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Biografía

Bradford Young

Bradford Young

Bradford Young

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

Filmografía
Así nos ven

2019 | When They See Us | Serie TV

Impactante miniserie basada en hechos reales, el caso de la corredora de Central Park, la ejecutiva de 28 años Trisha Meili, que fue brutalmente violada y apaleada la noche del 9 de abril de 1989, cuando hacía deporte en el parque. Los hechos crearon auténtica alarma social, y la presión por encontrar culpables a la mayor brevedad, llevó a la detención y condena de cinco adolescentes –los afroamericanos Yusef Salaam, Antron McCray, Kevin Richardson y Korey Wise, y el hispano Raymond Santana–, de los que previamente obtuvieron confesiones forzadas, y sin ningún otro tipo de prueba adicional. Compuesta de cuatro capítulos, en el primero se describe el ataque, las detenciones y los interrogatorios de la policía; el segundo se centra en los juicios, sobre todo en uno de ellos; el tercero muestra la vida de los chicos, ya adultos, después de salir de la cárcel; mientras que el cuarto, se centra en Korey Wise, al que le tocó la peor parte carcelaria, y en la aparición en 2001 de un preso convicto, Matías Reyes, que confiesa haber sido el agresor en Central Park. A Ava DuVernay se le dan mucho mejor las historias basadas en hechos reales que abordan los prejuicios raciales y la lucha por la igualdad –la impactante Selma, en torno a Martin Luther King–, que la fantasía –la desastrosa Un pliegue en el tiempo–. Tras el documental Enmienda XIII, donde denunciaba la persistencia de la segregación racial en el sistema penitenciario, en Así nos ven podría decirse que ejemplifica con un caso concreto los fallos del sistema legal, en que la opinión pública se alía con los prejuicios para dar por cierto lo que no está tan claro. Sobrecoge lo que nos muestra la directora y coguionista, pues en Yusef, Tron, Kevin, Korey y Ray nos muestra poco menos que unos pánfilos, que no pueden creerse lo que les pasa durante cerca de 18 horas en que no prueban bocado, una auténtica jornada de los horrores, en que la policía que les interroga les aprieta las clavijas para confesar lo que luego negarán, con la promesa de que así podrán irse a casa. Es cierto que en esta primera parte la apuesta es mostrar unos chavales que parecen la mar de ingenuos, lo que a efectos dramáticos tiene sin duda más impacto, pero que puede parecer exagerado, y quitar un poco de credibilidad; porque el corolario inevitable es pensar que la policía y el ministerio fiscal son unas personas insensibles y crueles que sólo buscan chivos expiatorios para irse a casa, o que sus prejuicios les vuelven absolutamente ciegos. En cualquier caso, a medida que avanza la narración, el conjunto se vuelve más consistente, y conocer las circunstancias familiares de cada uno de los acusados, o seguir las declaraciones en el tribunal, acreciente el interés, y contribuye a mostrar una realidad poliédrica, muy completa. Impacta la dificultad para retornar a la vida ordinaria una vez se ha obtenido la libertad condicional, haber estado en la cárcel impide a acceder a determinadas oportunidades laborales; por otro lado, mientras se ha estado entre rejas, el mundo no se detiene, y las cosas cambian, por ejemplo, el paisaje que se encuentra Raymond al volver a su casa, con nueva madrastra. No falta la crítica y mención a Donald Trump, por haber pedido en la época la pena de muerte para los culpables del crimen, que no se habría incluido seguramente de no ser en la actualidad el presidente de Estados Unidos. Asoma un puñado de actores conocidos en pequeños papeles –Vera Farmiga, Felicity Huffman, Famke Janssen...–, y en la producción figuran los nombres de Oprah Winfrey y Robert De Niro. Pero sobresalen los desconocidos actores que dan vida a los cinco de Central Park, en su versión adolescente y adulta, pues bordan sus composiciones, atrapan todo el terror y endurecimiento que propician su tremenda experiencia.

7/10
Han Solo: Una historia de Star Wars

2018 | Solo: A Star Wars Story

Antes de adoptar su emblemático nombre de Han Solo, este joven enamorado de Qi'ra ha trazado un plan para que ambos escapen de las garras de lady Proxima, a cuyas órdenes trapichean en el planeta Corellia delincuentes desde temprana edad, al más puro estilo “Oliver Twist”. Sin embargo en su fuga ella es atrapada, y él se alista como piloto del imperio, un paso para poder estar en disposición de liberar en un futuro no muy lejano a su amada. En el frente de guerra conocerá a un grupo de contrabandistas de combustible, al que espera asociarse para reunir el capital suficiente para comprar una nave. Nuevo spin-off de la saga Star Wars, que vendría a completar lo contado hasta la fecha sobre lo que ocurrió antes de los hechos narrados en la trilogía original. Como es sabido, George Lucas entregó una trilogía precuela en que, alrededor de la orden de los jedi, contaba cómo el padre de Luke Skywalker se convirtió en el malvado Darth Vader; y luego llegó un film “fuera de serie”, que explicaba el modo en que los rebeldes se hicieron con los planos de la Estrella de la Muerte. Ahora la película que nos ocupa, también fuera del canon de las trilogías, nos ofrece detalles de cómo Han Solo se convirtió en contrabandista galáctico asociado al wookie Chewbacca. No se trata, como es natural, de ofrecer aquí una lista de los guiños y las referencias a personajes o frases enigmáticas de La guerra de las galaxias que aquí encuentran una explicación, baste mencionarlo y dejar constancia de que de nuevo se juega la carta nostálgica, la del fan cuyo corazón palpitará emocionado evocando los filmes originales. Ron Howard –que sustituyó a los directores originalmente previstos, Phil Lord y Christopher Miller, que parece que deseaban experimentar un poco narrativamente, lo que se saldó con su salida del film, no se podían correr más riesgos de los necesarios, pensó la productora Kathleen Kennedy– cuenta con un guión de Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan, lo que asegura la deseada fidelidad, que el espectador experto se mueva siempre por territorio conocido. No obstante hay un aspecto novedoso que chirría, el fallido androide L3, con elementos asociados a su personalidad que se desmarcan para mal de los robots que hemos visto hasta la fecha en la saga. Pero en general, y pese a algún momento de arritmia, hay lo que cabe esperar, una historia de amor, las pillerías del mundo criminal, lealtades y traiciones a veces presentadas algo bruscamente, trepidante acción. Algunos elementos son muy de western, el asalto al tren, las partidas de cartas; y es una lástima que la parte bélica casi de guerra de trincheras no tenga más espacio. Los efectos especiales, por supuesto, están muy conseguidos, y hay nuevos diseños en armaduras y naves, aunque siempre en continuidad con lo que ya hemos visto en otros filmes, buscando coherencia. La banda sonora funciona sobre todo cuando reconocemos variaciones sobre los conocidos temas de John Williams. El entretenimiento está más que asegurado, pero faltan genuinas emociones, cuesta que los personajes nos importen, y algunas muertes resulta difícil sentirlas. A pesar de su aire a Harrison Ford, le falta un hervor a Alden Ehrenreich, con un aire algo apocado y unos mohines que chocan algo con su bravuconería; mientras que Emilia Clarke como su amada arrastrada al submundo criminal, abusa de una desconcertante sonrisita de condescendencia; mientras que el villano de Paul Bettany tiene escasa entidad. Quizá los mejores del reparto sean Woody Harrelson, un actor fantástico que sabe insuflar vida a su contrabandista, y Donald Glover, que sí da el tipo que se espera de Lando.

6/10
Where Is Kyra?

2017 | Where Is Kyra?

La llegada

2016 | Arrival

La doctora Louise Banks. La mayor experta en lenguas del planeta. Que conoce lo que es el dolor, perdió a una hija en edad universitaria, seguramente por un cáncer. A punto de comenzar a impartir una clase en la facultad donde trabaja, se entera, como el resto del mundo, del aterrizaje de 12 naves espaciales en otros tantos puntos diferentes del planeta. Una de ellas está en montana, y Louise es requerida, junto a otros muchos expertos en distintos campos de la ciencia, como el matemático Ian, para tratar de comunicarse y entender cuáles son las intenciones de los visitantes extraterrestres. La situación es delicada, pues la población está asustada, se han producido disturbios y saqueos, reacciones violentas de todo tipo, más los planteamientos de distintos tipos de iluminados. Además, países como China y Rusia, se muestran más temerosos y podrían responder con un ataque militar preventivo. El canadiense Denis Villeneuve (Prisioneros, Sicario) sigue dando muestras de su poderío narrativo y visual a través de las películas. Aquí adapta un relato corto de Ted Chiang, convertido en guión por Eric Heisserer, que en el mismo año ha visto convertido en película otro de sus libretos, Nunca apagues la luz, lo que por comparación permite ver cómo las cosas cambian cuando hay detrás un director con claro peso específico. La película incide en la idea de la comunicación, hacerse entender, ponerse en el lugar del otro, no obrar precipitadamente, como fundamento para cualquier tipo de entendimiento, ya sea entre naciones, ya sea entre personas. Y la paradoja estriba en que una puede ser muy buena en conocimiento de teoría del lenguaje, y aplicar esto a la comunicación con otra civilización, y al mismo tiempo advertir que en el trato directo con personas no sabe expresarse exactamente como quisiera. Suerte de Encuentros en la tercera fase con personalidad propia –resulta curioso advertir cómo otros cineastas importantes, con mayor o menor fortuna, han intentado abordar este tipo de historias, además de Steven Spielberg, están Stanley Kubrick (2001, una odisea del espacio), Robert Zemeckis (Contact) y Christopher Nolan (Interstellar)–, la película estética y visualmente está muy bien resuelta, las escenas en que humanos y alienígenas se encuentran frente a frente son muy originales, así como el modo en que "hablan" entre ellos. La banda sonora de un Jóhann Jóhannsson en alza ayuda a crear la adecuada atmósfera que exige la historia. El reparto está muy bien, con una sobresaliente Amy Adams, que sabe entregar una combinación perfecta de fortaleza y fragilidad, sabiduría y ternura, miedo y confianza, lo que ayuda a que la complicada resolución del film con sorpresa funcione y deja al espectador dando vueltas y revueltas a lo que ha visto.

7/10
Beat-up Little Seagull

2016 | Beat-up Little Seagull

El caso Fischer

2014 | Pawn Sacrifice

Película basada en hechos reales, narra el enfrentamiento por el campeonato mundial de ajedrez del aspirante estadounidense genial, excéntrico y desequiibrado Bobby Fischer con el jugador que ostenta el título, el ruso Boris Spassky. Ello ocurre en Reikiavik, Islandia, en 1972, o sea, en plena guerra fría, de modo que la lucha cobra un claro simbolismo, y acapara la atención mundial de la opinión pública. La fragilidad mental de Fischer queda explicitada en el acertado título original –"Sacrificio de peón"–, alusivo a la disposición de algunos a considerar al ajedrecista como una pieza prescindible en el tablero de la escena internacional, cara a asegurar por encima de todo la victoria de Estados Unidos sobre la Unión Soviética. Como se ve, la trama no puede ser más apasionante –incluso inspiró otro film de ficción que no cuenta la vida del ajedrecista, En busca de Bobby Fischer–, y plegarse a lo que ocurrió es suficiente para asegurar una película que atrape. Esto hace en gran parte el guión de Steven Knight –no deja de ser curioso que su apellido sea el nombre de una pieza de ajedrez, en España el caballo–, que maneja un director al que le gustan las historias de corte épico, Edward Zwick –Tiempos de gloria, El último samurái–. El dramatismo de las partidas funciona muy bien, aunque por desgracia hay algo de brusquedad tras el discurrir de las primeras, que precipitan un final demasiado brusco. Tobey Maguire, productor y protagonista, compone bien a Fischer con sus rarezas y exigencias, mientras que su némesis, Liev Schreiber, entrega un meritorio Spassky, incluido su esfuerzo por hablar en ruso. En cambio otros personajes saben a poco, el espectador se queda con ganas de saber más del abogado Paul Marshall (Michael Stuhlbarg) y el sacerdote Lombardi (Peter Sarsgaard), que ejercen como manager y consejero ajedrecístico de Fischer, y de la madre y la hermana del jugador, de las que apenas se nos ofrecen unos apuntes que ayudan a hacernos una idea del entorno familiar en que ha crecido.

6/10
El año más violento

2014 | A Most Violent Year

El año 1981 registra en Estados Unidos una de las más altas cotas de violencia nunca vistas en el país. Y Nueva York no es diferente. Allí dirige una empresa de suministro de gasoil Abel Morales, quien a pesar de ser un duro y calculador hombre de negocios se esfuerza en actuar de acuerdo con la legalidad, guiado por sólidos principios. Algo a lo que no se ciñen sus corruptos competidores, las prácticas de tipo mafioso en el ramo no han sido nunca una rareza. De hecho Abel controla su empresa gracias a que se casó con Anna, la hija de un gángster dueño del negocio, con quien tiene dos niñas. En cualquier caso, él ha hecho "limpieza", lo que está pagando con robos frecuentes de sus camiones cisterna, a mano armada, y otras prácticas intimidatorias; para colmo, el fiscal del distrito le está investigando, y varias acusaciones graves vienen a pesar sobre él, justo cuando está en medio de una delicada operación financiera, en la que ha comprometido toda su fortuna, y cuya conclusión requiere una liquidez adicional que ahora se le pondrá muy cuesta arriba. J.C. Chandor, director y guionista, vuelve a probar que es uno de los cineastas estadounidenses de mayor calado del momento. Igual que Margin Call y Cuando todo está perdido, El año más violento es una inteligente e inquietante parábola de cómo el sueño americano puede devenir en pesadilla, incluso cuando uno se deja guiar por unos principios morales, no es desde luego casualidad que Morales sea el apellido del protagonista, de procedendia hispanoamericana, y encarnado con talento por el guatemalteco Oscar Isaac. Su estupenda composición hace pensar a veces en el Michael Corleone de Al Pacino en El padrino. Chandor, componiendo con primor los personajes –qué bien están perfilados psicológicamente todos, incluso los que tienen menor presencia, y qué gran regalo para los actores que los encarnan, Jessica Chastain, Albert Brooks, Elyes Gabel, David Oyelowo, Catalina Sandino Moreno, Alessandro Nivola...–, muestra un aspecto oscuro de esa tierra de las oportunidades que es Estados Unidos, al final aquello parece "la selva" donde sólo los más fuertes sobreviven, un verdadero darwinismo social. Pues a la hora de hacer "lo correcto", muchos lo intentan, pero pueden asomar defectos, colaterales, o que no lo son tanto, ya sea debilidad de carácter, ceder en alguna ocasión, mirar a otro lado en un momento dado para poder "trepar", actuar de un modo determinado "por si acaso", no comunicar cierta información porque uno sabe cómo reaccionaría el otro... En la mirada hay una alabanza a la acción en conciencia frente a la pasividad, y aunque no se tenga la certeza de lograr el objetivo deseado. Tiene el film algo de resonsancias bíblicas –el nombre de pila del protagonista, Abel, tampoco parece casual–, y Chandor, además de un tono algo fatalista, resignado a que la naturaleza humana, aunque susceptible de mejora, es básicamente incorregible, imprime bríos a la narración: no faltan los momentos de suspense –se respira una atmósfera de miedo, de que algo malo puede ocurrir, todo el tiempo–, una persecución muy bien rodada y un desenlace impactante. La excelente fotografía cruda de Bradford Young evoca muy bien la época en que transcurre el film, un ochentero invierno neoyorquino.

8/10
Selma

2014 | Selma

Vibrante película nominada al Oscar, que cuenta con el apoyo en la producción de nombres como Brad Pitt y Oprah Winfrey –ésta también con un pequeño papel–, y que llega a los cines cuando se cumplen 50 años de las históricas marchas de Selma a Montgomery, Alabama, reclamando el derecho al voto para los negros en Estados Unidos. Aun reconociendo lo justo de la demanda, teóricamente ya una realidad, pero que está lejos de serlo en los estados del Sur, el presidente Lyndon B. Johnson no quiere tomar en sus manos esta “patata caliente” y legislar, sobre todo cuando ocupan su mesa otros graves problemas de los cuales no es el menor la Guerra de Vietnam. El carismático Martin Luther King, cuyo prestigio se acaba de acrecentar con el Premio Nobel de la Paz, establecerá en Selma la base de operaciones de esta nueva lucha pacífica por el voto. Mientras, el gobernador del Estado George Wallace no quiere dar su brazo a torcer, incluso recurriendo a la violencia, y el FBI de J. Edgar Hoover espía los movimientos de King, aireando sus problemas conyugales. Buena muestra de cine histórico, que evita los clásicos buenismos y didactismos en que resulta fácil caer cuando se retrata a gigantes en la lucha por las libertades. La afroamericana Ava DuVernay, que ya llamó la atención con una interesante muestra de cine “indie”, Middle of Nowhere, maneja bien el sólido guión del primerizo Paul Webb, que está punteado con breve frases sobreimpresionadas en la pantalla, como si formaran parte de los informes que el FBI elabora sobre King, e incluye múltiples personajes y grupos en la narración, con el mérito de lograr que el espectador no se pierda, sin ser pesado. El film combina los tintes épicos de ciertas escenas de muchedumbres, o la brutalidad de la represión en el puente Edmund Pettus, con el intimismo de los “tête à tête” entre los personajes, sus intercambios verbales con diferentes puntos de vista, y la soledad del líder, Martin Luther King, que se ha ido dejando en el camino la felicidad del hogar, que desearía recomponer, y cuyo principal guía es su fe en Dios, la oración unida a la convicción de la justicia de su causa. Resulta sugerente la idea de que la población de Selma fue escogida como catalizador ideal de un movimiento que corría el riesgo de no lograr avances considerables, y se hace justicia señalando las adhesiones de numerosos miembros de distintas confesiones a la marcha. Sobre el rigor histórico, hay quien considera que se arroja una imagen algo negativa del presidente, demasiado pragmático y complaciente con los métodos de Hoover, cuando habría sido un sólido apoyo de King, en cualquier caso su apoyo de fondo a las metas que persigue el otro quedan fuera de toda duda. Ésta es una de esas películas que merecería un premio al conjunto del reparto, todos los actores insuflan alma a sus personajes, hasta los que tienen una presencia mínima, como las niñas del atentado de una iglesia en Birmingham. Aunque por supuesto sobresale David Oyelowo que entrega a un inolvidable Martin Luther King.

8/10
Mother of George

2013 | Mother of George

En un lugar sin ley

2013 | Ain't Them Bodies Saints

Un pueblecito de Texas. Los hermanos Muldoon, Bob y Freddie, y la mujer de Bob, Ruth Guthrie, cometen un robo que sale mal. Tras un tiroteo, Freedie muere y Bob y Ruth, que está embarazada, son capturados. Bob será encarcelado mientras que Ruth queda en libertad y durante cuatro años cuidará sola de su hija. Cuando llega la noticia de que Bob ha escapado, la policía del pueblo se pondrá alerta ante la inminente llegada de Bob. Al frente estará el agente Wheeler, quien se siente atraído por Ruth. Cine poderoso, de mundos interiores, de personajes recios, de vidas duras, de presentimientos trágicos. El director  David Lowery (de amplia trayectoria como cortometrista y con dos largometrajes en su haber) ofrece una historia que engancha, también porque narra siempre al filo de la navaja, sin explayarse un ápice, huyendo de la explicitud, echando mano de los mínimos puntos de apoyo para edificar su historia. Los detalles parecen ser lo de menos para él, de modo que las elipsis son constantes y sólo parecen contar dos momentos: ése en el Bob y Ruth se separan y ése en el que pretenden reencontrarse. En medio, algunos personajes que pululan por ahí: el sheriff enamorado de ella, el sufriente padre del fugitivo, los hombres que buscan venganza, el amigo. Este excesivo laconismo narrativo resta también algo de contundencia al resultado, que seguramente podría haber sido más emocionante, más equilibrado y completo. Porque este quedarse a medio camino se debe también a que los personajes suelen mantenerse a cierta distancia emocional del espectador, les conocemos mínimamente, verdaderamente sabemos poco de su corazón, de sus reacciones. El espectador tiene siempre una leve e incómoda sensación de que se ha perdido algo. Y que con esa implicitud general al director no se le vaya de las manos la película se debe principalmente a la perfección formal. La atmósfera que genera Lowery es impresionante, tanto es así que el amor entre Bob y Ruth adquiere ciertos tintes épicos, arquetípicos. La Texas de Lowery es la de los sesenta del pasado siglo y la puesta en escena –con su preciosa fotografía y sus minimalistas acordes musicales- recuerda a ciertos pasajes contemplativos de El árbol de la vida, mientras que la perpetua violencia latente que invade toda la cinta remite a la subyugante El asesinato de Jesse James por el cobarde Rober Ford. Por otro lado, Lowery ha contado con actores de primerísimo orden, intérpretes capaces de mostrar mundos interiores sin cruzar más de tres palabras y a la vez con un talento innato para esconder sus más íntimas intenciones: es el caso de Casey Affleck, Rooney Mara y Ben Foster. Y a ellos se suma un perfecto Keith Carradine.

6/10
Middle of Nowhere

2012 | Middle of Nowhere

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