Biografías
John Travolta
Le van los papeles de gamberro con encanto. Se convirtió en ídolo adolescente tras protagonizar hitos del cine juvenil como Grease y Fiebre del sábado noche, después vino la resaca del domingo y acabó relegado a comedietas de segunda fila. Pero John Travolta es un hombre de carácter, como sus personajes, nunca tiró la toalla hasta que le llegó una segunda oportunidad.
Matt Dillon
En In & Out, una comedia de Frank Oz, Matt Dillon interpretaba al ganador de un Oscar. Por entonces nadie habría apostado un duro pronosticando que optaría algún día a la estatuilla. Y eso que hace mucho tiempo que no era un guaperas más del ‘atajo de mocosos’ surgido de Rebeldes, la película de Francis Ford Coppola que le hizo famoso a los 14 años. Desde entonces, ha sabido alternar papeles variopintos, ha llegado a dirigir y se ha mantenido en la cima a lo largo de tres décadas. Con su personaje claroscuro de Crash, tan racista como heroico, ha demostrado ser un auténtico crack.
Daniel Craig
Los actores suelen saltar al estrellato cuando protagonizan una película de éxito. Aunque Daniel se ha prodigado en papeles secundarios, la fama llamó a su puerta cuando se hizo oficial la noticia de su elección como nuevo James Bond. Y aunque los apasionados del agente 007 no ven claro que un rubio tome el relevo de Pierce Brosnan, su reciente interpretación como agente israelí en Munich, le ha hecho merecedor de un voto de confianza: le falta el cinismo y el carisma con el que Sean Connery hizo inolvidable a Bond, pero al menos es un competente actor. Si alguien lo duda, que eche un vistazo a Layer Cake, estreno en DVD este mes.
Scarlett Johansson
Hace tres años Scarlett Johansson no era nadie, ni siquiera un rostro muy reconocible en pantalla. Y ahora esta rubia es una de las actrices más afamadas gracias a las siete películas que ha estrenado en ese breve periodo de tiempo.
Robert Redford
Las aventuras de Jeremiah Johnson
Un rostro ajado y lleno de profundas arrugas delataba su edad, pero en todo lo demás Robert Redford siguió teniendo hasta el final un espíritu joven e inquieto, con el mismo aire aventurero, libre y despierto de los personajes que le dieron fama. El legendario actor y realizador falleció a los 89 años el 16 de septiembrte de 2025, según adelantó The New York Times.
Lauren Bacall
La mítica Lauren Bacall falleció el 12 de agosto de 2014 en su residencia de Nueva York. La viuda de Humphrey Bogart tenía 89 años. "Con profundo dolor por la magnitud de nuestra pérdida, y con una inmensa gratitud por su increíble vida, confirmamos su muerte", decía la confirmación oficial.
Gérard Depardieu
Su rudo aspecto de hombre de Cromañón oculta una personalidad sensible a la manifestación creativa y artística. El actor no disimula una pasión por la vida unida indisolublemente a la de encarnar personajes con piel y corazón.
Hedy Lamarr
Usted tiene ojos de mujer fatal. Bien podríamos interpelar a Hedy Lamarr de este modo, parafraseando el título de una obra de Enrique Jardiel Poncela.
Michael Mann
Director, guionista, productor y operador de cámara... Michael Mann es un cineasta total que tiene una especialidad: mantener al público pegado a su asiento.
Joseph L. Mankiewicz
El cine cuenta historias, y sus protagonistas son personas. Joseph L. Mankiewicz nunca lo olvidó, ya transitara por comedia, thriller, drama, western o musical, ya ejerciera de productor, guionista, y/o director.
Judy Garland
Simboliza la alegría del primer cine sonoro y los musicales; del mundo de sueños que alegraba en los años 30 y 40 la vida de espectadores que buscaban evadirse de los problemas surgidos por la gran depresión o la guerra mundial. Pero Judy Garland les llevaba a un camino insospechado por encima del arco iris.
Sergei M. Eisenstein
Revolucionó el montaje con teorías que se estudian en las universidades de cine de todo el mundo, y él mismo las puso en práctica en películas memorables.
Burt Lancaster
Dos grandes etapas dividen la carrera de una de las mayores estrellas de todos los tiempos. En sus inicios, la irrepetible sonrisa de Burt Lancaster se convirtió en un símbolo del cine de aventuras, y aunque entonces ya resultaba convincente, al final de su carrera evolucionó a lo más alto, en papeles más complejos.
Gary Cooper
No era uno de esos actores del método con asombrosas habilidades para transformarse, ni falta que le hacía. Pues Gary Cooper combinaba su inmenso carisma con una naturalidad envidiable. se paseó por todos los géneros y Spencer Tracy dijo de él que “era mejor actor de lo que él mismo creía”.
Akira Kurosawa
El cineasta nipón decía de sí mismo: “yo menos películas igual a cero”. Tanto se entregó a la hora de hacer cine.
William Wyler
Los mejores años de nuestra vida
William Wyler. De él decía John Ford que “no se le podía persuadir de que la perfección era inalcanzable”. Siempre le acompañará la leyenda de ser el director que pedía `una toma más´.
Georges Méliès
Edison inventó la película y los hermanos Lumière las proyecciones públicas. Aspectos técnicos aparte, Méliès fue el inventor del cine concebido como gran espectáculo, y el gran pionero de los efectos especiales.
Jennifer Jones
Lo suyo fue llegar y besar al santo. O mejor, besar a la Virgen, pues su primer papel protagonista, el de la joven vidente de Lourdes en La canción de Bernadette, le valió un Oscar.
Mickey Rourke
Lo peor que le pudo suceder: convertirse en estrella. Si Ava Gardner se destruyó a base de alcohol, Mickey Rourke escogió la vía rápida de las drogas; y llegó a dejar el cine por el boxeo, disciplina que le ha desfigurado el rostro.
Jeremy Irons
Máximo representante de la ilustre escuela británica, Jeremy Irons es uno de los actores más versátiles del panorama actual. No existen rasgos comunes en sus personajes, salvo la intensidad con la que los interpreta. Pero destaca especialmente cuando le tocan personajes elegantes, que en su interior esconden turbios secretos y almas atormentadas. Se le dan especialmente bien los personajes malvados. Su modélica interpretación de Antonio, el comerciante cristiano que pide un préstamo en El mercader de Venecia, ha vuelto a poner de manifiesto que Jeremy Irons se merece un lugar destacado en el Olimpo cinematográfico.
