The Hunting Wives
- Serie TV
- Duración: 08h 00 min
- Género: Drama | Thriller
- Público apropiado: Adultos
- Valoraciones: decine21 (3) | usuarios (3)
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- Título original: The Hunting Wives
- Año: 2025
- Fecha de estreno en España en Netflix: 02-01-2026
- País: EE.UU.
- Creado por: Rebecca Perry Cutter
- Dirección: Rebecca Perry Cutter, Cheryl Dunye, Jennifer Getzinger, Melanie Mayron, Julie Anne Robinson
- Intérpretes: Malin Akerman, Brittany Snow, Jaime Ray Newman, Evan Jonigkeit, George Ferrier, Dermot Mulroney, Katie Lowes, Chrissy Metz, Alexandria DeBerry, Joyce Glenn, Branton Box, Hunter Emery, Karen Rodriguez, Madison Wolfe, Chosen Jacobs, Abigail Rhyne
- Argumento: May Cobb (Novela)
- Guión: Rebecca Perry Cutter, Benjamin Flores Jr., Will Hettinger, Kayla Westergard-Dobson, Emily Bensinger, Breannah Gibson, Mike Weiss, Brandon Zuck
- Música: Jeff Danna
- Fotografía: Michal Sobocinski, Bryce Fortner, Richard Rutkowski
- Distribuye en formato doméstico: Netflix
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Reparto
Sinopsis oficial
Sophie O'Neil se traslada al profundo este de Texas y sucumbe a los encantos de la socialité Margo. Su vida pronto se ve consumida por la obsesión, la seducción y el asesinato.
Crítica Las esposas cazadoras (2025)
Chicas alfa
Un tipo dispara a una mujer en el bosque, junto a Maple Brook, pueblecito del este de Texas. Unos días antes llegaba a la localidad Sophie O’Neil, ex directora de campaña demócrata que ha abandonado Nueva Inglaterra con su marido, el arquitecto Graham, para empezar de cero. El jefe de Graham, Jeb Banks, las invita a una fiesta donde les presenta a su legítima, Margo, figura carismática que deja fascinada a Sophie, a la que introducirá en su selecto círculo, donde están también la devota cristiana Jill, esposa del pastor, la del sheriff, Callie, y las socialités Monae y Taylor, todas ellas piezas clave del tejido social local. Poco a poco, Sophie descubre que Margo mantiene una relación conyugal abierta, así que se acuesta con Brad, hijo de una de sus amigas, pero también con mujeres, entre ellas Callie, sin discriminar por edad, género, raza ni estado civil. Eso sí, conviene ir bajando el pistón: Jeb quiere presentarse a gobernador por el Partido Republicano y la orgía permanente queda mal en los mítines. Mientras tanto, Margo oculta trapos sucios de un pasado que intenta desenterrar un detective privado tuerto que merodea por la zona.
Adaptación en formato de miniserie de ocho capítulos de la novela homónima de May Cobb, que se inscribe en ese tipo de relatos que exploran los dramas, secretos, perversiones y engaños latentes bajo la apariencia de prosperidad, orden social y vidas aparentemente perfectas, en las zonas más lujosas de Estados Unidos, en la línea de Mujeres desesperadas, o Big Little Lies, pero sin su ironía, elegancia o talento. Todo está tan pasado de rosca que el espectador se aburrirá, pues abundan los giros de culebrón, muchos de ellos totalmente inverosímiles, y el espectador pierde la cuenta de quién se acuesta con quién y por qué, aunque tampoco importa demasiado.
Provocan hilaridad algunos diálogos, en especial los de doble sentido en los que Margo pretende seducir a Sophie, mientras en teoría la está enseñando a disparar, metáfora sutil como un ladrillazo. Por un lado se abraza la corrección política, por lo que se critica a la asociación nacional del rifle, y se pinta a los conservadores como hipócritas, pues todos asisten a misa mientras se lían con quien pillan, pero por otro se cae en un exhibicionismo machista trasnochado, la pobre Malin Akerman se pasea todo el tiempo desnuda o ligera de ropa, venga a cuento o no, como en las peores películas de la Transición Española.
Todo es igual de ruidoso, igual de superficial, igual de cansino. Ni siquiera el misterio central —el cadáver encontrado en el bosque— consigue despertar el mínimo interés, porque el espectador lleva horas deseando que alguien liquide a la totalidad de los insoportables protagonistas. En esta tesitura, Brittany Snow compone una protagonista sin peso ni carisma, un manojo de tics nerviosos arrastrado por la trama como una bolsa de plástico en mitad de un huracán. Evan Jonigkeit, como marido arquitecto, resulta tan anodino que podría desaparecer de la serie en cualquier momento sin que nadie lo notara. Dermot Mulroney está francamente mal como Jeb Banks, un cliché con botas, testosterona y sonrisa de anuncio dental. Y la citada Malin Akerman, incapaz de salvar a su personaje, parece al menos consciente del disparate y opta por la autoparodia como mecanismo de supervivencia.
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