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Biografía

Sasha Lane

Sasha Lane

24 años

Sasha Lane

Nació el 29 de Septiembre de 1995 en Houston, Texas, EE.UU.
Filmografía
Hellboy

2019 | Hellboy

Nueva adaptación de las andanzas del diabólico personaje de cómic de Dark Horse creado por Mike Mignola. Si ya la versión con dos películas de Guillermo del Toro resultaba algo cansina, la nueva revisitación a cargo del poco conocido Neil Marshall consigue ganarle en tono plomizo. En muchos momentos de visionado del film viene a la cabeza esa frase manida de "esto parece un tebeo", lo que alguien podría considerar virtud, pero que es expresión muy utilizada cuando una narración acumula situaciones sin ton ni son, muestra personajes que se mueven de un lado a otro como si existiera el tiempo cero, y abusa de frases humorísticas en situaciones dramáticas. Nos remontamos a los tiempos del rey Arturo, en que éste logró vencer a Nimué, la Reina de Sangre, y tras trocear su cuerpo, selló los pedazos en herméticos cofres. Luego, ya en la actualidad, Hellboy es una criatura infernal que aún ignora sus orígenes, está muy unido a su "papá" y trabaja para una agencia secreta del gobierno de actividades paranormales. El caso es que Nimué va a volver a la vida dispuesta a desatar el apocalipsis, y le gustaría que Hellboy fuera su aliado. Lo anterior es la descripción sencilla de la trama del film. Porque a lo largo del metraje hay espacio para la lucha libre a la mexicana, los nazis, los duendes ladrones de bebés, las hermandades secretas, las videntes, los transformistas y los frailes que han hecho voto de silencio. Nada que objetar a tal mezcolanza, si sirviera al propósito de dar consistencia a una historia sólida, capaz de emocionar en algún momento. Pero el guión de Andrew Cosby renuncia a crear verdaderos conflictos y emociones, y los personajes no parecen alterarse por nada, véase cuando a Hellboy le explican quién es su mamá. La idea de un demonio, Hellboy, que pasaría de ser ángel caído a ángel elevado, por así decir, investido de una "sagrada misión", ni siquiera se roza, y francamente, importa un bledo. Al no superconocido David Harbour le toca dar vida al musculoso personaje colorado de poderosa musculatura y recubierto de maquillaje, y en fin, se limita a estar, igual que el resto del reparto. Así que lo que queda es la acción y el enorme esfuerzo de producción, con borrachera de efectos visuales y diseño de criaturas que parecen recién salidas de Mordor, donde destaca la pelea con los gigantes. Al que le guste eso, tal vez disfrute del film.

4/10
Ritmos del corazón

2018 | Hearts Beat Loud

A Frank le encanta la música, no pudo formar una banda tras enviudar, le tocó cuidar de su hija Sam, pero a cambio puso de una tienda de discos de vinilo con mucho encanto. Ahora Sam ya es una mujercita, y ha hecho planes para irse a estudiar medicina a una universidad en otra ciudad. Esto apena a Frank, que al mismo tiempo tiene que tomar una dura decisión, cerrar su tienda, que no es rentable, y dedicarse a otra cosa. El inesperado éxito en Spotify de una canción original que han grabado padre e hija, es toda una invitación a replantearse las cosas. Aunque quizá sólo sea el clavo ardiendo al que se quiere agarrar un padre que no se resigna a que la chica abandone el nido. Sentida cinta indie dirigida y coescrita por Brett Haley, quien ya había jugado con la nostalgia en su anterior film, The Hero. Se trata de una trama sencilla, quizá demasiado, y al intento de hacerla más complicada con algunos personajes adicionales y las consiguientes relaciones –el dueño del bar que añora Woodstock, la mujer que arrienda a Frank el local donde tiene la tienda, la amiga-novia lesbiana de Sam– se le notan demasiado las costuras. De todos tiene su gracia, y las canciones interpretadas por los propios protagonistas, padre e hija en la ficción, Nick Offerman y Kiersey Clemons, ayudan a prestar al film el deseado tono de un adiós que cuesta. Como siempre, Toni Collette lo borda, aunque su papel sea pequeñito.

5/10
After Everything

2018 | After Everything

La (des)educación de Cameron Post

2018 | The Miseducation of Cameron Post

1993. Durante la noche del baile de su instituto, Cameron es sorprendida por su novio mientras mantenía un encuentro sexual con su amiga Coley. El estupor es grande y Cameron será llevada por sus tíos al campamento “La promesa de Dios”, con la esperanza de que la curen de su enfermedad homosexual. La estancia allí no será precisamente feliz. La estadounidense de origen iraní Desiree Akhavan (Appropriate Behavior), actriz y directora cuya filmografía gira íntegramente en torno a la ideología de género y al mundo LGTBI, entrega una película modélica en este sentido, basada en la novela de Emily M. Danforth. Entronca su historia con otra película de “reeducación sexual” muy similar, Identidad borrada, aunque en este caso se trataría de la versión femenina (si es que a estas alturas se puede aún hablar de géneros, claro). Aquí asistimos a la triste vida en el campamento La promesa de Dios, una organización de la Iglesia Evangélica donde sin ningún tipo de violencia física se ejerce una presión emocional de carácter integrista. Las terapias se suceden: reuniones religiosas, arteterapia, conversaciones entre internos, terapia grupal. En La promesa de Dios se insiste continuamente en el pecado –los asistentes deben ser salvados–, se infunde así el miedo y el temor al futuro. La película es burda a la hora de ridiculizar la actitud aparentemente familiar y cariñosa de la doctora jefe de la institución, cuya atmósfera opresiva se irá volviendo cada vez más irrespirable para la protagonista. Como no podía ser menos La (des)educación de Cameron Post es una película tristona. Aunque correctamente rodada, no hay grandes momentos ni escenas especialmente significativas, sólo una continua y gris desazón vital. Bajo los planteamientos de la ideología de género, el film denuncia el trato que las personas LGTBI etc. han recibido en el pasado y se incide en el sufrimiento que ese rechazo ha causado. No hay más que esa visión ideológica de un colectivo que se ha sentido marginado por el miedo, por la sociedad, por la cultura, por la religión. Las interpretaciones son correctas.

4/10
American Honey

2016 | American Honey

Una vigorosa road-movie por la América profunda, cuadro de una juventud ingenua y soñadora, marginal, maleada y desnortada, escrito y dirigido por Andrea Arnold, una cineasta que ya había dado pruebas de un estilo muy personal en Fish Tank y en su interpretación del clásico de Emily Brontë Cumbres borrascosas. Sigue a Star, una adolescente quien, atraída por el carismático Jack, deja atrás su desestructurado hogar para unirse a un alocado grupo de chicos y chicas de su edad, una especie de comuna donde reina la promiscuidad y el consumo de drogas y alcohol. Viajan de un lado para otro por Oklahoma, ganándose la vida con la venta de suscripciones a revistas, un negocio donde los dirige con mano firme Krystal, y en que todos los recursos de la picaresca sirven para pescar potenciales clientes. Arnold es fiel a su forma cruda de servir las imágenes, con mucha cámara en mano, manejada con cierta frescura; y maneja muy bien el osado formato de pantalla 4:3, con cuidados encuadres. Por momentos el film se diría una versión muy particular de la escuela de rateros de Oliver Twist, donde una fea realidad social –personas descartadas o marginadas por la biempensante burguesía o los que ostentan el poder–, no impide albergar ciertos sueños, una vida tranquila y apacible, “cuarenta acres de tierra y una mula”. A excepción de Shia LaBeouf, un actor comercial que en los últimos tiempos se diría que ha practicado una excéntrica automarginación que le hace muy apto para el papel de Jack, el resto de actores son desconocidos, incluida la protagonista, Sasha Lane, que aguanta con aplomo el peso de la película, su Star es una adecuada mezcla de inocencia, ternura y carácter.

6/10

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