IMG-LOGO

Biografía

Darius Khondji

Darius Khondji

Darius Khondji

Filmografía
Too Old to Die Young

2019 | Too Old to Die Young | Serie TV

Diamantes en bruto

2019 | Uncut Gems

Vertiginosa película, auténtico estudio de personaje y reflexión sobre los caprichos del azar y el ejercicio responsable de la libertad, sigue la trayectoria en la ciudad de Nueva York del judío Howard Ratner, egocéntrico comerciante de diamantes y adicto al juego con mucha labia, que trata de hacer compatible la vida familiar –esposa e hijos acostumbrados a que no les falte de nada– con mantener un apartamento para su amante y empleada Julia. Sus negocios algo marrulleros y las apuestas le cargan con frecuencia de deudas, cuyo pago obligatorio le recuerdan con frecuencia peligrosos matones. Se trata de una existencia al límite, pero por un golpe de fortuna llega a sus manos de Etiopía una piedra sin tallar, ópalo con gemas de muchos quilates, con el que podría librarse al fin de la espada de Damocles de los acreedores. Los hermanos Benny y Josh Safdie orquestan una suerte de parábola sobre alguien que lo tiene todo y no tiene nada, al que le gusta el vértigo de moverse en el filo de la navaja, confiando en que la suerte siempre estará de su lado, lo que, puro cálculo estadístico, no resulta probable. Y Adam Sandler agarra a ese personaje, muy bien descrito sobre el papel, y demuestra como ya hiciera en En algún lugar de la memoria, que no sólo es un estupendo actor de comedia, sino que puede componer perfectamente roles dramáticos. Le respalda bien el resto del reparto, incluso con actores debutantes o casi, como el jugador de baloncesto Kevin Garnett y la desconocida Julia Fox, o agradables breves apariciones, como la del veterano Judd Hirsch. Aunque con un metraje tal vez excesivo, la pareja de directores –que entre sus padrinos tienen a Martin Scorsese– sabe dar a la narración un ritmo endiablado, y demuestran ser creativos desde el arranque, en las minas de Etiopía, donde se subraya muy gráficamente que no hay gloria sin dolor, o utilizando la emoción de los resultados de los partidos de baloncesto. Aletea todo el tiempo la idea de la ambición desmesurada, de poseer el mundo entero sin pensar en serio en los demás, lo que nunca es suficiente, porque no sabemos en qué consiste ese “mundo entero” que perseguimos, y que tal vez cabe en las vetas microscópicas de la piedra que justifica el film. Este poderoso planteamiento se muestra muy visualmente al principio de la película –el director de fotografía es el gran Darius Khondji–, y tiene un ingenioso eco en uno de los últimos planos del film, en el que nos introducimos por el orificio de una herida en el cerebro del protagonista.

7/10
Okja

2017 | Okja

2007. Lucy Mirando, CEO de la megacorporación Mirando, anuncia que su compañía creará genéticamente en unos años una especie de cerdo gigantesco. Una década más tarde, la pequeña huérfana Mija, que vive en las montañas en Corea del Sur con su abuelo, pasa todo el día en compañía de un ejemplar de estos nuevos animales, Okja, que le guarda una extrema lealtad. Pero éste resulta ser sólo un préstamo temporal, así que cuando los representantes de la compañía se lo lleven, pues tienen planes poco ortodoxos para su futuro, la niña decide viajar a Seúl para recuperarlo. Brad Pitt produce a través de su compañía, Plan B, un film para Netflix que generó una polémica cuando el Festival de Cannes lo seleccionó para competir en la sección oficial de 2017, junto con The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach, también destinado a su estreno directo en la popular plataforma de ‘streaming’. Ha sido la primera vez que el certamen incluía entre los candidatos a la Palma de Oro producciones que, salvo en el caso de alguna sala aislada coreana, no van a pasar por los cines. Coescribe el guión y dirige el surcoreano Bong Joon-ho, que sigue la línea de sus filmes más conocidos, The Host y Snowpiercer (Rompenieves), pues se adscribe al género fantástico, logra un frenético ritmo narrativo, filma eficaces secuencias de acción, y añade toques de humor bizarro, aquí a veces un poco tontorrón. Sigue el esquema de E.T., el extraterrestre y otras cintas de amistad entre infante y monstruo, con elementos del cine de aventuras. Pero el realizador se distingue sobre todo por incluir crítica social, y en esta ocasión, con un tono cercano a la sátira, pone en solfa los excesos de la industria alimentaria, que lanza alimentos transgénicos movida únicamente por el afán de aumentar sus beneficios. Contra lo que se puede suponer, Joon Ho no se muestra complaciente con los animalistas en contra de este tipo de prácticas; el realizador –que recuerda en algunos momentos, sobre todo los más corales, al cineasta español que posiblemente ni conozca Luis García Berlanga– también la emprende contra ellos. Aquí no queda títere con cabeza, y éstos parecen más ingenuos que idealistas, y pese a su amor por las bestias, no dudan en golpear a humanos, sin consideración alguna. Amena, visualmente brillante, con una utilización inteligente de los efectos especiales, sobre todo a la hora de crear al expresivo marrano, Okja cuenta con un reparto internacional de altura. Repite con Joon Ho tras el film sobre el tren futurista Tilda Swinton, que esta vez compone muy bien una villana exagerada de cómic; está acompañada por un histérico Jake Gyllenhaal, como presentador televisivo, una correcta Lily Collins como activista, en el rol de líder de esta última el siempre sorprendente Paul Dano, y el carismático Giancarlo Esposito en el papel de un sicario de la malvada, que recuerda a su creación más inolvidable, Gus Fring, en Breaking Bad. Soporta la mayor parte de la trama la talentosa Ahn Seo-Hyun, que pese a su juventud tiene una vasta experiencia en series y largometrajes coreanos.

6/10
Z, la ciudad perdida

2017 | The Lost City of Z

Percy Fawcett, joven militar británico, vive su destino en Irlanda como si fuera un exilio. Casado y con un niño en camino, Fawcett se siente desaprovechado, él es principalmente un hombre de acción y sueña con hacer algo grande en el ejército. Sin embargo, una lacra familiar parece poner obstáculos insalvables a su carrera, por lo que se verá forzado a aceptar una singular misión con la que jamás habría soñado: encabezar una expedición a tierras inexploradas del Amazonas para hacer un estudio geográfico del lugar. Recreación de la vida y hazañas del explorador británico Percy Fawcett (1867-1925), un hombre que se obsesionó con la búsqueda de El Dorado, la mítica ciudad perdida que supuestamente estaba hecha de oro y que él denominó Z. En sus viajes Percy encontró hallazgos de antiguas civilizaciones, lo que le hizo sospechar que estaba muy cerca de su objetivo. El film, inspirado en el libro escrito por David Grann, que obtuvo un notable éxito editorial, es interesante, qué duda cabe, pero también deja una sensación algo decepcionante. El desarrollo del argumento prometía mayor aventura, algo que demandaba la historia, pero sorprendentemente ésta es superficial, sin la mínima emoción requerida y el metraje acaba haciéndose largo. La sensación es que el guión de Z, la ciudad perdida, obra del propio director James Gray, responsable de títulos como La noche es nuestra o El sueño de Ellis, queda simplemente cojo. Hay un esfuerzo de producción, con las excelentes y exóticas localizaciones y la sobresaliente factura fotográfica de Darius Khondji, pero falta vibración, aliento épico, y Gray entrega en su lugar una especie de somera crónica histórica en la que sólo parece desear hacer justicia a Fawcett. En este sentido, al menos ha sabido centrarse en los personajes –Fawcett, su esposa Nina, su socio Costin– y la película coge fuerza en este aspecto, con un protagonista bien dibujado, algo atormentado, en donde se otorga capital importancia a su obsesión exploradora. La lástima es que esa faceta es interior (buen trabajo de Charlie Hunnam), no se traduce suficientemente en imágenes, se habla de ella, sí, se comenta, pero al margen de algunos trayectos por el río y un leve encuentro con indígenas, apenas se ve. Sí está en cambio notablemente descrita la relación con su esposa, hijos, colegas, con personajes sólidos, interpretados con oficio por Sienna Miller, Tom Holland o Robert Pattinson.

6/10
Irrational Man

2015 | Irrational Man

Woody Allen sigue explorando la condición humana, y en esta ocasión lo hace de modo explícito a través de Abe, un profesor de filosofía que ha tocado fondo existencialmente. Aunque sus clases en la universidad gozan de merecido prestigio, varias desgracias personales que le han tocado en lo más íntimo le han arrebatado las ganas de vivir, no encuentra gusto en sus investigaciones ni en el aula, e incluso ya no parece estar fisiológicamente a la altura de su fama de mujeriego. De hecho otra profesora universitaria, Rita, una mujer infeliz en su matrimonio, le tira los tejos sin demasiado éxito; más agradable resulta la compañía de su joven alumna Jill, que verdaderamente le admira, pero quiere mantener la relación en el plano de la amistad, no quiere echar a perder su noviazgo. Curiosamente la noticia de una terrible injusticia que está a punto de cometer un juez, y su idea de resolverla de un modo drástico, le transforma en un hombre nuevo, optimista y resolutivo. La duda es si tal transformación no resultará efímera. Verdaderamente merece alabanza el cineasta neoyorquino por su inagotable capacidad de trabajo, que le lleva a entregar anualmente una película, una puntualidad casi kantiana, si se nos permite la broma filosófica que también parece querer introducir Allen con la rutina del personaje del juez en el parque, que semanalmente efectúa siempre los mismos movimientos. Y lo que entrega nunca carece de interés, ni en los casos en que pueda estar menos inspirado o ser menos brillante. Irrational Man no es de los mejores filmes de Allen, y el problema no estriba tanto en que repita ideas y temas previamente abordados –la conexión en este caso con Delitos y faltas y Match Point, incluida la cita explícita a “Crimen y castigo” de Dostoievski, es evidente–, como en el abuso de la doble voz en off, y, sobre todo, en el estiramiento excesivo de la trama. Trama que en el fondo es muy sencilla, urdida alrededor de la paradoja que encierra la irracionalidad del hombre supuestamente racional, que se cree superior, por encima del bien y del mal, muy en la línea de Nietzsche, un filósofo que curiosamente no es citado expresamente en la película. La idea del crimen perfecto con coartada intelectual, que hace pensar en La soga de Alfred Hitchcock, es cuestionada con inteligencia cuando finalmente queda expuesto a las claras que las razones de fondo para actuar son puramente narcisistas, al final uno sólo piensa en su propio bienestar, se diría que las motivaciones desinteresadas en las personas no existen o son muy difíciles de encontrar. El pesimismo de Allen asoma no sólo en el deprimido profesor, sino también en las dos mujeres que asoman en su vida. Y aunque se supone que con su proceder el “profesor” Joaquin Phoenix va a impartir sendas “lecciones vitales” a sus “pupilas” Emma Stone y Parker Posey, no dejan éstas de estar atravesadas por una ironía próxima al cinismo, sólo a base de recibir palos en la vida llegamos al conocimiento.

6/10
El sueño de Ellis

2014 | The Immigrant

Corre el año 1921, y dos hermanas procedentes de Polonia, Ewa y Magda, acarician el sueño americano. Pero a su llegada a Nueva York son retenidas en la aduana de Ellis Island, y se fuerza su separación. Magda se queda en la isla, donde padecerá tuberculosis. Y Ewa, acusada falsamente de "mujer alegre", se integra en la ciudad, gracias a la mediación de Bruno, que tiene un negocio de prostitución y revistas picantes; el precio que podría tener que pagar es la vida de degradación a la que le invita su "salvador", aunque las convicciones de ella, devota católica, le indican que debe procurar seguir otra senda. Algo nada sencillo, pues sus parientes neoyorquinos, con los que esperaba reunirse felizmente, no le facilitan las cosas. Duro pero interesante film acerca del drama de la inmigración, las tribulaciones que toca vivir cuando se llega a un nuevo país del que no se sabe absolutamente nada, y donde todo se pone desde el principio cuesta arriba. El mérito de James Gray –La noche es nuestra, Two Lovers– y su coguionista Ric Menello es la creación de tres buenos personajes, sobre todo los encarnados por Marion Cotillard, la inmigrante a que alude el título original, y Joaquin Phoenix, el proxeneta que desarrolla sentimientos contradictorios hacia la chica que ha conocido en Ellis Island. El tercero en discordia es Jeremy Renner, mago profesional Orlando que a veces interviene en los espectáculos de Bruno, y que enseguida queda prendido de Ewa. La cinta presenta conflictos de entidad, auténticos dilemas morales ante unas circunstancias que empujan en una dirección, y la conciencia que no deja de sugerir cuál sería el modo adecuado de actuar. Además de ofrecer alguna que otra sorpresa narrativa, hay emoción genuina en varios pasajes, como en el de la confesión, y el momento climático que habla con elocuencia de sacrificio. La fotografía de Darius Khondji es maravillosa, de una capacidad evocadora semejante a la que ofrecía en los pasajes de don Vito Corleone joven Gordon Willis en El padrino II. No falta algún pasaje escabroso, incluido para pintar gráficamente el ambiente donde le toca desenvolverse a Ewa.

6/10
Magia a la luz de la luna

2014 | Magic in the Moonlight

Años 20 del pasado siglo XX. Stanley es un afamado mago británico que, caracterizado como oriental, sorprende con sus trucos a medio mundo. Pero es un tipo racionalista, que rechaza cualquier cosa que huela a sobrenatural, no cree en Dios ni en espíritus, y disfruta desenmascarando a cualquiera que se atreva a decir que tiene dotes de adivinación o de hablar con fantasmas. Su amigo y colega Howard le propone conocer en la Provenza francesa a la joven americana Sophie, quien asistida por su madre tiene obnubilada por completo a una adinerada familia, con la idea de que la ponga en evidencia. Y aunque Stanley está convencido de que está ante una embaucadora, ésta resulta ser demasiado buena, y hasta empiezan a entrarle las dudas de si no habrá dado por fin con alguien capaz de poner sus convicciones patas arriba. Woody Allen vuelve a hacerlo. Una vez más. Fiel a su cita anual. El cinesta, director y guionista, entrega una fábula deliciosa, muy suya, donde sabe dar vueltas y revueltas a la idea de si hay algo más de lo que detectan nuestros cinco sentidos, existe Dios o no –o al menos algo que podamos llamar "magia", capaz de animarnos la existencia y darle sentido–, he ahí el dilema. Puede parecer que Allen apenas araña la cuestión, o que la trivializa, pero encarna como nadie la añoranza, el deseo, de saber que alguien se ocupa de nosotros. Nos hemos acostumbrado tanto a las genialidades del neoyorquino bajito, que si no nos entrega algo que se acerque a lo sublime, parece que nos quedamos insatisfechos. El hecho es que su film funciona como un perfecto mecanismo de relojería en el juego que Allen se lleva entre manos, envolviéndolo de un delicioso halo romántico, con bromas y sorpresas de buena ley, sembrando las dudas que el mismo director alberga en su interior. Resulta muy adecuada esa andanada a los intelectuales sabelotodos, tan egocéntricos que incluso cuando cambian su punto de vista, lo hacen para admirarse a sí mismos, por lo abiertos que estarían a nuevos conocimientos (aunque nunca estarán abiertos a las personas que tienen al lado, y así acabará luciéndoles el pelo). Again, Allen potencia a grandes actores a los que no había acudido hasta la fecha para su film, en Magia a la luz de la luna, Colin Firth se encuentra muy a gusto, Emma Stone resulta encantadora, y a muchos secundarios –Simon McBurney, Eileen Atkins, Hamish Linklater...– da gloria verlos. 

7/10
A Roma con amor

2012 | To Rome with Love

Un guardia urbano romano que pone orden a la circulación, por así decir, introduce un ramillete de historias que transcurren en la ciudad eterna: el arquitecto famoso americano, que recordando sus años mozos en Roma, se topa con un compatriota estudiante de arquitectura, y es testigo de sus devaneos amorosos; la pareja provinciana de recién casados, que en la gran urbe se pierden y enredan, ella conoce a un famoso actor, él recibe la visita inesperada de una prostituta; la turista americana que se enamora y compromete con un italiano, y a la que vienen a ver sus padres, él promotor musical que encuentra un tenor donde menos lo espera; y finalmente el padre de familia y gris oficinista que un día se convierte en alguien famoso sin que exista razón objetiva alguna para ello. Sigue Woody Allen su periplo fílmico por ciudades europeas, tras Londres, Barcelona y París le llega el turno a Roma. Con su ritmo habitual de una película al año, el cineasta neoyorquino da muestras con A Roma con amor de sus virtudes y defectos. Su nueva película no es redonda, ni mucho menos, dista de la perfección lograda con Midnight in Paris. Aunque justo es reconocer que Allen confiesa siempre no estar satisfecho con el resultado de sus filmes, que salvo excepciones en la mayoría detecta fallos. En el film que nos ocupa, esto es muy claro. En el haber de Allen está el saber trenzar los diversos hilos narrativos, la construcción de personajes con un acertado reparto, ciertas ocurrencias que introduce con prodigiosa naturalidad y encajan bien, lograr que parezca que todo ocurre en poco tiempo. ¿Los problemas? Ciertos estereotipos italianos que evidencian demasiado la mirada foránea, las bromas de comedia de alcoba no las maneja con el necesario desparpajo. El complejo de no perder comba con la mentalidad actual, del que es botón de muestra el monólogo de Ellen Page sobre su experiencia de una relación lésbica. La reiteración en lo que al principio suponían hallazgos: la idea de la ducha del personaje de Woody Allen, las servidumbres de la fama que padece Roberto Benigni, el embarazo que produce en los que le rodean el descaro de Penélope Cruz. Ver una película de Woody Allen siempre tiene interés, y en tal sentido A Roma con amor no es la excepción. Pero es cierto que se trata de un trabajo que se diría hecho con desgana, con el piloto automático, y que poco aporta a su filmografía, a excepción de que supone un reconocimiento más de que Woody se hace mayor, la petición de su personaje a Judy Davis de que no le psicoanalice resulta muy elocuente. Aunque el tema de la fama sea abordado a la italiano, desde una óptica que retrotrae a Federico Fellini y La dolce vita, lo cierto que es que Allen ya lo había tratado en Celebrity.

5/10
Amor

2012 | Amour

Georges y Anne son un matrimonio octogenario, padres de una hija casada, ambos cultivados profesores de música, que se llevan estupendamente, y que disfrutan de sus días de retiro plácidamente. Un día ella sufre una breve pérdida de conciencia, lo que motiva una visita al médico y un diagnóstico de obstrucción de las arterias que aconseja una intervención quirúrgica. La operación sale mal y Anne queda semiparalítica. Georges se desvive amorosamente por cuidarla, pero ella no encaja bien su situación de dependencia y progresivo deterioro, e incluso querría morir; aunque, también por amor, se esfuerza en no poner las cosas demasiado difíciles a su marido. Impactante película de Michael Haneke, realizada con 70 años a sus espaldas, sobre la ancianidad y sus achaques, la enfermedad y el sufrimiento, el modo en cómo se encaran; Amor ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, tres años después de que Haneke hiciera lo propio con La cinta blanca. La situación que Haneke describe en su film es sencilla, un anciano cuida a su esposa, ella está cada vez peor, y a él le cuesta más prodigarle su atención; la hija sufre pero tiene su vida en otra ciudad, la atención de las enfermeras no siempre es la mejor, el vigor de un pupilo de antaño puede deprimir más que animar. Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva están soberbios como marido y mujer, mientras que Isabelle, el breve papel de hija, también da lo mejor de sí. El cineasta austríaco sabe crear en Amor la atmósfera de cansancio, agotamiento e impotencia, ante una situación en la que no cabe otra cosa que dar amor; imágenes como la de la paloma, los momentos de intercambio con el portero, etcétera, ayudan a ello. Sólo que en Haneke y sus personajes tal concepto amoroso es esquivo, y ante una situación limite puede conducir a la desesperación. La película ya anuncia lo que va a ocurrir en el impactante arranque, en que la policía y los servicios médicos irrumpen en una casa, en un dormitorio sellado, para encontrar el cuerpo amortajado de una anciana rodeado de pétalos de flores. El resto se dedica a explicar cómo se ha preparado tal escenario fúnebre. Sería un error considerar que Amor es una película militante a favor de la eutanasia, porque ciertamente no lo es. Lo que sí hace es describir un caso concreto de unos personas básicamente buenas, que se siguen amando tras muchos años de matrimonio; y se presenta una situación, donde el dolor y la enfermedad carecen de sentido, y el peso del día a día aplasta, deprime, rompe los nervios. Haneke no juzga, sino que ofrece su historia de decadencia y caída, e invita a pensar.

7/10
Midnight in Paris

2011 | Midnight in Paris

Gil e Inez son unos jóvenes prometidos, que pasan unos días de turismo en la capital del amor, París, antes de su inminente boda. Él es guionista exitoso en Hollywood, pero su ambición es convertirse en un gran escritor de novelas. Una noche en que decide volver por su cuenta al hotel, se pierde en las calles parisinas. Mientras suenan las campanadas de la medianoche, un antiguo carruaje pasa a su vera y los ocupantes le invitan a subir. Se ve de pronto inmerso en una fiesta... ¡en el París de los años 20! Y no sólo eso, sino que tiene el honor de conocer a los escritores y artistas de la época a los que tanto admira: Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel... Y queda especialmente fascinado por una chica Flapper, que le hace dudar acerca de su amor por Inez. Originalísima película de un Woody Allen sembrado, con un estupendo punto de partida al que sabe sacar todo su jugo. El personaje de Gil, encarnado por Owen Wilson, es por supuesto un “alter ego” del director, el típico personaje que él habría podido interpretar en otra época; pero el actor ha sabido hacerlo suyo, y concederle la deseada aura romántica. Tiene interés la consideración de la expresión artística como forma de exorcizar la nostalgia de la belleza, de una edad de oro que se añora y que idealmente algunos colocan en el pasado. Toda una declaración de principios de Allen, que advierte del peligro de caer en el “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero que también supone una andanada para los que sólo creen en el futuro y el progreso, que siempre serían lo mejor. El artificio fantástico, con un recurso de medianoche a lo “Cenicienta”, conecta claramente con La rosa púrpura del Cairo. Pero gran mérito de Allen es que aceptemos la inesperada magia, y que en ese mundo alternativo sepa definirnos con unos pocos trazos a una numerosa galería de artistas, moviéndose entre el homenaje y la broma, manejando con absoluta conciencia ciertos tópicos al uso. Aunque hable de sus temas recurrentes, el amor que no acaba de encontrarse plenamente, o el arte como forma de llenar el vacío existencial, el tono de Allen es más ligero que en otras ocasiones, claramente ha optado por ofrecernos un “divertimento”, donde hay espacio para alcanzar una cierta felicidad. Acierta Allen en su reparto, donde nuevas caras que nunca habían trabajo con él se suman a la función, allí están el citado Wilson, Rachel McAdams, Michael Sheen, la muy publicitada Carla Bruni –la esposa de Nicolas Sarkozy, que sale airosa de un papel menor– y la formidable Marion Cotillard, más Adrien Brody y Kathy Bates (que hizo con él tiempo ha, Sombras y niebla). Como es natural, París está muy presente en toda la cinta. La película arranca con una especie de obertura jazzística, con cantidad de planos de todo París, que podría hacer temer que Allen había caído en la tentación de filmar un spot de promoción turística; pero no, luego Darius Khondji juega al contraste con el resto de poderosas imágenes que ofrece de la capital francesa.

8/10
Chéri

2009 | Chéri

París. Corren los años previos a la I Guerra Mundial, o sea el período comúnmente conocido como la Belle Époque. Léa de Lonval es una cortesana, que ha vivido toda su vida mantenida por hombres poderosos con los que mantenía relaciones sexuales. Con el tiempo ha conseguido una posición económica desahogada y ya no necesita ejercer. Un día, Léa desayuna con Madame Peloux, antigua rival, también retirada, que acude acompañada de Chéri, su joven hijo. Le pide a Léa que inicie al chico en las artes sexuales. Ella acepta, pero al final se enamora de él. Ambos mantienen una relación que va viento en popa hasta que la madre del mancebo consigue prometerle con una rica heredera, lo que despierta los celos de Léa. Más de 20 años después de Las amistades peligrosas, el director Stephen Frears reune al guionista Christopher Hampton, y a la actriz Michelle Pfeiffer, en otra traslación literaria. Esta vez, se adaptan dos novelas, “Chéri” y “El final de Chéri”, escritas por Colette, la famosa autora de Gigi. Chéri tiene muchos puntos en común con aquella legendaria adaptación de la obra de Choderlos de Laclos, pues gira en torno a personajes que utilizan sus encantos y los sentimientos para ascender en el escalafón social. También muestra la factura que su falta de escrúpulos les acaba pasando. Sin embargo, el trío ya no tiene la misma chispa de épocas pasadas. Es cierto que los tres hacen bien su trabajo. Así, Michelle Pfeiffer resulta convincente en un registro no exento de dificultad, pues es una mujer entrada en la madurez que vuelve a sentirse en la flor de la vida por su relación con un joven (en la línea de Kate Winslet en El lector). Por su parte, la dirección de Frears es muy académica, y Hampton ha escrito un correcto libreto al que quizás le sobra una voz en off que se hace pesada. Cuenta con una notable dirección artística, ya que la reconstrucción de la época es impecable. Los decorados son bastante convincentes, y los vestidos que luce la actriz principal impresionantes. Los secundarios tienen bastante nivel, sobre todo Kathy Bates, como la rival de Pfeiffer, que ha perdido con el tiempo su belleza física, y el joven Rupert Friend, que fue el príncipe Alberto en La reina Victoria. Pero es un film frío, con el que el espectador no empatiza, excesivamente premioso. Todo resulta demasiado previsible y convencional. Sin duda, está bastante alejada de las mejores obras de Frears.

4/10
Las ruinas

2008 | The Ruins

Dos amigas, Amy y Stacy, se han ido de vacaciones con sus respectivos novios, Jeff y Eric, que no se conocían, a Cancún. México. Allí este cuarteto es tan sofisticado y exquisito que en vez de ir a ver pirámides y otras zarandajas que puede degustar cualquier turistilla de medio pelo, ellos se dedican a actividades tan originales como retozar y tomar el sol, además de emborracharse y practicar el sexo. Pero el último día de su estancia conocen a Mathias, un joven alemán, que les habla de unas ruinas mayas donde está trabajando su hermano arqueólogo, y atraídos por la exclusividad (esas ruinas no las visita cualquiera), deciden ir ahí de excursión. Craso error, pues una vez llegan a su destino, se encuentran a unos nativos bastante hostiles por misteriosas razones, que matan a un pobre griego que se había sumado a última hora a la expedición. Para ponerse a salvo suben a lo más alto de la pirámide, y como los nativos no osan traspasar el umbral de la misma por razones ignotas, pueden respirar tranquilos... poco tiempo, pues la hiedra del lugar puede que sea aún más hostil que los enemigos humanos. Película de terror con abundantes sustos. Sorprende averiguar que una trama bastante simplona se basa en un libro, y que su autor (y también adaptador) es Scott B. Smith, que también escribió la novela, más compleja, de que partía Un plan sencillo. Aquí lo que tenemos es un film de atmósfera, de angustia creciente, con la mayoría de los tópicos al uso del género, más un dibujo de México y sus gentes que es de suponer no habrá apasionado demasiado a los mexicanos. Abunda la sangre, y se nos regalan un par de mutilaciones, más acuchillamientos varios. Si uno está humor, puede llegar a sonreírse con los sonrojantes diálogos, acerca de si huir o esperar ayuda, o sobre si fulanita me engaña con zutanito, mientras a mí me devoraba una planta carnívora, no hay derecho y tal... Otro de los descubrimientos, cuando uno ve los títulos de crédito, es ver ahí el nombre de Darius Khondji como director de fotografía: imposible averiguar qué le atrajo del film, a no ser el cheque al final del trabajo.

3/10
My Blueberry Nights

2007 | My Blueberry Nights

Maravilloso film del director Wong Kar Wai, quien había puesto muy alto el listón tras sus anteriores trabajos, las películas que conforman su díptico Deseando amar (In the Mood for Love) y 2046. Tres años después de cerrar la historia de amor imposible entre el escritor Chow y la bella Su Li-Zhen, narrada con una sensibilidad poco común, el cineasta hongkonés entrega su primera producción norteamericana, en lo referente a las localizaciones de rodaje y al reparto artístico, que reúne a unos cuantos actores de renombre internacional. Pero si la cosa es novedosa en esos aspectos, en otros –en el principal– el trabajo de Kar Wai permanece inalterable, pues vuelve a hablarnos de amor: de su insaciable búsqueda por parte del ser humano, de las dificultades para retenerlo, del dolor de la pérdida, de su recuerdo... Romanticismo en estado puro. El guión narra tres historias que se articulan en torno a un personaje principal: Elizabeth. Ésta, una joven veinteañera, llega desolada un noche a una cafetería de Nueva York. Su novio la ha abandonado por otra mujer, y ella lleva consigo las llaves de un piso al que ya no está invitada... La chica regresará otras noches al local, y allí el dueño, Jeremy, le hará compañía y le contará que hay muchas otras llaves extraviadas allí, cada una con su pequeña historia de amor... Al fin, para salir de su tristeza, Elizabeth se lanza a un viaje en solitario por Estados Unidos, un itinerario sin destino fijo que acabará llevándola hasta Memphis (Tennessee) y Las Vegas (Nevada). Y en esos lugares conocerá a hombres y mujeres que sufren, ríen y viven sus propias historias de amor y buscan, como todos, la felicidad. Estamos ante una película extraordinaria. Sin paliativos. Es muy reconfortante que la mirada de Wong Kar Wai siga siendo la de un joven cuando habla del amor, la de un joven experimentado eso sí, nada pueril, pero también la de un hombre lleno de esperanza y sin pizca de cinismo, la de alguien que aún cree de verdad que el corazón de las personas está hecho para amar, para darse y para recibir amor, por muy mezquinos que sean los sentimientos que podamos albergar. Hay una ternura grandiosa cuando el cineasta habla de sus personajes, comprende sus anhelos y así los quiere, y después logra el milagro de que el espectador sienta exactamente lo mismo por ellos. Y esta vez, en la mirada de Kar Wai hay menos amargura que otras veces y sí un amplio panorama lleno de esperanza. Gran parte del mérito final de esta peculiar "road movie" está en el fantástico reparto. Sorprende increíblemente el debut de la cantante Norah Jones, que interpreta admirablemente a la bondadosa y tierna protagonista. Pero todos están perfectos, con atención especial para la pareja formada por David Strathairn y Rachel Weisz. Pero Kar Wai sigue fiel a su mirada y a esas constantes antes mencionadas: el recuerdo amoroso –“vine para recordar lo que sentí entonces”–, el paso del tiempo, externo e interno... Se permite incluso el capricho de introducir un par de veces los acordes de "Yumeji's Theme", la música compuesta por Shigeru Umebayashi e inmortalizada en Deseando amar… También demuestra el cineasta oriental, autor de todos sus guiones, que sigue siendo un consumado escritor… “Esto sabe verdaderamente horrible, ¿pero acaso la gente bebe por el sabor? Ponme otra”, dice un atormentado personaje tras tomar de un trago una copa de vodka. ¡Y cómo le gusta jugar a las palabras, a su significado oculto! Ya sólo el título es un buen ejemplo, entre otros muchos. Capítulo aparte merece la belleza estética de la película. Muy pocas veces se puede encontrar en una pantalla de cine una colección de imágenes tan expresivas, tan luminosas, tan perfectas. Wong Kar Wai hace magia con ellas y transforma los sentimientos en colores, con esos tonos rojos tan absorbentes, que convierten muchos de los encuadres en postales de un preciosismo fabuloso. Y, como siempre, la música –un elenco muy agradable de canciones– tiene vital importancia y la compenetración sonido-imagen es perfecta. Es posible que alguien pueda criticar este aspecto del film y también achacar a este tratamiento formal una importancia excesiva y artificial, o quizá como causa de cierta ralentización del ritmo narrativo. Podría ser, pero en todo caso sólo serían reproches mínimos en un conjunto absolutamente delicioso.

8/10
Funny Games

2007 | Funny Games U.S.

El alemán Michael Haneke dirigió en 1997 su obra más conocida, Funny Games, transgresor, provocador y sórdido thriller. Diez años después, se hace cargo del remake estadounidense, una reproducción clónica del original, con otros actores, tan excelentes como ya eran los originales, pero más conocidos a nivel internacional. Repite el arranque, que resume muy bien lo que quiere contar Haneke. Ann y George –un matrimonio burgués– se dirigen en coche con su hijo Georgie hacia su lujosa residencia veraniega, mientras juegan a colocar CDs de opera en el reproductor e intentan adivinar quién es el autor de cada pieza. La música armónica relaja y prácticamente hipnotiza al espectador, hasta que Haneke cambia de banda sonora y sustituye la ópera por un durísimo tema de rock muy poco armónico que produce el efecto de un elefante en una tienda de piezas de porcelana. Adelanta lo que va a ser el argumento: la plácida vida de una familia feliz se ve arrastrada al caos tras la irrupción brusca en su casa de dos jóvenes psicópatas que les retienen contra su voluntad, les someten a vejaciones y les avisan de que les van a asesinar. El aspecto más polémico de aquella obra sobre el sinsentido de la violencia era que sus jóvenes asesinos hacían daño sin ninguna motivación aparente, por pura diversión. Se incluyen guiños a La naranja mecánica, cinta con la que está muy estrechamente relacionada. Haneke va un paso más allá de lo que ofrecía Kubrick, pues sus asesinos parecen gozar de absoluta impunidad. Llama la atención que Haneke repita algunos juegos de cine vanguardista más usuales en el cine europeo que en el americano –como el personaje que habla a la cámara o aquel ‘rewind’ que dio mucho de que hablar–. Estos elementos desconcertarán al público que busque un thriller más convencional y a veces se hacen un poco cargantes. Por lo demás, y a pesar de sencillas variaciones, Haneke repite prácticamente los mismos planos –hasta los personajes se llaman igual–, por lo que gustará más a los espectadores que desconozcan la anterior versión. Naomi Watts y Tim Roth realizan interpretaciones tan realistas que parecen estar pasándolo bastante mal, mientras que Michael Pitt da vida a un psicópata que transmite una demencia infernal.

5/10
La intérprete

2005 | The Interpreter

Silvia Broome, una intérprete de origen africano que trabaja en la ONU, escucha una conversación en una lengua que poca gente conoce. Resulta que un micrófono se ha quedado encendido, y que dos tipos que lo ignoran hablan entre sí de un plan para asesinar al presidente de Matobo, un país africano. Silvia denuncia los hechos, y las autoridades asignan el caso al agente Tobin Keller. Años llevaba sin dirigir Sydney Pollack, autor de varios thrillers de primera, como son Los tres días del cóndor y La tapadera. Retomó el género en esta amena cinta para la que excepcionalmente le han dejaron rodar en la sede de la ONU. El punto de partida es mera excusa, pues el relato de las luchas de poder en un país inventado no está excesivamente desarrollado. Pero propicia escenas de gran tensión, como la que se desarrolla en casa de Silvia, o la magnífica del autobús. Además, Pollack denuncia la falta de cobertura mediática de algunos conflictos.

6/10
Wimbledon

2004 | Wimbledon

El tenista británico Peter Colt se prepara para decir adiós a la competición profesional. Nunca pasó del número 119 en el ranking mundial, y ahora le han hecho una suculenta oferta económica para entrenar en un club deportivo de postín. Pero antes de aceptar el puesto, se dispone a competir por última vez en las célebres pistas de Wimbledon. Allí surgirá el flechazo de Cupido cuando se cruce en su camino Lizzie Bradbury, una joven promesa del tenis, al que su papá acompaña noche y día para que no se distraiga acerca de su objetivo primordial, ganar el torneo en la categoría femenina. Peli romántica, más o menos previsible, donde los triunfos deportivos acontecen en la medida en que se mantiene viva la llama del amor. Le falta un poquillo de gracia, Richard Loncraine (Ricardo III) no integra bien competición y cuitas amorosas. Pero un reparto apañado (con la pareja Paul Bettany-Kirsten Dunst), y la brillante fotografía de Darius Khondji, ayudada por efectos visuales, de los partidos, ayudan a mantener el interés de la cinta.

4/10
Todo lo demás

2003 | Anything Else

Jerry Falk (Jason Biggs) es un aspirante a escritor, que trata de abrirse camino. Su agente, Harvey (Danny DeVito), tiene tales sueños de grandeza, y exige tanto a sus representados, que se ha quedado con un solo cliente: Jerry. Por otra parte, su amigo David (Woody Allen), es una especie de mentor, que trata de darle consejos para desenvolverse en la vida. Jerry pronto se enamora de la imprevisible Amanda (Christina Ricci), con la que empieza a convivir; ella tendrá la ocurrencia de traerse a casa a su madre Paula (Stockard Channing) una temporadita. Woody Allen deja atrás el optimismo que parecía haber adquirido con títulos como Granujas de medio pelo y Un final made in Hollywood. Su último film, Todo lo demás, es una nueva indagación en el mundo de la pareja, en sus amores y desamores, egoísmos y neuras, dentro del vértigo de la atracción. Pero hay más cinismo, quizá por ser su primer proyecto concebido tras los desgraciados sucesos del 11 de septiembre, que sacudieron a su muy amada Nueva York. Aunque a ratos se estanca, Allen es siempre Allen, y da algunas pruebas de brillantez. Los momentos más hilarantes corren a su cargo, con una divertida crítica al descontrol de armas que existe en Estados Unidos.

4/10
La habitación del pánico

2002 | Panic Room

Tras su divorcio, Meg quiere comenzar una nueva vida junto a su hija Sarah, razón por la cual se mudan a una lujosa mansión situada en pleno Manhattan. La enorme casa cuenta con los más modernos dispositivos de seguridad, entre los cuales sobresale la llamada habitación del pánico, una cámara acorazada integrada en el dormitorio principal y dotada con una línea telefónica independiente, múltiples pantallas que recogen lo que acontece en la casa y una despensa de víveres suficiente como para sobrevivir en ella durante largo tiempo. Durante la primera noche unos delincuentes entran en la mansión creyéndola vacía. Buscan un tesoro escondido por el antiguo inquilino. El problema es que el dinero se encuentra en la habitación del pánico, el lugar donde desesperadamente se han refugiado las asustadas y todavía inexpertas inquilinas. Angustioso thriller cuya naturaleza claustrofóbica se basa en la propia concepción de la historia: la acción discurre en tiempo real, durante la noche, y el rodaje tiene lugar casi íntegramente en el interior de la casa. Además, las presentaciones se reducen al mínimo: apenas conocemos a los protagonistas cuando ya estamos metidos en faena, una característica que hace que el espectador intente inútilmente respirar hondo durante las casi dos horas de película. Es elogiable el virtuosismo formal de la puesta en escena que emplea David Fincher (Seven, El club de la lucha), un director con pasado de publicista que se atreve a rodar planos secuencia larguísimos y de impecable factura, aunque con ello sugiera imposibles movimientos de cámara. El sólido guión es obra de uno de los jóvenes talentos con más futuro de Hollywood. Tan sólo con la hitchcockiana escena de la conversación entre Meg y el policía en el umbral de la puerta, David Koepp (Parque Jurásico, Misión imposible, Spider-Man), da muestras de una sorprendente eficacia en el manejo del suspense narrativo. La archiestrella Jodie Foster obtiene nota alta en su papel de madre sufridora y resuelta, y el fantástico Forest Whitaker hace lo propio como ladrón con buenas pulgas.

7/10
La playa

2000 | The Beach

Richard es un joven ‘moderno’... Él solito se ha montado unas vacaciones en Tailandia. Y se las arregla bastante bien. Una noche un vecino de hotel con un punto (y dos) de locura, le muestra un mapa de ‘la playa’, un lugar que sería algo así como el paraíso en la tierra. Al día siguiente el vecino amanece muerto: se ha suicidado. Richard decide partir en busca del mítico lugar, y pide a una pareja de franceses (la chica le ha hecho tilín), que le acompañen en su aventura. Este film, adaptación de una novela de Alex Garland, encaja de modo coherente en la filmografía de Danny Boyle. En Tumba abierta las personas buscaban la felicidad a través del dinero, y en Trainspotting por la droga; ambos caminos se revelaban insatisfactorios. En La playa, tenemos un auténtico paraíso, al menos en apariencia. La playa secreta, a la que el trío protagonista llega tras diversas peripecias, ofrece un paraje increíble. Allí no es necesario trabajar: todo el día puede uno bañarse, retozar con el compañero o compañera de turno, practicar deportes, fumar hierba... Parece la comunidad perfecta, al estilo hippy, que vive sólo para el deleite de los sentidos y hacer lo que venga en gana. Parece. Boyle ofrece un film con algo de contenido, que hace reflexionar un poco acerca de dónde ponemos nuestros anhelos de felicidad. Aunque se lía –no tiene claro todo lo que pretende contar–, muestra cómo los corazones pueden endurecerse hasta límites insospechados en esa ‘comunidad perfecta’. El director cita a Apocalypse Now, con Robert Carlyle trastocado en coronel Kurtz de pacotilla, y transforma a Leonardo DiCaprio, sin que venga muy a cuento, en un personaje que se cree protagonista de un videojuego. 

4/10
La novena puerta

1999 | The Ninth Gate

Dean Corso es especialista en libros antiguos. Un cliente multimillonario le enseña su última adquisición: La novena puerta, un libro para invocar al diablo, cuyo autor acabó en una hoguera de la Inquisición. Y le encarga al experto que coteje el libro con otros dos ejemplares similares de coleccionistas privados, para comprobar su autenticidad. Lo que parece un encargo sencillo, se convierte en una aventura demoníaca. Adaptación de la novela "El club Dumas" de Arturo Pérez-Reverte. El guión, que ha pasado por distintas manos (desde las de Anthony Shaffer a las de Enrique Urbizu, para acabar en las de Roman Polanski), reduce la larga trama a la parte relativa al demonio. ¿Qué le pasa a Polanski, que asegura no creer en el ángel caído, y en cambio lo repite como personaje en varias películas? Misterio misterioso. El hecho es que el film deja de lado lo concerniente a Dumas y los mosqueteros. La historia se beneficia de su tono detectivesco y del aura de veneración con que se trata a los libros. El esfuerzo de producción (con iniciativa y gran parte de capital españoles) se nota: la parte visual cuenta con la fascinante imaginería creada por el director artístico Dean Tavoularis y el de fotografía Darius Khondji; la música de Wojciech Kilar resulta inquietante. En el reparto, muy internacional, brilla el camaleónico Johnny Depp, que asegura que le encantó la historia porque “yo tengo una gran colección de libros y vivo buscando manuscritos por el mundo”.

5/10
In Dreams (Dentro de mis sueños)

1999 | In Dreams

Treinta años atrás un pueblo quedó cubierto por las aguas de un pantano. En la actualidad, muy cerca, vive Claire, una ilustradora de cuentos infantiles casada con Paul, y que tiene una hijita. Esta mujer tiene pesadillas recurrentes en las que ve la terribles acciones de un asesino de niñas. De hecho una de sus visiones coincide con el auténtico hallazgo del cadáver de una chica en el pantano. La policía muestra incredulidad cuando Claire habla de sus extrañas pesadillas, pero ella está aterrorizada, sobre todo porque la próxima víctima podría ser su propia hija. Neil Jordan vuelve a contar una historia de terror psicológico (aunque también haya su ración de sangre) donde los sueños y el psicoanálisis tienen cierta presencia. Recuérdese a este respecto sus films En compañía de lobos, Entrevista con el vampiro o Contracorriente. Logra una historia con algunos momentos inquietantes, que se apoya bien en el magnífico trabajo de Annette Bening y Stephen Rea. Quizá cuando la presencia del psicópata se hace más real, el film baja en intensidad, pero en conjunto tiene cierta gracia.

5/10
Alien Resurrección

1997 | Alien Resurrection

Ellen Ripley murió luchando contra un Alien en la anterior entrega de la serie. Sin embargo, doscientos años después regresa como un clon, creado por un equipo de científicos con un objetivo: recuperar a la reina Alien que estaba engendrando antes de morir. Sin embargo, con ella vuelven los Aliens, que toman la nave donde la nueva Ripley ha sido engendrada. Paralelamente, una tripulación de estrafalarios piratas espaciales han llegado hasta ese lugar para robar todo lo que sea posible. Ripley se une a ellos para combatir a los depredadores espaciales, pero la huida no será fácil, ya que son demasiados. Cuarta entrega de la serie y, aun así, tiene el mérito de ser absolutamente distinta a las demás. Para ello, los productores contrataron a un mago visual, el realizador francés Jean-Pierre Jeunet, que ya había demostrado su solvencia con el éxito de Delicatessen y con el film La ciudad de los niños perdidos, uno de los títulos más caros del cine europeo. Ambos trabajos los realizó junto con su compañero Marc Caro. En esta ocasión, Jeunet salió airoso de su primer trabajo en solitario que, a pesar de conservar las señas de identidad de las anteriores entregas, tiene también el impactante estilo del francés, quien se llevó a Ron Perlman, uno de los actores de La ciudad de los niños perdidos y a Dominique Pinon (Delicatessen). El reparto vuelve a estar encabezado por Sigourney Weaver, protagonista del resto de entregas, pero esta vez incorpora a la estrella, cada vez más en alza, Winona Ryder.

6/10
Belleza robada

1996 | Stealing Beauty

Una joven americana decide pasar el verano en la Toscana tras la muerte de su madre. Allí intentará encontrar a su padre, de quien desconoce su identidad, a la vez que trata de recuperar una relación que comenzó unos años atrás con su vecino Nicolo. El realizador Bernardo Bertolucci es el responsable de la perfección técnica de esta película, con una bella fotografía y una excelente banda sonora. Por lo demás, hay visión muy erotizada de la vida, aunque no esconde las consecuencias infelices de ese mundo 'alegre', heredero del rechazo moral y del 'hippismo' de los años 70. La joven Liv Tyler, que saltó a la fama con este film, consigue una sorprendente interpretación.

5/10
Evita

1996 | Evita

Interesante y cuidadísimo film, a caballo entre película dramática, musical y documental, y realizada por uno de los directores más personales del mundo anglosajón, Alan Parker (El expreso de medianoche). La película narra la vida de la carismática y controvertida Evita (Madonna). Abandonada en su infancia para lograr sus sueños en el Buenos Aires de 1940, subió rápidamente en la vida social desde actriz de series B hasta casarse con el futuro presidente Juan Perón (Jonathan Pryce) y convertirse en la primera dama de Argentina. Finalmente moriría de un cáncer a la edad de 33 años, entre el fervor popular y el desprecio de los militares. Todo ello es narrado sarcásticamente por el mítico Che (Antonio Banderas). Película de una expresiva calidad visual y magníficamente interpretada y acompañada por la imponente música de Andrew Lloyd Webber. La película ganó un Oscar a la mejor canción además de tres Globos de Oro, uno de ellos a la Mejor Película.

6/10
La ciudad de los niños perdidos

1995 | La Cité des enfants perdus

Krank es un científico que vive junto a unos clones en una plataforma en medio del mar. Es incapaz de soñar y por ello envejece cada vez más rápido, lo que le hace raptar a los niños de la ciudad portuaria que tiene más cerca y robarles sus sueños. En la ciudad vive el gran One, que va en busca de su hermano pequeño Denre; pero también aparecen otros personajes, como Miga (estupenda Judith Vittet), la niña de nueve años que acompaña a One; o Irvin, el cerebro que vive en un acuario. Cinta fantástica, llena de seres extraños, dirigida por Jean-Pierre Jeunet (Amelie) y por Marc Caro, que también trabajó con Jeunet en Delicatessen. La trama, lejos de tener un argumento lógico, resulta algo confusa y se alimenta de personajes oníricos e imaginarios y de situaciones surrealistas, que parecen sacadas de un cuento tenebroso. La estética, por momentos oscura y claustrofóbica, da paso también a momentos muy tiernos, en este film muy del estilo de Jeunet. Entre el reparto se puede ver al feote Ron Perlman (Hellboy), que interpreta al enorme One, o a Dominique Pinon (La gran aventura de Mortadelo y Filemón), que hace el papel de los clones.

6/10
Seven

1995 | Se7en

David Fincher (The Game, El club de la lucha) le sacó partido a su impactante estilo visual, al servicio de un guión sorprendente, muy impactante y a la vez reflexivo, sobre la corrupción en la sociedad actual. A punto de jubilarse, el teniente Somerset, de homicidios, va a ser reemplazado por el joven detective David Mills. Antes, ambos deben enfrentarse a un violento psicópata, que asesina a sus víctimas horrible y fríamente, “inspirado” en los siete pecados capitales. Una angustiosa y oscura ambientación enfatiza las dramáticas interpretaciones de Morgan Freeman, Brad Pitt y, sobre todo, Kevin Spacey. Los asesinatos son realmente retorcidos y algunas escenas permanecen en la memoria del espectador por mucho tiempo. La escena final, antológica.

7/10
La sombra de la duda

1993 | L' Ombre du doute

Una niña de doce años, sensible e introvertida, sufre abusos sexuales por parte de su padre. Con ayuda de su profesora, las dos denuncian el caso ante la policía. Como consecuencia se desata un terrible drama en la familia que componen el matrimonio y dos hijos. Pues el padre niega las acusaciones, y cuenta además con el apoyo de su mujer. La divulgación de los hechos agravará el trauma de la pequeña. Contenida formalmente, la película trata de forma angustiosa el presunto caso de incesto. Muy cuidado estéticamente, se da al film un aspecto realista, evitando las desviaciones morbosas o sensibleras.

4/10
Delicatessen

1991 | Delicatessen

Uno de los mayores éxitos del cine francés de los últimos años, lo que se debe a su renovador estilo visual y a la gran imaginación que destila cada uno de sus planos. Además, crea un mundo propio, con unos decorados y vestuarios muy originales, que pueden ser parte de cualquier lugar del mundo. Retrata a los habitantes de un edificio, en cuya planta baja se sitúa una charcutería. El origen de la carne que allí se vende es desconocido. Con este largometraje debutaron los realizadores Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro (La ciudad de los niños perdidos). Obtuvieron un gran número de premios internacionales, entre los que destacan los cuatro del festival de Cinema Fantastic de Sitges de 1991. El film tiene pasajes de una rara y bella poesía.

7/10

Últimos tráilers y vídeos