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Biografía

Dario Marianelli

Dario Marianelli

57 años

Dario Marianelli

Nació el 21 de Junio de 1963 en Pisa, Italia

Premios: 1 Oscar

20 Noviembre 2006
Escucha la banda sonora de "El solista", uno de los trabajos más conocidos de Dario Marianelli.
Oscar
2008

Ganador de 1 premio

Filmografía
El jardín secreto

2020 | The Secret Garden

La británica nacionalizada estadounidense Frances Hodgson Burnett publicó en 1910 “El jardín secreto”, folletín que ha dado lugar a adaptaciones televisivas, obras teatrales y varias versiones cinematográficas, entre las que se recuerda la dirigida en 1993 por Agnieszka Holland. En este caso, la trama se ha trasladado a 1947, recién terminada la Segunda Guerra Mundial, y en vísperas de la partición de la India, donde ha vivido toda su vida la niña de diez años Mary Lennox, de padres británicos. Tras la muerte de éstos por el cólera, deberá trasladarse a vivir con su viudo y estricto tío, Archivald Craven, en su inmensa mansión, Misselthwaite Manor, emplazada en Yorkshire, donde cuenta con la asistencia de Mrs. Medlock, su ama de llaves. Con su primo enfermo, Colin, y Dickon, hijo de una criada, que se hace amigo suyo, descubrirá un jardín secreto amurallado, con propiedades mágicas y curativas, que se va a convertir en el refugio de los tres chavales. Marc Murden, forjado en series televisivas como Utopía, firma una adaptación un tanto convencional, donde parece que le importaba sobre todo el aspecto visual, por lo que el punto fuerte del film acaba siendo la fotografía de Lol Crawley (The OA), que se luce con las bellas imágenes del jardín. Quizás cabe reprochar que se hayan retocado con efectos visuales, pues incluye por ejemplo algún ave que no acaba de resultar convincente. Por otro lado, en el desarrollo de la trama falta algo de emoción, que sí lograba por ejemplo Holland, y pesan los numerosos flash-backs utilizados para mostrar la relación entre Mary y su fallecida madre, que al final ralentizan en exceso el relato, no parecen aportar demasiado, y generan algo de tedio. Pese a todo, se mantienen los temas presentes en el original, como la superación del dolor que provoca la pérdida de un ser querido, pero también la superación del egoísmo, y la importancia de amar la naturaleza. El elenco realiza un impecable trabajo, sobre todo los tres jóvenes protagonistas, Dixie Egerickx (Mary), que aparecía en la miniserie Patrick Melrose, Edan Hayhurst (Colin), que fue un pequeño Albert Einstein en Genius, y Amir Wilson (Dickon), visto en El niño que pudo ser rey. Como cabía predecir, los magistrales Colin Firth (el tío Archivald) y Julie Walters (Mrs. Mewdlock) no decepcionan, pero tampoco tienen demasiado tiempo en pantalla para brillar.

5/10
Pinocho

2020 | Pinocchio

El viejo carpintero Geppetto crea una marioneta de madera. Pero sucede algo mágico: la traviesa marioneta empieza a hablar, a andar, a correr y a comer como cualquier niño. Geppetto le pone el nombre de Pinocho y lo cría como a un hijo. Pero a Pinocho le resulta difícil ser bueno. Se deja llevar fácilmente por el mal camino y va de desgracia en desgracia. Unos bandidos lo persiguen, lo engañan y lo secuestran en un mundo de fantasía repleto de criaturas fantásticas, desde el vientre de un pez gigante hasta el País de los Juguetes y el Campo de los Milagros. Su fiel amiga, el Hada, intenta hacerle ver que su sueño, convertirse en un niño de verdad, no se hará realidad hasta que Pinocho no cambie su forma de ser.

Bumblebee

2018 | Bumblebee

Michael Bay se toma vacaciones como director de la saga Transformers, lo que le sienta divinamente, porque la progresiva decadencia de los filmes basados en los juguetes de Hasbro era evidente para cualquiera con ojos en la cara. El nuevo film, que tiene detrás a Travis Knight, director de un film animado de culto, Kubo y las dos cuerdas mágicas, es muy disfrutable, palomitero puro, en la línea de las producciones de Steven Spielberg de los 80, de nuevo el Midas de Hollywood figura en los créditos como productor ejecutivo, y es de suponer que con más gusto que en las últimas entregas "transformeras". De hecho Bumblebee ha acertado con una trama bastante independiente de las anteriores escrita por la desconocida Christina Hodson, que incluso prescinde en su título de lo que se ha convertido, casi, en una palabra maldita: Transformers. Estados Unidos, los años de la presidencia de Ronald Reagan. Charlie, a punto de cumplir los 18 años, se siente a disgusto con el mundo. Añora a su padre, muerto de un infarto, con el que estaba estrechamente unido. Y no logra conectar con su padrastro, y tampoco con su madre y su hermano pequeño. Lo único que hace sus días más llevaderos es su pasión por la mecánica y los motores, que heredó de su progenitor. Precisamente por su cumpleaños logra que su tío Hank, que tiene una chatarrería con muchos coches de desguace, le deja quedarse con un Escarabajo Amarillo que se diría que nunca podrá arrancar. Contra pronóstico, ella lo logra, aunque lo más sorprendente es que se trata de un autobot, B-127, que durante la guerra desarrollada en el planeta Megatron con Optimus Prime y compañía en la resistencia, fue enviado a la Tierra. Allí, por diversos avatares, quedó desconectado y sin memoria, ahora es casi como un bebé que tiene que aprenderlo todo, y a la que Charlie bautiza como Bumblebee, o sea, Abejorro. Entretanto, malvados decepticons tratan de dar con el paradero de B-127, para ganar la guerra en su planeta. Hailee Steinfeld es perfecta por su aspecto para dar vida a esta adolescente desubicada, en un hogar desestructurado que recuerda a los de Spielberg, de hecho hay muchos guiños al cine de éste, desde el científico de John Ortiz que asegura que siempre quiso tener un encuentro con extraterrestres, a la entrañable relación que se desarrolla entre Charlie y Bumblebee, al más puro estilo E.T., el extraterrestre. El conato de romance con Memo tiene su gracia, y hay una buena combinación de acción y humor, con bastante equilibrio, se evitan afortunadamente los aburridos excesos de cacharrería. Por ejemplo Knight es consciente que son mucho más "cool" las transformaciones de automóviles y aviones en robots, que las peleas entre robots, de modo que como si fuera un mago, nos deja siempre boquiabiertos con las transformaciones del Escarabajo. Y se juega bien con el carácter tímido de Bumblebee, y su aprendizaje para comunicarse a través de las canciones, lo que sirve introducir temas de la época en que transcurre la acción, incluyendo bromas acerca de los gustos musicales. Hasta ocurrencias como el posible origen de internet, sorprenden para bien.

6/10
Nombre de mujer

2018 | Nome di donna

El instante más oscuro

2017 | Darkest Hour

Mucho antes de la magistral Dunkerque, el realizador Joe Wright había resumido la batalla en un único –pero brillante– plano secuencia playero, en Expiación, su segundo trabajo. Después de que el film de Christopher Nolan haya reavivado el interés de la industria audiovisual por la Segunda Guerra Mundial, el británico retoma la evacuación de las tropas aliadas en la ciudad portuaria, que tiene un peso clave en este biopic del carismático primer ministro de su país durante el conflicto. El instante más oscuro llega en un momento en el que parecía tenerlo complicado por saturación, tras la excelente acogida de The Crown, donde le interpretaba un inmenso John Lithgow, y Churchill, con otra increíble transformación, esta vez por parte de Brian Cox. Sin embargo, acierta al centrarse en un momento distinto de la vida del líder británico más valorado de todos los tiempos, cuando en 1940 el parlamento fuerza la dimisión del primer ministro, Neville Chamberlain, que no ha sabido gestionar la amenaza de Adolf Hitler. Su partido se ve obligado a elegir como sustituto a Winston Churchill, desprestigiado por instigar la desastrosa batalla de Gallipoli durante la Gran Guerra, cuando ejercía como Primer Lord del Almirantazgo, pero que es el único de sus candidatos que acepta la oposición. El hombre que ha dirigido excelentes dramas de época como el citado, o Anna Karenina y Orgullo y prejuicio, demuestra que domina el género, haciendo gala de hallazgos visuales, no tan excesivos como el de la costa, pero sí los suficientes para crear tensión en una historia que transcurre en escenarios cerrados; pocas veces se ven detalles del frente, aquí estamos ante un thriller político en el que la principal guerra se libra entre el protagonista y sus rivales. Aprovecha que cuenta como colaboradores a los inspirados Bruno Delbonnel, habitual director de fotografía de los hermanos Coen y Jean-Pierre Jeunet, y Dario Marianelli, su músico de siempre. Con esto le saca gran partido al guión, absolutamente redondo, del especialista en vidas reales Anthony McCarten (La teoría del todo), que consigue meter al espectador del siglo XXI en el pensamiento de la época, cuando aún se podía llegar a pensar que Hitler podría tener clemencia con Inglaterra si se rinde a tiempo. En este contexto los políticos –a los que se da un varapalo por estar más pendientes de su silla que de otra cosa– piensan que resulta estéril plantar cara a los nazis en solitario, pues el resto de países que le hacen frente han caído o están a punto de hacerlo. Resulta impresionante el trabajo de Gary Oldman, a priori una opción nefasta para interpretar al protagonista por su absoluta falta de parecido. Pero pese a la extremada caracterización, a base de maquillaje prostético, el actor consigue resultar creíble sin perder expresividad, y sobre todo humanizar a un personaje mitificado por su peso en la historia. Estamos ante uno de esos trabajos milagrosos que se recuerdan siempre. Contra todo pronóstico, no eclipsa a los eficaces secundarios, realiza un brillante trabajo Kristin Scott Thomas, como Clemmie, la cariñosa esposa, y hasta se echan de menos más escenas de Ben Mendelsohn (brillante villano en Rogue One, una historia de Star Wars), como un Jorge VI que en principio contempla al Primer Ministro con recelo por no haberle apoyado durante la abdicación de su hermano (aquí se ofrece una versión más realista de la relación entre ambos que en El discurso del rey). Por último, Lily James sale airosa del reto de interpretar a una figura omnipresente en los últimos Churchill, la de joven secretaria que sufre la ira del mandatario, por su carácter gruñón, pero que consigue que poco a poco se dulcifique. Se articula en torno a la necesidad de reunir valor y plantar cara a las amenazas pese a que haya que realizar grandes sacrificios, cuando se corre el riesgo de fenecer. Merece un diez la secuencia capriana del metro, que difícilmente pudo ocurrir en la vida real, pero que no sólo resulta conmovedora, sino que resume muy bien lo que supuso la figura de Churchill.

8/10
Paddington 2

2017 | Paddington 2

El oso Paddington encuentra el regalo ideal para su tía, a punto de cumplir cien años, un antiguo libro desplegable. Pero mientras desempeña todo tipo de trabajos de cara a reunir el dinero necesario para comprarlo, un ladrón entra en la tienda de antigüedades para apropiarse de él. Una de esas excepciones en las que la secuela supera al original. Ya aquél, que adaptaba las peripecias del personaje de los cuentos de Michael Bond, sorprendía con su retrato de Londres a través de los ojos de un oso parlante y filántropo llegado de Latinoamérica, con buenas dosis de humor inglés. Pero aquí se eleva todavía más el listón, con inteligentes hallazgos que se suceden a un ritmo trepidante. La clave está en que reivindica la sencillez, propone una mirada a un pasado nostálgico ideal mostrando trenes y todo tipo de objetos del ayer, y aboga porque siempre se puede sacar el lado positivo de cada ser humano. De hecho su humor, pensado para el público de todas las edades, tiene la típica ironía británica, pero está tratado con un gran sentido del equilibrio, ataca a actitudes y comportamientos inadecuados pero no al humano en sí, que siempre puede regenerarse, incluso en el caso de brutales criminales. Repite como realizador Paul King, centrado sobre todo en series televisivas hasta que abordó esta saga, que demuestra que ha aprendido muy bien de los mejores. Sus imágenes remiten a Charles Chaplin (la hilarante secuencia de la barbería), a la animación clásica (la limpieza de cristales) e incluso a Woody Allen y su Misterioso asesinato en Manhattan, de donde bebe la esposa investigadora y el marido escéptico y la secuencia de las grabadoras. Pero sobre todo ha tomado como modelo al mejor Frank Capra, el oso tiene la actitud de los personajes de Gary Cooper y James Stewart del cine del italoamericano, y provoca las mismas reacciones positivas. Abundan los momentos valiosos, como la encantadora animación del libro desplegable con los mejores lugares de la capital británica, o la secuencia del militar retirado de carácter gruñón que no permite que le limpien los cristales. Repiten los actores de primer nivel en registros exageradamente divertidos de la primera entrega; se lucen Sally Hawkins y Hugh Bonneville, mientras que Julie Walters y Jim Broadbent saben a poco. Pero aparte del pequeño papel del siempre sorprendente Brendan Gleeson, aquí roba la función sobre todo el recién llegado Hugh Grant, grande como comediante y showman, que además tiene un papel múltiple y demuestra una sana capacidad de reírse de sí mismo.

7/10
Kubo y las dos cuerdas mágicas

2016 | Kubo and the Two Strings

Cuarto largometraje de Laika Entertainment, estudio detrás de Los mundos de Coraline, El alucinante mundo de Norman y Los Boxtrolls. En esta ocasión se mezcla stop-motion con animación digital en un film de ambientación japonesa. Kubo, un niño tuerto, aprovecha su habilidad mágica para que las figuras de origami hechas en papel cobren vida mediante la música de su guitarra, lo que le sirve para contar en las plazas atractivas gestas heroicas y sacarse así unas monedas cada día. Por la noche, su madre enferma le cuenta la historia de su progenitor, heroico guerrero que se sacrificó para que ellos escaparan con vida de un grave peligro. Para enfrentarse a su diabólico abuelo, el Rey Luna, y sus tías, que pretenden sacarle el ojo que le queda, Kubo se embarcará en la búsqueda de tres reliquias mágicas que una vez estuvieron en manos de su progenitor, la espada irrompible, la armadura impenetrable y el yelmo invulnerable, con ayuda de una mona y un heroico escarabajo. Supone el debut en la realización de Travis Knight, presidente de la compañía Laika, que en las películas hasta ahora se había limitado a ejercer como productor, y animador. Mediante una animación que destila encanto artesanal compone atractivos personajes, que superan en la fluidez de sus movimientos a los anteriores títulos de la casa, y una atmósfera basada en el folclore nipón muy atractiva, más realista que la de filmes animados de inspiración oriental como Kung Fu Panda, y que tiene una enorme originalidad. Quizás Kubo y las dos cuerdas mágicas resulte un poco oscura, marca de fábrica de Laika. Aunque no deja de ser apropiada para niños, recuerda en cierta medida el tono algo amargo de los primeros cuentos de los hermanos Grimm, donde se pretendía advertir a los niños sobre la realidad de la vida y la muerte, sin un poco de azúcar en la píldora, al estilo de Walt Disney. Por eso resultan bastante efectivas sus reflexiones, sobre todo en torno al legado familiar, y la necesidad de mantener viva la memoria de los que ya no están. Pero también habla de la muerte, el sacrificio, temas con los que se apela a la madurez del público infantil, y que también resultan atractivos para los adultos, dulcificados por oportunos golpes de humor y porque el fondo del film es positivo. Llena de acción muy bien llevada, destaca la imaginativa secuencia en la que Kubo relata con la guitarra y sus figuras de origami la historia de su padre. Los títulos de crédito incluyen curiosas imágenes del proceso creativo.

7/10
Ali & Nino

2016 | Ali & Nino

En Bakú, la capital de Azerbaiyán, Alí, musulmán de familia aristocrática, se enamora de Nino, cristiana llegada de la vecina Georgia. A las reticencias sociales para que la relación entre ambos siga adelante se suma la Primera Guerra Mundial. Ali se resiste a alistarse, porque no está dispuesto a servir a una causa que considera propia de los invasores rusos. Pronto empiezan a surgir partidarios de independizarse de éstos. El británico de ascendencia india Asif Kapadia ha destacado en el campo del documental, con Senna y sobre todo Amy, por el que consiguió el Oscar. En Ali & Nino adapta el libro de ficción homónimo de 1937, considerado el más importante de la literatura azerí contemporánea, firmado con el pseudónimo de Kurban Said, que encubre a un autor o a varios, completamente desconocidos. El relato tiene elementos de cine clásico, pues se trata de una historia de amor imposible, en un marco histórico de gran tensión. Por desgracia, el cineasta no acaba de adaptarse al trabajo con actores, el reparto internacional no acaba de resultar convincente, ni siquiera la española María Valverde, que suele estar a un nivel más alto, pero tampoco Adam Bakri (protagonista de Omar); sólo se salvan en la medida de lo posible los eficaces Mandy Patinkin y Connie Nielsen, como los padres de ella. Al relato le falta ritmo, y sobre todo lograr que el espectador se involucre emocionalmente en el romance de los protagonistas. En cualquier caso, el film logra enganchar al espectador, por los hechos históricos recreados, poco conocidos en general, la declaración de independencia de Azerbaiyán del Imperio Ruso en 1918, aunque como se sabe duraría poco.

5/10
Pan: Viaje a Nunca Jamás

2015 | Pan

La historia de Peter Pan ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones desde que la escribiera J.M. Barrie en 1902. Concebida para los más pequeños como vehículo de huida de la tristeza –como narraba con esmero el film Descubriendo Nunca Jamás–, la aventura del niño que nunca crece, con capacidad de volar y líder de los Niños Perdidos, ha subyugado durante años a grandes y pequeños. Pan: Viaje a Nunca Jamás es la enésima versión de la historia, y probablemente la que más se aleje del relato original, pues el guión de Jason Fuchs traslada la acción a la época de la II Guerra Mundial y modifica seriamente la historia, aquí centrada en cómo Peter Pan se convirtió en héroe. Además, hay personajes nuevos y otros ven sus roles modificados: el enemigo pasa a ser el Pirata Barbanegra, Hook es un aventurero amigo de Peter Pan, mientras que la mismísima Campanilla desaparece. Sin embargo, el aliento de la obra de Barrie y sus elementos esenciales respiran en cada fotograma del film. La misma noche que encuentra la carta que le escribió su madre años atrás, Peter (Levi Miller), chicuelo travieso y espabilado de un orfanato de Londres, es secuestrado junto con otros niños, por un enorme barco volador y trasladado al increíble país de Nunca Jamás, para vivir como un esclavo a las órdenes del pirata Barbanegra (Hugh Jackman). Pero acabará escapando a ese destino y contará con la ayuda de un joven llamado Garfio (Garrett Hedlund) y de la salvaje Tigrilla (Rooney Mara) para acabar con el tirano y descubrir el secreto de su origen y su verdadera identidad. Tras las cámaras se sitúa uno de eos directores que han labrado su merecido prestigio gracias a la gran literatura, el británico Joe Wright, aunque hasta ahora siempre con historias realistas, románticas, con sello clásico, tales como Orgullo y Prejuicio, Ana Karenina o Expiación. Por primera vez pone el director su talento al servicio de un relato fantástico, cuya razón de ser es precisamente alejarse lo más posible de la vida real. Así, Wright comienza su historia en un orfanato de pesadilla (donde las monjas son las malvadas de turno), gris y mugriento, cuya ambientación retrotrae al mundo de Oliver Twist, para dar el salto después al universo colorido y luminoso de Nunca Jamás, en donde el protagonista vivirá sus aventuras y se encontrará a sí mismo tras pasar por algunas penalidades. Desde luego, el pulido manierismo del cine de Wright, exquisito en sus anteriores filmes, también se deja ver aquí en el cuidadísimo aspecto visual, asombroso en su colorido, en sus escenarios prodigiosos y en sus apabullantes efectos especiales. Un espectáculo de tal magnitud que cautiva y atrapa. Además, el ritmo es muy sostenido a lo largo del metraje y hay largas secuencias la mar de entretenidas, vertiginosas en su acción, como el inicial ataque aéreo en Londres o todo el tramo final, donde los movimientos de cámara son tan impactantes como la originalidad de las imágenes, de los fondos oníricos. Ayuda y mucho la casi constante presencia de la magnífica banda sonora de John Powell, a la que se suman unas muy meritorias interpretaciones, especialmente las del jovencito Levi Miller, que encarna a Peter Pan, y la de Rooney Mara en el papel Tigrilla.

6/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
Jugada salvaje

2015 | Wild Card

Mejor otro día

2014 | A Long Way Down

En la noche de final de año, Martin (Pierce Brosnan), un exitoso presentador televisivo cuya vida se ha convertido en un desastre pretende saltar desde lo alto de un edificio. No es el único. Se supone que la fecha y el lugar son como un imán para los potenciales suicidas, pues por ahí se dejan ver Maureen (Toni Collette), dedicada en cuerpo y alma a cuidar a su hijo paralítico; Jess (Imogen Poots), una jovencita a la que no hace caso su padre, un célebre político; y J.J. (Aaron Paul), integrante de una banda musical, al que han diagnosticado un cáncer. Contra pronóstico surge una peculiar amistad y un pacto; no volverán a intentarse quitar la vida hasta el día de San Valentín, y puede que entretanto encuentren motivos para amar la existencia. El novelista Nick Hornby ha sido adaptado al cine con bastante fortuna en títulos como Fuera de juego, Alta fidelidad y Un niño grande. El film que nos ocupa tiene un arranque prometedor, que promete un humor surrealista a la hora de describir cómo se estrechan los lazos en lo que podríamos denominar “club de los suicidas vivos”. Desgraciadamente el cineasta francés Pascal Chaumeil, que ha rodado antes algunas comedias agradables pero no memorables –Los seductores, Llévame a la luna–, se atasca en esta incursión tragicómica en el cine rodado en inglés, pues no logra emocionar todo lo que debiera en las cuitas de los personajes que les empujan al suicidio –en algunos casos están muy desdibujados, quizá quienes más tienen algo parecido a un personaje son Toni Collette e Imogen Poots–, y tampoco acaba de decantarse por la línea del disparate cuesta abajo y sin frenos. Así las cosas, el resultado es irregular, con algunos momentos intensos –los que tienen lugar en la azotea de un edificio especialmente, y algún pasaje relativo a algún personaje– que no bastan para sostener con firmeza todo el entramado narrativo.  

5/10
Los Boxtrolls

2014 | The Boxtrolls

En Cheesebridge, un pueblo cuyas autoridades viven obsesionadas con el queso, sólo hay una cosa que les quita el sueño: la existencia de los boxtrolls. Éstos son unos pequeños y horribles monstruos que al llegar la noche salen de las alcantarillas y se dedican a robar todos los cachivaches y objetos que encuentran a su paso. Para acabar con ellos se pone en marcha una banda de exterminadores, porque sobre todo hay temor de que se lleven a los niños, ya que hace años raptaron a uno y ya jamás se supo de él... Sin embargo, la realidad es muy distinta: el niño en cuestión ha vivido siempre feliz entre los boxtrolls, unas hacendosas criaturitas que no harían daño ni a una mosca. Simpática película de animación poco convencional llamada a perdurar gracias a la originalidad de sus personajes y a su potente imaginería visual. Los Boxtrolls está basado en la novela “Here Be Monsters!” de Alan Snow y su mayor hallazgo son por supuesto las pequeñas criaturas que dan nombre a la película, pequeños monstruitos que como si fueran caracoles llevan incorporada su propia morada, unas cajas en donde se resguardan para dormir o simplemente para ocultarse. Lo más destacado del film es sin duda su aspecto visual, con una cuidadísima animación al estilo stop-motion, de una factura impecable, y que nos traslada a una ciudad de cuento de tonos ocres, con casas angostas y atmósfera gótica, que recuerda sin lugar a dudas a los universos “burtonianos” de Pesadilla antes de Navidad y Los mundos de Coraline. Por otra parte, la película tiene puntos similares (sobre todo las facciones del protagonista Eggs) con El alucinante mundo de Norman y de hecho el codirector Graham Annable trabajó en el departamento de animación de ese film. También hay claras similitudes entre los boxtrolls y los minions de Gru. Mi villano favorito, como su incansable e inventiva laboriosidad, su pequeño tamaño o su idioma indescifrable. El guión de Los Boxtrolls es entretenido y, al margen de ocurrencias curiosas como la fascinación generalizada por la degustación de quesos (signo de opulencia y posición social), ofrece momentos de acción y ternura a partes iguales, con tratamiento de temas de amplio calado, como el del amor filial o el de no dejarse llevar por las apariencias a la hora de juzgar el bien y el mal. Por otra parte, falta un poco de orden en el guión, algo atropellado, lo que se nota sobre todo en la presentación de algunos personajes, en sus motivaciones, etc.. Es el caso del malvado exterminador y su obsesión por los sombreros blancos o también de la relación entre el protagonista y su amigo boxtroll, de la que se exigía que fuera un poco más rica y sugerente. Por lo demás, funcionan bien algunos momentos de humor, muy de agradecer teniendo en cuenta que se trata de un film para niños y que la ambientación es un poquito oscura y pesadillesca.

6/10
En tercera persona

2013 | Third Person

Michael, escritor ganador del Pulitzer, se encuentra en parís escribiendo una novela. Hasta allí llegará su amante Anna. En Roma un norteamericano que roba diseños de moda entrará en contacto con una mujer rumana y decidirá ayudarla para recobrar a su hija, por la que una mafia de inmigración pide 5.000 euros. En Nueva York, la sufriente Julia y su psiquiatra luchan para que aquélla pueda ver a su hijo, tras serle denegado ese derecho por atentar en el pasado contra la vida del pequeño. Tras el éxito de Crash, el canadiense Paul Haggis demostró ser un director con personalidad en trabajos como En el valle de Elah y con la entretenida aunque más convencional Los próximos tres días. Su fuerte es la escritura cuidada del guión, que procura alejarse de lugares comunes. En este caso vuelve a escribir y dirigir un film a priori ambicioso, que sobre el papel puede interesar por su originalidad, su punto de intriga, su mezcla de historias... Sin embargo, estamos ante la película menos lograda de Haggis, y todo debido a un enfoque de la cuestión –la creación literaria– que por su propia naturaleza acaba por resultar banal, puro oropel, una especie de vacío divertimento que nunca puede ir más allá. Algo parecido sucedía en El ladrón de palabras, por poner un ejemplo cercano en la temática y en el tiempo. Y es que el material de En tercera persona es sumamente inflamable, muy difícil de manejar por muchas piruetas que invente Haggis, y lamentablemente también a él le acaba explotando el guión en la pantalla. Se demuestra una vez más lo complicado que resulta trazar una historia convincente, con fondo y sin trampa, sobre el mundo de la literatura, de los escritores y sus fantasmas (o sus musas), con sus diversos hilos narrativos reales o inventados –¿o todo es pura ficción?–, caminos que se amalgaman hasta donde se quiera con tal de sorprender al espectador. El comienzo de la película es puro desconcierto, con la presentación de personajes en sus distintas localizaciones (Roma, París, Nueva York), aunque tras el exagerado aturdimiento poco a poco las cosas comienzan a serenarse. Las distintas historias avanzan, avanzan, avanzan, hasta que Haggis logra sutilmente entrelazarlas con oficio, todo hay que decirlo. Sin embargo, los cabos sueltos siguen siendo tan numerosos como lo es el desproporcionado afán de dramatizar sentimentalmente cada fotograma. Hay algo que no cuadra (o que cuadra demasiado), las cosas son muy directas, las situaciones son crudas, las coincidencias sorprendentes… Al final el espectador deja de interesarse por los personajes para intentar únicamente dar coherencia al rompecabezas formal que es la película. Y puede que ni siquiera lo consiga. Paul Haggis ha contado con buen material para armar este castillo de fuegos artficiales. Es llamativa la constelación de estrellas que reúne el film, entre los que destacan un Liam Neeson muy diferente de sus papeles de acción y una bipolar Olivia Wilde que sorprende con una repetitiva tendencia a quitarse la ropa. Y hace también un trabajo esforzado Adrien Brody.

4/10
Redención

2013 | Redemption

A nivel fílmico, el británico Steven Knight cimentó su prestigio como guionista de Promesas del Este, pero antes había triunfado en la pequeña pantalla, como uno de los creadores del concurso "¿Quién quiere ser millonario?", que fue adaptado por cadenas de todo el mundo. Redención supone su primer largometraje como realizador, para el que parte de un guión escrito por él mismo. En Redención, Joey Smith, soldado de las fuerzas especiales británicas, quedó traumatizado por un duro acontecimiento vivido en Afganistán. Tras una temporada como mendigo le sobreviene un inesperado golpe de suerte. Poco después, se busca trabajo como matón de la mafia japonesa, lo que le permite enviar detalles a Cristina, una sacrificada monja que se ocupa del comedor para indigentes al que acudía habitualmente. Mientras que la religiosa intenta que se reconvierta al buen camino, Smith sólo piensa vengar el asesinato de una amiga. Especializado en subproductos de acción como Transporter o Crank: Alto voltaje, Jason Statham se ha convertido en el heredero de Jean-Claude Van Damme en el siglo XXI, en cuanto al título del rey de las peleas. En esta ocasión, el actor intenta redimirse, rodando en Europa, con un director del viejo continente, una cinta que mantiene sus coreografías de artes marciales, pero que por otro lado ofrece más elementos dramáticos de lo habitual en su filmografía, en la que su personaje debería ser más humano de lo habitual. Justo es reconocer que Statham realiza un significativo esfuerzo, aunque se le ve más cómodo cuando empiezan las peleas. Mucho más redondo es el trabajo de Agata Buzek (La ronda de noche), actriz polaca poco conocida, ideal para su personaje, una monja en una situación compleja. Como indica su título, Redención se focaliza en las segundas oportunidades, y en la capacidad de superación del ser humano. Pero podría haber dado más de sí. Sin David Cronenberg a los mandos, Knight resulta un tanto tópico, e incluso repetitivo, pues aquí vuelve a haber mafiosos londinenses procedentes del extranjero que se ocultan en restaurantes, personajes del este de Europa, tráfico de mujeres y secuencias de violencia extrema. Se aprecia cierto esfuerzo por construir con seriedad el personaje de Cristina, la monja, descrita con algo de profundidad cuando parecía que iba a caer en el arquetipo. Pero sus acciones resultan a veces contradictorias y poco creíbles, como que pida el traslado porque se empieza a sentir atraída por el personaje de Statham, pero antes de irse, concierta una cita romántica con él. Quizás a Redención le falte una reescritura, para evitar ésta y otras incoherencias (¿por qué el protagonista –al que no le interesa llamar la atención de la policía– se empeña en quedarse de 'okupa' en una vivienda ajena, incluso cuando está ganando el suficiente dinero como para que nadie le pregunte su nombre?).

4/10
El cuarteto (Quartet)

2012 | Quartet

Dustin Hoffman debuta como director en El cuarteto (Quartet), donde ha decidido no aparecer como actor. El tema que trata el film se diría que es toda una declaración de principios sobre el genio del artista que nunca muere, aunque envejezca, algo que en definitiva puede trasladarse a cualquier ser humano, independientemente de su dedicación profesional. No olvidemos que Dustin Hoffman ha hecho el film poco antes de cumplir los 75 años. Y el cineasta parece querer decirnos que hay que saber hacerse mayor, y aceptar las limitaciones propias de la edad, pero sin convertirse por propia voluntad en “muertos en vida”. Adaptación de una obra de teatro de Ronald Harwood, que se ha encargado también de escribir el guión, la historia de El cuarteto (Quartet) se sitúa en la Casa Beecham, una residencia que acoge a músicos ancianos. Allí siguen practicando su arte, la ópera o lo que se tercie, aunque la voz ya no sea la de antaño. Los residentes andan muy revolucionados por dos motivos: una gala para recaudar fondos para Beecham en el aniversario del nacimiento de Giusseppe Verdi, en la que actúan muchos de ellos, y la llegada de una nueva inquilina y diva de la ópera, Jena Horton, ex esposa de Reggy, que vive allí. La posibilidad de que con otros dos grandes profesionales ancianos, Wilfred y Cecily, formen un cuarteto para la gran gala se diría imposible, por la triste forma en que terminó el matrimonio de Jena y Reggy, y por los temores de ella a cantar en público a su edad. El cuarteto (Quartet) es una película pequeña y amable, un canto a la vida en cualquiera de sus etapas, drama con muchos toques de humor, y que también supone un reconocimiento al mundo de la lírica, y en general, a todos los artistas. Historia muy conveniente para Hoffman, que maneja bien en su condición de primerizo, sin intentar alardes innecesarios. El reparto es excepcional, están magníficos Maggie Smith y Tom Courtenay, el matrimonio que se rompió, el travieso y mujeriego Billy Connolly, y la ingenua y con señales de demencia senil Pauline Collins.

6/10
La pesca de salmón en Yemen

2012 | Salmon Fishing in the Yemen

La presencia de Gran Bretaña en zonas calientes del globo como Irak y Afganistán no contribuye precisamente a mejorar las relaciones con el mundo árabe. El primer ministro presiona para dar con algún proyecto que pueda ayudar, y su eficiente jefa de prensa Patricia cree encontrarlo en un plan de un jeque multimillonario que suena a completo disparate: la introducción de la pesca de salmón en Yemen. El experto Fred Jones no cree en la idea visionaria del jeque, Yemen no reúne ninguna condición favorable, pero obligado por sus superiores se ve obligado a estudiar la viabilidad, justo en un momento en que su matrimonio atraviesa una situación delicada. Le sirve de enlace con el jeque la muy competente Harriett Chetwode-Talbot, cuyo novio, militar, acaba de ser destinado en Afganistán. La pesca de salmón en Yemen es una adaptación de la divertida novela de Paul Torday a cargo del oscarizado Simon Beaufoy (Slumdog Millionaire) en lo concerniente al guión, y con la muy competente dirección del sueco Lasse Hallström. Tiene mucho mérito esta versión para la pantalla, que conserva el fino humor británico del original, pero que estaba obligada a salir del atolladero de la estructura primigenia, el intercambio de correos electrónicos entre los distintos personajes. Tal recurso sigue teniendo algo de presencia, pero la historia toma aire y aumenta su campo planteando algunas cuestiones que en el mejor de los casos Torday simplemente apuntaba. De modo que la idea de un proyecto descabellado, que da pie a pasajes muy divertidos, invita a reflexionar sobre la fe en un mundo donde, al menos en Occidente, se ha perdido en gran parte el horizonte de lo trascendente: no lo controlamos todo, pueden ocurrir sucesos que objetivamente considerados parecen milagrosos por lo improbable de su ocurrencia, en otras culturas se vive de otra manera, hay menos cinismo... Está introducida con gran naturalidad la necesidad del entendimiento entre Oriente y Occidente, con la apertura a otras mentalidades y la lacra del terrorismo fundamentalista, pero también el oportunismo político y la obsesión por la imagen y las apariencias. Y todo ello traspasado por el humor, aunque no falta dramatismo cuando hace falta, especialmente en el último tramo, con un desenlace que funciona, y que en otras manos sonaría a tópico. Aunque todo lo dicho hasta suena a trama de sátira política y punto, lo cierto es que uno de los méritos de La pesca de salmón en Yemen es su componente humana, plasmada en la composición de dos personajes muy sólidos (Ewan McGregor y Emily Blunt), que estrechan su relación de un modo muy natural y sin transitar caminos trillados, a pesar de sus caracteres contrapuestos: él es como un ratón de biblioteca que sólo sabe de pesca, ella una mujer abierta y cosmopolita, y sus previos compromisos componen una madeja de enorme interés sobre el amor, la entrega y el compromiso. También tiene gran mérito en el capítulo interpretativo la tronchante jefa de prensa que compone Kristin Scott Thomas –asombroso cómo concilia familia y trabajo, y el modo en que maneja a los políticos–, y el difícil papel del jeque, que compone Amr Waked.

7/10
Anna Karenina

2012 | Anna Karenina

La Rusia de bien avanzado el siglo XIX. Anna Karenina está casada con un ministro del emperador y tiene un niño, parece el ejemplo perfecto de esposa, que hasta logra el perdón de su cuñada Dolly para Oblonsky, un hermano demasiado aficionado a las infidelidades conyugales. Pero su existencia sin tacha se ve puesta a prueba cuando conoce al hijo de una condesa, el apuesto Vronsky, pues en vez de favorecer su relación con Kitty, hermana de Dolly, acaba sumergida en una seria relación con él, que va más allá de la simple aventura, y desafía las reglas aceptadas de conducta social. Curiosamente esto podría favorecer las pretensiones amorosas de Levin, el mejor amigo de Oblonsky, sobre Kitty. Maravillosa adaptación de la inmortal obra de Leo Tolstoi “Anna Karenina”, que ha conocido múltiples traslaciones a la cine, la más conocida la de Clarence Brown con Greta Garbo como protagonista. La que nos ocupa cuenta con un solidísimo guión del dramaturgo Tom Stoppard –que además de firmar los guiones de Brazil y El imperio del sol llevó al cine su propia obra de teatro Rosencrantz y Guildenstern han muerto–, en el que privilegia todas las tramas que tratan el tema del amor en sus distintas vertientes y con sus diversos dilemas morales, con atención primordial por supuesto a la relación adúltera de Anna Karenina, y siempre fiel al espíritu de Tolstoi. Lo que implica una crítica a las existencias postizas e hipócritas, ante las que pugna el deseo de vivir en plenitud un amor real y verdaderamente sentido, con espacio para la pasión y la ilusión, pero con el precio impagable de incumplir los compromisos adquiridos. Por supuesto, lo que hace de “Anna Karenina” una obra universal es su indudable complejidad y su mirada honesta y nada complaciente, donde la conciencia tiene un espacio, como lo tienen los deberes ya asumidos –conyugales y maternales–, que no se pueden simplemente ignorar. El perdón, la comprensión, el deseo, los remordimientos, el saberse en la presencia de Dios, forman parte de Anna y alrededores ofreciendo una poliédrica e interesantísima panorámica del ser humano, donde Oblonsky es un interesante contrapunto a la protagonista, como Levin lo sería del excesivamente rígido Karenin. Resulta obligado en Anna Karenina mencionar la audaz puesta en escena de Joe Wright (Orgullo y prejuicio, Expiación), que trabaja por tercera vez con su musa Keira Knightley, además de repetir con gran parte de su equipo técnico, además de los productores el director de fotografía Seamus McGarvey, el compositor Dario Marinelli, la directora artística Sarah Greenwood, la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran y la montadora Melanie Ann Oliver. Wright concibe su historia como una metáfora del gran teatro del mundo, e invita al espectador a moverse entre sus bambalinas. De modo que muchas escenas transcurren en escenarios teatrales –asombrosa, a este respecto, resulta la carrera de caballos–, produciéndose a veces maravillosas transiciones a escenarios naturales, un efecto que para asombro de propios y extraños, no transmite artificiosidad. Como en otras de sus películas, especialmente Expiación, Wright juega con una feliz fusión de la partitura musical con otros sonidos justificados por las escenas, y ello funciona maravillosamente. Y resulta cuando menos elegante en las escenas donde se da rienda suelta a la pasión. El reparto es espléndido, todos los personajes parecen vivos y comprendemos su comportamiento, sus razones y sinrazones, Stoppard y Wright, de acuerdo con Tolstoi, nos invitan a no juzgarles y mucho menos a condenarles. Knightley hace justicia a Anna Karenina, compone bien un personaje muy difícil, y Jude Law humaniza a su duro marido.

8/10
Come, reza, ama

2010 | Eat, Pray, Love

Película basada en la experiencia personal de la escritora Elizabeth Gilbert, cuando atravesaba una profunda crisis que dio al traste con su matrimonio, dura peripecia vital cuyo camino de superación recogió en un libro convertido en auténtico best-seller. El film arranca con la vida conyugal cansina de Liz, que cree que se está autoengañando y engañando a su marido Stephen con la farsa de existencia que llegan. De modo que decide pedirle el divorcio, algo que el otro no entiende. Tras embarcarse en una relación con un joven actor que está representando uno de sus textos, Liz observa que debe ser más radical en el cuestionamiento de la vida que ha llevado hasta ese momento. De modo que rompe con todo, se toma un año sabático, y descubre el placer de la comida y el "dolce far niente" en Italia, la espiritualidad oriental en India, y la posibilidad de un nuevo amor en Bali. El film que coescribe y dirige Ryan Murphy –responsable de Recortes de mi vida, y bastantes episodios de las series Glee y Nip/Tuk: a golpe de bisturí– se esfuerza en plasmar en la pantalla el viaje, sobre todo interior, de la protagonista, representativo de muchas personas en Occidente, inmaduras e insatisfechas con sus vidas, que anhelan algo que no saben lo que es. Lejos de nosotros cuestionar el equilibrio alcanzado personalmente por Elizabeth Gilbert, pero lo cierto es que la descripción en la pantalla de su itinerario resulta aburrido y no demasiado atractivo, no basta con pasearnos por lugares de hermoso exotismo o por la eterna Roma para mantener la atención. Murphy se detiene en exceso en cada etapa de la protagonista, quizá con la intención de que los descubrimientos de ella sean también los del espectador, pero lo cierto es que todo parece demasiado elemental –el "salir" con los amigos italianos, las conversaciones con el chamán, la relación con el actor, el encuentro con otras personas que buscan también su lugar en el mundo...–, rebosante de "buenismo" poco consistente. El reparto de Come, reza, ama es formidable, desde la omnipresente Julia Roberts todos los actores saben insuflar vida a sus personajes, pero no hay composiciones memorables, por la sencilla razón de que sus papeles no lo son.

4/10
Jane Eyre

2010 | Jane Eyre

Una noche de tormenta en los páramos ingleses, una joven angustiada y sufriente corre desesperada en busca de refugio. La acoge John Rivers, devoto clérigo, que vive con sus hermanas. Y mientras Jane Eyre se repone, recuerda... Recuerda una vida de penalidades, su orfandad, los malos tratos de una cruel tía cuando era niña, la vida en un hospicio, y su llegada a una misteriosa casa para ser institutriz de la ahijada del taciturno pero fascinante Edward Rochester, cuyo agrio carácter tiene su causa en secretos no desvelados... Algo que le une a Jane, aunque ella ha sabido encajar mejor las piezas con aristas de su desdichada existencia. Modélica adaptación de la novela de Charlotte Brontë. Cary Fukunaga supera con matrícula de honor el desafío de trasladar a la pantalla una obra literaria clásica y muy querida, que ya contaba con buenas versiones, como la que une a Joan Fontaine y Orson Welles -Jane Eyre (Alma rebelde)-, o las dirigidas por Delbert Mann y Franco Zeffirelli. Verdaderamente hay una magnífica conjunción entre el libreto urdido por Moira Buffini -guionista también de Tamara Drewe- y la brillante dirección de Fukunaga, que cambia completamente de registro tras abordar la inmigración con gran realismo y maestría en Sin nombre. Pues el guión tiene perfectamente situados los saltos temporales, y se ha hecho además una impecable labor de condensación, abreviando pasajes como los del orfanato, sin quitar por ello a la cosa ni un ápice de dramatismo. De modo que cobran gran intensidad algunas conversaciones, intercambios dialécticos maravillosos sobre cómo enfocar la propia vida en medio de la contrariedad, de Jane (Mia Wasikowska) con su tía (Sally Field), el ama de llaves (Judi Dench), el “rescatador” Rivers (Jamie Bell), y, por supuesto, el atormentado Edward (Michael Fassbender). Qué fantástico reparto. De lo dicho hasta podría deducirse, erróneamente, que estamos ante un film muy literario, con farragosas parrafadas. Nada más alejado de la realidad. Pues al logro de un guión de hierro, se suma el de una narración muy cinematográfica, en que se crea una adecuada atmósfera ya desde los comienzos, esa cámara agitada que refleja el estado anímico de Eyre, acompañada de unas voces deformadas y apenas audibles con las que el espectador es invitado a compartir su turbación. La paleta de colores apagados, la neblina, el caballo asustado, las habitaciones apenas iluminadas, todo contribuye al aire gótico y misterioso de una cinta redonda, donde a cada personaje se le sabe dar un peso, ya sea para destacarlo o para desdibujarlo, véase el caso de la novia oficial de Edward. Quizá estamos ante la adaptación definitiva de la obra más conocida de la mayor de las hermanas Brontë.  

8/10
El solista

2009 | The Soloist

El experto en adaptaciones literarias Joe Wright salió airoso de la adaptación de Orgullo y prejuicio y Expiación, dos grandes novelas muy difíciles de llevar a la pantalla. Para su tercer largometraje, ha echado mano de un texto menos célebre, basado en una historia real. “The Soloist: A Lost Dream, an Unlikely Friendship, and the Redemptive Power of Music” recoge la relación de Steve López, columnista de Los Angeles Times, con Nathaniel Ayers, un particular indigente. El solista comienza cuando López –poco después de sufrir un aparatoso accidente de bicicleta– descubre en la calle a Ayers, y queda absolutamente sorprendido de que un vagabundo perdido demuestre un inusitado virtuosismo para tocar el violín, a pesar de que el suyo tiene sólo dos cuerdas. Tras investigar un poco su trayectoria, comprueba que fue alumno de violonchelo de un prestigioso conservatorio, y escribe en su periódico sobre él. Su trabajo conmueve tanto que incluso una profesora de música le manda al periodista un violonchelo que ya no usa, para que se lo regale al vagabundo. López le ofrece el instrumento si acepta que le internen en una casa de acogida. Además, sigue escribiendo sobre Nathaniel, y sobre la esquizofrenia que le obligó a dejar su carrera. El guión de Susannah Grant (En sus zapatos) se ha tomado ciertas libertades, pues presenta a López como un divorciado –el auténtico personaje está felizmente casado–, para que el personaje esté más solo, y necesitado de relacionarse con otro ser humano. También ha fusionado las dos hermanas que tiene en la vida real Ayers en una, para simplificar la historia. Wright rueda con dinamismo y bastante corrección y es capaz de sacar elaboradas interpretaciones a Robert Downey Jr. (el periodista en busca de temas de tirón), Jamie Foxx (como un músico esquizofrénico, muy distinto al otro músico, Ray, que le consagró junto con Collateral). No tiene malos secundarios, pues por ejemplo Catherine Keener es la ex mujer del protagonista. Y cuenta de nuevo con el talento del músico Dario Marianelli, oscarizado por Expiación, que mezcla sus temas con grandes obras de Beethoven, convirtiendo a la música en la gran protagonista. Es también un film positivo, de interés humano, que llama la atención sobre la situación de los vagabundos en las grandes ciudades, la necesidad de la amistad, y la imposibilidad de ser unos "dioses" que resuelven completamente los problemas de sus semejantes. ¿Qué le falla entonces? Aunque Wright atrae la atención del público al principio, poco a poco el film se desinfla, porque la historia no da más de sí, y no logra conmover todo lo que pretende.

6/10
Todos están bien

2009 | Everybody's Fine

Remake de la película homónima de Giuseppe Tornatore de 1990, cuenta con el mismo andamiaje argumental de aquélla, aunque con traslación espaciotemporal a los Estados Unidos de 2010, lo que supone paisaje y costumbres diferentes. Frank es un tipo jubilado, viudo desde hace unos meses, que contaba con reunir a sus cuatro hijos en casa durante el fin de semana. Pero cada uno ha excusado su asistencia, otra vez será. De ninguna manera, piensa Frank, que a pesar de una dolencia cardíaca, decide visitarlos en sus distintos lugares de residencia, saltando de ciudad en ciudad, con su maleta a cuestas. El planteamiento es que los hijos no han respondido a las expectativas de su progenitor, pero al ser éste muy exigente los cuatro han orquestado una telaraña de 'mentiras piadosas' acerca de su estatus, que al final acaban saliendo a la luz. Sólo la madre les ha conocido de verdad. Y Frank tendrá que aprender a aceptar, en algún caso con dolor, que sus retoños ya no son unos 'niños', y que han hecho cosas bien y cosas mal. El problema es que el film no va más allá de apuntar la importancia de la familia, de la que hay que aceptar sus imperfecciones, y no aporta nada en la dirección de que lo que marcha mal, hay que procurar arreglarlo. Por ello, las emociones brillan por su ausencia en muchos pasajes. Kirk Jones (Despertando a Ned, La niñera mágica) mantiene ideas como las de Frank asociando la visión de sus hijos con la de su 'versión infantil'. Pero el tono nostálgico se rebaja, y desaparecen ciertos pasajes 'fellinianos' de Tornatore. A cambio se introduce un metáfora algo forzada: Frank trabajó en el revestimiento de cables telefónicos, alusión al problema de comunicación padre-hijos (y esposa, si nos apuran), pero la verdad, en plena era de la telefonía móvil, tal símbolo carece de fuerza. O se varían las situaciones familiares-sentimentales-profesionales de los hijos, con novedades tan 'originales' como las dudas de una hija sobre su identidad sexual. Robert De Niro se enfrentaba a la sombra de un gigante, la de Marcello Mastroianni, y se puede decir que soporta la comparación, aunque en los últimos tiempos al actor se le ve algo desganado, como si no supiera qué dirección dar a su carrera como intérprete; y aquí asume un papel que hace prácticamente sin despeinarse. El resto de actores -los hijos interpretados por Kate Beckinsale, Drew Barrymore y Sam Rockwell, más la camionera Melissa Leo- se limitan a estar, ninguna de sus composiciones es memorable.

4/10
Ágora

2009 | Agora

Siglo IV. Hipatia de Alejandría, hija de Teón –el director de la Biblioteca– dirige una escuela filosófica donde imparte clases de esta disciplina, de matemáticas y de astronomía. Mujer brillante y entregada a la ciencia, por la que ha renunciado a casarse, le toca vivir una época convulsa. El imperio romano da signos de decadencia, la religión pagana va a menos, y en cambio ha surgido un pujante cristianismo, que ya no sufre la persecución de antaño. En tal tesitura la escuela de Hipatia es un remanso de paz, allí tiene estudiantes cristianos y no cristianos, y a lo que se dedican es a cultivar el saber, y a formarse para ser parte de la elite en un futuro próximo. Pero a la filósofa le han salido dos admiradores. Su discípulo y amigo Orestes, y el esclavo Davo. Alejandro Amenábar concibe su historia –basada en hechos históricos, pero con elementos de ficción– en dos actos separados por la segunda destrucción de la Biblioteca de Alejandría; de modo que la segunda parte mostraría cómo los distintos personajes alcanzan la posición que va a sellar el trágico destino de Hipatia. En términos de concepción, Ágora es una obra muy ambiciosa que no acaba de funcionar. Siguiendo los pasos de su muy admirado Stanley Kubrick en Espartaco, el director quiere conjugar una gran historia de época, con una trama dramática de personajes e ideas. Y algo chirría en la alternancia entre esos magníficos planos generales de la ciudad en todo su esplendor, perspectivas planetarias y planos cenitales, con las cuitas de Hipatia y compañía. Otro problema que presenta el guión de Amenábar y Mateo Gil es la no-evolución del personaje de Hipatia, quien permanece sabia y sin crecer durante todo el metraje, impertérrita ante los avances amorosos, lo que se trata de subsanar con la subtrama de sus estudios astronómicos, bien resuelta visualmente, pero metida un poquito ‘con calzador’, incluido el personaje de un esclavo testigo de sus descubrimientos, que se limita a asentir al entusiasmo de su ama. El director, dentro de su opción de cine comercial con contenido, sigue su línea de cuestionamiento del cristianismo, iniciada en Los otros con suavidad, y continuada de modo más agresivo en Mar adentro. Aquí recupera las formas suaves, su forma de tratar la compleja situación del cristianismo del siglo IV en Alejandría podría describirse como “mano de hierro en guante de terciopelo”. De modo que se alude a lo que puede resultar de atractivo en la fe –Cristo y sus bienaventuranzas, la caridad con los necesitados, el perdón...–, pero poniendo el foco sobre todo en lo que puede degenerar en fanatismo violento y lucha por el poder. En tal sentido queda especialmente mal parado el santo Cirilo de Alejandría. Pero también son cuestionables Orestes, con su cristianismo pragmático algo cínico, y el obispo Sinesio, que invita a Hipatia a bautizarse porque ella ya en el fondo es cristiana, aunque no crea. Por contraste, la inmaculada ciencia parece la solución a todos los problemas, la única capaz de dar acceso a la verdad. En tal sentido, se obvian las manipulaciones que pueden hacerse en nombre de ella. Es de aplaudir el esfuerzo de producción, la realización de una película de gran presupuesto y digna, algo no tan frecuente en el cine español. El propósito del diseño de producción, independientemente de alguna fantasía en el vestuario, es acentuar el realismo, también con la paleta de colores, que recuerda, y mucho, a la de La Pasión de Cristo. Incluso ese exceso de planos cenitales y miradas desde el espacio exterior parecen remitir al famoso plano de la lágrima-gota de lluvia cuando muere Jesús en la cruz, aunque con una idea completamente diferente, la de subrayar la insignificancia del ser humano frente al conjunto del universo. Toma una postura valiente Amenábar cuando apuesta por retratar a un personaje, Hipatia, que ha decidido vivir virgen por un gran ideal, su dedicación a la ciencia. En una sociedad hipersexualizada, donde tantos parecen vivir por y para el sexo, mostrar tal opción y no ridiculizarla tiene su mérito. Sobre el reparto, decir que hay un acierto en los actores, empezando por Rachel Weisz, pero que el film no se presta para su lucimiento, porque sobran ideas y faltan emociones. El que más difícil lo tiene es Max Minghella, pues su Davo evoluciona de un modo poco claro, aunque esa falta de nitidez se justifique por la confluencia de múltiples sentimientos contrapuestos.

5/10
La extraña que hay en ti

2007 | The Brave One

Erica es una locutora de radio que parece tenerlo todo para ser feliz. Disfruta de su ciudad, Nueva York, de la que habla con pasión en su programa. Está felizmente prometida con el hombre al que ama, y hacen preparativos de boda. Pero todo se hace trizas en una fatídica noche en que salen a pasear con el perro al parque. Un brutal asalto tiene como consecuencias la muerte del novio y graves heridas y secuelas en Erica. Una vez de regreso a casa, Erica va a descubrir a "la extraña que tiene dentro". Es como si se le hubiera terminado el amor, y ocuparan ahora su puesto un miedo terrible, al que sigue el deseo de hacer justicia por cuenta propia. Sobre todo cuando advierte la burocracia fría de las dependencias policiales. Sólo encontrará algo distinto en Mercer, un concienzudo policía, frustrado porque no logra la condena del hombre que sabe culpable de cierto delito. El tema del hombre corriente, cuya vida se ve literalmente rota por un crimen, y que decide vengarse al margen de la ley, no es nuevo en el cine. Charles Bronson actuaba por su cuenta y riesgo en El justiciero de la ciudad en los 70, y Michael Douglas era un juez harto de lagunas legales en Los jueces de la ley, o un ciudadano con una gran carga de frustración en Un día de furia. En esta línea Jodie Foster hace una composición muy meritoria de mujer frágil y endurecida, en cuyo interior bullen cantidad de sentimientos contradictorios, desde el amor por su novio muerto, cada vez menos iluminador, a las charlas terapéuticas con el policía, pasando por sus actuaciones llenas de violencia y rabia, que le labran una leyenda de anónima justiciera urbana; el momento del primer programa de radio tras el asalto es memorable. También habla del vacío que embarga a Erica el colgante de su amado, que lleva al cuello como recuerdo, y cuya cruz, símbolo del perdón de Jesucristo, no parece significar nada para ella; esto habla muy a las claras de cómo cuando a esta mujer le arrebatan al que iba a ser su marido, no le queda adónde agarrarse, carece de un sentido religioso de la existencia. El irlandés Neil Jordan maneja bien su historia, y plantea dilemas morales; pero lo cierto es que no ofrece soluciones, en ese sentido resulta desolador, pues el sistema no funciona a la hora de aplicar justicia, y se ignora el perdón. El guión pivota alrededor de dos personajes, Erica y Mercer, con sus puntos de contacto y dualidades -ella enamorada, él divorciado; ella al margen de la ley, él haciendo lo correcto, ambos solos y con problemas para conciliar el sueño...- y sus referentes éticos; y permite mostrar las opiniones de la gente corriente -razonables y extremas- en un programa de radio. Hay además un buen uso de los recursos visuales -esos ángulos inclinados de cámara en su primera salida a la calle tras el asalto, los fuera de foco...-, conjuntados con el sonido urbano -el metro, el tráfico...-. Se trata de un aplicado cine, en la línea de lo que solía hacer Sidney Lumet en los 70 y 80, cuando los estudios demostraban mayor conciencia social en sus tramas.

7/10
Expiación

2007 | Atonement

Inspirada adaptación de la novela homónima de Ian McEwan. La acción arranca en un caluroso día de verano de 1935, en la casa de campo de la familia Tallis. Briony, la hija pequeña de doce años, es una cría de imaginación y actividad desbordantes, que anda preparando una obra de teatro escrita por ella misma, para representar con sus primos, una chica y dos gemelos. Pero a una imagen que contempla desde una ventana de la mansión, y que ella malinterpreta –su hermana mayor Cecilia quitándose la ropa ante Robbie, el hijo del ama de llaves–, sigue una cadena de sucesos –la entrega del mensaje equivocado, un momento de pasión en la biblioteca, un ataque sexual a su prima la noche en que se escapan los gemelos…– que conducen a una terrible mentira que hace desgraciadas a muchas personas. Años más tarde, estallada la Segunda Guerra Mundial, los protagonistas de aquellos hechos tal vez tengan la ocasión de expiar por ellos… Cuando el propio novelista comenta que adaptar su obra “es un trabajo de demolición. Se trata de reducir una novela de 130.000 palabras a un guión de 20.000. Además presenta grandes dificultades porque es muy intimista, penetra en la cabeza de varios personajes”, uno empieza a hacerse cargo del mérito del trabajo de Christopher Hampton, guionista, y Joe Wright, director, por convertirla en imágenes. Y lo cierto es que se capta a la perfección el sentimiento de culpa de Briony (gran trabajo de las actrices que la encarnan a distintas edades, Saoirse Ronan, Romola Garai, y Vanessa Redgrave), que hace presa en ella en un momento dificil, el de la adolescencia, cuando despierta la sexualidad y los sentimientos son confusos; uno puede entenderla a ella muy bien, al igual que a su hermana Cecilia –muy bien Keira Knightley en un papel ingrato– y a Robbie –nadie debería perder de vista a James McAvoy, un actor espléndido–, que ven truncado su amor incipiente de modo fatal, y para los que el resentimiento y la amargura son una lógica tentación. El guión despliega bien estos temas centrales –pecado, culpa, penitencia, reparación, perdón…–, a la vez que habla de los prejuicios de clase y muestra el horror bélico de la Segunda Guerra Mundial. Hay que subrayar también las audacias narrativas, en los saltos temporales, o en la repetición de los mismos hechos desde distintos puntos de vista, todo ello introducido sin estridencias, con una suavidad increíble. Hay estupendas transiciones de un plano a otro, relacionándolos visualmente, o fundiéndolos con el sonido (qué gran idea unir la hermosa banda sonora, con las teclas de la máquina de escribir de la escritora en ciernes Briony). Y resulta prodigioso ese alarde de plano secuencia rodado con steadycam en línea de playa, de casi diez minutos, en que Robbie y dos compañeros del campo de batalla recorren el campamento, de gran complejidad técnica y numerosos figurantes, que te deja sencillamente boquiabierto.

8/10
Adiós Bafana

2007 | Goodbye Bafana

Suráfrica, 1968. James Gregory es un afrikáner que trabaja como funcionario de prisiones con el rango de sargento. El sueldo es mísero y a duras penas es suficiente para vivir él, su mujer Gloria y sus dos hijos. Por eso, la alegría es grande cuando James recibe el trabajo de Jefe de la Censura en la cárcel de Robben Island, un lugar muy especial porque allí se aloja el preso más eminente del país, Nelson Mandela. De hecho, el motivo de su traslado es que James conoce a la perfección el lenguaje autóctono, el xhosa, y ha sido el elegido para informar a los altos mandos de cualquier conversación relevante de Mandela y de sus compañeros. Pero James –un hombre de buen corazón, pero ante todo un funcionario que cumple con su trabajo– no sabía que la relación con Mandela iba a cambiar su vida totalmente. A lo largo de los 27 años de reclusión de Mandela, y en diferentes cárceles, Gregory será su carcelero. Sorprende ver al frente de esta película a un director como Bille August, un hombre de "cine europeo", que en sus comienzos ejerció de alumno aventajado del gran director sueco Ingmar Bergman. August dirigió películas memorables e intensas como Pelle el conquistador o Las mejores intenciones, pero luego ha realizado trabajos más comerciales y de menor calidad. Aquí cuenta con un excelente protagonista y con una historia real, muy humana y a la vez muy sencilla, que él traslada a imágenes de modo suave, y se diría que sin ninguna estridencia ni sello personal. La fuerza de la historia es la propia del guión, basado en las memorias de James Gregory, que falleció de cáncer en 2003. Joseph Fiennes compone un protagonista fantástico y vuelve a dar una lección de cómo mimetizarse con un personaje. El film muestra en realidad la paulatina transformación de un hombre, desde sus prejuicios raciales hasta el total convencimiento de que el Apartheid es una injusticia que clama al cielo. La influencia que ejerce Mandela sobre Gregory esta mostrada con realismo, sin grandes frases ampulosas, ni atracciones mágicas. Se diría que es la fuerza del día a día. Mandela es un hombre carismático, de pocas palabras, pero de una categoría humana impresionante, y Gregory así lo sabe reconocer. En este sentido, es posible que el film dibuje a un Nelson Mandela demasiado superior a los demás, algo así como un profeta o cosa parecida. De cualquier forma, es estimable cómo se habla de la unidad familiar sin edulcoramientos y de cómo la verdad sobre la igualdad de los seres humanos se abre paso también entre todos los miembros de la familia de Gregory, especialmente en su mujer, al principio de convicciones seriamente racistas. Pero del mismo modo, el film muestra cómo el bien tiene su precio: Gregory tuvo muchas dificultades por mostrarse "amigo" de los cafres –como los blancos denominaban a los negros–; la dureza de la escena del bar es manifiesta, así como la sensación de que su trabajo es también una prisión para él, que le exige delatar y le prohibe no hacerlo so pena de ser tachado de enemigo del gobierno. El film recuerda en alguna ocasión, a películas como La vida de los otros –igualmente un funcionario que acaba tomando partido por el hombre perseguido que a él le ha tocado espiar–, o La lista de Schindler, con esa especie de confesión que hace Gregory de una muerte que él podría haber evitado en el pasado.

6/10
V de Vendetta

2006 | V for Vendetta

La acción se desarrolla en un hipotético futuro, en que Inglaterra se ha convertido en un estado totalitario. Evey, una joven que rompe el toque de queda impuesto por el gobierno, está a punto de ser violada por un grupo de `dedos´ (así se conoce a los agentes de policía). Finalmente es rescatada por un individuo que oculta el rostro tras una aparatosa máscara. Como imagina que si vuelve a su casa será detenida, Evey se oculta en el refugio de su salvador, que se hace llamar simplemente `V´. Éste toma el canal de televisión, para enviar un mensaje a la población apelando a la desobediencia civil; y anuncia que volará el parlamento, como paso simbólico cara al derrocamiento de la tiranía. El inspector Eric Finch se encarga de perseguir a `V´. Los hermanos Wachowski, creadores de Matrix, avalan con su guión el debut como director de James McTeigue, asistente de dirección en los tres títulos de la saga. En la misma línea, combina una ambientación sombría, con aparatosas coreografías de combates. Aunque se trata de un thriller futurista de acción, también es una crítica de los regímenes totalitarios, en la línea de clásicos de la ciencia ficción como Un mundo feliz o 1984. Alan Moore, creador del cómic en que se basa la cinta, quedó bastante descontento con el resultado final, a pesar de que es la mejor adaptación de una de sus obras. Desencantado, el exageradísimo Moore acusó McTeigue de que el film era una apología del terrorismo. En cualquier caso, da que pensar sobre la manipulación informativa, la corrupción política, la tiranía, la violencia, la responsabilidad social de los ciudadanos y otros temas de interés. Del reparto destaca Natalie Portman, que tuvo que raparse el pelo por exigencias del guión, mientras que Hugo Weaving, conocido por su papel de agente Smith en Matrix, al que no se le ve la cara, se luce sobre todo con su potente voz, como apreciarán quienes vean la película en versión original. También resulta bastante convincente Stephen Rea, que consigue que el público empatice con su personaje, un honrado policía.

6/10
Cabeza de muerte

2006 | Shrooms

Cinco universitarios estadounidenses viajan a Irlanda, donde se reencuentran con Jake, un viejo compañero, experto en setas alucinógenas, que les promete un fin de semana de juerga, a base de un gran ‘colocón’. Durante la noche, Jake les cuenta una historia de terror, supuestamente real, que les deja a todos inquietos. Al día siguiente, Tara, una de las chicas, ingiere por error una seta peligrosa, conocida como Cabeza de Muerte (fungus mortalitas), que supuestamente provoca la capacidad de comunicarse con los muertos, agresividad y la capacidad de ver el futuro. Desde ese momento, el grupo es acechado por un siniestro asesino del más allá, que parece salido de la historia que contó Jake. El director irlandés Paddy Breathnach, responsable de El crimen desorganizado, se adentra en el cine de terror, ciñéndose demasiado a los clichés del género. Además, abusa de los sustos facilones, a base de apariciones supuestamente inesperadas, y ruidos atroces. Pero sus actores son eficientes, y la mezcla entre realidad y alucinación ofrece el suficiente suspense para mantener pegados a la pantalla a los incondicionales.

4/10
El regreso (The Return)

2006 | The Return

La que regresa es Sarah Michelle Gellar, que sigue en el candelero tras la cancelación de Buffy, la cazavampiros, la serie que la hizo famosa. Lo que no consigue es apartarse del género fantástico y de los monstruos y fantasmas, pues en cine sólo ha destacado hasta ahora con Sé lo que hicisteis el último verano, Scream 2, El grito 2, Scooby-Doo y las secuelas de estos dos últimos títulos. En esta ocasión, la cazavampiros interpreta a Joanna Mills, una joven atormentada por terroríficas pesadillas, relacionadas con un traumático suceso de su infancia, y en las que aparece de forma recurrente una chica asesinada en LaSalle, un pueblecito de Texas. Aunque no le va mal en su trabajo como viajante de comercio, Joanna tiene pocos amigos, y se ha ido distanciando cada vez más de su padre (Sam Shepard). Además, le persigue un ex novio violento. Un día, decide aprovechar que su empresa tiene negocios con un empresario de LaSalle, para de paso investigar si el asesinato de la muchacha de sus malos sueños ha ocurrido de verdad. Escrito y dirigido por Asif Kapadia, el film supone el debut en Hollywood del cineasta británico, que con su opera prima, El guerrero, llamó la atención de la crítica internacional y ganó el premio a la mejor fotografía en el Festival de San Sebastián de 2001. Como ocurrió en su momento con otros compatriotas como Paul Greengrass o el legendario Hitchcock, las majors se han apresurado a contratarle. Sin embargo, la jugada no le ha salido del todo bien, pues el film ha obtenido unas críticas pésimas en Estados Unidos y una recaudación mediocre. No resulta del todo extraño. Kapadia sabe dirigir a la cazavampiros, convincente en su papel, así como el veterano Sam Shepard. Además, imprime cierta tensión, y logra algún que otro susto efectivo. Pero mantiene el interés sólo por momentos, debido a la escasa fuerza del guión, escrito por el mismo realizador.

4/10
Orgullo y prejuicio

2005 | Pride & Prejudice

Cinco, eran cinco, las hijas del matrimonio Bennet: Elizabeth (más conocida como Lizzy), Jane, Lydia, Mary y Kitty. Su madre, la sra. Bennet, está obsesionada con buscarles un adinerado marido cuanto antes, lo que solucionaría sus problemas económicos, pero Lizzy, una joven de carácter independiente, se lo toma con más tranquilidad, respaldada por su padre. Un día, el señor Bingley, un joven rico y soltero, se instala en una mansión cercana a la residencia de los Bennet, una ocasión de oro que la madre no piensa dejar escapar. Durante una recepción que Bingley ofrece a sus nuevos vecinos, parece fijarse en Jane, la hermana mayor, mientras que Lizzy conoce a su amigo Darcy, un tipo apuesto, pero orgulloso, hosco y lleno de prejuicios, que aparentemente no muestra ningún interés por las mujeres “de clase inferior”. Aunque se desata cierta química entre Lizzy y Darcy, cada vez que se ven no paran de discutir. Un primo lejano de Lizzy, Collins, pide su mano, pero ésta le rechaza. Poco después, Bingley se marcha a Londres sin avisar, rompiendo el corazón de Jane, y Lizzy piensa que Darcy está detrás de este asunto. Como existen adaptaciones excelentes de la célebre novela de Jane Austen, una nueva revisión desataba todo tipo de ‘prejuicios’. Pero puede sentirse ‘orgulloso’ de su trabajo el director Joe Wright, que debuta en el largometraje tras un par de cortos y episodios de series. Parte del mérito pertenece a la desconocida guionista Deborah Moggach, que ha sabido condensar en un guión cinematográfico una novela extensa, con muchos personajes complejos, y el exquisito dibujo del alma femenina característico de Austen. Aunque no está acreditada, parece ser que le echó una mano Emma Thompson, ganadora del Oscar por el guión de Sentido y sensibilidad, adaptación de otra novela de Austen. El director describe las costumbres de las diferentes clases sociales de la época, aprovecha la convincente ambientación, y se luce en numerosas ocasiones, como en un elaboradísimo baile filmado en un único plano secuencia, y en la escena en que Lizzy da vueltas sobre un columpio, como metáfora del paso del tiempo. A pesar de que el director estuvo a punto de no contratarla, porque le parecía demasiado atractiva para su papel, Keira Knightley muestra una vez más su talento, al igual que secundarios tan lujosos como Brenda Blethyn, Donald Sutherland y Judi Dench, en un papel tan breve como intenso.

7/10
El secreto de los Hermanos Grimm

2005 | The Brothers Grimm

Uno de los directores más originales del cine actual nos entrega esta alucinante y barroca aventura, entre cómica y siniestra, que tiene como protagonistas a dos famosos personajes del mundo de la literatura, nada más y nada menos que a William y Jacob Grimm, creadores de “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel” o “Blancanieves y los siete enanitos”, entre otros cuentos clásicos. Pero la mente traviesa de Terry Gilliam ha transformado a los dos hermanos alemanes en unos caraduras que, en el siglo XIX, se dedican a ir de pueblo en pueblo ofreciendo su sabiduría y sus artes para acabar con fantasmas, brujas y espíritus que aterrorizan a los lugareños. En realidad, es todo una estafa, ya que Jacob escribe cuentos con las historias que les relatan y posteriormente ambos recrean en otro pueblo esos terroríficos sucesos… Así hasta que les llaman para erradicar a los fantasmas y cobrar un dinero por sus servicios. Pero, ¿qué ocurriría si un día los acontecimientos no hubieran sido preparados por ellos? Así ocurre en un pequeño pueblo del bosque: los niños están desapareciendo y las autoridades –los franceses de Napoleón ocupan ahora el territorio– han decidido culpar a los “inocentes” hermanos Grimm. Si algo hay en este film es imaginación. Desde las primeras imágenes nos sumergimos en un mundo de fantasía, tétrico por momentos, que recoge y mezcla personajes e historias de los más variados cuentos clásicos. La atmósfera de misterio y los efectos especiales están plenamente logrados, así como varios golpes de humor. Destaca la dualidad entre los dos hermanos –Will, práctico y escéptico; Jacob, idealista y apasionado–, bien interpretados por Matt Damon y Heath Ledger. Y Jonathan Pryce, actor fetiche del director, tiene también un estimable papel.

6/10
Con el debido respeto

2005 | Sauf le respect que je vous dois

François, un oficinista, lleva una vida banal. Casado y con un hijo, podía ser feliz, pero el peso de un trabajo insatisfactorio, que le dificulta disfrutar de la familia, pesa demasiado. El inesperado suicidio de su mejor amigo, un compañero de la oficina, hace que se venga abajo: debería haberlo adivinado, y se siente culpable por no haberle apoyado en sus justas reivindicaciones laborales, que eran también las del resto del personal, aunque nadie osara plantearlas. Su sentido de culpa le lleva a perseguir a sus jefes, a los que cree responsables de esa muerte. En una de ésas, persigue en automóvil a su jefe, y sin desearlo, provoca su accidente mortal. Entra entonces en una etapa de vida clandestina. El film, desesperanzado (es terrible el suicidio con dos lápices afilados en las narices), intenta imprimir alguna leve nota de optimismo, pero domina un tono deprimente. Olivier Gourmet compone de modo convincente al gris protagonista, aunque el actor se está encasillando peligrosamente con este tipo de papeles.

6/10
Disparando a perros

2005 | Shooting Dogs

El escocés Michael Caton-Jones es un director eficaz, que tiene en su haber títulos más o menos correctos, como Memphis Belle, Condenado, Chacal (1997) y sobre todo Vida de este chico. Es cierto que dirigió la nefasta Instinto básico 2. Adicción al riesgo, pero el año anterior había hecho con capital británico este valioso drama, que si no ha tenido una mayor repercusión es por una razón concreta: que repite el tema del genocidio ruandés de Hotel Rwanda, un film con el que comparte muchos elementos. El contexto histórico es el mismo, la sangrienta guerra civil iniciada en 1994 por las facciones más radicales de la minoría hutu, que tras asesinar al presidente del país inició el genocidio de la etnia tutsi. Como en el film de Terry George, esta película se desarrolla en Kigali, en el momento de mayor locura, cuando un grupo de tutsis, ciudadanos extranjeros y soldados de la ONU se refugian en unas instalaciones. Aquí los protagonistas no acuden a un hotel, sino que intentan sobrevivir en una escuela que llevan misioneros católicos. Otro punto en común, es que ambos trabajos se basan en personajes reales. Esta vez, el personaje más importante es Christopher, un sacerdote franciscano inspirado en el misionero bosnio Vjeko Curic, uno de los dos curas no africanos que permanecieron en el país durante la matanza. En el guión ha participado David Belton, reportero que cubrió la guerra para BBC, y que quedó deslumbrado por la figura de Curic. A él le debe la vida, pues el párroco convenció a unos milicianos borrachos, que le detuvieron en la carretera, para que no le asesinaran. Belton es también uno de los productores del film. Christopher –el alter ego de Curic– se describe a través de los ojos de Joe, un joven maestro recién llegado a la escuela, que promete a Marie, una alumna brillante, que las fuerzas de la ONU les protegerán. Sin embargo, éstas parecen no hacer nada... El film describe minuciosamente el conflicto, una de las mayores tragedias de finales del siglo XX. Caton-Jones no oculta que fue un genocidio particularmente sangriento, marcado por los feroces machetazos que asestaban los hutus a sus víctimas, pero muestra las secuencias violentas con elegancia y contención. Critica la pasividad de la ONU y de la comunidad internacional, al tiempo que describe de forma minuciosa y exalta la fe del párroco protagonista, como factor que da sentido a sus valiosos sacrificios, un rayo de luz y de esperanza en un momento de máxima convulsión. El veterano actor John Hurt aprovecha sobradamente el atractivo del personaje, y entrega uno de sus mejores trabajos de los últimos tiempos.

6/10
El castillo soñado

2003 | I Capture the Castle

Drama romántico basado en la primera novela de la escritora británica Dodie Smith (1896-1990), mundialmente conocida por ser la creadora de "101 Dálmatas". La presente historia recoge el avance hacia la madurez de una joven, Cassandra, que vive en su decadente castillo familiar en la Inglaterra de 1930, junto a su frustrado padre y su hermana. La llegada de dos jóvenes hermanos despertará en la joven Cassandra sentimientos desconocidos. Lo más llamativo de esta cuidad producción británica es la esplendidez de su reparto, todos ellos actores de merecido prestigio sin ser grandes estrellas. Destaca sin duda el protagonismo de la dulce Romola Garai (Amazing Grace). La música es del gran Dario Marianelli, ganador del Oscar por su partitura en Expiación.

6/10
In This World

2002 | In This World

Espeluznante relato, basado en una historia real, de las penalidades que sufre Enayat, un refugiado adolescente, en su largo, largo periplo hacia una supuesta vida mejor. El protagonista, junto con Jamal, hace un accidentado viaje de Pakistán a Inglaterra. Michael Winterbotom da muestras de su versatilidad con una historia de aire realista y documental, rodada en video digital. Sabe dar un contrapunto, el carácter simpático del chico, que cuenta chistes, a las horribles condiciones en que viaja (oculto en un camión, o hacinado en un barco). Y acude a buenas soluciones visuales, cómo mostrar sobre mapas en perspectiva los distintos desplazamientos, o las escenas nocturnas en el monte, en un original blanco y negro, con tratamiento digital especial. Resulta escalofriante la escena del bebé, vivo, arrancado del regazo de su madre, muerta por congelación. Tras la narración del viaje, la parte inglesa sigue conteniendo grandes dosis de dureza, que interpelan sin contemplaciones al espectador: mendicidad, venta de baratijas, robo a turistas, son actividades por las que pasa el protagonista, además del trabajo honrado, pero mal pagado. Conmueve el desenlace: la llamada telefónica y la plegaria en la mezquita.

6/10
El guerrero

2001 | The Warrior

Un guerrero, que sirve a un señor de la guerra en la India feudal. Con frecuencia debe recurrir a la violencia para lograr que los pueblos de la zona aporten sus tributos. Pero la visión de una niña desvalida le conmueve en lo más hondo: decide dejar las armas, pero su señor no está demasiado conforme. Emotivo film de tintes pacifistas, del director inglés de origen indio Asif Kapadia, sabe conjugar sabiamente drama y aventura épica.

5/10
El crimen desorganizado

1997 | I Went Down

Git Hynes acaba de salir de prisión. Su novia le ha dejado y está en deuda con el gánster Tom French, que le obliga a hacer un viajecito al sur de Irlanda para recoger a un amigo suyo llamado Frank Grogan. Durante el recorrido le acompañará Bunny Kelly, un delincuente de mayor edad que él, que tiene debilidad por las faldas y un humor de perros. Pero Git descubre que French quiere ver a Grogan muerto y se niega a realizar la misión. Su única posibilidad es llegar a un acuerdo con Bunny y Grogan, un tipo muy poco fiable. Git y Bunny tendrán que permanecer unidos si no quieren acabar bajo tierra con un disparo en la cabeza. Comedia violenta que explora con humor la bajeza de la mafia irlandesa. Las sobrias interpretaciones y la sobresaliente dirección hacen que la película quede permanentemente grabada en la memoria del espectador.

6/10

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