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Biografía

Eigil Bryld

Eigil Bryld

Eigil Bryld

Filmografía
Deep Water

2020 | Deep Water

The Report

2019 | The Report

Recién graduado en derecho en Harvard, el joven y ambicioso Daniel J. Jones tiene ante sí un futuro muy prometedor. Pronto pasa a formar parte del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos. Y la senadora demócrata que preside ese comité, Dianne Feinstein, le encomienda que trabaja en un informe sobre las prácticas de interrogación y detención de sospechosos de terrorismo por parte de la CIA, que se adoptaron tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Serán años de trabajo, en que un pequeño equipo de personas debe revisar millones de documentos que podrían evidenciar que los servicios secretos estadounidenses acudieron a la tortura para sonsacar a los prisioneros, conculcando su dignidad y derechos más elementales. La postura de la Agencia consiste en señalar que esos métodos de interrogación mejorada habrían logrado información sustancial sobre atentados, y salvado muchas vidas, pero las conclusiones de Jones no corroboran esta idea. Scott Z. Burns, director y guionista al que le gustan las historias basadas en hechos reales, que cuestionan la pragmática y cínica idea de que “el fin justifica los medios” –suyos son los libretos de Efectos secundarios, sobre la industria farmacéutica, y The Laundromat. Dinero sucio, sobre la crisis financiera y los paraísos fiscales–, se mueve como pez en el agua con esta historia que describe minuciosamente la investigación de Jones, y los obstáculos con los que se encuentra, en la CIA, en la Casa Blanca con las administraciones de Bush y Obama, e incluso con su valedora Feinstein, que trata de hacerle ver que a veces hay que llegar a fórmulas de compromiso. También se recuerda varias veces que Jones puede convertirse en un nuevo Edward Snowden, considerado por muchos como un traidor, y que está reclamado por la justicia estadounidense, por filtrar información sobre el programa de vigilancia casi universal que realizaba la CIA. La narración es casi de estilo documental, de hecho nada llegamos a saber de la vida privada de Jones, interpretado por Adam Driver, ni de los otros personajes, más secundarios, ya sea la senadora a la que da vida Annette Bening, los directores y agentes de la CIA, o de los detenidos sometidos a tortura. El desafío del film es lograr que este enfoque no resulte tedioso, y en gran parte lo logra, aunque sea inevitable enterrar al espectador con abundantes datos que pueden serle de difícil digestión. La idea es no dejar duda acerca de la inmoralidad de la tortura, que se muestra con imágenes ciertamente desagradables, incluidas las ya tristemente célebres de ahogamiento simulado. Y mostrar las dificultades para lograr que la verdad salga a la luz, aunque resulte vergonzante; sin dejar de preguntarse si no hay aspectos sobre los que resulta un enfoque más prudente hacer borrón y cuenta nueva. El film tiene la honradez de señalar cómo los obstáculos para reconocer y publicar los errores provienen del campo demócrata y republicano, y deja un resquicio de esperanza recordando que el informe final contó con el respaldo de Feinstein y el republicano John McCain.

6/10
La voz más alta

2019 | The Loudest Voice | Serie TV

Biografía del controvertido Roger Ailes, estratega de Nixon y Reagan, y presidente de Fox News, que poco antes de su muerte fue demandado judicialmente por Gretchen Carlson, una de las presentadoras estrella de la cadena, por acoso sexual. Comienza mostrando su fallecimiento, en 2017, por hematoma subdural, para después viajar al momento en el que el magnate Rupert Murdoch le recluta para lanzar una cadena informativa por cable. Tom McCarthy, que ya retrató los medios de comunicación en Spotlight, ha concebido junto al guionista y productor Alex Metcalf, artífice de Heridas abiertas, una miniserie para Showtime que adapta el libro del periodista Gabriel Sherman. Este profesional siguió tan de cerca al personaje que aparece, encarnado por Frank Kranz. Los guiones parecen haberse inspirado en el excelente trabajo del gurú Aaron Sorkin para Steve Jobs, donde no se recogía todo el periplo del fundador de Apple, sino tres momentos significativos. De forma similar, cada uno de los siete capítulos reconstruye uno de los años más importantes para el protagonista, comenzando en 1995, en los albores de Fox News. Se nota el posicionamiento ideológico de sus creadores, tendentes a la izquierda, pues se ofrece la sensación de que sólo las compañías conservadoras manipulan sus informativos, pretenden influir en las elecciones, etc. Y se demoniza a Ailes pero se deja fuera de las críticas a la familia Murdoch. Pese a todo, esta producción se distingue por una puesta en escena impecable, se reconstruyen con esmero los hechos, y se genera la suficiente intriga como para que acaben pegados a la pantalla incluso los menos interesados por los entresijos de las cadenas estadounidenses. Se hace hincapié en su faceta de depredador sexual, en ese sentido brillan secuencias como la entrevista a una aspirante a presentadora. Pero también se abordan otros asuntos, como sus decisiones para explotar el morbo durante los atentados del 11-S, o su animadversión hacia Barack Obama. Pese a que se le pinta como un tipo despiadado, egoísta y misógino, al menos se concede a Roger Ailes una enorme astucia para los negocios, decidió dirigir con gran acierto su cadena al público conservador que sentía que los demás medios estaban muy sesgados a favor del Partido Demócrata, y no informarles sino "hacerles sentir informados" (llega a asegurar en un episodio que crea las noticias). Muy caracterizado, Russell Crowe realiza un gran trabajo, se diría que el mejor desde los tiempos de American Gangster o Cinderella Man, componiendo a un titiritero que utiliza a los demás a su antojo, pero al que le sobra carisma. En el extenso e impagable reparto destaca Naomi Watts como la citada Carlson.

7/10
Ocean's 8

2018 | Ocean's Eight

Spin-off de la trilogía de Ocean's Eleven sobre ladrones sofisticados que protagonizaron George Clooney y compañía, que a su vez versionaba la película La cuadrilla de los once con Frank Sinatra y equipo. En esta ocasión la novedad estriba en que el grupo de delincuentes está formado únicamente por mujeres, ocho, y que en vez de casinos el objetivo de su golpe está enmarcado en la glamourosa y neoyorquina gala Met. Debbie Ocean, hermana del fallecido ladrón Danny Ocean se ha pasado varios años en prisión, porque su novio la traicionó en una estafa, ya se ve que la “dedicación profesional” viene de familia. Durante ese tiempo ha urdido el golpe perfecto que deberá ejecutarse en la gala Met: no se trata de robar los magníficos collares que forman parte de una exposición, sino de centrar el tiro en el que llevará una “celebrity”, Daphne Kluger, que pertenece a Cartier, y que debido a sus preciosos diamantes está valorado en 150 millones de dólares. Tras reclutar a antiguas compañeras del oficio, se trata de recabar toda la información de la sede del evento, y el modo de acceder ahí sin despertar sospechas. Y si de paso se pueden ajustar cuentas con el traidor de antaño, miel sobre hojuelas. Aunque el nombre de Steven Soderbergh se mantiene entre los productores, toma la batuta de director Gary Ross, cuyos créditos en este rol se limitan a cinco títulos en dos décadas, uno de ellos el exitoso Los juegos del hambre. Además coescribe el guión. La película es entretenida, y funciona como un mecanismo de relojería. Si hay que achacarle algo es precisamente eso, que parece escrita por una computadora inteligente, le falta alma. Es como jugar al ajedrez con un ordenador, nunca hará una jugada genial aunque manejará las opciones utilizadas por grandes jugadores que albergue su extensa base de datos. En tal sentido el film resulta algo frío, cuesta empatizar con los personajes, aunque estén interpretados por una pléyade de estupendas actrices, y haya algún divertido gag. El reparto acude a una primera línea de estrellas indiscutibles –Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway–, seguidas de su ilustrísima Helena Bonham Carter, la cantante Rihanna y la televisiva Sarah Paulson, más jóvenes promesas y un montón de cameos, incluido, no podía ser de otra manera, el de Anna Wintour. Sabe apuntarse el tanto del tan traído empoderamiento femenino, aplaudiendo a unas mujeres que forman un equipo conjuntado, pero que luego son capaces de realizarse plenamente por su cuenta en solitario, viva la independencia, quién necesita a los hombres o formar una familia. Por supuesto, quizá esta lectura sociológica parezca excesiva en lo que no es más que un divertimento, pero en tiempos del #MeToo no puedo por menos de apuntarla.

6/10
The Wizard of Lies

2017 | The Wizard of Lies

La historia de una gran estafa reciente, la perpetrada por Bernie Madoff, que a través de su grupo de inversión, y siguiendo el llamado esquema de Ponzi, creó una gran bola de nieve gastando el dinero que recibía y captando nuevos clientes para tapar agujeros, algo que se convirtió en imposible de ser ocultado cuando llegó la gran crisis financiera de 2008. La entrevista con una periodista escritora del New York Times con Bernie ya en prisión sirve para entregar los necesarios flash-backs, para mostrar el modo en que llevó a la ruina a tantos, y el gran daño que infligió también a los suyos, su esposa y dos hijos que trabajaban para él, y que siempre negaron tener conocimiento de los trapicheos del patriarca de la familia. A sus 75 años el veterano Barry Levinson, que maneja un guión coescrito por su hijo Sam, y basado en parte en el libro de Diana Henriques, entrega un film interesante en la medida en que los hechos reales lo son, pero algo irregular de ejecución. Este film producido por HBO plantea cuestiones como el de la doble ceguera –si se reprocha a los hijos su supuesta ignorancia de los actos criminales del progenitor, también llama la atención que autoridades controladoras y actores financieros no se olieran el gran engaño–, a la que se puede sumar la del propio Bernie Madoff, por exponer a sus seres queridos al Calvario que siguió a su detención, declaración de culpabilidad y condena. Pero es algo reiterativo al exponer los sentimientos de unos y otros personajes, y el conjunto adolece de frialdad, faltan emociones genuinas. Y eso que el reparto es bueno, destacando quizá Michelle Pfeiffer y Alessandro Nivola –la esposa y uno de los hijos– que un Robert De Niro –también productor– eficaz, pero donde resulta imposible dejar de ver a... Robert De Niro.

6/10
Tulip Fever

2016 | Tulip Fever

Crisis in Six Scenes

2016 | Crisis in Six Scenes | Serie TV

  Los agitados años 60, marcados por los disturbios raciales, las protestas contra la Guerra de Vietnam… El maduro matrimonio formado por el arriesgado escritor Sidney Munsinger, y la asesora matrimonial Kay, su esposa, simpatiza con estas causas, pero sería incapaz de mover un dedo para apoyarlas, por temor a poner en peligro su acomodada vida. Una noche se cuela en su casa Lennie Dale, activista de una organización violenta antisistema. Aunque le busca la policía, su familia ayudó mucho a Kay en su juventud, por lo que ésta rogará a su marido que le presten ayuda, aunque eso significa traspasar la legalidad. Después de que prestigiosos realizadores, como Martin Scorsese o David Fincher, se hayan sumado a la época dorada de las series televisivas, le toca el turno al gran Woody Allen, que inició su singladura como guionista en series, telefilmes y shows variopintos. Pese a que en 50 años casi había abandonado la pequeña pantalla, dirigió en 1994 una adaptación de su obra teatral Los USA en zona rusa. Por desgracia, el neoyorquino –que afirma que no ve ninguna temporada de ninguna de las producciones catódicas de moda de la actualidad– no se ha esforzado mucho por adaptarse al lenguaje del medio. Se limita a componer una de sus películas habituales un poco más larga, de 120 minutos, que después ha cortado en seis capítulos de 20, sin que cada entrega parezca estar concebida con estructura propia. El propio Allen ha llegado a declarar que se ha equivocado al llegar a un acuerdo con Amazon, que esto no era para él. Crisis In Six Scenes no aporta demasiado a la historia de las series, ni tampoco a su extensa filmografía; quedará como un trabajo menor. Sabe a poco su crítica al posicionamiento radical, inaceptable por muy legítima que sea la causa, pues al final resulta todo demasiado ligero. Pese a su toque maestro con los actores, esta vez no todos encajan, por ejemplo, la reputada dramaturga, actriz y realizadora Elaine May no se complementa del todo en pantalla con el propio Allen, en un papel que habría bordado Diane Keaton, o alguna otra de sus compañeras más memorables. Por su parte, la joven Miley Cyrus sobreactúa, no llega al nivel de otras jóvenes que han estado a las órdenes del cineasta, como Scarlett Johansson, o más recientemente Emma Stone. Pese a todo, se disfruta, pues sus capítulos de 20 minutos tienen un ritmo dinámico. Agradará sobre todo a los incondicionales del creador de Annie Hall, pues recupera sus elementos recurrentes, como esa música de jazz siempre tan bien elegida, sus personalísimos títulos de crédito, o ese personaje neurótico al que le saca tanta gracia, y que propicia los diálogos y situaciones más divertidos.  

6/10
House of Cards

2013 | House of Cards | Serie TV

Recién elegido el nuevo y demócrata presidente de Estados Unidos, el congresista Francis Underwood contaba con ser nombrado secretario de estado. Pero el ingrato presidente electo ha decidido no cumplir su promesa, las circunstancias políticas obligan. No queda convencido Underwood, que a partir de ese momento orquesta su particular venganza: no sólo torpedeará a quien el presidente ha señalado como secretario de estado para colocar a una mujer en su lugar, sino que apoyará una nueva ley de educación a su gusto, y filtrará información a su gusto a una bloguera del influyente diario The Washington Tribune; y todo ello con la apariencia de ser un fiel colaborador de la Casa Blanca, a la que no guardaría rencor. Entretanto la esposa de Francis, Claire, busca el modo de sacar adelante sus proyectos medioambientales sin ánimo de lucro, contando con que los fondos que manejará no son los deseados por la falta de consideración de que ha sido víctima él. Traslación a la realidad política americana de la novela del británico Michael Dobbs, que fue convertida en serie televisiva por la BBC en la última década del siglo XX. Se trata de un ambicioso proyecto de Netflix, el portal de internet para alquiler de películas y series televisivas, que de este modo se mete de lleno en la producción, incluso con el atrevimiento de haber puesto simultáneamente a disposición de sus usuarios, los 13 episodios de que consta su primera temporada. Los dos primeros capítulos los dirige el estiloso David Fincher, en su primera incursión televisiva, y otros cineastas ligados a House of Cards responden a los prestigiosos nombres de James Foley, Joel Schumacher, Carl Franklin y Allan Coulter, entre otros. El enfoque de House of Cards es tremendamente cínico: la entrega de Francis a la política es una exclusiva mirada a su propio ombligo, no consiste en otra cosa que en sentir el vértigo del poder y salirse con la suya, siempre desde una altura clarividente que mira a los demás con desprecio, sean “lobos” o de la “manada”. Ello se subraya con la escenas en que Francis, un papel a la medida de Kevin Spacey, mira directamente a cámara para exhibir sin tapujos su desprecio a los demás, su escasa confianza en la naturaleza humana la búsqueda de su exclusivo interés. Su matrimonio con Claire –no tienen hijos– parece más una fría asociación conveniente para ambos, que algo basado mínimamente en algo parecido al amor. Y los otros congresistas, la periodista, los ciudadanos sufrientes, no son más que peones sacrificables en su particular partida política de ajedrez; y ello porque tampoco es que sean mejores que él. Está claro que la serie, desarrollada en su versión yanqui por Beau Willimon, tiene gancho y está bien rodada. Logra intrigar y los actores hacen un buen trabajo. Pero la imagen que transmite de la actividad política es algo muy parecido a una cloaca donde nadie parece pensar que está prestando un servicio a los ciudadanos. Lo que resulta altamente deprimente.

6/10
Not Fade Away

2012 | Not Fade Away

No conoces a Jack

2010 | You Don't Know Jack

Acercamiento a la trayectoria del doctor Jack Kevorkian, también conocido como el “doctor Muerte” por las prácticas de suicidio asistido y eutanasia en las que participó en el estado de Michigan en EE.UU. con un artilugio de su invención, más de 130 casos antes de que terminara encerrado en prisión. La película se rodó en 2010, un año antes de la muerte de Kevorkian. El film, con libreto de Adam Mazer (El espía) y la dirección del veterano Barry Levinson, procura mantener las distancias acerca del personaje que retrata y su personal “cruzada” asumida como una especie de “misión” a la que estuviera destinado. De modo que lo que vemos es a un personaje para el que sólo vale su criterio personal, un iluminado que se ve como un nuevo Galileo o incluso un defensor de los derechos humanos fundamentales. Soltero, le ayuda su hermana Margo también soltera, y una camarilla de personajes, aprovechando las grietas legales del sistema, y la compasión que suscitan los casos en que participa Kevorkian, siempre personas con graves dolencias que no desean seguir viviendo, y cuyos familiares sufren la presión de ayudarles a terminar con sus vidas. El film no oculta las ambiciones de personas como el abogado Geoffrey Fieger, que ayuda a Kevorkian pero que también piensa en despegar políticamente. Con buenas interpretaciones -empezando por el gran Al Pacino-, y cierta intención casi documental, se trata de una cinta que evita tomar partido, no glorifica a su protagonista, y aunque no le condena explícitamente, las acciones de Kevorkian son bastante elocuentes acerca de una conducta que intenta “jugar a ser Dios”, aunque él se justifique asegurando que los médicos hacen eso todo el tiempo.

5/10
Paper Man

2009 | Paper Man

Escondidos en Brujas

2008 | In Bruges

El inglés de padres irlandeses Martin McDonagh escribe y dirige esta singularísima película, que supone también un más que correcto debut cinematográfico. McDonagh demuestra sobre todo un gran dominio a la hora de concebir escenas y perfilar a los personajes, no en vano es un dramaturgo de prestigio –galardonado dos veces con el premio Olivier y cuatro veces nominado al Tony–, cuyas obras han sido estrenadas en más de 40 países. Dos asesinos a sueldo van a pasar unos días a la ciudad de Brujas tras realizar su último trabajo. La idea es que esperen allí la llamada de su jefe. Mientras que Ray (Colin Farrell) se siente absolutamente fuera de lugar y no puede evitar los remordimientos terribles provocados por su último ‘trabajito’, su compañero Ken (Brendan Gleeson) está encantado con el arte y la belleza de la célebre ciudad medieval. Y así pasan los días: Ray entablará amistad con una bella chica llamada Chloë y Ken sentirá que ese ambiente cultural serena su mente y su alma. El tono de la película un poquito desconcertante, para bien y para mal. Y es que, si los protagonistas se encuentran fuera de lugar en Brujas –un continuo leitmotiv del guión–, el espectador puede sentirse igualmente perdido al no saber si tomarse en serio o en broma la historia, pues McDonagh busca un casi imposible equilibrio entre comedia y thriller. Hay momentos hilarantes logrados, pero éstos siempre surgen de situaciones nada cómicas, sino más bien patéticas, excesivas, que definen perfectamente el carácter perdedor de los personajes. El resultado es algo así como una tragicomedia negra que remite en parte al cine de Quentin Tarantino o Guy Ritchie, aunque sin su disparatado surrealismo. Aquí es todo mucho más sosegado, y también más gris y tristón. Y McDonagh rueda con un estilo mucho más clásico y contemplativo, recreándose en la fabulosa fotografía de Eigil Bryld y en las bellísimas localizaciones de Brujas, un lugar que parece verdaderamente parado en el tiempo. Este aire reposado de la espera, y el estado taciturno que despiden los personajes a lo largo de los días, crea situaciones improbables a priori, como la de que dos asesinos se pregunten por el más allá, por el bien y el mal, por Dios y por el castigo de sus pecados. Y sobre todo que lo hagan en serio, sin el sarcasmo que aportaría un Tarantino, por seguir con el ejemplo. En el aspecto artístico destaca mucho Colin Farell, cada vez más alejado de los papeles de chulito que le han dado fama. Su personaje sufriente recuerda tremendamente al de Cassandra's Dream, pues también aquí tiene serios problemas de conciencia debido a sus actos pasados. Y hay que hacer mención a la extraordinaria música de Carter Burwell, que es de lo mejorcito que se puede escuchar hoy en día.

6/10
La joven Jane Austen

2007 | Becoming Jane

Probablemente la gran referencia de este film sea Shakespeare enamorado. Como en ese título, se trata de recrear la juventud de Jane Austen como si fuera una novela más de la autora, de tal modo que los acontecimientos que marcan esos años tengan un enorme parecido a episodios de sus novelas más célebres, mayormente “Orgullo y prejuicio” y “Sentido y sensibilidad”. Así, la película arranca con Jane viviendo con sus padres y hermanos en su su casa campestre. Jane, como las heroínas de sus obras, es una joven guapa y agradable, de mente despierta y clara inteligencia, que se esfuerza por escribir historias, aunque hasta ese momento no está satisfecha de los resultados. Sus padres bien podían ser un trasunto de los Bennett de “Orgullo y prejuicio”, al igual que la gran confianza que tiene con su hermana; la relación con lady Gresham, y su arisco aunque sensible sobrino, también recuerdan a esa novela. La tesis del film, que se apoya en la biografía de Austen de John Spence, es que la autora no logrará convertirse de verdad en escritora hasta que tenga auténticas experiencias de la vida, como es la del éxtasis de la enamorada. Y en esta asignatura recibirá lecciones de Tom Leffroy, un irlandés que se pasa una Navidad en su casa, cuyo “primo lejano” en “Orgullo y prejuicio” sería el mundano Wickham. Se dará la paradoja de que este personaje auténtico provoca a Austen para que desafíe las convenciones sociales, aunque él mismo se encuentra constreñido por ellas. El reparto del film es espléndido; obligado es citar a Anne Hathaway, en alza, americana que encarna, bien, a una inglesa; mientras que James McAvoy parece estar especializándose en papeles de jóvenes con encanto pero con un punto canalla, como los de El último rey de Escocia y Expiación.

6/10
The Half Life of Timofey Berezin

2006 | The Half Life of Timofey Berezin

Timofey (Paddy Considine) es un trabajador de una planta nuclear que ha estado expuesto a la radicación. Tras ser despedido sin indemnización, decide robar plutonio para poder venderlo en el mercado negro y dejarle algo de dinero a su mujer (Radha Mitchell) y su hijo antes de morir. Es una producción de HBO que no tuvo mucha repercusión, pero que como muchas de sus películas, merece la pena su visionado. La historia engancha al espectador hasta el final con un guión muy bien escrito y sin fisuras. Emociona, divierte y entristece al mismo tiempo, y todo ello acompañado de unos actuaciones a la altura.

6/10
Pisando fuerte

2005 | Kinky Boots

Gran Bretaña. A la muerte de su padre, Charlie Price toma las riendas del negocio familiar, una fábrica de zapatos tradicional, fundada en 1895. Enseguida se da cuenta de que han bajado los pedidos, por lo que si no lo remedia, tendrá que cerrar. Durante un viaje a Londres, en busca de nuevos clientes, protege a Lola, un travestí, del acoso de un grupo de macarras callejeros. Como agradecimiento, le sugiere que se dedique a fabricar botas para drag-queens. Modesta comedia británica inspirada en la historia real de Steve Pateman, un fabricante que acabó elaborando botas para hombres vestidos de mujer. El tono amable emparenta el film con comedias británicas, como Despertando a Ned o Las chicas del calendario, con las que tiene en común el dibujo costumbrista. Es interesante su retrato del protagonista, un tipo que se convierte en un dinámico emprendedor, como única solución para sacar adelante su negocio. Sin embargo, el guión acumula elementos frívolos sobre el mundo de la moda y el personaje travestido, de los que el film se resiente.

4/10
The King

2005 | The King

Un joven guaperas, recién licenciado en la marina, marcha en busca de su padre, un pastor protestane que ignora su existencia. Su propósito es amargarle la vida haciñendole daño donde más le duele. En su familia. Algo que empieza a hacer, seduciendo a su bella e inocentona hija. James Marsch orquesta un film malsano de venganza, de ésos que dejan mal sabor al mostrar las miserias humanas. Protagoniza Gael García Bernal, quien se diría abonado a filmes que no dejan en buen lugar a supuestos hombres de Dios, como demuestran La mala educación y El crimen del padre Amaro.

5/10
Matar a un rey

2003 | To Kill a King

Inglaterra. Siglo XVII. La corrupción política provoca que el noble Thomas Fairfax y su leal general, Oliver Cromwell, encabecen una revolución. Tras una guerra civil que dura tres años, el monarca Carlos IV es derrotado. Fairfax cree que la contienda ha sido una lección suficiente para el rey, pero Cromwell pretende ir mucho más allá. Decide ejecutarlo, e instaurará un nuevo régimen que genera una espiral de violencia. Nueva recreación del episodio histórico que dio lugar a una magnífica película: Cromwell, de Ken Hughes. Esta vez, el guión se toma muchas licencias históricas, que pillarán los conocedores del paño (Carlos IV no se rindió tras la batalla de Naseby, como muestra el principio de la cinta), y simplifica una época histórica marcada por complejas intrigas políticas. Se echan de menos, por ejemplo, las motivaciones religiosas que tenía el puritano Oliver Cromwell en la realidad. Pero gracias a este recurso, se hace inteligible para el gran público el conflicto central: la postura radical de Cromwell, frente a la de Fairfax, ansioso de reformas, pero más racional y moderado. La cinta se centra sobre todo en la descripción de los personajes, lo que se refuerza por la modélica labor del reparto, especialmente de Tim Roth, que refleja a la perfección como Cromwell fue convirtiéndose poco a poco en un tirano.

4/10
Before The Storm

2000 | Före Stormen

Premio a la mejor dirección en San Sebastián. De nacionalidad sueca, el director sin embargo es iraní. Y, contra pronóstico, la historia es ágil, nada pesada. Entrecruza, con fortuna, los problemas de Leo, un chaval de 12 años que sufre las burlas de un matoncillo compañero de colegio, con los de un taxista de origen iraní, con familia sueca y plenamente integrado en el país... hasta que llegan unos viejos “amigos” dispuestos a “encargarle” un atentado terrorista. El joven Reza Parsa ofrece un film apasionante, con personajes de una pieza.

6/10

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