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Biografía

Frank S. Nugent

Frank S. Nugent

57 años ()

Frank S. Nugent

Nació el 27 de Mayo de 1908 en Nueva York, EE.UU.
Falleció el 30 de Diciembre de 1965 en Los Ángeles, California, EE.UU.
Filmografía
El asalto de Phantom Hill

1966 | Incident at Phantom Hill

Cuando termina la Guerra Civil Americana (1961-1965), una enorme cantidad de dinero en oro es enterrada. Un hombre sabe dónde se encuentra el botín, pero antes de recuperarlo tendrá que enfrentarse a unos forajidos y a los apaches. Discreto western que cuenta con algunos actores eficaces, aunque de segunda fila, como Paul Fix y Dan Duryea.

4/10
La taberna del irlandés

1963 | Donovan's Reef

Dos amigos pasan la vida en la taberna de una pequeña isla de Polinesia, donde se mantienen pequeñas discusiones. Un día, llega al lugar una joven bostoniana, en busca de su padre. Una de las películas con más sentido del humor del maestro John Ford, y una espléndida interpretación de su actor favorito: John Wayne.

6/10
This Rugged Land

1962 | This Rugged Land

Telefilm que fue concebido originalmente para ser un capítulo de la serie Empire (1962), bajo el título "The Day Empire Stood Still". El guión es obra del experto colaborador de Ford, el guionista Frank S. Nugent (Fort Apache, El hombre tranquilo), y entre los actores cuenta con un jovencito Ryan O'Neal, que aún no había conocido la fama. La historia se centra en la persecución de un hombre por parte de un ranchero que cree que el perseguido ha matado a su hija.

4/10
Dos cabalgan juntos

1961 | Two Rode Together

Territorio de Texas, a principios de 1880. Son los tiempos en que sólo los tipos duros sobreviven en el salvaje Oeste norteamericano. Richard Widmark es el Jim Gary, un valiente aunque algo tieso teniente de caballería que, presionado por sus familiares y atendiendo las órdenes de su superior, pretende rescatar a un grupo de hombres y mujeres blancos que fueron secuestrados por los comanches cuando apenas eran unos niños. No le resulta muy difícil darse cuenta de que su empresa es imposible sin contar con la ayuda de alguien que conozca el terreno. Y el tipo adecuado parece ser Guthrie McCabb, sheriff algo escéptico y que con alma mercenaria trabaja cuando hay dinero de por medio –lo interpreta James Stewart–, ideal para formar un equipo de rescate. El sheriff se muestra duro y vaticina que los candidatos a ser rescatados se habrán convertido en unos salvajes, pero con alguna artimaña el teniente logra convencerle. Juntos emprenden un complicado viaje, en el que deberán superar multitud de contrariedades. Un excelente western del rey del género, John Ford, uno de los grandes directores de la historia del cine. Cuenta con una pareja protagonista de lujo. Como era característico en Ford, hay acción y emotividad. Sus personajes no son marionetas al servicio del desarrollo de la historia, sino que están muy bien perfilados y se puede escarbar en su interior. No es su western más recordado, pero es que compite con otros títulos del director, como La diligencia (1939), Fort Apache (1948), Centauros del desierto (1956) o El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Entretenido, original y con personajes, especialmente el de Stewart, muy alejados de lo convencional. Supone toda una reflexión acerca de cómo un cambio en la educación cuando se es niño, puede suponer una transformación radical, pero a Ford, que maneja un guión de unos de sus colaboradores habituales, Frank S. Nugent, no le duelen prendas al señalar que a veces los comanches pueden mostrar un comportamiento más noble que las personas supuestamente civilizadas. La frase que le dice el oficial a McCabb sobre Gary -"esperaba que le enseñara que el único que puede hacer de Dios es Dios"-, en ese intento de recuperar a los que fueron tiernos infantes y ahora son adultos muy diferentes, resulta muy elocuente. Arriesga desde luego en el climático final del linchamiento de un blanco criado por los indios, al que el único lazo que le une con su pasado resulta ser la caja de música que conservaba su hermana. Entre los típicos elementos fordianos no falta su personalísimo sentido del humor, con el sargento de turno y las típicas peleas, y el baile de los oficiales solteros.

8/10
La India en llamas

1959 | North West Frontier

Tras la sublevación de las tribus musulmanas en la India, durante el dominio inglés, el gobierno británico envía al capitán Scott con la misión de salvar al hijo del Maharajá. Gracias a una locomotora puede iniciar la huida con el joven, su institutriz americana y alguno de los supervivientes del ataque al palacio. Pero el verdadero peligro está en el tren. Típico film de aventuras en el que unas pocas personas, la mayoría civiles, han de huir de mil y un peligros a lo largo de cientos de kilómetros. La profesionalidad y el encanto de Lauren Bacall, el toque malicioso de Herbert Lom y el heroísmo de Kenneth More se imponen sin dificultades.

6/10
El último hurra

1958 | The Last Hurrah

Frank Skeffington, alcalde de una ciudad innombrada de Nueva Inglaterra, se prepara para presentarse a las elecciones del que sería su último mandato. Anciano y viudo, de origen irlandés y hecho a sí mismo desde sus humildes comienzos en los suburbios, desea que su sobrino Adam, periodista, siga su campaña para que vea cómo funciona la política desde dentro. En parte ve en él al hijo ideal que no puede contemplar en su retoño, Fran Jr., joven frívolo y egoísta. Aunque Frank tiene a veces formas de resolver los problemas poco ortodoxas, Adam no puede dejar de reconocer su grandeza de corazón a la hora de llenar el velatorio del marido una vieja amiga, o de presionar a los bancos para que apoyen su proyecto de viviendas en una zona deprimida de la ciudad. Genial película del maestro John Ford, a partir del guión de uno de sus colaboradores habituales, Frank S. Nugent, que adapta una novela de Edwin O'Connor. El film ofrece un interesante cuadro de los intereses bastardos que surgen en la política, pero también de su significado más noble, de servicio al ciudadano. Todo ello sin acritud, recorrido por la mejor vena sentimental de Ford, donde no falta su proverbial sentido del humor. No falta el retrato de la esposa de Frank, al que éste mira con cariño siempre que sube o baja la escalera de su casa, y ante el cual hay siempre una flor fresca; algo que contrasta con la primera aparición del hijo, que asciende con ligereza la escalera sin dedicar al cuadro ni una fugaz mirada. Hay momentos muy emotivos, sobre todo en el último tramo del film, que hace honor al título de "El último hurra", a la hora de afrontar la muerte, el salto al más allá. Y al tiempo hay espacio para la diversión, como la escena de la irrupción en un exclusivo club de los potentados de la ciudad. Por supuesto está genial Spencer Tracy, pero también el maravilloso plantel de actores secundarios, entre los cuales resulta casi imposible señalar quién está mejor, casi todos habituales de Ford.

8/10
El salario de la violencia

1958 | Gunman's Walk

Notable western que aprovecha al máximo las posibilidades del formato de pantalla cinemascope. Se centra en Lee, verdadero patriarca y hombre del lejano Oeste, y en la relación que mantiene con sus dos hijos, Ed y Davy, de algún modo una decepción. Pues el segundo es incapaz de emularle, es un tipo pacífico y torpe con las armas, y para colmo de males se enamora de una mestiza. Mientras que el otro si se asemeja a él en el gusto por la acción y las juergas, pero no tiene el más mínimo sentido de la justicia, todo lo ve como una especie de competición, donde su principal rival es el inalcanzable Lee. La sospechosa muerte de un mestizo, en la que anda envuelto Ed, va a precipitar las cosas. El director de la cinta, Phil Karlson, no es un nombre que suene, pero aquí tiene la suerte de contar con un sólido guión de Frank S. Nugent, colaborador en varias ocasiones de John Ford, y en que dos de los actores, Tab Hunter y, sobre todo, Van Heflin, están perfectos. La trama tiene algunos puntos de giro interesantes -la aparición sorpresa de un falso testigo en la escena del juicio- y resulta especialmente intensa la emotiva secuencia del duelo final.

6/10
Centauros del desierto

1956 | The Searchers

Al término de la Guerra de Secesión, Ethan Edwards regresa a la casa de su hermano adoptivo. Éste vive con su esposa, Martha, con la que tiene dos hijas y además, ha adoptado a Martin, un niño medio indio. Ethan odia descaradamente a los indios, por lo que no aguanta al chico. Un día, un tipo llega a la granja, pidiendo ayuda para recuperar unas vacas robadas por los indios. Ethan encabeza una expedición en busca de los ladrones, pero resulta ser una trampa para alejar a los hombres de sus casas. Cuando se da cuenta, es demasiado tarde, los indios han quemado la casa de su hermano, han matado a éste y a su esposa, y se han llevado a las niñas. Con ayuda de Martin, Ethan removerá cielo y tierra para encontrar a sus sobrinas. El dominio de la técnica cinematográfica de John Ford alcanzó su cumbre con este lírico western, una de las joyas de su filmografía. El personaje central, interpretado por John Wayne, está descrito con tal sutileza que se trata de una de las grandes creaciones del Séptimo Arte. Se trata de un mercenario contradictorio (odia los indios, parece racista, pero sin embargo conoce sus tradiciones), apátrida, sin hogar, supuestamente contrario a integrarse en la sociedad, pero capaz de arriesgar su vida para salvar a sus familiares. El personaje, un rudo pionero de los que hicieron posible el avance de a civilización, parece haberse quedado anticuado, una vez que ha cumplido con su tarea, tema que Ford recuperó en El hombre que mató a Liberty Valance, otro de sus grandes films, y que había tratado anteriormente en La legión invencible. A partir de un modélico guión de Frank S. Nugent, Ford compuso una obra maestra sobre la necesidad de las relaciones familiares, el sentido del la vida, el deber, el odio, y el choque multicultural.

10/10
Escala en Hawai

1955 | Mister Roberts

John Ford dirige esta película, que se basa en la obra teatral escrita por Thomas Heggen y Joshua Logan. El film narra las relaciones y conflictos personales que surgen entre los miembros de la tripulación de un barco que, durante la Segunda Guerra Mundial, transporta mercancías de un lugar a otro sin entrar directamente en el conflicto; lo cual no es del agrado de todos, pues muchos querrían participar en la lucha. La película cuenta con un reparto increíble de actores, entre los que hay que destacar a un veterano James Cagney (alejado aquí de sus caracterizaciones como gángster que tanta fama le dieron en Al Rojo Vivo, Ángeles con caras sucias...), Henry Fonda, William Powell y Jack Lemmon, que ganó el Oscar en la categoría de mejor actor secundario. Apoyándose en tales intérpretes, Ford elabora un memorable melodrama protagonizado exclusivamente por hombres, al que imprime su sello personal.

6/10
Rumbo al oeste

1954 | They Rode West

Sesenta segundos de vida

1953 | The Red Beret

Producción bélica británica producida por Irving Allen y Albert R. Broccoli que homenajea a los paracaidistas que arriesgaron sus vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Al parecer, el libro del sargento Sanders en que se basa el film cuenta unos hechos verídicos que sucedieron en 1940, cuando un grupo combinado de norteamericanos e ingleses lograron interceptar una estación de radio del ejército alemán, clave para las acciones aliadas. Las escenas de guerra están rodadas con convicción y realismo por parte de Terence Young –después contratado de nuevo por Broccoli para películas del agente 007–. Excelente banda sonora de John Addison, que sirvió realmente en la guerra y que después intervendría en un film con algunos puntos en común, como Un puente lejano (1977).

6/10
Cara de ángel

1952 | Angel Face

Clásico del cine negro, donde el rostro angelical de Jean Simmons esconde a una mujer ambiciosa, dispuesta a sacrificar al pardillo de Robert Mitchum para hacer realidad sus sueños. Fima la magnífica cinta Otto Preminger (Anatomía de un asesinato).

7/10
El hombre tranquilo

1952 | The Quiet Man

Una de las obras maestras indiscutibles de John Ford, y canto de amor a Irlanda, la tierra de sus ancestros. El hombre tranquilo cuenta el regreso a tierras irlandesas del ex boxeador Sean Thornton, que desea dejar atrás su traumático pasado en Estados Unidos, y establecerse así en Inisfree, el lugar de los orígenes familiares, para vivir en paz. Enseguida echa el ojo a una temperamental pelirroja, Mary Kate Danaher, con quien querría casarse, pero las diferencias con su hermano Will por cuestiones de tierras parecen abocar al fracaso las posibilidades de que tal matrimonio se celebre algún día. El inimitable Ford sabe dotar la historia de El hombre tranquilo de una importante carga sentimental, sin hacerse en ningún momento cargante ni empalagoso. Su profundo y suave sentido del humor se hace presente en mil y un detalles, subrayados por el narrador, el católico padre Lonergan (perfecto Ward Bond), que mantiene una cordial rivalidad con el pastor anglicano. Son memorables la escena de amor en la vieja capilla una noche de lluviosa tormenta, y las peleas, especialmente la que tiene lugar en el prado. Y hay momentos realmente divertidos, como cuando el personaje de Michaleen Oge Flynn exclama: "¡Homérico!" tras echar un vistazo a la casa de Thornton... Durante todo el film, Ford homenajea la vida familiar, hogareña hasta el extremo, pintándola de modo idílico, pero aportando también buenas dosis de realidad. John Wayne y Maureen O'Hara hicieron una pareja magnífica, y John Ford ganó justamente el Oscar al mejor director; y además del premio a la fotografía, el film recabó otras cinco nominaciones a la estatuilla dorada.

10/10
Entre dos juramentos

1950 | Two Flags West

Los años de la guerra de secesión. El comandante de la Unión que dirige un fuerte en territorio indio debe aceptar a regañadientes a un grupo de voluntarios sureños, cuyas opciones eran ir a un campo de prisioneros o servir en el mentado fuerte para combatir a los indios. Robert Wise dirige un western desmitificador, donde brilla con luz propia la composición de Jeff Chandler como el comandante del fuerte, un personaje complejo, lleno de odio, pero muy resuelto.

5/10
Caravana de paz

1950 | Wagon Master

Uno de los westerns menos conocidos de John Ford, pero igualmente fantástico. El relato del viaje al Oeste de un grupo de mormones está impregnado de lirismo. Intervienen algunos de sus actores más característicos, aunque menos dados al estrellato.

7/10
Tulsa, ciudad de lucha

1949 | Tulsa

Tulsa, Oklahoma, está viviendo la fiebre del "oro negro". Víctima de ella ha sido un ranchero, asesinado en una disputa con la Tanner Oil Company. Su hija Cherokee busca venganza rivalizando en el negocio, con la ayuda de Brad y Jim. Pero lo que empieza como revanchismo, acaba siendo una lucha por pura ambición de dinero y poder. El film de Stuart Heisler cuenta con un guionista de raza, Frank S. Nugent, que sabe pintar bien una clásica lucha de western, la de la civilización y el progreso, los petroleros, frente a los amantes de la naturaleza, los ganaderos. A la vez que perfila bien el triángulo amoroso del que son vértices Susan Hayward, Robert Preston y Lloyd Gough. También destaca Pedro Armendáriz como un nativo americano.

5/10
La legión invencible

1949 | She Wore a Yellow Ribbon

El capitán Nathan Brittles está en vísperas de retirarse. Pero antes los indios le van a dar mucho quehacer. Nostálgico western de John Ford, el segundo de la llamada "trilogía de la caballería", junto a Fort Apache y Río Grande. Tiene escenas excelentes como los diálogos de Wayne ante la tumba de su esposa muerta, el momento en que sale por dos veces a pasar revista a las tropas que aguardan en el exterior, o la tormenta en Monument Valley.

7/10
Los 3 padrinos

1948 | 3 Godfathers

El maestro John Ford comenzó en la época del cine mudo, y a lo largo de cinco décadas dirigió más de 140 películas. Casi todas son correctas, ninguna está considerada un patinazo en su carrera y unas cuantas son indiscutibles obras maestras. Curiosamente, estas últimas están casi todas protagonizadas por su actor fetiche, John Wayne, como El hombre que mató a Liberty Valance, Centauros del desierto, La diligencia, o El hombre tranquilo. Ésta es una de las colaboraciones más desconocidas entre el actor y el cineasta, y sin llegar a la altura de los títulos citados, se trata de una cinta correcta, de argumento entrañable. Tres forajidos asaltan un banco en la pequeña localidad de Welcome, una aldea antes llamada Tarántula, próxima al desierto de Arizona. Durante su huida del sheriff descubren a una mujer moribunda que está a punto de dar a luz en medio del desierto. Ésta les hace prometer que cuidarán de su pequeño, hasta que le hayan sacado de allí. Los hombres aceptan, aunque el chico retrasará su huida. La cinta reincide en uno de los temas favoritos de Ford, las relaciones humanas en un grupo variopinto durante una situación extrema, que el maestro trató sobre todo en La diligencia, Centauros del  desierto y La patrulla perdida. Además, lanza interesantes notas sobre la necesidad de formar una familia, la resistencia del ser humano y el espíritu de sacrificio. Los diálogos son especialmente memorables, y Wayne está acompañado por magníficos secundarios, casi todos habituales del cine del realizador, y miembros de la llamada “compañía estable” de John Ford. La película está noltágicamente dedicada a la memoria de Harry Carey (padre de uno de los actores protagonistas),"estrella luminosa de las primeras películas del oeste". Por lo demás se trata de western muy atípico, donde apenas se dispara una bala. Ford narra a modo de cuento, con muchos detalles humorísticos, aunque se cae sorprendentemente en algunos defectos de forma muy llamativos –sobre todo relativos al bebé– y que restan verosimilitud a los hechos. Pero, en fin, al viejo Jack le interesa la fábula moral por encima de todo. A este respecto la aventura de los tres protagonistas corre paralela algunos relatos evangélicos relacionados con la Navidad: un niño, una mujer, tres hombres, una estrella que los guía, un asno y su pollino... La fotografía en color de Winton C. Hoch destaca en algunos planos espléndidos.

6/10
Fort Apache

1948 | Fort Apache

Llega a Fort Apache un nuevo oficial: el coronel Thursday, un tipo estirado, que considera su destino actual como un castigo, y que desea brillar allí lo antes posible para poder irse enseguida a cualquier otro lugar. Está dispuesto a hacerlo a costa de los indios y de sus propios hombres. Por ejemplo del capitán York, enviado a negociar con el gran guerrero Cochise; una vez conseguido el compromiso para parlamentar, Thursday desoía todos los consejos, y decidía luchar con los indios. John Ford inició con este film su conocida “Trilogía de la caballería”, integrada además por La legión invencible y Río Grande. El personaje de Thursday estaba inspirado, obviamente, en el general Custer, muerto en la célebre masacre de Little Big Horn. El director empezaba a trabajar esa idea, que tendría su máxima expresión en El hombre que mató a Liberty Valance, de que la leyenda muchas veces ayuda más a la nación que los hechos reales. Por eso aseguraba que “al país le conviene tener héroes a los que admirar. Como Custer, un gran héroe.” El film probaba una vez más el aprecio de Ford por los indios, a los que dibujaba dotados de una gran honorabilidad. En unas notas que pasó al escritor James W. Bellah, en uno de cuyos relatos se inspiraba el film, describía así a los navajos: “Son grandes jinetes, buenos actores... tienen el pelo largo y, lo mejor de todo, es que creen en mí”.

8/10

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