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Biografía

Nicholas Woodeson

Nicholas Woodeson

70 años

Nicholas Woodeson

Nació el 30 de Noviembre de 1949 en Londres, Reino Unido
Filmografía
Disobedience

2017 | Disobedience

Ronit Krushka, fotógrafa afincada en Nueva York, regresa a Londres al enterarse de la muerte de su padre, rabino de la estricta comunidad judía en donde Ronit creció. Ésta, poco menos que repudiada por su difunto padre, con quien no mantenía trato alguno, es recibida con estupor por la comunidad. Ella no ha venido a alterar las cosas, sólo quiere despedirle como hija y poner las cosas en orden. Pero la situación se revolucionará cuando reavive la antigua atracción que siente por su amiga Esti, ahora casada con otro amigo de la juventud, Dovid, discípulo de su padre y llamado a sustituirle como rabino. Tras Una mujer fantástica, ganadora del Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, el director chileno Sebastián Lelio adapta una novela de Naomi Alderman para ahondar en terrenos similares en este drama sobre el lesbianismo en un ambiente cerrado que, se quiera o no, acaba derivando en opresivo debido a las dificultades –externas o internas– que tienen las protagonistas para dar rienda suelta a su tendencia sexual. Es fácil establecer paralelismos entre el judaísmo ortodoxo mostrado en este film y otras religiones que defienden absolutos morales y denuncian igualmente la ideología de género como un engaño moderno que pretende equiparar sentimiento y bien moral, subjetivismo y realidad, pero hay que conceder que Disobedience no es una película frívola y plantea una situación realista, que muy bien pudiera ser trasladada a otras circunstancias o épocas –véase Carol, donde el factor opresivo son las costumbres sociales– y que muestra a personajes convincentes que sufren hasta el tuétano por vivir en un ambiente incompatible con cierto modo de vida. Lelio ofrece un film denso, tristón en su argumento y en su puesta en escena sobria, lo cual se acentúa con el tono propio de la narración: los días que median entre la muerte de un padre y su funeral, con fases de dolor, de decepción, de reencuentro, de crisis, de desenfreno (incluida una larga y cruda secuencia sexual). Pero el cineasta no deja a los personajes solos en su angustia y aporta una salida verosímil, humana, a la penosa situación, al tiempo que aleja a sus creaciones tanto de rencores estériles como de soluciones facilonas. Saben interiorizar magníficamente sus sentimientos los tres actores principales, en especial una sufriente Rachel McAdams y un heroico, humilde, Alessandro Nivola en el papel de su marido. Por su parte, Rachel Weisz se encuentra como pez en el agua en este tipo de roles morbosos, fuera de lo establecido.

5/10
The Eichmann Show

2015 | The Eichmann Show

La chica danesa

2015 | The Danish Girl

Einar Wegener es un pintor danés de gran prestigio, casado desde hace años con Gerda, también pintora, pero que no acaba de tener el reconocimiento que merece. Un día en que Gerda no puede disponer de su modelo, le pide a su marido que pose para ella poniéndose unas medias y sosteniendo un vestido de mujer sobre su cuerpo. Súbitamente Einar sufrirá entonces una especie shock de identidad y una poderosa personalidad femenina irrumpirá en su interior. Einar se transformará en Lili y el hombre que fue irá poco a poco desapareciendo. Tom Hooper es un director que arriesga. Tiene un descomunal talento para plasmar con perfección sus historias en la pantalla. Así lo ha demostrado una por una en todas sus películas, especialmente en las más complicadas, Los miserables y El discurso del rey. Aquí vuelve a sacar pecho y se atreve con un relato complicado, harto complicado: contar la historia real del primer hombre que decidió someterse a una operación quirúrgica para cambiar su sexo. Adapta para ello un libro de David Ebershoff. Sin embargo, pese al oficio de Hooper, la pieza esta vez se le atraganta y el resultado defrauda las expectativas. El motivo hay que buscarlo quizá en el guión de Lucinda Coxon, al que le falta mordiente y llega a aburrir. ¿Cómo es posible que eso suceda con tema tan delicado? Pues sencillamente porque el conflicto se plantea al inicio de la historia y resto del metraje no es más que un conjunto de situaciones en donde Einar se va feminizando aceleradamente, ante el estupor de su esposa. De modo que no hay más una retahíla de momentos retorcidamente sensuales, a veces de una cursilería espantosa, donde la situación deviene en irreal de tan exagerada, y que provocaría incluso vergüenza si no se acompañaran con los contrapuntos sufrientes, lacrimógenos que viven inevitablemente los dos cónyuges. La chica danesa se inscribe –no podía ser de otra manera– en la ideología de género. “Dios me hizo mujer y sólo tengo que curar la enfermedad de mi cuerpo de hombre”, se llega a decir, dándole la vuelta a la tortilla. Y el film se encarga de hacer ver que eso es realmente lo que es, una mujer. La cuestión es que entonces no es para nada creíble que Einar no sintiese a la Lili que lleva dentro hasta el día en que, por pura casualidad, sufre una verdadera conmoción cuando sus dedos rozan el tul de un vestido de bailarina sobre su cuerpo. Lo que viene después es verdaderamente desorbitado, y por mucho que se incida en el amor a “la persona” –Einar o Lili–, algo completamente admirable, no resultan verosímiles los jugueteos matrimoniales a los que se presta la adorada esposa, tan desconcertada lógicamente como su marido/a. La película gana enteros gracias a la exquisito diseño de producción, en donde Hooper demuestra ser un perfeccionista absoluto. El vestuario y la ambientación son modélicos, y la elegante planificación resalta la cuidadísima fotografía de Danny Cohen, que se esmera en el tratamiento de la luz, de los reflejos, de los interiores. Los actores están bien, pero Eddie Redmayne ya no asombra como en La teoría del todo, además de que sus continuos pucheritos acaban agotando y aportan a su personaje ademanes muy reiterativos. Mucho más sólida está Alicia Vikander (Ex Machina), que transmite mucho sentimiento con su delicado rostro sin resultar forzada.

5/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
Hannah Arendt

2012 | Hannah Arendt

1960. Los servicios secretos israelíes secuestran en Argentina al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, oculto bajo falsa identidad, y lo conducen a Israel para juzgarlo allí. Tras el célebre proceso de Nuremberg, es fácil imaginar las implicaciones emocionales para tantos judíos, que han perdido a sus seres queridos, seis millones de muertos en el holocausto claman justicia. Una de las afectadas es la filósofa alemana de origen judío Hannah Arendt, profesora en la Universidad de Princeton, que se ofrece a The New Yorker para escribir una serie de artículos sobre el juicio a Eichmann. La mediocridad del “monstruo” sorprenderá a Arendt, y al plasmar sus impresiones por escrito herirá muchas susceptibilidades. Formidable muestra de cine histórico a cargo de Margarethe von Trotta, que ya antes había abordado la fuerte personalidad de mujeres pensadoras como la activista política que da título a Rosa Luxemburg, o la abadesa de la Edad Media Hildegard von Bingen en Visión. Por otro lado, la persecución de los judíos a cargo de los nazis tampoco es ajena a la directora, que la trató en La Calle de las Rosas. De todos modos el film coescrito con Pam Katz, muy bien documentado, es quizá más ambicioso que los títulos citados, pues se centra en la trayectoria de Hannah Arendt a lo largo de cuatro escasos años, alrededor del juicio de Adolf Eichmann y la publicación de su controvertido libro “Eichmann en Jerusalén. Informe sobre la banalidad del mal”, con apenas un par de flash-backs que inciden en la relación de la pensadora con su maestro y amor de juventud Martin Heidegger. Y ello para atrapar con la cámara algo tan elusivo como la honestidad intelectual, que intenta no verse arrollada por las fuertes presiones emocionales, del entorno familiar y de amigos, de profesores, mediática e incluso de las amenazantes autoridades de Israel. Von Trotta cuenta en su film con una aliada poderosa, la actriz Barbara Sukowa, que entrega a una muy convincente Hannah Arendt, empeñada muy en serio en su solitaria tarea de pensar. Hay un intento serio por objetivar al personaje, no entregar una hagiografía simplista. De modo que junto a su esfuerzo intelectual y moral se incluyen los reproches de personas muy allegadas, por sus supuestas frialdad y arrogancia. El cuadro es en tal sentido muy completo, porque vemos además a Arendt en la intimidad, con sus amigos, y con su esposo, el muy amado Heinrich Blücher, en episodios tan emotivos como el de su ictus. Resulta apasionante la reflexión propuesta por Von Trotta siguiendo a Arendt sobre el mal, llevado al colmo en el siglo XX, junto al descubrimiento de que detrás de tales acciones hay gente gris, burócratas, que simplemente hacen lo que se les ordena, sin cuestionar su moralidad. Formalmente, la película es muy inteligente, a su indudable densidad corresponde un sentido del ritmo que sabe cambiar de escenarios, Nueva York, Jerusalén, el campo, y utilizar justificadamente grabaciones auténticas de Eichmann ante el tribunal, encerrado en su urna de cristal.

8/10
Red Riding: 1980

2009 | Red Riding: In the Year of Our Lord 1980

Segunda parte de la trilogía completada por Red Riding: 1974 y Red Riding: 1983, basada en una serie de novelas negras de David Peace, que recrea historias reales. Destaca en estas peliculas la ambientación nocturna y macilenta, propia del tema que se trata: las investigaciones de crímenes perpetrados por asesinos múltiples. Alrededor de las investigaciones, hay una serie de personajes ambiguos, corruptos, misteriosos. Este film, en concreto, está protagonizado por Paddy Considine (En América) y dirigido por James Marsh, que asombró con su documental Man on Wire. Se trata quizá de la película más conseguida de la serie.

6/10
Roma (2ª temporada)

2007 | Rome | Serie TV

Segunda y última temporada sobre la Roma de Julio César, y lo que sobrevino tras su asesinato por parte de Bruto y otros senadores romanos. La serie continúa contando los avatares de la vida romana: las intrigas políticas, los enredos amorosos, las traiciones y la brutal ambición de poder llevará a realizar asesinatos y otras bajezas, que se muestran de forma muy descarnada. Destaca el cuidado guión, la impresionante ambientación de época y el elenco de actores, entre los que destacan los amigos Kevin McKidd y Ray Stevenson (en una subtrama excelente), y Polly Walker en el papel de la malévola y ladina Atia.

5/10
Roma

2005 | Rome | Serie TV

Año 52 A.C. Julio César regresa a Roma tras la Guerra de las Galias. Los viejos senadores, acomodados en el poder, consideran una potencial amenaza el regreso del victorioso general, considerado un dios por sus hombres. Para contrarrestar la influencia de Cesar, ponen en marcha una conspiración. La serie más lujosa de la televisión en su momento, pues sus 12 episodios costaron cien millones de dólares. Reconstruye fiel y en ocasiones muy crudamente las costumbres de la época en la que transcurre la acción; entre los años 52 y 44 a.C., cuando se forma el imperio.

5/10
Los vengadores

1998 | The Avengers

El agente John Steed es convocado en el Ministerio. Un tipo rico y misterioso, Sir August De Wynter ha desarrollado una terrible tecnología para manejar el tiempo a su antojo: heladas, ventisca, tormentas, todo está a su alcance, para chantajear a la humanidad. Con la ayuda de Emma Peel, metereóloga experta en artes marciales, Steed debe detener los maquiavélicos planes de De Wynter. Jeremiah S. Chechik recupera a los televisivos Steed y Peel, dos agentes muy británicos: él muy flemático, con traje y bombín; ella inteligente y consciente de su 'sex appeal'. El director define este film como de acción sofisticada, como un cruce de Breve encuentro de Noel Coward (llevada al cine por David Lean), los films de James Bond y Alicia en el país de las maravillas. Asegura que ha tratado de hacer "un film popular inteligente". El paisaje, sorprendente y algo psicodélico, parece transportar a otra dimensión. Londres aparece vacío, con aire casi surrealista. Ha habido un importante trabajo de dirección artística, para reproducir la capital inglesa en miniatura. Uma Thurman define su personaje como "una mujer-niña de los 60, falsamente tímida, muy diferente de las de hoy. Me gusta. Es verdaderamente una mujer de los 60, liberada y sin embargo femenina." Le acompañan los prestigiosos Ralph Fiennes y Sean Connery.

2/10
El hombre que no sabía nada

1997 | The Man Who Knew Too Little

Wallace, un dependiente de un videoclub, viaja a Londres para celebrar su cumpleaños con un rico hermano. Este le ha preparado un regalo muy especial: participar en el Teatro de la Vida, una experiencia interactiva donde el participante vive una aventura gracias a un guión y a unos actores. El film recuerda a The Game, de David Fincher, e incluso a Familia, del español Fernando León. Sólo que en este caso se apuesta por la línea de la comedia, donde aporta su nada despreciable granito de arena, Bill Murray.

6/10
El informe Pelícano

1993 | The Pelican Brief

Darby (Julia Roberts) es una joven e inteligente estudiante de derecho. Con motivo del reciente asesinato de dos magistrados del Tribunal Supremo americano, realiza un trabajo teórico –el informe pelícano–, en el que vierte una aventurada hipótesis explicativa de los hechos. El informe llega a manos del gobierno, y a partir de entonces comienza a peligrar la vida de todos los que han tenido que ver con él: su contenido parece acercarse bastante a la realidad. Darby entrará en contacto con el periodista Gray Grantham (Denzel Washington) para desvelar la verdad. De nuevo una novela del archipopular John Grisham se convierte en película. En esta ocasión de la mano de Alan J. Pakula, que aúna labores de guionista y director. El responsable de Todos los hombres del presidente retoma algunos de los elementos de este film: escándalo político que salpica a la Casa Blanca, periodismo de investigación... Hasta cita explícitamente el Watergate cuando se especula sobre la posibilidad de que la joven estudiante no existiera y el periodista dispusiera de distintas fuentes de información, idea que también se aplicó al célebre "Garganta profunda". Pakula demuestra que se le da bien componer puzzles, al lograr encajar las distintas piezas de un relato complejo. Ello a pesar de que comienza el film con poca fortuna, acumulando en exceso escenas de suspense sin hilvanar. Es además el momento elegido por el director para transmitir, sin excesiva sutileza, algunas ideas liberaloides: en menos de dos minutos, Pakula ‘adoctrina’ mostrando a un grupo de fanáticos contrarios al aborto; abogando por los derechos homosexuales; y dando por natural la relación sentimental entre una alumna y su profesor. Pero a medida que avanza la película, va ganando en consistencia: acción e información se presentan con coherencia, manteniendo el interés. La relación entre estudiante y periodista funciona perfectamente, y sin duda es el principal motor de la película. El mérito del guión y de los actores es mayor si se tiene en cuenta que apenas existen referencias personales de los personajes; cuando Darby es perseguida no tiene a quién acudir: no se sabe nada de su familia ni de amigos en los que confiar; en cuanto a Gray, pese a sus muchos contactos profesionales, también parece un tipo muy solitario. Por otra parte abundan los personajes secundarios, interesantes aunque se definan con las pinceladas indispensables. Además de ser una intriga política bien construida, el film goza del habitual empaque de producciones de este tipo. La fotografía es impecable, y los escenarios reproducen con eficacia la Casa Blanca o la grandiosa oficina del periódico. A ello se añade la partitura de James Horner, que renuncia a la vistosidad en aras de respaldar la incertidumbre de la trama.

6/10

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