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Biografía

Vittorio Storaro

Vittorio Storaro

80 años

Vittorio Storaro

Nació el 24 de Junio de 1940 en Roma, Italia

Premios: 3 Oscar (más 1 premios)

El gran iluminado

23 Junio 2009

“La creatividad es la única cura para la depresión”, dijo Vittorio Storaro. El hombre que ha pasado décadas impidiendo que se depriman los cinéfilos de todo el mundo con su inigualable creatividad, pasará a la Historia del Cine como uno de los más grandes directores de fotografía de todos los tiempos. Su influencia en el cine actual es enorme, pues sus películas, sobre todo Apocalypse Now, han contribuido a que hoy en día el Séptimo Arte sea eminentemente visual.

Nacido el 24 de junio de 1940 en la capital italiana, Vittorio Storaro era hijo de un humilde proyeccionista de cine que le inculcó el amor por las imágenes. A los 11 años ya empezó a estudiar fotografía, en una escuela técnica. A los 18 se convirtió en uno de los más jóvenes estudiantes del Centro Sperimentale di Cinematografia, una de las escuelas de cine más prestigiosas y antiguas de Europa. Cuando tenía 20 años empezó a trabajar como asistente, y pronto asciende a operador de cámara. Una crisis en el sector cinematográfico le mantiene alejado de la industria durante un tiempo, que dedica a visitar museos de arte, y a estudiar los trabajos de los grandes pintores de la historia, que tanto le inspirarían posteriormente a la hora de crear imágenes.

En 1966, Storaro regresó al cine, como ayudante de cámara en Antes de la revolución, la segunda película del entonces jovencísimo Bernardo Bertolucci. En el drama Giovinezza, Giovinezza aparece acreditado por primera vez en solitario como director de fotografía. Tras El pájaro de las plumas de cristal, una cinta de terror con Dario Argento, Storaro filma a las órdenes de Bertolucci su primera gran obra maestra visual, La estrategia de la araña, basada en un relato de Jorge Luis Borges, que él filmó dando prioridad al color azul. Marcó además el principio de una gran amistad, ya que desde entonces Bertolucci evita arriesgarse a filmar sin el hombre que ha rodado sus más conocidas películas: El inconformista, El último tango en París, Novecento, La luna, El último emperador, El cielo protector y El pequeño Buda. Por su parte, Storaro siempre se ha sentido como pez en el agua con su compatriota, pues le ha dado rienda suelta para experimentar y crear planos irrepetibles.

El otro director clave en la carrera de Storaro fue Francis Ford Coppola, que visitó el rodaje de El último tango en París. Ambos mantuvieron una animada conversación, durante la cual el italoamericano le expresó su admiración, y le dijo que había visto El conformista, había quedado deslumbrado, y quería una iluminación similar para la segunda parte de El padrino. Le ofreció irse a rodarla con él a Estados Unidos, pero contra todo pronóstico, Storaro decidió no aceptar. Él se había quedado deslumbrado con la fotografía que había elaborado para la primera parte Gordon Willis, y creía que no tenía que sustituirle. Efectivamente, Coppola acabó reclutando de nuevo a Willis, aunque no se quitó de la cabeza la idea de ofrecer otro proyecto a Storaro. Fue su primera elección para Apocalypse Now, aunque le costó convencerle, ya que éste le animó a volver a fichar de nuevo a Willis. “Se rodará fuera de Estados Unidos y a Willis no le gusta desplazarse, ni tampoco rodar en exteriores”, tuvo que alegar Coppola, para vencer sus reticencias. Aún así, el italiano no las tenía todas consigo. “Me preocupaba mucho tener que rodar una película bélica, porque suelen salir muchos soldados, helicópteros, etc., que no pueden esperar a que termines de preparar los focos y las cámaras. Además, la guerra de Vietnam no era un tema que en nuestro país nos preocupara especialmente”, declaró Storaro. Por si fuera poco, no se encontraba a gusto a las órdenes de un extranjero, por mucho que Coppola presumiera de sus raíces italianas. Al final, éste le dio manga ancha para filmar, le ofreció un sustancioso contrato, y aceptó que Storaro se llevara a sus técnicos habituales y que revelara todo el metraje en el laboratorio de Technicolor de Roma, lo que en la práctica dio muchos problemas, ya que la cinta se filmó en Filipinas y todo lo que se rodaba se mandaba a la capital italiana desde donde tenía que ser otra vez devuelto a Coppola, que tardaba una semana en saber si tenía que repetir algún plano.

En busca de inspiración, Storaro leyó ‘El corazón de las tinieblas’, la obra original de Joseph Conrad en la que se basó el film, cuya idea central le daría la idea que buscaba. Si el libro giraba en torno a la superposición de una cultura sobre otra, él rodaría sus planos con luz artificial superponiéndose a la luz natural. Además, le sacó mucho partido a la luz anaranjada típicamente asiática. Aunque estaban previstas seis semanas de trabajo, al final fueron 16, y el rodaje se convirtió en un infierno marcado por un aluvión de dificultades inesperadas, como un tifón que destruyó los decorados, o la inestabilidad del clima, que provocaba constantes cambios en los planes de rodaje. Para colmo de males, a Coppola le afectó tanto lo que ocurría, que cambiaba constantemente el guión, y acabó mandando que se filmaran imágenes que no se sabía muy bien cómo encajarían en el film. A pesar de todo, el resultado es sin duda una de las películas más vistosas y espectaculares jamás filmadas, lo que se saldó con el primer Oscar recibido por Storaro. Posteriormente, volvería a ganar la estatuilla por Rojos y la citada El último emperador.

Al final de la aventura de Apocalypse Now, Storaro pasó un tiempo alejado del cine, tratando de autoconocerse a sí mismo, y reflexionando sobre su oficio y el arte. Coppola decidió volver a reclutarle para su proyecto experimental Corazonada, un musical sobre Las Vegas que supuso un estrepitoso fracaso de taquilla. Con Coppola, Storaro también ha rodado ‘Vida sin Zoe’, uno de los tres segmentos de Historias de Nueva York, y Tucker, un hombre y su sueño.

Además de realizar trabajos memorables para producciones variopintas, como Lady Halcón, Ishtar, Bulworth, Cachitos picantes, Dick Tracy, o El exorcista: El comienzo, Storaro mantuvo una colaboración regular con el cineasta español Carlos Saura. Su relación profesional comenzó en 1995, con Flamenco, un monumental espectáculo visual y musical, sin argumento. En la misma línea irían sus siguientes colaboraciones, Taxi, Tango y Goya en Burdeos, de argumento más bien mínimo, que sirve como mera excusa para que Saura deje una libertad absoluta al director de fotografía.

Storaro tuvo tiempo de plasmar su particular visión de la fotografía en el libro ‘Escribir con la luz’, imprescindible para todos aquellos que quieran seguir sus pasos trabajando en el cine. Además, desarrolló el sistema Univision, que tiene un formato de 2:1, que Storaro considera mejor que el 2.35:1 o el 1.85:1 que se usan habitualmente. Usó este sistema para rodar la serie televisiva Dune (2000).

Oscar
1988

Ganador de 1 premio

Oscar
1982

Ganador de 1 premio

Oscar
1980

Ganador de 1 premio

Goya
2000

Ganador de 1 premio

Filmografía
Rifkin’s Festival

2020 | Rifkin’s Festival

La historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de Cine de San Sebastián. La pareja queda prendada del festival, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un brillante director de cine francés y él se enamora de una bella española residente en la ciudad.

Día de lluvia en Nueva York

2018 | A Rainy Day in New York

Gatsby (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning) son novios, estudiantes en una pequeña universidad. Ella proviene de Tucson, Arizona, mientras que él es un niño bien de Nueva York. Ambos harán un viaje relámpago a Manhattan con motivo de una entrevista que Ashleigh ha concertado con un prestigioso director de cine y que publicará en el periódico de la universidad. Aunque la cita iba a durar tan sólo una hora, las cosas se complican y cada uno acabará pasando el día por su cuenta. Tras dar rienda suelta a su pesimismo en Wonder Wheel el gran Woody Allen regresa a su faceta más ligera y menos molesta para las mentes poco cínicas, una de esas fruslerías románticas que tanto le gustan al genio de Nueva York y que acostumbra a intercalar en medio de sus dramas y de otras películas humorísticas que destilan mayor acidez. Por supuesto, eso no significa que abandone su particular toque crítico y que desborde talento con sus continuos diálogos y sus divertidas réplicas, tan mordaces y agudas, en ocasiones tan picantes, a veces tan desternillantes. Vuelve el cineasta a tocar el mundo de los artistas y más concretamente el del cine, temas que inundan su filmografía, en ocasiones de modo más directo como en Desmontando a Harry, Un final Made in Hollywood o Café Society. Aquí, el pretexto –la jovencita reportera que espera realizar su primera entrevista de éxito– le sirve a Allen para poner a los cineastas –un director, un guionista, un actor– a caer de un burro, personas inseguras que lejos de la pantalla dan bastante pena y resultan vulgares, aunque deslumbren con su fama a incautas universitarias del medio oeste. Por contra se situaría el lado más reflexivo e inconformista de Gatsby, neoyorquino pintoresco (como dice su novia), un tipo desconcertado con la vida que le ha tocado vivir y que descubrirá que no es oro todo lo que reluce en las clases altas y forradas de dinero, incluida su propia familia. Un poco de maldad no podía faltar. La puesta en escena de Día de lluvia en Nueva York es inconfundiblemente alleniana, estampas idílicas de impecable fotografía, escenas completamente definidas, con gusto clásico por la cámara fija o con movimientos elegantes y sutiles que siguen a los personajes (magnífica la escena inicial) mientras escuchamos ese sempiterno sonido de las techas del piano, sobre todo en este caso los saltarines acordes jazzísticos de Erroll Garner. Pero especialmente estamos aquí ante el Woody Allen de los diálogos continuos, llenos de humor, de las conversaciones y flirteos rápidos, con personajes que hablan y hablan y hablan, con continuas citas a autores, directores, pintores, cine clásico, etc., todo un compendio cultural. El variado reparto está muy ajustado, con grandes nombres que apenas tienen unas líneas de guión y otros más jovencitos que hacen un trabajo espléndido (impresionante en verdad Elle Fanning) y que sirven para demostrar una vez más la maestría de Woody Allen como director de actores. Y por supuesto destila el conjunto una querencia y romanticismo por Nueva York que se echaba de menos. Para Allen un día en la Gran Manzana puede cambiarte la vida.

6/10
Wonder Wheel

2017 | Wonder Wheel

Woody Allen en su versión más pesimista de los últimos años. Sin llegar a los extremos de Blue Jasmine ni a los existencialismos de Match Point y conservando cierto aire de historia ligera el genio neoyorquino vuelve a insistir en que la felicidad es imposible de alcanzar. El amor, el matrimonio, los hijos, los sueños artísticos, todo acaba tocado por el infortunio. Tan pronto estamos arriba y la existencia parece un cuento de hadas, como un momento después respiramos a ras de suelo y la frustración reina por doquier. Es la “maravillosa” rueda de la vida. Coney Island, años 50. Ginny, guapa cuarentona, casada y con un hijo de un matrimonio anterior, trabaja en un restaurante del parque de atracciones. Su vida ha perdido el color, siente que es un fracaso, sus sueños de ser actriz se esfumaron y el amor por su marido, un hombre bonachón pero tendente a la bebida y a los arrebatos violentos, es prácticamente inexistente. Por si fuera poco su pequeño hijo se ha convertido en un pirómano incontrolable. Sin embargo, dos hechos cambiarán la rutina de Ginny: se enamorará de un atractivo socorrista mucho más joven que ella y su cuñada Carolina se presentará en su casa buscando un lugar donde vivir. No estamos ante la mejor versión de Allen, pero aun así cuántas virtudes tiene Wonder Wheel. Muestra el director de Manhattan su inmenso talento narrativo, introduciendo el relato en boca de uno de los protagonistas, el socorrista Mickey, recurso ficticio que él maneja con una perfección extraordinaria. Logra así –como, por otra parte, es habitual en él– una gran fluidez en el desarrollo del guión, al tiempo que le sirve para introducir numerosas referencias literarias al hilo de las ínfulas de escritor del socorrista, fascinado por la obra del dramaturgo Eugene O'Neill, un autor no precisamente optimista acerca de las relaciones humanas, por decirlo suavemente. La película se ve/lee entonces como una pequeña gran tragedia familiar, en donde poco importa si la desgracia la buscamos nosotros mismos o es el destino quien entra en escena. La ambientación del film es sobresaliente, presidida en todo momento por un tratamiento fotográfico exquisito y que aporta una brillante tonalidad miel que tiñe el conjunto de una nostalgia casi irreal. No sería nada extraño que Vittorio Storaro se hiciera con su cuarto Oscar. A eso hay que sumar la eficiente banda sonora compuesta por canciones de época y la puesta en escena playera, luminosa, festiva, paradoja perfecta para la historia de infortunio que entrega Allen. Y no del todo se abandona la comedia, con la sorprendente introducción en la trama de los dos lugartenientes del mismísimo Tony Soprano, Steve Schirripa y Tony Sirico, los míticos Bobby y Paulie de la serie. Por primera vez trabaja con Woody Allen la gran Kate Winslet y desde luego su excelente composición es extraordinaria, el "alma mater" de la película, aunque su rol no sea demasiado agradecido, un poco al estilo de la Cate Blanchett del film citado más arriba; también está magnífico James Belushi en el papel de su marido. Menor presencia tienen Justin Timberlake y Juno Temple.

6/10
Café Society

2016 | Café Society

Bobby Dorfman es un joven judío neoyorquino que parte hacia Hollywood en los años 30 en busca de una vida mejor. Busca paradójicamente liberarse de sus padres, su hermana casada con un comunista y su hermano gángster, pues acude a otro pariente, su tío Phil, célebre agente de las estrellas de cine. La idea es que le dé algún trabajillo, aunque sea como chico de los recados. Phil le coloca bajo la tutela de su secretaria Vonnie, de la que enseguida se enamora. Pero ella tiene novio, e incluso cuando rompe con él, surgirán nuevos obstáculos, el destino puede ser muy irónico. Es ya un lugar común decirlo, pero repitámoslo, Woody Allen nunca defrauda. Aunque eso sí, uno le pone el listón tan alto, que en el film que nos ocupa cabe decir: esperábamos más. Su Café Society se encuadra en sus películas "serias", aunque siempre haya espacio para las bromas, en esta caso negras o agridulces, como las que propicia un gángster que nos hace pensar en Balas sobre Broadway. Siguiendo la vena filosófica pesimista de la que ya hiciera gala con profesor de la materia incluido en Irrational Man, el director y guionista nos viene a decir que no es posible la felicidad plena, que las oportunidades vienen y van, que la vida consiste en elecciones, aunque no es lo mismo una Veronica que otra Veronica, las dos mujeres principales en la vida de Bobby. Anhelamos una vida auténtica, pero no sabemos lo que es eso, y con frecuencia en el camino nos dejamos llevar sin más, por lo que nos ocurre, no somos tan dueños de nuestras decisiones como creemos. El desencanto impregna el film, que muestra sobre todo a tres personajes, Bobby, Vonnie y Phil, agitados cada uno por el amor, el trabajo, lo que quieren hacer en sus vidas, y que sin duda acaban ejerciendo su libertad, pero lo que han hecho no les deja satisfechos (aunque intuimos que de haber seguido otros derroteros, tampoco su felicidad habría estado garantizada). De modo que Allen traza con habilidad el arco vital de este trío, mientras coloca un telón de fondo de glamour hollywoodiense, y de gángsteres neoyorquinos, quizá algo forzado, pero que ayuda a sostener el entramado, y hacer el trago amargo en que consiste el film más llevadero. Como es habitual, el cineasta acierta con sus actores, Jesse Eisenberg y Steve Carell –los alter ego de Allen, sobre todo el primero, pero también el segundo–, más las chicas, Kristen Stewart y Blake Lively, y los numerosos y eficaces secundarios.

6/10
Muhammad: The Messenger of God

2015 | Muhammad: The Messenger of God

Flamenco, flamenco

2010 | Flamenco, flamenco

En 1995, Carlos Saura dirigió Flamenco, film que ofrecía al espectador una aproximación al mundo del flamenco a través de algunos de sus artistas. Quince años después, el autor aragonés repite propuesta con Flamenco, flamenco, tras haber realizado un paseo cinematográfico por diversos géneros musicales en otras películas como Sevillanas, Tango, Iberia o Fados. El presente film se abre con un precioso y lento plano grúa que atraviesa el plató preparado para recoger las diversas actuaciones de los artistas. El set está decorado con pinturas, dibujos y murales que recrean artísticamente el universo del flamenco, al estilo de Goya o de Julio Romero de Torres. La cámara finalmente se detiene al fondo, en donde se nos ofrece la primera pieza flamenca de la película, interpretada por Sara Baras. Tras ella el film se limita a ir ofreciendo, una detrás de otra, las apariciones de grandes estrellas del momento de este género por excelencia del cante y el baile español. Ahí están, entre otros, José Mercé, Eva Yerbabuena, Miguel Poveda, Estrella Morente, Paco de Lucía, Niña Pastori, Manuel Sanlúcar... Lógicamente disfrutarán más de este singular musical los aficionados al género, pero igualmente es una película ideal para introducir al neófito en este fascinante mundo, aunque también es muy posible que dé alguna cabezadita en el intento. Hay que elogiar la puesta en escena de alguna pieza en particular, como la sensacional “Canción de cuna” bajo la lluvia, así como la extraordinaria y límpida fotografía de Vittorio Storaro, colaborador habitual de Saura. Por lo demás, podrían destacarse entre el conjunto la espectacularidad de Sara Baras, la sensibilidad de Miguel Poveda, la coreografía hipnotizante de la “Marcha procesional” o el virtuosismo con la guitarra de Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar.

6/10
La trampa de la luz

2010 | L'imbroglio nel lenzuolo

1905, el cinematógrafo ha alcanzado el sur de Italia, y pone el miedo entre la gente, a la que le parece una trampa diabólica. Lo llaman o ´imbroglie din t´o lenzuolo - El truco en la Hoja, con sábanas blancas que se utilizan para la proyección.

Io, don Giovanni

2009 | Io, don Giovanni

Nueva incursión en el mundo de la música del veterano realizador aragonés Carlos Saura, que conectaría sobre todo con Tango, en la medida en que intercala numerosas secuencias puramente musicales dentro de una trama dramática. Saura se incorporó al proyecto después de que el productor Andrés Vicente Gómez le entregara el primer borrador del guión, de Raffaello Udoldi y Alessandro Vallini. Sigue una línea similar a Shakespeare enamorado, pero con un personaje llamado Lorenzo da Ponte, que fue el libretista de Mozart en su magistral ópera “Don Giovanni”. Viene a explicar cómo el escritor incorporó elementos de su propia vida a su trabajo, al igual que el propio Mozart también dejaba parte de sí mismo en su música. Io, Don Giovanni arranca en Venecia, cuando Lorenzo da Ponte se convierte aparentemente al catolicismo y llega a ser ordenado sacerdote, aunque en su fuero interno sigue fiel a su religión judía. Es además un libertino que no para de conquistar mujeres, y cuando la Inquisición descubre que es el autor de versos en contra del catolicismo, le obligan a partir al exilio. Acaba en Viena, donde su amigo y mentor Giacomo Casanova le relaciona con Antonio Salieri, compositor oficial del rey. El monarca pide a Da Ponte que componga la letra de una ópera que tendrá música de Mozart. De nuevo, Saura forma equipo con el maestro de la fotografía Vittorio Storaro tras Goya en Budeos, Tango, Taxi y Flamenco. El veterano operador de Apocalypse Now se luce continuamente, sobre todo con sus imágenes de los canales venecianos. Ésta vez, sus planos son muy artificiales, pues los exteriores han sido rodados en estudio, con fotografías de cada localización impresas a gran tamaño sobre telones, lo que da al film un aire irreal muy operístico. En su concepción multiartística del cine, Saura ha cuidado también mucho el sonido, pues el film incluye fragmentos enteros de la ópera de Mozart, al estilo de los números del cine musical, grabados por buenos músicos y privilegiados intérpretes, que además de cantar también actúan. Resulta llamativo el caso de la diva Ketevan Kemoklidze, mezzo soprano de prestigio internacional y una gran voz, que sin embargo resulta un tanto sobreactuada en su papel de la Adriana Ferrarese. Cabe también señalar que el actor Lino Guanciale realiza un buen trabajo en su papel de Mozart, pero el personaje está muy influido por la visión que dio Milos Forman en Amadeus, tan genial como alocado, y con graves problemas de salud. Parece un poco inevitable, pues en el imaginario colectivo el compositor permanece con el rostro del actor Tom Hulce. Aunque sus reflexiones sobre el poder redentor del amor, que triunfa sobre el vicio y el pecado son positivas y tienen su interés, el punto débil de la cinta es el guión. Resulta a veces demasiado esquemático, y su visión de la Inquisición y de la Iglesia de la época resulta excesivamente tópica y poco creíble. 

5/10
All the Invisible Children

2005 | All the Invisible Children

Colección de siete notables cortometrajes en torno a la infancia, varios de ellos dirigidos por cineastas de prestigio mundial. Se trata de un proyecto humanitario y artístico promovido por la organización UNICEF, con la idea de que las ganancias económicas sean destinadas a entidades dedicadas a la protección de los niños. No es difícil colegir que todos estos cortometrajes se centran en las experiencias tremendamente duras que han de vivir muchos menores en los diversos países del planeta. Así, las historias están ambientadas en África, los Balcanes, Estados Unidos, China, Brasil e Italia, y todas tienen como protagonistas a niños con edades comprendidas entre los diez y quince años. Algunas de ellas son más intensas y dramáticas que otras, pero todas ofrecen una reflexión honda y ponen en la picota la indefensión de los niños y las injusticias que muchos de ellos tienen que vivir. Entre las historias más duras están “Tanza”, sobre un niño de la guerra en un país africano, dirigido por Mehdi Charef, y “Los niños de Jesús de América”, durísimo corto, al más puro estilo Spike Lee, acerca de la marginación que sufre una niña de Brooklyn, inteligente y alegre, que descubre la terrible enfermedad que ha heredado de sus padres drogadictos. Son pesarosos también los cortometrajes “Ciro”, del italiano Stefano Venaruso, sobre un chaval que malvive robando en Nápoles ante la absoluta despreocupación de sus padres, o el extraño y onírico “Jonathan”, dirigido por Ridley Scott y su hija Jordan Scott, sobre un fotógrafo de guerra que, incapaz de superar su atroz experiencia, se refugia en una idílica y fantasiosa infancia el día en que tiene que volver a realizar su trabajo. Mucho más divertido se muestra Emir Kusturica, cuyo “Blue Gypsy” destaca por su imaginería tragicómica. El director serbio ofrece de nuevo el jolgorio gitanesco tan recogido ya en sus largometrajes, esta vez a través de la dura experiencia del simpático Uros, un chaval internado en un reformatorio. Pero sin duda las mejores historias son las que vienen de Brasil y de China. La directora Kátia Lund –colaboradora de Fernando Meirelles en la magistral Ciudad de Dios– enternece con la preciosa historia de "Bilu y João", dos simpáticos hermanos que luchan por sobrevivir en una favela de Sao Paulo. Su alegría, su bondad y su destreza para descubrir cualquier oportunidad de ganar unas perrillas es sencillamente encantadora y llena de esperanza. Por su parte, en "Song Song y la pequeña Cat" el hongkonés John Woo ofrece una emotiva historia sobre dos niñas chinas muy diferentes, una rica y triste, y otra paupérrima y bondadosa hasta el extremo. Es llamativo cómo Woo, un cineasta célebre por sus películas de acción, logra conmover con su sensible y poética mirada a la infancia.

6/10
El exorcista: el comienzo

2004 | Exorcist: The Beginning

Tras la Segunda Guerra Mundial, el padre Lancaster Merrin sufre una aguda crisis de fe. Resulta que no puede sacarse de la cabeza las atrocidades cometidas por los nazis contra los feligreses de su parroquia de Holanda. En un intento de olvidar los sanguinarios sucesos vividos, viaja a El Cairo. Por su reputación como arqueólogo, el padre Merrin atrae a un coleccionista de antigüedades que le pide ayuda para conseguir una imagen de un templo cristiano, recién descubierto en la cercana región de Turkana, en Kenia. Cuando Merrin viaja a ese lugar, descubre que acontecen siniestros acontecimientos inexplicables, relacionados con el diablo. Más vale tarde que nunca. Tres décadas después de El exorcista, el terrorífico clásico de William Friedkin, llega ahora esta precuela, que reconstruye un asunto al que se alude brevemente en el original, el primer encuentro del padre Merrin con el demonio, en África. Filmada en los míticos estudios Cinecittà de Roma, la cinta ha contado con estupendos profesionales italianos, como el inigualable director de fotografía Vittorio Storaro. Stellan Skarsgård consigue sacarle partido a su personaje, haciendo incluso olvidar que en la cinta original lo interpretó Max Von Sydow. Y si bien, la cinta acumula tópicos del cine de terror, tiene un desarrollo efectista y carece de la escrupulosa documentación sobre la Iglesia católica del original, hará las delicias de los incondicionales del género.

3/10
Cachitos picantes

2000 | Picking Up the Pieces

Tex es un curioso carnicero judío que acaba de descuartizar a su esposa. En el camino a México pierde una mano de la difunta que, ¡oh sorpresa!, devuelve la vista a una ciega. La gente empieza a creer que se trata de la mano milagrosa de una santa, ante el asombro del cura del lugar: un tipo no muy ejemplar que digamos, enamorado de una prostituta. Curiosa comedia de humor negro, debida a Alfonso Arau (Como agua para chocolate). El director trata de contar su historia con guiños buñuelescos, para hacer una crítica a no se sabe qué. En el reparto cuenta con Woody Allen, que con su aire siempre perplejo procura insuflar su sentido del humor al film.

4/10
Goya en Burdeos

1999 | Goya en Burdeos

Un Goya octogenario vive exiliado en Burdeos. Le acompañan su amante Leocadia Zorrilla de Weiss (Josefina Bayeu ha muerto) y su hija Rosarito, que llevan con paciencia sus achaques y cabezonerías. Los últimos meses de vida del genial pintor se convierten en una rememoración de su vida y su arte. Entre delirios seniles se presentan momentos decisivos de su existencia: la concepción de algunos cuadros, su paso por la corte, el amor por la duquesa de Alba, los momentos de camaradería… La fructífera relación artística entre Carlos Saura y Vittorio Storaro (Flamenco, Taxi, Tango) alcanza sus cotas más altas en este original acercamiento a la vida y obra de Francisco de Goya. Saura y Storaro juegan con la luz y el cromatismo como nunca: como si estuviéramos dentro de un sueño, o quizá en el interior del alma de Goya, nos movemos por escenarios imposibles, con paredes que se transparentan, una pradera de San Isidro de estudiada irrealidad, o el paisaje de una guerra de subyugante coreografía, obra de La Fura dels Baus. Si la belleza formal de la película resulta indiscutible, lo mismo ocurre con la cuidada narración. Tenemos personajes, y personajes sólidos. Francisco Rabal presta enorme humanidad y presencia a Goya anciano: cascarrabias, cariñoso aunque le cueste expresarlo, enamorado de su arte, siempre a la búsqueda de la inspiración; y José Coronado, como Goya joven, sirve la que es, seguro, su mejor interpretación. El film se llevó 5 premios Goya, entre ellos el de mejor actor para Rabal.

7/10
Tango

1998 | Tango

Mario es un cuarentón, profesional del espectáculo, sumido en una honda crisis personal. El abandono de su mujer procura olvidarlo metiéndose de lleno en el rodaje de una película sobre el tango. Mientras busca gente para el reparto y los números musicales, conoce a Elena, una hermosa bailarina de enorme talento. La pega es que ella es amante de Ángelo Larroca, propietario de un cabaret y personaje involucrado en negocios dudosos. Este film de Carlos Saura conecta con sus trabajos previos Sevillanas y Flamenco. Pero en esta ocasión el director maneja una trama de ficción. De nuevo tenemos una hermosa música y coreografía, y una fotografía preciosista, obra del genio de la luz Vittorio Storaro. Tango fue candidata al Oscar al mejor film extranjero, y ganó un premio especial en el Festival de Cannes.

6/10
Bulworth

1998 | Bulworth

El senador demócrata Jay Bulworth está en campaña para su reelección. Aunque en los spots y con el público es todo sonrisas, y junto a su mujer vende la imagen de un matrimonio unido, no es feliz. En absoluto. Su vida personal es un desastre y sus ideales políticos -si alguna vez los tuvo- se han prostituido. La situación ha llegado al extremo de contratar a un asesino profesional, que debe matarle durante el fin de semana. En el escaso tiempo que le queda, conoce a alguien que le muestra afecto; a la vez, se aficiona al sano ejercicio de decir, a sus posibles votantes, lo que de verdad piensa sobre el 'circo político'. Así que recupera su apego por la vida. Pero detener ahora al asesino no es tan sencillo.Warren Beatty, actor, guionista, director y productor, orquesta una durísima crítica a la clase política. Sus simpatías por la izquierda no son desconocidas -recuérdese su film Rojos-, pero en esta ocasión sacude con contundencia a la corrupción, que campa a sus anchas en todo el espectro político; no sólo entre los republicanos (no les concede, siquiera, el beneficio de la duda), sino (lo que es más grave para él) entre unos demócratas que creen tener asegurado, para siempre, el voto de las clases desfavorecidas. Lo hace con una fábula política que no pretende ser creíble al cien por cine sino, simplemente, provocar la reflexión. El film se alinea con títulos como El candidato o Cortina de humo para hablar de unos políticos cada vez más alejados de los problemas de la gente, para los que su trabajo es negocio y poco más.El guión es sólido, la película avanza por cauces bien determinados. Hay un humor corrosivo, eficaz en sus propósitos. Lo que se ve (fotografía de Vittorio Storaro, dirección artística de Dean Tavoularis) y se oye (partitura de Ennio Morricone) refuerza la historia. Los actores están bien con secundarios como Oliver Platt y la entonces desconocida Halle Berry.Sin embargo, la crítica que se pretende pierde algo de fuerza por los caminos de 'libertad' en los que se introduce el senador tras una noche de juerga. En la aventura sentimental de Bulworth subyace el deseo de encontrar el amor de una mujer y de una familia; pero su óptica confusa confía poco en la posibilidad de establecer vínculos duraderos. Lastra la historia el empeño de Beatty por imaginar que Bulworth suelta verdades como puños a ritmo de 'rap': música sin duda con adeptos, pero que no parece herramienta idónea para este film.

6/10
Taxi

1996 | Taxi

Paz (Ingrid Rubio) es una chica alegre y simpática que está a punto de realizar un amargo descubrimiento. Su padre y su novio, Dani (Carlos Fuentes), de quien está muy enamorada, son taxistas. Ambos se llevan fenomenal. Durante el curso de una comida común, Paz se da cuenta de que ellos y sus compañeros del gremio se traen un asunto sucio entre manos, del que no tienen problemas en hablar. Se dedican en sus turnos de noche a atentar contra los drogadictos, la gente de color y las prostitutas. Paz no puede soportar esta situación, y se vuelve contra su padre y contra Dani. Este deberá elegir entre el amor de Paz o la turbulenta espiral de violencia en la que está metido. Una inquietante película de uno de los directores más sobrios y personales del cine español. Con una cierta inspiración en Taxi driver (1976), de Martin Scorsese, Saura narra una historia con un evidente fondo de denuncia social. Tiene espectaculares escenas de acción y una atractiva interpretación de sus dos jóvenes protagonistas. La magnífica fotografía es de Vittorio Storaro.

5/10
Flamenco

1995 | Flamenco

Bulerías, fandangos, farrucas, martinetes, rumbas... Carlos Saura nos introduce en la magia del flamenco, mostando sus distintos "palos", con una magnífíca puesta en escena iluminada y fotografiada por el maestro italiano Vittorio Storaro, que aquí inició una relación con el cineasta que se prolongaría en Taxi, Tango y Goya en Burdeos. Evidentemente disfrutará más del film el que conozca el "paño", pero difícilmente dejará uno de verse sobrecogido en algunos momentos, siquiera por el sentimiento y pasión que ponen los artistas, como la Paquera de Jerez en su grito inicial.

6/10
Pequeño Buda

1993 | Little Buddha

Bernardo Bertolucci (El último emperador, El cielo protector) vuelve a posar su mirada al Oriente, y lo hace a través de la historia de Jesse (Alex Wiesendanger), un niño de Seattle, Estados Unidos, que es buscado por unos sacerdotes lamas que afirman que es la reencarnación de un sabio budista muerto hace algunos años. Sus padres aceptan que viaje al Nepal donde junto con otros niños donde serán sometidos a una serie de pruebas que detérminarán cual de ellos es la recarnación del viejo maestro. Estamos ante una preciosista película de gran efectismo visual y estético, realzado por una excelente banda sonora (Ryuichi Sakamoto) y una impecable fotofrafia de Vittorio Storaro. Bertolucci utiliza el film para mostrar al mundo Occidental la doctrina budista.

4/10
Dick Tracy

1990 | Dick Tracy

Película original por los cuatro costados. Todo es sorprendente en esta producción del poderoso Warren Beatty, encargado también de la realización y de encarnar al héroe. Dick Tracy (Warren Beatty) es un detective de gran corazón y probada inteligencia que en compañía de un niño, ladronzuelo y conocedor de los bajos fondos de la ciudad, se encargará de limpiar la urbe de indeseables del crimen. En su cometido tendrán que vérselas con un grupo de mafiosos de armas tomar. La película goza de una estética fabulosa, tanto en los decorados de los años veinte como en la impresionante caracterización de los personajes, muchos de ellos interpretados por estrellas de Hollywood absolutamente irreconocibles bajo el maquillaje. La película aúna con sorprendente eficacia realismo y cómic (el film está basado en las historietas de Chester Gould), y los efectos especiales -magnífica la fotografía de Vittorio Storaro- y la banda sonora resultan realmente fascinantes.

6/10
El cielo protector

1990 | The Sheltering Sky

Poco después de acabada la Segunda Guerra Mundial, un matrimonio neoyorquino de artistas -ella, Kit, es escritora, Port es músico–, hartos de una vida rutinaria, emprende un viaje por el Norte de África, donde les acompaña Tunner, enamorado de ella. Aunque quisieran encontrar una razón para continuar su vida en común, prueban otras cosas, él se acuesta con una nativa, ella acaba en el catre con Port tras muchas botellas de champán: pero ninguno de los dos encuentra un alivio. Ambiciosa adaptación de la novela de Paul Bowles a cargo del maestro Bernardo Bertolucci, que muestra su enorme veteranía en cada uno de los planos, llegando a una perfección técnica inimitable. La fotografía de Vittorio Storaro, de bellísimos tonos rojizos, y la composición de los planos deslumbra en muchos momentos, con las tormentas de arena, las dunas, o los oscuros túneles laberínticos de una de las poblaciones donde recalan. También juega su papel la música, que combina temas saharianos con la compuesta por el japonés Ryuichi Sakamoto. La narración se ciñe al esquema de personas vitalmente aburridas, a las que el exotismo de un país diferente, hace revivir momentáneamente, e incluso descubrir que las oportunidades que asoman en la existencia y que hacen que merezca la pena seguir adelante, surgen con cuentagotas y hay que aprovecharlas, algo que Kit y Port descubren demasiado tarde. De todos modos el discurso es ambiguo, con exagerada insistencia en lo sensual y carnal, y hay una recreación en la languidez de una burguesía que busca emociones e ignora que el amor es darse y supone sacrificio. Debra Winger y John Malkovich se revelan como actores muy adecuados para dar vida al matrimonio en crisis. Campbell Scott es el tercero en discordia, el joven capaz de despertar quizá nuevas ilusiones en Kit. Además hay un par de personajes secundarios que son una especie de triste contrapunto cómico, madre e hijo, encarnados por Jill Bennett y Timothy Spall. E incluso tiene presencia el propio autor de la novela, Bowles, como narrador, aunque su breve intervención, aunque sólo sea para reconocer su aportación, resulta algo artificiosa.

6/10
Historias de Nueva York

1989 | New York Stories

Los tres realizadores que más han recurrido, a lo largo de su filmografía a escenarios de Nueva York, se unieron en esta cinta donde cada uno aporta un episodio.  En 'Apuntes del natural', de Scorsese, un pintor mundialmente famoso se siente atraido por su ayudante. 'Vida sin Zoe', de Coppola, es la historia de una niña de doce años. 'Edipo reprimido', de Woody Allen, sigue los pasos de un neurótico abogado, incapaz de escapar a la influencia que su madre ejerce sobre él. Mientras que el de Coppola resulta magistral y está lleno de elementos autobiográficos, el de Scorsese es un tanto rutinario y el de Allen autocomplaciente aunque divertido.

6/10
Tucker, un hombre y su sueño

1988 | Tucker: The Man and His Dream

En este film se cambiaron las tornas entre Francis Ford Coppola y George Lucas. Si antaño el primero había sido mentor del segundo, ahora, tras sus múltiples problemas financieros, el amigo Lucas apoyó esta película de Coppola, que podía leerse como una metáfora de su ilusión por crear un estudio cinematográfico utópico, donde la ley de la creatividad artística tuviera vigencia constante. En efecto, la historia real de Preston Tucker, visionario e idealista personaje que impulsó la creación de un nuevo automóvil revolucionario, chocó con los intereses de la industria establecida. El ambiente de camaradería que reinaba en torno a Tucker se supone que era muy semejante al que Coppola había intentado potenciar en Zoetrope, su estudio. Jeff Bridges da el tipo perfecto para el protagonista, optimista a machamartillo, al que nunca se le cae la sonrisa de los labios, incluso en los momentos en que parece que todo se va al garete. Con la participación en el libreto del guionista capriano Arnold Schulman (Millonario de ilusiones), toda la trama respira un tono luminoso y romántico, acentuado por la fotografía espléndida de Vittorio Storaro. Coppola, a la hora de explicar su film, aseguraba que trata "sobre las jóvenes generaciones, idealistas, gentes con ganas de cambiar las cosas y aspiraciones elevadas. (...) Se puede detener al hombre pero no a sus ideas."

6/10
El último emperador

1987 | The Last Emperor

En el Pekín de 1908, un niño llamado Pu yi, es separado de su familia y recluido en la Ciudad Prohibida, para formarle como emperador. Pasan los años, y aún siendo joven, el país comienza a desmoronarse y todas las tradiciones milenarias comienzan a desaparecer, con lo que el emperador es completamente despojado de su poder. En ese punto, ha de abandonar todo lo que conoce y seguir su vida en el mundo exterior, como un hombre normal. Magnífica y por momentos sobrecogedora película, ganadora de nueve Oscar, que invita a un subyugante viaje al lejano Oriente. Los escenarios y la ambientación son dignos de ver, a pesar de que cojea un poco el ritmo de la historia y de que posiblemente los actores dan menos de lo que se espera de ellos. De todos modos, Bernardo Bertolucci, que también recibió el Oscar al mejor director, dirige un film espectacular sobre la historia de China en el siglo XX. Entre el reparto se encuentra el veterano Peter O'Toole (Lawrence de Arabia).

7/10
Ishtar

1987 | Ishtar

Dos mediocres compositores necesitados de dinero se embarcan en una gira por un imaginario país, donde se avecina una revolución. Dos pesos pesados, Hoffman y Beatty, en una superproducción que tuvo menos suerte que sus protagonistas.

4/10
Pedro el Grande

1986 | Peter the Great | Serie TV

Miniserie sobre el zar Pedro I de Rusia conocido como el Grande. En sus hazañas se incluye el haber convertido a Rusia en pleno siglo XVII en una de las grandes potencias europeas. El ganador de un Oscar por su trabajo en Vencedores o vencidos, Maximilian Schell, encarna a este interesante personaje determinante para la historia del país ruso.

6/10
Lady Halcón

1985 | Lady Hawke

Durante una época de magia y aventuras se desarrolla una leyenda heróica y sobrenatural. El Obispo de Aquila lleva a cabo una diabólica venganza, puesto que, a consecuencia de una traición, jura impedir el amor de Navarre (interpretado por Rutger Hauer) e Isabel (interpretada por Michelle Pfeiffer). Tras apoderarse de las fuerzas del mal, lanza sobre la pareja un temible hechizo: ella se convertirá en halcón durante el día y él en un acechante lobo gris por la noche. Aunque el resto de su existencia lo pasan juntos, nunca pueden verse, pues no llegan a coexistir como seres humanos. Encontrarán un inesperado aliado, un joven llamado Philippe (interpretado por Matthew Broderick), que hará todo lo posible por ayudarles a encontrar un antídoto que frene la maldición del obispo. El excelente realizador Richard Donner (Los goonies, Arma letal, Maverick) consiguió uno de sus mejores títulos con este hermoso cuento lleno de fantasía, que recuerda los mejores relatos infantiles. Está realizado de una forma muy imaginativa y evocadora. El reparto es de excepción. El actor holandés Rutger Hauer triunfó en Estados Unidos en títulos como éste y la mítica Blade Runner. Michelle Pfeiffer se hallaba en el inicio de una carrera fulgurante que incluiría grandes éxitos como Las amistades peligrosas o Los fabulosos Baker Boys). Por su parte, el jovencísimo Matthew Broderick había obtenido un gran éxito por su interpretación en Juegos de guerra. La sugestiva fotografía es obra de todo un mito, Vittorio Storaro, uno de los mejores en su campo, autor de obras como Apocalypse Now.

6/10
Wagner

1983 | Wagner | Serie TV

Biopic del genial músico alemán, con un reparto excepcional. La miniserie describe el activismo político de Wagner (en la revolución de 1848), o su rivalidad profesional con Meyerbeer. La fotografía es del maestro de la luz Vittorio Storaro.

6/10
Corazonada

1982 | One from the Heart

En Las Vegas, una pareja rompe tras cinco años de noviazgo. Durante una noche, ambos ex novios perseguirán a un hombre y una mujer que representan sus fantasías románticas más íntimas. Una cinta maldita, que fracasó en las taquillas a pesar de que Coppola la considera su trabajo más personal. El director de El padrino reprodujo en un estudio la ciudad de Las Vegas, lo que le dio a la cinta un fascinante aire teatral. Inolvidable el sonido de trompeta de Tom Waits.

5/10
Rojos

1981 | Reds

John Reed (Warren Beatty) es un periodista norteamericano, muy comprometido con la causa comunista, y que no tiene ningún reparo en arriesgar su vida por aquello en lo que cree. Durante la Revolución Rusa, en 1917, Reed conoce a la escritora Louise Bryant (Diane Keaton), también férrea defensora de sus ideas feministas, y que se ha cansado de su marido. Ambos tienen un temperamento fuerte y decidido. El amor que surge entre ellos les lleva a cruzar varios continentes, en un mundo alborotado por la guerra europea. A su vez, el gran dramaturgo Eugene O'Neill (Jack Nicholson) se enamora perdidamente de Bryant. Pero el mayor amor para Reed es la política. Su relato al mundo de la revolución rusa de 1917 le mereció ser enterrado en el Kremlin. Pero no logró trasladar sus ideales a su propia patria. Una excelente película épica con una espectacular producción, que recrea de manera muy atractiva la agitada vida política y social del primer cuarto de siglo. El film intercala en el metraje testimonios de auténticos testigos de los hechos narrados, que el cineasta empezó a grabar a principios de los 70. Warren Beaty realiza un magnífico papel, al igual que Keaton y Nicholson. Beatty realiza con su dirección, un canto a la integridad de la persona y sus ideales frente a la adversidad. La película tiene acción, romance y emoción asegurada. Fue nominada a 12 Oscar, de los que ganó tres: mejor director, actriz secundaria y fotografía, obra esta última del talentoso Vittorio Storaro, que repetiría con Beatty en Dick Tracy y Bulworth.

6/10
Apocalypse Now

1979 | Apocalypse Now

Tres años de rodaje, un tifón, la hipoteca de sus propiedades, la sustitución del protagonista Harvey Keitel por Martin Sheen, el infarto de éste, una crisis matrimonial finalmente resuelta… No es fácil distinguir las dificultades reales del rodaje de Apocalypse Now con la leyenda que le confirió aura de título maldito. Se dijo que un desequilibrado robó material rodado y lo devolvía “por entregas”, en forma de trocitos calcinados; Peter Biskind afirmó que los cadáveres del refugio de Kurtz, procedentes en teoría del instituto anatómico forense, eran en realidad cuerpos de tumbas profanadas. Eleanor Coppola, esposa de Francis, escribió en su diario: “Es horrible advertir que alguien a quien amas se adentra en el centro de sí mismo y se enfrenta a sus temores, temor al fracaso, a la muerte, a volverse loco. Hasta ahora no había podido aceptar que el hombre al que amo, mi marido, el padre de mis hijos, pudiera mentir, traicionar y ser cruel con la gente a la que quiere.” Se producía un inquietante paralelismo entre Coppola y los personajes principales de Apocalypse Now. La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones. En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal.” Algunos comentaristas tacharon los diálogos de ampulosos. Son los mismos que prefieren el mensaje directo del ataque de los helicópteros al son de “La Cabalgata de las Walkirias” (magnífica, sin duda) al esfuerzo intelectual que exige el discurso lúcido e incoherente (se da esta paradoja) de un coronel Kurtz envuelto en la negrura de las sombras (como don Vito Corleone en El padrino). Las reflexiones de Willard, servidas con voz en off, en que se interroga sobre su misión, acabar con Kurtz (“No podía creer que quisieran enterrar a este hombre; casi mil condecoraciones”, “Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha”); o los intentos de Kurtz de expresar el estado de su alma, las dudas que le acometen… son esfuerzos notables por descender al abismo en que puede caer el hombre. 

8/10
La luna

1979 | La luna

Ante la muerte de su marido, una cantante de ópera se ve obligada a llevarse a su hijo de gira. Duro film de Bernardo Bertolucci, con temas tan escabrosos como el incesto y la adicción a la heroína, con la fallecida en 2006 Alida Valli.

5/10
Agatha

1979 | Agatha

Agatha sufre una depresión tras la muerte de su madre y decide huir sin rumbo fijo cuando su infiel marido le pide el divorcio. Es entonces cuando secretamente va a parar unos dias a un balneario, pero un periodista dará con ella. Michael Apted dirige este drama basado en un hecho real sobre la escritora de misterio Agatha Christie. Por esta fabulación, los herederos de Christie pusieron una demanda (que no prosperó) contra la productora de la película – Casablanca Filmworks– intentando impedir su distribución comercial. El film mantiene un tranquilo y equilibrado ritmo narrativo, cuenta con un elegante vestuario de Shirley Russell que fue candidato al Oscar, y Vanessa Redgrave se encargó de ponerse en la piel de la protagonista, así como Timothy Dalton de su marido. Se dijo que sus dos actores principales, no parecían muy cómodos con sus personajes. Destaca también la presencia de Dustin Hoffman. 

5/10
Novecento

1976 | Novecento

Impresionante fresco histórico que recorre la historia italiana del siglo XX a través de la historia de dos hombres que, naciendo el mismo día, pertenecen a clases sociales diferentes: Robert De Niro interpreta al hijo de un rico terrateniente y Gérard Depardieu al de uno de los obreros de su finca. Juntos vivirán experiencias sexuales en su juventud, los horrores de la Guerra en su madurez y seguirán discutiendo ya ancianos en uno de los finales más extravagantes que nunca ha tenido una película. Tan irregular como poderosa, esta producción de Alberto Grimaldi cuenta con un reparto excepcional que reúne a Dominique Sanda, Burt Lancaster, Sterling Hayden, Alida Valli, Stefania Sandrelli y Donald Sutherland, este último, en el papel de un fascista que deja boquiabierto a los espectadores cuando aplasta con su cabeza a un gato y luego despedaza a un niño. Debido a su exagerada duración la película fue estrenada en dos partes. La música de Ennio Morricone y la fotografía de Vittorio Storaro están cerca de la perfección.

8/10
Giordano Bruno

1973 | Giordano Bruno

Giuliano Montaldo, responsable del film Sacco y Vanzetti, continuó con su siguiente trabajo en el campo del cine biográfico. En esta ocasión, reconstruye la vida de Giordano Bruno, sacerdote dominico y filósofo e intelectual. Gian Maria Volonté realiza un gran trabajo, transformándose en el personaje central.

6/10
Malicia

1973 | Malizia

La esposa de Ignazio ha fallecido y deja al viudo con tres hijos, dos jovenzuelos y uno más pequeñín. Pero antes de morir, la esposa contrató a una criada llamada Angelina (Laura Antonelli), una chica joven y guapa, estupenda en la limpieza de la casa y en la delicadeza con la que trata a la familia. El padre y los dos hijos mayores sentirán pronto mucha atracción sexual por Angelina, pero el hijo mediano, Ninuccio, caerá también presa de los celos y empezará a dar rienda suelta a sus más bajos instintos, hasta chantajear a Angelina y ella se prestará al juego... Película retorcida en el modo en que trata las reacciones y el despertar sexual de la adolescencia, cuando el deseo, la insensatez y la envidia pueden empujar a una mente joven a cometer terribles actos de vileza. Todo el film está lleno de un erotismo malsano, con imágenes explícitas que inciden en los vicios oscuros de los adultos.

4/10
El último tango en París

1972 | The Last Tango in Paris

Un hombre maduro y una joven entablan una relación basada casi exclusivamente en el deseo y el sexo. Él está desesperado por la reciente muerte de su esposa, inmerso en un terrible vacío existencial. Bernardo Bertolucci dirige ésta, en su día, polémica cinta. Las escenas eróticas, muy explícitas, provocaron todo un reguero de comentarios. En España, en tiempos de Franco, no se permitió su estreno, siendo famosas las colas de automóviles que se formaban los fines de semana en la frontera con Francia, de gente que quería ver la película. Bertolucci contó para el film con la interpretación de Marlon Brando. La unión de un director de renombre, un gran actor y el morbo dieron fama a una en su día sobrevalorada película, que acusa el paso del tiempo.

4/10
Adiós, hermano cruel

1971 | Adio Fratello Crudele

Durante el Renacimiento, Giovanni se reencuentra con su hermana, Annabella, después de diez años de separación. Ambos se sienten atraídos, aunque ella es obligada por sus padres a contraer matrimonio con Soranzo un hombre al que no ama. Esforzada adaptación de la obra teatral "Tis Pity She's a Whore" de John Ford (II), famoso dramaturgo británico, contemporáneo de Shakespeare, que no tiene nada que ver con el célebre cineasta. El poco conocido cineasta italiano contó con dos de los grandes de su país, el compositor Ennio Morricone y el director de fotografía Vittorio Storaro.

4/10
El día negro

1971 | Giornata nera per l'ariete

Convincente thriller, con muchos elementos del cine negro clásico y algún apunte cercano al terror, dirigido con talento por Luigi Bazzoni y protagonizado con gran oficio por el duro Franco Nero, junto a un reparto de caras conocidas del cine de serie B italiano. Bazzoni cuenta además con un equipo técnico envidiable, encabezado por Vittorio Storaro y Ennio Morricone. Andrea es un periodista de prestigio que se pone a investigar la noticia de una agresión a un hombre el día de año nuevo. Tras ese acontecimiento empiezan a producirse otros asesinatos que parecen estar relacionados entre sí y cuyas víctimas son todas conocidas de Andrea. Mientras la policía no sabe si creerle, puesto que sospechan de él, Andrea intentará dar cuanto antes con el asesino.

5/10
La estrategia de la araña

1970 | Strategia del ragno

La figura del padre, erigida como un mito y modelo a imitar, lleva a un joven a investigar las causas de la muerte de su progenitor. Sus indagaciones se adentrarán en el oscuro pasado de la lucha antifascista en un pueblo italiano. Un pasado que no es tan heroico como algunos pretenden ver. Basado en un cuento de Jorge Luis Borges, este desmitificador film es una de las mejores realizaciones de la carrera de Bernardo Bertolucci. Con él confirmó las expectativas de la crítica creadas a raíz de "Antes de la revolución" y supuso el inicio de su etapa más interesante. Sin duda es también una de las obras más relevantes del cine italiano en la década de los 70.

6/10
El pájaro de las plumas de cristal

1970 | L'uccello dalle piume di cristallo

Sam, un escritor estadounidense de paso por Roma, es testigo del intento de asesinar a una mujer. Mientras intenta ir en su ayuda, Sam queda atrapado entre dos puertas de cristal. El asesino es un misterioso individuo que está causando estragos en la ciudad. El escritor decide investigar sus actividades por su cuenta. Ópera prima de Dario Argento, adscrita al género conocido como 'giallo', el terror italiano, género del que se convertiría en uno de los máximos esponentes. Sus señas de identidad son la cuidada fotografía, y su recreación en la violencia y detalles sórdidos. Excelente banda sonora de Ennio Morricone que añade tensión a la cinta.

6/10
El conformista

1970 | Il conformista

Marcello, un profesor de filosofía cercano al fascismo acepta una propuesta del servicio secreto, aprovechar su inminente viaje de luna de miel para cometer un atentando contra un político exiliado. Bernardo Bertolucci adapta con talento la novela de Alberto Moravia, combinando la tensión propia de la historia con su nada disimulada mirada política. Para muchos es el mejor film de Bertolucci, y le valió una nominación al Oscar por el guión.

7/10

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