IMG-LOGO

Biografía

Josean Bengoetxea

Josean Bengoetxea

56 años

Josean Bengoetxea

Nació el 04 de Septiembre de 1964 en San Sebastián, España
Filmografía
Hil-Kanpaiak (Campanadas a muerto)

2020 | Hil-Kanpaiak (Campanadas a muerto)

En los terrenos del caserío Garizmendi aparece un esqueleto enterrado. Sin saber a qué atenerse, Fermín Araia y su mujer, Karmen, llaman a su hijo Néstor, que acude a hacerse cargo. A la mañana siguiente Fermín no aparece y Néstor descubre que también han desaparecido los huesos. A su aviso acuden dos inspectores de la Sección Criminal, Ezpeleta y Kortazar, quien muestra especial interés por el caso, y mientras se encuentran en el caserío la campana de la ermita cercana comienza a doblar a muerto.

Ilargi Guztiak. Todas las lunas

2020 | Ilargi Guztiak. Todas las lunas

La línea invisible

2020 | La línea invisible | Serie TV

Correcta serie televisiva que reconstruye los inicios de ETA, desde que era una simple organización juvenil que lanzaba petardos en los primeros años 60 contra el régimen franquista y predicaba la lucha obrera hasta que cruzó la línea y se convirtió en una execrable organización terrorista que con el paso de los años llegó a asesinar a casi 900 personas hasta su definitiva disolución en 2018. La línea invisible cuenta hechos reales y los principales personajes son verídicos, aunque la narración haya sido en parte ficcionada para desarrollar un hilo coherente. Creada por Abel García Roure, cuya escasa trayectoria hasta el momento pasa por haber dirigido el estimable documental Una cierta verdad, la serie presenta a unos pocos personajes de clase media, jóvenes idealistas universitarios que sienten la necesidad de combatir a Franco. Destacan de entre ellos los dos hermanos Etxebarrieta, José Antonio y sobre todo Txabi, éste brillante estudiante de cuarto de carrera y que pronto tendrá las ideas muy claras acerca de lo que quiere que sea la organización. En el lado opuesto se situará el comisario Melitón Manzanas, implacable perseguidor de cualquier elemento subversivo contra el régimen y que pronto estará en el punto de mira de ETA.  Es un lugar común decir que ETA nació en un seminario y aquí eso se corrobora con creces, aunque más bien cabría decir en una casa parroquial (de Getaria, para más datos), auspiciada por parte del clero. Es creíble por otra parte el bosquejo que se hace de los personajes jovenzuelos claramente exaltables y manipulables, quizá no especialmente inteligentes pero altamente influidos por las ideas políticas y revolucionarias del momento. Por eso, más allá de luchas sociales e injusticias contra la clase obrera, fue la simplona apelación al sentimiento de la identidad vasca el detonante suficiente para llegar a la barbarie. La serie está producida por Movistar+ y consta de seis capítulos dirigidos todos ellos por Mariano Barroso (Todas las mujeres). El director catalán logra una convincente reconstrucción de época, donde se ha puesto especial cuidado en el vestuario, y, aunque en ciertos momentos quizá se nota la escasez del presupuesto, los contados efectos especiales no cantan demasiado. Entre el reparto destaca sin duda un verosímil Àlex Monner como Txabi Etxebarrieta, el cual está acompañado de secundarios de renombre como Antonio de la Torre (Melitón Manzanas), Asier Etxeandia (llamado “el inglés”, en clara referencia a Julen Madariaga), Anna Castillo (en el papel de la etarra Txiki) o Patricia López Araniz como la amante del policía.

6/10
Cuando dejes de quererme

2018 | Cuando dejes de quererme

En Argentina, Laura recibe la noticia de que han encontrado en España, enterrado en un bosque, el cuerpo de su padre, desaparecido 30 años atrás. Los forenses han dictaminado que murió de un tiro en la nuca. Su madre, ya fallecida, estaba convencida de que les había dejado abandonadas, así que decidió emigrar a otro país. La joven decide viajar a su país natal en compañía de Fredo, su padrastro, que le ayudará a investigar el asesinato de su progenitor, tarea en la que también va a colaborar Egoskue, agente de seguros que se siente atraído por Laura tras comunicarle que el fallecido le había dejado como beneficiaria de una póliza. El cortometrajista y guionista de Autómata Igor Legarreta debuta como realizador de largometrajes con este thriller, que pivota en torno a una investigación, pero ésta quizás genera poca intriga, y los flashbacks falsos desconciertan. También decepciona en cierta medida su reconstrucción de los orígenes de ETA, por sus personajes, un tanto estereotipados. Así que adquieren mayor importancia los elementos dramáticos, concretamente la búsqueda de las raíces de la protagonista. Por esta razón, tiene el mayor arco de evolución el personaje de la argentina Flor Torrente, vista sobre todo en su país en series y telefilmes, y que a juzgar por los resultados, le aguarda un prometedor porvenir. También brilla sin apenas despeinarse su compatriota Eduardo Blanco, perfecto para el rol de su reflexivo padrastro, que también aporta algo de humor. Quizás llame menos la atención el trabajo del reparto español, pero Miki Esparbé sale más o menos airoso de un personaje poco creíble sobre el papel (¿qué empleado de una agencia de seguros va a esforzarse tan denodadamente por encontrar a una persona a la que tienen que pagar una gran suma de dinero?), mientras que Eneko Sagardoy, Goya al actor revelación tras protagonizar Handia, cumple interpretando a la víctima.

5/10
Jefe

2018 | Jefe

César es el jefe de una lucrativa empresa ubicada en el centro de Madrid. Al llegar el lunes a la oficina se encuentra con la desagradable noticia de que están a punto de irse a la quiebra, sus acciones han caído gravemente y tienen un serio problema con hacienda. A eso se suma que su mujer le deja de patitas en la calle y le comunica el divorcio. En esos momentos críticos, César pasará los siguientes días sin salir en su oficina y casualmente estrechará lazos con una limpiadora. El madrileño Sergio Barrejón debuta como director de largometrajes, después de haber escrito guiones de entidad, como el de Hijo de Caín o el de la serie Servir y proteger. Aquí cambia por completo de registro y entrega una comedia bastante gamberra, a ratos muy disparatada, que tiene lugar durante una semana en el interior de una oficina. El desigual guión de Natxo López y Marta Piedade dibuja un protagonista que es una completa calamidad. Déspota, hedonista, drogata, sucio, caradura, patético..., reúne todas las peores características que puede tener un jefe al que odiar. Y sin embargo se hace querer a su manera. Llevada con ritmo ágil, reducido presupuesto y una correcta dirección de actores, la primera impresión es que estamos simplemente ante una película baratita, de baja calidad, zafia y grosera (lo es y mucho), pero hay que reconocer que Jefe tiene también algunos momentos graciosos. Las escenas del mensajero de la esposa o los de la vigilante existencialista que lee a Shakespeare y a Molière funcionan y arrancan inevitablemente la sonrisa. Sin embargo, el plato fuerte, claro, es Luis Callejo (Tarde para la ira). Nada funcionaría mínimamente sin su composición, donde da rienda suelta a una asombrosa colección de excesos sin cuento, verborrea y aspavientos del todo exagerados.

4/10
El pacto

2018 | El pacto

Mónica, abogada, y Álex, policía, viven en una ciudad costera y están separados, él arrastra un problema con el alcohol que dificulta la convivencia. Clara, su única hija, diabética, vive con la hiperprotectora madre. Y por vicisitudes de la vida, la chica cae en un coma profundo, del que sólo existe una oportunidad de entre un millón para despertar. La desesperada Mónica aceptará el pacto que le ofrece un enigmático y siniestro personaje, la vida de su hija a cambio de un precio que deberá pagar a su debido tiempo, so pena de hacerse realidad su peor pesadilla, en caso de no cumplir con lo adeudado. Y en efecto, Clara despierta. Cinematográficamente el diablo está de moda, aunque su presencia argumental en filmes actuales suele reducirse a las tramas hiperexplotadas de posesiones y exorcismos. La que nos ocupa tiene la originalidad de recuperar la idea de “vender el alma al diablo”, que literariamente ha dado pie a joyas como el “Fausto” de Johann Wolfgang von Goethe o “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde. Además, hay claros valores de producción, que no tienen nada que envidiar en vistosidad al cine estadounidense, lo que se nota en el arranque del levantamiento de un supuesto cadáver, la ambientación del puerto, o en la escena del accidente de automóvil, bien resuelta. David Victori, guionista de Hijo de Caín y Segundo origen, debuta en el largometraje demostrando su habilidad para crear una atmósfera inquietante, tiene momentos muy conseguidos, como esa especie de viaje que Mónica realiza a los infiernos, casi en estado cataléptico, acudiendo de noche a una nave industrial dejada, nunca mejor dicho, de la mano de Dios. En cambio el guión, donde comparte créditos con Jordi Vallejo, se demuestra más convencional y arrítmico, sobre todo a la hora de definir a los personajes, que exceptuada alguna presencia secundaria, se reducen a tres, madre, padre, hija, al diablo se le saca poco partido: se pintan con rasgos muy básicos, y el trío Belén Rueda –con un look de melena pelirroja lisa inusual en la actriz–, Darío Grandinetti y Mireia Oriol, poco puede hacer más allá de poner cara de sufrimiento intenso, angustia o estrés, sus dramas interiores se antojan distantes y poco dramatizados. También en la revelación de algunos datos del pasado que resultan difíciles de aceptar y están metidos con calzador, o en el desenlace, que se quiere sorprendente e impactante, pero no lo es.

4/10
Presunto culpable

2018 | Presunto culpable | Serie TV

Jon Aristegui vive en París, trabaja como investigador de la industria farmacéutica. Se autoexilió allí por el clima asfixiante en su pueblo del País Vasco, pues la desaparición en misteriosas circunstancias de la que era su novia, Anne, enrareció aún más el ambiente, ya que al modo de Romeo y Julieta, ambos pertenecían a familias enfrentadas desde tiempos ancestrales. Ahora el inesperado suicidio del patriarca de los Aristegui propica el regreso de Jon tras años de ausencia. Para enfado de los hermanos, ha dejado la mayoría de las acciones del laboratorio familiar a Jon. Empezarán a pasar cosas raras, y es que todo apunta a que a espaldas de Jon, la familia ha llevado los negocios que a todos afectan de modo un poco heterodoxo. Decepcionante serie de Boomerang para Antena 3, que transmite la impresión de que lo único que se pretende es rellenar la parrilla con un género siempre agradecido, el del thriller, al que si se añaden los enfrentamientos de clanes, se lograr algo que da el pego. Pero se notan demasiado las precipitadas costuras de este producto creado por Josep Cister Rubio, Javier Holgado y Aitor Montánchez, con diálogos sositos y escenas de circunstancias, encuentros y reencuentros, qué tal estás, te tomas una copa, y tal y cual. Es una pena porque hay presupuesto, y la fotografía del País Vasco, montaña y mar, con tomas aéreas, es muy atractiva.

4/10
La zona

2017 | La zona | Serie TV

"La zona" es una zona de exclusión con altos niveles de radiactividad, situada en el norte de España, el acceso está restringido tras el accidente ocurrido años atrás en una central nuclear. Aunque se trabaja en la reconstrucción, y sería deseable que los antiguos vecinos pudieran regresar a sus casas, la posible vuelta a la normalidad es lenta, muy lenta, y las víctimas se sienten desatendidas... Todo ello propicia que haya saqueadores que trafican con los objetos que quedaron abandonados en las casas, tiendas y almacenes. Para colmo, empiezan a producirse terribles asesinatos, tipos descuartizados cruelmente en algo que convierte a los salvajes torturadores de los cárteles de las drogas en poco menos que hermanitas de la caridad. Héctor, avezado policía que tuvo un comportamiento heroico cuando ocurrió la tragedia, pero que ha estado apartado del servicio, comienza a investigar los terribles crímenes. Ambiciosa serie televisiva de Movistar+, creada por los hermanos Sánchez-Cabezudo, Jorge y Alberto. El primero debutó con gran fuerza en el cine con la lograda La noche de los girasoles, también un thriller policial, pero luego se ha decantado por el mundo de las series, donde destacó su trabajo con Alberto en Crematorio, una mirada al mundo de la corrupción política, pues su intervención en Gran Hotel y Víctor Ros es menos personal. Aunque la valoración tras ver sólo el primer episodio puede ser prematura, se puede señalar que la apuesta es grande, y que la idea de presentar una especie de escenario apocalíptico realista y desencantado a partir de un accidente nuclear es ingeniosa, y conecta con la sensibilidad actual de las personas corrientes tristes que se sienten desatendidas por sus gobernantes, e inmersas en el pozo sin fondo del desconcierto vital. Acorde con este planteamiento, se ha creado una atmósfera desasosegante, con una paleta de colores grises, y una partitura que imita el ruido de los contadores geiser medidores de la radioactividad, bastante efectiva. Donde al menos de momento no está claro si habrá acierto es en la creación de personajes y conflictos. El policía que ha perdido a su familia y ha tocado fondo, los trapicheos y los crímenes tremebundos, el trabajo de los científicos, tienen un aire de "déjà vu", y no permiten a los actores un excesivo lucimiento. Y la pareja de ancianos que vuelve a su casa y el tipo al que acogen, hace pensar en películas de zombis demasiado al uso. De todos modos el diseño de producción, los trajes y máscaras de protección, dan al conjunto un aire sofisticado que sería de desear que se plasmara en los siguientes episodios en un desarrollo mejor y más ocurrente.

5/10
Bajo la piel de lobo

2017 | Bajo la piel de lobo

Martinón, trampero que vive en las montañas, sólo tiene ocasionales contactos con otros humanos cuando bajan las nieves, para comerciar con las pieles de lobos que ha logrado abatir, y proveerse de algunos útiles. Un día se lleva consigo a la molinera Joxepi, a la que trata con extrema rudeza, que le sirve para satisfacer sus instintos más primarios, pero resulta estar embarazada y enferma, y muere al dar a luz. Tras acusar al padre de la fallecida de haberle ocultado la verdad, éste propone que tome a su otra hija, como sustituta. Ambicioso debut de Samu Fuentes, asistente del director en diversas series, y películas como La torre de Suso o El secreto de Marrowbone. Parece haberse propuesto rodar una versión de Las aventuras de Jeremiah Johnson, en Asturias, pero las comparaciones son odiosas. Pese a lo arriesgado de la propuesta, que se distingue por su escasez de diálogos, consigue interesar en el arranque, sobre todo por sus impresionantes secuencias de parajes montañosos. Pero al final su ritmo premioso acaba agotando. Pese a su esfuerzo interpretativo, Mario Casas gruñe demasiado a la hora de reflejar el salvajismo de su personaje, y sigue demostrando graves problemas de dicción. Le supera con creces Irene Escolar, muy expresiva a pesar de que tampoco tiene muchas frases, y tampoco decepciona Ruth Díaz, pese a la brevedad de su aparición.

4/10
Errementari. El herrero y el diablo

2017 | Errementari

Álava, siglo XIX. Cuando va a ser fusilado por las tropas carlistas, el herrero Patxi hace un pacto con el diablo y salva la vida. Años después, el herrero vive aislado en una oscura casa en el bosque que él ha transformado en fortín y en el pueblo se le tiene por un loco peligroso. Es entonces cuando se presentan allí las fuerzas del infierno para cobrarse su alma. Meritorio y sólido debut como director y guionista de largometrajes del vasco Paul Urkijo Alijo, que ha contado con el inestimable padrinazgo de Álex de la Iglesia, un cineasta que siempre ha tenido querencia por temas oscuros con diablos, brujas y demás seres terroríficos, no hay más que ver El día de la bestia o Las brujas de Zugarramurdi. Rodada enteramente en euskera (en una variante lingüística ya extinguida procedente de Álava, el euskalki), la historia adapta un cuento popular que responde al dedillo al clásico relato oral que acaba convirtiéndose en parte de la cultura autóctona de una tierra ávida de mitos y leyendas tenebrosas. Paul Urkijo dota a la narración de un aura de terror muy convincente sobre todo en los primeros compases, una sensación que se acrecienta gracias a una formidable ambientación rural, campestre pero opresiva, servida con una cuidadosa y nublada fotografía de Gorka Gómez Andreu y una inquietante banda sonora de Pascal Gaigne. Casa a la perfección esa puesta en escena con la presentación del protagonista, el “errementari” (herrero) del título, un ser monstruoso en boca de los lugareños y que el director acierta a no mostrar demasiado y a generar así el correspondiente interés. Cambia un poco el tono a mitad del relato, que deriva propiamente al territorio del cuento barroco, fantasmagórico, con introducción de algunos elementos tópicos, pero con un guión que no deja nunca de ser imaginativo y que introduce incluso un punto de humor (el aspecto antropomórfico del demonio Sartael, los garbanzos, los cepos) y ofrece una vuelta de tuerca respecto a la maldad de los seres del averno. Sí puede achacarse, sin embargo, una excesiva audacia en la secuencia del infierno, que resulta seguramente excesiva. El reparto hace un trabajo adecuado, con un Kandido Uranga que da la talla como el fornido y atormentado errementari, y un siempre correcto Ramón Agirre. También destaca la niña Uma Bracaglia, en su estupenda encarnación de la huérfana Usue.

5/10
Que Dios nos perdone

2016 | Que Dios nos perdone

Las historias policíacas de corte existencialista y deprimente han creado escuela, la sombra de Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga con True Detective es alargada, y alcanza a España. Lo prueba el film con el expresivo título Que Dios nos perdone, que bien podría ir acompañado del colorario “que buena falta nos hace”. La historia que nos cuenta Rodrigo Sorogoyen, respaldado en el guión premiado en San Sebastián por Isabel Peña, como ya ocurriera en Stockholm, es terrible desde el minuto uno. En el centro de Madrid está operando un violador y asesino de ancianas, y los detectives Velarde y Alfaro se ocupan de investigar un caso al que no se desea dar mucha publicidad, de hecho los medios lo ignoran. Como telón de fondo de crímenes tan retorcidos, estamos en el verano de 2011, se encuentra la visita de Benedicto XVI a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, subtexto que quiere marcar con fuerte contraste el horror que está teniendo lugar. La degradación relativa al “serial killer” nos es la única que recoge el pesimista y deprimente film de Sorogoyen, Velarde y Alfaro también arrastran sus personales problemas. El primero es solitario y tartamudo, con dificultades para tratar a las mujeres, por algún trauma del pasado. El otro ha estado suspendido por agredir a un compañero, su temperamento violento salta con frecuencia, y no cuida a su familia demasiado. Ambos, no obstante, son buenos en su trabajo, frente a la chapucería o el politiqueo reinantes de otros colegas. La película tiene buen ritmo, hay algunos diálogos muy naturales, y un humor negro algo castizo que despeja de vez en cuando la asfixiante atmósfera. Pero también hay defectos, el más llamativo lo exagerados que están los rasgos de los personajes, esa forense pasada de rosca es un caso extremo, a ratos parecen verdaderos deshechos humanos, la bondad apenas aflora, y las fronteras del bien y el mal se diluyen, cualquiera sería carne de cañón para el perfil psicológico de un criminal psicópata. Y esa parte algo de manual de las motivaciones de un asesino se antoja algo simplista; en cambio se desaprovecha la idea de esos peregrinos que han venido motivados por algo a Madrid, ni siquiera, por ejemplo, se plantea la idea de que la hija de Velarde pudiera tener algún interés en acudir al encuentro del Papa: son como fantasmas que viven en otro mundo. La pareja protagonista, Antonio de la Torre y Roberto Álamo, están muy bien.

6/10
Acantilado

2016 | Acantilado

Tras un suicidio colectivo de los miembros de una secta en las Islas Canarias, Gabriel, abogado de Bilbao, recibe una llamada en que le comunican que su hermana Cordelia, con la que había perdido el contacto, está desaparecida y podría ser una de las fallecidas. A su llegada a Gran Canaria, Gabriel coincide con Helena, compañera íntima de su hermana. Ambos, junto con la policía local, intentarán descubrir quién está detrás de los hechos y dónde esta Cordelia, si es que aún sigue viva. Thriller criminal escrito y dirigido por la navarra Helena Taberna (La buena nueva) que ofrece una intriga de atmósferas para lo cual se sirve del paisaje y exotismo desértico de la provincia de Gran Canaria, aunque sin la fuerza fotográfica que transmitió en su día Alberto Rodríguez con La isla mínima y sus marismas sevillanas. Comienza con fuerza la historia, con esa escena impactante del suicido colectivo en lo alto del acantilado, ropas al viento, fuego en la noche. Es inevitable que el espectador se sienta atraído por la historia, cuestión de sectas siniestras y crímenes horrendos, y que acompañe con interés a los personajes para descubrir qué ha sucedido con la hermana de Gabriel. Sin embargo, pasados los minutos la investigación policial transmite una sensación de simplismo tremendo y en general no se hace lo que se dice un favor a la labor policial –al contrario de lo que sucedía con la película de Rodríguez antes mencionada o en otras películas coetáneas como, por ejemplo, las de Los casos del departamento Q–, pues las migas de pan que llevan a descubrir lo que ocurre resultan muy insatisfactorias, poca cosa, además de que la investigación propiamente dicha podría corresponder a la de un niño de ocho años. Esto lastra mucho la intensidad de una trama que se diluye por momentos. La torpeza del guión –adaptación de una novela de Lucía Etxebarría– se extiende luego más allá, hasta la consecución de un decepcionante desenlace, después de haber dejado cabos sueltos por todos lados. Acantilado se deja ver más o menos porque está sostenida por la ambientación del lugar, esas tierras agrestes, esos acantilados salvajes, y por la meritoria planificación de Helena Taberna, que logra, eso sí, narrar con personalidad, jugando con las imágenes y las transiciones, mezclando tramas del pasado y del presente con oficio. Salvo Goya Toledo, que por mucho que se esfuerza no hace creíble su personaje, también hace una buena labor el reparto, encabezado por un convincente Daniel Grao (Julieta) y unas eficaces Ingrid García Jonsson (Hermosa juventud) y Juana Acosta (Tiempo sin aire).

4/10
Ranas (Igelak)

2016 | Igelak

Pello, director de una sucursal bancaria, es detenido por culpa de unas operaciones ilegales en donde él era un simple peón. Indignado por tener que asumir esa responsabilidad, mientras su jefe se va de rositas, Pello escapa de los juzgados en pleno juicio. Tras deambular algunos días por el bosque acaba recalando en una especie de comuna de gritones antisistema, donde poco a poco adquirirá prestigio. Pero él sólo espera una oportunidad para conseguir dinero y huir al extranjero. Comedia amable y simplona en torno a la crisis financiera, que vuelve a centrar el tiro en la injusticia generada por el sistema bancario y en cómo las grandes corporaciones salen indemnes mientras que las personas corrientes sufren el castigo por su culpa. Narrada completamente en euskera, al modo de fábula –explícitamente se habla del cuento de la rana y el escorpión, de ahí el título–, el brioso comienzo de Ranas (Igelak) tiene su gracia, con la cómica huida del protagonista en los juzgados, pero en un momento dado el guión de Patxo Tellería se estanca por completo y pierde imaginación, de modo que la cosa se va quedando en algo blandito y plano, con muy poco fuste, también provocado por la puesta en escena de aspecto televisivo y por el hecho de pintar demasiado idílicamente, de ridículo buenismo, la vida en la comuna de las “ranas”. Tiene a su favor un eficaz trabajo de Gorka Otxoa (Pagafantas), aunque también abuse de su gesto de eterna perplejidad, y resultan más o menos originales los curiosos injertos musicales, con los propios intérpretes actuando en el set al estilo de Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia).

4/10
La mano invisible

2016 | La mano invisible

Un mecánico, un albañil, una mujer de la limpieza, una telefonista, un mozo de almacén y un informático son reclutados para llevar a cabo su trabajo habitual ante una audiencia. Bajo esta premisa, y mediante una sobria puesta en escena, La mano invisible convierte a los trabajadores de cuello azul en un producto de entretenimiento. Esta condición de espectáculo, precisamente, vacía los oficios con que estos personajes han bastido su identidad de cualquier sentido productivo y los vuelve todavía más vulnerables a la explotación laboral. A medida que la presión se agrave, la dimensión escénica de su trabajo será una fuente suplementaria de conflictividad.

La decisión de Julia

2015 | La decisión de Julia

Julia se reúne en la habitación 206 de un hotel madrileño con dos personas, que la ayudarán a quitarse la vida. Cuando le preguntan por qué eligió ese lugar, rememorará su encuentro allí años atrás con el hombre del que estuvo enamorada. Tercer trabajo para el cine de Norberto López Amado, tras Nos miran y ¿Cuánto pesa su edificio, señor Foster?, brillante documental codirigido con Carlos Carcas. De sugerente y cuidada fotografía en blanco y negro, La decisión de Julia ofrece un tour de force de ambos protagonistas, Marta Belaustegui y Fernando Cayo, en un registro teatral, pero a un alto nivel, y prácticamente en solitario, pues los otros dos actores que aparecen apenas tienen presencia. Acierta en su mirada al horror del terrorismo de ETA, no lo suficientemente tratado por el cine español, y mantiene cierta elegancia en las secuencias más tórridas. Pero se esfuerza por recalcar innecesariamente sus giros, que acaban resultando un tanto cansinos. Su brillantez visual no logra finalmente encubrir que no encierra tanto contenido como prometía. Y reviste el suicidio de la protagonista de "derecho a decidir", sin explicar las razones que le llevan a acabar con su vida, ni a plantear grandes dilemas morales, por lo que desdramatiza la situación, parece querer presentarla con naturalidad.

5/10
Negociador

2014 | Negociador

Después del éxito espectacular e inesperado de Ocho apellidos vascos, se aguardaba con verdadera expectación el nuevo proyecto de Borja Cobeaga como guionista y director, pues la temática es todavía más delicada a la hora de levantar ampollas entre los espectadores, la negociación siempre negada –simple diálogo, era el eufemismo que se debía utilizar– entre el gobierno español y la organización terrorista ETA. El hilo narrativo no puede ser más elemental. En 2005, cuando gobierna José Luis Rodríguez Zapatero, Manu, un vasco que se siente también español, ha tendido cables para hablar con el entorno terrorista, no en balde algunos etarras fueron compañeros de pupitre, y éstos han aceptado mantener una reunión en Francia. A lo largo de un mes, en un retirado hotelito, Manu negocia oficiosamente –o dialoga– con Jokin, representante del mundo etarra, un primer documento que pueda sentar las bases del final de la violencia. Entre ellos hay un mediador británico con una traductora, que toman buena nota de todo para tratar de llegar a un entendimiento. Negociador es una producción modesta económicamente, rodada con pocos actores y los escenarios imprescindibles. Cobeaga, consciente de la gravedad del tema que tiene entre manos, opta con inteligencia por la modestia abarcadora, pasajes divertidos de tipismo muy vasco y muy español –ese miedo exacerbado al ridículo que tan bien nos define–, pero que no conviertan el film en un despiporre poco adecuado. El laconismo de Ramón Barea y Josean Bengoetxea ayuda, mientras que los modos más exagerados de Carlos Areces, resultan medidos. La cinta funciona en líneas generales, aunque esa necesidad de acelerar y pisar el freno no deja de pesar un poco. Así que el director concibe momentos surrealistas, las cosas discurren suavemente, se plantean las contradicciones y las coincidencias entre las partes enfrentadas. No cae en la equidistancia, sabe poner banderillas en los momentos adecuados, la inesperada escena del restaurante con el camarero de Logroño; pero a la vez señala la necesidad de hablar, de acercarse, de conocerse, y esto sin ingenuidades, con sutileza no se evita la mención del miedo al tiro en la nuca, el luto o las acciones policiales. La estructura circular, el film acaba como empieza, subraya que cualquier avance, por pequeño que parezca, es algo.  

5/10
Loreak

2014 | Loreak

“Díselo con flores” era el atinado lema publicitario de una floristería, que venía a indicar que si faltaban las palabras para manifestar el amor a un ser querido, las flores podían ser un recurso harto elocuente para sortear tal carencia. A Ane, que lleva una vida gris, también se le colorea la vida cuando comienza a recibir semanalmente y de modo anónimo un ramo de flores. Esta mujer menopáusica, cuyo marido es lo más parecido a un neanderthal en lo que a sensibilidad se refiere, tiene así un aliciente periódico, aunque el esposo empieza a tener celos de este misterioso admirador secreto. Al mismo tiempo, Beñat, que trabaja con una grúa en la misma obra de la construcción que Ane, debe soportar las frecuentes discusiones entre su esposa Lourdes, y su madre Tere, que no se llevan bien. Un inesperado accidente afectará a todos hondamente. Film íntegramente rodado en euskera, Loreak está hábilmente tejido por Jon Garaño y José María Goenaga, que manejan bien la intriga por lo que no sabemos, y por lo que nosotros sabemos y determinados personajes no saben, y ello para componer los sentimientos de unos seres humanos heridos, dolidos, que se arrastran por la vida sin saber de dónde vienen ni adónde van. Hay autenticidad en algunos rencores mezquinos, pero llama la atención la general cortedad existencial de miras, la ausencia de horizontes, la vida cansina y resignada, que acaba agarrándose a un pequeñísimo clavo ardiendo, un ramo de flores. Hay también algo de artificio en el peculiar entramado, la ingeniosa concepción de puzzle donde importa mucho la atmósfera, a la que ayuda la partitura de Pascal Gaigne. Todo tiene un regusto amargo y triste. No es una película que te alegre el día. Bien, los actores atrapan lo anodino, como deben, pero falta algo que eleve la propuesta, una suerte de catarsis que tal y como se acaba acometiendo, se queda corta.

6/10
Camera Obscura

2011 | Camera Obscura

Ane, de 13 años, ha perdido la visión. Mientras sus padres andan ocupados en tratar de operarla una y otra vez, ella ha entrado en la pubertad y se hace preguntas: ¿Qué es estar buena? ¿Puedo yo gustar a alguien? Durante las vacaciones en la casa familiar de un pueblo costero, irrumpe su tío Antonio, un fotógrafo que ha recorrido medio mundo, como un soplo de aire fresco. Es el verano del primer amor... y la primera regla. Con Antonio, Ane descubre la fotografía. Cámara en mano como un detective, y para desesperación de su madre, Ane va captando escenas cotidianas, hasta que se encuentra con cosas que nadie quiere ver o enseñar... Lejos de asumirse como víctima, Ane luchará por encontrar su propio camino como adolescente y como ciega.

Ander

2009 | Ander

Bajo las estrellas

2007 | Bajo las estrellas

Con esta adaptación de la novela ‘El trompetista del Utopía’, de Fernando Aramburu, el debutante director y guionista Félix Viscarret triunfó en el Festival de Málaga, donde acaparó los premios relativos a mejor película, director, actor y guión novel. Sigue el periplo de Benito Lacunza, el típico vividor de treinta y muchos años, que tiene una existencia desastrosa, y que trata de sobrevivir como trompetista de jazz. A la muerte de su padre, regresa por unos días a su pueblo natal en Navarra, donde se reencuentra con su hermano, Lalo, apodado ‘el Hierros’, porque se dedica a construir estrambóticas esculturas metálicas. Lalo está a punto de casarse con Nines, una madre soltera sin muchos horizontes vitales. Ciertamente, no se puede decir que el punto de partida sea muy original, pero Viscarret imprime frescura, gracias a su tono desenfadado, a una factura técnica impecable y a un competente reparto del que cabe resaltar la espontaneidad de Alberto San Juan. El actor sabe sacar jugo a un personaje que, fiel a la tradición de la picaresca española, a pesar de ser un impresentable, cae simpático.  El film incluye pinceladas de costumbrismo rural, y logra momentos emotivos, sobre todo en las secuencias que muestran al protagonista con Ainara, una niña introvertida, hija de la citada Nines. Con ella establece una relación casi paternofilial, que le hace evolucionar en cierta medida. A ratos le falta fuerza, desentona algún detalle soez, y el giro final no acaba de resultar convincente, pero esta comedia dramática producida por Fernando Trueba se sitúa sobre la media de un cine español que se resiste a dar alegrías.

5/10

Últimos tráilers y vídeos