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Biografía

Eddie Marsan

Eddie Marsan

52 años

Eddie Marsan

Nació el 09 de Junio de 1968 en Stepney, Londres, Reino Unido
Filmografía
The Gentlemen: Señores de la mafia

2020 | The Gentlemen

Fletcher, investigador privado de medio pelo, chantajea a Ray, mano derecha del estadounidense Mickey Pearson. Este último ha triunfado en Reino Unido, donde ha montado un imperio de tráfico de marihuana. Pero pretende retirarse, vendiendo su empresa a Mathew Berger, un millonario judío. Poco después de entrevistarse con él, los hombres de Dry Eye, un mafioso chino, roban en una de sus plantaciones secretas; no está claro cómo conocieron su localización. Guy Ritchie se consagró a finales de los 90 con dos películas, Lock & Stock y Snatch: Cerdos y diamantes, que se sumaban a la tendencia denominada ‘gang noir’, elegida también por el turco-alemán Fatih Akin o el danés Nicolas Winding Refn, que como él bebían claramente del cine de Quentin Tarantino. Tras una década en Hollywood, con títulos como Sherlock Holmes y su secuela, o la exitosa Aladdin, el británico se permite la licencia de regresar a sus raíces, con un nuevo relato ‘cockney’ de los bajos fondos de su país. El realizador no inventa nada, y no persigue crear ningún tipo de tensión dramática, ni profundidad en la historia que cuenta. Además, se regodea en la incorrección política, sobre todo cuando se detiene en los prejuicios raciales de sus personajes hacia los asiáticos. Pero aunque incluye grandes dosis de violencia y humor negro (un momento relacionado con un cerdo resulta particularmente salvaje) tiene el buen gusto de relegarlo todo al fuera de campo. Además, abundan los diálogos ingeniosos, y tiene un montaje videoclipero, trepidante y fresco. La estructura narrativa que vertebra el relato –Fletcher cuenta a Ray lo que ha averiguado como si fuera un largometraje–, da pie a que parezca que se puede incluir de todo, por ejemplo volver atrás para corregir lo que ha contado antes cuando está especulando. Brilla sobre todo la persecución a unos niños para quitarles el móvil con el que han grabado algo que no debían, y un cameo un tanto especial. Además, Guy Ritchie se apoya en un reparto excepcional al que ha dado personajes inesperados. Sobre todo llama la atención Hugh Grant, irreconocible con gafas de sol de montura gruesa y perilla, como barriobajero sin escrúpulos, pero también Charlie Hunnam, el ‘consigliere’ barbudo, Matthew McConaughey (Mickey Pearson), un yanqui que parece un pez fuera del agua, o Colin Farrell, entrenador de boxeo en chándal muy propio del universo de Ritchie. En menor medida, también cumplen los televisivos Michelle Dockery (Downton Abbey), como esposa del personaje de McConaughey, o Jeremy Strong, en un papel de millonario que recuerda al que le ha hecho popular en Succession.

6/10
Entre la razón y la locura

2019 | The Professor and the Madman

Notable debut en la dirección del cineasta nacido en Irán Farhad Safinia, que escribió para Mel Gibson el guion de Apocalypto. Adapta el libro de Simon Winchester, que documenta con magnífica recreación de la época y acertadísimo reparto, hechos reales acerca de la confección del Diccionario de Inglés de Oxford, una titánica tarea que llevó más de 50 años, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se centra sobre todo en cómo se cruzan los caminos de dos personajes que parecen completamente dispares: James Munray, editor del diccionario, sabio en lenguas a pesar de no tener titulación universitaria, feliz padre de familia numerosa y hombre de fe; y el doctor W.C. Minor, recluido en el manicomio de Crowthorne en Berkshire, enajenado mental que en un momento de manía persecutoria asesinó a un hombre. Cuando Munray pide la ayuda de miles de voluntarios desinteresados, para que documenten con citas de textos históricos el posible origen y uso de las palabras del diccionario, uno de los más activos resulta ser Minor; la tarea parece incluso servirle de terapia, al mismo tiempo que desea reparar el daño causado a la viuda e hijos del asesinado traspasándoles la integridad de su pensión. Safinia sabe manejar bien el libreto firmado por John Boorman, Todd Komarnicki y él mismo, que sabe tocar palos diversos con gran sabiduría. Así, habla de razón y locura, pero también de fe y ciencia, y de la fuerza del amor, el perdón y la reparación, conceptos muy presentes a lo largo de la narración, y que nunca están metidos con calzador o con la intención de ofrecer moralina barata. Late la capacidad del hombre, por muchos horrores que pueda cometer, de alcanzar la redención, tocado por la gracia y por la caridad de los que se mueven a su alrededor. Y además se pinta bien las dificultades con la que toca moverse en el mundo académico, donde la exigencia de resultados a toda costa, y los celos y rivalidades, pueden poner en peligro las empresas más honrosas. Da gusto ver lo bien que están introducidas las citas literarias, en la medida justa, y que ilustran no solo el origen de una palabra, sino también las situaciones que afrontan en un momento dado los personajes. El reparto está sencillamente espléndido, con dos colosos como Mel Gibson y Sean Penn, el profesor y el loco doctor, en los momentos en que comparten escena saltan las chispas de la emoción. Están también muy bien el resto de personajes secundarios: la viuda interpretada por Natalie Dormer, la esposa de Murray a la que da vida Jennifer Ehle, Eddie Marsan como el vigilante del manicomio que descubre el valor de la misericordia, o los distintos actores que dan vida a profesores y académicos, donde destaca Steve Coogan.

7/10
Fast & Furious: Hobbs & Shaw

2019 | Fast & Furious: Hobbs & Shaw

Spin-off de la saga Fast & Furious o A todo gas, como fue conocida en España en sus inicios, que se centra en dos de los personajes, mencionados en el título, Hobbs y Shaw –encarnados por los especialistas en acción Dwayne Johnson y Jason Statham, con vocación de iniciar una subfranquicia. El argumento es más simple que el mecanismo de un botijo, pura excusa para orquestar impresionantes escenas de acción, adobadas con conflictos fraternales y familiares. Hobbs y Shaw son requeridos por los servicios secretos de sus países, tras el robo de un virus letal que estaba en manos del MI6, todo apunta a que ha sido una de las agentes, Hattie, la autora de la sustracción de un arma biológica peligrosa, que podría acabar con todo el planeta. Pero en realidad, la valerosa mujer de acción se ha inyectado en el cuerpo las cápsulas del virus para que no cayera en manos de Brixton, sicario de una organización que piensa que el futuro del planeta pasa por un paso evolutivo consistente en cargarse a casi todo bicho viviente con el virus, y confiar en la tecnología. De hecho Brixton, antiguo colega de Shaw, es medio cyborg, casi un terminator, equipado con sensores que le permiten evaluar a sus oponentes y dar letal respuesta adecuada a los mismos. David Leitch, bregado en el cine como especialista de escenas de acción, y director de segunda unidad en películas del género, pasó a director con Atómica y Deadpool 2. Su fuerte no estriba en pillar las sutilezas de un guion que carece de ellas –aquí firman el libreto Chris Morgan, habitual de la saga, y el recién llegado Drew Pearce–, sino en las escenas de acción y peleas, de las que hay un buen surtido, en su mayoría automovilísticas, faltaría más, destacan la de Londres y la de isla de Somoa. Son sin duda, vistosas, pero la película se alarga innecesariamente, dos horas y media resultan excesivas, y aún se atreven a incluir escenas post-crédito de dudoso interés. No faltan detalles humorísticos, un tono amable en general, y subtramas elementales sobre la rivalidad entre Hobbs y Shaw, obligados a formar equipo en contra de su voluntad, y la idea de recuperar las relaciones fraternales perdidas, ambos protagonistas tienen que hacer las paces con su pasado y redescubrir los lazos familiares y el cariño que importa. Al reparto se suman en esta ocasión dos actores con pedrigí, Idris Elba, el villano que es descrito en cierto momento como “un supermán negro”, y Vanessa Kirby, la princesa Margarita de The Crown. Lo de Helen Mirren, que repite como mamá de Shaw, es puro cameo, pero seguro que conlleva un sustancioso cheque.

5/10
White Boy Rick

2018 | White Boy Rick

Una visita a la América profunda de los blancos más desfavorecidos, cerca de Detroit, en los años 80, donde en una feria de armas puede adquirirse legalmente un Kalashnikov, el único riesgo sería que quisieran darte gato por liebre. Allí están de compras Richard y Rick, padre e hijo. Su hogar está desestructurado, con madre ausente, hermana pequeña Dawn drogadicta, y abuelos vecinos ya mayores, que poco pueden hacer para ayudar, más allá de dar de comer o acoger en casa. De condición humilde, no es fácil traer dinero a casa. De modo que Rick, un adolescente que tiene pelusa en vez de bigote, hace de confidente de la policía, y gracias a su concurso podría ayudar a la detención de unos peligrosos criminales. Pero cuando deja esta tarea, conseguir un trabajo honrado que genere suficientes recursos no resulta sencillo. En cambio, traficar con droga… Películas basada en hechos reales que dirige con buen pulso Yann Demange. Nacido en Francia, pero que rueda en inglés, ya descolló en 2014 con la notable ’71. Demuestra en la puesta en escena ser un buen realizador, y logra describir bien los lazos que unen al chaval con el progenitor, apartado en el que entregan magníficas interpretaciones el desconocido debutante Richie Merritt –es perfecto para el papel de adolescente en la pubertad algo indolente– y Matthew McConaughey, un actor que se crece en cada película que le toca acometer. También lo hace muy bien Bel Powley en el rol más secundario de la hermana. De todos modos, quizá por indefinición de un guión escrito a seis manos, hay algún salto abrupto, y algunos personajes secundarios a los que falta definición. Lo que incluye a los enlaces de la policía, a los que falta un poquito de humanidad. Además, el tema de que Rick es una pura pieza blanca prescindible en el tablero de fichas negras también prescindibles, en la partida de la lucha contra el narcotráfico, podría haber dado bastante más juego.

6/10
El vicio del poder

2018 | Vice

Película sobre quien fuera vicepresidente de Estados Unidos con el presidente George W. Bush, Dick Cheney, el título original es un juego de palabras sobre el doble significado de “vice”, apócope de vicepresidente, pero que también significa “vicio”, alusión a los efectos perversos del ejercicio del poder según la propia visión, pero sin buscar realmente el bien común y buscando evadirse, en la medida de los posible, de los mecanismos de control del poder diversos al ejecutivo, o sea, del legislativo y el judicial. Escribe y dirige Adam McKay, que comenzó su trayectoria de cineasta con comedias tontorronas de Will Ferrell, pero que sorprendió con La gran apuesta, una inteligente mirada vitriólica a la crisis financiera de Wall Street que se basaba en un libro muy documentado de Michael Lewis, y que le valió ganar un Oscar al mejor guión adaptado. Aquí no maneja un libro previo, pero sí repite las técnicas narrativas que tan buen resultado le dieron en el film citado, de modo que tenemos un narrador inesperado con mucho corazón, por así decir, e irónicas bromas que rompen la cuarta pared con el espectador para explicar los enjuagues y tejemanejes de la política, el modo en que se engatusa a la gente de la calle y a los otros que intentan manejar el cotarro del poder. Algunos de estos recursos están usados con originalidad y talento, destilando ironía por todos los poros. Hay además un esfuerzo por humanizar a los personajes, para tratar de entenderlos y no limitarse a una tosca caricatura, algo a lo que ayuda un ajustado reparto, empezando por la increíble caracterización e interpretación de Christian Bale, que al hacer de Cheney sigue una senda parecida a la emprendida el año anterior por Gary Oldman con Churchill en El instante más oscuro. Se incluyen detalles personales como la trayectoria inicial de “bala perdida”, enderezada por la que sería su esposa, Lenney, pintada como una mujer tremendamente ambiciosa, donde Dick sería su instrumento para triunfar en un mundo dominado por los hombres; o cómo evolucionan las hijas, y el manejo de la delicada cuestión del lesbianismo de una de ellas. Amy Adams hace un buen trabajo, pero le pesa, como a Steve Carell, el que fuera secretario de defensa Donald Rumsfeld, y Sam Rockwell, Bush hijo, que a la postre los retratos se hagan con trazos demasiado leves. Y es que a pesar de todo no puede uno por menos de considerar que las cosas se muestran de un modo algo simplista, por ejemplo con los esfuerzos de Cheney para concentrar poder ejecutivo en el presidente, torciendo las interpretaciones del Tribunal Supremo sobre el modo de aplicarlo, a modo de plan maestro trazado durante años, y que, cosas del destino, cuando se tuerce vuelve a asomar como posibilidad en la sombra, ser “el mago de Oz” por así decir de un fácilmente manipulable presidente Bush hijo. Pueden excusarse estos defectos por la condición satírica del film, pero como en el fondo late la intención de ser una fábula de advertencia sobre unos Estados Unidos que podrían alejarse de los principios democráticos que los constituyeron, no dejan de ser eso, defectos.

7/10
7 días en Entebbe

2018 | Entebbe

Crónica de a crisis internacional que tuvo lugar entre los días 27 de junio y 4 de julio de 1976, cuando un grupo de terroristas, principalmente del Frente de Liberación Palestino, secuestró un avión de Air France con 260 pasajeros y desvió su rumbo hasta Entebbe, ciudad de Uganda. Desde allí exigieron la liberación de presos palestinos por parte de Israel; de lo contrario ejecutarían a los rehenes. El director brasileño José Padilha (Tropa de élite, Narcos) sabe a la perfección lo que es narrar operaciones militares y consigue salir airoso (quizá por los pelos) con 7 días en Entebbe, a pesar de asumir plenamente dos importantes premisas que pueden hacer naufragar cualquier película de este tipo. Por un lado, hay que contar hechos ya conocidos cuyo desenlace alcanzó importante relevancia internacional, y por otro, el guión de Gregory Burke ('71) se ciñe prácticamente a lo esencial –secuestro, retención en el aeropuerto y operación de rescate–, de modo que se deja estrecho margen para la ficción, si bien hay lógicamente invención en las conversaciones, tanto las del gobierno israelí como las provenientes de los secuestradores, junto con algunos mínimos mimbres que buscan que el espectadores se implique más en la trama, como las que vienen a expresar las dudas personales en ambos bandos, secuestradores, soldados, políticos. Tampoco se pone el énfasis en la acción (mucho más escasa de lo previsible), lo cual podría haber ampliado fácilmente el arco de público objetivo. Desde el punto de vista histórico, tiene especial interés el tira y afloja en el gabinete israelí, entre el entonces presidente Isaac Rabin, dudoso con la intervención armada, y su Ministro de Defensa, Shimon Peres, ajeno a cualquier negociación y decidido partidario de la respuesta militar. Ambos sienten que viven momentos críticos y sus personajes son veraces, muy bien interpretados por el más diplomático Lior Ashkenazi y su oponente Eddie Marsan, ajeno a palabras ambiguas a la hora de mostrar su opinión. Visualmente la película es correcta, sobria, y logra trasladarnos a los turbulentos años 70, una época de revueltas antisistema, de sentimientos románticos y revolucionarios que entre otras cosas derivó hacia el antiimperialismo todavía hoy vigente, del que la llamada causa palestina era su mejor estandarte. Es la historia de los dos secuestradores alemanes interpretados por Daniel Brühl, en un papel reflexivo que le cuadra a la perfección, y por una metamorfoseada Rosamund Pike.

6/10
Deadpool 2

2018 | Deadpool 2

Secuela de las andanzas del personaje más gamberro y políticamente incorrecto de la factoría Marvel, el superhéroe que se mofa cínicamente del modo en que encaran su profesión todos sus colegas dotados de poderes especiales y enfundados en mallas, él combate a los villanos de turno a su peculiar manera, y poniéndose en primerísimo lugar a sí mismo. De todos modos el enamorado Wade Wilson/Deadpool podría sentar cabeza, y formar una familia con su novia Vanessa. Sin embargo la desgracia llama a su puerta y Deadpool queda sumido en una profunda depresión, sólo piensa en morirse, pero tal deseo se le niega. Quizá lo que necesita es pensar un poco en los demás: así que Coloso le propone sumarse a los X-Men, y cuando tras diversas peripecias acaba en prisión, se le presenta la oportunidad de tutelar a un mutante adolescente, Puño de Fuego, gordito, resentido y lleno de ira. Como en el film original Deadpool, de nuevo resulta fundamental el guión cargado de bromas de Rhett Reese y Paul Wernick, al que se suma el propio actor protagonista, Ryan Reynolds. Conscientes de que el humor transgresor e iconoclasta, irónico con respecto a las convenciones de las películas de superhéroes y a sus intenciones primordialmente comerciales, ha sido celebrado por parte del público, exhausto ante la saturación del subgénero, se refuerzan las bromas y alusiones, con el protagonista dirigiéndose directamente al espectador. La paradoja consciente es que se utilizan para la trama esas mismas convenciones objeto de chanza, incluso permitiéndose dar la vuelta al argumento sin rubor, todo vale en el juego metacinematográfico, cabe proponer, y que cuele, cualquier “deus ex machina”. Sea como fuere, hay un buen puñado de gags tronchantes. No faltan de nuevo las frases zafias por su doble sentido, aunque en esta ocasión hay más contención, lo que se agradece. Sorprende la habilidad para fustigar la pederastia, haciendo al espectador cómplice de disfrutar del brutal castigo a los culpables de tan execrable crimen, y hasta se hace broma con la ideología de género –X-Force sería mucho más aceptable que el machista término X-Men–, y en la batidora de jugar a varias bandas no faltan una pareja lésbica de jóvenes mutantes, o las risas acerca de una suerte de atracción entre Deadpool y Coloso. Dirige la función David Leitch, conocido sobre todo como especialista y director de segunda unidad en películas de acción, y que hasta la fecha sólo había recibido crédito como director por la olvidable Atómica. Aquí se pliega a lo que demanda el film, humor servido con un ritmo razonable y una adecuada coreografía de las escenas de acción, con violentos desmembramientos, que evitan ser realistas.

6/10
Feedback

2018 | Feedback

Londres. Jarvis Dolan, veterano presentador radiofónico, está al frente del espacio “The Grim Reality”, donde trata temas de actualidad, con comentarios sarcásticos, y debates con invitados. Pero cuando está a punto de entrevistar a un viejo colega, unos encapuchados irrumpen durante la emisión en directo, obligándole en un principio a seguir con el programa, como si no hubiera pasado nada, pero después le hacen tratar en directo la violación y posterior desaparición de una joven. Jaume Collet-Serra, responsable de filmes de éxito, como Infierno azul, o Sin identidad, apadrina a través de su productora, Ombra Films, al debutante en la realización Pedro C. Alonso, hasta ahora responsable de spots publicitarios. Éste ha coescrito un guión bastante resultón con Alberto Marini, autor de títulos como El desconocido. Pese a que casi todos los técnicos son españoles, y las filmaciones han tenido lugar en Galicia, está rodada en inglés, con un reparto internacional, encabezado por el británico Eddie Marsan, inspector Lestrade de los filmes de Sherlock Holmes, de Guy Ritchie, y que cuenta con una española, Ivana Baquero, la ya crecida niña de El laberinto del fauno. Los actores cumplen, pero ninguno cobra el sueldo de una superestrella, no ha hecho falta un gran presupuesto, pues la historia se desarrolla en pocos escenarios – unas cuantas habitaciones del estudio radiofónico–, y trata temas de actualidad, como las Fake News, la guerra de líderes de opinión de izquierdas y de derechas y los comentarios en redes sociales, entre otros, por lo que tiene interés a nivel global, así que se trata de un producto pensado para ser rentable en el mercado internacional. Quizás innecesariamente violenta, y aunque a veces deja tregua al espectador para preguntarse sobre la coherencia del relato en un par de puntos, lo cierto es que Feedback mantiene la tensión, con giros bien resueltos, y el ritmo adecuado. También tiene cierto fondo, pues se pregunta sobre la legitimidad de quienes denuncian constantemente irregularidades de los otros en los medios de comunicación.

6/10
Atómica

2017 | Atomic Blonde

Adaptación del cómic de Antony Johnston y Sam Hart, su trama de espionaje transcurre en fechas próximas a la caída del muro de Berlín. Estructurada en torno al interrogatorio a que es sometida la agente británica del MI6 Lorraine Broughton por su superior y un colega de la CIA, ella explica en sucesivos flash-backs lo ocurrido días antes en Berlín, donde acudió a repatriar el cadáver de un colega, pero sobre todo a recuperar una lista caliente de espías que podría echar abajo toda la red de agentes que opera en el Este, de caer en manos de la KGB. A pesar de viajar de incógnito, nada más intentar el contacto con el jefe de estación David Percival intentan matarla, y eso es sólo el comienzo. Debut en la dirección de largometrajes del especialista en escenas de acción David Leitch. Se nota que es un experto en la materia, pues la película está atravesada de dinámicas escenas de acción, con abundantísima violencia desagradable, de milimetrada coreografía. Además hay un diseño de producción estiloso, a la hora de recrear el Berlín con el muro pintarrajeado en el lado occidental, distintos garitos nocturnos, incluso con escenas bajo el agua. Pero donde el film no funciona es en su historia, de cuyo guión es responsable Kurt Johnstad, que firmó los libretos de 300 y su secuela, adaptaciones de cómic, más la olvidable cinta de acción sobre los Navy Seals Acto de valor. Baste decir que los giros sorpresivos –sorpresivos hasta cierto punto–, dejan una pobre impresión, no impactan de verdad. Los personajes son planos, pese a estar interpretados por actores carismáticos, ya sean los populares –Charlize Theron, James McAvoy, John Goodman, Toby Jones–, la en alza Sofia Boutella, o los más exóticos pero eficaces Bill Skarsgård y Eddie Marsan. Y no hay emoción alguna en el amor lésbico de diseño de Lorraine por una francesita, ni en las tribulaciones del espía Spyglass que quiere pasar al Oeste con su familia. Además, falta verdadera gracia y sobre chulería a la pose cínica de algunos personajes.

5/10
La verdad duele

2016 | Concussion

Reconstrucción de la historia real del doctor Bennet Omalu, neuropatólogo nigeriano que ejerce como médico forense en Estados Unidos. Después de practicarle la autopsia a Mike Webster, jugador retirado de los "Steelers", de Pittsburg, en 2001, se dio cuenta de que éste había sufrido un mal conocido como Encefalopatía Traumática Crónica (CTE por sus siglas en inglés), como consecuencia de los fuertes golpes en la cabeza que reciben las estrellas del fútbol americano en cada partido. Ante el peligro de perder adeptos, y que se extienda el miedo, la Liga de Fútbol Nacional (NFL) tratará de silenciarle y desacreditar sus teorías. La verdad duele (mal título español para Concussion, que significa "conmoción cerebral") supone el segundo trabajo de Peter Landesman, tras Parkland. Avalado como productor por Ridley Scott tiene entre manos la típica historia, muy del gusto de Hollywood, de individuo lleno de razón enfrentado a poderosos cuyos intereses ha puesto en peligro (la lucha de David contra Goliath de toda la vida). Transcurre en el ámbito de un deporte que según explica muy bien uno de los personajes es una de las dos cosas más importantes de la vida para un americano junto con Dios. El relato tiene mucho en común con títulos conocidos, especialmente con El dilema, y aunque su director no llega a los logros visuales de Michael Mann en aquélla, maneja bien la narración, con un comienzo prometedor, aunque el final se alarga demasiado. Puesto que atraviesa el peor momento de su carrera, después de que títulos como After Earth o Focus no funcionaran como se esperaba, Will Smith se ha buscado un papel con cierta dificultad, pues su doctor Omalu habla con un acento supuestamente africano, que no ha convencido a los expertos en idiomas. Aún así, realiza una interpretación correcta de un personaje sosegado, pero honesto. Está bien acompañado en pantalla por la británica en alza Gugu Mbatha-Raw (la joven que le roba el corazón), Alec Baldwin (un doctor que le apoya), el veterano Albert Brooks (su jefe en el departamento forense), y en un papel muy breve Luke Wilson (el ejecutivo de NFL Roger Goodell). En el apartado actoral impresiona sobre todo la labor de David Morse (Treme, La milla verde) que se ha trabajado su rol de Mike Webster, ídolo deportivo cuya vida se fue al traste por este problema.

6/10
El último beso del káiser

2016 | The Exception

Su mejor historia

2016 | Their Finest

II Guerra Mundial. Londres es bombardeada cada día por las tropas de la Luftwaffe. Los destrozos materiales y las bajas entre los civiles se multiplican y el pesimismo cunde entre la población. El departamento de cine del gobierno británico planea entonces la producción de una película que levante los ánimos. Se trata de encontrar una historia de heroísmo bélico que disipe el ambiente general de derrotismo. Para ello contratan los servicios de una joven guionista, Catrin Cole, con la idea de que aporte un “toque femenino”. Poco a poco, el guionista jefe de su equipo, Tom Buckley, se irá dando cuenta de que la joven tiene un gran talento. Notable film británico, obra de la prestigiosa directora danesa Lone Scherfig (An Education) quien adapta la emotiva novela de Lissa Evans, con guión de Gaby Chiappe, curtida en múltiples series televisivas. Scherfig ofrece cuestiones con suficiente atractivo para generar interés, servidas en un ambiente ya de por sí contundente, como es el bombardeo de Londres durante la II Guerra Mundial, en donde el peligro y la inestabilidad ofrecen el marco dramático adecuado. La historia se desarrolla con mesura y tranquilidad (aunque alguna sorpresa hay) y poco a poco, sin exageraciones, va adquiriendo tintes de gran hondura humana, de emoción real. Hay en Su mejor historia un mirada social al pasado, centrada en las dificultades que a principios del siglo XX tenían las mujeres para hacerse un hueco en el mundo laboral. Y no sólo para hacerse un hueco, sino para ser respetadas en su trabajo, para ser consideradas según su genio intelectual. La película refleja con perfección ese estado de cosas, cómo las mentalidades son difíciles de mover –ese irónico subterfugio de escribir “cosas de mujeres”–, pero lo hace al servicio de una trama dramática urdida con oficio y realismo, huyendo de posibles anacronismos actuales, y en donde habla de un tema más que interesante: el papel de la propaganda durante la guerra. Bien es sabido que el cine de esa época se puso al servicio de la causa y los gobiernos velaban por que las producciones provocaran un patriotismo positivo, que alejara al ciudadano de una mentalidad derrotista. En este sentido el film es un buen ejemplo de cine dentro del cine, de la capacidad del séptimo arte para generar emociones y, en especial, supone un homenaje a la labor, tantas veces oscura y eclipsada, de los guionistas y escritores. Bien ambientada, con colores virados a menudo a tonos azules, la película tiene un guión que cuida además a los personajes. Hay secundarios que brillan lo justo y además de la protagonista Catrin Cole, cuya evolución es del todo convincente gracias al soberbio trabajo de Gemma Arterton, resaltan los dos personajes masculinos de mayor entidad, por una parte el actor veterano al que le cuesta un mundo aceptar que su tiempo ha pasado (Bill Nighy en uno de sus mejores trabajos) y, por otra, el guionista serio y trabajador, seguro de sí mismo, que paulatinamente va descubriendo el talento de Catrin, hasta llegar a la admiración. Magníficamente narrada está la relación entre éstos últimos, con tiras y aflojas, dudas y reconocimientos, y que da lugar a una secuencia maravillosa –la disculpa de Catrin–, que en su sencillez Scherfig transforma en un bellísimo tributo a la magia creadora del cine y la literatura. Detrás se revela una excelente dirección de actores, que resalta especialmente en el caso de Sam Claflin, fuera de sus roles habituales.

7/10
El cuchillo

2016 | A Kind of Murder

Nueva York, años 60. Walter Stackhouse es arquitecto y se gana bien la vida. Está casado, sin hijos, pero la relación con su mujer no pasa por un buen momento; ella tiene depresión e inestabilidad mental, y la convivencia es cada vez más difícil. A Walter le saca de su rutina su afición por escribir relatos policiacos par los que se inspira en noticias reales que toma de los periódicos. Una de esas noticias es el asesinato de una mujer que ha tenido lugar en una zona alejada de la ciudad, en una parada técnica habitual en la línea de autobuses. El marido es uno de los principales sospechosos... Correcta adaptación de una novela de la siempre inquietante Patricia Highsmith, recurrente a la hora de exponer personalidades retorcidas y situaciones turbias, entre el género negro y el drama. El cuchillo no aprovecha quizá del todo ese material, que en manos de un guionista más hábil que la debutante Susan Boyd, podría haber dado lugar a un relato fascinante. Aquí la cosa va de más a menos, y aún así mantiene el interés gracias a una ambientación eficaz y también a la buena labor de un reparto muy bien escogido, con un gran Patrick Wilson (Watchmen) a la cabeza.

5/10
Los misteriosos asesinatos de Limehouse

2016 | The Limehouse Golem

El Londres de la época victoriana. En Scotland Yard no tienen ni idea de quién puede estar detrás de una serie de brutales crímenes, y nadie quiere ni acercarse a tan compleja "patata caliente". Así que asignan la investigación sl marginado inspector John Kildare, que debe lidiar con la calenturienta imaginación del populacho y de la prensa amarilla, que atribuyen los asesinatos a un único autor al que han bautizado con el nombre de una legendaria criatura, el Golem. Algo que coincide en el tiempo con la muerte por envenenamiento de John Cree, crítico y autor teatral, donde todo apunta a que su esposa, la actriz cómica Lizzie, es la culpable, aunque se diría que no existe eso llamado la presunción de inocencia, pues ella parece haber sido condenada de antemano. Kildare asociará el nombre de Cree a su investigación del Golem, al dar en una biblioteca con un ejemplar del libro “Del asesinato considerado como una de las bellas artes” de Thomas de Kincey, que contiene notas manuscritas reveladoras de los crímenes, del puño y letra del asesino. Y asumirá como meta primordial librar a Lizzie de la horca. El director español nacido en Miami Juan Carlos Medina regresa al thriller tras Insensibles con una historia de serial killer en la línea de los crímenes del tristemente célebre Jack el Destripador, donde destaca la recreación de la época. Para ello adapta una novela de Peter Ackroyd, que ha convertido en guión una libretista amante de las historias de época con su punto de intriga, Jane Goldman, quien antes también se basó en libros en títulos como Stardust, La mujer de negro y El hogar de miss Peregrine para niños peculiares. Una idea que late en los asesinatos es la de “puesta en escena” a modo de lección “moral” impuesta por una mente superior a un indigno público, en que el espectador morboso que desea conocer los detalles de los crímenes se convierte de algún modo en cómplice y víctima, un peculiar mecanismo que se retroalimenta. También se denuncia un sistema con injusticias sociales que fabrica casi de modo inevitable sus propios monstruos. Con atmósfera gótica, su punto de romanticismo y algunos elementos sorpresivos, funciona bien el desarrollo de la encuesta llevada a cabo por el sentimental Kildare, con sus deseos de ayudar a una damisela en apuros, Lizzie, la ambientación en el mundo del teatro y los bajos fondos, están bien introducidos los flash-backs reales o imaginarios, y es correcto el dibujo de las toscas clases populares y su gusto por las historias picantes. Probablemente estos dos personajes, compuestos por Bill Nighy y Olivia Cooke son los mejor desarrollados, junto al actor Dan Leno (Douglas Booth), pero también se presentan de un modo razonable el marido asesinado, el agente ayudante, el superior de Kildare e incluso el mismísimo Karl Marx, uno de los sospechosos de los crímenes. A María Valverde le toca un personaje incómodo y algo unidimensional, la celosa actriz Aveline, pero cumple con lo que exige el papel.

6/10
River

2015 | River | Serie TV

Original miniserie británica producida por la BBC, sigue a John River, un detective de la policía bueno en su trabajo pero al que acompañan visiones de personas fallecidas, con las que suele mantener un diálogo. Las personas que le ven farfullar de esa manera sólo pueden concluir que no está en sus cabales, motivo por el que el que se le exige que acuda a terapia con la psiquiatra del cuerpo. La necesidad se ha hecho más imperiosa por la muerte de Stevie, la agente que ha sido su compañera toda la vida, y que murió atropellada por un conductor que se dio a la fuga en extrañas circunstancias. La familia de Stevie había estado ligada a actividades delictivas, y de hecho su hermano acababa de salir de la cárcel, lo que resulta muy sospechos. Como puede imaginarse, Stevie no deja de inteactuar con River en sus visiones. La serie está creada por Abi Morgan, competente guionista de películas como Shame, La dama de hierro y Sufragistas. Aquí logra crear intriga con unos muertos muy parlanchines que hacen pensar en El sexto sentido, y que nos hacen dudar acerca de la cordura del protagonista, muy bien interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgård, que mantiene una química perfecto con el "fantasma" de la que fuera su compañera, estupenda Nicola Walker. Los rasgos casi fantásticos cobran un inesperado y atractivo realismo, e impregna la narración un aire existencialista cansado al estilo de la serie policíaca True Detective.

7/10
Jonathan Strange y el Sr. Norrell

2015 | Jonathan Strange & Mr Norrell | Serie TV

Original miniserie británica ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, que adapta la novela homónima de Susanna Clarke. Aborda la magia de un modo original, al tratar su utilización de un modo realista, con una trama que atrapa desde el inicio. En la época en que transcurre la acción, la magia está en desuso, y es únicamente objeto de estudio por parte de una erudita asociación, que la aborda poco menos que como un raro objeto de arqueología. Pero entra en escena Gilbert Norrell, que demuestra que la magia puede practicarse, y hacer además de ella un arma respetable que conduzca a la victoria, por ejemplo en las guerras napoleónicas. Aunque al mismo tiempo, al estar jugando con fuego con algo que no conoce bien, acaba haciendo una suerte de pacto con una suerte de misterioso personaje diabólico o mefistofélico, para resucitar a la mujer de Walter Pole, un político influyente, lo que tiene serias consecuencias, pues la señora Pole se diría que ha perdido la cabeza, o bien que está semiposeída. Por otro lado, un tal Jonathan Strange resulta tener también talento para la magia, y le toca hacer tándem con Norrell. Pero mientras que tanto él como su esposa Arabella son buenas personas, a Norrell le mueve cierta ambición egocéntrica, y con su colega tiene una relación de amor-odio, le gusta tener a alguien experto en su especialidad, aunque al mismo tiempo le devoran los celos por sus logros. Dirige con aplomo el especialista en productos para la pequeña pantalla Toby Haynes, que aprovecha muy bien una trama, donde el título ya apunta a la idea de que en los magos se diría que están presentes dos caras de una misma moneda, al estilo de lo que sugería Robert Louis Stevenson con su célebre obra "Doctor Jekyll y Mister Hyde". El resultado es sumamente entretenido e intrigante, con el atractivo de que algunos resultados de la magia no se nos ofrecen con los típicos rayos y truenos cansinos de otras producciones al uso, sino con un cierto realismo. De modo que preparar un camino andadero para las tropas en las guerras en la península ibérica, provocar niebla, e incluso devolver la vida a los muertos, se muestra de un modo creíble, de modo que el telón de fondo histórico, donde acompañamos al célebre general Wellington, mantiene su vigencia. Los actores están muy bien, ya sean los dos magos protagonistas principales, Bertie Carvel y Eddie Marsan, el elegante diablo con tupé de Marc Warren, o la bondadosa y determinada esposa de Strange, encarnada por Charlotte Riley.

7/10
Filth

2014 | Filth

Edimburgo. Bruce y sus compañeros policías se disputan un ascenso, lograr el puesto de inspector. La resolución del asesinato xenófobo de un estudiante japonés podría ayudarles. Aunque Bruce recurre también a las malas artes, o sea, a poner piedras –cuando no auténticas "bombas"– en su camino, que destrocen sus posibilidades. A medida que avanza la narración descubriremos que en realidad Bruce es un auténtico psicópata, apartado de su familia por razones que ignoramos, y al que quedan muy pocos restos de humanidad por su egocentrismo enfermizo que necesita urgentemente ayuda. Adaptación de una novela de Irvine Welsh, cuya obra previa dio pie a un gran película, Trainspotting, gracias entre otros a su director, Danny Boyle. La que nos ocupa, escrita y dirigida por el desconocido Jon S. Baird, adolece de un serio problema: que su protagonista resulta absolutamente repulsivo –qué desperdicio de talento, el de James McAvoy–, y sólo muy avanzado el metraje puede despertar en el espectador algo parecido a la compasión, porque le entendemos un poquito. De modo que todo se reduce a ser testigos de una trayectoria sumamente desagradable –sólo un atisbo de bondad en medio de un comportamiento traicionero y manipulador–, con un componente alucinatorio que agota, a veces hace pensar en el peor Terry Gilliam. Tampoco se entiende la obsesión con el sexo, muy reiterativa y sin gracia, por mucho humor negro que se nos pretenda ofrecer. El protagonista quizá esté como "las maracas de Machín", pero los otros personajes no parecen demasiado equilibrados, piénsese en el jueguecito de fotocopiarse los genitales.

4/10
El misterio de God's Pocket

2014 | God's Pocket

El debut en la dirección de largometrajes de John Slattery, conocido sobre todo en su faceta actoral por dar vida a uno de los socios de la agencia publicitaria de la serie Mad Men, aunque ya ahí se curtió tras la cámara pues dirigió cinco episodios. Adapta una novela de Pete Dexter, que a su vez se inspira en sus experiencias como periodista. Se trata de una cinta un tanto extraña, que no acaba de dar con su tono. Se diría costumbrista, que quiere pintar los modos de hacer en un barrio de clase trabajadora en Estados Unidos, conocido como God's Pocket, o sea, el bolsillo de Dios. Ahí un jovenzuelo bocazas y maleducado, que trabaja en la construcción, muere de un golpe en la nuca, propinado por el anciano negro al que había provocado. Siguiendo un código de honor –él se lo ha buscado–, los testigos avalan la versión de que le golpeó la grúa. Pero su madre pide al padrastro que indague, pues algo huele a chamusquina. Y por otro lado, un célebre columnista de un diario, también hace sus averiguaciones, aunque por el camino se lía con la doliente madre, que lo que desea es que el famosete le ayude a descubrir la verdad. Slattery se esmera, la puesta en escena es muy estilosa. Y cuenta con un reparto de primera división, encabezado por Philip Seymour Hoffman, en el que fue su último trabajo e, ironías del destino, se pasa gran parte de la película encargándose de unos preparativos fúnebres. También están en el reparto John Turturro, Richard Jenkins y Christina Hendricks, esta última compañera de reparto de Slattery en la mentada Mad Men. Sin embargo, chirrían algunos pasajes de humor negro, cierto histrionismo. Es curioso, parece que a los personajes les falte alma, por su pasmosa mediocridad.

5/10
Bienvenidos al fin del mundo

2013 | The World's End

Edgar Wright alcanzó repercusión internacional con su divertida comedia de bajo presupuesto Zombies Party, protagonizada por Simon Pegg y Nick Frost, que parodiaba el cine de muertos vivientes. Reunió de nuevo a la pareja en Arma fatal, donde el objeto de risas era el cine policíaco, y posteriormente probó fórmulas nuevas con otros protagonistas, con Scott Pilgrim contra el mundo, con resultados no excesivamente satisfactorios. También por su lado, Frost y Pegg volvieron a hacer tándem a las órdenes de otro director en Paul, de Gregg Motola. En Bienvenidos al fin del mundo, el trío vuelve a unir fuerzas. El desempleado Gary King (Simon Pegg) llama a sus amigos de la adolescencia, Andy (Nick Frost), Steven (Paddy Considine), Oliver (Martin Freeman) y Peter (Eddie Marsan), para regresar a Newton Haven, su pueblo natal, para completar un recorrido alcohólico denominado "La milla dorada", que consiste en beber pintas de cerveza en 12 pubs diferentes. En su juventud intentaron lograr la hazaña sin éxito. En uno de los locales, Gary acaba enfrentándose a un adolescente que resulta ser un robot alienígena. Es el principio de una invasión... El humor de Wright, que ha coescrito el guión con Pegg, resulta bastante reconocible para quienes hayan visto las anteriores cintas, con diálogos en la línea "Llevo 16 años sin beber. Pues debes estar sediento". Al igual que sus precedentes, Bienvenidos al fin del mundo tiene mucho de retrato de costumbres, con personajes muy característicos de la sociedad británica, aparte de realizar un canto a la camaradería. En cualquier caso, Bienvenidos al fin del mundo no tiene una enorme consistencia narrativa, además de que abusa del humor negro, y de las referencias sexuales. Pero lo que pretende lo consigue, básicamente hacer reír, a partir de secuencias logradas como la conversación final con los invasores. Por otro lado, el quinteto protagonista se mueve bien en el terreno de la comedia, especialmente Freeman, popular por la serie Sherlock y El hobbit, en un papel en cierta medida doble.

5/10
Southcliffe

2013 | Southcliffe

Un año después de los terribles asesinatos en Southcliffe, David Whithead, el periodista que cubrió la noticia, recibe un mensaje aparentemente del asesino, diciéndole que la espiral de violencia está a punto de volver a empezar.

Nunca es demasiado tarde

2013 | Still Life

John May tiene 44 años y es funcionario en Kennington, Londres. Es un hombre gris, lleva una vida gris y trabaja en un despacho gris. No tiene mujer, ni hijos, ni amigos. Carece por completo de vida social. Pero May es un fiel trabajador en la singular ocupación que desempeña. Metódico y concienzudo, sobre él recae el cometido de tramitar el destino final de las personas solitarias que han sido halladas muertas y de las que se desconocen sus más mínimos detalles. May recoge las pistas que pueden llevarle a localizar a algún pariente lejano, ex marido, ex esposa, hijos o amigos de la persona fallecida, y finalmente se ocupa de que tenga un entierro digno. Un día el muerto resulta ser un hombre que se alojaba en el piso enfrente del suyo y del que él jamás tuvo noticia. Podría pensarse que el conde Uberto Pasolini es descendiente del famoso cineasta italiano Pier Paolo Pasolini y, sin embargo, aunque no lo es, sí que tiene curiosamente sangre cinematográfica en las venas, porque es sobrino de otro celebérrimo colega, Luchino Visconti. Pasolini es conocido sobre todo por sus labores de producción en películas de gran renombre, como Full Monty. Como director no se ha prodigado demasiado. Comenzó como asistente de dirección en La misión y posteriormente debutó tras las cámaras con la comedia Machan. En su segunda película como director, Nunca es demasiado tarde, demuestra tener una sensibilidad poco común y una mirada tierna y amorosa hacia el ser humano, lo que le permite contar una historia muy minimalista para, lejos de cualquier edulcoramiento, transmitir una gran hondura antropológica. A través de los ojos y del comportamiento del protagonista, el espectador empieza a ver que las personas muertas no son simples desperdicios, cenizas destinadas a rellenar jardines, material de deshecho al que hay que ir dándole salida. Detrás de cada cadáver hubo una vida, alguien que amó y fue amado, quizá un padre o una madre, personas que tuvieron momentos buenos y momentos malos, con virtudes y defectos. Son personas que merecen un respeto, cuya dignidad está por encima de sus circunstancias, de presupuestos económicos, de frivolidades administrativas. La película de Pasolini recuerda en cierto modo el fantástico film Despedidas, en donde el respeto hacia el ser humano iba también más allá de la muerte. Como en ese film japonés, Pasolini también sabe ofrecer leves escenas de tono elegiaco, a la vez muy sobrias y logradas, que hacen reflexionar acerca de la dignidad de la vida humana, también en su faceta abierta a la trascendencia. Ayuda una maravillosa banda sonora de la conocida compositora Rachel Portman, a la sazón ex esposa de Pasolini, con quien tiene tres hijos. Nunca es demasiado tarde es una película con pocos diálogos y contados actores. Un film peculiar, donde todo el protagonismo lo asume un lacónico y excelente Eddie Marsan, con un personaje sólido, rarito sin duda, pero con un corazón enorme para mirar con asombro y responsabilidad la vida y la muerte. Su John May quizá sea despreciable, anodino, a los ojos del mundo, pero resulta admirable y sus actos hablan a las claras de una vida plena, rebosante de grandeza moral.

6/10
Blancanieves y la leyenda del cazador

2012 | Snow White and the Huntsman

"Blancanieves", cuya versión más conocida es la de los hermanos Grimm, es uno de los cuentos de hadas más populares. Abundan las versiones televisivas y cinematográficas, que han abordado la inmortal historia con diversos enfoques, que van desde la fidelidad al original de Blancanieves y los siete enanitos, la adaptación animada de Walt Disney, sin duda la más conocida, hasta las versiones en clave de terror (Blancanieves: un cuento de terror, con Sigourney Weaver como madrastra), y el musical cómico (Blancanieves y los tres vagabundos, de Walter Lang). Esta nueva versión, Blancanieves y la leyenda del cazador, sigue libremente la trama original, en clave de fantasía medieval, cercana por momentos a la trilogía de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson. Ravenna, una malvada bruja, contrae matrimonio con el monarca viudo de un próspero reino, y tras asesinarle, usurpa el trono, y encierra a la heredera, Blancanieves, en una inhóspita torre. Cuando ésta logra escapar inesperadamente tras años de cautiverio recala en un bosque encantado del que casi nadie consigue volver. Para atraparla, Ravenna recurre a los servicios de Eric el cazador, un hombre desconsolado por la muerte de su esposa, que conoce el lugar. Pero cuando llega el momento de entregar a la joven, Eric se da cuenta de que está del lado equivocado. Prometedor debut en el cine de Rupert Sanders, de dilatada trayectoria como realizador de anuncios de videojuegos, licores, etc., muy alabados por los expertos del sector. Sanders deja claro con Blancanieves y la leyenda del cazador que tiene por delante mucha carrera componiendo imágenes de enorme potencia visual. Su film supera ampliamente a Blancanieves (Mirror, Mirror), la particular versión del indio Tarsem Singh, que se estrenó poco antes. Para empezar, las interpretaciones son más realistas. Cabe destacar el trabajo de la todoterreno Charlize Theron, como una madrastra más tridimensional y amenazadora que la encarnada por Julia Roberts en aquélla. Su maldad está más justificada, pese a que se supone que la otra narraba la historia desde su punto de vista. También la protagonista de Crepúsculo, Kristen Stewart, se revela en el papel de Blancanieves como una joven actriz de mayor proyección que Lily Collins. Asímismo, sorprende gratamente Chris Hemsworth, en un papel de héroe –el cazador– con más matices dramáticos que el Thor que le ha hecho famoso. El realizador aprovecha también que cuenta con un nutrido elenco de secundarios del que forman parte Toby Jones, Ian McShane, Ray Winstone, Nick Frost y Bob Hoskins. De ritmo dinámico y ambientación muy oscura, Sanders logra que funcionen las secuencias épicas, los momentos en los que predominan elementos de mitología en la línea de Legend y Cristal oscuro, y pasajes de intensidad dramática. Los personajes de Blancanieves y la leyenda del cazador están llenos de carisma, y a pesar de que el conjunto se inscribe en el género fantástico tiene un tono creíble y realista. Sorprende al espectador a pesar de seguir en líneas generales a los hermanos Grimm, de los que rescata por ejemplo el comienzo, con las gotas de sangre de la madre de la protagonista cayendo sobre la nieve.

6/10
I, Anna

2012 | I, Anna

Los mejores hombres

2012 | The Best of Men

Hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, el Dr. Ludwig Guttmann, huido de la Alemania nazi, llegó al Hospital Stoke Mandeville en Buckinghamshire. En esa institución se quedó espantado al ver lo que sucedía: los enfermos que sufrían lesiones medulares que les impedían mover la mitad del cuerpo eran sedados y permanecían inertes en sus camas, de modo que estaban llenos de heridas y llagas. Rápidamente Guttmann modificó la situación de los internos, y aunque al principio no fue bien recibido, poco a poco sus ideas revolucionaron esa institución. Los pacientes dejaron de serlo y empezaron a vivir como personas normales. Más tarde la fama del lugar se expandió y llegaron más personas con problemas medulares. Con el tiempo se organizaron deportes con los lesionados en sillas de ruedas, etc. Fue el comienzo de lo que más tarde se denominó los Juegos Paralímpicos. Cuidado y modélico telefilm británico que narra con gran sensibilidad una historia real. Funciona el edificante guión de Lucy Gannon, colaboradora habitual del director Tim Whitby, con quien ha trabajado en varias series de televisión. Eddie Marsan (Nunca es demasiado tarde) está muy bien como el Dr. Guttmann, mientras que el joven George Mackay (Mi vida ahora) compone con carisma al protagonista, el soldado William Heath.

6/10
Junkhearts

2011 | Junkhearts

Redención (Tyrannosaur)

2011 | Tyrannosaur

Joseph es un tipo viudo, que bebe más de la cuenta, violento y cínico, rabioso con el mundo, capaz de acabar a patadas con la vida de su perro, en un acceso de ira bajo los efectos del alcohol. Tras una trifulca con unos jóvenes pakistaníes, se refugia en una tienda solidaria regentada por Hannah, una mujer cristiana que le promete rezar por él. Aunque le responde desabridamente, no dejan de conmoverle su sonrisa y su cariño. Va a descubrir que lo suyo no es nada comparado con los padecimientos de Hannah. Durísimo y deprimente film premiado en Sundance del actor Paddy Considine, que debuta tras la cámara en el largo con el doble papel de director y guionista. Parece ser que se inspira en alguna experiencia personal negativa, y en efecto, se diría que ha puesto el alma, por así decir, en esta amarga película. Demuestra el británico pulso narrativo, y la pareja protagonista, Peter Mullan y Olivia Colman, se muestran convincentes con sus personajes. Sin embargo en Redención (Tyrannosaur) domina un tono desesperanzado, brutal y cruel, en que sobresalen los aspectos más sórdidos del ser humano, lo que se subraya con la paleta de colores apagados con que se compone cada fotograma. De modo que la fe se demuestra insuficiente, y tampoco puedes estar seguro de hasta dónde alcanzará el apoyo de otras personas. Aunque es innegable la conexión de lo que se cuenta con el mundo real –la violencia conyugal, la bebida como refugio para huir de los problemas, la incapacidad que tienen algunos para ver personas en los demás...–, Considine se empeña en golpear fuerte todo el tiempo la sensibilidad del espectador, proporcionándole poco aire para que respire, hasta el punto de que resulta algo forzado el único desahogo que proporciona, la “fiesta” –por llamarla de algún modo– que sigue al entierro del mejor amigo de Joseph. Las opciones de redención que ofrece a Joseph resultan limitadas, y resulta difícil hacerse cargo de la situación anímica de Hannah al concluir la película; se diría que continúan perdidos en sus personales laberintos, no hay salida más allá de la resignada supervivencia. Curiosamente Considine conjuga la creación de una atmósfera tremendamente opresiva con el recurso a la elipsis, evita casi siempre lo escabroso, sugiriéndolo.

6/10
Sherlock Holmes: Juego de sombras

2011 | Sherlock Holmes: A Game of Shadows

Sherlock Holmes se diría que anda algo celoso ante los inminentes planes de boda de su buen amigo, el doctor Watson, sus compartidas aventuras podrían no ser lo mismo ante la nueva etapa conyugal. Sea como fuere, el caso es que ambos se van a ver envueltos, en lucha contra el villano profesor Moriarty, en una conspiración de proporciones insospechadas, donde las acciones descontroladas de los anarquistas quieren ser aprovechadas para imponer un nuevo orden mundial. Como ya ocurría en Sherlock Holmes, Guy Ritchie retoma las andanzas del archicélebre detective reconvirtiéndolas en un gran espectáculo visual modernillo de aventuras, con un amplio lienzo que le hace visitar varios países europeos, y con la excusa argumental –urdida por el matrimonio de guionistas de Michele Mulroney y Kieran Mulroney–, que alude a anarquistas, terrorismo y totalitarismos, cuestiones que puede comprender bien el espectador actual. A ello se añade la mente maléfica de Moriarty, un malo que no parece de este mundo, y que podría conectar de alguna forma con el Joker versión Christopher Nolan en El caballero oscuro. En tal sentido, todo el duelo final con Holmes, su particular partida de ajedrez, resulta verdaderamente brillante, lo mejor de la cinta. Una película entretenida, pero irregular, que requiere cierta complicidad. El ritmo trepidante con que se sirve la historia, con escenas al ralentí tipo Matrix donde Richie parece sentirse muy a gusto, a veces resulta adecuado, pero otras tantas llega a ser demasiado apabullante, aturde en exceso. Por suerte Ritchie y su equipo de guionistas saben jugar las bazas de la intriga y del sentido del humor con buen tino, aprovechando el buen hacer de Robert Downey Jr. y Jude Law, y también introduciendo al hermano mayor de Sherlock, un divertido Stephen Fry. Jared Harris como Moriarty es correcto, y menos fortuna tiene Noomi Rapace, con su gitana hermana de un anarquista, personaje demasiado esquemático.

6/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
Sherlock Holmes

2009 | Sherlock Holmes

Sherlock Holmes, legendario personaje creado por el novelista Sir Arthur Conan Doyle, ha conocido muchísimas adaptaciones literarias. Es además un personaje que se presta a variaciones y experimentos. Por ejemplo, Billy Wilder presentaba al personaje como un hombre menos inteligente de lo que se suponía, y que ha logrado triunfar a causa del azar, en La vida privada de Sherlock Holmes. Por su parte, Asesinato por decreto mezclaba al personaje con el caso real de Jack el destripador. En Elemental, doctor Freud, Sigmund Freud somete a Sherlock a psicoanálisis para curarle de su adicción a la cocaína. Y El secreto de la pirámide mostraba la juventud del personaje. Ahora, el británico Guy Ritchie, conocido por películas como Cerdos y diamantes, propone una nueva visión del personaje, con Joel Silver (Arma Letal, Jungla de cristal) como productor. En realidad, su visión de Sherlock en esencia se parece a las novelas de Conan Doyle, salvo porque añade muchísima acción y algunos golpes de humor –marcas de fábrica de las producciones de Silver–, y porque los personajes son un poco distintos a lo habitual. Esta vez, Sherlock Holmes está muy preocupado porque su fiel amigo y ayudante, el doctor Watson, está a punto de dejarle, para casarse con Mary, una niñera de la que se ha enamorado, que provoca los recelos del detective. Antes, Watson le ayuda en el extraño caso de Lord Blackwood, un asesino en serie que practica rituales de magia negra. Blackwood parece tener poderes sobrenaturales, pues los propios Holmes y Watson han sido testigos de su ejecución. Sin embargo, se diría que ha regresado de la tumba, continuando con sus fechorías. Guy Ritchie filma su obra más espectacular, con secuencias realmente impresionantes, como la persecución en unos astilleros, o la pelea sobre el Puente de Londres. La reconstrucción de la Inglaterra victoriana es de las más logradas que se hayan visto en la pantalla. El ritmo es dinámico, y los giros de guión dosifican muy bien la intriga hasta el final. El tono es propio del cine de aventuras, con una épica partitura de un inspirado Hans Zimmer, en la línea de su trabajo conjunto con James Newton Howard para El caballero oscuro. Acierta Ritchie al renunciar a su estilo habitual inspirado en Tarantino, salvo en algún momento aislado, como un combate de lucha en el que muestra antes lo que está pensando Sherlock Holmes sobre la táctica a seguir, y luego se puede ver lo que hace el personaje. Tampoco se excede con los gags cómicos, pues aunque incluye muchas risas, éstas no dañan la tensión dramática. Robert Downey Jr. compone muy bien a un particular Sherlock Holmes, tan sagaz como se presupone, pero que también es un experto en combate cuerpo a cuerpo. Tiene por otro lado muchos defectos, pues es por ejemplo desastrado y extremadamente celoso en todo lo referente a su mejor amigo. Jude Law (Watson) es justamente lo contrario, un pulcro ex militar. Quizás el actor que más destaca es Mark Strong, que brillaba en RocknRolla, y que aquí encarna a un inquietante villano.

6/10
Red Riding: 1974

2009 | Red Riding: In the Year of Our Lord 1974

Julian Jarrold (La joven Jane Austen) adapta una novela de David Peace, sobre un asesino en serie que existió realmente en Inglaterra y que atemorízo al país durante una década. Un joven periodista investiga la causa de la desaparición de tres niñas. Se trata de la adaptación de la primera novela de una tetralogía, de las cuales otras dos han sido adaptadas al cine, con lo que la saga de películas se completa con Red Riding: 1980 y Red Riding: 1983. Destaca la presencia de Andrew Garfield, quien al año siguiente saltaría a la fama gracias a La red social.

6/10
Red Riding: 1980

2009 | Red Riding: In the Year of Our Lord 1980

Segunda parte de la trilogía completada por Red Riding: 1974 y Red Riding: 1983, basada en una serie de novelas negras de David Peace, que recrea historias reales. Destaca en estas peliculas la ambientación nocturna y macilenta, propia del tema que se trata: las investigaciones de crímenes perpetrados por asesinos múltiples. Alrededor de las investigaciones, hay una serie de personajes ambiguos, corruptos, misteriosos. Este film, en concreto, está protagonizado por Paddy Considine (En América) y dirigido por James Marsh, que asombró con su documental Man on Wire. Se trata quizá de la película más conseguida de la serie.

6/10
La desaparición de Alice Creed

2009 | The Disappearance of Alice Creed

Dos hombres, Danny y Vic, que se han conocido en la cárcel, secuestran a una mujer llamada Alice Creed. La encierran y la atan en un piso, con la idea de pedir un rescate a su padre, un hombre rico. Pero las cosas se complicarán. Thriller bien trabajado por su guionista y director J Blakeson, quien debuta en el largometraje sin apenas herramientas y urde una historia sencilla pero convincente, compuesta únicamente por tres personas y que tiene lugar prácticamente en un apartamento. En este sentido recuerda el estilo de filmes como Tape (La cinta). Como en esa película de Linklater, en La desaparición de Alice Creed la trama va enredándose poco a poco hasta desencadenar un final inesperado. Blakeson maneja bien los tiempos, e introduce con eficacia los pequeños hitos que van haciendo avanzar la la historia. Algunos momentos son desgradables y explícitos, pero Blakeson evita el material excesivamente insano. El trío de actores está fantástico, desde los secuestradores Martin Compston (Felices dieciséis) y Eddie Marsan (Sherlock Holmes), hasta la guapa actriz Gemma Arterton (Tamara Drewe).

5/10
Heartless

2009 | Heartless

Jamie Morgan (Jim Sturgess) es un fotógrafo londinense que tiene unas marcas de nacimiento en su cara descubrirá que hay demonios en las calles del este de Londres. No es la mejor película de Philip Ridley, pero un buen papel de Jim Sturgess junto con la intriga que genera el film, salvando en algunos momentos los fallos de la trama, dejan ver este thriller.  

5/10
La pequeña Dorrit

2009 | Little Dorrit | Serie TV

Una de esas cuidadas producciones de la BBC que justifican de sobras la existencia de una televisión pública. Adapta la conocida obra de Charles Dickens. Sigue a Amy Dorrit, una esforzada jovencita que debe ganarse la vida a diario para sacar a su familia adelante, después de que su padre, acosado por los deudores, haya recalado en prisión. La vida de Amy dará un vuelco cuando un día el hijo de su jefe plantea un misterio familiar, que podría probar que existe una interconexión entre su familia y los Dorrit. La serie está desarrollada en episodios de media hora, y destaca el protagonismo de Claire Foy, que sabe sostener la trama con su casi omnipresencia.

6/10
Hancock

2008 | Hancock

Aventuras y desventuras de un superhéroe atípico que ha caído en desgracia. Se trata de Hancock, un tipo borracho, solitario y con malas pulgas, que duerme en la calle, va harapiento y sin afeitar y que, sobre todo, tiene una forma muy peculiar y desagradable de ejercer su oficio. Hancock vuela supersónicamente y tiene una fuerza descomunal, con un cuerpo a prueba de balas; sin embargo, cada vez que ayuda a la población no puede evitar comportarse de modo antipático y le da igual si por el camino destroza autopistas, provoca accidentes, etc. La consecuencia es que todo el mundo está harto de él, no le cae bien a nadie. El papel parece hecho a la medida de Will Smith (que no por casualidad ha ejercido también de productor), ya que el film contiene dosis parecidas de acción, humor y drama, y el protagonista de superéxitos como Yo, robot o Soy leyenda da el aspecto físico perfecto del superhéroe venido a menos, a la vez que sabe transmitir la desidia de alguien que está completamente de vuelta de todo. Pero, cuando su vida toca fondo, conoce a Ray (Jason Bateman), un hombre idealista, experto en marketing, que le ofrece un plan para recuperar su buena imagen. Las cosas no serán fáciles para ambos, porque Mary (Charlize Theron), esposa de Ray, no confía para nada en Hancock y quiere impedir que su marido fracase en el empeño de convertir al superhéroe en alguien de provecho. Peter Berg, actor y director, vuelve a ponerse detrás de las cámaras en una película de acción, después de la vibrante La sombra del reino. La cosa le sale bastante derecha, los efectos especiales son espectaculares, el ritmo es el adecuado, y sin embargo no estamos ante un film típico de superhéroes. Porque aquí la acción no tiene la importancia que se podría esperar, sino que parece simplemente un añadido. Eso provoca que se eche en falta, es verdad, algo más de emoción real, un malvado de entidad, que implique más al espectador, aunque lo cierto es que precisamente ése es el sello de identidad del film. ¿Pero cómo? ¿Una película de superhéroe donde la acción no es la protagonista? Justo. La trama se centra en otra cuestión de fondo y mucho más interesante: la aceptación del propio destino es lo único que hace posible que abramos nuestro horizonte al prójimo y dejemos de pensar en nosotros mismos. "Sólo cuando aceptes quién eres, serás feliz", le dice Ray al protagonista. Todo superhéroe ha de llevar su uniforme, y Hancock ha de aprender a vivir con el suyo. El film remarca esta idea central en algunas escenas muy eficaces, alguna con mucho sentido del humor. Y hay además en el guión de Vincent Ngo y Vince Gilligan un modo muy original de afrontar el tema, tan clásico como ineludible, del superhéroe que ha de elegir entre el amor personal y la propia misión al servicio de todos los hombres por igual.

6/10
Happy. Un cuento sobre la felicidad

2008 | Happy-Go-Lucky

El encuentro entre dos personajes antitéticos. Poppy es una joven maestra, vitalista y rebosante de optimismo, que exhibe siempre una sonrisa en su rostro. No se trata de que cierre los ojos a las cosas feas de la vida, pero es de las que piensa que el encargado de una librería debería ser atento con los que entran en su establecimiento, y ser capaz de bromear, o al menos de conversar, cualquier rasgo que demuestre que es un ser humano. El robo de su bicicleta, toda una contrariedad, no va a quitarle el buen humor, es la ocasión que aprovecha para apuntarse a una autoescuela, con vistas a obtener el carnet de conducir. Su profesor va a ser Scott, un tipo que sabe hacer su trabajo, pero perpetuamente hosco, y al que irrita sobremanera el modo en que mira la vida su alumna. ¿O no? Mike Leigh escribe y dirige una película muy agradable, enormemente divertida, con personajes muy bien construidos, de modo especial los principales, la formidable Sally Hawkins -premiada como mejor actriz en el Festival de Berlín-, y Eddie Marsan, que debe vérselas con un carácter a priori antipático. Como apunta el título en español, se trata de un “cuento sobre la felicidad”, pues a la postre alcanzar la dicha es el deseo, oculto o manifiesto, de todos los personajes. Acierta el cineasta británico al mostrar que Poppy no es un personaje frívolo, lo que se subraya en su trabajo como maestra, en que presta especial atención a un alumno problemático, y en los momentos en que detecta, en la conducta su profesor de autoescuela, lo que puede haber detrás. La rigidez de Scott puede ser hilarante, pero también patética, y la trama sabe salvar al personaje, no hacerlo antipático gracias a que llegamos a comprenderlo. Al corazón de la historia sabe rodearlo Leigh de buenos personajes secundarios, que sirven para que se exprese mejor la personalidad de Poppy, singularmente su compañera de piso, y el inspector de escuela que la atrae. A destacar las clases de flamenco a que se apunta la protagonista, tronchantes, y una buena manera de subrayar la necesidad de poder contar a alguien los sentimientos más profundos que nos reconcomen por dentro.

7/10
Me and Orson Welles

2008 | Me and Orson Welles

Vaya par de productoreX

2007 | I Want Candy

Mamarrachada subidita de tono sobre dos universitarios bastante pazguatos, pero con ínfulas de cineastas, empeñados en filmar un largometraje. Por cosas de la vida, la única oportunidad que se les presenta para dar salida a su afán cinematográfico es rodar una peli erótica titulada "Tormenta de amor" con la 'pornostar' Candy Orificios (no es broma, así se llama la susodicha). Y se ponen manos a la obra.  Una comedia más de jóvenes descerebrados, que incluye innumerables y continuas zafiedades y guarradas, aunque al mismo tiempo intenta mantener un humor tonto que evita males mayores. De modo que, en la escala del mal gusto (que desde luego lo tiene), la cosa se sitúa, por tanto, un escalón por debajo de las exitosas American Pie y demás. El único reclamo del film es la presencia de la 'vigilante' Carmen Electra, lo cual deja bien a las claras su limitado nivel de calidad.

2/10
Sixty Six

2006 | Sixty Six

Coincidiendo con la final del Campeonato del Mundo de fútbol de 1966, en el que Inglaterra se proclamó selección ganadora, asistimos a la vida cotidiana de una familia judía y en concreto a lo que rodea a la entrada en sociedad del joven Bernie y a su fiesta de Bar Mitzvah. Se trata de una apañada y divertida comedia dramática, repleta de personajes raros, muy bien ambientada en la época y rodada a buen ritmo por Paul Weiland (Por amor a Rosana). Las situaciones surrealistas hablan de la desorientación personal con un importante toque de humor. Destaca la presencia de la 'burtoniana' Helena Bonham Carter.

5/10
V de Vendetta

2006 | V for Vendetta

La acción se desarrolla en un hipotético futuro, en que Inglaterra se ha convertido en un estado totalitario. Evey, una joven que rompe el toque de queda impuesto por el gobierno, está a punto de ser violada por un grupo de `dedos´ (así se conoce a los agentes de policía). Finalmente es rescatada por un individuo que oculta el rostro tras una aparatosa máscara. Como imagina que si vuelve a su casa será detenida, Evey se oculta en el refugio de su salvador, que se hace llamar simplemente `V´. Éste toma el canal de televisión, para enviar un mensaje a la población apelando a la desobediencia civil; y anuncia que volará el parlamento, como paso simbólico cara al derrocamiento de la tiranía. El inspector Eric Finch se encarga de perseguir a `V´. Los hermanos Wachowski, creadores de Matrix, avalan con su guión el debut como director de James McTeigue, asistente de dirección en los tres títulos de la saga. En la misma línea, combina una ambientación sombría, con aparatosas coreografías de combates. Aunque se trata de un thriller futurista de acción, también es una crítica de los regímenes totalitarios, en la línea de clásicos de la ciencia ficción como Un mundo feliz o 1984. Alan Moore, creador del cómic en que se basa la cinta, quedó bastante descontento con el resultado final, a pesar de que es la mejor adaptación de una de sus obras. Desencantado, el exageradísimo Moore acusó McTeigue de que el film era una apología del terrorismo. En cualquier caso, da que pensar sobre la manipulación informativa, la corrupción política, la tiranía, la violencia, la responsabilidad social de los ciudadanos y otros temas de interés. Del reparto destaca Natalie Portman, que tuvo que raparse el pelo por exigencias del guión, mientras que Hugo Weaving, conocido por su papel de agente Smith en Matrix, al que no se le ve la cara, se luce sobre todo con su potente voz, como apreciarán quienes vean la película en versión original. También resulta bastante convincente Stephen Rea, que consigue que el público empatice con su personaje, un honrado policía.

6/10
El ilusionista

2006 | The Illusionist

Viena, a principios del siglo XX. Eisenheim, un prestigioso ilusionista, cautiva al público con números tan deslumbrantes que llaman la atención de Leopold, el príncipe heredero. Un día, éste acude a una de las representaciones de Eisenheim, acompañado de Sophie von Teschen, su prometida, que resulta ser el amor de la infancia del mago. Tras descubrir que Eisenheim se ha encontrado alguna vez con Sophie, el príncipe le encarga a un perspicaz inspector de policía que demuestre que los trucos de Eisenheim son un fraude. Este thriller de época, cercano al cine fantástico y a la literatura gótica, es tan original, que resulta difícil encontrar similitudes con otras películas. Habrá que tener en cuenta a partir de ahora al desconocido Neil Burger, que hasta ahora sólo había dirigido Interview with the Assassin, inédita en España. Burger, también guionista, adapta un cuento de Steven Milhauser, escritor premiado con el Pulitzer. El cineasta hace suyo el relato, añadiéndole personajes y giros inesperados, compone una sugerente atmósfera, subraya los elementos románticos y aprovecha la inquietante ambientación de la época. Como siempre, Edward Norton realiza una excelente interpretación, aunque se luce más Giamatti, en un papel difícil. Sus esfuerzos y los del resto del reparto, hacen creíble un rompecabezas en el que todas las piezas encajan, hasta componer una sorprendente historia romántica, sobre la obsesión, los celos y la decadencia de la aristocracia.

7/10
Misión imposible III

2006 | Mission: Impossible III

Probablemente el mejor film de la saga basada en la vieja serie televisiva, con permiso de Brian De Palma y John Woo, los directores de las dos películas anteriores. J.J. Abrams, que ha revolucionado el panorama televisivo gracias a las series Alias y Perdidos, traslada el esquema de la primera a este film. Es decir, humaniza por fin al hierático Ethan Hunt, del cual en las otras entregas apenas sabíamos otra cosa sus increíbles habilidades como agente secreto. Aquí Abrams y su habitual equipo de guionistas Alex Kurtzman y Roberto Orci nos presentan a un Ethan que desea llevar una vida normal. Ha conocido a la mujer de su vida, y van a casarse. Pero una última misión, el rescate de una agente a la que entrenó personalmente, complica sus buenos deseos. Tom Cruise, productor y protagonista, acierta con el film. Y se lo pasa en grande, interpretando sin dobles algunas de las escenas más arriesgadas. Personajes bien esbozados y la dicotomía clásica del espía, obligado a llevar una doble vida, y al que le cuesta confiar en los demás, ayudan a configurar una trama interesante, donde la añoranza por ser como los demás deviene en sólida columna vertebral. A esto se suma un villano de altura –el oscarizado Philip Seymour Hoffman–, un ritmo endiablado, y unas escenas de acción magníficamente diseñadas. El rescate en la fábrica, con la persecución de helicópteros entre molinos de viento, el modo en que Ethan se cuela en el Vaticano, el ataque en el puente, o el espectacular salto de edificio a edificio, demuestran que en el cine de acción todavía se puede innovar.

6/10
Corrupción en Miami (2006)

2006 | Miami Vice

Michael Mann lleva al cine Corrupción en Miami, legendaria serie televisiva de los 80 en que ejerció de productor ejecutivo. El argumento es el típico de cualquier episodio de la serie que la memoria acierta a recordar. Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, agentes de la brigada antivicio de Miami se enfrentan a una banda de narcotraficantes. Para obtener pruebas contra ellos, se hacen pasar por traficantes de armas. Una vez metido en el submundo del hampa, Sonny Crockett se enamora de Isabella, la novia de Montoya, uno de los malos (esto le suele suceder también a James Bond). El pobre Crockett se debate en un terrible dilema moral, pues si detiene a los narcos, no sabe si dejar escapar a su amada. Los del FBI se ponen nerviosos porque los de antivicio tardan demasiado, pero el duro Castillo, jefe de Crockett y Tubbs, da la cara por sus hombres. Por supuesto, Michael Mann vuelve a lucirse con el manejo de la cámara, sobre todo en los tiroteos. Pero éstos tardan en llegar, y todo es demasiado rutinario. Además, los protagonistas son esquemáticos, comparados con los personajes de otras películas de Mann, como los de El dilema, o sin ir más lejos, el asesino inquietante y el taxista bonachón de Collateral, su trabajo anterior. Don Johnson, que se hizo una gran estrella con su papel de Sonny Crockett, ha sido sustituido por un joven actor de moda, Collin Farrell, que empezó con buen pie, pero que tras criar buena fama, parece haberse echado a dormir. El siempre eficaz Jamie Foxx, que encarna a su compañero, Tubbs, tiene poco papel, así como Gong Li, musa del cine oriental. Y nuestra aportación nacional, Luis Tosar, ha aceptado un papel de cuatro escenas en las que tiene que poner cara de duro inexpresivo.

5/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
La vida secreta de las palabras

2005 | The Secret Life of Words

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho. Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista. Como explica Coixet “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros –de silencio, de cinismo­– que hay entre ellos”. El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar “la ternura y sentido del humor insospechados” que Tim Robbins imprime a su personaje y la “capacidad de metamorfosis” de Sarah Polley que hace que su Hannah “pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora”. Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.

8/10
Beowulf & Grendel

2005 | Beowulf & Grendel

Al guerrero Beowulf le toca enfrentarse con Grendel, un sanguinario troll de instintos asesinos. El film adapta a los tiempos que corren el célebre poema épico anglosajón medieval. Con un reparto muy, pero que muy apañado, con el "fantasma" Gerard Butler, y excelente factura visual, el film ofrece buenas dosis de aventuras a cuento de cómo Beowulf, siempre al servicio del rey, lidera y guía a un ejército de guerreros cara a enfrentarse con el mítico monstruo. La sorpresa estriba en que resulta ser un tipo de carne y hueso que busca venganza, precisamente contra el rey al que con tanta devoción sirve Beowulf.

4/10
El inventor alemán

2004 | The Rockest Post

Finales de la década de los 30. Un científico alemán ejecuta experimentos con cohetes en una remota isla de Escocia, con la idea de dotar a sus aislados habitantes de un original servicio de correos. El tipo es muy querido por los lugareños, y especialmente por una joven que podría ser su gran amor. Pero las cosas cambian con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Las autoridades nazis quieren aprovecharse de sus conocimientos, y le amenazan con tomar represalias sobre su familia, si no vuelve enseguida a casa. Stephen Whitakker, fallecido hace un par de años, ofrece un drama solvente, con una amable historia romántico y un dibujo del sentimiento de formar parte de una comunidad.

4/10
Mente criminal (2004)

2004 | Caught in the Act

Jodie cree que su marido le engaña, así que contrata a un investigador privado para cerciorarse. Sin embargo, también ese tipo le sale rana, con lo que será ella quien se pondrá a investigar. descubrirá entonces que tiene un don para ese trabajo, y decidirá ayudar a otras mujeres que se encuentren en situación parecida. Telefilm entre la comedia y el thriller que protagoniza Lauren Holly (Beautiful Girls).

4/10
El secreto de Vera Drake

2004 | Vera Drake

El inglés Mike Leigh es considerado uno de los directores más prestigiosos de Europa, sobre todo a raíz de Secretos y mentiras, film que obtuvo cinco nominaciones al Oscar y la Palma de Oro en Cannes en 1996. Leigh sabe hablar con hondura de la condición humana, de los conflictos individuales de las clases sociales bajas, de las miserias y esperanzas ocultas en los corazones. En este caso, cuenta una historia dura y seca, ambientada en el Londres de 1950 y ciertamente más oscura de lo que acostumbra, pues esta vez no hay luz al fondo del túnel. Vera Drake es una mujer madura, bondadosa, de clase obrera, esposa y madre ejemplar de dos hijos ya adultos. Trabaja de limpiadora en casas de ricos. Pero Vera también ayuda a abortar a jóvenes embarazadas. Es algo que nadie sabe, y ni siquiera ella parece enterarse del alcance moral de sus actos. Cuando la policía lo descubre, su mundo y el de su familia se derrumba. Imelda Staunton (nominada al Oscar) compone magistralmente a Vera, con una contención admirable e incluso agobiante. Cabe poner en entredicho la ambigüedad moral de la propuesta, ya que Leigh redime al personaje al convertirlo en víctima, y casi mártir, de una sociedad hipócrita. La película, densa, con una atmósfera algo deprimente, diálogos ricos y personajes definidos, está sabiamente narrada.

6/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
Mi Napoleón

2001 | The Emperor's New Clothes

Napoleón se encuentra exiliado en la isla de Santa Elena. Peros sus hombres más fieles han trazado un plan para que recupere el poder. Se trata de que un doble, Eugene Lenormand, le suplante durante un tiempo, el justo para llegar a París y ponerse al frente de su gente. Con lo que no cuenta Napoleón es con que Eugene, un tipo vulgar, le coja gustillo a eso de hacerse pasar por el emperador, de modo que se niega a recuperar su antiguo papel en la sociedad. Por otra parte, el auténtico Napoleón no logra que nadie le crea cuando dice ser quien es, por lo que debe acostumbrarse a llevar una vida ordinaria, en la que llega a enamorarse, y a dirigir con fortuna negocios relacionados con la vida civil. Magnífica película, de suave humor, que plantea la pregunta “qué pasaría si…”. Basada en una novela de Simon Leys, toma con gracia el lugar común de que la mayoría de los locos se creen Napoleón (ya se sabe, con gorrito de papel, la mano sobre el estómago), para especular sobre el posible comportamiento de un hombre que, tras ser durante un tiempo el “amo del mundo”, cae de su pedestal para convertirse en un tipo corriente, sin aduladores ni cortesanos inclinándose a su alrededor. Ian Holm, el Bilbo de El Señor de los Anillos, borda su doble papel.

6/10
El rey mono

2001 | The Lost Empire

Nicholas, un periodista con amplios conocimientos acerca de China ayudará a una diosa de este país a salvar el mundo de cinco demonios. Para ello ambos emprenderán un viaje hacia el Reino de los Monos donde tendrán que salvar un manuscrito. Extenso telefilm de aventuras exóticas, llenas de fantasía, acción, romance y buenos sentimientos, dirigido por el artífice de Rambo III, el director Peter MacDonald, quien sin duda tiene como referencia al "spielbergiano" Indiana Jones. El reparto es apañado, con el protagonista Thomas Gibson, que más tarde se haría célebre en la serie Mentes criminales, y la bella actriz china Bai Ling.

5/10
Gangster No. 1

2000 | Gangster No. 1

Historia de un gángster desde sus inicios y ascensión progresiva en la parte Este de Londres, hasta nuestros días. Se trata de un film violento, con escenas intensas y bien dirigidas por Paul McGuigan. Sorprende el nutrido reparto de rostros conocidos.

4/10
Crimen y castigo (1998)

1998 | Crime and Punishment

Rodia es un joven y brillante estudiante. Su inteligencia es extraordinaria, y cree conocer a fondo la naturaleza humana. Entre sus teorías, sostiene que cualquier hombre tiene derecho a cometer un crimen si piensa que es por el bien de la sociedad. Pero cuando él mismo asesina a un odioso prestamista, su teoría es puesta a prueba y él no sale bien parado, pues no puede evitar un enorme sentido de culpa. Cuidada adaptación para la televisión de la inmortal novela de Fiodor Dostoievski. Aunque resulta dificil traspasar a la pantalla la complejidad psicológica de la obra original, Joseph Sargent se esfuerza apoyado en un reparto donde destacan Patrick Dempsey (Scream 3), Ben Kingsley (Gandhi) y Julie Delpy (Un hombre lobo americano en París). 

5/10
B. Monkey

1998 | B. Monkey

Dos vidas se cruzan en Inglaterra. B. Monkey es una joven de origen italiano, especializada en atracos a mano armada, que quisiera dejar atrás una forma de vida que le deja vacía. Alan es un tímido maestro de primaria, que lleva un programa musical de radio en un hospital. Ambos coinciden en un pub y hay flechazo. El amor es creciente, pero... ¿qué sentido tomará la frase promocional del film: “No es cierto que obtenemos lo que merecemos. Obtenemos lo que deseamos, si lo deseamos lo suficiente”? Michael Radford, director de la fantástica El cartero (y Pablo Neruda), insiste en el terreno romántico, con una historia de amor sobre las posibilidades que de toda persona para cambiar a mejor. Y traza con vigor los rasgos de los distintos personajes: la pareja protagonista (Asia Argento y Jared Harris), y los compinches de antiguas fechorías de B. Monkey (Rupert Everett y Jonathan Rhys Meyers). Pero pesa excesivamente la minuciosidad con que se dibujan los encuentros eróticos de B. Monkey y Alan.

4/10

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