Judy Davis
70 añosPremios: Oscar (2 nominaciones) Ver más
Mi brillante carrera
Ha demostrado una entrega artística que trasciende modas y géneros. A lo largo de más de cuatro décadas, Judy Davis ha encarnado a mujeres complejas, muchas veces en crisis, siempre desde un compromiso emocional y artístico excepcional. Su carrera no ha seguido el camino fácil, pero sí uno de autenticidad, valentía y elegancia interpretativa.
Nacida el 23 de abril de 1955 en Perth, Australia, en el seno de una familia católica, Judith Davis, más conocida como Judy, se formó en el Loreto Convent y luego en el Western Australian Institute of Technology, antes de graduarse en el prestigioso National Institute of Dramatic Art (NIDA), al sureste de Sídney, en 1977. Allí destacaba por su intensidad interpretativa.
Su salto al reconocimiento internacional llegó en 1979 con Mi brillante carrera, donde interpretó a Sybylla Melvyn, joven decidida a convertirse en escritora en el entorno rural y conservador de la Australia del siglo XIX. Su trabajo en esta película le valió dos premios BAFTA, a mejor actriz y a mejor actriz revelación. Con los años ha dejado claro que no le gustaba mucho el papel. “La película estaba dirigida con sensibilidad, pero tuve algunos problemas conmigo misma en ella. Era un guion tonto, basado en un libro que escribió una chica de 16 años”, comentó en una entrevista.
A partir de ahí, su carrera fue construyéndose con una mezcla de grandes producciones y proyectos más personales, pero siempre con una entrega interpretativa inconfundible. En Pasaje a la India (1984), dirigida por David Lean, interpretó a Adela Quested, joven británica cuya acusación de agresión contra un médico indio desencadena un conflicto social y político. Su actuación fue nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria, y la dio a conocer en todo el mundo. En esa época también participó en El suicidio de Lisa Blaine (1981), una historia de amor poco convencional con Bryan Brown, y en Hoodwink (1981), donde interpretó a una enfermera que se enamora de un criminal.
Los cinéfilos recuerdan con cariño las colaboraciones de Judy Davis con Woody Allen, que comenzaron con Alice, donde se convirtió en la esposa engañada de Joe Mantegna. En Maridos y mujeres (1992), dio vida a Sally, una mujer que atraviesa una separación en medio de un torbellino emocional. De nuevo fue nominada al Oscar como mejor actriz de reparto, por segunda y última vez. Posteriormente trabajó con el cineasta en Celebrity (1998), donde fue una profesora de inglés neurótica reconvertida tras su divorcio en productora televisiva, y A Roma con amor (2012), donde interpretó a la madre de Jesse Eisenberg en un episodio que mezclaba comedia y neurosis romántica. Davis ha declarado que le interesa el tipo de papeles que plantean contradicciones morales y emocionales, personajes que no son del todo buenos ni malos, sino humanos.
En televisión ha dejado huella profunda. En La vida con Judy Garland: yo y mis sombras (2001), interpretó a la icónica cantante desde sus años jóvenes hasta su muerte, logrando una caracterización aclamada por la crítica y galardonada con el Emmy. También ganó ese premio por su papel en Sirviendo en silencio: la historia de Margarethe Cammermeyer (1995), donde interpretó a una oficial del ejército que lucha por sus derechos como mujer lesbiana, y por The Starter Wife (2007), donde encarnó a una agente de celebridades sarcástica y feroz.
A Judy Davis se la conoce por ser sumamente selectiva con los proyectos en los que participa. “Nunca he trabajado por el simple hecho de trabajar. Probablemente ya haya suficiente basura por ahí como para que yo tenga que añadir un poco más”. No quiere ser una gran estrella. “Por supuesto, no soy una celebridad. Nunca quise serlo. Nunca me promocioné como tal. Soy actriz. Creo que hay una diferencia”, ha explicado.
Otros títulos importantes de su filmografía incluyen Impromptu (1991), donde fue George Sand, la escritora francesa enamorada del músico Chopin; Barton Fink (1991), de los hermanos Coen, donde interpretó a una secretaria con oscuros secretos; Separados (2006), donde fue la madre sofisticada de Jennifer Aniston; Poder absoluto, en donde brillaba como jefa de gabinete presidencial, y María Antonieta (2006), de Sofia Coppola, como la rígida duquesa de Polignac. En La modista (2015), junto a Kate Winslet, volvió a brillar en una comedia dramática ambientada en Australia rural, dando vida a una matriarca alcohólica y cínica.
Pese a su amplio reconocimiento, Davis ha mantenido una vida privada reservada, alejada de los focos de Hollywood. Está casada con el actor Colin Friels, con quien tiene dos hijos. Residen en Australia, y allí ha continuado su carrera trabajando también en producciones nacionales como Mystery Road, donde interpretó a una inspectora de policía en un remoto pueblo del interior.
Premios
1 nominación
- Actriz de reparto Maridos y mujeres
1 nominación
- Actriz principal Pasaje a la India
