonda, los devaneos, a veces intrascendentes de los personajes, acaban agotando un poco, y algunas citas cultas llegan a resultar algo pedantes. Curiosamente, y aunque resultaría extraño que el director la haya visto, trae a la memoria el film español Todas las canciones hablan de mí, de Jonás Trueba, que parte de presupuestos similares. Pero 2 otoños, 3 inviernos produce cierta simpatía, pues está rodada con escaso presupuesto, apunta algunas reflexiones sobre la fugacidad de la vida, y tiene un tono amable y optimista que cae simpático.

5/10
La Batalla de Solferino

2013 | La bataille de Solférino

El día en que se celebran las elecciones presidenciales francesas que enfrentan a Nicholas Sarkozy y François Hollande, alcanzan un punto álgido las desavenencias del matrimonio roto que antaño formaban Laetitia y Vincent, padres de dos niñas. Él no se presentó la víspera, en que le tocaba visita a las pequeñas, y ella ahora, resentida, le impide verlas al día siguiente en que también tiene derecho a estar con las crías. La cosa se complica porque Laetitia, periodista, debe cubrir la jornada electoral en Solferino, donde los medios y el público esperan ansiosos los resultados, y porque el canguro que se ha quedado con las niñas se ve sobrepasado por los intentos de Vincent de ver a sus hijas. Previamente a este film Justine Triet, directora y guionista, sólo tenía en su haber documentales. Lo que ayuda al verismo de la propuesta, donde el espectador parece que se cuela en la casa de los protagonistas, hasta ver incluso los momentos más íntimos, el modo impúdico en que Laetitia se arregla para ir al trabajo ante los ojos algo atónitos del canguro, o el momento al final de la jornada en que ella y su novio Virgil se quedan al fin solos. También las escenas callejeras tiene el sello de lo auténtico, con buenas escenas de masas anticipándose a celebrar los resultados electorales. Briet aporta frescura a la narración, no cansa su drama doméstico en el que quedan reflejados los efectos de la ruptura matrimonial, con una especial atención al hecho de que los cónyuges se han perdido mutuamente el respeto y se tiran los trastos a la cabeza de un modo casi irracional; no hay violencia pero está larvada, no nos extrañaría que pudiera darse, como tampoco lo contrario, la calma que llega tras la tempestad. Es la guerra a la que alude el doble sentido del título, con la mención a la histórica batalla donde Napoleón III derrotó a los austríacos. Los esfuerzos por Arthur, aspirante a abogado, por poner paz, el estupor del canguro, ola ternura de la nueva pareja de Laetitia, completan un cuadro humano y creíble de una sociedad inmadura y acelerada, con poca paciencia para sacar adelante sus proyectos vitales. Están bien los actores, poco conocidos, y naturales en su composición.

6/10
La chica del 14 de julio

2013 | La fille du 14 juillet

Cinco jóvenes de París, tres chicos y dos chicas, deciden irse a pasar unas vacaciones a la playa en el mes de julio. Entre ellos está Hector, un vigilante de museo que se ha quedado prendado de una de las chicas, Truquette, que conoció el 14 de julio. A lo largo del viaje en coche les sucederán muchas cosas divertidas, pero en una de las etapas el grupo se romperá, de modo que Truquette se separará de Héctor y éste la buscará entonces desesperadamente. El francés Antonin Peretjatko (1974) da el salto del corto al largo con esta peculiarísima comedia, presentada en el Festival de Cannes. Reúne a una serie de personajes, jóvenes y desubicados, que no saben a qué dedicar el tiempo. Viven en París, no tienen trabajos estables y responden a la mentalidad juvenil de quienes se encuentran fuera del sistema político y social que les rodea. Un grupo de haraganes, ácratas y anarquistas intelectuales cuya única razón en la vida es pasar el tiempo del mejor modo posible: “esto sí que son vacaciones: mujeres, alcohol, coche...”, dice uno de los personajes. Con una puesta en escena deliberadamente ligera, de frescura inusitada, Peretjatko da rienda suelta al humor surrealista más tontorrón (muchas veces eficaz), en una especie de cuento que retrotrae a los gags del cine mudo, sin ser mudo, donde  en ocasiones usa el recurso de la narración en tercera persona. Con una trama leve, que es mera excusa, La chica del 14 de julio es así como una sucesión de sketchs que recuerdan comedias televisivas al estilo El show de Benny Hill, una suerte de ágil “road movie” llena de ritmo musical y de escenas insustanciales que se suceden con rapidez, a veces con montaje desordenado, donde los estrambóticos personajes hacen tonterías a mansalva, aunque sin ninguna maldad, y donde el surrealismo reinante bebe sin duda de la tradición cómica centroeuropea, un poco iconoclasta en sus costumbres. El director, eso sí, pone varias veces el dedo en la llaga de la crisis política y económica actual, y son numerosos los chistes que hacen referencia a esta situación directa o indirectamente. Ya sólo esa noticia de que el gobierno ha decidido eliminar un mes de verano para paliar la crisis, tiene su perenguendengue. Destaca sin duda la expresividad de la actriz Vimala Pons.

4/10
Un été brûlant (Un verano ardiente)

2011 | Un été brûlant

Paul (Jérôme Robart), actor primerizo e idealista revolucionario, conoce a Frédéric (Louis Garrel), pintor sin problemas de dinero que lleva vida de burgués despreocupado. Frédéric invita a su casa de Roma a Paul, quien llegará con su novia, Élisabeth (Céline Sallette). Allí les recibe Frédéric, junto con su mujer Angèle (Monica Bellucci), de la que dice estar muy enamorado. Los cuatro vivirán en la misma casa durante una temporada y experimentarán diversas crisis amorosas. El director Philippe Garrel dirige a su hijo Louis en este insulso drama que acusa mucho su ampulosidad, en un continuo intento de aportar densidad sin hondura dramática. La historia comienza interesando (conflictos de pareja, ambiente mediterráneo, arte), pero muy pronto el argumento se anquilosa y no avanza absolutamente nada. Y cuando hay algún giro narrativo, en realidad éste tiene lugar gracias a un montaje caótico, un corta y pega muy artificial. En la concepción del film hay una influencia clara en el cine de François Truffaut, desde la voz en off que narra a modo de cuento o fábula la historia, hasta el personaje protagonista (cuya actitud pasiva recuerda al Doinel de Jean-Pierre Léaud), pasando por una puesta en escena excesivamente preparada, que da cierto acartonamiento a la historia y a los escenarios. Pero Truffaut está a años luz de Garrel, y los actores así lo muestran, con actuaciones y reacciones poco verosímiles. El resultado, en fin, es aburridísimo.

3/10

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