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Biografía

Miguel del Arco

Miguel del Arco

Miguel del Arco

Filmografía
Rojo sangre

2004 | Rojo sangre

Un veterano actor totalmente olvidado, Pablo Thevenet, sufre un trastorno que le lleva a asesinar a los famosos de medio pelo que triunfan en los medios de comunicación. Para ello, se disfraza de sanguinarios personajes, como Jack el Destripador. Vuelve Jacinto Molina, más conocido como Paul Naschy, especialista en cine de terror que ha protagonizado un centenar de películas, sobre todo en los 70, cuando se rodaban muchas producciones adscritas al género en España. También es el autor del guión, que incluye elementos autobiográficos, pues el protagonista es un actor no suficientemente reconocido, y que critica sutilmente la telebasura. El debutante realizador Christian Molina no tiene parentesco con el protagonista, a pesar del apellido.

3/10
Bwana

1996 | Bwana

Antonio (Andrés Pajares) es taxista. Su mujer está interpretada por María Barranco. Ambos, junto a sus dos hijos, realizan una excursión dominical a una playa solitaria, donde piensan pasar un agradable día. Allí conocen de forma repentina a Ombasi, un joven africano que acaba de llegar a España pensando que iba a encontrar el paraíso. La familia de Antonio le acepta enseguida y se proponen echarle una mano. Pasan la noche alrededor de una hoguera, cerca de un extraño chiringuito. Durante ese tiempo, conocen a un curioso grupo de contrabandistas de tabaco, a una pareja de nazis, a un cabeza rapada español la mar de violento, y a dos africanos que acaban de llegar a la playa en una patera. Una oportuna película de Imanol Uribe, uno de los realizadores españoles que inspiran más confianza. Tiene una importante carga social, que no resulta pedante en ningún momento, porque se ampara en la comedia. Un alegato en contra del racismo que late en la sociedad española y en cualquier sociedad civilizada. La película ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Cuenta con las brillantes interpretaciones de Pajares y Barranco.

5/10
Las furias

2016 | Las furias

Sólido debut en la dirección de Miguel del Arco, autor también del guión. Sigue la complicada relación entre los miembros de una familia, los Ponte Alegre, que se diría son víctimas de las célebres Furias, hijas de Urano, de la mitología griega, tantas vicisitudes envenenan el trato entre unos y otros. Ahí están Leo, el abuelo, célebre actor de teatro que conoció una etapa de decadencia, y ahora padece una demencia senil; su esposa Marga, psiquiatra, que mantiene una relación amorosa lésbica que nadie conoce con su ayudante Julia; sus tres hijos, Casandra –directora de un programa de radio nocturno, casada con Gus, músico en paro, y con una hija adolescente psicótica, María–, Héctor –el triunfador, que acaba de anunciar su boda al fin con Ana, su pareja desde hace 20 años– y Aquiles –el más perdido de los tres, soltero y que está escribiendo un libro sobre su padre–. El inesperado anuncio de Marga de la venta de la casa de campo familiar propicia una última reunión en la finca, donde se celebrará la boda de Héctor y Ana, y que será el escenario donde se desaten aún más las Furias que atenazan a la familia. A modo de intensa tragedia griega, conviven en Las furias las libres decisiones de los personajes con cierto fatalismo, no escogemos a los miembros de nuestra familia, ni las enfermedades que padecemos, y podemos aconsejar a otro pero no sustituirle en lo que hace. El modo en que Miguel del Arco plasma las vicisitudes de una familia que, casualidades irónicas de la vida, al unir padre y madre apellidos se convirtieron en los Ponte Alegre, hace pensar en una familia auténtica también sacudida por verdaderas turbulencias, la del poeta Leopoldo Panero, y cuya vivencia fue recogida en dos películas de corte documental, El desencanto y Después de tantos años. Uno de los grandes méritos de Del Arco es dar consistencia a todo el tejido narrativo y a los numerosos personajes, ninguno es de poca entidad, y todos los actores lo hacen muy bien, casi resultaría injusto destacar a uno por encima de los demás, aunque podamos hablar de una Carmen Machi sorprendentemente seria, de la jovencita Macarena Sanz, de José Sacristán senil, de Bárbara Lennie con acento argentino... Además, una película coral de este estilo corría el riesgo de caer en la teatralidad, pero no, Las furias es muy cinematográfica, y aúna además lo clásico con elementos de la modernidad, una soledad y un desconcierto muy actuales, también en las relaciones afectivas de corte homosexual, en la infidelidad, en la unión padres-hijos, en el cuidado de los mayores, en la inclusión no casual de una mujer que va a ser madre por inseminación artificial, y que concejala, va a oficiar una boda civil.

6/10
Las furias

2016 | Las furias

Sólido debut en la dirección de Miguel del Arco, autor también del guión. Sigue la complicada relación entre los miembros de una familia, los Ponte Alegre, que se diría son víctimas de las célebres Furias, hijas de Urano, de la mitología griega, tantas vicisitudes envenenan el trato entre unos y otros. Ahí están Leo, el abuelo, célebre actor de teatro que conoció una etapa de decadencia, y ahora padece una demencia senil; su esposa Marga, psiquiatra, que mantiene una relación amorosa lésbica que nadie conoce con su ayudante Julia; sus tres hijos, Casandra –directora de un programa de radio nocturno, casada con Gus, músico en paro, y con una hija adolescente psicótica, María–, Héctor –el triunfador, que acaba de anunciar su boda al fin con Ana, su pareja desde hace 20 años– y Aquiles –el más perdido de los tres, soltero y que está escribiendo un libro sobre su padre–. El inesperado anuncio de Marga de la venta de la casa de campo familiar propicia una última reunión en la finca, donde se celebrará la boda de Héctor y Ana, y que será el escenario donde se desaten aún más las Furias que atenazan a la familia. A modo de intensa tragedia griega, conviven en Las furias las libres decisiones de los personajes con cierto fatalismo, no escogemos a los miembros de nuestra familia, ni las enfermedades que padecemos, y podemos aconsejar a otro pero no sustituirle en lo que hace. El modo en que Miguel del Arco plasma las vicisitudes de una familia que, casualidades irónicas de la vida, al unir padre y madre apellidos se convirtieron en los Ponte Alegre, hace pensar en una familia auténtica también sacudida por verdaderas turbulencias, la del poeta Leopoldo Panero, y cuya vivencia fue recogida en dos películas de corte documental, El desencanto y Después de tantos años. Uno de los grandes méritos de Del Arco es dar consistencia a todo el tejido narrativo y a los numerosos personajes, ninguno es de poca entidad, y todos los actores lo hacen muy bien, casi resultaría injusto destacar a uno por encima de los demás, aunque podamos hablar de una Carmen Machi sorprendentemente seria, de la jovencita Macarena Sanz, de José Sacristán senil, de Bárbara Lennie con acento argentino... Además, una película coral de este estilo corría el riesgo de caer en la teatralidad, pero no, Las furias es muy cinematográfica, y aúna además lo clásico con elementos de la modernidad, una soledad y un desconcierto muy actuales, también en las relaciones afectivas de corte homosexual, en la infidelidad, en la unión padres-hijos, en el cuidado de los mayores, en la inclusión no casual de una mujer que va a ser madre por inseminación artificial, y que concejala, va a oficiar una boda civil.

6/10

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