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Biografía

Jason Sudeikis

Jason Sudeikis

44 años

Jason Sudeikis

Nació el 18 de Septiembre de 1975 en Fairfax, Virginia, EE.UU.

Profesión: sus ‘gracietas’

15 Septiembre 2011

Jason Sudeikis es uno de los máximos representantes de los cómicos de la última década del emblemático programa americano “Saturday Night Live”, junto con Kristen Wiig y Will Forte. Como otros muchos humoristas salidos de este show, se prevé que haga carrera en el cine.

Daniel Jason Sudeikis nació el 18 de septiembre de 1978 en Fairfax (Virginia), aunque muy pronto se trasladó a una localidad de Kansas que considera su hogar, y de hecho muchos de sus chistes homenajean a este estado. Hijo de una agente de viajes y un ejecutivo de una empresa, es sobrino del actor George Wendt, popular por la serie Cheers, donde interpretaba a Norm Peterson, uno de los clientes habituales del bar.

Durante su adolescencia y juventud estudió en un instituto católico. Era muy aficionado al deporte, y formaba parte de un equipo de béisbol. Empezó como comediante en un club de Kansas City, fundó la compañía humorística Der Monkenpicket, y acabó mudándose a Chicago, donde estudió interpretación en Annoyance Theatre e ImprovOlympic. Seguía como monologuista cuando le ofrecieron un contrato para escribir guiones en “Saturday Night Live”, en 2003. Ocasionalmente intervenía en el programa como extra, hasta que en 2005 se convirtió en uno de los humoristas habituales de los sketches.

Pronto se hizo famoso por parodiar al vicepresidente Joe Biden, a Taylor Hicks, ganador de “American Idol” y por personajes inventados, como el reportero Jack Rizzoli o el policía Sikorsky. Pasó al cine, con pequeños papeles en comedias como Los diez locos mandamientos, Semi-profesional. Un equipo de pelotas, Un rockero de pelotas, etc. En Algo pasa en Las Vegas, era el ex novio de Cameron Díaz, y en Exposados, un amigo de Jennifer Aniston enamorado de ella.

Se casó en 2004 con Kay Cannon, productora y guionista de Rockefeller Plaza, que lo reclutó para que interpretara en la serie a Floyd, un tipo que enamoraba a Liz Lemon, el personaje de Tina Fey. El matrimonio se divorció en 2010, y posteriormente el cómico estuvo emparejado brevemente con la actriz January Jones.

En los últimos tiempos empiezan a darle papeles protagonistas en cine. Los hermanos Farrelly le reclutaron para encabezar con Owen Wilson el reparto de Carta blanca, donde eran dos maridos cuyas respectivas esposas les dan un permiso de fin de semana para que puedan ligar con otras mujeres, de cara a darles una lección. Con Jason Bateman y Charlie Day protagonizó Cómo acabar con tu jefe, donde eran tres tipos que se proponen asesinar a sus respectivos superiores, que les hacen la vida imposible.

Recientemente, Sudeikis desató la polémica por su broma pesada a Selena Gomez cuando el cómico presentó los MTV Movie Awards. Le dijo a la cantante, sentada entre el público, que tuviera cuidado al besar a su novio, Justin Bieber, porque le preocupaba que pudiera tragarse “uno de sus dientes de leche”.

Filmografía
El Tonto

2019 | El Tonto

Súper empollonas

2019 | Booksmart

Comedia gamberra de instituto con mirada femenina, cuenta principalmente con dos protagonistas, Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein, mueve la cámara la actriz debutante en la dirección de largometrajes Olivia Wilde, y firman el guión cuatro mujeres, Emily Halpern, Sarah Haskins, Susanna Fogel y Katie Silberman. Va en la línea de títulos como Supersalidos o Superfumados, de planteamientos y gracia bastante limitados, pero sopla a favor el viento del #MeToo, por lo que ha sido recibida con desmesurados aplausos, como si hubiera logrado atrapar la quintaesencia del humor y el enredo. Sigue a dos amigas inseparables, Amy y Molly, muy listas pero no demasiado populares. A punto de graduarse en el instituto con magníficas notas, han sacrificado el tiempo de “pasarlo bien” con juergas y francachelas, en aras de poder escoger universidad de postín. Pero tienen la sensación de haber perdido el tiempo, pues descubren que sus descerebrados compañeros de clase, sin haber estudiado tanto, tienen ante sí también un futuro prometedor, en universidades de élite, equipos de deporte o empresas tecnológicas. Así que deciden recuperar el tiempo perdido desmelenándose en la fiesta de graduación, en que Amy, lesbiana, intentará ligar con la que chica que le gusta, y Molly también tirará los tejos a un chico molón. Pero va a ser una noche larga, llena de disparatados contratiempos. El film tiene la inteligencia de estar construido sobre la amistad puesta a prueba de las protagonistas, lo que resulta ser una roca bastante sólida. Por lo demás, sigue el esquema de noche loca en que se acumulan situaciones surrealistas, al estilo de El guateque, pero sin la inspiración del film de Blake Edwards. Aquí las gracias giran en torno al sexo y las drogas con frecuencia, transitando el terreno de la zafiedad. Y el discurso de empoderamiento de la mujer y de construcción personalísima de la propia identidad sexual, que va un poco en la línea de Lena Dunham en su serie Girls, empieza ya a resultar cansino, aunque esta suerte de adoctrinamiento se suaviza en parte con la atmósfera alocada y delirante.

5/10
Una vida a lo grande

2017 | Downsizing

En un congreso de desarrollo sostenible el científico noruego Jorgen Asbjørnsen presenta un descubrimiento sensacional. La posibilidad de reducir a las personas de tamaño, que traerá consigo enormes ventajas a un planeta que parece estar recorriendo el camino hacia la destrucción: seres humanos en miniatura significa reducción del coste de vida, menor consumo de valiosos recursos naturales cada vez más escasos, reducción en la generación de residuos... Todo parecen ventajas, y pasados unos años empieza a haber por todo el mundo pequeñas ciudades con hombrecitos, varones y mujeres, empresas especializadas publicitan ampliamente el procedimiento de volverse pequeño. Paul Safranek, terapeuta ocupacional, se deja seducir por la posibilidad de ser reducido de tamaño junto a su esposa Audrey, la inversión merece la pena, pues quizá con sus ahorros podrán vivir ya el resto de sus vidas sin necesidad de trabajar, y en el caso de que lo hagan será sólo para estar entretenidos y ocupar el tiempo. Pero cuando se lanzan a la aventura, surgen los miedos y las sorpresas. Original y sugerente parábola de anticipación al futuro que puede aguardar a una humanidad demasiado narcisista, a cargo de Alexander Payne, que vuelve a trabajar en el guión con Jim Taylor, ambos firmaron antes los libretos de Election, A propósito de Schmidt y Entre copas. El tándem Payne-Taylor hace gala de un sabio conocimiento de las grandezas y limitaciones del ser humano con una trama que muestra que, incluso ante un escenario que a priori debería hacer la vida más fácil a las personas, siempre surgen los problemas y las malas prácticas, existe el peligro de la manipulación, el abuso de las tecnologías, y las desigualdades sociales no van a desaparecer por arte de magia, o aquí, mejor dicho, de ciencia. La mirada es inteligente y poliédrica, y las cuestiones planteadas muy sugerentes, aunque quizá no se ha logrado el completo equilibrio argumental, decididamente algunos pasajes son más brillantes que otros. La narración, de algún modo, nos ofrece el punto de vista de Paul, que se identifica con el del espectador –el papel le va al pelo a Matt Damon, con su pinta de buen chico despistado, un boy scout–, y va por tanto del estupor al conocimiento, y pasa por el acostumbramiento a una nueva situación que exige al final, el tamaño no importa, buscar el bien del prójimo como condición imprescindible para ser feliz. Y todo arranca de un modo muy atractivo y ágil, con la presentación del descubrimiento y su progresiva implantación social. La tendencia a convertirlo todo en moda pasajera, o la tentación de anhelar una vida ociosa y vacía, se pintan con habilidad, la crítica social es mordaz. También en lo referente a la escasa solidez actual de los lazos matrimoniales, que pueden ser muy frágiles. Existe un problema en varios momentos de cambio de tono, Payne se arriesga y no acaba de lograr que todo cuadre. Pero se agradece su audacia, que le lleva a evitar simplismos. Los avances científicos más vanguardistas se pueden usar para oprimir a las personas, los cínicos y los aprovechados existen en todas partes, y pese a todo tienen su corazoncito –Christoph Waltz y Udo Kier, pillos contrabandistas serbios–, y aunque está bien aspirar al ideal de una sociedad perfecta, hay que mirar las utopías con un sano escepticismo, que no cinismo. En tal sentido la introducción del atractivo personaje de la activista vietnamita Ngoc Lan Tran –la desconocida Hong Chau, que trabajó con Paul Thomas Anderson en Puro vicio– es un hallazgo, que supone todo un revulsivo en la vida del mediocre Paul, quien empieza a saborear la satisfacción de ayudar a los demás desinteresadamente. La puesta en escena se beneficia de unos muy buenos efectos visuales a la hora de mostrar a seres diminutos en el mundo de las personas normales.

6/10
Una relación abierta

2017 | Permission

Se supone que Anna y Will son la pareja perfecta. Se quieren casi desde que eran unos niños, viven juntos, él, carpintero, le está arreglando una casa nueva, y ella se dedica a hacer su tesis doctoral. En una cena con el mejor amigo y socio de Will y su pareja gay, hablan frívolamente de que no pueden estar seguros de su amor, pues nunca han “probado” otra cosa, se han guardo fidelidad. De modo que acuerdan una “relación abierta”, tienen permiso para acostarse y salir con quien les dé la gana, fuera las ataduras, hay que divertirse. El “experimento” podría salirles por la culata. Fallida película escrita y dirigida por el desconocido Brian Crano, no resulta fácil adivinar adónde quiere llegar. Desde luego no estamos ante una comedia romántica. Tampoco el film es encuadrable en el género de la “fabulilla” o “cautionary tale” que dirían los angloparlantes, no parece una defensa de la fidelidad o de la libertad. Quizá quiere vender ideología de género –incluida la subtrama de la pareja gay, donde uno quiere adoptar hijos y el otro no, motivo de conflicto–, y si quiere ser simple “divertimento”, la diversión no se encuentra por ninguna parte. De modo que sólo queda en el haber del film una breve duración muy de agradecer –la película no dura más de hora y media– y contemplar el esfuerzo denodado por Rebecca Hall y compañía para que la cosa no se caiga demasiado de las manos.

2/10
Kodachrome

2017 | Kodachrome

Feliz día de la madre

2016 | Mother's Day

Varias historias entrelazadas en torno a la celebración del Día de la Madre. Dos hermanas, Jesse y Gabi, no se hablan con sus padres desde hace tiempo, hasta el punto de que ignoran que una se casó con un indio, y les ha hecho abuelos, y la otra es lesbiana. Un viudo, Bradley, no sabe cómo lidiar con sus dos hijas, sobre todo la mayor, que se está haciendo mujer. Sandy, madre de dos hijos, había soportado la separación de su marido, hasta que éste le presenta a la jovencita con la que se ha casado. Miranda es una exitosa presentadora de teletienda, emprendedora que ha amasado una fortuna pero que está muy solita. Kristin no acaba de decidirse a casar con su novio aspirante a cómico Zack, a pesar de que han tenido un bebé, y es que ella, dada en adopción, teme conocer a su madre biológica. Especialista en lo que se ha dado en llamar “cuentos de hadas contemporáneos”, de los que sería exponente máximo su Pretty Woman, en los últimos tiempos Garry Marshall ha estrechado aún más sus películas, al haber dirigido tres seguidas de tipo coral en torno a alguna celebración, y tras el día de los enamorados (Historias de San Valentín) y el fin de año (Noche de fin de año), ahora se apunta al día de la madre. El resultado es más que previsible, un pastelito amable de apetitoso aspecto, con Julia Roberts de guinda sonriente, Jennifer Aniston y compañía, que demuestran su buen hacer. Se puede saborear con gusto, si a uno o una le van los dulces empalagosos, y olvidar luego con celeridad, pues todo es tópico y facilón, o sea, la consabida receta de buenos sentimientos y mensajitos muy políticamente correctos, sin un ápice de capacidad para el riesgo. Por ejemplo, no hay familias normales, ya se ve que eso sería arriesgar demasiado.

5/10
Colossal

2016 | Colossal

La nueva película de Nacho Vigalondo, rodada en inglés, es un homenaje muy personal y diferente a las películas orientales de monstruos tipo Godzilla y demás familia, el hallazgo de guión, firmado también por Vigalondo, consiste en sugerir que entre las andanzas de inmensas criaturas y robots gigantescos y la realidad cotidiana existe una mayor conexión de la que solemos suponer. El film sigue a Gloria, una joven alcohólica y sin trabajo, cuya vida en Nueva York es un desastre, su novio Tim le deja, y ella se va a la desocupada casa de su infancia en una pequeña población. Allí se reencuentra con Oscar, compañero de pupitre tiempo atrás, que le ofrece trabajo en su bar. La llegada al lugar coincide con la asombrosa aparición de un gigantesco monstruo en el centro de Seúl, que de modo descontrolado echa abajo edificios provocando numerosas víctimas. La estupefacta Gloria descubre que ella es de algún modo responsable de ese lejano caos, que desea evitar a toda costa. Aunque la idea tiene su gracia, Vigalondo tiene dificultades en definir a los personajes y sus problemas, los problemas de pareja, el alcoholismo, traumas varios, son cuestiones que debían haberse trabajado mejor. Podríamos decir que Vigalondo tiene un problema antropológico, lo que puede sonar pedante al decirlo de una película sin grandísimas pretensiones, y que asume riesgos como combinar catastrofismo fantástico y drama, pero cualquier película gana mucho cuando se cuida la consistencia de la “fauna” humana que llena sus fotogramas. No basta la imaginación del punto de partida y la agradable presencia de actores como Anne Hathaway y Jason Sudeikis, lo que no quita para que sea una película notable.

6/10
Son of Zorn

2016 | Son of Zorn | Serie TV

El héroe de Berlín

2016 | Race

La figura de Jesse Owens ha sido desaprovechada en la pantalla. El legendario atleta negro ha dado lugar al telefilm The Jesse Owens Story, de 1984, y también aparecía como personaje secundario en Invencible. De repente se han gestado dos proyectos a la vez, uno protagonizado por Anthony Mackie, aún en fase de desarrollo cuando le ha ganado la carrera Race, el héroe de Berlín, primero en llegar a las carteleras. Aborda el periplo de Jesse Cleveland Owens en tiempos de la Gran Depresión, cuando para alegría de su humilde madre se matricula en la Universidad Estatal de Ohio, lo que le obliga a alejarse temporalmente de su novia y su pequeña hija. En el campus llama la atención del entrenador Larry Snyder, que le propone trabajar duro con el fin de clasificarse para las Olimpiadas de 1936 en Berlín, que el régimen nazi planea utilizar con fines propagandísticos. Dirige Stephen Hopkins, que regresa a la gran pantalla tras una temporada centrado en capítulos televisivos. Aborda un nuevo biopic, tras Llámame Peter, que retrataba a Peter Sellers, con un estilo muy academicista, que sin embargo funciona, también gracias a la labor del reparto, pues Stephan James (Selma) da el tipo como el personaje central, y tiene a su lado a correctos actores como Jason Sudeikis (el mentor), Jeremy Irons (director del comité olímpico estadounidense), William Hurt (presidente de una asociación que defiende boicotear los juegos) y Carice Van Houten (la cineasta Leni Riefenstahl, que inmortalizó el evento deportivo en Olympia, su célebre documental). Tiene tirón la historia de superación personal, aunque el guión se centra sobre todo en la cuestión racial, comparando (obviamente no equiparando) la marginación que sufrió el héroe americano en su propio país, con la de los judíos por el régimen nazi.

6/10
El libro del amor

2016 | The Devil and the Deep Blue Sea

De-mentes criminales

2015 | Masterminds

Rompiendo sus principios, David Ghantt roba una millonada de la empresa de furgones blindados para la que trabaja, persuadido por Kelly, atractiva ex compañera de la que está enamorado hasta las trancas. A su vez, ésta ha sido manipulada por su amigo el delincuente Steve Chambers, que ha planeado que el pobre infeliz huya a México, donde ‘ya le enviarán el dinero’ y la chica ‘se reunirá con él’. Jared Hess, responsable de Napoleon Dynamite y Super Nacho, reincide con otro film en la línea, para el que también ha coescrito el guión, junto a su esposa y habitual colaboradora, Jerusha. De nuevo colocan como protagonistas a personajes sencillos, con un punto extravagante. La novedad es que aunque parezca mentira, en este caso reconstruyen un caso real, sucedido en 1997, que a los espectadores españoles les traerá a la memoria el robo perpetrado por El Dioni, vigilante que salió corriendo con el dinero que él mismo custodiaba. Sus gags más surrealistas y momentos ridículos –marca de la casa– funcionan, sobre todo para los espectadores a los que ‘les vaya la marcha’, o sea que estén predispuestos a reírse, entrando en una historia disparatada. El realizador ha contado con estrellas más o menos conocidas, que realizan eficaces trabajos, en un registro exageradísimo, sobre todo Zach Galifianakis y Kristen Wiig, que consiguen darle cierta humanidad a sus personajes, a pesar de la simpleza con la que están descritos. Por desgracia, incluye demasiados gags escatológicos, en la línea de la moderna –e insufrible en términos generales desde hace décadas– comedia americana.

4/10
La última canción

2015 | Tumbledown

Hannah no logra reponerse de la muerte de su esposo, cantante con un solo y magnífico disco que corre el peligro de caer en el olvido. Retirada en la montaña donde él solía componer, intenta escribir una biografía para pasar página, pero no logra una cosa ni otra. Quizá podría ayudarle Andrew, profesor universitario llegado de Nueva York, que acaba de llegar precisamente al lugar para recabar información sobre el cantante, cara a un libro. Primer largometraje dirigido por Sean Mewshaw, con guión del también novato Desiree Van Til, peca de partir de una situación, la desconsolada viuda y su relación con un recién llegado, y no salir de ahí, no hay progresión narrativa capaz de atrapar al espectador, apenas se puede decir que haya variaciones sobre el mismo tema, jugando con el choque de caracteres de los protagonistas, y dispersando con reuniones familiares o novia de la Gran Manzana. Y a pesar del encanto de Rebecca Hall, y de la simpatía graciosa de Jason Sudeikis, la pena de ella y las continuas bromitas de él acaban resultando cansinas.

4/10
Nunca entre amigos

2015 | Sleeping with Other People

Jake conoce a Lainey en la universidad de Columbia, se caen bien, congenian, se ríen y pierden la virginidad. Catorce años después volverán a encontrarse en Nueva York. Él es un adicto sexual que se acuesta con todas las mujeres que se le ponen a tiro, mientras que ella aún sigue coladita por un aburrido médico del que se enamoró en la universidad. El encuentro entre ellos les hace recordar la noche que se conocieron y vuelve a surgir la chispa. Pero como conocen sus respectivas situaciones deciden seguir como amigos, no vayan a estropearlo. Tonta frivolidad dirigida por Leslye Headland, cuya muesca más importante en su curriculum es la desfasada Despedida de soltera, ahí es nada. De nuevo escribe el guión ella misma y de nuevo basa toda la trama en la temática sexual, insistente y muy grosera, por muy pretendidamente que quiera venderse como una comedia romántica de fondo y tal y cual. Mentira. Aquí el amor, el romanticismo, no existe, por mucho que se nos quiera hacer creer. Y llama la atención la visión superficial que da el film no ya sobre el amor, sino sobre el sexo, y la agotadora verborrea de camioneros en celo entre amigos y amigas, en cualquier situación y lugar, en un intento de trivializar las cosas más íntimas. Para dar rienda suelta a ese desparrame se apoya la directora en el cómico “especialista” Jason Sudeikis, a quien acompaña Alison Brie. Su historia "de amor" se alarga hasta la extenuación y acaba siendo aburrida. Lo único positivo que se le puede sacar al film es la presencia de Amanda Peet, en un papel secundario.

2/10
Cómo acabar sin tu jefe 2

2014 | Horrible Bosses 2

Hastiados de depender de un jefe, Nick, Dale y Kurt han montado su propia empresa y diseñado y patentado su propio producto. Se trata de la ducha-colega, un aparato que suelta agua y champú y que una gran empresa de exportación quiere comercializar. El dueño, Bert Hanson, les ofrece un contrato suculento pero, tras una fuerte inversión para fabricar 100.000 unidades, les dejará tirados. Desesperados y sin blanca, Nick, Dale y Kurt deciden secuestrar al hijo de Hanson y pedir un rescate. Descomunal bobada que sigue los mismos derroteros que su predecesora Cómo acabar con tu jefe, sólo que esta vez con muchas menos sorpresas y con sonadas reiteraciones, lo cual va todavía más en detrimento de su ya de por sí limitado guión. Los personajes vuelven a ser tan mastuerzos que, salvo en algún gag mínimamente eficaz, resultan cansinos y desagradables. Todo es tan penoso, tan a ras de suelo y tan tremendamente tonto que el espectador tendrá en ocasiones mucha sensación de ridículo y de pérdida de tiempo. La cosa sería de pegarse un tiro si no fuera por el esfuerzo del reparto, que intenta hacer lo que puede con proyecto tan calamitoso. Al margen del trío protagonista, destacan en Cómo acabar sin tu jefe 2 las leves apariciones de Christoph Waltz y de nuevo de Kevin Spacey, ambos quizá lo mejor de la película junto a las graciosillas imágenes de los créditos finales. Repite asimismo una hiperoperada Jennifer Aniston (que incomprensiblemente ha dado al traste con su simpática expresión facial), cuyo personaje de adicta al sexo ya no da para más. En cuanto al recién llegado Chris Pine, sobreactúa y cae gordo desde el comienzo.

3/10
Movie 43

2013 | Movie 43

Dos amigos adolescentes creen estar arrasando en YouTube con su nuevo vídeo. Pero todo es la broma del hermano pequeño de uno de ellos, geniecillo de la informática. Como venganza, quieren cargarse su ordenador, pero necesitan distraerle e inventan una historia de que están buscando en internet la mítica película “Movie 43”, con contenidos archiprohibidos, y el chaval, picado, se pone a buscarla en los servidores más recónditos. Y en efecto, esto sirve de hilo conductor para ir mostrando metraje de las situaciones más desopilantes, una sucesión de sketches varios en competición para ganar en grosería y zafiedad. Película gamberra para adolescentes –y adultos– descerebrados, que tiene detrás a uno de los hermanos Farrelly, Peter, no sabemos qué pasa con Bobby, esperemos que no se hayan enfadado, a lo mejor pensó que la propuesta no era suficientemente guarra y transgresora. La idea de Movie 43, que cuenta con 12 directores no superbrillantes, entre ellos la actriz Elizabeth Bank, es provocar una mezcla de asco, repulsa y risas, lo que funciona parcialmente. Tiene gracia la ocurrencia de presentar a Hugh Jackman con una “disfuncionalidad” en el cuello que provoca unos divertidos caretos de Kate Winslet en una cita a ciegas, lo más divertido de la cinta, aunque lo bueno, si breve, dos veces bueno, divisa que olvida Peter Farrelly, responsable de ese segmento. Otros actores célebres se han sumado a la función, con mayor o menor fortuna, y se supone que parte de la gracia del film es ir reconociéndolos. El modo de “pegar” las historias o cortos en Movie 43 es ingenioso, incluida la ocurrencia homenaje a Terminator. Pero tanta caca (sí, literalmente), genitales, pechos, reglas y compresas, y hasta incesto, a ver quién es más salvaje, acaba agotando; incluso otras ideas paródicas sobre Apple, enanos y superhéroes no evitan la tentación escatológica y procaz. El film es mejor que otras propuestas de los hermanos Farrelly, últimamente cuesta abajo, pero es que no han hecho nada mejor que Algo pasa con Mary, allá por 1998, y cuyos barros han traído un auténtico lodazal de películas perfectamente prescindibles.

3/10
Colegas de copas

2013 | Drinking Buddies

Somos los Miller

2013 | We're the Millers

Los especialistas en comedia Jason Sudeikis y Jennifer Aniston vuelven a coincidir tras Cómo acabar con tu jefe, muy representativa de la clase de películas ligeras y alocadas que ambos suelen protagonizar. Somos los Miller tiene poco que ver con la española Familia, de Fernando León de Aranoa, a cuyo planteamiento recuerda lejanamente. En Somos los Miller David Burke (Sudeikis) es un traficante de medio pelo que para saldar una deuda con un capo de la droga acepta transportar un importante alijo desde México. Como cobertura, contrata a una stripper (Aniston), a una punk callejera (Emma Roberts) y a su joven amigo Kenny (Will Poulter), para que se hagan pasar por su mujer y sus dos hijos, con la esperanza de aparentar ser una familia normal. Este tipo de productos de pocas miras pueden tener un pase si al menos el desarrollo funciona, y cuenta con un par de gags inspirados. Pero no es ni de lejos el caso de Somos los Miller, filmada sin mucha convicción por Rawson Marshall Thurber, autor de Cuestión de pelotas, otra prescindible muestra del género que al menos tenía algo más de gracia. El guión de los especialistas en risas fáciles Bob Fisher y Steve Gaber (De boda en boda) y Sean Anders y John Morris (Jacuzzi al pasado) acusa una absoluta falta de inspiración a la hora de plantear alguna secuencia que funcione humorísticamente. Acaban recurriendo a la sal gruesa en busca de la risa fácil, con 'perlas' como la picadura de tarántula que sufre uno de los personajes en un lugar poco apropiado, o el momento en el que el prolífico secundario Luis Guzmán interpreta a un policía corrupto mexicano que pide a cambio de hacer la vista gorda una felación. Se nota que los protagonistas han escogido este proyecto para trabajar poco. Sudeikis sobreactúa en su línea de siempre, Aniston sale del paso con su encanto habitual pero sin que tenga ni una sola secuencia en la que haya debido esforzarse, y Emma Roberts resulta más o menos convincente a pesar de la poca entidad de su personaje. El film juega a dar la típica visión cínica de la familia para que a lo largo del metraje los personajes vayan dándose cuenta de la necesidad de tener a alguien al lado. Pero todo suena tan falso como mil veces visto. Lo mejor de Somos los Miller es una de las ridículas tomas falsas que se incluyen durante los títulos de crédito, en la que a Jennifer Aniston le recuerdan su pasado en Friends.

3/10
En campaña todo vale

2012 | The Campaign

Cam Brady es un político de un distrito de Carolina del Norte. Nunca ha tenido que preocupare por nada, puesto que la competencia es inexistente y, acostumbrado durante años a mantener su puesto de congresista, se dedica a todo menos a la política. Su vida familiar es una completa falacia, y en general es un tipo de costumbres lamentables. Sin embargo, las cosas darán un giro radical cuando un nuevo ciudadano anuncia su candidatura para las inminentes elecciones. Se trata de Marty Huggins, un verdadero pazguato, hombre muy rarito, casado y con dos hijos, hijo de un antiguo político de altos vuelos. Su candidatura está financiada por dos magnates del Estado, que se han ocupado de enviar a un hombre experto para preparar al nuevo candidato. La guerra entre Cam y Marty es una realidad. El director Jay Roach comenzó su carrera con productos de vuelo rasante, que no levantan apenas dos palmos del suelo, tales como la trilogía iniciada con Austin Powers. Más tarde se irguió un poco gracias a Los padres de ella y su secuela, para luego ir diluyéndose de nuevo. Siguiendo ese itinerario, En campaña todo vale es una absoluta mamarrachada, una sucesión de tonterías soeces con el único objetivo de intentar apagar el cerebro de cualquier espectador dispuesto a tragarse la hora y media de disparates que han ideado los guionistas Chris Henchy y Shawn Harwell. Durante los primeros minutos es casi imposible no soltar la carcajada –esas cenas familiares repletas de surrealistas procacidades–, un poco por la sorpresa y otro porque los chistes verdes y gruesos a veces tienen su gracia (qué le vamos a hacer). Sin embargo, cuando toda la película es prácticamente una montaña de chistes guarros, palabras malsonantes, estrambóticas situaciones, a veces de irreverente mal gusto, y, en fin, indecencias exorbitantes, entonces hay que tener la piel muy dura, casi de animal irracional para entrar al juego humorístico que propone En campaña todo vale. Que bajo ese envoltorio se critique satíricamente el mundo de la política estadounidense, su corrupción, su egoísmo, etc., no deja de ser una anécdota entre tanto despropósito. En cuanto a los actores, comediantes consumados, Zach Galifianakis se muestra mucho más comedido y gracioso que un Will Ferrell agotador y vergonzante. Y Brian Cox ofrece una de las pocas escenas salvables de este demencial film.

2/10
Carta blanca

2011 | Hall Pass

Rick y Fred son dos grandes amigos. Están casados con dos buenas mujeres, Maggie y Grace, y Rick tiene además varios hijos con Maggie. Se trata de cuatro personas normales, felices... Pero Rick y Fred son jóvenes aún y sienten que su vida ha perdido frescura. El caso es que cuando se juntan fantasean continuamente con cuantas mujeres se cruzan en su camino y tienen conversaciones, digamos, muy “de hombres”, es decir vergonzosamente hormonales, llenas de sexo. Ellos creen que sus mujeres no se dan cuenta de sus frustraciones, pero Maggie y Grace son muy conscientes de la inmadurez afectiva de sus maridos. Para darles una lección les darán “carta blanca” durante un fin de semana, lo que significa que podrán enrollarse con quien quieran durante esa tiempo. Y Rick y Fred comprobarán que no es tan fácil. Comedia al más puro estilo de los hermanos Farrelly. Desde Algo pasa con Mary, Bobby Farrelly y Peter Farrelly alcanzaron un “status” alto en la comedia escatológica norteamericana, basada en gags tontos y chistes gruesos, pero todo mostrado dentro de una trama de interés, a menudo con guión trabajado y actores de prestigio. Tras ese primer bombazo los hermanos y socios prosiguieron con idéntica receta pero sólo volvieron a destacar con Pegado a ti. Y después el productor y director Judd Apatow (Lío embarazoso) y el director Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) les sacaron la delantera y se llevaron el relevo de ese tipo de cine... Ahora lo Farrelly contraatacan intentando resituarse en el mundo de la alocada comedia americana, y para ello han contado con dos de los comediantes con mayor tirón entre el público, Owen Wilson (Una pareja de tres) y Jason Sudeikis (Salvando las distancias). Pero el resultado es decepcionante. Bajo una supuesta intención de buenismo en torno a la unidad familiar, los Farrelly se muestran continuamente groseros en esta comedia no apta para todos los públicos. Las conversaciones son tan guarras y explícitas que producen vergüenza y no se ahorran tampoco momentos de explicitud visual. Es cierto que algunas escenas funcionan, como cuando Rick y Fred son pillados por las cámaras por sus mujeres y amigos, pero en general todo se basa en el componente sexual más recalcitrante y desinhibido, lo cual acaba siendo un absoluto lastre. Destaca el papel estelar y sorprendente de Richard Jenkins (The Visitor), haciendo de experimentado vividor experto en mujeres.

3/10
Cómo acabar con tu jefe

2011 | Horrible Bosses

Nick está a las órdenes de un psicópata, que le hace trabajar duro para un supuesto ascenso que después no le da, le impide visitar a su abuela moribunda, e incluso le obliga a beber un vaso de whisky añejo a primera hora de la mañana. Su amigo Dale, ayudante de una dentista, es acosado sexualmente por su jefa. Y el tercer miembro del ‘grupete’, Kurt, contable de profesión, tiene como nuevo superior a un adicto a la cocaína que está a punto de soltar incontroladamente los residuos tóxicos que genera la compañía, para ahorrarse el dinero que cuesta deshacerse de ellos de forma segura. Tras una conversación en un bar de copas, y después de recibir el asesoramiento de un peligroso  ex convicto, los tres llegan a la conclusión de que deben planear el asesinato de sus respectivos jefes. Comedia concebida como vehículo de lucimiento de tres grandes estrellas de la televisión americana, menos conocidos en el resto del mundo. Se trata de Charlie Day (protagonista de la serie Colgados en Filadelfia), Jason Bateman (conocido allí sobre todo por Arrested Development) y Jason Sudeikis (uno de los cómicos de mayor éxito de los últimos años en Saturday Night Live). En gran medida sigue el patrón de ‘tres amiguetes en apuros’ de la exitosa Resacón en las Vegas, con la que comparte el recurso continuo a los chistes desagradables. La diferencia es que el guión no está tan inspirado, y que se excede en zafiedad más de lo predecible, en algún diálogo sobre pederastia e incesto de bastante mal gusto. Las situaciones y personajes son absurdos y poco creíbles, y en algunos casos funcionan por la calidad de los secundarios, como Kevin Spacey, capaz de sacar adelante ‘lo que le echen’, Jennifer Aniston, eficaz a pesar de exhibir más palmito de lo acostumbrado, Colin Farrell con un exceso de maquillaje, o el camaleónico Jamie Foxx. Son lo único que se salva en un subproducto menor, tan prescindible como la cinta Como en casa en ningún sitio, el anterior trabajo cinematográfico del realizador Seth Gordon.

4/10
Una juerga de pelotas

2011 | A Good Old Fashioned Orgy

Eric, un treintañero conocido por sus increíbles fiestas en la casa de la playa de su padre, se ve envuelto en un problema cuando ve que todos sus amigos comienzan a casarse y que, para colmo, el viejo quiere deshacerse de ese templo del pecado que tiene cerca del mar. Por eso, y por última vez, él y sus amigos deciden tener una gran gran fiesta. Pero tiene que ser algo gigante, inolvidable: se despedirán de la casa celebrando una orgía. Pero, ¿cómo convence a sus amigos y amigas de acceder a tener relaciones sexuales unos con otros, en el mismo lugar y al mismo tiempo?

Salvando las distancias

2010 | Going the Distance

Garrett es un solterón de Nueva York que se pasa la vida frivoleando con su pandilla de amigotes, manteniendo relaciones esporádicas sin ningún compromiso. Es difícil así que siente la cabeza, aunque es un tipo simpático y de gran corazón. Conocerá una noche en un bar a la rubia Erin, que ha llegado desde San Francisco y estará trabajando unos meses en un periódico de la ciudad. Sin embargo, lo que parece una relación superficial con la risueña jovencita acabará por convertirse en una gran atracción mutua. El amor llegará con fuerza. Lo malo del asunto es que Erin ha de marchar de nuevo a San Francisco y tendrán que vivir separados, con lo que mantener la llama de la pasión no será fácil. Una pena. Ésa es la triste sensación que queda tras ver esta película, o más bien tras ir comprobando cómo va perdiendo enteros cada diez minutos, hasta convertirse en un producto del montón. Simpaticorro, pero del montón. Podría no haber sido así, porque el planteamiento clásico a lo Nora Ephron (Algo para recordar, Tienes un e-mail) tiene a priori cierto tirón y hacía presagiar un film romántico, fresco, moderno y divertido. Pero Nanette Burstein lo tira todo (o casi) por la borda con su agotadora insistencia en la grosería sexual, el lenguaje soez y el humor grueso al estilo de las peores comedias adolescentes yanquis. La cosa es desconcertante porque no pega ni con cola tanta obsesión (una, dos veces, bueno..., pero ¿continuamente?). Da la sensación de que es la única manera que tiene de estirar el argumento, lo cual hace que se haga más y más largo. Hay, es cierto, algunas escenas divertidas, inspiradas, y momentos logrados de evocación romántica, pero son tan sólo pequeños puntos de luz que se deben a la química que hay entre los protagonistas. Porque este film sería insostenible sin Justin Long (imposible que este joven caiga mal) y la cada vez más divertida Drew Barrymore. Ellos dos hacen lo que pueden para sacarlo a flote.

4/10
Exposados

2010 | The Bounty Hunter

Nicole y Milo se casaron tremendamente enamorados, pero aquello duró poco. Ella se dedicaba en cuerpo y alma al periodismo de investigación, y sus caracteres empezaron a chocar. El resultado fue el divorcio, y él perdió su puesto en la policía, de modo que acabó trabajando como 'cazador de recompensas', lo que consiste en trabajar para un tercero, y capturar a personas sobre las que pesa una orden de 'busca y captura' por no presentarse ante la justicia. Ése va a ser justo el caso de Nicole, que metida en una exclusiva de tipo criminal, no ha comparecido ante la juez. De modo que le toca a su ex marido detenerla. Lo que tal vez sirva para que surja de nuevo la chispa del amor. Andy Tennant es un director especializado en comedias románticas. Ninguna es del todo memorable, pero resultan razonablemente 'apañadas' Por siempre jamás y Hitch. Aquí demuestra de nuevo su escaso fuste, pues la parte de intriga no casa bien con la de puro enredo. Eso sí, cuenta con una pareja que desprende simpatía y química, y a la que se le da bien el género, la que componen Jennifer Aniston y Gerard Butler. Ellos son los que aguantan una trama mal hilvanada, con su carisma pero también con el recurso algo trillado de su 'sex appeal'. Hay pasajes graciosos -la entrada en el club de golf es tronchante-, pero también torpeza manifiesta -el paso por 'El Rincón de Cupido' es una muestra de algo prometedor a lo que no se saca todo el rendimiento-. También llama la atención una serie de personajes secundarios que, a pesar de su potencial cómico, parecen metidos 'con calzador', o para ser más exactos, 'con teléfono móvil'.

5/10
Un rockero de pelotas

2008 | The Rocker

El director británico Peter Cattaneo dio el campanazo en 1997 con la comedia Full Monty. Pero, visto lo visto, parece haber muerto de éxito. Desde entonces tan sólo ha dirigido Lucky Break, una simpática comedia carcelaria, y el drama familiar Opal Dream, que pasó completamente desapercibido. Ahora, más de diez años después de su gran éxito, regresa a las pantallas con su primera producción norteamericana, una comedia gamberra, a ratos bastante graciosa, pero cuyo vuelo se mantiene siempre a ras de suelo. Fish es el batería y el alma de la banda de rock Vesuvius, que está a punto de alcanzar un contrato supermillonario con una discográfica. Sin embargo, la condición para ese salto es que escojan a un batería amigo de los productores. Tras algunas dudas, los compañeros de Fish deciden firmar el acuerdo y traicionar a su amigo... Y pasan 20 años... Fish se ha convertido en un pobre hombre, que malvive de trabajos temporales. No ha logrado asumir aquel fracaso y se mantiene en una perpetua adolescencia irresponsable. Tras su último despido recala en casa de su hermana y allí encuentra una última oportunidad para seguir su sueño: ser el batería del grupo musical que está formando su sobrino. Todo el peso de la película recae en el actor Rainn Wilson, cuyo don para la comedia se puedo ver en la divertida serie The Office. Aquí está completamente alocado, con un personaje esperpéntico, una especie de payaso con complejo de Peter Pan que pasea su frustración y sus tonterías imberbes allá por donde va. Los gags casi siempre se basan en el chiste fácil, la grosería plana –e inocua, al menos– y en la personalidad "asquerosa" del protagonista, alguien que recuerda de alguna manera al famoso Spike de Notting Hill. En su favor, hay que decir que es imposible no reír con ganas en ciertos momentos, y encima el tipo tiene talento para tocar la batería. Por lo demás, la historia es tan amable como previsible, y en el argumento se entrevé una ligera crítica a la inmadurez de muchos adultos, empeñados en no crecer.

4/10
Algo pasa en Las Vegas

2008 | What Happens in Vegas...

Joy y Jack no pueden ser más diferentes. La primera es "broker" en una empresa, ordenada y eficiente, siempre planificándolo todo... Lo que conduce a que su novio le dé calabazas. Por contra Jack es un joven caótico, que ignora el significado de la palabra compromiso en el amor, y que en la empresa de carpintería de su padre no es capaz de hacer un mueble en condiciones; hasta el punto de que su progenitor le pone de patitas en la calle. Ambos viven en Nueva York, y no se conocen de nada... Pero tras confiar sus cuitas a su mejor amiga y a su mejor amigo respectivamente, se marchan a Las Vegas de juerga, una forma como otra cualquiera de olvidar las penas. Allí se conocen, mucha risa, jijijí, jajajá, alcohol y... se casan. Sí, se casan. A la mañana siguiente, casi ni se acuerdan de las circunstancias: los dos piensan que el enlace ha sido un disparate y piensan en divorciarse. Pero el juez que les toca considera que el matrimonio es algo muy serio, y les pone un período de seis meses para ver si pueden superar sus diferencias. Además, hay otro detallito... la "feliz" pareja ganó 3 millones de dólares en el juego, un botín de reparto no claro si se separan. Comedia romántica que sigue los cánones del género sin despeinarse, o sea, sin riesgo alguno. Las bromas se basan en la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, los bien escogidos Cameron Díaz y Ashton Kutcher. Así tenemos abundante guerra de sexos, planes para hacer la vida imposible al otro, los consejos de los amigos, la entrada en escena de los padres de él, alguna que otra broma zafieta... La cosa podía ser más o menos resultona, pero el desconocido Tom Vaughan ofrece una realización bastante plana y de ritmo absolutamente caótico (tan pronto se pone frenético en la noche de Las Vegas, como se ralentiza y acumula gags que pueden funcionar en solitario –y no todos–, pero que en conjunto agotan), lo que perjudica el resultado final. Falta unidad a los distintos tramos, poco parecen tener que ver las sesiones de la terapeuta con la competencia en el trabajo de Joy, por señalar dos escenarios muy distintos, de escenas que bien podían pertenecer a películas diferentes. Añoramos los clásicos. Y por si no ha quedado claro, lo diremos otra vez: añoramos los clásicos.

4/10

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