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Biografía

Jonathan Sela

Jonathan Sela

Jonathan Sela

Filmografía
Fast & Furious: Hobbs & Shaw

2019 | Fast & Furious: Hobbs & Shaw

Spin-off de la saga Fast & Furious o A todo gas, como fue conocida en España en sus inicios, que se centra en dos de los personajes, mencionados en el título, Hobbs y Shaw –encarnados por los especialistas en acción Dwayne Johnson y Jason Statham, con vocación de iniciar una subfranquicia. El argumento es más simple que el mecanismo de un botijo, pura excusa para orquestar impresionantes escenas de acción, adobadas con conflictos fraternales y familiares. Hobbs y Shaw son requeridos por los servicios secretos de sus países, tras el robo de un virus letal que estaba en manos del MI6, todo apunta a que ha sido una de las agentes, Hattie, la autora de la sustracción de un arma biológica peligrosa, que podría acabar con todo el planeta. Pero en realidad, la valerosa mujer de acción se ha inyectado en el cuerpo las cápsulas del virus para que no cayera en manos de Brixton, sicario de una organización que piensa que el futuro del planeta pasa por un paso evolutivo consistente en cargarse a casi todo bicho viviente con el virus, y confiar en la tecnología. De hecho Brixton, antiguo colega de Shaw, es medio cyborg, casi un terminator, equipado con sensores que le permiten evaluar a sus oponentes y dar letal respuesta adecuada a los mismos. David Leitch, bregado en el cine como especialista de escenas de acción, y director de segunda unidad en películas del género, pasó a director con Atómica y Deadpool 2. Su fuerte no estriba en pillar las sutilezas de un guion que carece de ellas –aquí firman el libreto Chris Morgan, habitual de la saga, y el recién llegado Drew Pearce–, sino en las escenas de acción y peleas, de las que hay un buen surtido, en su mayoría automovilísticas, faltaría más, destacan la de Londres y la de isla de Somoa. Son sin duda, vistosas, pero la película se alarga innecesariamente, dos horas y media resultan excesivas, y aún se atreven a incluir escenas post-crédito de dudoso interés. No faltan detalles humorísticos, un tono amable en general, y subtramas elementales sobre la rivalidad entre Hobbs y Shaw, obligados a formar equipo en contra de su voluntad, y la idea de recuperar las relaciones fraternales perdidas, ambos protagonistas tienen que hacer las paces con su pasado y redescubrir los lazos familiares y el cariño que importa. Al reparto se suman en esta ocasión dos actores con pedrigí, Idris Elba, el villano que es descrito en cierto momento como “un supermán negro”, y Vanessa Kirby, la princesa Margarita de The Crown. Lo de Helen Mirren, que repite como mamá de Shaw, es puro cameo, pero seguro que conlleva un sustancioso cheque.

5/10
Deadpool 2

2018 | Deadpool 2

Secuela de las andanzas del personaje más gamberro y políticamente incorrecto de la factoría Marvel, el superhéroe que se mofa cínicamente del modo en que encaran su profesión todos sus colegas dotados de poderes especiales y enfundados en mallas, él combate a los villanos de turno a su peculiar manera, y poniéndose en primerísimo lugar a sí mismo. De todos modos el enamorado Wade Wilson/Deadpool podría sentar cabeza, y formar una familia con su novia Vanessa. Sin embargo la desgracia llama a su puerta y Deadpool queda sumido en una profunda depresión, sólo piensa en morirse, pero tal deseo se le niega. Quizá lo que necesita es pensar un poco en los demás: así que Coloso le propone sumarse a los X-Men, y cuando tras diversas peripecias acaba en prisión, se le presenta la oportunidad de tutelar a un mutante adolescente, Puño de Fuego, gordito, resentido y lleno de ira. Como en el film original Deadpool, de nuevo resulta fundamental el guión cargado de bromas de Rhett Reese y Paul Wernick, al que se suma el propio actor protagonista, Ryan Reynolds. Conscientes de que el humor transgresor e iconoclasta, irónico con respecto a las convenciones de las películas de superhéroes y a sus intenciones primordialmente comerciales, ha sido celebrado por parte del público, exhausto ante la saturación del subgénero, se refuerzan las bromas y alusiones, con el protagonista dirigiéndose directamente al espectador. La paradoja consciente es que se utilizan para la trama esas mismas convenciones objeto de chanza, incluso permitiéndose dar la vuelta al argumento sin rubor, todo vale en el juego metacinematográfico, cabe proponer, y que cuele, cualquier “deus ex machina”. Sea como fuere, hay un buen puñado de gags tronchantes. No faltan de nuevo las frases zafias por su doble sentido, aunque en esta ocasión hay más contención, lo que se agradece. Sorprende la habilidad para fustigar la pederastia, haciendo al espectador cómplice de disfrutar del brutal castigo a los culpables de tan execrable crimen, y hasta se hace broma con la ideología de género –X-Force sería mucho más aceptable que el machista término X-Men–, y en la batidora de jugar a varias bandas no faltan una pareja lésbica de jóvenes mutantes, o las risas acerca de una suerte de atracción entre Deadpool y Coloso. Dirige la función David Leitch, conocido sobre todo como especialista y director de segunda unidad en películas de acción, y que hasta la fecha sólo había recibido crédito como director por la olvidable Atómica. Aquí se pliega a lo que demanda el film, humor servido con un ritmo razonable y una adecuada coreografía de las escenas de acción, con violentos desmembramientos, que evitan ser realistas.

6/10
Atómica

2017 | Atomic Blonde

Adaptación del cómic de Antony Johnston y Sam Hart, su trama de espionaje transcurre en fechas próximas a la caída del muro de Berlín. Estructurada en torno al interrogatorio a que es sometida la agente británica del MI6 Lorraine Broughton por su superior y un colega de la CIA, ella explica en sucesivos flash-backs lo ocurrido días antes en Berlín, donde acudió a repatriar el cadáver de un colega, pero sobre todo a recuperar una lista caliente de espías que podría echar abajo toda la red de agentes que opera en el Este, de caer en manos de la KGB. A pesar de viajar de incógnito, nada más intentar el contacto con el jefe de estación David Percival intentan matarla, y eso es sólo el comienzo. Debut en la dirección de largometrajes del especialista en escenas de acción David Leitch. Se nota que es un experto en la materia, pues la película está atravesada de dinámicas escenas de acción, con abundantísima violencia desagradable, de milimetrada coreografía. Además hay un diseño de producción estiloso, a la hora de recrear el Berlín con el muro pintarrajeado en el lado occidental, distintos garitos nocturnos, incluso con escenas bajo el agua. Pero donde el film no funciona es en su historia, de cuyo guión es responsable Kurt Johnstad, que firmó los libretos de 300 y su secuela, adaptaciones de cómic, más la olvidable cinta de acción sobre los Navy Seals Acto de valor. Baste decir que los giros sorpresivos –sorpresivos hasta cierto punto–, dejan una pobre impresión, no impactan de verdad. Los personajes son planos, pese a estar interpretados por actores carismáticos, ya sean los populares –Charlize Theron, James McAvoy, John Goodman, Toby Jones–, la en alza Sofia Boutella, o los más exóticos pero eficaces Bill Skarsgård y Eddie Marsan. Y no hay emoción alguna en el amor lésbico de diseño de Lorraine por una francesita, ni en las tribulaciones del espía Spyglass que quiere pasar al Oeste con su familia. Además, falta verdadera gracia y sobre chulería a la pose cínica de algunos personajes.

5/10
Transformers: El último caballero

2017 | Transformers: The Last Knight

Nueva entrega de la cacharrera saga de los autobots y los decepticons, de la que podríamos ofrecer la versión larga y la versión breve de la trama. Como la película, en su línea habitual, dura dos horas y media que se hacen larguísimas, parece que nosotros deberíamos evitar ese defecto en estas líneas, así que diremos simplemente, que los malvados decepticons, comandados por Quintessa, desean hacerse con un poderoso báculo que estuvo en manos del mago Merlín, y tal vez de paso, o algo así, destruir la Tierra. Algo que deberán evitar el hercúleo y desaseado Cade Yeager, la profe despampanante Vivian, sir Edmund Burton, la huerfanita hispana Izabella, y un montón de robots de los buenos. Si empezamos hablando de lo más positivo del film, toca mencionar unos efectos visuales que cada vez se superan más a sí mismo, los transformers tienen cada vez más personalidad y movimientos naturales; el robot Cogman, que es descrito como una especie de C3PO, así nadie puede acusarles de plagio; y un Anthony Hopkins que se toma muy en serio su papel, lo que tiene bastante mérito. Sobre el guión, pesa la acumulación de elementos sin demasiada conexión –chavales que parecen salidos de Stranger Things, el castillo británico, el rey Arturo, un atentado ¡contra los nazis!, el ligoteo con la profe, la madre y las tías de la profe, los militares, el científico, Cuba, qué bonita es Cuba...–, y el clímax en que hay que evitar la destrucción casi parece un remake no confeso de la película Armageddon del propio Michael Bay. Por lo demás tenemos los defectos que por desgracia se nos han hecho más familiares en los filmes que siguieron al original. O sea, cansinas e interminables peleas, planos de duración infinitesimal –y eso que Bay se contiene un poco–, explicaciones más o menos míticas sobre los objetos y circunstancias que propician la trama. La idea de arrancar en tiempos del rey Arturo podía haber dado juego, pero bromas tontas como decirnos que Merlín es un borrachín, impiden que nos podamos tomar la cosa demasiado en serio. De modo que sí, tenemos escenas de batallas de gran lienzo, de esas que parecen tener su inspiración en El Señor de los Anillos, pero falta el aliento épico, no basta el recurso fácil a la banda sonora, como curiosamente se nos dice de modo explícito, en uno de los chistes más graciosos del film. Aunque bien podríamos decir, citando el adagio latino, cuya traducción dejo al lector, "excusatio non petita, accusatio manifesta".

4/10
John Wick

2014 | John Wick

El hijo de un gángster ruso entra a robar con unos compinches en casa de John Wick, al que arrebatan su coche del 69, no sin antes matar a Daisy, la perrita que le regaló su mujer... ¡antes de fallecer! Grave error. Desconocen que el tal Wick antes de retirarse fue el matón más brutal e implacable de la mafia, por lo que no se va a tomar a broma precisamente su venganza... Keanu Reeves ha resucitado su carrera, al menos en Estados Unidos, con esta cinta, que supone el debut en la realización de David Leitch y Chad Stahelski, directores de especialistas y dobles de acción de su película Matrix, entre otros destacados títulos. Éstos se concentran en lo que mejor saben hacer, las coreografías de golpes. El film acaba resultando un poco cojo, pues el guión no sólo acumula todos los tópicos posibles del género de venganza, sino que tras el arranque no ofrece muchas más sorpresas. Recuerda mucho a los filmes de Liam Neeson en esta línea, aunque aquí todo resulta mucho más violento sin necesidad. Al menos, Reeves se lo ha tomado más en serio que en sus interpretaciones de los últimos años, por lo que por una vez vuelve a resultar convincente. Y cuenta con el respaldo de competentes secundarios como Michael Nyqvist, protagonista de la versión sueca de Los hombres que no amaban a las mujeres, padre del torpe villano, muy expresivo cuando su personaje se entera de la idiotez llevada a cabo por su hijo.

5/10
La jungla: Un buen día para morir

2013 | A Good Day to Die Hard

John McClane (Bruce Willis) recibe la noticia de que su hijo Jack (Jai Courtney) se encuentra detenido en una cárcel rusa. La cosa pinta mal y como mínimo podría caerle la perpetua. Allá irá entonces papá McClane dispuesto a sacar a su hijo de apuros. Pero el poli de Nueva York no sabe muy bien a qué se dedica su retoño y su sorpresa será mayúscula cuando compruebe que es agente de la CIA y que se encuentra en una misión para salvar de la muerte a un tal Komarov (Sebastian Koch), un millonario ruso cuya vida está en peligro porque posee información clave que podría acabar con el futuro de un importante y peligroso jerarca llamado Chagarin. Cine de palomitas. John McClane no envejece, o al menos eso da a entender esta quinta entrega de la que ya es una de las sagas más exitosas de Hollywood. Conforme han ido pasado los años (desde la lejana Jungla de cristal de 1988), el protagonista tan sólo ha perdido pelo. Mantiene su inconfundible sorna, su tozudez frente a la adversidad y su resistencia física, hasta el punto de que su cuerpo ha adquirido la característica de ser indestructible. Es inimaginable la cantidad de golpes que sufre en La Jungla: Un buen día para morir, y más inimaginable aún lo ileso que sale de cada uno de sus accidentes, explosiones, disparos, caídas al vacío, etc. El espectador ha de rendir el juicio desde la primera, hiperdestructiva y larguísima secuencia del rescate en el juzgado y la posterior huida por la autopista, si no quiere sentir un cortocircuito cerebral. Más que en ningún otro film de la saga el guión se consolida aquí como una enorme excusa para ofrecer un alocado circo de fuegos artificiales y actuaciones más propias de superhéroes que de personas de carne y hueso. Algún giro hay, y los guionistas se descuelgan con un par de diálogos de más de dos líneas con la pretensión de dar algo de juego a la tirante relación entre padre e hijo. Pero no dejan de ser simples transiciones entre el silbar de las balas y el fuego de las granadas. Porque en este fin no hay otra cosa que acción desenfrenada y hueca, y desde luego la mesura no es un concepto que maneje el director John Moore, responsable de títulos desiguales como Tras la línea enemiga o Max Payne. Ciertamente, en La Jungla: Un buen día para morir lo único que se puede decir de Moore es que rueda bien las escenas de acción. En cuanto a los personajes, hay poco que decir. La película apunta a que estamos ante un relevo generacional, cosa que ya se entrevió con su hija Lucy en La Jungla 4.0. Aquí el personaje de Mary Elizabeth Winstead tiene escasa presencia, mientras que el fornido hermano se reparte el protagonismo con su padre Bruce Willis. Lástima que el estólido Jai Courtney no parezca la mejor elección para encarnar a MacClane Jr. Su escaso sentido del humor e inexpresividad no son precisamente una prueba del buen funcionamiento de la genética. De cualquier forma es un detalle que tampoco tiene demasiada importancia y sea como fuere el último plano familiar deja abiertas las puertas para la continuidad.

4/10
Powder Blue

2009 | Powder Blue

Un ciudadano ejemplar

2009 | Law Abiding Citizen

Clyde está en su casa, con su mujer y su hijita, cuando sufre un brutal asalto de dos tipejos, que acaban violando y asesinando a las mujeres. A la hora de llevar el caso a los tribunales, la fiscalía de Filadelfia, representada por Nick, acepta un trata por el cual uno de los responsables será condenado a la pena capital; pero el otro saldrá mejor librado, por falta de pruebas sólo le caerán diez años de prisión. Pasado ese tiempo, cuando corresponde la ejecución del primer condenado, éste sufre una muerte horrible, alguien ha manipulado los compuestos de la inyección letal; y el otra será brutalmente despedazado. Todo apunta a que un vengativo Clyde es el culpable de los hechos, y enseguida es detenido. Pero la cosa no ha hecho más que empezar, todo es un plan maestro, no sólo de venganza, sino de toque de atención al sistema legal, que no funciona al entender de Clyde. Adrenalítico y desasosegante thriller dirigido por F. Gary Gray (The Italian Job), que llevaba cinco años sin entregar película. Se resarce el cineasta, porque su historia, escrita por Kurt Wimmer, atrapa. En parte, porque logra eso tan difícil en este tipo de filmes, que se llama 'suspensión de la incredulidad por parte del espectador'. Y sabe dosificar las necesarias 'sorpresas'. La idea es hacer razonablemente verosímil que el personaje interpretado por Gerard Butler, encarcelado en una prisión de máxima seguridad, es capaz de mover los enrevesados hilos de un plan que busca demostrar que la justicia está enredada en una burocracia que le aleja de las metas que se le suponen. En tal sentido su Clyde es un tipo inquietante, pero con el que se empatiza, al estilo de un Hannibal Lecter de El silencio de los corderos, o de los justicieros que se toman la justicia por su manos en títulos como El justiciero de la ciudad, o los más recientes La extraña que hay en ti y Al límite. Sí, hay toda una serie de películas que pintan a ciudadanos normales hartos de la sociedad actual y que explotan, también viene a la cabeza Un día de furia. El film sigue un esquema de dos antagonistas principales, el ya suficientemente descrito Clyde, y Nick, el fiscal, que en teoría es el hombre intachable, pero que también acaba saltándose las leyes incómodas, o que descuida a una familia que Clyde ya nunca podrá atender. Los actores que los encarnan están bien, tanto Butler como Jamie Foxx, en un papel más incómodo; porque lo cierto es que las simpatías del espectador se vuelven hacia el hombre al que la justicia le ha fallado, aunque el desenlace pretenda recomponer este descenso del espectador a los infiernos, restableciendo más o menos el orden de las cosas.

6/10
Max Payne

2008 | Max Payne

Hollywood ha encontrado un filón en la adaptación de videojuegos a la gran pantalla. Ahí están los casos más llamativos de Tomb Raider, Resident Evil, Silent Hill o Hitman, entre otros muchos. Como se ve, la calidad cinematográfica del resultado no es que sea excesiva, por decirlo discretamente, pero el éxito de taquilla ha acompañado ordinariamente a estos productos nacidos para jugarse en la videoconsola. La película que nos ocupa, Max Payne, proviene igualmente de un videojuego, un producto de rotundo éxito que empezó a comercializarse en 2001 y que ha llegado a alcanzar la categoría de clásico en el ranking consolero. Nueva York. Max Payne es un detective de la policía, serio, con malas pulgas y traumatizado por un terrible suceso del pasado: su familia –esposa y bebé– fueron asesinados en su propia casa. Años después, el caso sigue abierto, pues el cuerpo policial no ha sido capaz de dar con los culpables. Desde aquel terrible día Max Payne vive su existencia con un único objetivo: descubrir a los asesinos. Su obsesión no repara en los "detalles" que obstaculizan su misión, cosas como el miedo, la oposición policial, el peligro o la muerte. La aparición de algunos cadáveres relacionados con una sofisticada droga química y con la aparición de extraños seres alados, dará algunas pistas al detective. Lo más destacado de la película es su ambientación tenebrosa y oscura. Los días se suceden perpetuamente nublados, desagradables, repletos de lluvia, viento, nieve, y parece que el cielo está rebosante de ceniza, como si una negrura maligna se cerniese sobre la tierra. Pero sinceramente hay poco más que llame la atención aparte de esta atmósfera que hace del mundo un lugar inhóspito e insano para vivir, un poco al estilo Constantine. Porque la trama es simple, muy simple, y los personajes son más planos que un platelminto (una clara vuelta atrás en la filmografía de Mark Wahlberg, que aquí está tan rígido como un ladrillo). Y aunque hay un intento por aportar elementos misteriosos y atractivos –alucinaciones proféticas, terroríficos seres alados, referencias a ángeles demoniacos– a la postre sólo son caprichos del guionista y no hacen otra cosa que añadir metraje y confusión a la trama. Así las cosas el resultado es bastante desastroso. Por lo demás, estamos ante un producto comercial de pura evasión, con secuencias de acción y gran carga de violencia. El director John Moore (Tras la línea enemiga) carga la mano además en efectismos técnicos provenientes directamente de la consola, como el uso de la imagen congelada y superralentizada en ciertos momentos álgidos de la acción. Pero ni eso resulta original.

3/10
La profecía (2006)

2006 | The Omen

Antaño había en Hollywood directores que eran maestros. También estaban los artesanos, que aportaban su indudable profesionalidad, para filmar cualquier historia. Se diría que John Moore ha inaugurado una nueva categoría: los clonadores. Tras revisitar en El vuelo del Fénix el clásico de Robert Aldrich, sin aportar apenas nada nuevo, vuelve a la carga con La profecía, de Richard Donner. No es exageración decir que el film es un calco del original, del que nadie debería hacer lecturas teológicas demasiado serias. Con el mismo guionista, David Seltzer, la idea es ofrecer sin rubor lo mismo, sólo que con mejores efectos especiales, y un sonido más inquietante, cara a las nuevas generaciones. Añadir copos de nieve a la escena del cementerio, o lluvia al encuentro en el puente, no parece el colmo de la originalidad. Por no hablar del prólogo y epílogo ‘vaticanos’, un cardenal explicando al Papa el cumplimiento de no se sabe qué profecía, y la agonía del Pontífice, algo grotescos. Sigue funcionando, claro está, la idea del Anticristo en forma de niño encantador, al que sus padres empiezan a temer. Y algunas escenas son ciertamente terroríficas, con un toque gore. Y el reparto funciona medianamente, aunque Liev Schreiber no es Gregory Peck, Mia Farrow parece tomarse su papel de niñera un poco en broma, y Pete Postlethwaite no cuadra como sacerdote iluminado.

5/10
El caníbal de Rothenburg

2006 | Rohtenburg

Película superrarita, basada en hechos reales, cuando un tal Oliver Hartwin quedó vía internet con un tipo para comérselo. La trama sigue la investigación psicológica del caso que lleva a cabo Katie Armstrong, para su tesis doctoral. Su recorrido está sembrado de flash-backs, desde la infancia de Oliver a su homosexualidad, pasando por su obsesión por el canibalismo, que le lleva a comerse incluso una muñeca, a ver snuff-movies, y a leer en la web todo lo que encuentra sobre merendarse a seres humanos.La película de Martin Weisz, de cuidada factura visual, carece de una cosa elemental llamada ritmo. Su estructura es un completo disparate, con omnipresentes voces en off de Katie y Oliver, y nunca logramos siquiera atisbar las motivaciones de los personajes, ya sea en su obsesión por la carne humana, de comer o ser comido, o en el morbo de viajar a la parte más oscura del ser humano. Alusiones a los hermanos Grimm se nos antojan capricho de cineasta, y el intento de mostrar a un "Hannibal Lecter" de verdad resulta fallido.

3/10
Un toque de seducción

2005 | Marilyn Hotchkiss Ballroom Dancing & Charm School

Casi se diría que existe un subgénero de cine romántico en bailes de salón, a juzgar por títulos como ¿Bailamos? (versiones japonesa y americana), Déjate llevar o el documental Mad Hot Ballroom. Aquí es un viudo (Robert Carlyle) el que trata de sobreponerse a su dolor con la terapia del baile, descubierta a la hora de cumplir el encargo de un moribundo. Se trata de una película amable y emotiva, donde con facilidad se derrama alguna que otra lagrimita. Entre el fabuloso reparto destaca la oscarizada Marisa Tomei.

6/10

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