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Biografía

Jim Broadbent

Jim Broadbent

71 años

Jim Broadbent

Nació el 24 de Mayo de 1949 en Lincoln, Lincolnshire, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 1 Oscar (más 2 premios)

Secundario de taquillazos

13 Octubre 2011

Es uno de esos actores británicos que se ha ganado a pulso su enorme prestigio dejándose la piel en cine, teatro y televisión. Jim Broadbent ha ganado el Oscar y el Globo de Oro. Aparece en numerosos taquillazos, en los que eleva considerablemente el nivel interpretativo.

Nacido el 24 de mayo de 1949 en Gran Bretaña, en Lincoln (Lincolnshire), James 'Jim' Broadbent tuvo una hermana gemela pero desgraciadamente murió al nacer. Hijo de artistas, tanto su madre (Doreen Findlay) como su padre (Roy Laverick Broadbent) fueron escultores. Ambos se prodigaron también como actores aficionados.

Recibió clases en un colegio de una comunidad de cuáqueros, y posteriormente estudió interpretación en London Academy of Music and Dramatic Arts (LAMDA). Cuando se licenció en 1972 pensaba prácticamente solo en el teatro, y representó numerosos montajes durante años con las compañías Royal Shakespeare Company y Royal National Theatre, antes de crear la suya propia, National Theatre of Brent, compuesta únicamente por él y otro actor, Patrick Barlow, con el que encarnaba en cada espectáculo a varios personajes, masculinos y femeninos.

Debutó en el cine en 1978 con la cinta de terror El grito, del polaco Jerzy Skolimowski. Desde ese momento, se prodigó en la televisión, mientras que en cine se le disputaban directores de gran prestigio como Terry Gilliam (Los héroes del tiempo, Brazil), Stephen Frears (La venganza), Neil Jordan (Juego de lágrimas) o Mike Newell (The Good Father, Un abril encantado). Pero adquirió relevancia internacional sobre todo tras su encuentro con Mike Leigh, que le contrató por primera vez para La vida es dulce, film de título irónico sobre una familia aparentemente feliz pero llena de problemas, donde Broadbent bordaba el papel de marido perezoso, pero lleno de aspiraciones. El realizador volvió a confiar en él para Topsy-Turvy y más recientemente para interpretar a un geólogo en Another Year.

Ya completamente consagrado le reclamó el mismísimo Woody Allen para Balas sobre Broadway, y ganó el Oscar y el Globo de Oro al mejor secundario por Iris (2001), gracias a su logrado trabajo como marido de la escritora enferma de alzheimer Iris Murdoch.

Jim Broadbent se casó en 1987 con Anastasia Lewis, exitosa pintora. El actor se prodiga en películas de éxito, pues fue el padre de la protagonista en El diario de Bridget Jones y su secuela, el corrupto político Jefe Tweet en Gangs of New York, el director del local donde actuaba Satine (Nicole Kidman) en Moulin Rouge, colega académico en Yale y amigo de Indy en Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, el profesor que aloja a los hermanos Pevensie en Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, y otro profesor, el retirado Horace Slughorn, en Harry Potter y el misterio del príncipe, y las dos últimas entregas de la saga.

No para ni un momento de trabajar, pues por ejemplo se le podrá ver como el marido de Margaret Thatcher, en La dama de hierro, junto a Meryl Streep.

Oscar
2002

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
A Boy Called Christmas

2020 | A Boy Called Christmas

Las aventuras del Doctor Dolittle

2020 | Dolittle

Tras disparar por accidente a una ardilla, el joven Tommy Stubbins decide llevarla a la mansión del Dr. Dolittle, reputado veterinario que posee el don de hablar con los animales. Le atiende, pese a que tras la muerte de su esposa se ha recluido en su mansión con amigos de todas las especies imaginables, menos humanos, con los que se siente desencantado. Se planteará salir al exterior porque una mensajera, Lady Rose, que ha llegado junto a Tommy, le explica que la reina necesita su ayuda porque está gravemente enferma. El británico Hugh John Lofting escribió en 1920 “La historia del Dr. Dolittle”, que inició una saga de libros infantiles que comprende otros doce títulos. El personaje dio lugar en 1967 a la correcta El extravagante doctor Dolittle, con Rex Harrison, a la imaginativa serie animada Doctor Dolittle, de 1970, y a las prescindibles Doctor Dolittle (1998) y Dr. Dolittle 2 (2001), con un histriónico Eddie Murphy en la piel del protagonista, que ya no aparecía en las siguientes tres secuelas destinadas al mercado doméstico. Resulta curiosa la elección como realizador de Stephen Gaghan, ganador del Oscar al mejor guionista por Traffic, que compone un aceptable espectáculo familiar, con valores positivos, como el respeto a los animales, la necesidad de relacionarse con otras personas, pese a que el hombre no sea perfecto, o las ventajas del trabajo en equipo. Pero el conjunto podría estar mejor rematado. Para empezar, no todas las combinaciones de animaciones CGI con actores resultan convincentes (véase la entrada en avestruz en palacio), pero sobre todo falta alguna secuencia brillante, el humor parece un tanto simplón y el metraje se alarga demasiado. Especializado en personajes sarcásticos, a Robert Downey Jr. no le va nada el protagonista; pero es que el guión no da con diálogos o situaciones en las que pueda demostrar el carisma exhibido en títulos como Iron Man. Algo similar ocurre con actores del nivel de Antonio Banderas, Jim Broadbent y Michael Sheen, cuyos personajes están tan desdibujados que saben a poco. Por no lucirse, ni el director de fotografía, Guillermo Navarro, ni el compositor Danny Elfman están a la altura de otras ocasiones.

5/10
The Duke

2020 | The Duke

En 1961, Kempton Bunton, un taxista de 60 años, roba el retrato de Goya del duque de Wellington de la National Gallery de Londres.

Six Minutes to Midnight

2019 | Six Minutes to Midnight

El rey Lear

2018 | King Lear

Rey de ladrones

2018 | King of Thieves

Minuciosa reconstrucción de los pormenores de un auténtico robo, perpetrado en Londres durante la Semana Santa de 2015, el objetivo eran las cámaras acorazadas de Hatton Garden, que albergaban diamantes, joyas, dinero y otros objetos preciosos. La particularidad principal de los cinco componentes de la banda de ladrones era su edad, se trataba de ancianos, su edad se movía en una horquilla entre 60 y 77 años, de hecho uno de ellos se desplazó al lugar del crimen en autobús, utilizando su abono de jubilado. Sólo uno de los asaltantes era joven. La película dirigida por James Marsh decepciona un tanto, sobre si tenemos en cuenta que hablamos del responsable de La teoría del todo. Aquí, a pesar de que el subgénero de robos perfectos resulta agradecido, y de que cuenta con un reparto de actores veteranos que da gloria verlos –Michael Caine, Jim Broadbent, Ray Winstone, Tom Courtenay, Michael Gambon– más el contrapunto juvenil de Charlie Cox, domina un punto de sosería. Y eso que se intenta ahondar un poco en lo personal de alguno de ellos, partiendo de sus diferencias, la viudedad que hace echar de menos a la esposa muerta, el choque generacional, o una suerte de relación paternofilial. Son elementos que podían haber dado juego, pero que apenas dan para intercambios dialógicos en que los intérpretes se esfuerzan en dar lo mejor de sí. Está claro que la opción escogida es la de dar todo el protagonismo a los ladrones, por lo que las averiguaciones policiales se entregan de un modo minimalista y sin palabras, son las imágenes las que hablan acerca de cómo los pasos en falso del asalto son detectados. El modo de hacer esto es hábil, pero el precio que paga es la frialdad, que contribuye a la falta de emociones genuinas.

5/10
Black '47

2018 | Black '47

Siglo XIX. El hambre asola los páramos de Irlanda. Las familias mueren de inanición y de frío, incapaces de alimentarse y resguardarse debido a las altas rentas que imponen los dominadores ingleses por medio de los dueños de las tierras, irlandeses que ven cómo sucumbe su propia gente. En esta situación regresa a su casa Feeney, un soldado que ha combatido al lado de los británicos en países orientales. Comprobará cómo su familia ha perecido y no soportará que la injusticia quede impune. Notable película dirigida por el irlandés Lance Daly, que demostró una extraordinaria sensibilidad al entregar la delicada Kisses. Vuelve Daly a centrarse en las gentes de su tierra natal para ambientar una durísima historia en la época de la llamada Gran Hambruna (1845-1849), cuando la población local de irlanda disminuyó en un 25%, debido al millón de muertos de hambre y a otro millón de emigrantes. Presenta la historia un personaje poderoso, lacónico, implacable en la lucha, que determinará enfrentarse al opresor por el único medio de que dispone. Funciona la relación con el "cazador inglés" encargado de capturarle, dos enemigos que tienen mucho en común. De ritmo creciente, asistimos a las andanzas del protagonista, dejando un rastro de cadáveres, con momentos de gran intensidad y violencia, aunque siempre Daly es comedido en pantalla. Destaca la escena que tiene lugar en el cuartel. La ambientación está sumamente cuidada y se saca mucho partido del paisaje bellísimo y sumamente hostil de la isla. El plantel de actores es formidable, comenzando por dos actores australianos: el menos conocido James Frecheville (Animal Kingdom) y el excelente y atormentado poli Hugo Weaving. Les secundan con oficio los ingleses Stephen Rea y Jim Broadbent.

7/10
Juego de tronos (7ª temporada)

2017 | Game of Thrones | Serie TV

Arya Stark se venga de la familia Frey, por el asesinato de su madre, su hermano Robb y la mayoría de sus vasallos en la Boda Roja. Sus hermanos Jon y Sansa se han reunido en el norte, donde tratan de recuperar el apoyo de las casas que no les han traicionado. Mientras tanto, Euron Greyjoy le pide matrimonio a la maquiavélica Cersei Lannister, que por su parte también se ha dado cuenta, junto a su hermano Jaime, de que su familia necesita apoyos, de cara al inminente desembarco de Danerys Targarien, la reina de dragones. Ésta cuenta ahora con el tercer hermano, Tyrion Lannister, como mano derecha. Séptima temporada de la exitosa serie de HBO, que ya ha adelantado a los libros originales de George R.R. Martin. Le ha venido muy bien a los showrunners, David Benioff y D.B. Weiss, haber llegado a un acuerdo con la compañía para acabar por fin, en la siguiente tanda de capítulos, lo que les permite no irse por los cerros de Úbeda en tramas innecesarias, como les ha ocurrido anteriormente, y centrarse en ir cerrando los cabos sueltos, y preparando el encuentro final entre las tres partes en conflicto. Consta además de siete entregas, tres menos de lo habitual, lo que dinamiza mucho más la acción. También tiene a su favor que van quedando menos personajes (por las muertes habituales y súbitas que caracterizan a la ficción), por lo que ya no se echa de menos a alguno importante, de esos que desaparecían durante bastante tiempo. Y aunque se sigue recurriendo a la violencia y al sexo gratuito como marca de fábrica, al menos ya no se dispone de tanto margen para incluirlo como antes. Esta tanda tiene a su favor que ofrece más acción, pues en total desarrolla tres intensas batallas, filmadas con gran presupuesto. Esto no significa que se pierdan las intrigas palaciegas, que han conseguido mantener el interés, y que al final dejan al espectador con ganas de saber cómo concluirá la serie. Como es habitual, resultan llamativas las espectaculares localizaciones, entre ellas varias enclavadas en la costa vasca, tanto en Vizcaya como en Guipuzcoa. En el brillante reparto destaca Nikolaj Coster-Waldau, por el amplio arco por el que pasa su personaje.

6/10
El sentido de un final

2017 | The Sense of an Ending

Tony Webster es un tipo jubilado y solitario, que regenta una tiendecita de cámaras fotográficas Leika de segunda humana. Divorciado, con una hija embarazada que quiere ser madre en solitario, acepta a regañadientes acompañarla a sesiones prenatales que suponen algo parecido a un incordio. Su organizada vida sufre una sacudida cuando recibe una carta que le obliga a repensar su pasado, el amor de su juventud Veronica, y la relación de camaradería juvenil con varios amigos, entre ellos el recién llegado Adrian Finn, que supone un desafío intelectual, también para su profesor, cuando plantea cuestiones como la posibilidad real de escribir historia, o que, siguiendo a Albert Camus, “la única cuestión filosófica seria es la del suicidio”. Adaptación de la novela homónima de Julian Barnes, galardonada con el Booker Prize en 2011, y que ha sido convertida en guión por el autor teatral Nick Payne, que prestó su talento dramático al apuntalamiento de los libretos de la celebrada serie televisiva The Crown. Frente a la estructura de la obra original, dos partes, la juventud y la senectud sacudida por la carta que revela la existencia de un misterioso diario, se ha optado con inteligencia por alternar el presente con adecuados flashbacks que permiten incidir en la juventud de Tony Webster. En tal sentido tiene fuerza el tono evocador de la época estudiantil, en que uno se hace las grandes preguntas y todo se vive con más intensidad, aunque quizá ese amor juvenil por Veronica y cierta atracción por la madre Sarah queda un tanto desdibujado, si bien es cierto que los simples trazos recogidos sirven para hacerse cargo de una mezcla de timidez, morbo y frustración. En cualquier caso el director indio Ritesh Batra, que mostró sensibilidad para atrapar el mundo interior de sus personajes en The Lunchbox, se las compone para manejar bien las idas y venidas en el tiempo, y bucear en el alma del protagonista, obligado a mirar a su propia historia y a no conformarse con un simple recuerdo más o menos enterrado, sino a afrontarlo, digerirlo, es necesario cicatrizar heridas, madurar, saber ver más allá de las propias narices, para vivir el aquí y ahora, encontrar sentido, aunque sea, como reza el título, al final. La película se beneficia de una gran interpretación de Jim Broadbent en el rol protagonista, que sabe dotar a su egocéntrico personaje de humanidad, crear empatía aunque sus defectos y miedos sean patentes. Todos los demás actores están muy bien, pero está claro que de algún modo giran alrededor de él, es a Tony a quien le toca crecer, hacer su particular viaje interior para luego poder mirar con paz al exterior, a las personas que le rodean.

6/10
Paddington 2

2017 | Paddington 2

El oso Paddington encuentra el regalo ideal para su tía, a punto de cumplir cien años, un antiguo libro desplegable. Pero mientras desempeña todo tipo de trabajos de cara a reunir el dinero necesario para comprarlo, un ladrón entra en la tienda de antigüedades para apropiarse de él. Una de esas excepciones en las que la secuela supera al original. Ya aquél, que adaptaba las peripecias del personaje de los cuentos de Michael Bond, sorprendía con su retrato de Londres a través de los ojos de un oso parlante y filántropo llegado de Latinoamérica, con buenas dosis de humor inglés. Pero aquí se eleva todavía más el listón, con inteligentes hallazgos que se suceden a un ritmo trepidante. La clave está en que reivindica la sencillez, propone una mirada a un pasado nostálgico ideal mostrando trenes y todo tipo de objetos del ayer, y aboga porque siempre se puede sacar el lado positivo de cada ser humano. De hecho su humor, pensado para el público de todas las edades, tiene la típica ironía británica, pero está tratado con un gran sentido del equilibrio, ataca a actitudes y comportamientos inadecuados pero no al humano en sí, que siempre puede regenerarse, incluso en el caso de brutales criminales. Repite como realizador Paul King, centrado sobre todo en series televisivas hasta que abordó esta saga, que demuestra que ha aprendido muy bien de los mejores. Sus imágenes remiten a Charles Chaplin (la hilarante secuencia de la barbería), a la animación clásica (la limpieza de cristales) e incluso a Woody Allen y su Misterioso asesinato en Manhattan, de donde bebe la esposa investigadora y el marido escéptico y la secuencia de las grabadoras. Pero sobre todo ha tomado como modelo al mejor Frank Capra, el oso tiene la actitud de los personajes de Gary Cooper y James Stewart del cine del italoamericano, y provoca las mismas reacciones positivas. Abundan los momentos valiosos, como la encantadora animación del libro desplegable con los mejores lugares de la capital británica, o la secuencia del militar retirado de carácter gruñón que no permite que le limpien los cristales. Repiten los actores de primer nivel en registros exageradamente divertidos de la primera entrega; se lucen Sally Hawkins y Hugh Bonneville, mientras que Julie Walters y Jim Broadbent saben a poco. Pero aparte del pequeño papel del siempre sorprendente Brendan Gleeson, aquí roba la función sobre todo el recién llegado Hugh Grant, grande como comediante y showman, que además tiene un papel múltiple y demuestra una sana capacidad de reírse de sí mismo.

7/10
La leyenda de Tarzán

2016 | The Legend of Tarzan

Hace mucho tiempo desde la llegada de Tarzán a la civilización y ahora vive una vida feliz en Londres junto a su esposa Jane. Pero aunque actualmente es Lord John Clayton III, uno más entre los ceremoniosos aristócratas ingleses, su pasado como “Rey de los monos” sigue muy vivo entre la sociedad. Por eso, su presencia en el Congo será solicitada por el rey belga como aliado para hacer prosperar el país. En realidad, se trata de un ardid con el que el lugarteniente del rey, el capitán Rom, pretende hacerse con unos valiosos diamantes a cambio de entregar a Tarzán a un antiguo enemigo. Tarzán es uno de esos personajes a los que el cine siempre recurre cada poco tiempo. Creado por Edgar Rice Burroughs ha contado con interpretaciones ya legendarias, la más recordada la de Johnny Weissmuller. Ahora, La leyenda de Tarzán vuelve a confirmar el tirón que tiene este personaje, criado entre los monos, capaz de entenderse con los animales y, sobre todo, dueño de un corazón íntegro que no ha sido corrompido por la civilización. Elementos, quizá, que nos remueven porque retrotraen al Jardín de Edén y tienen algo de una vida más auténtica y sencilla que ya sólo podemos anhelar. El guión de Adam Cozad y Craig Brewer acierta al ofrecer una historia novedosa, que imagina una especie de segunda parte de Greystoke, consistente en el retorno del héroe al hogar, la odisea a la selva –su Ítaca particular– de un hombre que en el mundo civilizado lo ha tenido todo: dinero, casa, relaciones y prestigio social. Y en su periplo, gracias a cuidados flashbacks, conocemos los hitos más relevantes de su pasado: su relación con los primates, su encuentro con Jane –luego convertida en esposa–, su amistad con los kubas y su rivalidad con la tribu del líder Mbonga. Por otra parte, se ha hablado de que el director David Yates salpica el film con detalles antirreligiosos. Es verdad. Ese rosario del que no se separa el indeseable Rom –“me lo regaló mi párroco”, dice– protagoniza burdas pero claras metáforas anticatólicas, como si fuera el arma secreta para someter a los pueblos, cual malvado amuleto del esclavismo. En todo caso, queda suficientemente claro que sería la cadena que ahoga a los inocentes y de la que habría que liberarse. Son muestras de la visión indigenista y simplona de un film, que por ende reivindica (aunque sin insistir, es cierto), la visión idílica de la vida natural –sexo y apareamiento son lo mismo–, que ve en el progreso de occidente el origen de todos los males que hay que combatir. Pero no todo lo ocupan estas cuestiones, porque La leyenda de Tarzán, hay que decirlo claramente, es ante todo una película de aventuras y una espectacular producción, visualmente asombrosa, con efectos especiales muy logrados, sobre todo en las imágenes con animales. Lo suyo es entretener, y vaya si lo hace, con escenas de gran impacto, como la de la lucha contra el hermano primate, o la de la brutal estampida final. No faltan momentos de humor y, claro está, guiños típicamente tarzanescos, como uso de las dianas como frenético medio de desplazarse, el clásico grito a voz en cuello o la presencia de elefantes y cocodrilos. Una vez metidos en harina, el ritmo no decae, pero la narración es ágil, no se aturulla, y como ya se ha comentado se insertan bien las imágenes del pasado para enriquecer el contenido. Ayuda también la resonante banda sonora de Rupert Gregson-Williams y el tema final interpretado por Hozier. Entre las interpretaciones quienes mejores funcionan son sin duda una guapísima Margot Robbie en su papel de Jane, que no tiene nada de damisela, y el carismático Samuel L. Jackson, cuyo personaje sirve para dar la visión norteamericana de los abusos del poder esclavista y además ofrece un contrapunto magnífico de hombre con los pies en la tierra (nunca mejor dicho) con respecto al poco expresivo Alexander Skarsgård, cuyo correcto Tarzán no dejará mucha huella. Tampoco lo hace esta vez Christoph Waltz, no porque no haga un eficaz trabajo, sino porque repite otra vez un personaje que ya le hemos visto encarnar demasiadas veces. Hasta la escena de la comida recuerda a su odioso Hans Landa de Malditos bastardos.

5/10
Eddie El Águila

2016 | Eddie the Eagle

El drama deportivo basado en hechos reales se ha convertido en todo un subgénero, que suele dar buenos resultados, aunque arrastra el inconveniente de que en general las tramas suelen ser muy similares: una persona o un equipo se esfuerzan denodadamente por alcanzar la victoria en su disciplina deportiva, con constancia y tesón, tratando de dejar a un lado el ego, y en competición con otros rivales a veces no demasiado buenas personas. El interés adicional muchas veces radica en que el susodicho no parece tener demasiadas opciones para ganar. Pues bien, la historia del británico Eddie el Águila, que participó en los Juegos Olímpicos de Invierno en Calgary en 1988 como saltador de esquí, logra trascender los convencionalismos, usándolos cuando le conviene a su favor, sin que resulten nunca cargantes. Y es que muchos de los elementos citados en el párrafo anterior se encuentran presentes, pero se les da una vuelta, el guión de Simon Kelton y Sean Macaulay ofrece más de un inteligente requiebro. Para empezar, el espectador tiene claro que, en sintonía con el espíritu olímpico y la máxima de Pierre de Coubertin –lo importante no es ganar, sino participar– que lo que le importa a Eddie Edwards es competir en los Juegos Olímpicos. Lo que no tiene nada fácil, pues siendo niño tuvo problemas con las rodillas, no es un atleta natural. Además su familia es de extracción humilde –el padre es escayolista–, y no disponen de medios para darle una preparación adecuada. Pero Eddie tiene a su favor un optimismo a prueba de bombas, que alguno describiría como ingenuidad, y una fuerza de voluntad que no se rinde ante nada, él, simplemente, lo da todo. Así que sorteará mil y un obstáculos, incluida la incredulidad de tantos, y logrará la complicidad de un saltador malogrado, Bronson Peary, que podría hacer las veces de entrenador. Dexter Fletcher parece haber encontrado su camino como director tras Amanece en Edimburgo en títulos que logran que el espectador salga de la sala de cine animado y reconfortado para el quehacer diario. Su film, producido por Matthew Vaughn, tiene por momentos un tono de epopeya, pero sin que suene exagerado, siempre ajustado, porque no estamos ante un personaje que pretenda ser “el rey del mundo”. Y combina bien los aspectos dramáticos con los humorísticos, incluidos los tiernos y emotivos –esa madre que siempre cree en su hijo– y por supuesto los deportivos, cada vez que el protagonista, eficaz y creíble Taron Egerton salta desde el trampolín desde distintas alturas se nos encoge el corazón. La relación de Eddie con Bronson (magnífico Hugh Jackman, tremendamente natural) funciona muy bien, y hay momentos mágicos, que algún torpe director habría convertido en ridículos –las dos escenas que podríamos describir de “encuentros”, de las que mejor no desvelar detalles–, y que aquí resultan memorables.

7/10
Guerra y paz

2016 | War and Peace | Serie TV

Miniserie de lujo de la BBC británica, que adapta la inmortal obra de Lev Tolstoi "Guerra y paz", repetidamente tentada por el cine y la televisión, con versiones como la de King Vidor y Sergei Bondarchuk. La acción transcurre en la época de las guerra napoleónicas, cuando el emperador pretende conquistar Rusia y convertirse en el amo del mundo. En tal tesitura seguimos principalmente las tribulaciones de Pierre Bezukhov, bastardo de un conde que ha heredado inesperadamente ese título, idealista pero eternamente inadaptado, dulce e incapaz de hacer valer su voluntad; de la encantadora Natascha, bondadosa pero ingenua, con poca experiencia del mundo e integrante de la aristocrática familia Rostov, que conocerá importantes dificultades económicas por culpa de la imprudencia de su hermano Nikolai; y de Andrei Bolkonsky, hijo de un príncipe, muy determinado y presto para acudir a la guerra. Las trepidaciones de la historia afectarán de modo decisivo a estos personajes y a los que les rodean, ya nunca serán los mismos ante las pruebas que deben atravesar, y quizá del dolor y el sufrimiento extraigan valiosas lecciones. Tom Harper, hombre de la casa –para BBC dirigió varios episodios de la serie Peaky Blinders– demuestra que puede manejarse en un proyecto de gran envergadura, la producción es ambiciosa, e incluye bastantes escenas de batallas, de bailes y otras reuniones sociales, que resuelve bien. Y la adaptación corre a cargo de Andrew Davies, también con amplia experiencia televisiva para la BBC, él es el creador de The House of Cards, y se las ha visto antes con desafíos literarios debidos a Charles Dickens (La pequeña Dorrit), Jane Austen (Orgullo y prejuicio), Boris Pasternak (Dr. Zhivago) y Evelyn Waugh (Retorno a Brideshead). Quizá con ésta última su Guerra y paz comparte cierta simplificación del complejo original, aquí también toma una estructura básica –lo que sería un triángulo amoroso, el amor no confesado de Pierre a Natascha, quien prefiere an Andrei–, las concesiones a los desnudos, bastante ridículas y superfluas, y las cuestiones filosóficas y morales de fondo quedan un poquito diluidas (por fortuna, a pesar de todo, prevalecen, al fin y al cabo, Tolstoi es mucho Tolstoi). Con un reparto maravilloso, donde destacan sobre todo Paul Dano y Lily James, aunque todos están formidables, hasta los de menor presencia, se compone un cuadro grandioso acerca de la naturaleza humana, con sus virtudes y defectos, los deseos de hacer el bien y la búsqueda egoísta y rastrera del propio interés en pugna, y siempre la capacidad del perdón, pedido o concedido, que mejora a los que lo ponen por obra.

7/10
Bridget Jones' Baby

2016 | Bridget Jones' Baby

Han pasado quince años desde que El diario de Bridget Jones irrumpiera en las pantallas por primera vez. El impacto fue enorme, como era de prever tras el éxito comercial de la novela de Helen Fielding en que se basaba. Sólo tres años más tarde llegó la secuela, Bridget Jones: Sobreviviré, que mantuvo más o menos el nivel original. Ambas películas narraban las dificultades amorosas de la protagonista, una dulce muchacha que buscaba el amor romántico, aunque su vida emocional era infantil, sus ademanes adorablemente torpes y su actitud exterior desembocaba en cierto desenfado sexual, donde el compromiso era poco más que una palabra. Dos hombres se disputaban su corazón, una competencia con claras referencias a “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen. Bridget Jones’ Baby retoma la historia años después de que Bridget y su adorado Darcy fracasaran en su relación, pues los compromisos laborales de él hicieron trizas la convivencia. Ahora, mientras que Darcy se ha casado, Bridget sigue viviendo sola, en un pisito cursi y femenino, y goza de prestigio en su trabajo en una televisión, en donde comparte risas con su amiga Miranda. Con ella precisamente irá a desfasar un poco en un concierto y Bridget pasará la noche con un apuesto desconocido, que resultará ser un tipo la mar de simpático además de multimillonario. Días después, con motivo del funeral de quien fuera su otro conquistador, Daniel Cleaver (Hugh Grant), Bridget se encontrará con Darcy, con quien la chispa volverá a surgir y acabarán en el dormitorio. Así las cosas, cuando al poco tiempo Bridget descubre que está embarazada, ignorará por completo quién es el padre, si Jack o Darcy. La directora Sharon Maguire ha conservado las constantes del primer film, dirigido también por ella: soltería de Bridget, infantilismo emocional, competición masculina, buenismo bobalicón de los padres, etc., al tiempo que moderniza aún más las actitudes de los personajes, que dan tumbos entre el romanticismo y la frivolidad más absoluta. En este sentido la superficialidad del guión supera con creces a la mostrada en las precedentes, tanto en el lenguaje y las conversaciones como en los planteamientos sociales de los que alardea. Aunque sigue manteniendo el humor tontorrón y eficaz de las otras películas, ciertamente se deja tan de lado el “estilo Austen” que llegan a resultan ridículos los acaramelados roles masculinos de Jack y Darcy. Por otras parte, aunque hay una trabajada labor actoral, faltan en el film escenas memorables y algunos golpes de humor parecen reciclados y ya no surten el efecto deseado (véase a la madre de Bridget por ejemplo). Además Colin Firth ha perdido llamativamente su frescura y las arrugas tampoco le hacen ningún favor, algo parecido a lo que le sucede a Renée Zellweger, aunque ésta siga conservando su dulzura innata y el atractivo de sus característicos mohínes. Sí funcionan en cambio dos nuevos personajes: la amiga gamberra de Bridget en la televisión, interpretada con mucho desparpajo por Sarah Solemani (quizá gracias a ella la primera parte de la película es la más llevadera); y el papel de sarcástica doctora interpretada por Emma Thompson, quien además es coguionista del film junto con Helen Fielding y Dan Mazer.

4/10
The Lady in the Van

2015 | The Lady in the Van

Prestigioso director teatral, procedente de una familia dedicada a la escena desde varias generaciones, Nicholas Hytner tiene algún largometraje estimable en su haber, como La locura del Rey Jorge, que supuso su debut en cine. En esta ocasión se pone al servicio de una de las grandes damas de las tablas británicas, Maggie Smith (quizás la más veterana estrella en activo en la gran pantalla, junto a su compatriota Michael Caine), en la adaptación de la obra de Alan Bennett, que Hytner ya estrenó en el Queen's Theatre de Londres, con la misma intérprete. El autor del texto reconstruye libremente la extraña relación de amistad que mantuvo con Mary Shepherd, anciana sintecho que primero aparcó su destartalada furgoneta en su misma calle, en el barrio londinense de Camden. Ante las quejas de los vecinos le pidió como favor dejarla temporalmente en el patio de su casa. Pero lo que iba a ser temporal se alarga cada vez más... Rodada en los escenarios reales donde ocurrió la historia original, de puesta en escena sencilla, y bajo presupuesto, todo está al servicio de la protagonista. Ésta realiza un trabajo de primera categoría, construyendo un personaje excéntrico, algo caradura pero que siempre mantiene la elegancia, bastante gruñona pero en el fondo entrañable. Estamos ante uno de esos filmes que cuesta mucho imaginar con otro actor. La rodean correctos actores, como el también grande del teatro Alex Jennings, en cine el Príncipe Carlos en La reina, que aquí encarna al citado Bennett, en un papel doble, pues el dramaturgo –del que se sugiere su homosexualidad– mantiene un diálogo constante consigo mismo. Más secundario, Jim Broadbent sabe exagerar sin desentonar en su interpretación de un tipo un tanto fisgón. El film mantiene un cuidado equilibrio entre drama y un humor sarcástico muy inglés, que tira con bala pero sin caer en la vulgaridad.

6/10
Brooklyn

2015 | Brooklyn

1952. Eilis Lacey ha tomado la determinación de emigrar a Estados Unidos, con pena, pero con la tranquilidad de que deja en su pueblo irlandés a su madre viuda al cuidado de su hermana Rose. Frente al ambiente asfixiante y de chismorreos de su tierra natal, Eilis empieza a respirar libertad en Brooklyn, gracias a la ayuda de la Iglesia, que le consigue trabajo como empleada en unos grandes almacenes y alojamiento en una pensión de jóvenes solteras, regentada por la simpática y dominante señora Keogh. Al principio se encuentra cohibida e insegura, pero Eilis se va soltando, siempre guiada por su buen corazón, y conocer a un joven de origen italiano, Toni, puede ser el descubrimiento del amor. El novelista Nick Hornby vuelve a adaptar una obra ajena tras An Education y Alma salvaje, repitiendo con la idea de protagonista femenina absoluta. El trabajo de entregar un libreto a partir de la novela de Colm Tóibín le ha supuesto una nominación al Oscar. Lo cierto es que es un trabajo muy medido, que sabe conjugar nostalgia y romanticismo con la dureza de la situación de quien se encuentra lejos de su hogar, tratando de construir uno nuevo, y siente el tirón de uno y de otro. Tirón doble, porque, tras un suceso que obliga a Eilis a regresar a Irlanda, también en lo relativo a su futuro marido su corazón anda dividido. John Crowley, que ya apuntó maneras en su debut en la dirección más de una década atrás con Intermission, demuestra habilidad narrativa en un film de corte muy distinto, lleno de humanidad y sentimientos nobles, aunque no faltan las debilidades y las dudas, o ciertas mezquindades. Se nos ofrece una mirada positiva a la vida, aunque no se niegan las dificultades, y ello con naturalidad, sin moralinas tontas y pazguatas. A la credibilidad de la trama ayuda la soberbia interpretación de Saoirse Ronan, que ha logrado una nominación al Oscar. A pesar de su juventud, 21 años cuando hizo el film, sabe encarnar bien la evolución de su personaje, de modo que nos creemos su madurez que se diría de alguien con más edad; y hace tremendamente atractiva la práctica del bien, algo muy difícil en pantalla, donde suelen ser más agradecidos los villanos terribles que las buenas personas. Y aunque estamos sin duda ante una película de mujeres, se agradece el buen dibujo de los personajes masculinos, los dos pretendientes de Eilis y el sacerdote (Emory Cohen, Domhnall Gleeson, Jim Broadbent) no son meros comparsas de cartón piedra, a diferencia de lo que pasa en otros filmes coetáneos y bastante celebrados como Carol y Sufragistas.

8/10
London Spy

2015 | London Spy | Serie TV

Londres. Danny, un joven gay, conoce a Alex en una etapa de su vida en que se encuentra muy próximo a la desesperación. Un gesto de afecto le conmueve, quiere conocerle más, está enamorado. Pero el otro no puede ser más distinto y dice que no siente esa inclinación homosexual. A pesar de todo pasan tiempo juntos, y el carácter extrovertido del caótico Danny hace bien al enigmático y reservado Alex, y viceversa. Acaban acostándose incluso, y siendo pareja, y Danny incluso presenta a Alex a su maduro amigo homosexual Scottie. Aunque todo parece ir sobre ruedas, de pronto un día Alex desaparece sin dejar rastro. Y Danny va a descubrir que su supuesto trabajo en un banco era otra cosa. Miniserie británica de la BBC compuesta de 5 entregas, creada por Tom Rob Smith, autor de la novela en que se basó El niño 44. Busca combinar una trama dramática gay con la intriga criminal y de espionaje, apoyado principalmente en el trío actoral compuesto por el protagonista Ben Whishaw, más Edward Holcroft y Jim Broadbent. Pero no acaba dar con un timing capaz de enganchar, pues después de ocuparse en construir los personajes, con escenas de alto voltaje sexual, y con cierta parsimonia, nos lleva por derroteros de misterio un tanto tediosos, para pasar a pasajes típicos de la investigación policial, con la idea de fondo de que nada es lo que parece.

4/10
Filth

2014 | Filth

Edimburgo. Bruce y sus compañeros policías se disputan un ascenso, lograr el puesto de inspector. La resolución del asesinato xenófobo de un estudiante japonés podría ayudarles. Aunque Bruce recurre también a las malas artes, o sea, a poner piedras –cuando no auténticas "bombas"– en su camino, que destrocen sus posibilidades. A medida que avanza la narración descubriremos que en realidad Bruce es un auténtico psicópata, apartado de su familia por razones que ignoramos, y al que quedan muy pocos restos de humanidad por su egocentrismo enfermizo que necesita urgentemente ayuda. Adaptación de una novela de Irvine Welsh, cuya obra previa dio pie a un gran película, Trainspotting, gracias entre otros a su director, Danny Boyle. La que nos ocupa, escrita y dirigida por el desconocido Jon S. Baird, adolece de un serio problema: que su protagonista resulta absolutamente repulsivo –qué desperdicio de talento, el de James McAvoy–, y sólo muy avanzado el metraje puede despertar en el espectador algo parecido a la compasión, porque le entendemos un poquito. De modo que todo se reduce a ser testigos de una trayectoria sumamente desagradable –sólo un atisbo de bondad en medio de un comportamiento traicionero y manipulador–, con un componente alucinatorio que agota, a veces hace pensar en el peor Terry Gilliam. Tampoco se entiende la obsesión con el sexo, muy reiterativa y sin gracia, por mucho humor negro que se nos pretenda ofrecer. El protagonista quizá esté como "las maracas de Machín", pero los otros personajes no parecen demasiado equilibrados, piénsese en el jueguecito de fotocopiarse los genitales.

4/10
Paddington

2014 | Paddington

Tras un terrible terremoto con trágicas consecuencias en Perú, la tía del oso Paddington decide embarcarle rumbo a Londres, donde está segura de que alguien le dará un hogar, como se hacía con los huérfanos que abandonaban en las estaciones durante la II Guerra Mundial. Los tiempos han cambiado, así que el pequeño animal no encontrará a nadie dispuesto a ofrecerle un hogar, pero los Brown –un matrimonio con dos hijos– le acogen mientras tanto temporalmente. Creado por Michael Bond, el oso Paddington es todo un clásico de la literatura infantil británica. Sus peripecias ya habían dado lugar a tres series televisivas de animación. El largometraje, sin embargo, opta por la imagen real con el protagonista y otros personajes creados mediante la más avanzada CGI, con una expresividad y una integración con los humanos realmente prodigiosa. Todo ello se enriquece además con el cuidado diseño de producción de Gary Williamson. Estéticamente, el film lleva el sello del productor, David Heyman, artífice de la saga de Harry Potter. Paddington cuenta además con un elenco de alto nivel, encabezado por Hugh Bonneville y Sally Hawkins como los Brown, los sorprendentes Samuel Joslin y Madeleine Harris en el rol de sus hijos y la gran Julie Walters como la señora Birds, la asistenta. Aunque Nicole Kidman como una villana muy en la línea de Cruella de Vil resulta un tanto sobreactuada, en general el film se engrandece con el trabajo de secundarios de primera, como Peter Capaldi y Jim Broadbent, que saben a poco como el vecino gruñón y el bonachón Mr. Gruber, respectivamente. Con toques de humor divertidos, dirigidos tanto al público infantil como a los más maduros, Paddington no aporta demasiado a otras películas con animales digitales parlantes, pero tiene cierto aroma inglés que le otorga frescura. Además, encierra pequeñas notas sobre la hospitalidad, los lazos familiares, y el civismo ciudadano.  

6/10
Big Game (Caza mayor)

2014 | Big Game

Curioso y entretenido producto familiar de aventuras, coproducción europea con grandes figuras internacionales, en especial Samuel L. Jackson. La historia cuenta el valor de un adolescente, cuando el presidente de los Estados Unidos cae en un bosque al ser derribado el Air Force One. El joven le ayudará a ser rescatado.

4/10
Circuito cerrado

2013 | Closed Circuit

Claudia y Martin, abogados prestigiosos y antiguos amantes, se van a encontrar en los tribunales para defender al máximo sospechoso de uno de los atentados terroristas más sangrientos de la historia de Inglaterra. El caso es tan importante para la seguridad nacional, que el acusado tendrá un abogado especial (Claudia, que conocerá informaciones confidenciales que no pueden salir a la luz) y otro de oficio (Martin, nombrado tras el sorprendente suicidio del abogado anterior). Interesante thriller británico dirigido por John Crowley (Intermission), que cuenta con un sólido e intrigante guión de Steven Knight (Locke), muy bien dosificado a la hora de ofrecer tensión. La historia pone en solfa a los sistemas democráticos y al modo en que los Estados manejan sus intereses (a menudo ilegales y criminales) al margen de los ciudadanos. Quien se entera sólo parece tener dos caminos, callarse o morir. La pareja formada por Eric Bana y Rebecca Hall hace un buen trabajo y resultan convincentes sus pesquisas acerca del caso y las decisiones que toman. Quizá le falte algo de intensidad al conjunto, pero en general el resultado es más que notorio.

6/10
Le Week-End

2013 | Le Week-End

Nick y Meg. Un matrimonio mayor. Ambos son profesores universitarios y pasan un fin de semana en París para celebrar su aniversario. Aunque se quieren y existe una innegable complicidad entre ellos, algo se ha deteriorado en la relación. Ella habla de separarse. Pero entretanto recorren la ciudad algo alocadamente, gastan el dinero que no tienen y acuden a una fiesta que da un viejo compañero de estudios de Nick, con el que se han encontrado casualmente. Después de Venus y The Mother, Roger Michell vuelve a asociarse con el guionista Hanif Kureishi, que acompañó en esta tarea a los trabajos tempranos de Stephen Frears. De nuevo miran ambos a la ancianidad, la etapa en que son más las puertas que se cierran que las que se abren. Los hijos ya no están en casa, la carrera profesional va en declive, los temores asoman, y la sombra de lo que se creyó era un atisbo de posible infidelidad asoma para poner a prueba la constancia de un amor mantenido a lo largo de muchos años, no sin dificultades. Le Week-End es una película de apariencia sencilla y ligera, sostenida en grandísima medida por la pareja protagonista, magníficos Jim Broadbent -premiado como mejor actor en San Sebastián- y Lindsay Duncan, en la que pasan pocas cosas. Pero tiene el mérito de capturar el “mood” del amor conyugal en una etapa otoñal donde la pasión todavía existe, pero cobra nuevas formas, no necesariamente más maduras, pero sí al menos más sabias y experimentadas. Michell y Kureishi muestran la fortaleza de ese vínculo, donde se nota que, a pesar de los pesares, los ancianos amantes son verdaderamente “una sola carne”.

6/10
El atlas de las nubes

2012 | Cloud Atlas

En el siglo XIX el dueño de una plantación del Pacífico decide ayudar a un esclavo para que escape. En los años 60 del siglo XX, una periodista quiere destapar un caso de corrupción a gran escala y se jugará la vida. Años atrás el hombre que compuso la más bella sinfonía ve cómo otra persona se apodera injustamente de su obra. En el siglo XXII una joven oriental creada en una cadena de producción es salvada de su esclavizada vida por un miembro de las fuerzas rebeldes. Muchos siglos después una mujer venida del espacio busca la ayuda de otros humanos para evitar la extinción de su raza, etc. Los hermanos Wachowski y Tom Tykwer ofrecen un aturullada película, que entremezcla una enormidad de personajes, diferentes escenarios, épocas y puesta en escena, para transmitir una visión global del mundo de tinte filosófico-esotérico procedente de la voluminosa novela homónima de David Mitchell. Durante la primera hora y media de película (las tres horas de duración son desde todo punto de vista exageradas) el espectador puede quedar absolutamente desconcertado, ante un film muy confuso que amalgama todo tipo de tramas y subtramas en un "totum revolutum". Desde luego el trío de cineastas alcanza cotas altísimas de megalomanía al intentar transmitir con esa estructura poliédrica una especie de visión cósmico-profética de la vida humana que daría sentido al mundo. Pero el peligro de contar esto en imágenes wachowskianas es obvio y la superficialidad campea a sus anchas bajo una supuesta hondura metafísica. Lo más interesante de El atlas de las nubes es que busca hacer comprender que la historia del mundo se puede explicar con la frase "el pez grande se come al chico". A lo largo de las eras, la épocas, los años, siempre habrá una lucha de los pobres contra los ricos, de la libertad contra la esclavitud, del amor contra el odio, de la justicia contra la opresión. Jamás el espíritu humano se rendirá ante cualquier forma de tiranía, y nunca podrá quedar aniquilado ante quienes desean someter bajo su mando a los demás hombres. Siempre ha sido así en cada época: en el siglo XIX, en el XX, y lo seguirá siendo en el XXI. Cada uno es libre de elegir el bando, y así forjará su destino... Hasta aquí vamos bien. No hay derrapes. Pero donde la cosa ya se vuelve muy resbaladiza es en el axioma de que "todo está conectado", la otra idea magna que impera en El atlas de las nubes. La cosa resulta un poquito infantil a la hora de hacer comprender al respetable que las vidas que vivimos tienen su inicio en existencias anteriores y que su prolongación se extiende hasta las futuras formas de ser en que nuestros espíritus se desplegarán a su vez, para seguir así una cadena cósmica de vidas, de experiencias que derivan de los diversos actos libres del pasado remoto. Como las imágenes y la sucesión de historias no siempre funcionan para entregar esta visión pseudopanteísta del eterno retorno, los cineastas no dudan en dejar clarito su mensaje explicitándolo burdamente en las bocas de algunos personajes. La sensación es que los Wachowski y su socio Tykwer quieren erigirse aquí en gurús que ofrecen una salida a los infelices humanos que no nos enteramos de que va la vida. Este limitado y pretencioso planteamiento es compatible con una propuesta visual impactante. La imaginación de los creadores de Matrix está fuera de toda duda y aquí vuelven a dar rienda suelta a esa creatividad. Los efectos especiales desplegados a lo largo de todo El atlas de las nubes son considerables, y merece atención especial el esfuerzo por caracterizar de modo diferente a los mismos actores para en cada una de las historias. Aunque es cierto también que el derroche de maquillaje parece a veces descontrolado. Narrativamente la película es muy ecléctica y los hilos narrativos se reparten por doquier, con transiciones más o menos eficaces. Cada espectador tendrá sus preferencias en cuanto a las subtramas. Tienen su gracia las cómicas vicisitudes de Timothy Cavendish (Jim Broadbent), aunque seguramente las aventuras de Chang (Jim Sturgess) y Sonmi (Doona Bae) en un futuro de ciencia ficción son las más logradas, amén de ser las más entretenidas por sus escenas de acción y su sencilla comprensión, y quizá también porque a Somni es a quien corresponde poner inicio y fin al relato y darle de coherencia al conjunto.

4/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª parte)

2011 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part II

Colofón de las aventuras de Harry Potter y sus amigos, basada en la serie de siete libros escrita por la británica J.K. Rowling. Todo tiene su final, y tras diez años en que las pantallas de cine han ido acogiendo las películas del joven mago con regularidad, llega el desenlace de la que ha sido probablemente las saga cinematográfica más importante de la historia. Después de Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte) –película que conviene tener fresca antes de disfrutar de esta segunda parte– Harry, Hermione y Ron prosiguen con su empeño de encontrar los horrocruxes que les faltan, para destruirles y poder acabar así con la vida de Voldemort. Entretanto, en Hogwarts se ha instalado el reino del terror con el ascenso de su nuevo director Severus Snape, asesino de Albus Dumbledore. Y por supuesto, Voldemort busca denodadamente el enfrentamiento personal con su archienemigo Harry Potter, pues sabe que si le destruye ya nadie podrá hacerle sombra y se convertirá en dueño y señor del mundo. Ante todo hay que tener en cuenta que esta película corresponde esencialmente a una conclusión, y se nota (no sólo porque tenga la menor duración de las ocho precedentes). El guión ha de leerse en sintonía con el film anterior, pues aquí la trama se desarrolla de modo absolutamente unívoco, desembocando en el único hilo argumental posible: el de la lucha final. Esto trae como consecuencia que hay muchas menos “distracciones” que en anteriores entregas, nada de hechizos nuevos, de introducción de personajes sorprendentes (aunque alguno leve hay), de grandes diálogos, de momentos de humor o relax... No, aquí sólo parece importar el material previo y eso hace pensar si, lamentablemente, no fue un craso error desdoblar en dos películas la última novela. Lo que más llama la atención de esta última parte es su oscuridad. Argumentalmente es comprensible, pues las fuerzas del mal se abaten cada vez más sobre el mundo, y parece que sólo un milagro podrá ya detenerlas, pero donde la falta de luz es más agobiante es sencillamente en el tratamiento fotográfico del portugués Eduardo Serra. Todo el metraje se desarrolla en una penumbra excesiva, de modo que a veces resulta hasta cansino mirar la pantalla, donde las imágenes siempre están en perpetua oscuridad. Por supuesto, y como era de esperar hay unos maravillosos efectos especiales, y es de justicia afirmar que la larga secuencia del ataque a Hogwarts es un espectáculo impresionantemente desde el punto de vista técnico. Por lo demás, en esta película no hay grandes alardes de los personajes, incluso Hermione y Ron tienen pocos momentos de gloria, más allá de las muestras de amor que se profesan. Aunque hay excepciones, y alguna conmovedora: muy logradas están las escenas protagonizadas por una imprevista y aguerrida profesora McGonagall (Maggie Smith), por el archiconocido y tenebroso profesor Snape (Alan Rickman) y por las heroicas apariciones del alumno Neville Longbottom (Matthew Lewis). Y hay, claro, una presencia eminente de Voldemort (Ralph Fiennes) y de Harry Potter, quien descubrirá su pasado de una vez por todas... A partir de ahora lo que falta es ver cómo se desenvolverán en el futuro los jóvenes actores Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, que tendrán que emprender caminos separados. Pero eso ya es otra historia. La película, en fin, pone la guinda de despedida a una saga de ocho películas que han ofrecido una imaginería espléndida de personajes y mundos fantásticos, una creación de amplísima magnitud que, a través del mundo de la magia como excepcional metáfora, ha contado en definitiva lo más clásico entre lo clásico: la sempiterna lucha entre el bien y el mal, entre las virtudes y los pecados que pueblan el corazón y los actos humanos.

6/10
La dama de hierro

2011 | The Iron Lady

Phyllida Lloyd, que ya dirigió a Meryl Streep en Mamma Mia!, recurre de nuevo a la prodigiosa actriz para el biopic de Margaret Thatcher, primera mujer elegida líder del Partido Conservador británico, y también la única que ha llegado a ser Primera Ministra del Reino Unido, tarea que desempeñó entre 1979 y 1990. Presenta a la protagonista ya anciana, afectada por la demencia senil, que a veces cree que sigue estando en el poder, y que conversa con su marido ya fallecido. Entre malas pasadas de su memoria, visitas de su hija, etc., Thatcher rememora los momentos clave de su vida. Resumir la amplísima trayectoria de la mandataria era una labor muy difícil, y la cinta de Lloyd repasa momentos clave como su ascensión en un mundo de hombres, su llegada al 10 de Downing Street, la Guerra de las Malvinas, el atentado del IRA al que sobrevivió, las manifestaciones contra su política de subida de impuestos, etc. En todos ellos está bastante explicada la postura de la líder británica, pero no profundiza en ninguno, y se echan de menos otros tantos asuntos en los que tuvo que ver como su presión para expulsar a Saddam Hussein de Kuwait o su política europea, mientras que su alianza con Ronald Reagan queda muy brevemente apuntada. Sólo parece tener cierto peso su relación con su marido –un excelente Jim Broadbent–. Por otro lado, aunque hilvanar el film desde los recuerdos de la protagonista en su vejez es un recurso eficaz al principio, la directora acaba abusando de las secuencias de la última parte de su vida, la mayoría de ellas totalmente innecesarias. Como era de esperar, el principal foco de interés de esta producción reside en la magistral interpretación de Meryl Streep. A pesar de su solvencia probada no era un reto fácil, pues aunque la actriz ya ha interpretado muchos personajes reales a lo largo de su trayectoria (la escritora Karen Blixen, la periodista Susan Orlean, la sindicalista Karen Silkwood, etc.), lo cierto es que ninguna de ellas era físicamente tan reconocible como Margaret Thatcher. Con ayuda de una caracterización asombrosa, Meryl Streep realiza un trabajo de primera división, comparable con la labor de Helen Mirren en La reina, o de Colin Firth en El discurso del rey. Una pena que el resto del film no esté a la altura de los logros de estas producciones.

5/10
Another Year

2010 | Another Year

Primavera, verano, otoño, invierno. Un año más, un año menos. Al ritmo estacional seguimos en las cercanías de Londres al feliz matrimonio que componen Tom, ingeniero geólogo, y Gerri, terapista ocupacional, y sus alrededores: el hijo que no acaba de encontrar novia, la inestable compañera de trabajo de Gerri, el amigo maduro y algo tosco, el hermano que acaba de enviudar. Historias corrientes sobre la familia y la amistad que tienen la virtud de cobrar un valor extraordinario. Con su parte tierna, su regusto de amargura, e inconfundibles señas de autenticidad. El británico Mike Leigh es un auténtico poeta de lo cotidiano, sabe pintar a la gente de la calle, y mostrar sin estridencias sus cualidades y defectos. Aquí tenemos a un reparto maravilloso, que sabe componer bien a un matrimonio bondadoso, aunque a veces se les empuje hasta el límite de su paciencia, estupendos Jim Broadbent y Ruth Sheen. Formidable se muestra también Lesley Manville, su Mary se prestaba al histrionismo, y ella la dota de un equilibrio maravilloso en su desequilibrio. Podríamos jugar a repasar uno a uno cada personaje y de todos extraeríamos valiosas lecciones humanas y de interpretación; bastan unos instantes en pantalla a Karina Fernandez para que la veamos como la nuera ideal, o a Imelda Staunton para saber que la vida acarrea muchas veces toneladas de sufrimiento que nos empeñamos en deglutir en soledad. Hay también acierto en la dirección artística, la paleta de colores que corresponde a cada época del año, y en especial los grises desoladores del invierno que corresponden a la historia luctuosa, donde se atan bien los cabos para indicarnos que, pasado un año, la vida continúa, prometedora e incierta.

8/10
The Damned United

2009 | The Damned United

Tan sólo 44 días duró el entrenador de fútbol Brian Clough al frente del Leeds United, uno de los clubs más célebres del Reino Unido. Llegó allí en 1974, con vitola de estrella, pero se estrelló estrepitosamente. El director Tom Hooper, que ha dirigido interesantes filmes como Tierra de sangre y sobre todo series de televisión como Elizabeth I o John Adams, cuenta la historia de este famoso entrenador a partir de la novela de David Peace. Es muy inteligente el modo de abordar la carrera de Clough. Pues al contrario de lo que pueda pensarse, no es ésta una película exactamente deportiva (aunque lógicamente hay deporte), sino un retrato muy humano de los caracteres de quienes manejan los equipos, de las rivalidades exacerbadas entre entrenadores y de la guerra de egos que puede derivarse de los resultados, ya sean éxitos o fracasos. Hay, parece decir el film, una batalla muy importante que librar más allá del terreno de juego. The Damned United –algo así como 'el maldito United'– se centra en la fulgurante carrera de Clough (el aspecto familiar y social queda quizá demasiado al margen), entrenador del Derby County, del Leeds United y más tarde del Nottingham Forest, pero la historia se vertebra sobre dos tramas narrativas muy bien contadas: por un lado la rivalidad a muerte entre Clough y el anterior entrenador del Leeds, el multilaureado Don Revie; y por otra, su profunda amistad con Peter Taylor, su mano derecha en el banquillo y verdadero secreto de su éxito. Pero Tom Hooper dirige la película con enorme ritmo, y los diálogos vivaces y muy equilibrados atrapan. Además su talento narrativo se comprueba a la hora de estructurar el film, situando el grueso de la historia en sus días como entrenador del Leeds en 1974, y viajando hacia atrás en el tiempo para explicar cómo llegó hasta allí. Y para que una película de actores como The Damned United funcione hace falta un gran reparto. Y eso es lo que hay. Están perfectos Jim Broadbent y Timothy Spall, en sus papeles de empresario y segundo entrenador, respectivamente. Pero la composición que hace Michael Sheen (Underworld) es especialmente brillante, de una riqueza de matices que lo convierten en uno de los mejores actores de su generación. Gracias a su trabajo, que en manos de otro actor habría sido convencional, entrega un personaje de carne y hueso, muy cercano, con virtudes y defectos más que notorios, en las antípodas del maniqueísmo. Su rostro es un mar de sensaciones. En este sentido destacan las breves pero incisivas imágenes de la entrevista televisiva con Revie (y se ve que este tipo de escenas son la debilidad del estupendo guionista Peter Morgan, pues ya hizo lo mismo en El desafío. Frost contra Nixon y La reina, entre otros filmes). Por lo demás, el film cuenta con una contrastada y nublada fotografía muy realista, y una convincente puesta en escena setentera.

6/10
Harry Potter y el misterio del príncipe

2009 | Harry Potter and the Half-Blood Prince

Sexta entrega de las aventuras del famoso mago, y segunda dirigida por David Yates, responsable de Harry Potter y la Orden del Fénix, que además fue el artífice de la excelente serie televisiva La sombra del poder (2003). Curiosamente ha recuperado al guionista Steve Kloves, que se encargó de la adaptación de las cuatro primeras, es decir de todas menos de la anterior. Su tarea no era nada fácil, ya que estamos ante una novela extensa y compleja. Esta vez Harry Potter ayuda a Dumbledore, el director de Hogwarts a reclutar al profesor de pociones Horace Slughorn, que aunque está retirado, al ver al chico acepta, por su fama y su enorme potencial para la magia. Dumbledore pretende también que Harry le sonsaque a Slughorn sobre su participación en un oscuro hecho del pasado. El profesor Slughorn entrega a Harry Potter un viejo libro de magia que una vez perteneció a alguien llamado el Príncipe Mestizo, y que será muy útil para el joven mago. Mientras tanto, Draco Malfoy ha recibido instrucciones para llevar a cabo una misteriosa y malvada misión, bajo la protección del profesor Severus Snape. Harry Potter y el misterio del príncipe cuenta con todos los ingredientes mágicos que hicieron funcionar a las anteriores entregas: un gran presupuesto que permite reconstruir con todo lujo de detalles el universo de J.K. Rowling, un director bastante competente, convincentes efectos especiales y un nutrido plantel de actores de primera. Esta vez, se incorpora Jim Broadbent, que logra una sentida interpretación del atormentado Horace Slughorn. Destaca también el trabajo de los chicos protagonistas, que conocen al dedillo a sus personajes. Se luce especialmente Rupert Grint, pues esta vez Ron Weasley tiene mucho papel. Todo esto bastará para contentar a un amplio sector del público, pues es cierto que estamos ante una producción de cierta calidad. Sin embargo, Harry Potter y el misterio del príncipe está muy lejos del nivel de otros títulos de la saga, especialmente de Harry Potter y el prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón, quizás la cinta más brillante hasta la fecha. Además, no se puede hablar de una buena adaptación literaria. David Yates no logra plasmar ni de lejos la tensión de la trágica novela, sobre todo por culpa de que el cineasta recurre en exceso al humor. Era difícil condensar la esencia de la obra original en las dos horas y media que suele durar cada film, lo que se agrava porque en las anteriores entregas ya se suprimieron detalles que luego cobraban gran importancia conforme se iban sucediendo las novelas. Se comete un grave error al hacer hincapié sobre todo en las relaciones adolescentes con el sexo opuesto. Ron se echa novia, para desesperación de Hermione, que se siente celosa al tiempo que intenta ocultar sus sentimientos. Mientras tanto, Harry se siente atraído por Ginny Weasley, la hermana de Ron. Todo esto proporciona en un primer momento varios gags divertidos, pero acaba agotando, y afectando gravemente al dramatismo de la cinta, que se convierte por momentos en una especie de culebrón juvenil estilo Sensación de vivir.

6/10
La reina Victoria

2009 | The Young Victoria

El reverso de la moneda mostrada hace unos años por Su majestad Mrs. Brown. Si la película de John Madden mostraba el desconsuelo de una reina Victoria talludita por la muerte de su esposo Alberto, y su particular relación con el plebeyo John Brown, la que nos ocupa sigue a una Victoria adolescente, con derecho a suceder al rey Guillermo, su tío. Circunstancia que tratan de explotar su madre, la duquesa de Kent, y lord John Conroy, para lograr una hipotética regencia. Entretanto el rey Leopoldo de Bélgica también conspira para controlar a la heredera al trono, y su juego es promover a su joven y apuesto hijo Alberto, para que seduzca a la inexperta Victoria. Y el rey Guillermo, consciente de que su mala salud le deja poco margen de maniobra, confía en el primer ministro Melbourne para traer a su sobrina a la Corte, y liberarla de una influencia materna que considera perjudicial.La trama del film dirigido por el canadiense Jean-Marc Vallée (C.R.A.Z.Y.) adopta principalmente el punto de vista de Victoria, atrapada en esta telaraña de intrigas palaciegas, y que ignora por completo el significado de las palabras “existencia normal”. Obligada a soportar presiones de unos y otros, al inicial recelo que siente por Alberto sigue una paulatina confianza y atracción, también porque observa que, por encima de la misión que le ha encomendado su padre, establece una relación personal y le da consejos bastante razonables. Uno de ellos, que se convierte en metáfora del film, es que, en la especie de ajedrez donde Victoria se siente pieza, manejada por unos otros, ella ha de aprender, si desea sobrevivir, las reglas del juego.El guión de Julian Followes -que ganó un Oscar por su libreto de Gosford Park- tiene hechuras clásicas, y está traspasado por un cierto tono humanizador que se agradece. Cierto que las luchas de poder despiertan bajos instintos, pero también hay espacio para demostrar la lealtad de unos, e incluso en otros cierta grandeza de ánimo para reconocer que llega un momento en que los hijos “vuelan”, ya no se pliegan a ciegas a los planes que han trazado para ellos sus progenitores. El reparto, dominado por la Victoria de Emily Blunt, quien ya había llamado gratamente la atención por su papel en El diablo viste de Prada, cuenta con un buen coprotagonista, Rupert Friend, y un excelente plantel de secundarios, algunos casi irreconocibles, como Paul Bettany, un estupendo Melbourne, Jim Broadbent, el estridente monarca Guillermo, y Mark Strong, el oscuro Conroy. La película, muy bien ambientada, sufre un pequeño bache, curiosamente, cuando triunfa el amor, pero en general mantiene un tono muy correcto, típico de ese buen cine histórico en el que los ingleses son expertos consumados.

6/10
La recompensa

2009 | Perrier’s Bounty

Michael McCrea es perseguido por Dublín toda la noche por los matones de un gángster para que pague una deuda. Así que se une con Perro para dar un golpe y conseguir algo de liquidez. Ello coincide con la aparición de su padre, que le asegura que padece un cáncer terminal. Brenda, una vecina de Michael que tiene problemas con su infiel novio y tendencias suicidas, mata a uno de los matones, lo que la pona a ella y a Michael en una situación muy comprometida. Cinta irlandesa y gangsteril, alocada y brutal, con algo de humor negro, en la que suceden muchas cosas en poco tiempo, punteadas de vez en cuando, sobre todo al inicio y al final, por una irónica voz en off que hace consideraciones sobre la existencia humana. Aunque irregular, La recompensa tiene cierto ritmo y, sobre todo, un estupendo reparto, donde destacan Cillian Murphy y Jim Broadbent, hijo y padre en la ficción que propone la cinta.

5/10
Corazón de tinta

2008 | Inkheart

Cuando nace su hija Meggie, Mo Folchart le lee en voz alta el cuento de Caperucita Roja. En el exterior de su casa aparece de la nada una caperuza colorada, como la del célebre personaje. Resulta que Mo tiene el poder de traer al mundo real a personajes y elementos de los libros que lee. Pero esto tiene también un peligroso efecto secundario... Años después, Mo Folchar viaja solo con su hija, pues su esposa ha desaparecido sin dejar rastro. En una librería, Mo encuentra un viejo volumen de “Inkheart”, un libro que busca desesperadamente desde hace más de diez años por razones desconocidas. Pero en la puerta le aguarda un siniestro personaje, Dustfinger, que salió de ese libro y quiere presionarle para que le devuelva a su interior... También andan tras los pasos de Mo otros siniestros personajes, liderados por el oscuro Capricornio, con aviesas intenciones. Iain Softley (K-Pax, La llave del mal) adapta al pie de la letra una novela para niños de la especialista Cornelia Funke, cuya obra ya había dado lugar a El príncipe de los ladrones. La propia escritora ejerce de productora, quizás para asegurarse de la fidelidad al original. Es cierto que el tono es excesivamente infantil, a lo que contribuyen sobre todo Andy Serkis, que construye un villano exagerado, cómico y premeditadamente irreal. También va en esa línea Brendan Fraser, que compone un héroe un poco al estilo del protagonista de La momia, y el resto del reparto, que incluye a actores tan solventes como Paul Bettany, Jim Broadbent y Helen Mirren, en papeles caricaturescos. Pero es un film ameno, que mantiene un agradable tono familiar, y que realiza una eficaz apología de la lectura y de la unidad familiar. Junto con la eficaz banda sonora del aragonés Javier Navarrete, sorprende el pequeño cameo sin palabras de la actriz Jennifer Connelly, esposa de Paul Bettany.

6/10
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

2008 | Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull

Los amantes del cine ‘Indy’ llevaban diecinueve años esperando que Spielberg se decidiera a retomar la saga de Indy, Indiana Jones, el más célebre arqueólogo del mundo. Pero el cineasta se ha resistido, pues en espera de un guión que le motivara llegó a echar por tierra uno escrito por el mismísimo Frank Darabont (Cadena perpetua). Al final se ha decantado por un libreto de David Koepp, que había escrito para él Parque Jurásico, muy acorde con lo que se esperaba. La trama transcurre en los años 50, la era del nacimiento del ‘rock and roll’, cuando un Indy envejecido ha sido retenido junto con Mac, antiguo colaborador suyo, por un grupo de soldados soviéticos liderados por Irina Spalko, una cruel mujer que fue el ojito derecho de Stalin. Irina necesita que Indiana Jones le ayude a encontrar una reliquia precolombina, depositada en una instalación secreta del ejército estadounidense... En la aventura subsiguiente en la que se ve envuelto el veterano aventurero recibirá la ayuda de Mutt Williams, arrogante muchacho que ha ido en busca de Indy para advertirle de que un amigo, el profesor Oxley, ha sido secuestrado. Y también reaparece la mismísima Marion Ravenwood, la compañera de Indy en la legendaria En busca del arca perdida. Desvelar más datos de la trama sería hacerle un flaco favor al espectador... La cuarta entrega de la saga no decepciona, a pesar de las grandes expectativas que ha levantado. Ya quisiera George Lucas haber mantenido el nivel tan alto en su resurrección de La guerra de las galaxias. Se le pueden sacar pegas, pero éstas son bastante menores. Por ejemplo, algunos diálogos explicativos son tan extensos que propician caídas de ritmo. También se puede resaltar que a pesar de la magia que tiene el regreso de Marion, Karen Allen es una actriz que no acaba de resultar muy convincente. La película está llena de guiños a los incondicionales por sus referencias al arca, al padre del protagonista, a Marcus, etc. Y también se homenajean a clásicos del cine de aventuras, como los protagonizados por Tarzán, o aquellas que tenían memorables duelos de espadas... Si el objetivo de las anteriores entregas era recuperar el sabor de aquellas películas para todos los públicos, ciertamente, Spielberg ha vuelto a conseguirlo. Gustará a los que crecieron con los clásicos del cine, a quienes eran unos niños cuando se estrenaron sus predecesoras, y también a las nuevas generaciones. Spielberg muestra desde luego que sigue en plena forma –aunque nadie lo dudaba, pues su anterior trabajo, Munich, es uno de sus grandes filmes–. Aprovecha la ambientación para trazar una descripción de la época de la Guerra Fría, con sus pruebas nucleares, su paranoia ante la amenaza comunista, y sus jóvenes rebeldes y roqueros. Se luce sobre todo en las secuencias de acción, algunas para el recuerdo, como la persecución en plena selva. Aunque ha necesitado más efectos especiales que en otras entregas, lo cierto es que los usa de forma tan inteligente que no desentonan. Las andanzas de sus personajes propician además una apología de la unidad familiar bastante sana, que el cineasta admite sin rubor. Por supuesto, es obligatorio citar el trabajo de John Williams, un colaborador esencial de la serie. El compositor favorito de Spielberg se luce, rememorando fragmentos musicales de antaño, y con pasajes nuevos brillantes, como el que acompaña a los soldados soviéticos, que suena a música rusa. El reparto está formado por grandes estrellas, en pequeños papeles, que cumplen con su cometido. Harrison Ford mantiene su intenso carisma; en pantalla parece que sigue en forma a pesar del paso del tiempo, y se nota que ha acumulado ya muchas tablas. Cede mucho protagonismo a Shia LaBeouf, sin duda un gran acierto, porque desprende el magnetismo de las grandes estrellas, y recuerda lejanamente al rey del género de aventuras, Errol Flynn, en quien parece haberse inspirado para encarnar a su personaje, un fanfarrón con encanto. Cuando ambos protagonistas aparecen en pantalla aprovechan bastante que los diálogos tienen cierto ingenio (‘has traído una navaja a un tiroteo’). ¿Son padre e hijo, como se rumoreaba antes del estreno del film? Para hallar respuesta al gran enigma cinematográfico de la temporada, lo suyo es no perderse la película.

6/10
Arma fatal

2007 | Hot Fuzz

El director y escritor Edgar Wright y el guionista y actor Simon Pegg fueron reclutados por Tarantino y Rodriguez para filmar un gracioso falso tráiler de Grindhouse, gracias a que lograron cierto éxito con Zombies Party, inspirado subproducto que parodiaba el cine de terror. La pareja, procedente de las telecomedias británicas, aplica en esta ocasión el mismo humor mordaz al género policíaco. El propio Simon Pegg interpreta al protagonista, Nicholas Angel, el mejor agente de la policía londinense. Es capaz de detener cada día a una cantidad cuatro veces mayor de delincuentes que cualquiera de sus compañeros. Éstos están hartos de que les haga quedar como inútiles, por lo que al final sus superiores deciden mandarle lejos, a Sandford, un pueblo tranquilo, donde nunca se cometen delitos. Cuando llega, le asignan un compañero con el que patrullar las calles, Danny Futterman, un forofo del cine de acción, obsesionado con Dos policías rebeldes II y Le llaman Bodhi. De repente, empiezan a ocurrir extraños accidentes mortales, pero Nicholas sospecha que se trata de una cadena de asesinatos más o menos disimulados. Como algunas comedias clásicas inglesas introduce elementos costumbristas y describe numerosos personajes secundarios, típicos del ámbito rural británico. Están interpretados por un inmejorable plantel de secundarios, en el que destacan Jim Broadbent, Timothy Dalton, Paddy Considine y Bill Nighy. Tras el primer giro de guión, el film deja un poco de lado el tono de comedia y se convierte en una cinta de intriga al estilo de las novelas de Agatha Christie. A pesar de lo difícil que es cambiar de género en medio del metraje para cualquier director que no sean los hermanos Coen, la cosa funciona, pues el guión dosifica muy bien la intriga, y las piezas encajan. Y tras el segundo punto de giro, otro cambio, en esta ocasión, hacia el cine de acción, con cierto tono gamberrete, cercano al gore, aunque más o menos se contienen. 

5/10
Longford

2006 | Longford

El arte de estrangular

2006 | Art School Confidential

Jerome Platz sueña con convertirse en un gran artista como Picasso, su ídolo. Decide escaparse de casa, para ingresar en una modesta escuela de arte de la Costa Este. Allí se convierte en un solitario, por sus duras críticas hacia los cuadros de sus compañeros, y porque sus propias obras no son apreciadas. Pero llama la atención de Audrey, una deslumbrante muchacha que se siente atraída por su sinceridad. El director Terry Zwigoff llamó la atención hace unos años con la original película de ‘outsiders’ Ghost World, basada en un cómic de Daniel Clowes. Ahora, repite con otro cómic del mismo autor, que incluye muchos elementos autobiográficos y critica la frivolidad del mundo del arte.

4/10
El secreto de Vera Drake

2004 | Vera Drake

El inglés Mike Leigh es considerado uno de los directores más prestigiosos de Europa, sobre todo a raíz de Secretos y mentiras, film que obtuvo cinco nominaciones al Oscar y la Palma de Oro en Cannes en 1996. Leigh sabe hablar con hondura de la condición humana, de los conflictos individuales de las clases sociales bajas, de las miserias y esperanzas ocultas en los corazones. En este caso, cuenta una historia dura y seca, ambientada en el Londres de 1950 y ciertamente más oscura de lo que acostumbra, pues esta vez no hay luz al fondo del túnel. Vera Drake es una mujer madura, bondadosa, de clase obrera, esposa y madre ejemplar de dos hijos ya adultos. Trabaja de limpiadora en casas de ricos. Pero Vera también ayuda a abortar a jóvenes embarazadas. Es algo que nadie sabe, y ni siquiera ella parece enterarse del alcance moral de sus actos. Cuando la policía lo descubre, su mundo y el de su familia se derrumba. Imelda Staunton (nominada al Oscar) compone magistralmente a Vera, con una contención admirable e incluso agobiante. Cabe poner en entredicho la ambigüedad moral de la propuesta, ya que Leigh redime al personaje al convertirlo en víctima, y casi mártir, de una sociedad hipócrita. La película, densa, con una atmósfera algo deprimente, diálogos ricos y personajes definidos, está sabiamente narrada.

6/10
La vuelta al mundo en 80 días (2004)

2004 | Around the World in 80 Days

Hay historias que nunca pasan de moda, como ocurre con este clásico del escritor francés Julio Verne. La vuelta al mundo en 80 días ha sido llevada a la televisión y al cine en multitud de ocasiones, aunque sin duda la más recordada es la protagonizada por David Niven en el papel principal y por el entrañable Cantinflas en el de Passepartout. Ahora la historia adquiere modernidad gracias a los efectos especiales y al considerable esfuerzo de producción. De paso se le da cierto aire nuevo a los protagonistas, ya que Phileas Fogg es aquí un tipo algo estrafalario y adelantado a su tiempo, que inventa todo tipo de cosas (el avión, la electricidad, los patines). Sin embargo, sus adelantos son despreciados por los potentados aristócratas y en especial por Lord Kelvin, el director de la Real Academia de la Ciencia. Es entonces cuando, ni corto ni perezoso, Fogg apuesta con él a que es capaz de dar la vuelta al mundo en menos de ochenta días. Lord Kelvin recoge el guante y Fogg parte a correr mil y una aventuras acompañado de su criado Passpartout y de Monique, una artista francesa en busca de emociones. Lo mejor de la película es su ritmo trepidante y sus bellísimos paisajes y localizaciones geográficas. De hecho se rodó en diez países diferentes y según el director Frank Coraci sólo se acudió a los efectos digitales cuando fue estrictamente necesario. Pero sin duda el gran atractivo es la presencia de Jackie Chan en el papel de Passepartout. El actor de Hong Kong, que además ejerce de productor, es todo un veterano de la comedia y logra un acercamiento muy cantinflero al personaje. Eso sí, se reserva algunas escenas de lucha al más puro estilo Hora punta, con coreografías disparatadas y muy divertidas. El semidesconocido Steve Coogan interpreta eficazmente a Fogg y al otro extremo le acompaña un magnífico Jim Braodbent (Moulin Rouge). Destaca también la vigorosa música de Trevor Jones, antaño compositor de El último mohicano, una de sus bandas sonoras más celebradas.

4/10
Bridget Jones: sobreviviré

2004 | Bridget Jones: The Edge Of Reason

Por fin, Bridget ha conseguido comprometerse con el abogado Mark Darcy, el hombre de sus sueños. Aparentemente, es el hombre ideal: atractivo, inteligente, tolerante con las acciones de Bridget, etc. Pero esta insufrible mujer ve amenazas por todas partes, pues siente celos de cualquier fémina que se acerque a su amado. Sobre todo, de la nueva ayudante de Mark, una atractiva y alta mujer que parece querer alejarla de él. Para colmo de males, reaparece el mujeriego Daniel Cleaver, antiguo jefe de Bridget con el que mantuvo una horrible relación. Vuelve la treintañera más neurótica y exageradamente llena de complejos de la pantalla, interpretada por Renée Zellweger, en una secuela en que también reaparecen Colin Firth y Hugh Grant. La directora Sharon Maguire ha sido sustituida por el cineasta británico Beeban Kidron, correcto autor de cintas como Antonia y Jane o A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar. Y bien, lo que podía haber sido un sainete actualizado, una especie de retrato de costumbres, que hubiera convertido a su protagonista en todo un icono generacional, en realidad se queda en una comedia ligera, y en ocasiones algo gamberra. Eso sí, la risa está asegurada con gags sencillos pero efectivos al estilo de las telecomedias. Además, Kidron le saca jugo a las múltiples y sonoras canciones de la banda sonora. Versiona muy libremente la segunda novela sobre el personaje, de la periodista Helen Fielding, en la que Bridget convivía con Darcy para constatar que el hombre de sus sueños era también un ser humano con algún defectillo. Lo único que ha quedado en su traslación a la pantalla ha sido el título y el viaje a Bangkok.

6/10
La feria de las vanidades

2004 | Vanity Fair

La huérfana Rebecca Sharp, hija de un pobre artista y una cantante francesa, que ha sido educada en una academia para señoritas, se ha propuesto ascender en la escala social a cualquier precio. Su primer paso es un puesto de gobernanta en la casa de un excéntrico noble, donde con astucia adquiere ascendencia sobre las hijas de la familia, el joven heredero Rawdon y una tía rica. Cuando se le presenta la oportunidad de abandonar el campo e instalarse en Londres, donde podrá dar rienda suelta a su encanto en sociedad, no lo duda. Sin embargo, toda su ingenio y atractivo no parece suficiente para que Becky logre su propósito… La Becky Sharp de La feria de las vanidades es la más poderosa creación del escritor decimonónico William Makepeace Thackeray, un personaje femenino parecido a los que harían célebre años más tarde a la norteamericana Edith Wharton, como la Undine Spragg de "Las costumbres del país". En su novela, el escritor inglés acertó al retratar, con mirada crítica, una sociedad anquilosada donde la cuna y el dinero de las personas definían una posición social inamovible. La india Mira Nair (La boda del monzón) adapta la obra con estilo y demuestra su buen hacer como directora de actrices, con una especial tendencia a la ambientación exótica, preciosista y cuidada hasta el detalle. Y aunque es cierto que el extenso guión quizá no refleje con la maestría del original los intereses de los protagonistas, cuyas actitudes pueden resultar algo ambiguas, la labor del reparto es notable. La rubia Reese Witherspoon (¡qué gran actriz!) dota a la ambiciosa protagonista de un encanto poco común, y entre los secundarios destacan Romola Garai y Rhys Ifans (el despiporrante Spike de Notting Hill), quienes componen una entrañable pareja, anómala en una época de ambiciones, secretos y apariencias.

6/10
Escándalo con clase

2003 | Bright Young Things

Adam es un escritor que está pasando una racha económica muy mala. Esta situación le impide casarse con Nina. La joven está enamorada de él, pero también lo está del lujo y de las fiestas de postín, por lo que el matrimonio es inviable hasta que Adam tenga dinero. Pero el escritor está dispuesto a intentarlo todo para conseguir costear los carísimos gustos de su amada. Debut tras las cámaras del brillante actor inglés Stephen Fry, quien se reserva un pequeño papel en la historia.

5/10
La leyenda de Nicholas Nickleby

2002 | Nicholas Nickleby

Adaptación de una de las novelas menos conocidas de Charles Dickens, a cargo de Douglas McGrath, quien además de coescribir con Woody Allen Balas sobre Broadway, también había llevado al cine Emma, a partir del libro de Jane Austen. El film describe las penurias del joven Nicholas Nickleby y su familia, tras la muerte del padre. Cuando viajan a Londres para encontrarse con el hermano mayor del difunto (estupendo Christopher Plummer) se encuentran con que el tío Ralph tiene un corazón de piedra. A regañadientes consentirá en colocar a Nicholas como empleado de un orfanato, donde va a descubrir la dura realidad con que viven ahí los chicos internos. Quizá le falta un poco de fuelle a esta pulcra película dickensiana, que nos recuerda que el dinero no da la felicidad, por mucho que ayude a conseguirla; en parte se debe a la escasa garra del actor protagonista, el desconocido Charlie Hunnam. Por suerte el film tiene un batallón de secundarios de relumbrón, donde destacan, además de Plummer, Jamie Bell (el chico bailarín de Billy Elliott), Jim Broadbent, Tom Courtenay, Alan Cumming, Edward Fox, Nathan Lane.

5/10
Amenaza de tormenta

2002 | The Gathering Storm

El veterano Albert Finney (Dos en la carretera) da fe de su buena forma, como ya demostró en las exitosas Erin Brockovich o Big Fish. En este film producido por Ridley Scott (Gladiator) asume uno de los grandes retos de su carrera al encarnar a Winston Churchill en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Le acompañan actores de primera categoría, entre ellos Vanessa Redgrave o la leyenda del teatro británico Derek Jacobi. La película centra su atención en los momentos en que Adolf Hitler acaba de acceder al poder en Alemania, y en Gran Bretaña triunfa la política de apaciguamiento. Algo a lo que Churchill, desde la Cámara de Representantes, se opone frontalmente. Y lo hace no sólo con su impresionante retórica, sino con los datos que le facilita Ralph Wigram, funcionario del Foreign Office que le pasó información reservada sobre el rearme impulsado por los nazis. El film, además de contar esta parte de la historia que condujo a Churchill, primero a su regreso al Almirantazgo y luego a convertirse en primer ministro, muestra su parte privada e íntima, al mostrar su relación con Clem y sus celos cuando ella parte varios meses en un viaje de placer, dejándole solo en casa.

5/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
Moulin Rouge

2001 | Moulin Rouge!

Historia romántica en los bohemios ambientes de París, servida con dirección artística deslumbrante y música de quitarse el sombrero. Eso y mucho más da Moulin Rouge, revisitación del célebre garito nocturno parisino, mostrado ya en celuloide en filmes tan clásicos como Moulin Rouge (1952) de John Huston o French Cancan de Jean Renoir. La trama es sencilla, pero funciona a las mil maravillas. Christian es un joven artista con talento, amigo de gente tan interesante como el pintor Toulouse Lautrec. Él desearía escribir un maravilloso espectáculo musical a representar en el Moulin Rouge. Con lo que no cuenta es con enamorarse. Y lo hace de Satine, la bailarina más hermosa del local. Aunque la actividad de ella no puede definirse como exclusivamente artística. Pues Satine es utilizada como objeto de placer, y concretamente es ofrecida al duque de Monroth, personaje que debe ser complacido para que invierta el dinero necesario para salvar al Moulin Rouge de la ruina económica. ¿Será imposible el amor de Christian y Satine? Baz Luhrmann sabe dar peso específico a la sensual historia de amor que centra el film. No en vano el director firmó hace unos años Romeo y Julieta, de William Shakespeare, traslación a nuestros días de la inmortal obra de Shakespeare. También trata la cuestión de la integridad de la obra del artista, cuando se le requiere que modifique su trabajo para complacer al “productor” de turno. A esto se suma una coreografía maravillosa (recordemos que el australiano también dirigió El amor está en el aire (1992)), servida con un eficaz y endiablado montaje. O la audacia de usar música moderna y variada, y darle un sentido unitario. El espectador sufre inevitablemente con los protagonistas y su mal de amores. La pareja protagonista, Nicole Kidman y Ewan McGregor, sobre todo ella, están maravillosos, y hasta cantan y se mueven como los actores de los musicales de antaño.

8/10
Iris (2001)

2001 | Iris

Recreación de los años en que la escritora Iris Murdoch sufrió el mal de Alzheimer. El guión del film, basado en un libro escrito por su esposo, John Bayley, muestra los contrastes con la época pletórica de Iris, en que dominaba las palabras y jugueteaba alocadamente con su sexualidad, mostrada a través de numerosos flash-backs. Así se procura el tono evocador del amor sincero entre Iris y John. Las interpretaciones son muy buenas, incluida la del oscarizado Jim Broadbent, visto en Moulin Rouge y El diario de Bridget Jones. Puede no ser una intención consciente de Eyre, pero el film, apadrinado por Sydney Pollack y Anthony Minghella, desprende una infinita tristeza: tristeza por unos ancianos sin hijos y con una filosofía vital carente de asideros firmes. El amor que sienten participa de lo divino, dice ella, pero no debe confundirse con Dios. Aunque cite a veces salmos que cantan al Creador, o salte Dios (God) tras la palabra perro (dog), en un test para calibrar la demencia senil.

5/10
El diario de Bridget Jones

2001 | Bridget Jones's Diary

El diario de Bridget Jones nació como una columna de la periodista Helen Fielding, donde con ácido humor describía lo que se suponía era el punto de vista de una mujer treintaañera que todavía no ha dado con su lugar en el mundo. El éxito condujo a una novela aún más exitosa; el salto a la pantalla era un paso cantado, que se ha saldado igualmente con una calurosa acogida. El diario es la excusa para articular los pensamientos de Bridget Jones, quien es joven, niña y avejentada al tiempo; joven por edad física, niña por su frecuente comportamiento pueril, y avejentada por la desilusión que a menudo le domina. Muchos espectadores de su edad pueden verse reflejados en el personaje, bordado por Renée Zellweger. Superados por los altibajos emocionales, las ilusiones (a veces pura imaginación, sin visos de realidad) apenas les duran unos instantes. Sin una visión trascendente en la que anclar su vida, andan a la deriva, movidos por los volubles vaivenes de sus sentimientos. Estamos ante un film hijo de su época. Frívolamente divertido, con buenos gags y un triángulo amoroso donde Bridget, finalmente, encontrará a su príncipe azul. La desconocida Sharon Maguire dirige con oficio, y, entre bromas y veras, deja caer, aunque sea en forma de leves apuntes, algunas ideas críticas acerca del tonteo erótico en la oficina o la incapacidad de expresar los propios sentimientos.

6/10
Topsy-Turvy

1999 | Topsy-Turvy

Arthur Sullivan y W.S. Gilbert forman un tándem artístico casi perfecto, sus obras musicales cómicas siempre tienen una buena acogida en la escena londinense de finales del siglo XIX. Pero su última producción “La princesa Ida”, ha recibido críticas negativas, y Sullivan tiene la sensación de que las historias que le ofrece su compañero son repetitivas: el modelo estaría agotado, y cree que debería concentrar sus energías en una ópera que sería su obra maestra, lo que pasaría por la ruptura con Gilbert. Sin embargo, una exposición sobre Japón podría inspirar una nueva obra y evitar la disolución de la compañía. Puede resultar sorprendente que el británico Mike Leigh, un cineasta conocido por sus películas contemporáneas y su dibujo de personajes corrientes en situaciones reconocibles, opte por un inusual biopic sobre los populares Arthur Sullivan y W.S. Gilbert, en una película con un cuidado diseño artístico, que le dio dos Oscar, en los apartados de vestuario y maquillaje. Sin embargo el film le sirve para abordar el mundo del teatro y la creación artística, que al fin y al cabo es el suyo, y los personajes que pinta, aunque figuren en enciclopedias, no dejan de ser gente corriente, a la que Leigh, por así decir, nos presenta “en zapatillas”, por ejemplo en la intimidad del hogar, debatiendo con la esposa, etc. Hay una buena selección de pasajes musicales y un buen trabajo actoral, y de nuevo destaca el guión, que estuvo nominado al Oscar.

6/10
Little Voice

1998 | Little Voice

Mari es una viuda entrada en años, charlatana, que alterna frívolamente con lo que le parece compañía masculina interesante. Su último descubrimiento es Ray Say, un agente artístico de segunda fila que acepta salir con ella. Sobre todo cuando descubre el talento que esconde LV (Little Voice), la tímida hija de Mari, que aunque no suele pronunciar más de dos palabras seguidas, es capaz de cantar, capturando todos los matices de sus voces legendarias, canciones de Judy Garland, Marilyn Monroe, Shirley Bassey… Little Voice se basa en una obra teatral de Jim Cartwright, de gran éxito en Londres. Gran parte del mérito de Mark Herman (Tocando el viento), director y guionista, es dar al film brío cinematográfico. Los cuidados personajes están envueltos de una atractiva atmósfera mágica, de imágenes poderosas, como las palomas, encerradas en sus jaulas, reflejo del desván donde está encerrada siempre LV. Las miserias humanas se reflejan de modo convincente, hasta el punto de que algunos personajes alcanzan altas cotas de patetismo. Destacan Michael Caine, ganador de un Globo de Oro, y la casi desconocida Jane Horrocks.

6/10
Los vengadores

1998 | The Avengers

El agente John Steed es convocado en el Ministerio. Un tipo rico y misterioso, Sir August De Wynter ha desarrollado una terrible tecnología para manejar el tiempo a su antojo: heladas, ventisca, tormentas, todo está a su alcance, para chantajear a la humanidad. Con la ayuda de Emma Peel, metereóloga experta en artes marciales, Steed debe detener los maquiavélicos planes de De Wynter. Jeremiah S. Chechik recupera a los televisivos Steed y Peel, dos agentes muy británicos: él muy flemático, con traje y bombín; ella inteligente y consciente de su 'sex appeal'. El director define este film como de acción sofisticada, como un cruce de Breve encuentro de Noel Coward (llevada al cine por David Lean), los films de James Bond y Alicia en el país de las maravillas. Asegura que ha tratado de hacer "un film popular inteligente". El paisaje, sorprendente y algo psicodélico, parece transportar a otra dimensión. Londres aparece vacío, con aire casi surrealista. Ha habido un importante trabajo de dirección artística, para reproducir la capital inglesa en miniatura. Uma Thurman define su personaje como "una mujer-niña de los 60, falsamente tímida, muy diferente de las de hoy. Me gusta. Es verdaderamente una mujer de los 60, liberada y sin embargo femenina." Le acompañan los prestigiosos Ralph Fiennes y Sean Connery.

2/10
Smila, misterio en la nieve

1997 | Smilla’s Sense of Snow

El arranque es sobrecogedor. A mediados del siglo pasado, un meteorito cae en las heladas tierras de Groenlandia. Un desesperado esquimal trata de esquivar la muerte jaleando a los perros de su trineo, mientras le persigue una incontenible avalancha de agua y nieve. Más tarde, en la época actual, la muerte de un niño esquimal en extrañas circunstancias promete una intriga en la mejor tradición del cine de Alfred Hitchcock. La investigación que realiza Smila, vecina del niño muerto, se narra con lentitud desesperante. Muchos hilos narrativos quedan sueltos, de modo que la verosimilitud de la historia mengua por momentos. Si Julia Ormond es relativamente creíble, no puede decirse lo mismo de los personajes, torpemente dibujados, de Gabriel Byrne y Richard Harris. En cambio Vanessa Redgrave, en brevísima aparición, brilla con luz propia. Se echa de menos al prometedor Bille August de Pelle el conquistador y Las mejores intenciones. Parece que el director danés tiene mejores aptitudes para las historias de corte bergmaniano que para el genuino suspense.

3/10
Los Borrowers

1997 | The Borrowers

Notable adaptación de los relatos de Mary Norton (autora de grandes éxitos de la literatura infantil como La bruja novata) sobre unos seres diminutos que sobreviven en una gran ciudad, en el subsuelo de una casa habitada por la familia Lender. Un día la intrépida Anita decide lanzarse a la aventura y es atrapada por el niño de la familia. En poco tiempo, ambos se hacen buenos amigos. Tanto el guión, la realización de Peter Hewitt (La princesa de Sherwood) y las interpretaciones son de estimable calidad, pero sobre todo destacan los espectaculares efectos especiales y una ambientación muy imaginativa.

4/10
Agente secreto

1996 | The Secret Agent

Desde la segunda mitad del siglo XIX, varias oscuras organizaciones anarquistas comenzaron a conspirar en Europa contra los gobiernos. Estas organizaciones estaban formadas por personas idealistas, con fuertes convicciones y una fe en la utopía que hoy resulta difícil de comprender. La acción nos sitúa en Londres, año 1886. El agente secreto Verloe, al servicio del gobierno, tiene la misión de introducirse en uno de estos grupos. Una vez dentro, Verloe debe traicionarles, para que sus futuros atentados se vayan al traste. Pero poco a poco Verloe se siente atraído por la fuerte personalidad de los anarquistas. Una notable adaptación de la magnífica novela homónima de Joseph Conrad. Cuenta con un conjunto de intérpretes de excepción y está bien ambientada y narrada con destreza por Christopher Hampton, artífice de Carrington. La historia de este grupo de anarquistas interesa al espectador con mínimas inquietudes desde el principio. La composición musical corre a cargo del admirado Philip Glass.

6/10
Ricardo III (1995)

1995 | Richard III

Adaptación de la obra de William Shakespeare, la originalidad consiste en trasladar la ambición desmedida de Ricardo III a una Inglaterra de los años 40 del siglo XX, convertida en un estado más o menos fascista. Ricardo irá eliminando a todo aquel que se interpone entre él y la corona.Estéticamente ambiciosa, con escenas bélicas modernas, esto no quita para que el film de Richard Loncraine -mejor director en el Festival de Berlín- suene a excesivamente artificioso. Él y Ian McKellen -éste también protagonista- firman el libreto que adapta la obra del bardo. Había cierto morbo por saber cómo habrían insertado en un contexto moderno la célebre frase "Mi reino por un caballo", y la verdad, 'canta' un poco el momento en que se pronuncia.

5/10
Hechizo en la ruta maya

1995 | Rough Magic

Myra (Bridget Fonda) es una preciosa chica que está prometida con Cliff Wyatt, un rico y cínico científico atómico que aspira a un importante puesto político. Un día Myra es testigo de un asesinato y realiza unas fotografías del asesino, que no es otro que su prometido. Frustradas todas sus expectativas de boda, Myra marcha a la selva de Méjico para conocer a Tojola, una fascinante bruja maya por la que siempre se ha sentido atraída. Pero Cliff, deseoso de conseguir las fotos que le comprometen, envía detrás de ella a Alex, un detective privado. Después de múltiples peripecias y aventuras, entre conjuros y pócimas en el corazón de la selva, Alex y Myra se enamoran locamente. La película es un canto a la selva y a la pasión dentro de un extraño tono de comedia romántica, con un final tan fantástico como imprevisible. Basada en la novela de James Hadley Chase, Clare Peploe (esposa de Bernardo Bertolucci) ha conseguido un film de interés visual. Bridget Fonda logró con su papel el premio a la Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges.

4/10
La princesa Caraboo

1994 | Princess Caraboo

En la Inglaterra de 1817, una pareja de granjeros encuentra a una muchacha de curiosos rasgos, que se expresa en un idioma incomprensible. Acusada ante los tribunales de mendicidad, logra hacerse entender, afirmando ser la hija de un rey de la costa de Java que tras ser raptada por un grupo de piratas consiguió escapar arrojándose al agua. Sus exquisitos modales y encanto personal logran seducir a la alta sociedad británica. Solo un escéptico periodista duda de la autenticidad de su historia. Divertida comedia romántica dirigida por Michael Austin, en la que abundan los enredos, las situaciones equívocas y las aventuras, todo ello hilvanado con mucha inteligencia y elegancia. Un excelente reparto y una gran dirección artística hace que estemos ante un film realmente exquisito, especialmente apropiado para pasar una agradable velada familiar.

5/10
Balas sobre Broadway

1994 | Bullets Over Broadway

Corren los locos años 20. David Shayne, joven autor teatral muerto de hambre, consigue por fin que le financien una de sus obras, que podrá estrenar en un teatro, con un reparto excelente. Sólo tiene que cumplir una condición: darle un papel a Olive, la novia del productor del espectáculo, el poderoso gángster Nick Valenti. Por desgracia, Olive, que acude a los ensayos siempre acompañada de Cheech, su guardaespaldas, resulta ser una pésima actriz con una voz extremadamente desagradable. David intenta limitar al máximo posible su papel, pero el gángster le presiona para que lo alargue, lo que daría al traste con la obra. Por otro lado, Cheech, resulta ser un imaginativo consejero a la hora de sugerirle a David cambios en la obra... Una de las mejores comedias de Woody Allen, que cede el protagonismo a John Cusack, en un papel de intelectual neurótico de los que suele interpretar el cineasta neoyorquino, aunque debió pensar que ya estaba demasiado viejo para hacerlo él mismo. Esta vez, Allen ofrece una ambientación prodigiosa de la época, y una reflexión, interesante, aunque salpicada de humor negro, sobre la creación y los límites morales del artista.

8/10
El pico de las viudas

1993 | Widow's Peak

En los años 20, la zona irlandesa conocida como "El Pico de las Viudas" está habitada sólo por viudas. Las casas las alquila la rica viuda Doyle‑Counihan (Joan Plowright), que vive con un hijo soltero. En ese curioso círculo existe una excepción a la regla: Miss O'Hare (Mia Farrow), una solterona y excéntrica cuidadora de rosas. Esta se enemistará con Edwina Broome (Natasha Richardson), una viuda recién llegada a la que rodea un aura de misterio. También algún extraño secreto parece guardar O'Hare. El guión se debe a un irlandés, Hugh Leonard, y tiene algunos giros y sorpresas relativamente ingeniosos. A pesar de todo el desenlace resulta algo inverosímil. Dice Irving que el modelo de su film es El hombre tranquilo de John Ford. Está bien ser ambicioso y ponerse metas altas, pero hay diferencias no sólo en los logros –Ford es Ford e Irving se encuentra bastante lejos de alcanzar su lirismo– sino de enfoques. La ironía fordiana la preside un tono amable; aquí hay un tono satírico más amargo, cercano al humor negro. Hay personajes antipáticos, actitudes que disgustan: así, sin ir más lejos, la cotilla del pueblo, que podía haberse retratado con gracia, repele. Y flota –levemente, eso sí–, la idea de que la religión católica, o al menos los que se jactan de practicarla, son a veces bastante hipócritas, y fácilmente se escandalizan. El pico de las viudas adolece de ese lánguido encanto que transmiten determinadas películas de corte británico. Cuidadísimo diseño de producción, y hermosos paisajes. Tono elegante, sin lugar para los exabruptos. Y un magnífico reparto encabezado por tres grandes actrices –Farrow, Plowright, Richardson–, y apoyado bien por los secundarios masculinos. John Irvin (La colina de la hamburguesa, Los perros de la guerra) pisa un terreno bastante distinto al de acción al que está acostumbrado, y logra un film en la línea de Un abril encantado de Mike Newell, aunque inferior. De realización correcta y funcional, pero de escaso poso.

5/10
Sentido histórico

1992 | A Sense of History

Corto a la mayor gloria de su protagonista y autor del guión Jim Broadbent. Se trata de una sátira de las clases altas inglesas a través del 23 conde de Leete, un personaje que se pasea por sus tierras hablando a la cámara para contar su ridícula historia, que no es otra que la de alguien profundamente egoísta, que tras su corrección y buenas maneras esconde un alma despreciable, que sólo piensa en sí mismo, y por cuidar sus intereses no le importa llegar al asesinato. La historia, que dirige Mike Leigh, es muy irónica y muy inglesa al describir la situación familiar, con un humor soterrado que Broadbent encarna perfectamente.

5/10
Juego de lágrimas

1992 | The Crying Game

Un sargento británico de raza negra es secuestrado por la organización terrorista IRA, con la finalidad de canjearlo por un compañero que se encuentra en la cárcel. Durante el confinamiento, el secuestrado entabla amistad con uno de los terroristas, al que le pide que vaya a ver a su novia si algo malo le ocurriera. A partir de este momento la trama experimenta un sorprendente giro. Neil Jordan, dirige este film que se hizo con el Oscar de la Academia en la categoría de mejor guión original. Se trata de un inquietante thriller con sorpresas inesperadas y magnífica banda sonora, con el que Jordan reflexiona sobre la violencia y las carencias afectivas. Cuenta, además, con una elaborada puesta en escena, que hace que la trama no decaiga en ningún momento, sin olvidar una "sorpresa" final. La interpretación corre a cargo de sólidos actores tales com Stephen Rea, Miranda Richardson, Jaye Davidson y Forest Whitaker.

6/10
Un abril encantado

1992 | Enchanted April

Es abril, y Lottie (Josie Lawrence), una mujer inglesa, harta de su vida, está decepcionada con su marido que no hace otra cosa que discutir con ella. Cuando lee un anuncio sobre un castillo que se puede alquilar en Italia durante un mes, Lottie no se lo piensa dos veces y llama para reservar. Ella y tres amigas más cambiarán la lluviosa Inglaterra por unas fantásticas vacaciones en la romántica Italia. Idílica y divertida película, adaptación de la novela homónima de Elizabeth Von Arnim, sobre cuatro amigas que emprenden un viaje hacia su paraíso particular dejando atrás todo lo que odian de su monótona vida. El film fue nominado a tres Oscar, incluyendo mejor actriz de reparto (Joan Plowright), mejor diseño de vestuario y mejor guión.

7/10
La vida es dulce

1990 | Life Is Sweet

Desventuras de una familia inglesa modesta, el matrimonio y dos gemelas jovencitas. El padre, cocinero, piensa en remozar una vieja caravana como puesto de comida ambulante; la madre trabaja en una guardería y vendiendo ropa infantil; y de las dos hijas gemelas, una trabaja como fontanera y viste como un chico, y la otra no se aclara, es anoréxica y siempre está protestando de todo; lo que hace que ambas sean muy diferentes, pues una es sensata y trabajadora y la otra es rebelde y se muestra enfadada con el mundo. Mike Leigh dirige este drama que en ocasiones tiene puntos de humor, pero la historia no engancha demasiado por esa visión algo irreal que da de la familia, y los personajes son, por momentos, caricaturescos y absurdos. No obstante, cuenta con la bella música de Rachel Portman (Sólo tú, Emma, Aprendiendo a vivir, Chocolat).

5/10
Erik, el vikingo

1989 | Erik, the Viking

Un guerrero vikingo decide partir hacia la ciudad de los dioses para conseguir que en el mundo reine la paz. Por el camino tendrá que enfrentarse a todo tipo de amenazas. Terry Jones y John Cleese, dos de los miembros de los Monty Pithon, autores de la serie televisiva Flying circus se volvieron a reunir para esta comedia sobre la época de los vikingos, que utiliza el humor característicos de su antigua formación. Tim Robbins (El juego de Hollywood, Vidas cruzadas, La escalera de Jacob) salió airoso de uno de sus primeros papeles protagonistas.

4/10
Blackadder's Christmas Carol

1988 | Blackadder's Christmas Carol

Divertidísima comedia negra inspirada en el célebre "Cuento de Navidad" de Charles Dickens, y adaptada con sarcástico sentido del humor por uno de los grandes de la comedia británica, Richard Curtis, responsable de éxitos como Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o Love Actually. El reparto reúne a varios nombres célebres del cine británico, que en 1988 quizá no tenían todavía la vitola de la fama, pero que con el tiempo se han convertido en estrellas. El telefilm, de apenas 45 minutos, ha alcanzado con los años el 'status' de película de culto.

6/10
Superman IV: En busca de la paz

1987 | Superman IV: The Quest for Peace

Superman rescata a la tripulación de una estación espacial soviética. Posteriormente, Jeremy, un niño de doce años, escribe una carta al periódico pidiendo a Superman que salve al mundo de la escalada nuclear, tras el fracaso de la cumbre armamentística entre EE.UU. y la U.R.S.S., por lo que el Hombre de Acero anuncia en la sede de la ONU su intención de librar al mundo de las armas nucleares. Mientras, su archienemigo Lex Luthor ha escapado de prisión. Última entrega de la saga del superhéroe, protagonizada por Christopher Reeve. Aunque regresan los actores habituales de las anteriores entregas (Gene Hackman, Jackie Cooper y Margot Kidder en un pequeño cameo), la falta de presupuesto es evidente, y los efectos especiales muy deficientes. Además, la trama es poco imaginativa a pesar de su positivo mensaje antibélico.

3/10
El hombre de los seguros

1986 | The Insurance Man

El joven Franz tiene una enfermedad en la piel, provocada con alta probabilidad por su trabajo en los tintes de una fábrica de Praga. Decidido a plantear una reclamación ante la correspondiente compañía de seguros, se encuentra envuelto por una inoperante burocracia que, como a los otros damnificados, no le reconoce como ser humano. En tan kafkiana situación, nada mejor que contar con la comprensión del mismísimo Franz Kafka.Película televisiva de Richard Eyre (Iris), con guión de Alan Bennett, inspirado libremente en la vida de Kafka. Se beneficia de una estupenda interpretación de Daniel Day-Lewis como un humano aunque peculiar Kafka, y de la cuidada paleta de apagados y fríos colores. No obstante cansan algunas de sus surrealistas situaciones, un tanto reiterativas, o el naturalismo de unos innecesarios desnudos.

5/10
The Good Father

1985 | The Good Father

Bill es un tipo que vive amargado desde que se divorció. Perder la custodia de su hijo le sumió en un profundo pozo. Por eso ahora que un amigo está viviendo el proceso de divorcio decide ayudarlo para que no pierda la custodia de su hijo. De hecho, se mete tanto en faena que no duda en pedir ayuda a abogados sin escrúpulos para que hundan a la mujer de su amigo. Lo más interesante de esta película es que la sed irracional de venganza está compensada por la entonación del "mea culpa" que hacen los dos personajes principales. Durante el duro proceso legal por la custodia del hijo de su amigo, Bill se da cuenta de la cantidad de cosas que podían haber hecho como padres antes de llegar a una situación así.

5/10
Brazil

1985 | Brazil

Cuando Orwell encontró a Kafka. Delirante film futurista del imaginativo Terry Gilliam, cuenta las tribulaciones de un pobre funcionario que trata de corregir un error, lo que le conduce a una espiral de despropósitos.

6/10
The Hit (La venganza)

1984 | The Hit

Willie Parker es un antiguo gángster que un buen día decidió abandonar a su banda y asentarse en España. Allí vive tranquilo y confiado, pues tiene fe en que ninguno de sus antiguos compañeros de con su paradero. Pero diez años después de su desaparición aparecen dos matones con la misión de escoltarlo hacia su antiguo hogar. Producción británica del gran Stephen Frears con abundante presencia española, y el ritmo adecuado para contar una historia donde el pasado vuelve al encuentro. Prácticamente todos los secundarios son españoles, entre los que destaca Fernando Rey. Pero no sólo en le reparto se nota el toque hispano, sino también en la música ya que el responsable es el fantástico guitarrista Paco de Lucía.

5/10
Sentido histórico

1992 | A Sense of History

Corto a la mayor gloria de su protagonista y autor del guión Jim Broadbent. Se trata de una sátira de las clases altas inglesas a través del 23 conde de Leete, un personaje que se pasea por sus tierras hablando a la cámara para contar su ridícula historia, que no es otra que la de alguien profundamente egoísta, que tras su corrección y buenas maneras esconde un alma despreciable, que sólo piensa en sí mismo, y por cuidar sus intereses no le importa llegar al asesinato. La historia, que dirige Mike Leigh, es muy irónica y muy inglesa al describir la situación familiar, con un humor soterrado que Broadbent encarna perfectamente.

5/10

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